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Republica Bolivariana de Venezuela Ministerio para el Poder Popular y la Educación Universitaria “IUPSM – Ampliación Mérida”

Actividad Cultura II

Autor: Armas Luis Fecha: 23/10/13

Introducción A pesar de que siguen existiendo dramáticos problemas de pobreza e injusticia en el mundo, durante el siglo XX se realizaron notables avances en desarrollo humano que implicaron a amplias capas de población, avances en


los que el papel de la tecnología emanada de las ciencias biológicas fue fundamental. Por supuesto, aparte de la tecnología, en esta mejora del bienestar global tuvo mucho que ver una serie de medidas sociales, económicas y políticas. Si aludo a esos datos es para dejar constancia del hecho incontrovertible del papel del sustrato científico en el progreso humano. Hoy en día hay que seguir recalcando ese papel para que la ciencia y la técnica no sean anatemizadas sino para seguir poniéndolas cada vez más al servicio de las necesidades humanas, especialmente en el mundo en vías de desarrollo. Esto

a

veces

se

olvida

en

nuestras

sociedades

ricas,

donde

la

sobreabundancia de bienes y servicios amenaza embotar nuestra sensibilidad, ignorando las potencialidades que la ciencia puede poseer para ponerse al servicio de los pobres. Los países en desarrollo necesitan políticas para mejorar la educación de su población y para vincular sus políticas científicas con sus necesidades económicas y sociales. Necesitamos más iniciativas globales para que la comunidad internacional apoye el acceso de los países pobres a aquellas tecnologías estratégicas que les puedan ayudar a salir del circuito de la pobreza. Ello tendrá que implicar embarcarse en acuerdos de largo alcance que vuelvan a definir, desde unas bases más justas, las reglas de juego en ámbitos como los derechos de propiedad intelectual (DPI) y la manera de “convencer” a las multinacionales a poner parte de sus recursos al servicio de necesidades básicas del mundo en desarrollo.

Potencialidades de la biotecnología en el Tercer Mundo La biotecnología es la utilización de seres vivos o de alguno de sus componentes (células, moléculas, etc.) para la obtención de bienes y servicios. En este sentido, la humanidad lleva haciendo biotecnología desde que aprendió a domesticar plantas y animales en el Neolítico. Se suelen considerar tres grandes “oleadas” de biotecnología: Primera: biotecnologías empíricas (sin conocimiento de base científica, a base de ensayo, error y suerte): cría de animales y plantas domésticos,


alimentos y bebidas por fermentación. Esta etapa llega hasta casi finales del siglo XIX, cuando se establecen por primera vez sistemas de depuración de aguas residuales en algunas ciudades Segunda oleada: los avances en biología que se venían produciendo desde el siglo XVIII se materializan a mediados-finales del siglo XIX en una primera generación de biotecnologías basadas en la ciencia. Por procesos de fermentación se obtienen compuestos químicos (acetona, butanol, etanol…) ya a finales del siglo XIX. En el siglo XX asistimos a la producción de antibióticos, vacunas, hormonas, aminoácidos, vitaminas, etc., todo lo cual impulsa una floreciente industria con amplias repercusiones sobre la salud, la alimentación, la producción de compuestos químicos, etc. Tercera oleada: esta es la “nuestra”, que no ha anulado las anteriores, sino que las ha integrado. Las principales novedades

de

esta

revolución

biotecnológica son:

La Ingeniería ge diseñar mejoradas

racion

de

plantas y animale Obtención de anticuerpos monoclonales Tecnologías celulares y de tejidos animales y huma medicina regenerativa, etc. Esta nueva biotecnología es eminentemente interdisciplinaria, integrando gran número de áreas científicas y tecnológicas, incluyendo ciencias biológicas y químicas, ingeniería, bioinformática, etc. El primer efecto es el aumento descomunal de información sobre los seres vivos, gracias a la genómica, proteómica, etc. Antes de pasar a abordar las posibles aplicaciones de la nueva biotecnología al servicio de los pobres, hay que decir que se ha logrado mucho con herramientas convencionales, sobre todo en el campo de la salud, y que estas herramientas aún deben aplicarse plenamente en muchas partes del mundo: La viruela se erradicó a fines de los años 70 (vacuna)


