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COMUNICACIÓN COMUNITARIA Y REDES SOCIALES ¿Por qué hablar de comunicación comunitaria y redes sociales? Por: Nelly Tovar Torres La historia de los “nano medios de comunicación” en oposición a los grandes medios o “macromedios”, por retomar la propuesta de John Downing, es amplia y enriquecedora si se mira desde una perspectiva antropológica, social y cultural, pues incluye los folletos, el humor, los panfletos revolucionarios, el teatro callejero, los carteles, el graffiti, los murales, la música popular, las murgas, los titiriteros, el movimiento mundial de la radio comunitaria, el movimiento documentalista político o incluso las TIC en las que surgen redes informáticas, portales o blogs con otras agendas temáticas y variadas fuentes de información. Estas producciones en todo caso más difíciles de definir que los medios establecidos y cuyas formas, géneros y organización resulta más heterogénea y participativa, pero a la vez limitados, demasiado informales, con presupuestos mínimos y en realidad muy “nanos”. (Downing, p.7) Me refiero a esos medios denominados de tantas formas como la misma comunicación: alternativos, populares, ciudadanos, tácticos, independientes, de contrainformación, participativos, del tercer sector, de movimientos sociales o quizá democráticos, cada término reflejando la época, el interés, la posibilidad, el discurso o la utopía. Pero en ese inmenso mar de definiciones absolutas de sucesos sociales a las que intentamos que la realidad se amolde, rescato dos conceptos “comunicación comunitaria” y “redes sociales” a riesgo de encontrar significados diferentes en lugares y contextos diversos. La comunicación comunitaria y las redes sociales esos un campos complejos, heterogéneos, dinámicos, que transforman la vida política, social y cultural desde diversas prácticas que los enriquecen permanentemente, por eso no los definiré, porque será desde la recuperación de sus aportes y escenarios espacio-temporales que trataré de encontrar sus sentidos, evolución, vigencia y perspectivas. El término griego “Koinoonia”, significa a la vez “Comunicación y comunidad”. En Castellano se conserva la raíz COMUN, COMUNidad y COMUNicación, lo que indica la estrecha relación entre “comunicarse” y “estar en comunidad”. Se está en comunidad porque se pone algo en común a través de la comunicación. Pero más allá de su etimología, las experiencias y prácticas sociales que han contribuido a la conformación del campo de la comunicación comunitaria y recogidas excelentemente por Magarola, nos remiten al año 1947 en Colombia con Radio Sutatenza este importante proyecto educativo con medios masivos que permitió el acceso de la población campesina a la educación formal, convirtiéndose luego en la ruta a seguir de emisoras católicas en casi


