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–Olvídalo. Puede que muera antes de todo eso. –¡No hables así! –exclamó Esme. –¿Por qué no? Se ve que confiaba demasiado en que hubieras olvidado el pasado… Se interrumpió al ser asaltado por un violento ataque de tos y el sonido simultáneo de las cadenas. Se llevó la mano a la boca y cuando la bajó, sucedieron tres cosas simultáneamente. A Esme se le encogió el corazón al ver su mano manchada de sangre; su padre la miró un instante antes de que se le pusieran los ojos en blanco y su cuerpo se deslizara hacia un lado de la silla y Zaid entró en la habitación, justo cuando Esme se lanzaba hacia su padre. –¡Esmeralda! Esta apenas oyó su voz ni notó que se acercara al caer ella de rodillas junto a la silla de ruedas. –¡Papá! –Sepárate de él, Esmeralda. –¡No! –aterrada, Esme puso la mano en la mejilla de su padre–. ¡Papá! No obtuvo respuesta. Zaid habló en árabe precipitadamente y Esme oyó el sonido de pasos corriendo. –Esmeralda. Unas manos fuertes la asieron por los hombros. Ella se volvió a ciegas y asiendo las solapas de Zaid suplicó: –Haré lo que quieras. Por favor, ayúdalo.

Profile for Lucía Elisa Aguirre Ramírez

Maya Blake - El Sultán Y La Plebeya  

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