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MADRID: Comienzan las obras de la Operación Atocha

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e ha emprendido ya en dfas pasados una de las obras que se han convertido en más sim-

bólicas de las que el plan General de

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Ordenación Urbana plantea para recuperar Madrid: la supresión del paso elevado de la glorieta de Atocha, conocido popularmente como el scalextric. Recuperar Madrid es en este caso recobrar, transformándolo, uno de los espacios públicos de mayor entidad en el corazón de la ciudad , para dar unión al salón del Prado con el /ridente de los paseos barrocos que abren el centro hacia el sur. Un sur del area central de la ciudad que, a pesar dellrazado barroco que incluso el Ensanche de Castro mantuvo, ha quedado profundamente marcado por las instalaciones industriales y ferroviarias que truncaron tales projectos. Hoy, en un Madrid que ha superado ya su periodo de formaci ón, la eliminación del scalextric encierra una transcendencia semejante a la que , cuarenta años atrás, tuvo la eliminación del viejo hipódromo que cerraba el paseo de la Castellana y que abrió la ciudad hacia el norte en su moderno ensanche de la posguerra. Sin embargo, en aquella ocasión sólo se eliminaba una traba para, la nueva extensión de la ciudad hacia el Norte. Ahora, la actuación ha de ser, en si misma , mucho más potente y singular para transformar un espacio, ya consolidado y contribuir a mitigar una tendencia . Mientras que aquélla reforzó la tendencia secular de valoración privilegiada del Norte, la actual, contra esa tendencia, pretende recualifícar el Sur en una decidida voluntad de transformar la ciudad. La Glorieta de Atocha constituye hoy el nudo con mayor in ensidad de tráfico tle la CiUdad( 8Uléntico embudo de los a~e ~ s d ' a o S -S-SE de la ciudad a los usos centrales, cada vez más desplaza(jos ae}a el Norte a lo largo Cle( eje de I~ Oaster a 8. liminar el paso 91eva<to-y e ¡qlv~ el n do en super:fjcje_e.~jg¡a , de un ladQ..ofrecer itin rarios alternativo que deséarg~rán: ~ presión del intenso tra fico actua l3e otro lado, resolver la compleja geometría de la plaza triangular, encuentro

entre el tridente de paseos barrocos, uno de los tradicionales accesos radiales prolongación de una de las penetraciones al Casco histórico --que también confluye en la Glorieta- y el gran eje N-S de La Castellana, Salón del Prado en su tramo inmediato. La solución en rotonda, adecuada a la vez como imagen urbana de la transformación pretendida y como solución de tráfico encontraba dificilmente su centro en el encuentro de tantas directrices confluyentes y ante la incierta posición de la actual marquesina de la estación marcada por la directriz adicional de vaguada y a la vez deprimida respecto a la plaza. En términos de tráfico, el rotador ha de ser ccmplementado con un túnel que reduzca los trenzados en superficie; solución posible tras un minucioso estudio del subsuelo de Atocha, surcado por todos los servicios de la ciudad . Razón ésta que disuadió, --en momentos en que se prestaba menor atención a la ordenación de la ciudad-, a resolver en subterráneo el paso a desnivel reclamado desde la unidimensional perspectiva del tráfico y que llevó a la construcción del scalexlric. La consecución de la nueva Glorieta se inscribe en lo que ha venido en llamarse "Operación Alocha", una de las cinco grandes intelVenciones, estructurales , en que el Plan General se apoya, selectiva y estratégicamente , como "motores"- para alcanzar la transformación de la ciudad en su conjunto. La remodelación de la Glorieta forma parte de un proyecto integrado de la "cabecera" de una gran área de más de 200 has. -ámbito específico de la Operación-, sujeta asimismo a remodelación , confirmando, en parte de ella el uso industrtal en posición central y que encuentra la oportunidad de recualificación en la liberación de suelo que ocupaban los tinglados ferroviarios trasladados. La resolución de la ~ cabecera" constituye un proyecto de extraordinaria complejidad englobando, además de la Glorieta, la remodelación de la estación de ferrocarril, convertida de un lado, en el gran intercambiador de transporte de la ciudad --clave del arco del nuevo sistema de ferrocarriles me-

tropolitanos- y, de otro lado , en la gran pieza urbana construida que configura la vaguada de Atocha . Resolver la adecuada conexión entre medios de transporte superpuestos a distintas cotas, reforzar su condición de hito urb ano, -destacando además la entidad de la gran intervención urbana que se produce - y resolver la implantación de esa gran pieza en el centro de Madrid, articulando la fractura que la barrera ferroviaria venia secularmente signilicando, resolver los problemas de borde ... constituyen claves básicas del proyecto ahora encomendado a Moneo y encajado desde el Plan General. ~ Operación " que encierra pues gran importancia estructural para la ciudad, planteada desde un Plan dirigido a la intervención urbanlstica , mediante proyectos urbanos, integrados, cuya consecución y concepción misma había, además, de superar la secular compartimentación sectorial de la actuación administrativa. Articular ésta desde una capacidad de coordinación que ofrece el proyecto cualificando la mera programación de recursos, constituye otra exigencia metodológica que está siendo alcanzada en gran medida en la Operación Atocha. La obra iniciada no era sencilla, ni en su definición ni en su ejecución. Hasta ahora tan sólo se ha eliminado un ramal del paso elevado. necesario para poder acometer el túnel. En marcha está también la remodelación de los servicios subterráneos. El proyecto definitivo de la plaza, en superficie, aún en redacción y último a ejecutar, ha de contar con los condicionantes de los anteriores , resolviendo a su vez los problemas de borde con la reordenación del espacio que circunda, a modo de " foso~, la actual marquesina de la Estación , que hay que integrar con la nueva plaza. Complejidad pués de la Operación y de las obras que caracterizan la intervención en la ciudad construida , objeto básico del Plan General que acaba de aprobarse y que, sólo en la medida que ha encerrado esa componente proyectual y programática , puede estar hOY,apenas un més después de su aprobación definitiva-, en plena ejecución ....


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AmĂŠnagement . du Secteur Nord du centre de la ville dAmiens


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Urbanisme Naire principal objectif étail de reconslruire dans les espaces vides un tissus urbain capable de couvrire de la fat;on la plus parfaite les blessures de la guerre oOans ce bul I'échelle de I'environnemenl es! gardée aussi bien que, le rilhme ella typologie des conslruclions existantes. Celle premiere esquisse d'ideé ne peu! marbrer que le début d'un processus creatif. L'objéctif prét El la réalisation doit en cours de développemenl se préciser bien davantage el surtou! répondre exactement aux besoins réels qui dans cel éla! d'élude resle encore bien vague. Le projel marbre done une vision de complexité d'espaces urbains possible a atleindre loul en laissanl assez de place a une interprétalion postérieure. Ce qui veut dire que dans les volumes une fois définis loutes les fonctions requises peuvenl s'y intégrer plus !ard . Le respecl de I'échelle du tissus urbain impase des limiles précises a I'exploilation du terrain . Le parvis de la cathédrale Nous proposons de définir I'espace de la place Nolre Dame a peu prés dans les limites du moyen age en lui donnanl une échelle capable de répondre plus exactement a la qualíté de ce monumenl extraordinaire. Relations du parvis avec le quartier Saínt l eu Ce vaste lerrain vide qui définit sans doule le centre de cette intervention es! structuré en principe par des arteres d'espace qui rendent la communication facile entre les deux quartiers. Une loule nouvelle tracée plélonniére est proposee de la place devant rancien éveché jusqu'a la rue d'Engoulvent passant par dessus de la rue Van Marcke el la rue du Don par un systéme de ponts comparable au " Ponte Vecchío" de Florence . Bon nombre de boutiques et d'aulres services peuvent s'y établir. Les institutions universitaries requises son! prévues surtout au x abords directs de la cathédrale lout en ayant contact avec la place prévue á mi hauteur entre le parvis el les quais des canaux. 11 est bien entendu que lous les petits magasins de souvenirs que nous Irouvons aux abords de tous les grands monumenls de France doivent aussi Amiens avoir la chance de faire leur petil Irafic traditionel , melé toutes aulres aciivilés qui sembler1l. indispensable a nos jours, cabarets, discothéques, salons de jeux, hótels, reslauranls el autres altrac!ions pour touristes.

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Relations entre le parvis de la cathédrale et le quartier de I'anclenne église SI. Germain et la place aux m archés A xe Esl-Ouest Nous proposons une construction définítive pour les activités du marché . Une g rande galerie de verre élargíe la construclion existanle et I'enrichie de pavil10ns a· construclion durable. Le sous sol servira de garage soulerraine . Le parvis de I'église SI. Germain es! élargíe créant une place qui s'ouvre sur la rue Puigre . Une pelite ruelle obligue relíe celte place avec la rue du général Leclerc . Un axe piétonnier s'ouvre entre la rue Haule des Tanneurs et la rue des Orphévres créan! des espaces variés qui apportenl une sígnification précise aux intersectíons de la nouvelle opération avec le lissus des rues exíslantes, un pavillon de rencontre la rue du Marché de Lauselle, un bálimenl Portique la rue Flalters. En quelques endroi!s les batiments s'approchent du Sras des T anneurs quelques uns se bragnant su r le canal en forme de portique. Ces délails rappelent des situa!ions qui étaien! encore intactes avanl guerreo Nous trouvons ces opérations légitimes comme essais de renouvement a la mémoire historique qui se refléte toujours dans I'évolution d'un tissus urbain. Les correclions de la grille des rues au centre d 'Am iens apres guerre ont élé Irop radicales , l a ville en celle partie a perdue son échelle el son cachet historique.

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les fonctions possible a réaliser Toul au larg de la slructure urbaine proposée nous espérons pouvoir établir un bon mélange de fonclions, magasins, ateliers, bu ros, services universitaires et culturels ; et en fin de comple aulanl d'habita\ions que possible. Nous avons precisé graphiquement la typotogie des baliments, mais dans celte premiére étape d 'étude une approehe exacle esl impossible. 11 nous est apparu plus important d 'abord de fixer les espaces urbains el I'échelle des baliments conforme a la situation d·Amiens . La verdure Nous avons prévu de planter des arbres tout au long des espaces des rues el cours intérieures. Seuls les archilectures monumentales en sont dépourvues. la circulation, les parkings Nous avons corrigé légérement la Iracée de la ru e Van Marcke pour rendre possible des construclions aux abords de r eau , La voiture peut pénétrer le lissus urbain autant que possible . Chaque appartemenl a sa garage. Nous avons complé 320 logis. les garages soulerra(nes comportant 15.000 m 2, e'es! a dire 600 voítures. Donc assez de place pour garer aussi bien les visi!eurs que eeux qui travaillenl en ville.


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l 'architectu re Naus naus sammes inspires de I'echelle el du caractére des conslruclions typiques d'Amiens. La maison camme cellute de base de loule slruclure urbaine a elé striclement respectée. Le !issus ainsi crée garde une grande transparence qui allegue la communication en ville. Dans ce sens naus avons evité de faire apparailre le caraclére des grandes opéralions don! les résultats nefastes son assez connus. 11 va de 50i que dans cel esprit les elapes de réalisalion peuvent s'organiser 'acilement. Naus proposons comme slralégie d'exécution la participalion intensive des usagers futurs et la repartition de petits ilols entre dillerents architectes. L'etat idéal serail atteinl si loutes les maisons pouvaienl élre differentes, un modele que je viens de réaliser Berlin . Une autre opération se prépare Vienne . 11 faut pour cela natu rellemenl un plan d'emsemble d·une forte cohérence. L'auleur de ce plan doil jouer le róle de coordinateur entre les differents teams. II doit élablir des regles genérales qui garantissent I'homogenité de . language lout en permettant une grande richesse de variations dans le détail. Nous proposons pour la conslruclion I'emploi de matériaux traditionels de la Picardie , per exemple la brique melée de pierre naturelle . Les loits inclinés lonl aussi partíe de ce reperlorie élanl encore loujours la meilleure solution technique pour se débarasser de I"eau de pluie . Dans la struclure proposée nous avons articulé quelques objels monumentaux pour rehausser les lonctions d'ordre publique ti'

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Amiens: vamos entrando en materia

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Está bien. Vamos entrando en materia. El concurso de Amiens nos saca de las repeticiones recuperadoras de los últimos años de historicismo, de las banalidades gestuales y del formalismo conceptual, y nos proporciona dos ejemplos ma· duros de proyee/ación urbanística. De gran interés. Como si se hubieran puesto de acuerdo, los diametrales en· foques de Rob Krier y del estudio M BM (Martorell-BohigasMackay) dan un paso ade/ante en una visión específica del proyeclo urbann como dialéctica entre los tejidos y los espacios. Esquemáticamenre, son evidentes la expresión del habitual enfoque morfológico de Krier, en la tradición del espacio cerrado y de la arquitectura regular, por un fado, y fa del racionalismo paisajístico de M BM, por otro. Proponiendo a la ciu· dad de Amiem, para su centro envuelto en brumas atlánticas jlmto al marco (le Sil imponen/e catedral, dos tradiciones del espacio urbano: la neoclásica cemroeuropea y la paisajisla ano glosajona. Pero' este simplismo no debe llevarnos muy allá. Me parece lo más impor/ante de e.~tos proyectos cuánto precisamente se e~ftlerzall en distancarse de sus orígenes, ma/izando con sU/ili· dad aquello que pudiera resonar como pUrllO de parlida ideológico. Son realmente propuestas del '85, proyec/os modernos q!~e e.wán ya lejos de las caricaturas polémicas, y que han aprendido mucho (le toda la inmediata expfriencia europea. No estamo~· aquí ante un típico proyecto de tendencia, ni an/e

el reduccionismo del pragmatismo convencional. Ni Krier busca s610 la composici6n planimétrica, ni MBM parece en absolulo un plan parcial. La propues/a de Rob Krier coneCla con sus arlleriores proyec/os, sobre todo con los de Berlín y Viena, en los que/a escala media del área tra/ada se desarrolla según una articulación de espacios, espacios que siempre se conforman por medio de edificios. El pliegue y manipulación de las plarllas de lo edificado dibuja la geometria de los vac.{os con una idea de fachadas, en principo regularizadas, donde las variaciones menores se resumen por frecuente recurso a la simetria. La propuesta de M BM, en cambio, recoge de las cenizas del movimien/o moderno la idea del espacio abierto y de la ordenación libre de la ploma (de la ciudad). Los edificios se colo· can con mucha independencia, buscando su relación a un lugar determinado, a un pliegue del terreno, O a una prelendida visual; y cada edificio inverlla su forma propia enlera, organizándola desde su interior. Si observamos, por ejemplo, el tratamiento dado al canal acuático, la comparación en/re las dos propueslas es esclarece· dora. MBM hace de la recuperaci6n del agua el "leir motiv" del proyecto. Esfuerzo di/fcil, de recuperar los cursos ya obtu· radas o cubiertos de la antigua red de canales, saneándolos y engalanándolos. Este intento proporciona un caráC/er amplio, topográfico y naturalista a toda la nueva ordenación. La ban· da formada por las riberas del canal, las cintas de viviendas en


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AMÉNAGEMENT DU SECTEUR NORD DU CENTRE VILLE . AMlENS . 1984 Manuel de S ola-Morales ms márgenes y el parque paralelo, maler;o(iUi/I una idea «Ir;laritl que álbre todo el seclOr celllraf efel área proyectada. p(lf(¡ Krier, el cat/(/l no liene ningún alrtlCfillo romántico, y es lralado como secundario; inc/liso procura disimularlo COI/

edificaciones y pUI//aflas que pOllen la atención en las calles y c/l /as fachadas más que ell elogll(l. HasUl los puelltes SOIl edificados en SIlS laterales, en un ¡merés eXIJ/ícÍlO por IltIa solución " dura " del,)oisaje urbCIIIQ.

Krier trabaja por manzanas. El perímetro de ésta.~ se toma del/razado amiguo de las calles. Lo pretensiólI es rellellar los vaelos de 101rOI1l(/ existen/e eD il 111m opció1/ de man zanas cerradas capaces de recogerlilJologías residellcia/el' mOllemas y con inferiores de manzana muy formalizados geomé/ricamellte. El ¿nfasis llel proyecto parece insistir el! el clásico lema de la IIrballúlÍca cemro-europea: el "bau block". la forma de COflStrueción de las mal/zal/as. propuesta etl e.~/e ca.fa con man zanas casi cerradas. alojal/do lipologías s/(lIIdlml. COII patios in leriores com o espacios com ullCS semi-públicos. En la /radición de las "J/Ofe", con la prioridad arquileclónica a la imagen de las facllluJa.~ imertU/S. La gráfica del ,,101/0 l/O debe llevar a engmio y tOlllar el proyecto de Krier CO II/O uml secuencia de pla zas: n; sOIl /Jla zas, ni su itinerario e.\· relevante. SOIl espacios semi-domésticos, separados de /(IS clllles, pequeños y estáticos, más bien decimOflónicos en su función, va/orados como focos de ordenación formal de la edificación y como imagell arquiteCtónica de la unidad totallle /a 11I(I1IZOIIO.

EmlJezamos a ver, así, lo importlllue qlle resullala opción de el'cala adolJlada por cada Ul/O lle ambos proyectos. ElfracciOllamielllo de Krier quiere ofrecerse como un facilidad pam la actuación por unhlade.\· peqlleña.f, C(/~.(I (1 c(l.~a si hiciera fal/(l. , por medio dearquitecruras yarqllirecros vllrÍlIlJOS. M 8M se plantea, sill duda, opciones formales a escala de ciudad. La creación del gran espacio abierto longitmlintll establece, /)Qr su arquiteclUra y su carácter - reforzados por los ejes visuales trml$versl¡/es- una penetración excepcional desde la ciudad perimelral sobre el "úcleo re/"esefl/mivo. La propia {Jisposición mOl/umelltal de la Ca/elfral, multi/J/icada por UI/ espejo de ligua el! Sil gmll espacio veNle, potencia ese tratamiellto sil/guiar que se bllsc(I para este espacio respecto ala trmrU/ comlÍn de la ciudad. CreaciólI propiamente urbanúticll que cOllstitu ye, sin (1IUIa , 1m mérito y atractivo principal de la propuesw. ta ciudad así construilia eS/liria exigiendo /ll/a cUlIlhltlllur quitectóllica impecable. El mellSaje de MBM es optimisw en este sefltido . El ¿xilO de SI/S edificios sueltos efl el espacio abier10 pasa por cOf/seguirlos todos ellos exquisitos: pocos, libre.~, lislo~' y gUII/JOS . Iml)Oru!ntes cuestiones. pues, las suscitadas por estos proyectos de I1miens. de los que quiz(¡ el! los fIIios 70 se 'lCIbría dicho que parecen diam etra/e,l' en plantellr "la relación emre arquitecwra y ciudad". Hoy, 1(1 propia sabiduría acwlIu/(ula en esftls propuestas /lOS el/set/a que acaso 110 digan mucho el'OS términos, y que lo que en cambio eSlá ell discusión, profundameme, es, en sus tamaños)' cualidades. el espacio común de la ciUIJIUJ " .

• O,iQt 'JvJrigas y t)¡md M'l("k",- OI,lv"",du /uscul/es <Id amw de ,I ,,,, ~,u.


La nouvelle Amiens

Se en ume ran dc Illan e ra hreve y sint é tica las ideas y los mét odus generales y las b;lsc s concret as que han sido punto

de panida del proyecto .

Ideas l . La ci udad se defin e a pa rti r del espacio pú blico. La rcconslrucd 6n debe e mpezar , pues . pruyc(;t ando e l v,lcío: corno un csp;Kio (UI1ÓOII"1. tOlllO 1;. asunción de las señales

de ide ntidad dd ba rrio. como ge ne rador de los procesos autónomos de rcgcnc fl'lción. 2. Los efectos urba nísticos de los edificios signi ficati vos son los mismos q ue los at ribuidos al espado público. pero ade más. los ed ificios ge ne ran una ¡¡Clívid;.tI y. e n co nsecue ncia . son la base para la rcc),trucluración dc las fo rm as dc vida del barrio . 3. El progra ma funciona l del barrio debe 1>C r lII ultid ircccio nal y nunca reducido a una acti vidad csc1 usiv;¡ o prio ritaria. Lo~ come rcios, la cultura. e l ocio. la artesa nía y las vivie nd.!s. de he n apa recc r mczc1;¡ das c n las gra ndes uni<l:!dcs a rquit ectónicas . Asimi slllO. la (i r( ul,Kió n de autotm'w il cs y d e pealon es de be n integrarse e n la med id,! de lo I)osiblc . 4 . Las nucvas vivie ndas debl.:n co n s t r u ir~e siguie ndo las mode rnas tipologías y acepta ndo los actuales niveles tle confo rtabil idad y tecnología , pe ro al mismo tie mpo. de be n

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constituir edifi cios capaces de definir el espacio público e n una línen de lectura tradiciofl¡tl: c¡llle, plaza y parque urbano.

5. La forma , la ident idad y la vita lidad del bn rrio de be n estar gara ntizados por la ll ueva const rucción y la rehabilitación de los antiguos ed ificios . Por las plusva lías originadas no debe n apropiá rselas un nuevo grupo social, porque ello provocaría el exi lio de la población actual , para la cua l, en ca mbio, la re habilit ación física del barrio puede se r un mo tor de rcequili brio socia l. M élOdos

l . La operación de be ordc n¡¡rsc como un a serie de proyectos co ncretos y pUTltu<llcs ¡¡lrcdcdor del núcleo

urbano , e n el marco de una previsión ge neral. 2. Es preciso programur las prio ridades y estableccr una sucesión de fa ses, e n función de la facilidad de promoción y la urgencia de los problemas plumeados. No obsta nte, las prime ras operaciones deben dar respuesta a las ideas planteadas inicial men te como b;ísicas: recreación del cspucio público e impla ntación o reutil ización de los edificios significa tivos dc uso colectivo, como prime r paso

indi spe nsable p<l r<l el proyecto de los ele me ntos reside nciales. 3. El sistema de gestión de be esta blecerse en funci ón de las posibilidades de in versión de l Municipio y de otros organismos públ icos, y de los acue rdos que puedun ser estublccidos con la inici'lti¡lV¡t privada. Aquello que no pueda ser tcn ido e n cue nta e n los presupuestos, no debe ser ente rrado e n la utopía de la pla nificación .

dcl'Jroyecro 1. Constru ir y reco nstruir el espltcio público de ca lles y p l m~ a s a p;lTIi r de 1;1 continu idad y el va lor expresivo de las f¡¡cJmdas, ace ntua ndo la lineal idad de las grandes vías co n árboles sobrc las ace ras. 2. Aceptar como un hecho el eje E-O efectuando, 110 obstmllc, algunas corrccdones a su trazado para radicalizarlo y darle el ca rácte r de ave nida , con un proyecto preciso de ace ras y plantación de á rboles. 3. Va lora r e incre me ntar la red de los canales. Construir un gran lago junto a la Catedra l pa ra subrayar la im agen de la ciudad y par¡¡ abri r una visión ¡lI ractiva hacia el cen tro Norte. nll .\·C.\·

4. Si tuar los gra ndes edificios s ignificat ivos (unive rsidad , escucl¡¡s, muscos) seglín una lIistribución homogé nea pe ro con una int e nción direccional , pa. ra dar un ¡¡ mayor y más compleja vital idad al conju nto del ba rrio y p<ITa incitar un itinera rio desd e la Catedwl hueia el barrio de Saint Leu. 5. Construir nue vas vivie nd¡is y comple ta r una I>olít ica de re ha bilitación. Utilbwr estos edificios para señalar mejor tos gra ndes ejes de los espacios públ icos y pa ra ree ncontrar la complejidad y la pluralidad de func iones. 6. Evit ar el zooning y l¡¡ especiali zación fUTlcion 'll: Las viviendas, las instituciones cuhunilcs y los come rcios debe n convivir . La U niversidnd de be evitar el concepto de campus aislado. 7. Relacionar los puntos más visibles de la ciudad med iante líneas visuales que permi tan un a lectura globa l dd ba rrio: las nuevas torres de la Universidad , las torres de la Ca ted ral y de]¡1 Iglesia de SI. Le u , los nuevos edifi cios públicos. 8. Organizar los parq ues públicos como un tejido complejo que juegue un pa pel irnpo rt antc en la estruc tura gene ral de la ciudad , evit ando que puedan conve rtirse e n una sum a de espacios sin coord inación ...


