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Lucio Fond贸n Robledo

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FLORENCE NIGHTINGALE: LA LEYENDA 1. Introducción. 2. Vida y Obra. 3. Vida Laboral. 4. Florence y las Matemáticas. 5. La Guerra de Crimea. 6. Formación de Enfermeras. 7. Primera Escuela de Enfermeras. 8. El Legado Nightingale. 9. Teorías de Enfermería. 10. Tendencias de Enfermería. 11. Modelos de Enfermería. 12. Obras de Florence Nightingale. 13. El Museo Florence Nightingale. 14. La Medalla Florence Nightingale. 15. El Juramento Florence Nightingale.

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FLORENCE NIGHTINGALE: LA LEYENDA INTRODUCCIÓN: Florence Nightingale (1820-1910), es considerada la madre de la enfermería moderna, crea el primer modelo conceptual de enfermería, gracias a ella se generalizó la formación de enfermeras, dando así origen a una nueva profesión para la mujer. Durante el cristianismo la práctica de la asistencia sanitaria se basaba en sentimientos de desprendimientos y de amor al prójimo que propiciaban la existencia en un clima de interés por las necesidades de las personas enfermas. Las acciones de aquellos que se dedicaban a auxiliar a los demás estaban dirigidas a tratar de aliviar a los enfermos de manera que éstos pudieran llevar una vida más sana y feliz. Fue preciso esperar a la época de Florence Nightingale, para que la asistencia sanitaria comenzara a adquirir cierta consistencia estructural orientada hacia la realización de acciones deliberadas. Aunque en su época la asistencia sanitaria poseía una escasa base formal, ella puso en tela de juicio tradiciones y prácticas que se habían aceptado durante muchos años, elaboró sus propias reglas e implantó una disciplina muy severa para lograr alcanzar aquellos objetivos que juzgaba necesarios para proporcionar la mejor atención a los pacientes. A pesar de su temperamento rebelde, su capacidad de previsión le permitió alcanzar logros admirables y establecer algunas bases firmes en las que la práctica sanitaria continúa apoyándose en la actualidad. Prestó gran importancia a la preparación, sugiriendo que los conocimientos que ha de poseer la enfermera son diferentes de los que precisan un supervisor o un administrador para realizar su trabajo. También se interesó por que las enfermeras recibieran una remuneración justa, aunque la jornada laboral de doce horas, la semana laboral de siete días y cinco centavos de subida salarial después de un periodo de prueba de seis meses no admiten comparación posible con las demandas de trabajo y sueldo de nuestra época. Lamentablemente Florence Nightingale no tenia una opinion favorable de los técnicos sanitarios masculinos y no prestó atención alguna al proceso de la asistencia sanitaria. De todas formas, esta mujer admirable merece que se la considere como la fundadora de la práctica sanitaria moderna a la que elevó al rango de profesión respetada y respetable. Florence Nightingale se hizo célebre curando a los enfermos y a los heridos en la guerra de Crimea (1854-1856). Concluida ésta, pudo haber ocupado un puesto de responsabilidad como enfermera jefe de hospital y supervisora de la formación de enfermeras, pero prefirió retirarse de la vida pública y utilizar su prestigio para apoyar y promover proyectos educativos. Tras la guerra de Crimea, escribió unos doscientos libros, informes y opúsculos que tuvieron importantes repercusiones en la sanidad militar, la asistencia social en la India, los hospitales civiles, las estadísticas médicas y la asistencia a los enfermos. Su mayor aportación educativa fue la creación de nuevas instituciones para la formación tanto de médicos militares como de

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enfermeras de hospital, pero algunos de sus proyectos educativos menos conocidos están llenos de enseñanza. VIDA Y OBRA: Florence Nightingale nació en Florencia, Italia, el 12 de mayo de 1820, donde su familia pasaba una temporada (ya que era de origen británico), y en honor a la ciudad que la vio nacer, sus padres la bautizaron con el nombre de Florence, que en ingles significa “ruiseñor”. Era la segunda hija de un matrimonio inglés William y Frances Nightingale, protestante, de situación social acomodada. La educación tanto de Florence como de Parthenope, su hermana mayor, fue supervisada por su padre. Su programa de estudios comprendía, griego, latín, historia, filosofía y matemáticas, lenguas modernas (francés y alemán) y música. La sociedad inglesa de esa época (igual que las del resto de Occidente) esperaba que las mujeres jóvenes, de clase acomodada, siguieran con la tradición establecida y demostraran unas cualidades morales y sociales que eran implícitas a la condición femenina y social; así, se esperaba de ellas que fueran calladas, sumisas, obedientes, distinguidas, religiosas, buenas amas de casa, dispuestas siempre ha agradar y que ocupasen sus ratos de ocio en hacer buenas obras, además de estar dispuestas para el matrimonio, en el momento que sus padres así lo dispusieran. Una mujer de la posición social de Florence tenía escasas oportunidades de aplicar en la práctica sus conocimientos. Era todavía una adolescente cuando empezó a sentir un conflicto entre su propia voluntad de acción y los placeres de la animada vida familiar social. A los 17 años tuvo una experiencia mística, sintió su “vocación”, una experiencia decisiva que fortaleció su convicción de que no estaba hecha para una vida ordinaria. El primer enfrentamiento familiar se produjo ante la negativa de Florence a casarse con Henry Nicholson, hermano de una amiga suya. Este hecho ponía de manifiesto un carácter de una determinación que no era, ni mucho menos, ideal para una mujer de su tiempo. Será en 1844, a los 24 años, cuando aprovechando la estancia en su casa de un americano amigo de sus padres, el Dr. Samuel Howe, hable con él y le pida consejo sobre la posibilidad de que una mujer respetable como ella se dedique a trabajar de enfermera en un hospital; a pesar de los ánimos que recibió, no era nada fácil, ni plantearlo en su casa, ni acceder a ese tipo de trabajo. En 1845 decidida por cualquier medio a aprender la enfermería en la práctica, había pedido permiso a sus padres para atender a los enfermos en la Clínica Salisbury, cuyo médico jefe era un amigo de la familia. Pero no obtuvo el permiso, y no porque tuvieran algo en particular contra el hospital, sino porque sus padres consideraban que no era un trabajo adecuado para una dama de su posición social. Los hospitales ingleses seguían la misma tónica que los del resto de Europa: eran oscuros, sucios, húmedos, estaban mal organizados y los enfermos se encontraban allí en una situación lamentable, hacinados, mal cuidados y con pocas o ninguna esperanza de curación. Además, las enfermeras inglesas tenían fama de borrachas, negligentes y sucias. Un lugar al que la sociedad inglesa consideraba mejor no ir y que, por tanto, eran considerados inaceptables para que una “dama” entrase en ellos a trabajar. Florence, hizo este comentario con respecto a este asunto “para ellos era como si hubiese decidido ser ayudante de cocina”.

