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6 ESCUELA Núm. 3.896 (342)

España

3 de marzo de 2011

Educación en 140 caracteres • El I Congreso Iberoamericano sobre Redes Sociales concluye con varios guiños a la actitud docente. Las nuevas herramientas se muestran necesarias pero no suficientes LOLA GARCÍA-AJOFRÍN

ANTONIO RODRÍGUEZ DE LAS HERAS Catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid

Sacad los móviles

H

oy vamos a escribir una redacción para el Día de la Madre, así que sacad los móviles -dice la profesora a sus alumnos-. Situémonos detrás de uno de ellos y sigamos su escritura. Lo primero que hace es bajar de Picasa [póngase cualquier otra aplicación existente o por venir o de uso exclusivamente escolar] una fotografía reciente de la familia, y que subió a uno de sus álbumes. Y la instala en Speaking_image [la misma advertencia]. Con esta aplicación puede escribir, no al pie de la fotografía o sobre ella o en el reverso, sino debajo de los detalles de la imagen. Así que selecciona el rostro de su hermano y coloca detrás un video que tiene en YouTube [ídem] de las vacaciones en la playa y en el que se ve cómo al pequeño le da un revolcón una ola y su madre presurosa lo saca empapado y asustado. El visionado les ha hecho reír a toda la familia en muchas ocasiones. Luego selecciona el rostro de la madre. Pero antes ha escrito sobre una hoja de su cuaderno la relación de recomendaciones que repetidamente le da la madre y que tanto le cuesta hacer caso. Cada recomendación va acompañada de signos de exclamación o de emoticonos, unas palabras más grandes que otras... Las repasa atentamente para que no se le olvide ninguna. Fotografía la hoja con el móvil y la coloca plegada bajo la cara de su madre. Le toca el turno al padre: selecciona de la imagen el balón que tiene junto a él y lo enlaza con la página oficial del equipo que los dos siguen. Y finalmente prepara un breve texto de felicitación para su madre. Pero le parece mejor leerlo para que ella lo escuche. Lo lee varias veces en voz baja, hasta que decide grabarlo en su móvil. Lo escucha. Está bien. De manera que lo coloca bajo su cara, la que faltaba para guardar un mensaje. Ya está preparada la felicitación. Pero ahora la profesora le pide que antes la presente. Se aproxima a la pizarra digital interactiva y conecta con su archivo en Speaking_image, y a continuación va tocando uno a uno los detalles de la fotografía para que se despliegue lo que contienen. Está bien escrito, y la profesora lo aprueba. Sólo le queda enviar el enlace al correo de su madre. Pero eso será cuando llegue el Día de la Madre.

“Twitter es el subtítulo de la realidad”. La reflexión del periodista argentino Pablo Mancini, gerente de Servicios Digitales del Grupo Clarín, durante el I Congreso Iberoamericano de Redes Sociales, celebrado el 24 y 25 de febrero en Burgos, fue uno de los mensajes más repetidos en la red social Twitter durante las dos jornadas que duró el evento. La magia de Internet permite cosas como esta. O como que el nombre de este encuentro, “iRedes”, que acogió a 200 personas en Burgos, se convirtiera durante unas horas en el ‘tweet’ más reiterado en la Red. Las herramientas importan. Pero como se recordó en varios momentos del congreso: las TIC no son la varita mágica capaz de transformarlo todo. Al exgerente General de Educar, el portal educativo del Estado argentino (2003-2008), filósofo y profesor Titular de la Universidad de Buenos Aires, Alejandro Piscitelli, le gusta compararlo con la gastronomía: “Tenemos que separar la forma de los contenidos. Es el concepto de ‘deconstrucción’ que sugiere Ferrá Adriá, en la cocina molecular”. La extravagante explicación hace referencia a una teoría más al uso: con las nuevas herramientas -la forma- solo no basta. Durante la inauguración del encuentro, Piscitelli recurrió a la docencia para ejemplificar cómo la tecnología exige una transformación en el modus operandi. Junto a él, otros de los principales expertos en la materia, a uno y otro lado del Atlántico, reflexionaron sobre el presente y el devenir de estas herramientas. En la sala, los apuntes se tomaban en ‘tableta’ y las preguntas se enunciaban en 140 caracteres, los que permite por mensaje Twitter, una red que posibilita el intercambio de comentarios, enlaces y contenido y que ya reúne a 150 millones de personas en todo el mundo. Facebook, la más popular, congrega a más de 550 millones de ciudadanos, está traducida a 70 idiomas y, según la

De izquierda a derecha, Pablo Mancini, Raquel Recuero, Nicole Forttes, Antonio Granado y José Luis Orihuela en iRedes

consultora Candytech, durante 2010, creció de media, en ocho usuarios cada segundo. Varios de ellos, llevan tiempo haciendo uso y estudiando el poder de esta tecnología, que compartieron en iRedes. En el escenario, se ponía cara a los que acostumbran a que sean sus palabras las protagonistas. Como el profesor de la Universidad de Navarra y autor de ‘eCuaderno. com’, José Luis Orihuela; la directora para España y Portugal de Amazon, Koro Castellano; el jefe de la unidad de medios alternativos de CNN en Español, Juan Andrés Muñoz o el director de comunicación de Tuenti, Ícaro Moyano. La perspectiva de los medios de comunicación la expusieron los periodistas: Ignacio Escolar, Gumersindo Lafuente, Millán Berzosa, Bárbara Yuste y Rosalía Lloret, que manifestaron el nuevo escenario en el que “las redes sociales sirven para el control de los medios por los ciudadanos”. La celebración del encuentro coincidía con los hechos acontecidos en las últimas semanas, en Egipto, Túnez, Argelia, Marruecos y Libia, donde la tecnología ha jugado un papel preponderante. Piscitelli, parafraseando a Castells en un reciente artículo en La Vanguardia, expuso que “la revolución de Egipto no fue ‘internetiana’, pero sin Internet tampoco habría

