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En nuestra práctica docente hemos aprendido que la relación, coordinación, del profesorado con la familia desde el respeto y la voluntad de colaborar,  es imprescindible para que el proceso enseñanzaaprendizaje sea el adecuado.    

    Pero además de ser una constatación que la   experiencia en la educación nos va demostrando,   esta coordinación no es una opción ES UN DEBER de   los maestros/as recogido en el siguiente Decreto:   Decretos Curriculares para la Educación Infantil, Básica y Bachiller en  la Comunidad Autónoma del País Vasco”  Artículo 4  Finalidades.    3.‐ Además la Educación Infantil debe:  a) Promover, en colaboración con las familias, el desarrollo  integral del niño y de la niña mediante su formación y socialización  desde la perspectiva del respeto a sus derechos, su bienestar 


psicofísico y el desarrollo de todas sus potencialidades: afectivas,  senso‐motoras, cognitivas, relacionales y sociales.  Artículo 9.‐ Proyecto Educativo de Centro.  4.‐ Los centros promoverán, asimismo, compromisos con las familias,  con los profesionales y con el propio alumnado en los que se  especifiquen las funciones y actividades que unos y otros se  comprometen a desarrollar para facilitar el proceso educativo.  Artículo 14.‐ Evaluación y Promoción.  3.‐ Las familias recibirán información sobre el proceso de enseñanza y  aprendizaje de sus hijas e hijos, al menos una vez al trimestre.  Artículo 17.‐ Tutoría.  4.‐ El tutor o la tutora mantendrán una relación fluida con la familia  a fin de asegurar la necesaria colaboración de ésta en el proceso de  aprendizaje de los alumnos y alumnas. Esta relación garantizará los  derechos de padres y madres a estar informados sobre el progreso del  aprendizaje e integración socioeducativa de sus hijos e hijas y a  recibir las orientaciones convenientes para colaborar con la escuela  en el proceso educativo.           


Anexo III: Orientaciones metodológicas y para la evaluación  6.‐ LA EDUCACIÓN INFANTIL, UNA TAREA COMPARTIDA.  La adecuada interacción familia‐escuela es otro de los pilares básicos  sobre los que asentar una Educación Infantil de calidad. Ambos  contextos, que tienen su propio protagonismo y sus peculiares  maneras de hacer, comparten el objetivo de ser parte activa en el  desarrollo integral de los niños y las niñas.  La labor educativa empieza siempre en la familia. Educadores y  maestros han de compartir con ella esa responsabilidad,  completando y ampliando las experiencias formativas que niños y  niñas han adquirido en el marco familiar.  Es esencial la comunicación permanente con las familias, así como  establecer cauces y formas de participación de las mismas en la  escuela para posibilitar que los valores educativos y los aprendizajes  lleguen a integrarse sólidamente en la vida infantil.   


DECÁLOGO DE LA BUENA RELACIÓN DEL PROFESORADO CON FAMILIAS DE ALUMNADO TDAH.  Familia y profesorado seremos conscientes de que no vamos a hacer desaparecer el trastorno sino que tendremos que aprender a manejarlo.  Especialmente en estos casos la coordinación entre el profesorado y la familia se hace imprescindible y será una de los ejes del tratamiento del niño/a.  No culpabilizaremos. La relación con la familia se hará desde el respeto mutuo, la comprensión. Tendremos que tener en cuenta que la familia soporta mucha tensión originada por el trastorno en sí, trastornos por ansiedad, depresión, separaciones… son consecuencias bastante habituales en estas familias.

 El profesor/a dará información sobre el trastorno y las asociaciones de familias de afectados que pueden darles asesoramiento y apoyo.


 Se tomarán acuerdos de cómo abordar las conductas disruptivas.  La familia no debe ser una “academia”. El contexto familiar recibe todo el impacto del trastorno en el centro escolar (por ejemplo cuando no termina la tarea la tiene que acabar en casa…) En ambos entornos el familiar y el escolar se trabajarán las habilidades para manejar el trastorno. Este aspecto en el hogar tendrá más relevancia que lo académico.  El centro escolar asumirá las adaptciones necesarias para mejorar el proceso enseñanza-aprendizaje del alumno/a y se informará a la familia sobre las mismas.  Mostrarse optimista, devolver a la familia una imagen positiva del alumno/a recalcando los aspectos positivos del mismo. Tener amplias expectativas sobre lo que el niño/a podará alcanzar.  Hacer partícipes a los padres en el proceso de evaluación, recogiendo su valoración sobre los factores que inciden en el proceso enseñanza-aprendizaje.


