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NĂşm 4 | Abril 2013

Anabel Botella Ganadora premio

Ellas-Juvenil RomĂĄntica

Laia Soler

Ganadora premio

La Caixa-Plataforma Neo


Editorial Quiero aprovechar este editorial para alabar a dos de nuestras redactoras. Como no podía ser de otra manera entorno a sus obras girará este número.

Anabel Botella y Laia Soler se han alzado con sendos premios literarios, y en la

Patricia Madrid

4 día del libro í N DI C E 6 érase una vez 8 Francesc Miralles: Ya he terminado mi novela 10 Relato Rocío Carmona: Un nuevo mundo 14 RESEÑAS

familia OTR los celebramos como si fueran propios. Sus obras son espléndidas y geniales, y no porque lo diga yo -que podéis pensar que no tengo un juicio imparcial con ellas-, porque lo dice todo el mundo. Cada una en su ámbito traen algo novedoso al género, son historias con chispa y garbo, de esas que todos queremos leer. ¡Y por fin están a la venta!

En éste número también haremos un recorrido por el día del libro, que se celebra el día 23 de Abril, como ya sabéis. Tradiciones y orígenes de uno de los días más importantes del sector. Hablaremos de ilustración e ilustradores con el magnífico artículo de Juanjo Grau, Maite nos llevará de vuelta a la infancia. Una servidora se encarga de que conozcáis algo mejor a las dos protagonistas del número con una entrevista. Además os traemos un par de primeras reseñas, nuestro equipo ha tenido acceso a Como desees de Anabel Botella y a Íntimos Enemigos de Olga Salar antes que nadie, y os contamos lo contable sobre ellos. Además no puedes perderte la columna de Francesc Miralles, gurú literario donde los haya, que nos cuenta en una serie de tres artículos los tags del escritor primerizo. Y de la mano de Rocío Carmona nos adentramos en un nuevo relato, ¡comenzamos!

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Como desees Íntimos enemigos Sirena Lola y el chico de al lado Ilustradores que dejan huella Die for me Ojos azules en kabul Los días que nos separan El corazón de las tinieblas

Entrevista: Botella-Soler Dibujar, ilustrar, narrar Prisioneros de zenda Descubrimientos: Torpedo La LIJ también puede ser de calidad El autor: Michael Crichton


Santi Ramos

feria del Libro, paseando entre el arte..

23 Abril Feliz día del libro

L

ibro, del latín liber, parte interna de la corteza del árbol, la cual era usada en época del Imperio Romano para escribir sobre ella. Quizá sea este el origen etimológico de la palabra, pero lo cierto es que desde que la literatura se convirtió en una de las más excelsas manifestaciones de arte, hace ya tanto tiempo, su importancia e influencia han sido manifiestas a lo largo de la Historia —y quizá, desgraciadamente, actualmente no tanto—. Porque los libros, esos tesoros capaces de contener las más altas aspiraciones del ser humano y poner de manifiesto toda la grandeza que el imaginario de los creadores es capaz de moldear y esculpir a la vez que convertirse en el más potente bálsamo para rescatarnos de un mundo demasiado imperfecto, para muchos supone un cimiento vital en nuestra existencia, y coadyuvante esencial de momentos inolvidables. Siempre he creído firmemente que sin el arte una vida no puede estar completa, la necesidad de una compleción intelectual, y por tanto humana, sólo puede ser cubierta con creaciones que van más allá de lo cotidiano, de lo que vivimos en nuestro día a día, esas obras que nos hacen mirar más allá de lo que vemos, de lo que vivimos. Sí, para algunos (desafortunadamente, no muchos) los libros, la literatura, forman parte indivisible de nuestra vida, casi de nuestra naturaleza, y ante la escasez de penetración que tiene en la sociedad —una sociedad perezosa y despreocupada completamente por la cultura—, un acontecimiento como la Feria del Libro siempre es una estupenda noticia para los que amamos las letras y el arte de contar historias. Realmente se agradece que, aunque sea muy de vez en cuando, los libros “salgan a la calle”, que nos digan que están ahí, que nos griten su presencia. Estas ferias son una muestra de que no todo está perdido, de que pese a que la demanda no es exagerada, a la gente le gusta acercarse a los libros, a los autores y creadores que tantos buenos ratos nos hacen pasar. La Feria del Libro se celebra, como casi todo el mundo sabe, en torno al día 23 de abril (Día del Libro), fecha escogida por “coincidir” en él el fallecimiento de dos de los más grandes escritores que ha dado la literatura, Cervantes y Shakespeare. Esto no es exactamente así, ya que el primero murió el 22 (y se le dio sepultura el 23) y el segundo lo hizo en un calendario diferente al

nuestro, pero esto es poco relevante, o no debería serlo, porque lo importante es que en esas fechas el libro se convierte en el protagonista de muchas ferias por todo el territorio nacional, inundando de cultura y saber calles, plazas y paseos de multitud de ciudades y pueblos. Y ese mismo día 23, con motivo de la fiesta de San Jordi en Cataluña, es tradición, como también sabe casi todo el mundo, el regalarse un libro o una rosa, cosa que nunca podrá ser un intercambio equitativo, porque, sin duda, el destinatario de la flor sale perdiendo, porque un libro permanece, pasa a nuestra memoria, nos enriquece, nos enseña, nos acompaña, pero una flor no deja de ser un bonito regalo, pero efímero y senescente. Igualmente, es entregado en dicha fecha el que se considera el galardón más prestigioso de las letras españolas, el premio Cervantes, que desde 1976 reconoce la trayectoria de los literatos más renombrados del panorama español y latinoamericano, y que acarrea una importante suma de dinero (¿por qué un premio literario es recompensado económicamente?). Ha sido concedido a eminentes autores como Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti, Ernesto Sábato, Miguel Delibes, Sánchez Ferlosio, Juan Marsé o Ana María Matute, entre otros. Salimos a la Feria, paseamos, compramos, ojeamos (y hojeamos), nos sumergimos en estantes repletos de libros, de nuestra pasión, océanos de sabiduría e imaginación, del intelecto de los grandes pensadores, de las historias de los grandes maestros, aquellos que de una forma u otra han pasado a formar parte de nosotros mismos a través de sus obras. E igualmente es una gran ocasión para ver a los autores que se acercan a ella a firmar sus libros y conocer a sus lectores. Para muchos, es todo un regalo el poder acercarse a ese escritor que nos deleitó con su última novela, o que quizás nos hizo menos duro algún momento de nuestra vida. Y es que a ellos les debemos mucho (y viceversa), y poder verlos, agradecerles todo lo que nos han hecho vivir y sentir, que nos escriban una bonita dedicatoria o nos firmen un ejemplar es algo impagable. Por ello la Feria del Libro es algo tan mágico, tan de agradecer; porque la literatura, sus creadores y sus seguidores deben sentir esa presencia y gritar que el arte puede estar al alcance de cualquiera, de todos aquellos que deseen experimentar la ascética y maravillosa experiencia de leer un libro.


El ser humano está hecho de historias. Desde tiempos oscuros se han narrado de padres a hijos y son la herencia de la humanidad, la esencia, el eco de nuestros antepasados. No importa el país de origen, el nombre de sus protagonistas... todas las leyendas, mitos, cuentos, forman parte de nuestro folclore, de nuestra historia, de nuestros más tiernos recuerdos de infancia. j

´Erase una vez...

La Bella y la Bestia, antes que Disney los descafeinara y mucho antes de que Leprince, Straparola y Bardot se «disputaran» su autoría; fueron Eros y Psique. La Cenicienta tiene una hermana gemela en la ancestral China y los hermanos Grimm, más que escribir, se dedicaron a recopilar los cuentos clásicos que habían escuchado de pequeños para que no cayesen en el olvido. Aunque no hace falta irse muy lejos: Enric Valor hizo lo propio con los cuentos valencianos. Las historias que un día sirvieron para amenizar las velada nocturnas, para asustar a los más pequeños o poner a cien a otros (Caperucita Roja tenía connotaciones eróticas) Desde hace un tiempo se han convertido en la diana de los que piensan que son machistas y convierten a la mujer en un simple florero.

Maite Belda

...Una princesa

Lo cierto es que, a bote pronto y analizando el contexto, no se puede estar más de acuerdo. Pero si fuese tan sencillo no se diría eso de «es la punta del iceberg». Tachar a los cuentos clásicos de machistas equivale a tachar a la actual sociedad de machista (que sí, lo sigue siendo) Porque si somos incapaces de ver más allá del mensaje: príncipe azul salva a damisela en apuros; es porque, de verdad, no vemos nada más. Podríamos ver ese optimismo oculto de Cenicienta. Siempre buscando el lado bueno de las situaciones malas. Podríamos ver como la Sirenita se hace a un lado porque el príncipe ha decidido casarse con otra... aunque podría haberse vuelto loca de celos y cometer una barbaridad. Podemos ver cómo Bella no quiere nada material y se conforma con que su padre regrese a casa. Generosidad, solidaridad, pasión, dulzura, respeto por la naturaleza... La lista es larga.

Que iba besando ranas

La lista de valores es muy larga y, si rascamos, todavía podemos encontrar más. Está claro que no son historias perfectas. Está claro que tendrán sus connotaciones sexistas. Pero mientras no le demos un enfoque diferente, sólo serán el reflejo de una sociedad. Nuestra sociedad. Podemos seguir asustando a los niños hablándoles de lobos malvados, con ojos, orejas y boca grandes. O podemos contar la historia de forma distinta. Pues al final, y como diría Begoña Oro, nosotros tenemos el poder de cambiar las palabras, cambiar la historia. Eso sí, sin que pierdan la magia y ese sabor oscuro que Disney nos arrebató.


tamente corregido, ec rf pe tá es ro lib el e amplio -Asegurarnos de qu tema interesa a un el y a id flu a rm fo te haber pasado que se lee de an rt po im uy m es o Para es les. abanico de público. totalmente imparcia es or ct le es tr o s do nos antes el original a jas no sirven, porque re pa y os m ti ín os Los familiares, amig ico (por ejemplo, un ít cr n ie gu al a ca us B lo quieren demasiado. nal) capaz de decir io es of pr or ct le un a profesor; o bien paga lucionarlo. que esté mal para so

FRANCESC MIRALLES

Esta es una pregunta que se plantean los escritores debutantes tras una larga lucha con su proyecto literario. Si deseáis editarla digitalmente en Kindle, eso es bien fácil, pero si vuestro sueño es ser publicados en papel por una editorial, existen diferentes opciones. Hoy hablaré de la primera, que es mandar tu libro a una editorial. Muchas novelas de autores primerizos se han publicado así, pero hay que seguir un determinado procedimiento: odo, t e r b o s , er te y ndo ¡Buena su e i b i r c s e r a disfruta

-Hecho esto, no envíes nunca un manuscrito (y menos aún encuadernado en papel) a un sello si no te lo han pedido. Se considera incluso de mala educación, ya que valorar el original costaría a la editorial el precio de un informe de lectura (aprox. 70 €) y no van a gastar ese dinero en alguien que no conocen y con quien no ha habido un contacto previo. Antes de eso, hay que… -Averiguar el correo del editor y mandar un mail breve y educado en el que explicaremos en 4-5 líneas el argumento de la obra, junto con el título y el género al que pertenece, y preguntaremos si le gustaría leerlo para su valoración. -Si un mes después de este nuevo correo no obtenemos respuesta, hay que llamar a otras puertas, ya que significa que el libro no ha gustado. Muchos editores prefieren no contestar a ofender al autor diciendo que la novela es impublicable. Como mucho mandarán la típica nota de que no encaja con su sello o que en este momento no disponen de espacio para ella.

