Page 1

LOIOLA ETXEA ASPIRACIÓN ESPIRITUAL VIVENCIA COMUNITARIA, PARTICIPACIÓN SOCIAL


Índice Presentación Presentación ............ 3 Quienes somos ....... 5 Dimensiones ............ 6 Nuestros Retos.......16

Este documento quiere recoger la vida que se genera en la comunidad de Loiolaetxea por la presencia variada y multicolor de hombres y mujeres, cristianos-as, musulmanes y otras espiritualidades, laicos-as y religiosos-as, privados-as de libertad y libres, con arraigo social y sin él, procedentes de aquí o de allí,... Es la ocasión de agradecer a quienes han hecho posible esa vida, los-as que deciden vivir una vida nueva al salir de la prisión o de la calle, los-as que han optado permanentemente por vivir y/o trabajar en una comunidad, los-as voluntarios-as que han decidido poner en juego una parte importante de su vida.... y dar gracias a Dios que sigue dando vida a todo el que se coloca en su sintonía. También es el tiempo de agradecer a todos-as aquellos-as que calladamente, como personas, familias, comunidades religiosas, grupos sociales o de Iglesia hacen posible que la vida sea vida, que se pueda soñar con que este mundo se parezca a la familia humana que estamos llamados-as a ser poniendo cada cual el

3


Quiénes somos

Loiolaetxea es… Una obra social de la Compañía de Jesús fundada en el año 2000. Es una entidad cristiana que tiene la misión de atender, visibilizar y entablar cauces de inclusión para las personas más desfavorecidas. Es un Proyecto de intervención social subvencionado por la Diputación Foral de Gipuzkoa y por el Gobierno Vasco para parte de su actividad socio-educativa. Entablamos cauces desde…

granito de arena de acogida, las actitudes de verdad y misericordia, al servicio de quienes más lo necesitan. También es el momento de pedir que paren a algunas personas que juegan con las finanzas y los mercados y la especulación haciendo la vida imposible para tantas otras personas. Y es hora de motivar a otros-as, la mayoría silenciosa, con el ejemplo y la palabra para salir de intereses mezquinos que hacen que las situaciones permanezcan invariables a pesar de tan buenos deseos de muchas personas. Y por supuesto es la hora de sumarnos a tantos grupos inquietos que nos despiertan la esperanza de ser un mundo reconciliado y fraterno. Para aquellos-as que sueñen sueños de fraternidad, de la mesa compartida entre diferentes y estén dispuestos-as a poner esos sueños en práctica, nuestra casa modestamente quiere ser una aportación y una pequeña referencia. La Vida tiene la última palabra.

4

Una comunidad formada por varios jesuitas, religiosas y varios laicos-as con sus respectivas familias, formando la Comunidad de Acogida. Compartiendo nuestra casa y nuestra vida con otras personas, la mayoría de ellas con experiencia penitenciaria, que buscan caminos nuevos de inclusión social. Este encuentro en y desde la diversidad de edades, género, procedencia, culturas, religiones y experiencias de vida que tengan como nexo de unión un cierto arraigo a Gipuzkoa. Es un regalo para todosas los-as que vivimos aquí. Por eso decimos que quien viene a nuestra casa está en su casa. Visibilizamos nuestro trabajo… Siendo miembro del Servicio Jesuíta Migrante “SJM Loyola” de la Compañía de Jesús. Viviendo en San Sebastián y participando junto con otras asociaciones, fundaciones y entidades del 3er sector y las administraciones públicas, del campo de la inclusión social, en la red de intervención social de nuestra ciudad y el territorio histórico de la provincia de Guipúzcoa. Participando también en grupos de reflexión sobre inclusión, inmigración, procesos comunitarios o espiritualidad con compañeros-as jesuitas y laicos-as de otros lugares de la CAPV y del Estado.


