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Publicación mensual de FLACSO

Nueva época, No. 3, abril de 2001 / 1

Publicación mensual de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales/Flacso-Guatemala

USOS

Nueva época, No. 3, abril de 2001

Y ABUSOS DEL CONCEPTO DE

SOCIEDAD CIVIL

© Hugo de León

Edelberto Torres-Rivas*

P

robablemente pocos conceptos como el de sociedad civil -SCinduzcan a tantos errores en su utilización práctica. Hasta hace diez años, en las ciencias sociales el mismo no era utilizado. El Diccionario de Ciencias Sociales para Iberoamérica (UNESCO, 1976) lo ignoraba ostensiblemente. Pertenecía a la tradición de la filosofía política con pensadores como Locke y Harrington, pero especialmente a la escuela escocesa del siglo XVIII (Ferguson, Smith). Fue utilizado por Hegel, Marx y Gramsci. A mediados de los años ochenta, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial empiezan a emplear la noción de sociedad

* Sociólogo, ex Secretario General de FLACSO, autor de varias publicaciones sobre ciencias sociales, investigador y profesor universitario. Las opiniones expresadas en este suplemento son de la exclusiva responsabilidad del autor.

civil en su ofensiva contra el Estado. Adopta desde entonces, un dimensión ideológica.

En estas notas se argumenta que la existencia de la SC no fortalece necesariamente a la democracia. Que la SC es desigual y refleja la estructura de exclusiones/inclusiones que existen en la sociedad. Que puede suceder que democracia y sociedad civil sean indiferentes entre sí y que se dé el caso, que una sociedad civil poderosa obstaculice la consolidación democrática. La raíz del desorden semántico (y no teórico) no es resultado de la irresponsabilidad de los analistas políticos. Obedece a una extraña coincidencia entre los orígenes históricos del concepto y su vulgarización, hoy en boga. Ha penetrado en el lenguaje del sentido común, de políticos


2 / Publicación mensual de FLACSO y periodistas, en el discurso de cuadros populares, en la movilización social, como referencia obligada cuando se quiere hablar de sociedad, población, masas, sectores pobres, o simplemente como referencia a lo popular. Llegan algunos incluso a identificar a la sociedad civil con el “mundo de los pobres”.

LA

Nueva época, No. 3, abril de 2001 ciudadano y cuando ellos están animados por una voluntad de defensa de lo propio y de lo colectivo, de servicio público, de asociación en provecho de los derechos sociales y políticos, surge la SC. Propongamos un resumen:

La SC existe cuando la sociedad como totalidad puede estructurarse a sí misma y coordinar sus acciones a través de un conjunto de asociaciones voluntarias1. En un sentido más operacional su existencia depende de que se forme y funcione una red de organizaciones autónomas, independientes del Estado; asociaciones voluntarias que reúnen un conjunto de ciudadanos que tienen intereses comunes, y que pueden trascender el universo privado en el que surgen, por la fuerza de su existencia orgánica y asociativa. De esta suerte ocupan espacios en la vida pública, desde donde influyen de manera decisiva y de las más diversas maneras en el juego político y en las estructuras estatales. Estas asociaciones deben obtener el reconocimiento legal para su mayor eficacia, aun y cuando puede ocurrir que éste resulte difícil o no lo necesiten.

BÚSQUEDA DE UNA DEFINICIÓN

Un aspecto inicial a recordar, es que el individuo aislado y sus intereses personales son más importantes en cuanto él es miembro de la comunidad y sus intereses son colectivos. El espacio que se llama SC es el sitio en donde cobran relevancia los intereses individuales y en el que surge la figura del ciudadano. Desde un punto de vista teórico, si los intereses individuales son susceptibles de presentarse en forma asociativa, adquieren importancia pública. El argumento decisivo es que los intereses particulares, del ciudadano aislado, existen con más fuerza por su condición de fenómeno colectivo, asociacional. El conjunto, la suma de intereses individuales adquieren eventual y no necesariamente, un sentido de solidaridad, de ayuda mutua, de búsqueda de la justicia, de la defensa de los derechos políticos y socioeconómicos. Los ciudadanos y sus intereses pueden así enfrentar al poder del Estado. Esta dimensión positiva de la SC es la más importante. Pero pensemos un momento que los intereses particulares pueden estar también marcados por el egoísmo, la estrechez de propósitos y el personalismo. En resumen, se postula que en el interior de la sociedad se organizan los intereses privados del

es una publicación de FLACSO - Guatemala y de elPeriódico.

