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2012-2013 Imagen en portada por: JB Banks


El Diario de Luisa en Alemania Por: Luisa F. Barbosa Diarista Semanal Oficial del DAAD-Colombia 2012-2013


Episodio 2 Los caminos del destino


12 Septiembre 2012 Los caminos del destino ¿Rheinische Friedrich-Wilhelms-Universität Bonn? ¿Cómo es que una colombiana, más colombiana que un desayuno con arepa, tamal y chocolate, acaba escogiendo una universidad con tamaño nombre? Por incomprensible que parezca, en esas acabé yo! Aún cuando después de mucho buscar lo único que puedo decir del nombre de mi futura universidad es que Rheinische no tiene nada que ver con renos (los de Papá Noel), y que Friedrich-Wilhelm habría podido ser director de cine, filósofo, soldado suizo, pintor, pianista, político, matemático, astrónomo o poeta. ¿Qué por qué? ¿Qué cómo? Lo cierto es que nadie entenderá los caminos que toma el destino. Para este caso, lo único que puedo hacer es una reseña, un recorrido por diferentes puntos en mi pasado, como a través de una de las líneas de Transmilenio: Portal Sur: Brasil. Mi sueño era estudiar allá. Pero al hacer una búsqueda detallada descubrí que no era justamente lo que quería en el nivel académico. No debe ser el amor a una ciudad o un país el criterio de selección de “donde estudiar”. Estudiando los días de la semana, y conociendo la ciudad en donde viviré.


Estación Centro: Australia. Paradisíaco país, buena oferta de becas y de postgrados... pero TAN lejos. Desistí de ese destino precisamente por encontrarse “al otro lado del mundo”. 15 horas de diferencia horaria durante dos años pueden hacer mucho mal a tus relaciones colombianas, o brasileras. Portal Norte: Alemania. Finalmente caí sobre Alemania en conversaciones variadas con mis colegas y profesores. Económicamente estable, con oferta de educación pública de calidad. ¿Y en Neurociencias? Investigación fuerte, multidisciplinar, con variadas fuentes de recursos. Sumándole una diferencia horaria en el rango de 5 a 7 horas, este destino se materializó como lo que estaba buscando. Así que comencé un proceso de selección de varias etapas, en las que tuve que hacer y pedir cosas como: certificados, traducir documentos, legalizar otros cuantos, adjuntar hojas de vida, escribir cartas de motivación, pedir cartas de recomendación... y una vez pasados estos puntos, estudiar para un examen de conocimientos “en nivel de escuela secundaria” según la traducción literal de las informaciones (pero, si les ocurre un día Ustedes, lectores, no crean fielmente en las informaciones! Los conocimientos enseñados en el colegio pueden variar ampliamente entre países. O al menos fue mi parecer al comparar el examen que realicé con la descripción alemana de lo que sería!). Al final de cuentas, toda esa cháchara lleva al presente, al hoy, al minuto que se consume mientras escribo. Y debo decirles que no ha cambiado mucha cosa desde la última vez que felizmente me dirigí a ustedes: Continúo en Brasil disfrutando del calor, sabiendo de alemán no más que lo números de 1 al 20 y como decir Te amo o Voy a hablar

Alemán, sin visa... Lo único que cambió es que hace dos días me fue asignado un cuarto individual en una de las residencias en Alemania… y ya les contaré. Pero de resto, no he alistado maleta, aunque tengo


una casa a donde llegar. Todo esto me hace pensar cómo en estas épocas de cambio andamos pronosticando el futuro, ¡viviendo más allá que acá!

Un “plus” para que se deleiten con lo que han visto mis ojos. Pedra da GaveaRio de Janeiro. Espero en poco tiempo tener imágenes en Alemania que logren dejar sin aliento como esta. A mi lado, Victor Philippon, francés.

Mis lectores, ¡la fecha se aproxima a pasos agigantados! Los días se consumen como dulces en un jardín de niños, rápidamente, dejando rastros en las bocas sonrientes. Prontamente vendrán historias de risas, llantos y empatía, desde la propia ¡Tierra de las Ideas (como se catalogó Alemania en 2006 durante el mundial de futbol)! Hasta entonces,



Episodio 2: Los caminos del destino