A continuación adjunto las indicaciones que D.Jesús Bernal Hernández da sobre la relación escuela-familia. Creo que es una aportación muy interesante a tener en cuenta cuando tenemos en el aula o centro un alumno TDAH. Jesús Bernal Hernández, es Terapeuta Familiar y Maestro Especialista en Pedagogía Terapéutica. Director de Programas de formación En Terapia Familiar del Centro Antheo de Valladolid y Miembro del Equipo de Atención al Alumnado con Trastornos de Conducta de Valladolid. FAMILIA, ESCUELA Y NIÑOS CON TDAH. RELACIONES FUNCIONALES. D. Jesús Bernal Hdez. RELACIÓN ESCUELA‐FAMILIA. ELEMENTOS FUNCIONALES EN LA  RELACIÓN ENTRE AMBOS SISTEMAS.   1. Compromiso incondicional entre ambos sistemas y sus   agentes.   La escuela ayuda, valida y forma parte de la red de apoyo del propio  niño y de su familia INDEPENDIENTEMENTE de lo que hagan el propio  niño y su familia.   Los padres ayudan, validan y forman parte de la red de apoyo de la  escuela INDEPENDIENTEMENTE de lo que hagan los profesores o  algún profesor en particular.  


2. Manejo de las diferencias entre adultos, dejando al niño al   margen.   Cuando surgen dificultades, probablemente frecuentes a lo largo de  toda la escolarización del niño, éstas son manejadas entre adultos,  centrándose en las posibles soluciones. El niño permanece al margen  de este debate, y ningún adulto en el entorno familiar y escolar  entromete al niño, informándole, pidiendo su opinión,  posicionándolo en contra o a favor o implicándolo emocionalmente…   3. Consideración positiva, recíproca, ante el niño y ante los   demás.   El niño recibe estímulo, refuerzo y consideración por lo que él es y  por cosas que hace en las que obtiene un éxito, al margen del  trastorno. Así mismo, los maestros trabajan con los compañeros del  niño con TDAH, con el fin de que éstos también puedan tener una  opinión positiva y válida de su compañero.  4. Si las diferencias son insalvables, tomar decisiones dejando   fuera al niño y preservando lo positivo del colegio y de la familia.   Aun en los circunstancias más difíciles, incluso cuando los padres  puedan decidir cambios en la escolarización de su hijo, la escuela y la  misma familia deberán mantener mensajes de validación de los  sistemas.   5. Conocer y confiar en los recursos generales y servicios especiales  que existen en el entorno, priorizando su uso sobre otros más  lejanos. Si no existen en el Centro, reclamarlos a la administración.  


Los recursos, los profesionales y los servicios, cuanto más próximos al  niño, mejor. No siempre los recursos y los profesionales lejanos son  mejores. El sistema educativo debe proporcionar apoyos suficientes,  si esto no es así, la familia tiene el derecho de reclamarlos por las vías  establecidas.   6. Centrarse en las tareas del ámbito familiar. No interferir en las  funciones propias del contexto escolar, no construir en casa un  “colegio paralelo”.   La escuela trabaja objetivos específicos de aprendizaje, utilizando  metodologías específicas. En casa pueden trabajarse otros objetivos,  utilizando métodos también diferentes. Cada contexto se centra en lo  suyo, sin interferir en lo que el otro contexto hace (esto no significa  no colaborar, ni trabajar objetivos comunes). La escuela no funciona  como una familia paralela, la familia no funciona como una escuela  paralela.   7. Colaborar juntos con el fin de gestionar adecuadamente la  atención de los niños/as con TDAH. Colaborar con otras  instituciones y organismos (médicos, asociativos…)   Familia y escuela generan soluciones en la atención a los niños/as con  TDAH, buscando la colaboración y el compromiso con la red  asistencial médica y con otras entidades de la red local, con el fin  deelaborar PROTOCOLOS COMUNES de actuación para los niños/as  con TDAH.   


8. Fomentar actitudes colaboradoras y de respeto familia‐colegio,  independientemente de lo que haga el otro sistema.  Familia y escuela no tienen más remedio que colaborar juntos. Son  contextos que necesariamente se necesitan para que el niño se  desarrolle, socialice, adquiera la competencia y pueda tener calidad  de vida.  9. Hacer explícitas las muestras de apoyo.  Esto significa que los padres son capaces de expresar el apoyo  incondicional al Centro, al profesorado, a al tutora…mediante  mensajes de agredecimiento, cartas, detalles materiales 


Actuaciones de coordinacio con la familia