Page 1

V i e r n e s 1 3 d e E n e r o d e 2 0 1 7 . A ñ o V.

Rayuela 393

Págs. 04-06

Salvador Novo, poeta

Poema como cesto de basura: la frivolidad de Novo como recurso crítico frente a la falsificación de lo profundo en un momento donde lo profundo resulta insostenible


02 

RAYUELA 393

Viernes 13 de Enero 2017

w w w. p en du lo de c h i a pas.com.mx

“Ser solitario hoy es como escribir con pluma” JUAN CRUZ Javier Vásconez es un solitario que viene de Quito, Ecuador, escribe novelas y viaja por el mundo con una maleta imaginaria en la que habitan Kafka, Pavese, Onetti, Nabokov, Benet… Hace cuarenta años, en 1966, leía en una pensión madrileña Una meditación, de Juan Benet, y La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa. Todo lo convertía en literatura entonces, pero lo mismo hacía cuando era chico; su padre, que era diplomático y hombre de negocios ecuatoriano, lo alojaba en hoteles de su país o del extranjero. Ahora está de nuevo en Madrid. No se aloja en esta ocasión en hotel alguno, sino en la casa de un amigo. Viene a presentar una novela que publica Pre-Textos. Es Hoteles del silencio, que sucede, sobre todo, en un hotel como aquel en el que él leyó a Benet y a Vargas Llosa en Madrid, en un país que no se parece en absoluto a aquel “polvoriento, de sandalias” que conoció cuando era niño y que reconoció, en igual estado, cuando vino a estudiar a Navarra y a Madrid. Entonces Madrid estaba lleno de borregos: “Felipe González y su gente cambiaron este país, le quitaron el polvo y las alpargatas”. Le queda a Madrid (y a España, dice) “el buen humor, la simpatía de la gente, la comida, el pan con tomate y la belleza de algunas damas”. En aquel entonces, cuando tenía diez años, Vásconez era coleccionista de sellos: “Iba a la calle Montera, cambiaba estampillas y le hablaba al dueño del almacén en inglés; debía pensar que era un imbécil pedante… De aquel tiempo viene mi pasión por las cantantes, me enamoré de Sara Montiel de por vida”. Su padre le hablaba de Baroja, su amigo, “al que le traía sombreros de paja toquilla”. Siempre fue un solitario, y siempre ha escrito, desde que era chico, y ahora tiene setenta años. Se ha ayudado de su oficio de editor freelance en Ecuador, “y de una herencia que me dejaron. Por ejemplo, gracias a que vendí una lámpara de Baccará en París escribí mi novela La sombra del apostador”. Esa novela fue finalista del premio Rómulo Gallegos, y se junta a otros libros suyos: El hombre de la mirada oblicua, El viajero de Praga, La piel del miedo…, hasta llegar a esta que publica Pre-Textos y que presenta este jueves en Madrid (Librería Alberti, con Javier Rodríguez Marcos y José Andrés Rojo). En su adolescencia madrileña se hizo apasionado de las papelerías, y una papelería y un hotel, o unos hoteles, forman parte de la geografía urbana de Hoteles del silencio, el que vierte un terror onettiano que incluye celos, secuestros, llantos de niños… “En los hoteles, que son mi fascinación, puede ocurrir cualquier cosa; según en qué hoteles, hay drogatas, amantes, trasnochadores sin escrúpulos ni pudor… Y hacia el amanecer se condensa una atmósfera de crímenes. ¡Si un hotel hablara!” “En la soledad se hace la buena literatura. La literatura es soledad, y nada es mejor que la soledad en los hoteles” Pues este hotel habla en su libro.“Me encantan los hoteles, como a Nabokov, a Somerset Maugham o como a Tennessee Williams, o a Truman Capote, que se servía de una pieza en el Waldor Astoria para ambientarse”. Es un solitario habitando en hoteles. “Ser solitario hoy, con tanto ruido al lado, es como ser escritor con pluma”. En sus novelas (y en esta también) hay solitarios como él. “Mientras están solos los solitarios son felices. Cuando salen al mundo es cuando están verdaderamente solos.Y en la soledad se hace la buena literatura. La literatura es soledad, y nada es mejor que la soledad en los hoteles”. —¿Y el horror? —Hay alguna escena de horror en la que hago un homenaje al Infierno tan temido de Onetti: un personaje manda unas fotos…, y ya sabes lo que pasa. Cuando se va hacia el taxi, con su primer iPad en la mano, este solitario sonriente y a la vez esquivo como Onetti o como Rulfo, que fue objeto de su primer trabajo académico, se adentra en la ciudad, “donde los solitarios estamos más solos”. De esos caminos urbanos salen sus novelas. Las escribe cuando ya descansa solo y solitario en los hoteles del silencio.