-En caso de obtener respuesta afirmativa, mandaremos el pdf al mail de dicho editor, dando gracias por anticipado por el tiempo que invertirán en leer nuestro trabajo. No esperemos una respuesta inmediata. Nuestro archivo irá a la cola de lecturas y lo normal sería obtener respuesta en 2 o 3 meses. -Pasado ese tiempo, si no has tenido noticias, manda un correo recordatorio al editor, preguntando muy amablemente si ha tenido ocasión de leer el manuscrito. Suele ser en este momento cuando se encarga el informe de lectura o el editor echa un vistazo rápido al manuscrito.

está vela es atractiva y no la e qu de s ro gu vio. La -Si estamos se seguir buscándole no e qu y ha a, it cr es er o La catedral perfectamente tt Po ry ar H se éa (v erarios mayoría de éxitos lit de 7 u 8 rechazos. s ué sp de s do ta ep del mar) han sido ac


enseñado a prepararlo así. Sabía que ella odiaba el sabor a almidón del arroz blanco, así que desde niña, cada vez que tenía que tomarlo se lo preparaba añadiéndole un par de dientes de ajo y unos toques de pimienta o incluso de clavo. Así sabía mejor, decía, mientras aseguraba que por si fuera poco, el ajo tenía propiedades bactericidas.

Un nuevo mundo a n o m Car

Un relato de Rocio autora de La gramática del amor y El corazón de Hanna. Vocalista de Nikosia.

L

a noche en que se conocieron él le aseguró que no la abandonaría nunca. Aquella declaración la irritó y es que, por aquel entonces, su mundo estaba compuesto tan sólo de incertidumbres. La idea de que alguien se acercara a ella enarbolando una certeza entre los dedos como si del mástil de una bandera se tratara, le parecía una extravagancia. O aún peor, una burla. Su padre había muerto hacía tres meses y aquella era la primera vez que consentía en salir a divertirse con sus compañeros de universidad. «Nada formal, sólo una copa y unas risas, y luego a casa a dormir pronto», le había rogado Sara, una de sus mejores amigas. Habían quedado en el bar de siempre, un local anticuado pero limpio regentado por una familia oriental que ofrecía cubatas a cuatro euros. Al entrar en el local la asaltó una terrible sensación de extrañamiento. En aquel lugar anodino con olor a ambientador barato habían empezado incontables noches. Al pensar ahora en ellas le parecía que todas habían sucedido en otra vida, o que las había vivido una persona distinta. No se reconocía en la chica despreocupada

y de risa fácil que había sido en otro tiempo. En otro mundo. Y le resultaba inconcebible que la gente continuara encontrándose en los bares, mirando la televisión, tomando trenes o besándose en los parques como si nada hubiera sucedido. ¿Es que no se daban cuenta de que todo, absolutamente todo, había cambiado? El primer trago le produjo náuseas, pero con el segundo Ana sintió que su dolor se desdibujaba. Sólo un poco, pero fue suficiente para hacerla sentir algo mejor. Animada, siguió bebiendo del vaso de tubo con avidez, y encontró fuerzas para simular ante sus amigos que se divertía como siempre. Lo peor de la muerte de su padre no había sido su desaparición en términos absolutos, ni siquiera los síntomas de la terrible enfermedad que había padecido durante las últimas semanas. Ana se sentía muy egoísta por pensar de aquel modo, pero lo cierto era que lo que más la hacía sufrir era la certeza de que una parte de sí misma se había marchado con él. Y había sido consciente de aquel vacío a través de algo tan prosaico como una taza de arroz. Dos días después del funeral, todavía resonaban en su apartamento compartido

los ecos de los “lo siento tanto” y de los “te acompaño en el sentimiento”. Ana vivía en una especie de burbuja irreal, como si la muerte, los preparativos, el entierro, formaran parte de un sueño del que iba a despertar en cualquier momento. Sabía que todo era real, terriblemente real, pero aun así no podía evitarlo vivirlo con cierta distancia, como si fuera una película que no acabara de ir del todo con ella. Y entonces, justo aquella mañana, se encontró mal. Le dolía el vientre y se notaba febril. Se metió en la cama y sintió la necesidad de llamar a su tía Lola, la hermana de su madre y la única pariente viva que le quedaba. No la encontró en casa, y a su malestar se unió la inquietud de no poder compartirlo con nadie. Era época de exámenes y sus compañeros de piso estaban hincando los codos en la biblioteca desde el amanecer. Al cabo de unas horas se sintió desfallecer, y fue a la cocina a buscar algo para comer. No le apetecía nada, pero pensaba que debía obligarse a tomar aunque fuera un bocado. Arroz. Se prepararía un poco de arroz hervido. Eso seguro que le haría bien. Buscó el paquete en el armario de las provisiones y midió una taza. La puso en un cazo lleno de agua y se puso a trocear un ajo. Y entonces cayó en la cuenta. Era su padre quien le había

Detuvo el movimiento del cuchillo, que quedó en el aire como una amenaza difusa. Dos gruesas lágrimas rodaron por sus mejillas y cayeron sobre la tabla de cortar, mezclándose con los ajos a medio laminar. Y fue en ese momento cuando se dio cuenta de que la realidad, tal y como la conocía hasta entonces, se había resquebrajado. Oyó algo en un rincón de su mente, un sonido parecido al de un carrusel acelerado, e inmediatamente sintió el dolor. Oscura y viscosa, la tristeza buscó un lugar en su pecho con la familiaridad de quien se abre paso en una casa conocida. Nadie volvería a prepararle aquel arroz hervido cuando le doliera la tripa. Nadie la llamaría a media tarde para preguntarle qué había comido aquel día. Ya no quedaba nadie en el mundo que conociera la historia de las cicatrices de sus rodillas, ni la de aquella vez que le habían tenido que dar tres puntos en la barbilla. Con la muerte de su padre una parte de su historia, una parte de sí misma, al fin, se había perdido. Aquella certeza la hizo sentir tan sola que le entró miedo. Dejó el arroz sumergido en el agua fría y volvió a la cama. Estuvo llorando durante tres días. Su estómago acabó por recuperarse, pero no lo hizo de la misma manera su espíritu. Se sentía irritada contra el mundo entero, y no


dejaba de sorprenderse de que nadie cayera en la cuenta de que todo había acabado, de que la música seguía sonando mientras el barco se hundía, sumergiéndose poco a poco en un mar ávido de carne y alegrías ajenas. Ana sabía que todas aquellas ideas podían resultar extrañas a oídos de los demás, así que se las guardaba para sí misma, y de ese modo aumentaban su ofuscación y su pena. Iba a pedir la tercera copa cuando el grupo decidió levantar el campamento para dirigirse a una discoteca cercana. Ana se dio cuenta de que aquel había sido el plan desde el principio, pero no le importó. Llegaron pronto y se encontraron con el local casi vacío. Sólo había un par de grupos de gente dispersos por la pista y algunas parejas bailando muy juntas, a pesar de que la música no era precisamente lenta. Sara y los demás fueron a la barra a pedir sus consumiciones. Ana se quedó sentada en taburete del rincón esperando a que regresaran. De repente, el volumen de la música le resultó ensordecedor y los destellos de las luces le parecieron insoportablemente brillantes. La sensación de vacío regresó y la golpeó con furia, como si le hubiera molestado que trataran de silenciarla a base de alcohol. Sintió que le costaba respirar, como si alguien se hubiera sentado sobre su pecho. −¿Te encuentras bien? −dijo el chico−. ¿Estás mareada? Ana levantó la cabeza, que había enterrado entre sus rodillas y se encontró con una cara que no le resultaba desconocida. No podía recordar su nombre, pero se trataba de alguien de la universidad, eso seguro. Lo había visto en el bar de la facultad y alguna que otra vez hablando con Sara. −Estoy bien −contestó en tono malhumorado. Cuando tenía miedo su voz se volvía cortante y su expresión malcarada. −¿Has venido sola? −insistió él sin

arredrarse. −Estoy con mis amigos. ¿Puedes dejarme tranquila? −No me iré hasta que ellos vuelvan y se ocupen de ti. Pareces a punto de desmayarte. −Venga ya, te he dicho que estoy bien. −No voy a dejarte −declaró él plantando firmemente los pies en el suelo y cruzándose de brazos como un niño obstinado. Ana bufó, irritada. ¿Pero qué se había creído? Justo entonces regresó Sara con dos copas en la mano. Saludó al chico y se lo presentó. Se llamaba Javier. Él le dio dos besos y ella se limitó a ofrecerle las mejillas sin hacer ningún esfuerzo por corresponderle. Él le guiñó un ojo con optimismo irreductible, y luego se alejó en dirección a un grupo de chicos que estaban sentados en las escaleras de acceso a la pista. Ana lo observó marcharse y sintió cómo crecía su enfado hacia él. ¿Por qué le molestaba tanto? No fue hasta al cabo de un par de horas, mientras sus amigos bailaban y se retorcían

entre un montón de cuerpos sudorosos, cuando entendió por qué la había enfadado tanto la solicitud de un simple desconocido. Ella llevaba tres meses tratando de hacerse a la idea de que con la muerte de su padre ya no quedaba nada sólido a lo que agarrarse. No le estaba resultando nada fácil convivir con aquella idea, y todavía se despertaba muchas noches gritando entre sueños y con el corazón palpitando como un caballo encabritado. Se sentía sola, sola en mitad de un mundo árido y poco amable del que solo podían provenir sufrimientos y sobresaltos. Javier parecía tan seguro de sí mismo y de sus certezas, como aquella que había pronunciado nada más conocerla, «no voy a dejarte», que la desconcertaba. Ella quería estar segura de su inseguridad. Y no soportaba la idea de volver a aferrarse a algo o a alguien sólo para que al cabo de un tiempo se desvaneciera y se llevara consigo otro pedazo de su alma. En esto pensaba, dándole vueltas a su gintonic con una cañita, cuando apareció Sara. Se había hecho un nudo en la camiseta dejando a la vista buena parte de su vientre liso y llevaba el cabello rubio alborotado. En su rostro Ana reconoció aquella expresión entre temeraria y decidida que tanto la asustaba. −Vamos-a-bailar. Esto es una discoteca, no un centro recreativo para ancianitas, ¿sabes? −dijo agarrándola del brazo. −No me apetece, Sara, esta noche… −No admito más excusas. Esta noche te lo vas a pasar bien, y ya está. Además, Javier ya me ha preguntado tres veces por ti. No sé qué le has dicho para que el pobre no se atreva ni siquiera a hablarte. ¿Cómo lo haces para ligar siempre con los más guapos? Sin darle tiempo a replicar la arrastró hasta la pista, donde la recibió su grupo de amigos con una ovación. Entre ellos estaba Javier, que le dedicó una sonrisa de genuina felicidad. Ana le devolvió el gesto sin poder remediarlo, y no pudo evitar sentir cierto placer al notar que él se alegraba realmente de verla. Lo