Dimensiones

DIMENSIÓN DE CONVIVENCIA Loiolaetxea no se configura como un albergue o una pensión, sino como un hogar, donde además de compartir los espacios físicos, queremos ser miembros de la misma familia, donde cuidamos y respondemos unas personas de otras. Loiolaetxea quiere impulsar relaciones horizontales, de igual a igual. En este sentido, es una comunidad que es emancipatoria, porque permite adquirir mayor autoestima, llegando a reconocernos dignos para uno mismo y los demás. Permite crecer en humanidad. En ese sentido es una comunidad que cura, es terapeútica por sus relaciones. Loiolaetxea quiere ser ese espacio humano, donde renazcan o se recuperen las referencias vitales y familiares de estas personas en riesgo. Relaciones que muchas veces no se han tenido, o que se han perdido a lo largo de los distintos procesos personales. Cuando a un compañero le preguntaban qué le aportaba el vivir en esta comunidad decía: “yo sé que cuando llego a casa, siempre hay alguien que me está esperando”. Es por esto que creemos que la mejor aportación que en Loiolaetxea podemos hacer para con nuestros compañeros-as, es que se sientan acogidosas y aceptados-as como son. Esto también supone cuidar de todas las personas implicadas. No solo de los compañeros-as, a los que Loiolaetxea intenta acompañar, sino también a la comunidad acogedora. Estas dos dinámicas son importantes e imprescindibles y debe haber un

6

equilibrio entre ambas. Se puede utilizar como metáfora la relación de los miembros dentro de una familia. Si no hay buen ambiente entre los padres, ¿cómo la va a haber entre los hijosas? Si la preocupación exclusiva son los hijos-as, se pierde la relación de la pareja y se empobrece. Si la atención está exclusivamente puesta en los compañeros-as, descuidamos el soporte sobre el que se sustenta la convivencia. Los jesuitas y laicos-as de la comunidad de acogida, aunque altruistas, seguimos siendo personas, y por tanto frágiles y limitadas, por lo que no es raro que experimentemos vivencias de desgaste a lo largo de ese proceso de acompañar a otras personas, especialmente en situaciones donde la realidad se presenta de una manera más descarnada. Es por ello que se hace preciso una labor de cuidado del cuidador-a a través de diferentes herramientas y métodos de supervisión: Ejercicios Espirituales, Acompañamiento, orientación técnica,... Además la participación en las decisiones de los asuntos de la casa, no solo de personas sino de comidas, limpiezas, tiempo libre,… es un asunto de todos-as. Para ello nos repartimos responsabilidades. A nuestros-as compañeros-as, los acogidos, les viene muy bien para la nueva vida que van a empezar a vivir cuando salgan de Loiolaetxea. Aprenden un modo de hacer (un reunión /semana para plantearse lo vivido, un modo de afrontar los conflictos…) Les permite recuperar capacidades perdidas y ganar en participación, en decir su palabra. Algunos-as además de su trabajo, se de-


dican a ser voluntarios, en otras actividades de grupos de solidaridad, comercio justo, presencia en clases de estudiantes dando sus testimonios de vida, en colegios o universidad, etc… Tejiendo relaciones con otros grupos de mucha calidad humana dentro y fuera de San Sebastián: familias y religiosas que nos invitan a sus casas, grupos que nos invitan a testimoniar y estar presentes (noviciado de los jesuitas, comunidades de solidaridad de Altza, colegio San Ignacio, Universidad de Deusto, Alboan...) LA CONVIVENCIA LA ORGANIZAMOS EN TRES UNIDADES CONVIVENCIALES Unidad Convivencial de Loiolaetxea. Lo que hemos ido hablando hasta ahora es la base. Le llamamos residencia. La formamos las personas que hemos citado al comienzo. Además vienen dos voluntarios por día, entre ellos dos novicios. Unidad Convivencial de Familias. La mayoría pertenecen a la comunidad de acogida. Se reúnen todas las semanas y la acitivadad tiene que ver con la vinculación a través del ocio y el tiempo