Secretario General de FLACSO Wilfredo Lozano San José, Costa Rica

CONSEJO ACADÉMICO DE FLACSO Víctor Gálvez Borrell, Director Virgilio Álvarez, Coordinador Académico/ Walda Barrios/Silvel Elías/Gisela Gellert/Irene Palma/Edgar Pape/Jorge Solares/Edelberto Torres-Rivas

En consecuencia, son condiciones básicas para que exista una SC: a) Un conjunto de organizaciones de la más diversa naturaleza, lo que se llama una red de asociaciones (asociacionismo) que surge desde los espacios de la comunidad; b) Que se organicen y actúen en la vida pública de manera independiente del Estado, de sus agentes y de los poderes fácticos, lo cual significa que su autonomía les permite oponerse o aproximarse a los poderes públicos y tener como referente de sus demandas y conflictos principalmente al Estado; c) Que las asociaciones contribuyan de forma significativa en la actividad pública a trazar el curso de la vida social, especialmente el que se origina en las estructuras del poder público. Un “colectivo” que no traduzca su existencia en la posibilidad de hacer vida pública, de participar en el debate colectivo, forma parte muy débil de la SC. Las asociaciones de la SC no suplantan a los partidos políticos, pero en tanto modalidad de participación pública, los pueden complementar estrechamente, en determinadas circunstancias; d) Que su actuación pública se haga conforme las normas legales, los principios que ordenan a la sociedad y que dicta el Estado; por ejemplo, un sindicato o un gremio empresarial deben ser reconocidos legalmente.

CONSEJO HONORARIO ■ Alain Touraine, Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, París, Francia. ■ Alejandro Portes, Johns Hopkins University, USA. ■ Volker Lühr, Freie Universitat Lateinamerika-Institut, Berlín, Alemania. ■ Mitchell A. Seligson, University of Pittsburgh, USA. ■ Guy Hermet, Instituto de Ciencias Políticas, París, Francia.

Tels: (502) 362-1431 al 33 Fax: (502) 332-6729 Correo electrónico: flacso3@gold.guate.net Página web: http://www.geocities.com/athens/rodes/9162 Diseño, edición y diagramación: Magna Terra editores Esta edición es posible gracias a: ASDI/SARE

LA

SOCIEDAD CIVIL Y LA DEMOCRACIA

PUEDEN SER INDIFERENTES ENTRE SÍ Como se dijo inicialmente, un postulado básico es que no hay una relación de inferencia, de causalidad necesaria o de conexión de sentido entre la existencia de una SC fuerte y la democracia política. ¿Qué es una SC fuerte? La existencia y funcionamiento de una red asociativa que abarque a la mayoría, pero especialmente y sobre todo, a los intereses sociales y a los 1

Charles Taylor habla de un sentido mínimo y uno fuerte de sc, pero en ambos son importantes la asociación independiente y la capacidad para influir en el curso de la política estatal. Ver Invoking Civil Society, en Philosophical Arguments, Harvard University Press, Cambridge, Massachusets, 1995, p. 208.