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BERNARDO SECCHI: IL RACONTO URBANíSTICO 11 raronlo IIrbanisliro (1.. poIlt lca della casa ~dd t~rr;lorio In 1t~li.) 8 ERNA ROOSECCHI Torillo. E/mmlli 1984. XXIX /88pp.

Jesús Gago

Si IJcrnurdo Sccchi. aUlOr de l libro objeto dc oomcntario, necesitase todavía p rcscIH ación ent re los lectores cs¡wñolcs. no &'1 bríamas hacer a tr il mejor que lit de referirlo a dos de sus anteriores trabajos que, tradu cidos a l

Distancia que se manificsta en relevantes cucstiones que van desde el papel que cada teoría atr ibuye al mercado, hasta la función de la disciplina urbanística como consolidadora de las reladones sociales existe ntes o por el contrario como elemento dc transformació n de las mismas, p asOlndo por la disti nta coneep' eión del planea miento y la planificación e n general o , incluso, po r los indicadores principales a utili7.ar para carlLcteri7.ar los problemas de vivienda y su situación en cada momento.

csp;lIiol, fueron cdit:tdos aquí en los años 60 y

70: " Las b¡tscS teóricas del iln¡itisis tcrri toriitl". es tudio preliminar de la lmlOlogía recopilada por el propio <lUlOr bajo cll Í1ul o "Am\lisis de

Ins estructuras territoriales" (EdifO ri al Gustavo Gili . Colección Ciencia Económica. Barcelona 1%8); y "El sector edificación y la propiedad dcl sucio en un proceso de desarrollo económico" incluido en el libro t itulado "El despilrarro Inlllobiliario" (Editorial Gu~tavo Gili . Colección Ciencia Urbanística. Barcelona 1977). Fueron dos auténticos hitos e n la cultura urbaníst ica de e ntonces y son hoy Irabajos cuya lectura o releetura no podemos sino seguir re come ndando a qu ie nes, en este campo, tengan despierto aún el interés por aprende r. En e l momenlO de pu blicarse "11 ra conlO urbanfstieo" (1984), se asiste en Italia al despliegue de un intenso debute e n torno al urbanismo , cuy:, coincidencia en cuan to a los términos con que se plantea denuo de nuestras fronteras no nl'e mos que obedezca a la facili d,uJ del trMico exporwdor de las idca~. El libro. e n nuestra opinión. tie ne entre o tras '11U' chas virtudes la de la oportunidad. en el sentido de (¡ue viene a constituir con relación a ese debat e no sólo un im portan te punto de refere ncj¡, sino, sobre tod o, unll OCllsión para su enriquecimiento. Su lectur a contri buirá, estam(lS conve ncidos, a superar los términos rcd uctivos que ame naz:m con este rilizar dicho debate al encerrarlo cn ront rdposiciones excesivamente sim plifieato rias (aunque renejen problemas rea les) del tipo plan- proyecto q ue , en el pcor de los casos, rccditan con retórica más o menos lujosa viejas polémicas corporativas. A eSi' cOlp,u:idOld orientOldora del debate, el libro a,iade otra de no meno r interés cual es la de ah rir líILC;'~ de investignción por desgraci" prllcticamcnle inéditas en nucst ro país. Lo verdaden,mc ntc ejcmpl ar a cste respecto cs sob re todo su act itud in telectual ri gurosa . h, inge nt e y p;,cie nte labor de inve~tigllci()n y comx:imicnto que sirve de soporte a su~ hipótesis (a lIeces sólo tent:llivas) y la fecundidad de sus su!(crencias; y todo cllo. por e ncim .. de .. 1gunos de los e nfoqu es metodológi¡;os m¡is llama tivos, <ltle si algún riesgo pudiera n tenersería el de incitar "imit .. ciones fáciles" en quienes son proclives:, senti r " I:LS mod:.lS" corn o un atractivo irresi~ti bh:. No es libro (Iue permita lecturas rápidas o dcsat cntlls. pcfO su (:om prensión no exige, a peSar de quc VCI"Sll sobre un a realidad concre· ta (la italiana) , un conocimie nto prcvio y profundo dc dicha realidad: su intcrés y la ra7.Ón llquí de su prcscntación y come ntario cstriba precisamcLLle en que su alcance transciende, sin lugar a dudas, In relllidad part icula r que cs somctida a examen . El abanico de sus pote nCillles lectorcs cs mucho mlls amplio qu e el de los urb .. nis tas. suponie ndo que por t .. les se entienda a quie nes de dio h ..ccn pro fesi6n: el interés del li bro puede llegOlr. en n ue~tra opinión. ni mc:nOS:1cUlmtos alcanza el interés por las cuestiones urban ísticHS en su más amplio

Estc rel'Orrido d escriptivo de l libro que acabamos de intentar dar la una idea poco fiel de su riqueza de contenido si no tratáramos de complcme ntarlo al me nos con e l comentario algo más de tenido de algunas cuestiones. Estas sin ocultar la carga dc subjctividad que su seleceió n t iene, creemos que puedan tcnc r cs· pecial in te rés entre quienes suponemos ha n de ser los lectores dc una rcvista como ésta.

teriores. El primer cn prlUln -cuyo título h" ~ervido para dar nombre Hllibro- constituye bastante m .l s que un;, novctlLl~a ;' po rtae i6 n metodológica a la investigación de lo que e l auto r dcnomina "~blema u r bllLLí~ tico" dentro de un pe· riodo histó ri co concrc to (las ultim:, ~ cuatro décadas). Sin min usvalorar el inte rés de cmprender la investigación desdc cl ángulo sin du d:1 fru ctífero (l)Or más que insólito y quizás algo artificioso) propio del análisis literario esto es de las cStructurllS di.M:ursiv:,s- nos POlrcce que lo verd aderame nte destacable es la Olbundanei:l dc sugerencias y la riquc:t3 de elementos que el autor proporciona;, lo largo de es..1 particular visión del sistemlL Urb¡lLlístil'O p¡¡ra identific:,r los r,lsgos esenciales de su cvolución. El esch,reeirnieTL\<I de la fornlH de conducir elllná li~is es pan, el au tor un punto de partid .. radic:,l: "el sentido de un :ulálisis sobre 1" e~peri e neia urtwni~t iea sólo result" comprensible ~i ~e indieH con cl~rid:,d cllug<Lr desde el que dich" exrx:ricnda se ub~erv'l". Sccchi e fecl\\a ILILH ohscrv"ciólL "p(lr transp"renda" del sistema urb:mistieo tras deseomponcrlo e n una sucesió n o ~uperpos i ci¡Ín de planos o estratos a,¡¡¡líticos. Partie ndo de un prime r e~ t r;L1O -el m¡h pró:o.:imo ,11 punto de obscrvación- constituido por los textos (e n sentido amplio, es decir escritos. discursos. pla nos), 1" observación va atrltves:mdo los estra tos su bsigu¡en t c~: el de los "estilos" de planea miento y las d i\'c rs:'s "gene r:lCi(lnesde planes" a d ios aMK'iados; e l de los proccsos dc toma de decisione~ rchltivas:tI territoriO; y, fi n,.lmellle, el de los hechos (el mocn te rr itorial , las re laciones espaciales entrc las pcrsonas y los gru¡)Os sociales y las relaci(lnes fu nciom,les cntre los ohjctos l"Olocados en el espacio) . De este modo , "1:, "mplitud del campo de observadón está li mitad¡¡ por lo que se c ncuentra m;h próximo ¡,I puntO do: v i ~ t a deg ido: de cada nivel o cstr;I!O s{¡lu .e pe rcibe lu que los estratos supe riores "cotan como relevante o pertinente alurbanism()".

~e ntido .

Compo nen d lihro cinco capítulCls que" nu c:stro e nte ndc r se puede n l'grupar e n dm; bloques: uno que integr" rí" los do~ prime ros c:!prtul os y elliltimo; y otro constituido por el tercero y el cuarto. Cada cap ítulo tiene enti dad suficie nte C(lmo para permitir su le¡;tura autóno ma. aunque un e ntendimiento más completo y cab:!1 de su respectiva temática aconsej¡¡ 1:1 lect ura complet:I, al menos, de c,ula uno de los indicados bloques. Con todo, e l conjunto. presenta características de un i· dlld suficiente como p:m, considen,rlo mils un libro que una pUfa recopilación de cnsa)'OS; a ta l unidad contribuyen a p:,rtcs igualcs, tanto la acusada pcrsonalid"d del autor ysu peculiar sello intelectu:,1. cumLl III pro bllb1c afinid:,d te mpo ra l de los tcxtos y la presencia r.... itcrad" de algunos "moth'os" tcmáticos con su forma de entrelazarse, bie n rClOmHndo unas veees :,rgumentos y" deslIrroll"dos cn capítulos ante riores o bien e~bozaLldo OlrOS que sólo adqu ieren des;Lrrollo ple no en los capítulos pos-

En e l segundo cupít ulo - "Los estilos de planeamiento"- se cxaminan los contenidos diversos de l plane:l!niento en su evolución , ex· traye ndo las " ideas-gu f~ " de cada estilo e identifica nd o sus difere ncias. Apa recen así clarumente lus comilLuidades y diseon tin uidOldes en el discurrir de la disciplina , su proceso de ex p¡¡nsió n , su entrada en contacto con o tras disciplinas los intentos de in tegración de las mismas y con todo e llo la scns;,ció n de pérd ida de identidad. Para segui r la estructura de bloques de l cc~ tura a ntes indiCl,dll. el (Iuinto capítulo _MLas cicncias regionalcs y la planificación te rritoria l"- adcmás de su interés intrlnseco, tiene el de c:nriquc:¡;:c:r y ampliar el contenido del segundo, especialme nte c n lo rdcrcnte a los erectos que tuvo sobre el planeamiento de los 60 la irrupeión de las ciencias regionalcs cn el panorll mll ¡;:ul! ur¡,l italiano. A lus esperanzas depositadas en el refonamicnto del estatuto científi co de la disciplina ur ban ística consegui-

do por e l e ncuentro de esas dos " formn ciones d iscursivas" -y no ciencias en sentido estrictoque según el autor son t¡¡nto 111 planificación urban ísti ca C0l110 llts llanllld¡¡s cie ncias regio. nales, sucede en los '70 un a difundida impresión de "fracilso" de las ciencias regionales. Aspecto este del "fracaso" al que al auto r dedíea algunas pllginas polé micas del rnlhimo int¡;:rés y que le llevan en conclusión a ide nt ificar comocl fruto más maduro de la experie ncia de los '70, " Ia renuncia a inte nlln refc rir una foro ma discursiva compleja como es la planificación te rrit orial a un linioo modelo simple y a u n espacio político-i nstit ucional igualme nte simplificado". En el capítulo tercero -" Polítieas de urbanismo y vivienda"- se someten a un exame n ri· gu roso la evolución de esas pol/ticns a parti r del final de la úl tim a guerm, distin guiendo dos períod(lS básicos ligados 11 1" evolución políti ca italiana: el periodo de los gobiernos de centro y el de la experi e nci.. del cent ro- izq uierda . E l autor desvela el scnt ido profundo de las políti. c<ts e n ambos periodos, e n eOlLtr;¡posieión a l¡,s frecuentes interpre tac iones que sct'Lalan la falla de visión de conj ulllosobre tod o de la I)OH. tica cent rista. Sometie ndo a ex:nILen llls idelLs presentes e n el deba te de ambos periodos, consigue reconstr uir su sentido, no sólo po r 10 que tales ide¡¡s pon ía n de manifiesto sino lo que es más importante por Jos importantes aspectos que iban dcjando ocultos. La "depende ncia intelectual" respecto al nlíclco teórico sobre el q ue giran las poHticas centristas, e):plicaría según el autor no pocas paradojas e inconsecucncias dc las fuel7.as !)Ol(ticas dc izquierda en lo relativo a sus esfuerlOS por establecer nuevas politicas (a lo largo de l periodo de refo rm as q ue se inicia en los primeros (0) . De ahí la im portancia que el autor concede a la conceptualizació n de las poHticas, cn pri. me r término como herramienla im prescindible para la inte rprctación de ese periodo histórico. Este aspecto de la conceptualización que vie ne desarrollado en e l cuurlO CHpít ulo bajo e ltftulo "Las dos almas de la polftic:1 italiana de vivie nd ll", constitu ye 11 nuestro juicio una dc 11IS :Iportacioncs de lIIilximo interés de ntro de las muchas qu e cl libro contiene. L;, " teorfa cuantitativa" y la " teorra distributiva" de la producción y de l mercado inmobiliario rcsultan ser los polos a los <Iue rde rir b,s principales hi· pótesis de política de viviendlL y cn relación con ella muchas hi pótesis de polltica urbanística. Ambos núcleos teóricos condcnsan y al mismo liempo reposan en dos inte rpretaciones profundamente disli ntas- más allá de solapes y coincidencias- del o rigen del problema de la vivienda y del papel de 11L producció n y dc l mercado inmobiliario. El hecho de que las fu enas polhicas y los grupos de in terés hayan usado " pcdazos de una y oITa teoría. paradojas apane, se ha dc ver como consecuencia de la fornrll <I\Le han reves tido en cada momemo los problemas a afront ar más que como ausencia de di ferencias radicales entre am bos núcleo~ te()ricos. H

l . En prime r lugar, y por encima de todo, está la constataciÓn de la crisis disciplinar pre· sente en el urbanismo de hoy cuyo alea nce como sentimiento generalizado diffcilmente pucde ponersc en duda. Lo nuevo para quienes se ocu pan de la d isciplina y pa ra qu ienes de ella hacen uso no es . por cierto, el sentimiento mismo -que es desasosiego recurrente, casi endémico en ese medio- sino la forma q\Le aho ra reviste, los diferentes diagnósticos que a propósito se emite n y las tendcncias tamb ién di llersas y a menudo cont rapuestas que apuntan h:.lcia la superació n de ta l crisis. E n el libro qu e comentOlmosesta crisis discipli. na r , con su particular forma de pcrcibirla, no eS tanto constatación q ue surja de una considcración expresa, sino más bien inferencia de o tras muchas consideraciones. Entre ellas está, para empezar , I¡¡ propia valoración o personlll balance quc el autor eketua acc:r¡;:a de los resultados obtenidos a través de los plancs, que son los instrumentos en que la compone nte pragm ática. característica de la entera d iscipli na , adopta neccsa ri¡¡mentc lonos más dominantes. El balance realizado en el comienzo mismo del libro, discurre a través de unos ejes o líncas temá ticas cuya scleceión cs de por si bien sign ificati va parll el\te nde r lo que será un a de las hi pótesis centrales de su dia gnóstico sobre la crisis disc iplinar. El e nunciado ¡¡quí de esos te mas basta rá como apoyo dc nuestrll línea dc rll 7.0namiento, sin <lILe el hecho de que pasemos por alto so bre su contenido -C~ deci r sobre la particular valoració n del au tor- puedOl at ribu lrsele nin guna inte n· eión de resUlr importancia a los argumen tOS y juicios e mitidos y al interés de abrir una discusión sobre los mismos. La valo ración global de los planes viene efectuada por sus resultados en re lación con: a) el controlo "gobierno" de la distribuciÓn de la re nta en sus diferentes compone ntes y de modo muy particula r de la cUOla relativa:! la renta inmobiliari a; b) los incremcntos de las rcntas reales de algunos gru pos sociales; c) la contribució n a la fo rmación de las "¡;:(lndiciones ge nerales" (en el sentido marxi¡¡no, del té rmino) e n que se desenvuelve el proceso de producción , valoración y circulación de las me rcancfas; d) el despilfarro relativo a vivie nd<ts, infraestructuras, recursos naIIL rales y tcrritori o en general; c) el "gobiem o" de algunas ac ti vidades productivas, singularme nte la const ru¡;:dón de edificios; f) e l cont rol de la c"lidOld dd csp"cio ([sico; g) el "gobie rno" en la selección de los operadores que inte rvienen e n el proceso de construcción del territorio; y fi m,lntente, h ) lit conlribución al proce· so de ident ificación dc actores y agc ntes sociales (dando sentido y cOlllenic1o a sus acciones, determ inando su lengua jc y estableciendo algunos, nexos e ntre ellos) o, dicho en otros té r· minos, la contribució n a la estructuración del sistema político. sobre tod o a ni vcllocal. E n nuestra opinión, la exigüidad de los re, sultados conseguidos e n la práctica tota lidad de esos temas (exceplo sobre el ultimo de éllos, en el que a decir del auto r se han registrado importantes logros), no es de por si lo más expresivo de la mentada crisis disciplinar. Esta lie ne en cambio mucho que ver con la natu ra leza y la amplitud de las cuestiones a las que el urba nism o trata ría dc da r respucsta (el mero enunciado de las que el autor ha elegido para tratar de establecer su panicula r ba lance de resultados, es muy elocue nte al respecto). El contorno cnvolvente del objeto disciplinar, nunca perfi lad o con precisión , se ba idodesdi-


bujando progresivamente a medida que se ampliaba el ¡;ampo de amílis i~ y crecílL el repertorio de probleTl1<.ts a que l<.t disciplina tendí<.t a dar resp uesta . Sucedía así lo que, en otro o rde n de cosas, el autor observa a propósito de las políticas de uruanisTI10 y vivienda: "a menudo se ha intentado que resolviesen problemas que se fo rmaban e n ot ras partes del sistema económico, social y político; de este modo ~I tales políticas se IcsencoTl1end,lu,m tareasexcesivas, en parte distintas e inc luso contradictorias con sus tarcas principales ... o, en otros té rminos. las políticas de urbanismo y vivie nda adoptaban caracteres de una gran :llegoría; al hablar de ellas se estaba hablando de otras cosas no por ello menos importantes". Relaciones que en otro tie mpo fueron oujeto de tratam iento de otras áreas disciplinares separadas, e ntran a for mar perte del análisis y de las propuestas de los urban istas. El periodo de optimismo ingcnuo que a tentó el propósito de configurar la disciplina urbanística precisamente como lugar de e ncuentro de otra~, eomo el e:l mpo privilegiado de lo interdiscipli. nar, ha dado paso a ot ro e n el q ue se extiende el desasosiego por la pl:rdida de lo espccffico, o en otras palabras, por J¡t pérdida de la seguridad q ue Prolxlrcionl! en la ilctividad científiCil y profesional una precisa defi nición del objeto. En esta situación no son de extrmiar los lamc ntos nostálgicos por la originaria identidad perdida. "El campo de ac¡;ión (de 1<1 di~dph ­ na) es la organización de l espacio e n térmi no~ de forma y nada más"; estas pa labras de De Cario en cuya literalidad ro tunda resuena demasiado un impulso nostálgico y reduct ivo, pueden ser tomadas, en una interpretació n más relativizada, como ~íntom:1 de una tendenda a establecer rcladones de jerarqu ía dent ro del difuso campo temático queel urbanismo ha IIcgado a abarcar. Dicho de otro modo , los esfuerzos por redefinir cl objeto e~ ­ pccífico de 11I disciplina, que en nuestra opinión son sahldables por necesarios , se convierten en algo preocupante ';cua ndo 11I rccuperación dc la identidad se intenta a tr¡tvés de la pérdida de importantes adquisiciones·'. y au n más permanen te y sustantivo resulTa scr otro fac tor de la crisis disciplina r al que e n el libro se alude. Se trata de la part icu lar relación que el urbanis mo e~ t ab l ece con la realidad y los aco ntecimientos, con los hechos cn definitiva. Que la valo radón a que hemos venido haciendo referencia resulte ser. como el autor señala. urw aetividad insól ita en el panora ma de la cultura urbanística italiana (corno lo es también en el nuestro), es altamen te significativo al respecto. Por más que la relación cntre el urb~U1ismo -en su scntido más amplio- y la realid¡u.!, sea compleja y nada unidireccional, las cuestiones a juzgar y valo rar no pucde dccirse que tengan naturaleza metaf!siCl!: "es posible estimar la en tidad de las magnitudes en juego; el signo y el valo r q ue adoptan e n su evolución" ... "y sin embargo eso no se ha hecho, no ya adecuada mente sino tan siquiera de modo tentat ivo" ... "y no lo han hecho las fuerlas politicas. culturales y profesionales que más interés podrían tener e n Justificar la extensa y difundida actividad de planifi cación urbanfstica a 11I quc han l igado~u suerte ". Y es que "bien mirado, la planific:tción urbanística no ha tenido nunca que justificarse ;) p:lrt ir dc sus resultados, ni ha intentado hacerjo jamás", de ahí "que inceSantemente trate de busear el sentido de si misma". La intención del autor, sobre todo a través del primer capltlllo, consiste precisamente en esbozar algunas hipótesis sobrc las razones por las que el urban ismo, a diferencia de otras discipl inas, ha podido ma ntener con sus pl'Opios resultados y con los hechos unas relaciones tan singualres, corno denota el hecho de que jamás haya sido sometido a verificaciones e n términos de cficada y validez. 2. Del esfuerzo conceptualizador presente a lo largo dcllibro nos pMcce oportuno resalt¡lr aquí algunas dc sus huelLts más eontunderllCS. A este propó$ito es especialmerne elocuente su examen de los estilos de plancamiento y, parn empezM, la aclarnción mismn dclté rmino: por cIlifo hay que entender "el conjunto de ideas guía que regulan la organizaciÓn del discurso urb<lnístico ... y quc demucstr,1I1 Ser ¡;apaees de re¡;onoeer y scle¡;¡;ionar los lHoblemas (lo (IUe han de considerarse como tales) , de o rdenarlos de <lcuerdo con la imIXJrl<II1Ci;1 que se les concede. de establecer entre ellos rel~lciones de jerarquía y de orientar la elabornción de aparatos Tlletodol6gicos. ideas (Iue son c:lpaccs dc producir imngeneso represe ntaciones (del urbanismo) que lo hacen re¡;onociblc dentro de la comunidad cient ifi¡;¡1y del medio Mlei:tl en donde "per:!. .. ; para (IUC pued,t h,lblarse de eSlílo no e~ esenci,tl tlUe cada texto urban ístico, respete fiel y rigurosamen te tOdas las idcas quc lo cnractcrizan , porque el cs/ílo no es una teoría organizada en n1000 apodíctico-dcductivO sino más bicn una mod,didad de construcción O form,lción del discurso". Siendo el núcleo teó rico de referencia lo que permite identiFicar lo~ es/ilo.\", lo que les proporóon¡t identidad. según Secchi uno de lo~ elemelllos C<lr¡Kterísticos del estilo dc los planes de los '50 sería su fundamentación

en una teuria embrionaria de la forma y el crecimiento urba nos que concede esc,,$¡\ i1l1lXJrlitnci<l <1 los estr,lIos del sistema jXJlítico y las pr:icticas socialcs; los pIunes dc los '60 gimrí[ln. e n cambio, en torno ¡I una teoría de la decisión dcmocrática quc pone el accnto en C"I estrato intermedio. <:1 dc 1<1 mediación politica; y finalmente. en los planes de los 70, la refercneia Iwhría quc busealü en una teoría del "intercambio" político que cstublece relaciones m¡ls complejas entre los diversos est ratos y subraya la imlXJrtanci¡1 (le aquél en que se sitllan I¡IS pTiícticas sociales relativas al uso del tc rritorio.

¿«RECUPERAR» El ANÁLISIS URBANO?

De ¡tl"uenlo con ese e''luem:t, 1:1 comprensión de los pl:lI1e~ p<lS<I por I:t pilrticul;tr concepción de la ciudad en los años 50, por la visión del plano como una sucesión de actos político-administrativos en los óO y como un "proceso" (en scntido cada vez más similar a la acepción jurídica del término) en los arios 70. Mutación de los es!ilosque en términos de extrema $íntesis pueden expresarse mediame el paso de la adscripción a un principio de racional idad sinóptica a la adscril")Ción a un principio de racionalidad secuencial.

Jaum e Carné/Pasqual Ma s

Elcn,cnl OS de ¡\n~ lI s l.~ Urbana l'HIUl'l'E PANERAl. JEAN CLAUDE D EP¡\ULE. et Hit. ¡'¡'"Md. I,!SI. de Emulios de Admún.luml. 1982. 280 1'/'. 111/.<1. NI/~"o Urhimi.<lllo ti" 42.

