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PAUL KERES

EL ARTE DEL ANÁLISIS


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PAUL KERES

EL ARTE DEL ANÁLISIS CÓMO ANALIZAR LAS PARTIDAS APLAZADAS

PRIMERA EDICIÓN TRANSCRITA

COLECCIÓN

NUEVA ESCAQUES

EDICIONES MA40 3


EL ARTE DEL ANÁLISIS Paul Keres Traducción de Mariano Orta Manzano Transcripción al sistema algebraico de MA40 1ª edición: ??? (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.) 2ª edición: ??? (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.) 3ª edición: ??? (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.) 4ª edición: julio 1979 (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.)

1ª edición transcrita: febrero 2010

2010 por EDICIONES MA40, http://www.edicionesma40.com

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IMPRESO EN ESPAÑA – PRINTED IN SPAIN

(ED. de lujo) ISBN: 978-84-614-0591-6, impreso por LULU, http://www.lulu.com (ED. rústica) ISBN: 978-84-614-0592-3, impreso por PubliCEP, http://www.publicep.com

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ÍNDICE

Introducción...………………………………………..…….…Pág. 1. Szapiel-Keres……………………………………………….. 2. Fairhurst-Keres……………………………………..……….. 3. Tal-Keres……………………………………………….……. 4. Keres-Smyslov……………………………..……………….. 5. Keres-Reifir……………………………………..…………… Historial de P. Keres………………………………………..…… Matches……………………………………………………..…….

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INTRODUCCIÓN

Todos los jugadores de ajedrez que en alguna que otra ocasión han intervenido en torneos serios están familiarizados con la agonía que acompaña a una partida aplazada. No importa que una partida se aplace cuando uno tiene una posición buena, mala o equilibrada; siempre produce un efecto descorazonador sobre el estado de ánimo de los jugadores en tal trance. Una posición poco clara puede incluso estropear el sueño y el apetito del jugador: continúa viendo ante sus ojos las torres, caballos y peones. Y cuando la posición aplazada es mala quedan afectados el talante y el espíritu del jugador, influyendo esto a su vez perjudicialmente en su actuación a lo largo del torneo. Una posición aplazada debe someterse a un concienzudo análisis, y esto a veces consume no sólo una noche, sino con frecuencia muchos días. Además, puede suceder que, a pesar de un largo análisis, uno siga siendo incapaz de llegar a una conclusión clara y de aquí que no sepa con seguridad cuál sería la mejor manera de continuar. En tales casos, lo corriente es que uno se decida por la continuación que ofrezca las mejores perspectivas prácticas. Evidentemente uno debe tomar en

consideración en tales casos cuál de las variaciones posibles plantea al adversario los mayores problemas tanto desde el punto de vista psicológico como desde el punto dé vista técnico del juego en sí y cómo puede uno, por tanto, aumentar las perspectivas prácticas. Finalmente, uno debe contar también con el hecho de que pueden producirse, tanto en el análisis de uno mismo como en el del adversario, errores que conduzcan a sorpresas para ambos bandos. No entra en el propósito de este libro abordar la cuestión de si es justo sobrecargar a los jugadores de torneos con el peso de partidas aplazadas. Pero como lo que ocurre en la mayoría de los torneos es que hay partidas que quedan aplazadas después de cinco horas de juego para reanudarlas al día siguiente o aún más tarde, no hay más remedio que tomar en consideración esta carga adicional. Los debates que se organizan cada diez años, poco más o menos, respecto a la abolición de las partidas aplazadas proceden principalmente de Capablanca, quien indicó una forma de resolver el problema. El tiempo de juego debería distribuirse de forma tal que las partidas empezasen un poco más temprano y,

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después de una corta pausa para una comida, las partidas deberían continuarse sin que a los jugadores se les diese permiso para analizar mientras tanto. Como quiera que sea, no estamos todavía tan avanzados qué las partidas aplazadas hayan desaparecido del escenario y debemos, por tanto, preocuparnos de ellas, nos guste o no. Una cosa está clara: la partida aplazada exige grandes molestias y trabajos por parte del jugador. La forma como uno distribuye este trabajo y el método que emplea para afrontarlo son naturalmente cuestión más que nada del gusto individual. Hay a quienes les gusta revisar la posición inmediatamente después de que la partida ha sido aplazada; otros suspenden esto hasta haber tenido un sueño pacífico y concentrarse en la tarea cuando ha amanecido un nuevo día. En mi opinión, no hay regla general respecto a esto y, por tanto, cada jugador debe elegir el método que mejor se acomode a su carácter y a su forma acostumbrada de trabajar. Como ninguno de mis colegas ha escrito sobre sus métodos y hecho una descripción de los mismos, en las páginas que siguen debo circunscribirme a la experiencia de muchos años que tengo respecto a eso. Pero debo de poner en claro que mi intención no ha sido crear un sistema completo para hacer el análisis de las partidas aplazadas. Los ejemplos que van a seguir proceden meramente de mis experiencias y están destinados a presentar un cuadro del trabajo que ello implica.

Incluso el lector que nunca frecuente las lizas ajedrecísticas y que tampoco tenga la menor intención de participar en torneos, obtendrá, creo yo, algún entretenimiento de los siguientes análisis. Porque también sobre el tablero uno tiene siempre que pensar en secuencias de movimientos y buscar ideas, aunque no pueda entrar tan profundamente en el tema como el que lo hace para analizar una posición en una partida aplazada. Para los principiantes, la visión de la manera de pensar de un experto puede también espolearlos a un esfuerzo, más consciente de búsqueda de finezas tácticas que darán fruto en la forma de ideas estratégicas en su propio juego.

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1 Empiezo los ejemplos prácticos con la partida Szapiel-Keres, jugada en el torneo internacional de Szczawno-Zdrój (Balneario de Salzbrunn) en 1950. La partida fue aplazada después de la cuadragésima jugada de las negras (40. ..., a3) en la siguiente posición, y esto dio a ambos jugadores tiempo suficiente para familiarizarse a fondo con las finezas de la posición.

el material está igualado, el peón pasado de las negras es un poderoso factor amenazador que coloca a las blancas ante un problema casi imposible de resolver. Dicho pura y simplemente, hay la amenaza de un avance de peón de naturaleza decisiva, por ejemplo: 41. Ta8, a2; 42. Ce5, Cb4; seguido por 43. ..., Tb1; etc. Esa circunstancia significó que me fui serenamente a la cama con optimista disposición de ánimo y la convicción de que esta vez la posición aplazada no me costaría muchos quebraderos de cabeza. Pero uno no puede tratar una partida aplazada de un modo tan simple, por muy claro que parezca estar el resultado. Por tanto, al día siguiente volví a sentarme ante el tablero para completar mi análisis. Lo que se reveló entonces en una posición aparentemente tan simple y cuántos trabajos iba a costarme, el lector lo sabrá muy pronto. Estudiemos ahora la posición en el diagrama algo más detenidamente. Ya nos hemos referido a la amenaza de las negras, y un precipitado análisis nos ha convencido de que no hay ninguna defensa directa contra esta amenaza. El caballo de las blancas no puede volver con tiempo suficiente para frustrar la ma-

Diagrama núm. 1 Keres

Szapiel La primerísima mirada indica que las negras tienen una ventaja considerable. Aunque en la posición

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niobra ganadora de las negras. Así pues, ahora debemos procurar ver si las blancas tienen a su disposición adecuadas posibilidades de ataque para destrozar los planes de su adversario. Concentremos primeramente la atención en la posibilidad de h4h5 que crea una amenaza de mate en h8. Pero llevar a cabo este plan inmediatamente no conduce a la meta deseada después de 41. h4, a2; 42. h5, pues aquí sigue 42. ..., Th1+; 43. Rxh1, a1D+; y después de 44. Rh2, g6; todos los sueños de dar mate se desvanecen y las negras ganan fácilmente. Pero uno no tarda mucho tiempo en convencerse de que el ataque de las blancas puede reforzarse de modo considerable. Después de 41. h4, a2; las blancas pueden primeramente apostar mejor su torre con Ta8 y después de 42. …, Cb4, pueden de nuevo organizar su amenaza de mate con 43. h5. Seguidamente la línea ganadora de las negras no es ya en realidad tan simple, pero, de cualquier modo, no necesita un análisis particularmente profundo. Las negras juegan, en efecto, 43. …, g5!; y si entonces 44. hxg6a.p.+, el éxito de las blancas se acaba después de 44. …, Rxg6; 45. Ce5+, Rf5; 46. f3, Tf1 y tienen que entregar una torre. Un intento por complicar esto con 44. Ta7, es también insuficiente, ya que las negras replican muy simplemente 44. …, Tc1! y su rey escapa de los jaques, por ejemplo: 45. Cxg5+, jaque con dos piezas, Rg8; 46. Ta8+, Rg7; 47. Ta7+, Rf8; 48. Cxe6+, Re8; o también 45. Ce5+, a la descubierta, Rg8; 46. Ta8+, Rg7;

47. Ta7+, Rf8; y en ambos casos el rey escapa al flanco de la dama. Así, el primer intento de salvar la partida ha fracasado, pero todavía no hemos investigado todos los recursos del adversario. Una búsqueda posterior en la posición muestra pronto que las blancas pueden ganar un tiempo importante y contrarrestar al peón pasado de las negras con 41. Th8+, Rg6; 42. Ce5+. Esta defensa no parece ser muy eficaz, puesto que con ella las blancas entregan su mejor carta de triunfo: la amenaza de mate. Además, el rey de las negras amenaza con una decisiva penetración vía f5 y e4. Pero a pesar de esto el indispensable análisis exigido por el aplazamiento ha de ser comprobado con la mayor exactitud y el mayor cuidado. Y aquí surgen ya las primeras dificultades. De modo bastante sorprendente, se pone de manifiesto que las blancas, incluso en esta posición, pueden presentar algunas amenazas peligrosas al rey enemigo, y pronto llega uno a adquirir la convicción de que no puede hablarse de ninguna manera de una fácil línea ganadora. La cuestión es adonde puede escapar el rey negro y con este problema vamos a enfrentarnos más exhaustivamente a continuación. Como las investigaciones subsiguientes llevan a posiciones muy complicadas y abarcan muchas variantes, es apropiado para nuestro objetivo analizar todos los movimientos posibles del rey y colocar las variaciones en forma de tabla. De este modo las posibles confusiones que-

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dan limitadas y no resultan demasiado dañosas.

Esta línea sólo puede conducir a una derrota. Las negras no tienen nada mejor a su disposición que 43. ..., Tf1; 44. Ta8, Txf2; 45. Txa3, con una posición aproximadamente igualada.

Diagrama núm. 2 Keres

44. Txg7 45. Rxh1 46. Rh2!

Ahora percibimos de pronto que ya no hay ninguna defensa contra la amenaza de 47. g4+, seguida por 48. Cf3++. Después de 46. ..., Da3; 47. Cf3!, Dd6+; 48. Rg1, el mate en g4 es imparable. Así, pues, no tardé mucho tiempo en rechazar la jugada 42. …, Rh5; para estudiar mejores posibilidades. La que había que considerar a continuación era 42. ..., Rg5.

Szapiel (Análisis) Variante A 42. …

Variante B (Véase diagrama núm. 2)

Rh5

42. …

Sería muy bonito proteger al rey de posteriores jaques y luego avanzar con el peón a, por ejemplo: 43. Ta8, a2; 44. Cc6, Tc1; o 44. Cd3, Td1; con lo cual las negras ganan una pieza. Pero este plan tiene un obstáculo; la desfavorable posición del rey negro. 43. Tg8!

Rg5

Este movimiento del rey parece en principio ser mejor, puesto que no hay líneas directas de mate que amenacen al soberano negro, y también, aquí como en la variante anterior, el intento de ganar con 43. Th7, es inadecuado. Después de una investigación más minuciosa, encontré, sin embargo, que tambien en esta posición había algunas variantes muy desagradables que hacían problemática la victoria.

¡Ésta es la jugada salvadora! Por medio de la amenaza de 44. Txg7, las blancas obtienen de pronto un peligroso ataque de mate. 43. …

Th1+ a1D+ …

43. Tf8!

a2

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Con esto, el rey de las negras, una vez más, se ve muy desagradablemente perturbado. Si, por ejemplo, las negras siguen su plan lógicamente con 43. …, a2; les espera entonces una desagradable sorpresa: 44. f4+!, Cxf4; 45. h4+, Rxh4; (después de 45. …, Rh5; 46. Txf4, Th1+; 47. Rxh1, a1D+; 48. Rh2, con la amenaza de 49. g4+, seguida de mate, las negras no tienen ya ninguna perspectiva de victoria) 46. Txf4+, Rg5; 47. Tf2, Th1+; (había la amenaza 48. Rg3); 48 Rxh1, a1D+; 49. Rh2, y las blancas conseguirían tablas fácilmente. ¿Quizás este movimiento proporciona una adecuada línea defensiva? Pero yo no podía rechazar tan fácilmente las posibilidades de 42. ..., Rg5. Después de nueva exploración, descubrí la réplica 43. …, Cf6; y ya me estaba inclinando a considerar la posición de las blancas como desesperada. 43. …

juego de las blancas. Una vez más me dediqué a un concienzudo estudio de la posición y pronto encontré una fuerte continuación. 44. Ta8!

Con esto, las blancas amenazan después de, por ejemplo, 44. …, h5; con ganar el peón a mediante 45. Cc4, a2; 46. Ce3 seguido por 47. Cc2, y 48. Txa2. Esta amenaza no puede ser parada por ninguno de los dos movimientos del rey a f4 o f5. Por tanto, a las negras no les queda ninguna elección, si no quieren repetir jugadas con 44. ..., Cd5; 45. Tf8. 44. … 45. f3!

a2 …

Ahora ha surgido una posición sobre la cual debemos hacer una pausa, ya que contiene muchas e interesantes líneas posibles.

Cf6!

(Véase diagrama núm. 3)

En efecto, las cosas parecían ponerse muy sombrías para las blancas, ya que el rey negro amenaza con una penetración decisiva por f5 y e4; por ejemplo: 44. Tf7, Rf5; 45. Txg7, Re4; y las negras tenían que ganar retrocediendo finalmente su caballo hacia el ala de la dama.

En teoría, la posición debería ser ganada sin gran dificultad por las negras. Todo lo que necesitan hacer es poner su rey en juego activo vía e3 o también, por otra parte, pueden proteger la posición de su rey contra asaltos enemigos y luego ganar con la maniobra Cf6-Cd5-Cb4 seguida por Tb1. Tomado así, el plan es marcadamente simple, pero cuando tratamos de llevarlo a la práctica tropezamos inesperadamente con grandes dificultades. Por ejemplo, la tentativa del cruce del rey por 45. …, Rf4; llevaría inmediatamente a la pérdida del peón a, a causa de 46.

A pesar de esto, yo no estaba del todo satisfecho, ya que replegar el caballo no parece muy lógico y estaba lejos de sentirme convencido de que, entre todas las posibilidades, no pudiera existir una continuación que asegurase un adecuado contra-

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Diagrama núm. 3 Keres

Sin embargo, en respuesta a la jugada del texto, las blancas poseen una réplica sorprendente. 46. h4+!

Rf5

Aquí hay una interesante variante: 46. …, Rxh4; 47. Ta5!, Rg5 (la continuación 47. …, Cd5?; incluso lleva a la derrota a causa de 48. f4!, Cxf4; 49. Cf3+, Rg4; 50. Tg5++!); 48. Cd3+, jaque a la descubierta, Cd5; 49. Cb4 y las blancas ganan el peón a, con lo cual las probabilidades de victoria de las negras se hacen altamente problemáticas. Szapiel (Análisis)

47. Ta5 48. g3!

Cd3+, Re3; 47. Cb4. Por eso debemos sopesar las cosas mucho más cuidadosamente. Como, por el momento, las negras no están directamente amenazadas, hay que considerar en primer lugar: 45. …

Cd5 …

Ahora las piezas de las negras están una vez más tan mal colocadas, que sus probabilidades de ganar se ven reducidas a cero. Podrían intentar 48. …, g5; pero entonces sigue 49. g4+!, hxg4; (o 49. …, Rf6; 50. gxh5, gxh4; 51. h6, etcétera); 50. fxg4+, Rf4 (o Rf6); 51. h5!, y el peón pasado de las blancas se convierte también en un poderoso factor en la partida. Las variantes citadas anteriormente muestran bastante claramente que el intento de ganar con 42. …, Rg5; no tiene grandes perspectivas de éxito. Con este análisis me fui convenciendo más y más a cada minuto de que yo había sobreestimado eminentemente mis posibilidades en la posición aplazada. Sin embargo, me sentía en realidad muy optimista, ya que aún disponía de dos continuaciones lógicas con 42. …,Rf5; y 42. .... Rf6. Así pues, inme-

h5

Esto amenaza 46…., h4, con lo cual los peones del lado de las blancas quedarían paralizados. Otros intentos cristalizarían meramente en un cambio desventajoso. A 45. …, Rf5; seguiría 46. Ta5, Cd5; 47. g3, y el rey de las negras de nuevo se vería rodeado de enemigos, y también 45. …, Cd5; 46. g3, h5; 47. h4+, Rf5; 48. Ta7, llevaría a una posición similar, en la cual las negras no tendrían ya en la práctica perspectivas de victoria.

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diatamente puse de nuevo manos a la obra.

