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LOS HIJOS DOSSIER DE PRENSA

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El colectivo de cine experimental y documental Los Hijos, compuesto por Javier Fernández Vázquez (Bilbao, 1980), Luis López Carrasco (Murcia, 1981) y Natalia Marín Sancho (Zaragoza, 1982) se funda en 2008. Su trabajo, que alterna el registro documental con la experimentación formal, se ubica en el terreno fronterizo en que se dan cita el cine de vanguardia, la investigación etnográfica y el vídeo arte.

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ÍNDICE

Televisión 5 Prensa especializada 7 Catálogos 19 Prensa nacional 45 Prensa en internet 59

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Televisión

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La Casa Encendida, en La2. (17/03/11) http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-casa-encendida/la-casa-encendida-17-0311/1048286/

Metrópolis – El otro cine, en La2. (27/01/12) http://www.rtve.es/television/20120120/otro-cine/491212.shtml 6


Prensa especializada

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Revista La Tempestad, nº 79.
Julio
–agosto
2011.


   

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Márgenes Arquitectura. Nº
3.
Especial
Costas.


 

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Crónicas desde el festival argentino

Mar del Plata: Arranque a todo gas  Primera de las crónicas desde el festival argentino que se celebra del 17 al 25 de noviembre. Manu Yánez (Argentina) - Fotogramas.es - 19/11/2012

Cuando recibimos la invitación para asistir a la 27ª edición del Festival Internacional  de Cine de Mar del Plata, en Argentina, no nos lo pensamos dos veces: nos echamos la  mochila a la espalda y, alentados por el espíritu de Willy Fog, nos lanzamos a la  aventura. Y así, tras 24 horas de viaje —en ferrocarril, bus, avión y coche a gas—, nos  plantamos en la ciudad‐balneario argentina que acoge el único festival de categoría A  de Latinoamérica. Recibidos con enorme simpatía por el equipo organizativo del evento  y hospedados en el fabuloso e inquietante Gran Hotel Provincial —un mamotreto  arquitectónico con ecos de 'El Resplandor'—, iniciamos nuestra senda por una de las  citas indiscutibles del calendario cinéfilo sudamericano. En la primera de las tres  crónicas que publicaremos desde Mar del Plata, empezamos a desentrañar las claves  del festival a través de LO MÁS… 

… POLÍTICO: Tiene miga lo de irse a la otra punta del planeta a descubrir algunas de las  mejores películas españolas de 2012. De momento, hablaré de algunos cortometrajes  incluidos en la sección España Alterada, dedicada a la heterodoxia del cine español o,  como apuntan los programadores Marcelo Alderete y Cecilia Barrionuevo, “un cine  invisible y secreto que escapa a los cánones de los establecido por la industria y el  público en general”. Destacaré dos grandes piezas. Primero, 'The Silence Between Two  Shots', en la que Lluís Escartín revive la Revolución Egipcia de 2011 a través de los  testimonios de hombres y sobre todo mujeres que participaron en la revuelta. Desde  los márgenes del relato oficial y mediatizado, Escartín concibe la Historia como una  suma de voces disidentes, comprometidas y libres. Y luego está 'Enero, 2012' (o la  apoteosis de Isabel, la Católica), que se convirtió de forma instantánea en mi película  española favorita del año. En 18 torrenciales minutos, el Colectivo Los Hijos construye  un elemental y lúcido acertijo audiovisual. En la banda de sonido, se escucha la robótica  e impersonal megafonía de un bus turístico madrileño que revisa el glorioso pasado  patrio —de los Reyes Católicos a Ramón y Cajal, pasando por Santiago Bernabeu—. Y  mientras, en las imágenes, vemos los rostros de gente “parada” en un bar, leyendo el  periódico o mirando hacia fuera del plano con el gesto afligido. Con la claridad  ensayística de Straub o Godard, Los Hijos, igual que Escartín, nos invitan a desconfiar  del oficialismo: esa voz insensible aficionada a los cantos de sirena, y que sin embargo  permanece muda ante el drama del pueblo: el derribo de su cultura y de los derechos  de sus trabajadores. 

 

http://www.fotogramas.es/Noticias/Mar‐del‐Plata‐Arranque‐a‐todo‐gas/

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Catálogos                                          

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 Distrital. Cine y otros mundos. 2011

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25 Festival de Mar del Plata 2010

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FiD Marseille 2010

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FiD Marseille 2010

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Los límites del cine. Museo Nacional Reina Sofía 2010.

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Prensa nacional

                                     

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El País. EP3. 23/09/2011 47


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REPORTAJE 25 aniversario de los Goya  Forman parte del recambio. Aportan energía nueva a nuestro cine, que hoy  celebra el 25º cumpleaños de los premios Goya. Corren tiempo convulsos, pero  también de ilusión, para la industria de los sueños. ¿De dónde venimos?, ¿adónde  vamos?   ELSA FERNÁNDEZ­SANTOS 13/02/2011  (…) Queda esperanza. Nuevas narrativas, nuevas fronteras entre los géneros... El gallego  Oliver Laxe logró en 2010 el premio de la crítica internacional de la Quincena de  Realizadores de Cannes por Todos sois capitanes, una ficción documental rodada con dos  duros en una escuela en Tánger. Y también el colectivo de cineastas Los Hijos (Natalia  Marín, Javier Fernández y Luis López) logró colocar Los materiales (según se mire  documento, experimento, ficción o investigación) en las listas elaboradas por algunas  webs y revistas de las mejores películas de 2010. Así, mientras Laxe es un nómada  armado con una cámara, que viaja por el valle del Draa, a las puertas del desierto,  habitando los espacios que quiere filmar y telegrafiando su futuro inmediato como quien  narra una incomparable aventura ("Me adentro la semana que viene en el desierto,  únicamente mojar los pies un momentito, no pillo caravana ni nada por el estilo. Estoy  cerrando un guión, quiero filmar a finales del año que viene, principios de 2012. Busco  palmerales"), Los Hijos buscan nuevos horizontes con sus revisiones de "un cine después  del cine". En una de sus primeras películas ‐la miniatura de 9 minutos Ya viene, aguanta,  riégueme, mátame, (2009)‐ este colectivo trabajó a partir de cuatro secuencias icónicas  del cine español. Juntos regresaron a localizaciones originales de El espíritu de la colmena,  Historias del Kronen, La ley del deseo y Amantes para respirar, respetando los encuadres  exactos, las huellas de un cine cuyos espectros se resisten a desaparecer, como con uñas y  dientes también se resisten a dejarnos aquellos cómicos que hace 25 años emprendieron  ese viaje sin retorno a ninguna parte. (…) 

http://www.elpais.com/articulo/cultura/25/aniversario/Goya/elpepucul/20110213elpep ucul_1/Tes 

   

       

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Muerte artística del protagonista  Creadores de varias disciplinas juegan a borrar los personajes de obras conocidas   SERGIO C. FANJUL - Madrid - 20/10/2010 Mientras muchas películas basan su éxito en la presencia de una superestrella, algunos van a la contra y se dedican a rehacer los filmes sin los actores. En su corto Ya viene, aguanta, riégueme, mátame, el colectivo audiovisual Los Hijos (www.loshijos.org) recoge cuatro secuencias emblemáticas del cine patrio (el tren que llega al comienzo de El espíritu de la colmena, el puente de la M-30 en el que se cuelgan los asilvestrados chavales de Historias del Kronen, el basurero regando a Carmen Maura en La ley del deseo, la escena final de Amantes) filmadas sin iluminación, ni edición de sonido... ni actores. Solo se subtitula con los diálogos originales. Así, por ejemplo, se puede leer el texto de Carmen Maura ("¡Riégueme, riégueme!") incitando a un basurero a empaparle aunque lo único que vemos es una anodina pared del cuartel de Conde Duque, Madrid, donde Almodóvar situó la escena. "Los exteriores en el cine español están planificados como si fueran decorados de teatro, muy bien iluminados, muy cuidados", dicen desde el colectivo, "con este vaciado reivindicamos el cuidado por la ubicación geográfica tal como es, que está un poco abandonado". Que se rodase un remake de El bueno, el feo y el malo, el spaghetti western que Sergio Leone estrenó en 1966, no sería nada extraño. Lo raro es que se haya rodado pero sin bueno, sin feo y sin malo. Lo ha hecho el artista Sergio Belinchón (1970), que recorrió de nuevo las localizaciones originales (sobre todo Almería, pero también Madrid y Burgos) y rodó plano por plano la misma película, con el mismo metraje, 2 horas 42 minutos. Eso sí, sin actores: falta el rostro pétreo de Clint Eastwood y la mirada aviesa de Lee Van Cleef, lo único que se ven son los áridos paisajes del muy cinematográfico desierto almeriense y los decorados del poblado far west de Tabernas. Oírse se oye todo: la celebérrima banda sonora de Ennio Morricone, el galopar de caballos fantasma, los diálogos despiadados y esos disparos tronando contra el cielo inmaculado. Se puede ver en la exposición Desplazamientos, en La Casa Encendida de Madrid. Hay precedentes para tanto protagonisticidio: el artista holandés Martijn Hendricks eliminó en 2008 digitalmente las violentas aves de Los pájaros de Hitchcock. Es inquietante ver a los felices estadounidenses de los sesenta revolverse de dolor y terror ante el ataque de la nada. El resultado es propio de los miedos de la guerra fría, se titula Give us our daily terror (algo así como Danos nuestro terror de cada día). Puede verse en YouTube. Y para rizar el rizo, en el libro Garfield minus Garfield (Ballantine Books, 2008) se eliminó al perezoso gato de las tiras, dejando solo a su dueño. Al final resulta, según dicen en el blog que traduce esas tiras al castellano (Garfield sin Garfield), "un cómic muy profundo cuyos temas giran alrededor de la esquizofrenia, el desorden bipolar y el vacío existencial de la vida moderna". Ver a Jon Arbuckle sin su inseparable mascota, hablando solo, dirigiéndose a nadie da un poco de cosa.

http://www.elpais.com/articulo/Tendencias/Muerte/artistica/protagonista/elpeputec/2 0101020elpepitdc_1/Tes   

                 

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Diario de Sevilla. Noticias de Sevilla y su Provincia

El cine después del cine

La colección 'Cahiers du cinéma' del sello Cameo edita 'Los materiales' y 4 cortos más del estimulante colectivo Los Hijos. MANUEL J. LOMBARDO | ACTUALIZADO 15.11.2011 - 07:35 Erice revisitado por Los Hijos en el corto 'El sol en el sol del membrillo'.

Los materiales. Los Hijos. Cameo / Cahiers du cinéma-España - 75 min. - Extras: 4 cortometrajes (30 mins.) - Texto de Asier Aranzubia 12,95 euros Ya es toda una grata anomalía que, de las aulas de la ECAM, cuyo modelo de enseñanza y objetivos pasan por formar a los nuevos émulos amenabarianos que alimenten pronto laprofesión en nuestro cine industrial, haya salido un colectivo tan singular, disidente y reflexivo como Los Hijos, formado por Javier Fernández Vázquez (Bilbao, 1980), Luis López Carrasco (Murcia, 1981) y Natalia Marín Sancho (Zaragoza, 1982). Apadrinados por la revista Cahiers du cinéma-España o por veteranos críticos fuera de toda sospecha como Santos Zunzunegui, consagrados por festivales serios y respetables como Punto de Vista (Navarra), donde obtuvieron el Premio Jean Vigo a la mejor dirección, o el FID Marseille, donde Los materiales, su primer largo, consiguió una Mención Especial del Jurado, Los Hijos apuntan su mirada hacia un territorio de experimentación formal que, en sus propias palabras, cuestiona las fronteras de esas categorías clásicas y cómodas del documental, la ficción, la investigación etnográfica o la videocreación destinada a nutrir las programaciones marginales de los museos de arte contemporáneo. Autogestionados, digitales, independientes y fuera de tendencias de temporada, si acaso, como apunta Zunzunegui, representantes de la era del "cine después del cine o del cine en tiempos de Youtube" (casi todos sus trabajos pueden verse o enlazarse desde su web: www.loshijos.org), Los Hijos han vuelto a dotar de sentido al cortometraje como formato de significación autónomo y han insuflado una inteligente y saludable dosis de ironía en su particular -y en cualquier caso, respetuosa- revisión discursiva de cierta mitología del cine español. En este sentido, sus cortos El sol en el sol del membrillo (2008) y Ya viene, aguanta, riégueme, átame(2009), incluidos en esta edición junto a los más recientes y también experimentales Tarde de veranoy Evacuación, trabajan sobre la memoria cinéfila patria a partir del vaciado de las estrategias del documental observacional y de los 51


escenarios reales de cuatro escenas de películas emblemáticas, El espíritu de la colmena (Erice), La ley del deseo (Almodóvar), Historias del Kronen (Armendáriz) yAmantes (Aranda), sometidas a una interesante confrontación con ellas mismas en la que los subtítulos, sencilla herramienta redescubierta y utilizada recurrentemente por el colectivo para alterar y expandir el sentido de la imagen, actúan como elemento de lúcida escritura pensante sobre el paso del tiempo y el concepto de historia. Los materiales (2009), su primer largometraje (el segundo, Circo, "retrato directo, frontal y sistemático de un día en la vida de una jovencísima familia de artistas de circo, desplazada en el norte de España", no se incluye desgraciadamente en este DVD), desafía también las convenciones y los formatos con una juguetona autoconciencia fílmica que desvía el carácter documental de lo visible, rodado en el impresionante y fantasmal entorno del embalse que inundó en 1987 la localidad de Riaño (León), para dar paso a pequeños apuntes o esbozos de posibles relatos entreverados (misterios hitchcokianos, reminiscencias cinéfilas al estilo de Angelopoulos o hasta una nueva historia de la Guerra Civil) en los pliegues del propio material (el sonido rugoso del viento que azota el micrófono, la elección del blanco y negro, los temblores de una cámara que pierde foco, los tirones de una panorámica, los descartes y brutos) que, como en los cortometrajes previos, remiten a una constante reflexión explícita y en voz alta (o mejor dicho, sobreimpresionada en imagen a través del texto) sobre las dudas, cuestionamientos y preguntas que los cineastas se hacen sobre su método de trabajo y sobre el lugar que ocupan dentro del mismo.