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Durante este triste periodo de su vida, recibió cierto estímulo del doctor Samuel Gridley Howe, el americano pionero en la enseñanza para ciegos, quien le aconsejó que perseverase en su vocación de enfermera a pesar de consternación de familiares y amigos. La dificultad que todo esto entraña le hizo estar un año buscando la forma de dar el paso que deseaba; pero lo aprovechó para empezar a estudiar, en secreto, informes de hospitales que recabó de sus amistades europeas, para conocer como eras dirigidos y que necesitaban para mejorar. En Octubre de 1846, recibió un informe relativo a una institución alemana en la que las mujeres religiosas, respetables, cuidaban a los enfermos: eran las “diaconisas de Kaiserswerth”. Sin embargo, todavía no iría Florence a Alemania. Pasará primero una temporada en Roma, donde conocerá a un hombre que se convertiría años más tarde en un aliado importante para su causa: Sidney Herbert. En 1849, Florence se embarcó en un viaje cultural por Egipto y Grecia durante el que se dedicó durante algún tiempo a tomar apuntes detallados sobre la situación social y sobre los vestigios arqueológicos. En el viaje de regreso, de paso por Alemania, el grupo visitó Kaiserswerth cerca de Düsseldorf, lugar en el que el pastor Theodor Fliedner había fundado en 1836 un hospital que era además orfanato y escuela. El personal de la institución estaba formado por “diaconisas” formadas por Fliedner y su esposa. Sus intentos de vida independiente le originaron numerosos problemas familiares, por lo que se vio obligada a quedarse en Londres acompañando a su hermana durante 6 meses. En ese tiempo entrará en contacto con Elizabeth Blackwell, una de las primeras mujeres “doctoras”, lo que será decisivo en su determinación. Así, en 1851, a la edad de 30 años plantea a su familia su decisión irrevocable de marcharse a Kaiserswerth, para recibir una formación de enfermera, pese a la tenaz oposición de su familia, y, acompañada en esta ocasión por su madre y su hermana para hacer ver a la sociedad inglesa que se iba a un balneario, se integrará en un duro proceso de aprendizaje en dicha institución. Este viaje le sirvió para dos cosas: por una parte, se inició en el cuidado de enfermos, y por otra, se distanció definitivamente de su madre y hermana, que no fueron capaces de entender y aceptar los planteamientos de Florence. Florence demostró ser una alumna capacitada, y al cabo de tres meses de formación el pastor Fliedner le sugirió que publicara un relato sobre la vida en Kaiserswerth destinado a los lectores ingleses (Nitghtingale, 1851). Florence por su parte, estaba deseosa de dar a conocer Kaiserswerth como un lugar en el que las mujeres podían recibir una educación útil. Cuando las tres mujeres volvieron a Londres, el padre estaba enfermo, y Florence tuvo que cuidarle y acompañarle fuera de Inglaterra para un tratamiento médico; en este espacio de tiempo, consiguió ser comprendida por su padre, en quién encontraría en adelante un aliado para sus planes. Su regreso a Inglaterra supuso verse otra vez atrapada en la red familiar, y esta vez fue el consejo del cardenal Manning, de la Iglesia católica, lo que la hizo ponerse en contacto con las Hermanas de la Caridad. Fue así como marchó a París y empezó a trabajar como enfermera, completando su aprendizaje en el hospital de las Hermanas de la Caridad. Su formación práctica estaba realizada y sabía sobre la organización de hospitales más de lo que nadie imaginaba, gracias a los informes que había ido recopilando y estudiando. Sistematizó todas estas experiencias analizando informes de hospitales y publicaciones oficiales sobre la sanidad pública.

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Cuando en 1853 visitó el Hospital Lariboisière en París, quedo muy impresionada por sus salas, construidas a modo de pabellones. Estas salas estaban especialmente diseñadas para recibir la luz y el aire fresco, al tiempo que permitían que los “efluvios malignos” o “miasmas” pudieran disiparse entre los largos y estrechos bloques. Su estudio sobre la disminución de la mortalidad en Lariboisière contribuyo a confirmar la denominada “teoría de los miasmas”, que sostenía que la enfermedad surgía espontáneamente en los espacios sucios y cerrados. El interés de Florence por la higiene en la guerra de Crimea, así como la importancia que dio al papel de la enfermera en la organización del entorno, se debe en gran medida a su forma de entender las causas de la enfermedad. Durante la vida de Florence se dieron numerosos inventos, tan importantes para la medicina, como la anestesia que anteriormente a su descubrimiento, la cirugía era todo un tormento, hasta que el dentista norteamericano Horalce Wells, que persuadió a otro dentista que le quitase un diente utilizando óxido nitroso como anestesia (1844) posteriormente en 1850 se extendió por todo el mundo mediante un inhalador de éter llamado “Morton”. También podemos encontrar otro gran invento para la medicina y consecuentemente para la enfermería como es la “jeringuilla hipodérmica” que ideo un cirujano francés (Charles Parvaz) para inyectar sustancias directamente dentro del cuerpo, su jeringuilla era de plata y tenía un movimiento de tornillo. VIDA LABORAL: Florence obtuvo su primer puesto de trabajo en Londres en Agosto de 1853, tenía entonces 33 años y fue como Superintendente de un sanatorio de Damas inválidas inglesas (damas de la alta sociedad). Era una casa en el número 1 de la calle Harley, la cual tenía que convertir en hospital. Planificó con minuciosidad hasta el más mínimo detalle: agua caliente, ascensores para transportar la comida, timbres para que las enfermas llamasen, ropa de cama. Almohadas, cortinas, utensilios de limpieza, carbón, etc., es decir, hasta el más pequeño detalle estaba controlado. Sin embargo, la junta administradora so entendía cómo hacían falta tantas cosas y el presupuesto les parecía excesivo (la sociedad victoriana no estaba acostumbrada a que un hospital generase tantos gastos); la oposición que encontró fue importante, pero a pesar de ello siguió adelante con el proyecto. La mayor dificultad la tuvo en encontrar enfermeras que se adaptasen a sus planteamientos y que fuesen mínimamente capaces de atender a las enfermas en la línea en que lo había visto hacer, tanto a las diaconisas como a las Hermanas de la Caridad. Su supervisión atenta y pormenorizada consiguió sacar el proyecto adelante, y el hospital empezó a funcionar. Sobre la base de esta experiencia, elaboró informes exhaustivos sobre los defectos del sistema sanitario inglés y empezó a trabajar en el proyecto de reclutar hijas de granjeros para que se preparasen para ser enfermeras, según el modelo de Kaiserswerth. Demostró ser una excelente gerente y, aunque en el trabajo diario tanto ella como sus enfermeras se atenían sin discusión a las indicaciones de los médicos, en todo lo relacionado al

