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ervatoriodel Social proceso de paz

Informe Verano 2011 An谩lisis de la situaci贸n del proceso hacia la paz.

"El tiempo que pasa sirve para afianzar lo recorrido hasta ahora"


Informe Verano 2011

Presentación

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La situación del proceso hacia la paz

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Análisis de la situación del proceso hacia la paz

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Relatos con nombre propio

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Kontakizunak, elkarbizitzarako zubiak (Jozean Agirre) Relato distinguir tres conceptos (Jonan Fernández) ¿Cómo se contará esta historia? (Daniel Innerarity) El relato de la memoria (Javier Merino)

Recomendaciones de Lokarri para impulsar el proceso de paz

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Presentación

Tras la presentación del décimo Informe del Observatorio Social del proceso de paz celebrada el 13 de julio de 2011, donde se realizaba un balance de los dos años de andadura de esta iniciativa, Lokarri, Red ciudadana por el acuerdo y la consulta, pretende mejorar de forma cualitativa y cuantitativa esta herramienta de participación ciudadana. Para ello, además de extender los dos cauces de participación existentes como son el cuestionario y los Observatorios Locales, se incorporarán a partir de este informe otras reflexiones con nombre propio que puedan aportar miradas diversas sobre debates relacionados con la paz y la convivencia. Así, este Informe, que analiza la percepción de la situación hacia la paz durante verano de 2011, se compone de dos partes: una primera parte, que contiene la evolución de la situación hacia la paz a través del análisis de las opiniones y aportaciones de las 1.396 personas que han respondido al cuestionario difundido por Lokarri y una segunda parte que recoge las reflexiones de Joxean Agirre, Jonan Fernández, Daniel Innerarity y Javier Merino sobre un tema concreto, “la construcción del relato de la memoria”. El periodo recogido en este Informe, finales de junio hasta principios de septiembre, se ha visto marcado en parte por la evolución del caso Bateragune, cuya sentencia fue conocida una vez difundido el cuestionario, por lo que posteriormente se envió otra pregunta sobre esta cuestión concreta. Además, en este informe también se ha preguntado de forma específica sobre la desaparición de la violencia de ETA y los temas que deben abordarse en un futuro proceso de reconciliación. Conviene indicar, que el plazo de respuesta al cuestionario terminó el 27 de septiembre, un día antes de que se produjeran importantes acontecimientos relacionados con el objetivo de la paz y la convivencia, lo cual ha quedado reflejado en la valoración de la situación hacia la paz que se desprende del análisis de las respuestas recibidas. Por último, hay que recordar que, al igual que en ocasiones anteriores, los contenidos de este nuevo informe serán difundidos de forma pública y enviados a agentes sociales y políticos. Con ello Lokarri pretende compartir las opiniones y aportaciones recogidas como contribución al objetivo de la paz y la convivencia en nuestra sociedad.

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La situación del proceso hacia la paz. Análisis de los resultados ofrecidos por el cuestionario.

1. ¿Cuál es tu opinión sobre la situación del proceso hacia la paz? Tras la tónica de progresivo aumento en la valoración positiva de informes anteriores, ésta ha sufrido en verano un descenso de poco más de medio punto. La nota media obtenida ha sido un 6,47, mientras que en el pasado informe subía hasta el 7,09. La valoración negativa de la situación (puntuación de 1 a 4) es del 11%, igual que en otoño de 2010, pero superior al 4% del último informe, de primavera de 2011. Sin embargo, las personas que han valorado la situación con una nota de 5 o más siguen siendo la mayoría, reflejada en un 89%, aunque en menor porcentaje que en el anterior informe de primavera de 2011, que era del 96%. Por último, cabe destacar que dentro de esa percepción positiva, ha ascendido el porcentaje de personas que consideran la situación regular (puntuación de 5), pasando del 8% del anterior informe al 14% del actual.

Esta percepción se asienta fundamentalmente en las siguientes razones: 1) la sensación de que se han dado pasos que no terminan de culminar acompañada de la convicción y/o el deseo de encontrarnos en un proceso imparable hacia la paz, 2) ETA no ha cometido atentados desde el alto el fuego de enero, lo que alimenta la percepción social de que no hay vuelta atrás a la violencia, pero se espera algún tipo de comunicado donde se exprese de forma clara el fin definitivo de la misma, 3) la apuesta de la Izquierda Abertzale por las vías pacíficas y democráticas se considera i rreversible, pero se pide mayor definición en la actuación concreta de Bildu, 4) la postura inmovilista del Gobierno español y su actitud obstaculizadora como demuestran el caso Bateragune, Sortu o la política penitenciaria asentada en la dispersión y otras medidas similares y 5) la falta de normalidad en el diálogo político entre todas las fuerzas.

