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Edita: Ayuntamiento de Munera Diseño y maquetación: Exitalia de Eventos S.L. Edición: 2009 Imprime: Bielsa Depósito Legal: AB-509-2009 © Autor: Ayuntamiento de Munera © Fotografías: Los titulares de las mismas


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Prólogo Con la edición de este libro, desde el Ayuntamiento pretendemos poner un grano de arena más en el mantenimiento y difusión de la cultura de nuestro pueblo. Cada una de las fotografías que aparecen en él, es una muestra del modo de vida de nuestros antepasados, de sus costumbres, forma de vestir y relacionarse, fiestas patronales… En fin, cada uno de las actividades cotidianas que formaban parte de su modo de vida y que de alguna manera han condicionado la nuestra. Para nosotros debe adquirir gran importancia cualquier acto que podamos realizar para mantener vivo el recuerdo de nuestros antepasados, porque todos ellos han ido forjando la historia de nuestro pueblo. En estos momentos de la era digital es necesario encontrar unos instantes para el recuerdo de los momentos especiales y las grandes ocasiones que se “retrataban” en blanco y negro. Todo forma parte de nosotros, de nuestras vidas. Aquellos que recuerdan a los fotografiados porque mantienen viva su memoria, cada vez que ven una de estas fotografías acuden a su mente recuerdos y anécdotas de estos seres queridos y logran que de alguna manera permanezcan entre nosotros. ¡Cuántas veces nos ha parecido que conocemos a alguno de los personajes peculiares que han pasado por nuestro pueblo sólo de oír contar sus historias! Lamentándolo mucho no ha sido posible publicar todas las fotografías que se han recopilado. Hemos realizado una selección intentando que sea lo más representativa posible. Nuestro agradecimiento y mi gratitud a todos por hacer posible la publicación de este libro, indudablemente con una mezcla de ilusión y nostalgia. Gracias a todos por compartir con nosotros estos recuerdos.

PEDRO PABLO SÁNCHEZ ESTESO Alcalde de MUNERA


Principios de siglo XX Las primeras fotografías de nuestro libro reflejan cómo era Munera a finales del siglo XIX y principios del XX. Los munereños empezaban a disfrutar de luz eléctrica (1903) traida desde El Santo, se terminaban de construir las primeras carreteras que nos comunicaban con Albacete, La Roda y Minaya.


1. Retrato de la familia Solana de Lamo. Hacia 1894. Foto donada por Dolores Blázquez Solana. Amelia de Lamo y Juan Jesús Solana, abuelos de Enrique García Solana, cronista oficial de la Villa de Munera, posan junto a su hijo Emilio Solana de Lamo.

Vestigios del siglo XIX La manera de vestir refleja el sentimiento de la población local. Negros sin brillo, colores oscuros tanto para hombres como para mujeres son la constante en la vestimenta de los primeros años del siglo XX. Los colores claros se dejaban para los niños y los adornos. El traje típico de fiesta consistía en camisa blanca, chaleco,

pantalón y chaqueta oscuros para los hombres. Las mujeres tal como mandaban los cánones de belleza de la época eran muy voluminosas de caderas. Entre algunos de sus complementos estaban las enaguas y los corsés. Los estudios certifican que la moda en el vestir no cambió hasta la primera mitad del siglo XX.

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2. Pedro Blรกzquez y sus hijos. Hacia 1904. Foto donada por Isabel Blรกzquez Rosillo. Estampa familiar en la que podemos reconocer a Pedro Blรกzquez en el centro, rodeado por sus hijos Juan Manuel y Daniel a la izquierda y Aniceto y Gala a la derecha.

3. Teodora Rosillo Arenas. Hacia 1908. Foto donada por Salvador Rosillo Hernรกndez. Retrato de cuerpo entero junto a una silla de Teodora Rosillo Arenas.

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4. Retrato de Candela Arellano. Hacia 1939. Foto donada por Elena Requena Arellano. Candela Arellano en la puerta de su casa, en la calle Santa Ana.

5. Retrato posando. Hacia 1914. Foto donada por Gregoria Rosillo Morcillo.

Una silla muy especial Es frecuente encontrar retratos en las que nuestros antepasados posan con una silla. Además de un recurrente elemento del mobiliario de las casas, la simbología de la silla va mucho más allá: sólo podían sentarse en ella para

una fotografía aquellas mujeres que ya estaban casadas. Las solteras debían permanecer de pie. Además, en el caso de ser una foto familiar, eran los hombres o las personas mayores, los que se sentaban en la silla, como signo de autoridad y respeto.

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6. Filomena Moya. Hacia 1920. Foto donada por Amalia Blázquez Vecina. Retrato de Filomena Moya en un estudio.

Los primeros estudios: La fotografía llega a nuestra Región de la mano de los fotográfos ambulantes y de pequeños estudios donde los munereños se retrataban en ocasiones especiales. Los fondos de escenarios y los complementos como mesas, sillas y butacas adornaban las escenas, dejando constancia de las modas de

la época. La evolución en el vestir empezaba en estas fechas con las mezclas de tejidos y colores, sobre todo en la ropa femenina. Las sayas y blusas formaban parte del atuendo cotidiano de las munereñas. Por su parte los jóvenes solían tener un único traje oscuro que lucían en las ocasiones especiales.

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7. Sebastián Couque con sus nietas. Hacia 1922. Foto donada por Ángel Martínez Ramírez. Foto realizada en el patio que Sebastián tenía en la calle Calvario.

La casa tradicional En el siglo XX las casas de Munera se construían en torno a un gran patio que daba la bienvenida a la casa. Allí se distribuían también las chozas para los cerdos y cuadras para las mulas y burros, además de diversos corrales, donde tener gallinas, cabras y ovejas. Otras dependencias se utilizaban

para almacenar paja y víveres, así como guardar los aperos utilizados en el campo. En el interior, una cocinilla con una gran chimenea era el centro de la casa donde se hacía vida. No era frecuente tener muchas habitaciones y en la mayoría de los casos éstas se compartían.

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8. Familia De Lamo Rueda. Hacia 1925. Foto donada por Julia Fuentes de Lamo. María Mártir Rueda, sentada en el centro junto a sus hijas y yernos.

Familias numerosas Las familias muy numerosas como la que se aprecia en la fotografía, eran lo habitual en la primera mitad del siglo XX. El aumento de población en Munera es patente desde principios de siglo. En 1901 había en la localidad 3.000 habitantes, aumentando hasta los 4.800 en los años 30. La mayoría de las familias vivían en aldeas, formando núcleos de población como Casa Canos, Lechina, Las Zorizas y La Atalaya. En Munera los principales barrios eran la Iglesia, la calle Olmos y el Altozano.

