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Año 1 - N°01 - marzo 2012

La ciencia de la Posmodernidad: ¿DOCUMENTAR O FOTOGRAFIAR? No todo lo que brilla ES ORO

Exclusivo:

KANT Regresa luego de

siglos de silencio


contenido 03. Editorial

La ciencia, ¿qué vemos cuando vemos?

06. Reportaje La ciencia de la Posmodernidad: ¿documentar o fotografiar?

12. Entrevista

REVISTA Sinestesia Año 1 - N°1 - marzo de 2012 ¿La realidad “es”, se percibe o se construye? La sinestesia es la condición de una persona en la que los sentidos se mezclan. Puede, por ejemplo, oír colores, ver sonidos, y percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto con una textura determinada. Cada sinestésico ve el mundo de forma distinta. Trabajo final de la materia Epistemología y procesos científicos, correspondiente al primer cuatrimestre de la Maestría en Planificación y gestión de procesos comunicacionales (PLANGESCO). Cohorte 2011.

Exclusivo: Kant regresa luego de

Realizado por: Teresita Calvo Foxley Lucía Sandoval Andrade

siglos de silencio

REFERENCIAS

18. Miradas No todo lo que brilla es oro

23. Humor Caricaturas Bacteria

WALSH, Roger y VAUGHAN, Frances. Más Allá del Ego: textos de Psicología Transpersonal. Kairós/ Troquel. Argentina, 1991. SAMAJA, Juan. El lado oscuro de la razón. JVE Editores. Buenos Aires, 1996. SAMAJA, Juan. Los caminos del conocimiento, en Semiótica de la ciencia. Inédito. SAMAJA, Juan. El papel de la hipótesis y de las formas de inferencia en el trabajo científico, en Semiótica de la ciencia. Inédito. www.lanacion.com.ar/1071788-ser-spinetta www.nuestro.cl/notas/perfiles/piwonka4.htm IMÁGENES: Foto portada: Fernando Aguilar Ingimage.com Lucia Sandoval Sección Miradas: -http://www.nopuedocreer.com/quelohayaninventado/6721/bolsas-de-papel-para-amantes-feos/-http://www.briefblog.com.mx/?s=sabritas -http://www.adverbox.com/ads/wwf-save-paper/ -http://iwanttoseetheworldchange.blogspot.com. ar/2011/04/finalmente-como-reemplazar-unpasaporte.html

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En portada: fotografía de un recipiente metálico oxidado que contiene agua, sobre el que se refleja el sol. La imagen representa la realidad que cambia en los ojos del observador, pues está tomada de tal forma que no se percibe exactamente lo que es.

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En contraportada: publicidad de Rythm House. Tomado de www.interactivity.com.ar/ munecos-vudu-contra-la-pirateria Utiliza la metáfora del vudú en un mensaje contra la piratería: “la piratería online es asesinar a tu artista favorito”.

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editorial La ciencia, ¿qué vemos cuándo vemos? “Falta demasiado el sentido común. ¿Es necesario hacer un curso en la NASA para darse cuenta de que en un lugar cerrado lleno de género si encendés una bengala sucede Cromañón?”

Bienvenido al mundo real”. Después de enfrentar a máquinas que simulan forma humana, saltar edificios, y descifrar confusos códigos, Neo despierta de este aparente sueño con aquellas palabras de Morfeo. Esta escena de la película The Matrix es reveladora al momento de analizar las distintas posiciones epistemológicas en torno al conocimiento.

Alberto Spinneta. Entrevista en LaNación.com. Noviembre de 2008.

¿La realidad es lo que vemos? “Desafortunadamente nadie puede decir qué es la Matrix… tienes que verlo tú mismo”, vuelve a decir Morfeo, cual empirista experimenta el mundo. Describir o conocer la llamada “realidad” es lo que ha hecho el ser humano desde sus orígenes, pues necesita entender su entorno para relacionarse y vivir en sociedad. El método de la intuición, la autoridad, la metafísica, y luego la ciencia, se cruzan en esta búsqueda constante por encontrar respuestas… por descubrir la verdad. Pero, ¿podemos hablar de una verdad universal? ¿Podemos decir entonces que existe una realidad? La ciencia más tradicional o “estrecha” –como diría Ken Wilber- se ha caracterizado por idear un método que permita separar al sujeto que conoce, del objeto conocido. Se lograría así liberar al ser humano del pensamiento que interfiere en su proceso de conocer. Este investigador, aséptico y objetivo, se pararía frente al mundo, y lo conocería, “tal cual es”. Se creía así que el sujeto no influía en la observación y por ende no podía afectar los sucesos. Juan Samaja, basándose en Charles Pierce, cuestiona, en su texto Los Caminos del Conocimiento, que la actividad científica sea necesariamente consciente, deliberada, artificial, y, podríamos decir, aséptica, como plantea Mario Bunge. Para este último, la ciencia es un conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible. A través de ella el hombre reconstruye el mundo en forma exacta, sin involucrar opiniones