3. En un o rden de cosas diferente, la comprensil'm del sentido de la politica dc viviend:l del !")Criodo centrista d:llugar ~ UI1 análogo esfuno de conceptualización, de identificación del míeleo de ideas-guías que la iluminan y que resumiendo en extremo lo que el autor dice a ese Prolxhito respondería a una secucncia lógica del siguiente tenor: 1". el problema de la vivienda es grave (a causa del escaso ritmo de crecimie nto del stock e n relación eon las variables expresiv,ls de la necesid;¡d). 2". sólo puede resolverse expandiendo la oferta dc vivienda (locllal sirve ~ldemás pilra resolvcr directa o indirectamente el prohlema del e mpleo); 3" tal cxp:msión es condición necesaria y suficiente par<l IXJder libentlililf cl me rcado; 4". la enorme entidad de los objetivos a conseguir (t¡tIlto ell lo referente ,t vivienda como en lo toc,ulle al empleo) exige la movililación no sólo de recursos plÍblicos sino ~hre todo dc recursos privados: 5°. la movilizacitÍn de ¡Ihorm forlOso se posibilita estimulando el régimen de ocupación en propicd,ld ; 6". juntO al problema de la oferta es prc¡;iso gara ntizar la demanda, para lo cual cs fund:ul1cntal resol\'erl<l desde "¡¡rriba" (la de las capas superiores de ingresos). confiando en el funcionamiento de los mecmlis1llos de filtrado y poniendo en marcha urw estrategia de "moviliz:tción individualista".

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2461'1' I/IISI. Arqll;WOIIY(l !l'e'Sf'''ctiV(l5.

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o n la década dc los oche n ta a p<n eccn dos re ne xio nes sobre la necesidad de re to m arel a nális is urba no, a te nd ie ndo principa lme n te a la valoració n y compre n sió n de la forma construida d e la ciudad y p o r ta nto de su arquitectura. Nos refe rimos a los libros d c reóc nte trad ucción castellana del geógrafo M .J. Be n ra nd , "Casa, ba rr io , ciudad Arqu itec t u ra d el hábitat urba no " ( París, 198 1) Yel de los arqui tectos P . Pa nerai , J . D epa ule, M. Dcm orgon, M. Vcy rc n c he y J. C astex, "Elem e ntos de a nál isis urbano" ( B ruselas, 1980), que desde ópticas c!¡tra me nte d ife re nciadas , tienen de co mú n el valorar la cont inu idad de la for m a urba na , perd ida e n la c iud ad m;tual por la ru pt ura del Movim iento Moderno. Se di fere ncian e n cambio, e n que cl primero es u n aná lisis li neal desde la forma m ás elemen tal, la C<tsa, has ta la fOflna g loba l de la ciudad , pa ra esta b lecer un d iagnóstico de s u estado act ual, mie nt ras que e l segu ndo es u n a míl is is o rien tado a la interve nción c n la ciudad por ]JHrlC dcl Hrq ui tcc to. Para Bert rand e n "Arqu itec tu ra del hábita t ur ba no" la complejidad d e l fenó m e no urba no , producto d e factores sociales, económ icos , sicol'ógicos, e tc. "sea c ual fue re la esca la de refe re ncia, la fo rma infl uye d irectame nte sobre las percepciones, cl conocimiento y las opcio nes de los indi viduos y d e los grupos", y a partir d e a llí el aná lisis de la form a serti decisivo para u n e ntend im iento geogrMico de la ciud ad . H ech a esta decl aración de p rincipios, el estudio inicia su cami no con la for m ulació n y clasificació n de la for m <l urbana m¡ís e lemental: el hábital, la viv ic nda. Clasificar los háhitats más comun es, e n te nd ie ndo por ello los más repeti dos. que explicará n tambié n la evolución h istórica de la vivie nda ( la casa artesana l, la m ansión setl orial, la casa de vecinos o de renla, la casa colectiva, el bloque o vivienda e n serie, I¡l casa lIld ivid ua l, c te.), seriÍ e l mé todo u tilizado para d escompo ne r la fo rm a glo bal de la ciudad a part ir de su a rqui tectura. La

4. No quisiéramos terminar, sin aludir de nuevo, ahora con un poco 1l1,\s de detenimiento, ,t las hipótesis interpret,lI iv<ls en relación con el "fracaso" de las ciencias rcgionales o, 10 que viene a ser equivalcnte , el divo rcio a que se asiste dcsdc el principio de los 70 cntre aquellas y la planificación urban ística, quebr<.tndo pues las ilusiones (entonces muy rccientes) depositadas cn la unión :Itltes desead¡!. En ,lbierta polémica con la interpretación avanz:lda por Stuart Holland en 1976, se rechaza el arg\ltl1ento de la escaS¡1 impOrt¡ItlCÜl pn\ct iea dc las ciencias regionales como expl;Cllción de su fracaso, especialmente en cuanto tal hecho caus,ll se atribuye iI 1" derivación neodási¡;a de a'luéllas Y el papcl do minante que en ellas tiene el concepto de equilibrio. La teoría neocl,ísica y el concepto de equilibrio han actuado, en cfecto, de modo potente como dos metafísicas muy influyentes no sólo en el campo de las ciencias regionales , sino en otras discipl inas, lo cual, segun Secchi, ha tcnido prccisameute una gran importancia pnktica: "proponiendo o adoptando \In modelo de r'Jcionalid¡td , dcntro del cual las dive rsas disciplinas han organizado su progra ma científico, los diversos centros decisorios han cneontrado sus propios criterios de \'aloraci6n y a través del cual dichos centros se han pucsto cn relación". Lo que al decir del autor Iw f~llIado h:t sido el proyecto implícito en las cienci¡ls regionales en cuanto a la división de funciones propuestas dentro del espacio político-inst ituciorllll, y, en consecuencia, ell cuanto;¡ los papeles atribuidos a los represen tantes políticos, a los téc· nicos (investigadores o planificadores) y a los gestores (elegidos u funciunarios), de ntro del mudelo decisiona\ propuesto. La extensión de los ternas Hatados en ellihro comentlldo, la riquezn y densidad de las ideas que en él se contienen, no tienen cabida. 16gicamente. e n los estrechos limites de una breve reseiiil. Tampoco ha parecido oportuno intentM ya de~de ¡;stas p¡¡gillas uml confrontaci6n crític~1 de un libro cuyo eonocimienw por parte de los lectores de C$t a revista ha de ~upo­ nerse todavía casi inexistente o, cn todo caso. muy restringido. 1'1lra cumplir el ohje tivo más modesto de "dar noticia" del libro estimulando al mismo tiempo su Icctura. nos hemos que rido limitar" cenlrilf la atención sobre :!Igunas ide,ls y puntos de \'isl<t que ,1 su intcró intrinseco ari¡u.lcn el de su gran capa¡;idad para \ran~cender el cnlOmo eoncrelO de donde han surgido y para inscrwrse con vigencia en nue ~­ tro propio panorama cultural ...

barrio, ci"dad,

M tC HE LJEAN llERT RAN I) /Jara/mm. Guslavo (;iIi /984

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E.sq"~m/lS lit OIlIllis;s d~ la órullld. uglin ti libro lit I'ltilippe I',memi y /11"'$.

defi ni ció n de cada u na de estas categorías arq ui tectón icas se halla desc rita euid adosa rnCll te cn el libro, desde la d istrib ución interio r de la vivie nda ta n ~ to fu ncio na l co mo eonstruct iV¡I, los alzados de la casa y de la ca llc, los ma teriales e m pleados en la construcció n , la divisió n parc ela ria, los d iferentes usos que incor pora, hasta la composición sociológica d e la ge ntc quc la ut iliza, etc . , todo e llo aco m p<t ñado <.le fotogr:lfías, levanta m ien tos , croq u is,. La va lidez de estas categorías a na lizad as prillcipa lm e nte para la ciudad d e Pnrís, es comp robada e n ot ras ciudades europeas. H ay que hacer nota r que los e j e m p los escogidos cOllst it uycn los mejores mo m entos <.le la construcción de est as ciudades. ( La Florenci a renace ntista, la A mste rda m1l1 e rcant il, la Londres georgiana, etc.) La for m a del barrio y d e la ciudad vienen expli cadas co mo agregació n d e las eH tegor ías an teriores ut il i:m ndo p rinc.i pa lrnen te el p lano parcelario d c la ciudad como resumen for m a l Es aq u í do ndc la e xpl icación se ve e n riquecida con la descripción y va loración de los factores rniÍS funcion a les , sociales, econó micos, ctc. , q uc permi tirán d iagnosticar los d is t intos p rocesos q ue se presenta n e n la ciudad ac t ua l, desde la de nsific¡tc ió n del ce ntro u rbano , la disgrcgació n de los últi mos barrios residencia les, has ta la re habi li tación o revita lizació n de los cascos a ntig uos y dc las pe ri fer ias ind us t riales del X IX , consideradas ya como h istóricas. Vis to así e l lib ro, nos aparece n dos partes clara m e nte delim itadas: La for-


A. E. J. MORRIS: HISTORIA DE LA FORMA URBANA

Joaquirn Español

mutac l(ln de unas categorías y la comprobación de su validez para sintetiza r formal mente estructuras más complejas como son las calles, las plazas, los tejidos, los barrios y 1,1 ciudad misma. El intento de resumir la forma de la ciudad desde su form a más elemen tal, es si n duda incompleto y cuando menos discutible. La importancia dada al hñbilal urbano es desproporcionada pe ro viene sie mpre apoyada en una continu a mezcla de escalas de aproximación, no siempre referidas a cuestiones fo rmales que nos recuerda n que es preciso abordar la comple}idad del fenómeno urbano desde visiones d iferentes. El libro ··Elementos de análi sis urbano·' es un a recopilación de art ículos unidos primord ialmen te por la voluntad, expresada casi en for ma de manifieslO , de la necesidad de defender la ciudad de la agresión provocada por la "ideologfa an tiurbana del Movimi ento Moderno" . Hay que recupera r la ciudad anterior al M .M. :mal izándola arquitectónica mente, para cneont rar las leyes composi tivas de los ele mentos que la forma n y la modela n, para de esta manera poder recobrar y enl azar con la tradiciÓn histórica de la "A rqu iteClIlra Urbana" . En la conjunción de estas dos palabras Arqu itectura I Urbana , está el entramado del libro. El análisis urbano que se propone es el quc cs capaz de conve rtirsc , por sí mismo, en condición misma del proyecto. Dc aqu í, que la ciudad se estud ia básica mc nte , desde los elemen tos de intcrvención del arquitecto (e l tipo edifica torio. la parce-

la,!¡1 Cillle , la manzana, el barrio, etc.) plantcándose como un analisisquc busca en la ci udad ex istcnte un re pertorio de soluciones ex perimentadas capaces dc recuperar la olvidada "cultura arquitectón ica de la ciudad ·', y devolve rle su autonomía como disciplina. Los fenó menos de crecim iento, los vestigios de lo urbano : trazados y parcelación, las tipologías , el pa isaje urba· no, las prácticas urba nas y las eS!Tuctu r;¡s urbanas compone n el tema rio de l libro. E n el primer capítulo: "Crecimien tos" de P. Panera i se nos plan tean los ele mentos del análisis urbano a escala de toda la ciudad , casi desde una visión geográfica . Se defin c n conccptos como: línea de crecimicnto , polo de crecim iento , barrera, lími te. Esta visión gene ral se apoya en una aten ta lectura del pa rcelario urbano , ya se" cn su totalidad o por fragmen tos separados. En el eapíllllo siguiente: "Trazados y Parcelació n" de M. Dc morgon , se redama como tarea de la geogra fía urbana el análisis de los tcjidos desde el parcelario. El resto de los capítulos del li bro viene n a incidir sobre alguno de los aspectos ya enunciados: La evolución del concepto "tipo" , con especial atención a Durand y ¡¡ los estudios tipo-morfológicos italianos. O bien sobre la percepciÓn visual del espacio, con refer encias de Sitie y de Lynch. Podríamos seguir lIsí con el restode ca pítulos, pero el resul tado es el ya anunciado incipiente cam ino haci;¡ la re-fun dación de un a cultura arqui tectónica de la ciudad. Representa pues eSle libro el e nl ace con los anteriores trabajos de análisis y en cierta manera es como una nueva relectu ra de los mismos. Apreciamos una velada nostalgia por las formas de la ciudad "trad icional", la de "siemprc" que se const ruye a fi nales del XIX Y principios del Xx. Deberfa argu me ntarse mejor esa descalificación global del Movimiento Moderno a partir de los malos resultados de algunos de sus grupos residenciales. Sean bien recibidos estos dos volúmenes que inciden en un campo quizás algo descuidado Úhim ament e. Pero no nos gustaría fin alizar sin plantear un a pcquelia duda. No hubie ra sido más provcchoso haber o rientado las observaciones hacia la ciudad reciente, la construida en estos últimos 40 años, precisamen te la más falt ada de estudio, y pllra la que no nos sirven los mecanis· mas de análisis l proyecto ya com probados en la ciudad histórica ...

lI isloria .... Ia r..... m~ urbana

A.E.J . MOH-H- IS lI,m:~I<HI" .

GIl5WVf) Gili 1984.

478 pp . 111<51. Arl/"il~cmra I Prrspcctivus.

ierre Lavedan afirmava I' any 194 1 en el prbleg de 1''' Histoire de l'U rbani smc" que " la historia de I'arqu itectura urbana no ha estat mai objeetc d'un treball dc conjunt " . És possible que ara no pogucm fer aq uesta afirmació de manera rotunda, pero no hi ha dubte que la bibliografia sobre la ma teria conti nua esscnt ese<'lssa o Abunden els estudis de ciulats determinades o de perfodes i regions acos~ tats al !lastre context cultural, pcro és difícil traba r obres de síntesi que plan legin de numera sistem<'ttica una historia general del fenomeo urbA cent rada en l'estructura formal de la ciu ta!. No és per tant un topic afirm ar que la '·Historia de la fo rma urbana" de A .E. J . Morris és una aportadó central en un caml' relativament abandonat , que és més inhospit encara en la bibliogra fia castellana, ja que si bé disposem de les traduccions d'obres primord ials, com les de L. Mu nford , A. Toynbee, J. Jacobs, S. G iedion o P. Sica 1 no te nim encara les versions castellanes d'obres tant exemplars comla del mateix Lavedan 2 o d'estudis not ables claborats precisament des de la perspectiva de I'arq ui tecte , eOI11 els dc E. Bacon , E. Rasmussen O P . Z uckcr3, El recorregut de Morris abasta la prilctica totalitat de les graos cultures urbanes , des de les més pri mit ives -Sumeria , Harappa , Egipt e- fins a l' Europa de I'epoca modcrna an terio r a la revolución industrial. Divideix el laboriós treba ll en els acostumats períodes en que la historigrafia occidental elassifica cls esdeve nimcnts, pero inclou dins aquest esquema apartats eXlensos dcdicats a aque lles civi litzacions usuall11ent marginades en els cSlUd is més coneguts -com la musulmana o les precolombines- i completa l'exposició amb un c¡¡pítol dedicat a les ciutats amcricanes, i einc apendixs en que aporta informació, si bé molt extractada, sobre I'evolució d'a lgunes ciutats de la Xi na, el Japó i la tndia. Sintetitzar un assum pte tant vas! és se mpre difícil , i té el risc permanent de reduir els fe nomens urbansde naturalesa complicada a un a caricatura d'ell s mateixos. Un deis merils de Mo rris ha estat preeisamcnt el d'oferir-nos un compendi que , malgrat la seva relativa brevetat en re lació al tema traclat, manté el rigor deis bons estudis cspecialitzats. Naturalment no és possible traba r en el text els detalls propis d'aquest estudis, pero Morris aporta una in for mació precisa i bcn se leccionada , i un eonjunt consi derable de plilnols, mapes, grafics i fotografies d'una gran qualitat i da redat. Si 1',II1:tlisi i descripció de la forma de les ciutats és el tema central , Monis no renuncia a situar el procés de fo rmació i transformació fís ica dios aquell joc de forces civils que I'h an provocat, pero amb la di sc reció necessa ria perevitar la farragosa acumulació de fet s de la historia general, i amb el bon criteri de no reduir la complexitat de les qiiestions tractades amb intcrprelacions esqucmatiq ues que prefereix substitui r per una Ilarga sc1ecció de textos d'autors diversos exposats paral-lelal11en t al se u discurso Els treba lls espcciali tzats i les obres generals telle n, per tant , la seva

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referencia en el llibre , i constitueixen un bon recurs per orientar els cSlUdis més especffics. L'autor té per all ra banda la virtut britaniea de ser pe rfec tame nt intel-ligible en les scves exposieions i lleugerament esceptie amb les intcrprc tacions paradoxals i desconcerta nts dc les múl tiples regio ns encara obscures de la matc ria. ts possible que e l text no tingui per aixb la brillantor que es troba , pc r excmple , en Munford quan relaciona tan habilment cls fe ts quolidians amb els grans fenome ns historics , o en Bacon quan posa de manifest els sccrets procedim ents amb que s'han composa t les millors peces urbanes. Pero aquesta mateixa ¡¡cti!Ud és la que li perme! detectar crrors que s'arroscgucn impassibies d' un lI ibre a l'altre , o posa r de manifeSI el caraeter fantaSiós d'alguncs suposicions ed ificadcs sobre el passat enigmiltic de velles civilitzacions, com la teoria de J ane Jaeobs sobre "Nova Obsidiana", tema d 'un deis a~ndix s dc1 l1 ibre, Ens podem preguntar quin paper juga una obra amb voluntat universalista com la de Morris en un tel11ps en que és dominant el gust pe r allo fragmentari i parcial. Malgrat el caractcr siste matic del compend i, Morris, certament , ha evitat bastir tcories gencrals sobre I'extells material q ue presenta. Peroaquesla discrcció poe usual no ha convertit I'obra en una crónica telegráfica d'csdeveniments lIutonoms o rdenats erono logicamen t . La historia de la eiutat va emergint com I'aventura d 'una conquesta de la societat , glo riosa i te merAria al mateix lemps , en la qual són consta tables sensc neccssitat de fer -ne esmen t, algunes d'aquestes lIeis unive rsals fo rm uladcs de manera dispar per geografs, historiadors i urbanistes, com I'extraord ina ria persistcneia de la planta de la ciutat al lI arg del temps , la infl uencia determinant del \loc , la lenta progressió de l'espai públic, la Hui ta incessant cn lre l'ordre racional i abstracte deIs plans i I'estrany ordre del crcixement espontan i, i també la insólita cons!¡)ncia deis instrllments compositius en la projectació racional de la eiutat. El manual es eonverteix per aixo en una eina útil per a historiadors i estud iosos de l' urbanisme. Pero és també un lIibre apassio nant pcr a qualsevol que senti la curiositat deconeixer un fenomen tan inci tan t com el del naixemellt , vid;. i scneclUt de les ciutals",

1. L. MUlllortl. '· La Chldad Cilla H istoria". Ed . Inflllilo . /JIU.'IJOS Ail"t"s 1966.

A . TOYllhee. ··CiJldades ell marcha". A liallza Ed. J . Jacobs . ., La Ecol/omía dI: lasciudada'·. Ed. Pl'lIíllsula. Matlrid 1972. S. Gicdioll. "Espacio, lil'mpo y Arq/lÍlI'Cfllra·'. Ed. J)ors¡¡{. M"drhl/980. P. SiclI . .,UI image/l de /(1 c¡¡u[ad de Esp(,,/(¡ ti [liS Vegas·' . E(/. G. Gili. Barcl.'lollQ 1977. 2. P. Lav/,(/(II/ . .. Nis/oire de I"urbanisme·' . N . UlltrCI/S, I'arís 19.:11. 3. F. Bacon . ,. Dl!sigl/ al Cílíes". NI/dson . L Ol/doll /967.

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E. Rasmussóm. '70",/ls (md Builditlgs". 1'01.1. T. Press. Cmllbridgl'. Mass 1969. P. Zucker. " To",/I (I/ld SqllUrl'··. M.I."/". Press. C(lmbridge. !t1ass. /970.


EL OFICIO DE UN URBANISTA Raymond Unwin in practice Joaquim Sa baté La pr6<ll¡~a del Urbanismo

SIR RAYMOND UNWIN Prólogo: Manuel d e SoI;l.Morales Yen;ó" ca~tellana : Joaqllim &abaté

Barc"lona. Gusravo Gili 1984 31j pp., 4 m~p. pleg. Jlml. Biblioleca de A'quil«furfl.