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grupos tradicionalmente excluidos de la vida social y política. Sin embargo, en la sociedad hay serias diferencias sociales y territoriales. Pueden estar organizados los intereses de determinados grupos poderosos y otros no, o bien existir en una parte del país y en otra no haber nada. En Guatemala, los gremios privados –calificados extrañamente como “la iniciativa privada”– están organizados desde 1956, año de fundación del CACIF, nunca han sido perseguidos y gozan de una influencia desproporcionada con relación al número de sus miembros. En cambio, el movimiento sindical tiene una existencia fraccionada, ha sido salvajemente perseguido en el pasado y su capacidad de negociación es menor. He ahí una muestra del desbalance en el interior de la SC. Hay un aspecto que tiene que ser mencionado, si es la suerte de la democracia lo que nos interesa: se refiere a las diferencias regionales y sociales de una sociedad. La densidad asociacional puede ser fuerte en algunas partes e inexistente en otras; la distinción rural/ urbana sigue siendo decisiva, así como la que determina la estratificación social. Ello significa, literalmente, que no todos los intereses particulares tienen la misma oportunidad de organizarse y de expresarse públicamente. La SC y la democracia política pueden acompañarse, marchar juntas de la mano y beneficiarse recíprocamente. Pero la historia política del Occidente es que a la democracia la construyen las organizaciones políticas (los partidos), las elecciones y el sistema político. Una SC vigorosa requiere la existencia de experimentadas asociaciones voluntarias, independientes y activas, lo que supone, a su vez, altos niveles de participación ciudadana en las más diversas actividades sociales. Pero una alta cuota de participación puede ser disfuncional para la vida democrática. Recuérdese el Informe Trilateral del Club de Roma, que alertaba acerca de los “excesos de democracia”2: un exceso de influencia de ciertas organizaciones sociales en los escenarios públicos puede tornarse adverso para la estabilidad institucional; lo contrario tampoco ayudaría necesariamente. La fuerza de la SC no se traduce en aumentos de la participación ciudadana en las elecciones, ni fuerza en el juego parlamentario o en otras formas de militancia partidaria. Ninguna de las definiciones de SC intentadas permiten extraer alguna conclusión de esta naturaleza. Un aspecto al que dedica atención la teoría política es el de las relaciones y límites entre la SC, el Estado y el mercado. En este momento son decisivas las relaciones fácticas de la SC con el mercado. De ellas mencionemos tres aspectos propios de la dinámica de la economía actual. Uno, es que desde el mercado no regulado se están recreando graves diferencias socioeconómicas, en una reproducción ampliada de las desigualdades, que volverán abismales las diferencias ya existentes entre ciudadanos activos y pasivos, de primera y de segunda clase, lo que tiene efectos en la participación y en el eventual fortalecimiento o debilitamiento de la cs. Otro, es que la cohesión social existente está amenazada por los nuevos factores de diferenciación que la dinámica de la globalización implica. La globalización exige de la economía una creciente especialización entre unos sectores, para ser competitiva, pero debilita los mecanismos de la solidaridad gremial, al impulso de la llamada flexibilidad laboral. Y por último, la segmentación que introduce la radical renovación tecnológica, está obligando a una reclasificación de los sectores sociales, también integra y excluye con nuevos criterios de calificación profesional en el trabajo y en el estudio; y establece otros parámetros en la igualdad/ desigualdad social.

2

S. Hungtinton, M. Crozier, Informe de la Comisión Trilateral, 1975.

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En la época de la informática y de la sociedad digital, la educación refuerza su calidad de instrumento de diferenciación social. Escuelas distintas, oportunidades desiguales. El resultado es que no sólo aumenta la pobreza sino que las desigualdades aparecen como datos estructurales de la sociedad, cuyo efecto es que las mismas se experimenten como irreversibles, propias de la nueva naturaleza de la sociedad de mercado. Si la sociedad es desigual, la distribución del poder social y político estará reflejando aún más esas desigualdades. El resumen de estos efectos es que el mercado puede contribuir a fortalecer o a debilitar la base socioeconómica en que se construye la ciudadanía política y tiene efectos en la constitución de la SC.

UNA

VERSIÓN OPTIMISTA

Existe una versión favorable a las relaciones SC y democracia. En un estudio empírico de larga duración, destinado a probar cómo la regiones de un país pueden favorecer el desarrollo, si cuentan para ello con bases sociales locales organizadas con sentido cívico, Robert Putnam y colaboradores examinaron cómo la SC contribuye al éxito de la gobernabilidad y la democracia en determinadas condiciones. Argumentan que la pertenencia y participación en organizaciones sociales activas, produce ciudadanos