DIREC TORIO

Noé Farrera Morales

Luis Enrique Ríos

DIRECTOR GENERAL

DISEÑO

Javier Ríos Jonapá Noé Juan Farrera Garzón DIRECTOR EDITORIAL PÉNDULO

Erika Luna de la O COORDINADORA/EDITORA

PRODUCCIÓN E IMPRESIÓN

Luis Ortega, Carolina Esparza, Moní Luna de la O, Chary Gumeta, Juan G. Krizten, Lulú Pérdigosa. CONSEJO EDITORIAL

LEGALES Rayuela, suplemento de arte, literatura y sociedad del periódico Péndulo de Chiapas, No. 390 (Edición Especial) Año V, Viernes 13 de Enero de 2016. Impreso en 13 Poniente Norte Núm. 698, colonia Magueyito. Código Postal 29000, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México. Teléfono (961) 61 24529. Se prohíbe la reproducción total o parcial de los contenidos sin el consentimiento expreso de sus autores. La redacción no responde por originales no solicitados. Los contenidos, así como parte de los títulos y subtítulos son responsabilidad exclusiva de quien los firma y no representan necesariamente el punto de vista del periódico Péndulo de Chiapas.

Correspondencia: rayuelasuplementocultural@gmail.com


Viernes 13 de Enero 2017

w w w. pe ndul o de c hi ap as. co m . m x

RAYUELA 393

León Felipe (Poemas) Auschwitz

Cara o cruz

(A todos los judíos del mundo, mis amigos, mis hermanos)

Filósofos, para alumbrarnos, nosotros los poetas quemamos hace tiempo el azúcar de las viejas canciones con un poco de ron. Y aún andamos colgados de la sombra. Oíd, gritan desde la torre sin vanos de la frente: ¿Quién soy yo? ¿He escapado de un sueño o navego hacia un sueño? ¿Huí de la casa del Rey o busco la casa del Rey? ¿Soy príncipe esperado o príncipe muerto? ¿Se enrolla o desenrolla el film? Este túnel ¿me trae o me lleva? ¿Me aguardan los gusanos o los ángeles? ¿Oísteis? Es la nueva canción, y la vieja canción... ¡nuestra pobre canción! ¿Quién soy yo?... Mi vida está en el aire dando vueltas.

Esos poetas infernales, Dante, Blake, Rimbaud... Que hablen más bajo... ¡Que se callen! Hoy cualquier habitante de la tierra sabe mucho más del infierno que esos tres poetas juntos. Ya sé que Dante toca muy bien el violín... ¡Oh, el gran virtuoso!... Pero que no pretenda ahora con sus tercetos maravillosos y sus endecasílabos perfectos asustar a ese niño judío que está ahí, desgajado de sus padres... Y solo. ¡Solo! Aguardando su turno en los hornos crematorios de Auschwitz. Dante... tú bajaste a los infiernos con Virgilio de la mano (Virgilio,“gran cicerone”) y aquello vuestro de la Divina Comedia fue un aventura divertida de música y turismo. Esto es otra cosa... otra cosa... ¿Cómo te explicaré? ¡Si no tienes imaginación! Tú... no tienes imaginación, acuérdate que en tu “Infierno” no hay un niño siquiera... Y ese que ves ahí... Está solo ¡Solo! Sin cicerone... Esperando que se abran las puertas del infierno que tú ¡pobre florentino! No pudiste siquiera imaginar. Esto es otra cosa... ¿cómo te diré? ¡Mira! Este lugar donde no se puede tocar el violín. Aquí se rompen las cuerdas de todos los violines del mundo. ¿Me habéis entendido, poetas infernales? Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud... ¡Hablad más bajo! ¡Tocad más bajo!...¡Chist!... ¡¡Callaos!! Yo también soy un gran violinista... Y he tocado en el infierno muchas veces... Pero ahora aquí... Rompo mi violín... y me callo. xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