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2. ¿Hay más posibilidades ahora que hace un año para conseguir la paz? El 80% de las respuestas ha optado por el sí, porcentaje más cercano al obtenido en el informe de verano de 2010 (78%) que al 94% del informe de primavera de este año. El 14% entiende que existen las mismas posibilidades que hace un año, el 3% que no hay más posibilidades ahora y el restante 3% ha elegido la opción “no sabe, no contesta”. Estas percepciones también se asemejan más a los porcentajes de verano de 2010 (un 16% respondió que las mismas, un 2% que no y un 4% “no sabe, no contesta”) que a los de primavera de 2011 (5%, 0,37% y 1% respectivamente). La opinión que sustenta la afirmación mayoritaria de que hay más posibilidades ahora que hace un año para conseguir la paz considera que la violencia ha sido desplazada por la acción exclusivamente política. Para llegar a esta conclusión se analizan dos claves fundamentales: por una parte, la ausencia de acciones armadas de ETA durante este tiempo que, según las respuestas, convierte en difícil y muy costosa una posible vuelta a la violencia y por otra parte, la percepción de que la presencia de Bildu en las instituciones ha posibilitado avanzar en la normalización política.

Quienes entienden que existen las mismas posibilidades que hace un año argumentan que no se están prod u c i e n d o todos los pasos deseables y que hay muchos intereses partidistas que bloquean los avances. Las personas que han elegido la opción “no sabe/no contesta” y quienes consideran que no hay más posibilidades ahora que hace un año, manifiestan similares argumentos, basados en el riesgo de la existencia de ETA, la poca claridad y contundencia de Bildu sobre la violencia de ETA, el inmovilismo del gobierno y la posibilidad de que el Partido Popular gane las próximas elecciones generales.

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3. En tu opinión ¿se dan las condiciones para un nuevo proceso de paz? Quienes entienden que se dan las condiciones para un nuevo proceso de paz suman el 72% de las respuestas, frente a un 14% que opina que no y otro 14% que no sabe o no contesta. En verano de 2010 era un 62% el que elegía la primera respuesta, mientras que en primavera de 2011 este porcentaje ascendía al 80%. La respuesta negativa era de un 16% en verano de 2010 y un 6% en primavera de este año. Antes de analizar los argumentos que sostienen cada una de las respuestas, hay que precisar que existen dudas sobre el concepto “proceso de paz” y “nuevo proceso de paz”. En el primer caso, hay quien cuestiona el concepto en sí y en el segundo caso, muchas personas entienden que la sociedad ya está inmersa en un proceso de paz y que únicamente falta verificarlo, dar los pasos correspondientes y llenarlo de contenido. Quienes creen que sí se dan estas condiciones remarcan el escenario actual de ausencia de la violencia de ETA y la voluntad social que reclama la necesidad y la urgencia de este proceso. Los argumentos esgrimidos para contestar negativamente inciden en las condiciones que aún no se han producido para que el proceso de paz sea posible: la desaparición de ETA, una exigencia contundente de Bildu de cese de la violencia de ETA, voluntad de los partidos políticos mayoritarios de contribuir positivamente, un cambio en la política penitenciaria, la legalización de Sortu o la liberación de personas encarceladas únicamente por su actividad política. Entre quienes han elegido la respuesta “no sabe/ no contesta” destacan como argumentos la falta de una declaración de ETA de cese definitivo de su actividad y la incertidumbre que genera el resultado de las próximas elecciones generales.

4. ¿Cuáles de los siguientes pasos pueden contribuir de forma positiva a corto plazo en la consecución de la paz? En esta pregunta se han podido elegir hasta tres respuestas diferentes, por lo que la suma de los porc e n t a j e s finales supera el 100%. Los pasos más escogidos han sido la declaración por parte de ETA del fin definitivo de la violencia (67%), el diálogo político sin exclusiones (60%). una política penitenciaria más humanitaria (59%), y la legalización de Sortu (55%). Estos cuatro pasos eran percibidos también como los más prioritarios en el anterior informe, de primavera de 2011, aunque en esa ocasión el segundo lugar era ocupado por la opción de una política penitenciaria más humanitaria en lugar del diálogo político sin exclusiones. El resto de pasos obtienen porcentajes menores al 50%, destacando el reconocimiento de todas las víctimas con un 44% y la entrega de las armas por parte de ETA (22%). El reconocimiento del daño causado por parte de ETA (14%), la excarcelación de los presos de ETA (12%) y la unidad de los partidos democráticos frente a ETA (4%) completan el listado de opciones propuestas. Un 6% de las respuestas ha elegido la opción “otros”, apartado en el que se recogen pasos como la voluntad de llegar a un acuerdo, escuchar al pueblo vasco que solo quiere la paz, un cambio en la sociedad española o el reconocimiento del derecho de autodeterminación.

