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LAS GRANDES TRANSFORMACIONES DEL SIGLO XIX Transportes y distancias A partir de la revolución industrial se inició una serie de transformaciones en las operaciones fabriles lo que trajo como consecuencia una mayor productividad y eficiencia en la elaboración de productos que requirieron de rápida movilización resolviéndose con la aplicación de máquinas de vapor a los medios de transportes terrestres y marítimos. La invención de la locomotora utilizando el acero para su construcción y el vapor para moverla, aumentó la capacidad de carga de los transportes. Fue George Stenphenson quien construyó la primera locomotora de vapor en 1814. Tal hecho tiene como antecedente el primer barco de vapor construido por Robert Fulton en 1807, quien probó la capacidad del barco para navegar contra la corriente en una demostración hecha ese año en las aguas del río Hugson. El logro de Fulton pronto fue imitado por técnicos e ingenieros de otros países como Inglaterra, Alemania y EEUU, creándose embarcaciones que devoraron las distancias oceánicas en la mitad del tiempo que empleaban las naves de vela. Los ferrocarriles aparecieron en el año 1823 y fue el propio Stephenson quien construyó la primera línea ferroviaria en Inglaterra. Pronto las vías férreas se extendieron por toda Europa y los Estados Unidos y las locomotoras se fueron perfeccionando hasta llegar a las que utilizan diesel como combustible y otras que son impulsadas por energía eléctrica. Estas transformaciones en los medios de transportes trajeron aparejados cambios en al maquinaria de las fábricas a las que se les adaptó los avances tecnológicos con el fin de obtener mayor producción que se reflejó en la búsqueda agresiva en los mercados dando lugar a una feroz competencia entre los países más desarrollados cuyo colonialismo los impulsó a expoliar los recursos naturales de las colonias y a la vez enviarles los productos ya transformados. En volumen de las mercancías y de las materias primas que movieron los trenes y los barcos de carga fue de tal magnitud que casi no quedó lugar en el mundo donde no estuvieran presentes ambos medios de transportes. Un aspecto importante que se debe considerar en ese proceso es la fabricación de maquinaria para cubrir los requerimientos de la industria mundial. Los EEUU, Alemania, Inglaterra y Francia, tomaron la delantera en ese rublo.


Una consecuencia de la transformación de los medios de transporte fue la movilización de la población pues se abarataron los costos tanto de los pasajes como el flete de los objetos y mercaderías. El hombre se pudo desplazar con suma facilidad hacia los centros de trabajo donde podía emplearse en la industria, el comercio o en el sector de servicios, produciéndose así cambios en la distribución de la población mundial que ya se habían gestado al establecerse las industrias porque éstas tienden a concentrar trabajadores alrededor del centro fabril. Durante el siglo XIX muchas personas abandonaron el medio rural y se fueron a las ciudades en busca de mejorar su nivel de vida con un ingreso salarial digno y permanente que el campo no les podía asegurar. Alemania, EEUU e Inglaterra vieron aumentar su población en unos cuantos años, llegando las ciudades a concentrar más de la mitad de la población total de sus respectivos países. La emigración también se dio entre continentes y países, como el desplazamiento de europeos al continente americano, que llegaron principalmente a los EEUU, Argentina, Brasil y Canadá.

El desarrollo industrial y sus efectos. Las migraciones internas y el surgimiento de las ciudades modernas. El auge industrial desplazó a los talleres artesanales y manufactureros que no pudieron resistir el embate de las grandes fábricas cuya producción en serie abarataba costos llevando a la ruina a numerosas familias, motivándolas a emigrar a las ciudades y poner su fuerza de trabajo al servicio de las fábricas e industrias. Muchos artesanos y campesinos cambiaron sus antiguas ocupaciones y se convirtieron en obreros. Pero el desarrollo industrial trajo con las migraciones el hacinamiento en las ciudades donde las familias vivían prácticamente amontonadas y carentes de los más elementales servicios como el agua y el drenaje. Al problema de viviendas se sumaba la falta de escuelas para educar a los hijos y las constantes epidemias que mermaban el crecimiento poblacional tales como la tifoidea, el cólera, la difteria y el tifus. Las crisis económicas también afectaban a los trabajadores al producirse el desempleo que los obligaba a emigrar de una ciudad a otra y en ocasiones, de un país a otro.