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que de esa manera desarrollan capacidades sociales y políticas. A este conjunto de virtudes las llamaron formación de “capital social”, entendiéndolo como el surgimiento de conocimientos, habilidades, calificaciones, aspiraciones y redes sociales y conductas que acrecientan los valores cívicos dentro de la comunidad3. En otras palabras, el surgimiento de una cultura cívica y de respeto a los valores que favorecen el desarrollo de la comunidad, ayuda a la democracia. Esta interpretación está emparentada con la vieja explicación de Tocqueville, cuando trataba de entender la democracia norteamericana. La idea matriz es la presencia de ciudadanos activos, movidos al impulso de virtudes de solidaridad y de respeto a los valores comunes y con devoción por el bien público. Es decir, un actor político portador de una cultura cívica. Es sabido que Tocqueville describe con incisiva profundidad el carácter asociacional de las comunidades norteamericanas y establece una relación estrecha entre esa SC que tanto admira y la democracia. Putnam no habla de SC pero sí de su equivalente, un capital social abundante, que es como una poderosa presencia organizacional que explicaría la democracia. Lo que no dicen Tocqueville ni Putnam, es que la creación de esa cultura cívica y de esos maravillosos ciudadanos (el “capital social”) ocurre sólo en el largo plazo, en un proceso histórico de sedimentación de valores liberales que en algunos países nórdicos por ejemplo, tomó siglos. Existe otra cohorte de entusiastas patrocinadores de la SC. Animados por una extraña euforia democrática, las organizaciones financieras internacionales han incluido como parte de su estrategia política, propiciar el fortalecimiento de la SC. Es particularmente llamativa la orientación instrumental que el BID y el BM le han dado al fenómeno de la participación 3 Robert D. Putnam, Making Democracy Work, civic traditions in modern Italy, Princeton University Press, Princeton, 1993, p.167 y sigs.

social y política4, en cuya estrategia aparecen como destinatarios finales las ong. Asegurar la participación en organizaciones les sirve a estos prestamistas, porque el fortalecimiento de los actores sociales está asociado a la factibilidad de los proyectos que ellos financian, hay más involucramiento comunal, más posibilidades de control y supervisión (accountability). Pero han ido más allá, al estimular fuertes inversiones financieras destinadas a promover la SC, a formar un capital social, categoría que ahora significa muchas cosas distintas de las que propuso Putnam. Cierta euforia populista de izquierda también se dejó contagiar por las políticas de numerosas fundaciones y gobiernos extranjeros interesados en “promover la democracia”. La política norteamericana y la AID en particular, ahora y después de apoyar a las dictaduras militares, tienen programas para fortalecer la SC y la democracia, en paquetes de ayuda, como si se tratara de productos envasados de exportación. Y también lo hacen instituciones tan distintas como la inglesa Westminster Foundation, la alemana Fundación Ebert, la George Soros’s Open Society Foundation, etc. En el momento actual, han incorporado a sus estrategias públicas ese entusiasmo por la SC, que es objeto de asistencia prioritaria en la misión del Occidente desarrollado, por estimular la democracia y la gobernabilidad. En el corazón de la ideología neoliberal se asocian con entusiasmo la meta de estimular la SC, junto a la reducción del Estado y el estímulo al mercado libre. ¿Por qué hoy día, la defensa de la democracia política ha pasado a constituir una estrategia del gran capital y de los sectores conservadores del Occidente? En Guatemala, nos habríamos ahorrado la trágica y brutal experiencia de cuatro décadas de insurgencia y contrainsurgencia, que produjo tantos daños que todavía permanecen. 4 En su interés por promover la participación, definida de varias maneras, existen varios manuales con los cuales las “virtudes ciudadanas” son estimuladas burocráticamente. Resultan sorprendentes, por ejemplo, el del BID, Resource Book on Participation, así como el The World Bank Participation Sourcebook.