editorial o subjetividades, gracias a la utilización de un método, y a la Razón como principal herramienta. Esta se concibe entonces como una autoridad. Sólo a través de ella se podría llegar a una verdad, tomar una decisión. La Razón se convierte así en la única forma válida de conocer. ¿Qué pasa entonces con la búsqueda espiritual como camino de conocimiento? ¿O con aquellos sujetos que se conectan con otros planos de consciencia, por ejemplo, a través de la meditación, para conocer? Y por otro lado, ¿podemos hablar de una ciencia donde se separa el sujeto del objeto observado, o de la realidad, si en ella están involucradas múltiples subjetividades que así mismo crean este “mundo real” que se observa?

Otras formas de conocer Para el investigador estadounidense Ken Wilber, “sujeto y objeto son una y la misma cosa” (1991:365). En su planteamiento señala que en esta dualidad que genera la ciencia, siempre queda algo fuera, se mantiene la incertidumbre y la incompletitud. “Ningún sistema de observación puede observarse observando” (1991:366), dice. Planteamiento que se relaciona con el ejemplo de la cámara fotográfica que entrega Samaja para explicar la idea de Sujeto Trascendental de Kant: está pero no está ahí. Según Wilber, las disciplinas intelectuales de Occidente trabajan con representaciones simbólicas del mundo, con imágenes de él. Como plantea Kant, no con las cosas en sí, sino con su apariencia. Un territorio, por ejemplo, podría ser una realidad “concreta”, mientras que un mapa, sería sólo una noción simbólica de él, una representación. El conocimiento científico por tanto, es sólo un mapa de la realidad, no la realidad en sí misma.

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Para construir un mapa tenemos que seccionar el universo en partes, y separarnos de él, para observarlo y así dibujarlo. Nos paramos frente al mundo entonces, o lo vivenciamos, a través de nuestros conceptos acerca de esta realidad, desde una ilusión… “Esto significa que la realidad y la percepción que tú tienes de ella es una y la misma cosa (…) Conocer la realidad, es ser la realidad” (1991:367), dice Wilber.

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Para Sinestesia no se trata de plantear que las investigaciones de la ciencia han sido un error, sino cuestionar


el lugar que esta ha ocupado como “autoridad”, como criterio de verdad. Cuestionamos entonces, la “soberbia” de esta ciencia tradicional, y cómo desde el mundo Occidental se ha asumido esta forma de conocer como la más válida. Lo que señalamos, y para esto citaremos a Samaja es que: “todo lo que un yo piensa es verdadero –con verdad evidente- como ‘acto de pensamiento’ de ese yo, aunque no lo sea como estado de cosas del mundo real” (1996:33). La negrita es nuestra porque insistimos en que la denominada verdad evidente de ESE YO debería ser más bien, una validez evidente; es decir, reformular la frase con “todo lo que un yo piensa es válido”…, pues no necesariamente verdadero para otros. Porque argumentar que aún se desconocen las causas del cáncer, pero que entre las más probables está la genética, es un descubrimiento muy válido, pero no necesariamente verdadero para todos. El cáncer puede producirse por una actitud negativa ante la vida, o por una mala alimentación. O decir que tal o cual remedio ayuda a mejorar los estados depresivos, puede ser válido, como también lo es el uso de Flores de Bach, la homeopatía, los imanes u otras terapias llamadas “alternativas”. ¿Necesitamos ver para creer esto? La sinestesia es una facultad que tienen algunas personas que consiste en combinar los sentidos. Así, pueden llegar a oír colores, ver sonidos, y percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto. Cada sinestésico ve el mundo de forma distinta. ¿Qué es lo real entonces? En esta edición de revista Sinestesia queremos plantear la imposibilidad de llegar a una verdad universal, porque lo que hemos denominado “realidad” es una convención, una construcción que nos permite relacionarnos, comunicarnos con un mínimo de entendimiento, una, entre infinitas formas de conocer. Vivimos por tanto en una Matrix, donde lo “Real”, no existe.


reportaje

La ciencia de la Posmodernidad:

¿documentar o fotografiar? En pleno siglo XXI la ciencia ocupa cada vez menos un puesto privilegiado como la única forma válida de conocer. Las múltiples subjetividades humanas por fin tienen el reconocimiento que se merecen. Si no lo cree, pase y lea.

