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A. KOBLENZ

AJEDREZ DE ENTRENAMIENTO


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ALEXANDER KOBLENZ

AJEDREZ DE ENTRENAMIENTO PRIMERA EDICIÓN TRANSCRITA

COLECCIÓN

NUEVA ESCAQUES

EDICIONES MA40 3


AJEDREZ DE ENTRENAMIENTO Alexander Koblenz Traducción de Mariano Orta Manzano Transcripción al sistema algebraico por MA40 1ª edición: ??? (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.) 2ª edición: ??? (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.) 3ª edición: ??? (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.) 4ª edición: ??? (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.) 5ª edición: ??? (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.) 6ª edición: ??? (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.) 7ª edición: ??? (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.) 8ª edición: septiembre 1979 (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.)

1ª edición transcrita: mayo 2016

2016 por EDICIONES MA40, http://www.edicionesma40.com

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(ED. de lujo) ISBN: 978-84-608-8182-7, impreso por LULU, http://www.lulu.com (ED. rústica) ISBN: 978-84-608-8310-4, impreso por PubliCEP, http://www.publicep.com

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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN...………………...………...............…….Pag. 9 LECCIÓN 1……………………………………………………… 11 Prácticas (1-6)……………………………….…… 20 LECCIÓN 2……………………………………………………… 21 Prácticas (7-12)……………………….…….…… 28 LECCIÓN 3……………………………………………………… 29 Prácticas (13-18)…..………………….…….…… 36 LECCIÓN 4……………………………………………………… 37 Prácticas (19-24)…..………………….…….…… 46 LECCIÓN 5……………………………………………………… 47 LECCIÓN 6……………………………………………………… 55 LECCIÓN 7…………………………………………………….… 63 Prácticas (25-30)…..………………….………..… 70 LECCIÓN 8…………………………………………………....… 71 Prácticas (31-36)…..………………….…….…… 80 LECCIÓN 9……………………………………………………… 81 Prácticas (37-42)…..………………….…….…… 86 LECCIÓN 10……………………………………..……………… 87 LECCIÓN 11……………………………………..…………..… 105 Prácticas (43-48)…..………………….………… 115 LECCIÓN 12……………………………………..…………..… 117 LECCIÓN 13……………………………………..…………..… 131 Prácticas (49-54)…..………………….………… 138 LECCIÓN 14……………………………………..…………..… 139 Prácticas (55-60)…..………………….………… 151 LECCIÓN 15……………………………………..…………..… 153 7


Prácticas (61-66)…..………………….………… 158 LECCIÓN 16……………………………………..…………..… 159 Prácticas (67-72)…..………………….………… 164 COMPAREN USTEDES SUS SOLUCIONES……..……..… 165

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INTRODUCCIÓN ¿Cómo nació este libro? En el año 1960 estuve en Leipzig durante el campeonato del mundo por equipos (la XIV Olimpiada Mundial de Ajedrez) como entrenador del equipo olímpico soviético y asesor personal del entonces campeón del mundo Mijail Tal. Algunos jóvenes jugadores de varios países expresaban su admiración por la escuela soviética y me preguntaban insistentemente por los «secretos» de mi método ajedrecístico. Estas manifestaciones llegaron a halagarme, pero la palabra «secreto» me molestaba, porque nada más lejos de nosotros, los entrenadores soviéticos, que cualquier regateo de secretos. Consideramos que nuestro primer deber consiste en transmitir sin reservas de ninguna clase a nuestros discípulos toda la experiencia adquirida en largos años de práctica. Así fue madurando poco a poco la idea de recoger las lecciones de ajedrez que yo daba en Riga y presentarlas al público. Como el lector comprobará, me he esforzado en subrayar los más importantes principios teóricos que deben fomentar la acción y el entendimiento independientes. En las lecciones que siguen, trato de abordar todas las cuestiones (prescindiendo de problemas concretos de aperturas) que existen en el camino hacia la cumbre que significa la maestría ajedrecística. También se ha pensado en la preparación inmediata para el juego serio. En las Prácticas, el lector deberá procurar resolver por sí mismo los problemas que se le presentan, a ser posible sometiéndose al control de tiempo. Estos ejercicios se componen de doce partes que se subordinan a las lecciones y son los que mejor se acomodan a los temas tratados. Con las prácticas, el estudiante no sólo puede ejercitarse, sino que se familiarizará con los problemas de la estrategia y de la técnica de la combinación y de los finales. Hasta qué punto he logrado prestar ayuda en la andadura por el escabroso camino del ajedrez, deberán juzgarlo mis lectores, que a partir de ahora serán mis futuros discípulos.

A. KOBLENZ

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Lección

1 LA FORMULA SECRETA…

Antes de que haya empezado la partida de ajedrez, los ejércitos están pesados y aburridos uno frente a otro. La falange de los peones impide el despliegue de las piezas. Completamente cabizbaja, la dama tiene que permanecer ociosa tras la espalda de los peones. Desde luego no es una ocupación muy adecuada para una pieza tan fuerte. Sólo los caballos sonríen quizá descaradamente: pueden saltar sobre los peones con la mayor desenvoltura. Pero, por mucho que salten, la partida se encuentra lejos aún de estar empezada. ¡Atención! Ya han hecho los adversarios los primeros movimientos, y pronto somos testigos de un choque de los ejércitos, de una lucha a muerte de ideas estratégicas y tácticas, de celadas ocultas e ingeniosas. Pero ¿qué fórmula secreta pone en curso este choque bélico? ¿Dónde se encuentra la varita mágica que permite al maestro ajedrecista, igual que a un brujo, desarrollar hermosas partidas sobre el tablero? Si miramos más de cerca, el secreto

se revela: él sabe cómo «infundir vida» a sus piezas. Sus piezas y peones despliegan una sorprendente actividad, se apoyan unas a otras, trabajan armónicamente. Ése es el principio fundamental de todas nuestras acciones bélicas, al que se subordinan todas y cada una de las celadas de la estrategia de la táctica. Pero esto significa para nosotros aprender a ver y conocer los acontecimientos conforme a leyes que se producen en el tablero, saberlos a conciencia y hasta en lo más profundo del corazón. Este estudio vale la pena. ¿No es excitante poder mirar al interior de una caja mágica llena de secretos y poder observar cómo las muertas figurillas de madera empiezan de pronto a vivir, se empeñan en una dura lucha por derrotar a las fuerzas enemigas y llevar al rey de estas a un buen cautiverio final o, como se dice en el ajedrez, darle mate? Así pues, arrojemos primeramente una mirada al interior del laboratorio creador del maestro de ajedrez.

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Sobre estrategia y táctica

Las negras pasan por alto la amenaza táctica del adversario. Debieron haber jugado 6. …, Dd7. 7. Db3. Una doble amenaza contra dos puntos no protegidos: b7 y f7. Usualmente sólo se consigue parar una amenaza. Naturalmente se prefiere suprimir la amenaza más peligrosa. Como existe la amenaza 8. Axf7+, seguida de 9. De6++, mate, las negras defienden el punto f7. 7. …, De7; 8. Cc3. A menudo hay jugadas que sólo se explican desde el punto de vista del estilo individual del maestro. Las blancas podían comer tranquilamente el peón de b7, pero después de 8. Dxb7, Db4+; 9. Dxb4, Axb4+; las blancas no querían dejarse arrastrar a una aburrida explotación de la superioridad de peones. Una solución tan racional no se pensaba en los tiempos de Morphy; el objetivo principal consistía en pasar rápidamente al ataque contra el rey. Las blancas prefieren desplegar sus restantes fuerzas para luego explotar su ventaja en el despliegue. Para las negras será mucho más difícil imitar la estrategia enemiga: la dama negra bloquea el camino al alfil e impide con ello el enroque corto. 8. ..., c6; 9. Ag5. La idea de esta clavada: paralizar una importante pieza defensiva del adversario. 9. …, b5. Para hacer posible 10. …, Cbd7. 10. Cxb5!. Las blancas habían realizado un avance en el despliegue. En tanto que cuatro piezas blancas estaban desplegadas y ocupaban posiciones favorables, sólo estaban desplegados un caballo y la reina negra, y para eso desfavorablemente. Pero estas ventajas de des-

El objetivo final de cualquier partida de ajedrez: dar mate al rey enemigo. La estrategia general de nuestros antepasados era claramente inequívoca: con abiertas intenciones, sin muchos cumplidos, salir a la caza del rey. Mucho valor y agudeza se ponían de manifiesto y a menudo lograban la gran jugada. Sobresalientes triunfos consiguió el maestro alemán Adolf Anderssen (18181879); sin embargo, en el año 1859 fue derrotado impecablemente en París por el norteamericano Paul Morphy (1837-1884). También la divisa de Morphy era «El cuero cabelludo del rey». Pero sabía crear para eso las condiciones previas posicionales para sus intencionados ataques combinacionales. Investiguemos la regularidad lógica de su forma de juego y extraigamos de ella también algunas formulaciones teóricas importantes. Morphy-Duque de Braunschweig y conde Isouard, París, 1858. 1. e4, e5; 2. Cf3, d6; 3. d4, Ag4. Esta clavada resulta ser ilusoria. 4. dxe5, Axf3. Sólo ahora se dan cuenta las negras de que después de 4. …, dxe5; la dama blanca podría haber escapado del alcance de la clavada con 5. Dxd8+, tras lo cual el caballo come tranquilamente el peón e5. La teoría recomienda la pasiva jugada 4 …, Cd7; o el contraataque con 4. …, Cc6. 5. Dxf3, dxe5; 6. Ac4, Cf6.

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pliegue tienen la peculiaridad de desvanecerse rápidamente en caso de que no se actúe con bastante energía en el curso posterior. Así, por ejemplo, después de 10. Ad3, Cbd7; quizá las negras habrían superado lo peor. Con el movimiento del texto empiezan las blancas una combinación de mate exactamente calculada. En tales celadas se produce una completa transformación de los valores materiales. Los factores dinámicos tienen la supremacía. 10. …, cxb5; 11. Axb5+, Cbd7; 12. 0-0-0, Td8; 13. Txd7!. De nuevo es destruida una impórtame pieza defensiva. 13. …, Txd7; 14. Td1.

rey, que no se ha movido de sitio, se bambolea en peligro de muerte. No es difícil comprobar que las piezas blancas tienen mayor eficacia y, lo que es más importante aún, las blancas tienen en el sector crítico de la lucha un predominio material. Un teorema general estratégico que constituye el supuesto previo para cualquier ataque victorioso. No es de extrañar que la siguiente hermosa combinación de mate lleve a una decisión rápida. 14. ..., De6; 15. Axd7+, Cxd7; 16. Db8+!!, Cxb8; 17. Td8++. Con esto la combinación iniciada encuentra su fin. ¿Cuál es el rasgo característico de la combinación de ajedrez? Como acabamos de ver, una variante forzosa que usualmente va ligada con sacrificios materiales cuyo objetivo final significa la consecución de ciertas ventajas para la parte activa. Antes de que ejecutemos una combinación, debemos tener en cuenta los siguientes factores: Ante todo debemos saber los rasgos posicionales que hacen aparecer justificado el empuje de nuestra combinación y que se funda en el motivo. En el caso de Morphy: Avance en la apertura, el rey negro en el medio, desgraciado despliegue de las fuerzas combatientes negras, todo esto son circunstancias favorables para que la combinación estuviese ya pendiente en el aire. Después que se ha visto el motivo, empieza la búsqueda de la idea concreta combinatoria. Morphy vio la combinación de mate. En tales combinaciones, la va-

Diagrama núm. 1

Esta posición era la que tenían pensada ya las blancas cuando iniciaron su combinación. Todavía las fuerzas negras continúan mal colocadas: el ala del rey está sin desplegar, la torre en d7 y el caballo en f6 están clavados, y, lo que es peor, el

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loración de la posición al final de la combinación es innecesaria; con el mate, la partida está acabada repentinamente. Pero en otras clases de combinaciones la valoración de la posición es importante. De la valoración de la posición depende si es aconsejable en general para el bando activo dar vida a la combinación. También acabamos de ver que son necesarias favorables condiciones previas posicionales que hagan posible las combinaciones. El primer campeón mundial, Wilhelm Steinitz (1836-1900), formuló este conocimiento de la manera siguiente: «No se debe atacar y es imposible atacar con éxito si la posición no está madura para la acción. Primero hay que reunir ventajas posicionales y sólo entonces pasar enérgicamente al ataque combinatorio.» En posiciones abiertas (en las que las fuerzas combatientes de los adversarios entran con rapidez en contacto unas con otras), la forma de juego de Morphy sigue siendo actual hoy día. Es el alfa y omega de la moderna estrategia general: 1.º Promover lo más rápidamente posible el despliegue de las piezas. 2.º Tener bajo control el centro, disputándole al adversario cualquier casilla del centro. (Se trata principalmente de las casillas e4, d4, e5, d5). 3.º Abrir columnas y diagonales para con ello aumentar hasta el máximo la capacidad de acción de las piezas. En nuestros días no es tan fácil irrumpir contra el adversario como lo conseguía Morphy. Examine-

mos cómo los maestros modernos crean los supuestos previos para sus combinaciones. Keres-Böök 1. Cf3, d5; 2. c4, e6; 3. Cc3, Cf6; 4. d4, Ae7; 5. g3, 0-0; 6. Ag2, c6; 7. 0-0, Cbd7. Ha surgido una posición de la apertura cerrada en la que las fuerzas combatientes aún no han entrado en contacto (prescindiendo del contacto que se ha producido entre los peones c4 y d5). Tras la cobertura de la falange de los peones, los adversarios tratan de desplegar sus fuerzas combatientes. Muchos creen que en tales posiciones de apertura el maestro de ajedrez puede ya calcular diversas variantes. Esto no corresponde a los hechos. Como a disposición del adversario hay un gran número de respuestas, no tiene objeto calcular variantes automáticas. Ya en sus tiempos demostró Richard Réti esto: si se quisiera en una posición tranquila, en la que no existe ninguna amenaza grave, calcular con una anticipación de tres jugadas todas las posibilidades de las blancas y de las negras, se obtendría un número de variantes de ¡729! En tales posiciones se deja uno guiar por principios estratégicos generales y sólo de vez en cuando se intenta prever concretas celadas elementales o amenazas del adversario. El jugador experimentado de ajedrez las conoce con toda precisión en su mayor parte. Después de las jugadas 1. d4, d5; 2. c4, e6; 3. Cc3, Cf6; 4. Ag5, sería un error des-

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plegarse automáticamente sin caer en la cuenta de la amenaza posicional 5. cxd5, exd5; 6. Axf6, gxf6; que lleva a un empeoramiento en la posición de los peones (el peón doblado en f6 y f7) Por esto juegan las negras 4. ..., Ae7. Pero en caso de que las negras, en lugar de hacer la jugada 4. ..., Ae7; hagan 4. ..., Cbd7; tampoco las blancas deben proceder automáticamente a la ganancia del peón: 5. cxd5, exd5; 6. Cxd5?, Cxd5!; 7. Axd8, Ab4+!; 8. Dd2. Las blancas tienen que devolver la dama y después de 8. …, Axd2+; 9. Rxd2, Rxd8; está claro que las blancas han caído en una celada táctica. Por tanto, lo repetimos, ningún fatigoso cálculo de variantes en la etapa inicial, pero tener los ojos y los oídos muy abiertos. 8. b3, b6; 9. Ab2.

Es instructivo seguir cómo Keres piensa reaccionar contra este plan. Era mejor 9. …, Ab7; seguido de c5. 10. Cd2!, Aa6; 11. e4!, dxc4; 12. e5, Cd5; 13. bxc4, Cxc3; 14. Axc3, Tc8; 15. Te1. Ahora está claro que las blancas han concentrado todas sus fuerzas contra el centro. La práctica ha fijado una estratagema general: la mejor reacción contra un prematuro ataque por el ala es un contraataque en el centro. En lo sucesivo podremos convencernos de que nuestra posición en el centro debe estar asegurada antes de que saquemos a escena un ataque por el ala. Böök le ha permitido al adversario demasiado espacio de juego en el centro. La formación estática de los peones en el centro hace surgir el plan estratégico de las blancas: como el caballo f6 (una importante pieza defensiva) se ve obligado a abandonar el ala del rey a causa del peón avanzado e5, las blancas atacan por allí. Para eso han de tener la seguridad de que en el momento decisivo podrán tener dispuestas más fuerzas. Pero, antes de lanzarse al ataque, las blancas aseguran precavidamente su centro, al cual las negras amenazaban debilitar con c5. 15. …, b5. Las negras pasan al contraataque y no tienen reparo en ir a un sacrificio de calidad. Más inteligente habría sido sanear profilácticamente el ala del rey con 15. …, Te8; y Cf8. 16. c5, f6; Amenazaba la maniobra Ce4-d6. Pero la jugada lleva al

Diagrama núm. 2

9. …, a5. Las negras empiezan a actuar. Piensan iniciar un ataque estratégico contra el ala de la dama.

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debilitamiento del ala del rey. 17. exf6, Axf6; 18. Ce4. Naturalmente habría sido malo 18. Txe6, a causa de Cxc5!. 18. …, b4; 19. Ab2, e5; 20. Cd6, exd4; 21. Cxc8, Cxc5. La lucha ha alcanzado su punto culminante. Parece como si la estrategia de Böök fuera a proporcionarle el triunfo: desbaratada el ala de la dama blanca, y el caballo cercado en c8. Después de la conquista de éste, las negras tendrán dos peones a cambio de la sacrificada calidad. Pero precisamente en este momento crítico Keres pasa al ataque decisivo. 22. Dh5!, Ca4; 23. Ae4, g6; 24. Axg6!. Semejantes sacrificios destructivos tienen por objeto el desmantelamiento del ala del rey enemigo. Constituyen a menudo el preludio para la estocada decisiva de las piezas atacantes. 24. …, hxg6; 25. Dxg6+, Rh8.

26. Ce7!, saca literalmente el alfil de la casilla crítica e7, para, después de 26. …, Axe7; 27. Txe7!, triunfar inmediatamente con un sacrificio de diversión. Böök abandonó. Se ha puesto de manifiesto que la dama no podía defender simultáneamente al alfil en e7 y la casilla crítica d4. La dama estaba sobrecargada. Por lo demás, es importante tener en cuenta en la defensa que una pieza a la cual le encomendamos una función importante de defensa no debe ser sobrecargada «inhumanamente». Con esto hemos podido aprender de los dos ejemplos extraídos de la práctica qué principios pueden servir como brújula segura al jugador de ajedrez en la fase de la apertura. Hemos podido convencernos de la estrecha relación que existe entre la estrategia (plan general) y la táctica (ejecución concreta del plan concebido). La moderna teoría considera la apertura no como un territorio delimitado y solitario, sino como una fase de transición para pasar al medio juego, estrechamente ligado con aquella. Por esto ya en la apertura hay que tener en cuenta los rasgos posicionales del medio juego: la importancia de las columnas abiertas, del alfil activo o parejas de alfiles, de los peones libres, del ataque al rey y de otros elementos de la estrategia ajedrecística. Para darse cuenta de los rasgos característicos de una posición, valorarla correctamente y, a base de esta valoración, bosquejar el plan correspondiente, debemos ha-

Diagrama núm. 3

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ber estudiado atenta y cuidadosamente las leyes estratĂŠgicas y tĂĄcticas.

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EL ENTRENAMIENTO DIARIO Una introducción a nuestras prácticas Se sabe que la práctica es el mejor maestro. Pero se puede procurar, en el curso del entrenamiento casero diario, acostumbrar al cerebro a que piense independientemente, en cierto sentido, explicando la práctica misma. Este método de entrenamiento consiste en que nosotros calculamos mentalmente de modo amplio y preciso todas las variantes sin para ello hacer las jugadas sobre el tablero. Se puede también limitar el tiempo de reflexión poniendo en marcha el reloj de ajedrez (imitación de la práctica de los torneos). En este entrenamiento es importante pensar de una manera muy concentrada (también la concentración férrea se robustece con un entrenamiento constante). No dejar deslizarse una floja y aburrida mirada sobre el tablero y pensar: «Si no encuentro la jugada inmediatamente, miraré la solución.» No, figúrese usted que está, digamos, jugando la partida decisiva para el campeonato mundial. Para desarrollar la capacidad de juzgar con la rapidez del rayo una posición (aunque al principio sólo sea a grandes rasgos), procure usted valorar la posición antes de buscar la solución. Para una apreciación semejante hay que plantearse las siguientes preguntas y tratar de contestarlas:

1. ¿Es igual la relación de fuerzas? En caso de que no lo sea, ¿qué compensación hay por el material que falta? 2. ¿Cómo es la posición de los peones? ¿Muestra la posición puntos débiles? 3. ¿Están las piezas colocadas activamente? 4. ¿Es segura la posición de los reyes? 5. ¿Quién tiene ventaja de espacio? 6. ¿Cómo está la cuestión de los tiempos? (Esto tiene especial importancia en la fase de apertura y en los casos de ataques violentos.) Si usted encuentra las respuestas a estas preguntas, ya ha conseguido obtener una valoración estática de la posición. Esto, a su vez, le permite encontrar la norma para sus acciones. En este caso, su cerebro trabaja más y empieza concretamente a descubrir las posibilidades dinámicas de la posición. Usted empieza a calcular mentalmente las variantes y a valorar la posición que se produciría (también de cabeza). Sólo entonces decide usted si vale la pena elegir tal o cual variante. Quizás esto pueda parecer complicado, pero no es tan malo co-

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mo parece, porque el curso del pensamiento se produce con la velocidad del rayo y a menudo hay rasgos que se destacan tanto, que es innecesario hacerse ya más preguntas. En la apreciación choca, por ejemplo, a menudo la expuesta posición del rey, e inmediatamente retroceden a un segundo plano las demás peculiaridades estáticas. O bien, observa usted en la situación del adversario un peón débil. Como usted verá, se debe atacar el punto débil del campamento adversario; para eso concentra usted su atención en el peón débil, y los restantes rasgos posicionales retroceden algo a un segundo término. Ni que decir tiene que usted en el cálculo concreto de variantes debe encontrar la respuesta a las siguientes preguntas: «¿Qué me amenaza? ¿De qué amenazas y ataques dispongo yo a mi vez?» En este trabajo nuestro cerebro debe estar entrenado para reconocer las posibilidades concretas, para representarse mentalmente la posición (a menudo hay varias variantes) y analizarla acto seguido. En nuestras prácticas nos proponemos como misión fomentar la capacidad de la táctica y del análisis. Usted anota sus soluciones y luego las compara con las soluciones que se dan al final del libro. No se desespere si la solución presenta dificultades: algunas posiciones son complicadas. Muchas las presento sin explicaciones didácticas. Pero lo mismo que algunos palurdos enseñan a nadar al principiante arrojándolo sencillamente al agua, así quisiera yo enseñar esta clase de «natación» en el terreno de la táctica y del análisis ajedrecísticos. Mi traba-

jo durante años como entrenador me ha convencido de que la consulta con la solución, también después de intentos fallidos, deja una profunda impresión y desarrolla la capacidad creadora. Así pues, ¡mucha suerte y a pasarlo bien! Usualmente se indica a quien le toca jugar. Si hay que descubrir unas tablas o una victoria, hagan el favor de descubrirlas ustedes mismos. Durante la partida no tendrán ustedes al lado a ningún duendecillo susurrante que les prediga: «De aquí se puede sacar sólo unas tablas, aquí puede lograrse la victoria.»

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PRĂ CTICAS

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2 Juegan las negras

Juegan las blancas

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4 Juegan las blancas

Juegan las negras

Juegan las negras

Juegan las blancas

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Lección

2 ¡ATENCIÓN! ¡TORRES!

Botvinnik-Vidmar Diagrama núm. 4

En la lección anterior hemos aprendido las reglas generales que hay que seguir para lograr la actividad armónica de las piezas. Ahora se trata de darles a ustedes algunas explicaciones complementarias de cómo puede reforzarse la eficacia de cada una de las piezas. Empecemos nuestra charla con las torres. Como columna abierta se designa una vertical que está libre de peones; como semiabierta, cuando aún queda un peón. La palestra de las torres es la columna abierta. La misión general estratégica del atacante es: 1.°, conseguir tener firmemente en la mano el control sobre la columna. Luego: 2.°, con una o ambas torres penetrar en la horizontal (fila) séptima (para las negras la segunda) u octava (para las negras la primera) del campamento enemigo. En estas filas, las torres atacan no sólo a la falange de peones enemigos y conquistan a menudo material, sino que también, frecuentemente, montan peligrosos ataques para mate.

La torre ejerce presión sobre la columna semiabierta c. La introducción consiste en la maniobra característica del doblamiento de las torres: 27. Tc3, c6. Pero al caballo que está en a8 hay que hacerlo salir a tomar el aire. 28. Tac1, f6. Las negras han creado un baluarte muy firme que no es fácil destruir. Las negras ofrecerían incluso tablas... 29. Cb1!, Ad7; 30. Ca3.

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Diagrama núm. 5

Ahora la cosa está clara: Las blancas quieren abrir completamente la columna con b5, para penetrar con la torre en la séptima fila. 30. ..., Cc7. En caso de 30. …, b5; se crea un punto débil en c5. Al llegar aquí quisiéramos formular inmediatamente lo que entendemos por «punto débil». Se trata de un punto (casilla) que puede ser ocupado por una pieza enemiga sin que la estorbe ningún peón. A esa pieza resulta difícil expulsarla. Cuando una pieza enemiga de este tipo se ha introducido en nuestro campamento, resulta especialmente enojosa. Después de 30. …, b5; proyectaba Botvinnik jugar: 31. Cb1, Cc7; 32. Ta3, seguido de Cb1-d2-b3c5, con una terrible presión posicional. En caso de 30. …, Tc8; (para impedir b5), las blancas penetran en el campamento enemigo con Cc4Cd6 (el punto d6 se revela como débil) 31. b5!. Como verán ustedes más adelante, los peones desempeñan un papel importante en la destrucción de los baluartes de peones. Son excelentes para despejarles el camino a las torres. 31. …, Cxb5; 32. Axb5, cxb5; 33. Tc7.

35. …, bxa3; a causa de 36. Txa7+, Rb8; 37. Tcb7+, Rc8; 38. Ta8++. Por favor, no olviden ustedes que dos torres en la séptima fila, una de las cuales esté apoyada por un peón o una pieza de la sexta fila, dan mate. Pero en caso de 35. …, Ac8; (en lugar de bxa3), entonces 36. Txa7+, Rb8; 37. Cb5, y no existe ninguna defensa contra el aniquilador 38. Tcb7+. En la posición después de 37. Cb5, me permitiría llamar la atención de ustedes sobre una regla general: ¿Por qué es tan devastador el ataque de las blancas? Porque contra el rey negro operan conjuntados dos torres, un caballo y la eficacia nada despreciable del peoncito que está en a6. Está claro que las legras no deben permitir la penetración de ambas torres. Pero la jugada del texto permite al adversario una sorprendente combinación de sacrificio. 34. Tb7+, Ra8; 35. Txd7!!, Txc1; 36. Cxb5, Thc8. Ambas torres se ven obligadas

(Ver diagrama núm. 5) ¡Eso es! La segunda tarea está cumplida: la torre ha penetrado en la fila séptima. 33. …, Tc8. En caso de 33. ..., b4; se sigue muy bellamente: 34. Tb7+, Ra8; 35. Tcc7, y ahora no conviene

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53. h4, Tf7; 54. Ch5, Rc7; 55. g5!, hxg5; 56. hxg5, Th7; 57. Cf6, Th2+; 58. Rg3, Th1; 59. Rg2, Th8; 60. g6. Las negras abandonaron. Después de 60. …, Th6; 61. g7, Tg6+; 62. Rf2, Txg7; gana el temido jaque doble del caballo. Aún más peligrosa se hace la posición del rey si las torres consiguen irrumpir en la octava fila. Este objetivo lo alcanzan las blancas en la partida siguiente después de un fino juego posicional.

a guardar la columna c. Había la amenaza 37. Txa7+, Rb8; 38. Tb7+, Ra8; 39. Cc7+. En caso de 38. …, Rc8, entonces 39. Ca7+, y Tb8+. 37. Txg7. Hagan ustedes el favor de observar cómo la torre que ha irrumpido en la fila séptima va haciendo estragos. 37. …, h6; 38. Txa7+, Rb8; 39. Tb7+, Ra8; 40. Ta7+. Estas repeticiones de jugadas se hacen para ganar tiempo ante el control el reloj. 37. …, Rb8; 41. Tb7+, Ra8; 42. g4. Con la intención de crear peligrosos peones libres después de h4h5. Con su respuesta, las negras quieren expulsar a toda costa al caballo y hacer saltar la red del mate. Pero de este modo las blancas consiguen un fuerte peón libre. 42. …, e5; 43. d5, T1c5; 44. Ta7+, Rb8; 45. Tb7+, Ra8; 46. Txb6, Tb8; 47. Txb8+, Rxb8. Con esto se ha agotado el tema a tratar. La «estrategia de las torres» ha triunfado. Ha surgido ahora un final de juego de torre contra caballo en el cual el peón libre proporciona a las blancas un triunfo técnicamente muy fácil. 48. a7+, Rb7!. Después de 48. ..., Ra8; gana la intervención del rey blanco; 49. d6, Tc8; 50. Rd3!, Rb7; 51. Cc7, Rxa7; 52. Rc4. Con su movimiento del texto, las negras preparan al adversario una pequeña trampa: 49. d6?, Tc8; 50. Rd3, Tc1; 51. Cc3, Ta1!; etc. 49. Cd6+, Rxa7; 50. Ce8, Rb6; 51. Cxf6, Tc3+; 52. Rf2, Tc7;

Taimanov-Lissizin 1. d4, d5; 2. c4, e6; 3. Cf3, c6; 4. Dc2, Cd7. Mejor era acabar el despliegue con Cf6, Ae7 y 0-0. 5. g3, Ad6; 6. Ag2, f5. Resulta ser una idea desgraciada. Nuevamente era más correcto después de 6. …, Cgf6; y 7. …, 0-0; impulsar el avance e5 y crear posibilidad de movimientos para el alfil dama. 7. 0-0, Cgf6; 8. cxd5!, cxd5. Las blancas han alcanzado en la apertura una ventaja posicional: la columna c abierta. En lo sucesivo van a explotar esto muy instructivamente. 9. Cc3, a6; 10. Af4!. El alfil negro desde d6 protegía muy bien en la columna c las casillas de irrupción c7 y c5. Por eso procuran las blancas destruir al defensor de las casillas negras, una estratagema que se produce muchas veces: el aniquilamiento de la pieza protectora mediante el cambio. 10. …, Axf4. 10. …, Ae7; no conviene a causa del repentino golpe táctico 11. Cb5!.

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11. gxf4, 0-0; 12. Ca4!. Otra vez excelentemente jugado. Abre la columna c y además prepara al caballo para saltar a c5, donde ocupará una importante «avanzadilla», que limitará la libertad de movimientos del bando enemigo. 12. …, Cb6. Al parecer la única posibilidad de completar el despliegue. 13. Cc5, Dd6; 14. Ce5. Otra avanzadilla más. 14. …, Tb8. Sin embargo era mejor intentar, con 14. ..., Cbd7; cambiar el caballo en c5. En general es aconsejable, cuando ello no significa un gran debilitamiento de la posición, cambiar lo antes posible las piezas enemigas fuertemente colocadas o ponerlas en fuga. 15. a4!, Ca8. Una vez más debieron probar Cbd7. Pero las negras han concebido el desgraciado plan de construir una posición de defensa pasiva pero sólida. No es una estrategia recomendable. 16. a5!. Afianza la posición del caballo en c5. Ahora no se lo puede echar fácilmente, porque el peón de a6 se quedaría muy debilitado. 16. …, Ad7; 17. Tfc1. Ahora, finalmente, bajo la protección de los puestos avanzados, empiezan las blancas a robustecer la presión sobre la columna c. 17. …, Ab5; 18. e3, Tfc8; 19. Ta3!, Tc7; 20. Tc3. Máximo fortalecimiento de la presión con piezas pesadas. 20. ..., De7.

Diagrama núm. 6

enemiga. Hay que aprender a descubrirlas y entonces atacar con toda furia. Como en la estrategia de la guerra, así en el ajedrez: se debe atacar al enemigo donde está débil, donde tiene un punto flaco vulnerable. Y Taimanov, por extraño que ello pueda parecer, ha descubierto una debilidad en el aparentemente bien protegido punto b7. Para comprometerlo, con la jugada siguiente destruirá al alfil que sirve de cobertura. 21. Af1!, Axf1; 22. Rxf1, Tbc8; 23. Db3!, Ce8. Aparentemente, la presión sobre la columna c ha quedado del todo neutralizada. Las negras colocan el caballo en e8 para que después de 24. Cxb7, Txb7; la torre en c8 no pueda ser comida con jaque. Pero, como veremos, la situación está madurada para una combinación. 24. Cxb7!, Txb7; 25. Dxb7!!, Dxb7; 26. Txc8, Rf8.

(Ver diagrama núm. 6) A menudo están enmascaradas las debilidades de la posición

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Diagrama núm. 7

lumna amenazada. Se esfuerza en conseguir cambios. Con mucha frecuencia las piezas menores dificultan la penetración de las torres. En tales casos, hay que buscar nuevas posibilidades de irrupción. Una estrategia de este tipo la ilustra excelentemente el ejemplo que va a continuación. Las blancas tienen alguna ventaja en cuanto al espacio. Además la torre domina la única columna abierta. Judowitsch-Klaman Diagrama núm. 8

27. Tb8!!. Con tiempo penetra en la octava fila la segunda torre: ese es el principio del fin. 27. …, De7. No juegan 27. ..., Dxb8; a causa de 28. Cd7+, y después de 27. ..., Da7; la posición es tan fuerte, que las blancas pueden ganar de dos maneras: 28. Txe8+, Rxe8; 29. Tc8+, Re7; 30. Cc6+, o 28. Tcc8, Cac7; 29. Cc6. ¡Divertida impotencia de la orgullosa dama! 28. Txa8, g6; 29. Tcc8. Ha llegado el momento del trabajo conjunto de las torres en la octava fila; lo demás se comprende fácilmente. 29. ..., Rg7; 30. Txe8, Dc7; 31. Tec8, Db7; 32. Tab8, Da7; 33. Th8!, De7; 34. Tbg8+, Rh6; 35. Txg6+, Rh5; 36. Tg3, Rh4; 37. Cf3+, Rh5; 38. Thg8. Las negras abandonan. Está claro que no se debe ceder sin lucha al adversario el control sobre la columna abierta. En tales casos, el defensor procura concentrar sus propias piezas pesadas en la co-

Pero si las blancas doblan automáticamente las torres, este camino resulta ser como un golpe en el agua: 18. Te2, Te8; 19. Tde1, Af8!; 20. Txe8, Cxe8; y, como se ve fácilmente, las blancas no pueden fortalecer su posición. La toma esquemática de una columna abierta no es todo. Hay que poderse afirmar en ella y obtener casillas para la irrupción. Por eso en nuestro ejemplo las blancas procuran primeramente

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Najdorf-Kotov Diagrama núm. 9

crear un nuevo objetivo de ataque en el ala de la dama. 18. b4!, b5. De otra forma, sigue muy fuerte b5!; 19. a4, a6; 20. axb5. A veces es más favorable llevar a cabo el doblamiento de las torres sin cambiar antes los peones (porque el defensor, a causa de la escasez de espacio, a menudo no puede imitar la maniobra). 20. …, axb5; 21. Ta1, Te8; 22. Ta2!, Dc8; 23. Tea1, Db7. Parece como si las negras pudieran mantener el equilibrio en la columna a. Pero... 24. Db2, Ce6; 25. Ta3!, con la intención de, a pesar de todo, ocupar la columna a con 26. T1a2 y Da1!. 25. …, Cc7; 26. Ta5!, Txa5; 27. Txa5, Ca6; 28. Da3, Cab8. 28. …, Ta8; no conviene a causa de 29. Cxb5!, cxb5; 30. Axb5. Después del movimiento del texto, la torre penetra en la séptima fila. 29. Ta7, Dc8; 30. Cxb5. Era muy fuerte también 30. Tc7, seguido de Da7. 30. …, cxb5; 31. Axb5, Rg7; 32. Axb8, Cxb8; 33. Axe8, Dxe8; 34. b5, Af8; 35. De3!, Dc8; 36. Df4. Las negras abandonaron. Contra Ta8 o Ce5 no crece ninguna hierba remediadora. Finalmente querríamos explicar un método de juego en el que la torre se coloca delante de su peón y desde allí toma parte en el ataque contra el rey.

16. De4!, Ac6; 17. Ce5, Cf6; 18. Dh4, Ad5?. Las negras deberían haber movido el alfil a e4 para asegurar el ala del rey. 19. Ag5, Ae7; 20. Th3!. ¡Ya está aquí! La torre refuerza considerablemente el ataque contra el punto h7. 20. …, Te8. Un «sacrificio de apaciguamiento». Las negras acceden a 21. Axf6, Axf6; 22. Dxh7+, Rf8; únicamente para frenar la vehemencia del ataque blanco. Habría sido débil 20. ..., h6; a causa del sacrificio destructivo en h6. 21. Ad1!. Son movilizadas nuevas reservas. El objetivo es el punto f7. El ataque de las blancas debe abrir brecha, tiene una superioridad de fuerzas en el ala del rey. Una posición especialmente fuerte ocupa el caballo en e5. 21. …, Da5; 22. Ah5, Ted8. No conviene 22. …, Cxh5; porque después de 23. Dxh5, no pueden defenderse a la vez las casillas h7 y f7.

(Ver diagrama núm. 9) 14. Td3!, Cbd5; 15. Cxd5, Cxd5. Relativamente mejor era 15. ..., exd5; pero las negras querían dejar libre la diagonal para el alfil de dama.

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23. Axf7+, Rf8; 24. Ah6!, Ce8. Había la amenaza 25. Axg7+!. 25. Df4!. Surge una nueva amenaza de mate: 26. Axg7+, Cxg7; 27. Cg6+!, hxg6; 28. Th8++. 25. …, Af6; 26. Axg7+!, Re7; 27. Axe8, Axg7; 28. Txh7!. La torre asesta el golpe de gracia. Las negras abandonaron. Como hemos visto, la movilización de las algo torponas torres es un problema muy importante de medio juego. A pesar de que en nuestra lección nos hemos inclinado por mostrar los logros que pueden conseguirse con las torres, la actividad de éstas sólo se concibe en estrecha colaboración con otras piezas. ¡La ley de la coordinación!

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PRĂ CTICAS

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8 Juegan las negras

Juegan las blancas

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10 Juegan las blancas

Juegan las blancas

Juegan las blancas

Juegan las blancas

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Lección

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SOBRE ALFILES «BUENOS» Y «MALOS»

De la movilidad del alfil depende que se le dé la designación de «bueno» o «malo». Cuanto más diagonales abiertas tenga el alfil a su disposición, tanto más eficaz será su trabajo. He aquí un ejemplo drástico de la práctica de los torneos.

Es «bueno» el alfil blanco: los peones están en casillas negras, y el alfil tiene manos libres para maniobrar. Además, los peones negros están colocados como objetivos favorables para el ataque, en casillas blancas (al alfil negro le faltan por el contrario objetivos de ataque). Vemos, pues, la estrecha compenetración entre cadena de peones y pieza menor. No en balde se dice que la formación de peones constituye la columna vertebral de la posición. En la partida se siguió: 1. ..., Ae8; 2. Ad3, Ad7; 3. Rf3, h5?. No deberían haberse dejado arrebatar la acción de liberación g5, aunque la tuvieran como reserva. Ahora las negras están obligadas a comportarse con entera pasividad. Pero las posiciones pasivas sin posibilidad de contragolpe llevan en sí, como es bien sabido, el germen de la derrota. 4. Re3, Rf7; 5. Rd4, Ae8; 6. Rc3, Re7. La impotencia de las negras llega a resultar tragicómica. Primeramente las blancas llevan la eficacia de sus piezas hasta el grado máximo.

Baslavsky-Kondratiev Diagrama núm. 10

No es difícil valorar la posición: al alfil negro le roban la libertad de movimientos sus propios peones. Evidentemente está «condenado» a un pasivo ir de arriba abajo.

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7. Rb3, Rd8; 8. Ra4, Rc7; 9. Ra5, Af7; 10. Ac4!. Condenan al alfil negro a una diagonal cortísima (f7-g8!) 10. ..., Ag8; 11. a4. Una acción de despliegue del peón, cuya misión es aumentar la eficacia de las piezas. 11. …, Af7; 12. b5, axb5; 13. axb5, Ag8. Después de 13. ..., cxb5; 14. Axb5, las negras no podrían impedir el paso del rey a b6 o del alfil a e8. 14. b6+, Rd8; 15. Rb4. A causa de la amenaza Aa6, el rey negro se ve ligado a la cobertura del peón b7. De ese modo el rey blanco tiene mano libre en el ala del rey. 15. …, Af7; 16. Rc3, Rd7; 17. Rd4, g5. Una medida violenta para conseguir que el alfil pueda respirar. Había la amenaza f5, Re3 y Rf4 e irrupción del rey. 18. fxg5, Ag6; 19. Re3, Af7; 20. g6, Axg6; 21. Rf4, Af5; 22. Ae2, y las blancas ganaron rápidamente. En la moderna práctica de los torneos nos encontramos con sistemas de apertura cuya divisa principal es: ¡lucha por la gran diagonal! (a1-h8 o h1-a8) (apertura catalana, antigua india y defensa Grünfeld.) He aquí un ejemplo.

Diagrama núm. 11

Con esto intentan las blancas equilibrar la presión del alfil en g7. Esperan que las negras comerán el caballo que está en el centro (más tarde o más temprano estas piezas enemigas centralizadas llegan a atacar los nervios), tras de lo cual conservarían la presión sobre la columna abierta. Por eso las negras han de actuar enérgicamente. 12. …, Te8. Para descargar a la dama de la defensa del peón. 13. Ae3. Más activo habría sido 13. Ag5. 13. …, Da5; 14. h3. Dirigido contra 14. …, Cg4. Como debilitamiento inútil del ala de la dama se muestra la «agresiva» jugada 14. b4, Da4. En opinión de Tal, lo mejor habría sido jugar 14. a4. Tras esto, él tenía la intención de continuar con 14. ..., Axd5; 15. exd5, a6. 14. …, Da4!. Una jugada posicional nada vistosa en absoluto, que corrientemente es difícil encontrar. Las negras refuerzan la presión contra el peón e4 y preparan el próximo movimiento de peón.

Teschner-Tal 1. e4, c5; 2. Cf3, Cc6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, d6; 6. g3, g6; 7. Ag2. Es más exacto apartar del camino el siguiente cambio jugando 7. Cde2. 7. …, Cxd4; 8. Dxd4, Ag7; 9. 0-0, 0-0; 10. Dd3, Ae6; 11. Cd5, Tc8; 12. c3.