toda Latinoamérica; en Bolivia aparecen las radios mineras en la que trabajadores del socavón encuentran en el medio radial una forma de expresión y defensa de sus derechos, y en 1959 con “Radio Rebelde” cuya finalidad política, permite ganar adeptos dentro de las poblaciones campesinas y trabajadoras a favor de la insurgencia revolucionaria. Otra experiencia menos conocida, se evidencia en una de las cartas de Perón a J.W. Coocke en 1958, donde reconoce la importancia de las “radios clandestinas” como una forma de organización de la resistencia peronista frente al régimen militar que produjo su derrocamiento en 1955. Estos antecedentes históricos, nos hablan de una comunicación distinta a la de los medios masivos, de una comunicación al servicio de los cambios sociales y la transformación de las estructuras políticas, en la que actores sociales antes excluidos irrumpen en el escenario con nuevas prácticas comunicativas ejerciendo su derecho a la palabra, ya sea con fines educativos, sindicales, de movimiento o revolucionarios. (Magarola, programa 2011) Para Magarola, todas estas experiencias y muchas más compartieron los mismos objetivos: plantear una mirada crítica al orden establecido - intervenir en las nuevas situaciones sociales - trabajar con y desde los actores y organizaciones sociales para favorecer su participación y compromiso en los procesos de cambio social - entender el arte y la cultura como procesos comunicativos y formas políticas de ver la realidad y - entender estas prácticas como formas de expresión liberadoras, orientadas a restablecer lazos solidarios, promover la creatividad y transformar la realidad. (Magarola, programa 2011) Si miramos detenidamente los desarrollos teóricos de la comunicación comunitaria son diversos, pues tienen aportes de diversas corrientes de pensamiento o disciplinas configurando un campo específico dentro de la Comunicación. Algunos de los aportes principales son el marxismo, la teoría crítica, los estudios culturales, la teoría de la dependencia, la educación liberadora y la teología de la liberación. También, se tiene la sistematización de experiencias de intervención y de disciplinas como el trabajo social, la educación popular, la sociología, los estudios de comunicación y cultura, la ciencia política y la economía. (Escobar, programa 2011) Es importante recordar que las anteriores prácticas sociales y dimensiones teóricas están ancladas en escenarios geográficos, históricos y en contextos del Tercer Mundo y Latinoamérica, de acuerdo a las condiciones sociales, culturales, políticas y económicas propias de las décadas de los 50, 60 y 70, donde hombres y mujeres anónimos le apostaron a un cambio del orden dominante y generaron procesos de transformación social que impulsaron nuevas formas comunicativas desligadas de las industrias culturales, recuperando el carácter creativo, crítico y liberador en el acceso y producción de medios alternativos de comunicación. La producción teórica específica de la Comunicación Comunitaria es tan joven como el desarrollo de su campo. Por tanto la identidad de la Comunicación Comunitaria, está asociada con tres cuestiones: una fuerte crítica al sistema de medios tradicionales y masivos, la


homologación con la comunicación popular y con la comunicación alternativa. (Escobar, programa 2011) Para Viviana Escobar lo popular, alternativo, y lo comunitario han formado parte del desarrollo histórico de la Comunicación Comunitaria en su formación como campo, han sido elementos fundantes y constitutivos. Sin embargo es la comunicación comunitaria la que ha contenido a aquellas y ha ampliado sus áreas de intervención, sus alcances, consecuencia de ello es que se puede afirmar la necesidad de profundizar, complejizar y diversificar su desarrollo teórico. Las numerosas y potencialmente ricas experiencias de intervención social desde una perspectiva de Comunicación Comunitaria, constituyen la clave para generar la profundización, complejidad y diversificación que necesita el desarrollo teórico del área en general, y la producción conceptual y específica en cuanto al rol del Comunicador Comunitario, en particular. (Escobar, programa 2011) Para Escobar, el trabajo de intervención del Comunicador Comunitario en diferentes ámbitos ofrece elementos para analizar y producir conocimiento desde variadas dimensiones: la vinculada con lo político, lo metodológico y lo aptitudinal/actitudinal en el desempeño profesional. La dimensión política se refiere a quien ejerce el rol de comunicador como un sujeto capaz de intervenir en pos de la transformación de la realidad de una comunidad o de una organización. En lo metodológico se refiere al conjunto de técnicas y/o herramientas que en el marco de la Comunicación Comunitaria y vinculándose con el objetivo político, apuntan a generar espacios de participación, construcción conjunta, distribución equitativa de responsabilidades y beneficios. El componente aptiudinal/actitudinal tienen que ver con una serie de saberes del Comunicador Comunitario; diagnosticar, planificar, capacitar, evaluar, etc. Cuando Magarola dice: “La comunicación comunitaria es un campo de tensiones por la construcción de una comunicación posible” se refiere a que aparece para interpelar, discutir, cuestionar el orden establecido en la comunicación y la cultura, para alterar las relaciones de poder que le son propias al modelo de comunicación masiva dentro de la sociedad capitalista. Pero, los planteamientos reduccionistas, maniqueos y la polarización en el lenguaje han ocultado o deslegitimado el campo y las contradicciones de los medios masivos, pues definir la comunicación comunitaria en oposición a la comunicación masiva, solo ha beneficiado al juego mediocentrista, en donde la comunicación es igual a medios. Para quienes estamos interesados en estudiar el campo de la comunicación, los medios, ya sean masivos o alternativos, son parte del complejo proceso social y cultural de la comunicación. La comunicación así, es una dimensión en la cual se construye el ser humano. La comunicación es intrínseca al hecho vital, es un proceso donde interviene la dimensión emocional de lo humano. Implica producción de sentido, conflictos, relaciones de poder, consensos y disensos, intercambios, y diversos lenguajes (corporal, gestual, mímica, uso del