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tratamiento y en sus relaciones con el comité de dirección, impugnaba las decisiones y a veces hasta hacía caso omiso de ellas en interés de los pacientes. Permaneció en el hasta el estallido de la guerra de Crimea. Florence se había convertido así en una mujer distinta, había pasado a formar parte de una minoría femenina que trabajaba, minoría dentro de su status social. Unos años después, en 1866, firmaría un manifiesto a favor de los derechos de la mujer. Junto a su firma se encontraban las de otras eminentes mujeres inglesas que destacaban en la lucha sufragista como: Harriet Martineau, Mary Somerville y la que luego sería líder del movimiento feminista inglés, Millicent Garret Fawcett. FLORENCE Y LAS MATEMÁTICAS. En 1840, Florence Nightingale le rogó a sus padres “que la dejaran estudiar matemáticas en vez del trabajo repetitivo y la práctica de cuadrillas”. Su madre no lo aprobó “ya que las tares del hogar no deberían de descuidarse por las matemáticas”. Ella asumía que el destino de hija era casarse y que las matemáticas no le servirían para nada. Su padre, a pesar de amar las matemáticas y habérselo transmitido a su hija, le pidió que estudiara temas mas apropiados (para una mujer), tales como “historia, filosofía, natural y moral”. Florence expreso su preferencia por las matemáticas diciendo “Yo no creo que pueda tener tanto éxito en nada que requiera velocidad, así como en algo que solo requiera trabajo”. Sus padres finalmente le dieron permiso. Años más tardes su acercamiento matemático salvó a la armada Británica en Scutari en la guerra de Crimea y le proporciono datos que llevaron a la reforma hospitalaria. Solo después de grandes batallas emocionales se le permitió a Florence tener tutores en matemáticas, (uno de sus tutores fue J.J Silvestre). Ella aprendió aritmética, geometría, álgebra, y antes de involucrarse en la enfermería, se dedico a ser tutora de niños en esos campos. El interés matemático de Florence se extendió más allá de la materia en sí, como se muestra en cartas a su amor durante 1846. Por ejemplo, en mayo escribió “Hay un carácter muy amoroso dado al espíritu jovial del gran matemático, D`Alembert… Dice que el privilegio exclusivo de la ciencia exacta, es disfrutar cada día de alguna nueva verdad que viene a recompensar el trabajo realizado” Florence ayudo a promover lo que era entonces una idea revolucionaria, que los fenómenos sociales podían ser objetivamente medidos y expuestos al análisis matemático. Su trabajo con estadística médica fue tan impresionante que fue elegida como miembro de la Sociedad estadística de Inglaterra. Como pionera en uno de los métodos gráficos de presentación estadística, invento los coloridos diagramas de área polar para dramatizar la información médica. A pesar de que otros métodos habían fallado, su acercamiento estadístico convenció a las autoridades militares, al parlamento y a la Reina Victoria, para llevar a cavo la reforma hospitalaria. Durante la Guerra Civil, Florence fue consultora sobre salud de la armada para el gobierno de los Estados Unidos de América. Ella también respondió a la solicitud de consejo de la Oficina de Guerra Británica, sobre cuidados médicos en Canadá. Sus actividades matemáticas incluyeron estimar sobre el “promedio de velocidad de transporte en trineo” y calcular “el tiempo requerido para el transporte de los enfermos sobre grandes distancias en Canadá”. El Diagrama del Área Polar: En 1858 con su diagrama de área polar, demuestra con un simple gráfico que las causas de la mortalidad en los hospitales británicos durante la guerra de Crimea, era muy superior a la de los hospitales en Inglaterra logrando con esto resumir un reporte de más de 800 páginas. El Diagrama original era de colores con el área externa azul, las áreas centrales más oscuras en negro, y las áreas centrales más claras en rojo.

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Cada una de las áreas azules, rojas y las selecciones negras, están medidas utilizando el centro como vértice común. Las secciones azules medidas desde el centro del círculo representan, área por área, las muertes por enfermedades Zymoticas, desde prevenibles hasta mitigables.

La línea negra que cruza el triangulo rojo en Noviembre 1854 marca el límite de las muertes debidas a todas las otras causas durante ese mes. En Octubre de 1854 y abril de 1855, el área negra coincide con el rojo. En Enero y Febrero de 1855, el azul coincide con el negro.

Las secciones rojas medidas desde el centro representan las muertes de heridas. Las secciones negras medidas desde el centro representan las muertes por otras causas.

Las áreas completas pueden compararse siguiendo las líneas limítrofes del azul, rojo y negro.

Florence Nightingales era una feminista. Ella lucho por el privilegio de estudiar matemáticas, por el derecho de ser una enfermera, y por el derecho de cada mujer de “traer lo mejor que tiene, independientemente de lo que sea, al servicio del Mundo de Dios…hacer lo que sea bueno, aunque esto no aceptable de una mujer”. Ella previno sobre extremismos “que llevan a una mujer a imitar al hombre en todo lo que hace, simplemente porque ellos lo hacen y sin ninguna consideración sobre si es esto lo mejor que pueden hacer las mujeres. Ella era una verdadera matemática en su amor por el razonamiento, siempre cuestionando las creencias y cuidando el proceso para alcanzar conclusiones. LA GUERRA DE CRIMEA: Crimea es una península situada en el mar Negro, en la región de Ucrania. Allí tuvo lugar, entre los años 1853-1856, la que ha sido conocida como “guerra de Crimea”. La organización de los hospitales británicos durante la guerra no era probablemente más deficiente que la última vez en que fue puesta a prueba, cuarenta años antes, durante las guerras napoleónicas. No obstante durante la guerra de Crimea la sociedad tenía mayores expectativas y la población estaba mejor informada del desarrollo de los acontecimientos gracias a las noticias del frente que enviaban los corresponsales de guerra. Las noticias sobre el desarrollo de la guerra no eran buenas el clima era frio, la alimentación escasa y el hambre abundante: la enfermedad hizo aparición en forma de “cólera”, lo que le costaría al ejército británico más vidas que la misma guerra. La organización sanitaria del ejército británico, excesivamente burocratizado, se vio desbordada ante esta situación, y el hospital situado en los barracones de Escutari era incapaz de atender al gran número de enfermos y heridos que llegaban hasta él. Los enfermos estaban en condiciones deprimentes, sin recibir atención médica suficiente, sin medicación para atenderlos, con unas condiciones higiénicas penosas y con comida escasa y en malas condiciones, y lo que es peor aún,

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con falta de agua potable; todo ello, junto con la epidemia de cólera, colocaba al ejército británico en una situación grave que no era fácil de resolver. Si para el ejército esto no era nuevo, para Gran Bretaña sí lo era, y la conciencia ciudadana se vio afectada por estas noticias, que además ponían de manifiesto las desventajas frente al ejército francés que contaban con más cirujanos y con las Hermanas de la Caridad para atender a los heridos. Por eso, Sidney Herbert, el amigo romano de Florence, ahora Secretario de guerra, pensó en ella para resolver la situación de la guerra de Crimea, y el 15 de octubre le escribió una carta pidiéndole que organizara un cuerpo de enfermeras para ir a Escutari. Florence aceptó el reto y fue nombrada Superintendente del Cuerpo de Enfermería Femenina de los Hospitales Generales Ingleses en Turquía. La designación de Florence para dirigir a un grupo de enfermeras no tenía precedente alguno. Ninguna mujer había ocupado antes un puesto oficial en el ejército y su nombramiento podía tener resultados interesantes, ya que se trataba de una enfermera experimentada, muy inteligente, pero nada dispuesta a aceptar órdenes de una jerarquía cerril. Inició los preparativos para la marcha y lo verdaderamente difícil fue encontrar las 40 enfermeras previstas, pues sólo 20 acudieron 38; de ellas, unas se dedicaban a trabajar de enfermeras en los hospitales ingleses, otras eran monjas, entre las que se encontraban las más eficientes, que eran 5 hermanas de un convento católico. El 21 de octubre de 1854 salieron para Escutari. En esta ocasión, su familia se sintió orgullosa de ella; su hermana escribiría: “es un gran y noble trabajo…uno no puede sino creer que estaba destinada para ello…”. Era el 5 de noviembre cuando el grupo de enfermeras, con Florence al frente, llegó a los barracones donde estaba instalado el hospital (principal hospital británico) de Escutari. Las descripciones que anotó sobre la impresión que le produjo el hospital desbordaban todas las previsiones que se había ido haciendo en el viaje: los enfermos no cabían y el caos y la suciedad reinaban por todas partes; el hospital era un foco de enfermedades infecciosas. La plantilla de médicos, bajo la supervisión y el control de las autoridades militares, estaba tan burocratizada que la gestión del hospital resultaba imposible: los alimentos se perdían esperando la firma de un papel y las escasas medicinas y material de curas tardaba días en llegar y poder usarse; está circunstancia provocó el enfrentamiento de Florence con los oficiales médicos y con el embajador inglés en Constantinopla que no atendía las quejas que le llegaban. Florence entendió inmediatamente cuál era la situación en Escutari, como no deseaba ganarse la antipatía de los médicos, lo que podría haber dificultado las siguientes reformas, sus primeras medidas fueron someter a sus primeras enfermeras a la autoridad de los médicos, instalar una lavandería en el hospital y montar una cocina para preparar la comida de 800 hombres. En tan solo un mes ya había conseguido mejoras en el mantenimiento de las salas, había obtenido ropa de cama y prendas nuevas para los soldados y había mejorado las comidas del hospital. Con lo que logró mejorar las condiciones de sanidad, y reducir la proporción de muertes de sus pacientes. Además de supervisar la asistencia a sus pacientes, escribió cartas en nombre de los soldados, organizó un sistema para enviar dinero a sus familiares y proporcionó juegos y cuartos de lectura a sus convalecientes. (El éxito de las salas de lectura de Escutari alentó a Florence