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15. Tfe1, b5; 16. Ag5. Resulta una pérdida de tiempo. Las blancas podrían haber neutralizado con cambio la presión del alfil g7: 16. Cxf6+, Axf6; 17. Ad4. Pero las blancas no quieren contentarse con igualar el juego; quieren forzar a las negras al cambio de caballos, para inmediatamente presionar contra el peón e7. Por eso subestiman el contraataque por la diagonal a1-h8. 16. …, Cxd5; 17. exd5, Af5; 18. Dd2, b4!. Nuevamente es envuelto el baluarte. 19. c4. Naturalmente no 19. cxb4, a causa de 19. …, Tc2. 19. …, Dc2!. Después del cambio de dama, la debilidad del ala de la dama se acentúa aún más. 20. Dxc2. La simplificación 20. Txe7, Dxd2; 21. Txe8+, Txe8; 22. Axd2, Axb2; 23. Te1, fracasa por una pequeña ingeniosidad táctica: 23. …, Txe1+; 24. Axe1, Ac3!; y las blancas están perdidas. 20. …, Axc2.

dos con mucha mayor eficacia. El radio de actividad del alfil blanco en g2 está acortado por el propio peón en d5; también el alfil en g5 dispara al vacío, porque la variante 21. Txe7, Txe7; 22. Axe7, Axb2; 23. Te1, Te8; transcurre a favor de las negras. 21. Tac1, Ad3; 22. Te3. Las blancas se ven obligadas a admitir la acción de simplificación que va a producirse seguidamente. Contra 22. b3, tenían pensado las negras 22. …, Ab2; 23. Tcd1, Ac2; 24. Td2, Ac3; y a 22. Txe7, Axb2; 23. Tce1, Txe7; 24. Axe7, seguía 24. …, Ac3; y luego Axc4; y Axa2. 22. …, Axb2!; 23. Txd3, Axc1; 24. Axc1, Txc4; 25. Ad2, Tb8!; 26. Ae3, a5. Las blancas siguen sin conseguir activar sus alfiles, en tanto que las negras se apuntan un nuevo triunfo. Promueven un peligroso peón libre en el ala de la dama. 27. Td2, a4; 28. Af1, Tc1. ¡La torre en la primera fila! 29. Tb2, Ta1; 30. Rg2, a3; 31. Tc2. La ocupación de la columna abierta no tiene trascendencia: es mucho más peligroso el peón libre. 31. …, b3!; 32. axb3, a2; 33. Ae2, Tg1+; 34. Rxg1, a1D+; y después de algunas jugadas, las blancas abandonaron. A pesar de que en la partida recién mostrada los móviles alfiles desempeñan un papel importante, quizá incluso el de «primer violín», las negras no habrían podido obtener el triunfo sin la armónica ayuda en colaboración de dos estratagemas: columnas abiertas y peón libre. También en la partida siguiente, de complicadas posiciones, durante mucho tiempo gira la lucha en

Diagrama núm. 12

Ahora no es difícil comprobar que los alfiles negros están coloca-

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torno de la eficacia de los alfiles, pero en estrecha compenetración con los otros factores posicionales no menos importantes. La partida proporciona un ejemplo imponente de cómo los planes del maestro de ajedrez evolucionan y se hacen elásticos en el tablero.

fuertes 14. b4!, y c5. Con la jugada del texto tratan de asegurar por lo menos la posición del caballo en c5. 14. Rb1. Una jugada preventiva que después del enroque largo es útil a menudo para cubrir temporalmente la casilla sin protección a2 y además con el fin de desalojar la casilla c1 para el caballo o la torre. 14. ..., Ad7; 15. Cc1, Tf7; 16. Cd3, b6; 17. Tc1, Af6; 18. Thf1, Ah4. Las negras quieren librarse del alfil «malo» (era mejor 18. ..., a4). ¿Provocaron quizá las blancas con su última maniobra de torres al adversario a que hiciese esta jugada? Las negras esperaban 19. Ag1, y el alfil en h4 tenía un efecto algo molesto. Pero se siguió inesperadamente: 19. Axc5!. Las blancas explotan inmediatamente el hecho de que el alfil se ha alejado de la cobertura del peón e. Con el cambio crean al adversario una nueva debilidad: un peón aislado en a5, que rápidamente va a ser objeto de ataque. Sin embargo, desalojan para las negras la columna abierta; pero cuando se quiere ser enérgico, también hay que conceder algo al adversario y correr un riesgo. En nuestro caso se pone de manifiesto que las blancas se apoderan incluso de la columna abierta. 19. …, bxc5.

Kotov-Szabó 1. d4, Cf6; 2. c4, g6; 3. Cc3, Ag7; 4. e4, d6; 5. f3. El peligroso sistema Sämisch cuya idea principal consiste en bloquear el centro de peones y operar sobre las alas. 5. ..., 0-0; 6. Ae3, e5; 7. d5, Ch5; 8. Dd2, f5. El característico empuje de flanco de peones contra el centro blanco. 9. 0-0-0, Cd7; 10. Ad3, Cc5. El comienzo de un plan equivocado. Aquí sería mejor que las negras hubiesen jugado 10. ..., Cf4!; (recomendación de Bronstein), para después de 11. Ac2, forzar con 11. …, Cb6!; el movimiento b3. 11. Ac2, f4. Cierra el juego completamente, y el alfil en g7 parece estar del todo y por siempre «sepultado». Pero las negras se han formado un plan. Habría sido mejor mantener la tensión en el centro con 11. …, Cf6. 12. Af2, a6; 13. Cge2, a5. Lo peor que hay en ajedrez, cuando se está obligado a la ejecución de un plan, es quedarse a mitad de camino. Las negras tenían al principio la intención de iniciar un contraataque con 13. ..., b5. Ahora se dan cuenta de que después de los proyectados movimientos seguirían las jugadas muy

(Ver diagrama núm. 13) 20. Aa4!. ¡Se han vuelto las tornas! Ahora son las blancas las que quieren librarse de su alfil malo, y las negras tienen que acceder al cambio, después de 20. …, Ac8; 21. Ac6, Ta6; 22. Cb5, el alfil blanco en c6 se haría demasiado fuerte.

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Diagrama núm. 13

Diagrama núm. 14

20. …, Axa4; 21. Cxa4, Dd7; 22. Cc3, g5. Las negras olfatean el peligro y se esfuerzan en un contrajuego contra el ala del rey. Se amenaza la maniobra Cb5, Tc3, Ta3. 23. h3, Cf6; 24. Cb5, h5. Una lucha excitante: ¿quién llega primero? 25. Th1. Las blancas saben defender el ala amenazada del rey con medios económicos. Por lo demás el principio de la economía es muy importante en la defensa: cuantas menos fuerzas requiera la defensa, tantas más nos quedan disponibles para el ataque. 25. …, Th7; 26. Tc3, g4; 27. hxg4, hxg4; 28. Ta3, Ag3; 29. Txh7, Dxh7. Las negras han conseguido cubrir indirectamente al peón a5; el peón g2 blanco está amenazado. 30. Cc1!, Dh1!.

la posición del rey blanco es menos expuesta; 2.° el caballo blanco se muestra más activo para el ataque que su «contrincante», el alfil. A continuación siguió: 31. Cxc7, gxf3; 32. gxf3, Ta7; 33. Ce6, Ae1; 34. Dd1!, Th7; 35. Td3. Había la amenaza Th2 y Ad2. 35. …, Th2; 36. a3!. ¡Un respiradero para el rey! 36. …, Cd7; 37. Da4, Dg2; 38. Tb3!. Las blancas han sabido con verdadero virtuosismo combinar la defensa con el ataque. 38. …, Ac3. La última posibilidad: ¿picarán las blancas? Después de 39. Dxd7, Dxb2+; 40. Txb2, Txb2+; 41. Ra1, Tb7+; 42. Ra2, Txd7; las negras ganan incluso la partida con ayuda de la famosa tenaza. Pero hubo un elegante sacrificio... 39. Ce2!!, y las negras abandonaron. En caso de que las negras coman al vivaracho caballo, se sigue después de 39. ..., Dxe2; el hermoso sacrificio de torre 40. Tb8+!, Cxb8; 41. De8+, con rápido mate.

(Ver diagrama núm. 14) La dama negra ha penetrado en el campamento enemigo; pero por los siguientes motivos el ataque de las blancas se hace más peligroso: 1.º

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A veces se consigue, con ayuda de un sacrificio de peón, abrir para el alfil la diagonal cerrada.

fuerzas atacantes enemigas He aquí un ejemplo. Smyslov-Botvinnik

Szchujowicky-Boleslavsky Diagrama núm. 15

1. e4, c5; 2. Cf3, Cc6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, d6; 6. Ag5, e6; 7. Ae2, Ae7; 8. 0-0, 0-0; 9. Cdb5. La amenaza al punto d6 resulta sin objeto. Mejor era preparar con 9. Rh1, la jugada f4. 9. …, a6; 10. Axf6, gxf6. Las negras podían jugar también 10. ..., Axf6; porque después de 11. Cxd6, Dc7; la presión del alfil en f6 bien vale la pérdida del peón. Las blancas debieron contar también con la amenaza Axc3. 11. Cd4, Rh8; 12. Rh1, Tg8; 13. f4, Ad7; 14. Af3. Aquí debió jugarse el movimiento de afianzamiento 14. f5!, seguido de Ah5 y Ce2, Cf4. 14. …, Tc8; 15. Cxc6. Una desgracia nunca viene sola. Las blancas, completamente convencidas de que no van a sacar nada de la apertura, no pueden concebir un plan determinado y juegan a la simplificación. Pero al hacer esto se olvidan de que usualmente los cambios que fortalecen el centro enemigo no son aconsejables. 15. …, bxc6!; 16. Ce2, d5; 17. f5. Aquí este procedimiento no es el adecuado para crearles dificultades a las negras. Por el contrario se abre la diagonal h2-b8 para el alfil que se mueve sobre casillas negras. Pero ya era difícil dar consejos. Como indica Keres, las negras se quedarían con mejor juego, aun también después de la respuesta relativamente

20. e5!, Txe5. En caso de 20. ..., dxe5; 21. Axc5, bxc5; 22. Cxf6+. A 20. ..., fxe5; sigue 21. Ag5, Db8; 22. Cf6+, Axf6; 23. Axf6, Ta7; 24. Dh6, Ce6; 25. Ad5!, y el alfil «despertado» pone los puntos sobre las íes. 21. Axc5, bxc5; 22. Cxf6+!, Axf6; 23. Txe5, Tb8. Había la amenaza Dd5+. 24. Tee1, y las blancas ganaron. A muchos maestros no les gusta separarse de la pareja de alfiles ya en la fase de la apertura. Desde luego no todo puede preverse: la pareja de alfiles del adversario puede en el medio juego o en el lejano final de juego producir muchos quebraderos de cabeza. Especialmente peligrosa es la actuación de la pareja de alfiles en posiciones abiertas; en tales casos los alfiles paralizan a las

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De3. Lo más simple. 37. Dxe3, Axe3; 38. Ag2, Axf3; 39. Axf3, Td2; 40. Ce2, Txa2. Las blancas abandonaron. Botvinnik ha jugado colosalmente, y su adversario tuvo un «día negro». Esto les pasa también a los grandes maestros. Pero no se debe creer que la pareja de alfiles monopolice «automáticamente» la victoria. Si la posición está bloqueada y los alfiles no tienen a su disposición las diagonales abiertas, triunfan los caballos.

mejor 17. Dd3, dxe4; 18. Axe4, f5; 19. Tad1, Tc7; 20. Af3, Dc8; y c5. 17. …, Dc7; 18. c4, dxc4; 19. Dd4, c5; 20. Dxc4, Ad6. Ahora empiezan los alfiles a «bufar». Pronto va a percibirse su «cálido aliento». 21. g3, Ab5; 22. Dc2, exf5!. Ahora no sólo se abre la diagonal h1a8, sino también la columna e. A la larga, las blancas no pueden soportar esta presión conjunta. 23. exf5, Tce8; 24. Tf2, Te3; 25. Ag2, De7. El doblamiento ya conocido por nosotros. 26. Cg1, Ad3; 27. Dd2, c4; 28. Tf3, Te8. ¡Por triplicado resulta mejor! 29. Td1, Ac5!; 30. b3. Diagrama núm. 16

30. …, Te1!!. ¡Esta penetración en la primera fila era lo único que faltaba! Observen ustedes cómo los alfiles paralizan el juego blanco. 31. bxc4, Axc4; 32. Af1. No había ninguna otra defensa contra Axg1. Ahora las blancas pierden la calidad. 32. …, Txd1; 33. Dxd1, Td8; 34. Dc2, Ad5; 35. Dc3, Ad4; 36. Dd3,

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PRĂ CTICAS

13

14 Juegan las negras

Juegan las blancas

15

16 Juegan las blancas

Juegan las blancas

Juegan las blancas

Juegan las blancas

17

18 36


Lección

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LOS PEONES SE CONVIERTEN EN OBJETIVO DEL ATAQUE

Hemos comentado ya «en passant» que los peones constituyen la columna vertebral de la posición. De la colocación de los peones depende a menudo que en nuestra situación haya ciertos puntos protegidos o sin protección, dicho con más exactitud, débiles o fuertes.

sarlo. Por otra parte, la casilla d4 es para las blancas el punto flaco. El caballo negro en el centro es para las blancas una verdadera espina en el ojo: actúa de un modo muy molesto. A la posición blanca la empeora aún más la circunstancia de que el alfil en f1 es «malo». Los peones se encuentran en casillas blancas. Con un ataque combinado contra ambas alas, las negras consiguieron la victoria. 26. Tb1, Ta6!; 27. b4. A 27. b3, podía seguir la siguiente maniobra de bloqueo: 27. …, Tdb6, y Ta3!, seguido de a5-a4. En caso de 27. a3, entonces 27. …, Tdb6; Tb3; y Tab6. 27. …, Tdb6; 28. b5, Ta3; 29. Tbb2, Tc3!; impide 30. Td3. 30. a4, f5!; 31. exf5. La situación de las blancas es crítica también después de 31. Rg1, fxe4; 32. fxe4, Te3; 33. Ad3, Tf6!; 34. h3, h5; seguido de g5, g4, g3. Después del movimiento del texto, las negras reciben un peón libre al que es difícil detener. 31. …, gxf5; 32. a5. Expulsa a la torre al sitio mismo adonde ella

Besrutschko-Koblenz Diagrama núm. 17

No es difícil observar que el caballo negro ha ocupado una posición fuerte de la que es difícil expul-

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pensaba trasladarse. 32. …, Te6. A la torre le corresponde estar detrás del peón libre, desde donde debe apoyar el movimiento de avance del mismo. 33. Rg1, e4; 34. fxe4, fxe4; 35. Td1. Se apresuran a detener al intruso, o, como se dice en ajedrez, a bloquear. 35. …, e3; 36. Te1, Tc2!. Cuantas menos piezas se opongan al peón libre, tanto mejor para el bando activo. 37. Txc2, Cxc2; 38. Te2. La torre es una mala bloqueadora, porque tiene que ceder a los ataques de las piezas menores. 38. ..., Cd4; 39. h3. En caso de 39. Te1, entonces e2. 39. …, Cxe2+. Después de algunas jugadas, abandonaron las blancas. Arrojemos aún una mirada a la posición inicial. Coloquemos el peón blanco c4 en c3, y el cuadro cambia radicalmente: al caballo le sería inaccesible la casilla d4, y el alfil estaría muy fuerte en c4 En cualquier caso, las blancas tendrían un juego valioso. Vemos también que hay que ser cuidadoso con los movimientos de los peones. Estos son incapaces de ir hacia atrás y por eso debemos adaptar cuidadosamente cualquier movimiento de peón a las exigencias de la posición, evitar innecesarias debilidades de peones, pesar cuidadosamente el pro y el contra antes de tocar un peón. No hay que olvidar lo siguiente: Las debilidades de los peones son por principio constantes; se convierten en gratos objetos de ataque para el adversario. De ello dan testimonio los siguientes ejemplos:

Diagrama núm. 18

Ésta es la formación más fuerte de peones, la llamada falange de peones. También para el ataque los peones deben avanzar en semejantes líneas cerradas. Tales peones son capaces de hacer inaccesibles al adversario cerradas cadenas de casillas. Si nosotros en nuestra posición sólo adelantamos al peón g una casilla, surgen inmediatamente debilidades en f3 y h3. Pueden tener especialmente graves consecuencias para la posición del rey. He aquí varios tipos de peones débiles.

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Diagrama núm. 19

Diagrama núm. 22

Diagrama núm. 20

Diagrama núm. 23

Diagrama núm. 21

En el diagrama siguiente, el peón d6 de las negras está clavado. Necesita la protección de una pieza y por eso se convierte en objeto de ataque del adversario. El modo de atacar una debilidad nos lo muestra el excampeón mundial Smyslov. (Ver diagrama núm. 24) Como las negras han de esforzarse, con d5 en liberarse del peón rezagado, las blancas tienen ante todo que fijar al peón, clavarle en su

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Diagrama núm. 24

35. Td7+!, T2f7; 36. Txf7+, Txf7; 37. Td8!, Tg7; 38. De8, g5; 39. Dh8+, Rg6; 40. Td6+, Rf7; 41. Dxh6, y con su superioridad de dos peones las blancas alcanzan la victoria. Diagrama núm. 25

sitio. La segunda parte del plan consiste en atacar al peón con diversas piezas y acentuar la presión contra el mismo. 24. Cc3!, De7; 25. Ad5!. Después del cambio de alfil, el punto d5 se debilitaría, haciendo difícil así d5. 25. ..., Rh7; 26. Axe6, Dxe6; 27. Td3. La presión se acentúa. 27. …, Tc7; 28. Tcd1, Tf7. Las negras se esfuerzan por llevar el contrajuego a la columna f. 29. Ce4. No sólo defiende el punto f2, sino que ataca también al peón d6. Su contrincante, el alfil, tiene que desempeñar pasajeramente un papel pasivo. 29. …, Af8; 30. Td5, Dg4. Monta una pequeña celada. 31. T1d3. Habría sido prematuro 31. Cxd6, a causa de Axd6; 32. Txd6, Dxd1+!. 31. …, Ae7. A 31. ..., De6; sigue el avance c5. 32. Cxd6, Axd6; 33. Txd6, Tdf8; 34. Dxe5!. Todo está exactamente calculado: 34. …, Txf2;

Aquí el peón e2 está en cierto modo rezagado, pero la situación no es tan desfavorable: en el peor de los casos se puede intentar con e3 sacudirse una posible presión. Pero en el medio juego, cuando aún hay muchas piezas sobre el tablero, después de e3, el peón d3 se vería despojado de su mejor protección y él mismo podría pasar a ser objeto de ataque. Miren ustedes cómo las negras, en el siguiente ejemplo, han sabido marcar al peón e2 como objetivo de ataque. Quisiera aún llamar la atención sobre lo siguiente: la intención de las negras era el ataque contra el peón e2, pero esta estratagema no se aísla (como ya hemos visto en el tratamiento de torres y alfiles) de toda la maquinaria estratégica de las

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Diagrama núm. 26

negras, sino que se enlaza armónicamente con las acciones de las demás piezas. Pero como hilo de Ariadna, sirvió para las negras de un modo excelente el conocimiento de la característica posicional (peón retrasado en e2). Lissizin-Botvinnik 1. Cf3, c5; 2. c4, Cf6; 3. g3, d5; 4. cxd5, Cxd5; 5. Ag2, Cc6; 6. 0-0. Un «pecado de omisión» en la temprana fase de la apertura, que tendrá amplias consecuencias. Las blancas debieron jugar 6. d4. 6. …, e5; 7. d3, Ae7; 8. Cbd2, 0-0; 9. Cc4, f6; 10. Ae3, Ae6; 11. a4. Refuerza la posición del caballo en c4; pero el movimiento tiene también sus lados de sombra; la casilla b4 queda considerablemente debilitada. 11. …, Dd7; 12. Dd2, b6; 13. Tfc1, Tac8; 14. Dd1, Rh8; 15. Ad2, Tfd8; 16. Db3, Cc7; 17. Ac3, Tb8; 18. Dc2, Cd5; 19. Cfd2, Tbc8; 20. Cf1, Cd4!.

cer una presión en la columna e contra el peón que se ha quedado atrás. 21. Dd1. Las blancas no quieren comer voluntariamente. 21. …, Ag4!. Amenazar al caballo con e3 antes de ocupar la casilla d4 tendría la desventaja, como ya hemos dicho, de privar al peón d3 de su protección y por tanto debilitarlo. Pero ahora el cambio en d4 es obligado. 22. Axd4, exd4; 23. Dd2, Af8. El comienzo de un nuevo plan. Las negras quieren ahora montar sus piezas pesadas en la columna e y hacer fuego contra el peón e2. 24. Te1, Te8; 25. h4, Ah3; 26. Af3, Te7. El doblamiento que ya conocemos. 27. Ch2, Tce8; 28. Rh1, Ae6!. Las blancas amenazaban con g4 retirar al alfil del juego. Pero esto no es lo más importante; las negras quieren trasladar el alfil a d5 para, después del cambio del alfil blanco, poder atacar con éxito al peón e2.

(Ver diagrama núm. 26) Como se ve fácilmente, las blancas no pueden forjar ningún plan concreto: la sólida posición de las fuerzas combatientes negras en el centro ahoga en germen cualquier contrajuego. En el espíritu de las negras nace el siguiente plan: toma con el caballo en d4 una fuerte posición y obliga al adversario, como mal menor, a comer el caballo. Esto le permite ejer-

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29. b3, Cb4!. La consecuencia de la jugada a4. El caballo está aquí completamente firme y sin sufrir molestia alguna. 30. Ag2, Ad5!; 31. Cf3, Tf7.

centro hace posible, más tarde o más temprano, trasladar el centro de gravedad de la lucha al ala (a veces se encuentra el objetivo del ataque en el ala de la dama). 37. Ag2, Axg2; 38. Rxg2, Cd5; 39. Cc2, Dd6!. ¡Eso es! Surgen posibilidades tácticas: hay la amenaza Ce3+!. 40. Ca3, Ce3+; 41. Rh1, Cg4!; 42. Df4. La posición se ha derrumbado como un castillo de naipes. En caso de 42. Tf1, entonces 42. …, Dd5+!; pero después de 42. Rg2, gana Cxf2. ¿No fue acertado poner a tiempo en juego al alfil blanco? 42. …, Dxf4; 43. gxf4, Cxf2+; 44. Rg2, Cxd3. Las blancas abandonaron.

Diagrama núm. 27

Lasker-Capablanca Diagrama núm. 28 La manera como lleva el juego Botvinnik se caracteriza por su lógica y su intencionalidad. Las blancas siguen sin poder hacer saltar el anillo de hierro del centro, y las negras refuerzan tranquilamente la colocación de sus piezas. La idea de la última jugada es muy simple (pero ¡cuán a menudo la olvidamos en nuestra práctica!): poner en juego al desocupado alfil negro. 32. Rh2, Ad6; 33. Ah3, Dd8; 34. Tab1, Tfe7; 35. Cg1, Ac7!; 36. Ca3, Ab7!. Hay la amenaza 37. …, Dd5. Las negras obligan al cambio de alfiles, con lo que la posición del rey blanco queda debilitada. La posición se va poniendo poco a poco madura para iniciar el ataque por el ala del rey. Una vieja regla: La presión en el

Al llegar aquí, Lasker jugó inesperadamente: 12. f5!. Desde un punto de vista puramente estático, es un movimiento que constituye un grave error estratégico. De golpe y porrazo, el peón e4 queda rezagado com-

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pletamente sin esperanzas y las blancas ceden al mismo tiempo al adversario el punto e5. Pero cuando estudiamos más profundamente la posición nos damos cuenta de que las blancas han cedido esta debilidad posicional al adversario no sin conseguir a su vez contratriunfos dinámicos. Las blancas adquieren las siguientes posibilidades:

rio; se le ceden columnas abiertas para trasladar el centro gravitatorio de la lucha al ala opuesta y de hecho trastocar planes ricos en perspectivas. Para conservar el contraataque, Tal cedió en Portoroz en 1959 a Fischer el control de ambas torres en la séptima fila. Naturalmente eso estaba ligado a un peligro cierto, pero esta estrategia de evacuación exige una dosis de riesgo saludable. Hoy día se encuentra cada vez con menos frecuencia un comportamiento pasivo en la defensa. En el momento crítico ceder al destino la debilidad y trasladar de pronto la lucha a otro sector es un arma que se emplea a menudo. Contra el jugador que sueña sólo con una indecisión se juega en plan desafiante y caminando con una sonrisa al borde de un abismo en el que inteligentemente se ocultan sus contrachances. El adversario no resiste esto mucho tiempo: la «descarada» conducta lo provoca a aflojar su posición opresiva y acepta la lucha. Generalmente, en lo psicológico el adversario no tiene los nervios bien templados para jugar al borde del abismo, y se despeña. Naturalmente un proceder así se funda en una estrategia de compensación medida hasta el extremo más sutil. Hoy en día, sistemas completos de aperturas están dirigidos por este punto de vista: se le cede al adversario todo un terreno de lucha en el centro y en el ala del rey para únicamente recibir como compensación una mayoría de peones en el ala de la dama y el alfil activo en g7 (véanse

1. Aumenta la actividad del alfil que se mueve en casillas negras. 2. La capacidad de maniobra del caballo y del alfil negros queda considerablemente disminuida. 3. Las blancas pueden intentar además encasillar su caballo en e6. Vemos que Lasker, al mismo tiempo que cede ciertas ventajas posicionales a su adversario y debilita la posición en el centro, por su parte espera conservar ventajas más importantes. No debe considerarse a esta estrategia de compensación (en la literatura ajedrecística soviética se habla en tales casos de resultado concreto de la valoración de la posición) como una negación general de las leyes lógicas: se les ceden al adversario a sabiendas ciertas ventajas para recibir otras como compensación. Este método de Lasker ocupa un puesto importante en el arsenal de lucha de los maestros modernos, especialmente de los soviéticos. Se crean en la propia posición puntos y peones débiles, para desviar al adversa-

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partidas Romani-Tal y Geller-Smyslov). Está claro que semejante método de lucha ha de gobernarse por determinados supuestos previos:

un intruso así en e6. ¡Una verdadera espada de Damocles! 16. …, Td7; 17. Tad1, Cc8; 18. Tf2, b5; 19. Tfd2, Tde7; 20. b4. Dificulta el movimiento de liberación c5, a pesar de que el punto c4 queda debilitado. Pero aquí es mucho más importante obligar al alfil b7 a permanecer pasivo. 20. …, Rf7; 21. a3, Aa8; 22. Rf2, Ta7; 23. g4. Las blancas empiezan paulatinamente a preparar una operación de ala. 23. …, h6; 24. Td3, a5; 25. h4, axb4; 26. axb4, Tae7; 27. Rf3, Tg8; 28. Rf4, g6; 29. Tg3, g5+. Mejor era desde luego 29. …, gxf5. Ahora consiguen las blancas ocupar la columna h. 30. Rf3, Cb6; 31. hxg5, hxg5; 32. Th3!. A veces está uno ante un dilema: ¿qué es preferible? ¿Aceptar la ganancia de un peón y dejar que el adversario pase al contrajuego, o dominar la «codicia» y ante todo ahogar el contrajuego del adversario en la fase inicial? Mucho depende de la posición que se tenga y de la fuerza relativa del contrajuego que amenaza; pero usualmente se elige el segundo camino. Es lo que hizo también Lasker. Después de 32. Txd6, podía venir Th8 seguido de Cc4. La precaución es también una importante estratagema de la moderna escuela ajedrecística. 32. …, Td7; 33. Rg3!. La preparación para la combinación siguiente. 33. …, Re8; 34. Tdh1, Ab7; 35. e5!!. ¡Desaloja al punto e4!

1. Un conocimiento enorme de todas las regularidades «normales». 2. Una profunda capacidad de valoración de los matices posicionales (sopesar y valorar el pro y el contra). 3. El sentimiento en la «punta de los dedos» (intuición). 4. Fantasía, amor por el riesgo, una saludable dosis de optimismo. 5. Cálculo exacto y rápido de las variantes. 6. Técnica sobresaliente. Sólo desde el punto de vista de la estrategia de compensación son comprensibles muchas ideas de los maestros modernos (de los «antiguos», naturalmente también las de Lasker). En esta dirección se realiza el desarrollo progresivo del arte del ajedrez. ¿Qué sucedió luego en la partida Lasker-Capablanca? 12. …, b6. Las negras quieren atacar al peón e4. Pero este plan es demasiado lento, y además el punto e6 queda totalmente sin protección. Mejor era por tanto 12. …, Ad7; y Tad8. 13. Af4, Ab7?; Ahora nace una nueva debilidad en d6, a pesar de que las negras se liberan del peón doble. 14. Axd6, cxd6; 15. Cd4, Tad8; 16. Ce6. Aún más desagradable que un caballo apostado en el centro es

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35. …, dxe5; 36. Ce4, Cd5; 37. C6c5. ¡Un caballo completamente resoplante! 37. …, Ac8. A un movimiento de torre seguirían 38. Cxb7, y Cd6+. Después de 38. Cxd7, Axd7; 39. Th7, Tf8; 40. Ta1!, (¡cerco completo!) 40. …, Rd8; 41. Ta8+, Ac8; 42. Cc5, abandonaron las negras. Como hemos visto, la «espantosa» jugada 12. f5, no tuvo en modo alguno malas consecuencias. Simplemente las negras no fueron capaces de pasar al contraataque. Pero, como ustedes mismos podrán convencerse, semejante método de lucha lleva a una matanza de doble filo donde las piezas activas se encuentran durante mucho tiempo en «excepcional posición» belicosa.

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PRĂ CTICAS

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20 Juegan las blancas

Juegan las blancas

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22 Juegan las blancas

Juegan las negras

Juegan las blancas

Juegan las blancas

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Lección

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MÁS SOBRE DEBILIDADES DE PEONES

Diagrama núm. 29

0-0, 0-0; 7. Cxe5. Éste es un movimiento gravemente erróneo, mal visto también por la teoría de aperturas. Mejor 7. d3. 7. …, d6; 8. Cf3, Ag4. ¡Una clavada muy desagradable! Ahora está el caballo clavado en su puesto: no puede escapar del ataque por la fuga, porque entonces deja detrás de él sin protección una pieza aún más importante que se encuentra en la línea del ataque. Por otra parte, las blancas, en la jugada 8.ª, no podían tampoco mover el caballo a c4: 8. Cc4, Ag4; 9. De1, Cf3+!; 10. gxf3, Axf3. El alfil adquiere en f3 una posición muy fuerte. Las negras obtienen un ataque irresistible. 9. d3, Cd7. Amenaza reforzar la presión con Ce5. 10. Axd7, Dxd7; 11. Ae3, Cxf3+; 12. gxf3, Ah5.

Los peones f2 y f3 están doblados, el peón de h2 está aislado. Especialmente peligrosa son estas formaciones descosidas de peones cuando en su ámbito se encuentra también el rey: la posición del rey se caracteriza por su indefensión y hace posible al adversario inesperados ataques de mate.

(Ver diagrama núm. 30) La primera parte del plan estratégico se ha cumplido: con ayuda de la clavada se ha logrado desguarnecer la posición del rey. La tarea que se le presenta ahora a las negras es

Ljublinsky-Liliental 1. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; 3. Cc3, Cf6; 4. Ab5, Cd4; 5. Aa4, Ac5; 6.

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Diagrama núm. 30

al bando activo como predilecto objeto de ataque. Taimanov-Suetin Diagrama núm. 31

atacar inmediatamente el ala debilitada. 13. Rg2, f5!; 14. e5. Las blancas no deben aquí en ninguna circunstancia permitir la abertura de la columna f, porque eso llevaría inmediatamente a la pérdida de la casilla f3. 14. …, f4; 15. Axc5, dxc5; 16. De2, Tae8; 17. Tae1, Te6; 18. h3, Ag6!. El alfil ha cumplido su misión en la diagonal h5-d1; ahora se pasa a una nueva diagonal para atacar la casilla h3. La finalidad se comprende fácilmente. 19. Rh2, Af5; 20. Tg1, Axh3. Con este sacrificio destructivo, el rey queda completamente desguarnecido, le arrebatan la última cubierta de peones. 21. Tg4. Naturalmente no se hace 21. Rxh3, a causa del jaque con dos piezas 21. …, Th6+. 21. …, Axg4; 22. fxg4, f3; y las negras ganaron fácilmente. Los peones doblados en el ala de la dama no tienen las mismas trágicas consecuencias, pero sirven

7. Axc6+!. El alfil en fianchetto en g2 en semejantes posiciones desempeña una importante función defensiva en el ala del rey; además ejerce una fuerte presión en la diagonal. Pero en este caso las blancas cambian el alfil con corazón ligero porque debilitan así el ala de la reina y pueden pasar inmediatamente al ataque. 7. …, bxc6; 8. Da4, Dd7; 9. Cf3, f6; 10. Ae3, e5; 11. Ce4. Las blancas atacan con todas sus fuerzas las debilidades de los peones. 11. …, Ce6; 12. Tc1, Tb8. También la debilidad estática del peón doblado tiene una compensación dinámica: la columna b queda abierta. 13. Dc2, Ae7. Las negras se abandonan a su suerte, la presión contra el punto b2, y al hacer esto

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pasan por alto una amenaza táctica. Debían haber tomado en consideración 13. …, Cd4; 14. Axd4, cxd4; 15. Dxc6, Ab7!; con cierto contrajuego. 14. Cxc5, Axc5; 15. Axc5, Cxc5; 16. Dxc5, Txb2; 17. Cxe5!, De6. No conviene 17. …, fxe5; 18. Dxe5+, con ataque doble al rey y a la torre. 18. Dxc6+, Dxc6; 19. Cxc6, y las blancas consiguieron la victoria. Un peón doblado surge pronto en la siguiente apertura: 1. d4, Cf6; 2. c4, e6; 3. Cc3, Ab4; 4. a3, Axc3+; 5. bxc3.

Las negras tienen que atacar enérgicamente esta amenaza estratégica a causa del peón doblado c4. La lucha estratégica puede transcurrir de la siguiente manera: 5. ..., 0-0; 6. e3, c5; 7. Ad3, Cc6; 8. Ce2, b6; 9. e4, Ce8; 10. 0-0, Aa6; seguido de Ca5 (véase partida Szabó-Taimanov). Diagrama núm. 33

Diagrama núm. 32

Este trío de peones tiene un aspecto simpático, porque el peón doblado cubre también la importante casilla del centro d5. Naturalmente, aquí mucho depende también de la posición de las demás piezas. Pero el propietario de este trío debe preocuparse de mantener intacta el mayor tiempo posible la posición de los peones. Un movimiento hacia c5 debilita ya el punto d5; la posterior defensa con c6 significa el debilitamiento del peón d. A menudo un debilitamiento tiene como consecuencia una reacción en cadena. Con verdadero virtuosismo aprovechó el gran maestro Bronstein

El peón d4 está bien protegido y no es de temer especialmente el contraavance c5. Por eso las blancas procurarán con e4-e5 avanzar enérgicamente en el centro e iniciar así un ataque al rey. Para ello puede ser también muy peligroso la «hegemonía» del alfil que se mueve sobre casillas negras.

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Diagrama núm. 34

la fuerza de una posición tal de peones en la siguiente partida, un ejemplo sin sacrificios efectistas, pero rico en enseñanzas desde el principio al fin. Najdorf-Bronstein 1. d4, Cf6; 2. c4, g6; 3. Cc3, Ag7; 4. e4, d6; 5. g3, 0-0; 6. Ag2, e5; 7. Cge2. La partida se jugó en el año 1950 (en Budapest). Por aquel entonces aún no eran del dominio público todas las finuras de la defensa india de rey. En el fianchetto es más conveniente preparar antes con Cf3 el enroque. En e2 el caballo está poco activo. 7. …, exd4; 8. Cxd4, Cc6; 9. Cxc6. No se muestra como debilitamiento, sino como fortalecimiento del centro. 9. …, bxc6; 10. 0-0, Cd7!. Hay que evitar el movimiento de despliegue c5. 11. Dc2, Df6!. El gran arte del maestro consiste en adivinar a tiempo los planes estratégicos del adversario y destrozárselos. Las blancas querían sacudirse la presión del alfil con b3 y Ab2. Después del movimiento del texto eso ya no va a ser posible fácilmente. 12. Ce2, Te8; 13. Tb1, De7; 14. Ad2, Cc5; 15. Tbe1, a5; 16. b3, Ag4; 17. Cf4. Las blancas quieren cambiar el activo caballo negro, pero mientras tanto las negras han sabido crear un nuevo objeto de ataque. 17. …, Teb8; 18. Ae3, De5; 19. h3, Ad7; 20. Td1, a4!. ¡Ocasiona al adversario un peón retrasado! 21. Cd3, axb3; 22. axb3, Cxd3; 23. Txd3, c5!.

Detiene al peón b y refuerza el control sobre la casilla d4. El relativo debilitamiento de la casilla central d5 no tiene ninguna importancia práctica, porque las blancas no disponen de ningún caballo que pueda ocuparla. 24. Af4, De8; 25. Ad2, Ac6; 26. Ac3, Axc3; 27. Dxc3. Las blancas respiran aliviadas: la lucha por la gran diagonal se ha decidido a su favor, pero... 27. ..., De5!. 28. Dd2. Tienen que ceder, porque después del cambio de damas las negras fácilmente podrían atacar el peón b3. Obsérvese cómo en tales luchas por la posición existe en el fondo la idea de la colocación para el mate. Se trata de microscópicas ventajas posicionales que van engrosando paso a paso. Pero como A. Nimzowitsch dijo en sus tiempos al auténtico maestro lo caracteriza el don de saberse contentar con el logro de mínimas ventajas posicionales.

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28. …, Te8!; 29. Rh2, Dg7!; 30. Te1, Ta1!. La disminución de las fuerzas combatientes hace posible explotar con más comodidad las debilidades del adversario. De este modo se debilita también la fuerza potencial del posible contraataque. 31. Tde3, Txe1; 32. Txe1, De5!. La posición centralizada de una dama tiene efectos imponentes; su radio de actividad es muy grande. 33. f4. Las blancas no quieren seguir esperando más tiempo a que las negras aumenten y desarrollen su ventaja posicional. 33. …, Dd4; 34. Dxd4, cxd4; 35. Td1, Tb8; 36. Txd4, Txb3.

ya que no corresponde a nuestro tema. 37. Af1, h5; 38. h4, Tb4; 39. Rg2, Rf8; 40. Rf2, Re7; 41. Re3, Tb1; 42. Re2, Tc1; 43. e5, dxe5; 44. fxe5, Ad7; 45. Ag2, Tc2+; 46. Rf1, c5; 47. Tf4, Ae6; 48. Ad5. Como las partidas de torre son difíciles de ganar, las blancas van al cambio de los alfiles. 48. …, Axd5; 49. cxd5, Td2; 50. d6+, Re6; 51. Tc4, Td5; 52. Te4, f6!; 53. exf6+, Rxf6; 54. g4, Txd6; 55. gxh5, gxh5; 56. Tc4, Td5; 57. Re2, Re6; 58. Re3, Rd6; 59. Ta4, Rc6; 60. Ta1, Td4; 61. Th1, Rd5; 62. Re2, c4; 63. Re3, Rc5; 64. Th2, c3; 65. Ta2, Txh4; 66. Ta8, Th3+; 67. Re2, Rc4; 68. Rd1, Th1+; 69. Rc2, Th2+; 70. Rc1, h4; 71. Tc8+, Rd4; 72. Td8+, Re4; 73. Te8+, Rf3; 74. Tf8+, Rg3; 75. Tc8, Tf2; 76. Txc3+, Rg2; 77. Rd1, h3; 78. Tc8, h2; 79. Tg8+, Rf1; 80. Th8, Rg1; 81. Re1, Tg2. Las blancas abandonaron. Una encarnizada lucha de posición.

Diagrama núm. 35

Boleslavsky-Fine Diagrama núm. 36

A pesar de todos los desesperados intentos de simplificación, las blancas no han conseguido equilibrar la posición. Los peones c4 y e4 son débiles, además el alfil blanco es pasivo. El posterior transcurso técnico, también lleno de fuerza y de lógica, lo presentamos sin comentarios,

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20. …, Axd4; 21. Dxd4, Df6. Con este cambio de damas consiguen las negras evitar lo peor, pero las debilidades estáticas, sin la menor vislumbre de esperanza de contrajuego, quedan en pie. De este modo, como es usual, el destino de la partida quedó decidido. Se siguió aún: 22. Ab3+, Rh8; 23. Dxf6+, Txf6; 24. Te7, Tc8; 25. Tde1, Ag6; 26. T1e6!, Txe6; 27. Axe6, Te8; 28. Txe8+, Axe8; 29. Ca4. El final de juego está perdido. Especialmente en esta fase se ponen de manifiesto las debilidades de los peones. 29. …, Rg7; 30. Cc5, a5; 31. Rf2, Af7; 32. Axf7, Rxf7; 33. b3, h5; 34. g3, Re7; 35. Re3, Cb5; 36. Cb7, c5; 37. Cxa5, Rd6; 38. Cc4+, Rd5; 39. Rd3, Cd6; 40. Cxd6, cxd6; 41. a3. Las negras abandonaron (si 41. …, Rc6; 42. b4!, cxb4; 43. axb4, Rb5; 44. Rd4, y ganan).

Aquí las negras no tuvieron ninguna suerte; las blancas pudieron avanzar sin titubeos en el trabajo de despliegue. 11. c5!. En posiciones semejantes es una jugada muy fuerte, porque hace saltar la formación de peones. 11. …, Cc8. Habría sido débil 11. ..., dxc5; a causa de 12. Ae3. 12. Ae3, 0-0; 13. Dd2, De7; 14. Tad1, Ae8. Borra a la torre del juego. Habría sido mejor primeramente 14. ..., Td8. 15. f4!, f5. Esta réplica se muestra como un debilitamiento del ala del rey. Era preferible la jugada pasiva 15. ..., f6. A veces, se quiera o no, hay que recurrir pasajeramente para un saneamiento de la posición, también a jugadas pasivas. Naturalmente, cuando llegue el momento, más tarde o más temprano, hay que pasar al contraataque. La repulsa de Fine contra 15. …, f6; es comprensible (quizás ha subestimado el movimiento 20.° del adversario), desde luego no quería cerrar la diagonal al alfil. 16. exf5, gxf5; 17. Tfe1. La insólita centralización de ambas torres se muestra pronto como ventaja decisiva. 17. …, dxc5. Para finalmente poner en juego el caballo. 18. Df2, Cd6; 19. Axc5, Dd8; 20. Ad4!. Con 20. Df3, las blancas podían ganar un peón, pero las negras reciben contrajuego. Con su movimiento del texto, las blancas ofrecen cambio, con lo cual la pieza más fuerte de las negras desaparece del tablero. (Compárese partida Lasker-Capablanca.)

Un trío de peones en el ámbito del ala del rey puede llevar a penosas sorpresas tácticas. Treysman-Hanauer (Ver diagrama núm. 37) 18. Dh5!, Rh8. No conviene 18. …, fxe5; a causa de 19. dxe5, (19. ..., Da5; 20. Dg5+). 19. Dxf7!. Pero no 19. Cxf7+, a causa de Rg7!. 19. ..., fxe5; 20. Df6+, Rg8; 21. Ta3!. Las negras abandonaron. De nuevo depende todo de la constelación general de piezas hasta qué punto las posibilidades dinámicas compensan el debilitamiento de los

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Diagrama núm. 37

de sacudir la presión sobre la columna g. 28. Ab2!. La colaboración del alfil llega muy oportunamente para la torre. 28. …, Dd6. Había ya la amenaza 29. Txg7. 29. Ah7!, Cb4; 30. Df5, g6; 31. Axg8!. No es de extrañar que la gran ventaja posicional cuaje en una combinación para mate. 31. …, gxf5; 32. Tg7!, Cg4; 33. T7xg4+, (las blancas desperdician un mate en dos jugadas.) 33. …, f6; 34. Tg7, Td7; 35. Txd7. Las negras abandonaron. Boleslavsky-Ufimzev Diagrama núm. 39

peones. Pero el método de lucha de las blancas en la siguiente partida es característico. Landau-Flohr Diagrama núm. 38

Semejantes posiciones surgen en la defensa francesa y en la de Caro-Kann. La columna abierta y el control sobre las casillas centrales permiten a las negras montar un contraataque. 14. ..., c5!; 15. axb6, Dxb6; 16. Ae3, Ab7!; ¡Apunta hacia la casilla g2!; 17. dxc5, Cxc5; 18. Ad1, Tg4; 19. Dd2. ¡No se da cuenta! 19. …,

21. …, Axf3?. Se comprueba que el ala de rey blanco no padece. 22. gxf3, a6?; 23. Tg5, h6; 24. Tg2, Tac8; 25. Tc1, Tcd8; 26. Rh1!, Rh8; 27. Tcg1, Tg8. No se pue-

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Ce4!!; 20. Da5, Thg8!; 21. Ce1, Txg2+!; 22. Cxg2, Cd2!!. ¡Unos verdaderos juegos artificiales! Las blancas siguen sin poder comer la dama. 23. Dd5. Desesperación. Axd5; 24. cxd5, Dxb2; 25. Axd2, Dxa1; 26. Af3, Axh2+!. Las blancas abandonaron. Una vez más triunfó el juego conjuntado de todas las piezas, y la armadura de peones sirvió como guía no subestimable para el plan de ataque de las negras. En el tumulto del combate cometemos a menudo el error psicológico de crear debilidades estáticas para el adversario y por eso subestimamos las posibilidades dinámicas que tiene. Es lo que ocurrió en la partida Landau-Flohr, y el mismo cuadro encontramos en el siguiente ejemplo.