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5. En tu opinión, ¿cuándo se podrá considerar que la violencia de ETA ha desaparecido? El 37% de las respuestas apuntan a que la violencia de ETA habrá desaparecido cuando hagan una declaración pública en la que exprese el fin definitivo de la violencia. El 33% piensa que sucederá cuando así lo constate una comisión de verificación independiente que cuente con la colaboración del Gobierno. Comparten el mismo porcentaje, un 11%, las opiniones que apuntan a que la violencia desaparecerá cuando ETA entregue las armas y quienes creen que ya ha desaparecido porque está claro que no va a volver a atentar. Un 8% de las personas encuestadas ha escogido la opción “otros”, incidiendo gran parte de ellas en la necesidad de trabajo conjunto entre las diferentes sensibilidades para lograr un objetivo común.

6. ¿Qué opinión te merece el juicio sobre el caso Bateragune?? Teniendo en cuenta que esta pregunta fue realizada antes de conocerse la sentencia del Caso Bateragune, los datos recogidos indican que el 74% de las personas encuestadas opina que es claramente un juicio político, y por tanto los encausados deberían ser absueltos, más aún después de la renuncia a la violencia expresada durante el mismo. El 15% cree que una sentencia de absolución contribuiría positivamente al nuevo tiempo. Por contra, un 3% cree que en un Estado de derecho hay que respetar las decisiones judiciales y dejar a los jueces actuar en libertad. Ninguna de las 1396 personas que han respondido el cuestionario cree que deberían ser condenados porque pretendían filtrar a ETA en las Instituciones.

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La opción “otros” ha sido elegida por el 8% de las personas encuestadas, destacando entre los argumentos las voces que opinan que el juicio no ha ido en paralelo al actual momento político-social.

7. ¿Cuáles crees que son los temas que deben abordarse para facilitar la reconciliación social? En esta pregunta se han podido elegir hasta tres diferentes respuestas, por lo que la suma de los porcentajes finales supera el 100%. Así, el tema del respeto a los derechos y libertades fundamentales ha sido la que ha obtenido un mayor respaldo con un 60%. Seguido por el reconocimiento de las víctimas (55%), el acuerdo sobre el marc o político de convivencia (48%), la reintegración social de las personas presas (44%) y la pedagogía social para una convivencia plural (41%). Con unos porcentajes más discretos se sitúan los temas relacionados con el reconocimiento del daño causado (25%), la deslegitimación de la violencia (24%), la elaboración de un relato sobre lo ocurrido estos últimos años (18%), la reparación a las víctimas por el dolor sufrido (10%) y la aplicación de la justicia a los responsables de generar sufrimiento (6%). La opción “otros” ha sido escogida por el 4%, sumando a los temas propuestos aquellos que inciden en facilitar medidas simbólicas de reconocimiento a todas las víctimas o el uso de la Casa de la Paz como centro donde se estudien las bases para la reconciliación.

8. ¿Qué opinión te merece la sentencia condenatoria que la Audiencia Nacional ha emitido en el caso Bateragune? (Esta pregunta se realizó después del resto del cuestionario, una vez conocido el resultado de la sentencia)

En esta pregunta se han podido seleccionar más de una respuesta, por lo que la suma de los porcentajes finales supera el 100%. La opinión más respaldada (77%) es la que dice que es una sentencia política que vulnera los derechos civiles y políticos de todas las personas condenadas. Un 38% piensa que la sentencia condenatoria demuestra una falta de voluntad política por parte del Gobierno de solucionar el problema. Por su parte el 10% opina que en un Estado de derecho hay que respetar las decisiones de los jueces, aunque no ayuda al actual tiempo político. Finalmente, un 0,5% de las personas piensa que la sentencia es totalmente justa y adecuada para la lucha del terrorismo. La opción “otros” ha sido acogida por el 12% de las personas encuestadas, aportando opiniones relacionadas con el parón que puede suponer la sentencia en el avance hacia una situación de paz, la ausencia de imparcialidad del poder judicial o lo tardío del juicio y su incompatibilidad con el momento político-social actual.

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Algunas ideas aportadas

Aunque se avanza lentamente creo que ya no hay vuelta atrás en el tema del uso de la violencia Parece que estamos cerca pero ninguna de las partes acaba de rematar la jugada Las cosas se hacen con buenos materiales, el cemento solidificará con el tiempo cada vez más Los conflictos deben terminarse con acuerdos, nunca con aplastamientos La mayoría del pueblo vasco está convencida de que la salida al conflicto que ha existido en Euskadi es política Estamos mejor que ayer y queremos un mañana mejor, pero sin prisas, todo necesita su tiempo Están ocurriendo cosas que ni sospechábamos de lejos que podían pasar y están pasando, y eso es bueno para la causa de la paz Da la sensación de que en cuanto se acercan elecciones... los procesos se paralizan y desaparecen de la "actualidad"


El análisis de situación del proceso hacia la paz.

