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6 La logística electoral y los acuerdos previos a la jornada electoral

Después de varios meses de campañas, se acercaba finalmente la jornada electoral. El Instituto Federal Electoral (IFE) afinaba los aspectos logísticos de la elección. Manuel López Bernal, secretario ejecutivo, con el apoyo de los funcionarios del instituto y de los vocales en todo el país, había desarrollado todas las acciones para que el 2 de julio más de 71 millones de ciudadanos pudieran emitir su voto. Era la sexta elección federal que organizaba el IFE. La experiencia acumulada a lo largo de 15 años era presagio de una organización eficaz y profesional de la jornada electoral.1 Como siempre, en esta ocasión las tareas para organizar la elección fueron colosales.2 No hay otra tarea ciudadana en México tan relevante por su magnitud.3 Involucra a millones de personas que se capacitan para ser funcionarios de casilla. Requiere que el instituto construya y actualice el padrón electoral. En 2006 había 71 millones 350 mil ciudadanos registrados con credencial para votar, lo que significó que la cobertura con respecto a los mexicanos en edad de votar fue de 92%, es decir, 92 de cada 100 ciudadanos podían ejercer el derecho al voto.4 Casi ningún país cuenta con un registro con la confiabilidad y alcance del mexicano. Con respecto de la elección presidencial 141

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EL PREÁMBULO

del año 2000, había poco más de 12 millones y medio de nuevos votantes, lo que significa que en esos años el instituto credencializó a más de 2 millones de personas cada año. El IFE redefinió el tamaño de los 300 distritos electorales en que se divide México. Debido a que hay regiones y ciudades cuya población crece más rápido que otras, e incluso algunas que pierden habitantes a causa de la migración, expertos del instituto y un comité de científicos revisaron el mapa electoral y trazaron una nueva demarcación para que todos los distritos tuvieran un número de electores equivalente. La redistritación, aprobada en 2005, fue un ejercicio técnico, científico e imparcial que en 2006 permitió que el sufragio de cada elector tuviera la misma representatividad y valor.5 Para que los electores pudieran votar en un lugar cercano a su domicilio, se dispuso lo necesario para instalar 130 mil 488 casillas, 17 mil más que en 2000. Los vocales del IFE recorrieron colonia por colonia, barrio por barrio, calle por calle, a fin de localizar los sitios para que en cada rincón del país hubiera una casilla disponible. El IFE alcanzaría el mejor desempeño en su historia: solo 11 casillas no serían instaladas: es decir, se lograría 99.99% de la meta programada. Por medio de Talleres Gráficos de México, se imprimieron más de 220 millones de boletas para votar por presidente, senadores y diputados. A diferencia de otros países, las boletas mexicanas cuentan con siete medidas de seguridad que las hacen infalsificables —entre ellas, marca de agua con el logotipo del IFE, fibras ópticas visibles y ocultas y pantalla de sello de agua impresa—. También se imprimieron más de 1 millón de actas y documentos para registrar todo cuanto ocurriese el día de la jornada. Se produjeron y adquirieron otros materiales en cantidades amplias: 344 mil urnas, más de 1 millón de crayones, 24 mil 142

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