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ALGUNAS

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EXPERIENCIAS

LATINOAMERICANAS Las experiencias de las relaciones SC-democracia en América Latina son contradictorias. El caudal de recursos invertidos en las áreas mencionadas en el párrafo anterior, contribuyeron a activar ciertas formas de organización, movilización y participación social. Es decir, a crear algunas dimensiones de la SC que no surgen de necesidades impulsadas desde la sociedad misma, sino de fuentes financieras externas. No es posible establecer relación alguna entre estos logros, que son efímeros en tanto son financiados desde el exterior y la consolidación de la democracia. De las muchas, vamos a mencionar dos experiencias bien documentadas y que generan serias dudas en relación al simplismo explicativo de atribuir a la SC los logros democráticos. ❖ Brasil experimentó un vigoroso crecimiento de su SC en los años setenta,

que fue calificado como un “despertar histórico” sin precedente alguno en el país (empresarios, sindicatos, ligas campesinas, prensa, asociaciones profesionales, organizaciones religiosas, de mujeres, medio ambiente, deportivas, culturales y muchas más)5. El país cuenta con la red de ong más extensa y con el movimiento obrero mejor organizado de América Latina. ¿Cómo ha contribuido todo esto a la democratización de Brasil? Muy poco, dado los serios problemas que aún tiene el régimen para consolidarse. Un análisis comparativo de los procesos democráticos en once países de Europa y el Cono Sur, califican la de Brasil como la transición más prolongada y problemática, y su consolidación como la más difícil6. ❖ La experiencia de Nicaragua es más difícil de entender. A partir de

1979, con la caída de la dictadura de Somoza, se organizaron prácticamente todos los sectores de la sociedad, ciertamente patrocinados por el gobierno sandinista. Después de 1990 la SC se fortaleció porque mantuvo sus altas tasas de participación, ahora

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Mencionemos uno de los estudios más completos sobre el tema, de Alfred Stepan, Democratizing Brasil: Problems of Transition and Consolidation, Oxford University Press, NY, 1989. 6 J.J.Linz y A. Stepan, Problems of Democratic Transition and Consolidation: Southern Europe, South América and Post-communist Europe, Johns Hopkins University Press, Baltimore, 1996, p. 166. También, F. Hagopian, Democracy by Undemocratic Means? Elites, Politics and Regime Transition in Brasil, en Comparative Political Studies, vol. 23, July, 1990, p. 147.

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independientes totalmente del Estado, y animadas de un ánimo confrontativo. El “asambleísmo” y la violenta militancia de la SC, polarizada ideológicamente, hacen pensar que ella puede llegar a constituir un obstáculo en la consolidación de la democracia. En todo caso, hacia 1998 la transición en este país estaba prácticamente detenida. En el caso brasileño, la SC se anticipa a la transición democrática; en el nicaragüense, la SC es posterior. Por su parte, la experiencia de la mayor parte de los países del África postcolonial ofrece un tercer escenario: la imposibilidad de organizar forma alguna de vida asociativa, salvo los partidos que siguen una línea tribal, está acompañada de serias dificultades para organizar la vida democrática7. Está probado que la salud de los partidos políticos, la independencia del poder judicial, una prensa independiente, el respeto de los militares por el poder civil, la participación ciudadana en la formación de una robusta opinión pública, aparecen más vinculados a la transición democrática que un movimiento sindical fuerte. En Costa Rica, el sindicalismo es débil y la SC frágil, pero es la democracia más sólida y más antigua de Latinoamérica. Reiteramos la idea: una SC fuerte es deseable si son los sectores populares los que más se organizan, pero sobre este aspecto lo más importante es la estructuración del sistema político liberal. De esto pueden derivarse varias conclusiones: a) un sistema político débil puede estar acompañado con una SC fuerte y los resultados no serán favorables a la democracia; b) en cambio, un sistema político mejor estructurado puede caminar bien hacia la democracia, aun teniendo una SC débil o fracturada. Obviamente, las cosas irían mejor para la democracia si ambos se refuerzan; c) una SC fuerte pareciera constituirse más fácilmente y sobre todo, ser más efectiva cuando se apoya en una cierta tradición de ejercicio de valores liberales. De sociedades y cultura postautoritarias no pueden surgir rápidamente asociaciones voluntarias de reconocido carácter cívico; d) una SC fuerte ayuda o debilita las estructuras políticas, según la coyuntura en que actúa y en esa medida, puede constituirse en una amenaza o un factor favorable a la democracia. No es su existencia sino su calidad lo que hace de la SC un factor favorable para la vida democrática. e) la SC refleja las diferencias socioeconómicas internas existentes en la sociedad y que ahora el mercado exacerba; y la estratificación que se traduce en desigualdades sociales está acompañada de desigualdades espaciales o geográficas. f) la heterogeneidad de la sociedad vuelve desigual la oportunidad de organización/participación/ 7 O. M. Encarnación, Tocqueville’s Missionaries, Civil Society Advocacy and the Promotion of Democracy, en World Policy Journal, vol. XVII, No. 1, NY, 2000.


