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La armonĂ­a se logra cuando elementos aparentemente distintos y contrastantes se juntan para lograr un propĂłsito comĂşn. Al unirse estas fuerzas variadas y opuestas, emergen convertidas en algo superior que beneficia a todos.


La autoestima es la valoración positiva que una persona hace de sí misma. Es el aprecio que nos tenemos y el valor que nos damos a nosotros mismos. Generalmente las personas que nos rodean distinguen nuestras capacidades y características positivas, pero es aún más importante que cada uno conozca sus propias cualidades y limitaciones y se aprenda a querer como es.


La bondad implica tener la disposiciรณn de buscar el bien para los demรกs. Pone en uso la inteligencia, los afectos y hasta el autodominio para controlar pasiones y arranques y tratar de comprender a las demรกs personas y sus necesidades.


La comprensión es un acto generoso porque nos lleva a disculpar y tener confianza en los demás .Es mostrar tolerancia ante los actos o sentimientos de otro, justificándolos y ayudándoles a superar cualquier situación negativa. Es aceptar los actos y sentimientos de los demás como algo natural y es producto de la razón y de pensar en los demás. Una persona comprensiva aprende a escuchar, no hace juicios prematuros, y distingue entre situaciones voluntarias e involuntarias.


Este valor consiste en saber darle la importancia real a cada cosa, jerarquizĂĄndola dentro de nuestras vidas. Si podemos valorar debidamente un bien o un recurso, seguramente evitaremos apegarnos demasiado a ĂŠste. Al no valorar demasiado las cosas materiales y poder desprendernos de ellas, llegaremos a valorar lo humano, lo espiritual.


Si tuviésemos que elegir un sólo valor, probablemente elegiríamos al de empatía como el más importante para los seres humanos. Normalmente, nos preocupamos muchísimo por nosotros mismos, dejándonos guiar por nuestros motivos y ambiciones personales. Sin embargo, las personas más felices son las que se pierden a si mismos dentro de sus sentimientos, pensamientos y aspiraciones por los demás. Para vivir la empatía debemos practicar también la tolerancia y amabilidad, escuchar atentamente las palabras de los demás, no juzgar y abrirnos a sus opiniones y puntos de vista.


Ser fuerte se trata de saber llevar los desafíos que la vida nos pone y superar los obstáculos que van apareciendo sin perder la integridad de cuerpo y alma. La valentía y la fortaleza se evidencian cuando logramos el crecimiento personal y los propósitos positivos que tengamos, a pesar de los obstáculos de la vida. La fortaleza nace de tener una claridad de ideales y de la energía para conservarlos y defenderlos ante cualquier adversidad.


La generosidad implica dar a los demĂĄs, sin esperar recibir nada a cambio. Poner las necesidades de los otros por encima de la conveniencia propia. Es mucho mĂĄs que compartir nuestras pertenencias materiales, significa tambiĂŠn poner nuestras capacidades al servicio de los que nos rodean.


Gratitud consiste en apreciar y dar gracias por lo que los demás hacen por nosotros, y demostrar estos sentimientos ante ellos. Es demostrar la estimación al beneficio que se nos ha hecho e intentar corresponderlo de alguna forma u otra. Es ingenuo pensar que todo lo que tenemos lo hemos conseguido únicamente por esfuerzo propio, y es importante reconocer el apoyo recibido por otras personas en circunstancias determinadas. La gratitud no consiste en pagar un favor con otro igual, sino más bien en mostrar afecto y guardar en la memoria la actitud amable de quien lo hizo. En un plano más amplio, es importante la gratitud por la propia existencia y por las personas que forman parte de nuestras vidas.


La honestidad es una forma de vida en que hay congruencia entre los pensamientos y las acciones de una persona consigo mismo y con los demĂĄs. En lo personal, somos honestos si enfrentamos y asumimos nuestros defectos, intentando superarlos y asĂ­ convertirnos en mejores seres humanos. Se puede ser honesto sin herir a otras personas si evitamos hacer juicios con ligereza.


