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UMG La Autoestima

Luisa Raquel L贸pez M. 300-11-13513 Secci贸n G 18/08/2012


La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. En resumen, es la percepción evaluativa de sí mismo. La importancia de la autoestima estriba en que concierne a nuestro ser, a nuestra manera de ser y al sentido de nuestra valía personal. Por lo tanto, puede afectar a nuestra manera de estar y actuar en el mundo y de relacionarnos con los demás. Nada en nuestra manera de pensar, de sentir, de decidir y de actuar escapa a la influencia de la autoestima Abraham Maslow, en su jerarquía de las necesidades humanas, describe la necesidad de aprecio, que se divide en dos aspectos, el aprecio que se tiene uno mismo (amor propio, confianza, pericia, suficiencia, etc.), y el respeto y estimación que se recibe de otras personas (reconocimiento, aceptación, etc.). La expresión de aprecio más sana según Maslow es la que se manifiesta «en el respeto que le merecemos a otros, más que el renombre, la celebridad y la adulación». Carl Rogers, máximo exponente de la psicología humanista, expuso que la raíz de los problemas de muchas personas es que se desprecian y se consideran seres sin valor e indignos de ser amados; de ahí la importancia que le concedía a la aceptación incondicional del cliente.1 En efecto, el concepto de autoestima se aborda desde entonces en la escuela humanista como un derecho inalienable de toda persona, sintetizado en el siguiente «axioma»: Todo ser humano, sin excepción, por el mero hecho de serlo, es digno del respeto incondicional de los demás y de sí mismo; merece estimarse a sí mismo y que se le estime. En virtud de este razonamiento, incluso los seres humanos más viles merecen un trato humano y considerado. Esta actitud, no obstante, no busca entrar en conflicto con los mecanismos que la sociedad tenga a su disposición para evitar que unos individuos causen daño a otros sea del tipo que sea. El concepto de autoestima varía en función del paradigma psicológico que lo aborde (psicología humanista, psicoanálisis, ó conductismo). Desde el punto de vista del psicoanálisis, radicalmente opuesto, la autoestima está relacionada con el desarrollo del ego; por otro lado, el conductismo se centra en conceptos tales como «estímulo», «respuesta», «refuerzo», «aprendizaje», con lo cual el concepto


holístico de autoestima no tiene sentido. La autoestima es además un concepto que ha traspasado frecuentemente el ámbito exclusivamente científico para formar parte del lenguaje popular. El budismo considera al ego una ilusión de la mente, de tal modo que la autoestima, e incluso el alma, son también ilusiones; el amor y la compasión hacia todos los seres con sentimientos y la nula consideración del ego, constituyen la base de la felicidad absoluta. En palabras de Buda, «el budismo no es el camino hacia la felicidad, la felicidad es el camino».


Tener una autoestima alta equivale a sentirse confiadamente apto para la vida, o, usando los términos de la definición inicial, sentirse capaz y valioso; o sentirse aceptado como persona

Una alta autoestima es indispensable para vivir un

a vida que valga la pena. Me facilita mi crecimiento, puedo tener acceso a mi energía interior y me permite ser feliz y libre. “Yo sí puedo” “Tengo la posibilidad de elegir cómo vivir mi vida”  “Estoy feliz de ser quien soy” 

Escuché hace poco una frase que me gustó: “Me siento cómodo dentro de mi piel”.Cuando me siento bien conmigo misma tengo alta autoestima.


La opinión que tengo acerca de mí es buena, me relaciono adecuadamente con los demás y ejerzo mi trabajo o quehacer diario con gusto. Tengo alta autoestima cuando me aprecio, cuando siento que tengo valor y que soy importante en el ambiente en que me muevo.

Sentirme así me permite desempeñarme sin complicaciones, libre, abierta y espontáneamente. Logro subir el ánimo a quienes me rodean e irradio una energía positiva de beneficio para todas. Asumo gustoso las responsabilidades que elijo tener y de esa manera logro un mayor éxito porque lo que hago lo hago por elección y con cariño. Tengo un optimismo que se contagia y por esta razón los demás quieren colaborar conmigo. Esto me permite construir más fácilmente la vida de mis sueños y eso me hace cada vez más feliz. En este camino tan alegre de la alta auto-apreciación, soy de un beneficio inigualable para los demás, no porque me sacrifico por ellos, sino porque inspiro a cada quien a que sea y exprese lo mejor de sí misma. Cuando en un ambiente familiar, social o de trabajo, todas nos conectamos, las cosas se acomodan gentilmente. Afronto los retos confiando en que seré capaz de abordarlos o de buscar la ayuda que necesite para alcanzar las metas que me he propuesto. Me acepto como soy y reconozco que me puedo desarrollar más en algunas áreas. Con gusto y conciencia busco mi transformación para ser cada vez mejor persona.