  http://www.diariodesevilla.es/article/cine/1114758/cine/despues/cin e.html

       

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La Verdad. Cultura 

La Filmoteca apuesta por los realizadores independientes  

El ciclo 'Fisuras fílmicas' ofrece una alternativa visual a las películas comerciales y abre un foro de debate para el análisis y la reflexión 22.09.11 ‐ 00:47 ‐   ROSA MARTÍNEZ | MURCIA  

La cintas se proyectarán cada mes y un videoclub las prestará después   Con 'Fisuras fílmicas' se define el nuevo proyecto de promoción de cine independiente  puesto en marcha por la Consejería de Cultura y en colaboración con el Centro de  Documentación y Estudios Avanzados de Arte Contemporáneo (Cendeac), la Filmoteca  Regional y el videoclub Ficciones de Murcia; y que ayer presentaban en rueda de prensa  Juan Antonio Lorca, director general de Industrias Culturales y de las Artes; Javier  Fuentes, director del Cendeac; y José Ignacio Pérez, director del videoclub Ficciones.  Una fisura hace referencia a una fractura, algo roto, una hendidura que hace diferente  un trabajo, y esa es la esencia de las películas que, a través de esta nueva iniciativa, se  quieren potenciar. Cintas de gran calidad que por su temática, su visión de la realidad, o  su modo de entender el cine no forman parte del circuito comercial y difícilmente se  pueden llegar a visionar en una sala de cine convencional. Ahora serán proyectadas en  la Filmoteca Regional dentro del ciclo 'Fisuras fílmicas', en el que cada mes se podrá ver  una película diferente, y en el que también se abrirá un foro de debate para el estudio y  análisis de la obra, al que asistirán como invitados los directores de cada película.   Según Javier Fuentes, no se trata de un ciclo cinematográfico más, sino que «lo que  marca la diferencia en esta iniciativa es la voluntad de análisis de la película que se  presenta». Una proyección que estará precedida por un taller en torno a la obra y que  se realizará en el Cendeac una semana antes del visionado de la cinta. Los talleres  tienen por objeto abrir una reflexión colectiva acerca de cada trabajo, en los que se  leerán textos recomendados por el director y se visionarán otras películas que hayan  podido influenciar en su creación. De este modo el taller sirve para preparar el foro que  posteriormente se llevará a cabo con el autor.   La última fase del proyecto se centra en la promoción de las cintas, que pasarán a  prestarse en el videoclub Ficciones de Murcia con la intención de facilitar su  distribución, ya que «dar a conocer la obra y llegar a la gente es lo más difícil», aseguró  su director, José Ignacio Pérez, durante la presentación del proyecto.   Esta tarde comienza el primer taller del ciclo a las 19.00 horas en el Cendeac. La  película a abordar es 'Los Materiales' (2009) del colectivo Los Hijos, al que pertenece el  realizador murciano Luis López Carrasco. La cinta se proyectará en la Filmoteca  Regional el miércoles de la próxima semana a las 20.00 y 22.30 horas.  

http://www.laverdad.es/murcia/v/20110922/cultura/filmoteca‐apuesta‐realizadores‐ independientes‐20110922.html    53


Heraldo de Aragón – Cultura

Buen cine, pero fuera de circuito S. CAMPO. Zaragoza 23/01/2011 La zaragozana Natalia Marín codirige el documental 'Los materiales', elegido como una de las mejores películas de 2010 sin estreno comercial. Un presupuesto de 6.000 euros para un documental rodado sin ningún tipo de subvención, en el pueblo de Riaño (León) que tiende a lo metacinematográfico. Se convierte en un ensayo sobre cómo acercarse y rodar desde la objetividad una historia olvidada. Con estos ingredientes, el documental 'Los materiales', del colectivo de directores Los Hijos, del que forma parte la zaragozana Natalia Marín Sancho (Pinseque, 1982), se ha infiltrado en la lista de la revista 'Cahiers du cinéma' como una de las diez mejores películas del 2010 no estrenadas en el circuito comercial. Además, este primer largometraje del trío fue galardonado con la mención especial del jurado en FidMarseille, certamen marsellés especializado en documentales que por primera vez en sus dos décadas de andadura ha premiado una cinta española. Un respaldo que también recibió el filme en el Festival Internacional de Cine Documental Punto de Vista de Navarra y mereció una retrospectiva a la filmografía completa de sus creadores en la última edición del de Mar de Plata. Detrás de Los Hijos, un colectivo autogestionado y autofinanciado, hay tres jóvenes nombres, los de Javier Fernández (1980) y Luis López Carrasco (1981), además de Natalia Marín. Y lo que es más importante, unas ganas terribles de experimentar nuevas formas fílmicas y trabajar con descartes. Se conocieron allá por 2003 en su paso por la Escuela de Cine de Madrid. Todo empezó cuando realizaron su primer corto juntos, 'El sol en el sol del membrillo' (2008), para enviarlo al concurso Instantes de Paisaje que promueve el Centro de Arte y Naturaleza (CDAN) de Huesca. "Aunque ni nos seleccionaron, descubrimos que trabajábamos bien juntos, nos satisfacía y podía funcionar como fórmula creativa", explica Natalia Marín. A este análisis de la relación entre el autor cinematográfico y la representación del paisaje, le siguió su segundo corto, 'Ya viene, aguanta, riégueme, mátame' (2009). En él, colocaron su cámara en los puntos exactos en los que se rodaron planos de películas del cine patrio como 'El espíritu de la colmena', 'Amantes' y 'La ley del deseo'. Eso sí, sin actores ni iluminación ni edición de sonido. Su segundo largometraje documental y último proyecto, 'Circo' (2010), que ahora están moviendo por festivales, es parte del material que se rodó en Riaño, donde conocieron a la familia protagonista. Se trata de un retrato directo de un día en la vida de una jovencísima familia de artistas circenses. "Es una obra de observación, que gira alrededor de cómo filmar una jornada de trabajo com una forma más de rutina", comenta Natalia Marín. El solo gesto de presentarse como un colectivo autogestionado y de no contar, ni solicitar, el apoyo de instituciones públicas, y no distribución en salas comerciales, les define. En este juego fílmico de experimentación, los tres directores miran hacia referencias como Jammes Benning, F. Wisseman, W. Herzog, Gus Van Sant y Bela Tarr, entre otros. En este 2011, dice Natalia Marín, van a intentar averiguar "si se puede sobrevivir en el circuito alternativo, que da más alegrías que la Academia". Cada uno de ellos tiene su trabajo más allá de Los Hijos. Los proyectos les rondan por la cabeza, aunque prefieren no mentarlos. Estos días están hablando de su posible participación en un festival de cine 'on line' que se está preparando para marzo. 'Los materiales'. Con este primer largometraje documental han irrumpido en la escena nacional e internacional del cine más alternativo. La idea inicial de un relato sobre el pueblo de Riaño sepultado por las aguas se ve superada por historias paralelas, las interrogaciones de ellos mismos sobre cómo filmar y la utilización de los descartes de cámara.

http://www.heraldo.es/noticias/buen_cine_pero_fuera_circuito.html   54


laopinióndemurcia.es » Cultura y Sociedad   Colectivo Los Hijos 

Materiales de derribo  Los últimos meses han sido fructíferos para este grupo de realizadores, en donde milita el murciano Luis López. Han recibido sendos premios en los festivales de Marsella y Navarra con su documental ´Los materiales´

JOSÉ HERNÁNDEZ No es frecuente encontrar a directores de cine que trabajen constantemente en colaboración. Mucho menos lo es que renuncien a su individualidad y se presenten como un colectivo audiovisual, sobre todo cuando lo suyo es el cine de autor, donde el nombre se convierte en icono por derecho propio. Y sin embargo, ese es el caso de Los Hijos, un grupo de cineastas compuesto por el murciano Luis López, la zaragozana Natalia Marín y el bilbaíno Javier Fernández, que acaban de triunfar en dos festivales de enjundia con su último documental, Los materiales: el Punto de Vista de Navarra (premio Jean Vigo a la mejor dirección) y el FID de Marsella (mención especial del jurado internacional). Es difícil describir el filme, puesto que se sale de todo lo convencional. «Es una cinta de muy bajo presupuesto, experimental, radical en sus planteamientos», afirma Luis López, que junto a sus compañeros pasó una larga temporada en Riaño para estudiar los efectos que tuvo sobre su población la construcción de un pantano que inundó el antiguo asentamiento. Y sin embargo, la película no trata exactamente de Riaño. «Los materiales sigue a tres cineastas que investigan sobre Riaño, y cómo la información que van recopilando va influyendo en la forma de ver este conflicto. Es una tierra tan llena de conflictos que todos nos intentaban llevar hacia su posición a favor o en contra del pantano. Y pensamos que, en lugar de montar la película según un punto de vista, sería más honesto plantear la forma en la que todo esto nos fue transformando». Su punta de vista se expresa a través de subtítulos que acompañan a la narración visual. «Los comentarios escritos son un recurso muy interesante», explica López. «Nos permitían incorporar información de manera más libre, y además de establecer una relación más distante entre el espectador y este proceso», añade. No acaba ahí su experimento formal. Su propuesta más radical es la de montar el filme con los materiales que en cualquier otra película habrían sido descartados: pruebas de luz, tomas en las que se prueba el ángulo o el enfoque antes de comenzar la entrevista, imágenes conscientemente alejadas del encuadre perfecto... «Queríamos incluir en el filme lo que nunca se suele ver, para replantear los hechos a través de una mirada alejada de todos los cánones, una mirada imperfecta pero más honesta. Es una forma de recoger la herencia cinematográfica de España, pero al mismo tiempo de romper con ella». Su pirueta experimental ya le ha generado la admiración de la crítica más exigente: tres artículos en un solo número de la revista Cahiers du Cinema dan fe de ello. «Esperábamos algo de repercusión, pero no tanto», reconoce el cineasta murciano. Eso sí, será difícil que la cinta llegue a salas comerciales: «Tal y como está el panorama, no hay hueco para este tipo de cine. La difusión se está haciendo a través de filmotecas, de museos de arte contemporáneo, y quizá también podamos distribuirla por DVD o Internet». Actualmente, Los Hijos se encuentran trabajando en un proyecto de videocreación, «una aproximación a lo urbano, tras tocar el tema rural». Y, sorprendidos por la atención generada, conservan los pies en el suelo: «Hemos tenido suerte con los premios, pero hay que seguir trabajando», concluye.

http://www.laopiniondemurcia.es/cultura‐sociedad/2010/10/25/materiales‐ derribo/278734.html

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Entrevista | colectivo los hijos | directores de la película los materiales

«La película muestra lo difícil que resulta recuperar la identidad»  23/07/2010 e. gancedo | león

Luis López, de Murcia; Natalia Marín, zaragozana; y Javier Fernández, bilbaíno, son Los  Hijos.  El gran éxito del documental sobre Riaño obliga al Musac a repetirlo hoy23/07/2010  Un coche teleridigido dando vueltas y vueltas por las calles del Nuevo Riaño. Una carretera que se sumerge en la gran masa de agua inerte. Camiones circulando en la noche. Una voz que se silencia. Una imagen que se desenfoca. Son retazos de Los materiales , la audaz película que ayer se exhibió -y comentó- en el Musac leonés. -Salta a la vista que no estamos ante un documental convencional... -No, de hecho no puede decirse que sea, del todo, un documental. La gente asocia la palabra documental a reportajes de actualidad, con una voz en off, entrevistas, un alegato en contra o a favor de algo... -Y nada de eso hay en «Los materiales». -Claro, ésta es una película de corte muy experimental, cercana al cine-ensayo, ante la cual la gente reacciona de muy diferentes maneras: hay quien, a los siete minutos se ha levantado y se ha ido, otros lo han catalogado como comedia o incluso como filme de terror, otros han visto pequeñas tramas y elementos de ficción en ella, con un personaje que desaparece de pronto... -También hemos visto subtítulos, silencios repentinos y hasta desenfoques. -Nuestra máxima era la libertad, pero para conseguir esa libertad hay que ser muy disciplinado... grabamos más de 70 horas, podríamos hacer hasta quince películas más con este material. Por ello, en realidad la película está muy construida, muy pensada, pese a ofrecer esa sensación de «materiales sin procesar» con los que se construye algo. Hay veces en que la imagen aparece sin pulir, el sonido se va, la cámara parece volverse loca... -¿Cuál es el fondo y el objetivo de la película, que queríais investigar, transmitir? -Queríamos comprobar cómo un pueblo se reinventa a sí mismo, remitiendo su identidad a otra que descansa en el fondo del pantano y que está repleta de Historia, desde tiempos prehistóricos al siglo XX. La conclusión podría ser lo difícil que resulta recuperar una memoria, una identidad perdida. -¿Por qué Riaño? -Nuestro proyecto inicial era realizar una película sobre grandes infraestructuras realizadas en los años sesenta y setenta que o bien no se hubieran terminado o no acabaran de funcionar bien, pero era un plan muy costoso y nos quedamos con una de las posibilidades, que conocíamos gracias al padre de Javier, que es leonés, de Carrizo de la Ribera. -¿Cómo está funcionando la película? -Estamos sorprendidos de las cada vez más ventanas de exhibición a disposición de este tipo de cine independiente, sobre todo en centros de arte y museos como éste, así como de los premios obtenidos. Algo muy positivo para un filme autofinanciado y por tanto completamente libre como es éste.