espacio, la entonación, etc.). La comunicación se considera como uno de los más importantes sistemas de socialización, gracias a los que no solo, se hace posible la reproducción, sino también la construcción de un nuevo orden social. Es importante entonces, reconocer en la comunicación y la cultura un campo donde se libran diferentes luchas, no sólo simbólicas sino también económico-políticas. Las interrelaciones entre la comunicación, cultura y sociedad, se estrechan cada vez más por la vía de la hegemonía lograda por las industrias culturales, donde se encuentra la publicidad y los medios de comunicación. Así, se ha podido establecer recientemente que en “este doble movimiento de la cultura a la comunicación y de la comunicación a la cultura y la sociedad se mueve parte del pensamiento contemporáneo” (García Canclini, 1999), pero aún así, existen políticas culturales y diversos estudios que las separan. La evidencia más importante de los medios masivos en su influencia sobre el conjunto de actividades de producción cultural, incluidas el arte, la literatura, la ciencia, la filosofía, el derecho, la vida política y la democracia, nos la da medios como la televisión por ejemplo, que han llevado al límite una contradicción que preocupa a todos los universos de producción cultural, estas son las condiciones económicas y sociales en las que hay que estar situado para producir un determinado tipo de obra. Es importante establecer la distinción entre la comunicación dada a través de los medios masivos de comunicación y los procesos comunicativos necesarios para la interacción del hombre y su contexto. Esta distinción es fundamental porque permite ubicar la comunicación fuera de la producción para el mercado, ya que la presión productivista de los medios desvirtúa sus objetivos hacia una preocupación humanística o cultural. De esta manera, la comunicación comunitaria no es solamente medios comunitarios, pues las organizaciones sociales o las instituciones deben desarrollar estrategias de comunicación interna y externa, más allá de lo mediático o tecnológico. (Revista ENREDADOS, 2007) Así, la comunicación comunitaria implica creatividad, reconocimiento y desarrollo de nuevas formas de comunicar en contraposición a modelos globalizantes, homogeneizadores, de pensamiento único, masivos. Aquí está uno de sus grandes aportes, su contribución a la desmasificación, porque la masa como categoría de las ciencias sociales, jamás será comunidad, pues en ella se carece de lazos de solidaridad o de homogeneidad cultural, la masa es despersonalizada, maleable. “Una sociedad de masas se caracteriza porque en ella dominan mecanismos que regulan actitudes y conductas para hacerlos uniformes y sin especificidad, y para aislar a sus miembros aún en la mayor de las cercanías físicas” (De Souza, p.17). Desde el punto de vista comunitario, la comunicación se aborda como un proceso que va más allá de lo estrictamente mediático ya que es “algo más amplio y complejo que el simple


