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OCTUBRE 2013

NOTAS VARIADAS

UN LUGAR DONDE REFUGIARSE Reparto: Julianne Hough, Josh Duhamel, Cobie Smulders, David Lyons, Lauren York, Noah Lomax. Sinopsis: Katie Feldman (Julianne Hough) llega a una pequeña localidad llamada South‐ port, en Carolina del Norte, con la intención de rehacer su vida de una manera tranquila y olvidar su pasado conyugal. Alquila una vieja cabaña y consigue un trabajo como camarera en el café local y cuenta con la esperanza de pasar desapercibida. Pero a pesar del casi impenetrable muro emocional que ha creado para protegerse, se siente atraída por el cari‐ ño y la consideración de una unida comuni‐ dad, especialmente del dueño del supermer‐ cado, Alex (Josh Duhamel), y sus dos hijos pequeños. Katie empieza a confiar de nuevo en los demás, pero se ve amenazada nueva‐ mente por su esposo que la encuentra. Es una historia apasionante y llena de suspenso sobre la esperanza, la supervivencia y el poder del amor verdadero

JUSTICIA OSCURA Reparto: Steven Seagal, Eddie Griffin, Carmen Serano, Cory Hart, Liezl Carstens, Danny Trejo Sinopsis: Cuando Simon Ballester (Seagal), ex agente de operaciones especiales del gobierno con un violento y oscuro pasado, se entera de que su hijo, un miembro de la policía local, fue asesinado en lo que parece ser un acto irracional de violencia en las calles, él jura venganza.

DETRÁS DE LAS PAREDES 2 Reparto: John Everett, Gordon Mason, Barry Moen, Andy Nicholson, Abigail Kende. Sinopsis: Cuando los nuevos padres Alex y Penny se retiran de la ciudad y se mudan a un pueblo de contorno, el estrés y la falta de sueño causados por el recién nacido provocan que empiecen a ver cosas extrañas en la nueva casa, que quizás son reales o quizás no. Las constantes visiones de una extraña mujer hacen que se cuestione si sufren alucinaciones o si realmente el lugar tiene una oscura presencia sobrenatural. En su frágil condición esta espiral de realidad se convierte en delirio. Alex y Penny se encuentran impotentes a la hora de tratar con la terrorífica verdad que se esconde detrás de la casa.

Jesús Dios? EL ANCIANO LA NIÑA DE¿Es GUATEMALA QUE MURIÓ DE AMOR ¿Es Jesús Dios?

A

sí se titula el famoso poema de amor del escritor y poeta cubano José Martí. Resulta que este poeta llego a Guatemala el 12 de enero de 1877 invitado por el entonces expresidente Miguel García Granados a dar un curso de composición literaria. Procedente de México, el apuesto e inteligente joven, tuvo la oportunidad de trabajar en la academia de la cubana Margarita Izaguirre en la cual asistía la joven María García Granados hija del expresidente y líder de la Revolución Liberal, así fue como se conocieron. Conforme paso el tiempo, María y José llegaron a enamorarse y consecuentemente se desarrolló una gran pasión entre los dos. María se quedó deslumbrada y cegada plenamente ante él, cuando le escribía, y siempre se despedía diciendo "tu niña", tenía sólo 20 años. Para la desafortunada alumna, el maestro literario ya estaba comprometido con Carmen Zayas Bazán. En ese mismo año, José retorno a México donde contrajo matrimonio con Carmen. Esto afecto mucho a la joven María y su tristeza fue evidente. María reflejaba un estado de salud deteriorada, el cual combinado con su tristeza, causo su muerte. Este desafortunado acontecimiento causo gran tristeza a José Martí. Desde esa tristeza profunda se gestó la inspiración del siguiente poema:

Quiero, a la sombra de un ala, contar este cuento en flor: la niña de Guatemala, la que se murió de amor. Eran de lirios los ramos; y las orlas de reseda y de jazmín; la enterramos en una caja de seda... Ella dio al desmemoriado una almohadilla de olor; él volvió, volvió casado; ella se murió de amor. Iban cargándola en andas obispos y embajadores; detrás iba el pueblo en tandas, todo cargado de flores... Ella, por volverlo a ver, salió a verlo al mirador; él volvió con su mujer, ella se murió de amor. Como de bronce candente, al beso de despedida, era su frente, la frente que más he amado en mi vida!... Se entró de tarde en el río, la sacó muerta el doctor; dicen que murió de frío, yo sé que murió de amor. Allí, en la bóveda helada, la pusieron en dos bancos: besé su mano afilada, besé sus zapatos blancos. Callado, al oscurecer, me llamó el enterrador; nunca más he vuelto a ver a la que murió de amor.


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