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Lokarri akordioaren eta kontsultaren aldeko herritarren Sarearen aldizkaria Revista de la Red ciudadana por el acuerdo y la consulta Lokarri

Haritu 18 abril 2007ko apirila

PolĂ­tica, hora cero Ana Urrutia & Urko Aristi Errepide ertzeko kafetegia, Ion Orzaiz Galarza Brian Currin TĂ­bet, el reino de las nubes

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Sumario Aurkibidea

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Haritu 18 Editorial La ciudadanía necesita claridad Pies de foto Olatu gupidagabeak/Arrecia el temporal Al hilo Hora cero Alegiak «Errepide ertzeko kafetegia», Ion Orzaiz Galarza En primera persona Brian Currin A dos bandas Descifrando isobaras del conflicto

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Ana Urrutia & Urko Aristi Opinión ¿Por qué?, Rakel Mateo Kanpaina Erronka berriak akordioaren eta kontsultaren alde Munduari so Tíbet, el reino de las nubes

Zuzendariak: María Lizardi eta Alvaro González - Erredakzioa: Itziar Fernandez, Garazi Landa, Ana Elvira, Paul Ríos, A.B. López de Lerena, Miguel Sarratea eta Ruth Soria.

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Erakunde laguntzailea / Institución colaboradora:

Ale honetako kolaboratzaileak: Rakel Mateo, Ion Orzaiz eta Zuriñe Hidalgo. - Maketazio eta diseinua: Lokarriko diseinu taldea. Ilustrazioak: Srinavasa Ramanujan. Inprimategia: Antza (industrialdea 2. pab. - 20160 Lasarte) - Lege gordailua: SS-1142/06 - ISSN: 1134-8038 Haritu no se responsabiliza de las opiniones emitidas por sus colaboradores. Para la edición de esta revista se utilizan papeles libres de cloro. Aldizkari hau moldatzeko klororik gabeko papera erabiltzen da.

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Editorial

La ciudadanía necesita claridad Lokarri, desde que puso en marcha su iniciativa para promover la convocatoria de una consulta, allá por el mes de marzo de 2007, ha insistido reiteradamente en la necesidad de animar a la sociedad para que impulse y acompañe un proceso que culminase en la convocatoria de una consulta popular. Por lo visto en otros lugares del mundo, incluso en lugares cercanos como Andalucía y Cataluña, donde se han celebrado recientemente sendos referéndums para la reforma de sus estatutos de autonomía con una baja participación, sin generar ilusión social es muy difícil incentivar la participación ciudadana en una consulta popular. La propuesta de convocatoria de una consulta popular ha nacido en un momento especialmente difícil para conseguir el objetivo de ilusionar y movilizar a la ciudadanía. Una de las peores consecuencias del fracaso del proceso de paz ha sido la gran frustración y hastío que ha generado en la sociedad. Seguramente nadie ha dado aún con la clave para contribuir a superar este estado de ánimo, aunque es objetivo que existen grandes dificultades para crear y mantener una esperanza activa en la sociedad. A este estado de ánimo social hay que añadir otro elemento que dificulta el trabajo a favor de la convocatoria de una consulta popular. Esta propuesta para desbloquear el proceso hacia la paz y la normalización es novedosa, no sólo en nuestra sociedad, sino también a nivel

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internacional. Todas las ideas nuevas nacen con dudas que hay que tratar de resolver y clarificar, precisamente para reactivar la esperanza en la ciudadanía. La convocatoria de una consulta supone situar en un papel protagonista a la sociedad a la hora de tomar sus propias decisiones y hay que incentivar su participación. Por ello, es importante transmitir un mensaje claro en relación a la posibilidad de que este mismo año se convoque una consulta popular. Esta cuestión ha adquirido especial relevancia tras los resultados de las Elecciones Generales. Desde el día siguiente a conocer los resultados el tema estrella ha sido la posible convocatoria de una consulta popular en octubre de este año, siguiendo el esquema planteado por el Gobierno Vasco en su ya famosa «hoja de ruta». Es evidente que quienes se posicionaron en contra de esta propuesta hayan mantenido su postura de rechazo. Lo que ya no es tan entendible es que algunos sectores sociales y políticos que han defendido la propuesta hayan mantenido una postura ambigua o poco clara, sin manifestar con nitidez que la sociedad vasca será convocada a participar en una consulta popular. Según las últimas encuestas un 70% de la población vasca considera positiva la convocatoria de la consulta. Este dato demuestra que hay masa crítica para esperar que la celebración de una consulta pueda ser un éxito pero los mensajes poco claros están logrando que, in-