hecho de difundir o informar hechos, acuerdos o actividades”. Al contrario, en los trabajos comunitarios, la comunicación es utilizada como una herramienta de interacción y vínculo entre dos o más personas. Se le otorga una importancia fundamental al destinatario, cuya participación en los procesos deja de ser pasiva. Desde esta concepción se intenta guiar a los receptores activos para que se transformen en protagonistas de sus propios cambios y para que elijan con libertad el tipo de sociedad que desean producir. (Dombrover, www. avizora.com) Todavía no se ha dimensionado el valor que tiene el campo de la comunicación comunitaria dentro de la comunicación en general, para la academia en tanto generador de líneas de investigación, de políticas de extensión universitaria y docente, en la formación de comunicadores sociales, en el ejercicio de la comunicación como un derecho humano y en la construcción de una sociedad que busque procesos auténticos de democratización. En este marco de crisis del conocimiento centrado en las instituciones (especialmente la educación, los centros de investigación y demás) la comunicación toma mayor fuerza, pues ya no interesa formar parte de una categorización que se mueve constantemente. “En la comunicación, la interdisciplinariedad actuante es premisa epistemológica, organizativa, institucional y hasta gremial”. (De Souza, p.12) Traigo de nuevo a De Souza cuando plantea que “existe la necesidad de retomar o inventar un cosmopolitismo crítico en un contexto de globalización neoliberal agresiva y excluyente”, esto es desde la comunicación comunitaria avanzar en la transformación democrática de la vida social y de la cultura, rescatando la diversidad y el pluralismo, la composición étnica y lingüística, las características regionales y locales, los sentimientos… como una necesidad vital. (De Souza, p.14-15) Comunicación Comunitaria y redes sociales La red como concepto teórico es polisémico dada las diferentes disciplinas sociales que lo han abordado, entre ellas la sociología y la psicología, en esta última tiene mayor tradición. Sin embargo, resulta ser un concepto emergente dentro del campo del saber de la comunicación, ya que no tiene más de 15 años de desarrollo, pero extrañamente, no se ha logrado hacer conexión entre la comunicación y las redes, aún cuando están íntimamente ligadas a través de dos objetos de estudio común: la interacción y la relación social. Hablar de Redes Sociales implica asumir la metáfora societal de la realidad, la condición humana que hace imprescindible el encuentro con el otro por la necesidad de cercanía e interacción. Si el ser humano trasciende a ser social y a colectividad, el principio de red se concibe como el “modo en que se ordena y se distingue la dispersión y distribución de la relaciones entre algunos elementos que permanecen a un mismo conjunto” (Galindo, p.84)


Para Jesús Galindo “el mundo social es una malla gigantesca de interacciones en situación. Es decir, es un mundo donde se forman los individuos que lo componen en interacciones unos con otros” y en toda situación de interacción se dan siempre fenómenos de comunicación. La trama social es de esta forma una red interminable de contactos donde unos ponen en común con otros, algún interés, con alguna intención. (Galindo, p.84) Así, nos sigue diciendo Galindo que la comunicación es la “urdimbre de la organización social”, a través de ella se conforma el orden y se trama el desorden, se une y se desune, por esto resulta importante conocer sus mecanismos específicos tanto para entender cómo está compuesta la organización social, como para promover el cambio en alguna dirección. Cuando Galindo se refiere a que la forma como se ordena la comunicación es mediante las redes de comunicación de los días y los lugares, indica que no hay individuos aislados, todo actor social está inmerso en una o varias redes de comunicación. Las primeras serán las que componen la cotidianeidad, la casa, el trabajo, la escuela, los amigos, los medios de comunicación masiva. En estas redes se recibe y transmite información, se pone en común, se refuerza. Todas las actividades diarias requieren de contactos comunicativos, algunos de primer orden, otros de segundo, algunos necesarios para concluir complicados entrelazamientos que requieren un producto equis, otros simplemente por la necesidad afectiva de saber que hay alguien ahí. Todos los actores sociales forman parte de redes, unas cotidianas, otras extraordinarias. (Galindo, p.86) Todo actor social forma parte de grandes comunidades; ideológicas, de consumo, de la dimensión patriótica o del nacionalismo. También forma parte de otras comunidades ideológicas menos generales, como la del mundo deportivo, de la música, de la moda, del ciberespacio. La comunicación es la gran trama por donde circulará la información que ordene a la organización social en un tejido consistente y más o menos homogéneo. Elina Dabas plantea que: “La red social implica un proceso de construcción permanente que acontece en múltiples espacios y (a) sincrónicamente. Puede ser un sistema abierto, multicéntrico y heterárquico, a través de la interacción permanente, el intercambio dinámico y diverso entre los actores de un colectivo y con integrantes de otros colectivos posibilita la potencialización de los recursos que poseen y la creación de alternativas novedosas para fortalecer la trama de la vida. Cada miembro del colectivo se enriquece a través de las múltiples relaciones que cada uno de los otros desarrolla, optimizando los aprendizajes al ser éstos socialmente compartidos”. (Dabas, 2007)