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Hay dos formas de tomar una foto. Una, que cualquiera puede hacer, es documentar. O sea, sacar una puesta de sol, mirar la foto y decir “ah, me salió igual. Me salió bien”. Otra, es fotografiar. Y es que, en esa misma puesta de sol yo busco un reflejo, o genero un movimiento. O sea, intento captar una emoción, una sensación.” Estas palabras del fotógrafo chileno Nicolás Piwonka nos sirven para representar dos formas de entender la ciencia. La primera, aquella tradicional, heredera de la Modernidad, que se caracteriza por una visión positivista y objetiva del mundo. Aquí el conocimiento se obtiene a través de un método para llegar a la Realidad (con mayúscula), independiente del sujeto que observa. Es la foto que “sale igual, sale bien”. La segunda forma simboliza los planteamientos del investigador argentino Juan Samaja, que se han convertido en un avance en la concepción tradicional del conocimiento científico, y que podríamos decir, representan una línea de pensamiento propia de la Posmodernidad. “El método de la ciencia es el arte de combinar los cuatro métodos: la intuición, la tradición,

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“Hay dos formas de tomar una foto. Una, que cualquiera puede hacer, es documentar. O sea, sacar una puesta de sol, mirar la foto y decir “ah, me salió igual. Me salió bien”. Otra, es fotografiar. Y es que, en esa misma puesta de sol yo busco un reflejo, o genero un movimiento. O sea, intento captar una emoción, una sensación”(Nicolás Piwonka).


reportaje la reflexión y la contrastación, en una labor que sólo alcanza su plenitud como ideal: el de la perpetua búsqueda de la verdad para todos”(Inédito:40). Con esto, Samaja está cuestionando el carácter totalitario que ha adquirido el conocimiento científico como la única Verdad, o EL camino válido para conocer la Realidad. Para él la verdad es un ideal que no necesariamente se alcanza con la ciencia, pues esta no es una práctica aséptica, independiente del sujeto que conoce.

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Como Copérnico, que a la hora de plantear cuál era la explicación del extraño bucle del planeta, inició su investigación desde la intuición. Es muy probable, además, que el investigador esté influido por una tradición epistémica que encause su estudio, y a través de ella construya su marco teórico. Esa misma investigación puede recibir los aportes de distintos científicos, que en un debate de ideas complementen el estudio o diseñen las técnicas adecuadas para comprobar el fenómeno.

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En esta línea Samaja plantea que “el sentido común no puede ser tachado en su totalidad como arbitrario y tampoco la ciencia se puede decir que es completamente fundada o probada. Nin-

guna de sus demostraciones es absoluta, ninguna es definitoria”, dice en Los caminos del conocimiento (Inédito:5). Es decir, la ciencia también es fotografiar, como diría Piwonka: “yo busco un reflejo, genero un movimiento”. Yo, el sujeto-subjetivo que conoce esta realidad que yo mismo construyo y re-construyo.

¿Cómo conocemos? Para ahondar en los dichos de Samaja es necesario primero explicar los métodos para fijar creencias, que analiza este autor, basado en Charles Pierce. El primero de ellos es la tenacidad, que implica resolver una duda a través de una intuición, una corazonada difícil de cambiar, pues está profundamente arraigada en el sujeto. La tenacidad se transforma en una creencia obvia, que no podemos concebir que alguien no vea. El “ver para creer” es el paradigma de la tenacidad, pues implica creer en algo con lo que nos involucramos emocionalmente, corporalmente, lo estamos “viendo” tan claro que no necesitamos consultarle a otro. Este método se cierra a cualquier posible confrontación con la experiencia, es obstinado, como diría Pierce.


La tenacidad, tal como señala Hegel, genera una “recaída en la inmediatez”; es decir, esa creencia que nos llega como corazonada es el resultado de una historia previa, que luego desaparece –o borra sus huellas- y se vuelve algo obvio, algo de lo que desconocemos su origen, pero está ahí. Un hombre, con dificultad para relacionarse con la sociedad, vive encerrado en su dormitorio. Ha decidido trabajar en forma independiente porque cada vez que se enfrenta a un empleador, percibe que este lo quiere engañar o aprovecharse de él. Si discute con alguien, su forma de defenderse es descalificar a la persona sin reflexionar sus palabras, hasta volver a encerrarse en su cuarto. Nadie puede hacerle cambiar de opinión, nadie logra que vea sus errores, nadie consigue sacarlo de su creencia de que los otros son los “malos”, y que quieren hacerle daño. Su vida es una teoría del complot constante. Este hombre es el paradigma de la tenacidad. Él decidió vivir prácticamente como ermitaño, pues sus creencias están tan arraigadas a su ser que cualquier intento por “salir al mundo” se convierte en una amenaza, y en una prueba que confirma su


