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Hablemos del Ambiente

Medio

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ÍNDICE INTRODUCCIÓN 7 EL MEDIO AMBIENTE 9 ¿EN QUÉ SITUACIÓN ESTAMOS? 10 ¿ESTÁ AFECTANDO REALMENTE ESTO AL MEDIO AMBIENTE? 12 ¿POR QUÉ HEMOS LLEGADO A ESTA SITUACIÓN? 13 ¿CUÁLES SON LAS FORMAS DE PENSAR Y ACTUAR DOMINANTES QUE DEBERÍAMOS REPLANTEARNOS Y CUALES SUS REPERCUSIONES EN EL MEDIO AMBIENTE? 14 ¿QUÉ PODEMOS HACER? 19 IDEARIO 24 FUENTES CONSULTADAS Y RECOMENDADAS 26







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INTRODUCCIÓN En este manual te queremos invitar a reflexionar sobre el mundo que nos rodea, a analizar qué está pasando y qué ha pasado para que lleguemos a la situación actual. A recapacitar sobre la gravedad de dicha situación y a pensar qué tipo de actitudes debemos desarrollar si consideramos necesario una transformación, un cambio… .







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EL MEDIO AMBIENTE…. Medio Ambiente es un concepto del que oímos hablar continuamente, sobre todo en los últimos años. Existen organismos oficiales que trabajan en y para él (Ministerio de Medio Ambiente, Consejerías de Medio Ambiente ); existen grupos sociales que se preocupan por él, ( grupos ecologistas, conservacionistas,…); existe hasta un tipo de educación que está específicamente enfocada hacia este concepto, la Educación Ambiental,… pero ¿Qué es realmente el Medio Ambiente?.

“El Medio Ambiente es todo lo que nos rodea, incluida nuestra propia persona, y las relaciones que se establecen entre todos los elementos que lo componen”.

Medio Ambiente es el aire puro, las aguas cristalinas, los prados llenos de flores, las lejanas y misteriosas selvas donde habitan feroces animales, las altas montañas en las que vuelan majestuosas las águilas. Pero también son las cañerías llenas de aguas residuales, los cables de la luz, el aire contaminado, los supermercados, los vertederos… y no sólo todos estos componentes (agua, aire, animales, plantas, personas, tierra, y un largo etc.), sino también las relaciones que se establecen entre los diferentes componentes y los usos que le damos a los recursos que la Tierra nos ofrece. Es importante que nos demos cuenta de esto, ya que cuando hablamos de defender y mejorar el Medio Ambiente no sólo nos referimos a sitios lejanos, paradisíacos y vírgenes, sino también y principalmente a nuestro entorno más cercano. Por otro lado no debemos tampoco olvidar que todo lo que necesitamos o usamos para vivir proviene del Medio Ambiente, si no ¿de dónde pensamos que provienen todos los recursos con los que se fabrican los alimentos que consumimos, las casas que habitamos, los vehículos con los que nos desplazamos, y el combustible con el que se ponen en marcha estos vehículos?.

Esto ¿qué quiere decir?…

El Medio Ambiente son las selvas, los bosques, los desiertos, las montañas, también es el agua, el aire, la tierra, son los animales, las plantas,… y también eres tú, soy yo, somos todas y cada una de las personas que vivimos en este planeta, y por supuesto el entorno donde desarrollamos nuestra actividad vital, que en la mayoría de las ocasiones son pueblos o ciudades.

Del comportamiento que tengamos todas las personas que habitamos la Tierra en nuestra vida cotidiana depende el presente y el futuro de todo el Planeta.




EN QUÉ SITUACIÓN ESTAMOS Todos los seres vivos se relacionan con su entorno modificándolo, y las personas como seres vivos que somos también hemos vivido, y seguimos viviendo este proceso. Desde que los seres humanos aparecimos sobre la faz de la Tierra la hemos modificado. Al principio, la propia naturaleza era capaz de ir adaptándose a estas transformaciones. La Tierra podía producir los recursos a una velocidad mayor a la que las personas los utilizaban. De esta manera se mantenía el equilibrio. A medida que el tiempo fue pasando el ritmo de uso o deterioro de los recursos por parte de las personas fue superando al de la propia Tierra para renovarlos, o para asimilar los residuos generados. Esta situación se agudiza cuando a mediados del siglo XVIII comienza la llamada revolución industrial, a causa de la mecanización de los sistemas de producción, ésta se dispara, y con la producción el consumo de recursos y la generación de residuos. El ser humano adquiere la capacidad de transformar los recursos naturales en productos elaborados a un ritmo cada vez más rápido. A partir de este momento comenzaron los problemas… Es sencillo de entender, imagina que cocinas magdalenas. Tienes una cantidad de harina, huevos y azúcar, y un solo horno. Al comienzo tienes a tres personas a las que les encanta desayunar con tus magdalenas, las haces todas las mañanas para estas personas. Todos los días te da tiempo a reponer los huevos, la harina, y el resto de los ingredientes, de limpiar tranquilamente el horno y