La polio está a punto de ser erradicada (vacuna) Las sencillas terapias de rehidratación oral han salvado muchas vidas, sobre todo de niños, afectadas por microbios causantes de diarreas Fortificación de alimentos con vitamina A Es esencial dotar de instalaciones de agua potable y saneamiento, que evitarían millones de muertes Sin embargo, grandes problemas sanitarios del Tercer Mundo siguen ahí, y por ahora no han podido ser controlados con terapias convencionales: malaria, tuberculosis y sida. Para la malaria y el sida no hay vacunas, y la antigua vacuna BCG contra la tuberculosis no es suficientemente efectiva. Las aplicaciones más relevantes de las nuevas biotecnologías con potencialidad de beneficiar al mundo en vías de desarrollo se pueden desglosar así: En el área de salud humana:

La moderna biot

datos básicos s

enfermedades im pobre:

se

h

secuenciación d

bacilo tuberculos especies

del

malaria, lo que ac dianas

molecul

medicamentos. Nuevos métodos diagnósticos de enfermedades

infecciosas Medicamentos biotecnológicos: fármacos producidos

genética Vacunas recombinantes. Incluso existe posibilidad de por vía oral a través de frutas de plantas transgénicas En el área agrícola y ganadera: Cultivos vegetales, fácilmente

que

pla

enfermedades.


“intermedia” de c

adaptable a país

rápida diseminac

plantar en especi

Mundo, que su modo

vegetativ

mandioca, batat banano.

Marcadores

mo

facilitar y acorta mejora genética

generaciones, se

Apomixis: reproducción asexual a partir del óvulo

intentando desarrollar la apomixis, que posibilitarí

generación rasgos útiles para los agricultores y consum


esos rasgos se pierdan por los cruces sexuales.

totalmente opuesta a la “terminator”: el agricultor pued

semillas de la variedad que más le interese para semb estación.

Plantas transgén

o unos pocos ge pueden provenir

ser vivo, para d ciertas ventajas:

Biotecnologías en países del Tercer Mundo Algunos países en desarrollo están logrando notables progresos en biotecnologías sobre todo sanitarias. Los factores que están contribuyendo al éxito son, principalmente: Haber apostado desde hace tiempo por buenos sistemas educativos y sanitarios, cosa bien visible en los casos de Cuba y Corea del Sur. Haberse centrado en necesidades locales: Sudáfrica en sida, Cuba en vacuna recombinante contra la meningitis B, la India vacuna contra la hepatitis B Definir nichos de mercado. En muchos países un buen nicho es el de las vacunas, que logran recortes de gastos al sistema sanitario, que se pueden dedicar a otros objetivos sociales. Corea y la India, con buenas infraestructuras en informática y recursos humanos bien preparados, están probando el prometedor campo de la bioinformática y los biochips. Establecimiento de redes donde se estrechan los vínculos

entre

investigación, sanidad, negocios y gestión política. En este sentido, podemos hablar de los parques biotecnológicos, como el Polo Científico de La Habana,


el Genome Valley de la India, la Ciudad Mubarak de Egipto, la Ciudad de la Ciencia de Corea, etc. Veamos brevemente algunos ejemplos por países: Cuba La biotecnología cubana, a diferencia de la de casi todos los demás países, es exclusivamente estatal. El país lleva décadas apostando fuertemente por una educación de calidad y un sistema sanitario eficiente. A ello se sumó el hecho de que Cuba se subió temprana y decididamente al tren de la biotecnología, en la que ha estado invirtiendo desde los años ochenta, incluso después de que Rusia dejara de apoyar económicamente a la Isla. El conocimiento académico se transfiere con rapidez a centros tecnológicos que a su vez están conectados con las necesidades de la población. Esto explica que Cuba se haya apuntado logros muy notables: Primera vacuna recombinante contra la meningitis B. La empresa local Finlay Vacunas ha licenciado su innovación para que la produzca la multinacional Glaxo (GSK) para el mercado Europeo y Norteamericano. La división comercial del Centro de Inmunología Molecular firmó un acuerdo con una empresa californiana para el desarrollo comercial del programa cubano de vacunas contra el cáncer. Las empresas estatales cubanas han establecido acuerdos no solo con empresas occidentales, sino que colaboran con empresas de países en desarrollo (China, India, Malasia) China En China se han aliado varias circunstancias para la irrupción en los últimos 10 años de una industria biofarmacéutica: proverbial carácter emprendedor,