sido posible”. “No se trata de tecnofilias ni tecnofobias”, agregó. Tampoco en el campo educativo, según el filósofo, la tecnología cambiará las cosas por sí solas. En el encuentro esbozó El proyecto Facebook y la posuniversidad, una iniciativa llevada a cabo en el aula con sus alumnos de la Universidad de Buenos Aires, con los que durante un año trabajó “sobre la red social Facebook dentro de la red social Facebook”. El objetivo era “pasar de la pedagogía del broadcast (emisión) a la de la intervención”. Un modelo en el que ya no solo uno o unos pocos son los que hablan y muchos los que escuchan, sino en el que el destinatario deja de ser “alumno objeto”-del aprendizaje-, para convertirse también en fuente del conocimiento. En todo el mundo, algunos docentes ya están utilizando sus artimañas. El filósofo argentino puso de ejemplo el caso de dos profesores de Hawaii que utilizan videoclips del momento para contar -o cantar- la Historia a sus alumnos. Se albergan en YouTube en su canal ‘History Teachers’. Allí es posible encontrar a Blondie, Lady Gaga o The Beatles poniendo música a la Revolución Francesa, las Cruzadas o a Leonardo da Vinci. Es la nueva forma de enseñar que permite la tecnología, que po-

sibilita pero no garantiza una nueva metodología. Piscitelli lo justifica en el informe sobre el proyecto llevado a cabo con sus alumnos, donde advierte que con inversión solo no basta. Rebobina y echa la vista al pasado. En 1996, el entonces presidente norteamericano Bill Clinton anunció una revolución educativa digital. “Se trató de la iniciativa más ambiciosa en la historia de un país occidental de informatizar la educación”, expone Piscitelli en este trabajo. Sin embargo a pesar del alto equipamiento de las aulas, la iniciativa no cuajó. “Ni en 1996 ni en 2009 estábamos un ápice más cerca de contar con ese software ad hoc, y mucho menos con profesores capaces, no solo de usarlo, sino de reclamarlo, necesitarlo y, sobre todo, diseñarlo y utilizarlo creativamente en las clases”, asegura. El problema, según el filósofo, es que la escuela es una máquina de estandarizar, mientras que “paradójicamente su población es extremadamente heterogénea”. En su blog (Filosofitis), Piscitelli reconoce que “cada día esperamos mas de la tecnología y menos de la gente”. Alude al subtítulo de Sherry Turkle en su último libro Alone Together. Traspasa la frase al aula: “Apostamos mucho más al software y al hardware que a los átomos de carbono que forman esa entidad denominada docente”. Para que exista la magia, se precisa de magos.

JOSÉ LUIS ORIHUELA, PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE NAVARRA Y AUTOR DE ECUADERNO.COM

“Las TIC por sí mismas no cambian nada” La tecnología ya está en el aula, ¿y ahora? Creo que hay una aproximación mágica a la tecnología que consiste en pensar que su simple incorporación cambia las cosas. Ahora mismo el desafío para la escuela no es tecnológico, sino, sobre todo, metodológico. Ese es un proceso lento que implica un cambio cultural que es mucho más trabajoso que simplemente poner unos ar- tilugios dentro de un espacio. La tecnología es un instrumento que si se utiliza adecuadamente, ayuda a transformar la realidad, pero, para eso, hay que cambiar primero la actitud. ¿Y qué hacemos con la brecha generacional? Las TIC, por definición, son tecnologías cognitivas. Lo que significa que es un proceso sobre el cual hay que alfabetizar al profesorado y a los propios estudiantes. Se cree que por el hecho de que una persona haya nacido en un determinado año,

es ya nativo digital y por tanto, con determinados conocimientos que no tiene; lo que tiene son actitudes distintas. Es como haber pensado en el siglo XV, tras el invento de Gutemberg, que todas las personas estaban alfabetizadas puesto que el libro ya era parte de la cultura. Tuvieron que ir a la escuela a aprender a leer y a escribir. Ahora ocurre lo mismo. ¿Qué hace falta para estar alfabetizado digitalmente? Yo lo resumiría en aprender a leer y escribir utilizando enlaces de hipertexto. Ese proceso es un cambio cognitivo, cultural y radical. Ante esto, el profesor tiene dos opciones: o se aloja en un discurso apocalíptico o cambia su cultura, que es un proceso lento. Estos días hemos visto el papel a nivel mundial que están jugando las redes sociales. ¿En el ámbito edu-

cativo también podrían cambiar las cosas? Las redes sociales son una combinación de hardware y software; son una herramienta, y las herramientas por sí mismas no cambian nada. Hay que apropiarse de ellas para hacer que las cosas cambien. El mismo instrumento puede servir para extender la democracia, igualar las oportunidades profesionales de la gente o el modelo de negocio, o utlizarse para el mal. Y ahí está esta importante tarea de alfabetización.


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