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Capítulo uno. “MARISSA” Andar persiguiendo a un no-muerto no era mi idea de un buen rato. “¡Espera, Kate!” Corrí para alcanzarla en el gran arbolado barrio en el que vivíamos. Ella sería la muerte de ambas si el chico al que acosábamos realmente era un vampiro. Las ornamentadas farolas de hierro forjado emitían un suave resplandor, coloreando la bruma de un pálido amarillo, y una anaranjada luna amenazaba con hacer conocida su presencia, borrosa por detrás de la pantalla de ligera neblina. Susurrando inquietantemente, las frescas hojas verdes en los vivos robles y fresnos que revestían la calle de dos vías, danzaban en la brisa, emitiendo temblorosas sombras, poniéndome los nervios de punta. Los grillos llenaban la noche con su tono. El aire frío chocaba con la tierra calentada por el sol. Típico clima del corazón de Texas al inicio de la primavera. La dulce fragancia del jacinto perfumaba el aire, pero algo más traía la brisa, algo más masculino y picante. Algo que venía de la dirección a la que nos dirigíamos. El cabello rubio claro de Kate, fluía detrás de ella como si fuera una diosa dorada. Su maquillaje perfecto, su ropa deportiva azul medianoche de expandex ajustándose a sus curvas, ella lucía como una estrella sin importar dónde estaba o qué estaba haciendo. Mientras yo resoplo bien atrás de ella en mis jeans claritos y mi blusa, esperanzada de que el sudor goteando por entre mis senos no aparezca en la seda. La brisa enreda mi parda cabellera rubia, haciéndome lucir como si hubiera sido barrida por un tornado y escupido fuera nuevamente. Todo acerca de mi empalidecía en comparación con la símil modelo de Kate. “¡Kate!” imploré, perdiendo la carrera. Calambres atacaron mis piernas y una puntada corrió ascendiendo por mi lado izquierdo, cada punzante dolor en mi cuerpo fuera de forma. Me sentía como si necesitara ser hospitalizada…..y pronto. Una niebla más espesa engulló a Kate, los grillos elevaron su estridente melodía, y una lechuza ululaba en algún lugar cercano. Un brillo de blanco vapor cubría el ennegrecido vacío adelante como una barrera opaca y sentí que si la penetraba, sería batida hacia otro mundo. “Kate?” ya no escuchaba sus zapatillas calzado 39 retumbando en la acera de concreto y mis tripas se tensaron con miedo, pero traté de decirme a mí misma que estábamos a salvo. Que el chico que estábamos persiguiendo no era un vampiro. Que ninguna de nosotras tenía nada que temer salvo a lo que nuestra propia salvaje imaginación desenterraba. Disminuyendo mi marcha, intenté recuperar el aliento, la sangre palpitando en mis oídos. La adrenalina recorriendo a través mío como un río desbocado cuando una correntada de aire helado me golpeó por detrás. No podía voltearme a ver. Un sutil olorcillo especiado giraba alrededor mío como un manto invisible. Estaba aún Kate tras el no avistado vampiro, mientras en su lugar ahora él me acechaba a mí? Pero ellos no existen, me apresuré a recordarme a mí misma. Maldición. Ni siquiera había querido descubrir si él era o no un vampiro. Bueno, tal vez haya estado algo curiosa, pero no lo suficiente como para obtener una mordida. Kate era la aventurera de las dos, y la corajuda. Desde que ella había espiado al tipo en la esquina de Sitio Hamburguesa