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Nightingale, después de la guerra a promover con cierto éxito, la creación de salas similares en cuarteles más grandes. Se enfrentó a las autoridades militares como con el servicio de intendencia y no dejó ni un momento de descanso al director de los servicios médicos militares. Esto conllevó a un creciente interés del público por sus iniciativas. La llegada masiva de soldados ingleses heridos y enfermos al hospital hizo cambiar la situación, y los médicos no tuvieron más remedio que pedir y aceptar la ayuda de Florence. El carácter de determinación que la había llevado a ser por fin enfermera le sirvió ahora para ir haciéndose con el control de la organización del hospital, incluso consiguió que los suministros no tuviesen que seguir los trámites burocráticos militares, y abordo las obras de restauración de un ala del hospital que había sido destruida por el fuego. Sin embrago, la situación era tan caótica que las mejoras eran insuficientes y lentas. A pesar de las mejoras que consiguió, la mortalidad seguía siendo altísima y se agravó como consecuencia de una nueva crisis epidémica que costó la vida a 4 cirujanos, 3 enfermeras y, por supuesto, a centenares de soldados. Estas noticias llegaron a la opinión pública inglesa, y el Gobierno se vio forzado a mandar una comisión sanitaria a Crimea para que investigase la situación. Esta comisión propugnó cambios drásticos en el hospital, aun a riesgo de poner en peligro la vida de los enfermos, pero el jefe de la comisión fue nombrado oficial médico del hospital, aunque luego sería reprendido por su actuación. Durante este tiempo, las enfermedades como el tifus, cólera y disentería fueron las tres causas principales por las cueles la proporción de muertos eran tan altas, por ello, Nightingale recolectó datos y organizó un sistema (un gráfico de área polar, donde las estadísticas representadas son proporcionales al Área de una tajada en un gráfico circular) para llevar un registro; esta información fue usada después como herramienta para mejorar los hospitales militares y de la ciudad. Los conocimientos matemáticos de Nightingale se volvieron evidentes cuando usó los datos que había recolectado para calcular la tasa de mortalidad en el hospital. Estos cálculos que una mejora en los métodos sanitarios empleados, produciría una disminución en el número de muertes. Por lo que, para febrero de 1855 la tasa de mortalidad había caído de 60 % al 42,7 %. El grupo de enfermeras, con Florence a la cabeza, realizó una labor importante en el hospital de Barraca; los cuidados a los enfermos las ocupaban las 24 horas del día, por lo que Florence organizó turnos para cuidarlos, aunque ella se encargaba de supervisar el trabajo tanto de día como de noche; de ahí que se la conozca como “la dama de la lámpara”, puesto que recorría los seis kilómetros de pasillos del hospital, acompañada por una lámpara, lo que la “lámpara” se convirtió en un símbolo para las enfermeras. Una vez controlado el trabajo en este hospital, su proyecto fue organizar los otros hospitales ingleses de Crimea, pero una enfermedad, “la fiebre de Crimea”, puso en gran riesgo su vida y la obligó a quedarse en cama; pasada la gravedad y aunque tenía que seguir guardando reposo, empezó a escribir informes y a controlar de nuevo la situación. Su capacidad de trabajo, junto con su firmeza de carácter que la hacía imperturbable, le granjeó enemistades, principalmente entre las propias enfermeras, quienes se quejaban de sentirse siempre acosadas para trabajar cada vez más. Tanto su vocación por el trabajo como esta enfermedad la acompañarán el resto de su vida.

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La opinión pública inglesa había encontrado una heroína en Florence y ya desde entonces su imagen empezó a idealizarse; todo tipo de objetos que evocaban su persona empezaron a venderse en Gran Bretaña, así como libros que contaban una biografía irreal y poemas que la ensalzaban (no olvidemos que el Romanticismo estaba en pleno apogeo); incluso a un caballo de carreras se le pondría su nombre. El pueblo inglés, que intentaba así contrarrestar los desastres de las noticias de la guerra, enterado de la enfermedad de Florence, hizo una suscripción popular para mandarle un regalo, pero la cantidad recaudada superó todas las previsiones, por lo que el dinero se destinaría para constituir la Fundación Nightingale, para establecer un centro destinado a la enseñanza de las enfermeras. Mientras tanto, en Escutari la situación era complicada. El Dr. Hall, jefe de la plantilla de médicos, recibió un informe del jefe de suministros en el que acusaba a Florence de insubordinación y a las enfermeras de deshonestidad, desobediencia, extravagancia, inmoralidad e ineficacia. Esto provocó una polémica entre defensores y detractores de su labor, por lo que el Gobierno se vio forzado a intervenir nombrando una comisión investigadora dentro del servicio de abastecimiento del Ejercito británico de Crimea. Esta comisión dio la razón a Florence. El 16 de marzo de 1856, el Gobierno inglés hizo pública una nota en la que decía: “la señorita Nightingale es reconocida por el Gobierno de su Majestad como Superintendente General del Establecimiento de Enfermería Femenina de los hospitales militares del Ejército”. El 30 de marzo de 1856 se firmó el tratado que ponía fin a la guerra, y cuando todos los pacientes fueron evacuados, Florence volvió a Londres: corría el mes de agosto, Florence se indignó al comprobar que las autoridades no parecían dispuestos a investigar sobre la desastrosa organización en Crimea, que causó 16000 muertos por enfermedad frente a los 4000 muertos en el campo de batalla. Fue recibida como una heroína nacional, y el público, el cual, habían seguido con enorme interés su arduo trabajo en Escutari quisieron conocerla y homenajearla. FORMACIÓN DE ENFERMERAS: La idea de formar enfermeras no era totalmente nueva en la Gran Bretaña de mediados del siglo XIX. Ya antes de la guerra de Crimea habían comenzado a resurgir las asociaciones de enfermeras, que agrupaban a numerosas mujeres competentes y moralmente intachables, en contraposición al estereotipo de enfermera borracha e ignorante creado por Charles Dickens. Durante los primeros meses de su estancia en Londres y para apartarse de la gente que la hacía sentirse abrumada, se dedicó a reflexionar sobre su estancia en Crimea y a sacar conclusiones. Varias cuestiones hay que destacar en este sentido: en primer lugar, la necesidad de formar a las enfermeras; pero sin lugar a dudas también el cambio que había que hacer en los hospitales ingleses, tanto militares como civiles, no sólo en lo relacionado con los cuidados que recibían los enfermos, sino también en el sistema de gestionarlos, en los fondos económicos de los que había que dotarlos, en su propia estructura física, en el sistema de funcionamiento de la cocina, en la dotación del material, etc.; sus pretensiones de reforma alcanzaban a todo el Ejército en sí; otro aspecto a señalar es el respeto y admiración que la clase médica le merecía después de haberles visto trabajar en Escutari, durante tantas horas seguidas y con medios tan precarios, y esto a pesar de los muchos roces que