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de seguir fabricando más. Pero llega un día en que el número de personas que consumen tus magdalenas va aumentando, y además no solo para el desayuno sino a todas horas. No te da tiempo a ir reponiendo la leche, los huevos o la harina y para colmo mientras friegas los cacharros que se ensuciaron en la fabricación de las magdalenas vas salpicando con detergente los huevos, la leche, la harina,… Llegará un momento en que tu sistema de fabricación de magdalenas comenzará a funcionar peor, no podrás abastecer a todas las personas que consumen tus magdalenas, y además empeorará su calidad paulatinamente (porque los elementos con que las fabricas o escasean, o están salpicados de detergentes, es decir deteriorados), hasta que tu sistema de fabricación de magdalenas se verá colapsado. No podrás producir más... Esta podría ser una metáfora bastante representativa de lo que está sucediendo con el Medio Ambiente, pero con una gran diferencia, y es que los huevos y la harina puedes reponerlos en el supermercado, donde si se acaban alguno de los componentes hay una serie de personas llamadas reponedoras que las volverán a colocar en las estanterías; pero en el Medio Ambiente, estas “reponedoras”, o son muy lentas, o ni siquiera existen, ya que la mayoría de los recursos naturales de los que proceden los elementos que usamos y consumimos, o se restituyen muy lentamente o simplemente no se renuevan, hay los que hay y punto. Un ejemplo evidente lo tenemos en el petróleo, cuando todo el que hay sea consumido tardará millones de años en volver a formarse.


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Si analizamos el modo de vida actual, podríamos decir que se nos ha olvidado tener en cuenta este detalle. Estamos inmersas e inmersos en un sistema socioeconómico, una forma de vida en la que “Es más quien más posee”… . Pensamos que un país es más rico mientras más capacidad tienen sus habitantes de consumir todo tipo de artículos, cubran o no necesidades reales. Recibimos miles de mensajes diariamente que nos cuentan que no seremos felices a menos que tengamos un súper coche todo terreno, que debemos usar diez productos de limpieza diferentes si queremos tener nuestra casa limpia, que tenemos que beber tal o cual marca de refrescos para ser jóvenes y felices, …. Y todo esto sin pensar en cuanto le “cuesta” a la Tierra generar todos los recursos que necesitamos para producir todos estos elementos, y asimilar todos los residuos (sólidos, líquidos o gaseosos) que se generan tanto al consumirlos como al producirlos.

Esto nos indica que, si para producir todos los elementos que consumimos las andaluzas y andaluces no tenemos superficie suficiente, estos recursos se sacan de otro lado. Evidentemente es de los países empobrecidos de donde se extraen estos recursos.

Mira a tu alrededor… ¿cuántos de los elementos que posees necesitas realmente, y usas frecuentemente?

Existen muchas personas sensibilizadas con estos temas que están investigando y desarrollando herramientas para analizar y comprender esta situación. La finalidad no es sólo evidenciar, o poner de manifiesto los problemas que tenemos, sino en cierta manera hacerlos cuantificables, medibles, para poder buscar soluciones efectivas. Una de estas herramientas es la llamada huella ecológica:

Huella ecológica Nos indica la superficie de territorio que cualquier población necesitaría para producir los elementos que consume y asimilar los residuos que produce. La huella ecológica de una región como Andalucía es de 4,57 ha/persona mientras que su superficie productiva es de 1,76. Es decir: Andalucía necesitaría mas de dos veces y media su superficie para producir los elementos que consume y asimilar los residuos que genera.

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¿ESTÁ AFECTANDO REALMENTE ESTO AL MEDIO AMBIENTE? Fernando Cembranos, estudioso sobre el Medio Ambiente, psicólogo y sociólogo, propone que para responder a esta pregunta nos fijemos simplemente en lo que nuestros ojos pueden percibir. Fernando plantea el hecho de que si pudiéramos tener una imagen desde un satélite del Planeta, veríamos como en las grandes ciudades de los “países ricos” el color dominante sería el gris, el gris asfalto. Eso es algo que todas y todos podemos percibir por muy jóvenes que seamos. Actualmente todas las zonas verdes, naturales, están siendo sustituidas a marchas forzadas por cemento y asfalto. Intenta recordar cómo era tu pueblo o ciudad hace 15 o 20 años…¿ notas alguna diferencia?.

El agua de los ríos, en los que antiguamente las personas se bañaban o iban a lavar la ropa, está contaminada o directamente no fluye por los cauces por los que antes fluía,… ¿dónde habrán ido a parar todos esos seres que vivían en el río? Hasta para respirar profundo tenemos que tener cuidado donde lo hacemos, ya que corremos el riesgo de que esta experiencia no sea demasiado agradable. Zonas que antes eran frondos bosques o estupendas dehesas ahora se ven surcadas por carreteras y autovías, u ocupadas por urbanizaciones que están creciendo como “champiñones”, …. Nos hablan continuamente de un cambio en el clima, pronostican aumentos medios de 5 grados en las temperaturas de los próximos 50 años. Sabemos de especies de animales y plantas que están desapareciendo de la Tierra para siempre, especies que podrían albergar los remedios a las enfermedades que sufre la humanidad, y esto sin considerar el grave desequilibrio que supone su extinción para el funcionamiento del mundo natural.

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Conocemos terrenos que antes eran productivos, cultivables y que se están transformando en desiertos, en zonas áridas que no se pueden cultivar. Nos cuentan que las bolsas de agua subterráneas están contaminadas con los productos que echamos en los cultivos para aumentar su producción. Nos cuentan que los recursos se agotan, y los que no se agotan se están deteriorando de manera irreversible. Oímos noticias sobre mareas negras, personas que mueren de hambre o en guerras sin sentido y que nada tienen que ver con ellas. Sabemos que la mayor parte de las personas de este planeta viven en condiciones miserables. Teniendo en cuenta este panorama, podríamos decir que esto es consecuencia del progreso, y la búsqueda del bienestar para las personas, y evidentemente así lo es. Es más si en una sala repleta de personas propusiéramos la pregunta: ¿Quién piensa que vive mejor de lo que lo hacían sus abuelas y abuelos?