toda la noche, había insistido en que él era un vampiro. La ropa negra que vestía, la forma en que él tiraba hacia atrás su oscuro cabello en una coleta. Un gótico, le expliqué. Pero ella no se lo creía. Un vampiro – eso es lo que ella insistía que él era, e íbamos a probar su existencia de una vez por todas. Me daba escozor dar la vuelta y ver si él estaba parado detrás de mí. Lo sé, lo sé, la curiosidad mató al gato. Pero tenía que mirar. Me dije a mí misma que no había nada allí, a excepción de mi sobrexcitada imaginación que me decía que lo que estaba parado allí era un realmente magnífico chico, de unos diecisiete o dieciocho en apariencia, pero de cientos de años en verdad, dotado con un par de afiladísimos colmillos a lo tigre dientes de sable. Eso era lo que imaginaba. Me giré y mi mandíbula cayó. Él estaba todito allí. Todo su metro ochenta de impresionante belleza. Oscuramente seductor, él vestía jeans negro ébano, haciendo juego con unas Doc Martens Oxfords de cuero, y una camisa negra de satén abierta ligeramente, revelando una pizca de su amplio, desnudo pecho. Miré hacia arriba, a su cara, esperando que los colmillos estuvieran aún bien escondidos y bajo control. Sus profundos ojos marrones se oscurecieron como la medianoche y sus labios se curvaron hacia arriba. Exhalé un guardado suspiro de alivio al no encontrar colmillos extendidos. Su cabellera marrón oscura asegurada en una coleta exponía su cuadrangular quijada y sus apuestos rasgos angulosos. “Eres tú…eres tú…? No era normalmente una tartamuda, pero la realización de que me hallaba sola en la oscuridad con un posible vampiro envió una oleada de escalofríos a través de mí, al mismo tiempo causando estragos en mi lengua. “Dominic Vorchowsky,” él ofreció e inclinó su cabeza ligeramente. Definitivamente un gesto vampírico si alguna vez he visto alguno. Suave, amable, seductor. Su voz tenía una extraña melodía, una fuerte atracción, sensual – justo como había imaginado los vampiros debieran tenerla. Sus ojos miraban a los míos con tal intensidad que me pregunté si él estaba tratando de arrastrarme bajo su hechizo. Él me atraería, luego me mordería y me haría suya por siempre. La noción de ellos debiera haberme hecho sentir enferma, pero la apariencia de sus hambrientos ojos me invitaban a beber cada gota de él. Nadie había mostrado tal interés en mí, jamás. Por un instante, estaba lista para desnudar mi garganta y dejar que me tome. “Y tú eres Marissa Lakeland.” La forma en la que dijo mi nombre lo hizo sonar como si su lengua arrastrara cada letra, cada sílaba, con un afecto eterno. Mi corazón saltó un latido. Los vampiros podían controlar a los humanos fácilmente, o eso había leído. Enderecé mi espalda. Sin embargo yo era una bruja y él no debería tener ningún poder sobre mí. Así que ahí tienes. Me crucé de brazos. “¿Eres tú un….?” De repente mi materia gris hizo foco en las palabras que él había dicho. “¿Cómo es que conoces mi nombre?” Él movió su mano hacia el cielo nocturno, con un gesto galante. “Está escrito en las estrellas.” “Cierto.” Las brujas usualmente utilizaban tonterías como esas para confundir al genérico de la población no-hechicera, pero él no era un hechicero. ¿O lo era? “¿Y por qué habría mi nombre de estar escrito en las estrellas?”