cierto era que tenía una boca muy bonita, con los labios carnosos y bien dibujados y unos dientes casi perfectos. Era muy moreno y sus ojos algo rasgados le daban a su expresión un aspecto entre exótico e infantil. La música atronaba y Ana se dejó llevar por Sara, que la agarraba de la mano como si tuviera miedo de que desapareciera en cualquier momento. Las dos empezaron a bailar y al cabo de un rato, Ana notó que ya no tenía que fingir que se divertía. Quizá fuera por el alcohol, o quizá porque ya no soportaba pasar más tiempo en aquel estado de letargia, pero lo cierto era que, por primera vez en mucho tiempo, lo estaba pasando bien. Sin más. Se sintió ligera, como si las tenazas que le oprimían el corazón hasta casi astillarlo se hubieran aflojado, sólo por una vez. Estaba tan feliz dejando fluir los movimientos de su cuerpo al compás de la música que, cuando Javier se acercó a ella, volvió a sonreírle. Por un momento sus ojos se encontraron con los de él y Ana deseó sumergirse en el mar de certezas líquidas que prometían. Entonces él la agarró por la cintura y la hizo girar un par de veces. Los dos rieron y ella puso las manos sobre las suyas. Le gustó su tacto firme y cálido. Cuando Javier la besó, Ana sintió que el mundo, también esta vez, se detenía. Las luces de la pista bajaron de intensidad y la música ralentizó su ritmo enfervorecido. Su respiración se hizo más pesada y le pareció que incluso su corazón se había olvidado de latir. Al reemprender su cadencia normal, Ana cerró los ojos y se fundió con aquella sensación deliciosa y contradictoria. Se sentía vacía y a la vez llena, como si eso fuera acaso posible. −Yo… tampoco quiero que te vayas − susurró tocando con la punta de su nariz el rostro encendido de Javier. −No lo haré, ya te lo dije −respondió él con otra de sus sonrisas llena de certezas. Ana acercó sus labios a los de él de nuevo y lo besó hasta que los contornos de su nuevo mundo volvieron a desdibujarse.


O PREMI ELLAS L JUVENI A TIC ROMÁN 2013

Sergio Rodríguez

COMO DESEES de

Anabe

l Bote

L

lla

a editorial Montena quiere sorprender, y de eso no cabe duda. En el segundo certamen del premio Juvenil Romántica, la obra que ha resultado ganadora ha sido Como desees, de la autora Anabel Botella. Una historia que se aleja bastante del “edulcorado” romance juvenil, y que demuestra con efectividad que el amor puede surgir de la manera más inesperada, y recorrer los caminos más siniestros y oscuros. En esta nueva aventura de la camaleónica autora, conoceremos a Emma; una joven que se va a pasar los meses de verano a casa de su padre, y la pareja de este. Lo que más nerviosa le pone es su inminente encuentro con Niko, el hijo de actual mujer de su padre. El carisma y frescura del chico pone todos los sentimientos de nuestra protagonista en jaque, y deberá teneros controlados durante el periodo estival. Tras su encuentro, pronto serán víctimas de un ataque que supondrá el inicio de un plan siniestro, donde un asesino, basándose en citas Bíblicas, se cobrará las vidas de jóvenes del pueblo. Caños del Agua, será el telón de fondo de una aventura donde el misterio, la tensión, y los momentos límite están asegurados. Si algo distingue a la autora de este libro,

es que demuestra que superarse es posible. Olvidad todo lo que hayáis leído de ella, porque nada tendrá que ver con lo que pronto tendréis en vuestras manos. Tomando como escenario un pueblo situado en la geografía española, su autora orquesta una novela de misterio juvenil, donde nada es lo que parece, ni nadie es quien dice ser. Niko y Emma son dos personajes cargados de mucho matiz en lo referente a su personalidad, ella es la encargada de dotar al relato de coherencia en las decisiones, y Niko es ese personaje entrañable, explosivo y carismático que hará de todas las féminas frikis, su gurú particular. Pese a que el amor y el romance es un elemento importante en esta aventura, el misterio y el rol de los secundarios, marca un papel crucial en la trama. Sin recurrir a los escenarios típicos de la literatura juvenil, ya sea América u otra ciudad de referencia, ella lleva lo conocido a su terreno, y maquina una trama, haciendo de las pequeñas rencillas de pueblo, un particular juego de “Cluedo”, donde no sabremos hasta el final, quién es el culpable. ¿Queréis algo nuevo, y que os haga vibrar de tensión? Abre sus páginas y acompáñalos en esta historia que deja bien claro que las mejores historias tienen sello nacional.


D

esde niña, Ariadna está enamorada de Daniel, el hermano mayor de su mejor amiga, Mónica. Pero cuando sus padres se separan, Ariadna se va a vivir con su madre a Londres y deja de ver a sus amigos. Con dieciséis años es una chica que se esconde detrás de faldas largas, pelo corto y jerséis amplios. Unos años después, nuestros dos protagonistas, junto a Mónica y Sergio, viajan a Roma. En la Ciudad Eterna, Ari y Daniel mantienen un encuentro que no podrán olvidar nunca. Sin embargo, el destino los volverá a separar de nuevo hasta la actualidad. Ariadna ha cambiado mucho. Se ha convertido en una mujer segura de sí misma, una experta en moda que está dispuesta a luchar por la vicepresidencia del grupo Von. Todo sería mucho más fácil si su contrincante no fuera Daniel, su enemigo íntimo. Sigo a Olga desde la primera novela que publicó con Kiwi y advierto en Enemigos íntimos una clara evolución como autora. En esta última novela se toma su tiempo para crear unos personajes sólidos y para que disfrutemos de unas escenas cargadas de sensualidad, que a fin de cuentas es lo que deseamos encontrar en estas historias. Es un hecho que Olga Salar se siente muy cómoda con la novela romántica, tanto juvenil como adulta. Bien es cierto que

no inventa nada nuevo, aunque la autora lleva a su terreno un género que aún tiene mucho camino por delante, con unas tramas cargadas de diálogos divertidos y muy frescos. Además, hace que sus historias sean muy reconocibles. El sello particular de Olga Salar sería novelas románticas con un humor inteligente y algo ácido. Sus dos protagonistas principales, Ariadna y Daniel van evolucionando a lo largo de la novela, aunque en este camino estarán acompañados de dos secundarios de lujo, Mónica y Sergio. También tenemos a Alberto, un fotógrafo que jugará un papel muy importante en las decisiones que tomarán Ariadna y Daniel. Porque si la trama principal es jugosa, las subtramas también tienen su importancia. La autora logra construir una historia sólida en la que todos los personajes tienen su hueco. No deja cabos sueltos. En esta novela veremos cómo se odian los dos protagonistas, cómo se equivocan, pero sobre todo veremos la química que hay entre ellos. Hay un tira y afloja que nos sacará en más de una ocasión una sonrisa. Y puedo decir, sin temor a equivocarme, que gracias a esta novela, Olga Salar merece ser tenida muy en cuenta dentro del género romántico.

Olga Salar merece ser tenida muy en cuenta dentro del género romántico.

Advierto en Enemigos íntimos una clara evolución como autora


Soraya A.Z.

Alicia Rojo

Sirena de

CUANDO TE CUENTAN UN CUENTO QUE YA TE SABÍAS PERO AÚN ASÍ TE GUSTA

E

n Sirena, como en la vida misma, las cosas no son lo que parecen; ni los buenos son tan buenos, ni los malos tan malos. Una monja puede ser una princesa; una sirena convertirse en una cortesana y un príncipe azul acabar como un personaje gris desvaído. Si alguien confiaba en encontrarse con una versión de la almibarada historia de Ariel y Erik que nos presentó Disney, va a llevarse un gran desengaño. Sirena se presenta como un remake de la versión original de La sirenita, de Hans Christian Andersen. Para ello, la autora se sirve de dos recursos fundamentales. Por una parte, incorpora detalladas descripciones de los tres reinos, especialmente del marino, que, sin embargo, ralentiza el ritmo de la narración; y, por otra, del personaje de la princesa Margethe, presentándola como coprotagonista del relato, alternando capítulos con la historia de una

Carolyn Turgeon

y otra de las jóvenes. No obstante, cuidado con esto. Sirena quizá debería titularse Margrethe, porque, pese a la alternancia de las historias y sentimientos de ambas princesas en el relato, Carolyn Turgeon parece, a pesar de todo, no permanecer del todo neutral y decantar su simpatía hacia la figura de la princesa del Norte. Conocemos a Lenia y Margrethe, sus sentimientos y sus pensamientos, sus más profundos anhelos, y, sin embargo, apenas llegamos a conocer a Christian. Lo poco que sabemos de él no solo no resulta suficiente para lograr un mínimo de empatía, sino que nos hace sentir un cierto asco hacia su persona. Lo mejor: el giro que le da al final del original de Andersen, sin necesidad de recurrir al “y fueron felices...”. Aunque hay algunas cosillas por resolver, el final es cerrado. Aún así, lo siento, Turgeon y Andersen, ¡me quedo con Ariel y Erik!

Una diseñadora y un inventor, explosiva combinación:

Lola y el chico de al lado

de

IE N A H P STE S N I K R PE

«

Solo porque algo no sea práctico no significa que no valga la pena crearlo. A veces la belleza y la magia de la vida real son suficientes». Lo-li-ta. Lola, Lolita, Lola. Pues no. Porque Lola odia que la llamen Lolita. A veces es Dolores, y casi siempre es Lola, pero la mayoría del tiempo Lola Nolan es única e inimitable. Porque ella no se viste, se disfraza. Diseña su propia ropa, y nunca repite modelito. Podría decirse de Lola que es excéntrica, pero es más exacto definirla como una ola de color: minifaldas, botas extravagantes, todo tipo de tejidos y un arsenal de pelucas de colores. Vive en San Francisco con sus dos padres (no os extrañéis, que ya era hora de leer algo así en la LIJ), su mejor amiga Lindsey, sus planes para el futuro y su novio Max, un rockero varios años mayor que ella —cualidades que sus padres no ven precisamente bien—. Lleva una vida tranquila y normal, hasta que ocurre lo que ha rogado al cielo por que no ocurra: los gemelos Bell, Cricket y Calliope, vuelven a la casa de al lado. Sin hacer sombra a nuestra deslumbrante protagonista, Lola y el chico de al lado cuenta con un elenco de personajes ricos y cuida-

dos, alejados de los repetitivos clichés de los institutos americanos. Además el planteamiento inicial tampoco se ve a menudo en el género JR: ¿Cómooo? ¡¿Que la protagonista tiene novio?! El conflicto sentimental que atraviesa es muy enriquecedor: debajo de toda esa purpurina, Lola es una chica normal que aún tiene que aprender las lecciones que enseña la vida. Cricket también tiene su propio conflicto, pero por muy curioso que sea, lo veo menos realista. Neo Plataforma quiere seguir aprovechando el talento de Stephanie Perkins y el próximo día ocho publica su segunda novela. Tras el éxito de Un beso en París, la escritora estadounidense recompensa a sus lectores con la reaparición de sus protagonistas, Anna y Étienne, como los amigos de Lola. ¿Volverán este otoño Cricket, Calliope, Max o Lola junto al tercer trabajo de Perkins, Isla and the Happily Ever After? Ojalá Max sí, porque tengo sensación de que Perkins se ha dejado su historia en el tintero. Stephanie Perkins nos deleita a ritmo exquisito con una deliciosa historia de amor y crecimiento personal que no solo es divertida a rabiar, sino que también lleva un mensaje escondido: sé sincera contigo misma.


Soraya A.Z.