Las negras perseguían el objetivo de cambiar las damas para disminuir la furia del ataque y para crearle además al adversario un peón doblado. Pero ahora se pone de manifiesto que a cambio del peón doblado las blancas tienen una compensación más que suficiente: los dos alfiles operan activamente, también la columna f abierta y eventualmente la columna d ejercen una presión. Importante además de esto es que precisamente uno de los peones doblados controla la casilla d5. En la partida se siguió 22. …, b6. Después de 22. …, Ae6; 23. Axe6, fxe6; 24. Txf8+, Rxf8; 25. Tf1+!, Rg8; 26. Td1, penetra en la séptima fila. 23. Td1, Cg6; 24. Td6, Aa6; 25. Tf2, Ab5; 26. e5!. Precisamente es uno de los peones doblados el que asesta el decisivo golpe mortal. 26. …, Ce7; 27. e4!, c5; 28.e6!. Las blancas podrían ganar un peón, con 28. Txb6, pero después de 28. …, Ac6; la torre quedaría borrada del juego. 28. …, f6; 29. Txb6!, Ac6. Ahora esta eliminación no tiene ningún efecto. 30. Txc6!, Cxc6; 31. e7+, Tf7; 32. Ad5. Las negras abandonaron. Sí, no es oro todo lo que reluce...

Botvinnik-Euwe Diagrama núm. 40

20. ..., Cd5; 21. Dxe7, Cxe7; 22. fxe4.

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Lección

6 EL PEÓN CAMALEÓN

8. Ad3, Cc6; 9. 0-0, 0-0; 10. Te1, Cf6; 11. Ag5, b6; 12. De2, Ab7. Ambos bandos están dedicados por el momento a desplegar sus fuerzas combatientes. 13. Tad1, Cb4; 14. Ab1, Tc8; 15. Ce5!.

Variables son las cualidades del peón aislado. En el medio juego sirve como sobresaliente punto de apoyo para el caballo y vale como favorable supuesto previo en los ataques con éxito al rey. En el final de juego, por el contrario, un peón promete poco; delante de él se coloca sin preocupaciones una pieza adversaria y frena cualquier deseo emprendedor. Aunque hoy día en la alta técnica un peón aislado en el final del juego no está forzosamente a perderse, sin embargo llevan una «vida» sin contrajuego que produce poca alegría a los maestros del ajedrez. En una palabra, con el peón aislado las simplificaciones salen al paso para emprender un ataque al rey. Cómo se desarrolla una lucha así lo demuestra la siguiente partida.

Diagrama núm. 41

Gipslis-Sawon El caballo ha ocupado en e5 su puesto avanzado. Las blancas tratarán de atacar el ala del rey, para, en caso de no conseguir el mate, por lo menos crear nuevas debilidades en el campamente adversario.

1. e4, c6; 2. d4, d5; 3. exd5, cxd5; 4. c4, Cf6; 5. Cc3, e6; 6. Cf3, Ae7; 7. cxd5, Cxd5. De este modo ha surgido sobre el tablero un peón aislado.

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15. …, Dd6; 16. De3, Cfd5; 17. Dh3!, f5. Suprime implacablemente la amenaza contra la casilla h7 pero crea una debilidad en e6. Naturalmente enseguida se vuelve la atención de las blancas hacia este error. Era mejor 17. …, g6; pero las negras no querían debilitar las casillas negras. Sí, a veces en el ajedrez hay que elegir entre dos males el menor. 18. Ad2, Cf6; 19. a3, Cbd5; 20. Cb5, Db8; 21. Aa2!. En b1 el alfil no podía ya hacer nada. 21. …, a6; 22. Cc3, Tce8; 23. Cf3!. El caballo ha cumplido su obligación. 23. …, Ad8; 24. Cg5, Dc8. ¡La situación está madura para ir simplificando!

La forma como se desenvuelve el ataque con el peón aislado, pudimos observarla también en el ejemplo Najdorf-Kotov. Flohr-Capablanca Diagrama núm. 43

Diagrama núm. 42 Esta posición surgió después de ininterrumpidos cambios en masa tras la jugada 23.ª de las blancas. La posición blanca es preferible. Mientras el caballo puede maniobrar elásticamente, el alfil en cambio está ligado a la defensa pasiva de su peón. Naturalmente el camino que queda aún hasta ganar es largo y fastidioso y puede decirse tranquilamente que sólo gracias al fenomenal arte defensivo de Capablanca no pudo Flohr explotar su ventaja posicional. Se siguió; 23. ..., Re7; 24. Rd2, Rd6; 25. Rc3. Cuando disminuye el peligro de mate, no debe vacilarse en centralizar al rey. 25. …, b6. Las negras intentan construir un baluarte en el que los leones protejan las casillas de irrup-

25. Txe6!, Txe6; 26. Cxd5, h6; 27. Cxf6+, Rh8. En caso de 27. ..., Tfxf6; entonces 28. Cxe6, Txe6; 29. Dxf5, con ligera ganancia. 28. Dxf5!, Te1+; 29. Txe1, Dxf5; 30. Cf7+!. Las negras abandonaron.

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ción negras, en tanto que el alfil asuma el control de las casillas blancas. 26. f4, Ad7; 27. Cf3, f6!; 28. Rd4, a5; 29. Cd2, Ac8; 30. Cb1, Ae6; 31. Cc3, Rc6; 32. a3, h6; 33. g3, h5!; 34. b4, axb4; 35. axb4, Rd6; 36. b5, g6; 37. Ca4, Rc7; 38. Cc3, Rd6; 39. f5!. Un sacrificio rico en posibilidades para desarrollar el juego. 39. …, gxf5. Si las negras hubiesen jugado 39. ..., Axf5; entonces 40. Cxd5, Ad3; 41. Cxf6, Axb5; 42. Cd5!. 40. Ce2, Ad7; 41. Cf4, Ae8!. Un error posicional habría sido 41. ..., Axb5; 42. Cxh5, y el peón libre alejado se habría hecho muy peligroso. Hagan ustedes el favor de observar cuán ininterrumpidamente las blancas obligan al adversario a resolver una y otra vez nuevos problemas. 42. Cxd5, Axb5; 43. Cxb6!. De otro modo el peón b aún podría hacerse peligroso. 43. …, Ac6; 44. Cc4+, Re6; 45. Cb2, Ab5; 46. Cd1, Ae2; 47. Cf2, Af1!. Dificulta al caballo el camino hacia d3. 48. Cd3. Las blancas emprenden el intento de explotar la última posibilidad y probar su suerte en el final de peones. 48. …, Axd3; 49. Rxd3 Re5!. Habría sido débil emprender la oposición conforme a patrón: 49. ..., Rd5; 50. Rd2!, Re4; 51. Re2!, Rd5; 52. Rf3, Re5; 53. h3, Rd5; 54. Rf4, Re6; 55. h4. 50. Re2, Re4; 51. h3, Rd5!; 52. Rf3, Re5. Los adversarios se pusieron de acuerdo en dar la partida por tablas. En la lucha contra los «isolani», el fianchetto del alfil de rey se

muestra a menudo como algo mucho más que efectista. Petrosian-Tal 1. c4, Cf6; 2. g3, e6; 3. Ag2, c5; 4. Cf3, d5; 5. 0-0, Cc6; 6. cxd5, Cxd5; 7. d4, Ae7; 8. Cc3, 0-0; 9. Cxd5, exd5; 10. dxc5, Axc5; 11. a3, a5; 12. Ag5!. Obliga a un importante debilitamiento. 12. …, f6; 13. Tc1, Aa7. No se juega 13. ..., Axf2+; 14. Txf2, fxg5; a causa de 15. Cxg5!, y la posición negra se derrumba. 14. Af4, Ae6; 15. Ce1, Te8; 16. Cd3, De7. Diagrama núm. 44

17. b4!, axb4; 18. Cxb4, Cxb4; 19. Tc7!. Ahora se pone de manifiesto que en el movimiento 15.º era más aconsejaste jugar 15. …, Tc8. 19. …, Dd8. A las negras no les gustaba 19. ..., Df8; a causa de 20. axb4, Dxb4; 21. Axd5, Db5; 22. Af3!.

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20. axb4, g5. La inactividad ofrecería menos perspectivas aún. 21. Dd3, Te7; 22. Txe7, Dxe7. 23. Ae3, d4. Demasiado pasivo sería nuevamente 23. ..., Axe3; 24. Dxe3, Td8; 25. Td1, seguido de Dd4. 24. Axd4, Td8; 25. e3, Axd4; 26. exd4, Dxb4; 27. d5, Dd6; 28. Ae4!, Af7. Se muestra como un error decisivo. Ciertas posibilidades de tablas ofrecía: 28. ..., Axd5; 29. Td1, Axe4; 30. Dxd6, Txd6; 31. Txd6, Rg7. 29. Axh7+, Rg7; 30. Ae4, Dc5; 31. Tb1, Td7; 32. Df3, Ag6; 33. Axg6, Rxg6; 34. Dd3+, Rg7; 35. Tb5, De7; 36. Df5, Td6. El final de juego lo llevó el campeón mundial de una manera muy exacta. 37. Rg2, Dd7; 38. Dxd7+, Txd7; 39. Rf3, Te7; 40. Tb6, f5; 41. d6, Td7; 42. h4, Rf6; 43. hxg5+, Rxg5; 44. Re3, Rf6; 45. Rf4, Re6; 46. f3, Rf6; 47. Tb5, Re6; 48. Txf5, Rxd6; 49. g4, Rc6; 50. Tf8, b5. Las negras abandonaron al mismo tiempo.

Diagrama núm. 45

blancas tratarán de ejercer presión contra los peones y atacarlos. La moderna práctica de los maestros muestra que las negras pueden conservar el juego igualado. 15. 0-0, Cd7; 16. Cf4, Ce5!. Las negras tienen que jugar activamente. Después de 16. ..., Cf6; podía darse 17. Db3, seguido de Da3! y de Tfd1. 17. Te1. No 17. Axd5, a causa de 17. …, g5!; 18. Db3, Tab8; 19.Axb7 gxf4 20.exf4 Cd3!. 17. …, d4!. Esta enérgica disolución de la posición «ligada» es muy característica. Encontrar el momento favorable depende de las cualidades de la posición. Cuantas más piezas estén sobre el tablero, tanto más favorable es el momento para la separación. 18. Axb7, Dxb7; 19. exd4, Txd4; 20. Dc2, Cf3+!; 21. gxf3, Txf4; 22. Te4, Tf5?. Las negras pasaron por alto que después de 22. ..., Txf3; 23. Tce1, habría sido muy fuerte 23. …, Dc6!.

Los peones «ligados» Euwe-Teschner 1. d4, d5; 2. c4, e6; 3. Cc3, Cf6; 4. Ag5, Ae7; 5. e3, h6; 6. Ah4, 0-0; 7. Tc1, b6; 8. cxd5, Cxd5; 9. Cxd5, exd5; 10. Axe7, Dxe7; 11. Ae2, Ab7; 12. Af3, c5; 13. Ce2, Td8; 14. dxc5, bxc5. (Ver diagrama núm. 37) Sobre el tablero están ante nosotros los peones ligados. Las

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23. Tce1, Tf8; 24. Dc3, Dd5; 25. Te5, Txe5; 26. Txe5, Dxa2; 27. Txc5, Db1+; 28. Rg2, Dg6+; 29. Rh1, Td8. Tablas. En lugar de 11. Ae2, se juega también 11. Cf3. Puede seguir 11. …, Ae6; 12. Da4, c5; 13. Da3, Tc8; 14. Ae2, Db7!. La contrapresión sobre la columna b es el triunfo principal de las negras. 15. dxc5, bxc5; 16. 0-0. Es desfavorable el cambio 16. Txc5, Txc5; 17. Dxc5, Dxb2. 16. ..., Db6; 17. Cd2, Cd7; 18. e4, Db4; con iguales posibilidades. Instructivos errores cometieron las blancas en la partida siguiente. Por eso es interesante seguir el modo tan consecuente como las negras «castigaron» a su adversario.

prepara un plan para el inminente medio juego, un proceder tan unilateral puede llevar a una posición demasiado pasiva. Las blancas pudieron hacer 11. Ce5, con juego rico en posibilidades. Después de algunos movimientos, las negras impiden esta posibilidad.» 11. …, a6; 12. Tac1, Tc8; 13. Tfd1, De7; 14. Db1, Tfd8; 15. Af1, c5. Diagrama núm. 46

Sokolsky-Botvinnik 1. c4, Cf6; 2. Cc3, d5; 3. d4, g6; 4. Cf3, Ag7; 5. e3, 0-0; 6. Ae2, e6; 7. 0-0, b6; 8. cxd5. Este movimiento abre al adversario la columna e. La apertura de la columna c no se muestra para las blancas especialmente eficaz. Tendría que conservar la tensión en el centro con 8. Db3. 8. ..., exd5; 9. b3, Ab7; 10. Ab2, Cbd7; 11. Dc2. Sobre este movimiento escribe Mijail Botvinnik: «Pronto se pone de manifiesto que las blancas juegan sin plan y que sólo piensan en desplegar sus piezas automáticamente. Esto podía hacerse quizás hace cincuenta años. Hoy en día, en que cada maestro ya después de los seis a ocho primeros movimientos

16. dxc5. «Un grave error posicional», escribe sobre esto M. Botvinnik. «Las blancas no podrán explotar las debilidades de los peones c5 y d5, porque hay sobre el tablero muchas piezas. Pierden puntos de apoyo en el centro, y el alfil b7 “despierta” a una nueva vida.» 16. …, bxc5; 17. Ce2, Ah6!; 18. Aa3, Cg4; 19. Dd3, (existía la amenaza 19. …, Axe3). 19. …, Cde5; 20. Cxe5, Dxe5; 21. Cg3, Df6; 22. Ch1, d4!; 23. De2, Ce5; 24. exd4, cxd4.

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Dxb7, Dxh5+; 37. Rg2. Las negras abandonaron. En la lucha contra semejantes peones se debe procurar primeramente forzar el avance de uno de los peones, porque entonces el principal de los peones ligados pierde su actividad dinámica.

De los «ligados» ha quedado un peón libre que está poderosamente ayudado por piezas. Se siguió: 25. Txc8, Axc8!; 26. Te1, d3!; 27. Dd1, Ag4; 28. Da1, d2; 29. Txe5, d1D; 30. Te8+, Txe8; 31. Dxf6, Ae2; 32. Cg3, Ag7; 33. Dc6, Ab5; 34. Dc1, Dxc1; 35. Axc1, Te1; 36. Ae3, Ta1; 37. a4, Ad3; 38. f4, Tb1; 39. Rf2, Axf1; 40. Cxf1, Txb3. Las blancas abandonaron. En caso de que detrás de los peones ligados esté apostado un alfil, hay que contar con las consiguientes posibilidades dinámicas de ataque.

Capablanca-Alekhine 1. d4, d5; 2. c4, e6; 3. Cc3, Cf6; 4. Ag5, Cbd7; 5. e3, Ae7; 6. Cf3, 0-0; 7. Tc1, a6; 8. a3, b6?; 9. cxd5, exd5; 10. Ad3, Ab7; 11. 0-0, c5; 12. dxc5, bxc5; 13. De2, Te8; 14. Ac2, Db6; 15. Tfd1, Tad8; 16. Ca4, Db5; 17. Dxb5, axb5; 18. Cc3, Ac6; 19. Ad3, c4; 20. Af5, b4; 21. axb4, Axb4; 22. Cd4, Ab7; 23. Axd7, Txd7; 24. Axf6, gxf6; 25. Cde2, Ad6; 26. Tc2, Ae5; 27. Tcd2.

Keres-Taimanov Diagrama núm. 47

Diagrama núm. 48

16. d5!!, exd5; 17. cxd5, Cb8; 18. Td4, Dd6; 19. Tcd1, Af8; 20. Ce4!, Cxe4; 21. Txe4, Txe4; 22. Dxe4, Dh6; 23. Cg5, Ad6; 24. h4, Cd7; 25. Df5, Cf6; 26. Axf6, gxf6; 27. Cxf7!, Dc1; 28. Dxh7+, Rf8; 29. Cxd6, Dxd1+; 30. Rh2, Dxd5; 31. Cxb7, De5+; 32. g3, Tc7; 33. Dh8+, Rf7; 34. h5, Txb7; 35. Dh7+, Re6; 36.

Para esta posición jugaron las blancas. Pero Alekhine supo conservar el equilibrio mediante un contraataque contra la casilla b2.

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27. …, Tc7!; 28. Ta1, Rg7; 29. g3, Tc5; 30. Ta7, Tb8; 31. Cd4, Rg6; 32. f4, Ac7; 33. Rg2, Ta5!; 34. Txa5, Axa5; 35. g4, h5; 36. gxh5+, Rxh5; 37. Rf3, Tg8; 38. Tg2, Txg2; 39. Rxg2, Rg4; 40. h3+, Rh4; 41. Cf5+, Rh5; 42. Rg3, Ab4. Había ya la amenaza Cd6. 43. Cd4, Rg6; 44. Rg4, f5+; y en la jugada 59.ª se llegó a un acuerdo para declarar la partida tablas. En el ejemplo siguiente las negras supieron inmovilizar los peones. Pero a cambio de esto recibió el adversario dos peones libres en el centro. No obstante, las negras consiguieron bloquear completamente.

Las negras procuran al mismo tiempo iniciar un ataque. 34. Db2, Ce3; 35. Tfe1, Dd5; 36. Cf3, Tfe8. Smyslov no se contenta con la conquista de la calidad, porque después de 36. …, Cc4; 37. Dc3, b2; 38. Dxc2, bxa1D; 39. Txa1, las blancas podrían respirar. No siempre se debe de modo apresurado cambiar automáticamente la ventaja posicional en ganancia material en caso de que el adversario pueda librarse de la «pesadilla» con un «ojo morado». 37. Tac1, Tc6; 38. Cc3, Df5; 39. Cd1, Tce6; 40. Cxe3. Suprime el muy peligroso caballo, pero ya intervienen en la lucha las piezas pesadas negras. 40. …, Txe3; 41. Txe3, Txe3; 42. Rf2, De4; 43. Te1. Para con el cambio disminuir la fuerte presión. 43. …, Txe1; 44. Cxe1, Ad1!; Se amenaza De2+! 45. c6, Dxc6; 46. Cd3, Dc4; 47. Re3, Ac2; 48. Ce1, Af5; 49. Rd2, Db4+; 50. Rd1, Ag4+; 51. Rc1, Dc4+; (aún más... «fuerte» 51. …, Dxe1++!). Las blancas abandonaron.

Bondarevsky-Smyslov Diagrama núm. 49

27. ..., b5!; 28. c5. No conviene 28. cxb5, axb5; 29. Cxb5, a causa de la doble amenaza Dd5. 28. ..., Dd8; 29. Ta1, b4. Las negras explotan enérgicamente sus peones libres. 30. Ce2, Ae4; 31. Dh3, Ac2!; 32. Tf1, b3; 33. Dc3, Cd5.

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Lección

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EL PEÓN LIBRE Y EL BLOQUEO

Sabido es que en el final de juego el peón libre pasa a ser el actor principal. Después del cambio de las piezas, está abierto el camino para coronar, y el problema principal consiste en ver qué peón llega antes a la fila 8.ª ó 1.ª respectivamente. También en el medio juego el peón libre desempeña una misión importante. Resulta especialmente molesto en el centro; es como si escindiera las fuerzas del adversario en dos mitades. Un peón peligroso, muy avanzado, no sólo amenaza con convertirse en dama, sino que desorganiza las filas defensivas del enemigo, sirve como excelente objeto de diversión y hace posible de ese modo el ataque por el flanco. Los ejemplos siguientes ilustran bastante lo dicho.

poco eficaz, porque las negras se bastan para defender «su orgullo». A 13. Cb3, podría seguir d3!. 13. …, Dd7; 14. Ab2, Tad8; 15. a3, a5; 16. Ce5, Cxe5; 17. Txe5, b6; 18. Cf3. Quizás era algo más fuerte 18. Df3. 18. …, Ac5. Diagrama núm. 50

Saigin-Tal 1. d4, Cf6; 2. c4, c5; 3. Cf3, e6; 4. g3, cxd4; 5. Cxd4, d5; 6. Ag2, e5; 7. Cf3, d4!; 8. 0-0, Cc6; 9. e3, Ae7; 10. exd4, exd4; 11. Cbd2, Ae6; 12. Te1, 0-0; 13. b3. El comienzo de un ataque directo contra el peón libre. Se muestra

Es característico el hecho de que cuando creamos un peón libre en el centro, el adversario recibe una superioridad de peones en una de las alas. Pero la eficacia del peón central,

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Diagrama núm. 51

en caso de que esté bien protegido, es importante. 19. Dd2, Cg4. Las negras pueden ya pasar al ataque por el ala. 20. Tee1, d3!; 21. Tf1. A 21. Ce5, podría seguir 21. …, Cxe5; 22. Txe5, Ad4!; y el peón d es muy peligroso. Además las negras amenazan debilitar el ala de la dama con a4. 21. …, Dd6!; 22. Dc3, f6; 23. Tad1. A 23. Cg5, seguiría 23. …, Cxf2!. 23. ..., Tfe8; 24. Td2, Af5; 25. Cg5, Ce3!!. ¡Un trueno en un cielo despejado! La posición está madura para simplificar. Hagan ustedes el favor de observar cómo Tal, después de una fastidiosa centralización, ha creado las condiciones previas para la combinación. 26. fxe3, Axe3+; 27. Rh1, Axd2; 28. Dxd2, Te2; 29. Dc3, Txg2!. Las blancas abandonaron. Podría continuar 30. Rxg2, d2; 31. Td1, Ag4; 32. Cf3, Dd3!. Sigamos ahora atentamente el procedimiento posicional de la creación del peón libre y su importancia decisiva en todo el transcurso de la lucha.

El punto culminante. 19. exd5. Smyslov se crea inmediatamente el peón libre. También con 19. e5, las blancas tendrían un peón libre cubierto, pero después de Cd8 y Ce6 quedaría completamente bloqueado. Además las blancas querían también crear trabajo para su torre. 19. …, Dxd5; 20. a4, Tfe8; 21. Dg5, Df7; 22. Aa3, h6; 23. Dg3, Txe1; 24. Txe1, Te8; 25. Txe8+, Dxe8. Las negras le disputan la columna e al adversario, pero de eso «se alegra» el peón libre d. Cuantos menos obstáculos encuentre en su camino, mejor. Las negras procuran conservar el contraataque en el ala de la dama, pero esto no se muestra especialmente eficaz. 26. Rf2, Ca5; 27. Df4, Cb3; 28. Axf5, Axf5; 29. Dxf5, Dxa4; 30. Df8+. El objetivo de los jaques siguientes consiste en no cambiar la estructura fundamental de la posición y tener oportunidad de, después de la demolición, analizar todo con calma.

Smyslov-Petrosian 1. d4, Cf6; 2. c4, e6; 3. Cc3, Ab4; 4. e3, 0-0; 5. Ad3, d5; 6. Cf3, c5; 7. 0-0, Cc6; 8. a3, Axc3; 9. bxc3, b6; 10. cxd5, exd5; 11. Ab2, c4; 12. Ac2, Ag4; 13. De1, Ce4; 14. Cd2, Cxd2; 15. Dxd2, Ah5; 16. f3, Ag6; 17. e4, Dd7; 18. Tae1, f5.

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30. …, Rh7; 31. Df5+, Rg8; 32. De6+, Rh7; 33. De4+, Rg8; 34. Da8+. En tales jaques el bando activo debe tener cuidado de que no se repita la posición tres veces. 34. …, Rh7; 35. De4+, Rg8; 36. Dd5+, Rh7; 37. Ae7, Cc1; 38. Df5+, Rg8; 39. Df8+, Rh7; 40. Df5+, Rg8; 41. d5, ¡Por fin! 41. …, Da2+. El gran maestro D. Bronstein escribió refiriéndose a esta partida: «Los milagros en el ajedrez se diferencian de otros milagros. Surgen gracias a la fantasía creadora del maestro y a las múltiples posibilidades ocultas que se esconden en cada posición. En esta posición absolutamente perdida consigue Petrosian conjugar mágicamente un perfecto estudio.» 42. Rg3, Dd2; 43. d6, De1+; 44. Rg4, Cd3; 45. Dd5+. En caso de que las blancas muevan inmediatamente 45. d7, las negras consiguen tablas con: 45. …, h5+!, 46. Rxh5, Dxe7; 47. Dd5+, Rh7; 48. d8D, Cf4+. 45. ..., Rh7; 46. d7, De5!; ¡La última trampa! 47. Dxd3+. ¡El milagro se ha logrado! Su plan estratégico, la metamorfosis del peón dama, podrían haberlo llevado las blancas con 47. Dd6!!. Después de 47. …, Cf2+; 48. Rh4, g5+; 49. Rh5, protege la dama la casilla h2 como «con rayos X». Esta posibilidad la mostró al cabo de algunos meses un aficionado sueco. Pero no se debe olvidar que el maestro de ajedrez tiene que encontrar la respuesta inmediatamente en el tablero en un tiempo limitado. 47. …, cxd3; 48. d8D. Los jugadores se pusieron de acuerdo pa-

ra declarar la partida tablas. Después de 48. …, De2; 49. Rh3, d2; 50. Dd7!, d1D; 51. Df5+, ofrecen las blancas jaque perpetuo. Si creamos un peón libre aislado, por peligroso que también él pueda ser, debemos contar con que el adversario dirigirá contra el «enemigo ancestral» el fuego de toda su artillería. En tales casos debe tenerse la posibilidad de dirigir el ataque en dirección a un ala, aunque sea a costa del peón libre. Cómo puede transcurrir en tales casos lo muestra el siguiente ejemplo. Alekhine-Keres Diagrama núm. 52

18. h4!. Amenaza con debilitar sensiblemente por medio de h5 y h6 el ala del rey. 18. ..., Td7; 19. Ta7, Ac6; 20. Txd7, Axd7; 21. Ce5, Ce8; 22. c4. Las blancas han decidido crear lo más rápidamente posible un peón libre en el centro con el propósito de que sea más peligroso que su contrincante en la columna b.

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22. ..., Db7; 23. Cxd7, Dxd7. También aquí el mismo cuadro: las blancas procuran cambiar hasta el máximo para apartar del camino a posibles bloqueadores. 24. h5, Cf8; 25. d5, exd5; 26. cxd5, h6; 27. Ae7!, Cd6; 28. Te5!, (amenazando 29. Db4), 28. …, Cc4; 29. Axc4, Txc4; 30. Axf8!, Rxf8; 31. d6, Tc6. Para desviar a la torre de la columna e. 32. Td5, f6; 33. Td3, Tc8. Las negras quieren liberar a la dama de su misión de bloqueo. Una pieza tan fuerte es lo menos apropiado para una tarea tan pasiva. 34. Db4, b5; 35. Td5, Td8; 36. g3, Rf7; 37. Rh2, De6. Ya algo más activa. 38. Dd4, Td7; 39. Dd3!, b4. Naturalmente las negras querrían cambiar su peón b por el peón d. 40. Td4!, Td8. Habría sido prematuro 40. ..., b3; a causa de la siguiente variante: 41. Dg6+, Rf8; 42. Te4, Df7; 43. Dh7!, Dxh5+; 44. Rg2, Dd5; 45. Dh8+, Dg8; 46. Te8+. 41. Dg6+. Hasta aquí Alekhine ha jugado excelentemente. Apurado de tiempo, hace ahora automáticamente el movimiento 41.°. Como en su tiempo demostró el maestro soviético M. Judovitsch, las blancas podrían haber obtenido un ataque muy peligroso de la manera siguiente: 41. Txb4!, Txd6; 42. Dg6+, etcétera. En caso de 41. …, Dxd6; entonces 42. Dc4+, Dd5; 43. Tb7+, Rf8; 44. Dc7!, Dxh5+; 45. Rg2, Dd5+; 46. f3, Da2+; 47. Rh3, De6+; 48. g4. En caso de que las negras jueguen 42. …, Rf8; en lugar de 42. …, Dd5; podría seguir 43. Tb7, Td7; 44. Dc8+, Re7; 45. Tb3!, f5; 46. Dg8, Rf6; 47. Dh7, con peligroso

ataque. Para semejantes finales de juego la valoración correcta de la posición depende de la seguridad del rey. 41. …, Rf8; 42. Dh7, Rf7. Tablas. Jugar a ganar no da ningún resultado: 43. Txb4, Dxd6; 44. Tb7+, Td7; etcétera. El bloqueo Ya hemos podido convencernos de la gran importancia que hay que atribuir al bloqueo. El mejor bloqueador es el caballo. En dirección frontal lo cubren los peones enemigos y desde su escondite despliega todas sus fuerzas. Denker-Smyslov Diagrama núm. 53

28. ..., Cc8!. No le importa tanto cubrir el peón en b6 como trasladar el caballo a d6. Ya hemos recalcado que es una lástima dedicar la fuerza aniquiladora de las piezas pesadas a fines de bloqueo. Además corren el peligro de

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ser barridas simplemente de la posición de bloqueo por piezas menores. (Ejemplo Basrutschko - Koblenz.) 29. h5, Tf8; 30. Tf2, Tf7; 31. h6. Crea al adversario una debilidad en f6, pero prácticamente no puede explotarla. 31. …, g6; 32. Tbf1, De7; 33. Dg4, Cd6!. El caballo ha ocupado su posición de bloqueo, y ya se inicia la amenaza de pérdida de material. 34. De6, Cxe4; 35. Dxb6, f5!; 36. Tb1. Las negras explotan inmediatamente para el ataque la fuerte posición del caballo. 36. ..., f4!; 37. De6, fxe3; 38. Txf7, Dxf7; 39. Dxe5, Cf6; 40. Tb8, Cg4+, y las negras ganaron rápidamente.

¿No contradice este movimiento la tesis que hemos expuesto anteriormente? Pero es que siempre hay que contar con las posibilidades efectivas. El peón e debe ser bloqueado. Eso le permite a las negras desplegar sus peones libres en el ala de dama. Hagan ustedes el favor de comparar el ejemplo BondarevskySmyslov (el bloqueo eficaz de los peones libres enemigos produce en el otro sector una móvil superioridad de peones). Además las piezas bloqueadoras están dispuestas a abandonar la postura de acecho en el momento dado y a intervenir decisivamente. 37. Td2. Jugado sin plan. Las blancas deberían haber dificultado a5 con 37. Ac3!. 37. ..., Tf8; 38. Tee2, a5; 39. Tf2, b4; 40. Txf8+, Txf8; 41. Tf2, Txf2+; 42. Dxf2, c4. En tanto que la falange de los peones negros avanza en cerrada formación, los peones blancos tienen que estarse quietos. La «desgracia» de las blancas consiste en esto: el alfil que se mueve por casillas negras no puede abordar a las fuerzas enemigas que intencionadamente se han colocado en casillas blancas. 43. axb4, axb4; 44. Ad4, c3; 45. Df3, c2!; 46. Da8+, Cf8; 47. Ab2, h6; 48. h5. Debilitamiento innecesario. Era mejor 48. Rh2. 48. …, Dc4!. La dama interviene decisivamente. El bloqueo no es un fin en sí. 49. d7?. Desesperación, pero la posición de las blancas estaba perdida. 49. …, De2+; 50. Rh3, Dxh5+; 51. Rg2, De2+; 52. Rh3, Df1+; 53. Rh2, Df2+; 54. Rh3, Df5+;

Pitschak-Foltys Diagrama núm. 54

También en este ejemplo se manifiesta el caballo como destacado bloqueador. 34. ..., Df7; 35. e5, fxe5; 36. fxe5, De6!.

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55. Rg2, Dxd7; 56. Da2+, Rh7; 57. Dc4, b3; 58. Dxb3, Dd2+; 59. Rh1, c1D+. Las blancas abandonaron.

Con sus movimientos siguientes, las blancas pasan al ataque. 22. Ch5, f5; 23. Dg5, Tf7; 24. exf5, Axf5; 25. Axf5, Cxf5; 26. Tae1. Una jugada «natural»: poner en juego lo más rápidamente posible la torre de dama. Pero mejor era primero haber fijado con 26. Te5!, a las negras a la defensa del peón d5. 26. …, Dd8!. Para retirar a la dama de su posición activa. ¡Un importante principio de defensa! 27. Dxd8. A 27. Dd2, habría seguido muy desagradablemente 27. ..., Dh4. 27. …, Txd8; 28. Te8. La simplificación sólo puede ir en favor de las negras. Pero también después del movimiento recomendado por Euwe: 28. Te6, conservaban las negras mejor posición. 28. …, Txe8; 29. Txe8, Te7; 30. Txe7, Cgxe7; 31. Rf2, Rg8; 32. g4. Según indicaciones de Bronstein, las blancas debieron jugar del modo siguiente: 32. Cf4, Rf7; 33. g3, Cd6; 34. Cg2, Cb5; 35. Ce3. Y no habría sido tan fácil debilitar la posición blanca. Con todo, era de prever que las negras forzosamente conseguirían ganar. 32. …, Cd6; 33. Re3, Cb5. ¡Qué pasivamente tiene que seguir estando el alfil en b2! 34. f4, Cc8; 35. f5, Ccd6; 36. Cf4. Las blancas habían confiado en esta posición. Pero las negras tienen preparada una pequeña combinación. 36. …, Cxa3!!; 37. Axa3, Cb5; 38. Ac1, Cxc3; 39. Ce2, Cb1!.

En caso de que la pieza de bloqueo adopte una posición muy pasiva, eso lleva ya en sí el germen de la derrota. Euwe-Averbach Diagrama núm. 55

Los peones negros están bastante avanzados, pero en primer lugar las blancas esperan poder bloquearlos fácilmente y también es difícil imaginar en un tiempo previsible cómo las negras podrán conseguir hacer saltar la red del bloqueo. En segundo lugar, esperan las blancas poder conseguir llevar a cabo un ataque por el ala del rey. Como las blancas se dejaron llevar a esta posición no podían calcularlo todo con exactitud rigurosa. En tales posiciones se procura fundamentar el perfil general de la inminente lucha estratégica.

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Las blancas abandonaron: ÂĄhe aquĂ­ a los peones convertidos en hienas!

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PRĂ CTICAS

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26 Juegan las blancas

Juegan las negras

27

28 Juegan las negras

Juegan las negras

Juegan las blancas

Juegan las blancas

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Lección

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LA BARRERA DE UNA CADENA DE PEONES

En las conferencias precedentes han podido ustedes convencerse de cuán íntimamente ligado está el juego de la apertura con el medio juego y cómo la columna vertebral de peones formada en la temprana fase de la apertura produce sus efectos de movilización y centralización de las fuerzas combatientes en el medio juego posterior. Un capítulo muy importante es el problema de la barrera de una falange de peones enemigos. Estrictamente considerado, cualquier plan estratégico se funda en lo siguiente: rebasar la línea de demarcación que divide el tablero en partes iguales y obtener así ventaja de espacio. Las tareas sucesivas consisten en atacar a continuación con las piezas las piezas coartadas en su libertad de movimientos al borde de la barrera, presionando y abriendo brecha en ésta. Los pioneros de esta estrategia agresiva son los peones. Reciben el encargo de iniciar el combate en el centro, avanzar paso a paso y ganarle al adversario cada vez más terreno, combatiendo. Por esto oportunamente hay que contrarrestar la deslizante aproxi-

mación de los peones con medidas adecuadas, frenar el avance y hacerlo cesar. Veamos primero lo que ocurre cuando descuidamos esto. He aquí una variante de la partida italiana: 1. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; 3. Ac4, Ac5; 4. c3, Cf6; 5. d4, exd4; 6. cxd4, Ab6?; 7. d5, Ce7; 8. e5, Cg4; 9. d6, cxd6; 10. exd6, Cc6; 11. Ag5, Cf6; 12. 0-0. Diagrama núm. 56

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Diagrama núm. 57

A causa de la amenaza Cc3 y Cd5 la posición de las negras está estratégicamente perdida. Además, no se ve cómo las negras van a poder terminar el despliegue de su ala de dama. Un grosero error fue 6. …, Ab6?. Con 6. …, Ab4+; (tras 7. Cc3, el centro queda aniquilado con 7. …, Cxe4); 7. Ad2, Axd2; 8. Cbxd2, d5!, la falange de los peones queda triturada en el centro. Después de 9. exd5, Cxd5; las negras mantienen el equilibrio. Botvinnik-Löwenfisch

sición del rey enemigo y hacen brecha en el dique. 14. d5!, Ae7. Las negras no tienen nada mejor. En caso de 14. ..., cxd5; 15. exd5, Ae7; 16. Af4!, 0-0; 17. dxe6, etc. Las negras tampoco pueden comer por segunda vez con los peones, ya que la posición de su rey quedaría expuesta. 15. e5, Cb5; 16. d6, Cxc3; 17. bxc3, Ad8. Las blancas tienen una considerable ventaja en espacio y procurarán producir nuevas debilidades en la situación enemiga. 18. Dd4, c5; 19. Dg4, Tg8; 20. De4. En la defensa es especialmente importante prevenir cualquier debilitamiento de los peones, a no ser que ello obligue a jugadas demasiado débiles. 20. …, Th8; 21. Ae3, Cd7; 22. Cd2, f5; 23. Da4, Rf7; 24. f4, a6; 25. Rg1, b5; 26. Dc2, Dc6; 27. c4, Tf8. La posición de las negras es difícil; a pesar de ello no es fácil para

1. d4, d5; 2. c4, dxc4; 3. Cf3, Cf6; 4. Da4+, c6; 5. Dxc4, Af5. Las negras tratan de sujetar con presión de piezas el avance del peón e blanco. 6. Cc3, Cbd7; 7. g3, Ce4; 8. Ag2, Cd6. Como comenta Botvinnik, las negras debieron simplificar la posición de la siguiente manera: 8. …, Cxc3; 9. bxc3, Cb6; 10. Db3, Ae4; 11. Ce5, Ad5!; 12. Axd5, Dxd5; 13. f3, y la ventaja posicional de las blancas no es de una gran importancia práctica. 9. Da4, Cb6; 10. Dd1, Dc8; 11. 0-0, Ah3. Se muestra como una pérdida de tiempo. Mejor era 11. …, g6; y después de 12. …, Ag7; el alfil ejerce una cierta contrapresión. 12. e4, Axg2; 13. Rxg2, e6. (Ver diagrama núm. 57) Parece como si las negras hubieran conseguido frenar a la falange blanca de peones. Pero las blancas explotan la desfavorable po-

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las blancas abrir el juego. Botvinnik opina que después de 27. ..., b4; 28. a4, a5; no habría sido fácil desmontar la posición negra. 28. Cb3. Lo correcto era 28. a4!, y a 28. …, b4; responder 29. a5!, con lo que el alfil en d8 habría quedado «enterrado en vida». 28. …, b4; 29. a3, bxa3. Las negras, cansadas de la difícil defensa, cometen el error decisivo. Debieron jugar 29. ..., a5!. Después de 30. axb4, axb4; 31. Txa8, Dxa8; 32. Df2, Ab6; 33. Ta1, Dc6; no se ve cómo las blancas podrían fortalecer la posición. 30. Txa3, a5; 31. Dg2!, Dxg2+; 32. Rxg2, a4; 33. Cxc5, Cxc5; 34. Axc5, Tc8; 35. Af2, Txc4; 36. Tfa1. Ahora cae el peón. 36. …, Tc2; 37. T1a2, Txa2; 38. Txa2, Rg6; 39. Txa4, Tf7; 40. Ta8, Td7; 41. Rf3, Rf7; 42. Re2. Las negras abandonaron. En los «viejos» sistemas clásicos de defensa se frenaba a los peones adversarios oponiéndoles asimismo peones. Por ejemplo: 1. d4, d5; 2. c4, c6; o 1. d4, d5; 2. c4, e6; o 1. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; 3. Ab5, a6; 4. Aa4, Cf6; 5. 0-0, Ae7; 6. Te1, b5; 7. Ab3, d6; 8. c3, 0-0; 9. h3. Todos los sistemas de aquí derivados, como 9. …, Cb8; y c5, o 9. …, Cd7; y Af6, o 9. …, Ca5; 10. Ac2, c5; 11. d4, Dc7; cumplen ante todo el fin de frenar el avance de los peones en el centro. Las negras no tienen entonces que temer el avance d5, porque con ello se afloja la tensión en el centro y dispone de mano libre para operaciones de ala.

Hoy día, en la lucha contra cadenas móviles de peones, se utilizan los siguientes métodos: Se deja caminar en un ancho frente a los peones enemigos con la intención secreta de frenar la continuación de su marcha mediante presión de piezas y para convertirlos en objeto de ataque. Ilivitzky-Schaposchnikov 1. d4, Cf6; 2. c4, c5; 3. d5, e6; 4. Cf3, exd5; 5. cxd5, d6; 6. Cc3, g6; 7. e4, Ag7; 8. Ae2, 0-0; 9. 0-0, Te8; 10. Cd2, a6; 11. a4. Un movimiento característico de frenado: las blancas no quieren permitir la formación de la falange de peones a6-b5-c5 y d6. Con todo, tiene que contentarse con el debilitamiento del punto b4. Esta maniobra nos la encontramos también en el gambito de dama aceptado: 1. d4, d5; 2. c4, dxc4; 3. Cf3, Cf6; 4. e3, e6; 5. Axc4, c5; 6. 0-0, a6; 7. a4, para dificultar b5 y Ab7. 11. …, b6; 12. f4, Ta7!; 13. Af3, Tae7; 14. Te1. (Ver diagrama núm. 58) Ahora está el cuadro claro: las blancas se esfuerzan por hacer e5; las negras procuran impedírselo por todos los medios. Pero el propósito de las negras no es un comportamiento pasivo. Por eso inician un contraataque por el ala de la dama. 14. …, b5!; 15. axb5, axb5; 16. Cxb5, Aa6. Había sido prematuro 16. ..., Cxd5; a causa de 17. Cc4!. 17. Cc3, Ad3; 18. Ta8, Db6; 19. Db3.

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Diagrama núm. 58

h3, Cxf3; 37. gxf3, Te1; 38. f4, Tf1; 39. Rg2, Txf4; 40. Ah2, Ta4; 41. Rf3, Ta3+; 42. Rg4, Rg7; 43. h4, h5+; 44. Rg5, Tf3; 45. Af4, Tf1. Las blancas abandonaron. También en el ejemplo siguiente las negras permitieron al adversario apoderarse del centro. Su objetivo era: 1. Agrandar el campo de eficacia del alfil g7. 2. Debilitar la posición de los peones en el centro y 3. Destruir la elasticidad del centro e inmovilizarlo.