¡Miradla, filósofos, como una moneda que decide! ¿Cara o cruz?... ¡Cruz! Perdí... Filósofos, perdí. Yo no soy nadie. Un hombre con un grito de estopa en la garganta y una gota de asfalto en la retina. Yo no soy nadie. Y no obstante, estas manos, mis antenas de hormiga, han ayudado a clavar la lanza en el costado del mundo y detrás de la lupa de la luna hay un ojo que me ve como a un microbio royendo el corazón de la Tierra. Tengo ya cien mil años y hasta ahora no he encontrado otro mástil de más fuerte que el silencio y la sombra donde colgar mi orgullo; tengo ya cien mil años y mi nombre en el cielo se escribe con lápiz. El agua, por ejemplo, es más noble que yo. Por eso las estrellas se duermen en el mar y mi frente romántica es áspera y opaca. Detrás de mi frente -filósofos, escuchad esto

bien-, detrás de mi frente hay un viejo dragón : el sapo negro que saltó de la primera charca del mundo y está aquí, aquí, aquí... agazapado en mis sesos, sin dejarme ver el Amor y la Justicia. Yo no soy nadie, nadie. Un hombre con un grito de estopa en la garganta y una gota de asfalto en la retina... Yo no soy nadie, filósofos... Y éste es el solo parentesco que tengo con vosotros. Xxxxxxxxxxxxxxx Colofón Luz... Cuando mis lágrimas te alcancen la función de mis ojos ya no será llorar, sino ver. xxxxxxxxxxxxxxxxx Como aquellas nube blanca... Ayer estaba mi amor como aquella nube blanca que va tan sola en el cielo y tan alta, como aquella que ahora pasa junto a la luna de plata. Nube blanca, que vas tan sola en el cielo y tan alta, junto a la luna de plata, vendrás a parar mañana, igual que mi amor, en agua, en agua del mar amarga. Mi amor tiene el ritornelo del agua, que, sin cesar, en nubes sube hasta el cielo y en lluvia baja hasta el mar. El agua, aquel ritornelo, de mi amor, que, sin cesar, en sueños sube hasta el cielo y en llanto baja hasta el mar.

03 


04 

RAYUELA 393

Viernes 13 de Enero 2017

w w w. p en du lo de c h i a pas.com.mx

Salvador Novo, poeta* Poema como cesto de basura: la frivolidad de Novo como recurso crítico frente a la falsificación de lo profundo en un momento donde lo profundo resulta insostenible

Luis Felipe Fabre De Salvador Novo suele deslumbrar el personaje, construido sin ceder un gesto, anécdota por anécdota, a cada instante, a cada foto: la vida como un performance provisto del correlato cómplice de la literatura. Un personaje incómodo, entonces y ahora, aunque por distintos motivos. De Salvador Novo (1904-1974) suelen festejarse, y con toda razón, sus crónicas y más recientemente La estatua de sal, sus magníficas y divertidísimas memorias que durante tanto tiempo habían permanecido ocultas. Ciertamente sus páginas pueden contarse entre lo mejor de la literatura mexicana. Pero de Salvador Novo se suele relegar la obra poética al archivo de las curiosidades y las obras menores, a excepción del señalamiento de algunos pocos críticos que han sabido ver en sus poemas una de las aventuras líricas más radicales de la poesía mexicana del siglo XX. El hecho es que, más allá de los prólogos y los ensayos dedicados a Contemporáneos, es difícil rastrear un impacto de la veta poética abierta por Novo en la obra de poetas mexicanos posteriores: ¡otro gallo cantaría! Y, sin embargo, qué cercana, qué actual resulta su posición estética. ¿En qué consiste la radicalidad poética de Novo? No se trata únicamente de la elección y el ejercicio de ciertos recursos modernos: su obra poética recorre con gracia y maestría distintas rutas formales. No, su radicalidad habría que buscarla en la concepción que Novo tiene del poema. O, mejor dicho, en su terrible certeza del poema moderno como la constatación de la imposibilidad de la poesía. Esta idea, que en él más que idea es una sensibilidad, es la que aleja la poesía de Novo (posmoderno o casi) hasta de la poesía escrita por sus propios

compañeros de Contemporáneos. Y, en contrapartida, la acerca a poéticas latinoamericanas posteriores. Pienso, por ejemplo, en los sonetos de Un testigo fugaz y disfrazado de Severo Sarduy, que frente a la impúdica austeridad de los de Novo (“si me caliento, me introduzco el dedo...”) hasta parecerían endecasílabos pudorosos tan vestidos como están entre encantadores holanes barrocos (“Omítemela más, que lo omitido...”). Pienso, también, pero con mayor extrañeza y por otros motivos, en el poema final de Mutatis mutandis de Jorge Eduardo Eielson:

no escribo nada

Este poema, construido a partir de su propia negación, me remite, aunque probablemente Eielson no lo haya leído, a “La renovación imposible”, escrito por Novo treinta años antes:

Todo, poeta, todo –el libro, ese ataúd– ¡al cesto! y las palabras, esas dictadoras.

escribo algo algo todavía

Tú sabes lo que no consignan

algo más aún

la palabra ni el ataúd.

añado palabras pájaros hojas secas viento

La luna, la estrella, la flor

borro palabras nuevamente

¡al cesto! Con dedos...

borro pájaros hojas secas viento

¡El corazón! Hoy todo el mundo

escribo algo todavía

lo tiene...

vuelvo añadir palabras palabras otra vez

Y luego el espejo hiperbólico

palabras aún

y los ojos, ¡todo, poeta!

además pájaros hojas secas viento

¡al cesto!

borro palabras nuevamente

Mas ¿el cesto...?

borro pájaros hojas secas viento borro todo por fin


Viernes 13 de Enero 2017

El poema como negación: el poema como un cesto de basura que alberga las bolas de papel estrujado que se apilan como prueba de la imposibilidad de la poesía. Una idea que es una sensibilidad. En 1955, al realizar una valoración sobre su propio trabajo poético, Novo apunta: ¿Pude yo ser poeta? De niño, y aún de joven lo creí, lo soñé. [...] Fuga, realización en plenitud, canto de ju-

w w w. pe ndul o de c hi ap as. co m . m x

RAYUELA 393

05 

biloso amor, escudo y arma innoble; todo esto ha sido para mí la poesía. En ella, ahora que no me atrevo a abordarla, me refugio. Cuanto en ella tenía que expresar, ya lo he dicho. Y, sin embargo, como en mi viejo poema, “siento que la poesía no ha salido de mí”. El poema como cesto de basura: ¿no dijo Octavio Paz, refiriéndose a su poesía satírica, que Novo escribió con caca? Escribir con caca. El poema como cesto de basura: la radicalidad de Novo: empeñarse en no caer en la tentación de lo trascendente. El poema como cesto de basura: la frivolidad de Novo como recurso crítico frente a la falsificación de lo profundo en un momento donde lo profundo resulta insostenible. El proyecto lírico de Novo se sitúa en las antípodas del proyecto de José Gorostiza: nada más lejano a su poesía que el gran discurso, el monumento y la apuesta por la trascendencia: sus poemas son la negación sistemática de la Obra Maestra. Más aún: los poemas de Novo ejercen una desconfianza sistemática ante la mera posibilidad de la poesía a la que a la vez venera. Cada poema de Novo es una elegía, aun en clave de humor, por otro poema no escrito porque la poesía es imposible. El poema como cesto de basura: venerar a la poesía al punto de sacrificar su realización, pero dejando rastro de ello. Y entonces, sólo le queda escribir justo aquello de lo que se le ha acusado: esnobs experimentos vanguardistas, chistoretes obscenos sin otro límite que el de la métrica, antiodas autodenigratorias, despiadados epigramas de ocasión. Todo, cualquier cosa, con tal de no escribir una Obra Maestra. Todo, lo que sea, con tal de no escribir Muerte sin fin. Novo hizo lo que pudo (hasta lo imposible en algunos poemas) y resistió hasta el final, pero Gorostiza no se aguantó: escribió una obra maestra y Muerte sin fin se publicó en 1939. Entonces todos, poetas y putillas, nos fuimos al diablo y la poesía mexicana sigue pagando los incalculables costos de tamaño monumento. *Texto publicado en el 2009, tomado de la página web de Letras Libres.


