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MÉXICO Y SU PARTICIPACIÓN ECONÓMICA EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL La política del “buen vecino”. La conocida como “ley del garrote” fue una política norteamericana que se caracterizó por el intervencionismo hacía América Latina durante gran parte del siglo XX. Dentro de la ideología del “Nuevo Trato” se desprendió una política totalmente contraria conocida como del “buen vecino”. Franklin D. Roosevelt, al tomar posesión de la Casa Blanca, promovió la política del “Nuevo Trato”, donde describiría las nuevas estrategias de respeto de los tratados y de la interdependencia entre las naciones del mundo. La más aguda prueba de la política del “buen vecino” vino de México en donde el gobierno radical-nacionalista de Cárdenas ha expropiado tierras de dueños americanos y vastas propiedades petroleras americanas e inglesas, en un gran acto de autodeterminación. Algunos americanos han presionado al gobierno para intervenir por medio de la fuerza en México, las compañías petroleras demandan del gobierno de ese país pago exacto no solo por sus inversiones en México sino por una larga y lejana reivindicación por los derechos del subsuelo no explorado. La política del buen vecino comenzó a rendir frutos: finalizaron las intervenciones y ocupaciones militares de especial importancia fue la salida de los marines estadounidenses de Haití, La Republica Dominicana, Cuba y Nicaragua. Mientras que por otro lado se registró un crecimiento acelerado del comercio entre la mayoría de las naciones americanas misma que promovió la recuperación de la economía regional. El giro radical de la política exterior estadounidenses hacia América Latina tuvo dos razones fundamentales: en primer lugar, la gran depresión le permitió a Estado Unidos que los países latinoamericanos como abastecedores de las materias primas necesarias para mantener un funcionamiento armonioso de su economía. En segundo lugar era contar con la alianza de estos países con un doble propósito: enfrentar a las potencias del Eje en la inminente guerra que se estaba gestando en Europa y evitar la expansión del comunismo en el hemisferio. Los países latinoamericanos no desaprovecharon esta nueva situación en sus relaciones con Estados Unidos. De esta manera Bolivia en 1937 y México en 1938 nacionalizaron sus industrias petroleras sin recibir protestas significativas por parte del gobierno estadounidense. La Segunda Guerra Mundial y el impulso a la Industrialización Mexicana. El 7 de diciembre de 1941 las fuerzas japonesas atacan la base militar norteamericana Pearl Harbor, en las islas hawaianas precipitando la entrada de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial, la cual había ya iniciado en Europa desde 1939.


Hasta ese momento la economía mexicana había dependido de la producción industrial norteamericana; sin embargo, el ataque de Pearl Harbor obligo a Estados Unidos a reorientar hacia la producción bélica, hecho que dio oportunidad a México pues se registró un aumento inmediato de la demanda en materias primas producidas. México empezó a abastecer petróleo principalmente a la sedienta economía de guerra de Estados Unidos. Buques cisterna mexicanos navegaban por el Golfo de México hacia costas norteamericanas, hecho que los alemanes no pasarían por alto. El “Potrero del Llano”, buque petrolero mexicano, fue torpedeado e inutilizado por el submarino Alemán U-564 el 13 de mayo de 1942. Acontecimiento que obligó a México a abandonar su neutralidad y entrar en la Segunda Guerra Mundial al declararle la guerra a las potencias del Eje. La demanda de productos mexicanos por parte de Estados Unidos y los demás participantes en la guerra mundial incluía bienes básicos (agrícolas y pecuarios), minerales, productos manufacturados. Lo que permitió las reanudaciones de las exportaciones, que habían sido suspendidas a partir de la nacionalización de la industria en marzo de 1938. Por otro lado los millares de trabajadores extranjeros mexicanos en calidad de braceros levantaron las cosechas agrícolas y conservaron las vías férreas en territorio estadounidense. A partir de las favorables circunstancias México fue capaz de contar con el capital para echar a andar su propio proyecto de industrialización. Los primeros pasos de industrialización fueron desde el gobierno de Lázaro Cárdenas con la nacionalización del petróleo y los ferrocarriles; por otra parte, el ambiente de guerra beneficiaba la industrialización, pues había un sin número de oportunidades para el sector comercial y el manufacturado en el ámbito mundial e interno.


México y su participación económica en la Segunda Guerra Mundial