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http://www.diariodeleon.com/noticias/noticia.asp?pkid=542486

Memoria e Historia  

De izda a dcha, Dominic Gagnon, Javier Fernández, Natalia Marín, Luis López y Michael Chanan.

Los  materiales  (España,  2009.  67"),  segunda  película  proyectada  ayer  en  la  Sección  Oficial, invitó a reflexionar "sobre la dificultad que conlleva recuperar o hacer visible la  memoria, la identidad y la tradición de un territorio". En este caso, Riaño (León), cuya  historia reciente está marcada por la traumática construcción del embalse que anegó el  pueblo original en 1987. Javier Fernández, Luis López y Natalia Marín, directores de la  película y miembros del colectivo audiovisual Los Hijos, pasaron un año explorando la  zona y sus alrededores, y partiendo de sus miradas sobre el valle, sobre los misterios  que  rodean  el  pasado  y  el  presente  del  lugar,  construyeron  Los  materiales.  Según  explicó  Luis  López,  "llegamos  a  Riaño  con  la  intención  de  contar  lo  ocurrido  con  el  embalse,  pero  los  puntos  de  vista  y  las  realidades  de  las  personas  entrevistadas  comenzaron  a  ser  inabarcables.  Nos  dimos  cuenta  de  la  dificultad  de  encontrar  una  objetividad posible dentro de todo eso, y decidimos que lo mejor era abordarlo desde la  subjetividad. Esa era la aproximación más honesta y directa", dijo. Así, el filme, según  sus autores, se concibe como un diario de trabajo, un espacio de debate. Y en él cobran  especial importancia los subtítulos, un recurso utilizado, según López, para "mostrar las  posibilidades que el relato tenía de construirse mediante el cine escrito". Diario de Noticias de Navarra. 10 de febrero de 2010. http://www.noticiasdenavarra.com/2010/02/10/ocio-y-cultura/cultura/el-abusoinfantil-el-embalse-que-anego-riano-y-la-intrahistoria-en-la-seccion-oficial

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Prensa en internet

                   

     

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Los materiales de Los Hijos Por G. Piqué 29 NOV 2011

El primer plano secuencia de Los materiales es, parafraseado, el siguiente: Exterior. Plano cámara en mano, moviéndose sólo ligeramente porque hace viento, porque la cámara está en la mano. Al fondo se alarga una carretera que en el horizonte se mete dentro del agua de un pantano. Una muchacha que es Natalia Marín camina despacio por la carretera, hacia el fondo. Merodea. Se oye en primer lugar el traqueteo de una cremallera. Se oye trajín. Se oyen pájaros muy lejos y viento sin gato muerto. A los dos minutos, subtitulado: - Éste es el plano más Angelopoulos que he hecho en mi vida. - Sí, ¿no? La muchacha vuelve caminando hacia la cámara. Fin del plano. Y glosamos: el plano de una carretera que se corta porque el pantano la ha inundado, el que graban ellos, es realmente Angelopoulos. Esto es: la invasión del agua y la violencia de un camino cortado están ahí. El encuadre y la densidad de lo que sobrevuela el plano están ahí, como en Angelopoulos. Se mire como se mire, el plano es espectacular. Sobre ese plano, ese ejercicio de estilo, se añade el lenguaje, el punto de vista sobre el objeto. El punto de vista sobre el objeto de estudio se compone de, entre otras cosas, las siguientes: una voz en off llevada al subtítulo, el sentido del humor y la frivolidad, el presuntamente irrespetuoso por presuntamente cutre uso del sonido, que trae ruidos de descarte al primer plano, un plano que se corrige y que se pone en entredicho. Lo que proponen Los hijos en Los materiales creemos que gira en torno a esto: el acercamiento diferente al objeto. Hablar pormenorizadamente del primer plano secuencia del largometraje nos sirve para definir el modelo de lo que será la película. Más o menos todo está ahí, condensado. La coherencia del primer plano con el resto del film es un rasgo significativo, valioso y en extinción. El acercamiento diferente al objeto es tan importante aquí que cuando algunos resúmenes de esta película digan que se trata de un documental diferente sobre el pantano de Riaño, y cómo fueron sepultados bajo el pantano los pueblos, se equivocarán. Se cometería el mismo error que cuando se diga que Werckmeister Harmoniakestá basada en la novela corta de Lászlo Krasznahorkai o que Crónica de Anna Magdalena Bach trata de Bach (por invocar a Tarr y Straub, algunos de los referentes de Los hijos). No, no es, ya decía Itsaso A. que decía Ortega, eso. Porque en Los materiales no importa tanto que se hable de Riaño; lo que importa es el tono, la forma de acercarse sin respeto y con respeto al objeto de estudio, la composición de una narración documental sobre algo partiendo de los materiales que obligatoriamente -por la falta de calidad, por errores técnicos, porque se trata de borradores- se excluyen de una película. ¿Es despreciativo acudir a esa zonay grabar un documental donde no hay más testimonio que un tipo hablando a cámara, lejísimos y en pruebas, donde las cosas se 60


enfocan mal, donde las tumbas no se encuentran y no pasa nada (porque en Riaño también hay tumbas de asesinados por el franquismo)? Excurso: Habría estado bien asistir a la presentación de Los materiales ante los habitantes de la zona. Ellos, los habitantes, vieron cómo durante un mes tres muchachos y dos cámaras les hicieron preguntas, les grabaron, les escucharon contar de todo; vieron cómo tomaban nota, cómo trabajaban a destajo para hacer algo que explicara, como los documentales clásicos, toda y claramente la historia. En el estreno vieron sin embargo que ahí no salía nadie, que cuando cantan no se les ve cantar, que de Riaño no se explica nada, que se cuenta algo sobre asesinados pero nada, que se ha hecho en blanco y negro y el vecindario parece más feo y muerto que nunca. Que los tres chicos dicen en el documental que uno de ellos piensa que los otros no están respetando al pueblo, que se están riendo de él. Y lo admiten. A ese estreno habría que asistir de nuevo. Los hijos dicen (lo comentan por ejemplo aquí) que fue una de las mejores experiencias que han tenido. Fin del excurso. Uno puede preguntarse si y cuánto tu forma de grabar algo dignifica o denosta ese algo. ¿Quién dice que grabar el icono como lo hace Tarkovsky es más respetuoso que grabar cómo se está pasando justo por encima del pueblo pasto de las aguas y decir: - ¿Es ahora? - ¿Estamos ya, Javi? - No. Todavía no. - Ahora. - Ahora estamos sobre el pueblo. y cortar justo cuando se está pasando sobre el agua por debajo de un puente? Patricio Guzmán, es sólo un ejemplo, habría hecho de ese punto del documental un auto sacramental que te cagas y ellos pasan por encima y ya está, y por el camino han hablado de que una vecina del pueblo exagera sobre los restos del pueblo inundado: -La italiana tenía razón. Pero aquello de que se ven tenedores y zapatos cuando baja el nivel del agua… eso no se lo cree ni ella. Podemos ahondar algo más en la pregunta tipo Balló: ¿es valorar en menos grabar al margen de los códigos? ¿Es respetar la memoria histórica constatar que la gran historia sobre asesinados no tiene más consistencia física que las palabras del informante? ¿Cuánta es la distancia que debe tomarse respecto del objeto y cómo se mide? Todo esto es lo que trabajan Los hijos, y esto lo que proponen: reflexionar sobre cómo se debe uno acercar a algo, sobre cómo se documenta. Montar una película utilizando los descartes no es una cosa postmoderna con prisas e ínfulas. Los hijos se llaman Los hijos porque querían dejar constancia de que tenían orígenes, cineastas de referencia. A los padres se les respeta y se les supera en lo que se les debe superar. La serie de cortometrajes Ya viene, Aguanta, Riégueme, Mátame, parten de cierto respeto por el cine y de la reflexión sobre el cine; más aún El sol del sol del membrillo. Oírles hablar de los Straub o de Hitchcock demuestra que no son cineastas iconoclastas, sino, diríamos, todo lo contrario. Son hacedores de cine, buscadores maleducados en una escuela de cine convencional y educados por su cuenta, homeschooling. Esto nos parece indudable cuando se ven Los materiales, también El circo, cuando se leen las ponencias del colectivo, la participación en mesas redondas (como aquí) o se revisa el canal Vimeo (http://vimeo.com/loshijos) donde cuelgan su trabajo reflexivo diario en torno al acto de filmar. Para hacer Los materiales, sabiendo que intentarían componer algo a partir de los descartes porque la información que surge del foco convencional apenas les aportaba nada, tuvieron que obligarse a rodar un 61


documental comme il faut (bueno, como algunos creen que debe hacerse). Y luego, después de constatar que efectivamente aquello no decía nada, buscaron esquinas, huecos, esas cosas que están justo en el trozo de parte de atrás que no recogen los retrovisores. Entonces, tras mucho, nacen Los materiales. Explica Asier Aranzubía en el libreto que acompaña el dvd: “Lo que parecía iba a ser una investigación documental (¿antropológica? ¿arquitectónica?) a propósito del paisaje y las gentes de la comarca de Riaño acabará convirtiéndose en algo muy distinto: en la prueba concluyente (material) de que un filme también puede realizarse a partir de los descartes. Como ha señalado Jaime Pena, en esa voluntad de construir una película a partir de aquello que habitualmente suele ir directamente al cubo de la basura (pruebas de cámara, imágenes desenfocadas, desencuadres, brutos…) subyace la misma “vocación de los espigadores de aquella película de Agnès Varda que revolvían entre los restos y desechos de sociedad, una vocación altamente ecológica que nos obliga a replantearnos nuestra visión tradicional de la obra bien hecha”. Los hijos combinan perfectamente decir en su película que un plano es “lo más Angelopoulos que han hecho” o que hay “un perro raro de cojones” (todo con la curiosa buena educación que les otorga llevar estas cosas al subtítulo) con un quehacer concentrado, serio, profundo y exigente. Los materiales no es tirar cuatro planos. Para ellos, recoger restos y hacer cine con ellos responde a un paso de su formación que llevan con todo el rigor del mundo, a un escalón difícil: “Todo lo que aprendimos en la escuela de cine estaba muy enfocado a las estructuras de producción industrial, en la cual las jerarquías estaban muy marcadas. Todo estaba enfocado a la ficción, a cierta idea de calidad técnica impecable. A todo tipo de corset de los que coartan bastante la creatividad. (…) Estábamos en la escuela, lugar donde supuestamente tenías que experimentar, pero sin embargo se nos marcaba como regla ese sistema de veintitantas personas de equipo, jerarquías absolutamente férreas. La intención al formar el colectivo fue tirar por la borda todo eso, reinventar, no dar nada por supuesto. Como si estuviésemos aprendiendo de cero cuales son las letras del alfabeto audiovisual. Este proceso lo emprendimos como un proceso de aprendizaje constante. (…) Una de esas búsquedas fue la de no dar por descartado ningún material por su factura técnica. O sea, todo puede valer, no importa que esté mal el sonido o que tenga un plano mal enfocado, cualquier material puede ser válido” (http://www.marienbad.com.ar/masterclass/los-hijos). Los materiales es, por tanto, el primer largometraje de un colectivo que hace cine, que piensa de nuevo el cine y trabaja día a día desde 2008 para comprenderlo y transformarlo. El hecho de que Cahiers du Cinéma edite ahora esta obra no responde al interés por el lanzamiento de una propuesta sino más bien a cierto acto de archivo. El archivo llega una vez hecho algo, la etapa de un camino, una obra. Valdría la pena -se dicen, suponemos- guardar todo este material en lugar seguro. La edición en dvd incluye, además de Los materiales, los cortometrajes Ya viene, Aguanta, Riégueme, Mátame, el trabajo Tarde de verano y El sol en el sol del membrillo. Queda pendiente de edición el segundo largometraje del colectivo: El circo. Los hijos son Javier Fernández (Bilbao, 1980), Luis López Carrasco (Murcia, 1981) y Natalia Marín (Zaragoza, 1982).

http://www.koult.es/2011/11/los‐materiales‐de‐los‐hijos/

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To be continued...  por Carlos Reviriego 

