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Elogio de la lentitud. Lola Carbonell

“Creo que vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir. Nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo, pero la paradoja es que la aceleración nos hace desperdiciar la vida.” “Hoy todo el mundo sufre la ENFERMEDAD DEL TIEMPO: la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja y debes pedalear cada vez más rápido” “La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes… Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones,


“La lentitud nos permite ser más creativos en el trabajo, tener más salud y poder conectarnos con el placer y los otros” “A menudo, TRABAJAR MENOS significa trabajar mejor. Pero más allá del gran debate sobre la productividad se encuentra la pregunta probablemente más importante de todas: “Hay que plantearse muy seriamente A QUÉ DEDICAMOS NUESTRO TIEMPO. Nadie en su lecho de muerte piensa: “Ojalá que hubiera pasado más tiempo en la oficina o viendo la tele, sin embargo son las cosas que más tiempo consumen en la vida de la gente.”

“Nuestra época se abandona al demonio de la velocidad, y por este motivo se olvida tan fácilmente de sí misma. Pero yo prefiero darle la vuelta a esta afirmación: nuestra época está obsesionada por el deseo de olvidar, y para realizar tal deseo se abandona al demonio de la velocidad; si acelera el paso es porque quiere hacernos entender que ahora ya no aspira a ser recordada, que está cansada de sí misma, disgustada consigo misma; que quiere apagar la trémula llama de la memoria”. -Milan Kundera-

¿Por qué siempre tenemos prisa? ¿Para qué hacer todo a contrarreloj? ¿Para llegar antes… dónde?


¿Al final? ¿Al final de qué? Como dice la escritora Isabel Allende, en “Afrodita“: Vivimos corriendo para llegar primero a la muerte. Mucho podemos temer que la sociedad actual está enferma “de tiempo”. ¿Casual? No, no lo es. Como dice un artículo de syti.net, “Armas silenciosas”: “Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin tiempo para pensar, de vuelta a la granja con los demás animales”. “Hay pruebas de que nuestra obsesión con el tiempo y nuestra convicción de que el tiempo fluye (una creencia desmentida por la nueva física) pueden afectar profundamente a nuestra salud. La „enfermedad del tiempo‟ se está convirtiendo en un concepto médico aceptado, posiblemente la mayor causa de muerte – las enfermedades del corazón”. Dossey denominó “enfermedad del tiempo” a la “creencia obsesiva de que “el tiempo se aleja, no lo hay en suficiente cantidad, y debes pedalear cada vez más rápido para mantenerte a su ritmo”.


Autor, también, de “El Poder Curativo de la Mente“, asegura que para que la ciencia médica cumpla su función debe tomar en consideración tres aspectos que ha ignorado durante mucho tiempo: 1. Atender la mente, el espíritu y el cuerpo por igual 2. Identificar el significado de la enfermedad 3. Reconocer que el poder para sanar se extiende con frecuencia más allá del cuerpo. “Cuando aceleras cosas que no deberían acelerarse, cuando olvidas cómo ir más lentamente, tienes que pagar un precio”, dice Carl Honoré. Una muestra escalofriante de esto nos la ofrece Japón donde: karoshi significa “muerte por exceso de trabajo”. El primer caso de karoshi se dió en 1969, cuando un hombre de 29 años murió a causa de un derrame, aunque el término no se acuñó como tal hasta 1982. Las principales causas de la muerte por karoshi son el ataque al corazón y el derrame cerebral. “¿No pueden comprender los trabajadores que, al trabajar en exceso, agotan sus fuerzas y las de su progenie que están extenuados y, mucho antes de que les llegue el momento, son incapaces de hacer nada; que, absorbidos y brutalizados por ese vicio, ya no son hombres sino fragmentos de hombres que matan todas las bellas facultades de su interior para no dejar viva y floreciente más que la furiosa locura del trabajo?”. -Paul Lafargue, “El derecho de la pereza“


Además de las consecuencias en la salud, una vida apresurada, inevitablemente, se convierte en superficial. “Cuando nos apresuramos, rozamos la superficie y no logramos establecer verdadero contacto con el mundo o las demás personas“. Como escribió Milan Kundera en “La lentitud” (1996): “Cuando las cosas suceden con tal rapidez, nadie puede estar seguro de nada, de nada en absoluto, ni siquiera de sí mismo“.