La valoración en términos cuantitativos de la situación actual del proceso hacia la paz ha disminuido respecto al informe de primavera de 2011. Hace tres meses, la valoración media ascendía al 7,09 y en este momento es de un 6.47, similar a la obtenida en invierno de este año. Sin embargo, tanto entre las personas que han valorado la situación de forma más positiva como entre las que lo han hecho de forma más negativa, se generaliza la percepción de que nos hallamos inmersos en un proceso imparable e irreversible hacia la paz y la convivencia. Pero no puede negarse la sensación de que existe un parón o impasse respecto a meses anteriores. Una posible explicación para esta sensación reside en el hecho de que la valoración de las personas que han respondido al cuestionario se ha producido días antes de la presentación de la Comisión Internacional del Verificación del alto el fuego y la posterior comunicación de ETA anunciando que colaborará con ella, del anuncio de la disolución de Ekin o del discurso del Lehendakari proponiendo el acercamiento de los presos. Estas son i m p o rtantes novedades que no han tenido reflejo en las respuestas al cuestionario por haberse producido con posterioridad al mismo.

Difícil vuelta atrás Hay una percepción generalizada de encontrarnos ante un escenario de ausencia de violencia por parte de ETA y de normalización política que dificulta la vuelta atrás. Esta opinión se sustenta básicamente en la inacción de ETA desde la declaración de alto el fuego de enero de 2011 y en la participación de Bildu en las instituciones.

Impaciencia 1. Cese definitivo de la violencia de ETA Aunque la mayoría de respuestas considera que el tiempo de la violencia de ETA ya está superado, se demanda un último paso. Al concretar éste, las personas participantes se decantan por alguna de las siguientes opciones: una declaración de cese definitivo de la violencia, una acción verificadora desarrollada por una comisión independiente que cuente con la colaboración del Gobierno y en menor proporción por la entrega de las armas. 2. Obstáculos para la normalización Se percibe que se han dado pasos importantes hacia la normalización política, pero aún persisten import a n t e s obstáculos para su consolidación: - La situación de ilegalidad de Sortu. - La persistencia del Gobierno español en su estrategia de firmeza basada en la idea de “vencedores y vencidos”. La ausencia de pasos para modificar la actual política penitenciaria o su postura ante la ilegalización de Sortu y el caso Bateragune también son percibidas como obstáculos hacia la paz. - La ausencia de liderazgo del Gobierno Vasco. - La proximidad de las elecciones generales del 20 de noviembre de este año y la incertidumbre ante las consecuencias de sus resultados. - Las evidentes desconfianzas y dialécticas beligerantes entre las formaciones políticas.

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Reflexiones con nombre propio A partir de ahora, todos los Informes del Observatorio Social del proceso de paz contarán con esta nueva sección, en la cual se incluirán reflexiones de personas de re f e rencia en nuestra sociedad, y relativas a cuestiones relacionadas con la paz y la convivencia. Cada informe tratará un tema de actualidad sobre el que exista debate, con el objetivo de compartir visiones diversas y plurales que puedan enriquecer nuestra propia reflexión sobre el mismo. En esta ocasión, Jonan Fernandez, Daniel Innerarity, Joxean Agirre y Javier Merino reflexionan en torno al siguiente tema: “¿Cómo construir el relato de la memoria?” La narrativa de lo ocurrido durante los últimos años cobra especial importancia a la hora de abordar la construcción de un f u t u rode convivencia inclusiva. Por ello y ante las diferentes voces que empiezan a hablar de esta cuestión, Lokarri ha querido enriquecer este debate con otras cuatro voces más. A continuación, los cuatro textos en los idiomas en los que han sido redactados por sus autores. 10


Kontakizunak, elkarbizitzarako zubiak Joxean Agirre (ELEAK mugimendua)