Para sacudirse la presión, las blancas están dispuestas a sacrificar un peón. Después de 19. ..., Dxb3; 20. Cxb3, Ac4; 21. Ca5, Axd5; 22. Cxd5, Cxd5; 23. Txb8, Txb8; 24. Cc6, Tb6; 25. Cxe7+, Cxe7; 26. Ae2, podrían las blancas con sus dos alfiles presentar una resistencia encarnizada. Pero las negras tienen el propósito de mejorar la posición de sus piezas. 19. ..., Cfd7; 20. Dxb6, Cxb6; 21. Ta3, Ad4+; 22. Rh1, c4; 23. Td1. Había ya la amenaza Axc3 y Cxd5. 23. …, Axc3; 24. Txc3, Cxd5!. ¡A pesar de todo! 25. Cxc4, Cxc3; 26. Txd3, Cxe4; 27. Ae3, Tc7. La estrategia de las negras ha logrado el triunfo. 28. b3, Ca6; 29. Ab6, Tc6; 30. Ag1, Cac5; 31. Te3, Cxb3; 32. Ce5.

Kan-Averbach 1. d4, Cf6; 2. c4, g6; 3. Cc3, d5; 4. Cf3, Ag7; 5. Db3, dxc4; 6. Dxc4, 0-0; 7. e4, Ca6; 8. Ae2, c5; 9. d5, e6; 10. 0-0, exd5; 11. exd5, Db6; 12. a3, Af5; 13. Dh4, Cc7!; 14. Ac4, Cce8!; 15. Ce5, Cd6!. Diagrama núm. 59

A la derrota lleva también 32. Cxd6, Cf2+; 33. Axf2, Tc1+; 34. Ag1, Txe3. 32. …, dxe5; 33. Txe4, Tc1; 34. Txe5, Txe5; 35. fxe5, Cd4; 36.

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Las negras han llevado a cabo su plan. 16. Aa2, Tfe8; 17. Cc4. Las blancas querrían cambiar la pieza de bloqueo, pero el segundo caballo ocupa su puesto. 17. ..., Cxc4; 18. Dxc4, Ce4; 19. Ae3, Tac8; 20. Ab1, Cd6!; 21. De2, Ad4!; 22. Rh1, Axb1; 23. Taxb1, Cf5; 24. Df3, Axe3; 25. fxe3, Txe3; y las negras ganaron rápidamente. También en la defensa de Alekhine vemos el mismo cuadro: en la temprana fase de la partida permitimos al adversario rebasar la línea de demarcación y construir un ancho centro de peones. Pero eso se lo permitimos con intención. Porque este centro lo convertimos en objeto de ataque. 1. e4, Cf6; 2. e5, Cd5; 3. d4, d6!; 4. c4, Cb6; 5. f4, dxe5; 6. fxe5, Cc6; 7. Ae3, Af5; 8. Cc3, e6; 9. Cf3, Dd7; 10. Ae2, 0-0-0.

Ahora aparece clara la idea estratégica de las negras: contrapresión contra el peón d4. Pero la práctica ha mostrado que en el transcurso posterior del medio juego las blancas conservan sin embargo la supremacía: 11. 0-0, f6; 12. d5, Cxe5; 13. Cxe5, fxe5; 14. Db3. No hay el menor indicio de contraataque contra el peón d. 14. …, Rb8; 15. c5, Cxd5; 16.c6!, con ataque decisivo (una variante del teórico soviético Argunov). En la práctica moderna de los maestros tropieza uno cada vez más raramente con la defensa Alekhine. Los modernos se permiten actuar contra los principios clásicos, pero solamente cuando tienen a la vista una compensación posicional. En la defensa de Alekhine la compensación se muestra en la práctica (por lo menos en la variante mencionada) insuficientemente satisfactoria. En la partida siguiente las negras permitieron al adversario construir un centro de peones y se abstuvieron de frenarlo. Le permitieron incluso rebasar la línea de demarcación. Pero todo esto lo jugaban con intención «provocativa». Las negras obtuvieron un contratriunfo posicional: el dominio de la diagonal a8-h1 y control sobre la columna e; no es de extrañar que la partida transcurriese muy duramente.

Diagrama núm. 60

Geller-Smyslov 1. d4, Cf6; 2. c4, g6; 3. Cc3, d5; 4. cxd5, Cxd5; 5. e4, Cxc3; 6. bxc3, Ag7; 7. Ac4, c5; 8. Ce2, 0-0; 9. 0-0, Cc6; 10. Ae3, Dc7; 11. Tc1, Td8; 12. f4!, e6; 13. Rh1, b6!?.

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Diagrama núm. 61

sino que al mismo tiempo cubre también la casilla crítica g2. 21. …, Td7. Aparentemente una reacción lógica: hay que proteger el punto f7. Pero con su jugada siguiente muestran las blancas que la posición está madura para un cambio violento de los valores. 22. Ce4!, c4?. Mejor es abstenerse de tales tensiones cuando no se tiene un plan firmemente bosquejado. Geller esperaba 22. ..., Dc7; y pensaba jugar 23. Te1!, Axe4; 24. Txe4, Txe4; 25. Dxe4, con buenas perspectivas. 23. Ac2, Tde7; 24. Tcf1!, Txe4; 25. fxg6!.

Las negras podían frenar el posterior avance de la falange de peones con 13. …, Ca5; 14. Ad3, f5. A pesar de que las blancas después de 15. exf5, gxf5; 16. Cg3, quizás están mejor, relativamente éste era el mejor plan. Pero como se ha dicho, la lucha está bajo el signo del principio de compensación. 14. f5!, Ca5. Las negras no pueden aceptar el sacrificio de peón. Después de 14. ..., exf5; podía seguir: 15. Ag5!, Te8; 16. d5, Ce5; 17. d6, Dd7; 18. Ad5, Ab7; 19. exf5. 15. Ad3, exf5; 16. exf5. ¡Eso es! ¡La diagonal está abierta! 16. …, Ab7; 17. Dd2, Te8. También la columna e queda guarnecida. 18. Cg3, Dc6; 19. Tf2, Tad8. Pero, ¿dónde están los contratriunfos de las blancas? 20. Ah6, Ah8; 21. Df4!. Aquí los tenemos: presión sobre la columna f, posición oprimida del rey negro. Quizá las negras han subestimado el hecho de que la torre f2 no sólo ataca,

Diagrama núm. 62

El plan estratégico de las blancas se muestra más peligroso, porque la insegura posición del rey negro hace posibles medidas tácticas. Como ya se ha dicho en otro lugar: a veces un plan estratégico sólido tropieza en una inesperada fineza táctica.

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25. …, f6. No se puede jugar 25. …, Txf4; a causa de 26. gxh7++. Naturalmente las negras al bosquejar su plan estratégico no podían preverlo todo. Pero, ¿no se aferró a lo inesperado, al arma de dos filos, al romanticismo aventurero en el ajedrez? Pero, ¿no sería insípido nuestro hermoso juego si se previera y se determinara todo como 2 x 2 = 4? Además: tras 25. ..., Dxg6; ganan las blancas con 26. Dxf7+. 26. Dg5!, Dd7; 27. Rg1. Después de este precavido movimiento de rey, a las negras no les queda ya nada que esperar. Se siguió aún: 27. …, Ag7; 28. Txf6, Tg4; 29. gxh7+, Rh8; 30. Axg7+, Dxg7; 31. Dxg4. Las negras abandonaron. Nuestra exposición no quedaría completa si no mencionásemos los méritos de Aaron Nimzowitsch, especialmente respecto a la contención de la falange de peones. Los predecesores de Nimzowitsch se atenían a la regla de que sólo el centro de peones podía frenar la agresividad de la falange enemiga de peones. Nimzowitsch fue el primer gran maestro que afirmó que también con presión de piezas era posible mantener a raya el centro adversario. Su tesis la defendió con éxito Nimzowitsch en la siguiente partida.

d4, para luego atacar al peón e5 mismo. 3. ..., c5; 4. c3, Cc6; 5. Cf3, Db6; 6. Ad3, Ad7. El peón d4 está «envenenado»: 6. …, cxd4; 7. cxd4, Cxd4?; 8. Cxd4, Dxd4; 9. Ab5+, etcétera. 7. dxc5!. Una nueva idea fabulosa. Las blancas no quieren aferrarse convulsivamente a la afirmación del centro de peones. Quieren inmovilizar totalmente el centro enemigo con ayuda de la presión de una pieza fuerte. 7. …, Axc5; 8. 0-0, f6. Parece como si las negras superasen todas las dificultades con la liquidación del puesto avanzado. 9. b4, Ae7; 10. Af4!, fxe5; 11. Cxe5, Cxe5; 12. Axe5, Cf6; 13. Cd2, 0-0; 14. Cf3, Ad6; 15. De2, Tac8; 16. Ad4, Dc7; 17. Ce5, Ae8; 18. Tae1. Las blancas han bloqueado el centro con piezas. Fracasa cualquier intento de hacer saltar la barrera. Sin embargo, las negras han ocupado las columnas abiertas (c y f), pero a consecuencia de la posición centralizada de las piezas blancas la influencia de esto no tiene utilidad práctica. 18. …, Axe5. El caballo era demasiado peligroso. 19. Axe5, Dc6; 20. Ad4, Ad7; 21. Dc2!. La centralización no es un fin en sí. Es hora ya de trasladar el centro de gravedad al ataque por el ala. 21. …, Tf7; 22. Te3!, ¡Nuevas reservas! 22. ..., b6; 23. Tg3, Rh8.

Nimzowitsch-Salwe 1. e4, e6; 2. d4, d5; 3. e5. Un medio radical para inmovilizar la formación de las negras. Éstas quieren ante todo socavar la base del puesto avanzado e5, esto es, el peón

(Ver diagrama núm. 63) 24. Axh7!, e5!?. Finalmente queda roto el bloqueo, pero el ala del rey de las negras está ya debilitada.

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Diagrama núm. 63

Cede a las piezas la exclusiva tarea de encargarse de la contención del centro enemigo. 9. a3, Axc3. Es cambiado el caballo porque desempeña un gran papel en la lucha por el centro. La tarea de la pareja de alfiles por el momento no es muy relevante, en todo caso importa más la contención del centro. Sin embargo, habría sido más acertado 9. …, cxd4. 10. bxc3, Ab7; 11. Te1. Quiere llevar a cabo e4. 11. …, Cbd7; 12. Ad3, Ae4. Una jugada débil que sin embargo, no resulta fácil contrarrestar. Después de 12. …, Ce4; 13. Ab2, Dc7; no les habría resultado fácil a las blancas poner en movimiento su falange de peones en el centro.

No habría sido bueno 24. …, Cxh7; a causa de 25. Dg6. 25. Ag6, Te7; 26. Te1, Dd6; 27. Ae3, d4; 28. Ag5, Txc3; 29. Txc3, dxc3; 30. Dxc3, Rg8; 31. a3, Rf8; 32. Ah4, Ae8; 33. Af5, Dd4; 34. Dxd4, exd4; 35. Txe7, Rxe7; 36. Ad3, Re6; 37. Axf6, gxf6; 38. Rf1, Ac6; 39. h4. Las negras abandonaron. Las ideas de Nimzowitsch han prendido firmemente en la práctica actual de los maestros. La defensa que lleva su nombre es hoy en día una de las predilectas. En la partida siguiente las negras intentan durante mucho tiempo afirmar el equilibrio en el centro mediante presión de piezas, pero después de algunos descuidos pierden.

Diagrama núm. 64

Taimanov-Spassky 13. Af1!. El cambio de alfiles no habría hecho más que facilitar el trabajo de las negras. 13. …, Dc7; 14. Cd2, Ag6; 15. Ab2, Ce4; 16. f3!, Cxd2; 17. Dxd2, e5; 18. e4, Tfd8. Está frenado

1. d4, Cf6; 2. c4, e6; 3. Cc3, Ab4; 4. e3, c5; 5. Ad3, d5; 6. Cf3, 0-0; 7. 0-0, dxc4; 8. Axc4, b6.

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el posterior avance del peón e, pero las blancas reciben en el centro un fuerte peón libre. 19. Df2, f6; 20. a4!. Le crea al adversario una nueva debilidad en el ala de la dama y abre la columna a. 20. …, Af7; 21. d5!. Las blancas bloquean el centro, para poder «trabajar» en ambas alas sin que las molesten. 21. …, Cf8; 22. c4, Cg6; 23. Ta3, Ae8; 24. a5, Tab8; 25. axb6, axb6; 26. Tea1. La columna abierta está ocupada. Las blancas procuran también, en el ala del rey, dispersar a las piezas enemigas. 26. …, Ad7; 27. h4!, Dd6; 28. g3, Tf8; 29. h5, Ch8; 30. Ta7, Cf7; 31. Ac1, h6; 32. T1a3, Cg5; 33. Ag2, Cf7. Las negras trotan sin plan aquí y allá: el primer síntoma de que están completamente mareadas. 34. Ae3, Tfd8; 35. Tb3. Se ha descubierto un nuevo objeto de ataque 25. …, Ac8; 36. Da2, Ad7; 37. Rh2, Cg5; 38. Db2, b5. Este sacrificio desesperado no alivia la posición de las negras. Se siguió aún: 39. cxb5, c4; 40. Tb4, Tdc8; 41. b6, c3; 42. Db3, c2; 43. Tc4, Txb6; 44. Txc8+, Axc8; 45. Dxc2, Tb8; 46. Axg5!. Quita de en medio a un posible bloqueador. 46. …, hxg5; 47. Dc6!, Dd8; 48. d6, Ae6; 49. Te7, Af7; 50. Dc7, Tc8; 51. Txf7!, Txc7; 52. dxc7, Da8; 53. Td7. Las negras abandonaron. ¡Una partida de posición particularmente aleccionadora!

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PRĂ CTICAS

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Juegan las negras

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34 Juegan las blancas

Juegan las blancas

Juegan las blancas

Juegan las negras

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Lección

9 LA CLAVADA

b5; 28. Axb5, Re8; 29. Aa4, Rd8; 30. h4!, De8; 31. b5. Las negras abandonan.

Ya nos hemos referido de paso al principio de la clavada. Queda aún mostrar de modo más exacto la gran importancia de la clavada en la partida práctica. Un ejemplo clásico de la clavada en dirección diagonal y vertical lo ofrece la partida siguiente.

Diagrama núm. 65

Alekhine-Nimzowitsch 1. e4, e6; 2. d4, d5; 3. Cc3, Ab4; 4. e5, c5; 5. Ad2, Ce7; 6. Cb5, Axd2+; 7. Dxd2, 0-0; 8. c3, b6; 9. f4, Aa6; 10. Cf3, Dd7; 11. a4, Cbc6; 12. b4!, cxb4; 13. cxb4, Ab7; 14. Cd6, f5; 15. a5, Cc8; 16. Cxb7, Dxb7; 17. a6, Df7; 18. Ab5, C8e7; 19. 0-0, h6; 20. Tfc1, Tfc8; 21. Tc2, De8. Hay que intentar sacudirse una clavada lo más rápidamente posible. Pero en este caso la jugada 21. …, Cd8; no habría aliviado la posición de las negras: 22. Tac1, Txc2; 23. Txc2, Tc8; 24. Txc8, Cxc8; 25. Dc3, Ce7; 26. Dc7, con gran ventaja de posición. 22. Tac1, Tab8; 23. De3, Tc7; 24. Tc3!, Dd7; 25. T1c2, Rf8; 26. Dc1, Tbc8; 27. Aa4!. El golpe decisivo lo asestará el peón b. 27. …,

En el ejemplo siguiente las blancas atrajeron a las negras a una peligrosa clavada. Alekhine-Chajes (Ver diagrama núm. 66) 13. b4!, Db6+; 14. Rh1, Cxb4; 15. Cxb5, Txb5; 16. Axb5,

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Diagrama núm. 66

Diagrama núm. 67

Dxb5; 17. Tb1!. De esta clavada no pueden librarse fácilmente las negras. En el caso de 17. ..., Da5; el caballo quedaría clavado con 18. Ad2, a 17. ..., Dc4; sigue 18. Da4, y 17. …, Dc5; no conviene a causa de 18. Tc1. 17. …, Aa6; 18. Dd6!, f6; 19. Tfc1, Dd3; 20. Txb4, g5; 21. Td4, Db5; 22. a4!, Db7; 23. Tc7, Db1+; 24. Td1. Las negras abandonaron.

ante todo librarse de esa atadura. 9. …, De7. Con la idea de jugar Cd8-Ce6-Cf4-Cg6. 10. Te1, Cd8; 11. Cd2!. Las blancas tienen la intención de llevar el caballo a d5 y aumentar la presión contra f6. De muy buena gana alentarían al adversario a hacer el movimiento g5. 11. …, Ce6; 12. Ah4, Cf4; 13. Cf1, h6?. Caen en la trampa. Debieron haberse librado de la clavada con 13. …, Cg6; 14. Ag5, h6. 14. d4, g5. Las negras se han librado de la atadura sin contemplaciones, y por cierto a costa del debilitamiento del ala del rey. Ahora las blancas se esforzarán en explotar esta circunstancia. La clavada ha cumplido su misión de restringir al adversario. 15. Ag3, Ch7; 16. c4, c6; 17. c3, b5; 18. cxb5, axb5; 19. Ab3, Ae6; 20. Dd2, Da7; 21. Tab1, Rh8; 22. f3, Tg8.

También bajo el signo de la clavada se perdió la lucha estratégica en la siguiente partida. Schlechter-Tarrasch 1. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; 3. Ab5, a6; 4. Aa4, Cf6; 5. Cc3, Ab4; 6. 0-0, 0-0; 7. d3, d6; 8. Ag5, Axc3; 9. bxc3. (Ver diagrama núm. 67) La clavada del caballo en f6 promete a las blancas una cierta iniciativa. Por eso las negras procurarán

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A las negras les resulta difícil concertar un plan acertado; por el momento se limitan a esperar. 23. Rh1, Dc7; 24. Af2, Tac8; 25. Ce3, Ta8; 26. Tbd1, Tgd8; 27. Axe6, fxe6; 28. Cg4, Rg7; 29. Ae3, Cf6; 30. Cxf6, Rxf6; 31. g3, Cg6; 32. f4!. Queda rota el ala del rey. 32. …, exf4; 33. gxf4, gxf4; 34. Axf4, Cxf4; 35. Dxf4+, Rg7; 36. Tg1+, Rh7. Ahora las blancas, con un golpe táctico, podían inclinar decisivamente la partida a su favor: 37. Td3!, con amenaza imparable 38. Dxh6+!, Rxh6; 39. Th3++. Pero jugaron 37. Df6, y ganaron en el movimiento 49. A veces incluso grandes maestros sobreestiman en tales posiciones la eficacia de la clavada y opinan que el adversario no se «arriesgará» a hacer el movimiento de expulsión g5.

ger el centro. Naturalmente el movimiento del texto debilita la posición del rey; pero la lucha en el ala opuesta se enciende con una violencia tal, que las blancas simplemente no consiguen explotar esta debilidad. 10. Ag3, cxd4!; 11. Dxd4, Cc6; 12. Da4, Af5; 13. e3, Tc8; 14. Ad3, Dd7; 15. Rb1. Amenazaba un jaque devastador. Las blancas se meten en un encierro. 15. …, Axd3+; 16. Txd3, Df5; 17. e4. La única posibilidad de prevenir graves pérdidas materiales. 17. …, Cxe4; 18. Ra1, 0-0. Tras 18. …, Cc5; habría sido fastidioso el movimiento de espera 19. Te3+. 19. Td1, b5!; 20. Dxb5, Cd4; 21. Dd3, Cc2+; 22. Rb1, Cb4!. Las blancas abandonaron. Matanovic-Taimanov Diagrama núm. 69

Keres-Botwinnik Diagrama núm. 68

Las blancas podían jugar 14. Ce4, y después de 14. …, Cxe4; 15. Axe4; igualando así el juego. Pero continuó conforme a patrón: 14. Ag5. Una jugada «normal» ¿qué se puede

Las negras jugaron sin embargo: 9. …, g5!. El caballo permaneció a sabiendas en su sitio para prote-

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objetar contra ella? Despliega el ala de la dama y clava al caballo negro. Pero las blancas han pasado por alto una determinada característica de la posición. 14. …, h6; 15. Ah4?. Movimiento jugado bajo la impresión psicológica de no levantar en ningún caso la clavada. Aún no era demasiado tarde para jugar 15. Ae3. 15. …, g5!; 16. d5. Sólo ahora se da cuenta de lo desagradable de la posición: no puede hacer 16. Ag3, a causa de Axg3; 17. fxg3, Cxd4!. 16. …, Ca5; 17. Da4, Ad7!; 18. Dc2. Se pone de manifiesto que 18. Dxa5, lleva inmediatamente a la derrota a causa de b6. Las negras explotan ahora hábilmente la situación para agrupar sus fuerzas de un modo favorable. 18. …, gxh4; 19. b4, De7; 20. bxa5, De5; 21. Rf1, Tae8; 22. Cg1, Dh2; 23. Af5, Rh8!. Quieren explotar la columna g. El peón doblado en la columna h les presta buenos servicios. 24. Axd7, Tg8!; 25. Ag4. Un hermoso mate seguiría a 25. Axe8, con estas jugadas: 25. …, Dxg2+; 26. Re2, Txe8+; 27. Rd3, Dg6+; 28. Rd2, Af4++. 25. …, Cxg4; 26. Te1. También 26. hxg4, Txg4; 27. f3, pierde a causa de 27. …, Ac5. 26. …, Cf6; 27. Txe8, Dxg2+; 28. Re2, Txe8+; 29. Rd3, Dg6+; 30. Rd2, Af4+; 31. Rd1, Dxg1++.

5. Cxe5!, Axd1; 6. Axf7+, Re7; 7. Cd5++. El llamado «mate de los guardiamarinas». No se debe olvidar que en la clavada la eficacia de la pieza o del peón se ve considerablemente reducida e incluso cesa parcialmente. Para atraer al adversario a semejante atadura, los llamados sacrificios de atracción son frecuentemente un medio eficaz. Bronstein-Sergueiev Diagrama núm. 70

1. Td8+!!, Rxd8; 2. Dxe4. Löwenfisch-Fahrni (Ver diagrama núm. 71) Nada resulta de 1. Axh7+, Cxh7; 2. Dxe7, Cxe7; 3. Txe6, Cc6. Por eso las blancas juegan primeramente 1. Af5!, para después de 1. ..., Cd8; explotar eficazmente la posición indefensa de la dama. 2. Axh7+, Rf7; 3. g4!, Re8. Había la simple amenaza 4. g5.

Un enérgico contraataque puede llevar al absurdo la eficacia de una clavada. Para explicar esto he aquí un ejemplo elemental: 1. e4, e5; 2. Cf3, d6; 3. Ac4, Ag4; 4. Cc3, h6?;

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Diagrama núm. 71

Diagrama núm. 72

4. Af5, Rd7; 5. Txe6!. Es interesante que sólo este chiste táctico (naturalmente sin gracia ninguna para las negras) afiance la ventaja. Un reforzamiento metódico de la presión con 5. Te2, Dd6; 6. Tfe1, Axf5; o 5. Axe6+, Cxe6; 6. Te2, Dd6; 7. Tfe1, Te8; no habría logrado nada. 5. …, Cxe6; 6. Te1, Dc5; 7. Txe6, y las blancas ganaron fácilmente.

exd5; 19. Ag3, seguido del prosaico h4. 17. Cxg6, Te8; 18. Ch8!!, Te7; 19. Dh7+, Rf8. La fuga del rey no hace más que dilatar la lucha. 20. f4!, Cxc4; 21. f5. ¡Apertura de columna! 21. …, exf5, 22. 0-0, Ac8; 23. Axf5, Axf5; 24. Txf5, Re8; 25. Txf7, Rd7; 26. Df5+, Rc6; 27. Df6+, Rd7; 28. e6+, Rc6; 29. Txe7, Dxh8; 30. Txc7+!, Rb5; 31. De7, a5; 32. Dd7+, Ra6; 33. Tb1. Las negras abandonan.

Kotov-Keres (Ver diagrama núm. 72) 14. Ab1!. Con la espantosa amenaza 15. Dc2. Las negras tratan de cerrar inmediatamente la diagonal y juegan: 14. …, g5; 15. Dc2, Cg6; 16. Cf4!!. La famosa clavada en cruz. 16. …, gxh4. En caso de 16. ..., De8; entonces 17. Ch5, Dc6; 18. cxd5,

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PRĂ CTICAS

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38 Juegan las blancas

Juegan las negras

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Juegan las blancas

Juegan las blancas

Juegan las blancas

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Lección

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¿QUÉ ES RELATIVAMENTE LO MÁS VALIOSO?

Cualquier jugador práctico sabe que una dama equivale a dos torres. Una pieza menor y uno o dos peones compensan la pérdida de la torre, tres peones la de una pieza menor, alfil y caballo son equivalentes. Pero esta tabla de valores no debemos concebirla como una fórmula inexorable. Sólo puede proporcionarnos aproximados puntos de referencia en los cambios. Las piezas se encuentran siempre en movimiento, actúan aquí fuertemente, débilmente allí, atacan de pronto y se retiran de improviso en la defensiva. Por eso oscila el valor relativo de las piezas. Sobre la base de una gran experiencia práctica se ha conseguido formular algunas leyes que primordialmente son de naturaleza estratégica. En los trances puramente combinatorios tropezamos con un profundo y total trastrueque de los valores materiales.

El valor relativo de las piezas depende de la característica determinada de la posición, de hasta qué punto esta o aquella pieza o un grupo de unidades de combate están apostados activamente. Dos torres son más fuerte que la dama en los siguientes casos: 1. En caso de que se haya procedido al cambio de la mayoría de las piezas y sea posible iniciar un ataque contra el rey. 2. Cuando están acompañadas por un peón libre muy avanzado. He aquí dos ejemplos. Panov-Bontsch-Osmolovsky (Ver diagrama núm. 73) Las blancas jugaron 27. axb6, y las negras contestaron 27. …, Axb6; (era mejor 27. …, axb6). Después de 28. Axb6, Txb6; 29. Dxb6!, axb6; 30. Txa8+, Rh7; la posición de las negras era desesperada porque las torres conquistaban la séptima fila y no querían meter a la solitaria dama en un contraataque.

El contravalor de la dama Antes de que pongamos algunos ejemplos, queremos dejar bien sentado:

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Diagrama núm. 73

Diagrama núm. 74

31. Tdd8, g5; 32. Td3, Dc5; 33. Ta7, Dc4; 34. Tdd7, Dxe4. Debe tenerse en cuenta que después de 34. ..., Rg6; 35. Txf7, Dxf7; 36. Txf7, Rxf7; el paso a un final de juego de peones significa el suicidio. Con su último movimiento las negras alimentan la esperanza de llegar al jaque perpetuo. 35. Txf7, Rh6; 36. Txg7, Db1+. Es aleccionador cómo se escapan las blancas del jaque: 36. ..., De1+; 37. Rg2, De4+; 38. Rh2, Df4+; 39. Rg1!, Dc1+; 40. Rg2!. 37. Rg2, De4+; 38. Rh2, De2; 39. Tgf7, Rg6; 40. Tf5!. Las blancas aseguran la posición de su rey y tejen al mismo tiempo una red de mate. 40. ..., e4; 41. Taf7. Las negras abandonaron.

Dh8, 24. Axf6, Dxf6; 25. 0-0-0. Las blancas están de acuerdo en ceder algunos peones, sólo para poder hacer avanzar lo más lejos posible sus peones libres. 25. ..., fxe4; 26. dxe4, Df4+; 27. Td2, Dxe4; 28. h4!, Dxc4+; 29. Rb1, Df4; 30. Tdd1, Dh6. La primera parte del plan se ha cumplido, la dama se ve obligada a comportarse pasivamente. Esto permite intervenir de un modo activo a la segunda torre. Pero las blancas deben contar siempre con que la dama puede pasar de pronto al contraataque y amenazar con el jaque perpetuo. 31. g4, Rd8. Como se puso posteriormente de manifiesto, era más acertado 31. …, Rd7. 32. Tde1, a5; 33. h5, a4; 34. a3, f6. Impide un fuerte movimiento. 35. Te6, Rd7; 36. g5!, Dxg5; 37. h6!, Dg2; 38. Tee1, Dg6+; 39. Ra1, Dh7. Ahora la dama es desalojada de su escondite con ayuda de la torre.

Alekhine-Liliental (Ver diagrama núm. 74) 22. Dxd8+!, Dxd8; 23. Axh4,

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40. Teg1, Re6; 41. Tg7, De4; 42. Thg1, Dh4; 43. h7, b5; 44. Txc7, Dh5; 45. Te1+, Rd5; 46. Ra2!. Valiosa precaución. Las blancas se esfuerzan en abandonar la primera fila. Para esto mueven al rey, con objeto de que no quede expuesto inmediatamente al jaque en esta fila. 46. …, Rd4; 47. Td1+!, Re4. Habría sido fatal 47. ..., Re5; a causa de 48. Te7+, Rf4; 49. Tf1+, Rg3; 50. Tg7+, Rh2; 51. Tfg1. 48. Txd6, De8; 49. Txf6, Dh8; 50. Th6. La torre ha asumido de nuevo la posición más fuerte. La tarea de la otra torre consiste en expulsar a la dama de la posición de bloqueo. 50. …, Rf4; 51. Tc8, Dxc8; 52. Th4+, Rg5; 53. h8D, De6+; 54. Rb1, De1+; 55. Rc2, De2+; 56. Rc3. Las negras abandonaron. En posiciones en las que hay muchas piezas y en las que el adversario no consigue activar las torres, debe preferirse la dama.

Diagrama núm. 75

peligro los puntos f7 y b7. Las negras procuraron aún terminar a toda costa el despliegue, pero el rey quedó desamparado en retaguardia: 19. …, Tad8; 20. Dxf7+, Rd6; 21. Df4!, Tdf8; 22. Cf7+, Re7; 23. Ah5. Frente al ataque combinado de la dama y de dos piezas menores, el rey negro permanece impotente. Lo que ahora sigue es forzado y fácilmente comprensible. 23. ..., Ac6; 24. Dd6+, Rf6; 25. Ch6, Tg1+; 26. Rd2, Rg7; 27. Cg4!, Txg4; 28. De7+, Rh6; 29. Axg4, Txf2+; 30. Re3, Tf1; 31. h4!, Rg6; 32. Ah5+!. ¡El sacrificio de atracción! Las negras abandonaron. Sobre el papel tres piezas menores son equivalentes a la dama; pero la práctica enseña que se debe atribuir mejores posibilidades a las piezas menores. En este aspecto, en el cambio ha de considerase lo siguiente:

Bronstein-Kotov (Ver diagrama núm. 75) 16. ..., Re7. Había la amenaza 17. Df6. Para acelerar la colaboración de las torres merecía tener en cuenta: 16. ..., e5; 17. Dxe5+, Ae6; 18. Cg5, 0-0-0!; 19. Cxe6, fxe6; 20. Dxe6+ y a pesar de que las blancas tienen las mejores posibilidades, aún habría sido posible una tenaz resistencia (análisis de Géza Morócys). 17. Ce5!, Ad7. No se juega 17. ..., f6; a causa de 18. Dh3!. 18. Da3+!, c5; 19. Df3. Después del casi forzado c5 ha nacido una nueva doble amenaza: están en

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Tarrasch-Spielmann Diagrama núm. 77

1. ¿Se les pueden buscar sitios seguros a las piezas menores? 2. ¿Son capaces de colaborar activamente y de fijar la puntería sobre determinados objetivos de ataque? Diagrama núm. 76

Se siguió: 1. ..., Cb4!; 2. Dxb4. Relativamente lo mejor, pero ahora las negras reciben la dama a cambio de tres piezas. 2. ..., Cd4!; 3. Dxd4. Nuevamente forzado. 3. …, Axd4; 4. Cxd4, Tfc8!; 5. Txc8, Txc8; 6. Tf2, Da3!. Ahora se pone de manifiesto que la situación de las piezas blancas es insegura y expuesta. 7. Te2, Tc1!; 8. Axc1, Dxc1; 9. Cf3. En caso de 9. Te1, entonces 9. Dc5!. Spielmann tomó el caballo de d1 y ganó la partida. El ejemplo anterior puede servir como criterio fundamental en la valoración de todos los sacrificios posicionales de dama. Todo depende de la seguridad y actividad de las piezas.

El gran maestro Szabó jugó inesperadamente; 19. Dxe5!, Cxe5; 20. Cxf6+, Rh8; 21. fxe5. Las blancas habían tenido que ceder la dama y dos peones por tres piezas menores, de forma que las negras quedaron con ventaja material. Pero las piezas blancas están seguras; también a ellas les hacen guiños hermosas posibilidades de ataque. 21. …, Dc7; 22. Te4, h5; 23. Tae1, Rg7; 24. e6!. Activa las torres y debilita la posición del rey enemigo. 24. …, fxe6; 25. Txe6, Tf7; 26. Ce8+. Las negras abandonaron.

Najdorf-Ragosin (Ver diagrama núm. 78) 17. ..., Cxe4!; 18. Cf6+, Cxf6; 19. Txd8, Tfxd8; 20. Ad2. Algo mejor

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Diagrama núm. 78

Rf1, Txc2; 36. Cxc2, Td1+; 37. Re2, Tb1; 38. b4, Tb2; 39. Rd1, Tb1+; 40. Rd2, Af6!; 41. Axa7, Ce5; 42. Da4, Cf3+; 43. Re2, Cg1+. Las blancas abandonaron. En caso de que la posición del rey esté fuertemente debilitada, la dama puede cambiarse no sólo por una torre y un alfil, sino incluso por una única pieza menor. En tales casos es importante disponer de una iniciativa incansable sin dar al adversario ningún respiro para reunir sus fuerzas. Euwe-Keres Diagrama núm. 79

era 20. Ae3. 20. …, Ce4. Sobre esta posición escribió Ragosin: «Mirando las cosas a fondo, las negras no han sacrificado nada, sino que han cambiado la dama por torre, caballo y peón. Las negras consiguen ventaja de espacio y por eso quedan mejor. Debe notarse que en el transcurso de las 25 jugadas siguientes la dama no se mueve.» 21. Ae3, Cd6!. Los caballos deben ocupar posiciones cubiertas; por eso será trasladado a f5. 22. Tc1, Cf5; 23. Af4. El ir de aquí allá demuestra que las blancas no pueden encontrar ningún plan. 23. …, Ad5; 24. Ac4, Axc4; 25. Txc4, e5!; 26. Ag5. Era mejor sacrificar la calidad con 26. Txc6, bxc6; 27. Axe5.

23. ..., Dxd3!!; 24. Dxd3, Ad4+!. ¡Un importante movimiento de espera! Después de 25. Rh1, el caballo habría quedado apresado en una clavada. 25. Tf2, Txe6; 26. Rf1, Tae8!. Una jugada muy instructiva. En lugar de comer «ávidamente» la torre, las negras acumulan nuevas re-

26. …, Td1+; 27. Rh2, h6; 28. Tc1, Td7; 29. Ae3, e4!; 30. Ce1, Tad8; 31. Ac5, Ae5+; 32. g3, Td2; 33. Tc2, Axg3+; 34. Rg2, Ae5; 35.

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25. …, Tc8; 26. Ad1, Tc4. Con la intención de proteger la diagonal a2-g8. 27. Ab3, b5; 28. Axc4, bxc4; 29. b3, a5; 30. bxc4, De7; 31. Rg2, Da3; 32. Tf2, De7; 33. Tf1, g5; 34. Tf5, g4; 35. c5!, Dd8; 36. c6, De7; 37. c7. La dama está sobrecargada. Proteger la casilla f8 y al mismo tiempo defenderse del peón c7 es demasiado para ella. Las negras abandonaron.

servas. De este modo el alfil d4 controla todas las casillas negras críticas. 27. f5, Te5; 28. f6, gxf6; 29. Td2, Ac8!; 30. Cf4, Te3. Las blancas han conseguido mejorar la posición de la torre y del caballo pero ya es demasiado tarde: las negras pasan al ataque contra el rey. 31. Db1, Tf3+; 32. Rg2, Txf4!; Debilita decisivamente la posición del rey. 33. gxf4, Tg8+; 34. Rf3, Ag4+. Las blancas abandonaron. Después de 35. Re4, Te8+; 36. Rd5, Af3+; o 36. Rd3, Af5++; sufrirían mate.

El contravalor de la torre Está aceptado que pieza menor y peón equivalen a una torre Pero debe tenerse en cuenta que la torre, la pieza más fuerte después de la dama, puede causar mucho perjuicio y cualquier valoración basada en el cálculo puede resultar engañadora.

Gusev-Averbach Diagrama núm. 80

Bondarevsky-Mikenas Diagrama núm. 81

Con sus últimos movimientos esperaban las negras, después de la retirada de la dama, afianzar su posición con Txe6 y Cf7. Pero se siguió inesperadamente 24. Dxe5!!, fxe5; 25. Tf1!. El rey se encuentra en una red de mate. Es tragicómica la situación de la torre negra en h8.

Debe tenerse presente que el bando que se decide a sacrificar la ca-

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lidad debe también ser capaz de adoptar la iniciativa y de disponer de un claro objeto de ataque. Ya en la apertura nos encontramos frecuentemente con sacrificios de calidad que deben servir para facilitar un despliegue más rápido.

Apliquemos estos casos a la serie siguiente. Ravinsky-Simagin Diagrama núm. 82

12. Ab2!, Ad3; 13. 0-0, Axe2; 14. Da4, Axf1; 15. Txf1. Gracias al sacrificio de calidad, las blancas no sólo han terminado su despliegue, sino que han construido también una posición de ataque. 15. …, Rb8; 16. b5, Cd8; 17. Cxd4, Ac5; 18. C2b3, Axd4; 19. Axd4, b6; 20. c5!. Los peones socavan el baluarte enemigo. 20. …, Te7; 21. cxb6, cxb6; 22. Axb6!, axb6; 23. Da8+, Rc7; 24. Da7+, Rd6; 25. Td1+. Las negras abandonaron. Los sacrificios posicionales de calidad persiguen el propósito:

12. ..., Txc3!; 13. bxc3, Cxe4; 14. Ad4, e5!; 15. fxe5, dxe5. Ahora tienen las negras un peligroso peón libre en el centro. Para no irse hundiendo lenta pero seguramente, las blancas, desesperadas, sacrifican la dama: 16. De1, exd4; 17. Axe4, Te8; 18. Axb7, Txe1; 19. Taxe1, dxc3; 20. Te3, h5!; 21. Aa6, Ce5; 22. Txc3, Rh7; 23. Th3, Dd5; 24. Ad3, Rg8; 25. Te3, Ah6; y las negras ganaron.

1. Debilitar la posición de los peones del adversario. Para eso es importante conseguir un asentamiento sólido en el centro. 2. Destruir piezas importantes de ataque o de defensa. 3. Extirpar importantes puntos de apoyo de peones. 4. Mantener bajo control casillas importantes. 5. Introducir puestos avanzados en el campamento enemigo y finalmente 6. Desguarnecer la posición del rey e iniciar un ataque directo.

Maróczy-Rubinstein (Ver diagrama núm. 83) Los alfiles blancos apuntan bastante amenazadoramente contra el ala del rey negro. Se siguió: 1. ..., Txd3!; 2. Txd3, Ae4; 3. Td2. Tras 3. Td4, viene naturalmente 3. …, Ac5.

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Diagrama núm. 83

Diagrama núm. 84

3. …, Dxc4; 4. Tfd1, Ad5!. Un fuerte punto de apoyo en el centro 5. h3, f5; 6. Dg6. Maróczy quiere ya devolver la calidad. 6. …, Dxf4; 7. Txd5!, De3+; 8. Rh1, exd5; 9. Dxf5, Td8; 10. Txd5, y después de pocas jugadas se pusieron de acuerdo los grandes maestros para declarar la partida tablas.

Alekhine-Spencer Diagrama núm. 85

Keres-Szabó (Ver diagrama núm. 84) Las negras amenazan con mover el caballo para defender el ala del rey. A eso sigue el sacrificio de calidad: 18. Txd7!, Axd7; 19. Ad3!, h6; 20. Df4. Muy fuerte era también 20. De4, y tras 20. …, g6; 21. Txg6+, tras 20. …, Rf8; 21. Txg7!. 20. …, Rf8; 21. Txg7!, Rxg7; 22. Df6+, Rf8; 23. Ag6!. Las negras abandonaron.

Con 36. Txd6!, Axd6; 37. Dxd6, Tb1+; 38. Rh2, Rh7; queda minada la posición del importante alfil. Ahora adquiere gran valor la pareja de alfiles blancos. Una fuerza no despreciable recibe también el peón libre. 39. Ad3, Tb7; 40. Ad4, Df7; 41. e5+, Cg6; 42. e6, De7; 43. De5, Rh6; 44. Axg6!, Rxg6; 45. De4+,

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Rh6; 46. Df5, De8; 47. h4!, Dg8; 48. e7!, Tb8; 49. Ae5. Las negras abandonaron.

Makagonov-Kasparian Diagrama núm. 87

Breyer-Tarrasch Diagrama núm. 86

Las blancas tienen una gran ventaja de posición, pero a primera vista no se ve cómo podrán reforzar su situación. Se siguió: 42. Te6!!, Axe6. Las negras están obligadas a aceptar el sacrificio. La consecuencia usual de la captura es que surge un peón libre muy avanzado, se abren columnas y diagonales y se tornan accesibles ciertos puntos de penetración. 43. fxe6+, Re8; 44. Dc2, f5; 45. Dxf5, De7; 46. Dg6+, Rd8; 47. Ae1. A causa de las amenazas Axa5 y Ac3 las negras abandonaron.

Se siguió: 20. Cd4!, c5; 21. Txe7!, Axe7; 22. Cf5, y las blancas tienen firmemente en sus manos la casilla f5. 22. …, c4; 23. Dh3!, Af8. No se hizo 23. ..., cxb3; a causa de 24. Ch6+ y Dxd7. 24. Ad1!. El comienzo de una elegante marcha de alfil. 24. …, Dc7; 25. Ah5, Td7; 26. Te1, Tb8; 27. Dh4, Ag7; 28. Ae8, Tdd8; 29. Ce7+, Rh8; 30. Af7!, h6; 31. Dh5!. Las blancas no abandonan la iniciativa. 31. …, Tf8. Había la amenaza 32. Df5!. 32. Cg6+, Rh7; 33. Ae6!, f5; 34. Axf5, Tf6; 35. Ce7+, Rh8; 36. Cxd5, Dd8; 37. Cxf6, Dxf6; 38. Te6, Dg5; 39. Te8+. Las negras abandonaron.

Dubinin-Novotielnov (Ver diagrama núm. 88) 15. ..., Txf3!. Debilita el ala del rey, con lo que crea esperanzadoras condiciones previas para el ataque. 16. gxf3, Ce5; 17. Rg2, Ae6; 18. Af4!, Tf8!; 19. Tae1, Df6!; 20. Axe5.

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Diagrama núm. 88

de gran importancia en el medio juego: 1. En caso de que se consiga formar una falange compacta de peones lanzada al avance, los peones compensan la pieza menor. 2. Si la falange de peones está bloqueada y el adversario obtiene la posibilidad de iniciar un ataque sin que lo molesten, los tres peones se muestran como equivalencia insuficiente. Abrimos la marcha con un ejemplo de la práctica del gran maestro checo Duras.

Era más fuerte 20. Txe5. 20. ..., Dxf3+; 21. Rh2, Dxh3+; 22. Rg1, Ad5; 23. Dxd5+, y las blancas abandonaron rápidamente. El destino de las mismas estaba sellado también después de 23. f3, pues 23. …, Txf3; 24. Txf3, Dxf3!; 25. Dd2, Dh1+; 26. Rf2, Dg2+; 27. Re3, Df3+; 28. Rd4, c5++.