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había tenido con ellos. Todas estas reflexiones que se había hecho tuvo ocasión de contárselas a la reina Victoria y al príncipe Alberto, que en septiembre 22 de ese mismo año la recibieron en su castillo de Escocia; la reina escribiría a su comandante en jefe: “ojalá la tuviésemos en el Ministerio de la Guerra…” Tras una propuesta hecha al Parlamento británico, en mayo de 1857 se constituyó una comisión que empezó a trabajar sobre la manera de abordar la reforma de la Sanidad Militar inglesa. Florence escribió un informe: “notas sobre asuntos que afectan a la salud, eficiencia y administración de los hospitales del Ejército inglés.” En este informe, el planteamiento estaba basado en una concepción, entonces revolucionaria, de la prevención como método de evitar la morbilidad y la mortalidad. Encontró una oposición importante tanto por parte de los médicos como de los políticos, que se negaban a admitir esos nuevos criterios a pesar de que sus datos corroboraban la importancia de sus planteamientos. Una frase se hizo famosa entre los ingleses y los partidarios de Florence, la utilizaban como emblema de su posición: “nuestros soldados se enrolan para morir en los cuarteles…”. Aunque su victoria no fue completa ni inmediata, empezaron los cambios; primero fueron en los cuarteles, donde en 3 años se redujo a la mitad el porcentaje de muertes; en la Sanidad Militar tardarían más. La enfermedad contraída en Crimea la hacía sentirse cada vez peor, por lo que se apartó de la vida pública, pero su actividad intelectual seguía intacta; en 1859 publicó su libro titulado Notas sobre hospitales, en el que insistía en sus planteamientos anteriores y hacía hincapié en la necesidad de ventilar y limpiar adecuadamente las dependencias para reducir la tasa de mortalidad hospitalaria. La publicación de esta obra hizo que de muchos hospitales de muy diversas zonas le pidiesen consejo y pronto se empezaron a cambiar los planteamientos en gran parte del continente y de las colonias inglesas. Uno de los hospitales para el que pidieron consejo a Florence fue el de St. Thomas de Londres, en fase de construcción, circunstancia que hizo que pensara en él como lugar idóneo para establecer allí una Escuela de Enfermeras. Mientras se llevaban a cabo las negociaciones, escribió un libro destinado a las “amas de casa” y que obtuvo un éxito importante: se trataba de Notas sobre enfermería. Este libro, que en realidad sólo contiene cuestiones básicas sobre higiene, tuvo la habilidad de escribirlo adornándolo de escenas que recogían el sufrimiento humano, por lo que se convirtió en una especie de “catecismo” para las mujeres, a las qua habitualmente se les decía: “no se requiere nada más que un desengaño amoroso, o incapacidad en otras cosas, para que una mujer sea una buena enfermera…”. Florence, en esta obra, intenta desterrar esta idea que los hombres habían inculcado en la mentalidad femenina y en general en la sociedad. PRIMERA ESCUELA DE ENFERMERAS: Con el apoyo de amigos adinerados y The Times, Nightingale pudo reunir £59,000 para mejorar la calidad de la enfermería. En 1860 utilizó este dinero para fundar la Escuela y Casa para Enfermeras Nightingale en el Hospital St. Thomas. Este hospital tiene un programa propio, nombra directora a una matrona, las niñas eran escogidas de clase alta (porque así veían mejor), debían tener una

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edad de entre 25 y 35 años recibían formación técnica y practica y al final hacían un examen. Su libro es también un instrumento de formación. La escuela marca el inicio de la formación profesional en el campo de la enfermería. Desde entonces, la enfermería fue considerada una profesión médica con un elevado grado de formación y responsabilidad. Ella también se involucró en el entrenamiento de enfermeras que trabajaban en "casas de trabajo", como resultado de una ley en protección de los pobres, de 1834. Esta escuela de enfermería es para ella necesaria porque la formación que se da en las diaconisas de Kaiserwerth y Hnas. De la caridad eran insuficientes. Pensaba que la carrera de enfermería tenía que ser independiente de la religión, por tanto seglar, y una profesión de la cual una mujer pudiera vivir. En 1860, 15 alumnas empezarán por primera vez los estudios en una Escuela de Enfermeras. Esta primera promoción se encargará de enseñar a las alumnas que en los cursos sucesivos entren en la escuela, y su misión será llevar a cabo las ambiciosas tareas de Florence Nightingale se había marcado Para conseguir estas metas, al frente de la escuela estaba la Sra. Androper, una mujer plenamente de acuerdo con las ideas de Florence y con el modelo de Kaiserswerth que se quería seguir. Para acceder a los estudios de enfermería, se efectuaba una selección muy rigurosa y las referencias a las cualidades morales y al carácter tenían un peso importante en la decisión final. El estudio se realizaba en régimen de internado y la disciplina era muy estricta; llevaban un uniforme sencillo, pero se les exigía que estuviese siempre limpio y planchado. Los estudios duraban un año, aunque durante 2 años debían completar realizando prácticas en el hospital. La escuela fue un éxito y pronto las solicitudes para acceder a los estudios eran muchas más de las que el centro podía admitir. Las “enfermeras Nightingale” eran solicitadas desde todo el país; en 1867, se mandó un grupo de estas enfermeras a Sydney, y pocos años después, en 1880, las enfermeras de los grandes hospitales de las islas Británicas, Canadá, Alemania, Suecia y Estados Unidos, se habían formado en le Escuela Nightingale. Muy pronto, otras escuelas, según este modelo, empezarán a funcionar en el resto de Europa y América Quizá fue ésta, de entre todas las misiones emprendidas por Florence Nightingale, la que más rápidamente consolidó y la que menos preocupaciones le proporcionó.

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La escuela Nightingale tenía las siguientes características en los primeros años: La escuela era independiente pero estaba vinculada a un hospital Las alumnas dependían únicamente de la enfermera jefe La escuela proporcionaba un hogar a las alumnas La instrucción de las alumnas corría a cargo del hospital (mojas y médicos) La evaluación de las alumnas corría a cargo de las monjas y la enfermera jefe Las alumnas recibiera un salario mínimo durante su formación El contrato de alumna enfermera estipulaba que esta debía aceptar, tras su formación, un puesto en algún hospital, cuya política consistía en enviar grupos de enfermeras y difundir el sistema Nightingale de formación en otros hospitales.

A medida que el oficio de enfermera se convertía en todo el mundo en una ocupación digna para la mujer, el “candil” de Florence Nightingale pasó a ser el emblema de la profesión, simbolizando, por un lado, la esperanza trasmitida a los heridos en Crimea y, por otro, la cultura y el estudio. Cuando, en 1934, se creó la Florence Nightingale International Foundatión con el objeto de perpetuar dignamente el legado educativo de Florence, su emblema fue, naturalmente un “candil”. EL LEGADO NIGHTINGALE: La enfermería moderna comenzó a mediados del siglo XIX. La primera teoría de enfermería es la de Florence Nightingale, que definió su meta “situar al paciente en las mejores condiciones posibles para que la naturaleza pueda actuar en él”, y a partir de aquí nacieron nuevos modelos. La teoría de F. Nightingale se centró en el medio ambiente y, aunque esto no aparece así en sus escritos, la mención y defensa que hace de los factores naturales del medio la ubican en una tendencia ecologista y dentro de los modelos naturalistas. Florence Nightingale usó el razonamiento inductivo para extraer leyes de salud y de enfermería de sus observaciones y experiencias, por ejemplo, advirtió que la enfermedad prosperaba en espacios limitados, oscuros y húmedos. También derivó de su observación y experiencia práctica que la enfermedad podía prevenirse o acelerar su curación proporcionando un ambiente distinto a aquel donde se había originado. Entre los razonamientos que hizo estaba el de los beneficios de la luz solar directa. Debemos admitir en nuestros días, que la luz solar tiene efectos germicidas y, entre otros, permite la fijación de vitaminas necesarias para evitar el raquitismo. También planteó la necesidad de la limpieza extendida al paciente, a la enfermera y al medio, pues estaba convencida que de no tenerse en cuenta se proporcionaban las condiciones para las infecciones. Hoy sabemos con certeza que de no observarse estas medidas por ella promulgadas, se incurre en la posibilidad de que ocurran las infecciones cruzadas, que tienen tanta importancia para los pacientes en el medio hospitalario e incluso familiar. También dirigió su atención al ruido y