Ahora bien, las negras, con 44. …, Rf4; 45. Ta3 o 44. ..., h5; 45. h4, llegan a posiciones que yo había estudiado en los análisis de las variantes que surgen de 43. …, Rf4; que se mencionan en nuestro análisis siguiente. Naturalmente, 44. …, Cb4?; sería absolutamente erróneo, puesto que entonces 45. Tf8+, Rg5; 46. f4+, incluso cristaliza en mate. Así pues, sólo queda 44. …, Rf6; como intento para escapar finamente con el rey al flanco de la dama. Apenas es necesario un análisis exhaustivo para comprobar lo inadecuado de esta idea. Las blancas juegan 45. Ta7, y amenazan con tejer una red de mate mediante 46. h4, de forma que 45. …, Rg5; es, prácticamente hablando, obligada. Ahora las negras procuran poner su rey a salvo vía f4 o h6, pero las blancas continúan disponiendo de un gran número de posibilidades defensivas. Para citar solamente unas pocas, hay que contar con: 46. g3, h5; 47. Txg7+, Rh3; 48. Ta7, Cb4; (después de 48. …, h4; 49. gxh4, y sólo ahora 49. …, Cb4; las blancas salvan la partida con 50. Cg4+, seguido por 51. Ce5+, etc.); 49. h4, Tc1; 50. g4, hxg4; 51. fxg4 y las negras no tienen tiempo para 51. …, a1D; puesto que hay amenaza de mate con 52. g5+, etc. Así, pues, la línea 43. …, a2; resultaba que no era en modo alguno un refuerzo del método de juego de las negras y, por tanto, yo debía retener la jugada 43. …, Rf4. Como esta posición es también de importancia para posteriores análisis, la mostraremos en el diagrama.

Variante C (Véase diagrama núm. 2) 42. …

Rf5

Este movimiento del rey, en comparación con 42. …, Rg5; gana un tiempo valioso, ya que ahora las negras amenazan con penetrar decisivamente con su rey por la casilla e4. Así las negras ganarían después fácilmente. Por ejemplo: 43. Ta8, Re4; 44. Cc4, a2; 45. Cd2+, Rd3; 46. Cb3, Tb1; 47. Cc5+, Rxd4; 48. Cxe6+, Re5; etc. También la continuación 43. Cd3, (o Cd7) sería insuficiente a causa de 43. …, Cc7!, pero no 43. …, Re4; 44. Cc5+, etc. Las blancas por tanto no tienen muchas posibilidades de elección. 43. f3

Rf4

Aparentemente, todo está ahora en perfecto orden, ya que el rey de las negras ha esquivado la desagradable amenaza de mate y amenaza a su vez con penetrar en el territorio enemigo por la casilla e3. Pero se ponía de manifiesto que las blancas, también en este aprieto aparentemente desesperanzados poseían posibilidades defensivas que hacían la victoria altamente problemática. Por eso busqué otras posibilidades que proporcionaran quizá mejores resultados. En mi búsqueda no encontré nada mejor que 43. …, a2, contra lo cual la réplica de las blancas es evidentemente 44. Ta8.

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Diagrama núm. 4 Keres

Por el momento, no podía encontrar otra manera de hacer ningún progreso. Ahora hay, una vez más, la amenaza 45. …, Re3. 45. Ta3

El ataque de las negras no puede seguir más adelante. Jugadas de peones, tales como 45. ..., g6; 46. g3+, Rf5; 47. g4+, Rf6; 48. Ta7; 45. …; h5; 46. h4, g5; 47. g3+, Rf5; 48. g4+, hxg4. (o también 48. …, Rf6; 49. gxh5, gxh4; 50. h6, etc.); 49. fxg5+, Re4; 50. h5, no les dan a las negras, en absoluto, ninguna esperanza de ganar. Además de la jugada del texto, también se tomó en consideración 45. …, Ce3. Tras eso, las blancas pueden sostener la partida de dos maneras: en primer lugar, muy simplemente, con 46. Cd3+, Rg5; 47. Cb4, etc., (Nota del editor MA40:

Szapiel (Análisis) 44. Ta8!

Esta jugada de la torre, que previene 44. …, Re3; a consecuencia de 45. Txa3+, seguida por 46. Cc4+, indudablemente presenta a las negras los más difíciles problemas. La otra posibilidad, 44. Cc4, a2; 45. Tf8+, Cf6; (algo más simple es, tal vez, 45. ..., Rg5); 46. Ta8, lleva, después de 46. ..., Tc1!, a la captura del caballo, pero sólo después de muchas complicaciones. La continuación podría ser: 47. g3+, Rg5; (también 47. ..., Rxf3; 48. Ce5+, Re4; 49. Txa2, Rxd4; proporciona grandes chances de victoria); 48. f4+, Rh5; 49. Ta5+, (o 49. g4+, Rh4; 50. Ce3, Cxg3+, seguido de 51. …, a1D, etc.), 49. …, g5; 50. g4+, Rh4; 51. Ce3, Cxg4+, seguido por 52. …, a1D y las negras ganan. 44. …

Cc3

Esta variante no es adecuada para las blancas ya que con 47. …, Cf1+; 48. Rg1, Td1; las blancas deben tomar el peón pero hay mate con 49. …, Cg3+; 50. Rf2, Rf4; o la obligación de entregar el caballo para evitarlo) y, en

segundo lugar, muy bonitamente, con 46. g3+!, Rf5; 47. Ta7, puesto que ahora las negras no deben jugar 47. ..., Cf1+; 48. Rg2, Cxg3; 49. Rxg3!, Tg8+; 50. Rh4, y las blancas ganan, ya que hay amenaza de mate en f7. 46. g3+!

Re3

0 46. ..., Rf5; 47. Ta7!, Con más amenazas de mate. 47. Txc3+, 48. Ta3,

a2

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Rxd4 Rxe5


43. Ta8!

En el final de torres al que se ha llegado es cierto que las negras tienen un peón de más, pero la posición pasiva de la torre hace más que dudoso que sea posible utilizar el peón de más para verdaderas oportunidades de victoria. Sin embargo, desde el punto de vista analítico, la posición no es satisfactoria, y por eso, con el corazón oprimido, tuve que dejar de lado la continuación 42. ..., Rf5. Todo dependía ahora de la cuestión de si había un horizonte cualquiera en la última posibilidad: 42. …, Rf6.

Sin duda, la mejor defensa. Ahora, con objeto de prevenir 44. Ta7, con lo cual el rey de las negras se vería cortado de nuevo en su camino y se repetirían las posibilidades analizadas previamente, las negras tenían en seguida que permitir que su rey empezase un largo peregrinaje. 43. … 44. Ta7+

Re7 Rd8

Diagrama núm. 5 Keres

Variante D (Véase diagrama núm. 2) 42. …

Rf6

Esta jugada no me había atraído a primera vista porque yo quería escapar con el rey de los jaques o capacitarlo para penetrar lo más rápidamente posible vía e4 o e3. Ahora que estos intentos habían fracasado, la jugada me pareció de pronto más prometedora. ¿Por qué habían realmente de permitir las negras que su rey vagabundeara en medio de diversas redes de mate, cuando, sin duda, podían, tranquila y pacíficamente, llevar el juego con él al ala de la dama? Es cierto que mientras tanto las blancas obtienen un número de desagradables amenazas de jaque, pero quizás esto no es tan peligroso cuando sólo hay dos piezas blancas atacantes. De cualquier modo, yo tenía ahora que investigar esta posibilidad más meticulosamente.

Szapiel (Análisis) Esto me parecía aquí más o menos obligado. De nuevo volví a mirar con confianza el futuro, ya que en realidad mi adversario no tenía oportunidades de lograr tablas por jaque perpetuo. Las líneas 45. Ta8+, Rc7; o 45. Cc6+, Re8; no llevan a nada, y las blancas consiguen también una exigua cosecha después de

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45. Cf7+, Rc8; 46. Cd6+, Rb8; 47. Tb7+, Ra8. (Nota del editor MA40: No se

Si las negras tratan de preparar la jugada Cb4 con 45. …, Rc8; en forma de poder contestar a 46. Cc6, con 46. …, Tc1, entonces las blancas juegan 46. Ta7!. Luego, si 46. …, Cb4, las blancas pueden, entre otras posibilidades, forzar un final de tablas con 47. Ta4, a2; 48. Txb4.

debería dar por finalizado el análisis de esta línea en este momento ya que blancas pueden continuar con 48. Tb3, y amplias posibilidades de conseguir tablas) ¿Podía ser ésta re-

almente la solución del problema? Pero antes de llegar a semejante conclusión había que tomar en cuenta otras posibilidades defensivas. Las negras, en efecto, necesitan todavía más tiempo para coronar su peón a. Y apenas tal pensamiento había cruzado mi mente, cuando se reveló la refutación del mismo. 45. Txg7!

46. Cc6+!

Más exacta que una inmediata 46. Ta7, puesto que esto priva al caballo negro de la casilla b4. El rey negro no puede ir a c8, ya que, después de 47. Ca7+, hay que jugar finalmente hacia e8.

Las blancas utilizan el tiempo a su disposición para demoler un peón enemigo e intentan provocar un final de tablas sacrificando un caballo por el peón a. Ahora las negras se ven confrontadas con el problema de cómo seguir más adelante con su peón a, puesto que nada puede hacerse, si no es por este método. 45. …

46. … 47. Ta7

Re8 Rf8

La inmediata 47. …, Tc1; no sería viable a causa de 48. Ta8+, seguida por 49. Ce5+, y 50. Txa2. Pero después de 47. …, Cc3; puede seguirse 48. Cb4, Tb1; 49. Cxa2, Ta1; 50. Ta6! y las negras tendrían que permitir 51. Cb4, o ceder sus dos últimos peones. El movimiento del texto sirve para el propósito de preparar la amenaza de 48. ..., Tc1.

a2

Si las negras tratasen de acudir con su caballo para defender el peón, entonces meramente abrirían nuevas posibilidades defensivas. Después de 45. …, Cb4; seguiría, en efecto, 46. Tb7!, y ahora una de estas dos cosas: 46. ..., a2; 47. Txb4, Th1+; 48. Rxh1, a1D+; 49. Rh2, y 46. …, Tb1; 47. Txb4!, a2; 48. Ta4, a1D; 49. Txa1, Txa1; 50. Cf7+, seguido de 51. Cxh6, tendría como resultado un final en el que las blancas ya no pueden perder.

48. Ta8+ 49. Ta7+

Rg7 …

Con esto las negras se encuentran una vez más al principio de su tarea. Porque si, en efecto, su rey fuese a la tercera fila, se seguiría entonces 50. Ce5, (con o sin jaque), y de nuevo tenemos una posición que ya nos es conocida por el análisis de la variante C. La diferencia radica solamente en el hecho de que las ne-

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gras han sacrificado el peón g, y esto dista mucho de ser una ventaja.

resultado satisfactorio, entonces debe procurar uno encontrar la variante que contenga más oportunidades para que el adversario cometa un error y que, por tanto, abarque las mejores posibilidades prácticas de victoria. Así pues, la tarea inmediatamente próxima es encontrar mejoras en los análisis.

Así pues, también a la variante D se la había llevado el viento y yo permanecía allí sentado, tan sabio como cuando había empezado el análisis. ¿Eran en verdad inútiles todos mis esfuerzos y no podía en absoluto ganarse la posición? Como todos los maestros de ajedrez saben, seguramente por su propia práctica, no es nada insólito que uno tenga un parecer muy optimista de la posición al aplazarse la partida, únicamente para llegar a convencerse por el análisis posterior de la misma de que, en realidad, después de todo, no hay mucho en la posición. De aquí que uno no deba contentarse con el resultado de un solo análisis, sino que debe, en algunas ocasiones repetidas veces, tratar de penetrar más profundamente en los secretos de la posición. Esto es lo que hice entonces. No había encontrado nada en el primer "asalto" y, como tenía tiempo suficiente antes de que la partida debiera reanudarse, dejé todo el asunto hasta que al día siguiente se presentara la oportunidad de examinarla de nuevo de la manera más concienzuda posible. El hecho de que uno está ya familiarizado con las finezas de la posición, permite examinarla en ocasión posterior con un gasto mucho menos considerable de energía.

Con respecto a las Variantes A y B, con 42. …, Rh5; y 42. ..., Rg5; pronto abandoné mis esfuerzos, ya que efectivamente encontré que no había nada nuevo que descubrir. Tampoco en la Variante D, con 42. …, Rf6; pude hallar ninguna manera de reforzar el método de juego de las negras. Concentré por tanto toda mi atención en la Variante C y empecé mis búsquedas después de las jugadas 42. ..., Rf5; 43. f3, Rf4. Después de estudiar la posición durante largo tiempo encontré una pequeña esperanza en la idea de contestar a 44. Ta8, a2; 45. Ta3, con 45. …, Rg5. Con esto, las negras amenazan, por ejemplo, después de 46. g3, con obtener un refugio para su rey en h6 mediante 46. …, h5; y de esa forma evadir las continuas amenazas de jaque. Al principio yo había descartado esta jugada a causa de 46. h4+, puesto que 46. ..., Rxh4; 47. f4, Cxf4; 48. g3+, habría llevado a la pérdida del caballo. Pero una revisión más concienzuda mostraba que en lugar de 47. …, Cxf4?; las negras tienen una continuación más fuerte en 47. …, Cc3!; Ahora hay la amenaza 48. …, Tc1; seguida por 49. …, a1D; y después de 48. Txc3, Th1+; 49. Rxh1, a1D+; la torre está perdida.

Naturalmente, al revisar uno su análisis, debe ante todo procurar encontrar el error o inexactitud que pueda haber conducido a un juicio defectuoso. Y si ese intento, a pesar de todo, no llegase a proporcionar un

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Por último se había descubierto una posibilidad ganadora, pero esto no era todavía del todo satisfactorio, puesto que las blancas tenían muchas otras posibilidades defensivas. Así, por ejemplo, las blancas podían probar 46. Ta8, después de 45. ..., Rg5; con objeto de obtener en el caso de 46. ..., h5, una clara posición de tablas con 47. h4+, Rf4; (ni 47. …, Rxh4; 48. f4, (Nota del editor MA40: Mejor aún 48. Cf7,) ni 47. …, Rf6; 48. Ta7, ofrecen nada para las negras); 48. Ta3. Ningún resultado claro se obtendría con la prueba 46. …, Cb4; 47. h4+, Rxh4; (después de 47. …, Rf6; 48. Ta7, o 47. …, Rf4; 48. Cg4, emergen desagradables amenazas de mate); 48. Ta5, Cd5; 49. Cg4, puesto que las blancas amenazan Cg4-Ce3-Cc2, etc.

Como hemos visto, las variantes ganadoras de 45. …, Rg5; no eran ni mucho menos indiscutibles, pero de cualquier modo yo tenía ahora algo que podía ensayarse en un juego practicable. Pero no estaba satisfecho con eso y, por tanto, decidí seguir buscando, poniendo a un lado la variante para que sirviese como una prometedora solución de reserva. Tenía el presentimiento de que debía existir una solución principal que pudiera concretar la ventaja de las negras de un modo absolutamente claro. Así, pues, negándome a admitir el cansancio de la búsqueda, continué mis investigaciones. Estaba convencido de que la solución del problema debía radicar en la variante C y por eso dedique mi atención principalmente a la posición que se recoge en el diagrama.

Las mejores perspectivas para las negras las proporciona la continuación 46. …, Cc3, puesto que entonces puede contestarse a 47. h4+, Rxh4; 48. Ta5, con 48. ..., Rg5! Cierto que las blancas podrían también oponer aquí una tenaz resistencia con 49. Cd3+, jaque a la descubierta, Rf6; 50. Cb4, Tb1; 51. Cxa2, Ta1; 52. Ta3, Cxa2; 53. Ta7, pero, a pesar de todo, las negras tendrían una pieza más. Pero, 47. g3! presenta a las negras nuevas dificultades. Después de 47. ..., Te1; 48. h4+, Rh5; 49. Ta5!, hay de pronto la amenaza de mate en dos, y de aquí que las negras escasamente puedan hacer nada mejor que 48. …, Rf6; 49. Ta7, Txe5; 50. dxe5+, Rxe5. Uno no puede decir a primera vista que este final de juego esté ganado en un ciento por ciento.

Diagrama núm. 6 Keres

Szapiel (Análisis)

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45. … 46. Cc4+ 47. Cxa3

El avance del peón, 44. …, a2; como se analizó anteriormente, ya se comprobó que no tenía éxito, pero, ¿qué otra cosa podían intentar las negras? El rey no podía ir tranquilamente a e3 a causa de 45. Txa3; una acción de peones en el ala de rey carecería de objeto; y a las jugadas del caballo tanto a b4 como a c3 las blancas podrían replicar con la muy buena de 45. h4, puesto que el rey negro no puede colocarse nunca en la casilla e3. En esta situación, aparentemente clara como el cristal, de pronto tropecé con un pensamiento paradójico que nunca se le habría ocurrido a nadie a primera vista, esto es, el sacrificio del único orgullo y de la única alegría de la posición negra, el peón de a3. 44. …

Aquí está la posición que yo había previsto en mi cuadragésima cuarta jugada (Re3) y que ahora quería analizar más detenidamente. Es fácil ver que las negras recuperan su peón sin ningún esfuerzo, pero esto en sí no significa una victoria. Lo que particularmente me atraía en esta posición era el hecho de que las fuerzas blancas están muy desfavorablemente situadas. El rey no toma parte en la lucha y por lo menos se necesitan dos movimientos del caballo antes de volverlo a poner en juego. Yo estaba, por tanto, justificado en mi esperanza de que no sólo recuperaría mi peón, sino que también realizaría algún progreso en la posición hasta el punto de convertir en ineficaz al rey blanco y mantenerlo en ese estado. Un peón más en un final de caballos es, en verdad, normalmente decisivo cuando el resto de las piezas están bien colocadas. Así, pues, la posición era digna de un análisis más detenido, y, en consecuencia, empecé con las distintas variantes.