La mayoría de las personas levantarían la mano a modo de afirmación. Efectivamente existen una serie de comodidades que nos hacen la vida más fácil, pero… probad a hacer la siguiente pregunta.


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¿POR QUÉ HEMOS LLEGADO A ESTO? ¿Quien piensa que sus nietas y nietos vivirán mejor?

Podréis comprobar como serían pocas las manos que se levantarían. Hazte estas mismas preguntas

Existe un sentimiento generalizado de pérdida de los entornos naturales y sanos en los que nos hemos criado, y una preocupación creciente sobre la falta de este tipo de entornos para las generaciones que quedan por venir, es decir, nuestras hijas e hijos y nuestras nietas y nietos.

Podríamos llegar a pensar que nos han vendido un planeta defectuoso, pero sabemos que esto no es así, todo lo anterior es consecuencia de la acción humana, del consumo exagerado de recursos, de la emisión indiscriminada de residuos, y de la falta de conciencia o de consideración con las generaciones futuras. También es importante comprender que los principales afectados por esta situación serán los seres humanos, ya que si desapareciéramos de la faz de la Tierra, ésta, el planeta, seguiría su curso. Por lo tanto es a las personas a quien nos corresponde la importantísima tarea de frenar esta situación. No se trata de culpabilizarnos, y angustiarnos ante este panorama, ni se trata de amargarnos y pensar que no se puede hacer nada; se trata de analizar y asimilar la realidad, enfrentarla con conocimiento y creatividad e invertir los procesos que nos han llevado a esta situación. Estableciendo y ejecutando estrategias efectivas que permitan el desarrollo humano, sin hipotecar la oportunidad de desarrollarse como personas de las generaciones futuras. Se trata de ir cambiando poco a poco nuestra forma de concebir la vida e ir incorporando criterios que tengan en cuenta el medio ambiente en todas y cada una de las decisiones que tomemos en nuestra vida cotidiana.

Ante esta situación resulta fundamental comenzar a repensar la idea de progreso, al menos tal y como lo hemos comprendido hasta el momento. Es curioso observar cómo nos llevamos toda la vida ahorrando para dejarle a nuestra descendencia una herencia material, casas, dinero,…. Sin embargo parece que la herencia más importante que les debemos dejar, que es un entorno, un Medio Ambiente sano en el que desarrollarse plenamente como personas, se nos ha olvidado.

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¿Cuáles son las formas de pensar y actuar dominantes que deberíamos replantearnos y cuales sus repercusiones en el Medio Ambiente? Pensar que los seres humanos están por encima de todo...

No analizar y asimilar las relaciones que existen entre los distintos componentes del Medio ¿De dónde sale el combustible que consume tu vehículo? ¿Y el plástico con el que se envuelven la mayoría de los productos que consumimos?

En la sociedad occidental, a la que pertenecemos, se ha generalizado la idea de que la naturaleza es algo ajeno a nosotras y nosotros. Algo que está ahí para sacar partido simplemente. Se nos ha olvidado que los seres humanos formamos parte del Medio Ambiente, que somos un elemento más, y que evidentemente todo lo que hagamos repercutirá en el Medio Ambiente, y a su vez repercutirá en la humanidad. Es importante comenzar a darnos cuenta, a percibir que formamos parte de un todo, y que debemos comenzar a tener comportamientos más cuidadosos que contribuyan a mantener el equilibrio y la armonía con el resto de los elementos que componen el Medio, elementos como el aire, el agua, las plantas, los animales, ... y sobre todo, todas las personas que habitan el planeta, vivan o no en el mismo continente.

Desgraciadamente, no estamos educados para comprender las relaciones existentes entre los distintos componentes del Sistema Tierra en el que vivimos. Aunque supuestamente vivimos en la era de la información, en la mayoría de las ocasiones desconocemos la procedencia de los recursos con los que se producen los elementos que consumimos, y las repercusiones que el consumo incontrolado de estos recursos tiene sobre el medio. También en numerosas ocasiones desconocemos los efectos que determinados comportamientos tienen en el medio. Por poner un ejemplo hablemos de uno de los principales fenómenos más está afectando al Medio Ambiente global, y su relación con nuestros actos cotidianos:

No se nos puede olvidar que somos y dependemos totalmente del Medio Ambiente. El aire que respiramos, los alimentos que comemos, la ropa que vestimos, el agua que bebemos, las personas con las que vivimos y convivimos.... .

El cambio Climático: Seguramente habrás oído hablar de este fenómeno en la radio, la tele o habrás leído algo en algún periódico, pero... ¿conocemos realmente las causas que lo están provocando y las repercusiones reales que tendrá?. Para entender realmente el fenómeno de Cambio Climático, conviene que repasemos previamente algunos conceptos. La palabra Clima designa el efecto a largo plazo de la radiación solar sobre la atmósfera y la superficie de la Tierra. El tipo de Clima de una región determina la temperatura media, las precipitaciones, etc. de estos factores dependen actividades humanas tan importantes como la agricultura.