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expresó que la enfermera lo debía manipular: "el ruido innecesario o el ruido que crea expectación en la mente, es lo que daña al paciente". Hoy conocemos que esta observación es válida, no sólo para el medio hospitalario, sino que se toma en cuenta para la salud ambiental, en escuelas, en industrias y en todos los lugares que puedan contaminar el medio con ruidos por encima de los establecidos como aceptables. Esta promotora de la enfermería mundial también hizo uso de las estadísticas. Las utilizó recogiendo la información para comprobar la eficacia de su sistema de enfermería y organización hospitalaria, durante la guerra de Crimea; en sus datos se refería a las pobres condiciones sanitarias y mostraba que por cada hombre muerto en combate, 7 morían por enfermedades (incluso en tiempos de paz, fue capaz de demostrar que el índice de mortalidad en los barracones de los soldados doblaba al día el de la población general). A la luz del desarrollo actual es una necesidad el cumplimiento de sus principios en la atención de las personas sanas para prolongar su nivel de salud y la de los enfermos para evitar complicaciones y lograr su rehabilitación. Su filosofía sobre la enfermería se dirigió fundamentalmente a los cuidados del hombre enfermo a través de los factores del medio ambiente, no obstante, al analizar sus postulados en la actualidad, podemos ver que de alguna manera y sin ella haberlo declarado, brindaba atención a la esfera psicológica a partir de mejorar el confort, la higiene y la alimentación como factores que actúan sobre el bienestar del hombre. Los principios promulgados por Nightingale siguen siendo aplicados en la enfermería actual. Algunos tienen su vigencia y otros han sido modificados por el desarrollo alcanzado por la ciencia. Esta teoría contiene 3 relaciones, que en nuestro tiempo son fundamentales: ambiente con paciente, enfermera con ambiente y enfermera con paciente; el ambiente definiendo o participando de una u otra forma sobre el hombre enfermo, la enfermera actuando para modificar el ambiente a favor del hombre y en su relación de comunicación con el enfermo y en nuestro contexto actual también con el hombre sano, a través de la familia o de las instituciones comunitarias, para promover la salud y prevenir enfermedades. Estas relaciones demuestran la atención al hombre como un ser biopsicosocial. Sin tal vez pretender Florence Nightingale ser una teórica, ha llegado hasta nuestros tiempos con una teoría muy amplia, digna de ser analizada y aplicada en sus conceptos generales por todo el personal de enfermería en la prestación de cuidados al hombre enfermo o sano, a la familia y a la comunidad, y casi un siglo después las enfermeras aceptan el desafío de definir las leyes que rigen la enfermería. Cada modelo aporta una filosofía de entender la enfermería y el cuidado, y sus objetivos eran: Formular una legislación que regule la práctica y la formación en enfermería. Desarrollar reglamentos que interpreten las leyes en la práctica de la enfermería con el fin de que el profesional de enfermería comprenda mejor las leyes. Desarrollar el programa de estudios para la formación de la enfermería. Establecer criterios para medir la calidad de la asistencia, formación y la investigación en la enfermería. Preparar las descripciones de los trabajos utilizados por los primeros profesionales de la enfermería. Orientar el desarrollo de los diferentes sistemas de proporcionar cuidados de enfermería. Proporcionar conocimientos para la administración, práctica, formación e investigación en enfermería.

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Identificar las competencias y objetivos de enfermería. Orientar la investigación con el fin de establecer una base empírica de conocimientos de enfermería. En 1852 Florence Nightingale con su libro "Notas de enfermería" sentó la base de la enfermería profesional. A partir de ahí: Entre 1950 - 1960 se formó una corriente de opinión para buscar cuales eran los fundamentos de la profesión. Entre 1850 y 1950 existe un escaso desarrollo teórico influenciado por: El matiz femenino y religioso de la profesión ya que en esa época la mujer no era introducida en el estudio de las Ciencias. La escasa formación científica. El nivel de estudios previos a la formación enfermera era bajo. La situación sociopolítica de los países y las continuas guerras. El desarrollo espectacular de la medicina. En 1904, la ley de Instrucción General de Sanidad reconoce como profesiones sanitarias las de practicante y arte de los partos, se regulan sus estudios y se exige legitimidad del título para ejercer. En 1915 se reconoce la profesión de enfermera, para aquellas mujeres religiosas o seglares capacitadas para realizar cuidados de enfermería. La enfermera y el practicante tenían funciones similares y en teoría formación semejante. Las enfermeras se preparaban en escuelas de los hospitales y el practicante en la facultad de medicina. Las matronas tienen sus propios centros de formación. Los tres grupos debían acreditar las prácticas y los estudios mediante examen ante tres catedráticos de medicina. A partir de la fundación de la Escuela Modelo de F. Nightingale tanto en Norteamérica como en Europa se han ido creando nuevas escuelas de enfermería y así en 1919 aparecen las Sociedades de la Cruz Roja en Europa, cuyos principios (humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, carácter voluntario, unidad y universalidad) fueron aprobados en 1965. En 1944, con la ley de Bases de Sanidad Nacional, se crean los Colegios de Auxiliares Sanitarios que acogiesen a practicantes, enfermeras y matronas. Para ejercer era preciso estar colegiado. En 1945, se especifican en estatutos las funciones y se define cada una de las profesiones: El practicante es el auxiliar inmediato del médico. La enfermera es el personal subalterno, estando siempre a las órdenes del médico. La matrona puede asistir a los partos normales. A partir de 1951 se comienza la construcción de grandes hospitales, dotados de avanzada tecnología, hay una gran demanda de enfermeras y se crean multitud de escuelas. En 1953 se unifican las tres profesiones bajo el nombre de Ayudante Técnico Sanitario, se unifican los tres colegios profesionales y se especifica la organización del plan de estudios.

