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LOS TRABALENGUAS DE MI CLASE, 多TE ATREVES?


Un día, en una clase de niños de cincos años, todo transcurría normalmente hasta que su profesora, les preguntó sí sabían que eran los trabalenguas. Todos rieron porque esa palabra les hizo mucha gracia, aunque a la misma vez algunos niños ponían cara de duda. La profesora les explicó que los trabalenguas son un juego divertidísimo en el que se repiten palabras muy parecidas y un poquito difíciles. Para que la lengua no se lie y no se equivoque debemos empezar los trabalenguas despacito y poco a poco intentar decirlos más rápido. Una niña comentó que ella se sabía uno de un niño llamado Pablito y su profesora la animó para que lo compartiera con sus compañeros, así que la niña se puso de pie y dijo en voz alta: Pablito clavó un clavito. ¿Qué clavito clavó Pablito? Todos los niños aplaudieron a su compañera e intentaron decir el trabalenguas. Al ver la alegría de sus alumnos, la profesora propuso que cada niño, ayudado por sus padres, escribiera un trabalenguas y un dibujo sobre él. A todos les encantó la idea y en días posteriores todos llevaron un trabalenguas al colegio. Entro todos decidieron hacer un libro con todos los trabalenguas que habían traído y sus dibujos, para que más niños pudieron disfrutar de ese juego tan entretenido y gracioso que su profesora les había enseñado. Y el título decidido fue: LOS TRABALENGUAS DE MI CLASE, ¿TE ATREVES? Así que el resultado de dicha propuesta y después de haber puesto cada uno su granito de arena, es el siguiente:


Doña Trico Tricotosa, tricotaba sin parar, con su triqui, triqui, troque, con su triqui, triqui, tran. Tricotaba Tricotosa, tricotaba sin parar.

A cuesta le cuesta, subir la cuesta, y, en medio de la cuesta, Cuesta va y se acuesta

Por la calle Carretas pasaba un perrito; pasó una carreta, le pilló un rabito. ¡Pobre perrito, cómo lloraba por su rabito!


Pablito clavó un clavito, ¿Qué clavito clavó Pablito?.

Tres tristes tigres, Comen trigo en un trigal.

Cuando cuentes cuentos Cuenta cuántos cuentos cuentas, Porque si no cuentas cuántos cuentos cuentas, Nunca sabrás cuántos cuentos cuentas tú.


El perro de San Roque no tiene rabo porque Ramón Ramírez se lo ha cortado.

Lado, ledo, lido, lodo, ludo, decirlo al revés lo dudo, ludo, lodo, lido, ledo, lado. ¡Qué trabajo me ha costado!


El cielo está estrellado, Quién lo desestrellará. El buen desestrellador que lo desestrelle, Buen desestrellador será.

Tomás da sus tomates a Matute y Matute se come los tomates de Tomás.


Los Trabalenguas de mi clase, ¿Te atreves?