1909 conslilUye sin duda una fecha señalada en la historiografía urbanística: el Parlamento inglés discute y aprueba la prime ra ley sobre plancamicnto urban lstico. Pero 10 es también porque se publica en Londes "Town Planing in Practicc", un sugerente manua l de Raymond Unwin. La idea de lle var a cabo esta obra surge, segun confiesa el propio autor, cuando I;onoccdor de la pront¡¡ aparición de aquella ley, decide que para estimular su mejor aplicación, " podrla ser de utilidad el reunir y publicar algunos de los planils , fotografías y otro mate ri al qu e había coleccionado durante años de est udio y práct ica de lo que me he atrevido a de nominar el arte de la planificación urbana .. . " Debido a la premura de la empresa, Raymond Unwin se e){cusa de l lTa tamiemo apresurado de los temas, aunque confía en su éxito, dado e l interés y grado de sugestión de las imágenes rep roducidas. Lc jos de lo que pudiera hacernos suponer la modestia de la presemación , el libro adquirirá pronto una amplia resonancia internacional. La primera edición se agota rápidamente; la segunda aparece a los pocos meses; otra revisada, en 1911 ; Y a és ta le scguirán otras muchas, 1919, 1932 ... un discípulo de Unwin, Ernst May , lo t raduce al alemán (1922); Leon Jaussely lo prologa en (ran·cés (1924) ; Clare nce Stein y Henry Wright, que habian estudiado en Inglaterra sus proyectos, lo difunden en Estados Unidos; igualmente conocerá versiones en ruso e italiano .. En cambio han ten ido que transcurrir tres cuartos de siglo para disponer de su traducción castellana. Aunq ue no cabe duda de que la e mpresa editorial se plantea con un magnifico sentido de la oportunidad. Si la obra en 1909 supuso un hito singular e n la cult ura urbanistica, hoy conserva para nosotros toda su frescura y ac tualidad, ya que se recupera en un momento dc cnfervorizada d iscusión en nuestro contexto de los temas que abo rda: la buena fo rma de la ciudad yel método de proyectarla. Aquella reclamación ampliamente difundida hace ya cuatro años acerca de la "imposibilidad del urbanismo··' ha quedado en buena medida matizada por la evolución reciente de las in tervencione~ en n ue~tras ciudades. Hoy en dfa las rev istas de arquitectura, pe ro también ocasionalmente los periódicos, muestran un inusitado interés por este nuevo urbanismo. La en ocasiones poco ajustada, pero muy extendida calificación de proyectos ur banos, se utiliza como denomi nador común, como referencia que comprende un conjunto bien dispar de operaciones. En cualquier caso todas ellas implican un renovado interés de los profesionales, pero as imismo de los ciudadanos, por todo aquello q ue afecta a la forma de nuestras ciudades, de sus calles, paseos, espacios públicos y de sus equipamie ntos, a la recuperación de sus ba rr ios más degradados ... Este interés por el diseño y la apariencia de la ciudad y sus barrios se pone de re lieve en cada una de las páginas de l li bro de Unw in. y sus continuas advertencias al respecto y la singular calidad de los instrumentos de respu esta que va desgranando, mantienen aun hoy plenamente vige nte su mensa je. Pe ro aun otras circunsta nci<lS, que explicaron en su momento la resonancia del Town . Planning nos permiten imaginar el previsible é xito de su actual difusión e ntre nosotros. EI1ibro de Raymond Unwin cumplió ya un importante cometido al actuar como vehíc ulo de difusión de la experiencia de la gardcn-ci ty y dc las teorías de Camilo Sint:. Pero además, y es t" vert iente nos parece hoy tanto más destacable, constituye una ma gnífica reflexión sobre una práctica profesional e ntonces ya extensa y relevan te. (Earswick , Letchworth, H ampstead ... ) l . De hecho Unwin ape nas hace mención en su libro a la persona de Ebenezer Howard, a su obra Tomorrow y a su continuado esfuerzo e n organizar y extender el ideario de la garden -city. Y cuando se refiere a é l, comenta casi exclusivamente su idea de previsión, de la imp rescindible existencia de un plan previo para asegurar el correcto desarrollo de la ciudad y critica a continuación el carácte r excesivame nte teórico de aquel movimiento. y sin e mbargo, la continua insistencia de Unwin en la cooperación y en una nueva orga-

nizació n de la sociedad, pero sobre todo. la ilustración deta llada de los magnlficos proyectOS de Le tchworth y Hampslead no pudieron constituir mejor apara to de propaganda para la extensión del movimiento de la garden-city. Unwin y Parker co nvierten lo que eran aun esquemas abstractos de organización en un magnífico proyecto urbanístico , donde incorporan diversas aportaciones (en cuanto al discño del conjunto y de las agrupaciones de casas) ensayadas en anteriores propucstas o escritos. Y sin duda los proyectos de Letchworth y Hampstead contribuirán tanto o más que e l texto dc Howard a la difusión de aq uel movimiento. 2. El libro de Unwin facilita as imismo el conocimiento ent re los lectores de habla inglesa de la obra de Camilo Sitie. Z No cabe duda de que buena parte del "Town Planning in Practice" deja entrever su importante deuda para con la obra de Sine y la generalizaeión de sus enseñanzas a través de la rev ista Der Stiidtebau. Esta influencia resulta absolutamente evidente en los primeros capítulos. Así e l primero, Del arte público como expresió n de la vida comunitaria y el segundo, De la individua lidad de las ciud ades, nos remiten a la Introducción de Sitte , al remarcar la trascendencia de los espacios de relación en la antigüedad, al dirigir su atención a la forma y organización de las ciudades griegas y romanas .. O e l capítulo sexto, De los centros y espacios cerrados, repite e ilustra laque Sine abo rda del 11 al VII. O el tercero, De la bellel.ll de lo regul ar e irregular , confronta el formalismo de los trazados clásicos y renacentistas y de o tros más recientes hasados e n un a retícula que favorece el tráfi co, con el informalismo de un urbanismo que nace del respeto a las características más singulares del lugar y de la recuperación del contraste y so rpresa caraeterística de las ciudades medievales por el que aboga la escuela germánica seguidora de Sitie. Pero aquí marca Unwi n su dista ncia con respecto a aq uel , al defe nde r las ve ntajas e inconvenientes de ambos modos de proceder y a l aplica rlo así en sus propios proyectos. Seguramente la infl ue ncia de Sitie en el Town Planning debe considcrarse decisiva aunque icuánto contribuye a su vez Unwin a completa r y enriquecer, a matiza r o discutir, y a difundir e;o¡tensamente (también desde su práctica proyectual) el mensaje del arquitecto vie nés! 3. Peroel aspecto del libro que más destacamas, ysegurame nte el que mayor intc rés mantiene con el paso de l tiempo, es su carácter de rica re flexión teórica ace rca de un práctica proyeetual no menos relevante. En la segunda mitad Unwin desmenuza los proyectos realizados hasta aque lla fecha en una ~ucesión razonada de las consideraciones que debe plantearse el p royecti~ta. Así el "T own Planning in Practice" se convierte en un discUTho preciso y si~temálico de l conjunto de e le mentos y dimensiones que participan en el proceso de construcciÓn y definición de la forma de la ciudad. Se convierte, por así decirlo , en un conjunto de conocimientos imp rescindibles para e l "oficio" dc urbanista, más allá de su indudable valor como Manual de di seño urhano. Un brcve comentario dc los temas abordados permitiría valorar la actualidad del lib ro de Unwin. Asi el capítulo cuarto, Del análisis de la ciudad , sc plantea como una somera descripción del contenido proyectual de una nu eva ciencia - Town Planning- cuya enseñanza se institucionalizará poco después en Inglaterra y A lem,mia. Pero lo sorprendentc es comprobar, hasta que punto podrían ser utilizadas hoy estas páginas, sin menoscabo por el tiempo transcurrido, como gu ia de referencia para abordH r el est udio sistemático de una ciudad que precede a la intervención en la misma. En el c¡lpitulo VIII , De la o rganización de las vías principales, su trat,lmiento y ajardinamiento. el propio cn unci¡ldo m,ITc;¡las distancias con el enfoque más unidime nsional de Stübben o Baumeister por un lado y Sitie por el otro. Las vías son canales para el tráfico, y éste es su primer requcrimicnto , rcconoccrá Unw in; pero ta mbién la ocasión para emplazar adecuadamen te y realzar las caracteristicas de los edificios. toda vez que la im<lge n de la ciud¡¡d desc¡tn~¡¡ en buena med id;l e n l;l conformación de sus cruces. A partir de estas sen-

cillas premisas sustenta una riquísima reflexión a<'"e rca de los diferentes trazados de calles, de la anchura y variedad de sus secciones, de la disposición en ellas de los árboles y alineación de los ed ifi cios ... , ilustrándolo con numerosas imágenes de fragmentos históricos confrontados con soluciones actuales. E n el sigui ente capítulo, Del "site planning" y las vías resideneiales, aparece de nuevo la vieja dicotomia: urba nismo regu lar o irregular, aho ra traducida en té rminos de Tow n Planning vs. Site planning, proyecto de la ciudad o proyecto del lugar, entre el o rden y jera rqu ía de la escala agregada o la valoración minuciosa del de talle local. Pero una vez más esto no es sino la excusa pa ra demost rar la bondad de una opción heterodoxa y conciliado ra, de su tcoría de la práctica. Unwin nos descubre detalladamente su método proyectual , su manera de ir afrontando y resolviendo sus proyectos en Lctchworth y I-Iampstead, imponiendo en el inicio una lógica de conjunto, pero dejándose seducir po r el encanto de sus rincones, saltando contin uamente de las opciones gene rales (emplazamiento del centro, (arma del trazado ... ) a la pequeña escala de l diseño de las calles residenciales . El capítulo X se convierte e n una crítica paradigm1itiea contra la utilización de conceptos agregados para la medida de la fo rma de la ciudad . La densid<ld , el tam<lño de las casas y de sus patios traseros y la anchura de las calles conSIÍtulan en los reglamentos ingleses el talismán mágico pa ra un sup uesto contro l de la ci udad, para ascgu ra r al menos una mejora de sus co ndiciones sanitarias. iY sin embargo no daban lugar a barrios o ci udades hermmas! Raymond Unwin en cam b io reclamará nuestra atención sobre el diseño dcl parcelario y de la edificación, sobre el proyecto del suelo y de la arquitectura. Aspectos como la forma y tamaño de las parcelas y su agrupació n , la forma y disposición sobre ellas de las casas, su relación con los espacios libres que resu ltan , el tratamiento singular de las esquinas .. . se van discutiendo e ilustrando con un rico repertorio de ejemplos, fruto ta nto de los proyectos ya realiz..1dos como, sin duda , de su vasta cult ura urbanística 3 Más adelante insistirá en estos aspectos para formular uno de los principios básicos que presiden sus proyectos: resulta imprescind ible someter la variedad de cada edificio a un cierto tratamiento unitario del conj unto. En los asentamientos residenciales de baja de nsidad, esto se traduce en que la casa debe ceder su p rotagoni ~mo al grupo de casas, al conjunto edificado. Sólo así se obtiene un a escala adecuada para el tratamiento de los espacios resultantes. Quizás resulten sufieie ntes estos comentarios para destacar la pervivencia y valor actual del me nsaje unwiniano. Pero además, al medir el ajuste de sus formulaciones teóricas cn sus propios proyectos, al detenerse a describir los detalles dc un a práctica ya entonces tan rica, nos está rem itiendo continuamente a lo que podríamos denominar e l oficio de un urbanista. Oficio que desde e l tex to se fundamen ta en una aportación de conocimientos y dimensiones muy variada pero e n el eje rcicio funda mental desde una de ellas. Así en el hue n orden de los espa ci~ públicos, en la buena forma de la ciudad, resultará pri ncipalisima la contri bución desde la arquitectura (de los edificios y del lugar). El Town Planning y el Site Planning que desde entonces adq uie ren cn el área anglosajona un respaldo disciplinar, se funde n y vienen enfatizados en la obra de Unwin desde su vertiente figu rativa, desde 10 que tienen de oficio proycctua l. Oficio éste , que nos enseñaba Raymond Unwin, y que con tanto interés vuelven a reclamar nuestras ciudades. Vr R"ymo~d U~",i~ H Judm nctmla, ~1I~Nllmm" ,,'" . 610 ~I ro ..." 1'1,,",,;ng i" I'ro<,i~ y JU ¡xtJH/ prolOg<>IIis/Q ~II útc~_,,~ y JI~mp>'Nd . y Jill rml,."IS" su .ü/a 1_¡rJ;""o/ r"~ ¡r"o,,,,da d~ ~i'OJ kili sillgula~. <¡u. Mil 1I,WUÚ} .n divr",.. lX"si"""s o cwuHlua,.. lo bi~" ",u,'ada",.",••1¡xtd", dr! u,¡"mÍJmo b,;tAnit;o. Si.wm ~"Q' buvu upunlr. ¡xt,a ap"'<;,,' '" "QjC,,,drllcia dr.u apo.· lIu:Wn. 1863. Raymood UII"';II n<U:rrn WhiSI"" (Yorhhi~) PO,rtIi1c/6n 'I<a/,".n Ox!ord y pdmu INllurjo tn MaMb..,u. coma d,li"rawr proytli.J,,, d. m4quln4i .., un" ,,,"'pa,¡r,, o/· godo",'a. f"n<urm'os COn Ed",wa,d CO,ptntu' y W;I/j"", Morrir. Son los "Ms dondt JO Jirman /OJ pi/arts /t",ttS Ih1sk", d. la "fo,mQ .""i""¡,, ¡"-'lil""',,,,"/ ( Pub/¡e Hralrh A<1 1844·75. nut • .., o,dtn"nuu . di!k<u:wn /IXQIr1) y dtla i"I.""n<wn púo blka '" la dtnomin.uJa cu .. J . ta "'¡vi",d" "".t ... (J. 1" ú>bourlng el/UJ" Lodging HOUMs Act l/til" hl HOW$Íng ,,¡ ,h. Wo,b,. CI(JSS Act 189()}. 11181·%. rralurft> p<lra la SIOW!ty CNI ond Iroo eom¡xtny

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SIU mOlivos ¡"."r;to•. 19()/ tI tltim;,,,,o .1 11M de la p,imtra con¡trenei" de 1" Oa,. d." el'y A uO(:lation en nou'ltvillt. en hlqut Unwinjutl"un JUlptl mUY0(:11"". t!MI2. f"sq"."'''' i"kia!t. pa,a Ne.., &T$wiCi Villa~. Pri· m.ro oportunidad para aplica, SKI pdnclpi(J$a un ....nl"m;."'" dt I",n tSC"/II. S. TtCfIIIo«n J"'citn4ica'at:tt'l$tI(;Quomu_ Ttt. 11 poJ/erWra proy«t<n (.n e/ diu"" de hu vi", TtSldtntia· tu, tlt.1 cuidadow t mpl"",miemo <h"" COIIJIlrucdon.s, ." iIJ provisión d ... pa", .quip<lmitnlos yel fJCU>, en t" Ttd <h .."d,ros "",,'oItQI~, /><Ijo 1" d,nsid"d ruidmci"t. .. ). 1903. ··C"lIa~, ""," o ", ..n·· ron 8 . P. En una uposicl6n en Monchtllt, illUY"n SIU principie.. Ca d. la cualidad urbana <h IOdo "se",amltnlO ,.,idtMi"l. 19()o¡. PiIJn pa.a útchonlr Ga.d,.. Ci'y yco,,"'''''''i6'' d. IM p,im~,a!i "8,u"""ion ... U"",i,, ma",lta" vi.i,a /a "'''''y dtSQ. mNla tsqutm", ¡Mi"l.... wbr. UR minucioso lo""n'amit"'.. dd/trlVlo. Rtsulla in,,«t!:wdo i",io,i,." la du.:ripcl6n dr ti,. hi.O'" 1" hÍJlOri" dd u,/><I"io"", m»<ltrno y tn ..... "",ia· das "POr/fl(:ioM. porci<ll.. /id"" de unid"d wcinat, ulili_ió" dd cul.dt.SI1C... } 1905. PI'!n paro H"ml!.fl'.uJ O"rdtn .~IIbu,b. H"'/II t9U Un",in y Porktr profUla,hI dlv._ ag,u~io­ n.s dt .ivi."d"J",.ro t" Ham¡!.fl.od r.""" .. SiK;"y. 1" piIJ", unl,..1 (ron Ed",i" 4<l1,.".) Y al,"lWStqtti¡xtmkn'",. 1906. ··111. Plu"";,,g o¡ R~idtn,ial Qur,ie/so/ro"",,··. po. ~,ncÍ<l, p"Jt ,,11UÚI at Slp';mo eo"gTtSO /nUrna/ion"t dr Arquil""'/JJ en 1.""Jn•. M.u.. Un profundo """,,ciminoro del/lS ~%ptrlt"CÍ<l$ u,/><IniSliet<. umroell"'ptIIJ dit mom""o y d~.u prinripul vthfcula d. di/usidn, la u.ula /k. $.lId ..""u. 1909 . ··ro,.,n PI/Mni..,in P,m:.kt··. ro",n PlaMi"il AeI. U"",in colobo,a con ¡"ltn Bu",. (pl"ai. d~m~ d~1 Locat Oo • .,,,m~,,, RO<I,d) tn la ,labo,aCidn dt oJla prim~r" pi~dnr d~ '" 1~8Wacl6n ",/><In/Jlic" nwd~,,,,,. Co" pOSltd",idml aUn pu~Iie/",j o fHJfliclpard ",la prtp<lr,,· ci6" dtO/ros r~x'OI d~ .... n<>rrnvtrgadunr, ptroiguDtmen .. rt· /.,.,,"'.. tn t I dtl''',ollo d.1 u,b<r"iJmo bril4nico, como JXN ejrmp/o "NO/hlng gained by ow",roovding", ¡xt"tgtrico JtI ",,,.imi.n.o d.11U ciuda<h•. j<>rJln, ptrfJ qUt 'ompe .:uimis"", u"" 1""", dr ,,, apliau:w" d~ ..... principim ,,, d dUd""lIo .u. bu,lurn" dt eludadt. rú".n"•. Ob,a q'" ""d,4 uno in· flueMia duisi." t .. la Oarr"". S..i" , H,,,ry Wrlgh., rn ..... profUl04J. SUTlnysHle Oa,de"" Rodbu,,,. 191 0. f:.I ~o",b,.. do miembro h"""ro,¡" dtl R. I. 8 .A. Pd,,· c/pa/ Imp"bor <h Ju pr;n".'a C<Jn!,m1C;" l",e",m:Ílm41 <hl ro",,, PlaMing. V <,<h dicha tpo<a U"",I,, jugaril un p"ptl c/"vr en el4mbil" itIJlill/€/OIIa/ pa,a ti dua,roIiIJ y difusión de la n"."" dixiplina del r,,",n PlaMing. 1911. AJiJIt " 1" J' Con/.r.lKia tnlultfl(:ional de ro",n Pla""ing ,n ~"jilJdrlfi". Visi.a Chicago y quedo imprrMnatú> por /tu .~lIli,m:Í{mr. S<Jún lfIs prirocipioJ dt la cily ""'u/ifut. qut ¡",,¡diriln pO.J'(Mrmtn,.." JU propwtJ/" ¡xtr" LottdrrJ. Imparte tn la Uni""rsidad d. 8i,min,ham los primeros cu,",,1 dt ro",,, PI.. ~"ing. 19U. e"¡IIndaJor dt l r"",n Planni..g Inl';'u," )' segun.lf} prr.iJ.m. d~1 "'.."'". /ksdt 19JJ ylras.a lu /ubl/m:/6n tn 1928 inki" un" influy",/. a<ll.id"d '" di.trs", SU",,.S de /a "dmI· "imucwn púhl¡<:tJ. 1914 . CM,/ ro"''' PI"nning Insp«'''' t n ti LIX"I Oo.,,,,· "'t'l180<I'I1. 19U. P.-> Ila",,,d,, ,,/ Minisudo dt la (;Utr,u duJo J"",;. p'oY""a diwTSos ¡x>blodos (Omn", &,""gV, MancO/... ) y prolag""iza "n ."'''' progra",a ,;. al"jami~",os. C"" trnI, dr dia mil nut ..... vi.itndo. duro"" 1" cOltli...J" . .mala ti ""'. mo"", on quo ti &fIado >t h<U:t <Q ,~ a g'"'' t..,al" Jtl probl•. ma dd ato;am;trrlo . 1918. P"r/ki"., muy"",i""", ... ,. tn la Comisi(jn quulaboro tI rudo, Wallt,s R tpOTl, Iutsr: dd JI"..,ing a.. d nin, AClde 1918. L922. C"".ul/or." " Pla" Rqi"",,'<h Nw." Yo,k . t9t9·28. RCJp"n:wbl. d, lo. drpartarlUnlOJ de vivienda y u,lurn;"m" tn ti Min;",,"o <h S<Jnidad. pucs/o dellllllQ)'Or "S_ pOlt$abilidod <n ti conl,oI d"odliJ proytcws ,."li",d"J en 1" pOlglltrra. Ouranlt ($1( pt.iod" >t cOIIJIlruytn /.8 mil/oMJ dt .Mendas, un 20% del conjunto d. lo. ""iSlen"s.

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A pesar de haber dejado Unwin sus cargos oficiales algunos años antes de la abd icación de Eduardo VI I en 1936, su decisiva influencia persistfa y se mantendría durante mucho tiempo e n e l desarrollo de l urbanismo inglés. Tras abandonar el Minis terio actuará como consultor en Radburn , siendo asimismo requerida su colaboración en otros proyectos bien significativos del desarrollo urbaníst ico del primer tercio de siglo. Asf en 1929 prepara la mayor parte del primer Infurme para el Plan Regional de Londres. Las ideas largamente defendidas por Unwin ha llarán su ceo quince años más tarde con el Plan de Abccrombie. En 1929-33 se convierte en asesor del Gre ater London Gouncil Regional Planning Commine. En el segundo informe propo ne ya el conocido an illo verde alrededo r de Londres. En 1934-40 imparte cursos sobre vivienda y Urba nismo en Estados Unidos, hasta su muerte e n Conneeticut. Con su magisterio en ti erras americanasc ulmina una extensa carrera que le ha llevado como principal protagonista de la tra nsición e ntre la~ reformas sanitarias victorianas y la consolidación del Town Planning eduardian~

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NUEVAS POBLACIONES EN LA ESPAÑA DE LA ILUSTRACiÓN (Haurtltll de /ll This t>octoml ddordi Oli"",tu S<Jmitiu P'f-Stfllada el! de 19SJ en la Esc"da Th ..icQ SU/H',;o,t/" A"I,,¡¡«rum d, 1l~",('IOitoJ

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N\H¡IV\1S Poblaciones fue la denominación que en

Espal'ia se dio a las cilldaoos fundadas de nueva planta durante el periodo ilustrado. Fueron el resullado de una poIltica de colonización ¡n191ÍOf llevada 11 cabo con el propósito de superar fuertes

desequilibrios terrilorillles y mejorar el aprovechamiento de IOdos los recursos disponibles al interno de las fronteras.

Además de las Nuevas Poblaciones de coloniZACión, recibieron esta denominación en el XVIII. los arrabales construidos en las irvnediaciones 00 ciudad&s existentes como ampliación de éstas. Por la autonomla formal e incluso funcional con la que fueron c:oncebidas formaron pobIaciooes pa,8lelu que con el liefTllCl llegarían 11 enlazarse. NO deben eonlundirw (¡I!¡lla tipo de actuaciontts con enS&l'lChes, que son una forma de credmienlO y prolongación de la ciudad tlplea del XIX, con mec3nismos de gestión distinlos. Aunque 1M Nuevas Poblaciones del XVIII deben de considerarse IIInleeedente8 directos de los ensanches.

por la

similar OfÓOnacl6n empleada y por la idea de ci lldad nueva tamblen contenida en éstos.

Las Nuevas Poblaciones de la Ilu stración tienen con OIras actuaciones ooIoni~ado<as h abidas a lo tergo ele la Historia, muchas caracterlshcas en comun. Dadoque los objetivos de la ooIonización h an sido siempre los de asentar répidamente la población y transformar ordenadamente el territorio, las técnicas de trazado, de división del suelo y ele fijación de le poblilCl6n, h.." $Ido utilizadas reiteradamente. Existe, sin embargo, un ra!l{/O que di ferencia las Nuevas PobIóICiones de le Ilustración de otras anteriores. Es en esta 6poca cu3lldo el concepto de colonización emplaza a adquirir un saotido moderno. De la consld&rac:lón de la COIonizllCiOn como conquista y OC\lpael6n de un tetlÍtorio para implantar en 61 una sobaranla, se pasa a una 0CIIl00¡)CÍÓr1 en la quo los objOtiYO$ de política económica aplicada $C;Ibre eltefritoriO adquienm mayor importancia. El nómero ele Nuevu Poblaciones proyectadas Y reelizadu 8fl1a ~e da la lluslfación fue c:onsidefabla . En toIalllegancasi a noYeO!a las Nuevu PobIaeiones de las que se tiene noIieia. incluyendo en este nómeto las de algunos conjuntos como Sierra Morena o las Pies FUndaeion% de la V&!PI del Segura qua ya de por si $OIlcincuenta enlte ciudades y aldeas . En el grátloo adjunto se muestran. pueStO$ a la misma escala y radibujados, los pl8OO$ que se eonoc&n, reconstruyendo el proyecto original en el momento de la lundaei6n . En las N uevas Poblaciones de la España Ilustrada , ya lueran de iniciativa IIstatal o privada, se solía eSlableeer en primer término un FUllro o norma por la que debla regirse la lundaclón y posterior evolución de la población . Esta tomaba forma a pa rtir de un plar.o preconcel>ldo que general menle deb la dll acompa/\ar al Fuero para su aprobación conjunta. Cuando el plar.o no eSlaba dibujado oon ant~ ación a la fecha de IUndación, el Fuero se encargaba de precisar los aspectos espaciales fundamentales. Se han conside<ado fundaciones de Nuevas Poblaciones denlto de un periodO que abarca desde la Guerra de Suc&si6n hasta la de Indepllndencia, entendiéndose pues la época de la Ilustración en un senliclo amplio. Ahore bien, la mayorla. de las Nuevas Poblaciones $8 concibtemn en la fasa iIusIrada por excelencia," decir, óurante el reinado de C arlos 111 (1759-1788). Y mAs oonerel3mente cIespués de la eoIonIzaclónde Slooa Morena y Andalucla. en 1767. que tUllO un caraetM eJemplar yexperimental. Ejemplar porque uno de los propósilos de esta coIoni~aei6n era el que a partil de ella, Y a su imagen y semejanza, se realizasen otras en IOdos los IlamacJos "despoblados del Rllyoo" Experimental, polQUe en ella SfI ensayó un nuevo sistema de ordena<:ión 19fri\orióll. El pr~ito de este fenómeno de fundación de gran número de N uevas Poblaciones no fué tan solo al aumento óe la pobIadOn del país, a lograr mediante la introducción de extranjeros o el aSflntamlento de espar'loles en n uevos lugares donde fuere más fácil aumentar la producci6n agrícola e Industrial y en consecuencia sub sistir y reprod ucirse, sino qUO ademés $(1 buscaba poblar las zonas despobladas, creanOo nuevo~ pueblos y aun nuevas provincias on el interior del Reyno, para conseguir así un equilibrio entre todas sus partes y una mayor homogeneización a la vez que extensión de la riqueza sobre el territorio. El aumento del cultivo a costa de eliminar los privilegios sobre la propiedad hasta entonces exlSlenteS. y la eXlensión de las nuevas " artes" y de la agronomía para fomentar el desarrollo de la prodUCCión, se relacionaba para tos Ilustrados, con la concepci6n de un adecuado slstoma de Infraestructuras (caminos, canales, pu&r1OS) que permitiera la circulación l$ólropa óe los recursos y que junto con la creación de Nuevas f>obIaekxles y por tanto ta mejor diSlribueiOn de pobIac:iOn $C;Ibre al territorio. significase la super&eiOn de las óeslgualdades po$iCionales.