Ikuspegi kritiko batetik izanda ere, zaila da iraganari begira jarrita bi pertsonak kontakizun bera egitea. Zer esanik ez dago, zenbat eta zabalagoa ariketa hori egiten duen giza-taldea, orduan eta zailagoa da pertsonen perspektiba bat egitea. Komunztadurak dira gakoak, nolanahi ere, kontakizunen arteko bateragarritasuna neurtu nahi izanez gero. Hamarkada luzez nozitu dugun gatazka politikoaren indarkeria ezberdinek era askotan lausotu dute herr i t a rren begirada. Kontakizun objektiboa, zientifikoa, historia parametro neutrotan neurritakoa, ez da existitzen. Kimera edo amarru dialektiko-politikoa besterik ez da. Izan ere, egia osoa, egia partzialen batuketa da, eta ez egia ezberdinen arteko batezbesteko aritmetikoa. Beraz, kontakizun ezberdinen beharra eta bere n lejitimotasuna dira bakegintzaren porlana. Bake bidean, e l k a rrizketa dugu berme eta askatasuna/justizia topaleku. Bakea ez da gerr a ren gainditze hutsa, bide demokratikoak jorratzeak eta bere printzipioen arabera j a rduteak demokrazia egiten baitu ezinbesteko. Hari horretatik tiraka, elkar hizketa eta akordioa kontakizun ezberdinen arteko dialektikaren seme-alabak ditugu. Hori esatean, kontakizun bakar baten balio intrintsekoa nardatzen ari gara, gurasokeriaren parekotzat hartu ere. Akord i o a ren eta guztiontzako askatasunare n ondorio behar duen bakeak giza faktore oso nabarmena dauka. Aurre z - a u rre bizi izan duten pertsonen arteko h a rremanak daude eszenatoki berri baten erdigunean, eta elkarren onespena ez da nolanahikoa izango. J e n d a rtean sorturiko lubakiak eta zauri-marrak ez dira desagertuko ziztu bizian. Horregatik, ELKARBIZITZA izango dugu helburu politikoa. Elkarre n a rteko begiruneak 単abardura prepolitikoak dakart z a b e rekin, baina marko demokratiko batean elkarr i eragitea kontu politikoa da. Estrategia bat beharko du.

Estrategia horren muinean kontakizun ezberdinen ezinbestekotasuna dago nire ustean. Baztertze edo nagusitze tentazioari bizkar emanez, kontakizun ezberdinen jarioak lagunduta memoria historikoak behar duen osagarritasunera hurbilduko gara apurka, egiaren monopolioa pitzatuz. Gai hauetan m u rgilduta lan egiten duten beste pertsonekin bat eginez, sufrimenduari buruzko egia alde ugarikoa behar dugula pentsatzen dut. Baina egindakoaren aitortza lehen urratsa den neurrian, badira etxeko lanak egin gabe dauzkaten hamarka alderdik, instituziok eta eragilek. Kontakizun guztiek eragindako kaltea aitortu beharko dutenez, guztiz bidegabea dirudi ETAri berak sortutako biktimak ohoratzea eskatu eta estatuei ez i k u s i a rena egiten jarraitzen uztea. ETAk ez dio muzin egin bere erantzukizunari sortutako min eta kalteari dagoikionez, nahiz eta justifikatutzat eman. Estatuek, ordea, ostrukarena egitea deliberatu dute; ez dute beren a rdurak (direnak direla) aitortu eta besteen kontakizuna ez dute zilegitzat eman, ez forman ez edukinean. Elkarbizitzarako estrategia politikoak mailakatze jakin bat izan beharko du: bi aldeetatik, eragindako mina nork bere gain hartzea, gatazkaren ondorioz egondako biktima guztien onarpena eta beren egoera arindu eta leuntzea eta, hirugarrenez, halako eszenatoki g o rdina berr i ro eman ez dadin bermeak (marko demokratiko adostua) finkatzea. Kontakizunen arteko elemento komun bakarra izan beharko da besteen errealitatea eta egoera (minaren mapa osoa) aintzat hartzea. Gako politikoen artean zubiak lehertarazteko balio dutenak, besteak beste, barkamena, garaipen-galera dialektika, eta kontakizun baten hegemonia politiko-historikoa, albo batera geratu behar dira. Eraiki nahi dugun zubiak bi ezaugarri dauzka: begietatik behar beste ura pasatzen uztea (askotariko kontakizunak) eta pertsonen arteko harreman libre eta 11


Relato: distinguir tres conceptos Jonan Fernández (Director de Baketik)

El relato sobre el pasado es afrontamiento compart i d o de lo sucedido e implica dos tareas. Primera, desvelar los hechos, lo que conlleva el conocimiento y reconocimiento del daño injusto provocado a todas las víctimas; y segunda, valorar estos hechos; es decir, realizar una revisión crítica, ética y prepolítica de lo sucedido. Todo ello toma forma en los procesos de reconciliación de lo que se conoce como informes de «La verdad» o de «Nunca más». Documentos cuya elaboración debe ser coordinada por una personalidad o institución de consenso y que sirve de base a un proceso de reparación integral. El relato, la reconstrucción de una nueva mirada al pasado es la más delicada porque revive el dolor de las heridas producidas. Conviene hacer, al menos, tres precisiones que establezcan las diferencias que existen entre hechos, diagnósticos y valoración. · Hechos. Deben integrarse todos los sufrimientos, víctimas y violaciones de derechos humanos. El conocimiento y reconocimiento del daño provocado se refiere a todas las víctimas y no solo a las que sentimos más próximas. En este punto se juega definitivamente la viabilidad o fracaso de un proceso de reconciliación. Es su línea roja. Si se traspasa no solo no es posible la reconciliación sino que mediante la exclusión se crean condiciones objetivas para nuevos conflictos. En este sentido, la revisión crítica del pasado lo es de todo el pasado y no solo del que resulta más conveniente.