reportaje teoría de que la gente “es” de una u otra manera. Pero, ¿qué pasa si luego de una terapia decide buscar trabajo fuera de su cuarto, y comienza a entablar relaciones con nuevas personas? El enfrentarse a otros significa que tendrá que compartir sus opiniones y para relacionarse deberá llegar a mínimos consensos. Aquí comenzará a operar el método de la autoridad. Es importante dejar en claro que tal como dice Samaja –siguiendo a Pierce- la creencia que emana de este método no puede ser objeto de debate, de reflexión o de examen. Tampoco “puede ser abolida ni sancionada por ningún miembro o grupo especial de la Comunidad” (Inédito: 14).

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En este sentido, el personaje de nuestro ejemplo no hará una reflexión exhaustiva de cada nueva creencia. Él simplemente las adoptará para poder vivir en comunidad. En su nuevo trabajo llegará a las 9 de la mañana e irá a las reuniones. En su familia, asistirá a las celebraciones, y compartirá sus prácticas cotidianas. Este último punto resulta cuestionable si tomamos las palabras de Samaja sobre la imposibilidad de abolir o sancionar las creencias. Creemos que las tradiciones, por más instaladas que estén en una comunidad, pueden tener detractores dentro de la misma. Quizás no buscarán cambiarlas, pero sí actuar de otro modo, o simplemente no tomar decisiones de acuerdo al precepto de esta autoridad familiar. Después de todo, más de alguno ha relativizado la continuidad de ciertas tradiciones familiares…

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Asimismo, nos preguntamos si este método se relaciona con el llamado Imperativo Categórico de Kant: “obra de tal manera que la máxima de tu acción pueda ser universalizada”, o en otras palabras “no hagas a otros lo que no te gusta que te hagan a ti”, pues en sociedad se entretejen múltiples “yos” que persiguen el bien común. Desde el método de la autoridad lo que asumimos como lo bueno, lo malo, lo correcto o incorrecto, estaría dado por nuestro conocimiento construido en nuestra vida comunitaria.

¿Ese conocimiento no lo seguimos también para regular la convivencia, es decir, perseguir el bien común? ¿Mantener la tradición, sin cuestionarla, no es también un esfuerzo por seguir el Imperativo Categórico y así no “generar la guerra”, en nuestra familia, en nuestra comunidad? Podría verse desde ese punto de vista, aunque también puede ser cuestionado. Esto porque las creencias que nacen al alero de una tradición, no son necesariamente universales. Sí persiguen el bien común de una comunidad, pero entre una familia y otra, son diversas. Además, más que seguirlas por un mandato de la moral, lo hacemos por aprendizaje, porque desde pequeños nos enseñaron cómo debíamos actuar, incluso con un premio o un castigo de por medio… Por lo mismo, claramente en las comunidades no se da un debate sobre las creencias instauradas, pues eso corresponde más bien al método de la metafísica. Según Samaja, rebatiendo en eso a Pierce, este personifica las leyes de los Estados, que representan a la comunidad, y que emanan de la Razón. Ellos utilizarían la reflexión, el pensamiento y el debate de ideas, en la búsqueda del consenso, para reglamentar la vida en sociedad.


Entonces, la metafísica se plantea como un método donde prima el uso de la Razón; por ende, para resolver dudas o tomar decisiones, se examinan las creencias, estableciendo cuál de ellas es la más razonable. En él no aparecen las “corazonadas”, sino la reflexión exhaustiva de las opiniones planteadas. La reflexión de Pierce, que expone Samaja, es que finalmente se retorna a la tradición, pues en el intento por acercarse a una verdad universal, con argumentos supuestamente fundados, se está entregando validez a ideologías, o líneas de pensamiento que han nacido en la historia, en definitiva, a una autoridad determinada. Es aquí donde los métodos comienzan a mezclarse…

Fotografiar o el arte de la ciencia Esta descripción que realiza Samaja permite finalmente llegar a lo que él entiende por método científico: más que procedimientos técnicos, “un arte”, el de integrar los cuatro métodos. Esto porque según él, la ciencia es una construcción histórica de la evolución del ser humano. Un sujeto que nace, vive en comunidades, forma Estados, y así construye su singularidad. Por lo tanto, el conocimiento cientí-