cluso en los sectores que han defendido con más ímpetu la consulta, la desmotivación este cundiendo, lo que a la larga puede llevar al fracaso de la propuesta. Lokarri, en lo que le compete como Red ciudadana, quiere ser claro y contundente: hoy la prioridad es alcanzar un acuerdo y convocar una consulta, haya o no haya acuerdo. Con este objetivo de reivindicar un acuerdo y la convocatoria de una consulta popular Lokarri ha puesto en marcha una nueva iniciativa con el lema «tienes un email: lograr un acuerdo y convocar una consulta». El mensaje que se quiere transmitir con esta iniciativa es una exigencia clara, contundente y constructiva. Clara, porque no es momento para ser ambiguos, queremos mostrar un deseo social de que se den dos avances concretos y significativos, un acuerdo político y la convocatoria de una consulta popular. Contundente, porque, desde el respeto, queremos mostrar una posición nítida en estos meses tan importantes para desbloquear el proceso hacia la paz y la normalización. Constructiva, porque se pide poner en marcha un modelo de solución basado en el acuerdo entre diferentes y en el que la sociedad tenga la última palabra sobre su futuro y su convivencia. Los derechos de la ciudadanía no están sujetos a coyunturas políticas y nuestra sociedad tiene todo el derecho a ser consultada sobre uno de los principales problemas que le afectan: la paz y la convivencia.

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Pies de foto

Olatu gupidagabeak Arrecia el temporal 2008/03/11, Donostia Itsaso zakarreko egun batean olatuak kostaldearen aurka apar eta bitsetan lehertzen. Triskantzak eragiten. Txikizioa. Indar saiehestezina. Olatuen aparrak ur tanta gaziak bidali dizkigu begietara, mingarriak. Olatu eta zimur zipitzik ez duen itsaso barea desio dut. Lasaia. Garbia. Izugarrizko dizdira duena, zilarrezko harlausa erraldoi baten modura. Emeki-emeki dabilena. Eskudela apurtzen ez duena. Gure itxaropenari ebaki egin diote euskarri zuen baranda, eskudela. Arrasateko bizi itoa, Calahorra, lehergaiak, anabasa, pairamena, negar-anpuluak.... Itsasoa ez dago bare. Zaratatsu da berriz. Dohakabeki. Miguel Sarratea La tormenta azotó Arrasate con toda su fuerza el pasado 7 de marzo dejando a su paso el dolor de una familia rota y de una vida truncada sólo porque alguien decidió que asesinar a balazos a Isaías Carrasco era lo mejor para el futuro de los vascos. Unos días después, 70 kilos de explosivos robaron los hogares de más de 500 personas dejando a su paso miedo y angustia sólo porque alguien decidió que socializar el sufrimiento y el terror era lo mejor para el futuro de los vascos. Quién sabe dónde o cuándo terminará este delirio en el que aún viven aquéllos que se empeñan en buscar la paz a través de la violencia con la vista perdida en el mar y gastada de tanto mirar al horizonte. El caso es que arrecia el temporal y, aunque no es la primera vez que uno así pasa por el País Vasco, siempre sobrecoge comprobar la brutalidad de sus efectos y cómo es capaz de destrozar en un momento los caminos que esta sociedad se esfuerza por construir cada día. Pero el caso es también que, por terrible que sea, siempre termina remitiendo y dejando que el sol se abra paso entre los nubarrones. Con la mirada todavía presa de ese mar desatado, espero que escampe de una vez. Ruth Soria

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Al hilo

Los presidentes de los gobiernos vasco y español, Juan José Ibarretxe y José Luis Rodríguez Zapatero, durante una de las reuniones que mantuvieron en la pasada legislatura.

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A. B. López de Lerena Texto

cer

Hora

Un nuevo curso arranca en la política del Estado. Diálogo y consenso son palabras que están de moda, pero que probarán el verdadero sentido que les da cada formación política cuando se enfrenten a retos como la reforma del poder judicial o, sobre todo, la tramitación de la hoja de ruta impulsada por el Gobierno Vasco. Comienza un nuevo ciclo de cuatro años que pueden servir para diseñar un nuevo escenario con un presidente reforzado, una oposición que comienza a reflexionar y un apasionante juego de alianzas y acuerdos por tejer.