De los márgenes al centro 08/01/2013 que mirar para otro lado, ni ignorar la fuerza con la que viene empujando ese “otro cine español”, más innovador, más audaz, más sintonizado con nuestra época y más próximo al cine en primera persona y a las propuestas radicalmente estéticas. 2012 ha sido un año importante en la conquista de cierta visibilidad para este cine -formado por una serie de directores que crean y realizan sus proyectos al margen de la industria, sin necesidad de pactar con ella-, aunque venga adquiriendo una personalidad propia desde hace varios años, prácticamente una década, viajando por circuitos alternativos y pantallas internacionales, ganándose un gran prestigio crítico y la devoción de públicos de múltiples países. Festivales como Cannes, Rotterdam, Locarno o San Sebastián ya han reconocido sus méritos y talentos. Los de Albert Serra (Honor de cavalleria), Isaki Lacuesta (Los pasos dobles), Oliver Laxe (Vos sodes capitanes), Jaime Rosales (Sueño y silencio), Javier Rebollo (La mujer sin piano), Pedro Aguilera (La influencia), Daniel Villamediana (La vida sublime), etc. Otros como León Siminiani (Zoom) o Sergio Oksman (Una historia de los Modlin) conquistan a los jurados de todos los festivales que pisan, desde Alcalá de Henares a Karlovy Vary. Otros como Carlos Vermut (Diamond Flash) o Juan Cavestany (Dispongo de barcos, El señor) confían en la alternativa on-line con fondos y formas extraordinariamente estimulantes, piezas rebosantes de frescura. Otros como Jonás Trueba (Todas las canciones hablan de mí), Nacho Vigalondo (Extraterrestre) o Manuel Martín Cuenca (La mitad de Óscar) encuentran el equilibrio del cine de autor con un pie dentro y otro fuera de la industria. Otros como María Cañas, la “archivera sevillana” (trabaja sobre todo con imágenes de archivo), o Andrés Duque (Color perro que huye, Ensayo final para utopía), o el colectivo Los Hijos (Los materiales), son celebrados en museos y salas de vanguardia de Madrid a Nueva York, figuran entre los cineastas experimentales más interesantes y revulsivos del momento. Entre todos, que son muchos más (Luis Escartín, María Ripoll, Óscar Pérez, Adán Aliaga, Óscar Alegría, Ion de Sosa, Velasco Broca, Pere Vilà y Barceló, Virginia García del Pino, Cristina Diz, Carlo Padial... y otros tantos que olvido), proponen lecturas alternativas a la historia del cine español, ciertos desvíos de los caminos trillados, conectan directamente con la tradición iconoclasta de nuestro cine, aquella que va de Val del Omar a Iván Zulueta y continúa... No es que estén enfrentados con el cine de la industria, es que proponen caminos paralelos o alternativos, otras formas de relacionarse con las imágenes contemporáneas, y generalmente emplean los límites y la constricción como estímulo creativo. Los márgenes del cine español en verdad están tan poblados que puede que en unos años acaben tomando el centro, cada vez más vacío, cada vez más inocuo y zombificado frente a los desafíos estéticos del cine contemporáneo. En contraste al éxito masivo de propuestas tan de manual como Lo imposible, resulta estimulante comprobar cómo, hace unas semanas, tanto la directora del ICAA, Susana de la Sierra, como el director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, presentaron, vieron y debatieron, junto a su director, en torno a la película de Andrés Duque Ensayo final para utopía, que se proyectaba en el Reina Sofía en el marco de un interesante ciclo. Hay espacios y voluntad para que quepa todo el cine posible, incluso el que se hace con móviles. Varios han sido los factores que han otorgado cierta visibilidad a estos cineastas, que los han resctado del ostracismo o la falsa cualidad elitista con que los cronistas y críticos más despistados han etiquetado sus “extrañas” propuestas. Por supuesto ha sido muy determinente la ecolosión del digital y la ventana YouTube, que tantos horizontes ha ampliado y tantas posibilidades ha facilitado; pero también el trabajo de selección de un festival clave a la hora de descubrir y dar a ver las mejores muestras de este fenómeno en su clave más radical, el Festival Punto de Vista de Pamplona (que celebrará su octava edición en febrero); o el surgimiento de publicaciones especializadas (“Caimán. Cuadernos de Cine”, “Blogs & Docs”, “Miradas de cine”, “numerocero”, “Transit”, “Lumière”, “Contrapicado” etc.) que han informado y reflexionado sobre este nuevo cine; o las programaciones cada vez más porosas a él, sea en salas alternativas, muestras y ciclos, mediante iniciativas de producción en museos y reconocimientos más allá de nuestras fronteras, etc.

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Ahora se suma al conjunto de estas fuentes amplificadoras el nacimiento del site “Márgenes / Cine Español Online”, que cuenta con la ayuda financiera del ICAA, y que nace con una verdadera vocación de ofrecer “un espacio de cine”, accesible al gran público, donde aglutinar “películas españolas de calidad surgidas en la periferia de la industria cinematográfica convencional o de marcado carácter autoral”. Ahora pueden verse los cortometrajes y algunos vídeos de o en torno a Oliver Laxe, María Cañas, Andrés Duque, Laia Escartín y Leon Siminiani, aparte de ofrecer toda clase de información y reflexión en torno a este cine. Además, en su apartado 'offline', el site se ofrece como red de contacto y plataforma de autores, productores, distribuidores, etcétera. Decíamos que 2012 ha sido un año importante para el cine español en los “márgenes”, pero posiblemente 2013 será mejor. Entra el año con el estreno, este mes de enero, de dos de las más extraordonarias propuestas de autor que ha dado nuestro cine en mucho tiempo: El muerto y ser feliz, de Javier Rebollo, y Mapa, de León Siminiani. De ellas ha dado y seguirá dando debida cuenta El Cultural, tanto en sus páginas como on-line, porque el lector/espectador del buen cine, realizado en plena libertad, no debería mirar para otro lado. La periferia está cada vez más cerca del núcleo, los márgenes se mueven hacia el centro. Es el cine español del siglo XXI.

 

http://www.elcultural.es/blogs_comentario/To_be_continued.../13/50227/De_los_margen es_al_centro
 


                                     

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Colectivo “Los Hijos”: entre el experimento y el documental  Escrito por Antolín Prieto  Miércoles, 24 agosto 2011   

'Los hijos' son Javier Fernández, Luis López y Natalia Marín. (Foto: Punto de Vista Desde 2010, cuando Cahiers de Cinema – España los colocara entre las 10 mejores películas invisibles del año a “Los materiales”, el colectivo Los Hijos ha ido recibiendo mayor notoriedad. Este trío de cineastas: Javier Fernández (Bilbao), Luis López Carrasco (Murcia) y Natalia Marín Sancho (Zaragoza) trabajan desde 2008 en Madrid, buscando su lenguaje, su forma, y sus películas, como diciendo somos los hijos, pero no vamos a respetar ningún padre. Hace unos meses conversamos con ellos, para conocer más sobre su trabajo: El nombre del colectivo no es gratuito. “Los hijos” puede hablar de su cinefilia, de concebirse como parte del cine español, como un capricho. ¿Por qué ‘Los hijos’? Se suele decir que los hijos “heredan” de sus padres al mismo tiempo que “cuestionan” su legado. Es una bonita explicación a posteriori que no debería oscurecer la verdadera azarosa historia del origen del nombre (una tarde en casa, eligiendo nombres al azar, los hijos sonaba bien…) Sus dos primeros trabajos, sus cortos, interpelan la tradición del cine español, se lanzan contra “los padres”, y contra la ficción en buena cuenta. ¿A qué ideas recorrieron? En el caso de El sol en el sol del membrillo la idea surgió porque nos presentábamos a un certamen cuyo lema era “Vídeo y naturaleza”, con este propósito recordamos las intenciones de Víctor Erice y de Antonio López y su búsqueda de la aprehensión de la realidad y del momento. Nos pareció divertido darle la vuelta a la idea, llevarla al extremo: dejemos que la naturaleza destruya verdaderamente la obra de López igual que le ocurrió en la obra de Erice. Una vez que finalizó el rodaje, en edición, nos dimos cuenta que en realidad a lo que había destrozado la naturaleza era a nosotros mismos, por ello decidimos incluirnos en el montaje final, a nosotros y al dispositivo fílmico en general. Queríamos cuestionar esa mirada supuestamente no intrusiva ni manipuladora del documentalista ante el objeto filmado. Respecto a Ya viene, aguanta, riégueme, mátame, nuestro segundo trabajo, la idea nació no como un homenaje a nuestra cinematografía sino, de nuevo, como un cuestionamiento del aparato cinematográfico: ¿qué pasaría si eliminásemos a los actores de las secuencias? También nos hacía gracia pensar cómo en determinadas películas incluso ciertos exteriores siguen pareciendo decorados. Nos apetecía volver a esos sitios, ser milimétricos en la ejecución de dichas secuncias y experimentar con los resultados. “Los materiales”, su primer largo, también tiene la múltiple lectura del nombre del colectivo, es la exploración del rio Riaño, pero también el registro de cómo se hace un documental. Digamos que tiene una honestidad para con el material en bruto, con las intenciones del documentalista. Exacto. Una vez más todo son preguntas. Tanto en rodaje como en edición las preguntas que aparecen en la película sobre la ética, sobre la correcta mirada y acercamiento al objeto por parte del cineasta, estaban presentes. ¿Cómo encarar una entrevista? ¿cómo armar una historia que tenía tantas aristas, una historia que se remontaba en el pasado más reciente y más alejado y negro de nuestro país? Era inabarcable. Al final, lo más honesto era incluir estas cuestiones en el metraje final. También tuvimos muy en cuenta en todo momento, medimos que el resultado final no se asemejase a los códigos básicos del making of. Esto, obviamente, siempre estuvo muy presente. “Los materiales” y “Ya viene, aguanta, riégueme, mátame”, cada una a su manera delatan los mecanismos del corte y el montaje. Sí. Ya lo hemos comentado. En el caso de “Los materiales”, la película nació porque queríamos experimentar con una determinada forma fílmica. La pregunta esta vez fue: ¿es posible tejer una película a base de descartes, de material en bruto? Esa siempre fue la premisa. Una vez que dimos con esta idea, nos faltaba dar con la materia que le diera sentido, que la completara con significado. Tiempo más tarde dimos con la historia de Riaño, nos pareció que tenía la fuerza suficiente como para casar con dicha forma. De ahí el título de la película, “material” un campo semántico tan amplio que lo abarcaba todo: los materiales con los que se contruye un pueblo, un embalse, una identidad o un largometraje.

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Circo llega a ser el más formal de sus trabajos. Sin embargo, tiene una decisión que se anuncia desde los créditos. La de no subtitular ciertas cosas. Decidimos no subtitular porque no nos parecía importante el contenido de los diálogos, no era relevante y sobretodo desviaba el tema principal: “Circo” es un documental que no trata de esta práctica sino más bien, es un largometraje que habla del trabajo. La película es una jornada laboral desde que empieza el día hasta que termina. Viéndolo en conjunto, ustedes ven los subtítulos como un elemento más del producto, no como un agregado del DVD. Sí. Nos gusta el poder expresivo de los mismos, creemos que esta infravalorado. Ya habíamos usado la herramienta con otro sentido en nuestra pieza anterior “Ya viene, aguanta, riégueme, mátame” y nos divirtió mucho su efecto, la contraposición del subtítulo a la imagen y como en ocasiones la invalidaba (el distanciamiento creaba humor) y en otras la reforzaba de manera fascinante. En cuanto vimos que nosotros íbamos a ser parte de la experiencia en la película vimos que era la herramienta adecuada. Sus trabajos parecen ser piezas de museo, o de filmoteca. Para entender algunos códigos hay que conocer una cierta filmografía, tener una cinematografía esencial. ¿Les interesa estar lejos de públicos menos formados? ¡En absoluto! A veces se nos acusa de ello, parece que por el tipo de película que es sólo queramos que la vea un público especializado, cinéfilos, críticos… y nada más lejos, queremos que la vea todo aquel que quiera. Además es curioso pero “Los materiales” es mejor recibida por ese público no especializado que por el de la cinefilia más empedernida con la que más de una vez nos hemos dado de bruces y donde la conexión ha sido nula. Y no pasa nada, uno nunca sabe si lo que hace va a gustar o no, si interesa o no. Ya cuesta sber si le gusta a uno mismo. En el fondo, como todo, es una cuestión de prejuicio español pensar que a la señora de León no le va a gustar la película cuando es mi amigo el catedrático de filosofía el que ha confesado en más de una ocasión que la aborrece. Cómo los han recibidos el público y la crítica? Como te decía, en España hemos tenido de todo tipo de público. Lo que está claro es que dejar, no deja indiferente, provoca simpatía o rechazo. En la crítica ha habido un poco de todo también, la película ha despertado odios viscerales por ahí. Pero, en general, hemos tenido mucho apoyo. Estamos muy agradecidos, Cahiers España nos eligió como una de las 10 mejores películas sin estreno comercial de 2010. En cualquier caso, ¡siempre es positiva esta disparidad de opiniones! De todas hemos aprendido mucho. ¿Qué nuevos proyectos tienen? ¿Algo alrededor de su canal de Vimeo, y sus videos de un minuto? Estamos en fase de preproducción de nuestro siguiente trabajo que esperamos esté listo para finales de año. Pero procuramos estar activos, hemos terminados dos piezas pequeñas recientemente (Evacuación y Tarde de verano) que podrán verse ahora en una par de festivales de nuestro país. Y tenemos siempre en funcionamiento nuestro canal de Vimeo donde subimos cartas y experimentos de un minuto que nos enviamos los unos a los otros alrededor de aquel tema que haya propuesto el primero de nosotros.

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A modo de introducción y repaso. Piezas de Los hijos  
 Ganadores
del
Premio
Jean
Vigo
al
Mejor
Director
en
Punto
de
Vista
y
con
dos
cortos
en
Documenta
Madrid,
este
 colectivo
audiovisual
se
ha
convertido
en
una
de
las
propuestas
más
sorprendentes
y
sugerentes
del
tan
a
menudo
 anodino
panorama
documental
nacional.
 