Jordi Oli veras

En et casodet conlunto de Nuevas Poblaciones de S;erra Moren!! y Andaluela. se pone de manifiesto el Intento da crear una nueva organización terrilorial. El sistema 81111 establecido de población diseminada en los campos, aldeas, capitales de feligreslas, y capitales de subdelegaciones. implicaba una ordenación territorial en eorresponóeneia a una organi~&eiOn administrati\la igualmente ordenada jerárquicamente. capaz óe po$Íbil~ar la presencia de las in$tilue;ooes y Iot disposillvos de poder en el territorio, en aras a c:onseguir un mejor control poIltico y social de la población . En tel<108 óe escritores óe eeonomla politice influenciados por la 8$CU8Ia flslOerata , vemos como elÓllUa una importanle componente que podrlamos namar anliUfbana , y que viene expresada a través del rechazo de aquellas urbes que en la segunda nWtad del siglo XVIII padeclan las consecuencias de un creeimi8fl\O desmesurado lo que, en conltaste con el despoblamiento del campo, 8Centuaba los cleseqvilibrio$ territorieleli. Como lIltemalNa a ese proceso de crecimiento desordenado, la implantación territorial de las Nuevas Poblaciones debla significar un sistema de polos lo suficientemente atrayentes y al mismo tiempo de tamal'lo limitado que, dispersos a distancia adecullda sobre al lerrttorio. tormasen una red de asenlamlentos capaz de contrarrestar tanto el e~cltsivo crllCimlento de las ciudades como la despoblación del campo. De esta forma se lograr la un periecto equilibrio territorial. En la repoblación de las zonas desérticas de la Moncloa, te Parrilla y Sierra Morena se siguió un sistema de distribución de n(icleos ele población sobre et territorio. paradigmético de la alternative ilustrada a la urbanización e~istente hasta entonces. Pero r.o 85 tan 5ÓIO en le por tantos motivos modélica cotonilación óe Sierra Morena y Andaluela en donde podemos ver materlsllzado el pensamiento urbanista ilustrado. También en al caso del $i$tema [ormedo por manufacturas estatales o particulares. centfO!l agrlcotas experimentales y sitios reales en torno a la capital óef Aoyno. podemos apreciar el Intento de y redi$lribuci6n de Madrid a basa de la potonclación de algl.lnos asentamientos ya exiSlent8$ y la creación de otros de _ a planta, (La Granjade San 1dcl1onso. Et Prudo, .... ~z. Nuevo Baztan, San Farnandode Henar", \IldIlvaro u OIrO$ asenlamier1tos propuestos por particulares. La alt~awe al coecirnlento Ineontroladodelos itustrados citaben a pr~ito de Zaragoza, Valencia o Guadalajara se concretó ademas. en la consecución de un tamal'lo Idóneo para las ciudades de nueva creación . El Intento de poner limites no tan sólo mediante cifras en el texto legal fundacional. sino también limites materiales en el trazado de la ciudad se comprueba en algunas plantas como en la de La Carolina, San Carios en la Isla de León, La CQIonia Militar Femandina o Nueva Sang¡¡esa. En la ~unda mitad del siglo XV III, una vez puesta de manir,8$to la ineficecia mil itar de la fortiHcación de la ciudad que asl mismo servia para limitar I!IU creeimieflto, se definen los bordes ele la traza urbana mediante las plantaciones de 6rbo1es formanOo boule'vares o paseos óe ronda o mediante la construcción de una IlI¡)Ia o cerea. Al mismo tiempo existe una correspondencia entle las sociedades Ideales que en gran medida subyacen en los proyectOS de creación (le algunas Nuevas PoblacioneS y la forma urbana asimismo ideal. Las lormas (le algunas Nuevas Poblaciones, en especial las de Nueve SangUlSiI, ta Colonia Militar Femandina O La Carolina, proporcionaban una ordllnación capaz óe soSIentar la vida de nuevas comunidades regidas por norm!Isldeates. Por ser dichas normas dillciles de ImpIantat en la SOCiedad real. $8 intentaban establecer en comunidades nuevas . Sociedades conoebIdas al margen y en contraposlcl6n a la realidad, pero al mismo tiempo capaces de conoeOIr OIras realldacles que podemos calilicer de utopías posibles. En la medida en que algunas Nuevas Poblaciones habían sido proyectadas para albergar Klcledadft: ut6picil$, podrlamos enlend8f su construcción como utoplas realizadas. De la lectura de utoplas merarias como " e l evangelio en Tri unfo " obra de OIallide. O 'Sinapla " a tribuida a Campomanes, se desprenden orga nlzac:ionlts lerrltorlalas con tiaras analoglas a las que presentan algunos trazados de Nuevas P09Iaeiones. La sociedad que OIavide y Campomanes Intentaron edificar en la realidad era fiel refleio (lela que (:OOCibieron en sus relaros. La mayOfla de trazados de las Nuevas Poblaciones estudiadas. eun aquellas r.o penaadas para SOCiedades neee$8riamente Ideales, presentan fOffilas geometrlcamente periectas. Ahl radica uno de los moIÍV08 óe mayor interés del urbanismo óe las Nuevas PoblacIones. Por ser dudades construidas en terrenos vlrgenes, sin condicionantes previos, $US trazas pueden ser directa ejeCuCión de las teor las urbanas Ideales. FOfITI8s euritmieas. generalmente logradas a partir de la utilización de simetrías 8lIialeS.

ctesoonoestión

Desde la simple disposición de un eje a lo largo del cual se organiza la población "caminera " , o dos ejes ortogonales que se cruzan en la plaza alrededor de la cual surge la edifi<:ación. hasta llegar a composiciones más complejas, hay un extenso repertOrio formal. U r.o de los recursos de organlzación formal más utili~ados fve el del "crucero". Por tal nombre se entendió la figura lormada por dos tlneu rectu que se cruzan ortogon.elmente. El lugar doode se proóuee el cruce es el "crucero", aunque por e~tenSión se cIenomina asl to<la la figura. Con el trazado óe astas dos líneas ortogonales quedaba dividido al terrano en cuatro "cuadrantes". Este modo de trazar tiene !!in dude sos antecedentes en el sistema ulilizado por los romanos para SV$ campamentos militares y para el "cenluóatio" que divldJa los campos. El modo (le colonizar romano $8QUia lenlandoen los teóricos ilustrados de la coIoniZ&eiOn una gran inlueneia, tal como se pone de manifiesto a través ele 105 escirt05 de calvo y Julián. Sin embargo, el antecedente más directo de tos trazados de las Nuevas Poblaciones ilustradas lue la e~periltneia hispano--americana. con lo que se produjo asl un retorno del5IIber urbanlsl ico del Nuevo at Vlelo continente. Asl mismo, el slstama do oolon izar eltemtoriode las Nuevas Poblaciones en<:ue ntra su correspondencia tootánea en algunos a sentamientos rurales de la oolonlzación americano taleswmo Savannah o Piltsfield, de los aflos 1733 y 1736 respectivamente o en la retlcula eSlOblaclda en la "Land ordinance" de t785 de Jelfef$Ofl. La di\lisión en cuadrantes lue utilizada en Sierra Morllna tanto p ara el reparto en Sll8rt85 óel suelo rural , como para el trazado urbano. La Carolina se encuentra situada sobre al crucero de so tél"mlno y asl mismo la ciudad $8 halla ordenada a pa,,;r óe otro crucero. De lal manera que la retlcula óe las calles de la población viene a ser una intensificación óe la malla de todo el territorio. La división de la Ciudad en wadrantes fllCilita la organlzación en barrios. como en 10 planta de FernanClina o en le Nueva SangOesa, tal como suoocI;a tambien en el plano ele ta utópica Sinapia. Una dasilicación morfológica de 108 trazados urbanos de las Nuevas Poblaciones del XVI II podrJa establecerse bas8ndose , en la mayor o menor influencia que estos presentan rell¡)8Cto la castrametación o la iardinerla, tas dos artas que se muestran mas Influyentes en tas fOflTl8s urbanas de las Nuevas Poblaciones . los trazados de algunas Nuevas PobIaeiooes se asemejan a los de tastros o tampos militares. Su forma es la del damero o la de le malla rectangular. Las manzanas de estos trazados son cuadradas o reclangulares y se componen en el cooJunto bajo una estricta modulación . As! , los proyectOS de Ef Fe rro!, la Balceloneta , Algar, Prado del Rey, Nueva Tabarca, Georgetown, Villa nueva de San Carlos. San Miguel de CoIera , San Carlos en la Isla de León. Nueva Sang0e5ll. La Marina de Tarragona o la Nueva Población de la Isla de Ons, responde a estas taraeterísticas de una manera rotunda . OIras. aun utifizanOo tambiéflla retlcula rootangular como base de su Itazado, en su forma final no la muestran de una manera lan ellidente. Algunas de estas Nuevas Poblaciones citadas tienen formas tlpicas de campamentos militares: así por ejemplo. San CarloS en la Isla de León que en bastante medida lo8fa, pues se concebla como un con;unto de cuartetas, edilicios para la administración mi~tar y viviendas. tiene una planta que podrla ser p8I1ac1amenle la de un campamento militar . La podemos comparar con las láminas que de campamentos ele! $iglo XVI YXVII traen tratados de CaSltametaclón como el de Vicente Fooaz, publicado en t800. A$ I mismo, dispoall:Jones como las ele La Barcelonela o Georgetown son equivalentes a las utilizadas para algunos cuarteras o barrios de un campamento militar. las barracas o casas se agregaban en filas: Incluso et recurso de girar noventa grados dos de las manzanas , respecto de la direeci6n dominante, para asl formar faenada continua en los lados de ta plaza. lo encontramos en otra lámina del mismo Tratado que ejemplifica una plaza de mercado. No debe e~t raflar que as; sea, pues los autores de estos proyectos eran ingenieros militares . El mismo Marqués de la Mina, promotor de la fundación de La. Barceloneta, e ra , segun Ferraz. un e~perto en organización de campos mil itares y en general los ingenieros militares Man. óe entre los técnicos del siglo XVIIII, los m6s capacitadoS para auxiliar una poUtica de obras pUblicas ~ urban ismo como la emprendida por los OQbIamos ilusltados. En el grtlpo contrapuesto quo nos determina esta clasificación morfológica situamos aquellos trazados asimilables a los de los jardines. La planta de fa ciudad se traza de manera similar a la de un jard ín. Se uti~zan roguras geométrica s diversas y se abren en el bosque de edilicaciones, dIagonales qua o!reZtarl perspectivas variadas. San Fernando de Henares es el ejemplo que mM se d/'Ie a este 1;po óe

trazado. Otras Nuevas Poblaciones como Aranjuez, las de Sierra Morena. San Callos de la Aapila. Femandina. y sobre todo el Puerto de la Paz. ¡ntOfporan a su tra~ado algur.o de los elementos mencionados en un intento de romper la uniformidad de los trazados e n retícula. Sus autores siguieron en este sentido las indieaeionesde Laugier , e~puestas en Espafla por Ponz, o coooc lan los proyee\OS pera Londres. de Wren y de Evetyn , el plano de Par ls óe Palie . el de L'Enlant para Washington, o el de la Villa Nueva de San Luis de Versalles. Aunque estoe ¡¡Ilimos extremos r;on difidles de aseverar documentalmente, entre 01<08 1TIOIN05 porque algunos de est06 planos son posteriores a algunas de las Nuevas Poblaciones a las que nos referimos , lo c:lerto es que &S!os trazados se sitúan en un momenlo de critica hacia ellrazado tradicional hipodémico Y de inlrodueci6n (le nuevas Iormas en el urbanismo. Es Inlltlasanle destacas el uso continuado que de alguna de estas formas se I\aee. De entre las diversas figuras geométricas, taJes como clrculos. cuadrados o I!)(edrall, utilizadas generalmente en plazas o en OIras aperturas del espacio urbar.o. adquiere especial fortuna la del ochavado. Figura originada a partir del achaflanamiento del · CrllCefO" de dos calles. 1811 como se nos presenta en Valladolid o en la plaza Amelienborg de Copenhage. aparew también como plaza atravesada por una calle en el c asti llo danés de Fredllnsborg o con menor achaflanamiento en la plaza VendOme de París. En las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena se hace un variado U!lO dll eSl a figura . Como cruce de dos vi as ortogonales lo . entorltramos en La Aldea del Camir.ode G.anada (Isabela) y en La Aldea de la Cruz; como plaza formada por ampliación de una calle. en La Carolina , Aldeahermosa , Aldea de los Ríos y en La EsooIáslica: como remate al principio y fin de una cale en La Mesa y en Aoobuchar. OIra variante con plaza dOcIec8gonat para resolver el encuentro de tres taIQ lo enconltamo& en Las Navas. La utiliZación de foguras 1000000nOO angulos r.o ractos o de clrculos, impIice la resolución de tiposde edificios singular8ll, lo que se contradiclt con la rigurosa tipificación y racionalidad de los Irazados de los ingenieros militares a 111 que nos hemos relerIdo anteriormente. En ellos. la [orma viene &$trachamente determinada por los tipos de edificios a utifizar. Según que la agregación de los tipos esté ooncebida en hilera , en doble hilera o edificando ta manzana rectangUlar en sus cuatro lados, estas serán más oblongas o mas cuadradas dejanOo un patio en su interior . A ls mayor racionalidad de los planos en malta ortogonal cabe alladir las mayores facilidades que el sefialamiento de los terrenos o fracia. Ello es sumamente Importante en ciudades de coionización . No es casual ptl8"S, que esta sea la forma predomiante en las Nue~as Poblaciones de la ilustración. Algun as de las que he titado denlro del grupo de trazados jardinisticos, presentan plantas que $00 frulo de ta superposición de Iosdos sistemas. Asi puede entend8fSe el lIjemplo mas relevante en este sentido. El Puerto de la Paz: a una retlcuta modulada que se extiende por el territorio de la ciudad se la afiada un conjunto de diagonales y figuras gooméIrieas diversas, siendo el resultado una simbiosis fOflTl8I entre los dos tipos de trazado. En el plano de OIavide para la Carolina ellrazado se resue/IIe con predom¡n;o de la malla ortogonal en la que la SU¡)IlrposiciOn de algunas figuras geométricas aporta vaóedad al cor1un!O. Oe$pués de la embocadura de la entrada a la ciudad siguII una plaza circular peque(Ia, (la de la Aduana), luego OIra en ochavo y en el O!Intro la plaza mayor. las lormas del muro porimetr al ayudaban en el plazo concebido por Otavióe a romper la uniformidad de las ortogonales. el plano de La Carolina capital de las Nuevas Poblaciones de Siena Morena y sede de la Superintendencia es ef\ realidad el propio de una residencia principesca. Et Palacio óel Superintendente domina todo el coojunlo de la población. En la parte poslerior dlll Palacio se extendia el jardin privado. del que Ponz da cuenta. El trazado de la población se encierra en un he~ligono oblongo basado e n las mismas proporciones inventadas por el matemáhoo Arno lfi di Cambio. empleadas en el trazado de algunas ciudades de nueva fundadón en la Toscana medieval. la fOflT"la perlecta, en tuantoque completa. del perimelto de la población viene reforzada COI1 la constru<X:ión de un muro y debe interpretarse como la Iraducti6n de la voluntad fisi6crata de poner limites at coecimlento urbano. Et eje que pasa por la puerta del Palacioycruza la población se prolonga hacia el camino de Sevilla con una avenida en wyos laterales OIavide sitl.lO los huertos. Ciudad colonial Y residencia principesca se equilibradamente en el plano de La Ca,oIina, uno de 106 más e:xeopcionales del siglo XVIU .,..

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I.a experiencia urbaníst ica reciente de Cat¡tlunya presenta un perfil francamente singular: hay que señalar un fuert e protagonismo del planeamiento a juzgar por la cantidad de planes, mayoritariamente de escala IIl1l11icipal y con un tratamiento muy urbano de los probl enms (111l' afronl<m; a su vez la dCIII¡mc/;, iml,lícitll t'n los 1,Ianes resulta también bastantc IInitllria. Esta onda de plancamiento revisa planes anteriores de cariz "desarrollista" --en muchos casos de tono especulativo-- y los adapta al marco de la nueva Ley del Suelo española (1976). El contcnido de los planes tratn en gran manera de incorporar nuevos inst rumentos -o referir los ya tradicionales- en una búsqut'da por formular desde el planeamiento urbano un proyecto de la ciudad que anticipe la form a de sus elementos a la vez que llrtkule los IJrocesos pllra Su ejecución. Esta escn!;1 urba na del pJ:mt'amiellto coincide con 1:1 iniciativa progresiva dc In nueva administración municipal -surgida de las primeras cleeciones- 'lile desc¡lIIsa en las opciones urbanísticas gran parte de su progr.una. Aparece así con grnn fuerza la rel1exión sobre los instrumentos de intervenciún urbana en las ciudades de lanmiio mediano. como fast' que sucede a la discusión metropolit:UJa en Cat alunya ell el período 60-75. El área metropolitana de Rarcclona inicia en paralelo la puesta en práctica de su 1)lan General Met ropolitano de 1976 y su desarrollo desca nsa en las operaciones de reforma interior de sus b.urios para adecuación de las directrices de aquel plnn: de nuevo la escala y los instrumentos Imrecen reclamar la discusión urbana del renómeno metropolitano. En cualquier caso, el esfuerzo concentrado en la reciente experiencia catalana pe rmite formul ar unas primeras hipótesis sobre la consolidación discil)linar de la urbanística en este contexto.

Los doscientos planes municipales Una de las notas dominantes del plane'amiento urbanístico catalán hay que centrarla en el desarrollo de cerca de dos centenas de planes urbanísticos de escala municipal entre 1979-81 . Los planes cubren casi en su totalidad el territorio litoral , excepción hecha del ámbito de la denominada Corporación Metropolitana de Barcelona (C.M .B.), y de las zonas con menor dinámica económica. Se trata de planes formulados con la nueva voluntad municipal surgida de las primeras elecciones locales democráticas y con el soporte de la Generalitat -una aportación económica det 50% para costear el encargo y una labor de control en las diferentes fases de ejecución del trabajo-. Intervención de planeamiento auspiciada por la Dirección General d'Urbanisme a partir de 1979 por Lluís Cantallops y proseguida a partir de 1981 por Joan Antoni Solans, ambos arquitectos, con espeCial énfasis en el planeamiento municipal. Han existido propuestas de planeamiento intermunicipal - en zonas que tal exigencia parecía inexcusable- pero la mayoría de estos casos se han visto diluidos en esquemas de estrucutra general no vinculantes y planes de escala y ámbitos municipales . Precisamente, esta incapacidad de las politicas supramunicipales y/o comarcales han sido una dificultad significativa para muchos planes. La falta de un soporte político supramunicipal ha colapsado iniciativas que por otro lado parecían responder a necesidades objetivas avaladas técnicamente. Por otro lado, el hecho de la propia selección del planeamiento I es una decisión

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inicial de una importancia que ha estado muchas veces falta de una discusión previa: Una política contenida en los marcos municipales exigía necesariamente gran precisión en los datos iniciales. De otra forma la experiencia parece pueda prescincir de hipótesis supramunicipales que de facto en la mayoría de casos no ha faltado, pero que han sido formulados desde la anticipación o desde la preocupación de los propios cuadros técnicos. Por otro lado, este planeamiento responde a la confianza - a veces quizas desproporcionada- de la nueva administración municipal que reconoce casi de forma unánime la necesidad de revisar y reorientar el planeamiento anterior. Existen, como se verá , razones fundamentales para tal decisión , al propio tiempo que la nueva Ley del Suelo - aprobada en 1976- exige la adecuación formal del planeamiento. En cualquier caso la

nueva Administración local quiere confiar en el planeamiento para modificar el "orden" urbano anterior, y sobretodo encontrar en él las pautas del programa operativo a nivel de la inversión urbanística municipal. Esta condición de contexto es sin duda un dato básico que ha permitido esta experiencia de planeamiento.

Planeamiento metropolitano vs. Planeamiento urbano Se formula así este grupo de planes municipales cuya superficie supone diez veces el perímetro metropolitano. Ámbito que por otro lado habra reclamado la atención dominante --casi exclusiva- en el períOdo 1960-75.

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En efecto, el debate metropolitano tomó una gran fuerza en los sesenta a propósito de la revisión del Plan Comarcal de 1953 (ámbito que corresponde a Barcelona y los veintiseis municipios más próximos). La reclamación de un ámbito mayor -diez veces superior- y la necesidad de un organismo de gestión propio, que surgía de estudios técnicos bien documentados y que buscaban ideas de estructura general para la gran conurbación metropolitana 1 , fueron extremos nunca aceptados por el régimen político anterior. Se discutieron las grandes opciones de crecimiento e infraestructura y se formalizaron en un Plan Director Metropolitano , nunca tramitad0 2 . Esta línea se prolongó timidamente en los setenta, con el Plan de Infraestructuras y los Estudios Comarcales, primero y bajo los auspicios dellPUR (Gabinete urbanístico de la Diputación Provincial de Barcelona) que desvanece paulatinamente hasta integrarse en la Direcció General d'Urbanisme de la Generalitat. Sin embargo este proceso de discusión será paralelo a la toma de decisiones de grandes operaciones para Barcelona, como la red viaria arterial. los grandes emplazamientos para nuevo desarrollo urbano -bajo imagen de new-town- que se produjeron con total independencia respecto a cualquier posible marco de planeamiento más integradoJ • Asímismo , en el municipio de Barcelona ciertas ideas de estructura general son singularmente formalizadas: el PREPOU establece bases de estudio de los problemas de Barcelona que contradicen las propuestas grandilocuentes de la denominada " Gran Barcelona" ampliamente criticadas por la oposición en los primeros setenta por su triunfalismo. El área comarcal de Barcelona (ámbito 1953) tendrá un nuevo plan revisado (Plan General Metropolitano P.G .M . aprobado en el 1976) que ofrece una definición metropolitana muy precisa de la organización viaria y de la

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zonificación de usos del suelo, en un esfuerzo por resolver desde la instancia del Plan todas las opciones de estructura general avanzadas en el estudio metropolitano de los sesenta. Se resuelve así esta fase de planeamiento de Barcelona con un Plan complejo en su elaboración, y simple en su tratamiento normativo. El Plan de 1976 buscará ante todo superponer un sistema viario conectivo sobre todo el tejido barcelonés-tema tantas veces cuestionado- y zonificar las reservas de espacios públicos indispensables y estandares de dotación necesarios4 . Estos serán los vértices articuladores del Plan que sacrificará bajo estos principios de "coherencia" otros de ordenación espacial que quedarán plenamente en segundo plano. Otros planes inmediatamente posteriores, Lleida, Sabadell, Terrassa, participaran de un método de Plan relativamente si milar.

existente. Aquel modelo ha registrado los consabidos "problemas" urbanos: segregación de los nuevos barrios residenciales populares, gran autonomí a de los elementos de urbanización y de infraestructura respecto a la ciudad y al territorio en los que se inscriben, rotura interna de muchos asentamientos debido a u na sustitución inadecuada de las edificaciones existentes, falta de servicios de urbanización y equipamientos en las zonas periféricas. Esta situación definirá un contexto en el que prácticamente era negada la capacidad propositiva no especu lativa. El urbanismo oficial fue durante muchos años palanca operativa de aquél marco, confundiendo en los términos de sus políticas la formulación teórica con la voluntad real operativa. Es de entender, por tanto, la gran dificultad de expresión cultural de la Urbanística en aquel período disuelta en las contradicciones entre planeamiento y realidad, entre proyecto y alternativa (contraproyecto). No es de extrañar, por tanto, que la colu mna positiva de aquel balance quede reducida a grupos de estudios bien intencionados y a algunos proyectos singulares, y en cambio el valor resultante general niegue la capacidad urbanística operativa o la relegue a simples operaciones de control volumétrico (a añadir al fiscal o al impositivo). Este contexto tiende, por tanto, a negar una credibi lidad general a las actuaciones de planeamiento. Frente al urbanismo "establecido" aumentan las propuestas a la "contra " (cQntraplanes) y en algunos de ellos habrá que buscar los filones instrumentales y metodológicos de los nuevos planes españoles. Aquella experiencia, si bien en parte distorsionada por la propia dificultad en que se producía, empieza a vincular aquellas reivindicaciones quizás puntuales y a la defensiva, con propuestas o voluntades de planeamiento más ambiciosas. De ahi , por ejemplo, que el programa y las prioridades del planeamiento empiecen a formularse desde aquellas demandas ponderadas; también-que se atienda al impacto más beneficioso de un tipo u otro de

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acciones ... cabrá incluso preguntarse cuánto, algu nos planes, todavia no han sabido racionalizar aquellas viejas demandas puntuales y sig uen acusando demasiado literalmente el mecanismo de acción- reacción propia de los proyectos de contraplan a la defensiva. Si n lugar a dudas, una parte importante de la historia urbani stica de los primeros setenta deberá buscarse en la prensa de barrio y en documentos de escasa difusión. De entre ellos puede citarse por su especial significación el del Plan de la Ribera en el sector litoral del Poble Nou de Barcelona, por su conflictividad y por el proceso urbnanístico abierto. En efecto, a finales de los sesenta una fuerte oposición popular trata de impedir la remodelación del frente litoral por una sociedad promotora a través de un concurso de contraplanes: un plan que contrarreste el "Plan" oficial. El proyecto ganador enmarca el conflicto areal respecto al problema más general de la periferia de Barcelona y estructura un método de elaboración de la propuesta que más tarde alumbrará conflictos similares en otras áreas españolas.6 El contraplan fue un buen instrumento para que la oposición detuviera el primer proyecto y el Plan General de Barcelona recogió luego aquella primera iniciativa.