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Nueva época, No. 3, abril de 2001 influencia política que la SC expresa; g) la SC también puede incluir organizaciones criminales u otras dedicadas a actividades ilícitas. Sus actividades “inciviles” las excluyen teóricamente del ámbito de la SC. Pero muchas veces ocurre que el límite no es claro. En resumen, la experiencia de las transiciones a la democracia y los análisis de situaciones concretas, no pueden partir de la hipótesis que vincula la SC con la democracia sin agregar nada más; las expresiones explicativas en el que el sentido común afirma que para consolidar la democracia se necesita “más” SC son equívocas. Es una hipótesis que no se comprueba, salvo que concurran situaciones adicionales diversas, que juntas, califican y definen la coyuntura histórica favorable o no al cambio político democrático. Es necesario junto a una densidad asociacional o un tejido social fuerte, o un capital social generalizado (Putnam), que exista un medio ambiente político y económico favorable, así como partidos políticos democráticos dirigiendo los procesos de cambio, que puedan asegurar la emergencia de un Estado democrático, es decir un Estado fuerte. Para consolidar la democracia en Guatemala, se necesita eventualmente una sc menos desequilibrada, en la que los sectores tradicionalmente excluidos se organicen, participen e influyan; y, de hecho, contrarresten la influencia de quienes siempre han estado incluidos. Y no olvidemos que la noción de Estado fuerte (no grande, ni interventor) implica la presencia de un Estado de derecho, un poder legítimo, eficaz, capaz de manejar con éxito el monopolio legítimo de la fuerza... y de cobrar impuestos. © Hugo de León

EL

SISTEMA

L

FLACSO

a Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales –FLACSO– es el programa integrado de formación e investigación en ciencias sociales más importante del continente. Cuenta con unidades académicas en diez países de América Latina, realiza actividades de investigación, docencia, extensión, asesoría y publicaciones, y mantiene estrecha colaboración con instituciones científicas, tanto de carácter nacional como internacional.

❖ Realizar investigaciones en ciencias sociales sobre asuntos relativos a

A iniciativa de la UNESCO, la FLACSO se constituyó en 1957 como un organismo de carácter internacional, intergubernamental, de carácter regional y autónomo. La Facultad se organizó, inicialmente, en Santiago de Chile, en donde se ofrecieron los primeros cursos de posgrado. A partir de 1973 se produce el crecimiento institucional de la FLACSO, habiéndose creado unidades académicas en Argentina, Chile, Ecuador, Brasil, Costa Rica, México, Guatemala, República Dominicana, Cuba y El Salvador. Este crecimiento ha obedecido al interés de los países latinoamericanos por adherirse al Acuerdo General de constitución de la Facultad. Sus órganos de gobierno y su estructura interna están establecidos en dicho Acuerdo. La sede del sistema FLACSO es en la Secretaría General que se encuentra en San José, Costa Rica, desde junio de 1979.

❖ Colaborar con universidades e instituciones similares de enseñanza e

FUNCIONES ❖ Asegurar la formación de especialistas en ciencias sociales en América

Latina, a través de cursos de posgrado y especialización.

la problemática latinoamericana. ❖ Difundir en la región latinoamericana y con el apoyo de los gobiernos y

otras instituciones, conocimientos en ciencias sociales y sobre todo, el resultado de sus propias investigaciones.

investigación en América Latina. ❖ Realizar todas las actividades académicas relacionadas con las ciencias

sociales que apunten al desarrollo e integración de los países del continente latinoamericano.