Cris Andres

SI PARIS TIENE UN OLOR, ES EL QUE SE SIENTE AL LEER

DIE FOR ME

s e r o d a r t Ilus n a j e d e u q

huella

C

uando entro en una librería no puedo evitar acercarme a la sección infantil para hojear los álbumes ilustrados que copan los estantes. En los últimos meses destacan dos ilustradores franceses, jóvenes y con una

Ilustración de Rébecca Dautremer

Ilustración de Benjamin Lacombe gran trayectoria profesional a sus espaldas. Rébecca Dautremer fue la que me hizo descubrir el mundo de los álbumes que, bajo el disfraz de cuentos para niños, se revelan deliciosas historias para todas las edades. Rébecca estudió edición gráfica y así se adentró en el mundo de las ilustraciones. Sus historias ofrecen relatos diferentes, inspirados en cuentos de hadas o antiguas historias. La mayoría de sus publicaciones son colaboraciones con otros escritores como Taï-Marc Le Thanh, Philippe Lechermeier o Carl Norac. La única publicación en la que historia e ilustración viene de la mano de Rébecca es Enamorados, un maravilloso cuento acerca del amor, galardonado con el Premio Sorcière en 2003. Fue buscando libros suyos cuando me topé con unas ilustraciones bellas pero con cierto toque oscuro tan característico de Benjamin Lacombe. Mientras estudiaba educación artística, Benjamin trabajó en el mundo de la publicidad. Su proyecto final, Cerezos Guinda, se convirtió en su primer libro infantil publicado, y fue nominado como uno de los diez mejores en el Times, en 2007. Desde entonces, ha escrito e ilustrado numerosos libros y expone su trabajo en galerías de arte de todo el mundo. Sus obras nos muestran viejos y conocidos cuentos, leyendas, e incluso ha ilustrado relatos de Edgar Allan Poe gracias al aire melancólico que transpiran sus ilustraciones. Ambos me han abierto un mundo que apenas conocía y en el que poco a poco voy adentrándome más. Gracias a ello miro los libros de esta sección de la librería con otros ojos, maravillándome no sólo de la técnica utilizada sino de lo que representan y transmiten.

K

ate Mercier jamás imaginó que la vida pudiese estar vacía, pero ahora que sus padres han muerto, así es como son sus días: vacíos. Ella y su hermana Georgia se han mudado a París con sus abuelos, y a pesar de ser hermanas, ambas sobrellevan la pena de formas muy distintas. Georgia va de fiesta en fiesta en un continuo mariposeo social, mientras que Kate se refugia en la literatura y no sale a la calle ni para hacer la fotosíntesis. Hasta que Georgia y su abuela la convencen de que le dé el aire, y Kate establece la rutina de pasar el día leyendo en la terraza de una cafetería. Allí es donde un buen día (¡oh, là, là!) conocerá a Vincent Delacroix. Con ese nombre y ese aspecto, su existencia solo puede resumirse en una palabra: peligro. Del tipo que pondrá emoción a la vida de Kate. Al debut de Amy Plum hay que reconocerle, ante todo, la originalidad: los Revenants (con acento francés), pese a formar parte del folclore del oeste de Europa, no tienen nada que ver con los personajes de Plum, y eso es todo lo que debería saber sobre ellos quién

de Amy

Plum

leyese su debut. Sí hay que señalar que este es un concepto nuevo en el JR de ficción, por lo que Die for Me es un must read para los aficionados, que estamos siempre hambrientos de nuevas criaturas. Además, si eres un amante de París, esta escritora novel que tanto éxito ha cosechado no te decepcionará: sin ser una aburrida guía turística, consigue que, si París tiene un olor, es el que se sienta al leer Die for Me. Y lo mejor es que todos los escenarios existen de verdad: desde los más reconocibles, como la torre Eiffel (il ne pouvait pas manquer), las catacumbas, el centro Pompidou, los museos Picasso y Rodin, el metro y varios puentes sobre el Sena, hasta famosas cafeterías con nombres y apellidos. Die for Me y su secuela, Until I Die, cuentan con una pizca de humor y cierta dosis de acción una historia de amor dulce y encantadora, pero nada empalagosa, gracias una protagonista fuerte y con personalidad. Con suerte, el 7 de mayo su conclusión, If I Should Die, ofrecerá un final digno del amor de Kate y Vincent.


Sergio Rodríguez

OJOS AZULES de

H

ANABEL BOTELLA

ay historias que se cuentan con palabras, otras que se cuentan con el corazón. Esta es la frase que definiría a la perfección la nueva apuesta de Neo. Quizás sea una de las reseñas más difíciles con las que me he encontrado en mi trayectoria como reseñador. Hay libros que destacan por sus personajes, otros que lo hacen por su trama, pero en este caso el componente principal, o la baza más clara con la que cuenta esta historia, son los sentimientos que condensa. La autora de manera casi maestra utiliza a su favor esa bomba de sensaciones, pensamientos y argumentaciones de su protagonista Saira. Los hace maleables, y fácilmente utilizables, para hacernos llorar de frustración por las injusticias de su protagonista, de melancolía por todo lo que tiene que pasar para encontrar su camino, y finalmente de felicidad. Ojos azules en Kabul es de esas historias que pueden gustarte, o por el contrario no hacerlo. Pero lo que sí está claro es que no te deja indiferente. Impresiona ver como su creadora plasma una realidad sin caer en la mera nove-

la denuncia, y la hace más digerible desde los ojos azules e inocentes de una niña, y posteriormente los de una joven. Psicológicamente Saira supone una apuesta para la autora, cargándola de coherencia y verosimilitud en todas las decisiones y pensamientos a los que se enfrenta a lo largo de la historia. Si no tenéis suficiente con una protagonista literalmente redonda, es de destacar, esa madre, ese abuelo, y esa hermana que dotan a esta historia de más riqueza. De poesía, con los consejos de su abuelo, amor fraternal de una hermana que lo daría todo por ver feliz a su familia. Pablo nos regalará esos momentos románticos donde animará a Saira a intentar ser lo que siempre se le ha negado, feliz. Me gustaría poder plasmaros en persona todo lo que esta novela me ha removido por dentro, pero solo os diré una cosa: Esta historia habla de amor. El amor puede tener muchas vías y con Ojos azules en Kabul las recorremos todas, en una historia que nos enseña y nos anima a aceptar esas segundas oportunidades y que pueden hacer de nuestra vida una aventura inolvidable.


O PREMI XA LA CAI ORMA PLATAF NEO

Dani Ojeda

Los días que nos separan a i a Sole r

D

e los niños perdidos, a las sirenas, de estas a las hadas y de ellas a mis ojos han llegado las letras de a la que actualmente llaman y considero la autora más joven y prometedora del momento. Laia Soler, es la ganadora del Premio La Caixa y Neo Plataforma, con su obra Los días que nos separan, la que tras llevar unas semanas publicada es una de las historias de las que más se habla últimamente. Los sueños más temidos, la historia de amor más añorada, y la magia más cuidada se reúnen en una novela que tiene su inicio en la historia de dos chicas separadas y unidas por el tiempo. La obsesión de Abril no parece conocer límites, primero es el libro que parece captar su atención: Peter Pan, después su propia vida y por último los sueños que cada noche parecen transportarla a la Barcelona de 1914. Una ciudad conocida que le cuenta la historia de un señorito llamado Víctor Alta-

de L

rriba y una obrera, Marina. Un viaje que parece atormentar y a la vez regalar a Abril los ecos de una historia que aunque solamente es un sueño, cada imagen lo hace más real. Los días que nos separan es el mejor ejemplo de la calidad y huella que la obra ganadora de un premio debería de dejar siempre en el lector. Con un argumento sencillo a la par que original en su mayoría, Laia sorprende, maravilla y utiliza sus mejores armas de una forma tan exquisita que convierte su obra y cada una de sus características en magia ante el lector. Me he visto sumergido en la época de 1914, ambientada a la perfección, y dando la mano a unos personajes que encajan como piezas de un puzle en una novela que encandila de principio a fin. Considero a Laia una maga especial, por tocar cada uno de los sentidos y emociones del lector, con una pluma mágica, unos personajes que enamoran desde el inicio y un sentimiento en cada uno de los detalles que redondean la obra, que tiene nombre propio: Laia Soler.


Santi Ramos

LA REVELACIÓN DE ‘EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS’

«Tuve que quedarme para soñar toda la pesadilla hasta el final, para demostrar una vez más mi lealtad a Kurtz. El destino. ¡Mi destino! Menuda broma es la vida: un misterioso convenio de implacable lógica orientado hacia un objetivo fútil. Lo mejor que puede pasarle a cualquiera es llegar a aprender algo acerca de sí mismo, lo cual llega siempre tarde, y luego viene la cosecha de inacabables reproches. He luchado con la muerte. Es la lucha menos interesante que uno pudiera figurarse. Se libra en la grisura intangible en la que no se hace pie, en el vacío, sin espectadores, sin gritos, sin gloria, sin esa gran sed de victoria, sin el gran temor a la derrota, en una morbosa atmósfera de tibio escepticismo, sin fe excesiva en tus propios derechos, y aún menos en los del adversario. Si ésta es la forma de sabiduría más alta, entonces la vida es un acertijo mucho más complejo de lo que algunos creemos.»

E

s indudable que la literatura y el cine en los últimos tiempos han ido casi de la mano en multitud de ocasiones. La juventud del llamado séptimo arte ha propiciado que algunos de sus recursos estilísticos y formales emanen del arte escrito -éste muchísimo más antiguo-, pero pocas veces se ha conseguido inocular en lo audiovisual la raigambre literaria con cierto tino (pese a que hay multitud de películas magistrales basadas en libros, en el conjunto de traslaciones se quedan en minoría las que realmente son merecedoras de elogio). Porque el cine tiene sus reglas, sus objetivos, su propia narrativa, e intentar hacerlo literario es un error a todas luces si no se sabe hacer correctamente. Es por esto que son muchas las veces que la traslación de un libro a la pantalla fracasa estrepitosamente, simplemente porque son artes donde cada una tiene su propio lenguaje y estética, y la única manera de obtener un producto de calidad es separándolo de la fuente de la que bebe (buen ejemplo de ello es El Padrino sin ir más lejos). También se ha dado el caso contrario, usar una estructura cinematográfica para hacer literatura (este caso es aún más san-

grante), pero para ello, por desgracia, se ha hecho de la peor forma posible, esto es, tomando como base el cine más comercial, superficial y palomitero, para escribir los que normalmente serán vacíos best-sellers pero muy populares, con los nefastos resultados que todos conocemos (inevitable pensar en Dan Brown…). Pero afortunadamente hay honrosas excepciones, como las dos obras a las que voy a dedicar las siguientes líneas; ambas transitan por sus respectivas artes independientemente pero unidas en su fondo por el genio de un hombre que supo expresar en imágenes lo que otro nos regaló en palabras. En 1899 el gran escritor Joseph Conrad publicaba la que probablemente fuera la obra por la que sería más recordado, El corazón de las tinieblas (Heart of darkness), un profundo y tenebrista relato donde el lector era arrastrado hasta las sombras más oscuras del alma humana, en un alarde de ensayo psicológico asombroso. En 1979, el conspicuo cineasta Francis Ford Coppola filmaba una de sus mejores películas -y por ende de toda la historia del cine-, Apocalypse Now, una inconmensurable versión más o menos libre de aquella terrible narración.