Todo tipo de información que circula por las redes es necesaria, un tipo para unas cosas, otro tipo para otras. Hay un tipo de información que se requiere para tareas particulares, para resolver problemas cotidianos. Pero hay otro tipo de información que es importante sobre


todo para la cohesión del sistema social, que es importante para mantener el orden general de la sociedad. Juntos se combinan de manera precisa. (Galindo, p.87) De esta manera, cuando Magarola plantea “Pensemos en la comunicación comunitaria como comunicación para el desarrollo, comunicación para fortalecer la ciudadanía y la vida democrática, en fin, comunicación para tejer redes”, nos hace una invitación a considerar la organización en redes como una estrategia de “rearticulación del tejido social”. Como no pensar en rearticular, tejer, cohesionar, especialmente en Latinoamérica, cuando muchos de sus países han vivido dictaduras a lo largo de las tres últimas décadas y otros como Colombia atraviesan serios y largos periodos de conflicto armado que han representado una gran fractura y desarticulación del tejido social. (Magarola, 2007) ¿Cómo pasamos a estrategias cooperativas que promuevan ligaduras? El reto para los comunicadores comunitarios es retejer, rearmar, trabajar con el otro evitando la fragmentación para crear ese lazo nuevamente. Y en ese emerger de nuevos lazos y actores sociales constituirse alrededor de una idea de red, pues lo importante es juntarnos para generar proyectos conjuntos de país. Al poner en juego la polisemia del concepto red, vemos que por un lado se alude a un determinismo tecnológico donde la los nodos y las interacciones carecen de sentido y se analizan fenomenológicamente, mientras que surgen otras prácticas que ven en la redificación unas formas sociales que recuperan con los mayores flujos comunicacionales la utopía de comunidades organizadas social y políticamente para cualificar sus movilizaciones y gestionar cambios en vía del bienestar humano y social. El deseo de ser comunidad pasa por la facticidad de una comunicación comprendida más allá de las tecnicidades o las visiones paradigmáticas que pretenden la eficacia para el entendimiento o el consenso total. Un grupo social que apueste por la construcción propuestas colectivas de incidencia en el cambio social no debe tomar distancia del diálogo porque es a través de este que se construyen los vínculos con los que se da cuerpo a la idea de comunidad. Cuando se reconoce que estamos en una sociedad que tecnológicamente crece y potencia el intercambio informacional aparece el reto por hacer de esta nueva realidad un factor que dinamice los diálogos en procura de la solución de problemas evidentes y construcción conjunta de futuros comunes. La metáfora de la red es propicia para la construcción social en utopía comunitaria por el hecho de conocer que existen “otros” en diferentes mundos y que las relaciones no son unidireccionales ni estáticas, cuando el propósito común es el bienestar de todos aparece la comunidad. No se ha de perder de vista que el bienestar tiene dimensiones materiales e intangibles y que en un mundo actual se prioriza el mercado sobre las necesidades socioafectivas y espirituales, lo primero afecta notoriamente lo segundo. Encontramos aquí el hecho político que decide