Diagrama núm. 89

El contravalor de la pieza menor Se calcula que una pieza menor vale aproximadamente tres peones. Mucho depende de la característica dinámica de la posición. Todo gira en torno del valor del objeto del ataque. Cuando se trata de socavar la posición del rey adversario, bastan a cambio de la pieza menor dos o incluso un peón. (Esto lo ponen de manifiesto nuestros ejemplos de combinación.) Como guía general en el aspecto estratégico pueden subrayarse las siguientes observaciones que son

Parece como si el ataque de las blancas se hubiera agotado. La posición de las piezas negras en el centro tiene un aspecto muy amenazador. Pero se siguió: 1. Cxe5!?, Dxe5. ¡Codicia! Era mejor 1. ..., dxe4; 2. d4, c5!.

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2. d4, Dd6; 3. e5, Dd8; 4. 0-0-0!. Ahora las blancas pueden avanzar en línea cerrada la falange de los peones, lo que es importante. 4. …, Cd7; 5. f4, Ag7; 6. Axg7, Cxg7; 7. f5!, Cf8; 8. Tdf1, Dh4; 9. Cd2, gxf5; 10. gxf5, f6; 11. Thg1, Te7; 12. Tg4, Dh5; 13. Df3!. ¡Un «movimiento gigantesco»! De golpe y porrazo tres amenazas: 14. Txg7+, 14. Dxd5+, 14. exf6. 13. …, Df7; 14. exf6, Dxf6; 15. Dxd5+. Las negras abandonaron.

Liliental-Flohr Diagrama núm. 91

Konovalov-Pachman Diagrama núm. 90 16. ..., Da8!. Las negras quieren forzar al adversario a jugar e5. Primeramente reciben las negras en sus manos la casilla d5 y en segundo lugar ejercen fuerte presión sobre la larga diagonal a8-h1. En caso de que las blancas jueguen pasivamente 17. Cd2, quedaría desviada del ala del rey una importante pieza atacante, y las negras podrían pensar entonces en hacer valer su superioridad de peones en el ala de la dama. Pero las blancas jugaron muy ingeniosamente: 17. d5!, exd5; 18. Cd4!. ¡He ahí la cuestión! Amenaza Cf5 y Dg5. En vista de estas amenazas decide Flohr ceder una pieza menor por tres peones. 18. …, Ac5!. Ante todo le pone una clavada al agresivo caballo. 19. e5, Ce4; 20. f3, De8!. Después de los movimientos de patrón 20. ..., Axd4; 21. Axd4, Cc5; 22. Axc5, bxc5; 23. Txc5, las negras no tendrían ningún contrajuego.

21. ..., Cd4!; 22. cxd4, exd4; 23. Cf4, fxe4. Es importante que las fuerzas combatientes negras apoyen a los peligrosos peones. Las blancas están muy frenadas en sus movimientos. 24. Dg4, Df7!; 25. Ce2, Tf8; 26. f3, d3; 27. Cc3, e3; 28. a3, d2. ¡Siempre adelante! 29. Cc2, Axc3!. El bloqueador debe ser destruido. 30. bxc3, e2. Las blancas abandonaron.

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29. Ce2, Dc7; 30. Dd1!. Con la idea de forzar el cambio de alfiles. 30. …, Ac6. No se debe permitir la entrada de la torre en la fila 7ª. 31. Cd4, Ad7; 32. Cb3!, Ae6; 33. Cxc5, Dxc5; 34. Td6?. Con la premura del tiempo descuidan las blancas la posibilidad de retener el importante alfil con 34. Da1. 34. …, Dxc3; 35. Txe6, Rh7; 36. h3, Tc8!; 37. Ab3, De3!. Las negras explotan la ausencia de la torre. 38. Ac2, Df2; 39. Ab3, Tc3; 40. Te8, Td3; 41. Dh5, De1+. Con jaque perpetuo.

A cambio de la pieza menor reciben tres peones y una peligrosa iniciativa. 21. fxe4, Dxe5; 22. Te1, Te8; 23. Rh1, dxe4; 24. Ac2, Td8!. Como hemos visto en los ejemplos precedentes, el bando que ha recibido los peones a cambio de la pieza menor procura que la infantería avance lo más lejos posible y procura forzar al adversario a sacrificio de piezas (a causa del cambio de peones). En nuestro caso, las negras tienen en el centro sólo un peón, y su avance aislado y esquemático no puede aportar ninguna ventaja. Por eso las negras quieren evitar el cambio de piezas y jugar al ataque. Desde este punto de vista sería desfavorable 24. ..., f5; a causa de 25. Db3+, Ad5; 26. Dxd5+, Dxd5; 27. Ab3, con ventaja blanca. 25. Td1, h6; 26. Ac3, f5; 27. Td2!. Esta jugada va dirigida indirectamente contra 27. …, f4; pues: 28. Ce6!, Txd2; 29. Dxd2, con ganancia de posición. 27. …, Tf8; 28. De1. Deshace la clavada. 28. …, Rh8?. Hasta aquí las negras han jugado excelentemente, pero ahora debieron hacer 28. ..., f4; y en caso de 29. Cb5, entonces 29. …, De7; pero contra 29. Ce6, (ésta era la jugada que temía Flohr), habría sido muy fuerte 29. …, Dxc3!; por ejemplo: 30. Cxf8, Axf8; con las amenazas e3 y f3. Después del movimiento del texto, las negras no tienen ninguna compensación suficiente. El tercer peón en el ala de la dama es insignificante.

Sobre los cambios En el transcurso de toda la partida debemos contar con las más inesperadas posibilidades de cambios. En la apertura el objetivo del cambio es: 1. Ganancia de tiempo: 1. e4, d5; 2. exd5, Dxd5; 3. Cc3. 2. Empeoramiento de la posición de los peones enemigos: 1. e4, e5; 2. Cf3, Cc6; 3. Ab5, a6; 4. Axc6, dxc6. Después de 5. d4, exd4; 6. Dxd4, Dxd4; 7. Cxd4, las blancas tienen la superioridad de peones en el ala del rey. 3. Sacudirse la presión de las piezas y simplificar el problema de la defensa: 1. d4, d5; 2. c4, e6; 3. Cc3, Cf6; 4. Ag5, Ae7; 5. e3, 0-0; 6. Cf3, Cbd7; 7. Tc1, c6; 8. Ad3, dxc4; 9.

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Axc4, Cd5; 10. Axe7, Dxe7; 11. 0-0, Cxc3; 12. Txc3, e5. 4. El paso forzado a un final de juego más favorable.

puntito. No es en modo alguno una actitud psicológica recomendable. 15. Ad3, Ae6; 16. a4, 0-0-0; 17. Ce2, Cxa4. Siguen fieles a su estrategia de simplificación. 18. Ta1, Cb2; 19. Txa7, Rb8; 20. Tha1, Ac4. Las negras cambian también su alfil, al que no le sonríen especiales esperanzas. 21. Axc4, Cxc4+; 22. Rd3, Cb6; 23. g4!. Impide f5 y prepara el avance de los peones por el ala del rey. 23. …, Rc7; 24. f4, Td7!. Las negras han descubierto en la estructura blanca ciertas debilidades en e4 y d4. Planean una agrupación de sus fuerzas. Tras 24. ..., Ta8; las blancas, después de 25. Txa8, Txa8; 26. Txa8, Cxa8; 27. Cg3!, habrían tenido con mucho las mejores posibilidades en un final de juego de caballos.

Con la posibilidad mencionada en último lugar debe contar el jugador de ajedrez continuamente en todas las fases de la partida. Es una estratagema bélica no subestimable en el arsenal de todos los grandes maestros. Por esto el bando activo se contenta con ventajas posicionales completamente mínimas. Incluso un mago del arte de la combinación como A. Alekhine escribió en su tiempo que no se debe albergar ninguna repugnancia fundamental a las simplificaciones. Cuando la posición lo permite, incluso es un deber moral del maestro esforzarse en realizar cambios. He aquí un ejemplo tomado de la práctica moderna de los maestros. 1. d4, d5; 2. c4, e6; 3. Cc3, Cf6; 4. Ag5, Cbd7; 5. e3, c6; 6. Dc2, Da5; 7. cxd5, Cxd5; 8. e4, Cxc3; 9. Ad2, e5; 10. bxc3, exd4; 11. cxd4, Ab4; 12. Tb1, Axd2+; 13. Dxd2, Dxd2+; 14. Rxd2, Cb6. Forzosamente se ha producido un final de juego. Las blancas tienen una cierta ventaja: peones móviles centrales y el rey en el centro. Esto no asegura automáticamente la victoria, pero las negras tienen que estar todo el tiempo luchando penosamente por las tablas. ¿Cómo se aclara la tendencia de las negras a dejarse arrastrar a una posición tan pobre de esperanzas? Al parecer las negras soñaban con arrebatarle a su adversario en semejante posición al menos medio

Diagrama núm. 92

25. T7a5!. ¡Muy instructivo! La intención es provocar nuevas debilidades con Tg5. Cuando a uno no le caen las debilidades en el regazo, hay que creárselas al adversario.

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25. …, Thd8; 26. Tg5, f6. No era mejor g6, que provoca la debilidad de las casillas f6 y h6. 27. Tga5, Cc8!. Prepara el contraataque contra el peón e4. 28. f5. Era mejor 28. h4, Cd6; 29. Cc3, seguido de e5 o f5. Ahora obtienen las negras algo de contrajuego. 28. …, g5. El caballo toma la casilla f4, pero con ello permite la apertura y ocupación de la columna h. 29. h4!, h6; 30. hxg5, hxg5; 31. Th1, Cd6; 32. Th6!, Te7; 33. Cc3, Tde8.

Un caso paradójico. Si no estuviese el peón negro en g5, la partida acabaría en tablas. 47. …, Tf2; 48. Re6, Te2+; 49. Rf5, g4; 50. Rg6!. ¡Un soberbio escondite para el rey! 50. …, Tf2; 51. f7+, Rf8; 52. Tb8+, Re7; 53. Te8+. Las negras abandonaron. Flohr-Thomas Diagrama núm. 94

Diagrama núm. 93

34. e5!. Las blancas saben continuamente plantear nuevos problemas al adversario. 34. …, fxe5; 35. Cd5+, cxd5; 36. Tc5+, Rb8; 37. Txd6, exd4; 38. Tcxd5!, Te3+; 39. Rc4!, Tc8+; 40. Rxd4, Tg3; 41. f6. El peligroso peón libre y el rey activo aseguran la victoria a las blancas. 41. …, Txg4+!; 42. Re5, Tf4; 43. Td8!, Txd8; 44. Txd8+, Rc7; 45. Tg8, Rd7; 46. Tg7+, Re8; 47. Txb7!.

En este caso las blancas simplificaron forzadamente la posición de modo combinatorio: 20. Cf5!!, exf5; 21. Axf6, gxf6; 22. Txd6!, Txd6; 23. Dg3+, Rh7; 24. Dxd6. El medio juego se ha transformado en un juego final ganado. «Hermosos» aparecen los triples peones en la columna f. Además las blancas dominan para colmo las columnas abiertas. 24. …, Tg8; 25. g3, Rg6; 26. Te7, Df3; 27. Txa7, Te8; 28. Te7. Una maniobra característica de cambio. Todo cambio disminuye cualquier posibilidad de contraataque, y las blancas pueden pasar a una

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«tranquila» explotación de la ventaja material. 28. …, Txe7; 29. Dxe7. En el juego final de damas el bando más débil quiere pescar en aguas turbias, procurando amenazar con el jaque perpetuo. Pero las blancas están en guardia. 29. …, Dd1+; 30. Rg2, Dc2; 31. De3, Dxa2; 32. Dxb6, Da8+; 33. Rg1, Da1+; 34. Rg2, Da8+; 35. Rf1, f4; 36. Dd4, fxg3; 37. hxg3, f5; 38. Dd5!. ¡La dama centralizada! 38. …, Da3; 39. c5, f4; 40. gxf4, f6; 41. Rg2, Dc1; 42. De4+. Las negras abandonaron. El cambio puede tener como objetivo debilitar casillas estratégicamente importantes.

14. Tb1!, Te8; 15. b4, Dd8; 16. Ab2!, Tb8; 17. Dd2, b6; 18. Axg7, Rxg7; 19. Dc3+, f6; 20. Tb2, De7; 21. f4, Df8; 22. Tbe2, Tbd8; 23. g4!, Ch4. Ahora sigue una pequeña combinación. 24. Cxf6!, Txe2. No 24. ..., Dxf6; a causa de 25. Te7+. 25. Cxd7+, Rg8; 26. Cxf8, Txg2+; 27. Rh1, Txf8; 28. Te7. Las negras abandonaron. En el ejemplo siguiente las negras debilitan después de un cambio forzado todo un territorio de casillas. Prun-Vistanezkis Diagrama núm. 96

Meschgailis-Kemenberg Diagrama núm. 95

Como de costumbre, el alfil negro en fianchetto protege la casilla f6. El plan blanco consta de dos partes: cambiar el alfil g7 y luego ocupar la diagonal debilitada.

1. ..., e5!; 2. c5. En caso de que las blancas cambien en e5, queda débil el peón e3. 2. …, e4; 3. Ae2, Axg3!. Una importante jugada de espera que además perjudica también al ala del rey blanco. 4. hxg3, Axf3; 5. Axf3, exf3; 6. Dxf3, Tfe8. Empieza la ocupación de las casillas blancas. 7. Af2, Te6!;

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8. Td3, Tbe8. ¡Centralización! 9. Te1, Ce4!; 10. Te2, Tg6. Centralizar no es un fin en sí; se inicia el ataque por el ala. 11. Rh2, Dd7; 12. Ae1, Tf6; 13. Dg2, Dg4; 14. b4, Cg5; 15. e4, Dh5+; 16. Rg1, Ch3+. Las blancas abandonaron. Cuando hablamos del acertado empleo de los alfiles y de las torres, pudimos convencernos de cuán importante arma estratégica es toda acción favorable de cambio. Para terminar, quisiéramos poner en guardia contra algunas posibilidades desfavorables de cambio.

g4?, Ac5; 21. Dg2, Cxe1; 22. Txe1, Axe3; 23. Txe3, Tab8; 24. Te1, Db4; 25. Dg3, Dxb2; y las negras ganaron. Diagrama núm. 98

Stalda-Klawin Diagrama núm. 97 6. …, Axe3. Un cambio desfavorable: abre al adversario después de 7. fxe3, la columna f y refuerza la casilla d4. La debilidad estática del peón doblado en la columna e no tiene ninguna importancia práctica. Nimzowitsch-Taubenhaus (Ver diagrama núm. 99)

7. Cxc6, bxc6; 8. Dd3, Ae7; 9. 0-0, 0-0; 10. f4, Cd7; 11. f5?. Favorece el contraavance d5. 11. …, Ab7; 12. Dh3, d5; 13. Af3, Db6+; 14. Rh1, d4!; 15. Cd1, Aa6; 16. Te1, Da5; 17. c3, dxc3; 18. Cxc3, Cc5. La casilla d3 está completamente debilitada. 19. Ae3, Cd3; 20.

1. ..., Cxe3?. Destruye al alfil, que puede prestar servicios valiosos en el ala del rey, pero la jugada tiene sus lados oscuros, porque:

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1. refuerza el centro blanco; 2. abre a las blancas la columna fy 3. hace posible el avance del peón a e4.


Diagrama núm. 99

Diagrama núm. 100

2. fxe3, b5?. Debilita la casilla c5. Era mejor 2. ..., a5; y Tac8. 3. Tc5!, Tfc8; 4. Tdc1, g6; 5. a3, Ce8; 6. b4, Cd6; 7. Df2, f5; 8. Df4, Ce8; 9. Ae2, Cd6; 10. Af3. Las blancas refuerzan continuamente la posición de sus piezas. 10. …, Txc5. Ahora las blancas obtienen un peón libre. 11. dxc5, Ce8; 12. Td1, Cf6; 13. c6, Ac8; 14. c7, Ta7; 15. Td8+, Rg7; 16. Txc8, Txc7; 17. Cxg6. Las negras abandonaron.

13. ..., exf4; 14. Cf3, Cg6; 15. Tc1, De7; 16. Te1, Cde5; 17. Cfxe5, Cxe5; 18. f3, b6!. Una jugada nada «vistosa»; cumple la importante función de dificultar el movimiento c5. 19. Cxe5, Dxe5; 20. Dd2, Ad7; 21. Dc3, Tfe8!. En a8 debe quedar una torre para poder responder a 22. b4, con a5. 22. Dxe5, Txe5; 23. a3, a5; 24. b3, Rf7; 25. Rf2, Rf6; 26. Re2, Th5; 27. Th1, Re5!.

Alatorzev-Löwenfisch

(Ver diagrama núm. 101)

(Ver diagrama núm. 100)

La ventaja de posición de las negras es abrumadora. Aislado y débil está el peón en h2, el alfil en g2 desempeña un papel pasivo (es «malo»), las casillas negras son muy débiles en el campamento blanco, esto es, carecen de protección. 28. Rd3, h6!; 29. h3. Ahora nace una debilidad crónica en g3. 29. …, Tg5!; 30. Th2, Tg3; 31. h4, Tg8; 32. Re2, g5!; 33. hxg5, hxg5; 34. Rf2, g4!; 35. Th5+,

12. ..., f4; 13.gxf4?. Un grave error posicional. Las negras reciben una casilla fuerte en e5. Se destruye la trabazón de la cadena de los peones blancos: en la situación blanca nacen «islotes de peones» aislados (en h2). Mejor era 13. g4, a pesar de que las negras, después de 13. …, h5; podían tomar la iniciativa.

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Diagrama núm. 101

Rd4; 36. Td1+, Rc3; 37. Th7, gxf3; 38. Af1, Rc2; 39. Td3, Ah3!; 40. Txf3, Txf3+; 41. Rxf3, Axf1; 42. Txc7, Tf8!; 43. Tc6, Rd3; 44. Txd6, Ae2+; 45. Rf2, f3; 46. Th6, Tg8; 47. Th2, Rxe4; 48. Th4+, Rd3; 49. Th2, Tg6. Las blancas abandonaron.

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Lección

11 EL ATAQUE AL REY

Creo que no se exagera al decir que en el momento en que tomamos la decisión de pasar al ataque directo al rey se apodera de nosotros la vibrante alegría del combate y una maravillosa excitación creadora. Hemos podido convencernos de que el ataque necesita ciertas condiciones previas posicionales He aquí las más importantes:

1. Los reyes han enrocado en alas opuestas. 2. Ambos reyes se encuentran en la misma ala. 3. El rey se halla en el centro. Los reyes se encuentran en alas opuestas Los rasgos característicos de semejantes posiciones son:

1. La mejor colocación de las piezas (el juego conjuntado, armónico y activo), la superioridad del material de las piezas en el lugar de la lucha. 2. Un control sobre el centro, que usualmente lleva a una ventaja en el espacio (o estabilidad en el centro cerrado y bloqueado de peones). 3. La posición del rey enemigo debe estar debilitada o nosotros debemos estar convencidos de que conseguiremos causar las debilidades. Estudiemos la serie según los métodos más importantes de lucha que se utilizan en el ataque al rey en caso de:

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1. Con objeto de abrir columnas y diagonales, se puede avanzar mucho los peones en las proximidades del rey enemigo sin desguarnecer al rey propio. 2. Las fuerzas combatientes deben estar preparadas para, después del debilitamiento de la posición del rey adversario, penetrar en las brechas. 3. Como el adversario no está «dormido» y querrá también por su parte atacar al rey en el ala opuesta, se debe procurar ser el primero en tomar la iniciativa y junto a esto paralizar con medios económicos el ataque enemigo.


4. Buenas condiciones previas para el ataque las ofrece la posición insegura y debilitada del rey. Imaginémonos lo siguiente: los peones negros se encuentran en f7, g7, h7. Basta que avance el peón g7 a g6 para que tengamos ya una propicia referencia de ataque para intervenir con h4 y h5 y abrir así la columna h. En caso de que el peón h haya ido de h7 a h6, tratemos con g4g5 de abrir la columna g o procuremos desguarnecer completamente la posición del rey atacado con un sacrificio destructivo en h6. Observemos por tanto que la formación de peones alrededor del rey adversario es una guía no subestimable para nuestras acciones de combate en semejantes posiciones. He aquí ahora algunas ilustraciones sobre lo dicho. Gereben-Geller Diagrama núm. 102

13. ..., b4!. Primeramente se fija al peón blanco en b3, se lo clava en su sitio. 14. Ce2, a5. El plan estratégico de ataque de las negras consta de dos partes. 1. Después de a4 y axb3 debe quedar abierta la columna a. 2. Luego, con sus fuerzas penetrará en el campamento enemigo (en la «arteria» abierta) y finalmente 3. Acumular nuevas reservas para el ataque al rey. 15. f4. También las blancas planean un ataque de envergadura; pero no les resultará fácil abrir columnas: la falange negra de peones f7, g7, h7 está intacta. 15. …, Cd7!. Las negras trasladan inmediatamente nuevas reservas al ala de la dama. 16. f5, Cc5; 17. Df3, a4!!. Excelente y valerosamente jugado. Por lo demás son cualidades indispensables de carácter en el juego agresivo: valor, sangre fría y confianza en sí mismo. Las negras sacrifican una pieza, ya que la lucha se desarrolla ante todo bajo la divisa «¡Tiempo, tiempo!» Si son ellas las primeras que consiguen arremeter contra el rey, ya tienen la azada en la mano. 18. h4. Pero esta jugada sólo tiene un carácter «declarativo», porque, como ya se ha dicho, el ala del rey negro no está debilitada. Pero además debe subrayarse lo siguiente: las piezas blancas permanecen muy pasivas y aunque consiguieran desguarnecer al rey enemigo no podrían

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atacarlo inmediatamente de un modo eficaz. 18. …, axb3; 19. axb3, Ta2!. La torre ha penetrado ya en el campamento enemigo. 20. fxe6, fxe6; 21. De3, Da5!. Ahora amenaza ya 22. …, Txb2; 23. Rxb2, Da3+; y Ta8. 22. c4, Txb2!. Es destruida la mejor pieza defensiva del rey blanco. 23. Rxb2, Da3+; 24. Rb1, Ta8. El ataque negro se ha desencadenado. Las favorables condiciones previas están a la mano: 1. El rey blanco se encuentra desguarnecido. 2. Las negras tienen superioridad de material en el sector decisivo. 25. Cc1. Se acumulan nuevas reservas defensivas. 25. …, Da1+; 26. Rc2, Ta2+!. Las negras son implacables. Con los movimientos del texto le arrebatan al rey la última «hoja de parra». 27. Cxa2, Dxa2+; 28. Rc1, Cxb3+. Con especial vistosidad resalta aquí en el primer plano la importancia de la iniciativa. Las negras fuerzan continuamente al contrincante a prestar asentimiento a su áspera voluntad. No siempre la iniciativa se presenta de modo tan obligatorio, pero es el más importante fenómeno que acompaña a todo ataque con éxito. 29. Dxb3, Dxb3. El peligro de mate es suprimido a costa una gran pérdida de mate-

rial. El resto es una cuestión de técnica sin complicaciones. 30. Td2, Dc3+; 31. Tc2, De3+; 32. Rb2, Da3+; 33. Rb1, b3; 34. Tb2, Db4; 35. g5, Ad8!. El alfil busca un nuevo círculo de actividad. 36. Tc1, Ab6; 37. Ah3, Rf7; 38. h5, Ad4; 39. g6+, hxg6; 40. hxg6+, Re7. Las blancas abandonaron. Pero no se debe pensar que todas las partidas por el estilo son tan fáciles y que transcurren «como sobre ruedas». A menudo el atacante tiene que contar con un peligroso contraataque. Woskanjan-Simowitsch 1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. Ag5, e6; 7. Dd2, h6; 8. Ae3, Ae7; 9. Ae2, 0-0; 10. f4, Cc6; 11. 0-0-0, Ad7. Diagrama núm. 103

Las directrices de los ataques de ambos bandos quedan determina-

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das por la estructura estática de la posición. Las blancas tratarán de abrir la columna g con g4, g5. Las negras por su parte pondrán todo el peso en explotar la columna c. 12. g4!, Cxd4; 13. Dxd4, Ac6; 14. h4, d5!. La reacción más eficaz contra cualquier ataque por el ala es el contragolpe en el centro. 15. g5, Cxe4; 16. Cxe4. Al movimiento según patrón 16. gxh6, habrían seguido con mucha fuerza 16. …, Af6. 16. ..., dxe4; 17. Dc3. La dama debe reservarse para apoyar el ataque planeado. 17. …, Ad5; 18. Ad4, Tc8; 19. Dg3, h5!. Un momento muy instructivo. El atacante debe procurar abrir las esclusas del ataque, el defensor, por el contrario, tiene que cerrarlas. A costa de un peón, las negras consiguen impedir la devastadora abertura de la columna g. Esto le permite recobrar el aliento y conseguir contrajuego. 20. Axh5, Da5; 21. a3, Da4; 22. Th2, Tc4; 23. Af6!, Tfc8. (Ver diagrama núm. 104) El punto culminante de la enconada lucha. 24. b3. Casi forzado. No se juega 24. Axe7, a causa de 24. …, Txc2+; 25. Rb1, Txh2; 26. Dxh2, Db3; 27. Txd5, exd5; y los peones negros libres son muy peligrosos. A 24. Tdd2, podría seguir 24. ..., e3!. 24. …, Axa3+. Hasta aquí las negras han actuado de un modo muy sobresaliente, se han defendido de manera activa y enérgica y han sabi-

Diagrama núm. 104

do evitar la puñalada g6. Pero este movimiento palmario lleva a la derrota. Debieron jugar 24. ..., Dxa3+. Después de 25. Ab2, Tc3!; 26. Dxc3, Txc3; 27. Axa3, Axa3+; las negras tienen a cambio de la calidad un peón y dos fuertes alfiles. Ahora la posición negra se desmorona rápidamente. 25. Rb1, Db4. Esta retirada da a las blancas la posibilidad de simplificar inmediatamente. 26. g6!. Abre decisivamente la columna g. La lucha estratégica empezada en el movimiento 12.° ha hallado su final. 26. …, fxg6; Todavía el alfil está intacto: 26. ..., gxf6; 27. gxf7+, Rf8; 28. Dg8+, Re7; 29. De8+!. 27. Dxg6, T4c7; 28. Tg2, Axb3. Parece peligroso, pero una vez más las negras llegan con retraso de un tiempo. A 28. …, Df8; habría seguido simplemente 29. Tdg1. 29. Dxg7+!, Txg7; 30. Txg7+, Rf8; 31. Tf7+, Re8; 32. Th7+.

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Las negras abandonaron. El gran maestro S. Tartakower escribió en sus tiempos: «El juego del ajedrez es a menudo la tragedia de un tiempo.» Sí, en ataques semejantes frecuentemente cuelga todo de un hilo de seda. Aquel cuyo ataque avanza más rápido, gana. Para terminar, quisiéramos añadir aún: sucede que un plan estratégico, lógico y motivado tropieza en un imprevisto lance táctico. Entonces no hay nada que hacer: en las posiciones duras y dinámicas todo es posible... Seguimos una interesante lucha estratégica en el ejemplo siguiente. Lipnizky-Sacharev Diagrama núm. 105

El asalto de los peones blancos está en todo su apogeo. Pero la columna abierta es un contratriunfo nada despreciable de las negras. 16. g6!, Da5. Amenaza Da3!. A 16. ..., fxg6; podrían seguir 17.

hxg6, hxg6; 18. exd5, cxd5; 19. Cxd5, exd5; 20. Dxd5+, Tf7; 21. Th8+!. En caso de que las negras después de 16. ..., fxg6; 17. hxg6, cierren a columna h con h6, las blancas tienen la posibilidad de asaltar esta barricada: 18. exd5, cxd5; 19. Cxd5, exd5; 20. Dxd5+, Rh8; 21. Ad4!, Af6; (21. ..., Cf6; 22. Dg5!, Cg8; 23. Txh6+!); 22. Txh6+!, gxh6; 23. Th1, Rg7; 24. Txh6!. 17. gxh7+, Rh8. A veces es conveniente esconder al rey detrás del peón del adversario. Pero aquí esta maniobra no brinda ninguna salvación: La casilla g7 en la columna abierta se convierte en objeto accesible para el ataque. 18. Tdg1, Db4; 19. b3, dxe4; 20. Ad4, e5; 21. fxe5, c5. A esta posibilidad táctica se habían abandonado las negras. 22. Ac4!. Con la espantosa amenaza Dg2. Las negras habían esperado solamente 22. Ae3, a lo que podría seguir 22. …, Cxe5; 23. Ah6, gxh6; 24. Dxh6, Cg4; 25. Axg4, Dxc3!; con contrajuego. 22. …, Td8; 23. Txg7!. ¡Ahora es el triunfo de la táctica! 23. …, cxd4. En caso de 23. ..., Rxg7; entonces 24. Tg1+, Rxh7; 25. Dg2. 24. Thg1, Af8; 25. Dh6. Las negras abandonaron. En el ejemplo siguiente la lucha gira en torno de la abertura de diagonales. Keres-Petrov (Ver diagrama núm. 106) 15. h4!. Con la amenaza h5. Para suprimir ésta, las negras debili-

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Diagrama núm. 106

tan su cadena de peones. 15. …, h5. Después de la partida se demostró que las negras debieron admitir el avance con toda sangre fría: 15. ..., Cxe5; 16. fxe5, Ag7; 17. h5, Dg4; 18. De3, Af5; a pesar de que las blancas conservan la iniciativa después de Th2 y Tdh1. Pero era difícil prever que las blancas con tres sacrificios de peones iban a obtener un ataque decisivo. 16. g4!, Axe5; 17. fxe5, Dxg4; 18. De3, Cxb4. Al movimiento de bloqueo 18. …, Ae6; podían seguir 19. Tdg1, y Dh6. 19. e6!. Abre al alfil la diagonal. Ahora amenazaba ya 19. …, Ae6. 19. …, Cd5. Contra 19. ..., Cxd3+; tenía pensado Keres 20. cxd3, fxe6; 21. Tdf1, (¡había la amenaza de cambio de damas!), Tf5; 22. Thg1, Rf7; 23. Txg4!, Txf1+; 24. Rc2, hxg4; 25. De5. 20. exf7+, Txf7; 21. Ac4!. El armónico juego conjuntado tiene un aire muy estético. ¡Nuestra

fórmula mágica en acción! (Confróntese la Lección Primera.) 21. …, c6. El caballo no debe comer a la dama a causa de Td8+ y mate. Tampoco la dama debe comer al alfil a causa de 22. De8+, Tf8; 23. Dxg6++. 22. Txd5, Dxc4; 23. De8+, y las blancas ganaron. Naturalmente no se debe suponer que en los asaltos de peones se trata sólo de, en un caso, abrir las columnas para las torres, en otro, abrir las diagonales para los alfiles. No, ni muchísimo menos. Sólo en el juego armónico conjuntado de todas las piezas atacantes debe verse la particularidad del asalto de los peones. Por lo demás, nuestro tema es uno de los más difíciles en el ajedrez; exige más que nunca un profundo talento creador. He aquí una ilustración aleccionadora de la práctica del excampeón mundial. Tal-Tolusch 1. c4, Cf6; 2. Cc3, g6; 3. e4, d6; 4. d4, Ag7; 5. f3, e5; 6. Cge2, Cbd7; 7. Ag5, c6; 8. Dd2, 0-0; 9. d5. Hay aperturas en las que el adversario anuncia prematuramente de modo declarado sus tendencias agresivas. A ellas pertenece el famoso sistema Sämisch. La estrategia de las blancas se manifiesta ya en el 5.º movimiento. Impide, después de Ae3 y Dd2, el contragolpe Cg4 y, lo que es más importante, prepara el asalto g4, h4. 9. …, c5?. Ese es un grave error estratégico. Como se confirma repetidas veces, la mejor reacción contra un ataque por el ala consiste

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en un contragolpe en el centro. Si el centro está cerrado, se puede sin estorbos dedicarse al ataque del ala. Con el movimiento del texto Tolusch echa agua en el molino de su adversario. Debió jugar 9. …, Cb6; y las blancas tendrían que contar siempre con cxd5 y contrajuego de las negras. 10. g4. ¡La primera señal para el ataque! 10. …, a6; 11. Cg3, Te8; 12. h4, Da5. Esta jugada «activa» se muestra como mero fuego de artificio y lleva sólo a una pérdida de tiempo. 13. Ah6. La conocida maniobra contra la elaboración del fianchetto. A pesar de que con el centro cerrado el alfil en g7 es «malo», sirve como excelente fuerza de defensa. Por eso ofrecen las blancas el cambio de alfiles «con toda amistad». 13. …, Cf8; 14. h5, Dc7; 15. Ad3, b5. También las negras atacan a la cadena de peores adversarios. 16. 0-0-0. Las blancas rechazan el sacrificio ofrecido de peón, porque después de 16. cxb5, axb5; 17. Cxb5, Db6; sería de temer una contrapresión sobre la columna abierta. 16. …, bxc4; 17. Ab1!. No 17. Axc4, que podría llevar a una reanimación de las fuerzas enemigas después de 17. …, Ad7; Ab5. 17. …, Ah8. Las negras han decidido conservar el alfil, pero eso permite a las blancas reforzar su presión sobre el ala del rey. 18. Tdg1, Tb8; 19. Cf5!, C6d7; 20. Ag5!. Amenaza ya Ch6+. Sería erróneo 20. …, f6; a causa de 21. hxg6, hxg6; 22. Dh2. 20. …, Ag7; 21. Cxg7, Rxg7; 22. Ah6+, Rg8. Las blancas han alcanzado mucho con su maniobra insignifican-

te: la posición del rey está debilitada, el alfil en h6 es un vecino muy desagradable del rey negro. Ya están dispuestas las torres blancas para el ataque. Y sin embargo, es largo el camino hasta un ataque con éxito; hay que traer nuevas reservas de combatientes para hacer prisionero al rey negro. Este objetivo es el que persiguen las siguientes maniobras de las blancas. Diagrama núm. 107

23. f4!. Amenaza f5 y obliga a comer el peón f, lo que de nuevo hace posible que el caballo y el alfil tomen parte en el ataque. Es importante que las negras no logren bloquear la casilla e5 con Ce5. 23. …, exf4; 24. Dxf4, Dd8. No conviene 24. …, Ce5; a causa de 25. Df6. 25. hxg6, Cxg6. Después de esta jugada la posición del rey negro queda cuarteada. Pero también después de otros movimientos la situación de las ne-

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gras es crítica, como ha demostrado el maestro Panov: 25. …, fxg6; 26. Ag5, Db6; 27. Ca4, Da5; 28. Tf1, Ce5; (28. ..., Dxa4; 29. Df7+, Rh8; 30. Ah6); 29. Ae7!, Axg4; 30. Axd6. O 25. …, hxg6; 26. Ag5, f6; 27. Dh2, fxg5; 28. Dh8+, Rf7; 29. Tf1+, Cf6; 30. e5!, y Axg6+!. 26. Dh2, Cde5; 27. Af4. Más acertado era 27. Ae3, y seguir como en la partida. 27. …, Cf8. También las negras, visiblemente cansadas por la difícil lucha, escogen lo que no es lo mejor. Debieron jugar 27. ..., Cxf4. 28. Dh6, Ceg6; 29. Ag5, f6.

34. Axe4, Tg7; 35. Tf6, Axg4; 36. Thf1, Cd7; 37. Txd6, De7; 38. Txa6, Rh8; 39. Axh7!, Cb8; 40. Af5+, Rg8; 41. Ae6+, Axe6; 42. Txe6. Las negras abandonaron. En la partida BoleslavskyUfimzev hemos explicado que en las posiciones en que el atacante tiene ya a su disposición columnas abiertas (por ejemplo a consecuencia de cambios favorables en la fase de la apertura), el ataque de las piezas menores desempeña el papel principal. He aquí algunos ejemplos que muestran los peligros del enroque largo.

Diagrama núm. 108

Slonjim-Riumin Diagrama núm. 109

30. e5!. ¡Un prodigioso movimiento de fuerza! Todas las piezas blancas disparan estrepitosamente contra la cabeza del rey negro. 30. …, Txe5. No se hizo 30. ..., fxg5; a causa de 31. Axg6, hxg6; 32. Dh8+, Rf7; 33. Th7+!. 31. Axg6, Tb7; 32. Ce4!, fxg5; 33. Tf1, Txe4. Contra Cf6+ no había ninguna salvación.

En el enroque largo el talón de Aquiles es la casilla a2. Por lo general se juega precavidamente Rb1; pero no siempre se encuentra tiempo para eso. Ese es el caso que se produce aquí. 13. ..., Aa3; 14. Ca4, Axb2+; 15. Cxb2, Da3; 16. De5, Te8; 17. Dd4, c5; 18. Dc3, Dxa2; 19. Ae1.

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Hermosamente contrarrestado: 19. …, Te2!!; 20. Axe2, Ce4. Las blancas abandonaron; la red del mate es indestructible. Pillsbury-Lasker Diagrama núm. 110

25. ..., Dc4; 26. Rb2, Txa3!!; 27. De6+, Rh8; 28. Rxa3, Dc3+; 29. Ra4, b5+; 30. Rxb5, Dc4+; 31. Ra5, Ad8+; 32. Db6, Axb6++. En la columna abierta c en la defensa siciliana la casilla c2 atrae sobre sí como un imán la atención del adversario. Sacharov-Wasjukov 1. e4, c5; 2. Cf3, Cc6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, g6; 5. Cc3, Ag7; 6. Ae3, Cf6; 7. Ac4, d6; 8. f3, Db6; 9. Ab5, Dc7; 10. g4, Ad7; 1. Dd2, 0-0; 12. Ae2, Tfc8; 13. 0-0-0, b5; 14. Ccxb5. Abre voluntariamente al adversario la columna. Las blancas debieron continuar con g5. 14. …, Db7; 15. Cxc6, Axc6; 16. Cd4.

Las blancas subestimaron la posición activa de la dama negra y el tener a su disposición el enemigo la columna abierta. 16. f4. Las blancas juegan al «ataque». 16. …, Tac8; 17. f5, Txc3; 18. fxe6. Mejores perspectivas de defensa ofrecía 18. bxc3, Dxc3; 19. Df3. Pero para el atacante es a menudo psicológicamente difícil pasar del ataque a la defensa. 18. …, Ta3!!; 19. exf7+, Txf7; 20. bxa3, Db6+; 21. Ab5. En caso de 21. Ra1, Axd4+; 22. Txd4, Dxd4+; 23. Rb1, De4+; y Tf2. 21. …, Dxb5+; 22. Ra1, Tc7; 23. Td2, Tc4; 24. Thd1, Tc3; 25. Df5. En caso de 25. De2, entonces 25. …, Tc1+!.

Diagrama núm. 111

Mientras las blancas están ocupadas con sus «movimientos de rapiña», han descuidado su ataque por el ala del rey, pero, lo que es peor, el adversario sigue teniendo a su dis-

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posición la columna. No es de extrañar que de ello resulte para las negras una hermosa posibilidad de ataque. 16. …, Cxe4!; 17. fxe4, Axe4; 18. The1, Txc2+; 19. Dxc2. No 19. Cxc2, a causa de 19. …, Dxb2++. 19. …, Axc2; 20. Rxc2, Tb8!; 21. b3. En caso de 21 Cb3, entonces a5!. 21. …, Tc8+; 22. Rb1, Tc3; 23. Af3, Db4; 24. Cc2, Txc2!. Las blancas abandonaron.

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PRĂ CTICAS

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44 Juegan las blancas

Juegan las blancas

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46 Juegan las blancas

Juegan las blancas

Juegan las blancas

Juegan las blancas

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Lección

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LOS REYES HAN HECHO EL ENROQUE CORTO

También aquí rige el principio fundamental de todo ataque: 1. Posición asegurada en centro. 2. Superioridad de material el lugar del combate en acciones decisivas de la cha. 3. Continua iniciativa.

el en las lu-

de los tipos de ataque. Exponer todas las clases sistemáticamente y con finos matices en el marco de una conferencia, por desgracia es imposible. Tampoco es nuestro propósito. Basta con los métodos más importantes. En cuanto a las subdivisiones y variantes y a los inesperados giros tácticos, uno mismo puede encontrarlos por su cuenta con aplicado estudio y mucha práctica.

¿Qué métodos determinados de lucha son los más aplicables en tales ataques? a) Destrucción de los peones del ala del rey; b) debilitamiento de la falange de los peones con la consiguiente irrupción de piezas; c) abertura de columnas y diagonales; d) ataque con alfil de distinto color al del adversario; e) ataques de las piezas pesadas; f) ataques de los peones de asalto. Naturalmente todo esto constituye sólo las líneas fundamentales

a) Destrucción de los peones del ala del rey Para desbaratar el ala del rey adversario no basta con la buena voluntad. Hay que haberse asegurado ciertas ventajas posicionales para poder pasar a un tipo cualquiera de acción enérgica. Sigamos atentamente cómo se van acumulando semejantes ventajas. Goglidse-Flohr 1. d4, Cf6; 2. c4, g6; 3. Cf3, Ag7; 4. g3, 0-0; 5. Ag2, d6; 6. 0-0, Cbd7; 7. Dc2. Mejor habría sido 7. Cc3. 7. ..., e5; 8. dxe5.

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El comienzo de un plan desgraciado: ataque al ala de la dama. Mejor era el elástico 8. Td1. 8. …, dxe5; 9. Td1, De7; 10. Cc3, c6; 11. Ca4?. Quiere impedir Cc5 y planea c5. Pero semejantes operaciones de ala sólo pueden llevarse a cabo cuando se tiene asegurada la posición en el centro. 11. …, Te8; 12. h3, Ch5; 13. c5. Lleva a un debilitamiento de la formación de peones del ala del rey. 13. …, e4; 14. Cd4, e3!; 15. Axe3, Cxg3; 16. Tac1, Cf6; 17. Cc3. ¡La arrepentida retirada! 17. …, Cfe4; 18. Cxe4, Cxe4; 19. Af4. Algo más enérgico era 19. Cf3.

centralizar la segunda torre: 26. …, Tae8!. Sería malo también 25. De4, a causa de 25. …, Dh5+; 26. Rf2, Axd4+; 27. Dxd4, Txe2+. 25. …, Axf4; 26. exf4, Dh3+; 27. Rf2, Te3!; 28. Tg1, Tae8; 29. Tg2, Dh4+. Las blancas abandonaron. En esta partida se puso claramente de manifiesto la íntima relación entre el centro y la acción sobre el ala, (Comparen ustedes también la partida Keres-Böök.) En la partida siguiente las blancas cavaron «la tumba» al adversario en la casilla g7. Dubinin-Petrov

Diagrama núm. 112 1. e4, e6; 2. d4, d5; 3. Cc3, dxe4; 4. Cxe4, Cd7; 5. Cf3, Cgf6; 6. Cg3, c5; 7. dxc5, Axc5; 8. Ad3, Db6; 9. 0-0, 0-0; 10. De2, Te8; 11. c3, Cf8. La salida de la dama a b6 era innecesaria. En tales casos se debe tener el valor de confesar la falta y de tratar de hacer bueno el descuido. Mejor era 11. …, Dc7; seguido de b6, Ab7. 12. Ce5, Cg6; 13. Axg6. El comienzo de un original ataque. 13. …, hxg6; 14. h4, Dc7; 15. h5, gxh5; 16. Cxh5, Ch7. 19. …, Cxf2!. La casilla f2 (o respectivamente f7) es a menudo el objetivo del atacante. 20. Rxf2, Dh4+; 21. Rf3, Axh3. El ala del rey es desmantelada. 22. Axh3, Dxh3+; 23. Rf2, Dh4+; 24. Rf3, Ae5!. Liquida la pieza de la defensa. 25. e3. En caso de 25. Axe5, entonces 25. …, Txe5; con la amenaza de

(Ver diagrama núm. 113) 17. Cxg7!, Rxg7; 18. Dh5, Af8. En caso de 18. …, Rg8; entonces 19. Te1, seguido de Te4. En caso de 19. …, Td8; 20. Ah6, Af8; 21. Te3!. 19. Te1. A las blancas les aseguran la victoria no sólo la debilita-

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Diagrama núm. 113

Veressov-Dsensiolovsky Diagrama núm. 114

da ala del rey adversario, sino: 1.°, la activa posición del caballo centralizado y la posición amenazadora de la dama; 2.°, la posibilidad de traer más y más nuevas reservas para reforzar el ataque contra el rey. 19. …, Rg8; 20. Te3, Te7; 21. Tg3+, Ag7; 22. Txg7+. Hagan ustedes el favor de observar cómo de nuevo es destruido el defensor. 22. …, Rxg7; 23. Ah6+, Rh8; 24. Td1!. Amenaza 25. Dg4, ya que 25. …, Dxe5; es imposible a causa de 26. Td8+. 24. …, Cf6; 25. Ag7+, con dos piezas!. Por tercera vez se produce un sacrificio en g7!!. Ahora queda el rey completamente desmantelado. 25. …, Rxg7; 26. Dg5+, Rh8; 27. Dxf6+, Rg8; 28. Td4. La intervención de esta reserva resulta decisiva. Las negras abandonaron.

