Issuu on Google+

Instituto Valladolid Literatura 3° B Profesora: Cecilia Hernández LEYENDA Equipo: Guadalupe Lemus Ponce y Alejandro Martínez Hernández


La leyenda cuenta que hace mucho tiempo por los años de 1940 en un pequeño pueblo llamado Santa María situado a las afueras de la ciudad de Morelia, entre varios terrenos solitarios se encontraba un internado llamado Valladolid en el cual había un gran número de alumnos, este como internado tenía la intención de incrementar el buen nivel y la reputación del internado ya que varios años atrás en uno de los edificios el cual ya estaba clausurado había sucedido una masacre. Según la historia, en 1912, un profesor de psicología se volvió loco y mató a todos los estudiantes que vivían en una residencia en el campus. Supuestamente, los funcionarios del internado lo encubrieron todo, ya que no querían que la reputación de la universidad resultara dañada. La historia es contada por Don Rafael, un velador del internado. Todo comenzó un día como cualquier otro en donde Alejandro Martínez, Guadalupe Lemus y Josie Munguía que eran estudiantes, se dirigían a clase de literatura la cual la impartía la profesora Cecilia Hernández con el objetivo de estudiar las leyendas históricas más relevantes de los tiempos. Alejandro, Guadalupe y Josie escucharon a varios de sus compañeros cuestionarse sobre porque uno de los edificios estaba clausurado y prohibido el paso a cualquier persona, comenzaron a comentar la historia sobre el profesor de psicología que había cometido una masacre, la cual se había convertido en una leyenda importante e innombrable para el internado. Así como esa famosa leyenda había aún más, estas alertaban a los estudiantes, ya que se decía que empezaban a ocurrir cosas extrañas en el campus. Después de clase, más tarde, Edgar Perea y María José que eran amigos y estudiantes, deciden tomar un paseo en una zona aislada de los parques cercanos al campus para platicar, después de una larga charla deciden regresar al campus, iban caminando hacia el automóvil cuando Edgar escucha un extraño ruido detrás de unos grandes arbustos, Edgar muy intrigado por los ruidos decide averiguar qué era lo que estaba causando los ruidos, mientras María José decide irse adelantando y se queda en el auto esperando el regreso de Edgar el cual fue atacado por un asesino mientras investigaba los extraños ruidos que había escuchado. Luego, sin que María José se dé cuenta, Edgar es colgado de un árbol en un lazo con la


cuerda atada al parachoques de su coche, pero de manera que, al menos por el momento, pueda mantenerse de pie sin ahorcarse. María José, cansada de esperar a Edgar en el auto, se baja y ahí se encuentra con el asesino, pero solamente alcanzo a ver la silueta de este. Aterrada, sube al asiento del conductor del auto e intenta arrancar para huir, pero se detiene al escuchar unos golpes en el techo del auto, sin darse cuenta de que es Edgar, luchando para que la cuerda no le oprima el cuello e intentando decirle a María José que no arranque. En ese momento el asesino cae sobre el auto. María José en el coche, trata de huir acelerando, provocando que la cuerda atada al parabrisas tire del cuello de Edgar hasta que, este, ya ahorcado, choca contra la rama en que estaba enrollada la cuerda, el auto se detiene bruscamente, arrojando al asesino del capo, pero este se levanta, se sube al capo, y, a base de golpes, trata de romper el parabrisas, pero solo consigue estrellarlo. María José retrocede con el coche, hasta que choca contra el árbol, al tiempo que la cuerda se destensa y cae el cuerpo de Edgar, rompiendo el parabrisas. Horrorizada, María José abandona el coche y huye del bosque, gritando. Consigue que vaya con ella la guardia de seguridad del campus, pero el cadáver ya no está, así que no le creen. Al día siguiente todos se cuestionaban sobre lo que había ocurrido la noche anterior con Edgar, todos creían que era una muy buena broma que habían estado haciendo María José y Edgar o que simplemente lo habían inventado porque Edgar quería huir, ya que días antes del suceso ocurrido, Edgar había estado haciendo comentarios sobre dejar el estudio y tenía intenciones de salirse sin consultarlo con sus padres ni profesores. Esa misma noche cuando todos se dirigían a sus alcobas para irse a descansar después de un largo día de clases, María José muy intrigada y aterrorizada decide solamente irse a dormir y dejar de pensar en la tragedia que tanto la agobiaba. María José compartía habitación con una compañera de su clase de literatura, su nombre era Natalia Santana. María José agotada por ese largo y difícil día se dejó caer sobre la cama y quedó profundamente dormida, la cual tenía un sueño muy pesado y difícilmente se despertaba. Al día siguiente, en la mañana, cuando debían despertarse para comenzar otro intenso día de clases, María José encendió las luces y queriendo levantar a su compañera Natalia, llamándola por su nombre para que aquella lograra despertarse. Natalia no mostraba ningún movimiento en señal de que ya había despertado, María José decide