La política es como un reloj. Sus manecillas se alinean más o menos una vez cada cuatro años y la contienda electoral marca el fin de un ciclo y el inicio de otro. Entonces, los partidos se encelan en una batalla que lo condiciona todo, y tras el bombardeo mediático, los ciudadanos terminan escogiendo a uno de los candidatos para que lidere esa nueva etapa y también a quienes quieren que sean sus compañeros de viaje, definiendo también cuánto quieren que estos grupos minoritarios le condicionen en la acción de gobierno. Después, hora cero de nuevo y la oportunidad de volver a empezar. Y así llegamos al escenario creado por la cita del pasado 9 de marzo, en la que José Luis Rodríguez Zapatero volvió a obtener el respaldo de los electores y tras la cual dispondrá además de la «mayoría suficiente» que pidió en campaña para desarrollar su programa sin condiciones externas, por lo que

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Al hilo

«La próxima legislatura será la del consenso» José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno español

el ya nuevo presidente español gozará durante los próximos cuatro años de un margen suficiente como para que por fin se vea cuál es la verdad de su talante ante los diferentes retos que se le plantean. Tras cuatro años marcados por la crispación en el Congreso de los Diputados, muchos se han esforzado por adelantar que ésta será «la le-

Los portavoces de los grupos de CiU, IU y ERC tratarán de hacer valer su peso.

gislatura del consenso», extrayendo el título de parte del discurso que pronunció el propio Zapatero tras conocer su victoria en las urnas. Y es que al actual PSOE le interesan el consenso y la pluralidad. Dos de las plazas sobre las que ha cimentado su victoria han sido Euskadi y Catalunya, donde la imagen más abierta que proyecta ante las reivindicaciones de las minorías en el Congreso -en contraposición con la más amenazántemente centralista y uniformizadora del PP- le ha convertido en la fuerza más votada. De hecho, si se trasladaran los resultados de PP y PSOE al laboratorio de las matemáticas post elec-

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torales y allí se eliminaran los votos que vascos y catalanes emitieron el 9 de marzo, se llegaría la curiosa conclusión de que Mariano Rajoy sería el inquilino del palacio de La Moncloa durante los próximos cuatro años, ya que la suma de los votos y escaños elegidos por el resto de comunidades es favorable al PP. Pero la mano tendida que el PSOE y las otras fuerzas de la Cámara se cruzan con recelo en estos primeros compases de la legislatura se debe también a un deseo de estabilidad, de facilitar lo que se ha dado en llamar «gobernabilidad», que en realidad se le supone a todo Ejecutivo, sobre todo cuando la aritmética parlamentaria así lo exige. No hay que olvidar que incluso José María Aznar habló catalán en la intimidad y se abrazó con Xabier Arzalluz mientras necesitó de sus apoyos y no alcanzó la mayoría absoluta. Nuevos mimbres para nuevos acuerdos Para desentrañar las claves del reequilibrio de fuerzas que está por venir de cara a los próximos años hay que analizar los resultados que recogieron las urnas, y de un solo golpe de vista se aprecia que el bipartidismo fue el principal beneficiario. PSOE y PP han engordado sus grupos parlamentarios con cinco diputados cada uno, aupados por una campaña que dejó fuera de juego a los partidos minoritarios y que quedó convertida en un cara a cara entre Rajoy y Zapatero más propio de unas elecciones presidencialistas. Así, los principales paganos de esta situación han sido ERC e Izquierda Unida, quienes han pasado de ser socios preferentes del Gobierno con un peso determinante de 8 y 5 escaños respectivamente, a verse obligados a ver cómo se desarrolla el juego de mayorías y minorías para dar valor a los exiguos 3 y 2 diputados que han obtenido en la reciente cita electoral. También otros partidos nacionalistas han pagado la polarización perdiendo peso en forma de escaños, como ha sucedido con Eusko Alkartasuna, que ha perdido a su diputada, y el PNV, que ha bajado de 8 a 7 escaños. Lo cierto es que el PSOE necesita tejer alianzas para hacer buena esa «mayoría suficiente» de la que goza y poder aprobar las leyes a través de las que pretende orientar su acción de gobierno, por lo que cada uno de esos escaños puede tener su valor y el PSOE es consciente de que debe cuidar no ponerlos en su contra gratuitamente. Además dar la imagen de que los socialistas protegen la pluralidad de las identidades políticas que conviven en el Estado es una baza que los socialistas querrán seguir jugando, toda vez que