Los nuevos productos y las transformaciones de la vida cotidiana. El surgimiento de la industria trajo consigo la aparición de nuevos productos que antes el hombre no conocía ni consumía, a tal grado que su producción en serie los abarató tanto que cualquier persona podía conseguirlos a bajo precio como las harinas de trigo, mermeladas, miel, pan de caja, frituras y muchos otros productos industrializados, transformando la vida cotidiana de comunidades enteras que se sucumbían bajo el influjo de la publicidad y sobre todo por la facilidad que representaba el tener dichos productos de una manera rápida. Se fabricaron muchos productos para la cocina y el homenaje de casa, así como las prendas de vestir revolucionaron la moda entre la clase adinerada. El pueblo pudo adquirir ropa hecha de tela de algodón por un precio accesible. Todo ello conllevó también el cambio de mentalidad de la población e influyeron en su modo de vida.

La producción en serie e innovaciones en las comunicaciones y los transportes. Hacia finales del siglo XIX el progreso industrial y tecnológico llevó a la producción en serie. Esta forma de producción consistía en simplificar el trabajo el proceso productivo mediante cadenas de producción en las que cada trabajador ejecutaba únicamente un paso de dicho proceso. Ningún obrero ejecutaba otra acción que la que le correspondía hacer. La producción en serie fue ideada por un ingeniero estadounidense llamado Frederik Taylor con la finalidad de optimizar el trabajo de los obreros y el uso de las máquinas para obtener el máximo rendimiento. Las ideas de Taylor fueron retomadas por el empresario Henry Ford quien las aplicó con gran éxito en la industria de automóviles. Dado que el aumento productivo y la disminución de los costos de las mercancías que se observaba gracias a la producción en serie, fue tan grande, este sistema fue adoptado por las industrias de todos los ramos de todas las naciones del mundo, de tal forma que llegó a construir la principal manera de organización de trabajo dentro de las industrias del siglo XX hasta nuestros días.


La revolución industrial dio lugar al desarrollo extraordinario de los transportes, como la distribución masiva de los productos permitió abaratar sus costos y abrir nuevos mercados en regiones alejadas se necesitaba agilizar el desplazamiento de las mercancías hacia diversos sitios en ocasiones distantes o de difícil acceso para colocarlas en los mercados. El barco de vapor fue uno de los medios de transporte que experimentó grandes avances en el siglo XIX. Hacia mediados del siglo se creó la necesidad de construir barcos de grandes infraestructuras que simplificaran su desplazamiento y al acortar las distancias agilizaran el transporte de mercancías y personas. En 1869 se inauguró el Canal de Suez, al unir el Mar Mediterráneo con el Mar Rojo que facilitó el tránsito marítimo entre Europa, África Oriental, Asia y Oceanía. Hacia finales de siglo, comenzó la construcción del Canal de Panamá, inaugurado en 1914. La cuna del automóvil como ahora lo conocemos, fue Alemania. Al final de la década de 1880, Gottlieb Wilhelm Daimler y Carl Friedrich Benza, inventaron ese medio de transporte que revolucionó en el siglo las industrias del concreto para construir carreteras y la del caucho para fabricar neumáticos. Por su parte en 1903, los hermanos Rait, lograron hacer volar satisfactoriamente el primer aeroplano. Las telecomunicaciones también progresaron notablemente en la segunda mitad del siglo XIX. El telégrafo, inventado en la primera mitad del siglo, permitió la comunicación confiable a distancia. Consistía en el envío de pulsos eléctricos de corta duración a través de un cable. Para comunicarse alta manera, Mor se inventó la clave que lleva su nombre consistente en codificar cada letra o número mediante puntos y rallas. En 1858 se tendió a través del Océano Atlántico un cable telégrafo que por vez primera permitió la comunicación instantánea entre dos continentes. En 1876, el estadounidense Alejandro Graham Bell, inventó el teléfono. El descubrimiento de las ondas electromagnéticas, en 1867, dio origen a la transmisión por radio. En 1898, Guillermo Marconi, transmitió el telegrama a través de dichas ondas. Todos estos inventos de la segunda mitad del siglo XX fueron los percusores de la era de la comunicación global.