Desde muy adentro me quiero, me respeto, y me siento bien conmigo misma. Si pudiera elegir, elegiría ser yo misma otra vez. Una condición así me asegura el bienestar físico, emocional y mental. Cuando yo como organismo estoy funcionando de manera óptima, mis sistemas me mantienen dentro de los rangos del bienestar. La salud es una consecuencia lógica.

Una alta autoestima es un estado del ser que está más cerca de mi esencia. Mi esencia es lo mejor de mí, mi alma, la parte más sabia, experimentada e inspirada de mi ser. Cuando estoy conectad con mi esencia, siento una emoción muy fuerte y positiva, una fuerza que me construye y una energía imparable. Me integro, me unifico, me centro. Me convierto en un ser de una sola pieza y no un montón de partes tiradas por todo lado. Mi esencia es ilimitada, libre, alegre y en constante expansión. Cuando voy en dirección de mi esencia, se me abren las puertas y el universo entero “se confabula para hacerme el bien”. Entonces, cuando me dirijo hacia mi esencia mejora mi autoestima. La cosa no es que tengo que tener una alta autoestima para poder conectar con mi esencia. Todo lo contrario: cuando me abro a conectarme con mi esencia, mi autoestima se eleva como consecuencia. Ese es el camino que propone la Biocreación. No me desgasto en esfuerzos agotadores por descubrir qué sucedió en mi pasado, por qué tengo los traumas que tengo ni a quién hay que culpar para después perdonar. Por eso este programa de crecimiento personal es tan efectivo y rápido.


Si estoy perdida en la montaña, resuelvo cuál es la mejor dirección para salir y empiezo a caminar. No me quedo descifrando cómo llegué allí para luego decidir qué hacer.

Es imposible la salud psicológica, a no ser que lo esencial de la persona sea fundamentalmente aceptado, amado y respetado por otros y por ella misma.1 Abraham Maslow La autoestima permite a las personas enfrentarse a la vida con mayor confianza, benevolencia y optimismo, y por consiguiente alcanzar más fácilmente sus objetivos y autorrealizarse.4 Permite que uno sea más ambicioso respecto a lo que espera experimentar emocional, creativa y espiritualmente. Desarrollar la autoestima es ampliar la capacidad de ser felices; la autoestima permite tener el convencimiento de merecer la felicidad.4 Comprender esto es fundamental, y redunda en beneficio de todos, pues el desarrollo de la autoestima positiva aumenta la capacidad de tratar a los demás con respeto, benevolencia y buena voluntad, favoreciendo así las relaciones interpersonales enriquecedoras y evitando las destructivas.4 El amor a los demás y el amor a nosotros mismos no son alternativas opuestas. Todo lo contrario, una actitud de amor hacia sí mismos se halla en todos aquellos que son capaces de amar a los demás. Erich Fromm


Permite la creatividad en el trabajo, y constituye una condición especialmente crítica para la profesión docente.6 n. 1 José-Vicente Bonet,7 en su libro Sé amigo de ti mismo: manual de autoestima, recuerda que la importancia de la autoestima es algo evidente: La importancia de la autoestima se aprecia mejor cuando cae uno en la cuenta de que lo opuesto a ella no es la heteroestima, o estima de los otros, sino la desestima propia, rasgo característico de ese estado de suma infelicidad que llamamos «depresión». Las personas que realmente se desestiman, se menosprecian, se malquieren..., no suelen ser felices, pues no puede uno desentenderse u olvidarse de sí mismo.1 José-Vicente Bonet

Cuando hablamos de autoestima nos referimos a la valoración afectiva que hacemos de nosotros mismos. Podemos considerar que somos personas valiosas, inteligentes y con muchas cosas que aportar o por el contrario, puede que consideremos que no valemos para nada, que no nos merecemos nada e incluso podemos pensar que nadie nos querría si realmente nos conociera. En este último caso, tendremos una baja autoestima que va a condicionar de forma muy importante nuestro día a día.