los caminos a seguir, lo que está dado obedece a las decisiones políticas y lo porvenir también, si existen condiciones de malestar es la vivencia democrática, lo políticamente correcto en medio de una sociedad global conformada por Estados nacionales, la que ha de propiciarlos y para esto debe existir comunidad organizada. La metáfora de la red como constructo social puede hacer viable la democracia en tanto entiende el conjunto de actores y relaciones con poder diferencial para incidir en interacción sobre los conflictos sociales, si la meta es el bienestar debe ser para una colectividad, de lo contrario se estará ante estabilidades poco durables. Nada de lo expuesto tiene lugar fuera de la comunicación independientemente de cómo se desarrolle, de hecho las condiciones de desigualdad y malestar en la sociedad se ha basado en monopolios de información que hacen del estado de cosas un hecho natural. Parece que la sociedad vive en mundos diferentes, por un lado quienes piensan la macroestructura político económica y sufragan de ella su bienestar y por otro quienes la sufren, quienes sin saberlo alimentan el sistema. Con los mayores flujos de información que se procesan en actualidad se da la oportunidad para conocer mejor el funcionamiento de la sociedad evidenciando las razones de las diferencias y el malestar, el asunto es como esa información se vuelve conocimiento que forma conciencia social y acción ciudadana. Ahí es que las redes sociales cobran importancia, en las acciones que tomen por obtener y producir información y volverla saber con las vivencias para nutrir críticas y propuestas de mundos diferentes. Finalmente es preciso que tener en cuenta que las redes sociales se conforman por sujetos, esto es ciudadanos actores políticos que se encuentran con sus pares para vivir la política y pensar el mundo. Cada persona es importante en el grupo social y se le reconoce cuando se le nombra y se le escucha, cuando se dialoga con ella. Ahí es que la comunicación como se comprende en la UNAD adquiere sentido, cuando se entiende como proceso de intercambio que en horizontalidad reconoce los seres/sujetos sociales con problemáticas particulares y afines que motivan la construcción de comunidad. Así, Comunicación Comunitaria y Redes Sociales cobra importancia cuando se opta por indagar los problemas comunicacionales que hacen parte de la cultura de las personas y los grupos sociales que adelantan procesos de cambio social. Observamos que la organización y la movilización por sí misma no provoca cambios duraderos sino se dan como parte de un hacer cultural comunitario, que reconoce al otro como ser/sujeto igual en derechos, y como parte de una sociedad que ha de buscar en la utopía comunitaria el sentido de la acción donde tiene lugar la comunicación dialógica. ¿Cómo potenciar medios comunitarios como redes y trabajo en red?. Es una tarea permanente de reflexión en la acción con los otros, de recuperar la experiencia en la práctica social de cada día. Es necesario ir creando una cultura de red y esto no es tarea fácil, porque a


veces ni siquiera es posible trabajar en red al interior de éstos, pero es necesario iniciar tal vez para que la próxima generación la apropie, y entienda que es a través de la red, que es posible la supervivencia.

BIBLIOGRAFÍA y CIBERGRAFÍA: -

DOWNING, John. Nanomedios de comunicación: ¿Medios de comunicación comunitarios? ¿O de red? ¿O de movimientos sociales? ¿qué importancia tienen? ¿Y su denominación?. Global Media Research Center, College of Mass Communication and Media Arts, Southern Illinois University – Carbondale.

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Revista de comunicación comunitaria ENREDADOS. Transmitiendo otra comunicación – entrevista a Oscar Magarola. (Febrero 23 de 2007) http://revistaenredados.blogcindario.com/2007/02/00005-trasmitiendo-otracomunicacion-entrevista-a-oscar-magarola.html

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DABAS, Elina. Redes sociales. Revista de comunicación comunitaria ENREDADOS. (Febrero 23 de 2007) http://revistaenredados.blogcindario.com/2007/02/00006-redes-socialespor-elina-dabas.html

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Dombrover, Mónica Irina. Comunicación comunitaria: una herramienta para el desarrollo. http://www.avizora.com/publicaciones/comunicacion/textos/comunicacion_comunitaria _desarrollo_0021.htm

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Escobar, Viviana. El comunicador comunitario y sus implicancias políticas: apuntes para la construcción de una identidad. Taller anual de la Orientación en Comunicación Comunitaria. (Programa 2011). http://taocomunitaria.blogspot.com/p/el-comunicadorcomunitario-y-sus.html

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Jesús Galindo Cáceres. La urdimbre del tejido social: II Parte.

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Boaventura de Souza Santos. La universidad en el siglo XXI: para una reforma democrática y emancipadora de la universidad. México, 2005.

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Magarola Oscar. Una aproximación al campo de la comunicación comunitaria. Taller anual de la orientación en comunicación comunitaria. (Programa 2011) http://taocomunitaria.sociales.uba.ar/una-aproximacion-al-campo-de-la-comunicacioncomunitaria-prof-oscar-magarola/


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