9. Familia numerosa. Hacia 1939. Foto donada por Isabel Blázquez Rosillo. En la imagen se observa un posado de Blasa Martínez Peñaranda con su hijo y nietos.

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10. El Santo Sepulcro. Año 1928. Foto donada por Pilar Blázquez Atencia. José Rubio y Manuel Atencia, en la puerta de su taller de carpintería en la calle Mayor, tras acabar de construir el Santo Sepulcro para las procesiones de Semana Santa.

La Semana Santa Antes de la Guerra Civil, en Munera existían varías cofradías, como la del Santísimo Cristo (fundada en 1.595), la de la Virgen de la Caridad (creada en 1.621) y la de las Animas (formada en 1.693). Pocos son los vestigios que quedan de ellas, aunque son el origen de las actuales cofradías que resurgieron en los años 60. En la actualidad, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, la de

Ntra. Sra. de los Dolores y Santísimo Cristo de las Mercedes, la de San Juan Evangelista y la del Santísimo Cristo de Medinaceli desfilan en las seis procesiones que se celebran desde el Miércoles Santo al Domingo de Resurrección en Munera. Cofrades, tallas de escultores célebres, costaleros, cornetas y tambores llenan las calles de la localidad en esos días tan señalados.

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11. Recogiendo agua. Hacia 1935. Donada por Luis Villora. En la foto se puede ver a David Martínez Moya con su mula y cisternas viniendo de Ntra. Sra. de la Fuente de la Ermita.

El abastecimiento de agua A finales del siglo XV y tras las últimas inundaciones producidas por el Río Córcoles, se decidó cambiar el emplazamiento del pueblo y comenzar a construirlo junto a un cerro cercano. Nació así el Munera tal como lo conocemos hoy. Uno de los primeros edificios en construirse fue la Parroquia de San Sebastián. en los años 60, tras sufrir el problema

del abastecimiento de agua, se construyó el depósito, gracias al cual Munera tendría un abastecimiento sin necesidad de ir a las fuentes (la de la ermita y la de la Fuente Nueva principalmente) a por agua. El oficio de aguador se convirtió en uno de los más socorridos, ya que evitaba a las mujeres largos paseos con los cántaros a cuestas.

12. Cuerva familiar. Años 30-40. Foto donada por Jose A. Ruiz Márquez. Tradicional cuerva en el patio de una casa. En torno a esta bebida típica se organizaban fiestas con jóvenes y reuniones de amigos para disfrutar de momentos de charla al fresco.

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13. Antiguos oficios: el zapatero. Principios de siglo XX. Foto donada por Carmen Játiva. Uno de los zapateros que vivía en Munera a principios del siglo XX. En la foto se puede apreciar algunos utensilios y la manera de vestir de la época.

Los oficios de principios de siglo XX Aunque la población de Munera ha sido en su mayoría agricultores y ganaderos, otros oficios como zapateros, sastres, comerciantes, o peinadoras también tenían su lugar en nuestra localidad. Alguaciles, pregoneros o aguadores son algunos de los oficios desaparecidos, al igual que los artesanos de la

cuchillería que ejercicían esta labor desde el siglo XVIII. Los oficios solían heredarse de padres a hijos y eran pocos los que podían salir a estudiar a otros municipios. Desde el punto de vista de las mujeres, la mayoría se dedicaban a labores domésticas, y las que estudiaban se decantaban por ser maestras.

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14. Boda. Principios de siglo. Foto donada por Ana Carlos. Boda con la vestimenta típica de la época y el detalle del ramo de flores.

15. Primera Comunión. Principios de siglo. Foto donada por Antonia Couque. La Primera Comunión era un día relevante en la vida de los niños de la época. Solían fotografiarse con biblias y celebrarla austeramente.

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16. Foto Escolar. Hacia 1934. Foto donada por Milagros Martínez Castillo. Escuela de Niñas de Doña Fernanda, situada por aquel entonces encima del actual Casino de la Amistad.

La escuela durante los años 30 Regulada por la Junta Local de Primera Enseñanza, fundada en 1844, las escuelas de Munera tuvieron un papel fundamental en la primera mitad del siglo XX. Los maestros cobraban de sueldo 82 pesetas y las clases se dividían por sexos, existiendo una escuela de niñas y otra de niños, que reunían a jóvenes de diversas edades. Las asignaturas no eran las mismas.

Las primeras, además de lectura y escritura, aprendían educación moral, aritmética práctica, higiene y labores útiles. Además, salían de excursión para aprender física, botánica o astronomía. Los niños recibían escritura y lectura y complementaban su educación con agricultura, industria y comercio, geometría, dibujo lineal, historia y física.

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17. Grupo Escolar. Hacia 1935. Foto donada por Milagros Martínez Castillo.


Años 40 Terminada la Guerra Civil comienza una nueva época en la que Munera superaba los 5.000 habitantes. La economía, rural basada en la agricultura y la ganadería, dejaba paso poco a poco a pequeños talleres textiles. Aparecía entonces el primer periódico local Ecos.


El fervor de un pueblo Existen publicaciones que hablan de la Virgen de la Fuente como una de las más milagrosas de nuestra zona, siendo frecuentes las peregrinaciones a lo largo del siglo XVIII hasta su Ermita. Fieles a su patrona y bendecidos siempre por sus milagros, los munereños celebran desde 1756 la

Feria y Fiestas de Septiembre en su honor. Con el tradicional Voto de Villa, una de las ceremonias más antiguas que aún prevalecen en nuestra región, cada 21 de septiembre se impone el bastón de mando y se dan las gracias a la patrona por los favores obtenidos.

18. Paso de la Virgen por el Vao. Hacia 1942. Fotografía donada por Salvador Rosillo Hernández. Procesión de la Virgen de la Fuente regresando a su ermita, con el tradicional paso por el Vao, donde se unen el río Quintanar y el Ojuelo formando el río Córcoles.

19. Procesión de la Virgen. Principios del siglo XX. Foto donada por Trini. Los munereños siempre han demostrado su devoción por la patrona. En la imagen, una procesión del mes de septiembre, cuando se celebra la Feria en su honor: del 20 al 25.

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20. Retrato de amigas. Hacia 1945. Fotografía donada por Gregoria Carlos Blázquez. María Blázquez Rosillo, con sus primas Josefa y Matilde (sentadas) y otras amigas, en una foto de estudio.

21. Paseo por Munera. Hacia 1945. Fotografía donada por Miguel A. Gómez Sánchez. Don Esteban, el médico; don Amable, el farmaceutico; y Enrique Fornés.