Re3!!

Es casi increíble que la manera de ganar consista en la entrega del fuerte peón pasado de a3, pero éste es efectivamente el caso. Uno podría preguntarse cómo pueden las negras ganar si entregan su peón pasado y al mismo tiempo cambian torres, llegando a un final de caballos con un peón menos y cuando, además, todos los peones están en el ala de rey. Y, no obstante, un análisis más detenido demostrará que la solución del problema en la posición dada radica precisamente en este improbable movimiento. 45. Txa3+

Txa3 Rf2 Ce3!

48. f4

Después de reflexionar algún tiempo, llegué a la conclusión de que este avance, con el cual las blancas se procuran un peón pasado en la columna de dama, era su más peligrosa contrarréplica. El intento de defender el peón g con 48. g4, conduce, después de 48. …, Cf1+; 49. Rh1, Cg3+; 50. Rh2, Rxf3; a una po-

Forzada, puesto que 45. Cc4+, Rf2; 46. Cxa3, Ce3; llevaría a la derrota inmediatamente.

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sición en la cual las blancas, después de 51. Cb5, Ce2; también pierden su peón d con la consecuencia de un final sin esperanzas. Similarmente, el contraataque 48. Cb5, Cxg2; 49. Cc7, no tiene más consecuencia que la de que las negras protegen su peón e con 49. …, Cf4; y luego continúan con 50. …, Rxf3; con un final que puede ganarse fácilmente. Así, pues, las blancas no tienen nada mejor que hacer sino poner su confianza en la liberación del peón d, pero también esta contrarréplica resulta ser inadecuada. 48. … 49. f5 50. d5

claramente ganadora. Me sentía, por tanto, muy satisfecho cuando llegó el momento de reanudar la partida. En verdad, ésta siguió exactamente el último análisis. Mi adversario también había estudiado de modo concienzudo la posición y pensaba que tenía excelentes perspectivas de salvar la partida, puesto que no se había dado cuenta de la sorprendente continuación 44. …, Re3! Cuando hice esta jugada en el tablero, mi contrincante creyó al principio que se trataba de un error garrafal, me miró a hurtadillas con aire de sorpresa y luego comió el peón. Sólo después de

Cxg2 exf5 …

47. …

volvió a sumergirse profundamente en la posición, pero, como es natural, no podía encontrar ningún expediente salvador. Después de

Este peón pasado les habría asegurado a las blancas muy buen contrajuego si su rey no hubiese estado colocado tan desfavorablemente y expuesto a un ataque de mate. A la larga, las negras ganarán sin mucha dificultad. 50. … 51. d6

Ce3!

51. …

g5

52. Cc2 53. hxg4 54. Ce1

g4 fxg4 …

ensayó

Cf4 g5

Aquí acabé mi análisis, puesto que consideraba la posición de las negras como claramente ganadora. En efecto, ahora no sería viable 52. d7, ya que entonces el peón g de las negras va directamente a coronar y realiza el mate: 52. …, g4; 53. hxg4, fxg4; 54. d8D, g3+; etc. Por último, había resuelto el difícil problema planteado por la posición aplazada y había encontrado un camino que llevaba a una posición

para obtener tablas después de 54. …, Rxe1?; con 55. Rg3. Pero lo que siguió fue 54. … 55. Rh1

g3+ Rxe1

y entonces las blancas abandonaron. Aún tenían que perder otro tiempo con 56. Rg1, (56. d7, Rf1;) y enton-

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ces las negras tienen la elección entre 56. …, h5; 57. d7, Ce6; o la más dominante 56. …, Re2; 57. d7, Rf3!; 58. d8D, Ce2+; 59. Rf1, g2+; 60. Re1, g1D+; 61. Rd2, Dc1+; 62. Rd3, Dc3++.

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2 El ejemplo descrito anteriormente no es sino uno de los muchos que ha de experimentar un jugador en los torneos. Sucede también que a menudo al maestro no se le da ninguna pausa para la reanudación del juego entre ronda y ronda, sino que tiene que contentarse con dejar de lado la partida aplazada y dedicarse a preparativos para la ronda siguiente. Que estas tareas exigen a menudo no menos trabajo y concentración que la partida normal puede demostrarlo el ejemplo dado en el capítulo anterior. Pero, por lo menos, en aquella ocasión el gran trabajo fue coronado por el éxito. Lo malo, como ocurre con frecuencia, es cuando uno trabaja en una posición aplazada y se esfuerza durante muchos días sin obtener un resultado satisfactorio. De aquí que sea fácil comprender que muchos maestros de ajedrez tengan la opinión de que sería una felicidad que en el futuro no fuese necesario aplazar ninguna partida.

la partida, al reanudarse el juego, se desarrollaría entonces automáticamente de acuerdo con un designio prefabricado. Por tanto, dada la suficiente energía, las partidas aplazadas no serían ya ningún problema. Pero esta concepción es fundamentalmente errónea. En el caso de la partida Szapiel-Keres podría justificarse un poco por el hecho de que las blancas sólo tenían un estrecho margen de defensa y la posición aplazada mostraba un aparente carácter forzado. Pero se encuentran centenares de ejemplos en los cuales la posición revela tal riqueza de complicadas posibilidades, que uno no puede en absoluto, ni siquiera después de análisis de muchos días en casa, llegar a la completa elucidación de los mismos. En tales casos, el factor decisivo es, por lo general, la capacidad individual del jugador para apreciar la situación correctamente y encontrar un plan de juego que promete dar la mayor posibilidad práctica de éxito, plan que posteriormente debe realizarse con gran exactitud sobre el tablero. Además del gran número de variantes que merecen consideración, hay también otro factor que a veces impide que uno pueda poner en claro totalmente sus ideas sobre

El ejemplo anterior podría dar pie a la suposición de que el análisis de las partidas aplazadas es meramente una cuestión de laborioso estudio. Así, si uno tuviera tiempo suficiente, podría descubrir en casa todos los secretos de una posición, y

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Diagrama núm. 7 Keres

la posición aplazada. Este factor es la cantidad limitada de tiempo que el jugador tiene a su disposición. Puede suceder que uno tenga que reanudar el juego muy rápidamente después del aplazamiento o que se tengan tantas partidas aplazadas que le sea completamente imposible trabajar en todas con el suficiente detenimiento. En tales casos, naturalmente, uno debe abstenerse de un estudio más exacto de las variantes y en lugar de eso elaborar lo más rápidamente posible un buen plan que pueda proporcionar posibilidades prácticas de éxito. Es natural esperar que en tales casos puedan ocurrir sorpresas desagradables y que la verdadera partida no siempre consiga seguir el plan elaborado. Para aclarar esta afirmación, doy como ejemplo la siguiente posición aplazada de mi partida contra Fairhurst en el torneo de Hastings de 1954-1955.

Fairhurst me con el segundo premio. Antes del aplazamiento había habido una gran cantidad de cambios. Yo abrigaba la esperanza de conseguir la victoria utilizando mi caballo bueno contra el inactivo alfil de mi adversario. Me quedaba poco tiempo para el análisis, ya que la partida había de reanudarse después de un intervalo de sólo dos horas. Pero como la posición estaba considerablemente simplificada, yo esperaba poder extraer de ella las líneas más importantes, a pesar de la brevedad del tiempo disponible. En este apuro mío de tiempo, el gran maestro Ragosin, quien estaba también en Hastings, vino en mi ayuda y, después de reflexionar sobre la posición, dimos pronto con la siguiente idea. Las blancas habían hecho entrega de su jugada en sobre cerrado y no era difícil descubrir aquélla, ya que el peón atacado en d4 sólo puede ser defendido de una manera.

(Véase diagrama núm. 7) La partida se jugó en la última ronda y era de importancia decisiva para el orden de puestos en la lista de premios. Smislov ya había acabado de jugar en el torneo y me llevaba un punto, pero yo todavía podía alcanzarlo si la partida aplazada resultaba bien para mí. Me era por tanto necesario ganar a toda costa. Pero estaba tan por delante de mis demás rivales, que no podían alcanzarme ni aun perdiendo yo la partida. Por eso sólo me interesaba la victoria; tanto las tablas como la derrota significarían que había de contentar-

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36. Ab2

desean realizar un intento de ganar a partir de la posición del diagrama. Tras un examen más detenido, nuestra "victoria" causa una impresión muy lastimosa. El caballo está pegado en c2 y la amenaza es capturarlo con Rf2-Re2-Rd2, puesto que el final de peones después del cambio de caballo por alfil en a3 sería ganado fácilmente por las blancas. Así, pues, aquella variante no servía de nada. Estábamos pensando en retornar a la posición original para ver si había una continuación tranquila que contuviese posibilidades prácticas, cuando Ragosin llamó mi atención sobre una idea extraordinaria.

Nuestros trabajos empezaban con esta posición como punto de partida. No hace falta pensar mucho para darse cuenta de que las blancas están completamente fuera de peligro una vez que lleguen a 37. Rf2. En ese caso, las negras no pueden en modo alguno penetrar con su caballo ni pueden arreglar las cosas de ninguna manera avanzando sus peones laterales de rey. Si las negras quieren jugar a la victoria, entonces sólo entra en consideración un único movimiento. 36. …

Ce3

38. … 39. Rf2

Ahora está impedida la jugada 37. Rf2, a causa de 37. …, Cd1+. Sin embargo, las blancas deben preparar este movimiento lo más rápidamente posible si no quieren luchar sin su rey en acción, y la siguiente jugada es, por así decirlo, obligada. 37. Ac1

El avance del peón f4 no se puede impedir tan fácilmente, ya que 39. g3?, Ce1; costaría un peón a causa de la doble amenaza 40. ..., Cxf3+; y 40. …, Cd3; y 39. f4, paralizaría al alfil de las blancas. Las negras podrían entonces mover su caballo por la fuerza a e4 y habrían mejorado considerablemente sus perspectivas de victoria a causa del alfil malo de las blancas. Si se obtendría o no un resultado concreto de todo eso es otra cuestión, pero uno rara vez hace voluntariamente una jugada tal como 39. f4.

Pero, ¿qué deben hacer ahora las negras? Regresar a f5 con su caballo sería lo mismo que reconocer que se contentan con las tablas. Y 37. …, Cd1; entrañaría peligro de derrota, puesto que las blancas podrían de pronto llegar a la poderosa amenaza de Ac7. Por tanto, no queda otra cosa más que

39. … 37. … 38. Ab2

f5 …

f4

Cc2 …

Con esto las negras han asegurado una retirada vía e3 para su caballo y embotado la punta de la amenaza Rf2-Re2-Rd2. El alfil de las

Esta posición tiene que ser alcanzada por fuerza si las negras

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blancas está completa y permanentemente estancado, y si las blancas continúan pasivamente, entonces las negras pueden presionar adelante con sus peones del ala de rey y crear así para ellas mismas verdaderas posibilidades de victoria. Por eso las blancas tienen que emprender algo por el lado de rey. 40. g4!

amenaza de Re2-Rd2 después de 41. hxg3, y a primera vista no es fácil imaginar cómo las negras podrían llevar ayuda a su caballo. Pero precisamente en esta variante, al parecer tan plausible, es donde radica la ingeniosa idea de Ragosin. 41. hxg3

Un estudio de la otra posibilidad, 41. Rxg3, lo lleva a uno a la convicción de que las perspectivas de las negras no son particularmente brillantes. Las blancas amenazan una vez más con capturar el caballo mediante Rf2-Re2-Rd2 y después de 41. ..., Ce1; 42. Ac1, las blancas obtienen contrajuego por medio de la amenaza de Af4-Ac7 o de Ag5-Ad8. Pero si las negras ensayan 41. …, Ce3; entonces el rey del adversario penetra decisivamente en el centro con 42. Rf4!, tras lo cual las blancas no tienen ya nada más que temer. A pesar de esta posibilidad, decidimos seguir examinando la variante, y con fundados motivos. En primer lugar, las negras no tienen, en efecto, ninguna otra manera de proceder con alguna posible esperanza de ganar; en segundo lugar, no arriesgan nada, puesto que después de 41. Rxg3, siempre tienen unas tablas a la mano con 41. ..., Ce1; 42. Ac1, Cc2. Y en tercer lugar, no está del todo claro que el adversario vaya a jugar 41. Rxg3, ya que podría tener sus ideas respecto al hecho de que el caballo del adversario se dejase capturar después de 41. hxg3. Esta era una oportunidad, y había que aceptarla quieras que no.

Diagrama núm. 8 Keres

Fairhurst (Análisis) 40. …

fxg3a.p.+

Nuevamente las negras se vieron confrontadas con una difícil elección. Si se abstienen de su captura y permiten a las blancas la posibilidad de 41. h4, entonces la posición se cierra de nuevo y el resultado sería un final de tablas. Pero el movimiento del texto también tiene una faceta peligrosa, ya que las blancas pueden, en efecto, renovar la vieja

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41. …

h5!

45. Rxc2

Una vez más se proporciona ayuda al encerrado caballo. Las blancas no pueden atacarlo ahora con 42. Re2, g5; 43. Rd2, ya que, entonces, las negras obtienen un peligroso peón pasado con 43. …, h4; y así echa por tierra los planes para capturar al caballo. De este modo, una vez más, las perspectivas aparecen sonrosadas para las negras, pero los recursos de las blancas no están agotados todavía.

Con esto alcanzamos el punto principal del plan ganador de Ragosin. Las negras ganan ahora el peón g y aparentemente obligan al adversario a ceder su alfil por el peón h, con lo cual el final de peones es fácilmente ganado por las negras. Pero las blancas todavía tienen una flecha envenenada en su aljaba, y eso debe tomarse en consideración. 46. Ac3!

42. f4!

… Ahora hay la amenaza 47. Axb4, y después de 46. …, bxc3; se sigue 47. b4. Pero las negras están en posición de ignorar la amenaza de su adversario y de seguir adelante con sus planes en el ala de rey.

Con esto está sellada la suerte del caballo, ya que contra la amenaza de Re2-Rd2-Rxc2 no hay ya ninguna defensa. En esta posición, aparentemente tan sin esperanzas para las negras, Ragosin presentó su interesante idea. 42. … 43. Re2 44. Rd2

Rg4

46. …

Rf7 Rf6 Rf5

Rxg3

Contra la amenaza de avance del peón h, las blancas claramente no tienen nada mejor que 47. Axb4, pero eso lleva a un final de damas muy favorable y probablemente ganador para las negras después de 47. ..., axb4; 48. a5, h4; etc. En el diagrama mostramos la posición final de nuestro análisis.

El final de peones después de 44. …, Ca3; 45. Axa3, bxa3; 46. Rc2, está ganado por las blancas, ya que el rey negro no puede actuar contra los peones del ala de rey de las blancas a causa de la posibilidad de b4. Con la jugada del texto, las negras efectúan su sacrificio largo tiempo proyectado del caballo, sacrificio en virtud del cual es cierto que sólo obtienen un peón a cambio de la pieza, pero es capaz de crear un peón pasado muy peligroso en la columna h.

