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Domingo, 30 de agosto, 2009

Clavos ardiendo La obesidad mórbida y las i este otoño cojo la griEl balcón dificultades respiratorias figupe, me muero seguro radas, créanme, son peores porque tengo patologíque las reales. Se sufre más. as previas: Soy escritor. La esLean ustedes «Crimen y casticritura es una enfermedad go» y díganme si eso ha podicrónica, no lo duden. Imagido salir de una cabeza sana. Y nen una persona sana de quien dice «Crimen y casticuerpo y alma (a mí se me go» dice cualquier texto de ocurre Federico Trillo). Verlaine o de Santa Teresa de ¿La tienen ya en la cabeza? Jesús (Santa Teresa estaba pePues esa persona sólo podría JUAN JOSÉ MILLÁS or que Verlaine, la pobre). escribir circulares. No tengo No me quejo, el Gobierno nada en contra de las circulares, pero la literatura es otra cosa. Para es- hace lo que puede, que es controlar el vicribir como Dios o Kafka mandan, es ne- rus, y la oposición lo que debe: expandirlo. cesario ser obeso mórbido o tener dificul- Parece mentira que una persona tan seria tades respiratorias, todo ello en sentido fi- como Ana Pastor haga declaraciones que originan confusión en vez de ayudar. Pero gurado.

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✔ Premio «Importante» de

INFORMACION, Manuel Ferrando se llevó a todos los trabajadores de su empresa para volcarse y ayudar en la medida de lo posible en la catástrofe del «Prestige» en Galicia

por Juanjo Payá

Vinculado al sector del turismo y la restauración, el empresario Manuel Ferrando es un coleccionista de altos vuelos. Entre su amplio repertorio de objetos y archivos, Ferrando posee varios aviones militares españoles de los

Manuel Ferrando

años 40, así como un gran número de carteles de cine y coches antiguos que le han convertido en el «recuperador y conservador» de un importante patrimonio español que a punto estuvo de su extinción.

Empresario Apasionado de aviones y coches antiguos LUCÍA BURBANO

Trazos

DOBLES VIDAS

más a Trillo que al virus. ¿Y qué culpa tiene el Gobierno de que Trillo tenga cara de virus? Las circulares hacen tanto daño como la literatura. Yo trabajé hace años en una es que hay oposiciones que están mucho oficina siniestra cuyo director lanzaba peor de la cabeza que los escritores y encitres circulares diaria. Bostezaba y le salía ma no producen una circular. Todas eran obras literarias. amenazantes, en todas se El Gobierno hace lo que puede, Agotado el asunto prohibía algo, todas estaban que es controlar el virus, y la de las escuchas telemal escritas. Un compañero fónicas, que evidense suicidó por culpa de estos oposición lo que debe: expandirlo. temente era falso textos infectos, pero no se Parece mentira que Ana Pastor de toda falsedad, se pudo demostrar, de modo van a agarrar ahora que el asesino comenzó emihaga declaraciones que originan al virus de la gripe tiéndolos hasta que se lo lleconfusión en vez de ayudar como el que se agavó un tumor de cerebro. Si rra a un clavo arpudiéramos repasar todas las diendo. Es duro, pecirculares que firmó Trillo ro no resulta raro cuando era ministro, nos en alguien que viequedaríamos espantados. Pene de agarrarse al clavo de ETA. No tardaro para que te reconozcan la categoría de rán en decir que el Gobierno persigue virus tienes que ser más bajo. ❏

✔ Carteles de cine de España y todo el mundo. Ferrando cuenta con una de las colecciones más poderosas del mundo en este ámbito, que le han llevado a exponer en numerosas poblaciones y municipios de toda España ✔ En Inglaterra nace su pasión por el coleccionismo, donde aprendió a apreciar todas y cada una de las cosas que nos rodean

anuel Ferrando no es un empresario corriente. No viste chaqueta ni corbata, emplea por el contrario pulseras variopintas de cualquier mercadillo, y luce una larga y arreglada melena. La formación de Manuel Ferrando transcurre en Inglaterra, donde no solamente conoció a los Beatles, sino que adquirió el amor por el arte, los libros y por todo aquello que nos rodea. «Allí nació mi voluntad por el coleccionismo, que pude desarrollar posteriormente gracias al apoyo de mi familia», apunta. Al fallecer su padre, los acontecimientos se precipitan, y regresa a España donde funda dos empresas. Y así empezó a flotar aviones ingleses rumbo a Calpe y tierras alicantinas, potenciando una industria «que nada tiene que ver con lo que existe hoy, era un sello diferente». En los numerosos viajes comerciales por España y Europa, amplió y consolidó sus negocios. Pero también le sirvieron para extender una red de contactos que se revelaron decisivos para recuperar objetos españoles guardados por sus dueños en los desvanes, o, en el caso del extranjero, que habían sido exportados o eran propiedad de los exiliados. «Dejaba tarjetas por todos lados y, al cabo

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Manuel Ferrando, haciendo el símbolo de la victoria, en el centro de la imagen, en uno de sus aviones militares, junto a juguetes, coches...

«Cuando compro, nunca regateo» de unos años, empecé a recoger los frutos. Me llamaban, ofrecían y les pedía que me lo enviaran por correo. Nunca regateaba. Y eso creó una seriedad y una buena relación», añade Ferrando. Fascinado por el diseño, su primera obsesión fueron los coches antiguos, de tal modo que empezó con uno y terminó decorando todo su garaje con máquinas de los años 40 y 50. «Después me ofrecían carteles de Moros y Cristianos de Alcoy de 1924 de Rigoberto Soler. Luego, uno de la Guerra Civil que un abuelo se encontró bajo una teja. Después una publicidad de un jabón... Y así comenzó todo», afirma.

Sin duda, una de las colecciones más apasionantes de Manuel Ferrando es la de carteles de cine. Una afición que comparte con su familia. «El dibujante de carteles tiene que ser un buen autor, porque la gente no sabía leer antes. Es difícil dar con estos carteles porque el papel era un material muy solicitado por entonces, ya que las mujeres lo utilizaban para forrar los armarios, mesitas de noche y demás. Como algo anecdótico, he tenido que comprar a veces armarios enteros porque contenían carteles cortados y pegados en su interior», agrega. En una ocasión, Ferrando leía la prensa rumbo a Madrid cuando se tropezó con la

noticia que informaba de una subasta de aviones militares de los años 40 en Albacete. Ferrando canceló todas sus reuniones y viajó a tierras manchegas. Tras un vistazo a los flamantes y cuidados aparatos, Ferrando se encontró un hotel lleno de codiciosos empresarios extranjeros que mencionaban la oportunidad como «algo único en este país tercermundista». Hasta el amanecer, impulsado por ese sinsabor, Ferrando estuvo estudiando todas las cláusulas y requisitos de la subasta. Era el año 1985, y la suerte le acompañó, cuando la mayoría de los ricos aspirantes no pudieron acceder a ésta en el último momento por la ausencia de uno de los documentos requeridos (el certificado de antecedentes penales), de tal modo que todo se quedó en casa. Manuel Ferrando está seguro que la finalidad del coleccionismo ha de ser la de rescatar la memoria para que las futuras generaciones puedan contemplar el pasado a través de estos objetos como ventanas abiertas. Y así, además, se proteja el patrimonio cultural de «nuestros abuelos». Alguien tiene que hacerlo, y él está orgulloso y feliz de contribuir a ello.


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