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pensar en el pasado? –Solo necesito diez minutos –insistió ella. –No dispongo de tanto tiempo, Esmeralda. Solo he salido para despedirme de ti. –Para anunciarme que me envías de vuelta a Ja’ahr podías haberme mandado un mensaje. Zaid resopló con impaciencia. –No quiero pelearme contigo. –Claro, porque lo único que quieres de mí es que te obedezca. Zaid bajó la mirada a su vientre. –Dadas las circunstancias, preferiría que lo vieras como colaboración, y no como obediencia. Esme sitió una dolorosa presión en el pecho. –Ya sé que no soy más que el vientre que cobija a tu hijo, pero deberías pensar también en mi estado de ánimo. Zaid la miró desconcertado, pero en ese instante entró Fawzi. –Alteza, lo están esperando. Zaid resopló resignado. –Enseguida voy. Esme no pudo evitar decir con sarcasmo: –Por supuesto que irás. Él entornó los ojos: –Esmeralda… Ella lo despidió con un gesto de la mano a pesar del dolor que le retorcía las entrañas. –Tranquilo, Zaid. Entiendo que tienes tus prioridades. Ya nos veremos cuando me toque el turno. Y entonces hizo lo que él había hecho en numerosas ocasiones. Dejarlo plantado, mirando al vacío. En el viaje de retorno, Esme se encerró en la suite principal con su almohada como única compañía. Zaid no podía haber sido más claro: ella era solo un medio para sus fines. La había llevado a París para presionarla y hacerle aceptar el matrimonio. En cuanto había aceptado su puesto en el tablero de ajedrez, había dejado de serle necesaria. Y no había ocultado en ningún momento que su principal motivo era el bienestar de su gente y de su heredero.

Profile for Lucía Elisa Aguirre Ramírez

Maya Blake - El Sultán Y La Plebeya  

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