 Con
 su
 primer
 largometraje
 el
 colectivo
 audiovisual
 afincado
 en
 Madrid
 Los
 hijos
 obtuvo
 el
 Premio
 Jean
 Vigo
 a
 la
 Mejor
Dirección
en
la
última
edición
del
Festival
Punto
de
Vista
.
Era
la
primera
vez
que
el
prestigioso
galardón
recaía
 en
un
creador
español,
en
este
caso,
de
tres:
Luís López Carrasco,
Natalia Marín Sancho
y
Javier Fernández Vázquez.
 Era
también
la
primera
vez
que
una
decisión
del
jurado
despertaba
reacciones
absolutamente
encontradas
entre
la
 prensa
 y
 el
 público:
 o
 entusiasmo
 o
 indignación.
 Tres
 meses
 después
 estrenan
 dos
 nuevos
 trabajos,
 un
 corto
 y
 un
 largo,
 en
 Documenta
 Madrid,
 donde
 participan
 además
 en
 la
 sección
 oficial.
 Sólo
 estos
 datos
 podrían
 servir
 para
 calificarlos
 como
 uno
 de
 los
 “fenómenos”
 del
 año,
 con
 todas
 las
 comillas
 necesarias
 para
 matizar
 el
 impacto
 que
 pueda
tener
una
obra
independiente
en
el
ámbito
de
la
no
ficción
española.
Sólo
estos
datos
nos
parecen
suficientes
 para
repasar
su
filmografía
y,
de
paso,
enlazar
a
su
canal
de
Vimeo
donde
cuelgan
experimentos
audiovisuales
de
un
 minuto
de
duración.
Los
hijos,
que
nacieron
como
colectivo
en
2008,
además
de
singulares,
son
prolíficos.
 
 Cinefilia irreverente
 No
deja
de
ser
significativo
que
el
primer
trabajo
de
Los
hijos
tenga
como
punto
de
partida
una
de
las
obras
más
 aplaudidas
e
influyentes
de
la
no
ficción
española
contemporánea:
El sol del membrillo de
Víctor Erice
(1992),
 referente
ineludible
del
debate
en
torno
al
documental
en
nuestro
país
y
filme
fundacional
de
una
corriente,
a
medio
 camino
entre
el
clasicismo
y
la
modernidad,
que
habrían
seguido
filmes
igualmente
destacados
como
En construcción
 de
José Luís Guerín
(2000)
o
El cielo gira de
Mercedes Álvarez
(2004).
A
diferencia
de
estas
últimas,
Los hijos
no
 asimilan
el
modelo,
sino
que
se
distancian
de
él
de
forma
irónica,
a
través
del
juego,
el
experimento
y
la
apropiación
 iconoclasta.
 Como
indica
su
título,
El sol en el sol del membrillo
(2008)
recoge
el
testigo
de
uno
de
los
motivos
presentes
en
el
 filme
 de
 Erice:
 los
 cambios
 que
 experimentan
 los
 objetos
 por
 la
 incidencia
 de
 los
 fenómenos
 naturales.
 Frente
 al
 acercamiento
 en
 clave
 metafórica
 de
 su
 predecesor,
 donde
 la
 pintura
 estaba
 al
 servicio
 de
 un
 discurso
 sobre
 el
 cinematógrafo,
 la
 propuesta
 de
 Los
 hijos
 es
 radical
 en
 su
 rotunda
 materialidad:
 los
 cineastas
 observan
 un
 lienzo
 pretendidamente
 pintado
 por
 Antonio
 López
 situado
 en
 medio
 de
 un
 paisaje
 agrario
 y
 sometido
 a
 lo
 largo
 de
 una
 semana
a
los
vaivenes
de
la
naturaleza
y
del
clima.
 Este
distanciamiento
con
su
referente
se
ve
acentuado
por
la
conciencia
reflexiva
que
alcanza
una
pieza
que
funciona
 como
 un
 juego
 de
 muñecas
 rusas.
 Su
 estructura
 va
 descubriendo
 cuatro
 variaciones
 del
 motivo,
 cuatro
 acercamientos
audiovisuales
que
enfatizan
diferentes
aspectos
del
proceso
cinematográfico.
En
un
primer
momento
 vemos
 la
 incidencia
 de
 los
 fenómenos
 (el
 sol,
 la
 lluvia
 y
 el
 viento,
 las
 diferentes
 luces
 del
 día)
 en
 el
 cuadro
 perfectamente
enmarcado
en
el
paisaje.
A
continuación,
la
misma
sucesión
temporal
‐unos
rótulos
indican
el
paso
de
 los
días‐
para
retratar
en
detalle
el
cuadro
y
un
entorno
sometido
a
los
mismos
rigores
del
clima.
En
la
tercera
vuelta
 de
tuerca
los
cineastas
se
incorporan
al
proceso
de
registro
y,
a
través
de
uno
diálogos
fragmentarios
en
off,
somos
 testigos
de
cómo
el
tiempo
afecta
también
a
los
cineastas
que
se
quejan
de
hambre,
de
frío
o
de
los
mosquitos.
Por
 último,
a
modo
de
making of,
se
desvela
la
puesta
en
escena:
la
colocación
del
lienzo,
los
diversos
ajustes
de
plano
y
 las
decisiones
sobre
el
encuadre,
e
incluso
la
preparación
de
uno
de
esos
momentos
cautivadores
que
parecían
fruto
 del
 azar:
 descubrimos
 que
 la
 hormiga
 que
 recorría
 el
 lienzo
 era
 otro
 elemento
 del
 atrezzo.
 Es
 a
 través
 de
 este
 proceso
de
desmontaje
que
la
pieza,
ejemplar
en
su
concepción
y
ejecución,
va
más
allá
de
la
cita
en
clave
paródica
 para
 establecer
 un
 interesante
 (y
 en
 este
 caso
 necesario)
 diálogo
 con
 la
 tradición
 desde
 un
 posicionamiento
 documental
 plenamente
 contemporáneo
 y
 consciente
 de
 los
 procesos
 de
 mediación,
 tanto
 subjetivos
 como
 mecánicos.
 La
obra
de
Erice
vuelve
a
estar
presente
en
su
segundo
cortometraje:
Ya viene, aguanta, riégueme, mátame (2009),
 concebido
como
una
revisitación
de
cuatro
escenas
icónicas
del
cine
español
extraídas
de
El espíritu de la colmena
 (Víctor
Erice,
1973),

Historias del Kronen
(Moncho Armendáriz,
1995),
La ley del deseo
(Pedro Almodóvar,
1987)
y
 Amantes
(Vicente Aranda,
1991).
Los
cineastas
filman
en
clave
documental
los
mismos
espacios
hoy
y
reproducen
las
 escenas
 plano
 a
 plano,
 mientras
 que
 unos
 subtítulos
 informan
 de
 los
 diálogos
 originales.
 Si
 tradicionalmente
 esta
 estrategia
 se
 ha
 utilizado
 para
 evocar,
 subrayar
 la
 ausencia
 o
 marcar
 el
 paso
 del
 tiempo,
 en
 definitiva,
 de
 forma
 nostálgica
 o
 melancólica,
 aquí
 parece
 tener
 unos
 fines
 exclusivamente
 humorísticos.
 Así
 la
 superposición
 resulta
 especialmente
cómica
en
los
momentos
en
que
los
diálogos
son
más
afectados,
ya
sea
por
su
carácter
rocambolesco
 (Carmen
 Maura
 pidiendo
 a
 un
 barrendero
 que
 la
 riegue)
 o
 por
 su
 exacerbado
 dramatismo
 (como
 trágico
 final
 del


67


filme
 de
 Aranda
 frente
 a
 la
 catedral
 de
 Burgos).
 Aunque
 la
 selección
 de
 escenas
 no
 parezca
 del
 todo
 acertada,
 estamos
 ante
 un
 sugerente
 ejercicio
 de
 vaciado
 de
 la
 ficción
 que,
 reducida
 aquí
 a
 un
 escenario
 y
 a
 unas
 líneas
 de
 guión,
acaba
tornándose
absurda.
Incluso
no
deja
de
resultar
tentador
pensar
que
este
ejercicio
de
vaciado
es
parejo
 a
un
proceso
de
desaprendizaje
de
todas
las
convenciones
cinematográficas
que
les
fueron
inculcadas
durante
sus
 años
de
estudio
en
la
ECAM.
 Vemos
 como
 la
 cinefilia
 es
 un
 rasgo
 que
 atraviesa
 la
 obra
 de
 Los
 hijos
 y
 que,
 por
 momentos,
 puede
 llegar
 a
 ser
 irritante
 o
 convertirse
 en
 un
 obstáculo
 para
 el
 espectador.
 Esto
 es
 lo
 que
 ocurre,
 por
 ejemplo,
 al
 principio
 de
 Los materiales,
cuando
comparan
sus
propias
tomas
con
los
planos
de
otros
cineastas.
Sin
embargo,
si
contemplamos
la
 totalidad
 de
 su
 obra,
 cabe
 aplaudir
 su
 actitud
 frente
 a
 la
 tradición
 cinematográfica:
 no
 estamos
 ante
 una
 cinefilia
 devota
que
al
tiempo
que
reverencia
el
pasado
lo
cosifica,
sino
ante
una
cinefilia
irreverente
que
integra
las
citas
de
 forma
desprejuiciada
y
lúdica
en
un
discurso
actual
y
en
una
escritura
cinematográfica
original
y
propia.



 La materia y los procesos
 Su
primer
largometraje,
Los materiales
(2009),
recoge
y
radicaliza
algunas
de
las
cuestiones
presentes
en
sus
 cortometrajes
y
que
nos
permitirían
hablar,
de
momento,
de
unas
constantes
en
su
obra.
Éstas
serían
la
concepción
 material
de
la
imagen
(el
suyo
es
un
cine
de
lo
visible
y
lo
tangible,
del
aquí
y
del
ahora),
la
importancia
del
proceso
y
 la
inscripción
del
autor
en
el
mismo,
y
la
construcción
y
de‐construcción
de
dispositivos
fílmicos.
De
hecho,
Los
hijos
 se
presentan
como
un
colectivo
que
nació
con
la
intención
de
experimentar
con
la
forma
fílmica
y
ahondar
en
el
 estudio
del
discurso
de
la
no‐narración.
 La
relación
entre
el
autor
y
la
representación
del
paisaje
que
ya
estaba
presente
en
El sol en el sol del membrillo
es
el
 tema
principal
de
Los materiales, un
filme
articulado
como
el
diario
de
un
viaje
por
el
embalse
de
Riaño
en
León
y
su
 comarca.
 Su
 título
 parece
 aludir,
 en
 primer
 lugar,
 al
 material
 en
 bruto
 del
 rodaje.
 Estamos
 ante
 una
 película
 deslabazada
y
vocacionalmente
imperfecta,
compuesta
principalmente
de
lo
que
tradicionalmente
consideraríamos
 descartes:
pruebas
de
cámara,
los
ajustes
previos
al
encuadre
preciso
y
planos
tipo
making of
que
se
ven
puntuados
 por
las
conversaciones
banales
del
equipo
(nunca
en
sonido
sincrónico,
siempre
en
subtítulos)
sobre
la
geografía,
el
 paisaje,
los
personajes
que
han
conocido
o
los
referentes
cinematográficos
que
manejan.
 Esta
aproximación
al
paisaje
guarda
cierta
sintonía
con
el
Marc Recha de
Dies d’Agost
o
con
el
Oliver Laxe
de
Paris #  1.
 Como
 en
 la
 primera,
 el
 motivo
 del
 viaje
 (aquí
 explorar
 una
 zona
 marcada
 por
 la
 traumática
 construcción
 de
 un
 embalse)
pasa
a
un
segundo
plano
y
parece
desvanecerse,
pese
a
que
se
incluyan
potentes
alusiones
al
abandono
 rural
y
a
la
Guerra
Civil.
Y,
como
en
la
segunda,
lo
que
realmente
acaba
siendo
significativo
es
el
trayecto,
el
gesto
de
 filmar,
la
recolección
de
imágenes
y
de
algunos
sonidos
y
la
interacción
con
algunos
personajes
que
se
encuentran
en
 el
camino.
No
obstante,
la
actitud
de
Los
hijos
hacia
el
terreno
que
exploran
es
más
esquiva
que
en
los
filmes
citados.
 O
 como
 ellos
 afirma,
 es
 el
 territorio
 el
 que
 se
 torna
 “difuso
 y
 ambiguo”.
 Y
 quizás
 por
 esta
 razón
 cada
 imagen
 que
 registran
es
cuestionada,
interrogada,
desmitificada
e
incluso
boicoteada.
Estamos
ante
un
filme
contemplativo,
qué
 duda
cabe.
Pero
aquí
no
se
invita
al
espectador
a
que
se
concentre
en
la
belleza
de
cada
imagen,
sino
que
se
le
hace
 partícipe
de
los
tiempos
muertos
y
del
tedio
del
rodaje.
 Los  materiales
 es
 un
 filme
 que
 desafía
 nuestras
 expectativas
 sobre
 el
 lenguaje
 audiovisual
 (especialmente
 en
 su
 tratamiento
 de
 la
 banda
 sonora),
 sobre
 cierta
 estética
 del
 paisaje
 e
 incluso
 sobre
 las
 motivaciones
 o
 la
 ética
 del
 cineasta.
Así,
uno
de
los
momentos
soberbios
del
filme
tiene
lugar
al
final,
cuando
los
cineastas
juzgan
su
quehacer
y
 reconocen
la
indiferencia
y
el
hastío
que
les
provoca
filmar
el
paisaje
frente
al
disfrute
de
conocer
y
grabar
a
la
gente
 del
pueblo.
Especialmente
sus
cantos
que
serán
los
que
cierren
la
cinta.
   Desconcierto y puntos suspensivos
 El
desconcierto
es,
por
tanto
uno,
un
elemento
intrínseco
a
la
obra
de
Los
hijos.
Ninguna
de
sus
piezas
resulta
 predecible
o
se
puede
adscribir
con
facilidad
a
una
corriente
o
escuela
actual.
Además
de
que
en
cada
una
de
ellas
 siempre
encontramos
un
punto
de
giro,
un
elemento
que
nos
obliga
a
repensar
y
reinterpretar
lo
visto
 anteriormente.
Incluso,
si
como
hemos
señalado,
podríamos
hablar
de
un
estilo
consistente
en
la
destrucción
del
 estilo,
su
segundo
largometraje,
Circo (2009),
vendría
a
romper
esta
regla.
Aquí
ya
no
encontramos
ninguna
alusión
 cinematográfica
o
desdoblamiento
reflexivo,
la
película
se
sitúa
en
el
terreno
del
documental
más
clásico
de
corte
 observacional,
dominado
por
la
estética
del
plano
fijo,
la
dilatación
temporal
y
invisibilidad
de
los
cineastas.
 Sencilla
y
excelentemente
filmada,
Circo
sigue
la
pauta
de
un día en la vida de.
En
este
caso,
de
una
familia
circense
 compuesta
por
una
joven
pareja
y
sus
hijos
desde
que
montana
la
carpa
hasta
que,
ya
de
noche
y
tras
la
actuación,
la
 recogen
 para
 desplazarse
 con
 su
 caravana
 hasta
 otro
 pueblo.
 Y
 quizás
 lo
 más
 significativo
 es
 que
 esta
 fórmula
 se
 aplica
de
forma
 literal,
 puesto
 que
 como
 nos
 informan
los
créditos
finales
el
rodaje
transcurrió
en
un
sólo
día.
 Sin
 estar
ante
una
obra
tan
sugerente
como
Los materiales o
El sol en el sol del membrillo,
sí
que
encontramos
ciertos
 desafíos
 que
 permiten
 entrever
 el
 sello
 de
 Los
 hijos:
 la
 inclusión
 de
 una
 larga
 secuencia
 donde
 se
 entrevista
 a
 la