levantarse de la cama e ir a despertar con un pequeño golpecito en la espalda, pero Natalia aún no mostraba ningún movimiento, al quitarle las cobijas de en sima y al voltear su rostro con las manos, María José se da cuenta de que Natalia estaba muerta y empapada en su propia sangre. María José muy desconcertada y asustada se da cuenta de que en la pared estaban escritas las palabras, “Tuviste suerte al no haber despertado por la noche” garabateado en la pared con sangre de Natalia. María José corre a reportar el cadáver de su compañera. María José insistía en que había sido un acto de homicidio del mismo asesino de Edgar, pero nuevamente nadie le cree y las autoridades del internado interpretan la muerte de Natalia debido a sus tendencias góticas, así como su aflicción con trastorno bipolar, las autoridades escolares asumen que ella se suicidó e interpretan la escritura en la pared como una nota de suicidio mórbida. Unos días después de las muertes sucedidas, Alejandro Martínez y Guadalupe Lemus que eran amigos muy cercanos, deciden investigar quien es el asesino de los estudiantes del internado. Comienzan investigando sobre la masacre causada por el profesor de psicología que había ocurrido años atrás. Llegaron a la conclusión de que el único sobreviviente había sido un ex alumno quien se llamaba Dorian García quedó traumatizado por los asesinatos, y el internado tratando de ocultarlos, Dorian García hizo un trato con las autoridades del internado, el cual fue permitirle permanecer como alumno y trabajar como maestro en el internado de por vida, a cambio de su silencio, y ahora el profesor Dorian es el que está asesinando a los alumnos. Se acercaba el fin de semana y los estudiantes del internado estarían en homenaje al 28avo aniversario de la masacre de 1912. Alejandro y Guadalupe aprovechan la oportunidad y distracción de la gente para investigar más sobre el sospechoso asesino de Edgar y Natalia antes de que sucedieran más asesinatos. Entonces Alejandro y Guadalupe deciden investigarlo y espiarlo para estar completamente seguros de que Dorian es el verdadero asesino. Aprovechan el fin de semana en el que todos están distraídos y sin algún deber importante, ya que todos estaban en homenaje, Alejandro y Guadalupe deciden observar cada uno de los movimientos del profesor Dorian.


Habían pasado todo el día observándolo pero no notaban nada sospechoso cuando empezaron a dudar de que el profesor Dorian era el asesino, cuando de repente espiando a Dorian vieron que se dirigía a su auto y se subía del lado del conductor, vieron que Dorian encendía su coche y comenzaba a conducir tranquilamente adentrándose al corazón de la cuidad, ellos asumieron que el profesor Dorian pretendía huir para planear su próximo ataque. Más tarde al haber transcurrido varias horas, tras creer confirmar sus sospechas Alejandro y Guadalupe deciden hablar con las autoridades del internado queriendo acusar al profesor Dorian con pruebas intangibles sobre los asesinatos suscitados días atrás dentro del plantel. Justamente cuando Alejandro y Guadalupe entran apresurados con aliento agitado y con el corazón palpitando a toda velocidad; impacientes de mencionarle al responsable del internado sus sospechas, el silencio de la oficina se rompe con el timbre del teléfono, ellos intrigados a la llamada se acercaron sigilosamente lo más posible al teléfono, al escuchar que la llamada había desconcertado al director, trataban de entender la conversación a través de lo poco que alcanzaban a escuchar. El director al terminar la llamada, con voz quebrantada y el rostro pálido les comunicó que el profesor Dorian había sufrido un accidente automovilístico donde en el mismo había muerto, el director alertado por el hecho transcurrido pide discreción a Guadalupe y Alejandro citándoles que se iba a comenzar una investigación a fondo sobre los hechos. Tras haber transcurrido el largo fin de semana, mientras la investigación continuaba, al inicio de clases el director informa a Alejandro y Guadalupe que el accidente se trataba de un homicidio, puesto que, los frenos del auto de el profesor Dorian habían sido manipulados perdiendo así el control del auto provocando el accidente justamente en la curva más prolongada de la ciudad; dejándolos a ellos confundidos sin algún otro sospechoso, haciéndose la misma pregunta constante “¿Quién sería el verdadero asesino?”. Alejandro y Guadalupe tenían muchas preguntas sin respuesta, cuestionándose una y otra vez ¿Sería un solo asesino o existirían varios?, ¿Porque la muerte a los fallecidos?, ¿Quiénes serian los próximos?, al hacerse esta última pregunta les aterrorizaba pensar que podrían ser ellos las siguientes victimas.