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En julio de 1977 se aprobó por Real Decreto la integración en la universidad de las entonces escuelas de ATS. como escuelas universitarias de enfermería. TEORIAS DE ENFERMERÍA: El hombre necesita a la enfermería. El hombre tiene capacidad propia para mejorar su estado de salud. Los conocimientos de la enfermería a lo largo de la historia se han relacionado con la salud y la enfermedad. El hombre interacciona constantemente con el entorno. Mejorar la salud es una meta de los cuidados de enfermería. La salud es un valor positivo en la sociedad. TENDENCIAS DE ENFEREMERÍA: La tendencia naturalista: (también denominada ecologista): se incluyen es este apartado los conceptos formulados por Florence Nightingale, que enfoca los cuidados de Enfermería como facilitadores de la acción que la Naturaleza ejerce sobre los individuos enfermos. La tendencia de suplencia o ayuda: Los modelos representativos de esta tendencia son los de Virginia Henderson y Dorotea Orem. Estas autoras conciben el papel de la enfermera como la realización de las acciones que el paciente no puede llevar a cabo en un determinado momento de un ciclo vital (enfermedad, niñez, ancianidad), fomentado ambas, en mayor o menor grado, el auto cuidado por parte del paciente. La tendencia de interrelación: En este grupo se incluyen los modelos de Hildegarde Peplau, Callista Roy, Martha Rogers y Levine. Todas estas enfermeras usan como base fundamental para la actuación de enfermería, el concepto de relación, bien sean las relaciones interpersonales (enfermerapaciente) o las relaciones del paciente con su ambiente. MODELOS DE ENFERMERÍA: Modelos de Interacción: Se basan en la teoría de la comunicacióninteracción, es decir, en las relaciones entre las personas. El foco primario está en la persona como participante activo en el proceso de la salud. El principal objetivo del modelo a conseguir es obtener logros determinados mediante la interacción recíproca. Modelos evolucionistas: Se centran en la teoría del desarrollo o cambio para explicar los elementos de una situación de enfermería. Tratan de enfatizar el crecimiento, el desarrollo y la maduración de la persona y su principal objetivo es potenciar el crecimiento personal del individuo. Modelos de necesidades humanas: Parten de la teoría de las necesidades humanas para la vida y la salud corno núcleo para la acción de enfermería, basadas en la teoría de la motivación y personalidad de A. Maslow. En el desarrollo de su teoría, Maslow define cinco categorías de necesidades que se ordenan por prioridades en cuanto a su satisfacción, y establece que primero se han de satisfacer las necesidades de orden más básico (al menos

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la mayoría de ellas) para pasar posteriormente a satisfacer las necesidades de orden superior. Las categorías de Maslow son las siguientes: Necesidades fisiológicas. Necesidad de seguridad. Necesidad de amor y pertenencia. Necesidad de estima. Necesidad de autorrealización. Existen una serie de diferencias entre las necesidades superiores y las inferiores según la pirámide de Maslow: Cuanto más elevada es la necesidad, menos imprescindible es para la supervivencia del individuo. Cuanto más elevada es la necesidad más específicamente humana es. A medida que se cubren las necesidades superiores existe un mayor nivel de supervivencia de la persona. Si se cubren las necesidades superiores se producen resultados subjetivos más deseables. Es necesaria una serie de condiciones externas buenas para la cobertura de las necesidades superiores y para hacer posible la autorrealización. La satisfacción de las necesidades inferiores es mucho más palpable, más tangible que la satisfacción de las necesidades superiores, y se mide más en términos cuantitativos. Las necesidades superiores son desarrollos de evolución tardía; son menos exigentes y se pueden retrasar más en el tiempo. La satisfacción de las necesidades superiores deparará más felicidad y conducirá a un crecimiento mayor de la persona, asimismo requiere de un entorno externo más apropiado. La cobertura de las necesidades tiende hacía el perfeccionamiento, el fortalecimiento y el desarrollo sano de la persona. Modelos de sistemas: Usan la teoría general de sistemas como base para describir los elementos de una situación de enfermería. El concepto de sistema constituye la noción central, entendiendo por tal el conjunto organizado de elementos o partes que actúan e interactúan coordinadamente para alcanzar determinados objetivos. Existen dos tipos de sistemas: Sistemas cerrados. Se basan en si mismos, se consideran aislados del medio circundante y no existe en ellos importación o exportación de energía en cualquiera de sus formas. Sistemas abiertos. Funcionan en base al intercambio con el exterior; todo organismo vivo es, ante todo, un sistema abierto. Los sistemas se organizan internamente mediante una estructura de niveles

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jerárquicos llamados subsistemas. Las propiedades de los sistemas abiertos son las siguientes: Totalidad. Cada una de las partes está relacionada de tal modo con las otras que un cambio en una de ellas provoca un cambio en todas las demás y en el sistema total. Equifinalidad. Puede alcanzarse el mismo estado final partiendo de diferentes condiciones iniciales y por diferentes caminos. Retroalimentación. Parte de la salida de un sistema vuelve a introducirse en el sistema como parte información acerca de dicha salida. Además, con los avances que se han producido a lo largo de todo este siglo comenzaron a proliferar asociaciones, agrupaciones, etc., nacionales e internacionales, como son: CIE: Consejo Internacional de Enfermeras. Su propósito declarado es establecer y mantener normas elevadas del servicio de enfermería. OMS: Organización Mundial de la Salud. Es un comité de la ONU. CICIAMS: Comité Internacional Católica de Enfermeras y Asistentes Médico Sociales. Su origen data de 1928 y sus objetivos son: Fomentar la creación y el desarrollo de las asociaciones católicas. Cooperar al desarrollo general de esta profesión y promover una acción sanitaria y social conforme a los progresos de la técnica y a los principios de un orden cristiano. Coordinar los esfuerzos de las asociaciones profesionales católicas. Hoy la enfermería se ocupa de los cuidados del enfermo y otros trabajos relacionados con la prevención y la salud pública. Esto abarca las funciones y los deberes a cargo de quienes han recibido formación y preparación en el arte y ciencia de la enfermería, por lo general en la ayuda a los médicos y otros profesionales sanitarios. El nivel de la educación sanitaria requerida para una enfermera varía según los países. Muchas de las variadas obligaciones del personal de enfermería son de naturaleza técnica, desde la toma de la tensión arterial hasta el manejo de sistemas de soporte vital en unidades de cuidados intensivos. Además, el personal de enfermería debe ser maestro, consejero y administrador, preocupado por la promoción y mantenimiento de la salud de los pacientes, así como por proporcionar los cuidados necesarios cuando éstos se encuentran enfermos. El personal de enfermería tiene funciones dependientes e independientes. Las primeras son aquellas que deben ser llevadas a cabo bajo las órdenes de un médico, e incluyen actividades como las de administrar medicación, vendar y curar heridas. Las funciones independientes son aquellas que el personal de enfermería lleva a cabo bajo su propio juicio profesional. Entre estas obligaciones se incluyen el lavado de los enfermos, las posturas de los pacientes para prevenir contracturas articulares, la educación a los pacientes para que aprendan a curarse ellos mismo y la asesoría nutricional. A medida que pasaban los años, aunque seguía trabajando, su carácter se fue dulcificando y su sentimiento de muerte inminente se hizo menos preocupante.

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En 1895 escribió: “He perdido mucho con los fracasos y las desilusiones, también con el dolor, pero la vida es más preciosa para mí ahora, en mi vejez…, hay tanto por lo que vivir…”. En 1901 perdió la vista, y en 1906, los empleados de su casa informaron al Ministerio de la India que no le enviasen más documentos para trabajar a causa de su avanzada edad. En 1907, el rey Eduardo VII le concedió la Orden del Mérito, y en 1909, el Gobierno dictó la Ley de Pobres, según las recomendaciones de Florence. En 1910, en Nueva York, se celebró el Jubileo de la Escuela de Enfermería Nightingale, pues para entonces, más de 1.000 escuelas funcionaban ya en América. Ese mismo año, 1910, falleció a los 90 años. OBRAS DE FLORENCE NIGHTINGALE: 1851. The institution of Kaiserwerth on the Rhine, for the practical training of deaconesses, under the directionof the Rev. Pastor Fliedner, embracing the support and care of a hospital, infant and industrial schools,and a female penitentiary [La institución de Kaiserswerth del Rin, para la formación práctica de las diaconisas, bajo la dirección del pastor Fliedner, incluido el apoyo y el cuidado de un hospital, de escuelas para niños y de aprendizaje, y de un penitenciario de mujeres]. Londres, Colonial Ragged Training School. 32 págs. 1858. -Notes on matters affecting the health efficiency and hospital administration of the British Army foundedchiefly on the experience of the late war. Presented by request to the Secretary of State for War [Notas sobre las cuestiones relativas a la eficacia del hospital y de la administración del ejército británico, basadas principalmente en la experiencia adquirida en la última guerra. Presentadas a petición del Secretario de Estado para la Guerra]. Londres, Harrison & Sons, 567 págs -Subsidiary notes as to the introduction of female nursing into military hospitals in peace and in war.Presented by request to the Secretary of State for War [Notas subsidiarias sobre la introducción de la enfermería femenina en los hospitales militares, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra. Presentadas a petición del Secretario de Estado para la Guerra]. Londres, Harrison & Sons. 133 págs. 1859. Notes on hospitals: being two papers read before the National Association for the Promotion of Social Science, at Liverpool, in October 1858. With the evidence given to the Royal Commissioners on the State of the Army in 1857 [Notas sobre los hospitales: compuestas por dos textos leídos ante la Asociación Nacional para la Promoción de la Ciencia Social, en Liverpool, octubre de 1858.]. Londres, John W. Parker & Sons. 108 págs. 1860. -Notes on nursing: what is and what is not [Notas sobre los cuidados de enfermería: lo que son y lo que no son]. Londres, Harrison. 70 págs. - Suggestions for thought for searchers after religious truth [Sugestiones para reflexión destinadas a los que buscan la verdad en la religión]. 3 vols. Londres, Eyre & Spottiswoode. (Edición privada.) 1863.