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22. Familia Blázquez Sánchez, en la Feria. Hacia 1945. Fotografía donada por Matilde Blázquez Rosillo. Retrato familiar en el que se puede ver a María Sánchez Blázquez con sus hijos Dionisia, Adolfo, Antonio y Celso, además de su sobrina Basilisa.

Nuestra Feria y las fotos La Feria de Munera marca un antes y un después en el calendario anual de los munereños. Durante cinco días, la vida cotidiana en nuestra localidad cambia. Muchos eran los que posaban frente a pósters decorativos para

inmortalizar su rostro en una fotografía. Lo habitual era no tener más oportunidades de conseguir retratarse que cuando estos fotógrafos ambulantes colocaban sus pósters en la plaza y comenzaban a anunciar sus servicios.

23. Hermanos Casamoza posando. Hacia 1948. Foto donada por Juan A. Mateo Ruiz

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24. Grupo de futbolistas. Hacia 1948. Foto donada por Amalia Blรกzquez Vecina. Grupo de deportistas posando en Feria tras un partido.

25. Candela Arellano Arenas, en una Feria con sus hijos Elena, Pedro y Fernando. Hacia 1949. Foto donada por Elena Requena Arellano.

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La artesanía Desde tiempos ancestrales se han realizado en nuestra localidad labores artesanales como los telares o la pleita. Han sido encontrados restos de estos materiales en los yacimientos de la Morra del Quintanar y otros similares de la zona, datados en la Edad de Bronce. Habitualmente unido al mundo de la agricultura y el pastoreo, Munera

ha sido siempre famosa por buenos trabajos en esparto utilizados en el día a día, espuertas, baleos, esteras eran algunas de las más comunes. Dignos de mención también son las labores realizadas por las mujeres con bolillos, ganchillos etc. y más recientemente los trabajos en cemento, barro y forja.

26. Cristino Requena y María Moya Moreno, posando en el corral de su casa, junto a sus hijos y familiares. Hacia 1940. Foto donada por Cristino Requena Ponce.

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27. Boda en la parroquia de San Sebastián.

Las bodas Típica boda de los años 40 con Don Antonino como párroco. Los novios solían vestir de riguroso negro al igual que los invitados. Las mujeres y los hombres se sentaban separados en la Iglesia, uno a cada lado del pasillo central. Las bodas se celebraban con un

convite en alguno de los Salones de la localidad aunque los novios tenían que buscar personas para preparar la comida y servirla a los comensales. En la imagen también se puede ver la primera lápida que tuvo el párroco mártir D. Bartolomé Rodríguez Soria. enfrente del altar de la iglesia.

Hacia 1949. Foto donada por Paqui Vergara Moreno.

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Una sociedad concienciada Durante los años 40 comenzaron a surgir grupos sociales concienciados con el entorno, que de una manera altruistra colaboraban con diversas causas: Cruz Roja, postulaciones contra el cáncer, grupos de apoyo a enfermos, discapacitados... En el panorama cultural, se desarrolló un importante círculo

literario que dió lugar años después al Pórtico Literario con el que se abren las fiestas y a diversas actividades como el teatro, la música, la poesía (de la mano del poeta local Aroja) o el Concurso Literario Bella Quiteria que se celebra cada primer sábado del mes de julio, en el molino que lleva su nombre.

28. Postulación. Hacia 1946. Foto donada por Vicenta. Grupo de mujeres, en una de las postulaciones para recoger fondos benéficos.

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Años 50 Munera prosigue su desarrollo con la adquisición del Centro de Salud, anteriormente llamado Centro de Higiene Rural y casa del médico. Las reformas en el Ayuntamiento y la pavimentación de la calle Mayor fueron algunas de las medidas que se ejecutaron en este decenio, además de la inauguración del Campo de Deportes y la aprobación de nuestro escudo heráldico.


29. Enrique García pesando el género de su tienda.

El comercio Las tiendas solían ser pequeñas y variadas. Entre los alimentos que se podían adquirir estaba la fruta, comestibles, ropa, zapatos, productos de temporada o de las huertas cercanas... En la foto se puede ver una de las tiendas que se trasladó de las garitas de la Iglesia a la calle Don

Juan, compartiendo acera con Purito, Gaspar y el estanco. Posteriormente se trasladaron de esa calle a la del Pozo. Además de estos comercios existían los tradicionales hornos en los que las mujeres iban a cocer masa y hacer sus propios panes.

Hacia 1950. Foto donada por Enrique García Atencia.

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30. Pesando melones en el jueves. Hacia 1959. Foto donada por Jose M. Martínez Herrera. Miguel Martínez “Falguera” vendiendo melones en el mercadillo semanal junto a sus dos hijos.

El mercadillo El tradicional mercadillo, llamado el jueves en la actualidad, ha tenido diversas ubicaciones, entre ellas la Plaza de Don Bartolomé (antes Plaza del Sol) como se ve en la fotografía, la calle Santa Ana y en la actualidad la calle Ancha. Cada jueves, comerciantes del pueblo y foráneos se daban cita

para vender productos cultivados por ellos mismos o traídos desde las lonjas provinciales. El comercio ambulante era muy habitual en la época, siendo la báscula su herramienta primordial. En estos mercadillos se podían adquirir hortalizas de temporada, calzado, algo de ropa y objetos de primera necesidad.

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31. Gregoria de Lamo Martínez y sus amigas. Hacia 1950. Foto donada por Josefina Morcillo de Lamo.

El vestir en los 50 En el cine triunfaba Marilyn Monroe y en la música Elvis Preysler. La recuperación económica también se palpaba en el vida cotidiana de los munereños. Los grupos de amigas que salían juntas a los bailes eran una estampa muy habitual. Las faldas por debajo de la rodilla

y los vestidos de corte más moderno y mangas abultadas, entraban en los armarios acompañados por complementos, como cinturones. Los hombres abandonaban el chaleco y adoptaban la corbata en ocasiones especiales. Los primeros vaqueros entraban en escena tímidamente.

32. De camino a los toros. Hacia 1956. Foto donada por Salvador Rosillo Hernández.

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33. Pedrés en el Casino. 1955. Foto donada por José Miguel Martínez Herrera.