fico está constituido natural y culturalmente por esas distintas maneras de conocer el mundo. María tiene dolor de estómago. Decide entonces acostarse, pasa su mano por su vientre, e intenta calmar el dolor. Su abuela, le lleva una infusión de menta, pero al rato entra al dormitorio su madre y le dice que seguramente comió algo que le hizo mal. Un par de horas después llega el doctor, que luego de examinar a María, le receta un remedio. Tanto lo que hizo el médico, que requirió de una comprobación a través de sus instrumentos para descubrir la causa de la enfermedad, como los distintos métodos de María y sus familiares, son válidos, pues todos ellos nos permiten relacionarnos, resolver dudas y vivir en nuestro entorno. Que uno u otro sea más o menos universal, objetivo, o se acerque a la realidad, es finalmente una convención, una construcción, un acuerdo, o un debate de sujetos “libres e individuales”, como diría Kant. Pues aunque la racionalidad moderna sienta una inusitada confianza en la “objetividad” de las fotografías, que “no mienten” y sólo registran lo que ven, ellas representan sólo la ilusión de esta verdad que queremos alcanzar.


entrevista

Exclusivo:

Kant

regresa luego de siglos de silencio

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Nació en 1724, en el apogeo de la Ilustración, denominada como el Siglo de las Luces, pues se pensaba que la razón iluminaría la oscuridad que antes dominó al mundo. Esta época marcó el pensamiento de Immanuel Kant, célebre filósofo alemán que compartió sus teorías en exclusiva con Sinestesia.

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u

n referente de la filosofía de todos los tiempos es Immanuel Kant. Entre sus grandes hallazgos se encuentra el concepto del Sujeto Trascendental, que implica volver la mirada al sujeto en la ciencia. Esto marca un punto de inflexión entre los dos paradigmas que marcaron la Modernidad: el Empirismo y el Apriorismo. Para Kant el conocimiento es experiencia e intelecto al mismo tiempo. Entre sus obras más destacadas se encuentra Crítica de la razón pura (1781), cuyos planteamientos comparte en una entrevista con Sinestesia. Según el investigador argentino Juan Samaja, la gran contradicción interna de la ciencia, el “alma misma de su ser”, es la exigencia por ser universal y a la vez comprobable, ¿en qué consiste esta contradicción?


entrevista Tiene que ver con exigirle a la ciencia que sea universal, objetiva, y a la vez particular, o verificable, en el “aquí y el ahora”. Es contradictorio porque cómo podríamos decir que algo es verdadero para todos, cuando sólo podemos comprobarlo en un momento y en un caso determinado. Los investigadores se han hecho esta pregunta desde los inicios de la Modernidad, y es por eso que aparecen dos paradigmas que intentan responderla: el Apriorismo y el Empirismo. ¿En qué consisten ambas miradas? El Apriorismo o Racionalismo, cuyo mayor representante fue René Descartes plantea que el conocimiento científico es una experiencia intelectiva. Según él, todos tenemos ideas innatas, independientes del mundo de los hechos, con las que podemos llegar a la verdad. Se excluye a los datos de los sentidos como regla de validez, porque según él, ellos pueden llevar a engaño, como el desierto y sus espejismos, por ejemplo... Entonces, dice, lo único de lo que no se puede dudar es de su propia duda. La única certeza es la duda, pues no hay posibilidad de comprobación en el “mundo real”. Pero las ideas seguirán existiendo porque hay un sujeto que las piensa, entonces la única claridad es que yo pienso. Lo único en que Descartes no duda es en la existencia de Dios, y eso permite pensar que la ciencia existe, pues un ser imperfecto como el hombre no podría crear la “perfección” de la ciencia.

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Y en oposición a este “yo” que podríamos llamar introspectivo, o del intelecto, está el “yo” del Empirismo, que siente, observa y experimenta, ¿cuáles son sus planteamientos más relevantes?

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Esta mirada señala que el Racionalismo no nos puede llevar a una verdad universal porque sólo implica poner en común opiniones, o ideas, sin verificarlo en

los hechos. Para el Empirismo, con John Locke como referente, la base está en construir consensos pero desde la comprobación con el mundo real; es decir, el conocimiento científico requiere de un trabajo empírico. Según él, no tenemos ideas innatas, y hay una primacía de lo particular sobre lo universal: del caso a la teoría. Toda experiencia queda abierta a otra, por lo tanto, las hipótesis se están modificando constantemente. Esto porque no se puede saber si ese caso que se estudia se repetirá, por lo tanto, no podemos asumir que algo es universal más allá del aquí y el ahora. Por ejemplo, no podemos observar empíricamente “la causa de”, pues sólo veremos el resultado de, sus consecuencias. Si la tiza se cae por ejemplo, asumimos que es por la fuerza de gravedad, pero ¿vemos la fuerza de gravedad? ¿Este concepto en sí se puede observar por los sentidos? David Hume es otro empirista que lleva a la máxima expresión este escepticismo, planteando incluso que la ciencia