“Entre la lentitud y la memoria, entre la velocidad y el olvido hay un vínculo secreto. El grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de la memoria; el grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido”. -Milan Kundera-


En “Elogio de la Lentitud” se define “rápido” como atareado, controlador, agresivo, apresurado, analítico, estresado, superficial, impaciente, activo. Por el contrario, “lento” es sereno, cuidadoso, receptivo, silencioso, intuitivo, pausado, paciente, reflexivo. La filosofía de la lentitud podría reusmirse en una palabra: EQUILIBRIO. Viene a ser lo que el carismático maestro Peter Yang llama: meditación en movimiento. Calma interior. “La vida es aire. Si usted no nota el aire, no notará la vida”. -Peter Yang-

El movimiento Slow es una corriente cultural que promueve calmar las actividades humanas. El movimiento Slow se propone tomar el control del tiempo, más que someterse a su tiranía, y encontrar un equilibrio entre la utilización de la tecnología orientada al ahorro del tiempo y tomarse el tiempo necesario para disfrutar de actividades como dar un paseo o compartir una comida con otras personas. Los ponentes de este movimiento creen que, aunque la tecnología puede acelerar el trabajo, la comida, etc. las cosas más importantes de la vida no deberían acelerarse.


“La lentitud puede ser hermosa“ -Reverendo Gary James, 2002-

El movimiento Slow comenzó cuando, en protesta por la apertura de una tienda de McDonald’s en la Piazza di Spagna (Roma), Carlo Petrini -autor de libros de cocina- creó la organización Slow Food. Actualmente, con más de 80.000 miembros en todo el mundo, fomentan una nueva lógica de producción alimentaria, desarrollan programas de educación alimentaria y actúan a favor de la biodiversidad.


La tribu kwakiutl (Columbia Británica, Canadá) advierte que comer rápido puede “causar la destrucción del mundo más rápidamente al aumentar la agresividad que hay en él”. “La comida, como todo lo demás , ha sido secuestrada por la prisa -dice Honoré en su libro. La aceleración alrededor de la mesa se refleja en la granja. Todas las tretas científicas que el hombre conoce se han desplegado para reducir costes, fomentar la producción y hacer que el ganado y las cosechas crezcan con más rapidez”.

“El movimiento Slow se superpone a la cruzada antiglobalización. Los seguidores de ambos movimientos creen que el “turbocapitalismo” ofrece un billete de ida hacia la extenuación, para el planeta y quienes lo habitamos”. Según Slow Food hoy son menos de 30 plantas las que proporcionan la materia prima para el 95% de la nutrición mundial. En el siglo pasado se extinguieron 250.000 especies de plantas. Y desde el principio del siglo XX, América perdió el 93% de sus productos agrícolas y Europa, casi el 85 por ciento.


“¡Los dioses confundan al primer hombre que descubrió la manera de distinguir las horas, y confundan también a quien en este lugar colocó un reloj de sol para cortar y destrozar tan horriblemente mis días en fragmentos pequeños!” -Plauto, año 200 a. C.-

En contra de algunas tendencias asociadas al término despacio, los partidarios del movimiento Slow animan a la actividad, más que a la pasividad. El enfoque de este movimiento, por lo tanto, está en ser selectivos en la actuación, y en ser plenamente conscientes de cómo invertimos nuestro tiempo. En algo que parece tan simple, - ser selectivos tanto en actuación como en pensamientos- radica el misterio de lo que yo llamo “ahorro de energía”.


La calma interior y exterior nos prove de una cantidad de energía inusitada en ocasiones. La que evitamos malgastar inútilmente.