Una rápida mirada a la posición basta para comprobar que el rey negro se encuentra sin protección: el caballo negro está tejos, el grueso de las piezas en las filas 8.ª y 7.ª actúa con cierta impotencia. La dama blanca está colocada activamente, los alfiles y la torre dispuestos al asalto. En semejantes situaciones la ley suprema es: actuar rápida y enérgicamente, antes de que el adversario consiga reunir nuevas reservas defensivas. Así obraron precisamente las blancas. 16. Axh7+!, Rxh7; 17. Ce5. ¡Nuevamente el caballo centralizado! Amenaza 18. Dh5+, Rg8; 19. Dxf7+, Rh8; 20. Te3, seguido de Th3. 17. …, Cc4. «Demasiado tarde (entiéndase atrás) —Vienes a salvar al amigo (entiéndase rey)», podría decirse parafraseando a Schiller... 18. Dh5+, Rg8; 19. Dxf7+, Rh7; 20. Cxd7, Dxd7; 21. Txe6!, Dd8. También después de 21. ...,

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b) Debilitamiento de la falange de los peones con la consiguiente irrupción de piezas.

Rh8; 22. Ah6!, Tg8; 23. Axg7+!, pierden las negras rápidamente. 22. Th6++.

Lasker-Capablanca Diagrama núm. 116

Una estratagema que se da muy a menudo es el sacrificio destructivo en h6. Koblenz-Wood Diagrama núm. 115

Las blancas tienen las siguientes ventajas posicionales que forman las condiciones previas favorables para un ataque al rey: También aquí el mismo cuadro: las blancas tienen superioridad de material en el ala del rey. El hito de ataque h6 le salta a uno directamente a los ojos. La situación está madura para una simplificación aniquiladora: 24. Axh6!, gxh6; 25. Dxh6, Af6. En caso de 25. ..., Cf6; 26. Cg5!, Ad8; 27. Ah7+, Cxh7; 28. Dxh7+, Rf8; 29. Cg6+!, fxg6; 30. Cxe6++. 26. Ah7+, Rh8; 27. Cxf7+!, Axf7; 28. Ag6+, Rg8; 29. Dh7+. Las negras abandonaron.

1. El control sobre el centro. 2. Los alfiles están colocados activamente. 3. La dama y las torres están listas para la batalla. Pero antes de lanzarse al ataque decisivo, Lasker primeramente debilita y cuartea el ala del rey negro. 17. Dc2!, g6. Tras 17. ..., h6; habrían jugado las blancas 18. De2, seguido de De4. 18. Ae5!, Ag7; 19. h4!, Dd8; 20. h5, Dg5; 21. Axg7, Rxg7; 22. Te5, De7; 23. Tde1, Tg8; 24. Dc1!. Dirigido contra 24. …, Rf8; a lo que seguiría 25. Dh6+.

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24. …, Tad8; 25. T1e3, Ac8; 26. Th3, Rf8; 27. Dh6+, Tg7; 28. hxg6, hxg6; 29. Axg6!, Df6. No conviene 29. ..., fxg6; a causa de 30. Dh8+. 30. Tg5!, Re7; 31. Tf3, Dxf3; 32. gxf3. Las blancas alcanzaron la victoria.

c) Abertura de columnas y diagonales Taimanov-Berg Diagrama núm. 118

Bronstein-Najdorf Diagrama núm. 117

13. f6!. ¡Introduce la cuña en el corazón mismo de la débil posición del rey negro! 13. …, Rh8. Tras 13. ..., Cxf6; habría sido muy desagradable 14. Ag5, seguido de Cg3, Ch5. 14. d5, Ca5; 15. Cg3, gxf6. En la situación de las negras ha nacido una zona de debilidad: h5, f5, h6. 16. Cf5. Inmediatamente el caballo ocupa el hueco «ofrecido». 16. …, Ac8; 17. Dh5, Axf5; 18. exf5, Tg8; 19. Tf3, Tg7; 20. Ah6, Tg8; 21. Th3!. Las negras abandonaron. Había la amenaza Af8.

Las blancas jugaron 19. f3, exf3; 20. Ad3!. Las negras esperaban 20. Axf3, a lo que pensaban contestar con 20. …, Cd5!; para simplificar la posición. El movimiento del texto se muestra especialmente fuerte: el dominio de la diagonal b1-h7 es muy peligroso. 20. …, fxg2; 21. Tf2. Habría sido prematuro 21. Txf6, Dxf6; 22. Dxh7+, Rf8; y el rey escapa ileso. 21. …, h6. Había ya la amenaza d5. 22. Txg2. Ahora las blancas tienen también la columna g a su disposición. El ataque de las blancas va a ser pronto imparable. 22. …, Rh8; 23. Tf1, Ch7. Tampoco ayudaba 23. ..., Axe5; 24. dxe5, Ch7; a causa de 25. Tf6!. 24. Dh5, Cf6; 25. Txf6, Dxf6; 26. d5!!. Nuevamente muy fuerte: ¡también interviene el alfil que se mueve por casillas negras!

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26. …, Axd5. A 26. ..., Axe5; podría seguir 27. Axe5, Ag4; 28. Axf6, Axh5; 29. Txg7, con la inesquivable amenaza Th7 y Th8. En la partida se siguió aún: 27. Cd7, Dxc3; 28. bxc3, Axg2; 29. Df5, y las negras abandonaron. d) Ataque con alfil de distinto color al del adversario De una manera peculiar transcurren los ataques cuando en el tablero han quedado alfiles de distintos colores. La ausencia «del oponente» permite al alfil ejercer una presión muy fuerte. Rubinstein-Spielmann Diagrama núm. 119

29. Tc4, h5; 30. Da3, Tb7; 31. e4, Td8; 32. Df3, Tbd7. Las negras no quieren permitir Df6. 33. De3, Rh7; 34. Ac5. La peculiaridad de que las blancas sólo se muevan sobre casillas negras. 34. …, Td1+; 35. Rh2, Txc1. Las blancas ganan también después de 35. ..., Rg7!; de la siguiente e instructiva manera: 36. Txd1, Txd1; 37. Td4, Df1; 38. Txd1, Dxd1; 39. Dg5, Dd7; 40. Df6+, Rg8; 41. Ae3!, Rh7; 42. h4!, y no hay ninguna salvación contra Ah6!. 36. Af8!. Las negras abandonaron. En el ejemplo siguiente el alfil de las blancas no desempeñó un papel tan lamentablemente pasivo como el alfil de las negras en el ejemplo anterior, pero el baluarte de peones f6 y g7 frena fuertemente su actividad. Por el contrario, la posición del rey blanco es expuesta porque el peón f ha avanzado a f4 y la presión del alfil de las negras resulta difícil sacudírsela. Kotov-Botvinnik (Ver diagrama núm. 120)

26. Axd5. El caballo es destruido, ya que eventualmente podría proteger las casillas negras. 26. …, Txd5; 27. Ad4, Da5; 28. h3, Da6. Una resistencia más tenaz prometía 28. ..., c5.

31. ..., Te4; 32. Te1!. Trata de simplificar la posición con el cambio. De otra manera se sigue 32. …, Tae8; Dg4, Te2. 32. …, Txe1; 33. Dxe1, Txa3; 34. Rh1. ¡Una jugada inútil con premura de tiempo! 34. …, Ta8. Las negras, cogidas también en apuro de tiempo, no hacen el movimiento justo. Debieron jugar 34. ..., Tf3!. 35. Te2, Rh7; 36. h3, Te8!; 37. Df2. Caen en la trampa. Pero, como recalca Botvinnik, las negras tam-

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Diagrama núm. 120

Diagrama núm. 121

bién debían ganar después de 37. Dd2!, Td8; 38. De3, Df5; 39. Rg1, b5. 37. …, Dxg2+; 38. Dxg2, Txe2. Las blancas abandonaron.

las piezas pesadas. 1. …, De4+; 2. Rh2, Axd4. Era más sólido 2. ..., f6. 3. Dxf7+, Rh8; 4. Txd4, Dxd4; 5. Dh5+, Rg8; 6. Dg6+, Rh8; 7. Tf7, Txe2+; 8. Rh3, Dxh4+!; 9. Rxh4, Th2+; 10. Rg5, Tg8; 11. Txe7!, Th3; 12. g4. Las negras abandonaron. Había la amenaza 13. Te8, tras Txg6+; 13. Rxg6, decide la amenaza de mate en e8.

e) Ataques de las piezas pesadas Cuando sobre el tablero sólo han quedado las damas y las torres, circula la equivocada opinión de que la lucha ha asumido el carácter de final de juego. Pero eso es un error. La acertada valoración de la posición depende de la seguridad relativa del rey. Cuando se consigue tomar la iniciativa e iniciar un ataque al rey se obtienen verdaderas posibilidades de victoria. Romanovsky-Alatorzev (Ver diagrama núm. 121) 1. Ad4!. Mediante este cambio de piezas esperaban las blancas poder obtener en la lucha el ataque de

Capablanca-Alekhine (Ver diagrama núm. 122) 30. ..., Te6!. Las negras están dispuestas a separarse del peón ganado para centralizar sus fuerzas y pasar entonces al ataque contra el rey. 31. Ta8, Te5!; 32. Txa7, c5; 33. Td7, De6; 34. Dd3+, g6; 35. Td8, d4; 36. a4, Te1+; 37. Rg2, Dc6+; 38. f3, Te3; 39. Dd1, De6. La posición del rey está debilitada, lo que barrunta la derrota. 40. g4, Te2+; 41. Rh3, De3; 42. Dh1, Df4; 43. h5, Tf2. Las blancas

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Diagrama núm. 122

14. …, b4; 15. Ce2, e5!; 16. f5. Diagrama núm. 123

abandonaron. f)

Ataques de los peones de asalto

En caso de que los reyes hayan hecho el enroque corto, el asalto de los peones es desde luego una espada de dos filos, porque el avance de los peones debilita en cierto grado la posición del rey. El mejor medio contra semejantes ataques es, como ya sabemos, el contraavance en el centro. Vajda-Kotov 1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. Ae2, Dc7; 7. 0-0, e6; 8. f4, Cc6; 9. Rh1, Ae7; 10. Af3, Ad7; 11. Cb3, 0-0; 12. Ae3, Tfd8; 13. De1, b5; 14. g4. Las blancas debieron afirmar la posición del caballo en el centro con 14. a3. Su operación de ala es enérgicamente contrarrestada.

16. …, d5!; 17. g5. Quizás habría sido mejor 17. exd5, a pesar de que después de 17. …, e4; 18. dxc6, exf3; 19. cxd7, fxe2; 20. Dxe2, Txd7; la posición blanca muestra debilidades. 17. …, Cxe4; 18. Axe4, dxe4; 19. f6, Af8; 20. fxg7, Axg7; 21. Dh4, Ce7; 22. Cg3, Cg6; 23. Dh5, Dc8!; 24. De2, Ag4!; 25. Df2, Af3+; 26. Rg1, Cf4!. Se hace visible la expuesta posición de las blancas. 27. Axf4, exf4; 28. Cxe4, Axe4; 29. Dxf4, Ag6. Las blancas abandonaron. En un centro hecho un cerrojo, especialmente en las aperturas cerradas, se encuentran más a menudo estos asaltos de peones. La misión del atacante consiste en entrar en contacto con la muralla de peones adversarios, en abrir columnas y en ocuparlas.

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Uno de estos planes estratégicos llevaron a cabo las negras en la partida siguiente. Taimanov-Najdorf 1. d4, Cf6; 2. c4, g6; 3. Cc3, Ag7; 4. e4, d6; 5. Cf3, 0-0; 6. Ae2, e5; 7. 0-0, Cc6; 8. d5, Ce7; 9. Ce1, Cd7; 10. Ae3, f5; 11. f3, f4; 12. Af2, g5; 13. Cd3, Cf6; 14. c5. Las blancas se esfuerzan en llevar un contraataque al ala opuesta. 14. …, Cg6; 15. Tc1, Tf7; 16. Tc2, Af8; 17. cxd6, cxd6; 18. Dd2, g4; 19. Tfc1. Diagrama núm. 124

Cuando nuestros peones entran en contacta con los peones enemigos, nos ocupa continuamente el pensamiento de cuándo y dónde cambiar. Mucho depende de la peculiaridad de la posición, pero lo más importante es: debemos analizar exactamente hasta qué punto, después de la abertura de columnas, podremos

hacer que nuestras piezas estén preparadas para la lucha. 19. …, g3!. Después de este sacrificio aumenta enormemente el embate negro. 20. hxg3, fxg3; 21. Axg3, Ch5; 22. Ah2, Ae7; 23. Cb1, Ad7; 24. De1, Ag5!. El alfil «malo» ha salido de su «costra de peones» y se ha transformado en una fuerte figura de ataque. 25. Cd2, Ae3+; 26. Rh1, Dg5; 27. Af1, Taf8; 28. Td1, b5!. En el remolino del ataque, las negras no se olvidan de frenar también el juego del adversario. El último movimiento iba dirigido contra Cc4. 29. a4, a6; 30. axb5, axb5; 31. Tc7. Las blancas no quieren permanecer pasivas, pero la torre tenía que continuar en la segunda fila para proteger la casilla g2. 31. …, Tg7; 32. Cb3, Ch4; 33. Tc2, Ah3!. El ataque de las negras avanza rápidamente. 34. De2, Cxg2; 35. Axg2, Axg2+; 36. Dxg2, Dh4; 37. Dxg7+, Rxg7; 38. Tg2+, Rh8; 39. Ce1, Cf4; 40. Tg3, Af2; 41. Tg4, Dh3; 42. Cd2, h5; 43. Tg5, y las blancas abandonaron. Está claro que en semejantes asaltos de peones resulta sobremanera difícil despachar «recetas milagrosas». Alexander Alekhine escribió en sus tiempos que el ataque en el ajedrez, hablando literalmente, no puede enseñarse. La práctica del moderno método ajedrecístico ha mostrado que un aplicado estudio de ejemplos instructivos y años de práctica pueden aumentar considerable-

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Diagrama núm. 125

mente la maestría en el juego del ataque. Pero lo que es difícil añadir metódicamente al ataque es la sensibilidad en la yema de los dedos, la fina intuición para darse cuenta anticipadamente de las venideras acciones de la lucha. Especialmente útil es poner en acción esta facultad en decisiones sobre cuándo y dónde realizar un asalto con peones que siempre entraña cierto riesgo. El rey en el centro Uno de los principios de importancia vital en la fase de la apertura dice que hay que organizar lo más rápidamente posible la seguridad del rey. En esto la mejor ayuda es el enroque. En caso de que el rey se haya quedado empantanado en el centro de su fila, esto no sólo impide el juego conjuntando de las torres, sino que puede ser precisamente mortal para el rey. El método fundamental para el atacante salta a la vista: mantener al rey en ese centro, destruir la muralla protectora de los peones y luego, con las demás piezas, ir directamente contra el rey. Como el precio por el «cuero cabelludo» del rey nunca es demasiado alto, son posibles grandes sacrificios de piezas.

Una trampa, pero en la cual no caen las blancas. 28. Cb3!. Pero no 28. Dxf8+?, Rc7; 29. Dxf6, a causa de 29. …, b3!. 28. ..., Dd5; 29. Dxf8+, Rc7; 30. Dxf6, Te8; 31. Tc1, Aa4; 32. Dd4, Db7; 33. Td1, Te6; 34. Dc4+. Las negras abandonaron. No siempre la falange de los peones es destruida de una manera tan «brutal» con sacrificios de piezas. A menudo son primeramente los peones los que ponen manos a la obra de agujerear la muralla defensiva de los peones para preparar los ataques posteriores directos de las piezas contra el rey. Crezulescu-Soos

He aquí una ilustración. Tal-Klaman

(Ver diagrama núm. 126)

(Ver diagrama núm. 125)

El rey se encuentra aún en el centro de su fila. En caso de que las negras consigan abrir la columna e, para las blancas la posición no protegida del alfil en e3 puede ser fatídica.

23. Axf5, exf5; 24. Txe7+!, Rxe7; 25. Te1+, Rd8; 26. Dh4+, f6; 27. Dh6!, Da5.

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Diagrama núm. 126

do. A menudo la misión más importante del atacante consiste ante todo en dificultar el enroque del rey. Un usual medio táctico es la introducción de una pieza en f2 (o respectivamente f7). En tales casos el rey se ve obligado a permanecer en el centro de su fila. Entonces trataremos de convertirlo en objetivo de nuestro ataque con todos los medios. Petrosian-Kortschnoi Diagrama núm. 127

En la partida se siguió: 8. ..., exd4; 9. Cxd4, d5!; 10. cxd5, cxd5; 11. exd5, Te8; 12. Rf2. Las negras han llevado a cabo su plan estratégico, pero no se ve cómo gradualmente podrán seguir el juego táctico. 12. …, Cc6!; 13. Cc2. Las blancas no debían aceptar el sacrificio de la pieza: 13. dxc6, Txe3!; 14. Rxe3, Cg4+!; 15. fxg4, Dxd4+; 16. Re2, Axg4+; 17. Re1, Te8+; 18. Ce2, De4; 19. Dd1, Axb2; y las negras ganan. En la partida se siguió: 13. …, Ce5; 14. Ab5, Ad7; 15. The1, Cfg4+; 16. fxg4, Cxg4+; 17. Rg1, Dh4; 18. h3, Txe3; 19. Cxe3. Era mejor 19. hxg4. 19. ..., Te8; 20. Axd7, Txe3; 21. Txe3, Df2+; 22. Rh1, Cxe3; 23. Tg1, Ae5. Las negras ganaron. Había la amenaza aniquiladora Dg3. También aquí el cuadro usual: un reino por un tiempo, rápido, rápido llevar todas las reservas al ataque antes de que el rey haya enroca-

15. Axf7+!, Rxf7; 16. Db3+, Re8; 17. Cd5, Ad6; 18. Ce6, b5; 19. Cdc7+, Re7; 20. Cd4!. Esto es aún mucho más fuerte que «tragar» inmediatamente la calidad. 20. …, Rf8 21. Cxa8. Las negras abandonaron, porque después de 21. …, Dxa8; 22. De6, son inevitables severas pérdidas. A veces impedimos el enroque tomando el control de una diagonal o de la vertical que el rey tiene que cruzar. Para tales fines pueden hacerse sacrificios a largo plazo.

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Spielmann-Duras Diagrama núm. 128

modo impedirle el despliegue al adversario. Mieses-Spielmann Diagrama núm. 129

12. a4!, Ac6. En caso de 12. ..., 0-0?; entonces 13. Aa3. 13. Aa3, Dg5; 14. f3, Cd5; 15. Cg3!, De3+; 16. Tf2!, Cxc3; 17. Df1, Rd8. A causa de la amenaza Cf5! este movimiento es obligado. La tarea siguiente de las blancas consiste en explotar la posición insegura del rey negro. 18. Ab2, Cd5; 19. Td1, Cd7; 20. Ae4, Db6; 21. Ad4, Da5; 22. c4, C5b6; 23. Dd3!. Había ya la amenaza Axb6+ y Axc6. 23. …, Rc8; 24. Tb2!, Ce5; 25. De2!, Cexc4; 26. Tc2, Db4; 27. Tdc1, Ca3; 28. Txc6+, bxc6; 29. Txc6+, Rd7; 30. Ac5, Dc4; 31. Dd2+, Cd5; 32. Td6+, Re8; 33. Axa3. He aquí que otra vez está ante la puerta... 33. …, Td8; 34. Cf5!, Dc7; 35. Cxg7+, Rf8; 36. Txd8+, con dos piezas, Rxg7; 37. Dg5++. Una proeza maravillosa. En el ejemplo siguiente las negras no vacilan en hacer cualesquiera sacrificios de piezas con tal de abrir la columna a la torre y de ese

17. ..., d5!; 18. exd5, Axd5; 19. cxd5, Dxd5; 20. Dg3, Tfe8+; 21. Ae2, Tbd8; 22. Cc3. Había amenaza además de 22. …, Dd2+; la de 22. ..., Txe2+!; 23. Rxe2, Dc4+!; y Te8+. 22. …, Dd2+; 23. Rf1, Cd5!; 24. Te1, Cxf4; 25. Df2, Td4; 26. g3, Ch3; 27. Df5, Dxb2; 28. Dxh3. Era más resistente 28. Cd1, a pesar de que las negras, después de 28. ..., Dd2!; conservarían la iniciativa. 28. …, Dxc3; 29. Df5, Tde4!. En esta clavada las blancas tienen su perdición. 30. Df2, Dd2; 31. Tg1, T4e6!; 32. Tg2, Tf6; 33. Af3, Txe1+. Las blancas abandonaron. La permanencia del rey en el centro se produce por lo general después de uno de los siguientes errores posicionales:

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1. Resultado de la rapiña de un peón. 2. El ir de un lado a otro con una sola pieza. 3. Agrupamientos desfavorables de las piezas. Las consecuencias de estos descuidos: Pérdida de tiempo y con ello retraso en el despliegue. He aquí tres ilustraciones de lo dicho. Keres-Winter 1. e4, c5; 2. Cf3, Cf6; 3. e5, Cd5; 4. Cc3, e6; 5. Cxd5, exd5; 6. d4, d6; 7. Ag5, Da5+?; 8. c3, cxd4; 9. Ad3, dxc3; 10. 0-0, cxb2?; 11. Tb1, dxe5; 12. Cxe5, Ad6. Las negras se dan cuenta de que ya es hora de pensar también en el despliegue del ala del rey. Pero ya es demasiado tarde.

15. Axg6+, hxg6; 16. Dxh8, Af5; 17. Tfe1, Ae4; 18. Txe4, dxe4; 19. Df6+. Las negras abandonaron. L. Steiner-Koblenz 1. e4, Cf6; 2. e5, Cd5; 3. d4, d6; 4. Cf3, Ag4; 5. h3, Axf3; 6. Dxf3, dxe5; 7. dxe5, e6; 8. a3, c6; 9. Dg3, Cd7; 10. Cd2, Ce7!; 11. Cf3, Cg6; 12. Ad2, Cc5; 13. Ae3, Ce4; 14. Dh2. Cuatro movimientos con la dama. Como «compensación» una posición pasiva en h2. 14. …, Da5+; 15. c3, 0-0-0; 16. Tc1. Diagrama núm. 131

Diagrama núm. 130

13. Cxf7!. El sacrificio «tradicional». 13. …, Rxf7; 14. Dh5+, g6;

No es difícil observar que las blancas no se han comportado con especial economía en lo que se refiere a los movimientos de despliegue. A pesar de eso, ahora amenazan escapar con 17. Ae2, y 0-0. Por tanto, hay que mantener a toda costa al rey en el centro de su fila. 16. …, Ac5!; 17. b4. Después de 17. Axc5, Dxc5; 18. Tc2, h5!;

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seguido de Td5 y Thd8, las negras quedan con superioridad. 17. …, Dxa3; 18. bxc5, Cxc3!. Hay la amenaza 19. …, Dxc1+!. 19. Ae2, Db2; 20. Cg1, Ca2!. ¡Ésa es la cuestión! 21. Td1, Txd1+; 22. Axd1, Td8!. Las blancas no pueden hacer 23. Cf3, a causa de Txd1+!. 23. f4, Da1. Con este movimiento acaba la combinación iniciada con Ac5. Técnicamente no era difícil de calcular, porque las respuestas de las blancas eran forzadas y no eran dignas de tomase en cuenta las variantes. 24. Ad2, Cc3; 25. Axc3, Dxc3+; 26. Rf2, Txd1; 27. Cf3, Dxc5+; 28. Rg3, Txh1; 29. Dxh1, De3; y las blancas abandonaron pronto. El tercer ejemplo muestra al excampeón mundial Lasker a los 67 años actuando en su último gran éxito en el torneo de Moscú de 1935.

Diagrama núm. 132

13. Txf6!, gxf6; 14. Dh5+, Rd8; 15. Df7, Ad7; 15. ..., Ae7; 16. Cf5!, Te8; 17. Cxd6!, Axd6; 18. Ab6+, o 16. ..., Dc7; 17. Ca4. 16. Dxf6+, Rc7; 17. Dxh8, Ah6; 18. Cxe6+!, Dxe6; 19. Dxa8, Axe3+; 20. Rh1. Las negras abandonaron. ¡Claramente compulsivo y convincente!

Lasker-Pirc 1. e4, c5; 2. Cf3, Cc6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, d6; 6. Ae2, e6; 7. 0-0, a6; 8. Ae3, Dc7; 9. f4, Ca5. El comienzo de una maniobra que roba tiempo. Debió jugarse 9. ..., Ae7. 10. f5!, Cc4; 11. Axc4, Dxc4; 12. fxe6, fxe6.

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Lección

13

EL ATAQUE CONTRA EL ALA DE DAMA

Al contrario que en el ataque contra el ala del rey, el ataque contra el ala de la dama transcurre más reposadamente y sin grandes lances de sacrificio. Por otra parte también aquí es de la mayor importancia la ley de la coordinación de las fuerzas en el ataque. Las condiciones previas favorables para un ataque con éxito en el ala de la dama son:

con el centro y puede también (aunque raras veces) pasar al ataque contra el ala del rey. Consideremos la serie indicada según las clases más importantes de ataque contra el ala de la dama.

a) Debilidades de peones (compárese también la partida Taimanov-Suetin). b) La superioridad numérica de peones en el ala de la dama. Ello permite formar peones libres que por su parte frenan considerablemente la actividad del adversario. c) El control sobre columnas y diagonales abiertas. d) Puntos fuertes. Desde ellos las piezas pueden irrumpir en el campamento enemigo.

1. d4, Cf6; 2. c4, e6; 3. Cc3, Ab4; 4. a3, Axc3+; 5. bxc3, 0-0; 6. f3, Ce8; 7. e4, b6; 8. Ch3, Cc6; 9. e5, Aa6; 10. Da4, Ca5. Las negras concentran el ataque contra el ala de la dama.

Debe recalcarse que el ataque en el ala de la dama no transcurre, en el aspecto del espacio, en límites angostos. Está en íntima relación

a) Ataque contra debilidades de peones Szabó-Taimanov

(Ver diagrama núm. 133) 11. Ae3, f6!; 12. Ad3, fxe5; 13. Ag5. No se juega 13. dxe5, a causa de 13. …, Axc4; 14. Axc4, Dh4+. 13. ..., Dc8; 14. dxe5, h6; 15. Ae3, d5; 16. Dc2, Cxc4. El ataque ha producido frutos. Pero las negras tienen que estar en guardia en el ala del rey.

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Diagrama núm. 133

17. Axc4. El caballo estaba demasiado amenazador en c4. 17. ..., Axc4; 18. Dg6, Tf5!; 19. Axh6, Txe5+; 20. Rf2, Te2+; 21. Rg3, Dd7. El ataque ha pasado del ala de la dama al centro y luego al ala del rey. Al final decide el avance del peón libre en el centro. 22. Cg5, Cf6; 23. The1, Te8; 24. Txe2, Axe2; 25. h4, e5; 26. Rf2, Ac4; 27. Td1, c5; 28. h5, d4; 29. Te1, d3!; 30. Rg1, Ab3; 31. Ce4, Cxe4; 32. Txe4, Te6; 33. Dg4, d2; 34. Axd2, Dxd2. Las blancas abandonaron. En la siguiente partida el plan estratégico de las blancas es muy revelador: al doblar las torres en la columna c, obliga al adversario a crearse una debilidad de peones en c6. A continuación el objetivo es rodeado y destruido. Petrosian-Krogius 1. d4, Cf6; 2. Cf3, g6; 3. c4, Ag7; 4. Cc3, d5; 5. Ag5, Ce4; 6.

cxd5, Cxg5; 7. Cxg5, e6; 8. Cf3, exd5; 9. e3, 0-0; 10. Ad3, Cc6. El comienzo de un desgraciado plan pasivo. Las posibilidades de las negras estaban en c6, f5, Cd7, Cf6, Ce4, seguido por el agresivo g5, (como muestra la práctica moderna de los torneos, las negras obtienen contrajuego). La reacción pasiva contra planes del adversario es ya la mitad del camino hacia la derrota. 11. 0-0, Ce7; 12. b4. Empieza el llamado ataque de la minoría. A pesar de que debamos atacar allí donde seamos más fuertes, en este caso la columna abierta c y el avance del peón b permite, con fuerzas más débiles de peones, iniciar un ataque estratégico. 12. …, Af5. Petrosian opina que era mejor 12. …, Ag4. 13. Axf5, Cxf5; 14. b5, Dd6; 15. Db3, Ce7; 16. Tfc1, Rh8?. Un inútil movimiento de espera. 17. Tc2, h6. Para defenderse contra Cg5 y e4. 18. Tac1, c6; 19. Ca4, Tab8; 20. g3. Sobre esta jugada escribe Petrosian: «No tiene ninguna prisa. El movimiento protege contra posibles peligros de mate en la primera fila.» 20. ..., Rh7; 21. Cc5, Tfd8. Forzosamente cuesta un peón. Pero también después de 21. ..., b6; 22. Cd3, cxb5; 23. Dxb5, Tfc8; 24. Txc8, Txc8; 25. Txc8, Cxc8; 26. Cf4, Ce7; 27. De8, la posición de las negras es crítica. 22. bxc6, bxc6; 23. Da4. Es atacado el peón c6 y a7. 23. …, Df6; 24. Rg2, Ta8; 25. Cb7, Te8; 26. Ca5, g5. Sólo ahora pasan las negras al

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Taimanov-Neschmetdinov

contraataque. Pero llegan demasiado tarde. Diagrama núm. 134

27. h3, Df5; 28. Cxc6, De4; 29. Tc5, f5; 30. Dc2, Cxc6; 31. Txc6, f4. El contraataque no es peligroso, porque las piezas blancas están bien situadas. 32. exf4, gxf4; 33. g4, Axd4. El alfil ha pasado a ser activo, pero ya tampoco eso sirve de ayuda. 34. Dd2, Ag7; 35. Te1, Da4; 36. Dxd5, Txe1; 37. Cxe1, Tf8; 38. Cf3. «Triunfan las centralizadas piezas blancas. La dama negra no dispone de ningún movimiento razonable», escribe sobre esta posición el triunfador. Se siguió aún: 38. …, Rh8; 39. Tc7, a6; 40. Db7, Tg8; 41. Ch4. Las negras abandonaron. Jugaron toda la partida demasiado pasivamente. He aquí ahora un buen ejemplo de cómo se debe reaccionar contra semejantes ataques de minoría.

1. d4, d5; 2. c4, c6; 3. Cf3, e6; 4. cxd5, exd5; 5. Cc3, Cf6; 6. Ag5, Ae7; 7. Dc2, Cbd7; 8. e3, 0-0; 9. Ad3, Te8; 10. 0-0, Cf8; 11. Tab1, a5!; 12. a3, Ce4!; 13. Axe7, Dxe7; 14. b4, axb4; 15. axb4, Cg6; 16. b5. «Lógico», pero desfavorable. Las blancas debieron jugar 16. Tfe1. 16. …, Ag4!; 17. Cd2, Cxd2; 18. Dxd2, Ch4!. Amenaza 19. …, Af3. En caso de 19. Ae2, entonces 19. ..., Ah3!; 20. gxh3, Dg5+; 21. Ag4, Cf3+. Taimanov jugó desesperado 19. f3, y perdió sin compensación un peón. Así semejantes ataques de minoría provocan un vigoroso contraavance en el ala del rey. b) La superioridad numérica de peones. Romani-Tal 1. d4, Cf6; 2. c4, e6; 3. Cc3, c5; 4. d5, exd5; 5. cxd5, d6; 6. Cf3, g6; 7. g3, Ag7. Muchos problemas modernos de apertura están bajo el signo del principio de la compensación. Ya después del quinto movimiento se perfilan los contornos de la inminente lucha estratégica. Las negras tienen la superioridad numérica de peones en el ala de la dama. Mucho se puede esperar del apoyo del alfil en g7. Las negras deben además arrebatar la superioridad en el centro al adversario y tener en cuenta la debilidad del peón d6 en su propia posición.

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8. Ag2, 0-0; 9. 0-0, a6; 10. a4, Cbd7; 11. Cd2, Te8; 12. Cc4, Cb6. Impide al adversario fortalecer tranquilamente la presión con 13 Af4. 13. Ce3, Cg4!; 14. Db3, Tb8; 15. h3, Cxe3; 16. Axe3, Cd7; 17. Ce4, De7; 18. Af4, Ce5; 19. Db6. Las blancas quieren a toda costa evitar el movimiento b5, pero esto se muestra como una pérdida de tiempo. 19. …, Cc4; 20. Db3, b5; 21. axb5, axb5. Diagrama núm. 135

22. g4. En cualquier posición hay que contar con inesperadas amenazas y celadas tácticas. Así habría sido un error 22. Cxc5, a causa de 22. ..., g5!. 22. …, Axb2; 23. Cxd6. El punto culminante. Ambos adversarios han desarrollado sus planes estratégicos. Ahora sólo queda promover con medios tácticos el sucesivo avance de los peones. Habría sido débil 23. Tab1, Ad4; 24. e3, Ag7; etcétera.

23. …, Axa1; 24. Cxc4. En caso de 24. Cxe8, entonces 24. …, Ae5. 24. …, Ta8; 25. Cb6. Las blancas evitan la celada 25. Dxb5, Dxe2; 26. Af3, Aa6!!. 25. …, Ta5; 26. d6, Da7; 27. Ac6. Debieron jugar 27. Cxc8, y Ad5. 27. …, Ae6; 28. Dc2, Tb8; 29. Cd5, Axd5; 30. Axd5, Ta4!; 31. e3, Ag7; 32. Ac6. El centro debió ser fortalecido con 32. Td1. Ahora logran las negras destruir el peligroso peón d6 y avanzar sus peones sin molestia alguna. 32. …, Db6; 33. Ad5, Txf4!; 34. exf4, Dxd6; 35. De4, Td8; 36. Ab3, b4. ¡Mutis! 37. Aa4, Dd4; 38. De7, Af6; 39. Db7, Dxf4; 40. Ab3, c4; 41. Ac2, Ae5. Dos peones libres ligados constituyen una fuerza gigantesca. 42. Dg2, b3; 43. Ab1, c3. Las blancas abandonaron. También en la partida siguiente las blancas «soñaban» desde el principio sólo con la creación de un peón libre. La partida constituye una de las proezas más sobresalientes de Vasili Smyslov. Smyslov-Szabó 1. c4, Cf6; 2. Cf3, g6; 3. d4, Ag7; 4. g3, 0-0; 5. Ag2, d5; 6. cxd5, Cxd5; 7. 0-0, c5; 8. e4, Cf6; 9. e5, Cd5; 10. dxc5, Cb4; 11. Cc3, C8c6; 12. De2, Dd3; 13. Td1, Dxe2; 14. Cxe2, Cxe5; 15. Cxe5, Axe5; 16. Ah6, Te8; 17. Td2, Cc6; 18. Cf4, Af5; 19. Te1, Ag7; 20. Axg7, Rxg7; 21. a3, g5; 22. Cd5, Ted8; 23. Ted1, Ag4; 24. f3, Ae6; 25. b4, h6; 26. Rf2, Td7.

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Diagrama núm. 136

sirven como guía de nuestros planes estratégicos, debemos tener en cuenta todas las particularidades reconocibles, pues a menudo se evidencia que: «El diablo no es tan espantoso como lo pintan.» Yates-Alekhine Diagrama núm. 137

27. Cc3!. Cuantas menos piezas, menos obstáculos para el futuro peón libre. 27. …, Txd2+; 28. Txd2, Td8. No quiere cederle al adversario la columna abierta. 29. Txd8, Cxd8; 30. f4, gxf4; 31. gxf4, Ab3; 32. Re3, Rf6; 33. b5!, e5. Está claro que 33. ..., Re6; no puede ser a causa de 34. c6!, Rd6; 35. b6, Cxc6; 36. Axc6. Pero en caso de 34. ..., bxc6, entonces 35. bxc6, Rd6; 36. Cb5+, y c7. Esta variante es nuevamente un ejemplo de cuan a menudo toda la estrategia cuelga de un hilo táctico. 34. Ce4+, Re6; 35. c6!, exf4+; 36. Rxf4, bxc6; 37. Cc5+, Rd6; 38. Cxb3, cxb5; 39. h4, Cc6; 40. Axc6, Rxc6; 41. Rg4, b4; 42. axb4, Rb5; 43. Cd4+. Las negras abandonaron. Y para terminar, un ejemplo de una paradoja que se da muy a menudo: a pesar de que por una parte los hitos de la posición estática nos

La primera impresión es que las blancas tienen las mejores posibilidades por disponer de superioridad de peones en el ala de la dama. Pero después de 23. ..., Dc3!; 24. Dc1, Dxc1; 25. Txc1, Td8!; esta ventaja ha desaparecido por completo: 1.°. las negras controlan la columna abierta d. 2.°. El rey negro puede incorporarse activamente a la lucha, en tanto que al rey blanco le cierran el camino sus propios peones. En la partida se siguió: 26. g3, Rf7; 27. c5, Rf6; 28. Ac4, Ac8; 29. a4, g5; 30. b5, f4; 31. Rf1, Td2!; 32. Re1, Tb2; 33. gxf4, gxf4; 34. Ae2, Re5; 35. c6, bxc6; 36. Txc6. Tras 36. bxc6, las negras emprenderían un ataque con 36. …, f3; 37. Ad1, e3!.

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36. ..., Ae6; 37. Ad1, Tb1; 38. Tc5+, Rd4; 39. Tc2, e3; 40. fxe3+, fxe3; 41. Tc6, Ag4; 42. Td6+, Rc5; 43. h3, Ah5. Las blancas abandonaron.

d) Puntos fuertes Capablanca-Alekhine Diagrama núm. 139

c) El control sobre columnas y diagonales abiertas Geller-Simagin Diagrama núm. 138

16. Aa6!, Axa6; 17. Dxa6, Txc1; 18. Txc1, Da8; 19. Ad6, Td8; 20. e5, Ag7; 21. Tc7. La conocida irrupción en el campamento enemigo. 21. …, De4; 22. Cd2, De1+; 23. Cf1, Cf8. En caso de 23. ..., Cb8; entonces 24. Dc8!. 24. Dxa7, Ah6; 25. Txf7, Db1; 26. De7, Tc8; 27. Txh7. La presión diagonal contra el ala de la dama es la principal idea estratégica de la apertura catalana y del sistema de la antigua defensa india. Hagan ustedes el favor de comparar los ejemplos Teschner-Tal y RomaniTal.

15. b4!?. Expulsa al bien colocado caballo, pero debilita la casilla c4, que se hace «fuerte» para el adversario. Sin embargo son también débiles las casillas c5 y a5, pero las blancas no explotan la oportunidad de enquistarse en ellas. 15. …, Ccd7!; 16. Ag3. Debieron mover 16. Cb3!, para, después de 16. …, Cb6; jugar 17. Ca5. 16. …, Cb6 17. Db3, Cfd5. Para después de 18. …, Cxc3; 19. Txc3, Ad5; 20. Db2, Txc3; 21. Dxc3, tomar posesión con Da8 y Tc8 de las diagonales de importancia vital. 18. Af3, Tc4!; 19. Ce4, Dc8; 20. Txc4. Era mejor 20. Db1, seguido de Cd2. 20. ..., Cxc4; 21. Tc1, Da8; 22. Cc3, Tc8; 23. Cxd5, Axd5; 24. Axd5, Dxd5; 25. Cf3, Af6; 26. a4, Ab2!; 27. Tf1.

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Tras 27. Td1, tenía pensado Alekhine jugar 27. …, bxa4!; 28. Dxa4, Cb6; 29. Txd5, Cxa4; 30. Td1, Cc3; 31. Te1, Tc4; 32. Ad6, Ce4; 33. Ae7, f6. En caso de 27. Tb1, aprovechan las negras muy enérgicamente la insatisfactoria cobertura de la primera fila: 27. …, Ca3!; 28. Dxb2, Cxb1; 29. Dxb1, Db3!; 30. Df1, bxa4; 31. h3, a3; y ganan. 27. …, Td8. Ahora es más importante la columna d. 28. axb5, axb5; 29. h3, e5; 30. Tb1. Una resistencia más tenaz proporcionaba 30. e4. 30. ..., e4; 31. Cd4, Axd4; 32. Td1, Cxe3!. Las blancas abandonaron.

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PRĂ CTICAS

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50 Juegan las blancas

Juegan las blancas

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52 Juegan las blancas

Juegan las blancas

Juegan las blancas

Juegan las blancas

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Lección

14 EL «ARTE DE LA DEFENSA»

Ya en la apertura nos vemos obligados a menudo a resolver muchos problemas de la defensa. Ante todo son de excelente naturaleza preventiva: el fortalecimiento del centro, el asegurar la posición del rey, el bloqueo de las cadenas de peones adversarios, el dique en columnas y diagonales abiertas. Pero a menudo surgen en tales posiciones amenazas y lances tácticos completamente inesperados. En una palabra, ya en la fase inicial nos vemos más o menos obligados a resolver problemas de defensa. Pero con el paso al medio juego aumenta la importancia del arte de la defensa. No siempre conseguimos tomar la iniciativa, a veces naufraga nuestro plan agresivo de ataque y, queramos o no, tenemos que ponernos a la defensiva. Sí, incluso en el juego atacante debemos examinar atentamente las posibilidades de defensa del adversario, no subestimarlas, tratar de vencerlas o debilitarlas. Como ven ustedes, el problema del ataque y de la defensa están íntimamente vinculados. Naturalmente el corazón nos late más aprisa cuando pasamos al

ataque. A nadie le causa una alegría especial verse obligado a adoptar una actitud defensiva y tener que seguir el dictado del adversario aunque sea pasajeramente. Pero el ajedrez es una lucha dinámica y no siempre puede preverse todo, no siempre se está sobre un lecho de rosas. Por eso todo jugador de ajedrez debe dominar el arte de la defensa y estar dispuesto en caso de necesidad a presentar una resistencia tenaz, paciente y llena de sangre fría. Naturalmente la defensa exige una adecuada actitud psicológica, nervios de acero para resistir «el debe» de la posición. No siempre podemos hacer en el ajedrez lo que nos gusta; a veces debemos hacer lo que es adecuado a la posición. Como quiera que sea, sin el arte de la defensa es inconcebible conseguir la maestría. Lo mismo que en el ataque, resulta muy difícil inculcar metódicamente el arte de la defensa. En este aspecto la mejor escuela es la práctica creadora. Pero todo jugador de ajedrez debe estar familiarizado con los principios más importantes de la defensa.