68


pareja
 y
 que
 rompe
 la
 distancia
 que
 parecía
 guiar
 la
 realización
 de
 la
 pieza;
 un
 trabajo
 de
 cámara
 concentrado
 exclusivamente
en
sus
protagonistas

(y
ajeno
a
otros
elementos
del
entorno,
como
el
público,
por
ejemplo)
e
incluso
 la
presencia
de
uno
de
los
miembros
del
equipo
en
un
momento
del
rodaje.
 Pero
 quizás,
 el
 mayor
 valor
 de
 Circo
 es
 que
 nos
 invita
 a
 cerrar
 este
 recorrido
 por
 su
 obra
 con
 unos
 puntos
 suspensivos,
sin
que
podamos
vislumbrar
cuál
será
su
próximo
proyecto
y,
mucho
menos,
qué
forma
tomará.


Elena Oroz. Blogs & Docs. Mayo 2010.

http://www.blogsandocs.com/?p=554&pp=1 http://www.blogsandocs.com/?p=554&pp=2 

69


La lectora provisoria 

Carta desde Mar del Plata (5) Por lalectoraprovisoria

por Quintín (…) Hoy me tocó ver la retrospectiva de Los Hijos, un colectivo (qué fea es esa palabra “colectivo”) formado por Javier, Luis y Natalia, quienes no cumplieron los treinta e hicieron dos largos y dos cortos en muy poco tiempo. La producción es de lo más radicalizado que puede encontrarse entre lo que está dando vuelta por los festivales. La pieza de cabecera es la más reciente y se llama Los materiales. Es una excursión a la montaña en busca de su historia oculta, resuelta en una suite de planos misteriosos comentados cada tanto por subtítulos que representan fragmentos de conversaciones (que no se escuchan) entre los directores o, mejor dicho, entre personajes que caricaturizan a los directores. Los planos son rigurosos, de una gran belleza, pero Los Hijos están de algún modo de salida del cine. Su método de trabajo consiste en generar un procedimiento ante cada película para alejar a los directores del período humanista del cine e incluso de la idea de autoría, como si el procedimiento mismo y un trabajo esmerado se encargaran de darles la distancia necesaria del pasado del aparato cinematográfico. Tanta preocupación formal amenaza conducirlos irremisiblemente hacia la instalación. En el discurso de Los Hijos hay una mezcla de inocencia y arrogancia que manejan con adecuada honestidad: es como si se hubieran encontrado con la tarea de inventar el cine desde cero, como si este hubiese entrado en una etapa en la que desdeñar a Kiarostami o decir que les gusta más el documental de Pedro Costa sobre los Straub que la obra de los Straub en sí tal vez no fueran ya boutades sino las respuestas adecuadas que el estado actual del cine tiene para referirse a su historia, que comienza a ser su prehistoria. Si Los Hijos están contribuyendo a terminar con el cine como lo conocemos, también es cierto que para ser tan iconoclastas filman muy bien, con una elegancia extrema. La mejor prueba es Circo, un documental muy clásico sobre un circo familiar, rodado en un solo día con extrema sobriedad y precisión. El método de Los Hijos incluye un cuestionamiento permanente de sus reglas de trabajo y la creación de sistemas originales para gestionar la dirección tripartita. Se turnan en las tareas del rodaje, comparten la escritura y en Los materiales idearon un curioso proceso de edición: uno empezaba haciendo un corte en solitario, el siguiente lo modificaba a voluntad y así siguiendo hasta que el proceso iterativo no arrojara nuevos cambios. Los Hijos trabajan de otra cosa y no están interesados en recibir subvenciones ni en el cine que deriva de ellas. (…)

http://lalectoraprovisoria.wordpress.com/2010/11/18/carta‐desde‐mar‐del‐plata‐5/                           70


CON LOS OJOS ABIERTOS  Críticas, crónicas de festivales, programación de cineclubes y apuntes sobre cine. 

MDP (03): MUTACIONES Y CONTRASTES Por ojosabiertos

 

Por Roger Alan Koza Entre conversaciones, lecturas, “Q and A” y películas, casi como si se trata de una idea clara y distinta cartesiana, una proposición resulta evidente: el cine está mutando. Un querido amigo dice que las mejores películas del festival son las de Ferreri, Hugo del Carril y Étaix. El resto, con algunas excepciones, son películas –según él- menores, largas, sobrevaluadas, irrelevantes, prescindibles. Alguien cariñosamente le responde: “sos un reaccionario”. El mismo día, tras Los materiales, film del colectivo Los Hijos, supuesta revelación de cine español contemporáneo, sus jóvenes miembros sitúan su cine a contramano de un canon consagrado. Odian a Erice (y a Kiarostami), o al menos lo tratan como un suerte de patriarca de una religión esencialista del cine, cuyos hijos, Guerín y Mercedes Álvarez y otros, han convertido al cine en una práctica naturalista y religiosa. Combaten la solemnidad, la contemplación, la reificación de la naturaleza. En su primera acción fundacional, El sol en el sol del membrillo, una película sobre la interacción de la obra de arte (una pintura) y la naturaleza (el pasto, el viento y la lluvia), aunque también una meditación sobre el tiempo (en un sentido cronométrico y atmosférico), uno de los personajes dice que todo en la naturaleza tiende a la muerte. Es como si la naturaleza estuviera muerta, o en todo caso, la cámara le robara despiadadamente el aura al mundo de la naturaleza, o tal vez, diríase con mayor precisión, ésta viene a descubrir y enunciar que jamás existió algo tal como un aura del mundo. Bazin ha muerto, pero no nos hemos dado cuenta. En Los materiales, cuyo título ya indica una posición respecto de los objetos y entes a ser retratados, el mundo de la naturaleza, sin embargo, sí se registra sin renunciar a la belleza, pero en el montaje se deconstruye simultáneamente la perfección del registro. El axioma es contundente: hacer una película a través del registro descartado. Esta renuncia y desprecio por una ontología esencialista del mundo físico como vehículo de un plus más allá de lo físico tiene su correlato en una constante renuencia al imperativo narrativo del cine. De ese modo, Los materiales suma imágenes de la naturaleza, planos en movimientos desde automóviles, diálogos escritos pero no proferidos por los personajes y citas que denotan ironía y saña contra ciertos nombres canónicos (Angelopoulos, Antonioni), sin proponerse un ordenamiento secreto. El espacio permanece desacralizado; el tiempo desorganizado. Poco importa saber si se trata de un documental. Menos aún si el film funciona como un ensayo. Los materiales se resiste a ser del todo pensado, y tal vez por ello despierta pasiones proféticas: ¿es un acontecimiento que viene a trastocar la naturaleza del cine? Una exageración bienvenida por muchos, pero más allá del entusiasmo, no hay duda de que se trata de un síntoma (y una revelación): Los materiales es quizás un exponente de un porvenir en el que la imagen, paradójicamente, será para el cine secundaria, una superación dialéctica. Por eso, más importante que ver Los materiales resulta pensar el film después de verlo. No es un objeto concebido para la mirada sino más bien un estímulo heteróclito, una máquina de combate diseñada para desmantelar una alianza pretérita entre la luz de los objetos y su reposo en el espacio y su posterior reanimación lumínica proyectada como imagen. Un crítico maldito decía que se trataba del Proyecto Blair Witch en clave de cine arte. Otro amigo y crítico, no menos maldito, sostenía que Los materiales no es otra cosa que el triunfo de un cine después del cine. ¿Poscine? ¿Cine sin pasado? Los materiales exige que pensemos. Estar a favor o en contra es un reflejo, un gesto cómplice con la vagancia analítica. Su existencia explicita un semblante y una mutación de lo que entendemos por cine.

  http://ojosabiertos.wordpress.com/2010/11/19/mdp‐03‐mutaciones‐y‐contrastes/ 

71


Los Hijos, colectivo audiovisual  Pareciera
que
en
el
nuevo
siglo
lo
más
importante
que
pasa
en
el
cine
es
el
derribo
de
muros:
los
muros
 que
 mantenían
 separados
 los
 géneros,
 los
 que
 marcaban
 límites
 entre
 la
 realidad
 y
 la
 ficción,
 y
 los
 que
 cimentaban
la
tiranía
de
la
narración.
Es
así
como
en
las
propuestas
más
vigorizantes
que
se
encuentran
a
 día
de
hoy,
los
artistas
echan
mano
de
lo
que
mejor
les
venga,
sin
que
la
naturaleza
de
sus
materiales
sea
 un
obstáculo.
El
Cine,
con
mayúsculas
ya
por
su
entidad
de
arte
centenario,
en
esta
autorreferencialidad,
 puede
 ser
 objeto
 tanto
 de
 reflexión
 como
 de
 desmitificación.
 En
 esta
 cancha
 que
 describimos,
 es
 en
 la
 que
el
colectivo
afincado
en
Madrid
Los
Hijos
dribla
con
comodidad
y
soltura.