no existe. Hume ve al sujeto separado del mundo de las cosas. Dice que recibimos, o percibimos el mundo, pero sólo nuestra interpretación de él, por lo tanto, no podemos saber si corresponde o se condice con este mundo real, pues no conocemos la realidad misma. Si para hacer ciencia el sujeto sólo cuenta con los sentidos, y el razonamiento, la ciencia como conocimiento universal y comprobable no es posible. No puedo llegar a leyes universales porque todo puede cambiar. Yo luego relativizo sus dichos porque planteo que no hay que preguntarse por la verdad o mentira de la “causa de”, sino asumir que todo tiene una causa, y asimismo, dejar de cuestionar si existe la ciencia, y más bien analizar cómo es que conocemos. Yo dejo de pensar, como mis antecesores, que el “mundo de las cosas” está separado de la observación de los sujetos. Somos los observadores quienes caracterizamos nuestro entorno. Para explicar esto último; es decir, cuáles son las condiciones de posibilidad del conocimiento, ejemplificas con Copérnico, ¿en qué consiste este “giro copernicano”? Copérnico comenzó a estudiar el movimiento “irregular” de algunos planetas, los bucles que se observaban en comparación con las rutas definidas de otros. Buscando una respuesta se le ocurrió pensar que era la Tierra la que se movía. Copérnico provenía de un mundo racional, que entendía la lógica y la matemática como reglas ordenadoras del mundo. No podía entonces algo salir de esa estructura. Entonces Copérnico necesitaba “acomodar” la realidad al orden esperado, a la perfección racional. Así es como concluye que la opción era decir que el movimiento del planeta, era solo un movimiento aparente, observable pero no real, pues era el observador (la Tierra) la que efectivamente se movía. Totalmente opuesto a lo que plantearían los empiristas, porque para ellos las respuestas estaban en los objetos, y no en el observador… Claro, para los empiristas la causa del bucle tenía que provenir del mismo planeta, no de la Tierra que se movía. Para ellos, si en la observación vemos algo extraño; es decir, que no coincida con la hipótesis, esta debe eliminarse, como decía Popper. Eso es un problema porque si queremos comprobar todo a través de la observación empírica, difícilmente podremos decir que algo es universal… pues, ¿cómo podríamos conocer el espacio hasta agotarlo?


entrevista Entonces tal como Copérnico no dudo en que el mundo era racional, y por ende asumió que lo que estaba viendo en el planeta respondía a alguna razón, yo pienso que la ciencia existe, por lo tanto, lo que me pregunto es qué se necesita para que algo sea estudiado por ella. Mi planteamiento es que todo sujeto contiene a priori la posibilidad del conocimiento de leyes sobre la naturaleza. O sea, tal como la Tierra se mueve sin que nos demos cuenta, el sujeto cuenta con la posibilidad de conocer sin que se perciba que la tiene. Si para Copérnico la Tierra con su movimiento imperceptible genera que la órbita del planeta parezca un bucle, para mí, el sujeto genera las leyes en los objetos. Es el sujeto el que desde su percepción caracteriza los fenómenos, no al revés. En el momento en que se define o se descubre la ley no es necesaria la observación a través de los sentidos para comprobar su veracidad. La ley existe en independencia del objeto externo, más allá de él. Por ejemplo, la ley dice que “a mayor demanda, mayor oferta”. Si fuéramos empiristas derribaríamos la ley cada vez que un negocio se queda sin stock ¿En qué consiste esa posibilidad de conocer propia de los sujetos? A esto yo lo llamo Sujeto Trascendental. Son las funciones que operan en los sujetos o las condiciones de posibilidad que permiten que exista la ciencia. Estas condiciones básicas de la razón científica están formadas por dos formas puras (no empíricas) de la sensibilidad (espacio, tiempo), y 12 categorías del intelecto (cualidad, cantidad, relación, etc).

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Pongo un ejemplo. Si estoy en un edificio de cuatro pisos y boto por la ventana un objeto, sé que por la ley de gravedad, este se caerá al suelo. No necesito comprobarlo en mi edificio, en el de mi mamá, o en el de mi amigo: siempre el objeto caerá al suelo. Este cae en un espacio y en un tiempo, no importa en qué espacio, ni si es hoy, ayer o mañana. Sólo puedo asegurar que el fenómeno sucederá en ese espacio y ese tiempo.

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Por eso digo que no se trata de contenido, sino de forma. El sujeto percibe, desde su subjetividad, al objeto externo en un espacio/tiempo, y con ciertas características. Lo que es universal es la posibilidad de que todos los sujetos podamos percibir desde estas categorías como base.