”El reloj es el sistema operativo del capitalismo moderno”. -Carl Honoré-

”Sabemos que algo pasa, y estamos empezando a sentir lo que es. Estamos acelerando; nuestra tecnología acelera; nuestras artes, el espectáculo, el ritmo de la invención y los cambios – es la aceleración de todo. Y cuidado: si no entendemos el tiempo, nos convertirermos en sus víctimas”. James Gleick en “Faster: The Acceleration of Just About Everything “ (finalista al Premio Pulitzer con su libro “Isaac Newton“)

Cittaslow, (Ciudad lenta en español) es un movimiento fundado en Italia en octubre de 1999. Se inspira en la organización Slow Food. Los objetivos de Cittaslow incluyen mejorar la calidad de vida en las ciudades mientras resisten a la homogeneización y la americanización, donde las franquicias predominan. Celebrar y apoyar la diversidad cultural y las características de la ciudad y su interior son el núcleo de los valores de la Cittaslow. Su manifiesto contiene cincuenta y cinco promesas, tales como reducir el ruido y el tráfico, aumentar las zonas verdes y las islas peatonales, apoyar a los agriucultores locales y a las tiendas, mercados y restaurantes para que vendan sus productos, promover una tecnología que proteja el medio ambiente, preservar la estética y las tradiciones culinarias de la localidad, y


fomentar un espíritu de hospitalidad y buena vecindad. El movimiento se ha propuesto crear un entorno donde la gente pueda resistirse al apremio del reloj, a la compulsión de hacerlo todo más rápido.

Un ejemplo de “ciudad lenta” lo encontramos en Kakegawa en la prefectura de Shizuoka. Es una ciudad de 80.000 habitantes situada al sur de Tokio que lanzó una refrescante iniciativa declarando el mes de noviembre como “Mes Slow Life” (mes de la vida lenta), con el objetivo de convertirse en una ciudad que promueva un estilo de vida cómodo y un estado de ánimo relajado. Con un total de 131 eventos realizados durante el mes, este es el primer caso a gran escala en Japón bajo el concepto de una vida placentera, o lo que ellos llaman Slow Life. La ciudad de Kakegawa se ha declarado Slow Citta, esbozando ocho principios de urbanismo y de estilo de vida para el siglo XXI. A pesar de los desafíos, el movimiento Slow Life persigue la satisfacción y la calidad de vida con comodidad en lugar de la prosperidad económica y material. A fines del siglo XX, el Japón perseguía y valoraba la vida rápida, barata, cómoda y eficiente que nos trajo prosperidad económica. Sin embargo, también causó problemas, como la deshumanización, males sociales, y la contaminación ambiental. Nos gustaría avanzar con el lema Slow Life, para lograr un estilo de vida lento, relajado y cómodo, y pasar de una sociedad de producción y consumo en masa, a una sociedad que no sea agitada y valore nuestras cosas y las cosas del corazón.


La práctica de la Slow Life incluye los siguientes ocho temas según la webJapan for Sustainability: SLOW PACE: Valoramos la cultura del caminar, para estar enforma y reducir los accidentes de tráfico. SLOW WEAR: Respetamos y valoramos nuestros hermosos trajes tradicionales, incluidos los tejidos y teñidos de telas, kimonos japoneses y túnicas japonesas de noche (yukata). SLOW FOOD: Disfrutar de la cultura de la comida japonesa, los platos japoneses y la ceremonia del té, con ingredientes locales. SLOW HOUSE: Respetamos las casas construidas con madera, bambú y papel, que pueden durar más de cien o doscientos años, y tenemos cuidado de hacer las cosas duraderas, y en definitiva, conservar nuestro medio ambiente. SLOW INDUSTRY: Tenemos cuidado de nuestros bosques, a través de nuestra agricultura y la silvicultura, la agricultura sostenible, y, en última instancia, propagación fincas urbanas y el turismo verde.


SLOW EDUCATION: Se presta menos atención a los logros académicos, y se trata de crear una sociedad en la que las personas pueden gozar de las artes, pasatiempos, deportes en todos los ámbitos de la vida, y en la que todas las generaciones puedan comunicarse bien con los demás. SLOW AGING: Nuestro objetivo es envejecer bien y ser autosuficientes toda nuestra vida. SLOW LIFE: Basado en la filosofía de la vida que ya se ha explicado, vivimos nuestra vida en contacto con la naturaleza y las estaciones del año, el ahorro de nuestros recursos y la energía.

“Ser lento no significa ser apático, atrasado o tecnófobo. Una ciudad lenta formula el interrogante: ¿mejora esto nuestra calidad de vida? Si la respuesta es positiva, entonces la ciudad lo acepta”.