 Lo
 suyo
 respira
 libertad,
 una
 libertad
 controlada
 dentro
 de
 los
 juegos
 (con
 reglas)
 que
 ellos
 mismos
 proponen.
 Y
 es
 en
 replantear
 esas
 normas,
 romperlas
 y
 volver
 a
 pegarlas
 donde
 parecen
 hallar
 mayor
 placer.
Al
ver
los
éxitos
cosechados
hasta
ahora
por
el
colectivo
vienen
a
la
cabeza
epítetos
como
“sangre
 nueva”,
y
“promesa
del
cine
underground”.
Su
largometraje
Los Materiales (2009)
ha
obtenido
el
premio
 Jean
Vigo
en
la
última
edición
del
Festival
Punto
de
Vista.
A
esto
se
suma
su
triple
presencia
en
la
Sección
 Oficial
de
Documentamadrid:
el
largometraje
Circo (2009)
y
el
cortometraje
Ya viene, Aguanta, Riégueme,  Mátame
 (2009),
 y
 su
 cortometraje
 El  sol  en  el  sol  del  membrillo
 (2008)
 en
 la
 sección
 de
 documental
 de
 creación.
Festivales
que
comprenden
que
la
palabra
“documental”
se
va
quedando
estrecha
para
la
rica
 variedad
que
depara
el
cine
de
no
ficción.
Es
esta
toda
su
filmografía,
hasta
ahora,
que
se
complementa
 con
las
píldoras
experimentales
de
un
minuto
que
cuelgan
en
su
canal
de
Vimeo.
   El cine en el cine de Los Hijos  
 Hasta
el
momento,
la
labor
de
los
tres
componentes
del
colectivo,
a
la
sazón
Luís
López
Carrasco,
Natalia
 Marín
 Sancho
 y
 Javier
 Fernández
 Vázquez,
 se
 ha
 movido
 principalmente
 por
 el
 pantanoso
 terreno
 de
 la
 cinefilia,
pero
mirada
desde
el
humor
más
que
desde
la
reverencia.
Juegan
con
la
obra
de
Erice
en
El sol  sobre el sol del membrillo:
tomando
un
supuesto
lienzo
de
Antonio
López,
objeto
del
documental
El sol del  membrillo
del
cineasta
vizcaíno,
lo
exponen
a
las
inclemencias
del
tiempo
campesino.
La
contemplación
 del
 lienzo
 y
 del
 entorno
 (y
 del
 lienzo
 en
 el
 entorno)
 y
 sus
 variaciones,
 dan
 paso
 al
 propio
 proceso
 del
 rodaje
 de
 Los
 Hijos:
 no
 sólo
 se
 contempla
 cómo
 actúan
 los
 factores
 físicos
 sobre
 la
 obra,
 sino
 sobre
 los
 propios
 cineastas
 que
 poco
 a
 poco
 desmontan
 el
 mismo
 proceso
 creativo.
 En
 Ya  viene,  Aguanta,  Riégueme,  Mátame
 vuelven
 a
 echar
 mano
 de
 Erice,
 pero
 sumando
 a
 la
 fiesta
 esta
 vez
 a
 Almodóvar,
 Aranda
 y
 Armendáriz.
 Este
 nuevo
 juego
 se
 trata
 de
 volver
 a
 los
 lugares
 de
 las
 célebres
 escenas
 de
 las
 películas
 de
 estos
 directores
 (respectivamente,
 El  Espíritu  de  la  Colmena,
 La  Ley  del  Deseo,
 Amantes
 e
 Historias del Kronen)
y
filmarlos,
tal
y
como
se
los
encuentran,
repitiendo
los
mismos
planos,
y
citando,
 sobreimpresos,
los
diálogos.
Fuera
toda
la
carga
de
la
escena
original,
esta
pieza
es
casi
un
exorcismo
de
la
 mitificación
cinéfila.
   Los medios justifican el fin  
 En
en
caso
de
Los Materiales,
vuelve
a
tomar
importancia
el
retratar
el
proceso
por
el
cual
se
crea
la
obra.
 Aquí
 filman
 los
 paisajes
 devastados
 por
 el
 embalse
 de
 Riaño,
 en
 León,
 para
 cuya
 construcción
 fue
 necesario
 sumergir
 varios
 pueblos
 con
 sus
 calles,
 iglesias
 y
 casas.
 Al
 mostrar
 su
 forma
 de
 trabajo,
 ellos
 mismos
boicotean
la
contemplación
de
los
espacios
abiertos
y
de
la
zona,
dando
lugar
a
un
ensayo
sobre
 lo
 que
 supone
 hacer
 películas,
 y
 sobre
 Riaño,
 lugar
 que
 filmaron
 durante
 todo
 un
 año.
 Su
 otro
 largometraje,
Circo,
se
mueve
por
derroteros
más
clásicos,
al
seguir
un
día
en
la
vida
de
una
familia
que
 regenta
un
circo.
 Así
quedamos
a
la
expectativa
de
qué
será
lo
que
nos
deparan
Los
Hijos
para
el
futuro.
Unos
hijos
de
su
 tiempo,
que
cazan
al
vuelo
el
zeitgeist
cinematográfico
de
esta
era
audiovisual
que
contemplan,
diáfana,
 después
de
aplastar
sus
tabiques.



 Elena Duque. ArteContexto Blog. http://www.artecontexto.com/es/blog/los_hijos__colectivo_audiovisual.html 72


Documentary attitudes. Los Materiales (Materials) was an interesting choice for the festival’s Jean Vigo prize for best director, because it was made by a young collective from Madrid who call themselves Los Hijos (The Children — Javier Fernández, Luis López and Natalia Marín). Here, as the three of them investigate an empty landscape around the reservoir of Riaño, in the province of León, in which the town and nine other villages lie submerged, the camera remains much more distanced from its subject, but this is precisely because they find the place ambiguous and diffuse (an impression emphasised by the black and white photography). But this is also a film which plays relentlessly and with a wry sense of humour on upsetting convention, eschewing visual elegance, disrupting the soundtrack, and in its most original trope, questioning the image while it’s being produced by the novel means of a conversation in subtitles among the film-makers”. Michael Chanan. Putney Debater. http://putneydebater.wordpress.com/2010/02/14/documentary-attitudes/

73


Cine Tránsit. Como si fuera una película imposible, en los planos comienzan a latir la ausencia de respuestas, la dificultad para las interpretaciones unívocas, la filtración de ficciones posibles, la fragilidad y vahídos de las imágenes, los sonidos y la interesante experimentación de un discurso que se cuela en forma de subtítulos que no suenan. En último término, consciente o inconsciente, la resistencia de lo que uno pretendía capturar. Quizá la referencia a La ventana indiscreta (Rear Window, Alfred Hichcock, 1954) tampoco fuera casual. Covadonga G. Las Heras. Cine Transit. http://www.cinentransit.com/text/covadonga-g-lahera/cazando-crepsculos/83

74


LOS MATERIALES (Los Hijos, 2009) -Apenas se escucha a los pájaros, hasta el viento deja de soplar, los árboles parecen asustados y los cables pffffiiii no dejan de sonar- cantan CICLOS ITURGAIZ en su canción “Lemóniz funciona”. Y algo así, interdisciplinar desde la naturaleza hacia el trípode, desde una carretera que se sumerge hasta un enrevesamiento scifi-thriller. LOS MATERIALES, una peli realizada por el colectivo Los Hijos se construye desde el inconformismo más trapecista, con red, pero un equilibrio al fin y al cabo, que no les interesa mantener! Siempre con el punto de gravedad muy bajo se tambalean entre la estructura compleja en la que nos han metido. Igual más que compleja sería mejor decir estructura latente. Quizá empiece con un plano muy Angelopoulos pero eso nos lo dice un subtítulo. Atención. El sistema audiovisual por los 5 costados y las infinitas capas. Capas de Superman viajando en la historia del documentalista. El tipo que viaja a sitios dispares y se enfrenta a ellos a la vez que se enreda. Retratar un pueblo sumergido sin hablar de la Atlántida y a la vez no haciendo un retrato. La protagonista es la cámara y sus funciones: enfoque automático, ganancia lumínica, conexiones de audio… y sería una filmación de making off sin nadie que haya hecho un making off. El objeto se intenta mirar a sí mísmo, como soporte y yendo por derroteros. El fascismo está presente. La impostura y la irreverencia. En un blanco y negro muchas veces liso se consigue unir todo en una forma final imposible. Está claro que es una decisión tomada desde lo contemporáneo y para lo contemporáneo. Con todo lo revisionista que tiene el hoy y el futuro. Y desde el futuro nos lo dicen con simpatía. Los Hijos persiguen fantasmas invisibles e inencontrables con un aparato, como es el video, que recoge imágenes. La contradicción es la filosofía, la investigación es el deseo y la Historia del Cine es la herramienta. Y todo se revuelve y todo es todo. ¿Qué es? Parece una maqueta de una sala de control de una presa, quizá de tanto mirarla, por el tiempo de observación muy prolongado. El espacio toma forma y a la vez desaparece para pasar a un nivel mental inconsciente, ahí se nos fija. Todo lo intelectual y más pero sin prejuicios con la pretenciosidad. “Pretencioso” es cuando pretende algo que no consigue pero LOS MATERIALES consigue, alcanza y barre unas metas que son el principio del cine así como el final de la coherencia (de la que se dice ser esclavo).

http://fuerzavital.wordpress.com/

75


adn  local madrid 

Tertulia en la Casa Encendida sobre el lado oculto del cine con 'Los  materiales' 

El colectivo 'Los hijos' formado por tres jóvenes cineastas presenta mañana su film documental en Madrid | La película ha sido seleccionada como una de las mejores de 2010 Pedro Moral 

Fotograma del documental Los materiales  ADN 22 de marzo de 2011 El pueblo de Riaño (León) fue inundado en 1987 por un embalse. En 2009 el colectivo audiovisual Los hijos decidió ir a la comarca para rodar un documental. Sin embargo, lo que acabaron filmando Javier Fernández (Bilbao, 1980), Luis López (Murcia, 1981) y Natalia Marín (1982) fueron los restos del documental, los mecanismos ocultos del cine, lo llamaron Los materiales. El documental se funde con la ficción y el terror en este filme que se presenta mañana en Madrid en la Casa Encendida en la sesión Fin de la coherencia donde habrá coloquio con los cineastas, moderado por el programador dle ciclo Gonzalo de Pedro. Ya ha pasado, y con buena nota, por los prestigiosos festivales de documentales Punto de Vista de Navarra y el FID de Marsella. “Nosotros queríamos experimentar, ver si podíamos hacer una película con el material que siempre se descarta” declara Natalia Marín, la mirada femenina del colectivo. Cuando fueron a Riaño se “encontraron con demasiada información” explica Marín que califica la aventura como “una experiencia inabarcable”. Una de las mejores películas de 2010 El resultado fue este extraño documental que la revista Cahiers du Cinéma catalogó como una de las mejores películas del año 2010. “Estamos muy contentos y agradecidos”, declara Marín que reconoce: “Únicamente teníamos la esperanza de que nos seleccionaran en algún festival”. “Esto nos ha dado más visibilidad, pero no se traduce en nada práctico”, concluye. Este colectivo formado por tres jóvenes nació en 2008. En una conversación en un bar de Madrid decidieron realizar su primer proyecto El sol en el sol del membrillo. A partir de ahí han seguido trabajando a su aire, moviendo sus trabajos por círculos independientes y experimentales. “Ser tres nos ayuda a regularnos, nunca nos subimos más de la cuenta, ni nos deprimimos”, comenta Marín sobre el equipo que forma con sus compañeros. El 23 de Marzo a las 20.00 de la tarde Los materiales se podrá ver en la Casa Encendida por 3 euros. Su codirectora define el filme como “un experimento y una búsqueda”.

76


COLECTIVO LOS HIJOS, BIEN ES (LOS) MATERIALES. Las ciudades capitales eran a veces trasladadas en la antigua China, en parte por motivos de ubicación, en parte al producirse los cambios de dinastía. El estilo de edificación se modificaba en el curso de los siglos, pero la forma del pozo sigue siendo la misma desde tiempos antiquísimos hasta nuestros días. (...) Toda superficialidad en el ordenamiento de la vida, que deje insatisfechas las más hondas necesidades vitales, es tan imperfecta que no difiere de un estado en el cual ni siquiera se hubiese hecho algún intento de ordenamiento. I.Ching El Libro de las Mutaciones, Hexágrama 48 El Pozo de Agua.

Los Materiales ( España, 2009 ) podría ser un documental sobre un pantano, el de Riaño, que empezó a construirse en 1965, pero que no cerró sus compuertas hasta 1987, en un ambiente de desalojos violentos y protestas de los habitantes de los ocho pueblos que con su culminación quedaron anegados. También podría serlo, sobre la no-vida que viven los forzados habitantes del Nuevo Riaño, construído a orillas del pantano para acoger a los expropiados de los terrenos donde se encuentra la presa, y despojados mediante una construcción megalómana sin excesivo sentido, de las verdaderas raíces de lo humano. Pero a pesar de que ese es el punto de partida que mueve a Los Hijos a desplazarse hasta esa localidad fantasma, sin duda su película, termina (o empieza) por ser otra. El camino de la experimentación, es el hogar de estos tres cineastas (Javi, Natalia y Luis) a los que Santos Zunzunegui definió tras su exitoso paso por Punto de Vista 2010, como Jóvenes Salvajes. En mi opinión, sin duda lo son. Son jóvenes y son salvajes. Por ser extraños en la extraña tierra de los parámetros establecidos del cine, y por saber cómo incendiar los materiales que tienen a su alcance para iluminar los áridos paisajes de la cinematografía de su tiempo, armados de una cámara de vídeo y de su invencible talento. Pero también son superhéroes, no sólo porque se autogestionan (graban, editan, sonorizan, y promocionan sin ningún tipo de ayuda externa cada uno de sus proyetos) sino por tener el poder-don de ver y mostrar lo invisible. (véase El Sol en el Sol del Membrillo, Ya viene, aguanta, riégame, y Circo además de la obra que nos ocupa ) Así, en la película que podreis ver este domingo en Freedonia, los Hijos no hacen otra cosa que guiarnos por un genial y sorprendente viaje-viraje hacia todos los humanos recovecos. Tanto en el fondo como en la forma, Los Materiales utiliza lo que no debe verse y (nos) descubre, entre otras muchas cosas, que lo superficial, es en realidad lo que a menudo se da por bueno, mientras lo mágico está en las grietas, en los puntos de fuga, en los defectos, en la locura. En todo el resto. Pienso, que con este largometraje, Los Hijos han sabido salirse de cualquier parámetro para mirar al mundo con ojos de niño pero con sabiduría de viejo, y 77


conseguir que la excusa que rodea a un embalse, sirva para hablarnos de nuestra tradición, de nuestra destrucción, del absurdo, de la desidia, de la vida, de la no vida, de la muerte, de los fantasmas, del cine, hasta llegar a darnos miedo. Marta Bassols. Toda la noche oliendo a film. http://todalanocheoliendoafilm.blogspot.com/