Discusión regional vs." Discusión urbana De hecho, el declive del debate metropolitano vino sucedido por el del regional en los años setenta. Esta fase se identificará también con el momento de reflexión previo al cambio ílico de mitad de la década. El I I ~~el

El legado urbanístico previ o Puede resumirse que la situación urban ística previa a 1975 era francamente dificil. No hace falta insistir en el diagnóstic05 que las propias imágenes de los planes resaltaban. En efecto, el sobredimensionado de suelo para crecimiento --capaz de por si de convertir la tierra en solar-, las desajustadas opciones de estructura viaria, la falta de reservas para espacios públicos, etc., eran la tónica común de una gran parte del planearniento a revisar. Así el plan fue tantas veces presentado como el testigo (el notario) del crecimiento desenfrenado del perfodo "desarrollista". Y en efecto, las ciudades han experimentado un cambio notable con un alto grado de diferenciación espacial, un gran consumo de suelo y una fuerte transformación de la ciudad

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loan Busquets graves. Aquí , la referencia a la necesídad de una división territorial y/o administrativa de Catalunya fue un tema recurrente: la existencia de la División Territorial de la Generalitat de 1936 permite un punto de partida en la discusión . Sin embargo, son muchos los temas que se cruzan en el debate que se estructura de forma monográfica, se prolonga por un espacio superior a los dos años y se propaga ampliamente por Catalunya dejando una publicación de un millar de paginas como indicador de la fertilidad de este Congreso. En el conjunto se explicitan diferentes líneas que coexisten con la visión más "económica" o administrativa del territorio : En efecto, desde el campo de la biologra y de la ecología, frente al uso depredador del territorio por el desarrollo urbanizador que no atiende al mantenimiento de los recursos naturales y estructuras urbanísticas

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existentes, surgen formulaciones de denuncia y de alternativa, que reclaman la necesidad de hacer compatibles ambas situaciones6. En la lí nea de la interpretación urbanística actual va cobrando relieve la voluntad de diagnóstico de los problemas urbanos y de la identidad del territorio urbano catalán . De ahí la fuerza que en los debates toma la tipificación de desajustes, procurando discernir entre la Catalunya metropolitana (Barcelona) y la urbana: Al crecimiento congestivo de Barcelona (idea de macrocefalia) se le contrapone dialécticamente la Catalunya urbana de las ciudades - una treintena de tamaño medio y grande- como alternativa capaz. También el hecho de que se busque describir la imagen y la identidad de este territorio a través del estudio de unas muestras de 2 ,5 km de doce comarcas elaborando un atlas de las mismas que explicite con precisión los elementos de la estructura territorial de cada fragmento ; la relación de la ciudad con su hinterland, la fusión del sistema urbano en el rural productivo en algunos espacios comarcales, los sistemas de conexión interurbano y los cauces naturales, etc.9 Este tipo de discusiones tendrá una cierta continuidad en las sesiones de la SCOT10. Por otro lado, en el período 1977f79 el trabajo de Reconeixement Territorial de Catalunya 11 no supera los Ifmites propios de la recogida de información general y de hecho significa un indicador del desvanecimiento en que a . finales de los setenta se encuentra la discusión regional. El anunciado Plan Nacional de Catalunya tiene que esperar; son las políticas sectoriales las que se formulan a este nivel y la discusión integrada se produce al nivel urbano a través de los planes urbanísticos.

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El reciente episodio del planeamiento de Barcelona Con la aprobación del Pla General Metropolita en 1976 dirigido por J.A. Solans arqt. , A. Serratosa ing. , y M. Roca, abogado- se abre un nuevo episodio en el Area de Barcelona, denominada Corporació Metropolitana de Barcelona. Este plan, como se ha visto , configura con gran precisión las opciones de estructuración y desarrollo de la ciudad central y veintiséis municipios vecinos con unas hipótesis de dinámica propias de los primeros setenta: el P.G.M . podrá resultar demasiado rígido porque - a la defensiva- quiso asegu rar la máxima superficie para equipamientos, espacios libres y quizás resulte sobredimensionado a juzgar por el ritmo y la dinámica posterior a la aprobación del plan. Con todo, el esfuerzo de este Plan lo sitúa entre los trabajos absolutamente pioneros en la planificación española contemporánea. La puesta en marcha y afianzamiento del P.G.M. se realza con la incorporación del arqto. J. A. Solans a la dirección del Área de Urbanismo municipal a partir de la que inicia una labor sectorial de compra y adquisición de suelo, de construcción de escuelas y de grupos de vivienda pública de gran interés. La acción se concentra en el municipio de Barcelona y busca una acción de respuesta a partir de los elementos del Plan. Este proceso, lleno de dificultades, adoleció quizás de la falta de una reflexión previa más general que no fuera la del Plan en sí misma, pero indudablemente supondrá su puesta en marcha. 12

A partir de , 980 con los nuevos ayuntamientos un sucesivo cambio de equipo de urbanismo municipal lleva a la incorporación de O. Bohigas al Ayuntamiento de Barcelona. Arranca así una voluntad clara de concretar las actuaciones sobre proyectos de urbanización de tamaño mediano y pequeño : en general, plazas, pequeños conjuntos y algun parque, excepción hecha del frente portuario "MolI de la Fusta " de Manuel Sola-Morales y del proyecto " Del Liceu al Seminari " del Studio PER no Esta línea de actuación viene complementada por una serie de Planes Especiales de Reforma Interior (PERI) de algunos barrios históricos con fuertes dificultades para ser desarrollados de acuerdo con el P.G .M. Se inicia así un proceso de ajuste al Plan Metropolitano de una cierta envergadura y que a grandes rasgos pretende resolver aquellas dificultades a través de una formalización más precisa de la intervención pública en los barrios. Por otro lado, el desarrollo del P.G.M . en el resto del Area Metropolitana compatibiliza un protagonismo municipal con algunos temas generales: racionalización de las redes de transporte público y taxi, la potenciación del parque de Collserola. Finalmente, la revisión del P.A.U . (Programa de Actuación Urbanistica) bajo la dirección del ingeniero M. Herce, busca el redimensionado del P.G.M. como punto de referencia para actuaciones futuras. Simultáneamente , la C.M.B. tramita pequeños desarrollos del P.G.M. en la medida que son presentados por los propios municipios.

Del urbanismo a la defensiva al marco de referen cia de los nuevos planes Los planes de los setenta : el urbanismo a la defensiva 14 . Bajo la influencia metodológica del P.G.M. presentado antes , en la segunda mitad de la década se formulan una serie de planes que afrontan la crítica al planeamiento especulativo anterior y cifran en el reequipamiento de la ciudad su objetivo prioritario . Esta racionalizaciÓn

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perseguida se busca a partir de la aplicación de unos estándares funcionales por tipo de equipamiento y espacio libre que en sí mismos se configuran como el óptimo del Plan para la ciudad. Para la escala urbana de estas ciudades: Mataró y Lleida con 100.000 habitantes, Sabadell el doble, entre otras, este tipo de consideración resulla interesante, sin embargo parece como si las propias dificultades de llevar adelante aquellos estándares obligaran a aceptar otras premisas menos cuestionadas por esos planes: véase por ejemplo las dimensiones y las directrices del crecimiento, las propias redes viarias arteriales, etc ., situación que ha desfasado temporalmente los programas de estos Planes respecto al propio proceso de su desarrollo . Precisamente por ello son planes cuya actualización parece afrontarse a primeros de los ochenta a partir de Planes Especiales puntuales o a través de reconsiderar sus Programas de Actuación Urbanística. Sin embargo, a finales de los setenta se dan condiciones óptimas para afrontar una masiva operación de planeamiento urbano de escala municipal o supramunicipal. Al énfasis por la discusión urbana del problema de la intervención en la ciudad hay que sumar el nuevo contexto politico para el que un planeamiento bien dimensionado y realista se quiere como condición imprescindible. La Ley del Suelo 1975 propone la adaptación de los planes anteriores, si bien esto no es mas que una excusa que en otros contextos ha tenido una traducción muy escasa. Por otro lado, la nueva Leyes un pautado preciso del procedimiento formal del planeamiento si bien resulla enfocada hacia ritmos fuertes de crecimiento que no serán ya los usuales; por otro lado, el modelo de la ciudad contemplada por la Ley categoriza de forma excluyente el suelo urbano y el no urbano desconsiderando una vez más fenómenos de urbanización más complejos y tan abundantes en nuestras regiones . A su vez, la precisión formal de la Ley contrasta con la debilidad de los instrumentos operativos para su desarrollo: piénsese por ejemplo en su desvinculación respecto a los temas de vivienda pública o de patrimonio ... En paralelo, las nuevas condiciones urbanas impuestas por la crisis de los setenta son temas sobre los que existe escaso conocimiento. Se sabe cómo los operadores inmobiliarios ven ían actuando durante el " desarrollismo" pero las "nuevas formas" de intervención tendrán que ser detectadas por los estudios y las experiencias de los nuevos planes. La descripción de este marco no puede prescindir, en el

caso catalán , de la circunstancia de la incorporación en el campo de la actuación "práctica" de una serie de profesionales y estudiosos de una generación que en los setenta había estado obligada más a " comprender" que a "hacer", más a evaluar criticamente que a proponer; se combina así una capacidad o saber teórico que alimenta una necesidad de intervención acuciante. Y ahí parece obligado mentar -sin voluntad exclusivista- algunos

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trabajos académicos de estudios urbanos principalmente centrados a partir del grupo del Laboratorio de Urbanismo de la Escuela de Arquitectura de Barcelona , que desde una vertiente docente y académica estructuran el campo del análisis y de las categorias positivas. Así por ejemplo, las categorías de las formas de crecimiento urbano 15 como interpretación del proceso de construcción de la ciudad con especial referencia a la intervención en él de los agentes sociales, se incorporan en el lenguaje común de los arquitectos y abre un gran potencial de diálogo de la relación entre ciudad y arquitectura. A su vez, la consolidación de seri es de publicaciones sobre temas de teoría e intervención urbanística, así como la colaboración de las revistas especializadas CAU, Cuadernos, CEUMT, ... configuran un panorama relativamente rico para el debate crítico de los setenta.

Sobre el contenido de los nuevos Planes Generales Podría avanzarse la hipótesis de que el nuevo enfoque de los Planes busca superar el tradicional dualismo entre planes (urbanismo) y proyectos (arquitectura) que había alimentado una discusión más bien estéril en las décadas anteriores. El contenido implícito en los planes bien parece albergar la esperanza de la recomposición de un campo disciplinar con áreas comunes muy importantes entre la arquitectura y el urbanismo. Se configurará así una primac ía de lo "urbano" con un fuerte compromiso con las propuestas sobre la forma física de la ciudad en la medida que es uno de los elementos más capaces de interpretar los procesos sociales y vincularlos a una instancia operativa. Se introduce ahora una discusión de los contenidos propios de estos planes que buscan superar: a) la visión legalista (que cumpla la ley) o administrativa (hacerlo formalmente posible); b) la visión simplemente sectorial del Plan (de tono funcionalista) que afrontará sólo temas de vivienda, o circulaciÓn .. . ; y c) la visión fragmentada "plangestión " ; que han presidido tantos episodios anteriores. La visión más sintética pretendida por estos planes si bien resulta compatible con el marco legal o de los problemas sectoriales más candenles, buscará la discusión de variables más complejas que pongan en relación la ciudad existente con las pautas de su ordenación futura, valorando con rigor cuáles son las opciones más adecuadas y cuáles los instrumentos de su mediación .

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principios generales o pautas comunes que se convierten en instrumentos normativos de los planes. También la dificultad de establecer el "destilado" o síntesis de sus propuestas 16 . Podemos describir previamente algunas características o ingredientes de estos planes: - La combinación de diversas escalas de trabajo. El encaje comarcal o subcomarcal se toma como una referencia ineludible. El estudio detallado del territorio , el deseagüe, el paisaje; las comunicaciones y el sistema de dependencias que establece; la valoración de sus actividades fundamentales distribu ídas espacialmente. Son términos contenidos en estos Planes no tanto para subsanar la falta de directrices comarcales, sino sobretodo para encuadrar las magnitudes del problema. Ofrecen la base de una discusiÓn territorial nueva primando ahora la lectura en clave arquitectónica -constru ida- del mismo. - Minuciosidad en al interpretación de la ciudad existente. Afrontan la elaboración de una base cartográfica nueva de la ciudad , que busca superar las limitaciones de la existente. Se consiguen así interesantes descripciones a (Si¡;«e el! 111 ¡xl¡;il!a 48)


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constante sobre el estanque y sobre la ciudad que ha crecido en ~ u orilla levante. Posición geográfica que ex plica de la importancia del paisaj e en la discusión comarcal yen la singularidad de las propuestas del Plan . La propia colonización romana de este rico territorio de la Catalunya Alta , parece avan zar la hipótesis de l valle como espacio urbano total , con una red de cami nos fuertemente entrelazada que conecta los emplazam ientos más diversos. Las huellas de la estructura medieval y gótica acaban de e nriquecer la complejidad de esta form a de asentamiento . La estructura cataslral actual muestra todavía la coexistencia

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I );" Plan de ámbito suprarnun icipal engloba ndo los munici pios de Banyolcs, Porque res, Carnella del T erri y Camós, que se realiza de forma conjunta hasta la fase de Avance, proseguido después a escala municipal

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de tamaiíos pa rcelarios de orden pequeño o mediano a lo largo de todo el valle, rat ificando la idea de sistema urbano extensivo, e n el que los núcleos compactos representan una condición acciden tal. A su vez el parcelario de las pcquei'las ciudades incluso Banyoles con sus 10.000 habitantes censales- repite a otra escala esta sucesión y cocxistcncj¡, de órdenes parcelarios diferenciados. Parecerá entende rSe aquí la a puesta del Plan por unos mícleos urbanos "abiertos", n.c¡:@.n do la idea de fachada de la ciudad , que ha brá que buscarla en la continuidad de sus arrabales y de sus tejidos di se minados. T odo ello justifica el enorme esfuerLO del Plan por desvelar sus va riables openHivas en re\¡lCión con un paisaje de la belleza del valle. Ah í a los aspectos de catalogación de especies vegetales y animales, de interpretación alt imétrica de coronas visua les , de asoleo, de pe rímetros de protección, hay que sumar el especial cuidado con que se acomete el tema del estanque en el nivel del propio Plan General: a la idea de reServa se le añade la de las pequeñas intervenciones puntua les que permitan un mejor uso de la superficie acuática y de sus contornos más • ¡',m:"I"r", "rb",ro .

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plantearse con se riedad el tema de la edifi cación en los espacios abiertos cam ú n mCnlC refe ridos, en terrnino logfa de l a l ey, como suelo no urba ni zablc. Los estudios del Plan

de muestran cuánto las fuertes y necesarias limitaciones de la Ley de l Suc io requieren ser superadas por un

trata mien to ad-hoc que, negando la formación indiscriminada de "núcleos de poblttción" en elterrilorio, ••seguTe unas pautas de actuación en sucio

rústico capaces de racionalizar la explotación productiva del mismo y de minimizar el impacto de otras acti vidades complementa ri<ls que vienen Clsentándose en el v<ll1e. En este sentido . el Plan tipifica las situaciones posibles y pauta los emplazam ientos adecuados y sus condicio nes de urbanización , cntendiendo de for ma intrínseca la natura leza urbana de estos fenó me nos. La preocup;:lción del Plan por

J defi ni r un tra tamien to suburbano y territorial parece traducirse también e n las propuestas sobre el núcleo urbano de Banyoles. E l Plan anterior de 1956, ofrece una zonificación agregada por usos y tipos residencia les e introduce dos secantes que cortan a levante y a med iodía los tres ejes pri ncipales de acceso a la ciudad (Figueres, Girona , 0 101) . La fo rma de los trazados de estas variantes -como fue típico de la é poca- buscan la conex ión geométrica de los accesos, sin prestar de masiada atención a los accide ntes topográ fi cos, al parcelario o a los trazados existen tes. Por otro lado , el desarro llo de la mancha edificada con cierta compacidadcomo se desprende de los gráficostampoco aprovecha el presu mible soporte del eje de urba nización "variado". Con todo , se adivina que el Plan debe tomarse seriamente la reconstit ución del trazado de la ciudad y del tej ido suburbano más inmediato. Los gráficos adj untos cxpliC:lIl las opciones tomadas sobre la estructura viaria: los ejes fundamen tales son defin idos "dentro" y no " fuera " de la ciudad ; la potencia de la est ructu ra parece buscarse al coser y dar mayor acceso a las redes ex istentes. Se plan teil así el trilzado propuesto como • en/ostro I/rl Wll/r.

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BANYOlES AUTOR : Maouol de $oIii-MoIales. arqto. COLABORADORES: U . Tobell"", M. Ruben, Q. CIos, M. Hosta, arqtoB. ASESORES: J. Moteo, E. Torre.::;, ;Jrqtos.: M. BolOs. biólOgo, CALlFICACION: suelo urbano 267 ha.1 proglamado 46 ha. I no pi'ogramado 32

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Es u n Plan un poco m<Ís jovell , co n una aprobación inicial en 1982. Tema dclnúclco do ble - Torroc lla La" V il a-"

el núcleo int erior situado a mcdiodia dcl l11 <lcizo del Montgri, e lemento fu ndamental del paisaje ilHcrior y tamb ién de 1ft belleza de este sector de

la Costa Brava . Precisamente e n In costa se ase ntó el núcleo de l'Estarti t, de me nor antigüedad, un enclave privi legiado que se h¡t convertido en emplazam iento turíst ico de primera magni tud. Esta est ructura duplicada es bastante frecuente en los mun icipios

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TORAOELLA DE MONTGR! AUTOR: A. Farrar y J . Sabilté, arqtos. CALlFICACION: suelO urbano 349 ha , I programado 40 ha. 1 no programado 40

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litorales, cueslión que perm ite e n parte tipific:lr proble m:ls urbanísticos b:lst:l nt e cOlllunes COIl otros planes: e n principio se t rata de estructuras urbanas diferenciadas y sometid:ls a usos absoluta me nte diversos. Tanto la acción de la admi ni strflción mun icilMI co rno la de los age ntes del suelo y/o inmobiliarios se modu la desigualmente entre ullas partes del territo rio u otras. En ca mbio, el Pl an suele util izar categorí"s m¡ís unifo rmes, Los estudios del Plan de Torroe lla signific<l n un notablc csfuc rzo en cuanto a las técn icas de descripción topográfi ca , d el sue lo rural, dc los núcleos urbanos, buscando reconducir a la esca la geogrMica las propias varia bles de las estructuras constru idas. P arecc como si el Plan busca ra recuperar una ciert " "nalurali dad" en los asentam ientos urbanos para arrancar de ahí co n contundenci a uno de los tcmas crucia les del Pl an: 1" dcscalificación de suelo especulat ivo. Si n lugar a dudas, la reconducción de 4 17 ha . de suelo urbano futuro comprometido con ¡lIl1crioridad al Plan a 40 ha . de suelo después de su aprobación su po ne dc por s í un acto de recomposición de la escala de gran ambición. Adel11<Ís , esta acción viene complementada por la definición cuidadosa de los elementos que dcben ca nal izar la exte nsió n de los núcleos. de ordenar los pequei'tos crecimientos suburba nos . Ahí se visl um bra una discusión específi cll que pasa por la escala de las intervenciones en núcleos de ta n peq uelio tlHllalio: las dificultades para establccer mediaciones () pau tas de proyecto. El trazado ax ial del viario, el perímetro del Plan Parcial , las medidas de la manza na , el t:un año de la interve nción mínima, etc., son términ os de aquella discusión ¡¡biena por el Plan. Por otro lado, e l P]¡1Il parece confi ar en gran medida en las act uaciones de crccimie nto . Son meros ejes suburbanos o pequelios ensanches del nüeleo mayor los "'instru mentos" para una cierta racionalización viaria, o para la consecución de nucvos espacios urbanos. La apuesta del Plan pues parecc cont emplar en el reencuent ro de la escala de los núcleos y de SIl S elementos urban íst icos los medios de recomposición dc una si tuación donde el desorden y las mayores dificult ades mlcían \¡¡ mbié n del sobred imellsiol1ado y sin razón de l¡¡ propia zon ific ación urbanística .


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hasta el puniD de aco mete r con naturalidad los ejes C¡lrreteros, e n cambio se ari ada n o supe rponga n, e n el casco co nsol idado, a otra estruelUra más potente y, podr ía decirse, me nos "natum l" o '·cspont¡Ínea " . Efecti vam ente, Palafruge ll prese nt a una exte nsió n sucesiva desde el pe rím etro d e sus murallas medievales quc pivota sobre el fe rial qu e, e n el cuadmnt e d e mediodía , esta blecía dos trazaS estructu ra nt es, ca rtesianas y tangentes ,,1 primi tivo núcleo . Esta organizació n pautó decisivamente las siguientes ex tensiones e n mallas elemen ta les y autó no mas las cua les, al o rdena rse respecto a ejes o rtogonales e ntre s í, pese a ser d iacrónicos y originarse en razones particulares, ofrecía n y o frecen una im age n com pacta del casco urbano. La clave es precisamente la formación de sucesivos cU<ld riláteros eon I<ls principales calles que a su vez son directrices de ordcnacio nes y generador<ls de plazas en sus


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intersecciones . Oc estc modo , los creci mientos tentaculares o las pa rcelaciones recientes en paquetes autónomos, tan comunes en nuestras ciudades, son aquí menos relevantes respecto a un casco muy articulado y comparativamcnte grande, donde un relat ivo buen orden de plazas y ca lles evi ta los agobios de otras situaciones más pendientes de una ún ica médula central. De ahí que oportunamente el Plan ensaye en muchos puntos la reinterpretación de trazados o la conex ión de redes sin necesidad de servirse de las radiales. Las propuestas para el casco consol idado consiste n en un amplio repcrtorio de soluciones donde la habilidad en el disclio particular consigue una imagen de buen acabado inte rior. Las cinco intervencio nes desarrol ladas simultáneamente ¡¡ la elaboración dc propio Plan, resumen acertadamente esta exquisita prcocupación por ofrecer proyectos para la recomposición de la Ciudad inte rior. Mayo res dudas apa recen en cambio en la resolución de las perifer ias puesto que el <lrmado de la ciudad se encuentra ahí con solicit<lciones contradictorias. Con la idea de ronda perimetral y la rotundidad de su acabado , surgen in terrogantes no ajenos al co nflicto básico de fundamentación de la forma de Pal afrugeJl al que antes se aludía. La idea anular, aun siendo una respuesta canón ica para el viario de la costa marítima y turística, parece un corsé excesivo, y más aún cuando se la imagina como límite o fro ntera del crecim iento. Cabe interpretar que el trazado inconcluso de la periferia norte sea no sólo el resultado de un problema de límites del término municipal, sino también la consecue ncia de la resistencia misma de la ciudad "al redondeado". En cambio , allí donde la ronda se parece más a una directriz establecida para la extensión , el Plan podrá se r resueltamente más capaz para pautar los órdenes futuros. Los autores del Plan de Pal afrugell se enfrentan además con una situación comprometida al tener que reemplazar el crecimiento litoral turístico aleatorio y en mancha de aceite precisamente en un mun icipio que alberga algunos de los paisajes más bellos de la Costa Brava. Calella , Llafranc, Tamariu, son imágenes entrañables de lo que fueron aldeas abiertaS,..sobre calas recónd itas y recortadas en los acant ilados próximos. Efectivamente , ahí se enfrentan dos problemas básicos. Por un lado, red imensionar el planeamienlo "pa rcial " heredado y, lo que es tanto o más im portante, plantear un conj unto de pequeñas aunque estra tégicas intervenciones que perm itan una mayor diversificación y complej idad en la nervadura viaria para evitar el colapso actual de la estruclllra mínima en uso. Por otro, en términos más gene rales, se refue rza la conexión rad ial co n Palafrugcll , la ciudad interior , ya sea evitando grandes vías sobre el frente de mar, la consolidación de un com ínuo urba nizablc en la costa, o frenando la ocupación del llano que media entre la ciudad y el frente de costas. Siendo este conjunto de medidas un esfuerzo meritorio del trabajo , debe destacarse que es en las opcio nes sobre la ciudad donde residen los mayores aciertos e interrogantes del Plan.

