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Natalia Gil Medina CC. 1037573689 15 junio 2011

Fotografía documental y fotografía plástica: la delgada línea roja

Existe una delgada línea roja entre la fotografía documental y la plástica que, aún después de 40 años de haberse empezado a considerar como un medio artístico, sigue siendo motivo para reflexiones críticas. Pasando por el trabajo de André Kertész, Eugene Atget, Marc Pataut, Sebastiao Salgao y Don McCullin, entre muchísimos otros, se encuentra que es difícil discernir sobre el carácter artístico de una obra que intenta ser claramente documental y viceversa. El punto de discusión es tan álgido que JeanClaude Lemagny, teórico de la fotografía, dice que “toda fotografía puede ser considerada desde el punto de vista del documento o desde la obra de arte” y que no se trata de dos tipos de fotos sino que el que decide es la mirada de quien la considera 1. Sin embargo, más allá de la evidente responsabilidad del espectador en la interpretación de la obra, está la intención del fotógrafo: es ésta la que justifica la metodología, la difusión y la comercialización de la obra. Del conocimiento de la intención específica del ‘artista’, el espectador puede reconocer, vivenciar e interpretar las imágenes, más aún si se trata de obras que por lo general, en este caso de fotografía documental/fotografía plástica, involucran temas sociales y políticos controversiales. En el encuentro “Fotográfica 2011 Testimonio y Visión, más allá de la reportería”, que se llevó a cabo en la ciudad de Bogotá, se tuvo precisamente como tema de reflexión principal la relación-contraposición entre fotografía documental y plástica. Participaron 14 fotógrafos colombianos con trabajos muy diversos entre los cuales los de Jesús Abad Colorado y Erika Diettes dan pie para analizar a profundidad la fotografía plástica/fotografía documental en relación con la crítica social y política. Las obras de estos dos fotógrafos, con temáticas similares, permiten dilucidar cómo una intención clara, coherente, honesta y desarmada del artista frente a su obra (y la comunidad con la que trabajan) hace o no de su trabajo una crítica contundente a nivel social y político. La obra “Río Abajo” de Erika Diettes, comunicadora social y artista plástica de La Universidad Javeriana, explora el dolor humano causado por la desaparición forzada en Colombia. A través de un trabajo de campo de año y medio en el oriente 1

SOULAGES, Francois. “Estética de la fotografía”. Buenos Aires: ED. La Marca, 2005. Pág 161.


antioqueño, Diettes se entrevista con familiares de las víctimas y les pide que le den un objeto de su ser querido que por lo general es una prenda. Los lleva a su taller y, luego, los fotografía en agua haciendo así alusión a cómo los cuerpos de las víctimas son generalmente destrozados y tirados “Río abajo” 2 para desaparecer el rastro. En sus exposiciones, que ella llama rituales, vemos fotografías de gran formato impresas sobre cristal las cuales ella considera sepelios de los desaparecidos o lápidas provisorias. El espectador percibe, a primera vista, una obra contundente a nivel conceptual e impactante a nivel visual. Parece haber un compromiso departe de la artista con la denuncia política y, así mismo, con el arte contemporáneo pero, en la obra de Diettes se comprueba aquello que Efrén Giraldo afirma en “Los Límites del índice”: “La fotografía padece la triste reputación de ser el instrumento que más fácilmente permite convertir las miserias de los demás en una especie de terreno cultural y estético” 3 y, claro, las Imágenes de Río Abajo. Erika Diettes. fotografías son de un corte editorial y publicitario tan fuerte que podrían responder tranquilamente a una campaña de suavizante de ropa. La obra, más allá de hacer una crítica a la desaparición forzada en Colombia, es un resultado del oportunismo al que lamentablemente se ven llevados algunos artistas colombianos en tiempos de conflicto y esto se debe a que su finalidad principal es la del del mercado del arte: la comercialización del Exposición Río Abajo. Iglesia de Manrique. objeto artístico. Su obra es entonces falsa etnografía y espectacularización del dolor. En la exposición “Río Abajo” que se llevó a cabo en la iglesia de Manrique en Medellín, los visitantes recibían velas a la entrada. Una grúa para video recibía al espectador ansioso de saber por qué motivo le habían dado una vela, ¿de qué se trataba todo esto? Por lo menos 3 medios masivos de comunicación estaban esa noche en la Exposición Río Abajo. Iglesia de Manrique. inauguración y más de 100 personas, familiares de víctimas, fueron transportadas a La Iglesia desde La Unión. Más que un rito, es así como ella prefiere llamar a sus exposiciones, era un espectáculo artístico. Ningún texto contextualizaba las fotografías gran formato que difícilmente los visitantes lograban ver; unos a otros se preguntaban 2

Entrevista a Erika Dittes. W Radio. Tomado de: http://www.wradio.com.co/oir.aspx?id=948750. Febrero de 2010. GIRALDO, Efrén. “Los límites del índice. Imagen fotográfica y arte contemporáneo en Colombia.” Medellín: La Carreta Editores, 2010. Pág. 142.