FLACSO-GUATEMALA FLACSO inició actividades en Guatemala en 1986 y fue reconocida formalmente, a través del Decreto 96-87 del Congreso de la República. De acuerdo con dicha regulación, su propósito es cooperar en el desarrollo de las ciencias sociales en el país, en investigación, docencia superior, asistencia técnica, difusión y publicaciones especializadas. FLACSO-Guatemala tiene un carácter multidisciplinario en el campo de las ciencias sociales y trabaja en colaboración con universidades, centros e instituciones de investigación, así como con entidades


Publicación mensual de FLACSO gubernamentales, al igual que con instituciones internacionales de similar carácter. Sin abandonar su vocación nacional, FLACSO-Guatemala también se involucra en tareas de investigación y docencia que tienen como ámbito la región centroamericana. Existen tres categorías de unidades académicas de FLACSO en América Latina: los proyectos (cuando se inician actividades), los programas (cuando se consolidan tales proyectos) y las sedes académicas (cuando el desarrollo alcanzado por la actividad docente y de investigación así lo justifica). Guatemala se convirtió en Sede Académica el 29 de septiembre de 1998, cuando la Presidencia de la República ratificó el acuerdo inicial suscrito con la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Ello le permitió elevar el nivel de los programas y las certificaciones académicas que extiende a sus estudiantes, en beneficio de la mayor calificación del recurso humano del país.

ACTIVIDADES FLACSO-Guatemala realiza investigaciones y actividades de docencia, en las siguientes áreas de trabajo: * Área de estudios políticos y de seguridad Las investigaciones en este campo se iniciaron con los procesos de democratización y pacificación en Guatemala y Centroamérica, a raíz de los acuerdos de Esquipulas en 1987. Continuaron con el proceso de negociación y la suscripción de los acuerdos de paz entre guerrilla y gobierno. Actualmente el área enfoca su labor en el ámbito de la seguridad, principalmente en las relaciones Estado-Fuerzas Armadas-sociedad, como parte de un proceso de redefinición de la función militar en las circunstancias actuales y que se refleje en el fortalecimiento del poder civil, dentro del marco de los procesos de pacificación y democratización del país. * Área de estudios de género Se centra en el análisis de la posición de la mujer en las relaciones sociales y de poder, con base en sus funciones, expectativas, oportunidades, desequilibrios, fortalezas y retos. Busca contribuir a la eliminación de las desigualdades de las mujeres en sus relaciones de género y en sus interacciones con el Estado y el resto de instituciones y organizaciones sociales, a través de la producción de conocimientos, su difusión y discusión. Un aspecto central del trabajo de esta área es el estudio de las relaciones entre género y etnia en la sociedad guatemalteca. Como parte del área, también funciona el Programa de Juventud que incluye investigación y formación para la promoción del liderazgo juvenil en el país. * Área de estudios étnicos Es resultado de la composición multiétnica de la sociedad guatemalteca. La fuerte composición demográfica de la población indígena y su influencia económica y cultural, obligan a considerar la variable étnica en todos los campos y por ende, a realizar programas de investigación y capacitación en torno a este complejo fenómeno de las relaciones sociales. Si bien es usual que lo étnico se refiera a lo indígena o maya, en FLACSO se parte del enfoque según el cual lo étnico involucra necesariamente las interrelaciones entre indígenas y ladinos, de tal manera que la investigación tiene sentido en este campo cuando se plantea en su dimensión interétnica.