“Lo pesado es la raíz de lo ligero; lo quieto domina a lo agitado”. -Lao Tse, “Tao Te King”-


“Es cierto que el cerebro puede obrar maravillas cuando tiene puesta la marcha directa, pero rendirá mucho más si se le da ocasión de desacelerar de vez en cuando. Reducir la velocidad de la mente puede redundar en una mejor salud, calma interior, concentración reforzada y capacidad de pensar de un modo más creativo. Puede aportar lo que Kundera denomina “la sabiduría de la lentitud” – afirma Honoré.

“El arte de descansar la mente y la capacidad de alejar de ella todo cuidado y preocupación probablemente sea uno de los secretos de la energía de nuestros grandes hombres”. -Capitán J.A. Hadfield-

Ser lento por dentro, para ser rápido por fuera, como en las artes marciales o el yoga.


- Carl Honoré, autor de “El elogio de la lentitud” “La filosofía del Tai Chi se basa en la tranquilidad. Después de la tranquilidad el hombre ha de buscar el silencio, seguir el principio de Wu Wei (la acción de no hacer nada), no obrar jamás, no contrarrestar con gestos intempestivos el ritmo natural de las cosas; no hacer, dejarse hacer. El hombre, después de obtener la tranquilidad y el silencio, debe aprender a moverse despacio, con lentitud, sintiendo. Si logra aprender a sentir, alcanzará un equilibrio y una armonía que le harán ser feliz”. - PETER YANG-

 Ciudades lentas. Su ideal de hábitat es una ciudad de menos de 50.000 habitantes, porque un espacio así busca el ritmo humano: aumenta las zonas peatonales, instala bancos, planta árboles y vallas.  Almuerzo tranquilo. Hay que olvidarse de la comida rápida, donde se puede almorzar en diez minutos.  Caminar. Bajar el ritmo significa también tomarse más tiempo para todo. Si el lugar de trabajo queda relativamente cerca, lo mejor es salir más temprano de casa y caminar, sin prisa, sin ansiedades, para comenzar el día con energía y sin tensión.


 Sexo sin reloj. La ansiedad conspira contra el deseo y afecta sobre todo a las mujeres. En este campo también hay que desacelerar y privilegiar la lentitud sobre todas las cosas. Música, velas, una comida romántica… Hay que reeducar la paciencia y encarar con todo el tiempo del mundo la conexión con el otro.  Menos televisión. Aunque se asocie con el ocio y el relax después del trabajo, la televisión no sólo no apacigua, sino que puede ser estresante. En lugar de petrificarse frente a la pantalla, Honoré recomienda meditar, leer un libro, escuchar música, porque son actividades que relajan más y predisponen al diálogo y a la serenidad.  Pensamiento lento. Relajarse, dejar a un lado la impaciencia, aprender a aceptar la incertidumbre y la inacción. Dejar la mente silenciosa y tranquila. “No hagas nada, siéntate ahí”.

“El que conoce lo externo es un erudito. El que se conoce a sí mismo es un sabio. El que conquista a los demás es poderoso. El que se conquista a sí mismo es invencible” - LAO TSE -

“Una mente serena es como saborear la libertad. Es como si estuvieras sentado en el río y en la orilla al mismo tiempo;


participas activamente en la vida pero, al mismo tiempo, tienes una visión más amplia de las cosas, y eso hace que te sientas más ligero y feliz”. -Robert Holdford. Psicoanalista-

“El secreto de la vida -como afirma el pianista Uwe Kliemt- consiste siempre en buscar el tempo justo“. “La mayoría de los hombres busca el placer con tal apresuramiento, que pasa de largo por su lado”. - Soren Kierkegaard (1813-1855) O, como diría Isabel Allende en “Afrodita. Cuentos, recetas y otros afrodisíacos“, a veces somos incapaces de saborear un simple tomate.


Acabaré como ella comienza su libro: “Me arrepiento de las dietas, de los platos deliciosos rechazados por vanidad, tanto como lamento las ocasiones de hacer el amor que he dejado pasar por ocuparme de tareas pendientes o por virtud puritana. Paseando por los jardines de la memoria, descubro que mis recuerdos están asociados a los sentidos…”

LA VIDA YA ES DE POR SI DEMASIADO CORTA PARA DESPERDICIARLA CON LA VELOCIDAD.


elogio de la lentitud