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acuerdO con aquella claslca actitud, a un refuerzo que muchas veces puede parecer simplemente emblemático o de intenciones, de itinerarios peatonales, de áreas de uso viario reducido, de pequeñas plazuelas o lugares para reposo, cuya forma concreta de habilitación exigirla desde luego esfuerzos y aciertos notables de diseño, de los que los precedentes que se tienen no siempre son afortunados. En todo caso el Plan nos sugiere la imagen de un Valladolid central donde esa rotura morfológicacaracterlstica, a la que antes se aludía, ese conflicto de tipolog ías y ese desorden arquitectónico de la escala global del tejido, se intentaria resolver por la anécdota graciosa, atinada o sutil. que introdujese en medio del desconcierto, espacios confortables y áreas públicas cualificadas. A pesar de su atomización permitirían, mediante un salto cualitativo , reproponer una imagen positiva del centro de la ciudad. Propuesta harto dificil, si hay que entenderla aSI, que atenderla en definitiva a condiciones de diseño raramente excepcionales para recualificar un desorden estructural tan extendido. Paradoja teórica puesto que un Plan tan sistemático metodológicamente, traslada su última solución a la confianza, como garantía de exito, en el diseño menudo y de alguna manera supercualificado. En este punto, el Plan como tal , renuncia a afrontarlo por sI mismo y entiende que, dentro de esa visión dual del proceso. estas soluciones corresponden a fases, a momentos posteriores, parciales y mucho más plurales de ejecución. Una segunda estrategia en la política de equipamiento atendería a lo que en algún momento el autor del Plan llama los grandes contenedores atfpicos. es decir, las oportunidades de piezas de suelo de gran tamaño situadas casi todas en la primera corona de la ciudad antigua y que significan una oferta de espacio libre voluminoso sin especial calificación otra que su condición de libre . Las riberas del Pisuerga, la Cañada Real, el Campo Grande, las Delicias, serían ejemplos de esas grandes zonas que marcarían efectivamente un cambio de escala y un elemento de engarce entre el asentamiento preindustrial de la ciudad y las dimensiones de la ciudad moderna. Si efectivamente empezamos a alender al Plano Conjunto de Calificaciones de Suelo para todo el municipio, un plano a escala 1:25.000, podemos observar la importancia estratégica de esas áreas, algunas de las cuales, es cierto, existlan ya a disposición de la ciudad , pero cuya función de alguna manera el Plan refuerza , y sobre todo hace posible, con sus instrumentos de gestión. Ya empieza a plantearse, con todo, un primer interrogante; uno de los grandes interrogantes globales que la estructura formal de Valladolid arrastra sin solución desde hace tiempo y que la lectura del Plan replantea como tema pendiente. Las forma s de equilibrio que de alguna manera parecen sugeridas en la localización de los equipamientos, como equilibrio espacial, tienden a una idea aproximadamente circular de la ciudad , en la cual la estrategia de emplazamiento de los grandes servicios parece formularse aproximadamente por coronas. No obstante, la visión más territorial de la ciudad introduce sobre este innegable esquema concéntrico, algunas componentes de tipo longitudinal muy importantes: el cauce del Pisuerga sobre todo , la configuración de los grandes ejes viarios comarcales y territoriales donde la directriz Norte-Sur es prevalente a uno y otro margen del rlo, la propia traza del FFCC, y el efecto parcial pero no despreciable de un cierto planeamiento anterior que en algún momento ha entendido la extensión de la ciudad de forma marcadamente longitudinal . Sobrepuesta a esa ambigüedad que el Plan no resuelve ni seguramente ha querido afrontar, se mezcla otra opción más especifica , en la cual casi todos los antecedentes coinciden y que tiende a dar predominancia a la extensión hacia el sur respecto a otras posibles orientaciones radiales del crecimiento. El Plan se presenta pues claramente reducido a levante : muy sectorializado hacia el norte sobre el eje casi único de la antigua carretera de Burgos ; y con