han conseguido rentabilizarla ante la mayoría de los ciudadanos a pesar del portazo que recibió la propuesta de nuevo estatuto que aprobó el Parlamento Vasco y el lehendakari defendió en Madrid, y a pesar también del «cepillado» que sufrió el texto catalán que Zapatero se había comprometido a respetar tal y como los catalanes lo aprobaran. Por todo esto, diálogo y acuerdo se han convertido en términos fetiches que vuelan por los pasillos del Congreso en estos primeros compases de la legislatura. Después de cuatro años en los que pasaron por ser poco menos que dos peligrosas proscritas y cuatro más en los que han sido poco más que el eco del talante, ahora están llamadas a ser la clave de un nuevo tiempo y todos parecen haberlo entendido así; sobre todo PSOE y PP, que son, como se ha demostrado, quienes más se juegan en las elecciones generales, y quienes antes han empezado a traducir este espíritu en hechos. Por un lado, Bono responde con una sonrisa mordaz pero abierta cuando se insinúa que es un «cabestro», como hizo el portavoz jeltzale en el Congreso Josu Erkoreka, y protagoniza un discurso conciliador en su presentación como presidente del Congreso, mientras que José Antonio Alonso comienza su andadura como portavoz del grupo socialista prometiendo que empleará «mucho trabajo y mu-

cho diálogo» en la «búsqueda de consensos con todos los grupos». Además, el PSOE ha hecho otros guiños a los partidos minoritarios, como han podido ser su decisión de prestar seis de sus senadores al PNV para que éste pueda formar grupo propio en el Senado, o la de facilitar que un diputado jeltzale y otro de Convergencia i Unio tengan un hueco en la Mesa del Congreso. Del mismo modo, en las filas del PP, Mariano Rajoy parece por fin decidido a acometer la renovación del partido que le legó Aznar hace ya más de un lustro. El primero en dar un paso atrás fue Eduardo Zaplana, que se anticipó a la jugada y anunció su intención de pasar a segunda fila (probablemente para evitar que le pasaran) y su puesto como portavoz del Grupo Popular ya ha sido ocupado por la joven Soraya Sáez de Santamaría, que será la encargada de dirigir el funcionamiento interno y determinar el tono del discurso que mostrará el principal partido de la oposición en su control al Gobierno. Y el segundo, todo parece indicar que será el mismísimo secretario general del partido, Ángel Acebes, el último heredero de la teoría de la conspiración, que podría perder su cargo en favor de uno de los actuales dirigentes del PP que más cerca han estado siempre de Rajoy: Gabriel Elorriaga. Todos estos cambios apuntan a que el líder popular va a intentar variar progresivamente el discurso de su partido empeñándose especialmente en cambiar la dura imagen que pro-

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Al hilo

Los diferentes partidos buscan reubicar sus discursos para construir nuevos acuerdos

yecta a la sociedad y que tanto ha alimentado electoralmente al PSOE durante la pasada legislatura.

El rey de España saluda al nuevo presidente del Congreso, José Bono.

Un ojo mirando a Euskadi La reestructuración del PP también mira a tierras vascas. Los estrategas de esta formación han detectado la creciente animadversión que su actual discurso despierta en comunidades como la vasca o la catalana y varias voces autorizadas han pedido que esto no se pase por alto. El primero en hacerlo fue el presidente del partido en Bizkaia, Antonio Basagoiti poco después de que las urnas dictaran su sentencia. Y, aunque en un principio su petición de obtener una mayor autonomía de discurso para el PP vasco cayó en saco roto, otros dirigentes del partido en Euskadi, como el ex alcalde de Vitoria Alfonso Alonso, también han comenzado a poner su proa en esta misma dirección, por lo que habrá que ver qué PP sale del Congreso Nacional que tendrá lugar el próximo mes de junio. Pero los populares no son los únicos que miran a Euskadi de reojo. Los históricos resultados obtenidos por el PSE han espoleado a los dirigentes socialistas y han refrendado su labor en el País Vasco. La primera consecuencia de este auge electoral es que ya hay quienes piensan en el asalto a Ajuria Enea, por lo que cabe esperar que el