Días después sin tener nuevas noticias cuando creían que los hechos sucedidos solamente habían sido malos momentos y en aparente tranquilidad se suscitaba un nuevo hecho dentro de los dormitorios del campus. Una de las alumnas llamada Paola Villalobos se había citado con Josie Munguía para tomar el acostumbrado té por las tardes. Transcurrida la tarde tras una buena charla tomando el té Paola se comenzaba a sentir cada vez peor de un terrible dolor de estomago y mientras pasaban los minutos se sentía aun más debilitada, con la taza de té en las manos, dando el último sorbo, ésta deja caer la taza al mismo tiempo ella desvaneciéndose lentamente con la mano tendida hacia Josie en señal de auxilio cae en el suelo escuchándose un fuerte ruido, Josie la mira con un rostro desconcertado, paralizada sale corriendo aparentemente sin saber qué hacer, corría de prisa a través de los largos pasillos tratando de huir de aquella situación que la había dejado pálida. Josie desesperadamente bajando las largas escaleras de un edificio del internado tropezándose con uno de los escalones, rodando por las escaleras hasta caer inconsciente. Al cabo de un rato Guadalupe tratando de averiguar la razón del fuerte ruido que se había escuchado tras la caída de Paola, preguntando por todas las habitaciones cercanas, no encuentra explicación alguna, dándose por rendida volviendo a su habitación mientras tenía que cruzar el pasillo en donde se encontraba la habitación de donde se encontraba Paola, Guadalupe escucha un inmenso silencio acompañado de un agudo llorido agonizante en una de las habitaciones, entonces decide entrar a la habitación de donde provenía aquel llorido, al entrar atemorizada se encuentra con la sorpresa de que su compañera Paola se encontraba en el suelo con un inmenso dolor de estomago y bañada en sudor. Guadalupe desconcertada por la situación trata de preguntarle a Paola lo que estaba sucediendo pero solo podía decir con pocas palabras que sentía dolor y que corriera a conseguir ayuda. Guadalupe logra traer consigo ayuda de algunos profesores, al momento de regresar a la habitación a atender a Paola, Guadalupe y los profesores se percatan de que hay alguien tirado hasta el final de una de las escaleras del edificio de los dormitorios, entonces corren a auxiliar a la persona que aparentemente había sufrido una caída en las escaleras, cuando se dan cuenta de que dicha persona era Josie la cual estaba desmayada por el


impacto de la caída. Tras haber recibido ambas los primeros auxilios médicos se decide trasladarlas al hospital más cercano al campus. Al siguiente día en el hospital cuando Josie se despertaba, intentando explicarse en donde estaba y el porqué estaba en ese lugar, trata de levantarse en el momento en que entra un hombre con una larga gabardina impidiéndole a Josie levantarse por completo de la cama, al mismo tiempo que comenzaba a hacerle diferente clase de preguntas referidas a lo que había pasado la tarde del día anterior. Josie se sentía desconcertada y pedía explicaciones sobre lo que había ocurrido, le explicaron que precisamente la tarde del día anterior había ocurrido la inexplicable coincidencia de que Paola también estaba internada en el hospital, que tras una serie de análisis se había determinado que había ingerido alguna cantidad de arsénico que por suerte había sido muy poca y que se encontraba en condiciones estables hasta el momento. Josie comenzaba a notarse cada vez más pálida y nerviosa por la situación, trató de levantarse lo más pronto que pudo pero en su intento de salir corriendo tiró al suelo accidentalmente su bolso con el cual había llegado al hospital, al intentar levantarlo se alcanzó a salir un pequeño frasco que contenía una sustancia extraña. El hombre con gabardina que era el que intentaba descubar las razones de los hechos sucedidos levantó y observó el frasco, lo abrió y se percató de que el contenido era arsénico. Deduciendo que la probable culpable podría ser Josie. Al investigar a Josie, y al comprobar la hipótesis de que Josie era culpable, se dio a la tarea de investigarla y dedujeron que los pasados asesinatos habían sido causados por Josie. Josie al sentirse presionada planificó su último ataque de homicidio que fue su propia muerte, suicidados en las instalaciones del internado. El internado dejo de laborar como internado y muchos años después volvió a abrir pero como instituto, lo que hoy en día es el Instituto Valladolid. Ahora se dice que Josie ronda todas las noches por los pasillos en busca de nuevas víctimas.


LEYENDA