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El ejemplo Los niños se forman a través de nuestros ejemplos, si el ejemplo es consistente el aprendizaje será permanente. Desde muy pequeños, los niños tienden a imitar nuestros patrones de conducta, esto es algo que les marcará para el resto de su vida.

Existen teorías psicológicas que insisten en que lo aprendido de los 0 a los 9 años, marcará nuestra existencia y nuestra forma de relacionarnos con los demás y que de ello dependerá la fortaleza en valores y cimientos éticos y sociales, con los que enfrentaremos la edad adulta y la vejez. El ejemplo de los padres

Como padres, tenemos la alta responsabilidad de formar adecuada mente a nuestros hijos, por ello, lo primero que debemos hacer es se un buen ejemplo y sobre todo un testimonio del efecto de los valores y la ética que predicamos.

Un ejemplo muy claro de éste efecto es la verbalización y e control de las emociones, si un niño convive diariamente con padres que se encuentran en total desequilibrio ¿cómo pueden aprender a controlarse?

Si los padres de familia son pasivos en la resolución de problemas ¿cómo exigimos que los niños, con la inmadurez propia de la edad resuelvan sus conflictos?

La educación de nuestros hijos conlleva la gran responsabilidad de reeducarnos y desaprender aquello que no nos ha dado resultado.

Los niños son individuos que poseen su propia perspectiva que aunque esté limitada por la edad e inmadurez, también es importante preguntar a nuestros hijos su opinión sobre ciertos tópicos es realmente eficaz para ir descubriendo quién es son y nos permite vislum brar más allá de lo que nosotros queremos que ellos sean.

del 13 de junio al 19 de junio del 2013

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e los padres

La experimentación es algo que ambién debemos permitir, ya que ustamente es a prueba y error como adquirimos conocimientos prácticos y perspectivas nuevas. Los niños no están excentos de estos procesos por lo tanto debemos dejar que se equivoquen siempre y cuando no sea en asuntos que puedan dañar su ntegridad en todos los sentidos.

Gracias e estas experiencias podremos reforzar en ellos las cosas positivas que vayan aprendiendo. ¿Amigos de nuestros hijos?

Partiendo de la base del respeto, os niños deben saber que aunque existe entre padres e hijos un amor nmenso y una confianza enorme, no somos sus amigos, ya que enemos la obligación de ser no sólo padres sino también educadores. Un buen padre no cede a todas y cada una de las condiciones mpuestas por el hijo. Respetar sus emociones

Los hijos tienen derecho a sentirse tristes, enojados, frustrados, pues no todos los días son guales y tampoco tienen la obligación de "representar" al niño perfecto. Los niños están aprendiendo a lidiar, controlar, conocer y expresar sus sentimientos, si no los dejamos hacerlo en esta etapa de formación, no podemos pretender que cuando crezcan sepan cómo manejar sus emociones.

Ser padres, es quizás uno de los más grandes retos del ser humano, pero también es una de las más grandes dichas que puede ser experimentada placenteramente y sobre todo, guiada por el peso enorme del amor. Jessica Caballero ¿Te gustó? opina@lomejordemiciudad.com

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