Toreros famosos El segundo por la izquierda es el famoso torero Pedrés tomando café en el Casino La Amistad un día de Feria. Pedro Martínez, “Pedrés”, nació en Albacete en 1932 y tomó la alternativa en Valencia en 1952. Fue uno de los toreros de renombre en la época junto a Chicuelo o El Litri. Desde que en 1913 se construyera

la plaza de toros (una de las pocas con forma cuadrada por fuera) por su coso han pasado figuras del toreo, como Vicente Barreda, el Cordobés o jóvenes promesas como nuestro paisano, José María Arenas. Ser la tercera plaza en construirse en la provincia de Albacete ha ayudado a que la fama de Munera y sus toros perviva durante años.

34. Rondalla en la Plaza de Toros. Hacia 1954. Foto donada por Ángel Martínez Ramírez. Rondalla dirigida por el maestro Luis Vecina Couque.

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35. Julio López “El Cachorro”. Hacia 1951. Foto donada por Julio López Martínez.

El ciclismo Tradicionalmente, se ha venido celebrando en nuestra localidad una carrera de ciclismo durante las Ferias. En la imagen superior está el famoso “Cachorro”, que posa junto a un póster decorativo en la Feria con una de las copas que ganó entre los años 1949 y 1957 que estuvo invicto. La tradición del ciclismo viene desde antaño. La bicicleta ha sido siempre muy requerida por nuestros antepasados, que utilizaban la bicicleta como medio de transporte entre las aldeas y el pueblo.

36. Carrera ciclista en Munera. Hacia la década de los 50. Foto donada por Manoli Escribano. Una de las carreras ciclistas por nuestro municipio.

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Los mataeros En los tiempos en que era costumbre tener un cerdo en cada una de las casas, cuando los hielos lo permitían, se celebraba el mataero, una tradición, un modo de vida y una fiesta para los munereños de la época. Tras matar al animal y almorzar, los hombres se dedicaban a partirlo y a picar la carne, mientras las mujeres lavaban

las tripas, partían las mantecas y hacían las morcillas y los chorizos. La cantidad de trabajo hacía que vecinos y familiares acudieran ese día a la casa para ayudar, formandose así una ocasión de estar con gente joven y montar uno de los tradicionales bailes después de la cena.

37. La familia “Tinti”, en la cena del mataero. Hacia 1954. Foto donada por Pilar Blázquez Atencia.

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Ocasiones especiales: las bodas Instantánea realizada por el fotógrafo local Maera para celebrar una de las reuniones familiares más importantes en la vida de los munereños: las bodas. El cortejo nupcial comenzaba en casa del novio, que según la tradición iba a casa de la novia a recogerla, de la mano de la madrina. La novia, acompañada por el padrino, salía de su casa camino

de la parroquia donde el enlace se formalizaba. Era costumbre en el pueblo salir a la calle para ver pasar a los novios en ese día tan importante. La imagen de los novios saliendo de la iglesia también es de las más típicas en los álbumes familiares. Llama la atención el parecido de las novias, pues el tocado y el ramo que lucían se alquilaban a una señora en la calle La Virgen.

38. Boda en la familia Rosillo. Hacia 1954. Foto donada por Isabel Blázquez Rosillo.

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39. Boda de Julia y Juan Antonio. Hacia 1955. Foto donada por Julia Fuentes de Lamo.

40. Boda de Cristina y Leovigildo. Hacia 1955. Foto donada por Cristina Chiller贸n Morcillo.

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41. Procesión de quinto.

Las quintas A la salida de la ermita, y con la Virgen de la Fuente como protectora del grupo, los quintos se hacían una fotografía de grupo acompañados por algunos amigos y familiares. Las quintas solían ser numerosas, por ello en ocasiones se realizaban distintos

Año 1955. reemplazos que partían la quinta. Los jóvenes se juntaban unos días antes de marcharse al servicio militar para pasarlos de fiesta y sin volver a su casa, a modo de despedida de su juventud y del pueblo durante unos meses.

Foto donada por Milagros Martínez Castillo.

42. Quinteando. Hacia la década de los 50. Foto donada por Milagros Martínez. Los jóvenes del pueblo se divertían quinteando durante unos días antes de partir hacia su destino.

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43. En la Cueva del Pariente. Año 1955. Foto donada por Pilar Blázquez Atencia.

Tras la procesión de quintos Una de las costumbres más antiguas de nuestro municipio es realizar una procesión para despedirse de nuestra patrona antes de marcharse al servicio militar. Se realizaba una procesión en la que los jóvenes, sus amigas y sus familiares acompañaban a los quintos, rogando que tuvieran buen desenlace y volvieran pronto. Esta procesión se ha llevado a cabo durante años, aún cuando el servicio militar no era obligatorio, juntando a todos los jóvenes nacidos durante un mismo año.

44. Procesión de quintos del 58. Marzo de 1958. Foto donada por Ángel Martínez Ramírez.

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Ocio y diversión Los munereños de la época se divertían con juegos tradicionales y podían disfrutar de una pista de patinaje existente en el Salón de Arturo (antiguo Mermelada). Otro local destinado al ocio fué el Casino Caracol situado en la calle Mayor. Tenía billar, diana y otros

juegos de mesa para servir como punto de encuentro a los jóvenes. Los bailes eran una cita obligada para todos ellos. Las chicas solían acudir acompañadas de alguna persona mayor, que vigilaba desde su silla que el decoro y las formas se guardaran siempre.

45. Gerardo, Manolo, Pedro y Antonio, patinando en el Salón de Arturo. Hacia 1955. Foto donada por José M. Martínez Herrera.

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46. Manuel, Pedro, Manuel y Bienve jugando al billar en el Casino Caracol. Hacia 1955. Foto donada por José M. Martínez Herrera.

La tradicional cuerva Cuando la Coca-Cola y otras bebidas alcohólicas de graduación alta aún no eran frecuentes, los jóvenes y las familias celebraban pequeñas reuniones para hacer una cuerva o una paloma. La receta tradicional de la cuerva es una cuartilla de vino (cuatro litros), una libra de azúcar y el agua necesaria para deshacerla. Ocasionalmente, se le añadían trozos de frutas. Por otro lado, la receta de la Paloma consistía en mezclar una parte de anís con cinco de agua muy fresca.

47. Cuervas y rolletes. Hacia 1956. Foto donada por Milagros Martínez Castillo.

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El casino un símbolo munereño En 1851, un grupo de veintitrés munereños creó el Casino La Amistad, uno de los más antiguos de la provincia. Desde siempre, el casino ha desarrollado actividades artísticas y culturales, teniendo en su posesión una biblioteca privada, donada hace poco al Ayuntamiento de Munera.

En la actualidad, más de un centenar de socios conforman esta sociedad regida por un reglamento que se mantiene desde su fundación. Aunque en un principio contaban con un local en alquiler se decidieron a comprar uno propio en la plaza, ubicación que mantiene actualmente.

