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Filosofía El arte, El descodificador

Paul Veyne (francés, nacido en 1930) Historiador que reivindica a Friedrich Nietzsche y Michel Foucault. Especialista en la civilización antigua. Ha trabajado sobre los mitos griegos, los juegos circenses, la poesía erótica romana, e igualmente sobre la forma de escribir la historia o la poesía contemporánea.

Aprender a entender Pregunta: Vuestro libro (sobre el poeta Rene Char) se ofrece de entrada como una «paráfrasis». ¿Qué hay que entender por ello? Respuesta: Nada más que el más banal de los procedimientos escolares: cuando hay que hacer entender un verso difícil de Mallarmé o de Góngora, ¿qué se hace? Se «dice lo que eso quiere decir», se parafrasea. Normalmente, cuando se trata de poesía, la gente viene y te dice: usted entiende este poema así; yo lo entiendo de otro modo. Por supuesto, ellos pueden y tienen el derecho de comprenderlo de otro modo. Pero, ante un texto jeroglífico, usted no puede decir a un egiptólogo: «Yo lo entiendo de otro modo», si no sabe egipcio. Usted tendrá derecho de entenderlo de otra manera, pero cuando haya estudiado el egipcio. Hay que aprender la lengua -Char, cuya dificultad supera el trabajo sobre la sintaxis y las distorsiones de vocabulario que hacen que Mallarmé, aunque hermético, sea accesible al no especialista. Hacía falta además mostrar lo que el poeta quiso, ya sea decir, ya sea sugerir, exponer el pensamiento que Char quiso desplegar en su poema; porque poseía uno, al que se debía. Lo que explica que el libro descanse también sobre entrevistas. Yo sometía a Char a interpretaciones de sus poemas para captar ese sentido al que estaba apegado y que había establecido con todo su esfuerzo. He sufrido la cólera de Char demasiado a menudo, cuando no comprendía lo que había querido decir, por ignorarlo. Él tenía su propio pensamiento, y no le gustaba que se le impusieran otros. Lo cotidiano y lo interesante. Le Quotidien et L'lntéressant, Les Belles Lettres, 1996 (traducción para este libro de Irache Ganuza Fernández).

Theodor W. Adorno (alemán, 1903-1959) Músico de formación, sociólogo y musicólogo, filósofo judío expulsado por el nazismo y refugiado en los Estados Unidos, miembro de la Escuela de Francfort (ver nota sobre Horkheimer, pág. 102). Pensador antifascista que se preocupa por reflexionar sobre las condiciones de una revolución social que no pase por la violencia.

No hay belleza sin iniciación La creencia propagada por los estéticos de que la obra de arte hay que entenderla puramente desde sí misma como objeto de intuición inmediata, carece de sostén. Su limitación no está solamente en los presupuestos culturales de una creación, en su «lenguaje», que solo el iniciado puede asimilar. Porque incluso cuando no aparecen dificultades en ese orden, la obra de arte exige algo más que el abandonarse a ella. El que llega a encontrar bello el «murciélago» tiene que saber lo que es el «murciélago»: tuvo que haberle explicado su madre que no se trata del animal volador, sino de un disfraz; tiene que recordar que una vez le dijo: mañana podrás vestirte de murciélago. Seguir la tradición significaba experimentar la obra artística como algo aprobado, vigente; participar en ella de las reacciones de todos los que la vieron con anterioridad. Cuando ello se acaba, la obra aparece en toda su desnudez con sus


Filosofía El arte, El descodificador imperfecciones. El acto pasa del ritual a la idiotez, y la música de constituir un canon de evoluciones con sentido a volverse rancia e insípida. Entonces ya no es tan bella. Mínima Moralia (1951), traducción de Joaquín Chamorro Mielke, Taurus, Madrid, 1998.

David Hume (escocés, 1711-1776) Conoce el fracaso en el comercio, la escritura, la economía y la universidad. Se conforma con un trabajo en la biblioteca para vivir. Analiza las condiciones de posibilidad del conocimiento desde las impresiones, percepciones y sensaciones individuales, además, hace de la realidad una ficción construida por la razón.

Aumentar su saber, y así, su placer Para juzgar correctamente una obra genial hay tantos puntos de vista a tener en cuenta, tantas circunstancias que comparar, y tanta necesidad de conocer la naturaleza humana, que ningún hombre que no posea el juicio más sólido hará nunca una crítica aceptable de tales obras. Y esta es una nueva razón para cultivar el goce de las artes liberales. Nuestro juicio se reforzará con esta práctica; nos formaremos nociones más exactas de la vida, muchas cosas que complacen o afligen a otros nos parecerán demasiado frívolas para merecer nuestra atención, y poco a poco perdemos esa sensibilidad y delicadeza de pasión que tan incómoda resulta. Pero quizá haya ido demasiado lejos al decir que un gusto cultivado para las bellas artes extingue las pasiones y nos deja indiferentes ante aquellos objetos que tan perseguidos son por el resto de la humanidad. Tras posteriores reflexiones, creo que más bien mejora nuestra sensibilidad para todas las pasiones delicadas y agradables, al mismo tiempo que deja la mente incapaz de emociones más rudas y turbulentas. La norma del gusto y otros ensayos (1742), traducción de María Teresa Beguiristain, Revista Teorema, Valencia, 1980.

Walter Benjamin (alemán, 1892-1940) Propone una nueva estética en el momento en que la fotografía permite la reproducción de las obras de arte y hace desaparecer la relación directa con el objeto. Escribe sobre la literatura, el teatro, el Barroco, la arquitectura, la poesía, la historia, el hachís. Judío perseguido por la Gestapo, se suicida en la frontera entre Francia y España.

La copia aproxima el objeto Cada día cobra una vigencia más irrecusable la necesidad de adueñarse de los objetos en la más próxima de las cercanías, en la imagen, más bien en la copia, en la reproducción. Y la reproducción, tal y como la aprestan los periódicos ilustrados y los noticiarios, se distingue inequívocamente de la imagen [...]. La reproductibilidad técnica de la obra artística modifica la relación de la masa para con el arte. De retrógrada, frente a un Picasso por ejemplo, se transforma en progresiva, por ejemplo cara a un Chaplin. Este comportamiento progresivo se caracteriza porque el gusto por mirar y por vivir se vincula en él íntima e inmediatamente con la actitud del que opina como perito. Esta vinculación es un indicio social importante. A saber, cuanto más disminuye la importancia social de un arte, tanto más se disocian en el público la actitud crítica y la fruitiva. De lo convencional se disfruta sin criticarlo, y se critica con aversión lo verdaderamente nuevo. La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, en Discursos interrumpidos í, traducción de Jesús Aguirre, Taurus, Madrid, 1973.


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—Buenos días. Me llamo Ghislaine Lemoine-Renancourt. Soy la encargada de hacerles mirar lo que van a ver.


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