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En el caso vasco y desde los años 60, ETA y sus distintas ramas han causado el mayor número de víctimas m o rtales. Esto merece una valoración propia y específica destacada. No obstante, no todas las víctimas han sido provocadas por ETA. También estas y su sufrimiento deben ser integrados con pleno derecho en el relato y en el proceso de reconciliación. Necesariamente, junto al de ETA, deben afrontarse otros fenómenos como el terrorismo paraestatal o de extrema derecha, la tortura, las víctimas de excesos policiales y otras vulneraciones de derechos humanos. · Diagnósticos. Debe aceptarse que habrá difere n t e s formas de interpretar lo sucedido. No es posible un diagnóstico político compartido sobre las causas o la génesis de los hechos que componen nuestra historia reciente. Curiosamente, el diagnóstico más compartido es que no hay un diagnóstico compartido. · Valoración. No obstante, tenemos la obligación moral de compartir una valoración ética y prepolítica (una ortoversión). Se puede y debe alcanzar un acuerdo sobre lo que no debe volver a repetirse, el «nunca más». Existe un mínimo para un consenso posible: «Lo sucedido ocurrió porque hubo quienes antepusieron el valor de su causa u objetivo al valor de la dignidad humana. Ni una sola causa política o partidaria, ni ninguna razón de estado tienen un valor absoluto que pueda situarse por encima del respeto a la persona y a la vida».


¿Cómo se contará esta historia? Daniel Innerarity (Catedrático de Filosofía política y social, investigador “Ikerbasque” en la UPV/EHU y director del Instituto de Gobernanza Democrática)

La relación con el propio pasado es uno de los p roblemas más complejos e inquietantes con el que diversas comunidades políticas han tenido que enfrentarse en la segunda mitad del siglo XX. ¿Cómo se relacionan con su pasado sociedades que acaban de librarse de una extrema re p resión o salen de periodos de violencia? ¿Cómo formulan el cierre de ese pasado para que sea irreversible y, al mismo tiempo, no legitime la violencia? La resolución de los conflictos políticos violentos da lugar a una serie de discusiones acerca de la reconstrucción del pasado que son a veces tan intensas como el conflicto mismo. Parece que una vez resuelto el asunto principal queda todavía por hacer lo más difícil: todo aquello que tiene que ver con la reconstrucción del pasado. Cuando hablamos del tema de la memoria no p odemos olvidar que existe una libertad para contar, que la memoria es plural. Está libertad se re f i e re tanto al trabajo de los historiadores como al relato común y popular. Las personas y los grupos sociales ord e n a m o s los acontecimientos complejos y que han tenido una gran carga emocional de manera muy diversa, a menudo contradictoria, de modo que en una misma sociedad coexisten interpretaciones dispares de idénticos acontecimientos. Hay ocasiones en que las políticas de la memoria están hechas como si los pod e res públicos quisieran fijar definitivamente el sentido de los acontecimientos, olvidando que el pasado es siempre contro v e rtido. En una democracia la escritura de la historia sólo puede hacerse en un marco de pluralismo, bajo la mirada vigilante y crítica de diversas memorias paralelas que discuten. No corresponde al legislador fijar de manera autoritaria una regla para la interpretación del pasado. Nuestra lectura de la historia es un trabajo nunca acabado y siempre problemático. El deber de la memoria ha de acompañarse de una aceptación de la complejidad

histórica. No es lo mismo la verdad judicial que la verdad política o la verdad de los historiadores. De entrada, parece conveniente partir de lo que nos enseña la experiencia acerca del modo como los humanos combatimos y dejamos de hacerlo. No es p revisible, ni deseable, que las sociedades que han vivido un conflicto largo y profundo concluyan la paz con un relato común. En el caso del País Vasco, pienso que nadie ha formulado mejor que el llamado “Plan A rdanza” (1998) en qué podría consistir una salida viable y digna. No podemos olvidar que estamos intentando resolver un problema generado por quienes no han sido capaces de aceptar la voluntad mayoritaria de los vascos, desde la legitimidad democrática de las instituciones y sin que nuestras decisiones tuvieran como finalidad corregir una supuesta carencia de legitimidad. Aquel documento lo formulaba así: “no nos p reguntamos qué debe hacer la democracia para corregir sus supuestos déficits, sino qué puede y quiere hacer para superar la falta de integración que de hecho sufre la sociedad vasca. La legitimidad democrática del sistema no está en cuestión”. Ahora bien, el relato oficial, público y, sobre todo, los principios sobre los que se asiente nuestro marco político y sus procedimientos de modificación no pueden legitimar el recurso a la violencia. El relato justo del pasado, por difícil que sea, nunca es un punto medio entre víctimas y verdugos. No se trata de imponer una “ v e rdad oficial” sino de establecer que la discusión acerca de nuestro pasado se lleve a cabo en el marco de los principios democráticos, de respeto, pluralidad, ilegitimidad de la violencia y reconocimiento de las víctimas. Siempre habrá historiadores que discutan y n a rraciones populares de todo tipo, hasta la extravagancia, pero el relato a partir del que se configuran nuestras instituciones debe recoger los principios éticos y políticos que son imprescindibles para la convivencia democrática.