retorno

de

numerosos

científicos

formados en

buenos

laboratorios de Occidente, inversión pública y hasta hace poco, un sistema débil de derechos de propiedad intelectual (DPI). En 1989 China fabricó interferón recombinante, su primer producto biotecnológico, al que siguieron proyectos de vacunas y moléculas sanguíneas. Durante años, predominaron las empresas de genéricos que fabricaban interferón y eritropoyetina recombinantes. El mercado de productos biotecnológicos está creciendo a un notable 15% anual, e incluye además


interleucinas y factores del sistema inmune. Pero desde el año 2000 aparecieron empresas con capacidad innovadora, capaces de realizar su propia inversión en I+D, e incluso de atraer el interés de empresas occidentales. Uno de los nichos que China quiere explotar es el de la modernización de su medicina tradicional, para lo cual está apostando por empresas de extractos vegetales. China ha entrado en la OMC, por lo que a partir de ahora deberá implementar y reconocer los acuerdos de derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC, o TRIPs). Esto es un factor más para atraer capital occidental (Roche va a abrir un centro de I+D). La agrobiotecnología china se ha desarrollado de modo independiente a las multinacionales y está asombrando al mundo por sus logros comerciales, sociales y ambientales. Tras comprobar el magnífico comportamiento de sus algodones transgénicos Bt resistentes a insectos (con mayor productividad, menor uso de insecticidas químicos, menos envenenamientos de campesinos), se está lanzando a mejorar mediante ingeniería genética su cultivo alimenticio básico, el arroz. El sector industrial de biotecnologías de segunda generación es muy notable en China. De hecho, este país es líder en producción por fermentación de ácido cítrico y de vitamina C, y el capital occidental (Novozymes, Genencor) está montando plantas de producción de enzimas industriales. India La India posee un enorme capital humano y una gran base de biodiversidad, que junto al hecho de ser un país en buena parte angloparlante, supone una posición de ventaja dentro de las economías emergentes a comienzos de este siglo. Posee más de 200 empresas biotecnológicas, incluyendo instalaciones certificadas por la FDA. El sector sanitario: es el líder mundial en fabricación de genéricos: produce, entre otras, versiones de vacuna recombinante contra la hepatitis B y del anti-VIH Retrovir (zidovudina). Hay varias empresas innovadoras que están consiguiendo sustanciosos


contratos de investigación bajo demanda de empresas farmacéuticas de otros países, incluidos occidentales (120 millones $): Aurobindo, Cipla, Ranbaxy, etc. El éxito ha sido tal que ha obligado a ciertas empresas occidentales a cerrar ante la imposibilidad de competir con las indias. El sector agrobiotecnológico: Ha desarrollado sus propias variedades de algodón transgénico Bt resistente a insectos. Se va a implicar en mejora de arroz por ingeniería genética. No se puede olvidar que la India es el segundo productor mundial de alimentos, y que posee una fuerza laboral cualificada con menores costes que la occidental. Corea del Sur Corea del Sur es un país de economía emergente que en los últimos años ha mejorado notablemente su nivel en ciencia básica. El índice de logro tecnológico le sitúa en la 5ª posición a nivel mundial, por encima de países como Reino Unido (7º), Canadá (8º), Alemania (11º). Las nuevas leyes han permitido que muchos científicos puedan fundar empresas en campos punteros como la genómica, los biochips, la medicina regenerativa, animales transgénicos, etc., apoyados por una afluencia de capital-riesgo casi única entre los países en vías de desarrollo. El objetivo del plan gubernamental Bio2010 es convertir a Corea del Sur en al menos la 7ª potencia biotecnológica mundial. En este sector se invirtieron 4.400 millones $ desde 2000 a 2007, y se han creado cientos de empresas, aunque solo una pequeña proporción son innovadoras que dedican grandes recursos a I+D. Ya hay varias biotecnológicas que cotizan en la bolsa de Seúl, entre ellas implicadas en terapias génicas, síntesis de oligonucleótidos, nuevos fármacos por biología estructural, etc., y entre las que no han entrado al mercado de valores las hay dedicadas a terapias celulares, dianas para fármacos y vacunas para el cáncer.