“Estamos destinados a encontrarnos, tú y yo, en esta misma noche.” Él sonaba tan sincero, no bromeando en lo absoluto, aunque no le creía ni por un instante. “Nosotros hacemos nuestro propio destino,” le dije con naturalidad, inclinando ligeramente mi barbilla hacia arriba, como siempre hacía cuando sabía estaba en lo cierto o al menos quería asegurarle a la otra persona que sabía yo estaba en lo correcto. Dio un paso adelante y la acción forzó que la piel de gallina estallara por todo mi brazo. Afortunadamente, la camisa de seda de mangas largas que vestía escondía lo suficiente la reacción física que tenía a su presencia. Elevé mi barbilla aún más, determinada a no dar un paso alejándome de él sin importar cuánto quisiera hacer eso. Mi entrenamiento como bruja estaba lejos de estar completo, y un antiguo vampiro, si es que eso es lo que él era, debiera ser bastante más poderoso que yo, lo sería él? Al menos por las ficciones que había leído, lo eran. Ciertamente, no tenía intenciones de poner a prueba mi teoría de una forma o de la otra. No es que fuera cobarde ni nada. Pero tampoco nunca me vi a mi misma siendo realmente estúpida. A excepción de que accedí a perseguir a Kate la velocista en la plena noche tratando de localizar a un vampiro quien ahora muy probablemente estuviese de pie ante mí. La resequedad de mi garganta se incrementó, por ambos, por correr como un caballo de carreras en una competencia MADCAP hacia la línea de llegada, y por el puro terror que amenazaba con deshacerme cuando intentaba plantar la pregunta que colgaba de mi seca lengua. Sin embargo, aún me aferro a las palabras, no segura de verdaderamente querer saber la respuesta a la pregunta que aún peleaba por ser preguntada. “¿No es un poquito tarde para que estés fuera en la noche?” preguntó, arruinando mi oportunidad de interrogarlo primero. “Estoy tratando de mantenerme en forma,” mentí ligeramente. No era una mentira mentira. Había considerado correr para ponerme en forma. Pero entre jugar a los videojuegos, hacer la tarea, leer por diversión y los quehaceres domésticos que no eran tales, nunca me las podría ingeniar para un organizarme un cronograma formal de entrenamiento físico. Balbucee, “Eres tú un……” Elevó una ceja deteniendo la pregunta a mitad de la oración. “Realmente te gustaría conocer la respuesta a esa pregunta?” Sus palabras con una voz profunda y baja y sonando tremendamente siniestra. Un gentil golpecito llamó en mi cabeza, pero él no podía leer mis pensamientos. Al menos no creía que pudiera….o tal vez fuera una poderosa ilusión. Aún así, supuse que siendo una bruja, si yo eligiera no permitirle leer mi mente, él no podría. Sin embargo, él parecía saber exactamente lo que estaba por preguntar. Dudé. Era una pregunta capciosa? Si él decía que era un vampiro, entonces tendría que matarme por haber revelado la verdad? O era que le preocupaba que me aterrorizara cuando sepa la historia completa? Pisoteando mi usualmente prudente naturaleza, erguí mi espalda, tratando de hacer de mi metro sesenta y cuatro de altura, algo no tan corto. “Bueno, lo eres?” Sonrió. Ningún colmillo asomó. Pero entonces, tal vez tendrían que ser extendidos, como cuando huele sangre, o si le crece el enojo. Mientras él


estuviera sonriendo, imaginé, era una buena señal. “Bien?” “Realmente no quieres saber la respuesta a esa pregunta.” Nuevamente, su voz contenía una cualidad amenazante. Seguro que quería. Quería? El frío se filtraba hasta la médula de mis huesos, y no estaba segura de si verdaderamente quería saber qué era él. Pisadas corriendo sonaban en la dirección en la que había desaparecido Kate, dirigiéndose de regreso en mi dirección. Me giré y esperé por su reaparición, contenta de tener refuerzos. Sonaba como si ella estuviera corriendo a mitad de su velocidad de carrera ahora. Cuán lejos Kate había ido antes de percatarse que el vampiro ya no se movía frente a ella, o de que yo ya no la seguía por detrás? “¿Marissa?” Kate