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Miguel Hernández

Federico García

“Llegó con tres

Rafael Alberti Marinero en tierra

Lorca El poeta pide a su amor que le escriba (Soneto)

Antonio Machado Proverbios y cantares

Luis Cernuda Te quiero

Juan Ramón

Pablo Neruda Poema número 20

heridas”

Jiménez Soledad

Alfonsina Storni

Rubén Darío

“Dientes de flores,

“Está linda la mar…”

cofia de rocío…”

Mario Benedetti Mucho más grave

Antonio Machado

Joan Salvat Papasseit Perquè has vingut Mester d’amor

Proverbios y cantares

Juan Ramón Jiménez El viaje definitivo Pablo Neruda Pido silencio


LA VIDA. EL AMOR. LA MUERTE Compañía de teatro “La provisional” Primera Parte. La vida: el mar Miguel Hernández, Cancionero y romancero de ausencias. (1938-1941)

Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida. Con tres heridas viene: la de la vida, la del amor, la de la muerte. Con tres heridas yo: la de la vida, la de la muerte, la del amor.

Pablo Neruda

Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes, el viento las sacude con sus viajeras manos.

Rafael Alberti, Marinero en Tierra (1925)

Gimiendo por ver el mar, un marinerito en tierra iza al aire este lamento: "!Ay mi blusa marinera! Siempre me la inflaba el viento al divisar la escollera".

Rafael Alberti, Marinero en Tierra (1925)

!Qué altos los balcones de mi casa! Pero no se ve la mar. !Qué bajos! Sube, sube, balcón mío, trepa el aire, sin parar: sé terraza de la mar, sé torreón de navío. --¿De quién será la bandera de esa torre de vigía? --!Marineros, es la mía!

Pablo Neruda

A veces amanezco, y hasta mi alma esta húmeda. Suena, resuena el mar lejano. Este es un puerto. Aquí te amo

Daniel Astort en el papel de El Mago.


Rafael Alberti, Marinero en Tierra (1925)

Si mi voz muriera en tierra llevadla al nivel del mar y dejadla en la ribera. Llevadla al nivel del mar y nombradla capitana de un blanco bajel de guerra. ¡Oh mi voz condecorada con la insignia marinera: sobre el corazón un ancla y sobre el ancla una estrella y sobre la estrella el viento y sobre el viento la vela!

Rafael Alberti, Marinero en Tierra (1925)

El mar. La mar. El mar. !Solo la mar! ¿Por qué me trajiste, padre, a la ciudad? ¿Por qué me desenterraste del mar? En sueños, la marejada me tira del corazón. Se lo quisiera llevar. Padre, ¿por qué me trajiste acá?

PN

Antonio Machado, Proverbios y Cantares, en Campos de Castilla (1912 / 1917)

Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas. El agua anda descalza por las calles mojadas. De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas. Todo hombre tiene dos batallas que pelear: en sueños lucha con Dios; y despierto, con el mar.

Ramón Blanch

Pau Díaz Antonio Machado, Proverbios y Cantares, en Campos de Castilla (1912 / 1917)

Antonio Machado, Proverbios y Cantares, en Campos de Castilla (1912 / 1917)

Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar. Todo pasa y todo queda; pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.

Ramón Blanch


Juan Ramón Jiménez, Soledad en Diario del poeta recién casado (1917)

En ti estás todo, mar, y sin embargo, ¡qué sin ti estás, qué solo, qué lejos, siempre, de ti mismo! Abierto en mil heridas, cada instante, cual mi frente, tus olas van, como mis pensamientos, y vienen, van y vienen, besándose, apartándose, en un eterno conocerse, mar, y desconocerse. Eres tú, y no lo sabes, tu corazón te late y no lo siente... ¡Qué plenitud de soledad, mar sólo!

PN

¿Por qué se me vendrá todo el amor de golpe cuando me siento triste, y te siento lejana?

Rubén Darío, (A Margarita Debayle) (1906)

Margarita, está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar; yo siento en el alma una alondra cantar: tu acento. Margarita, te voy a contar un cuento. Éste era un rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha del día y un rebaño de elefantes. Un kiosko de malaquita, un gran manto de tisú, y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita como tú. Una tarde la princesa vio una estrella aparecer; la princesa era traviesa y la quiso ir a coger. La quería para hacerla decorar un prendedor, con un verso y una perla, y una pluma y una flor. Las princesas primorosas se parecen mucho a ti: cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así.

Aleix Estadella en el papel de El capitán

Pablo Guirao


Thais Autó Mario Benedetti, Mucho más grave.

Gracias a ti he descubierto (dirás que ya era hora y con razón) que el amor es una bahía linda y generosa que se ilumina y se oscurece según venga la vida una bahía donde los barcos llegan y se van llegan con pájaros y augurios y se van con sirenas y nubarrones una bahía linda y generosa donde los barcos llegan y se van pero vos por favor no te vayas.

Segunda parte. El amor Miguel Hernández, Cancionero y romancero de ausencias. (1938-1941)

Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida.

Daniel Astort en el papel de El Mago.

Con tres heridas viene: la de la vida, la del amor, la de la muerte. Con tres heridas yo: la de la vida, la de la muerte, la del amor.

Joan Salvat Papasseit, Perquè has vingut…, en La rosa als llavis (1923)

Perquè has vingut han florit els lilàs i han dit llur joia envejosa a les roses: mireu la noia que us guanya l'esclat, bella i pubilla, i és bruna de rostre. De tant que és jove enamora el seu pas -qui no la sap quan la veu s'enamora. Perquè has vingut ara torno a estimar: diré el teu nom i el cantarà l'alosa

Júlia Rodón


Joan Salvat, Mester d’amor, en La rosa als llavis (1923)

Si en saps el pler no estalviïs el bes que el goig d'amar no comporta mesura. Deixa't besar, i tu besa després que és sempre als llavis que l'amor perdura.