¿Entonces en esta dicotomía entre forma y contenido está la respuesta a la contradicción interna de la ciencia; es decir, a la posibilidad que esta sea universal y particular a la vez, o dicho de otra forma, objetiva y subjetiva? Claro, porque este “yo” que conoce, de por sí libre y subjetivo, es a su vez empírico y trascendental. Lo primero tiene que ver con el modo en que un objeto externo te afecta, golpea o llama la atención, algo totalmente subjetivo, y que podrá transformarse en una investigación científica… una tesis por ejemplo. Eso es el componente material o el contenido. Allí mi teoría se vincula con el Empirismo. Pero la forma es lo objetivo, y lo que nos acerca a la universalidad. La forma tiene que ver con las categorías del intelecto y

de la sensibilidad de las que hablábamos. Esa posibilidad a priori de conocer que me acerca al Racionalismo. Pero, ¿no resulta contradictorio que la ciencia se fundamente en un sujeto libre e individual, considerando su intención de universalidad? Seguimos en la contradicción… Entiendo la preocupación pero la ciencia es un proceso subjetivo del ser humano, que por el hecho de encontrarse con otros en su misma condición (buscando “apropiarse” de las cosas), tiende a la universalidad, a la reciprocidad. La única ley que mandata a este sujeto libre es el Imperativo Categórico, que dice entre otras cosas: “obra de tal manera que la máxima de tu acción pueda ser universalizada”. Esta es una ley que no lo coacciona, de lo contrario, dejaría de ser libre. Las sociedades se regulan bajo este precepto, o si no, viviríamos en un constante estado de guerra. Actuar así no parece simple. Este “no hagas al otro lo que no te gustaría que te hicieran a ti” es bastante relativo en la actualidad, y la búsqueda del bien común se ha confundido más bien con un interés individual. Claro, no es algo sencillo, pero es un mandato, un deber de la consciencia moral. A diferencia del Imperativo Hipotético, que implica el premio o el castigo a la hora de actuar, en el Imperativo Categórico la razón se inclina naturalmente a esta voluntad universal, pues la humanidad es un fin, y no un medio. En ese sentido, hacer ciencia no es algo natural, ni simple, implica un esfuerzo, un “disciplinamiento. Tiene que ver con no coartar la libertad de los seres humanos, con dar rienda suelta a la regulación humana de la vida… por eso en una dictadura no se permite la ciencia, porque eso significaría avalar la posibilidad de conocer, y por ende, de ser libres. ¿Podríamos relacionar el Imperativo Categórico con la teoría de la enunciación de Émile Benveniste; es decir con el “habla de tal manera que tu código pueda ser compartido”… que podamos comunicarnos? Así es, en este caso “que tu acción sea universal” para poder vivir en sociedad. Primero somos un “yo” originario, poseedores de estas categorías de la razón, y luego en la interacción con otros “yos”, somos un “yo” organizado. El sujeto se constituye sólo en la medida que se apropia de un objeto, y como bien dices, si lo relacionamos con la Teoría de la Enunciación, somos yo cuando somos propietarios de un discurso, necesariamente con otro: un otro-yo.


miradas

No todo

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lo que brilla es

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oro

La analogía se mueve a través de la metáfora en los más variados mundos. Aparece en palabras, imágenes y en diversos canales perceptivos, como sonidos, olores y sabores. Los invitamos a recorrer junto a Sinestesia el sorprendente mundo de las inferencias.


e

n palabras simples, pensar, es una inferencia; es decir, un razonamiento lógico puramente humano que permite vincular elementos y obtener una cierta conclusión. Con ellas establecemos relaciones entre los diferentes tipos de conocimiento, en determinados contextos, produciendo de este modo hipótesis. Según el investigador argentino Juan Samaja -basado en los estudios de Charles Pierce-, las inferencias más conocidas son la deducción y la inducción; sin embargo, en una investigación científica es imposible

moverse únicamente a través de ellas. Para él, existen otras dos trascendentales: la abducción y la analogía. En Sinestesia decidimos seguir el camino de Samaja, y para ello elegimos a la metáfora, como forma de la analogía y “apertura creativa”, para ingresar al mundo de las otras inferencias. Entre ellas se establecen relaciones de un lado al otro, sin orden aparente, de un solo golpe, o tal vez después de un largo momento de contemplación, pues, como todo, depende de cada mirada.


miradas

La red de inferencias

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No existe un orden o secuencia absoluta de interrelaci贸n entre las formas de inferencia, pues cada una tiene una 煤nica e irremplazable funci贸n y como sistema se nutren entre s铆.

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DEDUCCIÓN Ejemplo típico usado en identidad corporativa 1.

Engranaje: los engranajes de manera coordinada y (Regla) = Verdadero

funcionan sistemática

2.