Esta majestuosa obra cinematográfica no es, como pudiera parecer en un principio, una película estrictamente bélica (pocas veces una etiqueta hace justicia). El viaje y la exploración de los terrenos más arcanos y oscuros de la mente la alejan de esa simple e inapropiada definición y la acercan ostensiblemente al relato del que bebe, que poco tiene que ver con la guerra. Dos genios, dos artistas que consiguieron sublimar los complejos resortes de la vida en su vertiente más recóndita y huidiza, y elevaron sus respectivas creaciones a obras magistrales. La propuesta tanto del libro como de la película es la misma, un viaje, un trayecto en busca de Kurtz, un individuo excepcional —se nos presenta como un ser casi divino—, que parece haber enloquecido en lo más recóndito de la selva. Su figura se dibuja en la mente del protagonista, toma forma casi de semidiós, se va perfilando como una deidad absoluta por todo lo que lee de él o le cuentan, todos lo alaban, lo ensalzan como un hombre inigualable, legendario. Kurtz es un solvente delegado interior (se encuentra en lo más profundo de la jungla…) de una explotación de marfil en el relato de Conrad y un extraordinario coronel que igualmente parece haber perdido la cordura por completo según Coppola, que ha claudicado ante lo adverso, ante las sombras. El fondo es el

mismo, el abandono de la luz, la locura como fin de toda vida, como último estertor de lo que nos hace humanos, todo ello converge en las tinieblas, en la negación de todo y de todos, en la revelación. Sea como fuere, Kurtz mostrará la verdadera dimensión de lo más escondido de nosotros mismos, él lo ha conocido, sabe del sombrío manto capaz de cubrir cualquier vestigio de humanidad. Coppola supo captar perfectamente lo que quería transmitir Conrad y filmó una película cuyas imágenes desbordan lirismo y elegancia al retratar el horror (el horror). Qué difícil debió resultar conseguir presentar una película tan llena de matices y momentos subyugantes, y más aún ser muy fiel—sin serlo en la forma— a la obra de la que bebía (el rodaje supuso un auténtico infierno para Coppola y todo su equipo, no es para menos). Es cuando se trata de exponer el mal, lo oscuro, lo adverso, cuando todo arte es capaz de alcanzar su máxima expresión plástica, porque está despojado de belleza, está carente de luminosidad, de la espiritualidad capaz de fluir y convertirse en una manifestación artística verdadera (decía Oscar Wilde que el drama es la forma más objetiva que se conoce del arte). Conrad y Coppola consiguieron elevar sus respectivas obras a una categoría superior estudiando la perversión, desnudando y mostrando lo más recóndito

que late en el espíritu humano, y hacer arte con esa indiferencia completa, pariente de con lo más inasible de la realidad está al al- la muerte.). Y si Conrad se valió de la esclavitud y el cance sólo de los más grandes creadores. imperialismo para acotar su obra, Coppola lo hizo con la guerra, con los mercenarios que de ella forman parte y en la inutilidad de su creación —porque las guerras se crean, se disponen y se manejan, poseen un fin último al servicio de sus directores—. El belicismo como parte indivisible de la Historia, las sombras que se engendran son las más crueles de nuestra naturaleza, y el director de El Padrino y La conversación supo adecuar todo ese horror al concepto de abandono de toda esperanza que Conrad imaginó. Ambas obras en su mayor parte se centran en un viaje, el camino hacia “las tinieblas”, en una barcaza, río arriba, hacia lo más inSe ha insinuado en multitud de ocasiones, dómito de la selva, donde el narrador sufrirá incluso por eminentes estudiosos, que El co- una metamorfosis, una preparación para enrazón de las tinieblas posee cierto maltrato frentarse al encuentro con ese hombre que racial hacia las poblaciones esclavizadas en ha sido arrastrado a las profundidades. El fin, tierras africanas, lo que es una estupidez pese a discurrir la narración por caminos dissupina (pese a que puede dar lugar a cierta tintos, es uno solo, mostrarnos lo más negro ambigüedad en determinados momentos), del ser humano, aquello que hizo sucumbir porque Conrad enmarca su historia en las la mente e invadió y tiñó de la más fúnebre colonias negras de África para acentuar negrura el corazón de Kurtz. Porque él (Kurtz) conoció la perversión más si cabe la proyección dicotómica del ser humano, poniendo de relieve las duras que puede engendrar el hombre, el dolor imágenes a las que se enfrenta el narrador subyacente en todas las almas que atormenen su viaje hacia Kurtz ([…] llevaban todos ta a sus portadores; no estaba loco, sólo obun anillo de hierro en torno al cuello, esta- tuvo conocimiento, el saber de la naturaleza ban unidos por una cadena que colgaba y que la evolución ha cincelado en nosotros, se balanceaba entre ellos, que hacía clic de la revelación (Apocalypse Now – “Revelación forma rítmica… Pasaron junto a mí, a me- ahora”) de lo que somos capaces de crear, nos de seis pulgadas de distancia, sin mirar, de lo que llevamos dentro, ese horror…


Laia Soler y Anabel Botella

Patricia Madrid

La entrevista de éste número resulta especialmente emotiva para mí. Anabel Botella, actriz bloguera y claro escritora. Laia Soler, estudiante de periodismo, bloguera y también autora. Las dos redactoras de la revista y las dos galardonadas este mismo mes con dos importantes premios de literatura juvenil, el “Premio Ellas Juvenil Romántica” y el “Premio La Caixa- Plataforma Neo” respectivamente. Ambas publicarán en breve en Plataforma Neo, además Anabel hará doblete publicando también con Montena con motivo del galardón. Un orgullo enorme contar con ellas en el equipo. Compañeras y ante todo amigas, espero que las conozcáis algo mejor, las adoraréis.

OTR: Para quien no os conozca, cosa rara así que ambos sueños los he cumplido. en este mundillo nuestro tan mediatizado, También soñaba con ganar el premio Planeta contadnos de donde venís. (con 10 años no sabía la importancia que LAIA: Yo ahora vivo en Barcelona (y estoy tenía dentro del mundo editorial, pero era el empezando a ser y sentirme de aquí), pero único premio que veía en los escaparates de nací en Lleida y mi familia y algunos amigos las librerías). También he soñado con pintar aún siguen ahí, así que aún Laia: Los días que nos cuadros y ser cantante, voy de vez en cuando. Me todo ello relacionado con separan está funcionando siento un poco de todas el mundo del arte. muy bien, a la gente le está partes. Pero para llegar a este gustando mucho… La verdad punto he trabajado en ANABEL: Yo vengo del es que estoy sorprendida y muchos sitios (camarera, mundo del teatro. Soy emocionada a partes iguales en el campo recogiendo actriz de teatro infantil, y tomates y lechugas, junto a mi pareja, nos dedicamos a dramatizar haciendo encuestas, limpiadora en un hotel, cuentos populares. Desde pequeña me han dando clases de teatro y de yoga, comercial, fascinado las letras, ya fueran leídas, escritas peón de almacén…). Todas estas experiencias o habladas. Soy soñadora por naturaleza las he trasladado a mis novelas. y siempre estoy imaginando historias que puedo trasladar al papel. OTR: ¿Qué tipo de lecturas os causan más Sin embargo, hasta que no cumplí 35 años placer? no me decidí a escribir, y todo gracias a una L: Aquellas que siguen conmigo después novela que leí de un amigo. de haberlas terminado, sea por lo que sea: porque me han emocionado, porque me han OTR: A lo largo de la infancia ¿cuál fue vuestro enseñado algo que no sabía o me han hecho sueño? ¿Siempre quisisteis ser escritoras pensar… o soñabais con ser astronauta, dibujante, premio Nobel..? A: Me gusta leer todas aquellas novelas que L: Yo siempre quise ser escritora, aunque me arrancan cualquier tipo de emoción, ya también pasé por la época de la arqueología sea tristeza, alegría o pasión. Y me da igual (y aún tengo ese gusanillo, sinceramente). el género. He leído novelas infantiles que me Siempre he tenido bastante claro que quería han emocionado y novelas adultas que han dedicarme a la literatura. pasado sin pena ni gloria por mis manos. A: Yo siempre he querido ser actriz y escritora,

OTR: Como blogueras… ¿Cómo pensáis que


están o van a funcionar vuestras obras? L: Por ahora, Los días que nos separan está funcionando muy bien, a la gente le está gustando mucho… La verdad es que estoy sorprendida y emocionada a partes iguales. Espero que siga por el mismo camino.

Supongo que por eso me dijo que participara en el concurso de relatos que organizaba la biblioteca por Navidad. Me presenté con un relato sobre un pastorcillo demasiado vago para ir a ver al niño Jesús. Gané el segundo premio, pero obviamente jamás se publicó en ninguna parte.

A: Yo espero y deseo que funcionen muy bien. Ambas novelas tocan temas muy diferentes A: La primera novela que escribí fue una y las pueden leer desde historia que estuvo a adolescentes hasta adultos. Anabel: Como lectora y autora punto de publicarse en la Como autora, una siempre no me gusta estar metida en línea escolar de Destino espera que sus novelas Juvenil y era de género polémicas pasen por muchas manos y juvenil fantástico. Era que gusten. No me importaría ir a clubs de una historia que sucedía entre Valencia y un lectura para hablar de mis novelas. No hay mundo paralelo. De momento no ha visto la nada que me guste más como autora, una vez luz, pero con la perspectiva que da el tiempo que la novela está en la calle, que hablar con opino que le falta mucho trabajo; quizá algún los lectores de sus impresiones. día me decida a reescribirla. OTR: ¿Creéis en aquello de “que hablen de mi libro, aunque sea mal”? L: Hombre… ¡Prefiero que hablen bien de mi libro! No me importa que haya críticas negativas (obviamente no le va a gustar a todo el mundo), pero tampoco me gustaría un éxito como el de 50 shades, que a pesar del éxito, la mayoría de gente lo odia… Creo que en casos así, te conviertes en “vendedor” de tus historias, más que en escritor. La literatura tiene que basarse en la calidad, creo yo. A: No me gusta que se hable mal de una novela que he escrito. En algún momento puede crear expectación y puede hacer que se venda algún ejemplar más, pero yo como lectora y como autora no me gusta estar metida en polémicas. OTR: ¿Cuándo escribisteis vuestra primera historia? ¿De qué iba? ¿Ha visto la luz? L: Escribí mi primera historia cuando tenía 8 años. Solía ir a la biblioteca de mi pueblo cada semana. Cogía tres libros a la semana y llegó un punto en el que incluso tuve que pedirle a la bibliotecaria que me dejara coger más porque se me terminaban antes de acabar la semana.