Anna de Barrio

No besis, no, com l'esclau i el creient, mes com vianant a la font regalada. Deixa't besar -sacrifici ferventcom més roent més fidel la besada. ¿Què hauries fet si mories abans sense altre fruit que l'oreig en ta galta? Deixa't besar, i en el pit, a les mans, amant o amada -la copa ben alta. Quan besis, beu, curi el veire el temor: besa en el coll, la més bella contrada. Deixa't besar ........................i si et quedava enyor, besa de nou, que la vida és comptada. PN

Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Luis Cernuda, Te quiero en Los placeres prohibidos (1931)

Te quiero. Te lo he dicho con el viento jugueteando como animalillo en la arena o iracundo como órgano tempestuoso; te lo he dicho con el sol, que dora desnudos cuerpos juveniles y sonríe en todas las cosas inocentes; te lo he dicho con las nubes, frentes melancólicas que sostienen el cielo, tristezas fugitivas; te lo he dicho con las plantas, leves caricias transparentes que se cubren de rubor repentino; te lo he dicho con el agua, vida luminosa que vela un fondo de sombra; te lo he dicho con el miedo, te lo he dicho con la alegría, con el hastío, con las terribles palabras. Pero así no me basta; más allá de la vida quiero decírtelo con la muerte, más allá del amor quiero decírtelo con el olvido.

PN

A veces amanezco, y hasta mi alma esta húmeda. Suena, resuena el mar lejano. Este es un puerto. Aquí te amo

Júlia Bosque


Federico García Lorca, El poeta pide a su amor que le escriba, en Los sonetos del amor oscuro. (1936 –1981--)

Amor de mis entrañas, viva muerte, en vano espero tu palabra escrita y pienso, con la flor que se marchita, que si vivo sin mí quiero perderte.

Pau Díaz Fernanda Pincay

El aire es inmortal. La piedra inerte ni conoce la sombra ni la evita. corazón interior no necesita la miel helada que la luna vierte. Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas, tigre y paloma, sobre tu cintura en duelo de mordiscos y azucenas. Llena, pues, de palabras mi locura o déjame vivir en mi serena noche del alma para siempre oscura.

Pablo Neruda, Poema número 20, en 20 poemas de amor y una canción desesperada. (1924) [adaptación]

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Júlia Cifre Andrea Serrano


Alfonsina Storni, Dientes de flores, cofia de rocío... Último poema antes de suicidarse. (1938)

Dientes de flores, cofia de rocío, manos de hierbas, tú, nodriza fina, tenme prestas las sábanas terrosas y el edredón de musgos escardados.

Gemme Franquet Yoanka Luciano

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame. Ponme una lámpara en la cabecera; una constelación, la que te guste; todas son buenas, bájala un poquito. Déjame sola; oyes romper los brotes... te acuna un pie celeste desde arriba y un pájaro te traza unos compases para que olvides... Gracias... Ah, un encargo: si él llama nuevamente por teléfono le dices que no insista, que he salido.

Tercera parte. La muerte Miguel Hernández, Cancionero y romancero de ausencias. (1938-1941)

Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida. Con tres heridas viene: la de la vida, la del amor, la de la muerte. Con tres heridas yo: la de la vida, la de la muerte, la del amor.

Antonio Machado. Soledades, Galerías y otros poemas. (1903 | 1907).

Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo, ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar.

Antonio Machado, Campos de Castilla. (1912 / 1917)

Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería. Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar. Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía, Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar.

PN

Es la hora de partir, la dura y fría hora que la noche sujeta a todo horario. El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa. Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros. Abandonado como los muelles en el alba.

Daniel Astort en el papel de El Mago.


Juan Ramón Jiménez, El viaje definitivo en Poemas agrestes (1910-1911)

…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando; y se quedará mi huerto, con su verde árbol, y con su pozo blanco. Todas la tardes, el cielo será azul y plácido; y tocarán, como esta tarde están tocando, las campanas del campanario. Se morirán aquellos que me amaron; y el pueblo se hará nuevo cada año; y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado. mi espíritu errará, nostálgico… Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido… Y se quedarán los pájaros cantando.

Pablo Neruda Pido silencio en Estravagario (1958)

AHORA me dejen tranquilo. Ahora se acostumbren sin mí. Yo voy a cerrar los ojos Y sólo quiero cinco cosas, cinco raíces preferidas. Una es el amor sin fin. Lo segundo es ver el otoño. No puedo ser sin que las hojas vuelen y vuelvan a la tierra. Lo tercero es el grave invierno, la lluvia que amé, la caricia del fuego en el frío silvestre. En cuarto lugar el verano redondo como una sandía. La quinta cosa son tus ojos, Matilde mía, bienamada, no quiero dormir sin tus ojos, no quiero ser sin que me mires: yo cambio la primavera por que tú me sigas mirando. Amigos, eso es cuanto quiero. Es casi nada y casi todo. Ahora si quieren se vayan. He vivido tanto que un día tendrán que olvidarme por fuerza, borrándome de la pizarra: mi corazón fue interminable. Pero porque pido silencio no crean que voy a morirme:

Loïc Estela Berta Rodríguez


me pasa todo lo contrario: sucede que voy a vivirme.

La vida. El amor. La muerte. Recital poético  

Actividad de tutoría. Pequeña representación

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