El logo de esta empresa muestra un tipo de engranaje (caso) = Verdadero

3.

La empresa funciona coordinada y sistemáticamente (rasgo) = Verdadero

Es verdadero porque nos referimos a lo que representa, no si es “real” en el mundo de las cosas. En la deducción no se hace contrastación con la realidad del contenido.

INDUCCIÓN En publicidad es muy habitual tomar una forma de representación común que ya es reconocida y generalizada, llevándola a cierto contexto para “inducir” el mensaje. 1.

Los ejemplos 1, 2 y 3 son casos de personas con bolsas de papel cubriendo su cabeza. (casos) = Verdadero

2.

Estas imágenes muestran personas que por distintas razones se consideran feas. (rasgo) = Verdadero

3.

Todos aquellos que se pongan una bolsa de papel en la cabeza es porque se consideran feos. (Regla) = Indeterminada

Es indeterminado porque no necesariamente cuando alguien se pone una bolsa de papel en su cabeza es para cubrir su fealdad, puede hacerlo tal vez por vergüenza, por querer pasar desapercibido, por hacer una broma, etc.

ABDUCCIÓN ANALOGÍA Al considerar las cuatro formas de inferencia como parte de un mismo sistema, la analogía está presente en todas estas representaciones metafóricas, dado que en ellas se establecen relaciones de similitud visual o conceptual para transmitir un mensaje.

Esta publicidad busca resaltar el conocimiento previo que tenemos sobre la escasez de agua que afecta a la Tierra. Gracias a esa abducción, junto a la forma que representa el mapa de Sudamérica, el mensaje llega directo, haciendo consciencia en los lectores, sobre la necesidad de ahorrar papel para evitar la deforestación y así salvar al planeta.


miradas

Según Samaja las cuatro formas de inferencia se interrelacionan en un gran sistema. Pero, ¿en qué consiste cada una de ellas?, acá una breve explicación. La deducción va de lo general a lo particular. Es la forma de inferencia en donde se toma como punto de partida un concepto amplio que funciona como regla, para luego incluir en él un caso específico y de esta manera establecer si su rasgo lo hace pertenecer a ese conjunto.

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La inducción, va de lo particular a lo general; es decir, del subconjunto al conjunto. Se toma el rasgo como elemento de partida, para establecer el caso y constatar si pertenece a una regla determinada. En definitiva, generaliza.

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La abducción es una forma de inferencia diferente en su naturaleza a las anteriores, pero a la vez permite la existencia de ellas. Con la abducción se obtienen conclusiones desde el acto de “atar cabos”; es decir, con base en conocimientos previos se formulan premisas que aunque no estén enmarcadas en leyes lógicas, ciertamente nos proporcionan información probable. Sin la abducción las otras formas de inferencia estarían enmarcadas en lo paradójico, ya que ella nos permite reconocer los elementos para obtener las premisas, con las que construiremos las relaciones necesarias que nos llevarán a las conclusiones.

Sin embargo, a diferencia de Pierce, Samaja manifiesta que la forma de inferencia realmente diferente y creativa es la analogía, y no la abducción, ya que esta última se interrelaciona con la deducción y la inducción en un eterno devenir de vínculos entre reglas, casos y rasgos y siempre presupone un conocimiento previo, del cual Pierce no parece dar cuenta. La analogía emerge como el resultado de la relación perceptiva que se hace tomando como premisas dos elementos, que desde cierta mirada, guardan un rasgo de similitud o familiaridad entre sí, y por ello se puede concluir que ambos están regidos bajo la misma Regla. La analogía es el medio por el cual podemos abducir determinada idea, ya que ella es la que nos permite establecer cierto tipo de conexiones, para contextualizar conceptos y llegar a una conclusión. En lugar de ir de lo general a lo particular o viceversa, va de un caso conocido a otro desconocido, y de allí se emana que la Regla que los rige a ambos es la misma. En la red de inferencias intentamos llevar a otro nivel el conocimiento adquirido sobre ellas, aventurándonos a presentar ejemplos a través de imágenes, sin la seguridad de acertar en ellos. Por lo mismo, este ejercicio no estuvo exento de dudas: ¿podemos encontrar imágenes donde esté presente la inducción y la deducción al mismo tiempo?, ¿se podría reconocer en ellas la presencia de las cuatro inferencias? La respuesta a estas interrogantes quedará pendiente para una próxima edición de Sinestesia.


Humor El caricaturista bogotano “Bacteria” (bacteriaopina.blogspot.com) presenta tres entretenidos ejemplos de abducción. Saque usted sus propias conclusiones…


marzo

24

2012


Sinestesia Edición 1