Page 94

conclusión de que había hecho lo correcto. Estuviera embarazada o no, casarse con Esmeralda tenía sentido: eran compatibles en la cama y fuera de ella. Había mostrado interés en el bienestar de su gente, y una asombrosa facilidad para adaptarse al país y a sus costumbres. Era inteligente. Zaid estaba seguro de que comprendería que rechazarlo no era una opción posible.  

–No. Por primera vez desde que lo conocía, Zaid se quedó sin palabras. También ella, dado que jamás había soñado con escuchar de sus labios las últimas palabras que había pronunciado: «Cásate conmigo». Su respuesta había brotado de la convicción de que era un error. De la misma manera que lo había sido la otra ocasión en la que había recibido una proposición de matrimonio. «Cásate conmigo». No había habido el menor sentimentalismo, sino la solemnidad equivalente al redoble de tambores. Zaid había llegado a la conclusión durante los diez días que no se habían visto y en los que le había hecho permanecer en palacio con la excusa de que debía descansar; y aparentemente, la decisión estaba tomada, con o sin su aprobación –¿Qué has dicho? –preguntó Zaid perplejo. –Que no me voy a casar contigo. Sabes perfectamente que es una propuesta basada exclusivamente en la posibilidad de que esté embarazada. Zaid se acercó en tensión a Esme, que se encontraba en uno de tantos preciosos jardines que rodeaban el palacio. En lo días precedentes, lo había explorado a su antojo, y cada nuevo descubrimiento la había dejado asombrada. En esos días se había dado cuenta además, de que estaba enamorándose Ja’ahr y de su gente. Intuir que durante sus recorridos anhelaba encontrarse con su sultán y que lamentaba no seguir viajando con él por el país, la inquietaban. Mirándola perplejo, Zaid dijo:

Profile for Lucía Elisa Aguirre Ramírez

Maya Blake - El Sultán Y La Plebeya  

Maya Blake - El Sultán Y La Plebeya  

Advertisement