8

con las personas que se encuentran alrededor de los pisos de transición. Unidad Convivencial de otras Familias y Comunidades Religiosas. Buscamos también una expansión de Loiolaetxea. Pero no una expansión en cuanto a extensión, sino en cuanto a profundidad. Queremos que más familias y comunidades religiosas se comprometan, para acoger generalmente a estas personas, bien que llegan a su mayoría de edad, o bien que quedan en situación de riesgo por la crisis y los recursos sociales no están a sus alcances en esos momentos. Queremos ofrecer nuestra propuesta a quien la pueda llevar adelante en otros lugares, teniendo como referencia “un nuevo estar en familia”. para ello hemos formado un equipo de 3-4 comunidades religiosas y 2-3 familias que acogen a personas de diferentes modos y estilos. Y por 7-10 personas que colaboran en búsqueda de empadronamientos, contratos de habitación y de trabajo, en temas legales… Y también contratan para trabajos puntuales.

9


DIMENSIÓN DE INTERVENCIÓN La comunidad de acogida ayuda, pero es la decisión personal de cada una de las personas la que emancipa. Por eso, acompañamos a que cada persona haga su propio proceso, que reconfigure la vida en diversos aspectos (psico-biológico, relacional y trascendental), tomando a la persona en su totalidad, y así adquiera tanto la posibilidad de una completa autonomía como la posibilidad de establecer relaciones de verdad con los demás. Este proceso, donde cada persona va tomando la decisión de crecer como persona, es acompañado profesionalmente por personas contratadas / liberadas y se realiza en tres fases o etapas: Valoración. Se realiza bien dentro del centro penitenciario, con acompañamiento personal o grupal, para prepararse para vivir en Loiolaetxea; o bien a través de derivación de la Diputación Foral de Gipuzkoa, para lo que se lleva a cabo un tiempo de diagnóstico y valoración. La dinámica relacional que se establece permite comprobar la idoneidad del espacio de Loiolaetxea para el proceso de la persona interesada y viceversa.

10

Residencia. Un periodo temporal variable que suele ser en torno máximo al año. Durante este tiempo cada persona elabora y desarrolla su propio proyecto personal. Y sobre lo que en él planteamos vamos trabajando y es acompañado sobre todo por las personas contratadas (a esto le llamamos intervención). La persona toca diversas dimensiones de su vida, significativas para avanzar en su proceso: personal; laboral-estudios; familiar; relaciones sociales y redes; salud; religiosa Y a la vez, cada miembro de la comunidad acogedora trabajamos también desde comienzo de curso nuestro proyecto personal de vida. Desde hace un tiempo, también tenemos una persona que nos acompaña personalmente, alineándonos así a los-as compañeros-as en seguir creciendo en nuestros procesos y en la propia Misión de Loiolaetxea. Otra práctica de esta dimensión es el Acompañamiento en la fe para quien quiera: y para ello la comunidad posibilita algunas prácticas: la oración, la participación en la celebración de la eucaristía,... y anima otras: la participación en la celebración de la

11


mezquita de los viernes, en la oración de cada uno... vivimos que es necesario vivir con confianza la vida, tener unas raíces, un suelo sobre el que sustentarnos, y así poder asumir lo que vivimos y fortalecernos en los malos momentos de la vida. Esto lo vivimos tan importante como comer. Arrupe, sj. escribía un libro cuyo título era Hambre de pan y de evangelio. Transición. Un período variable también en torno a un año, donde se vive en pisos integrados en un barrio, en grupos de tres ó cuatro personas preparándose para una vida plenamente autónoma. Los aspectos que vamos trabajando en la intervención son: la búsqueda de empleo o de formación, la trasparencia económica, el librarse de consumos de tóxicos (alcohol, droga,…), trabajar sus procesos psicológicos o superar la enfermedad física, cuestiones administrativas y legales, organizar el ocio y tiempo libre… todo ello queda recogido en el proyecto personal de cada compañero-a, pensado para poder llevar a cabo una vida plenamente autónoma. DIMENSIÓN DE INCIDENCIA Queremos ser una propuesta comunitaria de presencia alternativa en esta sociedad. Nuestro objetivo final es una sociedad fraterna y reconciliada al estilo de is, 11 “serán vecinos el lobo y el cordero,… el león como los bueyes comerá paja, el recién