gritó con ansiedad. “Estoy aquí!” permanecí de pie junto a mi importante captura – el gótico, vampiro o lo que sea que fuere el tipo. “Que te pasó?” ella llamó desde la niebla. Aún no podía delinear su forma, pero el tipo detrás mío me dio una oscura sonrisa. Haciendo caso omiso de él, chillé en respuesta, “No pude seguirte el paso con tus largas zancadas!” “Lo perdí en alguna parte más adelante.” Kate repentinamente sale de la cortina de niebla, su cabello despeinado, pero igual de sexy. Ningún antiestético sudor empañaba su perfecta piel, ni tampoco parece falta de aliento como yo lo había estado, jadeando por aire como un pez moribundo fuera del agua. “Estaba segura que seguía viendo su capa flotando en la brisa justo por delante de mí. Pero cuando me di cuenta que tú no estabas atrás mío, me preocupé.” Capa? Él no estaba vistiendo una capa. “Bueno. Él se encuentra justo aquí.” Orgullosa de mi logro por una vez, me moví hacia Dominic, en pie detrás de mí. Kate miró a mi alrededor. “Seguro.” Me giré. Dominic se había ido. El frío golpeó mi pecosa piel nuevamente, y respiré hondo, en parte para calmar mi ansiedad, y en parte por la exasperación de que él haya desaparecido y me haya dejado atrás para explicar lo sucedido. “Él estaba justo aquí.” Miré de nuevo a Kate, pero el escepticismo estaba escrito por toda su cara. Ella había estándolo persiguiendo todo el tiempo hasta donde a ella le concernía. De ninguna manera querría creer que yo había estado hablando con él mientras ella intentaba correr por un fantasma. Kate se cruzó de brazos y arqueó una esculpida ceja rubia. “Está bien. Así que era él uno o no?” Ella me cree? Bueno, no era una de las que inventa historias, algo bueno para mí, así que supongo esa es la razón por la que no cree que lo esté haciendo ahora. “Él me dijo en tantas palabras, que no era una buena idea conocer la respuesta a esa pregunta.” Kate bufó, aunque en la forma en que ella lo hizo, sonó elegante. Ella era la roba-corazones de todo chico. De hecho, no podía entender por qué Dominic se había marchado en lugar de entablar conversación con ella. Sus encantadoras maneras, animaban a cualquier chico a hablarle. Demonios, si él nos ha estado guiando a una persecución sin sentido, por qué no visitarla a ella en el manto de niebla más adelante, en lugar de regresar a verme? “Cierto. Así que no lo presionaste por una respuesta.” Kate acechó


nuevamente hacia nuestra calle, pero su voz definitivamente contenía un mínimo de incredulidad. Lo juro ella murmuró, “como si él estuviera no estuviera allí en lo absoluto.” Ahora, eso me sacó. Ella no me creía después de todo. Puede que sea una simple Juana, y no tan buena en los hechizos y en preparar pociones como ella, pero no inventaba historias y ella lo sabía. No era porque fuera Señorita Perfección y Buenacita tampoco, pero el extremo de mis oídos tenía una forma de enrojecerse cuando me enfurecía, y todo el mundo era conciente de ello. “No me crees?” Traté de mantener mi voz estable, y el veneno fuera de ella, pero el veneno cubría mis palabras de todas formas. No había sido mi idea perseguir el…..bueno, lo que fuere que él fuera, y no era mi culpa que no pudiera seguirle el ritmo a Kate. Y definitivamente, no era mi culpa que él me haya elegido de blanco a mí en lugar de ella. Era que él se había percatado de que yo era una presa más fácil? Seguro, Kate podía hacerse camino dentro y fuera de un chico con su dulce hablar. Yo? Como esta noche, simplemente tartamudeé. “Lo vi delante de mí! O al menos su capa, por un largo rato,” Kate desafiaba con una mirada hacia atrás a mí mientras yo intentaba seguirle el paso. La puntada en mi lateral regresó, y los calambres de la pantorrilla dolían con cada apresurado paso que daba. “Pueden simplemente aparecer y desaparecer al azar,” respondí con mucha labia como si supiera todo sobre ellos. Al menos eso es lo que los libros con autoridad decían en materia de vampiros. Aunque