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Laura Arosa García nº1 Lucía Castro Domínguez nº2 Christian Fondo Pérez nº4 Lorena Martínez Castro nº9


Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte a単os en tierra de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero. Antonio Machado


Estudios Empecé mis estudios de bachillerato en 1889 a la temprana edad de 14 años, es en esa época cuando me aficioné al teatro, junto a mi hermano desde hace antaño.


Y empecé a asistir a tertulias y conferencias, interrumpí varias veces mis estudios, afectado por los problemas e interferencias, de mi padre por tuberculosis en 1893 como referencias.


Romances Conocí a Leonor en 1907 con la que me casé dos años después, pero ella cayó enferma de tuberculosis aquel horrible mes, lo que me inició una gran depresión.


Soledad sequedad. Tan pobre me estoy quedando, que ya ni siquiera estoy conmigo, ni se si voy conmigo a solas viajando. Antonio Machado


Años más tarde, precisamente, en 1928 conocí a una auténtica dama, en Segovia, de la que me enamoré perdidamente, llamada Pilar de Valderrama.


Si yo me muero antes que tú, irás algún día a esperarme en secreto allí, en nuestro rincón. Me verás a tu lado como me ves ahora y me leerás tus versos con temblorosa voz. Antonio Machado


Mis últimos días Dos días antes de que la muerte me frunce el ceño, le escribo una carta a mi querido amigo que dios lo ampare, y dormí el último y plácido sueño, en el sencillo pueblo de Collioure.


Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre el mar. Antonio Machado


Muerte Morí el 22 de febrero de 1939 con el crujir de otra rama, pues la muerte me sobrevino y no pude hacer nada, esa tarde, miércoles de ceniza, me desvanezco en la nada, mientras yacía inmóvil en cama.


Mi hermano recibe una carta despuĂŠs de unos meses, en las primeras horas de la maĂąana, solicitando en su nombre y en el de los escritores franceses, que el entierro se verificase en ParĂ­s, Francia.


Pero mi hermano decidió que yo debía quedarme allí, y así quedé en la tumba de la familia de una buena señora, amiga íntima de la dueña del hotel al que un día fui.


Mis últimos versos fueron: “Estos días azules y este sol de la infancia”


Antonio machado