06 

RAYUELA 393

w w w. p en du lo de c h i a pas.com.mx

Viernes 13 de Enero 2017


Viernes 13 de Enero 2017

w w w. pe ndul o de c hi ap as. co m . m x

RAYUELA 393

07 

#IMPACTANTE

¿Por qué se hizo viral la muerte del pensador Zygmunt Bauman? La muerte del sociólogo agitó las redes sociales, expresión de esa “modernidad líquida” cuyo pensamiento combatió. Sus tesis son un valioso legado para entender nuestro tiempo Joaquín Estefanía / El País El número de tuits y de comentarios en las redes sociales sobre la muerte de Zygmunt Bauman fue abrumador. Pensé que habría sucedido algo similar, e incluso superior, si José Luis Sampedro hubiera muerto ahora y no hace casi cuatro años. Unos días antes también tuvo mucha relevancia en el mismo sitio el deceso de John Berger. Son nuestros maestros nonagenarios que desaparecen. Es difícil encontrar equivalentes. Esta viralidad hubiera dejado frío, probablemente, al sociólogo polaco. En algunos de sus últimos libros y en bastantes de sus entrevistas había manifestado sus dudas sobre la eficacia democrática y modernizadora de las redes sociales, como defiende un discurso dominante en nuestros días. Bauman lo ponía en cuestión. Así sus tesis resultaban simbióticas con las de, por ejemplo, nuestro César Rendueles (Sociofobia, Capitán Swing) o las del filósofo alemán de origen coreano Byung-Chul Han (En el enjambre, Herder). Los tres critican esa idea extendida en una parte de los usuarios de las redes de que escribir mensajes revolucionarios en las mismas equivale a intervenir en un espacio público. Hay mucho radical que no sale de casa, ordenador en ristre, en vez de estar peleando en la calle; que polemiza (muchas veces de modo anónimo y con heterónimo) a través de las redes, a ver quién mea más largo, quién es más radical, más revoltoso o más compasivo, generando lo que se han denominado shit-storms (tormentas de mierda). Al lado de los indignados Bauman y sus compañeros se apoyan en una frase muy definitoria de Hakim Bey: “El vago sentimiento de que

uno está haciendo algo radical al sumergirse en una nueva tecnología no puede ser designado con el título de acción radical. La verdad es que, para mí, en la Red se está hablando más y se está haciendo menos”. Las redes sociales son muy eficientes para aglutinar la atención, pero en virtud de su carácter fluido y de su volatilidad (la liquidez) no son apropiadas para configurar un discurso público: el espacio público. Dice Byung-Chul Han que por eso son incontrolables, inestables, efímeras y amorfas, crecen súbitamente y se dispersan con la misma rapidez; les falta la estabilidad, la consistencia y la continuidad para el discurso público.Uno de los colectivos que más utiliza las redes sociales es el precariado, un neologismo que combina el calificativo “precario” y el sustantivo “proletario”, que puso en circulación el profesor de la Universidad de Londres, Guy Standing, y que tanto utilizó Bauman, que devino en una especie de defensor de ese grupo que le ha aplaudido en la hora

de su muerte (no únicamente ellos). Se trata de una comunidad social que todavía se está formando. La clase del ‘precariado’ Según la metodología marxista, sería una “clase en sí” (una clase aún sin conciencia como tal), no una “clase para sí”. Aún no es consciente de su fuerza. Una suerte de “clase peligrosa” que crece y crece, que cuestiona las diferencias entre izquierda y derecha, y que cree que la responsabilidad de su situación es de los de arriba, del establishment. Por eso, Bauman ha estado tan cerca de los indignados. El precariado carece de la identidad basada en el trabajo; cuando tienen empleo, éste no es del tipo que permite una carrera profesional, de modo que no disponen de memoria social y de sensación de pertenencia a una agrupación ocupacional. No flota sobre ellos “la sombra del futuro”.Este precariado es una característica de la “globalización negativa” de Bauman. El contexto en que se desarrolla como colectivo, y la

herramienta de las redes de la que se dotan para compartir la experiencia de su situación (y a veces para caer en la trampa de la competencia entre sí), conforman la modernidad líquida, ese concepto que le hizo famoso. La modernidad líquida sería aquel periodo de la historia en el que se iban a dejar atrás los temores que dominaron la vida del pasado, y los ciudadanos se iban a hacer con el control de sus vidas. No ha sido así: se vuelve a vivir una época de miedo en la que al temor a los desastres naturales o a las catástrofes medioambientales se une el pánico al terrorismo indiscriminado y a los poderes fácticos económicos. Nos rendimos al complejo de Titanic (Jacques Attali): el Titanic somos nosotros, es nuestra sociedad triunfalista; todos suponemos que, oculto en algún recoveco del futuro, nos aguarda un iceberg contra el que colisionaremos y hará que nos hundamos al son de un espectacular acompañamiento musical. Bauman lo repetía cada vez que intervenía.


08 

RAYUELA 393

w w w. p en du lo de c h i a pas.com.mx

Viernes 13 de Enero 2017

Rayuela11deenerode2016penchiapas  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you