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La atmósfera es una mezcla de gases que rodea a la Tierra y que se divide en capas. La troposfera es la capa más baja de la atmósfera y es donde se desarrolla la vida, en definitiva es el aire que respiramos, y el aire que contaminamos. Uno de los gases que forman parte de la atmósfera es el dióxido de carbono, también conocido como CO2. El CO2, junto a otros gases como el metano, o el óxido nítrico, son conocidos como gases de efecto invernadero, y son los responsables de este fenómeno (el efecto invernadero). El efecto invernadero es el fenómeno por el que la atmósfera participa en el calentamiento de la superficie terrestre. Los rayos de sol atraviesan la atmósfera, y parte son reflejados por la superficie de la Tierra. Los gases de efecto invernadero son los encargados de absorber parte de este calor. Sin este fenómeno no existiría la vida en la Tierra, al menos tal y como la conocemos. Entonces.... ¿dónde está el problema?. Un aumento en la concentración, de estos gases de efecto invernadero, está provocando un calentamiento global en la atmósfera. Esto a su vez está provocando alteraciones en su funcionamiento, y en definitiva en el Clima, es decir, las temperaturas medias de los diferentes lugares o el régimen de lluvias... Estas son las líneas básicas necesarias para comprender el Cambio Climático. Pero la cuestión es: ¿Por qué están aumentando las concentraciones de estos gases en la atmósfera?

consumimos), o la producción de la energía eléctrica que le da luz a nuestras bombillas y electrodomésticos, contribuyen a que aumente la concentración de dicho gas en la atmósfera. En los últimos dos siglos, coincidiendo con la época industrial, la concentración de CO2 ha aumentado en un 25 por ciento. Los países industrializados generamos las dos terceras partes de las emisiones de CO2 pero, las repercusiones las sufrimos todas las personas que habitamos este planeta. Por otro lado el CO2 es utilizado por las plantas verdes, que en un proceso llamado “fotosíntesis” absorben el CO2 de la atmósfera y lo utilizan para fabricar carbohidratos que pasarán a formar parte de sus estructuras (hojas, tallos, raíces,...). Esto quiere decir que si eliminamos “masa verde”, estamos evitando que el CO2 en exceso se retire de la atmósfera. La tala masiva de árboles para la construcción de muebles, o la elaboración de papel, etc. contribuye también al aumento de este efecto invernadero. Entre otros efectos el aumento en la temperatura media de la atmósfera está produciendo el deshielo de los glaciares. Los glaciares son grandes masas de hielo, que al derretirse se transforman evidentemente en agua. Ésta está contribuyendo a que suba el nivel del mar. Sin lugar a dudas, esta situación constituirá un gravísimo problema sobre todos en países cuya máxima densidad de población está en zonas costeras. Se prevé que países como Bangla Desh perderá una quinta parte de su territorio. Las personas que viven en estos territorios se verán forzadas a migrar masivamente, abandonar sus territorios de origen, sus raíces, y seguramente acabarán incrementando las ya enormes bolsas de pobreza de las grandes urbes.

Centrémonos en el CO2. Una de las causas por las que se origina este gas es la combustión de combustibles fósiles, como el gas natural, el carbón o el petróleo. Esto quiere decir que actividades tan cotidianas como el transporte en vehículos que consuman gasoil o gasolina, los procesos industriales de casi cualquier tipo (entre ellos la producción de todos los plásticos que

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¿Cuántas de nuestras actividades cotidianas están contribuyendo al cambio climático? ¿Qué repercusiones puede tener en nuestra vida un cambio en el clima?

¿ Crees que existe alguna relación entre la llamada guerra de Irak, y la cantidad de elementos derivados del petróleo que consumimos en los países ricos?.

Valorar las necesidades por encima de los recursos. Identificar el progreso con el mero desarrollo económico y máxima posesión de bienes Mientras no lleguemos a comprender las relaciones existentes entre nuestros comportamientos y hábitos y sus repercusiones en el medio, no podremos tomar la decisión de modificarlos, si es que queremos contribuir a la mejora del medio.

Pensar que la Naturaleza es un bien inagotable La Tierra nos da todo, los alimentos, el suelo para vivir, los elementos necesarios para construir nuestros hogares, carreteras, el agua que bebemos, etc. Antiguamente pensábamos que esta situación era para siempre, pero en la actualidad, nos vamos dando cuenta que los recursos que nos da la Tierra, son limitados. Los recursos naturales se agotan, y si no, se contaminan (el agua, el aire, el suelo, los árboles... recursos que están desapareciendo o se ven gravemente alterados por el uso que las personas hemos hecho de ellos). Esta situación hace de estos recursos un bien muy preciado, por ejemplo el petróleo. El hecho de que se conviertan en un bien tan preciado hace que los gobiernos de los países más poderosos invadan otros países, simplemente por mantener el monopolio sobre dicho recurso.

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Resulta curioso pararse a pensar en la cantidad de artículos que hoy por hoy pensamos que son imprescindibles en nuestra vida. Pero lo más curioso es detenerse a analizar cómo era nuestra vida antes de tener estos artículos. El ejemplo más evidente es el de los teléfonos móviles, hace apenas diez años prácticamente nadie tenía teléfonos móviles, y nuestra vida era igual de social y de segura. ¿Resulta realmente imprescindible cambiar de móvil cada año?. Es cierto que la publicidad nos bombardea continuamente para que compremos el último modelo, pero realmente ¿es necesario?, y lo que es más grave, ¿sabemos de dónde salen los recursos necesarios para fabricar esos móviles o qué se hace con esos residuos que se generan cuando los desechamos?


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A continuación describiremos dos situaciones basadas en hechos reales:

Tobana Angué

Vive en la Región del Kivu en la república Democrática del Congo. Este país alberga casi el 80% de las reservas minerales mundiales de coltan. Éste es un mineral estratégico poco conocido, la columbita-tantalita (coltan), y que es esencial para la fabricación de elementos tecnológicos, por ejemplo los ordenadores o los móviles. Según las Naciones Unidas, el tráfico ilegal de coltan es una de las razones de una guerra que, desde 1997, ha matado a un millón de personas Tiene 20 años. Trabaja de sol a sol en la mina de extracción de coltan. No ha visto en su vida un teléfono de cerca y ni siquiera sabe que el mineral que extrae se utiliza en la fabricación de estos.