Brasil


Brasil parece haber tomado conciencia recientemente de que posee un recurso clave para montar su propia industria biotecnológica: la mayor concentración de biodiversidad del mundo, sobre todo en la Amazonia. En 2001 existían en Brasil 75 empresas biotecnológicas, en su mayoría salidas de incubadoras de empresas de dos parques tecnológicos: BioMinas y BioRio: Biobras suministra el 75% de la insulina recombinante del país De las 14 empresas patrocinadas por BioRio destaca una (Extracta), dedicada a moléculas procedentes de extractos naturales. Extracta Moléculas Naturais S/A se fundó en 1998 posee un banco de datos de moléculas procedentes de biodiversidad. Trabaja bajo encargo de otras empresas, suministrando screening de alto rendimiento, y determinando la estructura de compuestos previamente desarrollados y patentados (no suministra muestras biológicas). Está implicada en bioprospección bajo los principios del CBD, compartiendo beneficios con las comunidades locales. Realizó un contrato con la multinacional GSK (1999-2002), que le reportó 3.2 millones $, de los que reinvirtió el 20% en instalaciones de I+D (p. ej., de la Universidad del Estado de Pará). El Centro Amazónico de Biotecnología, radicado en Manaus, ha construido un conjunto de laboratorios que agrupan a científicos y sectores empresariales públicos y privados, que trabaja sobre potencialidades de la riqueza natural de la Amazonia. Las muestras biológicas son suministradas por BioAmazonia, y servirán para el desarrollo de nuevos productos (fármacos, cosméticos, bioinsecticidas, etc.). La mayor empresa brasileña de cosméticos (Natura), integrada en esta red, ha iniciado una colaboración con tribus amazónicas. Justificación de iniciativas globales para el Tercer Mundo Hasta ahora hemos aludido a algunos ejemplos de cómo ciertos países están aprovechando las potencialidades de la biotecnología con sus propios medios y con eventuales inversiones directas extranjeras, que aportan capital fresco. Pero no podemos equivocarnos: esto no es suficiente, y probablemente solo servirá para un puñado de economías emergentes, principalmente en el Sureste asiático.


El proceso de globalización está teniendo efectos positivos en muchos mercados, pero tiene el riesgo de acentuar problemas que hacen más difícil la salida a los países que parten de una peor situación. En el sector biotecnológico, los últimos años han sido testigos de magnas fusiones y adquisiciones de empresas, que han creado gigantescas multinacionales oligopolísticas. La ayuda pública al desarrollo ha descendido, mientras que los flujos privados han aumentado. En biotecnología la inversión en I+D ha basculado ostensiblemente hacia las grandes empresas, que protegen sus innovaciones por patentes y otros DPI. Ello crea dificultades añadidas para que el sector público acceda a esas innovaciones y las ponga al servicio de los pobres. Ante esta situación, hace falta un esfuerzo para rediseñar a nivel global ciertos parámetros del funcionamiento de la economía globalizada. Hay que establecer las bases para regular aspectos de la propiedad intelectual, la cooperación y el intercambio de recursos. ¿Podremos reestructurar instituciones como el FMI, el BM, la OMS, la OMC, etc.? Hace

falta

obligar

a

las

grandes

empresas a aportar recursos al servicio de objetivos sociales para los más pobres. No podemos rasgarnos las vestiduras si los países pobres se saltan

las

patentes

y

fabrican

o

importan fármacos genéricos a bajo precio

para

solucionar

dramáticos

problemas de sus poblaciones, ya que las grandes multinacionales no están ejerciendo responsabilidad

adecuadamente social.

su Dicha

responsabilidad no se puede dejar a la “buena voluntad” de las empresas, ya que abandonadas a la mera fuerza del mercado, tenderán a obviarlas para no


perder en la carrera de ganancias respecto

de

sus

competidores.