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INVERSION: 477 millones APROBACION DEFINITIVA: Enero 1983

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Plan realizado con hipótesis similares al de Vi lafranea , si bicn respondiendo a premisas geográficas difere nciales. La actividad de producción del cava (el champagne espaliol) monopoliza funci onalmente la ciudad y su distribución en el territorio lo urbaniza en su totalidad. La elaboración del cava busca las fallas topográficas para consegu ir una construcción rmís fác il de sus instalaciones con prioridad subterrá neas. El propio

emplazamien to de la ciudad también participa de una geografía accidentada , el enS<lllche al norte confirmado y restructurado por el Plan abrc espacio urbano para el crecim iento compacto. La conve rsión de la espalda de la "timba" en la fachada de la ciudad -como de facto es- será un a apuesta del Plan a partir de la voluntad municipal de defi nir espacios re presen tat ivos a la altura de la importancia turística y funcion<ll de la ciudad.


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El Pla n de Vi!;¡ fr;¡n ca sc inicia en el 1979 Yse acaba en e1198 1. Se trata de la c"pi tal dc \¡l com;lrca del I'ell edcs , que correspon de al corredor inte rior entre Tarragona y B;¡rcclon;¡ en el punto med io en tre estas ciudades y en el gran eje de comunicación catala na . Este es el pri mer Plan de un'l serie de t res pl anes para los núcleos principales (Vilafranc<¡25.ooo habitan tes , Sto Sadurní 10.000 habitan tes y Monjas 3.000 habi tantes) que de fo rm a consecutiva el mismo eq uipo fue clabomndo hast a 1983 . En esta experiencia la discusión com.tn:al se concibe corno previ a condición a la redacción de cada Plan ; pe ro nunea se prete ndió un Plan urb.ln ístico conjunto: los municipios de la comarca tienen mancomunidades para servicios especffi¡;os corno agua , o elimin ación de residuos , pero entendieron inadecuado un Plan unitario. El método utilizado para los tres planes es simil ar si bicn la natural ezlI propia de c;¡d;¡ núcleo h;¡ ohlig;¡do a su trat am iento específi co . El caso de Vi lafr anca ejemplifica el proceso de trabajo y las técnicas utilizadas. Cabrá iden tificar en este Plan la especia l conside ración de la propuesta viaria y la o rde nación de la mancha urbana. U.I estructura rad i;ll de Vila fra nca permanece e n la actualidad , como fi el reflejo de su fu erta COIIIO centro de mercado y de servicios de un hinterland agrícola de gran ri<.Jueza con predominancia del cultivo de la vid . A esta estructura primiti va repetidamente adaptada , se superpone la tangcncia de la carretera de Barcelo na a Madrid ,'y la del Ferroc<l rril e n 1865, ést'l cn la dirección del corredor natura l; que 11 Sil vez , y a mayor di stancia , fu e repetida por la autopisw haee vei nte años. El conflicto de conectividnd e ntre las entradas de la ciudad y la presió n del " paso;1 través" fo rzó a la propuesta de una red arterial an terior al Plan que circunval aba totalmen te la ciudad en fo rma de "hucvo" y pote nciaba un dcs;lrro llo especulativo de planes sobre el suelo interior y exte rior al an illo arte ria l. El Plan de 1980 valora con cuidado la situación actua l y opta por ti na estructura viaria polente apoyada por un "tronco" grandc de una variante a mediod í,l y a pon iente que repi ta la traza del ferrocarril , y la com pl emen ta con secantes quc "ronden " y conecten los ejes comarca les. La primera es la propuesta de un a nueva carre tera borde para la ciud ad , y las o tras son partes de desarrollos previstos en el Plan y, paulat in amente , irft n incorporándose a la red genera l. A su vez , esta propuesta de "variar o diversificar el paso a través hacia el sur viene acompañada de la " reurba nización" del ferrocarril. Se mantie ne el trazado actual y la posición de la estación pero se cambia la rasante dc unos 800 m li neales de ferrocarril que, al ve nir de Tarr:lgonu en pendieTlle, admite así en 1:1zona de la estación depri mir 4 metros la msante aClllal con un costo comedido . Esta actuació n sobre la infraestructura

ferroviaria viene acompañada por una reofLlenación de los labios o bordes de la mi sma , pa ra convertirla en el eje a partir del que la ciudad efectúe el salto defin itivo a mediodía , como aspiración fo rmulada desde los años trein ta . Al ferrocarri l se le acentúa el efecto surco que ya tcnía a su paso por la ciudad y se potencia la centralidad de su propia estación. La reforma del sistema de accesos pe rmite una racionalización del tráfico inte rno , incluso la mejora de la sección de algunas de sus calles que incrementan su calidad ambiental. La o rde nación del suelo urba no se produce de forma di versa al apostar por la extensión fucrt c a mcdiodía. La falta de estructura del reciente crecimiento de la ciudad al norte obliga a un trata miento de "cerrar" la ciudad e n esta di rección. La nueva fac hada se consigue en para lelo a la apertura de la "rond a" o "vra balcó n" de las Clotes, abriéndose sobre el paisaje agrícola del sector. El ceTllenterio se esponja con una ampliación en el valle. A ponien te la ciudad se diluye hasta fu ndirse con la zona deportiva que e l Plan también propone. La baja densidad protagoniza los futuros desarrollos de poca e ntidad en e l sector. Estos crecimientos inmediatos a I¡I ciudad ex istente aporta n espacios de reequipamie nto y urbanización a través de unidades especiales de compensación: así se equipara la reorde nación final y fun cional. Al sur la ope ración de gran extensión, con la voluntad de interve nción con módulos residenciales nuevos de baja alt ura y densidad intermedia . Las fases de su ejecución se preveen desde el ferroca rril hacia afuera. Sobre esta mancha urbana se perfi lan con fue rza los ejes comarcales reforzados por un esquema de cuñas de espacio ve rde y/o equ ipamientos en las difere ntes entradas a la ci udad. El dimensionado del suelo del Plan se presenta en este easo el1tre un compro miso de las prognosis de creci miento y el suelo comprometido por los planes parciales "en ejecución " de acuerdo con los términos formal es de la ley. Las condiciones a su desarrollo impuestas por el Plan -en sus fases, en la urbanización- hace pensar también en situaciones menos expansionadas sin cambios bruscos del Plan : precisamente respecto al suelo industrial posible pero poco probable en el límite ponie nte del término municipal . E n este precinto urbano , se defin e un a ordenanza que regu la las diferentes situaciones o áreas homogé neas estabJceidas por los estudios del Plan . Las condiciones de edificación son más rígidas en el ce ntro y se hacen más fl ex ibles hacia afuera: de los monumen tos catalogados , a las casas a conservar, a la trama a mantener la estructura edificatoria •... hasta la o rdenación del ensanche, o bloque abierto en la periferia. El católogo de edi ficios o espacios de interés ambiental queda así incorporado a la o rde nanza como documento un ita rio del control de la form;1 ed ificada en la ciudad.

VILAFRANCA DEL PENEOeS AUTOR . J. 8usquets. arqlo.: A. Fonl . arqto.: J .L. Gómez OrdMoz.lng. COLABORADORES: E. ArguUol. M. Corominas, P. Mas , P. Batlle. M.M. Busquets. A. Escala. C . FioI. J.A. Tajadura CALIFICACION: _lo urbano 275 ha./ prOllfamaÓO 185 ha. tNVERStON : 960 millono$ APROBACtON DEFtNITIVA: Marzooe 1982

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En el cjc mctropolitano inlcrior y paralelo a la cost a , se sit úa el núcleo de Mollet ; en el ce ntro tld Valles, comarca que ha sufrido la mayor transformación urbanística cn los años sesenta . LI posición específica de este núcleo justifi ca su pape l en la expe riencia de planea mie nto me tropolit •.IOo y cnl a construcción secuencial de las infraestructuras. Al crecimiento en explosión que expresan los gráficos de crecimie nto , habrá que ,ui:tdir 1<1 natu raleza periférica de la rcsidencia y la debilidad de la est ructura urba na cn la que se apoya . Por otro lado , su situ ación privilegiada e n el eje del ValU:s le confiere un va lor de "paso a través" que el río , el cam ino real, la carretera nacional , el ferrocarril a Fn meia , y el de Sa nt Joa n de les Abadesses han materializado. A ellos hay que ai'iadir la au topista BarcelonaFrontera , y la B· 7 que interconecta las dos au topistas de com unicación interior de la capital catala na. Rit mo de crecimiento y posició n en los sistemas de infraestructura de cada época que explican que en los años sesenta los esquemas directores asigna ran a los suelos in mediatos al municipio la construcción de la nueva ciudad Sta. Maria tic Gitl1ecs, una de 1:1S tres áreas de descongestión de Barcelona . El terreno fue expropiado pero ningun o de los proyectos globales se ejecut ó. Frente a la gravedad de esta situació n urba nfstica, la ciudad se produce con la referencia de un pla nea micnto municipal expa nsivo y desestructurado. La fuerza de los " planos p¡¡reiales" como medios de actuación de los grandes operadores residenciales e industriales se deja senti r en el crecimie nto por conti nuidad y en l¡¡s discontinu idades tipológicas más ¡¡paren tes. 1-1emos de e ntender que una de las apuestas del nuevo Plan de Mollet es trata r de buscar un orden " urbano" sobre el desorden especulativo del sucio "planeado" asr como sobre la forma de sus barrios periféricos. Sc constata por ejemplo , el es fuerLO por la defi nición en manzana cerrada con espado interior O en bloq ues cerrados de los nuevos ase nta mientos diríase que pal'Ci la ciudad se "in vent;¡ " la extensió n residencia l. Resulta aparente 1.\ contradicción con la lectura literal de los accidentes geográ fi cos que la ex pansión de las décudas an teriores no había superado . La ciudad -con sus diez mil vivie ndas- todavfa prese nta corno única estruct ura la carretera naeion;¡l que la atraviesa y le da acceso . Transvers,\ltnente , los antiguos desagües y rieras son su soporte. El Plan parece recond ucir la solución del proble ma al proyecto de una malla homogénea que ve rtebre la ciudad ex istente y sus nuev,ls extensiones. BusCó\ por ahf un equilibrio que quizá la est ruct ura principal con travie ne o al menos no confirma . A su vez, el Pl¡¡n e n sí mismo , se convierte e n instrument o '· negoeiador" de la ex tensión residencial al norte, que habní est;ldo propuesta e n los sue los expropiados. El Plan busca hacer compatible la iniciativa con las necesidades municipales; de ahí surge una estrat egia de recqu ipamicn to a escala de toda la ciudad .

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MOLLET AUTOR: Equipo Tau . J . Esteban. A. Font.1. Monlero, arqlos. y P. Salvador. CALIFICAC1ON: SI.IeIo urbano 350 ha. / no programado 183 ha. lNVERSlON: 1.083 millone$ APR08ACION OEFINITIVA: Junio 1982

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El Pl an para l::-.ta ciudad :-.c rc;¡litó simult ánc,uncnlc al de los otros dos muni l'i p io~ q ue forman clterrit o rio 1l,l1lwdo lf\ Val1 (l "Aro, una ullidllc1 ~llficic nt c t11 Cn l c clar,t rc~pccto ni

conjunto de la Costa Brava. Dc ahí que la desc ripción minuciosa de las c:-,l l'llClura:-. rnorfo] ógil,:,¡s y el inver1laría de:-,u nivel de col n1;lIa,;6n. la ate nción a IOl> v,l lore), paisajísticos o el reconocimiento de los ambien tes, se su me ilu n singu lar esfuerzo de illfonn ació n cst ad í:-,tica , Illtíl tiplc y

exhaustiva. c uya manipulación selectiva ha permitido a 10:-' :tutore", ma ncj¡lf con autoridad y realislI1 0 los ímpetu),. in c rc i a~ y prcl>ioncl> que cjcrcc n los age ntes de la iniciativa tercia ria e n forma de insaciable ex pectativa sobre el suelo. De a h! t¡¡l11bién quc cl Plan aporte d cfinicione~ de loca lización y de vi alidlHl de nlngo gener,ll, o que propong;1 un redimellMunadu global para el suelo ya comprometido e n abusivos planes l):Irciale~ anter i ore~, y precise la ll lo ti corllrihución a la fo rmación del patrimonio mun ici pal del suelo com o las con trap a rtida ~ de equip:ull ienlO tClTiloria!' Pe ro lo que 1I1tere~a de!>t:lcar C!> que a pesnr de la te ntac ión que una visión a escala territorial susc it ase en términos de solucion es que transgredier'l1l la escala urbana, este Plan atiende fundamc nlalrnenll.! al proyecto panlla ci udad de Sa nt Fe liu. Preci!>amc llll.! c!> ahí. enfrent'lIldo indecisiones auívieas ti ohras aplazadas, donde se hallan las mayores dificult;ldl.!s pero tamhién los mayores acicrtos de las propuestas. Porque este Plan no tr:lla ~ó l o de contr:lrrestar l¡l expoliació n del eCO!> I ~te m a, lug:1T común c n la opinión sobre nuestr as deficientes costa!>. si no que se propone e l orden en una ciudad litoral. Y eSto const ituye una clave positiva y no sólo una defensa. puesto que la~ oportun idades so n escasas y los errores me llos reversibles, y c!> ahí donde en definitiva mayormente se reflejan los efectos de los nuevos usos de los litorales. S,lIl Fcliu d e Guíxols sorpre nde por la multiplicidad de dis pos i c i o n e~ urbanas q ue conce ntra ;1 pesar de con tar con poco m<Ísdc 15 .000 habita nt e!>. Sant Fe liu de Guíxob eapitlll de la Ca!>\¡¡ I3r;lv<l, ce ntro de ~ervicio~ ele 1:1 elil1<ÍmiC;l V .. ll eI'Aro turística y de ocio metropolitano, ciudad de rancia inelústria corchenl y pUl.! rto de Girona, me rca ntil e industrial. fcde .... l y re publicana; l1l o ti vo~ que dan razón de un criSol multiforme. A lodo e ll o, ulla b a ~e gcogr:ífica accidentada obligó a los canal es de acceso a la ciudnd: e l pri ncipal y rectilíneo en dirección norte hacia Girona pdct ica mc nte sobre e l perímetro de la primiti va cuad rícula, mi e ntras que las prolongat'ion es rmís lIlcierta!> y e:,pollt ánca!> de ea lllin o~ hacia oriente para ~al\' ar un SU<l VC co llado fo rm an e l Otro ca ll:'ll eompl e lll e nt ario de conex ión territorial. La cimlad del X I X, COI1 sus trazados de calles a cordel a pesar de l¡l pendic ll tc, lie ll c est'asa capacidad en su eaja viaria para soporta r hoy m ayo l"e~ uso~ gener¡¡le~ dI.! la c iudad . En ca mbio, ll1,b ¡I I norte, lo!> asenta mientos desordenados de la inmigración reciente que CO Il ~tr ll yÓ y


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[as primiti vas callej as del barrio de pescadores, como la fundaci ón regular del siglo X IV que e nfre nta la playa o el pcriaseo que deslinda el puerto del pasco m<lTíl imo, hasta la franja de

sucio a oriente donde se establecieron los ha ngares y las naves industriales que asoman al pue rto , com ponen la fachada marítima que no sólo concentra el mejor espectáculo urbano sino que tod avía es el vértice obligado para cua lquier itinera rio ciudadano. Leyendo e l Plan , la transformación más importante para la ciudad será hilvanar una ronda in terior (lue actl¡e como canal distribuido r intermed io con suficiente capacidad como para a rticu lar el conju nto de itinera rios ve rticales que son los ca uces na turales de la volum inosa ciudad norte y a mort iguar la conce ntració n de itinerarios en el fre nte marít imo. Esta idea de ronda intermedia debería e nhe brar estructuras de escala yo rde n mu y co ntrastados te rminando al oeste con la disposició n de la principal exte nsión en malla que se propone . Con e llo , el Pl an esta blece una ocupación e n abanico que e ntie nde como la más adecuada inte rpretació n del pe rfil orográfico de la ciudad. Más secundari ame nte, una vía de cornisa limit a el crecimie nto este y se e ntrega al norte sobre e l trazado de un an liguo ca mino que adquiere el valor de nueva conexión territorial. A pon ie nte, un paso exte rior y de t razado más pais¡lj ístico conecta con una ca rretera secundaria . O tro gru po de soluciones locales resuelven la excesiva densidad de los tej idos urbanos mediante vaciados o complc tamie ntos. Destaca e ntre ladas e llas la rcmodelación del fre nt e portua rio sugirie ndo la creación de una plaza casi cerrada como ce ntro de .Ictivid ades para la conurbación Costa Bmva. Pe ro esta interve nción de nuevo c ulio e n la creación de nuevos espacios pú blicos es e n realidad e l contrapunto a un re tra to de la ci udad fUlU ra que los redactores del Pla n imaginan acentuando el contraste de lo específico y propio de cada área , e nte ndida a través de la nat uraleza morfo lógica de la edificación; mostrando as í que las de tenn in aciones del Pla n tienen su mayor mérito e n el buen acomodo a una composición pU7.zle que convie ne tan sólo ajustar median te un Pl an de Reform as. E n estc en tc ndimiento del proble m.t , lo novedoso de la a puesta por la ronda inte rmedia se convie rte e n redundancia dudosa al trazar Ulla segunda ro nda concént rica para la exte nsión de poniente. Igua lme nte , la act itud de imaginar los nuevos espacios públicos junto al pue rto, se echa e n falta para la ronda , el! donde una orde nación más poderosamente caracterizada e n las secuencias de sus flan cos quizá pe rmitiría valorarla no sólo e n térmi nos de circul ación viaria sino tambié n espaciales, e n sus usos y fachadas.

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plml~lIm;uu" l/probado

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SANT FEUU DE GUIXOLS AUTOR : A. Barba. A. Pie y J.M". Vilanova , arqlos.

COLAeORADORES: R. Miró. abg .; J .M. Raurich. econ.; F. Relea, '119.: F. Sicart, ~.

CALIFICACION : suelo urbano 324 na. {programado 12 ha./ no progremclo 63 ha. IN VEASION : 570 millones APR08ACIQN INICIAL: Nov;embre 1983 Per'ldi&nle 8pI'()badOn definitiva.

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ti) La orde nación territorial propuesta pone el énfasis en una idea de itinera rios que concctan los pequeños núcleos urbanos entre sí y con la ciudad de Figucrcs. Este cnlramóldo se construye con las carreteras menores y con la mejora de ca minos e incluso con

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la creación de segmen tos nuevos. Sobre todo ni sur y al eSlc , se define una estrategia de la vial idad que rcfucr'l:a e l fun cion;lmiento más in tegrado de este territorio mejorando así los trazados económicos que en su día cjccul<lra la Diputación . Esta opción por las C" Hete ras secundarias es el acertado contrapunto a la notable prese ncia de la gran vialidad formada por la autopista y su variante eSIC, la carrelera nacional y la traza ferroviar ia . A eSla escala, e l PllI n define también las áreas de especial protección cn el suelo no urbanizable y las dime nsiones de los creci mientos paril cada núcleo ele poblilción. La disposición de la calle aldeana que deviene carretera y la posición también de las áreas programadas para la extensión , son los dos ingredie ntes que se conjuga n en un ilmplio muestrario de estructuras urbanas mínimas pero específicas y que demuest ran la constante imbricación en tre trazado territorial y creación de estructura urbana; au nque 1;1 lectura una a un a de las soluciones demuestre criterios variantes a caballo en tre el by·pass o rondas perimetrales ell UIIOS casos frente a o tros con respuestas más conservadoras, o est rategias mo ntadas sobre nuevos ejes dc expansión. Si se hace hincapié en este ni ve l de determinaciones, que aunque locales acaban teniendo e norme importancia en la formación del paisaje, puede e ntenderse entonces e l contraste con el que aparece el tratamiento de la industria en forma de polígonos de sue lo muy ele men tales. Excepto una área colocada como diptongo urbano en los crecim ientos suburbia1cs hacia el este de la ciudad, el Plan confirma la tende ncia sur para el suelo netamen te industria l pero se limi ta a escoge r dos enclaves bien concctados y distantes de las poblaciones e n donde asigna suelo de for ma genérica. El entendimien to de la cscala terri to rial se resu me en un plano de descri pción minuciosa de las re laciones ffs icas del espacio, lo cual re presenta una actillld distinla dc la que por entonces se supon ía para una lect ura del territorio. Este plano se corresponde con los aciertos dcl Pl¡¡n ¡¡ est<l escala y no prccis¡uTlc nte c n las ideHs de loca lización de grandes se rvicios supraurbanos con zoni ficacioncs genéricas (las llamadas áreas de eq uipamiento su pra municipal), sino en las determi naciones ya comen tadas que, aunq ue también ge nerales, son si multá neamente estrategias parciales o punt uales. Hay que tener en cllenta que el Plan intermunicipal para la zona de Figueres consiguió terminarse como ta l para los o nce munici pios pequeños y próxi mos ¡¡la ciudad . Ha tenido una dilatada elaboración que arranca de fina les de 1975 hasta la aprobación definitiva en 1983. La aprobación inicial se produjo a mediados del 81 lo que da idea del largo pe ríodo transcurrido, más de cinco años, desde 1;1 fecha de adjudicación hast<t la sanción munici pal. De por med io, el Plan at raves6 los años más inciertos de !;IS admi nistraciones localcs 10 que explica en part e estc pro<."cso.