L: La documentación ha sido bastante exhaustiva. Me he basado en libros de la biblioteca de mi universidad (creo que la saqueé un poco), en películas, otros libros, series de televisión… E incluso los apuntes de algunas asignaturas de la carrera. Me ha costado porque quería escribir sobre una época de la que apenas conocía nada. A: Cada novela tiene un proceso de investigación diferente. Por ejemplo, en Ojos azules en Kabul tuve que documentarme, entre otras cosas, sobre la cultura de la mujer islámica, sobre el tema de adopciones y sobre la base militar que hay en Kabul. Sin embargo, para Como desees me tocó buscar frases de películas para darle coherencia al personaje de Niko. Además, como el asesino

OTR: ¿Crees que tus estudios de periodismo Laia o tu vocación de actriz Anabel han contribuido de algún modo a alimentar vuestra imaginación hasta llenar las páginas de una de vuestras novelas? L: Lo que me ha aportado el periodismo es rigor y claridad a la hora de escribir. Al tener que redactar textos periodísticos, mi forma de narrar ficción ha variado y creo que eso se nota entre Los días que nos separan y la novela anterior. Sí ha influido en que he estudiado la vida social y comunicativa, así como la historia, de la Catalunya de los últimos siglos y eso, evidentemente, se ve reflejado en la novela. A: Para mí sí que es importante haber llegado al mundo de la literatura a través del mundo del teatro. Para un actor es fundamental entender al personaje que representa y justificar sus actos dentro de la obra que se representa. Me gusta mucho trabajar en la psicología de los personajes, porque es lo que llevo haciendo desde hace más de 20 años. OTR: ¿Cuál ha sido vuestra preparación e investigación previa para escribir las obras?

L: Como decía Einstein, “cuando la inspiración llegue, que me pille trabajando”. Sí hay momentos en que parece que la novela avance sola o que vienen miles de buenas ideas, pero te aseguro que los momentos “chispazo” de las musas nacen del trabajo y de pensar mucho. A: Creo que era Picasso quien decía algo así como: “Que la inspiración me pille trabajando”. Por lo tanto yo soy de las que piensa que la mejor inspiración consiste en trabajar duro y no esperar a que surjan las ideas. Soy una autora de brújula, sé lo que quiero contar en cada historia. Tengo libretas llenas de anotaciones, de creación de personajes, de frases que se me ocurren y de posibles escenas. Todos los días procuro escribir algo, aunque sean unas frases. Soy muy constante. OTR: ¿Consideráis que existe igualdad literaria entre hombres y mujeres? Es decir, ¿le cuesta lo mismo publicar a un hombre? ¿Le puede apoyar más la editorial por el hecho de su género y tener el “fenómeno fan” de su parte? L: Es algo en lo que nunca he pensado, ni he creído que por ser mujer tuviera más o menos oportunidades que un hombre. No creo que influya. Hay muchos otros factores en los que fijarse a nivel editorial antes que el sexo del escritor.

en serie va dejando citas bíblicas, tuve que leer pasajes enteros de la Biblia. OTR: La inspiración… ¿Existe?

A: ¿Consideráis que existe igualdad literaria entre hombres y mujeres? Es decir, ¿le cuesta lo mismo publicar a un hombre? ¿Le puede apoyar más la editorial por el hecho de su género y tener el “fenómeno fan” de su parte? Es algo en lo que nunca he pensado, ni he creído que por ser mujer tuviera más o menos oportunidades que un hombre. No creo que influya. Hay muchos otros factores en los que fijarse a nivel editorial antes que el sexo del escritor.


me sale por la boca. Me tuve que sentar en una silla porque me temblaban las rodillas. Me puse tan nerviosa que terminé llorando. No acababa de creérmelo y le pregunté varias veces si era cierto. Al final la vida siempre me sorprende.

CUESTIONARIO ANABEL. Ciudad: Águilas Color: Rojo Sabor: La tarta de manzana de mi madre Olor: El de mis dos chicos Mar o Montaña: Según el momento Canción: Cheek to Cheek Sueño: Liberarme de mis miedos Libro: Orgullo y Prejuicio Animal: Urraca Té o café: Té con leche

OTR: ¿Cómo se afronta la novela posterior tras un galardón? Hay grandes expectativas en vosotras, ¿qué nos podéis contar L: Pues creo que al principio había curiosidad por saber cómo sería la novela. A medida que han ido saliendo reseñas creo que las expectativas han subido bastante, porque la verdad es que las opiniones están siendo más que positivas. Pero tampoco creo que las expectativas estén puestas en mí, sino en la novela.

OTR: ¿Cómo recibisteis la noticia del premio? ¿Qué o quién os vino a la cabeza? L: Me llamó Miriam Malagrida, la editora de Neo. Creo que la primera persona que me vino a la cabeza fue Cristina G. Leitón (o Andvari, del blog Palabras como souvenir), porque estuvo ahí durante todo el proceso de escritura de la novela y también es un poco suya. Y mis padres, por supuesto, que estaban tan o más nerviosos que yo por saber el resultado. A: Nunca tuve claro que Como desees encajara del todo en el PEJR porque, a pesar de ser una novela romántica, tiene elementos algo oscuros. No tenía muy claro dónde podría encajar esta novela, pero me apetecía contar esta historia aunque fuera muy difícil de colocarla después. Cuando recibí la llamada de la editora, después de tener cuatro llamadas perdidas, pensé que era por cuestión de trabajo. En el momento en que me dijo que era Gemma Xiol, editora de Montena, el corazón casi se

A: En mi caso llevo una novela a medias, por lo que yo sigo haciendo lo mismo que antes de ganar el premio. Yo nunca dejo de escribir y escribo lo que me apetece. Me da un poco igual las modas. Yo espero dar muy pronto una noticia con respecto a esta novela. Me encanta cómo está quedando. OTR: Cuándo y con que editorial publicáis en breve. L: Por ahora estoy centrada las prácticas que estoy haciendo en La Vanguardia y en terminar la carrera (¡sólo me quedan tres meses!), así que la publicación de un nuevo libro tendrá que esperar un poco. A: Publico con Neo Plataforma Ojos azules en Kabul a finales de abril y el 23 de mayo con Ellas Montena Como desees. OTR: ¿Cuál es tu vuestro personaje más querido? ¿Por qué motivo? L: Creo que no puedo elegir. Me he enamorado de Víctor a medida que iba escribiendo, pero Marina tiene una fortaleza, aunque no sea evidente, que me encanta. Supongo que son mis favoritos porque son la fuerza de la novela, pero no puedo dejar de lado a Abril

con sus momentos de locura, la cotilla de la señora Emilia o la frescura de Mario. Todos tienen algo especial. Elegir uno sería como decir a qué hijo quieres más. A: Creo que me quedo con Bahar, con la madre de Saira, la protagonista de Ojos azules en Kabul. No puedo explicar el motivo porque sería soltar un spoiler, pero como madre me siento en deuda con esta mujer. También hay un personaje de mi primera novela, Hectiria, una mujer que se levanta una y mil veces por más golpes que le dé la vida. No hay nada que pueda con ella. Yo he tocado fondo muchas veces y me he vuelto a levantar. Espero que nunca me fallen las fuerzas como le pasa a Hectiria.

CUESTIONARIO LAIA. Ciudad: Barcelona. Aunque si me pides un país, Islandia. Color: Violeta Sabor: Dulce Olor: Dulce Mar o Montaña: Montaña Canción: ¿SÓLO UNA? Bueno, pues ”Si Peter Pan viniera”, de Ismael Serrano. Sueño: Dar la vuelta al mundo. Libro: Orgullo y Prejuicio Animal: Cría de pingüino imperial. Té o café: Té


Anabel Botella

OTR: ¿Crees que la maternidad ha influido de algún modo en tu visión de la literatura? ANABEL: Mi visión de la literatura sigue siendo la misma como cuando era pequeña. Me sigue fascinando leer historias y me gusta mucho contarlas (empecé a contarlas encima de un escenario y ahora plasmo todas las historias que me he imaginado desde pequeña en papel). Lo que sí que es cierto es que a partir de mi maternidad, con 35 años, decidí cumplir el sueño de escribir mis propias historias. Al igual que soy muy protectora con mi hijo, al que adoro y con el que mantengo una relación muy especial, también traslado esta relación a mis historias. Desde pequeña me imaginaba cómo sería como madre y qué hijo me gustaría

tener. Mi sueño se hizo realidad cuando Ian llegó a nuestras vidas. También me imaginaba cómo sería trasladar todas las historias que me imaginaba al papel, y de momento todas tienen su importancia. Hay algunas peores y otras mejores, aunque todas me han enseñado algo. A todas las quieres por igual. OTR: ¿Consideras atrevida “Ojos azules en Kabul” al abordar el tabú de la mujer islámica? A: No, no considero atrevido hablar de la mujer islámica porque no cuento nada que no sea cierto. En realidad, esta novela no se centra solo en el papel de la mujer islámica y el mundo islámico, esta historia es mucho más que esto. Mi idea era contar cómo sería la vida de una mujer, que en occidente no llamara la atención por su aspecto, en un país como Afganistán. Ojos azules en Kabul es una historia de superación y un grito de esperanza hacia las mujeres que sufren en silencio. No quería hacer una novela moralizadora. Prefiero que sea el lector quien saque sus propias conclusiones y que reflexione sobre qué podemos cambiar ante las injusticias. Para mí era mucho más importante contar el viaje de una niña-adolescente que ha sufrido un maltrato, que centrarme en el hecho de que fuera musulmana. De hecho, soy de la opinión de que hay maltratadores en todas las culturas, aunque siempre sabemos más de los fanáticos que de aquellos que respetan a la mujer. En Ojos azules en Kabul se ven los dos polos opuestos, hombres que tratan con respeto a la mujer y hombres que abusan de ellas. OTR: ¿Qué es lo que más te gusta de Saira? A: Saira es la voz de miles de mujeres que sueñan con una segunda oportunidad, que no se resignan con el papel que les ha tocado vivir. Saira es una niña dulce, inocente y muy valiente que se enfrenta con los pocos medios que tiene al mundo que la rodea. Tiene ocho años y aún no es muy consciente de la realidad en la que vive. El lector sabe perfectamente qué es lo que está pasando, pero no así esta

niña. En la segunda parte de la novela Saira tiene dieciséis años y la acción transcurre en Valencia, donde vivirá otras experiencias que la harán madurar. El cómo llega a España es tan apasionante que prefiero que sea el lector quien descubra esta historia. A mí me emocionó contarla.

OTR: La portada de Neo está teniendo una acogida maravillosa, ¿te lo esperabas? A: Desde mi primera novela, Ángeles desterrados, he tenido mucha suerte con las portadas. Mi editora, Miriam Malagrida, me mostró cinco ideas que había trabajado Lola Rodríguez. Después de estudiar todas las posibilidades todos coincidimos en la que imagen que le iba como anillo al dedo era justamente esta. La verdad es que nos enamoró a todo el equipo de Neo Plataforma. Por otra parte, sabía que esta imagen de chica desamparada iba a enamorar, porque Lola Rodríguez sabe captar muy bien la esencia de las historias a las que abre paso con sus portadas. OTR: Poco se sabe de “Como Desees” obra ganadora del Ellas-Juvenil Romántica, ¿Qué nos puedes decir? A: Como desees es una historia que escribí este verano y que tenía muy claro qué quería contar. Con cada historia que escribo me marco un reto, y con esta no iba a ser diferente. Quería contar una historia de amor mezclando elementos de novela negra y de suspense. Desde el principio me lo pasé muy

bien con los dos protagonistas, me reía con las contestaciones, sobre todo con las Niko, que es un friki del cine. Siempre tiene una frase de película en los labios. Sin embargo, Emma, a pesar de ser la protagonista, fue la que me fue sorprendiendo conforme iba escribiendo la novela, porque es todo lo valiente que no soy yo. Ojalá tuviera la misma sangre fría para enfrentarme a las circunstancias como lo hace ella. Esta es una historia muy fresca y romántica. Tiene elementos un poco oscuros, porque hay un asesino en serie que está dispuesto a acabar con la paz de un tranquilo pueblo de montaña. Si alguien está esperando una novela muy edulcorada está equivocado. Hay escenas subidas de tono, pero no es una relación empalagosa. OTR: Se ha comparado la historia de Niko y Emma con el famoso juego “Cluedo” ¿Qué opinas? A: La gente que se la ha leído iba muy despistada con respecto a quien era realmente el asesino. En ocasiones, muchos me decían que el asesino estaba muy claro desde el principio, pero luego cambiaban de opinión cuando seguían leyendo. Casi todos mis lectores cero no descubrieron al asesino hasta el final de la novela, con lo que puedo sentirme orgullosa de haber escrito una novela romántica con toques de suspense, y que haya salido mejor de lo que esperaba. OTR: Después de tantos años persiguiendo el sueño de publicar –que ya conseguiste con “Ángeles Desterrados” ¿Cómo te sientes publicando a pares? A: Estoy alucinando y a la vez tengo un poco de miedo porque quiero que ambas novelas tengan su espacio en las estanterías de los lectores. Las dos son muy importantes para mí, aunque por distintas razones. En Ojos azules en Kabul desnudé mi alma contando la historia de Saira, y en Como desees fue la primera toma de contacto con el género de novela negra mezclado con la romántica.