(Véase diagrama núm. 9) Así. pues, habíamos encontrado algo que al menos podía proporcionarnos oportunidades prácticas de ganar. Verdad es que la variante en su conjunto no es obligada, puesto que ya hemos mencionado que la captura 41. Rxg3, (en lugar de

29


Diagrama núm. 9 Keres

y nosotros continuamos con relativa rapidez conforme a las líneas de nuestro análisis. En el cuadragésimo movimiento jugué 40. …

fxg3a.p.+

y aguardé la réplica de mi adversario en un estado de considerable tensión. Con gran sorpresa por mi parte, Fairhurst comió el peón con 41. hxg3

sin reflexionar, tras lo cual, por supuesto, jugué Fairhurst (Análisis)

41. …

y luego, para distraer mi imaginación, fui a mirar las demás partidas aplazadas. Tranquilamente, caminaba arriba y abajo, junto al tablero, y, como es natural, preveía que mi adversario jugaría pronto f4. Pero el tiempo pasaba y todavía Fairhurst no había movido. Eso me dejó atónito, porque, en realidad, las blancas no tenían otra cosa que hacer más que 42. f4. Pero como mi contrincante seguía pensando más y más, empecé a interesarme por la posición, para descubrir el motivo de que no hubiese jugado f4. Así, pues, una vez más tuve que revisar mi análisis de la partida aplazada. Ante todo, pude asegurarme de que en la variante estaba bien el planteo 42. Re2, g5; puesto que las blancas no podían capturar el caballo sin dejar que el peón h de las negras avanzase a coronar. Me dediqué entonces a investigar nuestra variante

41. hxg3) proporcionaría a las blancas un adecuado contrajuego, pero a pesar de todo yo tenía que ensayar la variante. Por otras líneas, las blancas tenían realmente unas fáciles tablas. Mientras tanto, había transcurrido el período de descanso del mediodía para el almuerzo, y una vez más tuve que darme prisa en volver a la sala del torneo sin poder revisar más concienzudamente la solidez de nuestro análisis. Lo que más me interesaba del asunto era ver cómo jugarían las blancas en su cuadragésimo primer movimiento si llegaba a surgir esa posición. Al reanudarse la partida, todo transcurrió conforme al plan previsto desde el principio mismo. Las blancas habían hecho la jugada obvia de 36. Ab2

h5

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principal y de pronto sufrí un sobresalto. ¡Había visto un enorme agujero en el análisis, agujero que podía poner patas arriba el resultado! Se hacía evidente que las blancas podían tranquilamente capturar el caballo sin caer en un final perdido de damas. Por el contrario, podían ganar la partida. Naturalmente, no me sentía ya tan contento como lo había estado una jugada antes y, mientras mi adversario seguía meditando, me dediqué a un examen más a fondo de mis conclusiones. Pero el resultado seguía siendo tan descorazonador y ahora ya no me quedaba nada que hacer sino aguardar y ver si mi contrincante daba o no con el error que había en mi análisis. Pero, ¿qué era lo que yo había descubierto de nuevo? Habíamos interrumpido nuestras investigaciones en un punto en el cual aceptábamos que las blancas no tenían nada mejor que hacer sino llegar a un final de damas con 47. Axb4. Pero ahora, con gran horror por mi parte, descubrí la jugada 47. Ae1+

en nada de tiempo, y entonces ganan fácilmente por medio de la amenaza de 51. Axb4! Con la extremada prisa de nuestro análisis habíamos pasado totalmente por alto este caminar del rey, y ahora podía ser que ese descuido exigiera un amargo desquite. Como entonces la variante principal había de ser rechazada, empecé a buscar posibles desviaciones de la línea principal. Quizá había algo en la consecución de los dos peones unidos pasados con 47. …, Rxf4?. Naturalmente, las blancas tenían que darse prisa con su rey para ayudar en el ala de rey de forma tal que pudiera disponer de la posible amenaza de Axb4. Así: 48. Rd3, g5; y, si ahora 49. Axb4, entonces las negras obtienen finalmente una posición ganadora después de 49. …, axb4; 50. a5, h4; 51. Re2, Rg3; 52. Rf1, h3; y las blancas difícilmente entrarían en el desagradable final de damas con 51. a6. Pero este hermoso sueño está deshecho por sólo una única jugada, a saber: 49. Ad2+!. Ahora las blancas consiguen tiempo para 50. Re2!, después de 49. …, Rg4 o 49. …, Rf5, y después que han apostado su rey frente a los peones, ganan de nuevo con el sacrificio Axb4, etcétera. Así, la posición de las negras debe considerarse sin esperanzas después de 47. Ae1+.

¿Qué efecto tiene en realidad este jaque? No parece haber gran diferencia en que, en el consiguiente final de damas, el rey negro esté en g3 o en g4. ¡Pero hay una diferencia! Todo el quid consiste en el hecho de que las blancas, después de 47. …, Rg4; no están en absoluto obligadas a sacrificar su alfil en b4, sino que pueden continuar muy simplemente con 48. Rd3. Después de 48. …, h4; 49. Re3, h3; 50. Rf2, las blancas llegan al peón h con su rey

Pero, ¿quizá había existido poco antes una oportunidad de emerger del asunto con la piel más o menos entera? Toda la variante después de 42. f4, es obligada; por tanto, sólo 46. …, bxc3; en lugar de 46. ..., Rxg3; debe tomarse en consi-

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deración como una forma de salvar la partida en un final de damas después de 47. b4, Rxg3. En efecto, eso no sería tan malo después de 48. b5, o 48. bxa5, pero las blancas tienen a su disposición una jugada gigantesca, inmediatamente decisiva, con 48. f5!. Con esto la partida está terminada, puesto que, después de tanto 48. …, h4; 49. fxg6, como de 48. …, gxf5; 49. b5, el peón blanco corona con jaque. Mi posición estaba entonces perdida y, a pesar de numerosos intentos, no podía encontrar dónde, en las variantes citadas más arriba, habría podido jugar mejor. No me quedaba nada que hacer sino reanudar mi paseo y aguardar el golpe fatal. Entonces se me acercó Pachman y me dijo: "Ha logrado usted un final maravilloso", tras lo cual no pude dejar las cosas de aquella manera y lo informé de que "maravilloso" no era ciertamente la palabra adecuada, y que estaba perdido. Al principio, Pachman se quedó mirándome atónito, pero después que le hube explicado la variante tuvo que conceder que yo tenía razón. Con las palabras "cosas así son increíbles" me dejó, sacudiendo la cabeza. Ese pequeño episodio me dio nuevas esperanzas. Incluso al gran maestro Pachman se le había pasado por alto la jugada 47. Ae1+, y de ello deduje que no era tan fácil descubrir el movimiento. Además, mi contrincante llevaba pensando su próxima jugada más de media hora: una señal de que aún no había encontrado un camino claro. Pero mis esperanzas volvieron a convertirse en cero cuando

consideré lo que las negras podían realmente jugar a partir de 42. f4!. La maniobra del rey hacia d7 era en verdad profundamente desesperada y por eso las blancas tenían forzosamente que encontrar la solución correcta. Así, las blancas necesitaban jugar sólo 42. f4, y únicamente sería necesario, después de 42. …, Rf7; decidir si sería peligroso comer el caballo. Mi adversario pensaba y pensaba. Por aquel entonces ya le quedaba poco tiempo y mis esperanzas aumentaban, puesto que, con apuros de tiempo, puede ocurrir cualquier cosa. Por fin, cuando Fairhurst sólo disponía de unos diez minutos para sus diez jugadas restantes, llegó su réplica. Me apresuré a volver al tablero, e incluso antes de sentarme sentí una oleada de alivio: el peón de las blancas estaba todavía quieto en f3. Las blancas se habían decidido al final por 42. Re2?, y ahora todo el plan funcionó tal como lo habíamos previsto de antemano: 42. Re2? 43. Rd2 44. gxh4

g5 h4 gxh4

Ahora 45. Rxc2, fracasa a causa de 45. …, h3; y por eso el rey blanco tiene que regresar: 45. Re2 46. Rf2 47. Rf1 48. Rg1

Rf7 Rg6 Rg5 …

Ni 48. Rf2, Rf5; 49. Rf1, Ce3+; 50. Rg1, h3!; ni 49. Rg2,

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Ce1+; etcétera, alterarían la situación lo más mínimo. 48. … 49. Ac1+ 50. Ae3 51. Rf2

el hecho de que la jugada 47. Ae1+, escapara a los dos bandos, no a causa de ser difícil de encontrar, sino porque juzgamos que la posición, después de 46. Rxg3, era tan simple y clara que no había mucho que examinar después. En este caso particular no dispuse de mucho tiempo y descubrí la jugada cuando me quedaba muy poco tiempo para pensar. Siempre es difícil analizar una posición exhaustivamente, aunque no sea exageradamente complicada. Por eso es muy natural que, al reanudarse el juego, uno tropiece a menudo con desagradables sorpresas que ponen completamente patas arriba el análisis que previamente hemos efectuado.

Ce1 Rf5 Cxf3+ Re4

y las blancas abandonaron. La victoria estaba clara, el primer premio compartido estaba asegurado, pero el camino hacia la victoria había discurrido por el filo de los abismos. Tan pronto estuvo la partida terminada me apresuré a reconstruir la posición y a preguntarle a mi adversario por qué había estado pensando tanto tiempo y, sin embargo, no había jugado 42. f4!. Resultó que la jugada 47. Ae1+!, no era tan fácil de encontrar. Fairhurst había estudiado toda la variante concienzudamente hasta llegar a 46. Ac3, y al final llegó a la conclusión de que las negras ganarían con 46. …, Rxg3. Lo mismo que nos pasó a nosotros en nuestras investigaciones, le ocurrió a él: no había visto, en absoluto, la jugada decisiva 47. Ae1+!. El mutuo análisis al que nos dedicamos entonces reforzó mi convencimiento de que la posición de las negras no podía salvarse. Fairhurst se quedó sentado, mirando durante mucho tiempo la posición, incapaz de comprender cómo podía escapársele a uno semejante movimiento, a pesar del estudio a fondo de la posición. Este ejemplo puede servir como prueba de que el análisis de una partida aplazada no tiene nada de sencillo, sino que exige la más completa exactitud. Es característico

33


34


3 Diagrama núm. 10 Keres

En el capítulo anterior vimos cómo en posiciones aplazadas yacen a menudo ocultas y sutiles trampas. Hay que tener mucho cuidado en revisar varias veces las variantes analizadas para no caer víctima de mortales sorpresas. Pero ahora otro ejemplo del asunto se encuentra en la partida Tal-Keres, del cuarto torneo de Candidatos, que se jugó en Belgrado en 1959. Pero esta vez, a diferencia de lo que ocurrió en la partida contra Fairhurst, en que el punto sorprendente no fue descubierto, logré encontrar contra Tal una trampa diabólica en mi análisis de la partida aplazada. Si no la hubiese encontrado, la partida entonces muy bien habría podido tener un resultado completamente distinto. Pero veamos ahora lo que ocurrió. Después de la cuadragésimo primera jugada de las blancas surgió la posición que se muestra en el diagrama.

Tal entregué en sobre cerrado mi jugada. Después de un corto período de reflexión, hice el movimiento natural (sobre el cual ya me había decidido antes). 41. …

(Véase diagrama núm. 10)

Cd3

Con esta posición como punto de partida empecé mi análisis. El primer movimiento de mi adversario no era difícil de averiguar, ya que la amenaza de mate en f2 le dejaba poca elección.

Había habido apuros de tiempo para ambos bandos y yo había sacrificado mi último peón de ala de dama en b7. Quizás esta táctica no era la más segura, pero parecía ofrecer buenas oportunidades. Aquí

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42. Dc8+

inadecuada y relativamente fácil de refutar, aun suponiendo que pudiera ofrecer cualquier resistencia real. Pero, como llegaremos a percibir más adelante, la posición, aparentemente tan simple y fácil, esconde un gran número de sorpresas.

Como es fácil ver, la única jugada viable. Después de 42. Dg2, las negras podrían continuar muy simplemente 42 . …, g4!; tras lo cual su adversario quedaría prácticamente paralizado. Las blancas sólo pueden mover su peón a y después de 43. a4, Rg7; 44. a5, las negras ganan con 44. …, Dd2!; 45. De4, De1+; 46. Rg2, Df2+; seguido de mate. Los jaques de la dama en a8 y b8 también conducen a similares continuaciones. 42. … 43. Df5!

En cualquier caso, las blancas no tienen nada mejor, ya que otras jugadas pierden claramente sin más lucha. La amenaza de las negras es desde luego 44. …, De1+; ganando el caballo, y esta pieza tiene por tanto que trasladarse o ser protegida. La defensa 44. De4, De1+; 45. Rg2, Df2+; seguida por 46. ..., Df1+; o también 44. Df3, Dd1+; 45. Rg2, Ce1+; lleva a una derrota inmediata. La única retirada para el caballo, 44. Cg1, también pierde después de 44. ..., Dd1+; 45. Rg2, Dc2+!; por ejemplo: 46. Rf1, Db1+; seguido de 47. …, Cf4+; o 46. Rf3, Df2+; 47. Rg4, (o 47. Re4, Cc5+; 48. Re5, f6+, etcétera), 47. …, h5+; 48. Rxg5, f6+; y las blancas pierden su dama. El ataque negro resulta ser sorprendentemente peligroso.

Rg7 …

Aquí la dama está espléndidamente situada, puesto que no sólo impide el mate en f2, sino que también está dispuesta para un posible ataque contra el rey enemigo. Sin embargo, las negras pueden, a pesar del reducido material, continuar su ataque con fuerza no disminuida. 43. …

Dd2!

44. …

Ahora amenazaban con ganar el caballo con 44. …, De1+; y de aquí que las blancas sólo vuelvan a tener una elección restringida. 44. Cd4!

De1+

Pero la posición de las blancas resulta poseer una capacidad casi increíble para la resistencia. Siempre existe solamente un estrecho camino para que prosigan las negras si desean mantener el ataque y plantear difíciles problemas a su adversario. La plausible continuación 44. …, Dd1+; 45. Rg2, Ce1+; lleva, por ejemplo, después de 46. Rf2, Dxd4+; 47. Rxe1, a un final de damas que sólo proporcionaría a las negras

Debe observarse que la última jugada de las negras entraña también una pequeña desventaja, ya que el caballo de las blancas tiene esta hermosa casilla a su disposición. A pesar de esto, al principio consideré la jugada del caballo como

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perspectivas altamente problemáticas de victoria. Pero juzgué mejor mantener esta continuación en reserva para el caso de que el ataque en la variante principal no condujese a ningún resultado claro. 45. Rg2

48. Rg2, Cd1+; ¡jaque a la descubierta!; 49. Rh3, Df1+; ganando la dama. 2) 46. Cc2, De2+; seguido de 47. …, Dxc2; y ganan. 3) 46. Cb3, De2+; 47. Rh3 (o 47. Rg1, Dd1+; seguido 48. …, Dxb3; etc.), 47. …, Cf4+; seguido por mate o ganan la dama. 4) 46. Cc6, Dd2+; 47. Rh3, (o 47. Rg1, Dc1+; 48. Df1, Dc5+; ganando el caballo), 47. …, Cf2+; 48. Rg2, Cg4+; jaque a la descubierta; 49. Rh3, (las negras ganan la dama después de 49. Rf3, Df2+; 50. Rxg4, h5+; 51. Rxg5, f6+), 49. …, h4; y el mate en h2 no puede ya ser evitado. 5) 46. Cb5, De2+; (46. …, Dd2+; también gana, como en la variante 4); 47. Rg1, (después de 47. Rh3, de nuevo sigue 47. …, Cf4+ y después de 47. Rh1, Ce1!; no puede impedirse el mate), 47. ..., Ce5!; 48. Cd4, Dd1+; ganando el caballo. ¡Variantes profundamente convincentes! La jugada del texto me pareció al principio difícilmente mejorable, ya que ahora aparentemente las negras ganan por fuerza en unas pocas jugadas.

De3!

Ésta era la posición que yo tenía en la mente cuando empecé mi análisis del método de ataque con 43. …, Dd2. Aparentemente las blancas han salido de su situación crítica con relativa facilidad, puesto que su rey está por el momento seguro contra amenazas de mate, y el ataque del caballo en d4 puede ser parado de manera similar. Pero si uno investiga la posición más concienzudamente y trata de conseguir alguna protección concreta para el caballo, entonces surgen de pronto nuevas dificultades. Las posibilidades enemigas deben ser examinadas ante todo con la mayor exactitud antes de que uno pueda decidirse por una continuación del ataque. 46. Dd5!

46. …

Otra vez la única jugada posible. El caballo no puede ser guardado de ninguna otra manera, ya que después de 46. Dg4, o 46. Dd7, 46. …, Df2+; llevaría a mate.

Df2+

Es en verdad sorprendente que las negras no puedan obtener una ganancia de material inmediatamente decisiva. Por más que uno se esfuerce, siempre existe un camino, estrecho, es verdad, pero transitable, por el cual las blancas pueden escapar de las garras de las negras. Muy seductor parece 46. …, Dd2+; como para poder continuar después de 47. Rh1, (o Rh3) con 47. Cf2+; 48. Rg2,

Queda entonces por ver si el caballo no puede, pura y simplemente, alejarse. Hay cinco casillas a su disposición y ahora vamos a investigar todas las posibilidades. 1) 46. Cf3, De2+; 47. Rh3 (o 47. Rg1, Df2+; etc.), 47. …, Cf2+;

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te después de 51. …, fxe6; 52. Db7+, Cf7; etc., puesto que el rey blanco está en una red de mate de la cual no hay ninguna escapatoria. Hasta aquí todo era claro y lógico. Investigué también las posibilidades de que las blancas jugasen de otra manera anteriormente y encontré en todos los casos que había una victoria fácil para las negras. Además, la mayor parte de las variantes eran forzadas, por lo cual la subsiguiente comprobación de las mismas resultaba extremadamente fácil. Satisfecho y contento, dejé la posición a un lado, convencido de que tenía la victoria a mi disposición.

(o 48. Rg1, De1+; 49. Rg2, Dh1+; etc.), 48. …, Cd1+; jaque a la descubierta; 49. Rf3, (o Rh3), g4+; y las negras ganan. Pero las blancas juegan 47. Rf3!, y por más que uno lo intente no existe manera de continuar el ataque. 47. Rh3 48. Rg4

Df1+ …

Diagrama núm. 11 Keres

Sin embargo, siguiendo mi costumbre de siempre, realicé un último examen de la posición antes de ir a la sala de juego para continuar la partida. Todo estaba en perfecto orden. Una vez más miré las posibilidades que surgían después del sacrificio del caballo, 51. Ce6+, pero no pude encontrar ningún expediente salvador para las blancas. Todo iba sobre ruedas.