78


Los Hijos de los hijos de la ira Podría hablar aquí de docuficción, pero después de Misterioso objeto al mediodía (Dokfanaimeuman, Apichatpong Weerasethakul, 2000) y Aquel querido mes de agosto (Aquele querido mês de agosto, Miguel Gomes, 2008) considero que es ridículo recurrir a ese último, desagradable concepto que los españoles tuvimos que aceptar porque nos daba la razón. Si bien es cierto que el mejor abuelo de la nueva generación de directores es el Erice de El sol del membrillo (1992) y el mejor padre el Guerin de Tren de sombras (1997), la intención de definir el límite entre la realidad y la ficción se ha ido reduciendo con el paso de los años, quizás porque ya es inútil luchar por ciertos flancos de esta diferencia. En cualquier caso, se trata de un cine que acepta la revolución de los Cahiers y todo el avance de la modernidad, siempre consciente aunque, a veces, demasiado cercano a la melancolía del concepto de autor, con la carga de endiosamiento que esto conlleva. Dentro de estos términos, pocos directores como los que conforman el grupo Los hijos demuestran esa carga de distancia entre el cine y su conciencia. Son unos cineastas muy sencillos, que no cometen el error de querer convertir en cine lo que ya no puede serlo. En fin, precisamente de ahí surge su interés, de la forma en que representan lo que queda tras el cine o, mejor dicho, de la forma en que muestran un espacio y un tiempo fílmicos donde el cine podría aparecer, pero no lo hace, y, finalmente, solo queda su posibilidad. Es la posibilidad del cine lo que se pone en pantalla. Los materiales (2009) es, en esta línea, un paso más en el estudio de la distancia entre realidad y ficción que aparentemente quería ser En construcción (José Luis Guerin, 2001) cuando, en un proceso inverso al de la narración tradicional (donde la realidad se inserta en una ficción), era la ficción la que buscaba su lugar en una forma refinada de realidad. Una manera mucho más natural de poner el mundo en su sitio de lo que pueda parecer a simple vista, una forma de –a la manera de los monumentos megalíticos que citaba Chillida- entender la existencia del cielo, de lo real, a través de lo representativo. Hasta Los materiales, el camino ha sido duro, una lucha encarnizada con el referente. Podemos entender Ya viene, aguanta, riégueme, mátame (2009) como la forma en que Los hijos señalan a sus padres (Erice, Armendáriz, Almodóvar y Aranda), pero si nos paramos un segundo a pensar encontraremos una seña terrible. La película vuelve a filmar una secuencia mítica de cada uno de estos cuatros directores, plano por plano pero sin personajes, efectos de luz o sonido, enfrentando la cámara a la localización en su estado actual. El único resto que queda de las secuencias originales son unos subtítulos que indican, en cada caso, los diálogos de sus respectivos personajes, ahora desaparecidos. Puede que el ejercicio tenga que ver con el estudio de las secuencias de un maestro, a la manera del Psicosis (Psycho, 1998) de Van Sant, pero es imposible no entender un gesto de brutalidad en la forma en que el refinamiento de los originales deja paso a una realidad áspera, a un digital sin adulterar. Pura reivindicación de la reconquista de la realidad; más allá de cualquier opinión sobre su validez, una actitud absolutamente política. ¡Asaltemos el estudio de la realidad!, escribía Burroughs, y reconquistemos el universo.[1] Algo parecido ocurre en El Sol en El sol del membrillo (2008), donde el estatismo de la luz en la obra de Antonio López (que marcara el desarrollo del cine español de los 90 a través de la película de Erice), esa búsqueda desesperada de la esencia última de las cosas se pone en duda a través de la inserción del lienzo del pintor en un paisaje real, esto es, sujeto al cambio, al movimiento, a todas las variables del medio. El corto no muestra más que eso: el cuadro de los membrillos expuesto en la naturaleza. Durante una semana, el lienzo, esa luz y ese color hechos estáticos, hechos reales para siempre, se enfrentan a la realidad. El lienzo, por supuesto, no cambia, mientras un plano abierto nos muestra cómo llueve sobre él, un golpe de viento lo hace caer, brilla el sol y hay animales, plantas, días y noches. No hay nada de inocente en la forma en que Los hijos contraponen la obsesión por lo mínimo de López y Erice con la realidad. Los hijos descomponen el referente, se aproximan a nuestra tradición sabiendo que es inasible, que está demasiado descompuesta. Mientras, en la amplia colección de pequeñas obras que publican de forma gratuita en Vimeo, realizan un verdadero estudio formal, compositivo, algo absolutamente inútil en las distancias cortas pero que negocia de forma sugerente con su lado más erudito. Cuando, al inicio de Los materiales, uno de los directores del grupo apunta que el que vemos es el plano “más

79


Angelopoulos” que han rodado nunca, la forma en que abstraen ciertas secuencias (recurriendo a la obsesión de Guerin por la deformación de la realidad en Tren de sombras y en La dama de Corinto (2010)) choca con la otra intención demostrativa, narrativa en fin, aunque la suya sea una narración de la imposibilidad de hacer cine. Sobre esta abstracción apoyan la mayor parte de su trabajo en cortos, a través de secuencias temáticas elementales, más cerca de Val del Omar que de cualquier espacio de la modernidad europea. Y este formalismo es un alivio, porque sin él un largo como Los materiales sería insoportable. Como en Godard, también como en Guerin, solo el arrebato de la imagen pura puede conciliar el peso de la reflexión. Los materiales es la forma última del aparato referencial del que hablábamos al principio. En su poco más de una hora de metraje, lo único que se relata es el proceso fallido de una producción, la deriva del rodaje de la que iba a ser la película, que no existe. Es así de sencillo: como en El sol en El sol del membrillo, el arte, aquello que quiere quedar estático, se ve expuesto a una realidad inasible, irrefrenable. Es imposible hacer arte. Cualquier frase o imagen puede dar sentido a una nueva trama o línea de la búsqueda de los directores y, mientras, lo único que observamos es su forma de trabajar. Así de sencillo, digo, y de difícil. El documental que parece comenzar en el momento en que Los hijos se enfrentan al misterio de un pueblo enterrado bajo un pantano, termina por ser un ir y venir de paisajes que no se encuentran, incluyendo una salida (casi) de género y varios elementos que, apenas por un instante, parecen importantes. Este es el logro de Los materiales: la forma en que, de tanto en tanto, acepta que aflore la falsa ilusión de que por fin una trama va a encauzar el relato, y luego vuelve a desaparecer. Es la historia de la imposibilidad de grabar una película. Hay algo tremendo en ese pueblo de Riaño sepultado bajo el agua, y algo todavía más tremendo en la manera en que Los hijos tratan de desentrañar su misterio a través del cine, y son incapaces. No hace falta ser muy mordaz para entender la forma en que, de nuevo, están luchando contra una clase de cine muy de moda, quizás sin ser conscientes de la crítica que implica a aquellos que creen que una buena película nace del momento en que la realidad se rebela y se convierte en ficción. Baste compararla con la última obra en cines de Guerin, Guest (2010). El poder de Los materiales se ve claro cuando acepta que la dificultad no consiste en encontrar lo representativo de la realidad, sino en procesar la realidad para hacerla representativa. No es que Guest sea mala, no peor que la mayor parte de las películas que vemos, pero a estas alturas ya no nos sirve para nada. Porque son tiempos difíciles, somos jóvenes, estamos vivos y no podemos permitir que las imágenes se nos escapen. Es preciso que, como Los hijos, antes de hacer cine, volvamos a tomar posiciones. Vicente Rodrigo Carmena

http://www.cineua.com/2012/01/los-hijos-de-los-hijos-de-la-ira/

80


_Festivales

Inquietos exploradores del audiovisual contemporáneo. Marsella 2012 Esta es una crónica del Festival International de Cinéma – Marseille salteada, basada en anotaciones que salieron sobre la marcha en la visita al evento. Está pensada mirando hacia atrás, hacia otras películas vistas en años anteriores en el mismo evento, indagando posibles líneas del cine y audiovisual contemporáneo que se ponen encima de la mesa en este sugerente y atrevido, único en determinadas cuestiones, encuentro cinematográfico. Por M. Martí Freixas | 09 Sep 12

3. Disociaciones: Había un cortometraje del Colectivo Los Hijos (Enero 2012 o la apoteosis de Isabel La Católica, 2012) que, sin pretender ser mucho más que un apunte, un inicio de algo esbozado, tiene un punto en común en otros planteamientos vistos precisamente en este encuentro de cuando en cuando. Despojar una imagen de su sonido, y por otro lado un sonido de su imagen, y unir aquellos que a priori son lejanos. Crear así un nuevo audio+visual, donde el espectador tiene que intervenir para crear su propio espacio de interpretación de ese azar sólo aparente. En Los Hijos, escuchamos un audio del bus turístico de Madrid, es demodé, un poco facha, vende un Madrid recio y antiguo. Vemos imágenes que no encajan: rostros de hombres y mujeres en un bar sin ubicación, de caras tristes, ojeras, mirada perdida. La interpretación recae en nosotros. Para mí, un desencuentro entre el ciudadano, rutinario, desanimado en una sociedad que se deshace y el modelo de ciudad impuesto, donde el turismo es como una dictadura. Un giro interesante al final del corto, la imagen se traslada al interior de un vehículo elevado (¿el bus?) y desde allí observamos una manifestación.

http://www.blogsandocs.com/?p=3894

81


Genealogías I   Dentro
del
ciclo
Urgencias
de
la
contemporaneidad,
que
se
proyecta
en
el
Reina
Sofía,
el
 pasado
lunes
12,
el
colectivo
Los
Hijos,
proyectaron
su
último
cortometraje,
titulado
Enero,  2012 o la apoteosis de Isabel La Católica. La
película
es
una
reflexión
sobre
la
imagen
de
la
 ciudad,
sobre
cómo
una
ciudad
es
vendida
por
el
poder
y
cómo
es
vivida
por
los
ciudadanos
 que
la
habitan,
sobre
el
abismo
que
hay
entre
ambas
visiones
(y
sobre
el
falseamiento
o
la
 reescritura
interesada
de
la
historia
de
un
país,
de
una
ciudad).
A
parte
de
la
proyección,
 dieron
una
charla
que
consitió
básicamente
en
la
proyección
de
una
serie
de
películas
y
 fragmentos
de
películas

(dos
cortos

íntegros
y
cuatro
fragmentos) en
los
que
el
colectivo
 veía
una
cierta
genealogía,
una
cierta
confluencia
de
intereses,
temáticos
y
formales.
O
 todo
lo
contrario,
veían
en
esas
películas
(la
que
abría
y
la
que
cerraba
la
playlist)
dos
 ejemplos
antagónicos,
en
lo
ideológico
y
en
lo
estético,
de
lo
que
ellos
buscaban.
Las
 películas
seleccionadas
fueron:
 
 Parque
de
Madrid
(Enrique
Cahen
Salaberry,
1959)
 La
ciudad
es
nuestra
(Tino
Calabuig,
1974)
 Los
jóvenes
del
barrio
(Video
Nou,
1982)
 Se
pude
filmar
lo
imaginario
(Juan
Sebastián
Bollaín,
 Sevilla
tuvo
que
ser
(Juan
Sebastián
Bollaín,1978)
 Sangre
de
mayo
(Jose
Luis
Garci,
2008)

 
 A
mí
este
planteamiento
me
pareció
interesantísimo,
porque
en
los
artículos
y
reflexiones
 sobre
el
cine
que
se
hace
actualmente
en
España
(hablo
de
ese
cine
escondido,
radical,
 reflexivo
y
sensible,
como
el
de
Los
Hijos,
y
no
del
otro
cine,
el
institucional,
el
que
se
 celebra
en
la
necrófaga
ceremonia
de
los
Goya)
nunca
se
tiende
a
crear
líneas
de
fuerza,
 hilos
rojos
que
unan
las
películas
de
hoy
con
la
obra
de
otros
realziadores
comprometidos
 (no
sólo
políticamente)
de
ayer.
Y
que
esa
reflexión
tenga
por
fin
lugar
y
provenga
de
los
 mismos
realizadores
me
parece
no
sólo
un
salto
adelante,
sino
también
un
cierto
acto
de
 justicia.

 
 No
es
de
extrañar
que
hayan
sido
Los
Hijos
los
que
hayan
dado
por
fin
ese
paso,
si
se
tiene
 en
cuenta
que
sus
dos
primeros
cortometrajes
(El sol en el sol del membrillo
y
Ya viene,  aguante, riégueme, mátame)
no
eran
sino
relecturas
de
películas
españolas
pasadas.
Y
 Natalia
Marín,
uno
de
los
miembros
del
colectivo,
ha
publicado
un
artículo
en
Numerocero,
 España
alterada,
cine
sin
miedo,
en
el
que
además
de
hace
una
interesante
cartografía
del
 'cine
raro'
en
España
(incluyendo,
y
eso
es
de
agradecer,
también
películas
de
ficción
frente
 a
la
omnipresencia
de
la
no
ficción)
anima
a
crear
genealogías
y
a
buscar
reivindicar
 francotiradores
del
pasado.
Uno
se
alegra
de
esa
voluntad,
que
lleva
viendo
necesaria
 desde
hace
tanto
tiempo,
y
reivindica
no
sólo
a
Los
Hijos
como
un
colectivo
de
creación
 sino
también
como
un
colectivo
de
reflexión.

 Publicado
15th
November
2012
por
Luis
E.
Parés



http://celuloidesrancios.blogspot.com.es/2012/11/genealogias‐i.html 

82


Febrero 2013 www.loshijos.org info@loshijos.org

 83

Dossier de prensa. Colectivo Los Hijos.  

apariciones en televisión, catálogos, prensa especializada, prensa nacional y prensa en internet. Actualizado en febrero 2013.

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