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PSOE potencie su discurso respecto al entendimiento en el País Vasco. La hoja de ruta impulsada por el Gobierno Vasco dibuja un calendario que pasa por el mes de junio como referencia para alcanzar un acuerdo sobre el encaje jurídico-político de Euskadi en el Estado, o para desbloquear la situación mediante la celebración de la tan traída y llevada consulta popular, así que habrá que prestar atención a cada gesto para ver cuál será el recorrido que puede tener el diálogo en este ámbito y hasta dónde puede llegar el talante de Zapatero si tiene que afrontar una consulta democrática como la planteada por el lehendakari Ibarretxe. Y todo esto vendrá acompañado por la distorsión que ETA introduce en la vida política con su actividad terrorista y por los ecos del intento de alcanzar la paz que quedó frustrado tras el atentado de Barajas. Después de lo sucedido en Arrasate, el presidente español expuso en el inicio del nuevo curso parlamentario que confía en que «el sufrimiento compartido» de todas las formaciones representadas en la Cámara permita que por fin se dé «un entendimiento sincero y noble» en todo aquello que tenga que ver con el trabajo que hay que hacer para conseguir «el fin absoluto de la violencia»; es decir, que espera contar con el respaldo y la confianza suficientes de todos los grupos (especialmente del PP de la renovación marianista) para poner en marcha las iniciativas que crea necesarias para que el fenómeno de la violencia en Euskadi se encamine hacia su definitivo final. La inaplazable reforma del Poder Judicial va a obligar a los dirigentes de PP y PSOE a retomar el diálogo allá donde lo dejaron, perdido entre más de cuatro años de acusaciones cruzadas; la hoja de ruta vasca va a precipitar un diálogo entre socialistas y jeltzales que puede abrir nuevos escenarios y cuyas consecuencias ya se están empezando a dejar notar en el ámbito municipal traduciéndose en acuerdos y acercamientos de posturas como el logrado en torno a la presidencia de la Caja Vital en Álava; y ETA, tarde o temprano, tendrá que dar pasos para intentar recuperar un escenario de diálogo que sabe que este gobierno es el más capaz de proporcionarle en la última estación de su viaje hacia una progresiva grapización. En resumen, el contexto creado tras el 9-M alumbra una etapa que estará forzosamente presidida por la presencia del diálogo y en la que los distintos interlocutores deberán transmitir al público su voluntad de cerrar unos acuerdos que se van haciendo esperar desde hace demasiados años y que tarde o temprano serán parte del futuro porque así lo demanda la sociedad. Cuatro años pueden dar mucho de sí y el contador parte de cero.


La distorsión de ETA

Cinco balas disparadas por la espalda y una vida rota en mil pedazos. 70 kilos de explosivos y un pueblo sobrecogido. Manifestaciones de protesta. Dolor, impotencia y frustración. ETA vuelve por donde solía. Este último mes de marzo ha sido un tiempo intenso en el que la organización terrorista ha querido dejar su macabra impronta volviendo en forma de miedo y muerte. Primero se cobró una vida más en su insaciable lista negra y después ha buscado extender el terror entre la sociedad colocando sendos explosivos en Calahorra y Azpeitia. No es la primera vez que ETA intenta influir con su violencia en los días anteriores y posteriores a una cita electoral. De hecho se trata de una táctica que se enmarca dentro de su estrategia político-militar desde que se restauró la democracia, allá por 1977, cuando en tan solo dos semanas tiñó la campaña de negro cometiendo un total de 56 atentados. Por eso, las fuerzas de seguridad del Estado estaban alerta antes del 9 de marzo y habían hecho circular por sus redes internas mensajes en los que se avisaba de que ETA podía actuar de un momento a otro. Y por eso, desde hace ya muchos años, se intenta que los cargos políticos sigan llevando escolta aún después de que abandonen el cargo. Isaías Carrasco decidió no hacerlo. Renunció a la protección en cuanto pudo, en cuanto pasó el plazo de seis meses que marca el Ministerio del Interior como mínimo para que dejen de estar escoltados después de no salir reelegidos en sus cargos. Quería recuperar la normalidad de una vida fuera de la política y seguramente nunca pensó que un trabajador humilde como él podría despertar el rencor de ETA. Pero la actual cúpula de esta banda no desaprovechó la ocasión y arremetió contra el blanco más fácil que encontró recuperando un método, el del tiro en la nuca, que no utilizaba desde hacía más de cuatro años. Según fuentes de la lucha antiterrorista, el hecho de que los activistas hayan vuelto al asesinato cuerpo a cuerpo responde a su necesidad de