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El relato de la memoria Javier Merino Pacheco (Historiador y miembro de la Escuela de paz de Bakeaz)

La necesidad de re c o n s t ruir la convivencia en una sociedad, la vasca en este caso, después de un conflicto serio con graves expresiones de violencia obliga a un esfuerzo de elaboración de un discurso que sea capaz de ayudar a la necesaria reconciliación sin menoscabar la justicia y veracidad del relato explicativo del pasado. En este sentido, la experiencia relativamente reciente de la transición española a la democracia tras la muerte de Franco puede ser útil de cara a extraer conclusiones sobre sus aciertos y errores. Treinta años después, se ha suscitado desde importantes sectores de la sociedad española la necesidad de revisar un discurso hegemónico caracterizado por la renuncia al análisis riguroso del pasado en aras supuestamente de pre s e rvar la convivencia pacífica; en el relato canónico, se impuso la condonación de los crímenes pretéritos bajo el rótulo general del rechazo a una violencia cruzada desatada en un contexto polémico. La resultante fue un discurso dominante reflejado en la frase «Todos fuimos culpables», con la consiguiente renuncia a la atribución de responsabilidades a quienes violaron los derechos humanos; en buena parte de los casos, esta perspectiva implicó una equiparación de víctimas y verdugos a tod a s luces injusta, y que constituye la razón última de la exigida revisión al cabo de varias décadas. Volviendo al caso vasco, la responsabilidad de la tarea incumbe a toda la sociedad, pues el conjunto de la misma se ha visto afectado por la violencia (no de la misma manera, obviamente) y la convivencia futura va a estar marcada por la naturaleza del relato que se imponga; pero sin duda el liderazgo corresponde en primer lugar a los dirigentes políticos, elegidos por la ciudadanía para marcar la pauta de los debates políticos

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y morales que afectan al entramado social en el marco de un Estado de derecho. El discurso debe asimismo re f o rzarse con la labor de los expertos científicos, del tejido asociativo y del conjunto de instituciones, o rganizaciones políticas, sindicales y sociales en sentido amplio. La obligación compartida en esta tesitura es contribuir a la elaboración, en primer lugar, y a la difusión, en segundo, de un relato que tenga como prioridad la explicación y análisis del pasado, sin olvidos ni sesgos interesados, y que se marque como objetivo esencial la reparación moral de las víctimas, de tod o s aquellos que han sufrido directamente la violencia, lo que implica ineludiblemente la ausencia de impunidad. Debe hacerse justicia, lo que no es incompatible con medidas de perdón encaminadas a la reconciliación siempre que se produzca el reconocimiento del daño causado, de la injusticia cometida en las personas afectadas y la firme voluntad de renunciar al empleo de la violencia. Se trata de premisas imprescindibles para reintegrar en el juego democrático a las personas o g rupos implicados en el pasado en actuaciones violentas, sean ellas producto de la acción terrorista de gru p o s a rmados o de la violación de derechos humanos cometida por personas vinculadas a las instituciones del Estado. Al igual que en las relaciones humanas, la superación de un pasado traumático no puede hacerse desde el silencio y el olvido; tanto como el respeto a las víctimas, lo exige el objetivo de una sociedad sana, que para serlo debe afrontar un futuro reconciliado desde el conocimiento, el análisis y la reflexión sobre un pasado complejo, pero al tiempo éticamente diáfano en cuanto a las violencias y abusos cometidos.


Conclusiones de las reflexiones

Cada una de las cuatro voces recogidas en este I n f o rme desgrana los elementos a tomar en cuenta en la construcción del relato o los relatos según los diferentes puntos de vista. A la luz de estas reflexiones Lokarri considera que a la hora de abordar esta cuestión nos encontramos ante importantes retos, que plantean cuestiones sobre las cuales habrá que hacer una importante labor de consenso, ya que el resultado de ese proceso de recuperación de la narración del pasado será la base sobre la que construir nuestra convivencia futura. 1. ¿Cómo puede afrontarse el diagnóstico político s o b re las causas y los hechos ocurridos en nuestro pasado más reciente? 2. ¿Cabe consenso sobre la valoración ética de lo ocurrido? ¿Existen relatos legítimos e ilegítimos? 3. ¿Debe prevalecer un relato sobre los demás o se trata de hacer una narrativa que incorpore los diferentes relatos existentes? 4. ¿Cómo debe ser el relato para que re s u l t e reparador y capaz de contribuir a la reconciliación? 5. Una vez construido el relato o los relatos de lo o c u rrido, ¿este proceso debe culminar con el reconocimiento del daño causado, con la petición de perdón, de justicia? 6. ¿Cuál debe ser el objetivo último de la construcción de la memoria?