48. Casino “La Amistad”. Hacia 1958. Foto donada por J. Miguel Martínez Herrera.

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Las Ferias en los 50 El grupo de amigos el Club Ceporro, aparece en la imagen durante la Feria de 1957, bajando a los toros por la calle La Virgen. El nombre se le ocurrió a José Luis Castejón (munereño ilustre, autor del pasodoble Munera y compositor de numerosas piezas) que los bautizó con ese apodo por utilizar una calabaza-pera para beber.

En la imagen se puede ver la tradicional bombona, en la que los jóvenes llevaban bebida para paliar las sofocantes tardes en el sol en la Plaza de Toros. Estas bombonas solían tener distintos tamaños y estaban recubiertas de cañizo, que facilitaba su transporte al dotarlas de asas.

49. Vicente, Juan, José, Ángel, Cándido, Herminio y Paco, formaban Ceporro. Hacia 1957. Foto donada por Ángel Martínez Ramírez.

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Los bautizos Las reuniones familiares giraban en torno a las labores del campo y a los eventos religiosos: bautizos, comuniones, bodas... A los recién nacidos se les bautizaba pasado poco tiempo. Se les vestía completamente de blanco y se les daba nombres típicos de la localidad. En los archivos eclesiásticos llama la atención la cantidad de jóvenes

bautizadas con el nombre de Quiteria y Olalla que había en los siglos XVII y XVIII. Normalmente, los niños solían llevar el nombre de los padres, abuelos, padrinos o algún otro familiar. Muchos de los nombres ya han caído en desuso, como Javiera, Amadora, Vaudelia, Mauricia, Volusciano, Abad, Arsenio o Custodio.

50. Bautizo de Honorada. Año 1957. Foto donada por Milagros Martínez Castillo.

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51. Recuerdo escolar. Curso 1958-59. Foto donada por Isabel Blázquez Rosillo. Isabel pertenecía a la Escuela de Doña Matilde Sarrión, que estaba encima del Casino.

La enseñanza en los años 50 Se popularizan los recuerdos escolares en forma de fotos individuales de los alumnos. La educación en Munera avanza hasta conseguir ocho escuelas: tres de niños, cuatro de niñas y una de párvulos. A diferencia de lo que sucedía en otras localidades, había más escuelas femeninas que masculinas. Sin embargo, al igual que en épocas anteriores, el absentismo era muy frecuente debido a obligaciones agrícolas y falta de interés.

52. Recuerdo escolar. Década de los 50. Foto donada por Ana Ruiz Villora. Los libros de texto eran muy distintos a los actuales, proncipalmente se tratafa de pequeños cuadernillos de ejercicios.

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Los inviernos La climatología siempre ha sido un rasgo característico de nuestro municipio. Los 929 metros sobre el nivel del mar de Munera hacen que los inviernos suelan ser largos y muy fríos, mientras que los veranos son cortos y templados.

Las nevadas suelen hacer acto de presencia cada invierno, siendo la de la foto una de las más recordadas por llegar a caer más de medio metro de nieve. El frío ha sido siempre una constante en el municipio, teniendo fama la Feria por ser bastante fresca a finales de septiembre o en Semana Santa.

53. Nevada en Munera. Año 1959. Foto donada por Ángel Martínez Ramírez. Luisa y Carmen Vecina Couque, en el corral de su casa de la calle Calvario durante una fuerte nevada.

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54 Gazpacho manchego. Década de los 50. Foto donada por José A. Ruiz Márquez. Adela, Dolores y Fermina, con una sartén de gazpachos preparada para una reunión familiar.

La receta de los gazpachos Elaborados con caza y productos manchegos, los gazpachos son uno de los platos más típicos. Para su elaboración necesitamos conejo, perdíz y ajos, que troceamos y doramos en aceite de oliva. Se sofríe y se le añade laurel y pimiento. Cuando tome color, se le echa agua y se cuece durante una media hora aproximadamente,

dándole nuestro toque personal de sal. Después, se le añade la torta (una masa fina sin levadura), troceada. Hay que dejar reposar durante unos minutos y servir. Este plato de pastores ha conseguido ser todo un referente de nuestra Región y una comida ideal para tomar acompañados de vino directamente de la sartén.

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55. Recogiendo escombros. Hacia 1959. Foto donada por Matilde Blázquez, Rosillo. Antonio Blázquez, en la plaza de Leonardo Requena, retirando escombros de unas obras realizadas en su casa, con su yegua Perdigona.

Yeguas y burros Cuando las calles aún estaban sin asfaltar, las yeguas, mulas y burros eran los animales encargados del transporte, tanto de personas como de cargas. En el año 1572 había en Munera 25 yeguas y 150 asnos. En la década de los 50, las yeguas eran 60 y los asnos 120. Las labores agrícolas, como labrar, trillar o acarrear, eran realizadas

por estos animales, que además facilitaban el transporte entre aldeas y la venta ambulante de alimentos por las mismas. Tener uno de estos animales podía suponer un modo de vida en la época, llegando a ser una inversión económica importante para las familias que decidían comprar uno.

56. Construcción del Depósito del Agua. Foto de Archivo. Para abastecer el pueblo de agua se construyó un depósito de hormigón armado que contiene una capacidad de 500 metros cúbicos.

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Años 60 Comienza la emigración a las zonas de Levante o Cataluña, y también a países como Suiza. La disminución en la población afectó principalmente al desarrollo industrial de la localidad.


asOborpera estisl duisi tis ationul landio commodion eril utat doluptat, cons am, quat vel utpatet luptatum vel eleccumsandre tions atum volorerat. Is etummy nim volore facilla ndreet veraeat. Gait at. Ut num in hendre dolore vulput prat praessisl et utpatue duisim volore tis accum dui et venit auguerosto conulluptate rilit wis at aut velismo lortis adiam dio odo dolobor erostrud modiat. Illum er sustrud tetum iure dunt lobor sed el utat, venim d

El cine en Munera El cine se inventó en el año 1895 y doce años después llegó a Munera. De manera interminente fue funcionando en diversas ubicaciones hasta llegar a la calle Mayor. El cine Manisa fue el que más tiempo permaneció abierto y donde los munereños de la época pudieron

ver todo tipo de películas. Posteriormente el cine se convirtió en sala de bailes y celebración de bodas. La máquina de cine, donada al Ayuntamiento de Munera, se puede ver en la tercera planta del Museo Foto-Etnológico de La Molineta.

57. Máquina de Cine. Hacia 1960. Foto donada por José M. Martínez Herrera. Luis Blázquez, haciendo reparaciones en el cinematógrafo del cine Manisa, en la calle Mayor.