¿CÓMO ERA LA ESCUELA DEL SIGLO XIX Y CÓMO ERA LA SOCIEDAD EN LA QUE SE DESARROLLÓ? La Educación en la primera mitad del siglo XIX La característica fundamental de este periodo son sus fuertes cambios anunciados que perpetuarían en el futuro. Surgieron cambios en todos los ámbitos de la vida y en el conocimiento. La Revolución Industrial, provocó cambios profundos en la economía y en la tecnología. La ciencia y la economía se retroalimentarían. En política, las nuevas ideas de los anteriores siglos sentarían las bases para las revoluciones que se explayarían por el mundo mediante el imperialismo. Se buscarían lealtad en el movimiento obrero que pedía el sufragio universal. En filosofía surgían los principios de la mayoría de las corrientes del pensamiento contemporáneo, como el idealismo absoluto, el materialismo dialéctico, el nihilismo y el nacionalismo. El arte quedaría representado en movimientos como el impresionismo. Con la revolución industrial los modos de producción se han transformado. El desarrollo industrial determina los nuevos rumbos de la educación, la cual incluye la capacitación a masas obreras. El tema de la pedagogía moderna será la instrucción técnico-profesional. La educación se dividía en dos caminos: bien reproducen en la fábrica los métodos “platónicos” del aprendizaje artesanal, la observación y la imitación o bien, desarrollar escuelas técnicas, científicas y profesionales, pero con la estructura anterior. Sin embargo durante este periodo, surgen muchas utopías educativas de acuerdo a varios principios como la benevolencia, la cooperación o la hermandad entre los hombres. Ellos abarcan desde el cooperativo de Fourier, hasta el socialismo de Saint Simón hasta el anarquismo de Bakunin entre otros. El capitalismo de entonces era tan cruelmente explotador que mucha gente se abraza a estas utopías. En el siglo XIX con la Revolución Francesa se introdujo definitivamente, el concepto de escuela pública. Además, fue un período en el que los sistemas nacionales de escolarización se organizaron en el Reino Unido, en Francia, Alemania, Italia, España y otros países europeos. Las nuevas naciones independientes de América Latina, especialmente Argentina y Uruguay miraron a Europa y a Estados Unidos buscando modelos para sus escuelas. En otros países como Japón, que había abandonado su tradicional aislamiento e intentaba occidentalizar sus instituciones, tomó las experiencias de varios países europeos y de Estados Unidos como modelo para el establecimiento del sistema escolar y universitario moderno. Nos encontramos además en un periodo donde hay una batalla pedagógica, entre conservadores y realistas. De esta forma surgieron numerosos cambios en la pedagogía tanto en las escuelas infantiles (que comienzan a extinguirse), elementales, secundarias (que se articulan en humanísticas y científico-técnicas) y en la misma universidad (nuevas facultades).


Se entiende que la escuela es para todos y nacela escuela maternal. El libro de texto se difunde y al tratarse de escuelas normalistas, se favorece la investigación didáctica. En las escuelas infantiles, la primera infancia debía ser vigilada, educada e instruida, pero pasan a ser centros de formación y en lugar de ser centros tan disciplinados. Estas escuelas, dejan de actuar como beneficencias o instituciones de disciplina a ser institutos educativos de primera instrucción. Mientras se van formando nuevas escuelas por toda Europa y para todos tanto para ricos como humildes. Además, se impartían castigos severos a los niños que se portaban mal en las salas de guardia, había una enseñanza religiosa, actividades al aire libre, trabajos manuales, y a partir del último año, preparación formal de la lectura, escritura y cuentas. Los métodos utilizados son el intuitivo o demostrativo, nomenclatura sistemática y cálculo mental sobre objetos concretos. Por otro lado las escuelas elementales, seguirán dos modelos: el de enseñanza mutua (sistema de formación implicada por unos alumnos encargados de enseñar a otros alumnos en el contexto escolar) y el modelo de Pestalozzi (consideraba que solo la educación podía lograr una ley, una armonía con la naturaleza, por lo que el niño debe ser libre para tener contacto con todo lo que le rodea). Se forman escuelas de agricultura, comercio, artes y oficios, sociedades de apoyo a la industria y artes manuales. En estas escuelas, los alumnos estudian conjuntamente tanto si eran nobles como si eran campesinos. En Inglaterra se establecen escuelas donde asisten artesanos. En ellas se imparten aritmética, geométrica, mecánica, dibujo, física y química. Se fundan institutos de mecánica para instruir a obreros en los principios científicos de las matemáticas y de las manufacturas. Sin embargo, en Francia, hay exceso de escuelas de arte y oficios y se teme que los obreros progresen ya que significa herencia de la revolución. Serán los modos de producción y los dueños de las fábricas, los que establecen las necesidades y orientaciones de la educación. La legislación sobre las fábricas contiene disposiciones acerca de la necesidad de instrucción de los niños antes de su entrada en la fábrica, mientras que desaparece el tradicional aprendizaje de taller controlado por las corporaciones de artes y oficios. La universidad se verá renovada a mitad del siglo XIX. Las ciencias matemáticas y naturales acaban por separarse del tronco de las artes. Además, se forman facultades y las altas escuelas de ingeniería es decir dejan de ser universidades y se empiezan a especializar.


Las grandes transformaciones del siglo XIX