carácter mas autonomo en toda la extensión de nueva planta hacia el oeste, al otro lado del Pisuerga, donde se concentra el Poligono de Huerta del Rey y la gran presión especulativa de los Planes Parciales actuales. De esa nueva Valladolid al oeste valdría la pena hablar más detenidamente en adelante . Se configura, pues, una predominancia clara de extensión más fácil , cómoda y deseada hacia el sur, coherente con la disposición general del suelo urbano en su conjunto, pero que de alguna manera no coincide con la estrategia de localización de servicios planteada en cambio en forma radioconcentrica y que parece nacer de la estructura interna del casco antiguo. En cuanto a la concreción funcional de este esquema espacial de equipamiento, existe el criterio ya comentado de establecer la reserva para dotaciones sin uso cualitativo especffico, mediante un artificio normativo que permite su reserva y su cesión independientemente de la utilización concreta que la administración quiera darle en su momento. No es preciso discutir aquí las ventajas e inconvenientes prácticos de tal actitud , desde el punto de vista de la administración pública de los servicios. SI que parece en cambio util desde el punto de vista del planeamiento urbaní stico, señalar que ese tratamiento global permite focalizar la atención precisamente en las cuestiones de tamarlo y posición propias realmente de este tipo de plan, que no es como tal ni un acto de planificación social ni de gestión administrativa; que serían funciones públicas con sus propios instrumentos técnicos y sus reglamentos. La no atribución por tanto de uso específico para las dotaciones aumenta el valor realmente estratégico del emplazamiento de los espacios públicos y el sentido más prolundode formalización de lo que és público y privado en la ciudad. Definición muy básica cuyo único motivo debiera ser la forma, con la lógica de unaeslructura que permita su valoración y su consenso en términos sociales. Quizá es la imprecisión de esa estructura espacial del equipamiento. de esa forma con que se disponen, precisamente cuando son tratados con tal grado de abstracción que los hace independientes de su utilización concreta, lo que expresa simultánea y especfficamente los propósitos y carencias del Plan General de Valladolid del 82 ; es decir, donde las mejores promesas y los grandes desencantos aparecen juntamente. La propuesta de Clasificación General de Suelo da una mancha global de 2.500 Has. de suelo urbano y 1.559 Has. de suelo urbanizable. Entre éstas, los sistemas generales representan una reserva de 31 OHas. de las que 187 Has. son para dotaciones y 123 Has. para sistemas viarios o de servicios técnicos. Los autores se defienden de posibles ataques al exceso de suelo calificado en base al condicionamiento de compromisos anteriores de planeamiento municipal pero también en base a una filosofía, que por la vla antedicha de las obligaciones de cesión y de urbanización no sólo locales sino también de gran porción de Sistemas Generales, tendería a minimizar el efecto inflaccionario de la sobrecalilicación de suelo. La disposición espacial de estas calificaciones, en cualquier caso, aparte de reconocer estas tendencias previas, tiende a un modelo de ciudad compacta que plantea unos problemas no ya sólo cuantitativos sino de organización estructural de una ciudad, de una capital territorial de otra escala, que pasarla a multiplicar por tres la proporción del tamaño actual y quizá por quince el tamaño del Valladolid central, propiamente urbano hoy día por su nivel de urbanización y por su imagen colectiva como tal. Esta calificación del suelo tiende a forzar el carácter residencial de la ladera de la margen poniente del Pisuerga sobre la que se asienta la vivienda moderna, en principio cualificada por su menor densidad y cuyo carácter se imagina. La extensión industrial de fábricas y residencia económica se viene realizando hacia el sur y el resto de cali'icaciones tienden a compactar lo que ocupaciones previas o vialidad comarcal han preestablecido ya como las expectativas de ocupación _

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UR1 Valladolid: la constante reforma de crecer sobre sí misma  

UR, publicada entre 1985 i 1992 pel Laboratori d'Urbanisme (ETSA Barcelona-UPC), va ser una revista independent dedicada a la difusió, críti...

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UR, publicada entre 1985 i 1992 pel Laboratori d'Urbanisme (ETSA Barcelona-UPC), va ser una revista independent dedicada a la difusió, críti...

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