Tal (Análisis)

¡Y entonces sufrí de pronto una conmoción! Con gran horror por mi parte, percibí un agujero en mi análisis que amenazaba echar por tierra todo mi trabajo. Las blancas no necesitaban, en efecto, sacrificar su caballo con 51. Ce6+?, sino que podían parar todas las amenazas con la sorprendente jugada 51. Dd6!!. Entonces el cambio de damas sería forzado y no las negras, sino las blancas ganarían la partida. Un oscuro movimiento, del tipo que es susceptible de ser pasado por alto en

Ahora se ha alcanzado la posición crítica. En mi análisis llegué hasta aquí después de varios intentos y luego me dediqué a otras posibilidades, puesto que todo parecía estar claro. Las negras podían realmente jugar 48. …, h5+; 49. Rxg5, (o 49. Rxh5, Dh3+; 50. Rxg5, f6++!), 49. ..., Df6+; 50. Rxh5, Ce5; ¿y cómo pueden las blancas ahora parar las amenazas de mate en h6 y g6? Sólo 51. Ce6+, parece ser posible, pero entonces las negras ganan fácilmen-

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análisis de partidas aplazadas, por no mencionar el juego real. Una vez recobrado del primer sobresalto, empecé a estudiar la posición con renovado ardor. Si no existía una victoria inmediata, por lo menos tenía que haber algún método de juego que asegurase a las negras una ventaja decisiva. Pero parecía como si la posición estuviese embrujada y por más que ensayaba, siempre había una adecuada defensa para las blancas. Yo empezaba a perder la paciencia con la posición y aún seguía sin encontrar una línea decisiva. 48. …

biertos ofrecen aún menos perspectivas. 50. Re5 51. Rd6

Esto era todo lo que pude obtener de la larga y paciente labor de análisis. Si la suerte me favorecía, eso era bastante para la victoria, puesto que las negras ganan pronto un peón más, y entonces sólo hay que rechazar un último ataque desesperado. Pero todavía hoy sigue siendo un enigma para mí el hecho de que no pudiera encontrar nada más en la posición, pues a pesar del análisis más meticuloso nunca pude conseguir hallar una continuación más fuerte. Si con el tiempo se encontrase algo más en ella, estoy absolutamente seguro de que la continuación debe de ser sorprendente y. estar extremadamente bien escondida. Pero lo «increíble» se prolonga y las negras no pueden forzar el cambio de damas. Todo el tiempo las blancas sólo tienen una jugada a su disposición, mas esto es suficiente.

Cf2+

Al final me decidí por este jaque, puesto que no podía encontrar nada mejor. Después de 48. …, Dd1+; las blancas es cierto que no podían intervenir con una pieza en f3, pero después de 49. Rf5, las negras no podían ir más allá. Otras jugadas apenas son dignas de consideración. 49. Rf5

Cg4 Dxa3+

Dd3+

52. Rc7 53. Rc8

Ninguna otra cosa podía hacerse realmente. Después de 49. ..., Db1+; 50. Re5, las negras no consiguen nada ni con 50. ..., Cg4+; 51. Rd6, Db8+; 52. Rc5, ni con 50. ..., Cd3+; 51. Rd6, Db8+; 52. Rc6. Es casi increíble, pero sigue siendo un hecho que ninguno de los diversos jaques descubiertos conduce a ningún resultado tangible. Después de 49. .... Cd8+; jaque a la descubierta, las blancas tienen el único clavo salvador 50. Df3!, y otros jaques descu-

De7+ Ce3

Con esta jugada acabé mi análisis, puesto que consideraba la posición como ganadora en la práctica. Naturalmente, en lugar del movimiento del caballo, las negras podían también tomar el segundo peón y continuar con 53. ..., De8+; 54. Rb2, Cxh2. Pero yo no quería llevar a mi caballo tan lejos del teatro de operaciones y elegí el movimiento del texto

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sobre la base de que la abierta posición del rey de las blancas y lo inseguramente colocado de sus piezas aseguraría la victoria para las negras. El análisis casero había terminado y ahora yo tenía que aguardar la reanudación del juego. La partida, cuando el juego se continuó, se desarrolló, en efecto, de acuerdo con el análisis y pronto habíamos alcanzado la posición que abajo se indica. Aunque esto no corresponde directamente a nuestro tema, puede ser de interés ver cómo acabó la partida.

La cosa está aquí muy difícil para las blancas. No sólo tienen que evitar el cambio de damas, que no es tan fácil de hacer, teniendo en cuenta la posición abierta de su rey, sino que además deben tomar precauciones contra el avance de su adversario por el ala de rey. 56. Db6+ 57. Ce6 58. Da6

f6 Cc4 Ce5

Ahora el caballo está espléndidamente centralizado y una vez más hay una amenaza de cambio de damas. El posible sacrificio con 59. Cf8+, Rf7; 60. De6+, Rxf8; 61. Dxf6+, es insuficiente a causa de 61. ..., Cf7.

Diagrama núm. 11 Keres

59. Cc7

Dc2

Ahora las negras tienen que llegar a forzar a las blancas a perder más material en el ala de rey. La partida se aproxima a su segunda crisis. 60. Dd6

Tampoco habría sido de ninguna utilidad 60. h4, a causa de 60. ..., Df5+; 61. Rb8, (o 61. Rb7, Df3+; seguido de Dxg3, etc.), 61. .... Cd7+; 62. Ra7, Df2+; con lo cual las blancas perderían el peón en circunstancias mucho más desfavorables que en la partida. Con el movimiento del texto, esperan obtener al menos la iniciativa durante algún tiempo en compensación por el peón y consiguen, en efecto, hacer que su adversario tenga que ponerse a la defensiva.

Tal 54. Db5

Naturalmente, no 54. Cf5+, a causa de 54. …, Cxf5; 55. Dxf5, De6+; y las negras ganan. 54. … 55. Db2

De4 Rg6

40


60. … 61. Cd5

Dxh2 Df2

de nuevo a las negras una desagradable amenaza. 65. … 66. Rc8

Habría sido más simple haber capturado inmediatamente el peón, ya que la protección del peón f priva a la dama negra de posteriores posibilidades activas. 62. Rb7

Después de 66. Rc7, Df6; las negras amenazarían con un jaque en e5 que sería altamente remunerador. Pero la jugada del texto tiene otros fallos.

Después de mucho pensar, las blancas se abstienen de la inmediata 62, De6, a causa de la posibilidad 62. ..., Dc5+; 63. Rb7, Df8; con lo cual el rey negro estaría completamente a salvo de cualesquiera ataques. Después de la jugada del texto, vuelve a estar en el aire 63. De6, y de aquí que las negras se decidan a aclarar las cosas. 62. … 63. Dxf6+ 64. De6

66. … 67. Cf5+ 68. Rd8

Rh4 Rh3 …

Ahora se pone de manifiesto que 68. Cxh6, no sería viable a causa de 68. …, Df8+; seguido de 69. …, Dxh6. Una vez que las negras han superado la última amenaza molesta, está clara su victoria a la larga.

Dxg3! Rh5 …

68. … 69. Dg6 70. De6 71. Dg6

Las blancas continúan oponiendo a su adversario las mayores dificultades posibles. El rey de las negras está trabado al peón de h6 y la amenaza es 65. Cf6+, Rh4; 66. Ce4, seguido por la captura del peón. 64. … 65. Ce7

Df3+ …

h5 Ce5 Cg4 Ce5

Las negras están una vez más con apuro de tiempo. La repetición de jugadas se hace para permitirles pasar el control de tiempo en su septuagésima segunda jugada.

Cg4 …

72. De6 73. Cd4+

A una inmediata 65. Df7+, Rh4; y sólo entonces 66. Ce7, las negras pueden replicar 66. ..., Rh3; puesto que 67. Dh5+, Rg2; tendría como resultado el dejar fuera de juego a la dama blanca. Con el movimiento jugado, las blancas presentan

Dd3+ …

Desgraciadamente forzada, puesto que después de 73. Re8, las negras ganan simplemente con 73. …, Dd7+!; 74. Dxd7, Cxd7; 75. Rxd7, g4; etc. No es mejor el intento 73. Cd6+, jaque a la descubierta, a causa de 73. .... Cg4.

41


73. … 74. Dd5

Cg4 Cf2!

La manera más simple de ganar. 75. Rc8 h4 76. De5 De4 77. Df6 Df4 78. Cf5 Ce4 79. De6 Dg4 y las blancas abandonan. Ya no hay ninguna defensa contra la amenaza de 80. …, Cg3. Una partida combativa y de alta calidad. Muestra que, incluso en una posición al parecer sin esperanzas, uno puede oponer una tenaz resistencia, con tal de que posea las necesarias facultades de inventiva y de ingenio. Desde nuestro punto de vista particular, este ejemplo es, además, muy instructivo. Demuestra una vez más cuan cuidadosamente debe analizar uno una posición aplazada y cómo debe revisar una y otra vez las diversas posibilidades, de forma que queden al descubierto todas las finezas de la posición, evitando así lances desagradables, posiblemente mortales cuando se reanuda el juego.

42


4 Diagrama núm. 13 Smyslov

Hasta ahora sólo hemos mostrado partidas en que uno de los bandos logra encontrar en su análisis una continuación satisfactoria. Pero a menudo sucede dejar una partida aplazada en una posición difícil y entonces sólo se trata de hallar el modo de salvarla. Hablando en general, posiciones así son más difíciles de analizar, puesto que la práctica demuestra que es más fácil atacar que defenderse. Además hay una considerable diferencia en buscar una buena continuación atacante para uno mismo o para el adversario. Parece como si uno descubriera las propias posibilidades mucho más fácilmente y le molestara quebrarse la cabeza mucho tiempo en discernir el mejor método de ataque del adversario. Con objeto de proporcionarle al lector un ejemplo de esta naturaleza, estudiaremos la posición en el siguiente diagrama, que corresponde a una partida Keres-Smyslov, Parnu, 1947, después de la cuadragésima jugada de las negras.

Keres están prácticamente paralizadas y las negras sólo necesitan crearse un peón pasado en la columna a para decidir la lucha a favor suyo. Con objeto de hacer esto, tienen que mover su caballo a h5, donde, dicho sea de paso, estuvo anteriormente en la partida, pero Smyslov lo había apartado de allí equivocadamente. Después de esto sería imposible impedir el avance b5, puesto que el rey blanco está obligado a la tarea de proteger al peón f y durante todo este contrajuego no sirve para nada.

(Véase diagrama núm. 13) La primerísima mirada muestra cuan terriblemente difícil es la posición para las blancas. Sus piezas

43


42. Re3

¿Qué pueden hacer entonces las blancas en la posición del diagrama? Está claro que 41. Cxh2, gxh2; 42. Th1, no bastaría, ya que entonces las negras podrían forzar inmediatamente una decisión a su favor con 42. …, Cg3; o 42. …, g3; seguido por 43. …, Cf2. Así, pues, las blancas tienen que permanecer pasivas, por lo menos temporalmente. Después de la defectuosa maniobra de las negras al llevar el caballo a e4, la situación de las blancas se ha hecho en efecto un poco más fácil, puesto que así han logrado la oportunidad de llevar su caballo a e3, donde estará bien colocado y atacará a los peones de d5 y f5. Esta posibilidad, como es natural, debe ser utilizada inmediatamente y por eso metí en sobre cerrado una jugada que desocupaba la casilla e3 para el caballo. 41. Rd3

Ce4

Al parecer, Smyslov había descubierto en su análisis que el intento de ganar con 42. …, Cd1+; 43. Rd2, Cb2; no sería suficiente. En réplica, las blancas podrían obtener adecuado contrajuego con 44. Cxg3, Cc4+; 45. Rd3, b5; 46. axb5+, Rxb5; 47. Cxf5, ya que entonces la torre de las negras de h2 estaría colocada demasiado pasivamente para un ataque. Además, ningún análisis exhaustivo es necesario para convencerse de que el cambio de torres con 42. …, Th1; 43. Txh1, Cxh1; 44. Rd2, no proporciona ninguna ganancia a las negras. 43. Rd3

Th8

Las negras no pueden prevenir por más tiempo el contraataque de Ce3 y tienen que reagrupar sus piezas para acomodarse a la nueva situación. Como la torre no tiene mucho que hacer en h2, las negras piensan colocarla en la columna e mientras el caballo puede, cuando surja la ocasión, moverse a c4. Pero con esto las piezas de las blancas ganan también libertad de movimiento, circunstancia esta de la que se debe hacer un uso inmediato.

Cf2+

En lo que sigue no sólo muestro el proceso de pensamiento y las variantes que examiné en mis análisis, sino que doy también al mismo tiempo el efectivo desenvolvimiento de la partida. Debe observarse que esta última transcurrió hasta el final de acuerdo con mi análisis y la última posición obtenida era la misma que yo ya había contemplado lejos del tablero. La jugada del texto no es de gran importancia y no pertenece al plan de ganar de mi adversario. Es solamente un tanteo para descubrir si las blancas van a dejarse atrapar en el error 42. Re2?, Ch3!.

Como pronto veremos, la torre blanca obtiene más tarde un puesto en la columna h y llega a ponerse en una posición desde la cual ejerce una presión incómoda en la sexta fila. Por eso es cuestión de preguntarse la posibilidad de mover la torre sólo hasta la sexta fila con objeto de impedir que la torre de las blancas

44


pueda ejercer presión en la columna h. Pero la jugada 43. ..., Th6; está afectada de otros fallos. Después de 44. Ce3, Cd6; las blancas pueden en efecto jugar 45. c4!, y entonces se pone de manifiesto que las negras, después de 45. …, dxc4+; 46. Cxc4, Cxc4; 47. Rxc4, no pueden ocupar la columna e con 47. ..., Te6?; a causa de d5+, etc. 44. Ce3 45. Te1!

progreso. Ahora las blancas, como es natural, toman inmediata posesión de la columna abierta h. 46. Th1!

Indudablemente, la mejor posibilidad de las negras. Deben atacar enseguida a los peones enemigos del ala de rey, porque de otro modo las blancas no tienen nada que temer, ya que sus piezas están empezando a tener el aspecto de hallarse muy activamente colocadas. Yo había analizado esta posición exhaustivamente y al final llegué a la conclusión de que el ataque iniciado por la jugada del texto era el único que le proporcionaba a las negras perspectivas de éxito o que podía realmente plantear problemas a las blancas.

Cd6 …

Las blancas no deben perder tiempo tratando de recuperar igualdad de material con la captura del peón en g3. En efecto, las negras entonces sacrificarían aún otro peón y, después de eso, tendrían sus piezas apostadas en posiciones muy activas que, en conjunción con el peón pasado en la columna a, serían decisivas. La variante concreta es como sigue: 45. Cf1, Cc4!; 46. Cxg3, Te8; 47. Cxf5, b5; 48. axb5+, Rxb5; y las blancas difícilmente podrían sostener el final. Sólo desarrollando el poder de sus piezas en su máxima extensión pueden las blancas esperar salvar la partida.

47. Th6!

Sólo un desesperado contraataque puede salvar a las blancas. Uno podría pensar que lo más obvio 47. Tf1, o 47. Tb1, bastaría también, pero acabé por rechazar ambas posibilidades. Después de 47. Tf1, las negras podrían, en efecto, jugar 47. …, Cc4; 48. Cxf5, b5; 49. axb5+, Rxb5; con lo cual sus piezas están idealmente colocadas y el peón a resultaría finalmente decisivo. Pero si las blancas ensayan 47. Tb1, para salir al encuentro de 47. ..., Txf4?; con 48. Txb6+, entonces las negras continúan de modo muy similar con 47. …, Cc4!; y juegan, después de 48. Cxf5, Te6!. En esta singular posición de Zugzwang, las blancas sólo pueden mover su torre y entonces las negras penetran en las filas tra-

Pero la jugada del texto amenaza también una vez más 46. c4, que no habrían hecho inmediatamente a causa de 45. …, dxc4+; 46. Cxc4, Cxc4; 47. Rxc4, Te8; con un final de torres que ganarían las negras. 45. …

Te4

Te8

De otro modo, las negras difícilmente podrían realizar ningún

45


49. Cxc4

seras o, por otra parte, llegan a b5 y estamos enfrentados con una posición aproximadamente la misma que la que surge después de 47. Tf1. Estas variantes que, a posteriori, aparecen aquí tan convincentemente simples, en realidad no resultan nada fáciles de encontrar. Literalmente uno tiene que dedicarse tan sólo a la posición antes de poder discernir las sutiles finezas y los peligros implicados en ellas. La jugada hecha es, de cualquier forma, mucho más segura que el resto e incluso, si grandes complicaciones surgen en el juego consiguiente, uno todavía puede analizarlas con gran exactitud. La clavada del caballo disminuye a ojos vistas las posibilidades de ataque de las negras y deja abierto sólo un pequeño camino por el cual pueden desarrollar su iniciativa. 47. … 48. c4

Este es el quid principal del ataque de las negras, en virtud del cual ganan un tiempo importante. Algunos comentaristas expresaron después de la partida la opinión de que este jaque me cogió por sorpresa y que sólo después de pensar mucho y de una penosa labor pude encontrar un camino para salvarme. Esto es sólo correcto en lo que se refiere a que entonces revisé una vez más las consecuencias de la jugada del texto como siempre acostumbro a hacer cuando juego variantes que he descubierto durante análisis de partidas aplazadas. La experiencia me muestra que nunca se revisa bastante un análisis. Que aquel jaque me llegó como una sorpresa es naturalmente una tontería. Como dije antes, yo ya había llegado a la posición final que resultó sobre el tablero en la partida en mi análisis y, por tanto, contaba desde luego con la jugada que se hizo.

Txf4 …

En este avance radica el contrajuego salvador de las blancas. 48. …

Tf3+!