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58. Animando al equipo local. Hacia 1960. Foto donada por Dolores Blázquez Solana. Dolores Blázquez y su hermana Vicenta, junto a unas amigas de camino al campo de fútbol para animar al Munera C.F.

El campo de fútbol Con una historia amplia, el Munera C.F. ha sido el equipo de referencia para todos los aficionados al fútbol de la localidad. En julio se celebra el tradicional campeonato de verano con gran afluencia de participantes y de público asistente.

59. Visita al gobernador de Cádiz. En 1961.

Munereños por Cádiz

Foto donada por Miguel Ángel Gómez Sánchez.

Delegación de Munera que viajó hasta Cádiz en un viaje de cortesía al gobernador de aquella provincia, Don Guillem Moreno, que anteriormente fue gobernador en Albacete y realizó numerosas concesiones al municipio de Munera.

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60. Matanza en familia. Hacia 1960. Foto donada por María Peinado Blázquez. Retrato familiar de una matanza en el corral de Enriqueta Blázquez Atencia, en la calle Eras.

Las matanzas Las matanzas se convertían en una reunión familiar en la que, durante dos días no se paraba de trabajar. Tras deshuesar, se hacían las morcillas y los chorizos, que se dejaban colgando en la chimenea para que se secaran. Aproximadamente unas dos sema-

nas después se hacía el fritorio donde se preparaba el embutido y las tajadas de lomo y costillas en las tradicionales orzas de barro, para que aguantaran todo el año. Además, había que salar los jamones para curarlos y tener una buena depensa.

61. Mataero. Hacia 1967. Foto donada por Milagros Martínez Castillo. La familia de Milagros Martínez durante una de las matanzas que celebraron en la calle Cementerio.

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La vendimia Como pueblo tradicionalmente manchego, la vendimia es una de las actividades en la que participan la mayoría de las familias de la localidad. En tiempos antiguos era normal tener en todas las casas jaraíz o lagar para hacer el vino. La uva blanca tipo airén o valdepeñera es

la más habitual en la zona, aunque también encontramos algo de tinta y macabeo. La vendimia, al igual que la recogida de aceituna o la del azafrán, han sido actividades que han mantenido la economía de los hogares munereños.

62. Vendimiando. Hacia 1965. Foto donada por Antonia Ramos Blázquez. Antonio, Daniel, Antonia Francisco y Vicente, vendimiando a finales de septiembre en la Finca Los Pintaos.

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Las romerías Son una de las manifestaciones religiosas que con más fervor y afluencia se siguen realizando hoy en día. Se caracterizan por celebrarse en los alrededores de las ermitas y en nuestra zona destacan tres: - La Romería de Sotúelamos: el día 1 de mayo en honor a la Virgen de Sotuélamos, una pedanía de El Bonillo.

- La Romería de la Virgen de Cortes: en Alcaraz el día 8 de septiembre. - La Romería de San Isidro, el 15 de mayo en Munera. Más reciente es la festividad de San Cristobal, celebrada a primeros de julio, y donde los transportistas rinden homenaje a su patrón en las inmediaciones de la ermita que se está construyendo en su honor.

63. Romería en Sotuéelamos. Hacia 1961. Foto donada por Matilde Blázquez Rosillo. Celso, Adelina, Vicenta y Matilde, el 1 de mayo en Sotuélamos.

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San Isidro Labrador El pueblo de Munera se vuelca cada 15 de mayo en la celebración de la festividad del patrón de los agricultores y ganaderos, trasladando a San Isidro desde la parroquia de San Sebastián a la ermita de Ntra. Sra. de la Fuente. Tras una misa al aire libre con ofrenda de flores, se organizan juegos tradicionales como el tiro de reja, de cuerda, la cucaña,

concurso de carrozas tradicionales, de gachas, carreras de sacos, piñatas, corte con tractor (antiguamente con mulas) ... Por la tarde suele haber muestras de bailes tradicionales y la entrega de premios de las distintas competiciones. En la actualidad es una de las fiestas locales de Munera.

64. San Isidro en la Chopera del Vao. Hacia 1963. Foto donada por Ángel Martínez Ramírez. Familia y amigos de Luisa Vecina Couque celebrando la fiesta de San Isidro a la sombra de una chopera que existía antes en el “Vao”.

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65. Domingo después de misa. Hacia 1961. Foto donada por Matilde Blázquez Rosillo. Amparo, Matilde y Vicenta posan para una foto con los tradicionales velos negros que las mujeres llevaban para ir a misa.

66. Confirmación con D. Irineo García Alonso. Hacia 1969.

Tradiciones religiosas

Foto donada por Milagros Martínez Castillo. Honorada Moreno Martínez en su confirmación.

El velo es una toca o mantilla normalmente de color negro que usaban las mujeres para cubrirse la cabeza cuando asistían a las ceremonias religiosas tales como misas, bodas, procesiones... La tradición venía de antiguo y pasaba de madres a hijas haciendo de este complemento uno de los más utilizados sobre todo para los ritos eclesiásticos. Otro de los sacramentos que se pueden recibir tras el bautismo, la penitencia y la eucarística es el de la confirmación. A través de él se renueva el compromiso adquirido en el bautismo y se reafirma la fe cristiana. El obispo hace una cruz en la frente del confirmante al que acompaña un padrino, en señal de invocación del Espíritu Santo.

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67. Boda. En 1965. Foto donada por Gregoria Rosillo Rosillo. Imagen de la boda de Gregoria con Adolfo en la parroquia de San SebastiĂĄn.

68. A la salida de la iglesia. AĂąo 1965. Foto donada por Gregoria Rosillo. Una de las primeras novias que vistiĂł de blanco, saliendo del brazo de su marido Adolfo.

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69. Procesion del Corpus. Hacia 1964. Foto donada por María Peinado Blázquez. Procesión del Domingo del Corpus en la que los niños y niñas que han tomado la primera comunión tiran pétalos de rosas y procesionan el cuerpo de cristo, resguardado por el palio.

La primera comunión Otra de las ceremonias religiosas que marcaban una fecha en el calendario eran las primeras comuniones. Hasta la segunda mitad del siglo XX no aparecieron los hoy típicos vestidos

de comunión con los que los más pequeños se visten en este día. Tras años de preparación en catequesis los jóvenes disfrutaban de este día con mucha ilusión.

70. Comunión de Antonia Ramos. Hacia 1967. Ascensión y Francisco, abuelos de Antonia junto a Antonio, Daniel y Antonia el día de su primera comunión. También aparecen Juan José, Antonia y Vicente.