Laia Soler

OTR: Los días que nos separan” ha recibido elogios tales como “asombroso debut… por la elaborada magia que emana esta novela” ¿Cómo te sientes al respecto? L: Un poco abrumada. Todos los días me llegan mensajes agradeciendo que haya escrito esa novela y me dejan sin palabras. No sé qué decir, literalmente. ¡Soy yo quien tengo que dar las gracias a los lectores por darme una oportunidad! Cuando terminé Los días que nos separan, tenía mucho miedo. A mí me había enamorado escribirla, pero sabía que era un poco “rara”. El tema histórico no está muy presente ahora mismo en la literatura juvenil y no sabía si podría encajar en alguna parte, si gustaría… Por eso me ha sorprendido la acogida. Recibir esas críticas por parte de tantas personas es como si me dijeran: “¿Ves? Sirves para la literatura”. Me da fuerzas para seguir escribiendo. OTR: Cuéntanos –en la medida de lo posiblela importancia de Peter Pan en tu obra. L: Tiene más importancia incluso de lo que parece. De hecho, elegí la primera década del siglo XX porque es cuando se publica Peter Pan y quería que apareciera en la historia. Los protagonistas se conocen cuando van a coger este libro en la biblioteca y desde ese

momento, la novela está llena de guiños, ya sea en frases, actitudes… Además, la novela también surgió del miedo a crecer. De algún modo, Marina y Abril han tenido que hacerlo antes de lo que les tocaría, pero a la vez siguen siendo unas niñas. OTR: En tu texto se alaba la clara diferencia entre la narración de las dos épocas ¿Cómo la has trabajado? L: Quise mostrar la diferencia a través del cambio del punto de vista narrativo. Elegí la primera persona para la historia de Marina porque Abril la vive desde su punto de vista a través de los sueños, así que era lo más lógico. El lector puede sentirse como si fuera Abril, como si también él estuviera viviéndolo en primera persona. Y esa parte, además, está narrada en presente, porque cuando sueñas vives en presente, como si lo que tienes en la cabeza estuviera sucediendo en el momento. Para la parte de Abril, escogí la tercera persona y el pasado para alejar un poco la narración y diferenciarla con la trama de Marina. No quería confundir al lector. OTR: Hasta el momento no he encontrado una reseña negativa de tu novela, ¿cuál crees que es motivo? L: Sí las ha habido, pero sí es verdad que la gran mayoría son positivas. Como he leído por ahí, creo que gusta porque es una historia sincera y llena de magia. Yo he escrito lo que sentía, he escrito la novela que a mí me hubiera gustado leer. No me he privado de nada, ni he pensado en qué vende o qué deja de vender. Supongo que eso se nota, porque es una novela sincera y personal, y el lector lo valora. OTR: ¿Consideras que tu obra es una carta de amor a la Barcelona de principios de siglo? L: Totalmente. Yo apenas la conocía y ahora estoy enamorada de la época. Barcelona es una ciudad preciosa, llena de historia, llena de secretos y anécdotas. Hay muchas cosas por descubrir y conocer y una de ellas es cómo era hace un siglo.

E

n este número iba a hablar yo de un ilustrador que me pareciera imprescindible. Solo hay un pequeño problema: ¿Soy la persona adecuada? Aunque soy un gran apasionado del cómic, las artes plásticas en general nunca han suscitado especialmente mi interés. La propuesta me ha hecho reflexionar sobre algo que muchas veces se presta a confusión: ¿Es lo mismo un dibujante que un ilustrador? ¿El autor de un buen cómic es, necesariamente, un buen ilustrador? ¿Por qué la mayoría de ilustradores conocidos no hacen cómic? Podríamos llenar miles de páginas sobre este tema. Pero ese no es el objeto de este artículo. Me voy a limitar a exponer mi humilde opinión. A mediados de los 80, cuando yo empezaba a interesarme por los cómics más allá de la historieta infantil, empezó a hablarse mucho de El Mercenario de Vicente Segrelles. Este era un veterano ilustrador que irrumpió con una obra hiperrealista realizada al óleo. El impacto visual que causó en aquellos años fue enorme. Otro gran nombre de la ilustración que dedicó tiempo al cómic en aquellos años fue Ceesepe, nombre muy ligado a La Movida, a quien conocí a través de sus colaboraciones en la revista El Víbora. Debo decir que si bien la calidad artística y gráfica de ambos autores era algo fuera de discusión, su obra como historietistas nunca llegó a atraparme. Por otro lado hay obras que pueden provocar la impresión en un primer acercamiento de tener un dibujo descuidado o de estilo sucio, “feo” incluso (por ejemplo From Hell de Eddie Campbell y Alan Moore, las primeras aventuras de The Sandman o la obra de Édika), o bien naïf (como Persépolis de Marjane Satrapi), por citar solo algunas de las obras sobre las que he oído o leído en alguna ocasión reproches en esa línea y que a mí me han parecido, en diferentes grados, fascinantes, apasionantes e imprescindibles.

Juanjo Grau

DIBUJAR,

ILUSTRAR, NARRAR

¿Por qué pasa eso? Como en todo, habrá opiniones para todos los gustos. A mí el comic me ha atraído como la literatura o el cine: Por las historias, los personajes, la capacidad de evocación o de transgresión. El dibujo (como la fotografía o la luz en el cine) solo es un aspecto más. Y en muchos casos, cuando le das una oportunidad a la obra, la opción estética elegida suele revelarse como la más acertada para transmitir las sensaciones que las obras buscan. Pero el guión (el escritor) es el que puede, y suele, marcar la diferencia. De todas formas, conozco la obra de algunos ilustradores, claro. Soy muy fan de La obra de John Howe y Alan Lee en torno a El Señor de los Anillos, y sobre la que trabajaron los creadores de la trilogía cinematográfica, las ilustraciones y portadas de Corominas para el universo de Canción de Hielo y Fuego, las portadas de Alejandro Colucci para la Línea Z de Dolmen Editorial, o los portafolios del gran Manara, de quien hablé en el anterior número y que es un ejemplo de gran ilustrador y genial historietista.


Patricia Madrid

P

risioneros de Zenda es, en esencia, el binomio maravilloso que forman Marías y Olivares. Desde que cayera en mis manos El silencio se mueve he querido volver a verlos juntos. De mi predilección por Fernando sois todos conocedores, el hallazgo sin embargo fue Javier, que me maravilló con esas ilustraciones de otra época; que usan el color sin medida y que son, por lo absurdas, maravillosas. En la edición que nos trae SM —increíblemente trabajada y fantástica— diferenciaremos cada historia claramente por el color del papel, el predominante en la primera

es el azul, el azul del mar de los piratas, filibusteros y bandidos, el azul de Perrosangre. En la segunda predominará el rojo, el rojo de la sangre de los infectados y apestados, la sangre de los humanos y la sangre de todo aquel que queda “con vida”. Y así sucesivamente hasta completar las dos que faltan. Creo que ambos autores todavía no son conscientes del enorme potencial que poseen como tándem. Sin grandes ínfulas, con relatos claros e impactantes y con ilustraciones visualmente toscas saben llegar de manera inigualable al lector. Así mismo cuando Olivares se encargó de la parte visual de una de las ediciones de “Cuento de Navidad”

su cometido no dejó indiferente, o adoras al autor o detestas toda la extensión de su trabajo. Y yo soy sin duda de la primera opinión. Como os decía, se reúnen cuatro historias –una inédita- de aventuras. “La redención del pirata Perrosangre”, “El ángel de las noches muertas”, “El preso de la cárcel del olvido” y “Xect y las sombras” forman este interesante compendio de narraciones. Pero ¿Qué es prisioneros de Zenda? Es, sin mayores florituras un homenaje a las aventuras. Un vasallaje que hacen los autores a las historias clásicas de su niñez, a las que les convirtieron en lo que son y les hicieron amar la literatura.


Juanjo Grau

“En esta vida no te puedes fiar ni de un fiambre”

E

n esta ocasión traigo un producto nacional aprovechando que el cine ha vuelto a poner de moda la figura del gánster y su época dorada, los años 30. Se trata de TORPEDO 1936, obra del guionista Enrique Sánchez Abulí y el dibujante Jordi Bernet, que sustituyó a Álex Toth, a quien le encargaron la obra inicialmente y que abandonó, tras dos entregas, al no sentirse cómodo con el cinismo y la violencia del personaje. Se publicó originalmente en la revista Creepy, aunque posteriormente apareció en varias cabeceras de la época, como Thriller, Comix Internacional, Totem el comix, Co & Co o Viñetas (menuda época, ¿eh?). Son relatos cortos, típico de muchas series de la época, lo que también hace muy fácil y cómoda su lectura. Luca Torelli es Torpedo, un asesino a sueldo en el Nueva York de los años 30. Tiene un

compañero, Rascal (cuyos rasgos recuerdan a Edward G. Robinson, en un guiño a uno de los iconos del cine negro clásico), único personaje fijo junto al protagonista. Seguiremos sus aventuras por una ciudad llena de personajes amorales, violentos, tramposos, mentirosos, lúbricos y cínicos, asistiendo a episodios cargados de sangre, dinero sucio y sexo. Son historias de venganza, corrupción, traición y despecho narradas en primera


persona, como no podía ser de otra manera, siguiendo la tradición de los grandes maestros del género. Y con humor, muchísimo humor. Humor negro, por supuesto, tan negro como el género que está homenajeando. Su lectura garantiza grandes dosis de sonrisas y algunas sonoras carcajadas, aunque no están exentos los momentos que pueden hacernos estremecer de horror ante la magnitud del mal que se despliega ante nuestros ojos.

de hoy en día, pero no hay que olvidar que refleja, de forma muy estilizada, un mundo donde las cosas eran muy distintas y que se publicó durante la década de los 80, cuando la dictadura de lo políticamente correcto aún no había causado los estragos a los que hoy asistimos. Si los guiones de Abulí son magníficos ya de por sí, el dibujo de Bernet supone el complemento perfecto. El apartado gráfico

Torpedo no establece vínculos personales. No tiene amigos, ni siquiera Rascal, a quien trata peor que mal. Y respecto a las mujeres, no duda en utilizarlas inmisericordemente, aunque en no pocas ocasiones serán ellas las que acaben dejándole con un palmo de narices. Este aspecto quizá resulte un poco incómodo para ciertos lectores

engancha desde la primera viñeta, con un uso del blanco y negro, de las luces y las sombras, magistral. Es posible encontrarlo hoy tanto en color como en el blanco y negro original, aunque recomiendo que si no habéis leído nada de él, lo conozcáis en blanco y negro. Espero que os haga disfrutar tanto como hizo conmigo.