“El puente que queremos construir tiene dos características: deja pasar tanta agua como sea necesaria por sus ojos (relatos diversos) y hacer posible una relación libre y tranquila entre las personas. ” (Joxean Agirre) “Existe un mínimo para un consenso posible: lo sucedido ocurrió porque hubo quienes antepusieron el valor de su causa u objetivo al valor de la dignidad humana”. (Jonan Fernández) “No se trata de imponer una “verdad oficial” sino de establecer que la discusión acerca de nuestro pasado se l leve a cabo en el marco de los principios democráticos” (Daniel Innerarity)

“Un relato que tenga como prioridad la explicación y análisis del pasado, que se marque como objetivo esencial la reparación moral de las víctimas” (Javier Merino)

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Recomendaciones de Lokarri para impulsar el proceso de paz

Tras el análisis de situación extraído de las respuestas recibidas al cuestionario y con el objetivo de superar los obstáculos que en estos momentos generan desconfianza en la culminación de este proceso hacia la paz en el que estamos inmersos, Lokarri considera lo siguiente: 1. A falta de una comunicación expresa del fin definitivo de la violencia por parte de ETA, puede asegurarse que el riesgo de vuelta atrás es casi inexistente. Son tres las razones que avalan esta tesis: la adhesión del colectivo de p resos de ETA al Acuerdo de Gernika, la garantía que puede suponer la puesta en marcha de una Comisión Internacional de Verificación independiente y el hecho de que hace un año que ETA anunció su decisión de no cometer más acciones armadas ofensivas. Tomando esta idea como punto de partida, esta comunicación expresa de fin definitivo de la violencia anhelada por la mayoría de las personas que han respondido al cuestionario reside en la necesidad social de hacer un punto y aparte, y empezar a escribir un nuevo capitulo de nuestra historia vital y política, en el que no vuelva a repetirse el grave error que representa la violencia. 2. A pesar de que la participación de Bildu ha contribuido a avanzar en la normalización política, es necesaria la legalización de Sortu a la mayor brevedad posible para que tenga la oportunidad de participar en la vida política en igualdad de oportunidades que el resto de partidos. Los Estatutos de esta formación, así como el rechazo reiterado de toda forma de violencia, incluso la de ETA, para la consecución de fines políticos por parte de líderes destacados de Ezker Abertzalea avala legalmente esta petición. 3. El actual momento requiere la puesta en marcha de un mecanismo de diálogo y acuerdo donde dirimir todas aquellas cuestiones improrrogables para avanzar hacia una convivencia inclusiva. No se puede seguir funcionando con planteamientos restrictivos y cerrados sobre cuestiones que atañen a toda la sociedad. Hay que apostar por una nueva forma de gestionar la vida política de nuestra sociedad, abocada a buscar entendimientos y consensos para poder construir un futuro compartido. 4. El Gobierno español debe aportar a este momento de oportunidades sin demora y de manera unilateral. El G o b i e rno debe garantizar los derechos y libertades fundamentales y terminar con la vulneración que de los mismos realiza la actual política penitenciaria, la cual permite situaciones de trato inhumano hacia las personas pre s a s enfermas o impide el fin último de la resocialización mediante la aplicación de medidas como la dispersión o la doctrina Parot. Además, debe velar por el ejercicio en igualdad de condiciones de los derechos civiles de todas las personas, sin importar sus planteamientos políticos y siempre que lo hagan dentro de los parámetros democráticos. Así, deben cesar las actuaciones penales contra personas que desarrollan una actividad exclusivamente política, como es el caso de las que han sido recientemente condenadas por el caso Bateragune. 5. Pedir a Patxi López y al Gobierno Vasco que, tras su comparecencia en el Pleno de política general del 29 de s e p t i e m b re, concrete cómo va a impulsar el plan para la concordia y la convivencia presentado en el mismo, especialmente en lo relativo a la inclusión de todas las tradiciones políticas, incluso las que ahora están ilegalizadas, y que lidere con altura de miras el proceso de paz en el que esta sociedad está inmersa.

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Informe Verano 2011 Observatorio Social del Proceso de Paz  

Informe Verano 2011 del Observatorio Social del Proceso de Paz