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- How people may live and not die in India [Cómo las poblaciones pueden vivir en lugar de morir en laIndia]. Londres, Emily Faithfull. 11 págs. - Notes on hospitals [Notas sobre los hospitales]. Tercera edición. Londres, Longmans. 187 págs. -Sanitary statistics of native and colonial schools and hospitals [Estadísticas sanitarias de las escuelas y de los hospitales nacionales y coloniales]. Londres. 67 págs. 1865. The organization of nursing in a large town (an account of the Liverpool nurses’ training school). With an introduction by Florence Nightingale [La organización de las enfermeras en una gran ciudad (una descripción de la escuela de formación de enfermeras de Liverpool. Introducción de Florence Nightingale)]. Liverpool. 103 págs. 1867. Suggestions on the subject of providing, training, and organising nurses for the sick poor in workhouse infirmaries [Sugestiones para suministrar, formar y organizar las enfermeras para los enfermos pobres en las enfermerías de empresa]. En: Report of the committee on cubic space of metropolitan workhouses with papers submitted to the committee. Parliamentary Blue Book, págs. 64-79. 1871. Introductory notes on lying-in instructions. Together with a proposal for organising an institution for training midwives and midwifery nurses. By Florence Nightingale [Notas de introducción sobre lasmaternidades: con una proposición para organizar una institución destinada a formar comadronas y enfermeras de obstetricia. Por Florence Nightingale]. Londres, Longmans, Green & Co. 110 págs. 1873. -A “Note” of interrogation [Un punto de interrogación]. Frasers magazine. Mayo, págs. 567-77. -A sub-“Note” of interrogation. What will our religion be in 1999? [Un nuevo punto de interrogación. ¿Qué será nuestra religión en 1999?]. Frasers magazine, págs. 2536. 1874. -Life or death in India. A paper read at the meeting of the National Association for the Promotion of Social Science, Norwich, October, 1873. With an appendix “life or death by irrigation” [Vivir o morir en la India. Texto leído en la reunión organizada por la Asociación Nacional par la Promoción de la Ciencia Social, Norwich, octubre de 1873. Con el anexo, “La irrigación, cuestión de vida o muerte”]. Londres, Harrison & Sons. 63 págs. -Suggestions for improving the nursing services of hospitals and on the method training nurses for the sick poor [Sugestiones para mejorar los servicios de enfermería en los hospitales y método de formación de enfermeras especializadas en los cuidados a los pobres]. 18 págs. 1876. Metropolitan and National Association for providing trained nursing for the sick poor. On trained nursing for the sick poor [Asociación metropolitana y nacional para el suministro de cuidados de enfermería a los pobres por enfermeras formadas. Acerca del tema de la formación de enfermeras especializadas el cuidado a los pobres]. Londres, Spottiswoode & Co. 12 págs. 1879.

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A missionary health officer in India [Un misionero, oficial de salud en la India]. En: Good words (tres artículos), julio, agosto y septiembre de 1879. págs. 492-496, 565571 y 635-640. 1882. “Nurses, training of” and “Nursing the sick” [“Enfermeras, formación de las” y “Cuidados para los enfermos”]. En: Quain´s dictionary of medicine, págs. 1038-1043; 1043-1049. 1892. Three letters [Tres cartas]. En: Report of the training of rural health missioners and of their village lecturing and visiting under the Bucks County Council: 1891-1892. Winslow, Reino Unido, E.J. French, 50 págs. 1893. “Sick-nursing and health-nursing” [Cuidados a los enfermos y cuidados sanitaios]. En: Woman’s mission: a series of congress papers on the philantropic work of women by eminent writers. Londres, Sampson Low, Marston & Co., págs. 184-199. 1894. Health teaching in towns and villages. Rural hygiene [La enseñanza de los cuidados sanitarios en las ciudades y en los pueblos. La hiiene rural]. Londres, Spottiswoode & Co. 27 págs. EL MUSEO FLORENCE NIGHTINGALE: Se encuentra situado en Londres en unas dependencias habilitadas en el St Thomas` Hospital. El establecimiento reúne la doble condición de museo y centro de interpretación de la vida y obra de la que es considerada la impulsora de la enfermería profesional en Europa. En él se encuentra una serie de objetos personales, entre ellos la caja de medicinas y la famosa linterna que utilizó durante su estancia en la Guerra de Crimea. También podemos encontrar algunas maquetas, ilustraciones y cartas personales, así como reproducciones de las estadísticas de mortalidad que Florence elaboro para que las autoridades gubernamentales tomasen conciencia de las desastrosas consecuencias que las pésimas condiciones higiénicas estaban causando entre los soldados. El centro se completa con unas sala de proyección y un centro de recursos a disposición de investigadores. LA MEDALLA FLORENCE NIGHTINGALE: Es una medalla que se otorga a enfermeros/as diplomados así como para auxiliares voluntarios (hombres y mujeres) que sean miembros activos o colaboradores regulares de una la Sociedad de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja, o de una institución de asistencia médica o de enfermería afiliada a la Sociedad Nacional de que se trate para honrar a las personas que se hayan distinguido, en tiempo de guerra o en tiempo de paz, por: Una valentía y una entrega excepcionales a favor de heridos, enfermos, inválidos o a favor de poblaciones civiles, víctimas de un conflicto o de una catástrofe. Servicios ejemplares y espíritu pionero y creativo en los ámbitos de la prevención, de la salud pública y de la formación a los cuidados de enfermería.

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JURAMENTO DE FLORENCE NIGHTINGALE: El juramento de Florence Nightingale fue redactado por una comisión especialmente nombrada por el colegio Farrand del Hospital Harper, de Detroit, en el año 1893. Se decidió darle este nombre porque Florence Nightingale simboliza a la enfermera ideal.

“Juro solemnemente ante Dios y en presencia de esta asamblea llevar una vida digna y ejercer mi profesión honradamente. Me abstendré de todo cuanto sea nocivo o dañino, y no tomare ni suministrare cualquier sustancia o producto que sea perjudicial para la salud. Haré todo lo que esté a mi alcance para elevar el nivel de la enfermería y considerare como confidencial toda la información que me sea revelada en el ejercicio de mi profesión, así como todos los asuntos familiares en mis pacientes. Seré una fiel asistente de los médicos y dedicare mi vida al bienestar de las personas confiadas a mi cuidado”.

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FLORENCE NIGHTINGALE: LA LEYENDA