12

destetado meterá la mano en el escondrijo de la víbora,… nadie hará daño, nadie hará mal,…“. La sociedad en la que vivimos es muchas veces como un tren desbocado que va dejando en la cuneta a las personas que no pueden agarrase al vagón: así van quedando muchas sin techo, sin trabajo, sin papeles, sin afecto, sin vinculación,… además las consideramos como “los desperdicios, las heces sociales” y las despreciamos. Pero son precisamente esas personas, quienes tienen una dimensión fundamental que aportar a esta sociedad: decirnos que algo va muy mal y que la solución para toda la sociedad pasa por un cambio importante en la manera de vivir, no de ellas, sino de todos y todas. Estas personas nos impulsan a buscar un modo de vida que no produzca estas deshumanizaciones, y fomentar unas prácticas sociales que permitan recuperar lo excluido y despreciado. Buscando nuevas dinámicas de inclusión. Así nosotros-as, viviendo con algunas de las personas que están peor en esta sociedad, descubrimos qué se puede vivir conjun-

13


lo que expresamos nuestra opinión en los medios de comunicación social, o realizamos estudios sociales en colaboración con instituciones académicas; La Universidad de Deusto o la UPV. A través de todas estas iniciativas promovemos la justicia y la solidaridad. Estar con nuestros compañeros-as, nos anima a correr riesgos, ser capaces de trasgredir algunas de las leyes que están impuestas para proteger los intereses de nosotros-as, los-as acomodados-as, que les hacen la vida todavía más difícil. Con el tiempo nos preguntaremos cómo pudimos estrechar tanto los derechos humanos, por ejemplo en el mundo de la inmigración, trabajo, vivienda, etc… Con tantos recortes legales, esta solidaridad trae la experiencia de la cruz a Loiolaetxea y a otras entidades que no buscan más que subsanar “la ruptura de la humanidad”. Muchos de los-as acogidos-as llevan cada uno su cruz con rupturas importantes en sus propios núcleos familiares. Nosotros-as podemos acompañar como el Cireneo a llevar la cruz para que “ la caña cascada no se quiebre y el pabilo vacilante no se apague”. Desde esta experiencia de inclusión, nos damos vida los-as unos-as y los-as otros-as.

tamente y vivir bien, además de tener la posibilidad de generar prácticas de crecimiento mutuo. Nos necesitamos los-as unos-as a los-as otros-as. Para ello, queremos construir una cultura de justicia conjunta participando con otras asociaciones y grupos, de redes sociales, plataformas e iniciativas que impulsan causas justas y humanizan al conjunto de nuestra sociedad. Ejemplo de esto es la participación en estructuras como Sargi (Asociación de entidades sociales en Gipuzkoa), Ekain, Hedatzen (Patronal sin ánimo de lucro en Gipuzkoa), Harresiak Apurtuz, Alboan,... En temas relacionados con sensibilización e incidencia; alternativas a la prisión, inmigración, alojamiento… Y en relación con la administración y Centros Penitenciarios en Comisiones asesoras de inclusión. En este sentido también reconocemos una responsabilidad social de cara a formar una ciudadanía crítica y emancipadora, para

14


Nuestros retos Dar y recibir

Tejer cauces de diversidad e interculturalidad

Apoyarnos y seguir creciendo juntos-as

Incidir compartiendo la vida desde la diversidad Disfrutar y aprender de lo dulce y de lo amargo

Folleto loiolaextea cs 2013  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you