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Diagrama núm. 140

Para rechazar con éxito un ataque enemigo, se debe: 1. Darse cuenta a tiempo de cuando llega el momento en que perdemos la iniciativa, barruntar el peligro que se acerca. 2. Elaborar enseguida el correspondiente plan de defensa y pasar a la reagrupación de las fuerzas. 3. Procurar comprender las posibilidades tácticas de que dispone el adversario. 4. Dificultar hasta el máximo al adversario la realización de sus planes y crear las condiciones previas para pasar al contraataque. 5. Economizar las fuerzas defensivas con objeto de que sobre el suficiente material de lucha para iniciar el contraataque. Seguidamente veremos cómo se manifiestan en la práctica estos lógicos principios fundamentales. Sokolsky-Makogonov (Ver diagrama núm. 140) Las negras juegan en esta posición: 9. …, Ca6!!. A este movimiento le concedemos dos signos de admiración. Testimonia un inteligente sentido de la posición por parte de las negras, que han venteado desde lejos la amenaza posicional del adversario. Este tipo de amenazas permanece en la sombra. Una «burda» amenaza táctica es fácil de ver, pero la amena-

za posicional es extraordinariamente difícil de apreciar. Las blancas tienen los dos alfiles; pero por el momento no desempeñan ningún papel especial, ya que la posición está cerrada. Desde luego las negras ven claramente que las blancas harán todo lo posible para abrir la posición y que con este fin iniciarán un asalto en anchura a los peones del ala del rey para de ese modo alcanzar además ventaja de espacio. Para detener a la falange de los peones es necesario el movimiento f5; pero entonces el peón e queda sin protección. Con este objeto el caballo puede cubrir pasajeramente desde c7 al «endeble». Estas fueron seguramente las consideraciones que dieron la idea a las negras de mover el caballo a a6. Como veremos, las negras habían adivinado desde lejos el plan estratégico de las blancas, lo que constituye la condición previa de toda defensa con éxito. Desgraciadamente la mayoría de las veces se da uno

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cuenta de las amenazas mucho más tarde. Entonces no se debe perder la cabeza, sino consolarse diciendo: «Más vale tarde que nunca.» En la partida se siguió jugando: 10. De2, Cc7; 11. f4, Cd7; 12. g4, Cb6; 13. e5, f5!; Detiene el alud. 14. exf6a.p, Axf6; 15. Ad2, De7; 16. Rh1, Tae8; 17. g5?. La defensa hecha con sangre fría consigue a menudo un inesperado éxito psicológico. El atacante pierde la paciencia, lo encoleriza que le pongan obstáculos. Además el atacante continúa el ataque automáticamente, aunque ya es hora de que sanee la posición o de que incluso piense en su propia defensa. Es lo que ocurre también en nuestro ejemplo. Las blancas creen que están mejor y que por eso están «obligadas» a jugar a ganar. De ese modo no se dan cuenta de que le han cedido a las negras una fuerte casilla en f5. Era mejor 17. Tae1, seguido de Cd1 y Ac3. 17. …, Ad4; 18. Cd1, g6; 19. c3, Ag7; 20. Ce3, Cb5!. El caballo se esfuerza en llegar a f5. Todos los movimientos de las negras son exactos y económicos: 21. Cg4, Cd6; 22. Tae1, Cf5; 23. Df2, Ca4!. Ahora pasan las negras al contraataque decisivo. 24. Ac1, Cc5; 25. Td1, d4!; 26. c4, e5!. De las debilidades hay que librarse lo antes posible. Para poder apuntar al punto e3, las negras tienen además que abrir la columna e. 27. fxe5, Axe5; 28. Cxe5, Dxe5; 29. Af4, De7.

Diagrama núm. 141

La posición merece un diagrama. La estrategia defensiva de las negras ha triunfado. A causa de las debilidades e3 y d3 la posición blanca es insostenible desde el punto de vista estratégico. Se siguió aún: 30. Tfe1, Cxd3!; 31. Txd3, Dxe1+; 32. Dxe1, Txe1+; 33. Rh2, Te2; 34. Tb3, Ch4. Las blancas abandonaron. Todos los principios fundamentales mencionados al comienzo se han puesto en práctica en la partida. En el ejemplo siguiente queremos mostrar de modo más detallado el principio de la economía. Teichmann-Tschigorin (Ver diagrama núm. 142) 14. Tdg1. Inicia un ataque contra el ala del rey. 14. …, a5; 15. f4, f5!. Refuerza la posición del caballo en d5. El debilitamiento del peón e6 no tiene im-

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Diagrama núm. 142

Rf8; 35. Tg8+, Re7. Las blancas abandonaron. A menudo nos encontramos ante un dilema: ¿Debemos comportarnos pasivamente o, sin tener en cuenta la pérdida de material, pasar a un duro contraataque? Tampoco aquí deben esperar ustedes ninguna receta milagrosa. Mostramos un caso en que el activo contrajuego mantiene la balanza y otro en el cual una tenaz defensa pasiva conserva el equilibrio. Koblenz-Tal Diagrama núm. 143

portancia aquí. 16. Tg3, a4; 17. Dd1, Ccb4!; 18. Axb4, Cxb4; 19. Thg1, Tf7. Con parcos medios, las negras han logrado detener el ataque de las blancas. Las negras tienen superioridad en el ala de la dama. 20. Ab1, a3. Abre la columna para el contraataque. 21. bxa3, Cd5; 22. Db3, b4; 23. axb4, Txb4; 24. Dd3, c5!; 25. dxc5, Da5!; 26. Ac2. Las blancas comprenden que en vista de la amenaza Tfb7 el peón caerá también. 26. …, Dxa2; 27. f3. Con objeto de traer la torre a la defensa. 27. …, Tc4; 28. T1g2, Td7. Un caso raro: que la torre ocupada con la defensa tome parte incluso en el contraataque. 29. c6!, Txc6; 30. Dd4. ¡Amenaza mate! Pero, como hemos visto, por ejemplo, en la partida Woskanjan-Simowitsch, la táctica aparece en la superficie: 30. …, Da3+; 31. Rd2, Txc2+; 32. Rxc2, Cxe3+; 33. Rb1, Txd4; 34. Txg7+,

El plan estratégico de las blancas es claro. Después del eventual b6 (el alfil tendrán que desplegarlo las negras más tarde o más temprano) tienen pensado jugar 17. Ae3, y Tc1 con fuerte presión sobre la columna c. ¡Pero las negras no quieren comportarse pasivamente! 16. ..., Af5!. También merece consideración 16. ..., Ag4; 17. f3, Af5. 17. Txb7, Ac2!. Para dificultar el despliegue del alfil c1. 18. Dd2,

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Tae8!; 19. Txc7, Ad3. Las negras no entran en la trampa: 19. ..., Ad4; 20. Dxd4, Te1+; 21. Af1, Ad3; 22. Ah6!; y las blancas ganan. 20. Db4. Había la amenaza 20. …, Ad4. 20. …, a5!; 21. Da4. Ahora empiezan lances tácticos muy duros. 21. …, Axg3!. Contra 21. ..., Txf2; 22. Rxf2, Df6+; no se debe jugar 23. Af3, a causa de 23. ..., Ad4+; y Af1+!. Pero después de 23. Rg1, Ad4+; 24. Ae3, consiguen las blancas conservar la superioridad material. 22. hxg3, Te1+; 23. Rh2, Ae4!; 24. Ae3!. Si las blancas toman el alfil: 24. Axe4?, Dh5+; 25. Rg2, Dh1++. 24. …, Dh5+; 25. Ah3, Txe3!; 26. Txg7+!. Este contrasacrificio salva la situación. 26. …, Rxg7. En caso de 26. ..., Rh8; entonces 27. Dd4!, Txf2+; 28. Rg1, y el jaque de retirada es muy peligroso. 27. Dd4+, Rg8; 28. Dxe3, Af5; 29. g4, Axg4; 30. Tg1, Txf2+!. ¡El tercer sacrificio de torre en una partida! 31. Rh1!. Esta prosaica jugada es la única salida. 31. …, Dxd5+; 32. Ag2, Dd2; 33. Dxd2, Txd2; 34. Ah3, h5; 35. Axg4, hxg4; 36. Txg4+, Rf7; 37. Tg2, y los contrincantes se pusieron de acuerdo para declarar la partida tablas. Presentarle al adversario las mayores dificultades posibles es un principio muy importante de la defensa. A menudo ocurre que el jugador que se encuentra con ventaja está de ánimo demasiado optimista y empieza a actuar algo superficialmente.

Lasker-Steinitz Diagrama núm. 144

No es difícil apreciar que la posición blanca es crítica. Primeramente intenta Lasker obtener algo de contraataque en el ala del rey. 25. h4, gxh4; 26. Cxh4, Cd3; 27. Tf1. En caso de 27. Tee2, entonces 27. …, Cdxb2!; 28. Txb2, Cxc3. 27. …, Caxb2; 28. Df3, Ab6; 29. Rh2, Tg8; 30. Ah6, De7; 31. Ch5, Ae8; 32. Dh3, Ca4; 33. Af3, Cac5; 34. Te2, Cd7!. Un buen movimiento profiláctico que asegura el ala del rey y permite a las negras avanzar enérgicamente contra el ala opuesta. 35. g3!. Para, por el camino más corto, llevar al caballo al ala de la dama. 35. …, a5; 36. Cg2, b4; 37. Ce3, Tc8; 38. Cd1, bxc3; 39. Cxc3, Ad4; 40. Ad2, C7c5; 41. Dh4, Axh5; 42. Axh5, Tb8; 43. Cd1, Ca4; 44. Axa5!. Relativamente es lo mejor. Las blancas procuran con todas sus fuerzas hacerle «amarga» la vida al adversario.

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El intencionado sacrificio de calidad destruye al peligroso peón libre. 44. …, Ta8; 45. Ad2, c3; 46. Axc3!, Cxc3; 47. Cxc3, Axc3; 48. Tf3, Cc1; 49. Tc2, Cxa2; 50. Tfxc3, Cxc3; 51. Txc3, Tgc8. A pesar de la tenaz resistencia de Lasker, las negras siguen empeñadas en ganar. 52. Tb3, Ta2+; 53. Rh3, Tac2. Era mejor 53. ..., Ta1. 54. Tb6!, T2c3; 55. Ag6, Td8; 56. Tb7, Dxb7; 57. Dxf6+, Dg7; 58. Dxd8+, Dg8; 59. Df6+. El «jaque perpetuo»: ¡el salvavidas que a menudo encuentra el defensor! La estrategia de centro y la simplificación constituyen el motivo principal del defensor en la partida siguiente. Georgadse-Koblenz Diagrama núm. 145

16. ..., Cc5. Las negras tienen que actuar activamente, porque las blancas amenazan con obtener un

peligroso ataque mediante f4, Tf3, Th3, Dh5. 17. Ac1, a5; 18. b4, axb4; 19. axb4, Ca4; 20. Td3!, g6!. Estos movimientos tranquilos y nada vistosos pueden ser de la mayor importancia en la defensa. Después de 21. Dg4, 22. h4, las negras aún podrían tener oportunidad de ganar tiempo con h5 antes de que las blancas asalten el baluarte de peones. 21. Cd1. El atacante quiere conservar las piezas para reforzar el ataque. La intención de las blancas era jugar f4 y Cf2, Cg4. 21. …, Tfd8; 22. Dg4, d5!. El contraavance en el centro, el arma eficaz contra la mayoría de los ataques por el ala. 23. e5, d4!. Las negras quieren a toda costa ante todo cambiar una torre. 24. Axc6, Dxc6; 25. Txd4, Txd4; 26. Dxd4, Td8; 27. Df4, Cc3!. Suprime también al agresivo caballo que después de Ce3 se esforzaba en llegar a g4. 28. Cxc3. Obligado. 28. ..., Dxc3; 29. Ae3, Td5; 30. Tb1, Dxc2. Las negras no comen el peón e4, ya que eso podría abrir la diagonal para el alfil blanco. 31. Tc1, Td1+; 32. Txd1, Dxd1+. El triunfo de la estrategia de simplificación de las negras. Las blancas se han quedado con el alfil «malo». Los peones en casillas negras se convierten en objetivos predilectos del ataque. 33. Rg2, Db3; 34. Ad2, Dd3; 35. h4, Rf8. Cuando al rey lo amenaza un ataque, él mismo procura a veces

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simplemente salir huyendo de la zona en peligro. 36. Ae3, Re8; 37. Rh2, Dc4; 38. Df3, Rf8. Nuevamente al escondite. 39. Rg3, Dxb4; 40. h5, gxh5; 41. Dxh5, De4!. Con una dama centralizada no hay nada que temer. 42. Af4, Dd3+; 43. Ae3, b4. Las blancas abandonaron: el peón libre cubre la carrera. Por fuerte que pueda ser el ataque, para el defensor lo único que importa no es sólo destruir las amenazas directas, sino también encontrar el talón de Aquiles del atacante y dirigir contra ese punto las propias medidas.

14. ..., Ab8!; 15. fxg6, Cdxe5; 16. gxf7+, Dxf7; 17. Cg5, Df6; 18. Tf1, Cg4!; 19. Df3, Dxc3+; 20. Rd1, Dg7; 21. De2, Tf8. A la agresiva torre hay que forzarla al cambio, aunque sea a costa de un peón. 22. Txf8+, Rxf8; 23. Cxe6+, Axe6; 24. Dxe6, Cf2+; 25. Re1, Cxd3+. Las blancas abandonaron. Una valiosa indicación para la defensa la proporciona el siguiente ejemplo. Bondarevsky-Smyslov Diagrama núm. 147

Spielmann-Keres Diagrama núm. 146

El ataque blanco parece ser muy peligroso. Tras 14. …, gxf5; tenían pensado las blancas jugar 15. Axf5, exf5; 16. Cxd5, Dd8; 17 e6!. Pero las negras concentran su atención en los peones del centro enemigo.

19. ..., Ta7!. Esta defensa horizontal de la fila 7.ª es un método que se encuentra muy a menudo. El movimiento del texto impide la peligrosa amenaza hxg6. 20. 0-0. Nada se conseguía con el asalto de peones: 20. g4, De6!; 21. f5, Df6!, y es difícil reforzar el ataque. 20. …, Dd8!!. Una jugada espléndida. La idea es echar el cerrojo a la posición después de 21. f5, f6; 22. Cg4, g5!. Como ya se ha dicho, es un

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método importante en semejantes posiciones. 21. hxg6, fxg6; 22. f5, Dc8!; 23. fxg6. Las blancas no tienen ninguna posibilidad de reforzar el ataque y admiten el cambio de damas. Para el defensor, naturalmente, semejante cambio es favorable. 23. …, Dxh3; 24. Txf8+, Rxf8; 25. gxh3. Como ha demostrado Averbach, las negras podían jugar aquí 25. ..., Tg7!. La partida habría podido continuar: 26. Rh1, Axe5; 27. dxe5, Txg6; 28. Ab4+, Rf7; 29. Td1, Cc6. O 28. Tf1+, Re7; 29. Tf4, Re6; 30. Axe4, Axe4+; 31. Txe4, Cc6; 32. Ac3, Tg5. En ambos casos con juego igualado. En la partida se jugó más débilmente 25. ..., Axe5; pero también después de este movimiento pudieron las negras alcanzar las tablas. La simplificación y el paso a final de juego (especialmente de «alfiles desiguales» y de torres) es una estratagema que se da muy a menudo, porque en estos finales de juego con frecuencia resulta técnicamente difícil mantener la ventaja. De este modo consigue el defensor crear las mayores dificultades a pesar de que el final de juego, objetivamente visto, pueda perderse también. Reshevsky-Alekhine (Ver diagrama núm. 148) 24. Tf4, bxc5; 25. Axc5, Cc6; 26. Txe4, Td2!. En caso de que las negras hubiesen protegido al peón con e5, las blancas habrían obtenido una pre-

Diagrama núm. 148

sión peligrosa sobre la columna f con Tf1. 27. Dxd2, Dxe4; 28. Te1, Dxc4; 29. Dd6, Tc8; 30. Dxe6+, Dxe6; 31. Txe6, Rf7; 32. Td6, a5; 33. Rf2, Ce7; 34. Ad4, Cf5; 35. Td7+, Re6; 36. Ta7, Cxd4; 37. cxd4, Tc2+; 38. Rf3, Txa2. Alekhine tuvo que aventurarse a este final de torres. Como veremos, el camino hasta la victoria no es tan fácil técnicamente. 39. Txg7, Ta3+; 40. Re4, h5; 41. Tg6+, Rf7; 42. Th6. Las blancas pusieron este movimiento en bandeja. Era más acertado 42. Tg5, seguido de h4 y g3. 42. …, Ta2; 43. Rf3, Ta3+; 44. Rf2, Td3; 45. Txh5, a4!. Le pone al adversario una trampa psicológica: Reshevsky se torna codicioso y quiere de pronto conservar los tres peones. Si se hubiera contentado con dos, habrían ganado fácilmente: 46. Ta5, Txd4; 47. Rg3, Re6; 48. h4, y los peones corren a coronar.

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46. d5?. Han picado. 46. …, a3; 47. Th7+, Rf6; 48. Ta7, Re5!; 49. Ta5. Tras 49. h4, consiguen las negras, con 49. ..., Rf5; colocarse entre los peones. 49. …, Td2+; 50. Rf3, Td3+; 51. Re2, Tb3; 52. Rf2, Tb2+; 53. Rg3, Tb3+; 54. Rh4, Tb2; 55. Rh3, a2; 56. d6+, Rxd6; 57. g4, Rc6!; 58. Rg3, Rb6; 59. Ta8, Rb5; 60. h3. A 60. h4, habrían seguido jaques frontales. 60. …, Rb4; 61. Rf4, Tc2; 62. Tb8+, Ra3; 63. Ta8+, Rb3. Tablas. Cuando se tiene la seguridad de que se podrá rechazar el ataque del adversario, se procura que éste inicie dicho ataque. Koblenz-Alexandrov Diagrama núm. 149

en la «danza de fuego» que le ofrecían. 18. Ab5, fxe3; 19. Axd7, exf2+; 20. Rf1, Txf3; 21. Dxf3, Aa6+; 22. Tc4, Dxh2!; 23. Ae6+. Las blancas habían confiado en este jaque intermedio. 23. …, Rh8; 24. Axc8. Les pareció a las blancas que el juego estaba ya terminado, pero se siguió inesperadamente: 24. …, Cd2+; 25. Rxf2, Cxf3; 26. dxc5, Axc4; 27. bxc4!, Ch4!; 28. Ah3, Df4+; 29. Rg1, Dxc4. Ambos adversarios se encontraban ya apurados de tiempo. Debió jugarse 29. …, bxc5. 30. c6!, Dc2; 31. Txd5?. Ahora son las blancas las que se equivocan. Debieron jugar 31. Tc1, Dxb2; 32. Te1!, y la doble amenaza c7 y Te8++ es devastadora. 31. …, h6; 32. Td7, Dxb2; 33. c7, Dc1+; 34. Rh2, Rh7!; y las negras alcanzan la victoria. Una idea peculiar de defensa guió a las negras en el ejemplo siguiente. Atrajeron a las piezas enemigas a un segundo término y aprovecharon la ausencia de las piezas para iniciar un contraataque. Lo más excitante de esta partida es que las negras emplearon como «cebo» ¡a su propio rey! Geller-Euwe (Ver diagrama núm. 150)

17. …, f4. Las blancas vieron inmediatamente que el movimiento posicional 18. Aa6, habría embotado la punta del ataque negro; pero después de cuarenta y cinco minutos de reflexión las blancas se dejaron meter

16. ..., b5!; 17. Th4, Db6; 18. e5, Cxe5; 19. fxe6, Cxd3; 20. Dxd3, Dxe6; 21. Dxh7+, Rf7; 22. Ah6, Th8!. El movimiento 16.º era el comienzo del plan estratégico de defensa de las negras; la última jugada, un lance táctico para atraer a la dama

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Diagrama núm. 150

más a retaguardia y desviarla de la casilla c2. 23. Dxh8, Tc2!; 24. Tc1, Txg2+; 25. Rf1, Db3; 26. Re1, Df3. Las blancas abandonaron. Keres-Skalda Diagrama núm. 151

La torre ha penetrado ya en la séptima fila, la dama negra domina la

diagonal, pero con especial fuerza está colocado el caballo en f4. Las blancas ejercen contrapresión en la columna g, pero el alfil está apartado en a6 y es difícil ver cómo la dama podrá montar una colaboración con las demás fuerzas. (En el final de juego de dama y rey contra rey, la dama no puede dar mate sin la ayuda del rey.) Además la posición de su rey es insegura. Resulta instructivo observar cómo Keres mejora paso a paso la posición de sus piezas y obtiene contrajuego. 1. De4!. La amenaza 1. …, Dxb2; es rechazada indirectamente, porque entonces seguirían 2. De7+, Dg7; 3. f6. 1. …, Td2; 2. Tc1!. Aquí está la torre con mucha más eficacia. 2. …, h5. Para crear más espacio para el rey. 3. Af1. El pasivo alfil podrá asumir buenas funciones de defensa. 3. …, Td4!; 4. De8, g4!. Siempre es importante vislumbrar las debilidades en el campamento enemigo. Aquí el punto «vulnerable» es h4. 5. Rg1!. Habría sido erróneo el «activo» 5. Tc7+, Rh6; 6. Dg8, a causa de 6. …, Dxh4+; 7. Rg1, Ce2+!; 8. Axe2, Dg3+!; 9. Rf1. Tf4+. 5. …, Rh6. Con la intención de comer al peón d. 6. Tc7!, Td1; 7. Tc4!. No sólo se defiende contra Dd4+, sino que ataca también al peligroso caballo. 7. …, Ch3+; 8. Rg2, Dxb2+; 9. Ae2, Tg1+; 10. Rh2, Th1+; 11. Rg2, Tg1+. Tablas. A menudo la idea de la defensa está profundamente oculta. Sólo cuando descubrimos el quid, cuando

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ponemos los puntos sobre las íes, podemos consistentemente y a sabiendas llevar a cabo la defensa.

Cerramos nuestro tema con algunos ejemplos en los que aislados lances tácticos resuelvan problemas de defensa.

Botvinnik-Euwe Diagrama núm. 152

Makogonov-Tschechower Diagrama núm. 153

La posición parece estar perdida. Si se mueve la torre blanca, el peón libre avanza, siendo apoyado por la torre c8 (en los finales de torres éstas van detrás de los peones libres), si se mueve el rey, sigue 1. ..., Re5. Pero Botvinnik se salvó de manera fenomenal. 1. Re3, Re5; 2. Tc2!!, c3; 3. Rd3, Td8+. Las negras no pueden jugar ya a zugzwang, ya que las blancas pueden comer el peón: 4. Txc3!, Txc3+; 5. Rxc3, Rxe4; 6. Rc4, Rf4; 7. Rd4, Rg4; 8. Re5, Rxh4; 9. Rf6, Rg4; 10. Rxg6, h4; 11. Rf6, h3; 12. g6, h2; 13. g7, h1D; 14. g8D+. 4. Re3!, Td4; 5. Txc3, Txe4+; 6. Rf3, Txh4; 7. Tc6!. El quid de la defensa-contraataque contra el punto g6. 7. …, Tf4+; 8. Re3, Te4+; 9. Rf3, Rf5; 10. Tf6+, Rxg5; 11. Txg6+!. Tablas.

Las negras están perdidas. Pero, ¿qué resultaría si, antes de abandonar, le preparasen una trampa al adversario? Y las negras jugaron: 1. ..., Dg4+; 2. Rf2?. Apuradas de tiempo, las blancas no se dieron cuenta de que 2. Rf1, les aseguraba la victoria. 2. …, Tf8; 3. Td8, Dh4+!. Las blancas abandonaron. Con material reducido se salva a menudo la partida con tablas por rey ahogado. Sagoriansky-Tolusch (Ver diagrama núm. 154) Las blancas jugaron 1. Dc4. Tolusch quiso ganar «inmediatamente» y movió 1. ..., Rh3. El movimiento

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Diagrama núm. 154

es en cierto sentido una trampa en la que las blancas estaban obligadas a caer, pero al hacer eso las negras no se habían dado cuenta de la posibilidad de tablas por rey ahogado. 2. Dxf4!, g2+; 3. Rf2, Tf6; 4. Rg1!!. Está claro que después de 4. …, Txf4; o 4. …, Cf3+; 5. Dxf3+, Txf3; el rey está ahogado.

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PRĂ CTICAS

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56 Juegan las blancas

Juegan las blancas

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58 Juegan las blancas

Juegan las blancas

Juegan las blancas

Juegan las blancas

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Lección

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EL JUEGO EN POSICIONES IGUALADAS

Cuando ambos bandos han jugado correctamente la apertura o ninguno de ellos ha alcanzado ventaja posicional sobre el adversario, las perspectivas en el medio juego han de considerarse equilibradas. Si uno de los jugadores tiene alguna ventaja, no es difícil hallar la guía para nuestras acciones adecuadas y establecer el plan. Pero, ¿cómo hay que actuar cuando en el tablero faltan debilidades claras y la posición presenta un relativo equilibrio? Tratamos de mostrar con los siguientes ejemplos cómo puede transcurrir la lucha.

Diagrama núm. 155

Reshevsky-Smyslov

uno se contenta con maniobras tranquilas para mejorar la posición de las propias piezas. Pero al hacer esto hay que tener cuidado de que el adversario no consiga de pronto desplegar una actividad peligrosa. 15. Ae1. El alfil le estorba el paso a la torre. 15. …, Tfd8. La torre permanece pasiva en f8. 16. Ab5. Las blancas querrían mejorar la posición de sus piezas y a este fin trasladar el caballo desde b3 a e5. En principio, un comporta-

(Ver diagrama núm. 155) Ambos contrincantes han terminado el despliegue de sus fuerzas. Los juegos están igualados. En el centro las blancas dominan la casilla e5, pero esto tiene tan poca importancia práctica como el control del punto e4 por parte de las negras. Tampoco la casilla débil b5 es decisiva. En semejantes posiciones no se buscan planes de largo alcance;

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miento correcto, pero antes deberían haber jugado 16. Tac1. 16. …, Ad5!; 17. Cbd2, Db7!. Un nuevo éxito. Las negras han clavado al caballo f3, y la dama y el alfil bloquean el centro enemigo. 18. Cc4, Cb6; 19. Cce5?. Las negras querrían cambiar el caballo que se esfuerza en llegar a e5. Pero el movimiento de las blancas es (por el momento) un pequeño error. Deberían haber consentido en el cambio de caballos, porque ahora el caballo en b6 apunta a a4. 19. …, Ce4; 20. dxc5, Cxc5; 21. Cd4!. Quieren sacudirse la presión sobre la casilla g2, porque 21. …, Axg2; no es de temer a causa de 22. f3, Ah3; 23. Ac6. 21. …, Tdc8!; 22. f3, Cb3!; 23. Cxb3, Axb3. Las negras han conseguido ya cierto éxito. Mientras el caballo en d5 dispara al vacío, las negras consiguen clavar a la torre a1 en la defensa del peón y evitar con ello la jugada Tdc1 que llevaría a un equilibrio. 24. Td3, Ac2; 25. Td2, b3!. De pronto las negras están mejor: crean con este movimiento un hito de ataque sobre b2. Es instructivo seguir cómo Smyslov aumenta rápidamente su ventaja. 26. Af2, Ab4; 27. Td4, Cd5; 28. Cd3, e5!. ¡Una combinación inesperada! 29. Cxe5, Ac3!; 30. Cc4. Sacrifica la calidad, porque después de 30. bxc3, Cxc3; 31. Dd2, Cxb5; 32. axb5, b2; las blancas tienen que ceder la torre por el peón libre. 30. …, Axd4; 31. exd4, Dc7.

Técnicamente la lucha aún no es fácil, porque los alfiles blancos son muy fuertes. 32. Ag3, Da7; 33. De5, Cb4; 34. Cd6, Tf8; 35. De3, Tad8; 36. Dc3, De7; 37. Te1, Dg5; 38. De3, Dg6; 39. Ce4. Lleva a la pérdida del peón d4. Era mejor 39. Cb7; pero, como Smyslov ha demostrado, también en este caso ganarían las negras: 39. …, Tc8; 40. Cxa5, Ad3; 41. Td1, Axb5; 42. axb5, Db6; 43. Cxb3, Dxb5; etcétera. 39. …, Axe4; 40. Dxe4, Cc2; 41. Dxg6, hxg6; 42. Tc1, Cxd4; y alcanzaron la victoria en la jugada 71.ª. También en la partida siguiente las blancas se esfuerzan al principio por conseguir no objetivos ambiciosos, sino por lograr tan sólo mejorar paso a paso la posición de sus piezas y provocar debilidades microscópicas en la situación enemiga. Smyslov-Djurasevic 1. c4, Cf6; 2. g3, c6; 3. Cf3, d5; 4. b3, Af5; 5. Ag2, e6; 6. 0-0, Cbd7; 7. Ab2, Ae7; 8. d3, 0-0; 9. Cbd2, a5; 10. a3, h6; 11. Dc2, Db6. (Ver diagrama núm. 156) 12. Ac3!. La posición está igualada. Las blancas procuran mejorar la posición de sus piezas, a pesar de que por el momento el fortalecimiento parece ser bastante abstracto; los contornos de la inminente lucha son difíciles de prever. Pero con una tendencia así se crean al menos las condiciones previas favorables para la lucha posicional que es de esperar.

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Diagrama núm. 156

12. …, Tfd8; 13. Db2. Presión sobre la diagonal. 13. …, Cc5; 14. Ad4, dxc4. Con la intención de abrir la diagonal a su alfil. 15. dxc4, Dc7; 16. b4, axb4; 17. axb4, Ccd7. Algo mejor era 17. ..., Cce4. 18. Txa8, Txa8; 19. c5!, Db8; 20. Cc4, Ae4; 21. Ah3!. Para después de 22. Cfd2, Af5; 23. Ag2!, dominar el centro. En posiciones semejantes se procura colocar continuamente al adversario ante nuevos problemas. No se le deja resollar; cuando los resuelve, se procura presentarle uno nuevo. 21. …, Af5?!; 22. Axf5, exf5; 23. Td1, Df8; 24. Ce3!. Obliga a las negras a debilitar la diagonal a1-h8. 24. …, g6; 25. Ce5, Td8; 26. C5c4, Ta8; 27. Ac3, Dc8; 28. Db3!, Ce8; 29. Ab2, Ta6; 30. Dd3. Finalmente se ha conseguido la ventaja de posición. Las blancas reciben en su poder la columna d. 30. …, Cdf6; 31. Cd6, De6.

En caso de 31. …, Dc7; entonces 32. Cxe8, y Dd7!. 32. Cxb7, Ta2; 33. Dc3, Af8; 34. Cd8, Dc8; 35. Cc4, Ta7; 36. Cb6, Dc7; 37. Dc4. Un pequeño «error de belleza»; era más fuerte 37. Td7!. 37. ..., Ag7; 38. f4, Rh7; 39. Ae5. Las negras abandonaron. En los ejemplos anteriores conseguía el triunfador, después de largos rodeos, conservar la supremacía. Pero hay posiciones equilibradas en las que uno de los bandos pasa de pronto al ataque. Naturalmente en tales casos el bando activo debe calcular con mucha exactitud. Rauser-Botvinnik Diagrama núm. 157

Las negras han superado las dificultades de la apertura. La posición está equilibrada: el movimiento Cd5 es peligroso a causa del alfil en g7 que amenaza al peón b2. En caso de que las blancas preparen el movimiento del caballo con Tb1, sigue Tac8. Por eso las blancas no pueden

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explotar la fuerza relativa del punto d5. La posición de las demás piezas está también equilibrada. Pero Botvinnik emprende la tentativa de plantear un problema al adversario. 15. ..., e5; 16. b3. Ahora empieza el asalto. Botvinnik comenta sobre esta posición que si las blancas no hubiesen sobreestimado sus posibilidades, habrían conservado un juego igualado con 16. fxe5 y Df2. 16. …, d5!!. El comienzo de una combinación muy complicada. 17. exd5, e4!; 18. bxc4, exf3; 19. c5, Da5; 20. Ted1. Las blancas nuevamente no están a la altura de las circunstancias. Sus posibilidades aún habrían seguido estando equilibradas después de 20. Dd3, y en caso de 20. ..., Cg4; entonces 21. Ce4, f5; 22. Cg5. 20. …, Cg4!; 21. Ad4. Más ventajoso habría sido 21. Ce4. Pero los errores de las blancas tienen un motivo psicológico: un giro tan brusco del curso de la lucha puede hacer saltar de la silla al más experimentado jinete. 21. …, f2+; 22. Rf1. Contra 22. Rh1, Botvinnik tenía pensado jugar 22. …, Txd5!; 23. Cxd5, f1D+. 22. …, Da6+!; 23. De2, Axd4; 24. Txd4, Df6!; 25. Tcd1, Dh4. El camino recorrido desde c7 a h4 es muy eficaz. 26. Dd3, Te8; 27. Te4, f5!. ¡Todos los movimientos de las negras parecen mazazos! 28. Te6, Cxh2+; 29. Re2, Dxf4. Las blancas abandonaron, porque después de 30. Tf1, Cxf1; 31. Rxf1, Txe6; 32. dxe6, De5; no tienen compensación ninguna por la pérdida de la calidad.

Hay posiciones igualadas en las que las mutuas debilidades equilibran la balanza. Pero una fase tal de equilibrio puede resultar engañosa. Smyslov-Panov Diagrama núm. 158

Es débil el peón d6; lo mismo puede decirse del peón blanco en c3. La posición de las restantes piezas parece ser también equivalente. Aquí se pone de manifiesto una vez más que no pasa lo mismo cuando dos hacen lo mismo. Se siguió 32. c4!. Con este prodigioso sacrificio de peón consiguen las blancas activar sus piezas. 32. …, bxc4; 33. bxc4, Axc4; 34. Tc3, Db5; 35. Ab3, Tb7; 36. Tdc1, Af7; 37. Dc2, De8. También después de 37. ..., Axb3; 38. Txb3, Dd7; 39. Txb7, Dxb7; 40. Tb1, Dd7; 41. Dc4, la posición blanca es mucho más libre. 38. Axf7, Dxf7; 39. Tc7. El sacrificio de peón produce sus primeros frutos: la torre ha penetrado en la séptima fila.

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39. …, Txc7; 40. Dxc7, Tf8; 41. Tc6!, De6; 42. Txa6, g5; 43. Ta7, Tf7; 44. Dd7!, Df6. Ahora se hace muy peligroso el peón libre alejado en la columna a. 45. a4, h5; 46. a5, g4; 47. hxg4, hxg4; 48. Dxg4, d5; 49. Ah4!, Dc6; 50. Txe7, Dc5+; 51. Rh2, Txe7; 52. Af6+, Rh7; 53. Dh5+, Rg8; 54. Dh8+, Rf7; 55. Dg7+, Re8; 56. Dxe7+, Dxe7; 57. Axe7. Las negras abandonaron.

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PRÁCTICAS

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62 Juegan las blancas

Juegan las negras

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¿Deben jugar las blancas 1. Rg6?

Juegan las negras

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66 Juegan las blancas

Juegan las blancas

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Lección

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TRIUNFO DE LA LÓGICA MATEMÁTICA

Sobre el final de juego se han escrito ya muchos libros. A causa del reducido material, es posible investigar analíticamente con precisión muchas posiciones de final de juego. Todo jugador de ajedrez que quiera llegar a la maestría debe prestar gran atención a esta fase de la partida. «El arte de manejar el final de juego es la piedra de toque para la perfección técnica de cualquier jugador de ajedrez», escribió en sus tiempos el gran maestro A. Kotov. No es ningún fenómeno casual: todos los campeones mundiales de la historia del ajedrez, todos los grandes maestros sobresalientes fueron y son artistas relevantes en el final de juego. Al hablar de la partida KotovEliskases recalcamos ya que desde la fase del comienzo hay que contar con la posibilidad del paso forzado al final de juego. En los jugadores jóvenes de ajedrez domina la inclinación a no preocuparse del final de juego. A unos les parece que el juego en su etapa final es una cosa vacía e insípida; otros temen que al adversario le resulte mucho más fácil hacer juga-

das correctas cuanto menos piezas queden sobre el tablero. Pero el motivo principal en todos los casos es el débil conocimiento teórico de la teoría del final de juego y por tanto la inseguridad en esta fase de la partida. Naturalmente estas concepciones cierran el camino a la maestría. El objeto de las siguientes exposiciones consiste en ilustrar los métodos más importantes de lucha en el final de juego, suministrando así la prueba de que también aquí el principio del juego activo armónicamente conjuntado de las piezas tiene la parte del primer violín. Löwenfisch-Rabinowitsch 1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, Cf6; 4. Cc3, cxd4; 5. Cxd4, g6; 6. f4, Ag7; 7. e5!, Cg4; 8. Ab5+, Rf8; 9. h3, Ch6; 10. Ae3, Cc6; 11. exd6!, Cxd4; 12. Axd4, Dxd6; 13. Axg7+, Rxg7; 14. Dxd6, exd6; 15. 0-0-0. (Ver diagrama núm. 159) Ya en su 11.ª jugada las blancas veían esta posición. Dando un ro-

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Diagrama núm. 159

deo al medio juego, la lucha ha desembocado en un final de juego. El peón negro d6 está aislado y débil, y como el ataque debe dirigirse contra las debilidades, las blancas empiezan a sitiar al peón d6. 15. …, Td8; 16. Td2, Ae6; 17. Thd1, Cf5; 18. g4, Ce3; 19. Te1, a6. Tampoco después de 19. ..., Cc4; 20. Axc4, Axc4; 21. Ted1, podría librarse el peón. 20. Txe3, axb5; 21. Cxb5, Txa2; 22. Txd6, Txd6; 23. Cxd6. Ha empezado la llamada fase técnica: la explotación de la superioridad material. Pero ya se sabe lo que dijo Emanuel Lasker: «Lo más difícil es ganar una partida ganada.» Esta afirmación tiene su fundamento psicológico. En una posición victoriosa se pone uno algo engreído, se cree que la obra ya está hecha, se afloja la concentración y se empieza a jugar superficialmente, No así el adversario: colocado en desventaja material, lucha desesperadamente por su vida, nos dificulta todo lo posible la

victoria y, en su apuro, se muestra insólitamente inventivo. También en nuestro ejemplo procuran las negras atacar el ala del rey blanco, pero aquí eso no les sirve de nada: los peones libres blancos en el ala de la dama se muestran demasiado peligrosos. 23. …, Ta1+; 24. Rd2, Tf1; 25. Cxb7, Txf4; 26. Cc5, Ad5; 27. Cd3, Tf1; 28. b3, Rh6; 29. c4, Ag2; 30. Re2, Tb1; 31. g5+. También con material reducido surgen de pronto posibilidades tácticas. 31. …, Rg7. Tienen que adoptar una actitud pasiva, porque 31. …, Rxg5; no deben hacerlo a causa de 32. Tg3+. 32. Rf2. El alfil está demasiado peligroso en g2, por eso lo expulsa el rey. 32. …, Ab7; 33. b4, Ac8; 34. c5, Af5; 35. c6!. El peón empieza la carrera final. Su proximidad a la casilla de coronamiento proporciona inesperadas posibilidades combinatorias. 35. …, h6. Sería desfavorable la siguiente variante: 35. ..., Axd3; 36. Txd3, Txb4; 37. c7, Tc4; 38. Td7. En esta posición puede uno convencerse de lo mucho que importa en el final de juego la actividad del rey. En tanto que el rey blanco puede moverse libremente, su contrincante ha de limitarse a desempeñar un papel estático, porque a 38. …, Rf8?; sigue inmediatamente 39. Td8+, y c8D. 36. gxh6+, Rxh6; 37. c7, Tb3; 38. h4, Tc3; 39. Cc5!. La torre queda separada del peón. La siguien-

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te tarea de las blancas es acabar con el alfil. 39. …, Tc4; 40. Te5. Amenaza 41. Txf5!. 40. …, Ag4; 41. Te4, Tc2+; 42. Re3, Af5; 43. Tf4, Ac8; 44. Txf7, Tc4; 45. Tf4. Las negras abandonaron. Esta partida proporciona las siguientes revelaciones: 1. Hay que contar siempre con la transición brusca de la apertura al juego final (es un valioso medio de lucha en el arsenal de todos los grandes maestros). 2. Lo mismo que en la apertura y en el medio juego hay que esforzarse por obtener la mayor eficacia posible de las piezas. 3. En el juego final, el rey debe convertirse en una pieza activa y agresiva. Lo más favorable es situarlo en el centro. 4. Los peones desempeñan un gran papel. Son especialmente peligrosos los peones libres, porque, con material reducido, el camino para coronar está libre de obstáculos. 5. En el final de juego la debilidad de los peones puede ser de una importancia decisiva. En la partida siguiente las negras eligen una dura variante. Pero las blancas han descubierto en la posición enemiga puntos débiles, que adquieren especial relieve en el final de juego. Por eso preparan las blancas a su enemigo una «ducha fría»: en lugar de atacar «hermosamente»,

las negras se ven penosamente atormentadas en el final de juego. Suetin-Wasjukov 1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, g6; 6. Ae3, Ag7; 7. f3, 0-0; 8. Dd2, Cc6; 9. 0-0-0, d5; 10. exd5, Cxd5; 11. Cxc6, bxc6; 12. Ad4!. Las negras esperaban 12. Cxd5, cxd5; 13. Dxd5, Dc7; con juego de doble filo. 12. …, Axd4. El movimiento de las blancas tuvo efectos psicológicos. Como el adversario juega tan «insípidamente», las negras se engríen y no ven la jugada 12. ..., e5; que prometía un juego más rico en contenido. 13. Dxd4, Db6; 14. Ca4!, Da5; 15. b3, Tb8; 16. Dc5!, Dxc5; 17. Cxc5. No hay que imaginarse que después del cambio de damas la lucha adopte inmediatamente las características del final de juego. También después del cambio de damas son posibles ataques cuyo carácter es propio del medio juego. Pero en nuestro ejemplo tenemos después de la desaparición de las damas y de una pareja de torres un final de juego del más puro estilo. 17. …, Te8. Hace sitio al rey, pero su centralización tiene poco éxito, porque el Cc5 ocupa una posición demasiado fuerte (delante del peón aislado y por tanto difícil de expulsar). 18. Td2, Rf8; 19. Ad3, Cb4; 20. a3, Cxd3+; 21. Txd3, Af5; 22. Tc3.

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Nuevamente la vieja estratagema que aconseja dirigir ataques contra puntos débiles. 22. ..., h5; 23. Td1, Ted8. Un cambio desfavorable que facilita al rey blanco la participación en la lucha. Pero por otra parte las blancas amenazaban con reforzar el ataque mediante Td4, Ta4. 24. Txd8+, Txd8; 25. Ca6, Ac8; 26. Cb4, Ab7; 27. Tc4!, Tc8; 28. Rd2, f6; 29. a4, e5; 30. a5!, a6.

co había escapatoria ninguna contra la amenaza Ta8. 37. c4+, Rd6; 38. Ta8, g4; 39. Cxa6, Af5+; 40. Re3, Tb7; 41. Tf8, Ae6; 42. Txf6. Las negras abandonaron. Para terminar pondremos un ejemplo de un trabajo finamente cincelado de final de juego por el que en tiempos fue campeón mundial.