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El casino Caracol Situado en la calle Mayor, fue uno de los locales para el ocio de los jóvenes en Munera. Tenía dos partes, una destinada principalmente a los bailes de las bodas y otro con una zona de bar.

El sistema de calefacción era una estufa de leña que calentaba la sala. En ella se podía jugar al billar, a juegos de mesa y se organizaban actividades.

71. Baile en el Casino Cararol. Hacia 1967. Foto donada por Dolores Blázquez Solana. Baile gratuito que se celebraba en el Casino Caracol por las mañanas para la gente joven.

72. En los toros. Hacia 1968. Foto donada por Salvador Rosillo Hernández. Durante una corrida de toros, Salvador y sus amigos Luciano, Mario, Paco, Pedro y Ángel, entre otros, bebiendo la tradicional cuerva.

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73. Quinta de 1969. Foto donada por Luis Villora Martínez. En la puerta de la Ermita con la Virgen de la Fuente, los quintos del año 69 en su procesión.

Las quintas Al cumplir la mayoría de edad los jóvenes del pueblo estaban llamados a cumplir con el servicio militar obligatorio (que desapareció en 2001) por el que los jóvenes se ausentaban de sus hogares durante períodos de tiempo que han variado entre los 9 meses y 4 años. Tras la publicación del bando a primeros de año y hacer un listado de los jóvenes que cumplían los requisitos

como talla, capacidad torácica, etc. se llevaba a cabo el temido sorteo donde se decidía el destino de cada uno. Los destinos más temidos eran Ceuta, Melilla y anteriormente las colonias españolas como Santo Tomé en Africa.

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74. Quinta del 59. Foto donada por Adolfo Blázquez Sánchez.


75. Quinta del 60. Foto donada por Domingo Ruiz.

76. Quinta del 67.

Una de las mรกs numerosas con mรกs de un centenar de miembros.

Foto donada por Isabel.

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Una entrada al pueblo Uno de los accesos principales al municipio es la calle La Virgen. En la foto se puede ver cómo era ésta antes de asfaltarla, construir las pistas polideportivas, el parque infantil de tráfico y el parque municipal. Con los años han desaparecido los árboles, al igual que una chopera existente en el Vao como se ve en la siguiente fotografía.

77. La calle La Virgen. Hacia 1962. Foto donada por Dolores Blázquez Solana. Dolores Blázquez y José Melero en el principio de la calle La Virgen.

78. En el Vao. Hacia 1960. Fotografía donada por Salvador Rosillo. Encarna Morcillo y Salvador Rosillo posando en el “Vao”, con la chopera y los Casares al fondo.

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Años 70 - 80 Los últimos tiempos de la fotografía en blanco y negro nos traen al recuerdo una Munera mucho más moderna, con nuevas infraestructuras y actividades. Sin embargo en Munera no se ha perdido el espíritu de pequeño pueblo manchego.


El traje y los bailes típicos “La Mancha” abarca el centro de nuestra comunidad autonóma uniendo Toledo, Cuenca, Ciudad Real y Albacete. En esta comarca, como su nombre indica, el traje típico es el de manchego. Las mujeres visten refajos de colores, rayas o bordados, blusa, delantal y, en ocasiones chaleco.

Los hombres visten pantalones de pana, chaleco negro y camisa blanca además de las tradicionales abarcas. Las jotas y seguidillas son algunos de los bailes más representativos de la zona.

79. San Isidro. Hacia 1973. Foto donada por Julia Fuentes de Lamo. Grupo de manchegos ambientando la romería de San Isidro.

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Preparando para el invierno Las matanzas siguen siendo uno de los sustentos principales de los munereños en esta década. En las fotos se pueden ver diversos utensilios empleados en las matanzas como la olla para mantener el agua caliente, los pucheros y el embudo.

La fama de nuestros embutidos ha traspasado nuestras fronteras como demuestran las numerosas carnicerías que existen hoy en día en la localidad, realizando adobos, embutidos y carnes de primera calidad.

80. Mataero familiar. Años 70. Foto donada por Antonio Atencia. Los mataeros seguían siendo una reunión de amigos y familiares dispuestos a echar una mano.

81. Lavando tripas. Años 70. Foto donada por Adela. Una de las primeras labores: preparar las tripas para ser convertidas en chorizos, güeñas y morcillas.

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82. Foto familiar. Años 70. Foto donada por Fidela. La moda cambiaba y se introducían faldas, colores y estampados en el fondo de armario de las munereñas.

83. Tomando un vermut. Años 70. Foto donada por Ángel Martínez Ramírez. El tradicional aperitivo de mediodía ha sido durante años una costumbre acompañada de productos de nuestra tierra como queso y vino.

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Lavando en el río Cuando no existían las lavadoras ni las secadoras una de las labores domésticas que más esfuerzo requerían era bajar a lavar al río. Mujeres con canastas de ropa llegaban al Vao, la calle Ancha y a los diversos molinos para lavar con jabón artesanal sus ropas.

84. Antonia Alfaro lavando en el río. Hacia 1972. Foto donada por Antonia Ramos Blázquez. Lavando en la presa del Molino de los Casares.

85. Lavanderas. Años 70. Foto donada por Vicenta. Las munereñas bajaban a lavar sus ropas con canastas de anea o mimbre.

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86. Foto escolar. Años 70. 87. Grupo escolar.

Foto donada por Rosa Nieves Jímenez.

Años 70. Foto donada por Mª Luisa Galletero.

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La primera comunión Los eventos religiosos continuaban marcando la vida de los munereños. Al cumplir los 10 años se tomaba la primera comunión en un evento que congregaba a todos los niños nacidos en un año. Posteriormente se hacía

la procesión del Corpus Cristhi. Los niños recibían la primera comunión vestidos con hábito. A partir de la segunda mitad del siglo XX, los niños comenzaron a vestir el actual traje de chaqueta y pantalón oscuro.

88. Primera comunión. Años 70. Foto donada por Marisa Galletero.

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89. Procesión del Corpus. Años 70. 90. Procesión del Corpus.

Foto donada por Mª Fuentes Blázquez.

Años 70. Fotografía donada por Francisco De Lamo.

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Los juguetes Mucho han cambiado los juegos y juguetes con los que los más pequeños se entretenían en los años 70. Cocinas de plástico, muñecas y vestidos, juegos de bandoleros o de ping pong y juegos de mesa eran los más habituales en una sociedad en la que los niños jugaban en la calle al fútbol y al “matao”.