Indira Burka

Vive en Karachi, India. Miles de toneladas de desechos informáticos y tecnológicos parten todos los días en aviones y barcos estadounidenses con destino a los gigantescos vertederos de China, Pakistán y la India. Allí, más de 100.000 personas que viven todavía anclados en el siglo XIX se encargan de librarse de los restos de la tecnología más avanzada del siglo XXI. Los alrededores de su pueblo donde han jugado sus hermanos mayores se ha convertido en un gran vertedero. Se encarga de limpiar la basura informática y, poniendo en peligro su salud, busca entre los componentes cobre y otros materiales con los que sobrevivir.

Se trata de analizar las necesidades reales que tenemos y de cuestionarnos las repercusiones que la producción de esos elementos tendrá en el mundo. Quizás sería importante comenzar a plantearnos si realmente es necesario tener tantas cosas para ser felices.

Olvidar la presencia de otras personas Una cuarta parte de la Humanidad, entre la que nos encontramos, vivimos con las tres cuartas partes de los recursos del planeta. Esto quiere decir que las tres cuartas partes de la Humanidad viven sólo con la cuarta parte de los recursos que se generan. Y la Tierra no da para más. Para que los llamados países ricos vivamos con este nivel de consumismo, la mayor parte de la Humanidad vive en condiciones miserables. Quizás es momento de replantearse si realmente es necesario consumir al ritmo que lo hacemos aún a costa de que la mayoría de la población mundial no tenga ni para comer todos los días, o simplemente para beber agua potable. Si los países industrializados no generan los recursos necesarios para producir todo lo que consumen, quiere decir que estos recursos salen de otro sitio, se los estamos arrebatando a otros países más pobres (monetariamente hablando, porque lo curioso es que suelen ser más ricos en recursos naturales). No debemos olvidar que existen más personas con las que compartimos planeta, y tampoco debemos ignorar que quedan muchas generaciones por venir, o al menos deberían tener esa posibilidad.

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Una reflexión muy simple: Si tienes una determinada edad te habrás bañado en algún río, si no pregúntale a tu madre o a tu padre … . Piensas que tus hijas o hijos podrán hacerlo?

HUELLA ECOLÓGICA DE PAISES EMPOBRECIDOS

Pensar que no podemos hacer nada, o que nuestros actos no se notan entre tantas personas...

Pensar a corto plazo, y no a medio o largo plazo. La sociedad de consumo en la que estamos inmersas la mayoría de las personas que vivimos en los países ricos, busca el beneficio a corto plazo. Esto quiere decir que se preocupa solo de los beneficios inmediatos, sin pensar en las repercusiones que esto tiene a la larga en el Medio Ambiente global. Consumimos todo tipo de elementos y energía sin tener en cuenta que éstos salen de los recursos naturales, y que dichos recursos son limitados. Las repercusiones que esta actitud tiene, aunque ya se están notando en muchas partes del planeta, plantean un serio problema si nos paramos a pensar en las generaciones futuras. De seguir así estaremos hipotecando, poniendo en peligro la capacidad de nuestra descendencia de poder desarrollarse como personas en un Medio Ambiente sano, y de poder disfrutar de los recursos de los que ahora disfrutamos. Debemos tener en cuenta que el desarrollismo feroz en el que nos encontramos inmersos se puede convertir en “pan para hoy y hambre para mañana”.

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Otra característica que afecta a nuestra sociedad, es el derrotismo generalizado, y la sensación compartida de que no podemos hacer nada. Por otro lado en numerosas ocasiones nos escudamos en que una persona no se nota, pero esto no es real. Esto nos puede servir como excusa para no tomar cartas en el asunto, y para no participar en la mejora, de la que al fin y al cabo nos vamos a beneficiar todas las personas que habitamos el planeta. Si aunamos esfuerzos, la suma de numerosas acciones individuales se convertirá en acciones colectivas, y si cada vez somos más las personas que comenzamos a tener comportamientos que tengan en cuenta los efectos ambientales, tendremos posibilidades de frenar la situación, y por supuesto de transformarla. Y todo esto sin olvidar que el hecho de tener comportamientos coherentes y responsables con el medio ya tiene sentido en sí mismo, de manera personal.


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¿QUÉ PODEMOS HACER? En la actualidad existen millones de voces en todo el mundo que nos alertan sobre la situación anteriormente descrita, pero también nos alientan a participar en el cambio, a adquirir conciencia, y a actuar en pro de un futuro mejor para todas y todos. Y cuando hablamos de un futuro mejor, no nos referimos al hecho de tener muchas posesiones, sino al hecho de tener nuestras necesidades reales cubiertas, y a poder disfrutar de un entorno saludable y enriquecedor.

