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Instituto Valladolid Preparatoria Literatura 1 Maestra: Cecilia

Trabajo: Leyenda

Alumna: Karla Lourdes Ibarra Valenzuela Clave: 3107


En la Ciudad de Valladolid, actualmente Morelia, Michoacán, se contaban numerosas leyendas; algunas desde los tiempos donde la cultura purépecha florecía en nuestro estado y otras que escuchamos todavía hoy en día como, “La Ventana del Muerto”, “La Mano de la Reja”, etc. Hoy narraré una leyenda que pocos han escuchado, que pocos se imaginan y que muy pocos se han atrevido a contar… Al término de la conquista en 1521, cuando la inquisición llegó a la Nueva España por los Frailes Franciscanos para proclamar una única religión y darle fin a los rituales indígenas y a los tributos a los dioses, en el territorio que actualmente es Morelia, Michoacán de Ocampo, ocurrió una tragedia que marcaría la historia de ésta maravillosa e histórica ciudad, para siempre…

“El ritual” Cuenta la leyenda que a principios del siglo XVI, cuando la Cultura Purépecha era una potencia mesoamericana de primera magnitud, cuando su influencia cultural abarcaba de sur a norte, desde los límites del estado de Michoacán y Guerrero, hasta lo que hoy es el


Estado de México, tenía un éxito militar y económico impresionante, los Purépechas eran hábiles trabajadores de metales y sobre todo se destacaron por mantener su independencia de los Aztecas; tenían una lengua muy particular, una que sólo ellos entendían, y que ninguna otra cultura había logrado descifrar, eran hablantes exclusivos del idioma purépecha, lengua aislada, que hasta el día de hoy no guarda relación histórica con ninguna otra en el país; gracias al crecimiento tan acelerado de su cultura, realizaban rituales para dar tributo a sus dioses, entre los más importantes están: Tyunoeka, dios del campo, Humxtalit, dios de la lluvia y de la pesca y Xumelkyya, diosa de la fertilidad. Sus rituales iban desde ofrendas del campo o de la pesca hasta grandes ceremonias donde sacrificaban parte del ganado y donde las mujeres de la tribu hacían danzas como agradecimiento a éstos seres divinos. En el templo mayor Perechukm, que estaba ubicado donde actualmente es la loma de Santa María, se celebraban desde el casamiento de algún sacerdote purépecha, hasta el nacimiento del hijo de un gobernante, pero no había ritual más importante que el que se realizaba cada año, antes de que comenzara el tiempo de lluvias en la región, éste ritual consistía en hacer un sacrificio humano a la diosa Xumelkyya, para dar fertilidad al campo y a las mujeres del


gobernador. Las jóvenes más hermosas y vírgenes de la tribu, eran elegidas, quién tenía la última palabra era la diosa Xumelkyya quien tomaba a la joven más pura a través del sacerdote que realizaría el tributo. Debido a que ésta cultura tenía muy poca relación con las demás, los inquisidores la consideraron su primer blanco a evangelizar, por las buenas o por las malas. Justo cuando había llegado el día del gran ritual, los inquisidores llegaron al templo mayor, nunca se hubieran imaginado lo que ese día verían; casi todo el pueblo estaba presente en el patio principal, danzaban y cantaban como si algo muy importante estuviese por suceder; una joven hermosa, al parecer yacía sin vida sobre una gran piedra rodeada de una especie de inciensos y pequeñas antorchas que la iluminaban, parecida a un altar; un hombre con vestimenta dorada pronunciaba un dialecto muy extraño mientras que al mismo tiempo pasaba un ramillete de hierbas sobre su cuerpo, de pronto, una daga tomó el lugar del ramillete e hizo un pequeño corte en la espalda de la joven, suavemente metió un dedo dentro de la incisión y poco a poco comenzó a despegar la piel del músculo; gritos de intenso dolor ensordecieron a los frailes, corrieron hacia el altar y detuvieron al hombre que desollaba a la joven… Éste acto tendría graves consecuencias… Los dioses se enfurecieron, maldijeron a toda la cultura purépecha, pero en especial a ese templo mayor… con el paso de los años,


la cultura purépecha dejó de dar frutos, sus campos no florecían, la pesca era un fracaso, las mujeres morían por trágicas enfermedades; poco a poco cayeron en las manos de los españoles por necesidad de comida y vivienda, fueron evangelizados, arrastrados a la iglesia, obligados a practicar las nuevas creencias; así fue como quedaron en el pasado, sólo unos pocos son lo suficientemente valientes para seguir los pasos de sus antepasados y afrontar la maldición de los dioses… pero los purépechas no serían los únicos que sufrirían ésta maldición…

Actualmente sobre las ruinas del templo mayor se encuentra el Instituto Valladolid Preparatoria, hace poco más de 10 años, cuatro estudiantes acostumbraban repasar los temas vistos en clase por la tarde, en la biblioteca del Instituto; un día, se desató una fuerte tormenta, era tan intensa que sólo tenías visibilidad a un metro y medio de distancia, al terminar de estudiar, decidieron esperar a


que la lluvia pasara, pero no lo hizo… de repente uno de los compañeros recordó, que a medio día había olvidado unos libros en su salón de clases, preguntó a uno de sus amigos si lo acompañaba, éste dijo que si… los dos, corriendo para que la lluvia no los empapara, llegaron al segundo nivel del edificio de tercero y cuarto semestre; allí uno saltó por la ventana para abrir la puerta del salón…

… A punto de tocar el suelo, sintió como algo lo empujaba, cayó de golpe al piso, se levanto rápidamente y recorrió el salón lentamente con la mirada, pero estaba vacío, no había sido posible que algo o alguien lo empujara, solo él se encontraba ahí. Una fuerte corriente de aire caliente recorrió su cuerpo, pareciese que una fuente de calor la produjera, una fogata tal vez, podía distinguir el sonido de la leña cediendo ante el fuego; pero no había nada ahí, sólo un ligero aroma a humo, nada más, ni una luz, ni un destello; sus pupilas dilatadas, su piel erizada, su corazón acelerado, dio un profundo suspiro,


algo andaba mal… de pronto, vio cómo una silueta se le acercaba desde la otra punta del salón, se escuchaban sus pasos, se sentía su respiración; estaba paralizado, no podía moverse, no podía gritar, escuchaba cómo su amigo le hablaba desde afuera preguntando si todo estaba bien, pero no podía hacer nada; parecía que una especie de hechizo había caído sobre él; la sombra se acercaba lentamente, como si lo estuviera cazando, casi acechándolo… extrañas voces comenzaron a escucharse, sombras danzantes salían de por doquier, de pronto… ¡una sombra levantó lo que parecía su mano sosteniendo una daga!... Las sombras se aproximaron a él, y un siniestro grito retumbó en toda la escuela; su amigo, que esperaba afuera, saltó sin dudarlo por la ventana, cayó sobre algo húmedo, viscoso; corrió a encender la luz… Lo que parecía su amigo, yacía como un cuerpo desollado sobre el piso, con el último suspiro que le quedaba de vida pronunció: -“Mintsinarhikueni Xumelkyya ninirani pinanpirechi sïraata” (“Alabada sea la diosa Xumelkyya, el ritual aún no termina”). Desde entonces las puertas del Instituto Valladolid son cerradas a partir de las 8 de la noche y sobre todo en temporada de lluvias la escuela no es visitada por una sola alma en la tarde…


"El Ritual"