no creía que Kate estuviera en lo cierto en pensar que estuvo persiguiendo al vampiro todo el tiempo dado que él estuvo conmigo por un rato. “Supongo no hiciste ninguna de tus pruebas sobre él tampoco.” Mi corazón se hundió. No. El sólo estar ante la mítica presencia de Dominic había desconcertado a mi cerebro, y me había olvidado completamente acerca de las pruebas. Pero los vampiros eran como el Monstruo del Lago Ness, Pie Grande, y el Abominable Hombre de las Nieves – mitos no probados. Podrían nuestros test de brujería realmente verificar que Dominic fuera un vampiro? Hombre, la había echado a perder esta vez. Podría haber sido la primera bruja en probar que los vampiros realmente existen en nuestro mundo. Sería instantáneamente famosa y tal vez algún hechicero mirara en mi dirección por una vez. Seeh, Joshua Cantaleaver – cabello oscuro, ojos negros, labios pecaminosos. Si yo fuera famosa, él me querría. Sería la chica más popular en mi escuela. Los profesores me mirarían con respeto y admiración. Incluso mis padres dejarían de molestarme por mis calificaciones promedio. Internamente, sonreí. Dominic, tú me harás famosa. Le sacudí la cabeza a Kate, cuyos afilados ojos verdes me estudiaron, esperando una respuesta a su pregunta. “No, no hice ninguna prueba sobre él. Aunque sé su nombre.” Kate rodó sus ojos. “Dominic, Dominic Vor…algo terminado en ‘eski.’ ” “Tenía él colmillos?” “No que extendiera. Pero tenía una boca repleta de dientes perfectamente derechitos. Hermosa sonrisa.” “Eres insalvable. Teníamos aquí la oportunidad de identificar a nuestro


primer vampiro y la arruinas.” Al menos ella ahora me creía que había hablado con él. Sin embargo, de alguna forma, no creía que mi oportunidad de encontrarme con Dominic fuera algo de una única vez. De hecho, incluso ahora, el pelo en mi nuca se mantenía erizado mientras imaginaba que él nos observaba desde la oscuridad. Esperando por qué? Para decirme la verdad? Para convertirme en uno de su clase? Para devorarme viva al momento de nuestro próximo encuentro? O había allí algún significado más profundo al que nos hayamos conocido en la forma en que lo hicimos? El viento silbaba alrededor de mi cabeza, volando mi cabello hacia mis ojos. “Marissa,” parecía decir. Mi sangre se heló. Entonces lo vi, o lo que percibí como si fuera él, una sombra medio escondida por las primaverales hojas verdes de un imponente arce, tiritando en la fresca brisa. Kate me había dejado atrás una vez más con su larga zancada, y corrí para alcanzarla. “Espérame!” no había querido que sonara tan….asustada. Miré hacia atrás al árbol, pero no había signos ahora de la sombra. Había él escuchado nuestra conversación entera? Sabía que intentábamos probar que era un vampiro? Mi rostro se acaloró. Por qué me había apuntado a mí en lugar de a Kate con la cabellera dorada? Alta y grácil, ella era el sueño de todo chico – desde el deportista de fútbol hasta el muchacho del rodeo. Yo? Aburrida rubia, petisa e inconspicua. Acaso Dominic pensó que nadie notaría si yo repentinamente desaparezco de la faz de la Tierra? Kate miró de regreso a mí. “Me pregunto por qué regresó a verte a ti. Estás segura que era el mismo chico que vimos en el lugar de hamburguesas?” Estaba infiriendo que yo no era lo suficientemente buena? Elevé mi barbilla….como una sabelotodo y en la forma más dramática de respuesta, “estábamos destinados a encontrarnos.” Kate se me quedó mirando fijo, ceño fruncido en descreimiento. Me encogí de hombros. “Eso dijo él.” Ella sacudió su cabeza. “Suena como la línea de un chico, si alguna vez habré escuchado alguna.” Aunque su marcha aminoró, y el tono de su voz sonó un poquito preocupado. Eché un vistazo tras de mí, con la incómoda sensación de estar siendo acechada filtrándose por mis huesos. “Seeh, pero de un chico ordinario a una….” “Shhhh,” el viento susurró en retorno.

El Vampiro en mi Sueños  

Capítulo uno.

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