Existe una nueva cultura emergente, la cultura de la sostenibilidad, que en resumen lo que viene a indicar son las orientaciones que debemos seguir, atendiendo a criterios tanto económicos, como ecológicos y sociales, para cubrir nuestras necesidades básicas (pero de todas las personas que habitamos este planeta, no solo de los países industrializados), sin hipotecar las necesidades de las generaciones futuras.

seres humanos (presentes y futuros), y la salud ambiental. Y por supuesto también es fundamental que seamos capaces de hacer extensivos estos comportamientos y forma de pensar al resto de las personas. Una vez más resaltaremos la necesidad de ser conscientes de la situación, y de actuar en consecuencia. Es necesario que en cada decisión que tomemos, desde la elección de electrodomésticos que pueden ser de bajo consumo energético, la ropa que usamos o el establecimiento donde vamos a comprar, tengamos en cuenta las repercusiones que esta decisión va a tener en el medio ambiente. Sólo de esta manera podremos caminar hacia un futuro más justo y equilibrado. A continuación os ofrecemos una serie de recomendaciones, son fáciles, es cuestión de llevarlas a la práctica, porque al menos y por mucho que pensemos que la cosa está difícil, debemos intentarlo. Edgar Morín gran pensador de nuestra época nos recuerda que: “Todas las grandes transformaciones eran pensables o improbables antes de que ocurrieran”

Es mucho lo que podemos hacer desde nuestra vida cotidiana, en nuestro entorno más cercano, y que a la larga repercutirán muy positivamente. Es cuestión de comenzar a mirar el mundo con otros ojos, quitarnos el antifaz de la economía, y pensar que el dinero, o la economía, no deben ser el motor que mueva el mundo y nuestras motivaciones. Existen cosas mucho más importantes como el bienestar de todos los

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Repensarnos el futuro, potenciar la capacidad de pensar en el tiempo Es importante que nos planteemos qué mundo le queremos dejar a nuestras hijas e hijos, y a nuestras nietas y nietos. Si esta reflexión la hacemos más a menudo seguramente algo cambiará.

El uso de la energía La energía eléctrica que consumimos procede en gran parte de la quema de combustibles fósiles, y de las centrales nucleares. La primera opción ya está comentada cuando hablábamos de Cambio Climático. Respecto a las centrales nucleares, precisan de elementos radiactivos y la contaminación radioactiva está en todo su ciclo de producción: de la mina a los residuos. Los riesgos y accidentes que comporta son catastróficos. Sus efectos contaminantes y destructores de toda vida humana (cáncer, malformaciones, etc.) y terrestre se prolongan en el tiempo casi ilimitadamente. Esto supone un grave riesgo para la salud ambiental y personal. En la actualidad se está potenciando y desarrollando el uso de energías alternativas, cuyo uso se prevé será menos dañino con el Medio Ambiente, pero su implantación aun no está generalizada. Ante esta situación, lo más importante que las personas

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podemos hacer es reducir el consumo energético. Debemos plantearnos si es realmente necesario estar en pleno invierno en mangas de camisa debido a la elevada temperatura a la que ponemos la calefacción, o en verano con rebecas y chalecos, por lo fuerte que tenemos puesto el aire acondicionado. Debemos plantearnos de que sirve dejar luces encendidas en habitaciones donde no haya nadie, o aparatos eléctricos funcionando si no los estamos utilizando. Más sabiendo las repercusiones que el uso abusivo de la energía tiene en el Medio. Mantén encendidos los aparatos solo mientras los estás usando. Y recuerda que los pilotos de luz que se quedan encendidos en algunos aparatos eléctricos consumen energía inútilmente. (Vídeo, televisor, ordenador). Busca la temperatura más efectiva en los aparatos de aire acondicionado y calefacción, es inútil ir en mangas cortas en invierno, y abrigados en verano. Instala bombillas de bajo consumo.


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Usa el lavaplatos y la lavadora cuando estén totalmente llenos. Descongela periódicamente el frigorífico. Usar aislamiento en las casas puede contribuir enormemente al ahorro energético. Los cristales dobles son una buena solución para aislar ventanas. Usar diferentes medios de transporte según las distancias a recorrer… Zapatillas, bicicleta, tren, autobús ,….

Compartir vehículo o usar el transporte público constituye una buena opción si tenemos que desplazarnos a grandes distancias. Para cortas distancias, andar o ir en bicicleta es la opción más coherente con el medio

Por otro lado también es interesante pensar en el consumo de productos locales. Es importante recordar que cada vez que consumimos productos procedentes de otros lugares ha sido necesario un gasto enorme de energía (combustibles) para su transporte. Por esta razón es importante tener en cuenta la cercanía de origen siempre que podamos a la hora de adquirir un producto.

Repensarnos los desplazamientos Andar es el deporte más sano que existe. Antiguamente íbamos andando a todos lados, pero en la actualidad, cogemos el coche o la moto, para hacer un recorrido que andando apenas tardaríamos diez o quince minutos. Por otro lado cada vez está más generalizada la tendencia de ir una persona por vehículo, aunque vayan en la misma dirección. Cada vez que cogemos un vehículo a motor estamos consumiendo combustibles, y ya sabemos las repercusiones que esto tiene en el medio.

Consumir productos locales favorece la economía de la región, y contribuye al ahorro energético

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Plantearnos la durabilidad de los productos de consumo Vivimos en la cultura de usar y tirar, adquirimos muchísimos elementos que se rompen o estropean con facilidad. Es cierto que en numerosas ocasiones resulta más económico comprar algo nuevo que mandar a reparar algo que se nos estropea, o arreglar una prenda que se ha roto. Pero es importante que comencemos a cuestionarnos cuanto le “cuesta” al medio ambiente los recursos necesarios para producir de nuevo ese elemento. Y no debemos olvidar que al final nos beneficiamos todas y todos.