Como lectora y como escritora de literatura juvenil voy a intentar dar unas cuantas razones por las se debe cuidar este tipo de novelas por parte de todos los implicados en el mercado editorial. Son muchas las ocasiones en las que me encuentro con la idea de que los autores de literatura juvenil son escritores de segunda categoría. La sensación es como si tuviésemos que pedir permiso para escribir un tipo de novelas para un público muy específico, cuando muchas de estas obras van dirigidas a un público más amplio. Siendo sincera estoy disfrutando como nunca de la gran variedad de oferta que hay en el mercado y de las buenas historias que se escriben. Conociendo bastante el catálogo que hay en el mercado editorial, advierto que las novelas juveniles son más transgresoras que las obras que se publican en narrativa adulta. Aunque haya quien piense que los temas que se tratan dentro de este género no llegan a ser tan serios como los que se abordan en una novela sobre la guerra civil española o sobre el holocausto nazi, por poner dos ejemplos, no suscribo esta afirmación. Soy de la opinión de que hablar sobre los problemas de los adolescentes es muy válido, porque durante la adolescencia se asentará la personalidad del adulto que llegará a ser. ¿Es esto trivial? Una ventaja que tenemos los autores de juvenil es que los lectores de este género son tan entusiastas que, si les gusta la novela que están leyendo, lo proclamarán a los cuatro vientos y harán todo lo posible para compartir esta lectura con el resto de sus amigos. Porque vamos a ver, ¿cuántos lectores aportó Harry Potter o la saga Crepúsculo a la literatura? ¿Cuántos chavales y no tan chavales se aficionaron a la lectura gracias a estas novelas? Vamos a valorar este género como se merece y vamos a mimarlo, porque en gran medida en él se halla la cantera de lectores del futuro.

Anabel Botella

La literatura juvenil también puede ser de calidad


EL AUTOR: Michael Crichton, heraldo de la ciencia ficción

Santi Ramos

L

a ciencia ficción (Sci-Fi) es un género que siempre ha sabido despertar el interés de los amantes de las grandes historias. La literatura, el cine, los cómics o los videojuegos, nos han obsequiado con grandísimas obras, que no por hablarnos de mundos imaginarios o metrópolis futuristas están exentas de calidad. Son innumerables los ejemplos de extraordinaria maestría con los que este a veces marginado género (injustamente, pues nos enfrenta como ninguno directamente a las terribles consecuencias de los actos del ser humano) nos ha deleitado. Por todos son conocidas las inmortales distopías literarias de Orwell o Huxley o la saga Fundación de Asimov, por citar algunas de

las más populares. Igualmente, eminentes clásicos se han adentrado en el género de forma abrumadora y decisiva, y ahí tenemos a colosos de la talla de H. G. Wells, Conan Doyle o Jules Verne, que nos legaron joyas intemporales y recordadas por todos. La principal y más visible, pero no por ello más importante ni la única, característica de la llamada ciencia ficción es la búsqueda e imaginación continua de un futuro, de colocar al ser humano en tesituras quizás anheladas por él mismo, y casi todas las obras —sobre todo las actuales— de este género se enmarcan, como he dicho, en mundos fantásticos, futuristas, poblados de robots, tecnología, sociedades perfectas y

mecanizadas, planetas del espacio profundo y epopeyas galácticas, pese a que para tratarse de ciencia ficción esto no es estrictamente necesario. Pero no solo eso, sino que la ciencia también tiene cabida (de ahí su nombre, lógicamente) pero no de forma tan preeminente como debiera. Desde un punto de vista analítico, una de las mayores trabas de las que adolece este género, es la falta de creadores que realmente nos hablen de ciencia, que sepan colocar una ficción en un marco eminentemente científico, estudiando y pormenorizando su función en el relato y haciéndola partícipe de él mismo. Si nos fijamos en las grandes historias que atribuimos a este género, son muy pocas las que

realmente abrazan el conocimiento científico como base para crear la ficción, las que se cimentan en una verdadera ciencia, pese a que cumplen en su cometido primordial de convulsionar la conciencia poniendo de manifiesto hasta dónde somos capaces de llegar cuando “jugamos a ser dioses”. Por ello, creo que este género ha demostrado muy pocas veces todas las virtudes que realmente puede ofrecer. Si ha habido recientemente (hablo de final del siglo pasado) un autor digno de enarbolar el estandarte de la verdadera ciencia ficción, la más pura y fiel al término (no al estilo), ese ha sido el estadounidense Michael Crichton (1942-2008). Autor de celebérrimas obras, destacan en su producción libros tan sobresalientes como Congo (1980), Esfera (1987), Parque Jurásico (1992), El mundo perdido (1995), Rescate en el tiempo (1999) o Estado de miedo (2004). Sus novelas son una magistral muestra de cómo la ciencia puesta al servicio de la literatura pude dar resultados brillantes. La mayoría de sus trabajos han sido traslados al cine de forma desastrosa, y salvo Devoradores de cadáveres (1976), con una magnífica réplica con El guerrero número 13 (The 13th warrior, John McTiernan, 1999), poco se puede salvar del desastre; ni siquiera el ínclito Spielberg consiguió hacer algo decente con los portentosos Parque Jurásico y El mundo perdido. Crichton sí sabe manejar la base que toda obra de ciencia ficción debería tener. Sus trabajos que han transitado por este estilo parten de una premisa —el planteamiento— que es explicada al detalle, con datos,

con leyes (pero evidentemente maquillándolas para su adecuado uso), alejada de la aporía, con un componente científico de un rigor sorprendente, que llega a resultar incluso didáctico, para desarrollar el nudo de la narración por caminos más convencionales y arquetípicos, pero igualmente de forma abrumadora. Pero no sólo de la precisión científica emana la maestría de sus novelas, porque el escritor estadounidense

consigue epatar al lector imprimiendo a su narración un componente aventurero extraordinario, trepidante, podríamos decir, todo ello, poniendo de relieve lo terrible de lo que es capaz el hombre, verdadera base de la ciencia ficción. Y es que casi toda su obra raya a gran altura, sus páginas rebosan documentación científica, aventura, terror, tensión, y sobre todo una terrible visión del poder de la ciencia, en un conjunto que llevará a los que se acerquen a su obra casi al paroxismo. Pocos autores son capaces de ofrecer experiencias tan ciclópeas, intensas y arrolladoras como lo hace Michael Crichton, un escritor que ya es leyenda.


Nuestra redacción al completo PATRICIA MADRID: La parisina, nacida de polvo de estrellas y letras a

porrillo. Es una valenciana de corazón rebelde que ama la literatura más que a nada y desde bien pequeñita escribe historias inverosímiles que pronto verán la luz. Redactora durante varios años de la publicación en papel Melic. MAITE BELDA: Llegué al mundo una tarde calurosa de

1982 y soy una enamorada de las palabras. Las cazo desde hace un año en mi blog. Estudiante por vocación, hacedora de haikus y adicta a los sueños que no mueren al amanecer. Cuando no estoy leyendo o escribiendo, paso el tiempo haciendo fotografías, cocinando deliciosos brownies para mis amigos y soñando con novelas de final feliz. PS. ¡Ah, soy una chica Jane Eyre! ANABEL BOTELLA: Nací a principio de diciembre de 1970. Amo las letras

desde que recuerdo. Soy lectora, actriz y escritora. Me apasiona el rojo porque me da vida. Sueño con un mundo más justo. Adoro el silencio. Me gusta disfrutar de la comida, de un buen postre y siempre hay una taza de té en mi mesa de trabajo. Sigo enamorada del mismo chico desde hace más de 18 años y estoy orgullosa de mi hijo. CRIS G. LEITÓN: Nacida un miércoles del último año capicúa del pasado

siglo (¡y milenio!). Una Tauro con veintitantas primaveras a sus espaldas. Ser bajita me permite tener otra perspectiva del mundo. Mato el tiempo en la universidad sumergida en dos filologías mientras pienso en mis historias sin escribir. ¿Bloguera? ¡La duda ofende, oiga! LAIA SOLER: Me caí dentro de una madriguera siguiendo el camino de

baldosas amarillas y aterricé en Nunca Jamás. En mi tiempo libre creo universos de tinta y cazo estrellas más allá de Reykjavík. Enamorada de las palabras, Peter Pan, el color lila, las sonrisas, Jane Austen, la música, la luna y las auroras boreales. Viajera de corazón, futura periodista y actual bloguera.

SORAYA A. ZAFRA: A veces pienso que estoy hecha de libros. Chocolate,

amarillo, vestidos, besos. Nací en el Mediterráneo, soy hija del verano y mi hogar es el mar. Cerveza, amigos. Quiero tener mil profesiones y en todas ellas me acompañará la lengua. Autoestima, familia. Además soy una fiera guerrera que ha conquistado el inglés y se halla en plena campaña contra el alemán. 22, Leo.

ALICIA ROJO: Clienta habitual del vuelo directo Valencia-País de Nunca

Jamás; dame un libro y viajaré hasta donde las páginas me lleven. A pesar de mi juventud (y es que la edad es algo que intento esconder aunque sea un secreto a voces por estos lares), me gusta pensar que ya he hecho bastante camino. Sin embargo, todavía voy por el principio y afortunadamente no tengo un destino fijo ni visible. Quien quiera, que se apunte del viaje que está a punto de comenzar.

JUANJO GRAU: Amante de los cómics y del buen hacer, este actor, payaso

y mago (aunque formado como biólogo) es un auténtico descubridor de las rarezas maravillosas más excéntricas. ¿Necesitas una serie? Es tu hombre. ¿Un cómic? Él sabe cuál te conviene. ¿Quieres saber de qué película o serie te suena “Fulanito Pérez”? Te lo dicesin dudar. Un auténtico acumulador de conocimiento inútil sobre cine, series, cómics y cultura pop en general. ANNA LÓPEZ: Soy la niña (ya crecidita) de los Girasoles, la de los

sombreros y los gorritos. Traductora en formación y bloguera a tiempo completo. Soy una amante de los zumos de fruta, los finales felices y los abrazos bien dados. Aunque soy hija de la Ciudad Condal, vivo entre libros y palabras. Gracias a ellos he volado por los cielos del País de Nunca Jamás, estudiado en Hogwarts y veraneado en Pemberley. ¿Mi siguiente aventura? ¡Los libros dirán! SANTI RAMOS: Apasionado de todas las manifestaciones de arte, escribo (o lo intento) porque es el mayor acto de liberación del alma, la más fiel expresión del pensamiento y una de las más nobles aspiraciones del ser humano. Admiro a los grandes creadores, a aquellos que son capaces de construir obras capaces de hacernos sentir y pensar, cosa que considero lo más difícil y valioso que puede hacer una persona. Bloguero (o como se diga) en ocasiones, intento escribir, más mal que bien, sobre todo aquello por lo que merece la pena decir unas palabras.

Colaboraciones estelares:

rocío carmona y francesc miralles


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OTR - Abril 2013