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de qué se trataba la exposición y si alguno daba respuesta el otro no entendía por qué las fotos no llevaban el nombre del desaparecido al que le había pertenecido la prenda. Dolor no se percibe en las imágenes, sólo una gran búsqueda de belleza y estetización del conflicto. Erika Diettes explota entonces el producto fotográfico antes de explorar la obra fotográfica; se basa en el acto fotográfico (ese donde el interés es captar el instante decisivo) y se olvida de la acción fotográfica (esa que exploraría más su vivencia con la gente y tomaría la fotografía como un pretexto) 4. Su intención va tan claramente hacia el mercado del arte, antes que a la crítica social y política, que en su página web ha creado un link donde se puede contactar a la artista para ‘adquirir’ una de estas obras. Este es el punto más decisivo a la hora analizar y criticar su obra ya que evidencia la poca coherencia que hay entre lo que dice hacer y lo que finalmente hace. No se trata, claro está, de que un artista con intereses como los suyos no pueda vender sus trabajos, se trata pues de que desde la concepción del proyecto artístico-etnográfico se tome una decisión clara frente a la comercialización de una obra que, en este caso, no es suya sino de una comunidad entera que colaboró donándole una prenda que, más allá de ser un simple pedazo de tela, significa la esperanza del regreso de un familiar desaparecido.

Fotografía de Jesus Abad Colorado

Afortunadamente en Colombia existen fotógrafos que desde sus acciones piensa verdaderamente la fotografía. Dice el teórico Francois Soulages en su libro “Estética de la fotografía” que “lo importante no es ya hacer fotos de gente sino trabajar con ellos la fotografía” pues “la fotografía es casi un pretexto para tener una historia con la gente; en todo caso, sin esta historia, la foto no vale nada, ni estética ni existencialmente.”5 Y es en esta dirección en la que se dirige el trabajo del periodista Jesús Abad Colorado. Jesús Abad es periodista de La Universidad de Antioquia y lleva más de 15 años fotografiando el conflicto armado en Colombia. Hijo de campesinos desplazados del Municipio de San Carlos a la ciudad de Medellín en 1960, su trabajo ha tenido siempre la intención de hacer una crítica directa al conflicto armado Colombiano. Aunque sus imágenes van más en la dirección de Don McCullin cuando afirmaba que sus

Fotografía de Jesus Abad Colorado 4

SOULAGES, Francois. “Estética de la fotografía”. Buenos Aires: ED. La Marca, 2005. Pág 175. “No es considerado como un medio sino como un fin en sí, lo que nos acerca a la performance o al happening: el acto fotográfico, por tanto fotografiar es un suceso; no es el suceso lo que se toma, es la toma lo que es un suceso, no el ‘eso fue’ objetivamente de Barthes, sino el ‘it happens’ subjetivamente y que torna existencial la vida de un hombre sin cualidades: ‘esto ocurre, esto transcurre’ y no ‘esto quedará’ ni ‘esto habrá sido’.”. 5 SOULAGES, Francois. “Estética de la fotografía”. Buenos Aires: ED. La Marca, 2005. Pág 176.


obras eran documentos y no íconos ni obras de arte para poner en la pared 6, Abad ha sido reconocido en los últimos años como uno de los más importantes fotógrafos en el ámbito del arte contemporáneo. A diferencia de la obra “Río abajo” de Diettes, el trabajo de Jesús Abad Colorado no pareciera tener tanta contundencia a nivel plástico en el sentido de que no hay una exploración de los materiales ni en la elección del espacio expositivo y el montaje. Sin embargo su trabajo es un grito. Abad es absolutamente coherente con su búsqueda y muestra unas intenciones claras y contundentes de visibilización del conflicto armado colombiano. En la ponencia del encuentro teórico de Fotográfica 2011 contrariamente a hablar sobre teoría de la fotografía, narró los hechos que acompañaban las imágenes que pacientemente iba mostrando. Se concentró en hacer una denuncia. Después de la ponencia era claro Fotografía de Jesus Abad Colorado que su obra no eran sólo sus fotografías, se trataba de su vida. Él, su relato y sus fotografías constituyen la obra. En la inauguración de la exposición en la sala del Centro Cultural Gabriel García Márquez, en la que también había prensa, Jesús Abad se tomó el tiempo de hablar de cada una de las imágenes que allí estaban expuestas, además de las series estaban acompañadas por un corto relato sobre los acontecimientos fotografiados. No hubo sonrisas, no fue él centro de atención: fue su relato sobre el conflicto armado: completa honestidad, compromiso y coherencia con su trabajo; no se trataba de él ni de las fotos, se trataba de una comunidad violentada. Jesús Abad Colorado, además, no vende sus imágenes como obras de arte porque no son un objeto artístico. Seguramente una prenda de “Rio Abajo” podría adornar la sala de una casa pero el Cristo destrozado de Bojayá difícilmente estaría amenizando el comedor de un aparta loft. Si se trata entonces de mostrar el dolor generado por el conflicto armado, tal vez tanto Erika Diettes como Jesús Abad Colorado lo logren de maneras diversas; pero si se trata de ética profesional, puede afirmarse que aquí el único artista es aquel que considerándose periodista le da una lección de coherencia, honestidad y total desarme a los egos del arte contemporáneo.

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SOULAGES, Francois. “Estética de la fotografía”. Buenos Aires: ED. La Marca, 2005. Pág 162.


Fotografía plástica y fotografía documental: la delgada línea roja