Repensarnos el consumo Cada elemento que consumimos ha consumido a su vez una gran cantidad de recursos naturales, y de energía en su proceso de elaboración y distribución, esto sin nombrar los residuos que se generan en todo el proceso de producción y distribución. En realidad estamos rodeados de objetos que no utilizamos, o compramos productos cuyo embalaje “cuesta” más al Medio Ambiente que el propio producto que queremos adquirir (recuerda que los plásticos en su mayoría proceden también del petróleo). Es importante que comencemos a cuestionarnos cada producto que adquiramos, y lo más importante, hacerse las siguientes preguntas: ¿Realmente lo necesito? ¿Cuántas veces lo voy a utilizar? ¿De dónde salen los recursos con los que se ha elaborado este producto?. Si incorporamos estas preguntas en nuestra compra cotidiana, seguramente reduciremos el consumo, y estaremos contribuyendo enormemente a la mejora del Medio Ambiente global. ¿Cuántos objetos tienes en casa que no has usado en el último año? Pero piensa en todos los objetos que tienes (ropa, adornos, etc.). El 80% de los elementos de consumo son utilizados sólo una vez

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Debemos comenzar a plantearnos qué nos interesa más rentabilidad económica o rentabilidad ecológica. Es decir, debemos comenzar a plantearnos no sólo lo que nos cuesta a nuestros bolsillos, sino lo que le cuesta al Medio Ambiente, los recursos que se han utilizado en su fabricación, energía, residuos que genera,…

Cerrar ciclos, evitar producir residuos En el Mundo Natural, nada se desperdicia, los organismos cuando mueren son descompuestos por unos seres llamados descomponedores (bacterias, hongos), que transforman los elementos de los que están compuestos los seres vivos (materia orgánica ) en otro tipo de materia (inorgánica) que pasa a formar parte del suelo, o son asimilados por las plantas. Este ciclo se ha roto con la generación


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masiva de residuos por parte de los humanos. Los residuos que generamos las personas o bien son demasiados en cantidad, y a la Naturaleza no le da tiempo a asimiliarlos, o bien son prácticamente indestructibles o degradables a muy largo plazo, como sucede con los plásticos, las latas, etc. Para la acumulación de estos residuos se crearon los vertederos, pero al producir tantos residuos, cada vez hacen falta más vertederos y de mayores dimensiones. Desgraciadamente estos vertederos ocupan zonas que podrían ser zonas verdes o zonas agrícolas, y además contaminan el aire, el suelo y el agua. El reciclaje consiste en someter un material usado a un proceso para que se pueda volver a utilizar. Este proceso es interesante porque al menos no se extrae más materia prima (recursos naturales), sino que se recuperan materiales que ya han sido utilizados. En la actualidad se están implantando cada vez más, plantas de separación de residuos, para proceder al reciclaje. Es fundamental que contribuyamos separando nuestras basuras. Pero no debemos olvidar que estos procesos también conllevan un gran coste energético. Esto nos lleva nuevamente a pensar que, aunque es un paso más, la mejor opción vuelve a ser la reducción del consumo, sobre todo de los productos que generan muchos residuos.

Asumir el poder que tenemos de implicarnos en la política local (descentralización del poder) La transformación de nuestros hábitos y actitudes cotidianas es fundamental si queremos que la cosa cambie, pero también es primordial que estas actitudes y hábitos se extrapolen a las personas encargadas de gestionar los recursos ya sean naturales, culturales, o monetarios. Estas personas son las y los políticos. Es importante que nos impliquemos en la política local y que tomemos parte y exijamos a las personas que se dedican a la política que también incorporen criterios sostenibles, es decir criterios coherentes con el Medio Ambiente en todas las decisiones que se tomen. A priori puede parecer imposible, pero no debemos olvidar que la suma de muchas voces llegará a ser escuchada, que a lo largo de historia, y gracias al esfuerzo de muchas personas se han producido importantes transformaciones. El ejemplo más claro lo tenemos en el papel que la mujer ha jugado y juega hoy en día en la sociedad. Es evidente que todavía nos queda mucho camino por recorrer, pero cada vez las mujeres nos encontramos en una situación de mayor equidad, al menos en algunas partes del planeta. Si las personas que al principio pensaban que la situación de la mujer era totalmente injusta no se hubieran organizado, manifestado y exigido equidad, seguramente la cosa no hubiera cambiado.

Es importante separar las basuras para contribuir al reciclaje, pero más importante aun es la reducción del consumo de productos que generen residuos. Muchas voces, muchas manos, muchas mentes,....

Mantenernos informadas e informados Es fundamental mantenernos informadas e informados dentro de lo posible. Continuamente se descubren nuevos problemas, y lo más importante, nuevas formas de solucionarlos. Es crucial conocer en la medida de lo posible como funciona el mundo en el que vivimos para poder tomar decisiones coherentes y consecuentes, y actuar en pro de un mundo mejor.

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Acercarnos a la Naturaleza La mayoría de las personas vivimos rodeadas de asfalto, y de supermercados. Incluso llegamos a pensar que el agua viene directa y exclusivamente del grifo, o la leche del súper. Se nos olvida que las cosas que usamos en nuestra vida cotidiana vienen de los recursos naturales, los ríos, las plantas, los animales, etc. Debemos acercarnos al mundo natural, entrar en contacto con nuestros orígenes, disfrutar y sentir la naturaleza, y complacerse en las infinitas sensaciones que nos aporta el olor a tierra húmeda, los cantos de los pájaros, el olor de las plantas, ... . De esta forma podremos recuperar el respeto y el amor por el mundo al que pertenecemos, paso previo e indispensable para involucrarnos en su salvaguarda y mejora.