91. Regalos de Navidad. Año 1975. Foto donada por Milagros Martínez Castillo. La Caja de Ahorros de Albacete realizó un sorteo de juguetes con motivo de la Navidad.

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El deporte Otras grandes aficiones de los munereĂąos han sido el fĂştbol y diversos deportes populares. En la actualidad se pueden practicar en las instalaciones deportivas tanto al aire libre como cubiertas que existen en la localidad.

92. Munera C.F. AĂąos 70. Foto donada por Vicenta.

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La juventud se mueve A mediados de julio, el sábado más cercano a la Fiesta de Santiago, se celebran en Munera las llamadas Fiestas de las Juventud, que dan inicio al calendario de Ferias de los pueblos de alrededor. La idea de celebrar unas fiestas en verano surgió durante los años sesenta, cuando un grupo de alumnos

que había suspendido latín, decidió organizar unas fiestas para disfrutar de conciertos y otras actividades lúdicas. Para ello, organizaron una colecta con la que se sufragaron los gastos de la verbena y los conciertos. Las fiestas se instauraron siendo una cita obligada para todos los munereños en el mes de julio.

93. Jóvenes de Munera. Años 70. Foto donada por Ángeles Arenas.

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94. Quinta de 1968.

95. Quinta de 1972.

Foto donada por Manoli Escribano.

Foto donada por Manuel Varea Galletero.

70 M u n e r a . Un p a s eo p o r e l r e cu e rd o | Los legados de la Tier r a


96. Un comercio local. Años 70. Foto donada por Enrique García Atienza.

Las tiendas de la época Los productos demandados por la sociedad cambian. Además de comestibles, las droguerías comienzan a funcionar vendiendo todo tipo de menaje como pucheros, cubos de lata, orinales o las grandes cajas de latón para conservar mejor los alimentos.

97. Tienda. Años 70. Foto donada por Juan A. Couque.

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98. La monda del azafrán.

El azafrán Una de las tareas más laboriosas y que congregaban a la familia entorno a una mesa era la monda del azafrán. Realizada durante el otoño tras la vendimia, la recoleccion se hacía a primera hora de la mañana y, tras dejar secar la flor, se mondaba en las casas separando los pistilos de azafrán del resto de la flor.

Utilizada como un condimento en las comidas típicas de la zona y como un potente tinte de color, el llamado “oro rojo” está cayendo en desuso por la laboriosidad y exigencia de una especia que tras mondarla se procedía a su tostado en los tradicionales “ciazos”.

Foto donada por Ramona Rozalén.

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El acarreo de la cosecha Tras la siega, el grano se trillaba en las eras y se trasladaba con animales de carga hasta los pajares y cĂĄmaras de las casas. En el proceso se empleaban trillas y capachos, hasta que las mĂĄquinas cosechadoras y las sacas revolucionaron un sector tradicional.

99. Tras la siega. AĂąos 70. Foto donada por Alberto Toledo.

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100. Cestas de mimbre. Años 70. Foto donada por Adela.

Labores artesanales Tapetes, bolillos, manualidades tejidas a mano y que han pasado de madres a hijas. Desde las puntillas de las toallas a juegos de cama, las labores artesanales de la mujer pasaban por juntar el ajuar para sus hijas y nietas.

101. Haciendo ganchillo. Hacia 1970. Foto donada por Dolores Blázquez Solana. Amelia Solana haciendo ganchillo en la puerta de La Venta. Según cuentan, estas puertas de madera procedían de la antigua cárcel de Munera.

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102. El pastoreo. Años 70. Foto donada por Eusebio Morcillo. El pastoreo es una de las actividades más trabajosas y sacrificadas. Tras andar durante horas y sacar el ganado, los pastores se dedicaban a trabajar la pleita.

103. En la almazara. Foto donada por Críspulo Martínez. La recogida de la aceituna y la elaboración de aceite también son una actividad típica.

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104. La Vendimia. Foto donada por Isabel Parreño Villora.

105. La alegría de las aldeas. Años 70. Foto donada por Luisa Moya.

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“Munera” “He buscado mi paraíso en la tierra, tal vez lo he encontrado, no lo sé” Yo creo que el paraíso de cada uno está en su pueblo, su hogar, su gente, en sus pequeñas cosas. En no dejar borrar las huellas del pasado, ya que forman parte de un presente real como la vida misma. Por eso, dicen que somos Sanchos que no avanzamos. Que teniendo “pa” vivir, nos conformamos. Que para nuestros hijos no sembramos. Dicen que comos Sanchos pero aquí estamos. Viviendo el presente, conservando un pasado de sólidos cimientos año tras año. Algunos son los que marchan, pero muchos nos quedamos. A seguir adelante, cuidando de los campos no dejando que muera el artesano. El curtidor, que trabaja la piel a mano el que esquila la lana del ganado. El carpintero que talla la sabina el tejedor que teje sus refajos el juego de tarima, las alforjas. Y el pintor que se relaja con un cuadro. El poeta que capta la belleza del susurro del viento en el verano las bolilleras tejiendo, encajes para bordados como si fueran arañas, los hilos van trabajando.

Los labradores del campo, con el ruido del arado detienen el tiempo en un momento sin prisa sin atasco. Y lo que más se valora: el saludo del huertano que con la azada en la hombro, a regar se va temprano: - ¡Ey!, dices al de al lado - ¿Cómo van las calabazas? - ¿Las dejas para el mataero? pero como es algo sordo, el pobre sigue cavando. Y muchos más… pues tiene que haber pastores, para ordeñar las cabras. Y realizar ese queso que se estruja en una “plaita”. El llamado manchego que al buen vino acompaña. Tiene que haber vendimia y gente preparada para realizar la poda de cepas y de parras. Para ofrecer al mundo, vinos de nuestra tierra, caldo de nuestra mancha, tintos, blancos, rosados viajan como el Quijote, representando a España. Dicen que somos Sanchos ¿por qué nos gustan las gachas? el buen vino en una bota y el pan sentado unas migas ruleras y un conejillo en la brasa asado. -¡Pues que así, nos llamen Sanchos! que aquí a ciegas no soñamos. Mª Cruz Játiva Blázquez

¡Todo es artesano!

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Bibliografía - García Solana, Enrique. Munera por dentro. 2003. - Moreno Nava, Lorenzo. Munera taurina. 1994. - García Solana, Enrique. La Virgen de la Fuente Patrona de Munera. 1982. - Ayuntamiento de Munera. Programa de la Semana Santa Munera. 2001. - Archivo Municipal.

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Munera. Un paseo por el recuerdo · Los legados de la Tierra  

Libro diseñado y maquetado para Exitalia. Recopilación de fotografías de Munera

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