(Véase diagrama núm. 13)

dxc4+

50. Ce3

Una inmediata 48. ..., Tf2; escasamente ofrecería mejores posibilidades de victoria a causa de 49. cxd5+, Rd7; 50. Th7+, y las negras no encontrarían fácil salida para escapar a los jaques. Si su rey se retira a la fila trasera, entonces las blancas pueden llevarlo a la columna e y, después de eso, amenazar al caballo con Th6. Es difícil ver cómo las negras podrían continuar entonces.

La variante 50. Re2, Tf2+; 51. Rd3, etc., volvería a trasladar a la partida. Por otra parte, la continuación 50. gxf3, g2; 51. Cxd6, g1D; 52. Cxf5+, jaque a la descubierta, seguida por 53. fxg4, serviría meramente para darles a las negras posibilidades de victoria. Incluso 51. …, Rc7; fue tomado en consideración para contestar 52. Cxf5 con 52. …, gxf3. 50. …

46

Tf2


Diagrama núm. 14 Smyslov

guientes, tendría que dirigirse hacia a3. Pero entonces se seguiría 54. …, Rb7; 55. Th7+, Ra3; 56. Cd6!, g1D; 57. Cb5, y las blancas obtendrían unas tablas, ya que en réplica a los jaques de la dama podría oscilar con su rey de d2 a d1, etc. Pero la jugada del texto es mucho más segura. 52. … 53. d5!

Este peón no sólo asegura a la torre blanca los jaques necesarios en la sexta fila, sino que, con el tiempo, amenaza con proseguir su avance y convertirse así en un factor poderosísimo en la partida.

Keres Ni el sacrificio de cambio 50. ..., Txe3+; 51. Rxe3, Rd5; 52. Rf4, ni el sacrificio de torre 50. ..., f4; 51. gxf3, gxf3; 52. Cc4!, sería peligroso para las blancas. Sin embargo, ahora hay muy simplemente la amenaza 51. …, Rd7. 51. Cc4!

53. …

Tg1

La jugada 53. …, Td2+; sería inocua a causa de 54. Rxd2, g2; 55. Tc6+, con lo cual las blancas obtendrían tablas por jaque perpetuo. Análogamente 53. …, Tf2; carece de perspectivas a causa de 54. Tc6+. Ahora el rey de las negras, sólo con dificultad puede escapar a los jaques, por ejemplo: 54. …, Rd8; (después de 54. …, Rb8; se seguiría 55. d6); 55. Td6+, Re7; 56. Te6+, y ahora 56. ..., Rf8; no sería viable a causa de 57. d6. Pero si las negras prueban 56. ..., Rf7; entonces podría seguirse 57. Ce5+, Rg7; 58. Te7+, Rf6; 59. Te6+, Rg5; 60. d6!, y las blancas incluso obtienen posibilidades de ganar (60. …, Tf1; 61. Cc4!, etcétera). La jugada del texto es indudablemente la mejor de las negras.

La continuación más simple para mantener la igualdad. Las siguientes jugadas son más o menos forzadas. 51. … 52. Txd6+

Rc7 …

Txg2 …

Es interesante observar que también parece posible 52. Cxd6. Después de 52. …, Td2+; 53. Rxd2, g2; las blancas juegan 54. Cxf5+, jaque a la descubierta y, como el rey negro no debe moverse hacia la columna e para evitar los jaques consi-

54. Tc6+ 55. Td6+

47

Rd8 Rc7


Diagrama núm. 15 Smyslov

Rf2. Como 58. ..., Te1+?; 59. Rf4, Txe6; 60. dxe6, Rf8; 61. Re5!, terminaría a la larga en una victoria para las blancas. Las negras, hablando prácticamente, se ven obligadas a jugar 58. …, Tf1. Pero ahora sigue 59. Te8+, Rh7; 60. Te7+, Rg6; 61. Te6+, Rh5; 62. Cf7, Te1+; 63. Rd3, Txe6; 64. dxe6, g2; (o 64. …, Rg6; 65. Cd6, Rf6; 66. e7! etc.); 65. e7, g1D; 66. e8D con un final equilibrado aproximadamente. El otro camino es todavía más simple. Las blancas pueden continuar con 57. Cd6+, Rg8; 58. Cxf5!, y después de 58 ..., g2; 59. Tg6+, Rf8; 60. Txg4, Td1+; 61. Rc4, g1D; 62. Txg1, Txg1; 63. Rb5, pueden alcanzar un final susceptible de ser mantenido sin dificultad. Quizás existen otros caminos que mantienen la igualdad, pero estos dos bastarían. En cualquier caso, las negras podrían haberse permitido mostrarlo, pero probablemente pensaron que habían tenido bastante excitación durante el día y por tanto se contentaron con las tablas.

Keres Las negras se contentan inmediatamente con tablas. Podían haber proporcionado a su adversario muchos más quebraderos de cabeza con 55. ..., Re7; 56. Te6+, Rf7!; Seguidamente disponen de la muy desagradable amenaza de 57. …, g2; y las blancas tienen que defenderse con la máxima exactitud si desean evitar quedarse en desventaja. Después, por ejemplo, de 57. Ce5+, Rg7; o 57. Cd6+, Rg8!; el intento de las blancas de obtener unas tablas inmediatas por medio de jaques no resultaría adecuado. No sería difícil demostrar que la posición, incluso en este caso, estaría equilibrada. De las diversas posibilidades elegiré dos simples métodos de juego que, en mi opinión, capacitarían a las negras para mantener la igualdad. En primer lugar deberíamos mirar 57. Cd6+, Rg8; 58. Re3!, para poder responder a 58. …, g2; con 59.

56. Tc6+ 57. Td6+

Rd8 Tablas

Como ya he dicho, yo había llegado a esta posición antes en mi análisis de la partida aplazada. Así, pues, el trabajo en casa había producido buenos frutos y la partida transcurrió exactamente a lo largo de las líneas que yo había considerado mejores para las negras. Como vimos, la defensa de las blancas no era tan fácil de realizar, y uno difícilmente se aventuraría a creer que la partida hubiese podido ser salvada si el juego

48


hubiese continuado inmediatamente sobre el tablero sin interrupción. El análisis anterior muestra una vez más con qué exactitud debe uno examinar las posiciones aplazadas. Una jugada tal como 49. ..., Tf3+; se pasa fácilmente por alto y, sin embargo, toda la partida se centra alrededor de esta jugada. El trabajo, el esfuerzo y la fatiga una y otra vez: estas palabras constituyen la divisa de las partidas aplazadas.

49


50


5 Diagrama núm. 16 Keres

Con estos ejemplos hemos ofrecido un cuadro relativamente completo de las dificultades que los maestros de ajedrez experimentan lejos del tablero en los aplazamientos de una partida de torneo. Para acabar, me gustaría mostrar una posición que ha dejado una huella indeleble en mi memoria. Ocurrió en la olimpiada ajedrecística de Moscú de 1956, en mi partida contra Reifir, y es notable por el hecho de que a pesar de la naturaleza altamente complicada de la posición es posible analizarla en términos de una línea casi obligatoriamente ganadora. Después de apuros de tiempo por ambas partes, durante los cuales se dieron algunos lamentables errores, la partida se aplazó después de la cuadragésima jugada de las negras en la complicada posición siguiente:

Reifir ocultaba muchas finezas que tenían que ser superadas antes de que la situación se mostrase más o menos clara. La amenaza inmediata de las negras era 41. …, f6; y por ello no resultaba tan difícil conjeturar la jugada de las blancas entregada en sobre cerrado. Pronto pude establecer que el desesperado ataque 41. Dxf7, Txg5+; 42. hxg5, Dxg5+; seguido de 43. …, Dxh6+; y 44. …, d1D; no conduciría a unas tablas por jaque perpetuo y, por tanto, en la práctica, sólo había que contar con una jugada

(Véase diagrama núm. 16) Por apuros de tiempo, las blancas habían conjurado algunas amenazas muy desagradables contra el rey negro, pero el peón muy avanzado de d2 había arruinado su esperanza de salvar la posición. Pero, a pesar de todo, la posición

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de rey o con 41. Dd3. La jugada de la dama era pues la más natural y, para excluir otras posibilidades lo más rápidamente posible, empecé antes que nada analizando las posibles jugadas del rey. Jugadas tales como 41. Rh1, y 41. Rh3, pudieron ser rechazadas con relativa rapidez, porque entonces vendría 41. .... Txg5; 42. hxg5, Dxg5; que cuaja en una posición en la cual no hay ninguna buena defensa contra la amenaza de 43. ..., f5; seguida por el cambio de damas en g4. Así, pues, quedaba por examinar solamente 41. Rf1, pero también ahí la respuesta era fácil de encontrar. En primer lugar, 41. …, De7; con la amenaza de f5 es bastante buena, y, en segundo lugar, sería totalmente adecuado 41. …, Txg5; 42. hxg5, Dd4; 43. Dd1, Dxc4+; 44. Rg2, Dd5+. De ese modo las negras llegarían a la misma posición que en la variante principal; sólo habrían capturado, de pasada, el peón c4. Así, pues, la jugada sellada no fue difícil de encontrar, puesto que nada, sino un movimiento de dama, entraba apenas en consideración. 41. Dd3

podía llevarse a cabo en un final de damas después de un sacrificio de cambio. 41. … 42. hxg5

Txg5 …

Ahora ha surgido un final extraordinariamente interesante de damas cuyo análisis constituye un verdadero placer. Está claro que el peón pasado en d2 asegura una clara ventaja a las negras; pero la cuestión palpitante es si esta ventaja es suficiente para una victoria. Con objeto de poder contestar a esta pregunta correctamente, hay que llevar a cabo una investigación exhaustiva y sistemática sobre el final. Sólo hace falta un primer vistazo para convencerse de que la victoria únicamente es posible si el rey blanco puede ser mantenido lejos del peón pasado y si la dama blanca puede ser obligada a moverse a la pasiva casilla de d1. El acercamiento del rey de las blancas llevaría naturalmente a la pérdida del peón pasado, y de la misma manera las negras apenas pueden permitir una activa dama blanca, en vista de la naturaleza abierta de la posición de su rey. Uno llega pronto a la conclusión de que las respectivas posiciones de las damas negra y blanca en d3 y d1 constituye el verdadero objetivo final para las negras. Por esta razón hubo de ser rechazada rápidamente 42. …, Dxg5+; ya que las blancas podrían entonces ocupar la casilla e2 con su rey, tras lo cual las posibilidades de victoria de su adversario son altamente problemáticas. Así, pues, las

Ni tampoco las negras tenían tantas diferentes jugadas entre las cuales elegir, puesto que, a causa de la amenaza de mate en h7, deben devolver el cambio en g5 o defenderse con 41. …, f5. Pero en este último caso las blancas podrían con 42. Dxd2, disponer simplemente del fuerte peón pasado; y, por tanto, estaba claro que un intento de victoria sólo

52


Diagrama núm. 17 Keres

negras tienen que dejar por ahora al peón en paz y dirigir sus esfuerzos a obligar a la dama de las blancas a que se vaya a d1. 42. … 43. De2

Dd4! Rh7

Como puede verse fácilmente, las últimas jugadas fueron obligadas. Ahora la dama de las blancas debe ir a d1 y las negras obtienen la deseada posición de las damas en d1 y d3. 44. Dd1

Dd3! Reifir

Con esto se ha completado la primera fase de la partida. Como puede verse, la dama de las blancas está completamente paralizada, y las blancas sólo pueden hacer ahora jugadas de rey o de peón. Así las negras pueden preparar sus planes con la mayor tranquilidad, puesto que no es de temer ninguna interrupción por parte de su adversario en un próximo futuro. Ahora la cuestión es: ¿cómo pueden las negras reforzar su posición?

Pero si las negras se apoderan del peón g después de 45. ..., Dh4+; 46. Rg2, Dxg5+; entonces se sigue 47. Rf1, y las negras no pueden impedir ya que el rey de las blancas llegue a e2. Así, pues, no basta con la dama. También es fácil ver que las negras no pueden conseguir nada con sus peones, y de esta forma uno se ve reducido al convencimiento de que la cooperación del propio rey es necesaria para la victoria. Pero, ¿cómo puede llevarse al rey cerca del peón d, si las blancas pueden jugar h7 tan pronto como el rey abandone la esquina derecha del tablero? Se pone de manifiesto que la victoria, a pesar de la dominante posición de las negras, sólo puede conseguirse si éstas logran romper la cadena de peones enemigos con f6 y así facilitarle a su rey la tarea de penetrar finalmente con efecto decisivo en el centro.

(Véase diagrama núm. 17) Muy pronto se pone de manifiesto que el intento de forzar el coronamiento del peón por medio sólo de la dama no lleva a la meta deseada. Si las negras juegan, por ejemplo, 44. …, De4+; en su siguiente movimiento, para poder continuar después de 45. Rh2, con 45. …, De1; entonces las blancas juegan 46. Df3, o 46. Dc2+, Rg8; 47. Df5, y no puede realizarse la promoción del peón.

53


Por tanto, en teoría, el plan ganador estaba claro, pero en la práctica no resultaba tan fácil. Había que tener siempre presente que la dama enemiga era capaz de entrar de pronto en acción y conseguir unas tablas por jaque perpetuo. Sin embargo, logré resolver el problema satisfactoriamente. 45. b3

del movimiento del texto hay una amenaza de mate en h8, y ésta, por curioso que parezca, no es nada fácil de parar), 50. …, Dxf3+; la única continuación; 51. Rxf3, d1D+; 52. Rf2, Dd2+; 53. Rg1, (después de 53. Rf1, las negras ganan inmediatamente con Rg3), 53. …, Dd4+!; 54. Rg2, Db2+; y las negras ganan. Después de 55. Rf1, Db1+; seguido por 56. …, Dxa2+; llevaría a un final fácilmente ganado con dos peones más, y después de 55. Rf3, g4+; 56. Re3, Dd4+; 57. Re2, Rg3; es decisivo. Las variantes no son exageradamente complicadas; pero, a pesar de todo, requieren un cálculo exacto. Como la ocurrencia de la dama falla en el logro de su objetivo, hay que considerar 46. f4. Pero resulta fácil comprobar que este avance, ahora o posteriormente, sólo sirve para facilitar la tarea de las negras, puesto que éstas pueden tomar posesión de la vital casilla e3 y paralizar por completo a las piezas de las blancas. Las negras podrían entonces ganar muy simplemente con 46. …, De4+; 47. Rh3, (47. Rf2, Dxf4+; significa la pérdida inmediata de las blancas), 47. …, Dxf4; con lo cual alcanzarían una posición similar a la de la partida, con la diferencia de que faltaría el peón de f2.

Protegiendo al peón c de una vez para siempre. El debilitamiento de la casilla c3 no importa mucho, puesto que las blancas siempre tienen a su disposición De2 como parada contra una posible Dc3: 45. Dh5, Dxc4; es peor. 45. …

f6!

Como ya se ha comentado, esta ruptura de la cadena de peones es la única posibilidad que tienen las negras para seguir adelante. Además previenen el posible contrajuego de Da1. 46. gxf6

También aquí la ocurrencia 46. Dh5, sería innocua a causa de la simple réplica 46. …, fxg5!; ya que las blancas no tienen a su disposición ningún jaque perpetuo. Una línea interesante sería entonces 47. Df7+, Rxh6; 48. Df8+, Rh5; 49. De8+! (después de 49. Df7+, Rh4; las blancas no tienen más jaques), 49. …, Rh4; 50. f3!, (la mejor jugada; después de 50. Dh8+, Rg4; 51. Dc8+, Df5; 52. f3+, Rf4; el rey de las negras escapa vía e3; pero después

46. … 47. f7

Rxh6 …

Las blancas entregan inmediatamente el peón por su propia voluntad, ya que de otro modo las negras lo capturan con Rg6 y Rxf6. Después de 47. f4, habría seguido similarmente 47. …, Rg6; puesto que

54


Diagrama núm. 18 Keres

después de 48. Dg4+, Rxf6; 49. Dg5+, Rf7; no hay más jaques y las negras ganan. 47. … 48. Rg1

Rg7 …

Esta defensa pasiva es la mejor posibilidad de las blancas para oponer todavía alguna resistencia. Ahora no llevaría a ninguna parte el intento de obtener jaque perpetuo con 48. Dg4+. Después de 48. …, Rxf7; 49. Df4+, Re6; el rey de las negras escapa al ala de dama y encuentra el refugio en b6. Como ejemplo de una de las posibles variantes: 50. Dg4+, Rd6; 51. Df4+, (después de 51. Dd1, las negras pueden pasarse a la variante principal, ya que pueden llevar su rey a h4 vía e7-f6 y g5), 51. ..., Rd7; 52. Df7+, Rc8; 53. De8+, Rb7; 54. De7+, Rb6; y las blancas tienen que abandonar. 48. … 49. Rg2

Reifir (Análisis) da llevar a resultados positivos, pero no produce totalmente una impresión lógica. Una idea que es mucho más probable que alcance su objetivo es por tanto la de avanzar con el rey, bien en el centro o a lo largo del ala de rey. Pero el avance por el centro tropezaría con grandes dificultades prácticas, puesto que el único camino posible vía e5 y d4 es extremadamente difícil de atravesar. Cuando el rey de las negras se vaya a e5, entonces las blancas le dan jaque con su dama en h5, y el rey negro no puede ir a d4 a causa de Dh8+ con tablas. Sólo queda por consiguiente examinar las posibilidades de un avance en el ala de rey. Es muy obvio que las negras pueden permitir a su rey avanzar a lo largo de la diagonal d8-h4 y llegar a h4 sin tener que temer jaques ene-