Favorecer el efecto multiplicador Necesitamos hacernos concientes, y actuar consecuentemente, pero también es fundamental compartir con otras personas nuestros conocimientos e inquietudes. Evidenciar que hay otros modos de vida alternativos al que nos impone el sistema socioeconómico actual. Compartir con otras personas la certeza de que tenemos la capacidad de decidir, y como personas consumidoras tenemos mucho que decir, y que influir en las empresas que producen los elementos que consumimos. Hacernos concientes de que si no estamos conformes con la forma de vida actual ésta se puede transformar. Aceptar la certeza de que si cada vez somos más las personas que asumimos una actitud responsable en el presente, tendremos más posibilidades de caminar hacia un futuro más justo, equitativo, y sano, en definitiva sostenible.

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IDEARIO A modo de conclusión, te ofrecemos una serie de ideas que te pueden servir para aplicarlas en tu vida cotidiana, en tu día a día, y que debes tener en cuenta que no es una lista acabada. Aquí te presentamos 6 R, aunque tú le puedes añadir todas las letras que se te ocurran, y que nos den ideas y soluciones para modificar poco a poco nuestros hábitos.

REDUCIR Es el primer paso y el más importante ya que si disminuimos nuestro consumo de recursos tanto materiales como energéticos minimizamos las consecuencias de este consumo innecesario. Reduce el consumo de materiales y energía tanto en tu casa como en tu trabajo, compra y usa solo aquellos elementos que necesites realmente.

RECHAZAR Actualmente muchos de los productos que consumimos diariamente proceden de procesos de elaboración cuyas actividades son muy dañinas para el medio ambiente, bien porque generan muchos residuos (productos de usar y tirar, productos con demasiado embalaje,... residuos para cuya producción se han utilizado recursos naturales que al final acaban como deshechos). Bien porque en su fabricación destruyen valiosos y escasos recursos naturales (madera y papel,...), bien porque contaminan los recursos (pilas, centrales térmicas, centrales nucleares, ...); o porque provienen de países en los que aun existe la esclavitud, explotación de las trabajadoras y trabajadores y sobre todo y mano de obra infantil. Podemos decir no a estos productos y buscar otros alternativos que cubran la misma necesidad.


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REUTILIZAR Consiste en volver a utilizar los elementos siempre que podamos. Implica volver a utilizar cualquier material, sustancia u objeto alargándole la vida útil, y evitando por tanto el consumo innecesario de recursos naturales y energía. Los usos de ese objeto pueden ser los mismos para los que fueron diseñados (la mayoría de los ordenadores están perfectamente cuando los tiramos y podrían funcionar igual de bien que nuestro nuevo ordenador tan sólo cambiando su sistema operativo. Recuerda que ya existen numerosos softwares libres que son gratuitos, y no necesitan tanta capacidad en tu PC ofreciendo las mismas prestaciones). También le puedes dar usos diferentes de los originarios, como los tarros de cristal, bolsas, etc.

REPARAR En nuestra sociedad reparar es algo que ha dejado de plantearse como algo viable ya que el diseño de los productos dificulta su reparación, por lo que es más cómodo tirarlos y comprar otro nuevo. Sin embargo, existen muchos objetos que si podemos reparar como muebles, libros, electrodomésticos, ropa... Recuerda el concepto de rentabilidad ecológica frente a rentabilidad económica.

RECICLAR Una vez desestimadas todas las opciones anteriores podemos provocar que la materia prima de nuestros objetos sea recuperada para que entre de nuevo en el ciclo de producción. Con esto conseguimos que no se tengan que extraer nuevas materias primas y evitamos que estos recursos se conviertan en residuos.

REFLEXIONAR Ahora que estamos llegando al final me imagino que habrás practicado esta R numerosas veces con cada una de las propuestas. La reflexión es una de las capacidades fundamentales que distinguen a los seres humanos del resto de los seres vivos, pero a veces se nos olvida que la tenemos. Si cada vez que vayamos a tomar una decisión nos tomamos unos segundos para reflexionar sobre las repercusiones que tendrá, quizás la situación cambie... por ello es sin duda la R mas importante, y es la que debemos practicar con mas frecuencia si queremos caminar hacia un mundo mas justo y equilibrado.

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FUENTES CONSULTADAS Y RECOMENDADAS “Construyamos un futuro sostenible. Diálogos de supervivencia”. Amparo Vilches y Daniel Gil. 2003. Organización

de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) - Cambridge University Press. “El Análisis Interdisciplinar de la Problemática Ambiental”. María Novo et al. Fundación Universidad Empresa.

1997. Volumen 1 y 2

“Globalización, Crisis ambiental y educación”. Varios

autores 2002. Colección aulas de verano. Ministerio de educación, cultura y deporte.

“Educación ambiental para el desarrollo sostenible”.

Fernando Kramer. 2003. Los libros de la catarata.

“Come y calla.. o no. Incidir en el sistema a través del consumo”. CRIC. Centro de Recerca i Informació en Consum.2000.

Icaria editorial, S.A.

“Ambiente, emoción y ética. Actitudes ante la cultura de la sostenibilidad”. Ramón Folch. 1998. Editorial Ariel, S. A. “Introducción a la sostenibilidad en Andalucía”. Varios

autores. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.

“Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”. Edgar Morin. 2001. Ed. Paidós.

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Muchas gracias por todo

Edita: Sodevega Carretera Bética, nº 163, San José de la Rinconada La Rinconada (Sevilla) Elabora: Ecotono, S.Coop.And. Textos: Ana Jiménez Talavera Impreso en España Diseño, maquetación y dibujos: Luzdemente, S.Coop.And. Cofinanciado por el Fondo Social Europeo y por la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía

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Hablemos de Medio ambiente  

Manual Hablemos de medio abiente, Diseño, edicion e ilustración de Luzdemente. Contenidos de Ecotono

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