La autoestima va a funcionar en nuestra vida diaria como un filtro de lo que nos sucede, es como si la autoestima fueran unas gafas de sol que llevamos siempre puestas. Si nuestra autoestima es baja o negativa entonces nuestras gafas son negras y todo lo que nos sucede lo vemos de ese color. Veamos un ejemplo, supongamos una estudiante, María, que acaba de conocer que ha suspendido un examen importante, si María tiene una autoestima alta es posible que piense: "Este profesor es un desastre, seguro que ni se ha leído el examen", o también puede pensar, "Vaya, parece que no estudié lo suficiente en


la próxima apruebo". Sin embargo, si por el contrario María tiene una baja valoración de sí misma lo más probable es que piense: "Debo ser tonta, no lo voy a conseguir nunca, no valgo para estudiar". Es fácil ver la diferencia, cuando María se pone sus gafas negras (baja autoestima) va a interpretar todo lo que le ocurra como la prueba de que realmente no sirve, no tiene valía. Esto va a provocar sentimientos de tristeza, que en el peor de los casos puede llevarnos a una importante depresión Lo primero que tenemos que saber es que la autoestima no es algo con lo que se nace, sino que nosotros mismos la hemos ido construyendo. Por esto mismo, es importante que sepamos que la autoestima va a cambiar a lo largo de nuestras vidas y nosotros, con nuestro trabajo, también la podemos modificar. El requisito para mejorar nuestra autoestima es dejar de criticarnos a nosotros mismos. Es importante que identifiquemos los pensamientos del tipo: "soy inútil, "soy feo", "todo lo hago mal", "me doy asco", "si la gente me conociera de verdad, no me querría", etc. Cada vez que pensamos así, estamos maltratando duramente a nuestra autoestima. Cuando “pillemos” un pensamiento de este tipo tenemos que tratar de valorar de una forma más positiva la situación y cambiar este pensamiento por uno más racional, menos radical. Un ejemplo:

Sofía acaba de entregar un proyecto a su jefe después de dos meses trabajando en él, y éste, lo hojea por encima y le dice que tiene que cambiar un par de cosas y que se lo entregue al día siguiente. Entonces Sofía piensa: "si es que todo lo hago mal, dos meses y mi trabajo no sirve, no sé ni cómo me mantienen trabajando aquí..." Aquí Sofía podría valorar otras posibilidades, como por ejemplo: "Genial, con lo exigente que es mi jefe solo me ha pedido dos cambios tontos, eso es que le ha gustado". O otra posibilidad: "vaya, se me había olvidado ponerlo así, bueno, será un cambio rápido y mañana lo tengo listo."


En fin, según la situación y la persona caben muchas posibilidades, pero estas no dejan de ser reales, sino que son más racionales. Si ponemos esto en práctica de forma intencional, con el tiempo será automático y nuestra alta autoestima nos ayudará a ser más positivos y, como no, más felices.

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La comodidad no es autoestima A una persona con la autoestima baja —o «equivocada», según la terminología de Branden cualquier estímulo positivo, a lo más que podrá llegar, será a hacerla sentir cómoda o, a lo sumo, mejor con respecto a sí misma únicamente durante un tiempo.4 Por lo tanto, los bienes materiales, o las relaciones sexuales, o el éxito, o el aspecto físico, por sí solos, producirán sobre esa persona comodidad, o bien un falso y efímero desarrollo de la autoestima, pero no potenciarán realmente la confianza y el respeto hacia uno mismo..

La autoestima no es competitiva ni comparativa Paradójicamente, la mayoría de las personas buscan la autoconfianza y el autorrespeto fuera de sí mismas, motivo por el cual están abocadas al fracaso. Según Nathaniel Branden, «la autoestima se comprende mejor como una suerte de logro espiritual ó mental, es decir, como una victoria en la evolución de la conciencia». Así, la autoestima proporciona serenidad espiritual, la cual a su vez permite a las personas disfrutar de la vida. El estado de una persona que no está en guerra ni consigo misma ni con los demás es una de las características más significativas de una autoestima sana. Nathaniel Branden La verdadera autoestima no se expresa mediante la autoglorificación a expensas de los demás, o por medio del afán de ser superior a otras personas o de rebajarlas para elevarse uno mismo. La arrogancia, la jactancia y la


sobrevaloración de las propias capacidades revelan una autoestima equivocada, y no un exceso de autoestima. La autoestima es la base fundamental para que el ser humano desarrolle al máximo sus capacidades, es el punto de partida para el desarrollo positivo de las relaciones humanas, el aprendizaje, de la creatividad y de la responsabilidad personal.

La autoestima no es narcisismo Un error común consiste en pensar que el amor a uno mismo es equivalente al narcisismo. Sin embargo, el narcisismo es un síntoma de baja autoestima, lo cual significa desamor por uno mismo. Una persona con una autoestima saludable se acepta y ama a sí misma incondicionalmente. Conoce sus virtudes, pero también sus defectos. A pesar de ello, es capaz de conocer y aceptar tanto las virtudes como los defectos y vivir amándose a sí misma. Por el contrario, una persona narcisista no es capaz de conocer y/o aceptar sus defectos, que siempre trata de ocultar, al tiempo que intenta amplificar sus virtudes ante los demás para, en el fondo, tratar de convencerse a sí misma de que es una persona de valor y tratar de dejar de sentirse culpable por sus defectos

La Autoestima  

Autoestima, Primer parcial

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