Rxf7 …

(Véase diagrama núm. 18) Con esto, la segunda etapa en el plan de las negras para ganar está terminada. Ahora sólo tienen que preocuparse de ver cómo su rey puede ser utilizado mejor. Primeramente entra en consideración la marcha del rey al ala de dama para penetrar vía b4 y a3. Pero este plan es difícil de ejecutar, ya que las blancas pueden impedirlo jugando en el momento justo a3 y además el peón f puede avanzar si se lleva al rey negro demasiado lejos. Naturalmente es posible que incluso este plan pue-

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migos. Una vez que el rey está en h4, entonces la amenaza de Dh3+ seguida de Dg4+ y cambio de damas se agudiza. Si las blancas mantienen su rey en g1, entonces no pueden moverse ni con su rey ni con su dama sin incurrir en pérdida inmediata. Por tanto, así tenemos por fin una clara posición ganadora que además parece fácil de alcanzar. Veamos de una vez cómo pueden las negras llegar a esa meta. El rey puede ir a h4 sin ser molestado en forma alguna: 49. ..., Rf6; 50. Rg1, Rg5; 51. Rg2, Rh4; 52. Rg1, a5; 53. a4. Si fueran las blancas las que tuviesen ahora que mover, podrían muy bien abandonar inmediatamente, ya que, en efecto, no tienen ninguna jugada razonable. Si, por ejemplo, 54. Rg2, se seguiría entonces 54. ..., Dh3+; 55. Rg1, Dg4+; en tanto que si 54. f3, entonces Rg3, en ambos casos con una victoria para las negras. Pero en realidad son las negras las que tienen que mover y entonces se pone de manifiesto que no disponen de ninguna jugada satisfactoria. Nos vemos así confrontados con una posición altamente interesante con Zugzwang en ambos bandos, una rareza en el juego real.

así obligan a la dama a volver a d6. Puede verse que en verdad el problema no es tan fácil de resolver, puesto que las negras no tienen ninguna satisfactoria jugada. Tienen que embarcarse en una retirada con 53. ..., Rg5; y tratar de perder un tiempo de una manera u otra en la posición, pero esto no refuerza las esperanzas de un éxito al ciento por ciento. Vemos por tanto que el método correcto de ganar no estriba en fijar al rey y a la dama sin pensar más. Por ello me convencí de que la posición recogida en el diagrama debe ser examinada concienzuda y sistemáticamente. Para no complicar el asunto de modo innecesario, empecé con el supuesto de que ninguno de los bandos tiene jugada con sus peones en el ala de dama. Esto es en efecto bastante fácil de comprender. Porque si las negras juegan a5, las blancas están obligadas a replicar con a4. De otro modo seguiría a4 y entonces las negras podrían insistir con la jugada axb3 o dejar a su adversario en la necesidad de moverse con a3. Después de a4, las blancas no pueden capturar en a4, ya que esto dejaría al peón de c4 sin defensa y forzaría una decisión análoga a la que veremos más tarde en la partida misma. Así, pues, una vez que hemos hecho las jugadas de peones en el ala de la dama, surge una posición en la cual ambos bandos, hablando prácticamente, sólo pueden maniobrar con el rey. En tales casos, es apropiado seguir la teoría de «casillas correspondientes», esto es, por cada posición que adopte el rey blan-

¿Qué pueden emprender las negras tocándoles jugar y estando colocados los reyes en g1 y h4? A primera vista parece muy bueno 53. …, Dc3; pero entonces se sigue 54. Rf1!, y, para no permitir que el rey blanco llegue a e2, las negras tienen inmediatamente que jugar de nuevo 54. …, Dd6+. Otros movimientos son igualmente inadecuados, ya que las blancas siempre replican 54. Rf1, y

56


co hay que procurar conseguir una posición correspondiente del rey negro en la cual las blancas, con la jugada, esté en Zugzwang y tenga que perder. Este método es bien conocido en los finales de peones y puede ser utilizado muy convenientemente aquí, ya que el final al que se ha llegado es en cierta medida como un final de peones. Así, pues, embarquémonos en la nueva tarea teórica que es en verdad rica en contenido.

1. f3, Rf4; carece totalmente de esperanzas no necesita mayores pruebas. a

Posición 3. Rey blanco en g1. Rey negro en f4. También aquí es fácil percibir la victoria, puesto que 1. Rg2, Rg5; a lleva a la posición 2. , y después de 1. Rh2, es inmediatamente decisivo Dd7!. Esas tres posiciones son fáciles de tratar, puesto que la dama blanca no puede encontrar ninguna oportunidad de entrar en juego.

Para facilitarle al lector la visión del asunto, detallaré diferentes variantes, empezando con el ejemplo más simple y más claro. Al comienzo de cada análisis, mostraré solamente las posiciones de los reyes en tanto que las demás piezas conservan sus puestos.

Posición 4.ª Rey blanco en g1. Rey negro en h6. Aquí hay dos variantes principales, la segunda de las cuales contiene ciertas complicaciones. Las examinaremos por separado. (a) 1. Rg2, Rg5, transponiéna dose a la posición 2. (b) 1. Rh2, Dc3!; 2. De2, (2. Dg4, De5+; con pérdida inmediata para las blancas, y después de 2. Rg2, Dc1; 3. Df3, d1D; el rey negro escapa de los jaques a h4), 2. …, Dd4!; 3. De6+, Rg5; 4. Dg8+, (o 4. De7+, Rg4; etc.), 4. …, Rf4; 5. Dg3+, Re4; y el rey de las negras penetra decisivamente, bien por d3 bien por f3. Finalmente, debemos mencionar también la posibilidad de 1. f4, que puede ocurrir lo mismo que en la a posición 2. Después de esta jugada, las negras pueden ganar de varias maneras, de las cuales quizá la más simple es 1. ..., Dg3+; 2. Rf1, De3; 3. De2, (o 3. f5, Rg5; 4. f6, Rxf6; 5. De2, Df4+; 6. Rg2, Dd4, etc. Después de 3. Dg4, De1+; 4. Rg2, d1D; las blancas no tienen tablas por

a

Posición 1. Rey blanco en g1. Rey negro en h4. Esta es la posición final a la cual las negras deben pretender llegar. Las blancas tienen que abandonar, como es fácil ver. Después de una jugada de rey 1. ..., Dh3+; seguido de 2. …, Dg4+; es decisivo; la dama no tiene ninguna amenaza de jaque y 1. f4, Rg3; es también desesperanzador. a

Posición 2. Rey blanco en g2. Rey negro en g5. Aquí de nuevo es fácil demostrar la victoria. Después de 1. a Rg1, Rh4; tenemos la posición 1. , en tanto que después de 1. Rh2, Dd4!; no hay defensa ninguna contra la amenaza de 2. …, Dxf2+; o 2. Dh4+. Que, además, 1. Rh1, De4+; o

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jaque perpetuo), 3. …, Dxf4+; 4. Rg2, Dd6; y el contrajuego de las blancas se ha acabado.

Posición 7.ª Rey blanco en g2. Rey negro en g6. Esta posición está ganada también por las negras, aunque las blancas posean una gran riqueza de jaques en la variante (d). Como la formación del rey en esta última es importante para el posterior curso de la partida, la examinaremos exhaustivamente. (a) 1. Rg1, Rh6; con posición 4.ª (b) 1. Rh1, De4+; con una posición de la variante 5 (c). (c) 1. Rh2, Rf5; trasponiendo a la variante 5 (c). (d) 1. Dg4+, Rf6; 2. Df4+, (2. Dh4+, Rf7; 3. Df4+, Re8; lleva a la variante principal y 2. Dd1, Rg5; a la posición 2.ª), 2. ..., Re7; 3. Dc7+, (3. Dg5+, Rf7; 4. Df4+, Re8; desemboca en la misma variante), 3. …, Re6!; 4. Dxc6+, (o 4. Dc8+, Dd7; 5. Dg8+, Rf6; 6. Df8+, Rg6; 7. Dg8+, Dg7; 8. Dd8, Rf5+; jaque a la descubierta y las negras ganan), 4. ..., Dd6; 5. De4+, (la otra posibilidad: 5. De8+, Rf6; 6. Dh8+, Rg6; 7. Dg8+, Rf5; 8. Df7+, Rg5; perdería también lo mismo que después de 9. f4+, Rh6; como después de 9. Dg7+, Dg6; etc.). 5. …, Rf6; 6. Df3+, (o 6. Dh4+, Rg7, etcétera), 6. …, Rg5!; 7. De3+, (7. Dd1, Dd3; nos da la variante 2.ª), 7. ..., Rg6; 8. De8+, Rg7; y las negras ganan.

Posición 5.ª Rey blanco en g1. Rey negro en f6. Aquí hay tres variantes no exageradamente difíciles. (a) 1. Rg2, Rg5; transponiéna dose a la posición 2. (b) 1. Rh1, De4+; 2. Rh2, De1; 3. Df3+, Re7 y las negras ganan. (c) 1. Rh2, Rf5!; 2. Dh5+ (2. Rg2, Rg5; o 2. Rg1, Rf4; llevan a la posición 2.ª o a la 3.ª), 2. ..., Rf4; 3. Dh4+, (o 3. Df7+, Df5; etc.), 3. …, Rf3; y una vez más el rey negro penetra de forma decisiva. a

Posición 6. Rey blanco en h2. Rey negro en g6. Con esta formación de reyes, las blancas poseen mejores posibilidades defensivas, que sin embargo son insuficientes. (a) 1. Rg2, Rg5; con posición 2.ª (b) 1. Rg1, Rh6; con posición 4.ª (c) 1. Rh1, De4+; 2. Rh2, De1!; 3. Dg4+, Rf6; 4. Df4+, Re6; 5. Dg4+, Re5; y, a pesar de los jaques de las blancas, el rey negro llega al ala de dama vía d4 o e4. (d) 1. Dg4+, Rf6; 2. Df4+, (o 2. Dd1, Rf5!; con una posición de la a variante 5. (c)), 2. …, Re6; 3. Dg4+, (después de 3. Dh6+, las negras ganan con 3. …, Rd7; 4. Dg7+, Rd8; 5. Dg8+, Rc7; 6. Df7+, Dd7; etcétera), 3. .... Df5!; 4. Dg8+, Rd7; 5. Dg7+, Rc8; 6. Dg8+, Rb7; 7. Dg7+, Rb6; 8. Dg3, Df8!; y las negras ganan.

Posición 8.ª Rey blanco en g2. Rey negro en f5. Después que han sido investigadas las variantes de arriba, llegamos a la más importante posición de nuestro análisis. Ésta puede surgir también de la posición 2.ª mediante

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la jugada 1. ..., Rf5; y ello muestra por consiguiente que la posición 2.ª está totalmente ganada por las negras, sin que importe en absoluto a quién le toca mover. Si podemos dea mostrar también que la posición 8. está ganada por las negras, entonces podemos considerar nuestro trabajo como terminado. Echemos un vistazo a las diversas posibilidades. (a) 1. Rg1, Rf4; con posición 3.ª (b) 1. Rh1, De4+; 2. Rh2, Dh4+; seguido de 3. …, Dg4+; etcétera. (c) 1. Rh2, Dd4; 2. Dh5+, Re4; 3. Dg6+, (3. De2+, Rf4), Rf3; y el rey negro penetra con decisivo efecto. (d) 1. Dh5+, Rf6; 2. Dh4+, (2. Dd1, Rg5; lleva a la posición 2.ª y, después de 2. Dh8+, Rf7; los jaques han terminado), 2. …, Rf7; 3. Df4+, Re8; 4. Db8+, Rd7; 5. Db7+, Re6!; pasando al método de ganar de la a variante 7. (d). Así hemos demostrado la victoria en esta importante posición y hemos adquirido finalmente el conocimiento del camino que debemos seguir en la partida con objeto de ganar con un método lógico. El camino correcto debería ser 49. …, Rf6; 50. Rg1, a5; 51. a4, Rg5; 52. Rg2, Rf5!; y las negras ganan como el análisis de la posición 8.ª demostraba sin ninguna clase de dudas. Este plan puede siempre realizarse, puesto que las blancas están obligadas a mover su rey a g2 una vez que el monarca negro ha avanzado hasta g5 y después sigue Rf5, etc. Por consiguiente, se deduce también que las blancas no pueden en ningún as-

pecto defender su posición, por muy hábilmente que puedan maniobrar todavía con su rey. 49. …

Rg6

Ahora quizás el lector pueda preguntar por qué efectivamente las negras no siguen el plan elaborado y hacen la jugada lógica 49. …, Rf6; a lo que seguiría 50. Rg1, a5; etc., como hemos mostrado más arriba, sino que, en lugar de eso, se embarcan en otra continuación. Las razones son puramente prácticas. Hemos visto que las blancas, en la principal variante 8.ª (d) pueden oponer una tenaz resistencia con la ayuda de numerosos jaques. De aquí que las negras ensayen primero otros caminos para ver si las blancas han llegado a la comprensión de las ideas verdaderamente defensivas. Esa táctica está exenta de riesgos, ya que las negras siempre tienen la posibilidad de trasponer el juego a la variante 8.ª La idea de la jugada del texto estriba en tratar primero de obtener una de las posiciones ganadoras de reyes en las variantes 1.ª-8.ª antes de que la posición de peones en el ala de dama haya quedado bloqueada. Como hemos visto, esto tiene una cierta importancia y puede hacer el método de ganar notablemente más fácil si el adversario no se defiende de la mejor manera. Con la jugada del texto, las negras están obligadas a pasarse a a la 4. variante ganadora después de 50. Rg1, Rh6; y también permiten que las blancas jueguen 50. Dg4+, lo cual significa al mismo tiempo transposición a la variante ganadora 8.ª

59


50. Rg1 51. Rg2?

Rh6 …

Diagrama núm. 19 Keres

Aquí, sin embargo, era necesario 51. a3, para poder contestar a 51. …, a5; con 52. a4. En ese caso, las negras no tenían nada mejor que a hacer que pasarse a la variante 8. con 52. ..., Rg5; 53. Rg2, Rf5. La razón de por qué las blancas debieron jugar a3 antes de que las negras hagan a5 se pone en claro en la partida. 51. …

Rg5

Las negras no se dan cuenta de su oportunidad. Con 51. …, a5; podía haber acabado la partida sin más complicaciones. Si las blancas jugaban entonces 52. a4, llegaríamos, después de 52. …, Rg5; a la variante ganadora 2.ª, y después de 52. a3, a4!; 53. bxa4, es decisiva Dc3, puesto que ahora no es viable 54. Rf1, a causa de 54. …, Dxc4+.

Reifir Ahora se explica el que las negras se abstuviesen del inmediato bloqueo de los peones del ala de dama. La jugada realizada les garantiza el tiempo necesario, jueguen lo que jueguen ahora las blancas, y fuerzan la victoria sin ninguna dificultad. Quizá las blancas habían contado solamente con 52. …, Rh4; y en réplica a esto intentaban defenderse con 53. a3.

(Nota del editor MA40: En lugar de 54. Rf1, se podría continuar perfectamente con 54. f4, y si 54. …, Dc1; 55. Dg4, d1D; 56. De6+, con jaque continuo) Finalmente, si las blan-

cas continúan con 52. Rg1, entonces las negras juegan 52. …, a4; y ganan fácilmente, puesto que con axb3 o a3 pueden, como quieran, crear una posición de Zugzwang tanto para las blancas como para las negras. Después del movimiento hecho, las blancas nuevamente podrían haber jugado 52. a3. Como otra vez han desaprovechado esta oportunidad, las negras acaban el final sin más complicaciones. 52. Rg1

53. Rg2

Ya no hay ninguna defensa. Después de 53. a4, Rh4; se produce una posición de Zugzwang y 53. a3, permite el final 53. ..., a4; 54. bxa4, Dd4; 55. Rf1, Dxc4+; seguido por 56. …, Dg4+; y cambio de damas. 53. … 54. bxa4

a5!

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a4 …


Desesperación, pero ya no había nada que hacer. Después de 54. Rg1, las negras ganan con 54. ..., axb3; 55. axb3, Rh4; y después de 54. Rh2, viene 54. ..., Rh4; 55. Rg1, a3. Uno ve cuan útil es para los planes de las negras tener un peón en a4. 54. … 55. Rf1

estro de ajedrez después que ha aplazado una partida. Quizá también este librito pueda servir para dar ocasión a que otros maestros comuniquen sus experiencias en este aspecto, y así habremos iluminado un territorio en el juego del ajedrez al cual la precedente literatura ajedrecística apenas ha dedicado alguna atención.