Nueva época, No. 3, abril de 2001 / 7 * Área de estudios económicos Se dedica al estudio de los procesos y problemas económicos, a través de enfoques diversos y plurales que permitan el desarrollo y la transmisión de conocimientos, argumentaciones y reflexiones que aporten elementos de juicio para la mejor comprensión de los mismos. Ha priorizado recientemente el análisis de temas fiscales y tributarios, en función de algunos de los compromisos contenidos en los acuerdos de paz suscritos entre el gobierno y la insurgencia. * Área de estudios de medio ambiente, recursos naturales y desarrollo sostenible Inició sus actividades a través de dos cursos nacionales sobre recursos naturales en 1991 y 1992 y quedó formalmente constituida como área de trabajo, a raíz de la cooperación brindada por el Ministerio para el Desarrollo del Reino de los Países Bajos. El programa se ha estructurado para permitir la realización del componente de docencia, investigación y el montaje de eventos de difusión académica, con el propósito de producir y difundir conocimiento y de estimular la discusión y reflexión sobre temas ambientales y su relación con los procesos sociales y económicos que subyacen a ellos. * Área de estudios urbanos y de población Cubre investigaciones sobre el proceso de urbanización, la pobreza urbana, la descentralización, el poder local, la planificación y las políticas públicas en el campo del desarrollo municipal. Recientemente el trabajo de esta área se ha enfocado a la vulnerabilidad a desastres como consecuencia de las amenazas y riesgos a que está expuesta la sociedad centroamericana y guatemalteca, así como al estudio de los flujos migratorios que tienen a la región como lugar de origen, tránsito y destino. Como consecuencia de ello, se ha establecido un Programa de Estudios de Migración, a través del cual se han realizado diversas actividades de calificación de recursos humanos.

DOCENCIA Las actividades de docencia en las diversas disciplinas de las ciencias sociales constituyen un eje de trabajo fundamental. La Sede Académica en Guatemala imparte cursos cortos, realiza talleres de capacitación y diplomados, así como una Maestría en Relaciones Internacionales conjuntamente con la Universidad Rafael Landívar –URL–.

PUBLICACIONES FLACSO-Guatemala desarrolla un extenso programa de publicaciones con diversas modalidades editoriales. Mensualmente se publica el Boletín Diálogo (que ahora se distribuye a través de elPeriódico), que constituye un aporte para la reflexión y discusión sobre temas de coyuntura. Publica los Cuadernos Debate y una amplia gama de libros sobre distintos temas de la realidad nacional y centroamericana.

OTRAS

ACTIVIDADES

FLACSO-Guatemala se encuentra comprometida con la tarea de difundir el conocimiento y de profundizar el debate teórico de los principales temas de interés nacional y regional, por ello promueve en forma constante la realización de seminarios, foros y mesas redondas. También cuenta con un Centro de Documentación abierto al público, con una amplia colección de los principales libros y autores relacionados con ciencias sociales.


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Nueva época, No. 3, abril de 2001 FLACSO- Sede Académica Antigua Guatemala, 28-31 de agosto del 2001

Propósitos: reunir académicos y académicas, investigadores e investigadoras y personas interesadas en el tema de género para intercambiar experiencias, propiciar el debate y generar conocimientos. Ejes temáticos: Equidad e igualdad de oportunidades y políticas sociales (salud, educación, vivienda, migración) Mujeres rurales, tierra y medio ambiente. Género, historia y política Género, economía y poder Relaciones genéricas e interculturales. Feminismos Conferencistas: Dra. Graciela Hierro Dra. Marcela Lagarde Dra. Margarita Pisano Dra. Eugenia Rodríguez Dra. Soledad González Montes Inscripción e información: FLACSO-Sede Académica Guatemala 5ª. Avenida 6-23 zona 9 Teléfonos (502)362-1431 al 33, Fax: (502) 332-6729 E-mail: encuentrogenero@internetdetelgua.com.gt Página Web: encuentrogenero.rds.org.gt.

NoVEdaDeS

LOS

DIFÍCILES

SENDEROS DE LA PAZ EN

GUATEMALA 206

PÁGS.

GUSTAVO MOLKENTIN

Q.20.00

GUATEMALA:

EXCLUSIÓN

SOCIAL Y ESTRATEGIAS PARA ENFRENTARLA

344

PÁGS.

VÍCTOR GÁLVEZ BORREL / GISELA GELLERT

Q.75.00

EL

LADO OSCURO DE LA

ETERNA PRIMAVERA

408

PÁGS.

ALEXANDER SEQUÉN-MÓNCHEZ / HUGO ANTONIO SOLARES / MANOLO VELA

Q.68.00

http://www.flacso.edu.gt/site/wp-content/uploads/2010/05/Dialogo-3  
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