Diagrama núm. 160

1. c4, Cf6; 2. Cc3, e6; 3. Cf3, d5; 4. d4, dxc4; 5. e4, Ab4; 6. Ag5. A partir de aquí las blancas empiezan a jugar a «simplificaciones». O influía en eso la autoridad del gran maestro o las blancas no se atrevían a decidirse a sacrificar un peón con 6. e5, Cd5; 7. Ad2, Axc3; 8. bxc3, b5; a pesar de que eso habría sido lo adecuado conforme al plan posicional. 6. …, c5; 7. Axf6. Era mejor 7. e5, pero las blancas juegan a la «tala». 7. ..., Dxf6; 8. Axc4, cxd4; 9. Dxd4, Cc6; 10. Dxf6, gxf6; 11. Tc1, Ad7; 12. 0-0, Tc8; 13. a3, Ad6; 14. Ce2, Ce5!; 15. Cxe5, Axe5; 16. Ab5. El punto culminante de la tendencia simplificadora de las blancas. 16. …, Txc1; 17. Axd7+, Rxd7; 18. Txc1. Las blancas han convertido la partida en un desierto, pero también en el desierto palpita la vida.

Hace algunos movimientos parecía como si el ataque blanco hubiese llegado a un estancamiento. En tales casos se deben crear nuevos objetivos de ataque. Ahora la maniobra de las blancas se dirige contra el peón en a6. Por lo demás, sería peor permitir 31. a6. 31. Cd3!, Re7; 32. Tb4, Tc7; 33. Cc5, Ac8; 34. Tb8. Las blancas se han situado espléndidamente. 34. …, Rd6; 35. b4, Rd5; 36. Rd3, g5. Desesperación, pero tampo-

Tschechower-Lasker

(Ver diagrama núm. 161) 18. …, Tc8!; 19. Txc8. Las blancas no pueden evitar el cambio de torres, porque después

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Diagrama núm. 161

de 19. Td1+, Re7; 20. Td2, Td8; es imposible el movimiento 21. Tc2?. 19. …, Rxc8; 20. b3, Rc7. En el final de juego a menudo todo depende de pequeños matices de posición. Las negras ganan porque consiguen que su rey penetre en el ala de la dama. Pero si estuviera el peón blanco en a4, las blancas tendrían buenas posibilidades de alcanzar las tablas: podrían con Cc1, Cd3 formar una «zona defensiva» indestructible. Ahora a 21. Cc1, podría seguir 21. …, Ab2; pero a 21. a4, sigue 21. …, Rc6; 22. Cc1, Rc5; 23. Cd3+, Rd4; con ganancia. 21. Rf1, b5!; 22. Re1, Ab2; 23. a4, bxa4; 24. bxa4, Rc6!. El gobierno del final de juego exige una precisión matemática. Como Lasker comentó, podría a 24. ..., Rb6; seguir: 25. Rd2, Ra5; 26. Rc2, Ae5; 27. Rb3!, Axh2; 28. g3, con tenaz resistencia. 25. Rd2, Rc5; 26. Cc3.

Contra 26. Rc2, sería muy fuerte 26. …, Ad4!; 27. f3, Rc4!; 28. Cxd4, Rxd4; 29. Rb3, a5!; el juego final de peones está ganado fácilmente. La última parte de la partida se comprende fácilmente: 26. …, Rb4; 27. Cb5, a5; 28. Cd6, Rxa4; 29. Rc2, Ae5; 30. Cxf7, Axh2; 31. Cd8, e5; 32. Cc6, Ag1; 33. f3, Ac5; 34. Cb8, Rb5; 35. g4, Ae7; 36. g5, fxg5; 37. Cd7, Ad6; 38. Cf6, Rc4. Las blancas abandonaron (39. Cxh2, Ae7!). También esta partida muestra cuan inagotables posibilidades están a disposición del artista de los finales de juego. Cuanto más profunda sea la penetración que hayamos conseguido en el final de juego, tantos más hermosos horizontes nos harán señas en este reino inagotable de la exacta lógica matemática.

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PRĂ CTICAS

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68 Juegan las blancas

Juegan las blancas

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70 Juegan las blancas

Juegan las blancas

Juegan las negras

Juegan las blancas

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COMPAREN USTEDES SUS SOLUCIONES Diagramas 1-6, página 20

1 Erróneo 1. ..., Re6; a causa de 2. Re4!, Rf6; 3. Rd5, Re7; (en caso de 3. …, Rf5; entonces 4. e4+, Rf6; 5. Rd6, Rf7; 6. e5, Re8; 7. Re6!, Rf8; 8. Rd7, y ganan). 4. Re5, Rf7; 5. Rd6, Re8; 6. Re6, Rf8; 7. e4, Re8; 8. e5. Ganan el tiempo decisivo. Las negras tienen que echarse a un lado, ceder. En este caso hablamos de la pérdida de la oposición. 8. …, Rf8; 9. Rd7, y las blancas ganan. En caso de 1. ..., Rf6?; 2. Rf4. Con 1. …, Re7!; las negras hacen tablas. Ahora ganan las negras la oposición con su movimiento después de 2. Re4, Re6!; o 2. Rf4, Rf6!.

2 1. e5!!, dxe5; 2. Rc1!. La oposición a distancia. 2. ..., Rd5; (2. ..., Rc4; 3. Rc2!; 2. ..., Rd4; 3. Rd2!). 3. Rd1, (3. Rd2?, Rd4; 4. Re2, Re4; 5. Rd2, Rf3; y las negras ganan), 3. ..., Rc5; (3. ..., Re4; o Rd4; o Rc4; entonces 4. Re2, Rd2, o Rc2); 4. Rc1!. Tablas.

3

2. Rg6, c5 3. h4!. Tablas. En caso de 1. …, Rg5; 2. Rg7, (pero no 2. h4+, Rxh4; 3. Rg6, Rxg4; 4. Rf6, Rf4), 2. ..., c5; 3. h4+, Rxh4; 4. Rf6, c4; 5. g5. En caso de 3. …, Rxg4; entonces 4. Rg6, Rxh4; 5. Rf5.

4 Brinckmann-Rubinstein. 1. ..., Re4; 2. Re2, g5; 3. Rf2, (3. Rd2, Rf4; 4. Re2, Rg3; 5. Rf1, Rh2; 6. Rf2, g4; 7. Rf1, g3); 3. ..., d4!; 4. cxd4, Rxd4; 5. Re2, b4!; 6. Rd2, (impide la brecha 6. …, c3!); 6. …, b3; (inmovilización); 7. c3+, Re4; (maniobra de rodeo); 8. Re2, Rf4; 9. Rf2, Rg4; 10. Rf1, Rg3; 11. Rg1, g4; 12. Rf1, Rh2; 13. Rf2, Rh1; (13. ..., g3+?; 14. Rf3, ¡y las negras pierden!); 14. Rg3, Rg1; 15. Rxg4, Rxg2; y las negras ganan.

5 Keres-Eliskases. 1. ..., Tb6+; 2. Rc1, Th6!; 3. Rd1, Rd3!; 4. Re1, Re3; 5. Rf1, Rf3; 6. Rg1, Tg6+!; 7. Rh2, Th6+; 8. Rg1, Tg6+; 9. Rf1, Th6. Tablas. Posición excepcional: generalmente ganan los peones libres muy avanzados contra la torre.

A. Gorgijev. 1. g4+!, Rxg4;

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6 1. Rb6!, Tb1+; 2. Ra7, Rf7; 3. Tb8, Ta1; 4. Rb7, Tb1+; 5. Ra8, Te1;

6. a7!, Te7; 7. Tb7, y ganan. Un grosero error sería 1. a7?, y las blancas no habrían tenido el escondite que les proporciona la victoria.

Diagramas 7-12, página 28

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cil, pero deben verlo los hacedores de mates.

Kotov-Bondarevsky. 1. ..., f4+; 2. Cxf4, Df2+!; 3. Rd3, Dxd4+!; 4. Rxd4, Ac5+; 5. Rd3, Cxe5++. ¡Un rey en el centro, en pleno tablero! No se recomienda la imitación.

8 Spielmann-Hönlinger. 1. Ce7+!. Deja libre el camino a la pieza que ha de dar mate. 1. …, Dxe7; 2. Dxh7+!. Desguarnecimiento de «Su Majestad». 2. …, Rxh7; 3. Th5+, Rg8; 4. Th8++.

9 Alekhine-Mindeno. Para cerrar la red del mate hay que bloquear la salida a f7 de las negras. Pero, ¿cómo? En caso de simplemente 1. g6, Dxg6; 2. Dc4+, entonces d5. Las blancas ganaron con 1. Ce5!, dxe5; 2. g6!, Dxg6; 3. Dc4+, Df7; 4. Th8++.

11 E. d. Lasker-Thomas. 1. Dxh7+!, Rxh7; 2. Cxf6+ con dos piezas. Protéjanse ustedes contra el jaque con dos piezas. 2. …, Rh6; (2. ..., Rh8; 3. Cg6++); 3. Ceg4+, Rg5; 4. h4+, Rf4; 5. g3+, Rf3; 6. Ae2+, Rg2; 7. Th2+, Rg1; 8. Rd2++.

12 Torre-Adams. 1. Dg4!. A causa de la amenaza de mate en e8, la dama es tabú. 1. …, Db5; 2. Dc4!, Dd7; 3. Dc7!, Db5; 4. a4, Dxa4; 5. Te4!. De nuevo un sacrificio de diversión. 5. …, Db5; 6. Dxb7!!. Las negras abandonan. Esto pasa cuando no se tiene ningún respiradero.

10 Pollock-Consultantes. ¡No se debe dar al adversario semejante trampolín de despliegue! No es de extrañar que el castigo siga inmediatamente: 1. Dd7+!!, Axd7; 2. Cd6+ con dos piezas, Rd8; 3. Cf7+, Rc8; 4. Te8+, Axe8; 5. Td8++. No es difí-

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Diagramas 13-18, página 36

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Glücksberg-Najdorf. La guía de nuestro tratamiento de la lucha está bien clara: explotar inmediatamente la posición insegura del rey. 1. ..., Ag1; 2. Cxg1, Dh2+; 3. Rf3, e5!!. Hay que traer nuevas fuerzas combatientes. 4. dxe5, Cdxe5+; 5. fxe5, Cxe5+; 6. Rf4, Cg6+; 7. Rf3, f4!; 8. exf4, Ag4+!; 9. Rxg4, Ce5+!!; 10. fxe5, h5++. Sí, para esto hace falta tener una buena porción de fantasía.

14 Kotov-Judowitsch. 1. Tf5!!. Explotan inmediatamente la posición insegura del rey. 1. …, exf5; (1. ..., Dd6; 2. Txf7+!, Axf7; 3. Cf5+); 2. Cxf5+, Rf6; 3. Td6+!, Rxf5; 4. Df3+, Tf4; 5. Dh5+, Re4; 6. Ac2+, Re3; 7. Td3+. Las negras abandonaron.

15 Steinitz-Bardeleben. 1. Cg5+!, Re8; 2. Txe7+!, Rf8!; (2. ..., Dxe7; 3. Txc8+. En caso de 2. ..., Rxe7; entonces 3. Te1+, Rd6; 4. Db4+, Rc7; 5. Ce6+, Rb8; 6. Df4+); 3. Tf7+, Rg8; 4. Tg7+!, Rh8; (4. ..., Rf8; 5. Cxh7+); 5. Txh7+, Rg8; 6. Tg7+!, Rh8; 7. Dh4+, Rxg7; 8. Dh7+, Rf8; 9. Dh8+, Re7; 10. Dg7+, Rd8; 11. Dg8+, Re7; 12. Df7+, Rd8; 13. Df8+, De8; 14. Cf7+, Rd7; 15. Dd6++. Quizá citado a menudo, pero esta brillante pieza del primer campeón del mundo no debe faltar en ninguna parte.

Kortschmar-Pollak. 1. Cb4!. ¡Abre con tiempo el camino a la dama! 1. …, axb4; 2. Dxd6!, Dd7; 3. Dd5!!, Rf8; 4. Txg7!, Dxd5; 5. Tg8+!, Rxg8; 6. Te8+, Tf8; 7. Txf8++. Una de las más fastuosas combinaciones de la historia del ajedrez.

17 Apscheneek-Hartmann. Parece como si fuera difícil reforzar el ataque. Pero se siguió un fuego de artificio: 1. Axe6!!, Txc5; 2. Th8+!, Axh8; 3. Dxg6+. Las negras abandonaron. Las negras podían jugar 1. …, Ad3. Después de eso un movimiento «tranquilo»: 2. Dc3!!, Txc5; 3. Txg7+, Rxg7; (3. ..., Rf8; 4. Txf7+, Rg8; 5. Th8+!!); 4. dxc5+. En caso de 2. …, fxe6; entonces 3. Txg7+, Rxg7; 4. d5+, etcétera.

18 Capablanca-Steiner. 1. Txf6! Sacrifico de desguarnecimiento. 1. …, Rxf6; 2. Tf1+, Cf5; 3. Cxf5, exf5; 4. Txf5+, Re7; 5. Df7+, Rd6; 6. Tf6+, Rc5; 7. Dxb7, Db6; 8. Txc6+, Dxc6; 9. Db4++. No es difícil, pero ha exigido dos sacrificios de torre.

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Diagramas 19-24, página 46

19 Averbach-Panno. 14. Ag4!. Después del cambio de los alfiles las casillas blancas se quedan débiles en el campamento enemigo. 14. …, Dd8; 15. Axc8, Dxc8; 16. Cf3, Af8; 17. Re2. Para preparar el juego conjunto de las torres. 17. …, Tg7; 18. Th4, Cd7; 19. hxg6, hxg6; 20. Dh1, Ae7; 21. Th8+, Rf7; 22. Dh6, Cf8; 23. Th1, Tb8; 24. Axf4!, Dc7; (24. ..., exf4; 25. Dh4); 25. Dh2, Cd7; 26. Dh3!, Explotan con «placer» las debilidades de las casillas blancas. 26. …, Cf8; 27. Txf8+!, Rxf8; 28. De6, Tg8; 29. Ch4!, Ad8; 30. Cxg6+, Rg7; 31. Cxe5. Las negras abandonaron.

Dc5+; 22. Rh1, gxf6; 23. Tg4+, Rh8; 24. Txf6, e5; 25. Tf7!, Axg4; 26. Txh7+!. Las negras abandonaron. En caso de 26. …, Rg8; 27. Ac4+!.

22 Denker-Botvinnik. 19. ..., d3!. Activa al alfil con fuerza decisiva. 20. Dc1. También después de 20. Ae3, Ac5; 21. Dc1, d2!; 22. Dxd2, Ce5; ganan las negras. En caso de 20. Ce4, entonces Dc7. 20. …, Ac5+; 21. Rh1, Dd6!; 22. Df4, (22. Af4, Txh2+!); 22. ...,Txh2+!. ¡La columna h abierta! 23. Rxh2, Th8+; 24. Dh4, Txh4+; 25. Axh4, Df4. Las blancas abandonaron.

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Steinitz-Mongredien. 10. h4!. Haciendo 10. 0-0-0, Cd7; 11. h4, Cf6; se pone de manifiesto que ello dificulta h5. También en un acertado plan estratégico es necesaria una exacta ejecución táctica. Después del movimiento del texto todo está en el orden debido. 10. …, Cd7; 11. h5, Cf6; 12. hxg6, Cxg6; 13. 0-0-0, c5; 14. Cg5, a6; 15. Cxh7, Cxh7; 16. Txh7!, Rxh7; 17. Dh5+, Rg8; 18. Th1, Te8; 19. Dxg6, Df6; 20. Axf7+!, Dxf7; 21. Th8+!, Rxh8; 22. Dxf7. Las negras abandonaron.

21 Mileika-Klowan. 18. Te4!, dxc3; 19. f5. En alud de los peones. 19. …, Dg5; 20. e6!, fxe6; 21. f6!,

Gligoric-Furman. 20. d5!!. Asegura el punto d4. 20. …, Axd5; 21. a5!, Ac5. Era importante desviar al alfil negro de c7. 22. Ah6, f6; 23. Dc7!, Af7; 24. Axf8, Txf8; 25. Th3!, Dc8; 26. Df4, Ae6; 27. Te1!, Tf7; 28. Af1, g5; 29. De4, Ad5; 30. De8+, Dxe8; 31. Txe8+, Rg7; 32. Axc4!, y las blancas ganaron en el movimiento 58.º (Axc4; 33. Tc3).

24 Dubinin-Suetin. 22. Cf5!, ¡el característico sacrificio posicional! 22. …, Af8. Con 22. ..., gxf5; 23. gxf5, la columna g abierta es muy peligrosa. 23. Axg7+, Axg7; 24. g5!, Tf8; 25. h4, gxf5. Un caballo así ataca los nervios. 26. gxf6, Axf6; 27. exf5, Dc8;

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28. Cg5!, Axg5; 29. Txg5, Cf7; 30. Th5, Tg8; 31. Txh7+, Rxh7; 32. Dh5+, Ch6; 33. Tg6, Df8; 34. Txh6+,

Dxh6; 35. f6+, e4; 36. Axe4+!. Las negras abandonaron.

Diagramas 25-30, página 72

25 Los finales de juego de torres son muy difíciles, porque la torre es muy fuerte como defensor. Incluso en posición victoriosa hay que jugar con mucha precisión. He aquí una treta técnica: el llamado puente. 1. Td1+, Re7; 2. Td4!, Ta1; 3. Rc7, Tc1+; 4. Rb6, Tb1+; 5. Rc6, Tc1+; 6. Rb5!, Tb1+; 7. Tb4. Este tendido de puente asegura la victoria.

26 «Todavía no se ha muerto nadie de un jaque», «Cuando el chapucero ve un jaque, lo da». ¿Quién no conoce estos o parecidos comentarios irónicos en los torneos relámpagos? Pero en el final de juego de torres el dar jaque es recurso importante del defensor para obtener tablas. 1. ..., Tg6; 2. e6, Tg1!; 3. Rd6, Td1+; y a causa del jaque «estúpido» las blancas no pueden ganar. Sin embargo también se puede jugar inmediatamente 1. ..., Th1; 2. Rd6, Te1!; (pero no 2. ..., Td1+?; 3. Re6).

27 Aquí se salvan las negras porque la torre en el costado largo está muy alejada del peón libre. También aquí el mismo método de defensa: dar jaque hasta la saciedad. 1. ...,

Ta8+!; 2. Rd7, Ta7+; 3. Rd6, Ta6+; 4. Rd5, Ta5+; 5. Rc4, Ta4+; 6. Rb5, Te4. Tablas. Pero si en la posición inicial se encontrara el rey negro en g8, nada de esto habría bastado a causa del jaque en f8 con el consiguiente e8D.

28 Aquí el alejamiento del peón es menor y no salva el método de dar jaque. 1. ..., Tb8+; 2. Rd7, Tb7+; 3. Rd8, Tb8+; 4. Rc7, Ta8; 5. Ta1!. Muy hermoso: gana el importante tiempo. 5. …, Te8; 6. Rd7. Las negras abandonaron.

29 Lasker-Rubinstein. La torre detrás del peón libre avanzado no sólo apoya el avance, sino que tiene también, en comparación con la torre enemiga, más posibilidades para maniobrar. 1. f5, gxf5; 2. gxf5, Tf6; 3. Tf4!, (amenaza 4. b4+), 3. …, b4; (3. ..., d4; 4. Tf1, Rd5; 5. b4, Re5; 6. Tc1); 4. b3, Tf7; (4. ..., Rc6; 5. Rd4, Rd6; 6. Tf1, ¡zugzwang de la torre!); 5. f6, Rd6; 6. Rd4, Re6; 7. Tf2!. Jugada de espera y preparación para el viraje definitivo. 7. …, Rd6; 8. Ta2!, Tc7; 9. Ta6+, Rd7; 10. Tb6. Las negras abandonaron.

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30 Capablanca-Eliskases. 1. f5!. Crea el peón libre fuertemente cu-

bierto. 1. …, exf5; 2. Rf4, Te6; 3. Rxf5, Tg6; 4. e6!, Tg4; 5. Re5, Te4+; 6. Rd6. ¡Se ha montado la colaboración del rey con el peón! 6. …, Txd4; 7. Te3. Las negras abandonaron.

Diagramas 31-36, página 82

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Stahlberg-Najdorf. Cualquier pieza no protegida puede ser de pronto víctima del ataque doble. 1. Af7!, Rxf7; 2. Txd8, Dxd8; 3. Db7+, y ganan.

Petrosian-Simagin. 1. Da8+, Rg7; 2. Axe5+!, Dxe5; 3. Dh8+!, Rxh8; 4. Cxf7+. La temida horquilla del caballo.

35

32 Belawenetz-Makogonov. ¡El sacrificio de diversión! 1. ..., Af3!; 2. Df2, Ah4!; 3. Dxf3, Dxc2+; 4. Tg2, Dxc4. El alfil cae víctima de la doble amenaza. Las negras ganaron rápidamente.

33 Dunkelblum-Euwe. El doble ataque está aquí astutamente disimulado. 1. ..., Cxf2!; 2. Axf2, Axf2+; 3. Rxf2, Da7+!; y ganaron.

Stahlberg-Sämisch. 1. Dg6+, Rh8; no da ningún resultado, pero después de 1. Dh5+!, Dh6; 2. Dg6+!, Dxg6; gana la horquilla de peón 3. fxg6+, y 4. gxf7.

36 Las blancas abandonaron en la partida Marco-Popiel. Después de 1. …, Ag1!; la doble amenaza era inesquivable.

Diagramas 37-42, página 88

37 Keres-Löwenfisch. Es importante separar al rey enemigo del peón libre. 1. Te4!, Ta8. También las negras debieron hacer lo mismo: 1. ..., Tb2; 2. b4, Td2!; 3. Re3, Td8!; 4. Re2, Td6; 5. b5, Tb6; 6. Tb4, Re5; 7. Re3, Rd5; 8. Tb1, Rc5; 9. Re4, Te6+. Las

blancas no pueden ganar. Es interesante que el peón doblado traiga la salvación. 2. b4, Tb8?. Aún no era demasiado tarde para jugar 2. ..., Td8; 3. Re3, Td1. 3. Re3, Td8; 4. b5, Tb8; 5. Tb4, Re5; 6. b6, Rd5; 7. b7, Rc5; 8. Tb1, Te8+; 9. Rd3, Td8+; 10. Rc3, Tb8; 11. Tb2!, Rd5; 12. Tb4!. Jugan-

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do a zugzwang. 12. …, Rc5; 13. Rb3, Rd5; 14. Tb5+, Re4; 15. Ra4!, Rf3; 16. Tb4, Txb7; 17. Txb7, Rxg4; 18. Rb3. ¡En el momento oportuno! 18. …, Rf3; 19. Rc3, g4; 20. Rd2, g3; 21. Re1, Rg2; 22. Tg7. Las negras abandonaron.

38 Gipslis-Tal. Las negras tienen ventaja de posición: el rey separado, la torre en la segunda fila, el peón libre en la columna h. Pero la victoria la consiguen únicamente gracias a una ingeniosidad táctica. 1. ..., h3!; 2. Rg1, e4; 3. a6!. La creación del peón libre es la única posibilidad. Más débil sería 3. fxe4+, Rg4!; Todas las piezas negras tienen un altísimo grado de eficacia. 4. a6, f3; 5. axb7, f2+; 6. Rf1, h2; 7. Tg3+, Rh4!. 3. …, e3; 4. axb7, (más tenacidad tendría 4. Tc1, Txb3; 5. axb7, Txb7; 6. c6, Tc7); 4. ..., Tb1+; 5. Rh2, e2; 6. Te3, fxe3; 7. b8D, Th1+!. ¡He ahí la cuestión! El peón debe coronar dando jaque. 8. Rxh1, e1D+; 9. Rh2, Df2+; 10. Rxh3, Dxf3+; 11. Rh2, e2; 12. Df8+. Dar jaque con la dama aquí no sirve de nada. 12. …, Re4; 13. De8+, Rd3; 14. Dg6+, Re3. Las blancas abandonaron.

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40 Elemental, pero hay que saberlo: 1. Df7+, Rg2; 2. De6, Rf2; 3. Df5+, Rg2; 4. De4+, Rf2; 5. Df4+, Rg2; 6. De3, Rf1; 7. Df3+, Re1; 8. Rc6. Las blancas explotan la pausa de respiro para acercar al rey. 8. …, Rd2; 9. Dd5+, Rc2; 10. De4+, Rd1; 11. Dd3+, Re1; 12. Rb5. El peón en la columna f: [FEN=“8/8/K7/8/8/1Q6/ 5p2/6k1 w - - 0 1”] es tablas. Tras 1. Dg3+, no se está obligado a jugar 1. …, Rf1; sino 1. …, Rh1; y después de 2. Dxf2, sería tablas por rey ahogado.

41 Una posición excepcional, de las que, por lo demás, se producen mucho en el ajedrez. Las blancas ganan con: 1. Rb6!, Rb2; 2. Ra5+, Rc1; 3. Dh1+, Rb2; 4. Dg2+, Rb1; (4. ..., Rb3; 5. Dg7, y Da1); 5. Ra4!, a1D+; 6. Rb3!. Con mate inesquivable.

42 Van Vliet. Las blancas ganan de modo espléndido. 1. Db4!, Dd5; 2. Da4+, Rb6; 3. Db3+!!, Dxb3; 4. b8D+ y Dxb3. En caso de 1. …, Dh1; 2. Da3+, Rb6; 3. Db2+, Rc7!; 4. Dh2+!!, Dxh2; 5. b8D+, y Dxh2.

Kling y Horwitz. 1. Tf2. Las negras no pueden rechazar la doble amenaza de la captura del alfil y del mate. 1. …, Ag1; 2. Tg2!, Ae3; 3. Te2, Ac5; 4. Te8+, Af8; 5. Td8. Las blancas ganan.

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Diagramas 43-48, página 117

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Niedermann-Zuk. 1. Ac8!. ¡Atracción hacia sí! 1. …, Txc8; 2. Ta8+!, (¡diversión!), Rxa8; 3. Dxc8+, Tb8; 4. Dc6+!!. ¡El quid!, Tb7; 5. Da4+, Rb8; 6. De8+, y ganan. En caso de 1. …, Db1+; 2. Rh2, Dxb6; 3. Axb7, Dxb7; 4. Dd6+, Dc7; 5. Ta8+!.

44 Behting-Romaschkevic. 1. Ah5!. ¡Diversión! 1. …, Dxh5; 2. T3xe4!. ¡Ambos peones están atrapados en una clavada! 2. …, Dg6; 3. Te8+, Rf7; 4. Dxd5+!. Brillante y destructivo. Las negras abandonaron.

Flohr-Horowitz. Después de 1. Axe5!, queda de manifiesto que el peón f6 estaba sobrecargado: no podía cumplir las dos funciones defensivas: protección de las casillas e5 y g5. 1. …, fxe5; 2. Cg5, Rg7; (o 2. ...,Tfe8; 3. Dxh7+, Rf8; 4. Cxe6+); 3. Dxh7+, Rf6; 4. Ce4+, Re7; 5. Dh4+, f6; 6. Tdc1!, y ganan.

47 Eliskases-Hölzl. 1. Td5!!. ¡Una jugada gigantesca! Las negras abandonaron.

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45 Urseanu-Anastaziad. 1. Ad5!!. ¡La cobertura en el momento crítico de la separación! 1. …, Txd5; 2. Txf7!. Era importante conquistar con tiempo la casilla f7.

Las blancas (Makogonov) jugaron: 1. Txe5!, dxe5; 2. f7+. El conocido sacrificio para abrir camino al ataque por la diagonal. (Compárense también las partidas Lasker-Capablanca y Tal-Tolusch.) 2. …, Txf7; 3. Dxe5, Rf8; 4. Dg7+!, Re7; 5. Ab4+!. ¡Era lo que faltaba! Las negras abandonaron.

Diagramas 49-54, página 140

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1. Cd2+!, Re1; (1. ..., Re2; 2. Ce4!); 2. Cf3+, Re2; 3. Ch2!. La maniobra salvadora. Tablas. Habría sido erróneo 1. Ce3+, Re2; 2. Cf5, Rf3; 3. Cd4+, Rg4!; 4. Cc2, Rf4!.

El caballo con sus «cortos» saltos tiene que luchar duramente contra el alejado peón. Las blancas ganan. 1. a4, Cg5; 2. Rd6, (no 2. a5, Cf3; 3. a6, Cd4; 4. Rd6, Cb5+; 5. Rc6, Ca7+; y en la 6.ª fila el caballo detiene al peón del borde), 2. …, Cf3; (2. ...,

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Cf7+; 3. Rc7; o 2. ..., Ce4+; 3. Rc6!, y el rey no «permite» simplemente al caballo acercarse al peón); 3. Rd5!, Ce1; 4. a5, Cd3; (4. ..., Cc2; 5. Rc5!); 5. Rc4, Ce5+; 6. Rb5, Cd7; 7. a6, Cf6; 8. a7, Cd5; 9. Rc6!, Cb4+; 10. Rb7, y ganan.

lo bloquea el caballo negro. Las blancas se crean un nuevo objetivo de ataque que desborda al adversario. 1. f5!, g5; (1. ..., gxf5; 2. gxf5, exf5; 3. Cf4); 2. Cb4, a5; 3. c6!, Rd6; 4. fxe6!!, Cxc6; 5. Cxc6, Rxc6; 6. e4!, y las blancas ganaron.

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Las blancas ganan después de un juego realizado con toda precisión. 1. Cb4, Re5; (1. ..., Rc7; 2. Cd5+, Rd6; 3. Cb6, Ce5; 4. b8D+); 2. Cd3+, Rd5; (2. ..., Re4; 3. Cc5+, o 2. ..., Rf5; 3. Cc5, Ce5; 4. Rb6); 3. Cf4+, Rc6; 4. Cg6, Rd5; (4. ..., Rc5; 5. Cf8, Ce5; 6. Ra8, Cc6; 7. Ce6+, y 8. Cd8!); 5. Cf8, Ce5; 6. Rb6, Cc6; 7. Cd7, Rd6; 8. Ce5!, Cb8; 9. Ra7, Rc7; 10. Cc4, Cc6+; (10. ..., Cd7; 11. Cb6, Cb8; 12. Cd5+); 11. Ra8, Cb8; 12. Cb6, Ca6; 13. Cd5+, y Cb4 o Rh7. ¡Muy instructivo!

52 Pillsbury-Gunsberg. El peón libre en c5 no es tan peligroso, ya que

1. a5, Af8; 2. Rd5, Ah6. Pero después de 3. a6, Ae3; son tablas. 3. g5+!!, Axg5; 4. Re4, Ah4; 5. Rf3. El rey ha cerrado al alfil la diagonal. Naturalmente, una excepción. En caso de 3. Re4?, (en lugar de 3. g5+!), Af8; 4. Rd5, Ah6; tabas por repetición de jugada.

54 Las blancas ganan porque consiguen forzar al adversario a avanzar el peón b. Nada se obtiene con 1. Rxb5, ni con Rxa4. Es imposible sacar al rey del rincón. Pero 1. Rc6, Ra6; (1. ..., Ra8; 2. Rc7); 2. Ae3, Ra5; 3. Ac5, Ra6; 4. Ab6!, b4; 5. axb4, a3; 6. b5++.

Diagramas 55-60, página 153

55 Sutschakob-Jachnin. 1. Txd6!, Dxd6; 2. Tf8+, Rc7; 3. Ce6+, Rb6; 4. De3+, Rb5; 5. c4+, Rxb4; 6. Dd2+, Tc3; 7. Db2+, Ra4; 8. Ta8++.

gana tiempo para atizar el ataque contra el rey. 1. …, Dxc2; (1. …, Axe3; 2. hxg6, hxg6; 3. Dxg6+, Rf8; 4. Cd6, Tdd7; 5. Ag7+); 2. Ted3, De2; 3. Cd6, Txd6; 4. Axd6, Ae1; 5. De8+, Rg7; 6. h6+. (Rxh6; 7 Dxf7, y todo está cubierto).

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Capablanca-Marshall. 1. Te3!!. Cubre con tiempo la casilla f3 y

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Stoltz-N. N. 1. Cd5!, cxd5; 2.


Ce5+, fxe5; 3. Dxh5+, Re6; 4. Dg4+, Rf7; 5. Df5+, Re8; 6. De6, Dc5; 7. d4, exd4; 8. Te1. Las negras abandonaron.

58 A. Herbstman. Con el bloqueo se consigue a veces cortarle al adversario caminos de importancia vital. 1. g6!, hxg6. Ahora está cerrada la diagonal h5-e8. La tarea siguiente es impedir b4. 2. Ab4!!, Ad1+; 3. Re1, Ag4; 4. Ad2+, Rc2; 5. Af4!!, (había la amenaza f4), 5. …, exf4; 6. d6, y el peón d corona.

59 A. Troitzky. 1. f6!, gxf6; 2. Rb7, Ad8; 3. Rc8, Ae7; 4. Rd7, Af8; 5. Ae3+, Rc2; 6. Re8, Ag7. Ahora se muestran las consecuencias del bloqueo realizado en la primera jugada. El alfil será capturado. 7. Rxf7, Ah8; 8. Rg8.

60 Spielmann-Trassel. 1. Dxc6+!, Dc7; (1. ..., bxc6; 2. Taxb8+, Rd7; 3. T1b7++); 2. Txb7!. ¡Cortocircuito!

Diagramas 61-66, página 160

61 Centurini. Una de las tareas principales en el final de juego es llevar al peón a coronar. Pero precisamente poco antes del objetivo final es cosa que a menudo no se presenta tan fácil: 1. Ah4, Rb5; 2. Af2, Ra6; 3. Ac5!, Ag3. Era importante atraer al alfil fuera del punto h2. 4. Ae7, Rb5; (había la amenaza Ad8-Ac7); 5. Ad8, Rc6; 6. Ah4!!. ¡Ganan el tiempo decisivo! 6. …, Af4; 7. Af2, Ae5; 8. Aa7, Ad6; 9. Ab8, Ac5; 10. Ah2, Aa7; 11. Ag1!. Este segundo sacrificio de diversión es decisivo. Una de las más geniales miniaturas.

4. Rf6, Rf2; 5. Ac4, Rxg2; 6. Rxg5, Rxh3; 7. f4, Rg3; y ganan), 2. ..., f5!. ¡Zugzwang! 3. Rd5, Re3; 4. Re6, Rf2; 5. Ac4, Rxg2; 6. Rf6, Rxh3; 7. Rxg5, Rg3; y ganan.

63 Renter-Keres. 1. Rg6?, Axf2; 2. Axg4, b4!; 3. f6, Re5!. ¡Centralización! 4. f7, Ac5. Las blancas abandonaron, porque el rey avanza hasta b2. Lo correcto, como indica Keres, era: 1. Rg5, Re5; 2. b4!, Axf2; 3. Rxg4, Ae1; 4. Ae2, y las negras no pueden ganar.

64

62 Análisis de Averbach. 1. …, Rf4!. Las debilitadas casillas negras «invitan» directamente a esta irrupción. 2. Rd4, (2. Rd5, Rg3; 3. Re6, f5;

Réti-Rubinstein. Ha surgido una posición abierta: hay diagonales a disposición del alfil. El caballo de cortas patas queda además retrasado, especialmente cuando las negras

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consiguen crear un peón libre alejado. 1. ..., Ac6; 2. Re2, (2. c3?, dxc3+; 3. Rxc3, Ag2!); 2. ..., Ad5!; 3. a3, b5; 4. Cf1, a5; 5. Cd2, a4!; 6. Ce4+, (no había ninguna salvación contra b4), 6. …, Axe4; 7. dxe4, b4!; 8. Rd2, bxa3; 9. Rc1, g5. Las blancas abandonaron.

65 Análisis de Botvinnik. Las blancas están mejor: la posición está bloqueada, se presenta un adecuado campo de trabajo para el caballo capaz de saltar todos los obstáculos. 1. Rc3. Reserva la casilla d4 para el ca-

ballo. 1. …, Ab7; (1. ..., Ad3; 2. Cd4, bxc5; 3. bxc5, dxc5; 4. Cb3); 2. c6!, Ac8!; (para proteger la casilla e6); 3. Cd4, Re7; 4. Rb3!. No 4. Cb5, a causa de Rd8; 5. Ca7, Aa6; 6. b5, Ac8; 7. Rd4, Re7; 8. Cxc8+, Rd8; y las blancas no pueden ganar. 4. ..., Rd8; 5. Ra4, Re7; 6. Rb5, con la siguiente maniobra de victoria; Cc2, Ca3, Cc4, Cxb6.

66 A. Troitzky. 1. Rf3!, Rh1; 2. Rf2, Rh2; 3. Cc3!, Rh1; 4. Ce4, Rh2; 5. Cd2, Rh1; 6. Cf1, h2; 7. Cg3++. Lógico y compulsivo.

Diagramas 67-72, página 166

67 H. Dahl hizo la combinación. 1. e6, Axe6; 2. Ad4, f6; 3. Dg4!!. La clavada en cruz. Las negras abandonaron!

68 Meschgailis-Stoner. Las blancas se liberan de la clavada de un modo ingenioso: 1. Cd5!, Dxd7; 2. Da5, b6; 3. Cxb6, Dc7; 4. Axe5, Axe5; 5. Dxe5, Dxb6; 6. c5!, Da5; 7. b4!. Las negras abandonaron. (1. …, cxd5; 2. Dxd5+, Rh8; 3. Cxe5.)

69 Los motivos de promoción de peones surgen también incluso con el tablero lleno. Alekhine jugó: 1. c5!, bxc5; 2. b6, Tc8; 3. Dc3, Tfe8; 4.

Axe5, dxe5; 5. Dxe5!, Dxe5; 6. Txe5, Txe5; 7. Txc7+, Txc7; 8. bxc7, Te8; 9. cxb8D, Txb8; 10. Ae6!. De una exhibición a ciegas del que fue en tiempos campeón mundial.

70 Teichmann jugó: 1. Txh6!!, Cxh6; 2. Dg5, Cf7; 3. Dd8+!!. ¡Fantástico! 3. …, Cxd8; 4. h6!, seguido de h7+.

71 Walter-Nagy. 1. ..., Txh3+!!; 2. Rxh3, De6+!; 3. Dxe6. Tablas por rey ahogado.

72 H. Mattison. 1. Rd2, Cc1; 2. Tb5+, Ra2; 3. Ta5+, Rb3; 4. Tf5!,

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Ad6; 5. Tf3+, Rb2; 6. Tf2!, Ab4+; 7. Re3, Ac5+; 8. Rd2, Axf2. Tablas por rey ahogado. En caso de 5. …, Ra4; entonces 6. Te3!, Af4; 7. Re1, Axe3. Tablas por rey ahogado. ¡Brillante!

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COLECCIÓN NUEVA ESCAQUES 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35

Finales de peones. – I. Maizelis. Finales de alfil y de caballo. – Y. Averbach. Teoría de finales de torre. – Löwenfish y Smyslov. Teoría de aperturas, tomo I: Abiertas. – V. N. Panov. Teoría de aperturas, tomo II: Cerradas. – V. N. Panov. Defensa india de rey. – P. Cherta. Táctica moderna en ajedrez, tomo I. – L. Pachman. Táctica moderna en ajedrez, tomo II. – L. Pachman. Estrategia moderna en ajedrez. – Ludek Pachman. La trampa en la apertura. – B. Weinstein. Aperturas abiertas. – L. Pachman. Aperturas semiabiertas. – L. Pachman. Gambito de dama. – Ludek Pachman. Aperturas cerradas. – Ludek Pachman. El arte del sacrificio en ajedrez. – R. Spielmann. Cómo debe jugarse la apertura. – A. Suetin. Teoría de los finales de partida. – Y. Averbach. El arte de la defensa. – Ilia Kan. Táctica del medio juego. – I. Bondarewsky. La estructura de peones centrales. – B. Persits. La perfección en el ajedrez. – Fred Reinfeld. El gambito de rey. – Paul Keres. Lecturas de ajedrez. – Yuri Averbach. 200 celadas de apertura. – Emil Gelenczei. Defensa siciliana. Variante Najdorf. – P. Cherta. Ajedrez de entrenamiento. – A. Koblenz. Jaque mate. – Kurt Richter. Combinaciones en el medio juego. – P. A. Romanowsky. La defensa Pirc. –G. Fridshtein. El sentido común en ajedrez. – E. Lasker. Ajedrez elemental. – V. N. Panov. La defensa catalana. – Neustadt. El ataque y la defensa. – Hans Müller. Defensa siciliana. Variante Paulsen. – P. Cherta. La psicología en ajedrez. – Krogius.

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El arte del análisis. – Paul Keres. Bobby Fischer. – Pablo Morán. Partidas decisivas. – L. Pachman. 200 partidas abiertas. – D. Bronstein. El match del siglo: Fischer – Spassky. – L. Pachman. ABC de las aperturas. – V. N. Panov. La batalla de las ideas en ajedrez. – A. Saidy. Ataques al rey. – B. F. Baranov. Capablanca. – V. N. Panov. Los niños prodigios del ajedrez. – P. Morán. Tablas. – M. Tal y L. Verjovsky. Leyes fundamentales del ajedrez. – I. Kan. Ajedrez y matemáticas. – Fabel, Bonsdorff y Riihimaa. El laboratorio del ajedrecista. – A. Suetin. Cómo piensan los grandes maestros. – P. Schmidt. Defensa Siciliana. Variante del Dragón. – E. Gufeld y E. Lazarev. Psicología del jugador de ajedrez. – Reuben Fine. Los campeonatos del mundo. De Steinitz a Alekhine. – P. Morán. Los campeonatos del mundo. De Botvinnik a Fischer. – Gligoric y Wade Viaje al reino del ajedrez. – Averbach y Beilin. Anatoli Karpov. – Angel Martín. Alekhine. – Kotov. 300 Miniaturas. – Roizman. Errores típicos. – B. Persists y B. Voronkov. La defensa Alekhine. – Eales y Willians. Finales artísticos. – G. Kasparian. Diccionario de ajedrez. – Ramón Ibero. Curso de aperturas I (Abiertas). – Panov / Estrin. Curso de aperturas II (Semiabiertas). – Panov / Estrin. Curso de aperturas III (Cerradas). – Panov / Estrin. Defensa Siciliana. Variante Scheveningen. – A. Nikitin. Práctica de las aperturas. – L. Pachman. Práctica del medio juego. – L. Pachman. Práctica de los finales. – L. Pachman. Ajedrez y computadoras. – Pachman y Kühnmund. Técnicas de ataque en ajedrez. – P. Edwards. El contraataque en ajedrez. – Y. V. Damski. El mundo mágico de las combinaciones. – A. Koblenz. Problemas de ajedrez. – Camil Seneca. Tratado de ajedrez superior. – Y. Estrin. De la apertura al final. – Edmar Mednis. Fundamentos estratégicos del ajedrez. – Y. Estrin. Kasparov, campeón del mundo. – Ángel Martín.

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Ajedrez práctico. – R. Edwards. Ajedrez magistral. – Kopec y otros. Ajedrez moderno. – B. Pandolfini. Ajedrez por campeones. – B. Pandolfini. Defensa Siciliana. Variante Sveshnikov. – Adorjan / Horvath. Teoría moderna en ajedrez I. Aperturas abiertas. – L. Pachman. Teoría moderna en ajedrez II. Aperturas semiabiertas. – L. Pachman. La defensa Caro-Kann. – Egon Varnusz. Teoría moderna en ajedrez III. Defensa Siciliana. – L. Pachman. Test del ajedrecista. – Gil / Magem. Las partidas de Capablanca. – Rogelio Caparrós. Gambito de dama, tomo I. – L. Pachman. Gambito de dama, tomo II. – L. Pachman. Juega. – Patrick Gonneau. Analiza. – Patrick Gonneau. Gana. – Patrick Gonneau.

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Ajedrez de Entrenamiento  

AJEDREZ DE ENTRENAMIENTO por Alexander Koblenz

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