En las propuestas para la ciud¡¡d de Figueres, In lectu ra del !'1¡Hl puede producir ciert" impresión de talllCo dcsigual. La claridad con la quc se pl¡¡ntea el dime nsionado del suelo para la exp¡msión fUlllra cont rasta con ambivalencias en la definición de la forma gcneral de la ciudad . El esfuerLO con el que se diseflan soluciones puntuales cn la ci udad construída detcctando aquí y alli áreas y problemas, sc diluye respecto a las gene rat rices de los trazados periféricos. La con tundente transición

verde entre la ciudad y el castillu de San Fernando , <."ontr,lsta con el tratnrn iento de la barre ra fe rrov iaria en donde se apunta un ¡¡ islado e incipicnte arco de ronda. Figueres tiene singularment e - y est;! es una apuesta del Plan- resueltos algunos problemas básicos de su funcionamiento urbano: la gran va ria nte en arco Este actúa como distribuidor de escala in termedia entre la autopist¡¡ y las carreteras de acceso radial , a suficiente d istancia de la ciudad como para no compromete r los

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perfiles de la ciudad . Por otro lado, incl uso la carretera ge neral cuenta con una va riante del año 46 que dobló cl paso nortc·sur y que a pesar de habe rse convcrti¡Jo en una avenida tiene ate nu ados los problemas de tráfieo. Por otra parte, la sectorializaeión de la ciudad es clara: el barrio de la eStación. el irrcgular tejido dc ealles al sur y los polígonos y grupos de vivienda masiva a ponie nte, ofrecen un mapa discontínuo que contribuye a la concen tración sobre el primitivo centro. Si n embargo, la

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ausencia de una estructura urbana de mayor escala hay que busenrla en el estrangul amie nto provocado I)or las pe ndientes h¡¡ci;¡ el castillo y por la barre ra fe rrovia ria , Ahí es donde este Plan es e¡lu tcloso respecto;, una imagen de nuevo entendimiento de conj unto , y opta como con trapartida a un mayor con trastc por sectores donde encontrar órdenes deliberadamente fragm entarios,

FIGUERES AUTOR : EQuipo Tou (J, Esteban, A. Forol. I Mole.o, a'Qlos .) P. Salvador y J.Ma Carreras, ecoo. CAlIFICACION , sueKl Urbllno 6 14 ha (Fig) !suclo urbano 212 ha. (reSIO) , INVERSION: 800 mllKlnes, APROBACION DEFI NITIVA · El\(!ro 1983 •

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I.a ~('I!unda dudad de la comarca lk rO~on:l~\ ictlc nwrcada por 1" luerLa tic '11 .1(;1i\ idad induqrial. princip:tlmcnte textil. a raíz dc la l'On\trulTión del canallndu~trial del Ter:1 m~diado, del XIX que c-.:plica 'ti fu~rtc crecimiento en lo, lil! illl(h cic.:n ano ... a \)rilla\ (kl cur,o fluvial F"'IC núclco urbano ~e I!xtiemle le"'antcponiente cortando lo... Cjl'~ de cnmunil·'KiÓn Barcl'lon .. -I)uigcl'nJ¡t en dlrecnón opue~t .. : d ferrm:arril c.:icrra la dudlld a poni.:-'nte habiendo d;tdn e,tnlctUrll ¡II crecimiento dlrl;ceional dc1l'ambio de "iglo, y la Cól1Tetera de Vil" a Torclló ~obre el puente de orígen llleJic\'¡¡j da acce,o al núdc.:o midal de 1<1 ciudad en el centru, Oal! de la Vila , Un l>l'gundo .,eClur ;\nt lgu\J .,ohre la plrml de Espatia porticada y dc enorme, di mensione." configura el verdadero I.:en tro actual , Ba ix de la Vila. Pc~e a la potencia de ~u e~tructllra pmduclha , el Plan parece enC,Hllar ¡¡ Iguno., problema~ b¡bil·o\ de la ciudad: ... u... acce\o, y su ... c~raeio<. libre.,. Aquí hay llue dcst~il·ar ctl,~nto el Pl,m hu,ca la formación de una e.,tnu.:tuT<I "iaria l·UII un 'lproví.'l.:hamil'ntu máximo Je calle ... e ,i~lente\ : ulla <¡egund:-t'·\ari¡¡ción'" del ¡lntigUl"J eJc Vic-Torello qUl' ya fuera el actual Pllsseig de SI. JOlln ,.,e con.,ie,uc merced ¡¡ una ronda a Ie\ ¡¡nte ) eOIl\1 construcción de un nuc\'() pue nte dc f,¡cil alTe\O por la c.¡pakla dd núcleo de "Cap de Pont·· preci...amclltc en UII punto e ... trecho del 1llC<lfIdro dd río. Se trata dc Imitir en dos tr<l7:1\ quchradas .,ohre el eje del I lo~p it i\ 1 en la !\o¡¡lida a Olot, ddi niel1 du ah¡ una verdadera parte de lu (:iudad en el punto Jiametral a la \.'~tación, La intuición del Pla n ell e~te punlo parece nowble y Ix:rmi tc rccon.,ti ltlir la Iram" \ i:tria a(·tl1 .. I, ... uficiente pero deslava/ada. A \11 vez. el Plan se c ... fuer¡¡t por iden tificar;1 la e~cala munieipallo., pattc rn., d ...' ~u agrintltur:l, 1;1 Ill'r\ adura de !i U~ camino., y los hinl crlllnd, de ,tI\ lIla.,í¡h Icgc ndaria ~. FI .,eC¡tIlO y la g<lnadcria .,on aetivill.ldc' Illliy \i\as en 1:1 eOIlMl't'a en un sucio de fractura pequclla y dc utilil.ación muy inten.,a , Ahí \e e~tablcl'cn ~i!>tel11as de protceci\)n del sucio no urbano, como de pmtc.:eeión agrícola, de ribera de río, fure~taL .. ,) .,on propuestas \uperficialcl> vienen complementada., IX)!' regulaciones :I)r(ialc!\o sobre los cam i n()~) 111mhién por una ad-,cripción foca l de la, ma ... ía~ y peque lios núcleo, ('x i ~tc ntcs o a plltenda r. Elt erritoriú re~lI lt u ,,\í t'ntrmnado por una com binatoria de pmibiJidal!e, fornlltda por ('sto" elcl1lcnto~ d~ ~tI hi<;toria que..' lo han iJo tCJ iendo. A ~u \e/_, el 1'10111 prch.'llde bu.,car tamhién una ciata trabazón en tre l o~ 'urc.. )., y fraetura~ Jd !iuclo rur .. 1 ) de lo ... el>p.\cio, .\llicrto~ má~ urbano~. El e~( I Ul'ma ti\.: l'spaclo" abierto., ine")TjlOrtlln ribera, lo~ eje\ urbano~ lUa\ potente ... (A\enida de I¡I E"lat·ión , A\t.'nida dc Torelló)} lo.., ~dilil'io\ in<.titucionalc:. o reprc,>ent,UiH)" ma., nut;¡blc~. Lo~ e'pacios y lo" eJe~ "on domin¡mtcl1lenle internos a la ciudad) la fadlaJa mediodht dd Ter ~ ¡rllll\forma pMa U\O m¡b urbano , I a ordenaciÓn Jd ~uclo urbano encadena la .. opciones an t e~ come ntadas , ~ i bien conviene n,::~ altar t re~ ..:1cmenttJ' dcl proyecto: l . La e/aFilia/ciólI del f/'(l :!(J{lo"'c con\ icne en un elemento in ~i., t ente en el Plan. En la ciudad at·\uall>l' reeonOI.:C II ya algunu" Je lo., ej"


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gc ncr<t1cs, pero en cambio los órde nes dcltnlzado de los diferen tes sectoreS resultan con fusos y contrad ictorios. El Plan completa el esq uema globa l y sobre todo clasifica los ritmos de los trazados buscando en la com inuidad de la ¡¡li ne,teión una condición positiva p,na e,lda lino de los sectores. 2 . L.a zOllljicaciólI y la orflcllil/l za se

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IIl1ific(1I/ lomand o cri terios de regulació n de la cdific,lCión según ésta fo rme parte de un "conjunto o sector ordCIll,do dc una forma un itaria " , de una mam;ana e n ··a line¡h;iÓn geo métrica o bloque cerrado", o bien esté ocupando un "solar con ocupación singular·'. Se busca así que la regulación permita sustituciones o ed ificacio nes part iculares pero sometidas a las paut<ls que ha seguido el sector e n el que la edificación se insiere. 3. Las (/r.:I/I(u;iolle~· ~·e delimif(m con gran precisión y buscan hacer posible tanto aque llas acciones de est ructuració n viaria como de mejora del centro de la ciud"d. H"y que destacar la calidad del estudio dcl sector inmobil iario hecho por el Pl an que reconocc y racio na liza un tipo de promoción de casa e n hilcra y de baja altura que viene experimentá ndose e n la comarca con notable éx it o : los " papi tus" C0 l110 vu lgarmente se les cOlloce , represenwn una oferta de vivie nda muy competitiva que va a rellenar e l nuevo suelo compromet ido por el plan. Los trablljos del Plan se cómpl eme ntan con la. inclusión de un catálogo de edificios monumenta les y de interés e n el cent ro y con la definición de una ordenanza especilll para la Plaza porticada. Se busca así incorporar todo el ins t ru m cnt~! l necesario para controlar y di namizar la actividad urbanística. La lectura y el estudio de este Plan llega a cOlllunicm la se nsación de equilibrio y natura lidad de las propuestas ; a transm itir el convencimicnto de que estos eje mplos de planes urbanos han de reproducirse con facili dad. Cabe e ntonces , incluso la voluntad de rcpas<l1" los documentos de las propuestas como representaciones de la ciudad misma, identi fi ca ndo proyecto y realidad, busca ndo lecturas más sintéticas de este arte fa cto construído . Imagin ando por ejemplo , en el caso de Man lleu , cuúnto la abstracció n e n é l dibujo de orde nación adm ite múltiples lecturas cruzadas , capaces de suge rir la secuencia de los espacios más variados. la presencia de los ed ificios m,ís dispares, la concu rrencia de cscenarios de la activ id ad urbana más diversos. UI1<I vez más la conjunción de la descripción precisa de la ciudad en la misma clave de su propuesta ob liga a avanzar los elementos imprescindibles de j¡, forma de la ciudad que asegure n la capacidd de su ejecución .

• SP~'ori'S !'(,m el d"srrrrull" "<"1 1'1"", • • Fu",!,I,,,,,,. A,;u N 80 .

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MANLLEU AUTOR: M. de SOIlI-Mora les. X. Eizagtlirro . arq!05.; J , Cu llell , ¡¡p., R. Miró, abg. CALlFICACION : sue lo urbano 189 fl¡¡ . I p,ogr¡\mado 30 ha I no programado 64

h, . INVERSIQN: 257 m illones APROBACION DEFINITIVA: Diciembre 1982


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partir de los elementos más cruciales del proceso urbanístico: énfasis en la refundición del parcelario, la topografía alterada, las áreas homogéneas o fragmentos diferenciales de la ciudad .. . Aqu i los planes demuestran la capacidad de asimilar el instrumental para interpretar el proceso urbano tan ensayado en los setenta y de los que ya habia dado muestras algún Plan anterior como es el caso de Vic de JA Solans (1967,71) que introduce la idea de "proceso" en la descripción y control de la ciudad a través del Plan . - Estudio cuidadoso del planeamiento anterior y de las iniciativas del Plan. Cuestión crítica debido al exceso de suelo calificado por los planes anteriores. Los planes han tenido que afrontar fuertes " descalificaciones" de suelo siguiendo las pautas de la Ley, para recomponer así las expectativas y el control sobre el desarrollo. En algunos casos ha supuesto auténticas revisiones de la situación previa. - Rigurosidad de los estudios sectoriales, concentrados principalmente sobre el sector inmobiliario y/o vivienda; sobre la situaión del tráfico ; sobre las necesidades sociales más sentidas (de equipamiento o áreas verdes) ; o bien sectores específicos (ej . turismo o agricultura), para definir claves de intervención a escala del Plan. Se trata de buenos ejercicios de análisis urbano orientados en este caso a diagnósticos más imbricados en la medida que deben traducirse en políticas asumibles por los instrumentos del planeamiento. En conjunto ofrecen un buen repertorio de situaciones cuya discusión por sectores o temas queda todavía abierta. - Complejidad en los procesos administrativos. Coincidiendo con la puesta en marcha de las consultas establecidas por la Ley, que establece niveles de participación francamente abiertos, estos procesos de planeamiento ensayan diferentes posibilidades de comunicar las opciones tomadas por el Plan y generalizar así el debate sobre sus objetivos . A su vez, la discusión poi ítica de estos planes -que transforman fuertemente la situación preexistente- obliga a explicitar de forma muy clara los resultados pretendidos. Por otro lado, si hubiera que generalizar los elementos de propuesta aportados por estos planes, podrfamos señalar los siguientes: - Enfasis en el trazado de la red viaria general, redimensionando las propuestas existentes o en curso de ejecución . Suelen considerarse como datos de trabajo : la valoración de la estructura territorial en la que se interviene y el trazado existente. Por otro lado, se aprecia una recuperación de la calle como elemento de proyecto que de una forma más o menos especializada articula las propuestas de escala general con la trama urbana local. - Selección del crecimiento y áreas de desarrollo, que en términos formales se expresa con el suelo urbanizable, controlando su empalme con la ciudad y su inserción en el mercado del suelo. Ah í hará falta reconocer el esfuerzo de los planes en ofertar soluciones nuevas de tipos edificatorios residenciales e industriales, buscando con las densidades intermedias de baja altura cubrir un nuevo crecimiento más ordenado. A su vez, hara falta entender cuánto desde estos sectores el Plan busca reequilibrios con sectores de la ciudad existente y cómo el tema de los contornos y límites del casco urbano es asumido como base de proyecto. - Actuaciones singulares en suelo urbano. Unidades o áreas que precisan de actuaciones especiales para conseguir una mejora sustancial de un sector urbano o canalizar la remodelación de un fragmento muy deprimido. Estos instrumentos requieren en la mayoría de casos un entendimiento del conjunto y una definición volumétrica muy ajustada de la solución . Son piezas que sobresalen del Plan por la propia formalización con que se expresan. - Ordenanza de la edificación, anticipando una regulación general de la forma construida, y resolviendo los ajustes en zonas singulares o en la transición entre ellas. Suelen incorporar también la técnica de protección de la edificación propia de los catálogos buscando en el Plan un elemento comprehensivo. La estructura propia de la ordenanza será diversa de unos planes a otros en la medida que fijen los tipos de regulación : apareceran en efecto ordenanzas sobre la forma de la edificación , sobre el proceso, sobre el nivel de intervención ... - Ordenación del suelo no urbanizable, buscando superar la dicotomía entre suelo urbanizable,no urbanizable. Cuestión dificil pero imprescindible en algunas zonas donde la fuerza de la actividad primaria

sobre el territorio lleva consigo una cierta suburban ización del mismo . Los estudios de algunos planes ponen sobre la mesa un tema todavía no resuelto a tenor de las prescripciones formales de la Ley. - Voluntad operativa del programa. El Plan parece reconocerse como instrumento de ordenación a largo plazo en aquellas leyes generales de la ciudad , y a la vez , comparte una voluntad programatica ejecutiva a medio plazo. Aqu í el termino de programa a ocho años establecido por la Ley cobra toda su dimensión . Los planes buscan ofrecer una serie de operaciones necesarias en el umbral de las capacidades ejecutivas de la administración y de los agentes privados. Este dimensionado ha sido tantas veces un auténtico test sobre la factibilidad del propio Plan.

La experi encia de los Planes Generales de ciudades de tamaño mediano en el Urban ismo urbano. Si bien esta reflexión no debiera desligarse del comentario propio de los planes generales, no parece arriesgado avanzar algunas hipótesis sobre sus aportaciones metodológicas a un nuevo enfoque del urbanismo. Corresponde en paralelo a su creciente repercusión cultural y habrá que buscar su explicación en su progresivo enraizamiento en la "cultura del hacer", al incorporar su discusión teórica en el compromiso del desarrollo de sus propuestas y en la capacidad de ejecución de las mismas . Se diluyen así los límites entre el "estudio" urban ístico y el proyecto "operativo", si bien se mantiene la capacidad critica conferida al campo de las propuestas no realizadas, aunque sí realizables. La experiencia de estos planes generales aporta la capacidad comprehensiva de sus razonamientos. Su elaboración complejísima y su repleto anecdotario no impide la producción de unas propuestas sintéticas ofrecidas como proyecto de transformación y de innovación para la ciudad. Participando de elementos metodológicos no necesariamente secuenciales, fragmentarios, parece apuntar a la nueva formación de un campo disciplinar superando ahora viejas dicotomías entre información y proyecto hasta identificarlas: convirtiendo la elaboración de la información en primer tentativo de propuesta. A su vez, el esfuerzo por reconducir el trabajo sobre la forma urbana, permite una mayor capacidad de diálogo con sus desarrollos ulteriores y admite formas de evaluación de gran interés: de ahí también la fuerza de la imagen de estos planes, en la medida que la forma resume y sintetiza la propuesta. Habrá que buscar así en el entendimiento de las apuestas formales de los planes, más que un "anticipo" del desarrollo, una "imagen arquitectónica" de la ciudad. El Plan trabaja con la forma de los elementos de su propuesta y habrá que entenderlos como una variable propia, explícitamente manejada y por tanto llena de contenidos. Así , una comprensión no reductiva de la propuesta formal del Plan admitirá discutir el sentido de la recomposición del trazado viario; el uso y tamaño de las reservas de espacio colectivo ; las opciones de crecimiento tomadas ; las apuestas por un crecimiento en extensión o de una colonización ; el mantenimiento de la propia estructu ra urbana o de su transformación sustancial. Avanzando una valoración positiva de esta experiencia, debería destacarse cuánto el peso de la discusión de la forma de la ciudad permite iniciar una reconstitución del campo disciplinar: precisamente a partir de elementos sintéticos suficientemente importantes. No se trata de síntesis unitarias como las apuestas metodológicas de los sesenta, sino del esfuerzo en nutrir la discusión formal como variable autónoma -capaz de reflejar procesos sociales y económicos fundamentales- que permite dialogar con las disciplinas más operativas o proyectuales a su mismo nivel. Se rompen por otra parte los métodos canónicos : fundiendo la reflexión general con la propuesta particular, insertando el proyeto concreto en un marco de referencia global ; estableciendo ahí su capacidad de método práctico, como también de comprobación teórica ...

Joan Bllsgllets

1 Véase del no 87 de Cuadernos de Arquitectura de t971 Contiene abundante material critio;;o sobre este proceso de pla neamicnto. 2. Se redactaron en este periodo un conjunto de una treintena de estudios monográficos sobre el Area Metropolitana de Barcek)na que componen un material de investigación básico. muchos de elk)s - inexcusable reforoncia- para trabajos ulleriores. 3. La nueva ciudad de Riera de Caldes. el polígono industrial de la Zona Franca , la Universidad Autónoma. SOt1 operaciones consoMadas en aque l momento y en desarrollo en la actualidad. si bien algunas de ellas han sufrido una tremenda reducci6n de tamaoo. Otras operaciones están siendo abandonadas y el suelo roca lificado para uso agrícola . 4. Característica de los "planes a la delensiva " que se comentan más adelante. 5. Un balance del estado del planeamiento en la prOVincia de Barcelona puede vorse on 01aniculo de Tarrag6 y Herce publicaao en CEUMT nO8, Enero de 1978. 6. PublicadO en 1974 por G. Gilí bajo el litulo -Barcelona: remodelación capilalista O desarrollo urb¡lnO'. 7. El Congrés de Cultura Catalana agrupó un amplio Irente de grupos políticos y perSOt1aS del campo del urbanismo. críticos con la situación anterior, con án imo de establei:~1J un balance preciso de tos problemas y de plantaar las oPCionos de translotmaci6n convencionales. 8. En esto sontido. véase el libro blanco de la naluraleza "Natura ús o abús·· de Folch I Camarasa. Un excelenle compendio de eSlas situaciones en Calalunya . 9. Trabajo de un amplio grupo de protesjona les y estudiantes coord inadOs por el LUB durante el verano de 1976 Atlas " La ide<1til at dellerritori catala: les comarques ". LUB 1976. CCC . Baroolona. 10. Las carpetas de la Socielat Catalana d·Ordenaci6n del Terr ilotl (SCOT) resumen la actividad anua l de eSla entOdad . que ha buscado proseguir la Iniciativa protagooizada por aquel Congreso. 11 . Encargo profe sional de Estudio de Int()(maci6n sobre Catalunya. nacido por soportar los POTC (Plan Director ~erritorial de Coordinación de la nueva Ley del Suelo), de los que ning uno ha llegado a malerializarse (hasta 1984). 12. Las actuaciones de este episod io se encuentran fecogidas on Arquitecturas Bis no 28·29. Igualmente en el nO154 de Quaderns se ofrece una enlrevista a J.A. Solans sobre el lema. Puede varsetambian una rerle xi6n más académ ica en el Seminario dela ETSAB "Barcelona 1979. una nueva mirada a k)s viejos problemas' como una contribución a la Universidad de verano en Urbino. 13. Una mueSlra de esta labOr debe relerirse al libro " Plans y Projectes " publicado en 1983 por el Ayuntamienl0 de Barcelona. 14. Categorla introducida por M. Sola-Morales en una clasificación de los planes recientes en Calalunya , en su svgere<1te pononcia al Cong reso del SCOT en Mallorca. Publicado en carpelas SCOT n" 1. 1982. Barcelona. 15. Tllulo de una de la decena de monogralias dol LUB publicadas duranto la primera mitad de los setenta , on la Escuola de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Baroolooa. 16. Discusión iniciada en la reunión de Caldes de Malavella. Septiembre 1962. 17. como referencias generales al texto pueden verse: Manuel Ribas Piera (1965) " La planirlcacl6n urbanlstica en Espafia " . Zodiac 15. Milán. A.A.V.V. (1968) " Pla DirectOfde rArea Metropolitana de Baroolooa" . LUB(1972) ' El Area Metropolitana de Barcelona". Cuadernos de Arquitoctura y Urbanismo. nO 86. COAC. Baroolona A.A.V.V. (1973) ' La Gran Barcelona" CAU n" 10. Barcelona. AAV.V. (1977) Númoros monográliCQS de Ciudad y Territorio dooio;;aóos a Calalunya . w 2 y 3. Madrid. F. Terón (1978) "Pla neamiento urbano en la España Contemporá nea". G. Gili. Barcelona. AAV.V. (1978) "Materials del Congrés de Cultura Catalana" 1974·76. Barcelona. A.A.V.V. (1979) "Calalunya caP a I·any 2000". FundacióJ. Bolill. AAV .V. (1979) "La Barcelona de SoIans" Arquitecturas Bis no 28-29. 1900. Barcelona. Studi PER (1979) "La introducción de la calidad del diseño en el planeamiento urbano". CEUMT. Ba rcelona. Manuel de Sola-Morales (1980) "Una visi6 ret rospecti~a deis efectes territorials del planejament urbanístico. Ponencia Congreso SCOT. Palma de Mallmca, en "Carpetas SCOT" . Barcelona. Oriol Boh igas (1981) "El urbanismo no es posible" . Revista de Arquitectura. Madrid. LUa (1981) "la identrtat del temtori calalll : les comarques··. Ouadems. Números extra 1 y 2. Barcelona. Uuís Cantallops (1981) " PoIltica de Planejament de la Generalilat" . Girona. COAC. J.A. Sola ns (1962) ' Plan de \lic ". Ouaderns nO154. COAC . Barcolona. Joan BUSQucts (1982) ' Sobre las Oimensiones Urbanísticas del Fenómeno Metropol ilano de Barcelona ". Ponencia en el Symposium de Areas Metropolitanas: Madrid·Barcelona. OCOE. Publicaciones C.M.B. Joan Busquets (1962) " Entre el urbanismo austero y un Nuevo Enfoque del Urban ismo". Espasa Calpo. Barcelona. Ajuntament do Barcelona (1983) " Plans I Projecles per a Barcelona" . Barcelona.

De la Barcelona Metropolitana al Urbanismo Urbano, 1979-1982 • J(mt(l(l~sd~ Ca/d~$ d~ Mo/avtl/~. Srp,imrhr~dc /982. r,imu d~I"'Msobrdos nu~­ yoS "Ianes en Cam/unya. De izquierda a de,echa; Joan 8usqueu, Mique! Co,eminas, Ada Lloren.¡;. Mil/ud Roa. Amado, Fare,. En,i,· Serta. Pasqr<ol Mas . Joan Arllo,ú So/alls, L/uls Tabella. José Luis G6ma Ord",l~:, Hicard Faros, Franusc M~$lreS, Hic",,¡ Pie, Rosa Barba, Ftm1n St8arr~, JOMp M. V;{mIO Y~, UufJ Mil/u, Joan Amorr, Púe" Marr"et TO'TCS, Amo", Fo,,¡ i Joso" P"rcerisa .

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