De4+ …

O 55. f3, De1; etc. 55. … Dxc4+ 56. Rg2 Dg4+ Y las blancas abandonan. Un final muy instructivo desde el punto de vista analítico. Muestra en primer lugar cómo uno puede y debe elaborar un método ganador en una posición en la cual el adversario sólo tiene unas cuantas posibilidades defensivas. En segundo lugar, debe hacerse constar claramente que no siempre es apropiado emplear enseguida el método preparado para ganar, si uno puede poner antes algunos tropiezos en el camino del adversario siguiendo otra línea. Una condición previa es la de que la posición no corra peligro en modo alguno y que uno pueda volver más tarde a la preparada variante ganadora. Los ejemplos que he dado en estos estudios no están destinados a constituir nada que se parezca a un libro enteramente sistemático de reglas de cómo uno debe analizar una partida aplazada. Mi propósito era meramente mostrar la clase de trabajo que espera en casa a un ma-

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HISTORIAL DE PABLO KERES TORNEOS Y CAMPEONATOS

1929 PARNU “ PARNU-VILIANDI (RAUD) 1930 TALLIN “ PARNU-VILIANDI (LENKE) 1932 TARTU “ PARNU-MONSIAKIULE (PEET) 1933 PARNU “ TALLIN 1934 RAKVERE 1935 TALLIN “ TARTU “ VARSOVIA (OLIMPIADA) “ HELSINKI 1396 TALLIN “ PARNU (CAMPEONATO) “ BAD NAUHEIM “ DRESDE “ ZANDVOORT “ MUNICH (OLIMPIADA) 1937 MARGATE “ ESTONIA-LITUANIA (MIKENAS) “ OSTENDE “ PRAGA “ VIENA “ KEMERI “ PARNU “ ESTOCOLMO (OLIMPIADA) “ SEMMERING-BADEN 1938 HASTINGS “ NOORDWIJK “ A. V. R. O. “ TALLIN (CAMPEONATO) “ ESTONIA-LETONIA (PETROV) “ TARTU (ESTUDIANTIL) 1939 LENINGRADO-MOSCÚ “ MARGATE

CLAS. JUG. + – = PUNTOS –––– –––– –––– –––– –––– ––––––– 2 18 13 4 1 13,5 – 2 0 1 1 0,5 1 9 7 0 2 8 – 2 0 0 2 1 1 9 9 0 0 9 – 2 2 0 0 2 1 12 11 0 1 11,5 3/4 7 5 2 0 5 2 9 6 1 2 7 1/2 9 6 2 1 6,5 1 24 22 0 2 23 – 19 11 5 3 12,5 2 8 6 1 1 6,5 1 10 8 0 2 9 – 3 1 1 1 1,5 1/2 9 4 0 5 6,5 8/9 9 2 4 3 3,5 3/4 11 5 3 3 6,5 – 20 12 1 7 15,5 1/2 9 6 0 3 7,5 – 2 1 0 1 1,5 1/3 9 5 2 2 6 1 11 9 0 2 10 1 6 4 1 1 4,5 4/5 17 8 2 7 11,5 2/4 7 3 1 3 4,5 – 15 9 2 4 11 1 14 6 2 6 9 2/3 9 4 0 5 6,5 2 9 4 0 5 6,5 1/2 14 3 0 11 8,5 – 6 4 0 2 5 – 2 0 1 1 0,5 – 3 2 1 0 2 12/13 17 3 4 10 8 1 9 6 0 3 7,5

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CLAS. JUG. + – = PUNTOS –––– –––– –––– –––– –––– ––––––– 1939 ESTONIA-LETONIA (PETROV) – 2 2 0 0 2 “ ESTONIA-LITUANIA (MIKENAS) – 2 0 0 2 1 “ BUENOS AIRES (OLIMPIADA) – 19 12 2 5 14,5 “ BUENOS AIRES 1/2 11 7 1 3 8,5 1940 MOSCÚ 4 19 9 4 6 12 “ ESTONIA-LITUANIA (MIKENAS) – 2 0 0 2 1 “ TALLIN (CAMPEONATO) – 4 4 0 0 4 “ TARTU (ESTUDIANTIL) – 5 5 0 0 5 “ TALLIN-PERIFERIA (FRIEDMAN) – 1 0 0 1 0,5 “ TALLIN-NEMME (ARULAID) – 1 1 0 0 1 1941 LENINGRADO-MOSCÚ 2 20 6 4 10 11 1942 TALLIN 1 15 15 0 0 15 “ SALZBURDO 2 10 4 2 4 6 “ MUNICH 2 11 6 2 3 7,5 1943 TALLIN 1 11 6 1 4 8 “ PRAGA 2 19 11 1 7 14,5 “ POZNAM 1 5 5 0 0 5 “ SALZBURGO 1/2 10 5 0 5 7,5 “ MADRID 1 14 12 0 2 13 1944 LINDKOPING 2 7 4 2 1 4,5 1945 RIGA 1 11 10 0 1 10,5 “ TALLIN 1 15 11 0 4 13 “ MATCH INTERCLUBS (SOLMANIS) – 2 2 0 0 2 “ TALLIN-RIGA (KOBLENTZ) – 2 2 0 0 2 “ MATCH INTERCLUBS (BEYLIN) – 2 1 0 1 1,5 1946 TIFLIS 1 19 17 0 2 18 “ RUSIA-INGLATERRA (KLEIN) – 2 1 0 1 1,5 “ RUSIA-EE. UU. (FINE) – 2 1 0 1 1,5 1947 LENINGRADO 1 19 10 1 8 14 “ PARNU 1 13 7 1 5 9,5 “ MOSCÚ 6/7 15 6 3 6 9 “ ESTONIA-LETONIA (KOBLENTZ) – 2 2 0 0 2 “ MATCH CLUB CONTRA RIGA – 2 2 0 0 2 “ RUSIA-INGLATERRA (ALEIXANDER) – 2 1 0 1 1,5 1948 LA HAYA-MOSCÚ (CANDIDATOS) 3/4 20 8 7 5 10,5 “ MOSCÚ 6/9 18 5 4 9 9,5 1949 MOSCÚ 8 19 7 4 8 11 1950 BUDAPEST (CANDIDATOS) 4 18 3 2 13 9,5 “ SZCZAWNO-ZDROJ 1 19 11 1 7 14,5 “ MOSCÚ 1 17 8 2 7 11,5 1951 MOSCÚ 1 17 9 2 6 12 “ KIEV – 3 1 0 2 2 1952 HELSINKI (OLIMPIADA) – 12 3 2 7 6,5 “ MOSCÚ 10/11 19 5 5 9 9,5 1953 TARTU 1 19 17 0 2 18

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CLAS. JUG. + – = PUNTOS –––– –––– –––– –––– –––– ––––––– 2/4 28 8 4 16 16 – 14 13 0 1 13,5 – 2 1 0 1 1,5

1953 ZURICH (CANDIDATOS) 1954 AMSTERDAM (OLIMPIADA) “ ESTONIA-LETONIA (TAHL) “ RUSIA-ARGENTINA (BOLBOCHAN, JULIO) – “ RUSIA-FRANCIA (TARTAKOWER) – “ RUSIA-EE. UU. (PAVEY Y KEVITZ) – “ RUSIA-SUECIA (STOLTZ) – 1955 HASTINGS 1/2 “ MOSCÚ 7/8 “ PARNU 1 “ GOTEBORG (INTERZONAL) 2 “ RUSIA-HUNGRÍA – 1956 MOSCÚ (OLIMPIADA) – “ MOSCÚ 7/8 “ AMSTERDAM (CANDIDATOS) 2 “ RUSIA-YUGOSLAVIA – “ RUSIA-EE. UU. (R. BYRNE) – 1957 MOSCÚ 2/3 “ MAR DEL PLATA 1 “ SANTIAGO DE CHILE 1 “ VIENA (CAMPEONATO DE EUROPA) – “ RUSIA-YUGOSLAVIA – “ ESTONIA-HUNGRÍA (BARCZA) – 1958 HASTINGS 1 “ MUNICH (OLIMPIADA) – “ RUSIA-YUGOSLAVIA (GLIGORIC) – 1959 TIFLIS 7/8 “ ZURICH 3/4 “ BLED-BELGRADO (CANDIDATOS) 2 “ ESTONIA-FINLANDIA (OJANEN) – “ MOSCÚ (CAMPEONATO) – “ ESTONIA-LETONIA (TAHL) – 1960 ESTOCOLMO 3 “ PARNU 1 “ LEIPZIG (OLIMPIADA) – “ ESTONIA-FINLANDIA (OJANEN) – “ RUSIA-TÚNEZ-ITALIA – “ RUSIA-ALEMANIA ORIENTAL – “ MOSCÚ (CAMPEONATO) – 1961 ZURICH 1 “ OBERHAUSEN (CAMPEONATO EUROPA) – “ BLED 3/5 “ BAKU 8/11

65

4 2 4 2 9 19 10 20 7 12 15 18 7 4 21 17 7

1 2 3 2 6 7 9 9 3 7 4 3 2 3 8 13 5

1 0 1 0 1 4 0 2 0 0 2 1 1 0 2 0 0

2 0 0 0 2 8 1 9 4 5 9 14 4 1 11 4 2

2 2 3 2 7 11 9,5 13,5 5 9,5 4,5 10 4 3,5 13,5 15 6

5 5 2 9 12 7 19 15 28 2 8 2 9 15 13 2 3 7 2 11

1 1 0 7 7 1 5 7 15 0 5 0 6 9 8 1 3 4 1 7

0 0 2 1 0 0 3 1 6 0 0 0 1 0 0 1 0 0 0 0

4 4 0 1 5 6 11 7 7 2 3 2 2 6 5 0 0 3 1 4

3 3 0 7,5 9,5 4 10,5 10,5 18,5 1 6,5 1 7 12 10,5 1 3 5,5 1,5 9

8 19 20

4 7 4

0 1 2

4 11 14

6 12,5 11


1961 RUSIA-YUGOSLAVIA “ RIGA (CAMPEONATO) 1962 CURAÇAO (CANDIDATOS) “ VARNA (OLIMPIADA) “ RUSIA-HOLANDA (BOUWMEESTER) “ ESTONIA-FINLANDIA (OJANEN) “ LENINGRADO (CAMPEONATO) 1963 LOS ANGELES “ MOSCÚ “ ESTONIA-FINLANDIA (OJANEN) “ MOSCÚ (CAMPEONATO) 1964 BEVERWIJK “ BUENOS AIRES “ TEL AVIV (OLIMPIADA) “ ESTONIA-FINLANDIA (BOOK) “ TALLIN (CAMPEONATO) 1965 HASTINGS “ MARIANSKE-LAZNE 1966 TALLIN 1967 MOSCÚ “ WINNIPEG 1968 BAMBERG 1969 WIJK AANZEE “ TALLIN “ BAD LUACOVICE 1970 BUDAPEST “ RUSIA-RESTO MUNDO “ KAPFENBERG (EQUIPOS) 1971 TALLIN TOTAL

CLAS. JUG. + – = PUNTOS –––– –––– –––– –––– –––– ––––––– – 5 1 1 3 2,5 – 2 0 0 2 1 2/3 27 9 2 16 17 – 13 6 0 7 9,5 – 2 0 0 2 1 – 2 1 0 1 1,5 – 5 2 0 3 3,5 1/2 14 6 3 5 8,5 6/7 15 5 3 7 8,5 – 2 2 0 0 2 – 8 4 1 3 5,5 1/2 15 8 0 7 11,5 1/2 17 9 1 7 12,5 – 12 9 1 2 10 – 2 1 0 1 1,5 – 5 1 1 3 2,5 1 9 7 0 2 8 1/2 15 7 0 8 11 6 19 4 1 14 11 9/12 17 2 2 13 8,5 3/4 9 2 0 7 5,5 1 15 9 0 6 12 3/4 15 6 1 8 10 2/3 13 5 0 8 9 2 15 7 1 7 10,5 1 15 5 0 10 10 – 4 2 0 2 3 – 5 5 0 0 5 1/2 15 8 0 7 11,5 –––– –––– –––– –––– –––– ––––––– 1.585 816 149 620 1.126

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“MATCHES”

1935 FRIEDEMANN “ FÉLIX KIBBERMANN (TARTU) 1936 PAUL SCHMIDT (PARNU) 1938 GEDEÓN STAHLBERG (GOTEBORG) 1940 MAX EUWE (AMSTERDAM) 1944 FOLKE EKSTROM (ESTOCOLMO) 1956 WOLFGANG UNZICKER (HAMBURGO) 1962 EWFIM GELLER (CANDIDATOS 2/3) 1965 BORIS SPASSKY (CANDIDATOS) TOTAL

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JUG. + – = PUNTOS –––– –––– –––– –––– ––––––– 3 2 1 0 2 4 3 1 0 3 7 3 3 1 3,5 8 2 2 4 4 14 6 5 3 7,5 6 4 0 2 5 8 4 0 4 6 8 2 1 5 4,5 10 2 4 4 4 –––– –––– –––– –––– ––––––– 68 28 17 23 39,5


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COLECCIÓN NUEVA ESCAQUES 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35

Finales de peones. – I. Maizelis. Finales de alfil y de caballo. – Y. Averbach. Teoría de finales de torre. – Löwenfish y Smyslov. Teoría de aperturas, tomo I: Abiertas. – V. N. Panov. Teoría de aperturas, tomo II: Cerradas. – V. N. Panov. Defensa india de rey. – P. Cherta. Táctica moderna en ajedrez, tomo I. – L. Pachman. Táctica moderna en ajedrez, tomo II. – L. Pachman. Estrategia moderna en ajedrez. – Ludek Pachman. La trampa en la apertura. – B. Weinstein. Aperturas abiertas. – L. Pachman. Aperturas semiabiertas. – L. Pachman. Gambito de dama. – Ludek Pachman. Aperturas cerradas. – Ludek Pachman. El arte del sacrificio en ajedrez. – R. Spielmann. Cómo debe jugarse la apertura. – A. Suetin. Teoría de los finales de partida. – Y. Averbach. El arte de la defensa. – Ilia Kan. Táctica del medio juego. – I. Bondarewsky. La estructura de peones centrales. – B. Persits. La perfección en el ajedrez. – Fred Reinfeld. El gambito de rey. – Paul Keres. Lecturas de ajedrez. – Yuri Averbach. 200 celadas de apertura. – Emil Gelenczei. Defensa siciliana. Variante Najdorf. – P. Cherta. Ajedrez de entrenamiento. – A. Koblenz. Jaque mate. – Kurt Richter. Combinaciones en el medio juego. – P. A. Romanowsky. La defensa Pirc. –G. Fridshtein. El sentido común en ajedrez. – E. Lasker. Ajedrez elemental. – V. N. Panov. La defensa catalana. – Neustadt. El ataque y la defensa. – Hans Müller. Defensa siciliana. Variante Paulsen. – P. Cherta. La psicología en ajedrez. – Krogius.

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36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78

El arte del análisis. – Paul Keres. Bobby Fischer. – Pablo Morán. Partidas decisivas. – L. Pachman. 200 partidas abiertas. – D. Bronstein. El match del siglo: Fischer – Spassky. – L. Pachman. ABC de las aperturas. – V. N. Panov. La batalla de las ideas en ajedrez. – A. Saidy. Ataques al rey. – B. F. Baranov. Capablanca. – V. N. Panov. Los niños prodigios del ajedrez. – P. Morán. Tablas. – M. Tal y L. Verjovsky. Leyes fundamentales del ajedrez. – I. Kan. Ajedrez y matemáticas. – Fabel, Bonsdorff y Riihimaa. El laboratorio del ajedrecista. – A. Suetin. Cómo piensan los grandes maestros. – P. Schmidt. Defensa Siciliana. Variante del Dragón. – E. Gufeld y E. Lazarev. Psicología del jugador de ajedrez. – Reuben Fine. Los campeonatos del mundo. De Steinitz a Alekhine. – P. Morán. Los campeonatos del mundo. De Botvinnik a Fischer. – Gligoric y Wade Viaje al reino del ajedrez. – Averbach y Beilin. Anatoli Karpov. – Angel Martín. Alekhine. – Kotov. 300 Miniaturas. – Roizman. Errores típicos. – B. Persists y B. Voronkov. La defensa Alekhine. – Eales y Willians. Finales artísticos. – G. Kasparian. Diccionario de ajedrez. – Ramón Ibero. Curso de aperturas I (Abiertas). – Panov / Estrin. Curso de aperturas II (Semiabiertas). – Panov / Estrin. Curso de aperturas III (Cerradas). – Panov / Estrin. Defensa Siciliana. Variante Scheveningen. – A. Nikitin. Práctica de las aperturas. – L. Pachman. Práctica del medio juego. – L. Pachman. Práctica de los finales. – L. Pachman. Ajedrez y computadoras. – Pachman y Kühnmund. Técnicas de ataque en ajedrez. – P. Edwards. El contraataque en ajedrez. – Y. V. Damski. El mundo mágico de las combinaciones. – A. Koblenz. Problemas de ajedrez. – Camil Seneca. Tratado de ajedrez superior. – Y. Estrin. De la apertura al final. – Edmar Mednis. Fundamentos estratégicos del ajedrez. – Y. Estrin. Kasparov, campeón del mundo. – Ángel Martín.

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Ajedrez práctico. – R. Edwards. Ajedrez magistral. – Kopec y otros. Ajedrez moderno. – B. Pandolfini. Ajedrez por campeones. – B. Pandolfini. Defensa Siciliana. Variante Sveshnikov. – Adorjan / Horvath. Teoría moderna en ajedrez I. Aperturas abiertas. – L. Pachman. Teoría moderna en ajedrez II. Aperturas semiabiertas. – L. Pachman. La defensa Caro-Kann. – Egon Varnusz. Teoría moderna en ajedrez III. Defensa Siciliana. – L. Pachman. Test del ajedrecista. – Gil / Magem. Las partidas de Capablanca. – Rogelio Caparrós. Gambito de dama, tomo I. – L. Pachman. Gambito de dama, tomo II. – L. Pachman. Juega. – Patrick Gonneau. Analiza. – Patrick Gonneau. Gana. – Patrick Gonneau.

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El Arte del Análisis  

EL ARTE DEL ANÁLISIS por Paul Keres

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