La independencia es más que poder hacer todo sin necesidad de pedir ayuda a los demás. Consiste en una mezcla de responsabilidades, obligaciones, libertad y autonomía. Es aceptar la responsabilidad moral de formar nuestros propios juicios y no vivir a través de otros.


La integridad es uno de los valores más difíciles de definir. Viene del Latín “integer” que significa “completo”, e implica una compleción derivada de cualidades como la consistencia de carácter y la honestidad. Una persona es considerada íntegra si actúa de acuerdo a sus principios, creencias y valores. Es la cualidad de tener un sentido de honestidad y sinceridad en cuanto a las motivaciones de las propias acciones.


La lealtad implica un compromiso mayor, una obligación que se tiene al haber obtenido algo que consideramos positivo e importante para nosotros, de defender lo que creemos y en quien creemos. Cuando alguien nos da algo bueno (nuestro país, sociedad, familia, amigos, jefe), le debemos mucho más que agradecimiento. La lealtad implica también una relación profunda, no superficial, con alguien o algo. Es estar allí “en las buenas y en las malas”.


El optimismo consiste en encontrar en todo una incitaci贸n para la superaci贸n. El optimismo comprende muchas virtudes, tales como el entusiasmo, el dinamismo, y el emprendimiento ante determinadas circunstancias. Un optimista no es lo mismo que un idealista, ya que el optimista mantiene sus pies plantados sobre tierra firme, enfrentando cualquier dificultad que se le presente con perseverancia y un estado an铆mico muy positivo.


Pasión es la energía que surge de poner más de uno mismo en todo lo que se hace. En otras palabras, es mantenerse fiel a lo que uno es y hacer las cosas que le son naturales a uno, y es esto lo que nos da la energía adicional. Se dice que los antiguos Griegos definían la vida de una persona recién fallecida contestando la pregunta: ¿Tuvo pasión en su vida?


La paz equivale a una serenidad interior. Es guardar la calma ante situaciones difĂ­ciles, detenerse a meditar, ejercer autodominio, paciencia y fortaleza ante los estĂ­mulos negativos exteriores. La paz es una sensaciĂłn agradable de calma y serenidad. Es lograr dominar el nerviosismo y el miedo ante los problemas.


La perseverancia es no darse por vencido cuando el primer esfuerzo por lograr algo no rinde frutos. Es emplear todas las fuerzas físicas o intelectuales de uno mismo para lograr conseguir un propósito. Cuando los logros no se dan fácilmente o rápidamente y se requiere de un gran esfuerzo y constancia, es cuando la perseverancia sale a relucir. El largo camino hacia los logros puede disfrutarse, ya que sirve para darle forma y sentido a cada día de la vida.


La responsabilidad es asumir las consecuencias de nuestra acciones y decisiones. Es cumplir cabalmente con un deber, una obligaci贸n o un compromiso. Dentro de todas las relaciones humanas profundas, existen responsabilidades que no pueden ser ignoradas.


La sencillez implica humildad de corazĂłn y no tener la necesidad de darnos gustos superficiales. Vivimos momentos de gran complejidad y apuros, y es por eso que vale la pena ahondar en el valor de la sencillez y simpleza. Tomarse el tiempo necesario para tratar de simplificar todo lo que sea demasiado complicado es una habilidad de gran utilidad en estos tiempos tan acelerados en que vivimos. Hacerlo sin pretensiones de grandeza es aĂşn mejor. Simplificar nuestras relaciones nos ayuda a vivir sin estrĂŠs; simplificar nuestras labores nos conduce hacia la eficiencia y productividad.


La voluntad se evidencia cada vez que debemos esforzarnos por realizar algo, motivándonos y convenciéndonos a nosotros mismos de su importancia. Es lo que nos mueve con toda intención a realizar cosas aún a pesar de dificultades y contratiempos. Cuando la intención no es suficiente, la voluntad es la que logra que las cosas se hagan.

VALORES Y ANTIVALORES  

Descripción de los valores