¿Podremos encontrar alguna manera consensuada

de

colectivizar

contribución

social

de

la las

multinacionales? Algunas ideas: Un

fondo

internacionalmen servicio de los tasas

razonable

empresas Fondo para obtener descuentos y donaciones d tecnología agrobiotecnológica. ¿Cómo reconciliar los derechos de propiedad intelectual y los derechos sobre los recursos genéticos? Esto tiene que ver con los debates en curso sobre biopiratería. Sin embargo, quizá el debate está desenfocado, a pesar de que

su

objetivo

obvio

es

lograr

compensaciones a los países del Sur por la biodiversidad que atesoran y por el conocimiento tradicional (CT) de sus comunidades indígenas. El problema se ha pretendido abordar mediante el Convenio de Biodiversidad (CBD) de la Cumbre de la Tierra (Río de Janeiro, 1992).

Algunos pretende

de biopiratería e

que dice que “lo

derecho soberan

recursos de acu


políticas

ambien

determina que e

recurso biológico

condiciones para

recursos. Sin em juristas, esto se tangibles

(inma

potencialidad

de

pueda tener, tra

aplicaciones biote Una cosa es robar un recurso y otra

estaba ahí en la naturaleza, para crear una innovació

investigación e innovación, donde intervienen mu

técnicos y científicos Efectivamente, el CBD en sus art. 15 y 16 habla de com

y equitativo los beneficios de la utilización comer

genéticos. El problema estriba en extender la sobe

tangibles (material biológico) a los bienes intangibles (i La pretensión de que cualquier innovación biotecnoló

un recurso biológico y que sea patentable obligue a

está, como decimos, muy bien intencionada, pero con

la aplicación de las leyes de patentes, y además entra los acuerdos ADPIC (TRIPs) de la OMC.

Países del Tercer Mundo que están sacando leyes “anti-biopirataría: Panamá, Costa Rica, Perú, Ecuador, Brasil, Filipinas, Tailandia… Bélgica pretende que las patentes no se concedan si no se cumplen los criterios del CBD. Estas propuestas entran en contradicción con los acuerdos ADPIC, creando indebidamente criterios adicionales para la patentabilidad. La posibilidad de demandas y juicios interminables elevarían los costes de patentes… el efecto será quizá desincentivar la explotación racional de los recursos genéticos y la pérdida de interés por las empresas, que de todas forman poseen carteras de innovación potentes no dependientes de recursos in situ. El CBD no se aplica a la biodiversidad ex situ, p. ej., bancos


de germoplasmas de dominio público. Pero las dificultades de conexión entre CBD y ADPIC no son solo conceptuales, sino también contextuales: se pretenden solucionar problemas de injusticia y de protección ambiental mediante una herramienta inadecuada, como son los DPI, previstos para otros objetivos (impulsar la tecnología comercilizable) Por lo tanto, quizá no se trate tanto de buscar un problemático y a todas luces disfuncional encaje entre los DPI y la conservación de los recursos biológicos, sino buscar este último fin mediante instrumentos legales ad hoc, por los que se aborde de una vez el acceso a los recursos genéticos y el reparto de beneficios por su conservación y su uso sostenible. Y esto, ya digo, nos retrotrae a la cuestión más amplia de la justicia distributiva. Muchos

economistas

propugnan

medidas

públicas

para

corregir

las

deficiencias del mercado, entre ellas el hecho de que las empresas no creen el nivel suficiente de productos con gran beneficio social para los más pobres. No se trata de volver a fórmulas periclitadas de interferencias en los mercados, sino dar incentivos, p. ej., a aquellas empresas pioneras en el desarrollo de bienes que mejoren la calidad de vida de los pobres. Por ejemplo, se ha propuesto que se conceda un mercado garantizado a la empresa que desarrolle una medicina de gran impacto en el tercer mundo o que mejore un cultivo para aumentar la productividad o fortalecer la nutrición en zonas con malnutrición endémica.


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