mostrar que aún pueden generar mucho dolor al enemigo, y que su capacidad operativa no tiene por qué limitarse a colocar artefactos explosivos al abrigo de la noche. La presión policial ahoga su estructura interna y ETA necesita de estas demostraciones de fuerza en su macabra estrategia; más aún cuando en lo poco que hemos consumido de 2008, 33 de sus activistas han sido detenidos, y si echamos la vista al mes de junio, cuando la organización armada dio oficialmente por rota la tregua, la cifra alcanza el centenar de nuevos etarras presos, llevando la cantidad de miembros del MLNV que se encuentran entre rejas a su máximo históricos. Un ciclo largo de violencia «Si ETA rompe la tregua no es sino para volver a la violencia. Por eso tenemos que prepararnos para un ciclo largo de violencia». Así se expresaba el Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba al analizar el escenario que prevé a medio plazo. Algunas informaciones que se han filtrado desde el Centro Nacional de Inteligencia apuntan en esta misma dirección, si bien otras añaden que quizá en un plazo de año y medio, ETA podría recuperar el alto el fuego como estrategia para volver a sentar al Ejecutivo de Zapatero en torno a una mesa de diálogo, consciente de que no tiene más alternativa que esa a largo plazo en un escenario en el que su pérdida de apoyo social y capacidad militar cae vertiginosamente. El problema de este planteamiento es que supone al menos un año y medio de terror y sufrimiento para una sociedad que ya no sabe cómo demostrar su hartazgo, y supone también que el PSOE esté de nuevo dispuesto a este diálogo; algo que, según se desprende de otras informaciones filtradas también por el CNI y el propio PSE, sería posible, pero siempre que ETA decretara un alto el fuego irreversible que abriera definitivamente la puerta a al abandono de la violencia y a las negociaciones que se han denominado «técnicas»: presos y entrega de armas.

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Alegiak

Errepide ertzeko kafetegia

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Ioin Orzaiz Galarza Idazlea Ramanujan Marrazkiak

Jakesen zain nengoen eta hasia nintzen kezkatzen. Hamaiketan geldituak ginen; hamabiak hamar gutxi, zioen erlojuak. Beste aukera bat emanen niola zin egin nion neure buruari, eta han gelditu nintzen. Zain. Barraren gainean, nire aldamenean, hiru kafe katilu zeuden. Hirurak erdi hutsik. Eta hautsontzia, zigarrokinez mukuru. Bizpahiru txokor eta mutxikin alboratu nituen, errauts piloan nire zigarroa itzali ahal izateko. «Beste kafe bat, mesedez» irribarretsu batez zuzendu nin tzaion barraren bestaldeko zerbitzariari. Mutil gaztea, beltzarana eta nahiko atsegina (azken hau halabeharrez, seguruenik). Eta goapoa. Kafe-makinatik itzuli zenean berarekin sasi-elkarrizketa bat manten tzen saiatu nintzen, aldi berean xarmangarri eta patetikoa zen irribarrea ezpainetatik ezin alboratuta. Ez nuen berarekin ligatu nahi, benetan. Hala uste dut behintzat. Urduri nengoen, horixe zen dena. Kafetegiaren ondoan zegoena 121 errepidea ote zen galdetu nion. Ez al nintzen, bada, okertuko? Agian Jakes beste errepide bateko kafetegian zegoen, nire zain. Baina ez. Zalantzarik gabe, 121 errepidean nengoen. 250. kilometroan. Hitzartutako kafetegian. Bera ez, ordea. Hamabiak eta laurden. Kafe hondar epelak katilu batetik bestera pasatzera jostatzen ari nintzela, familia dotore bat sartu zen kafetegian. Kanpoan hogeita hamar gradutik gora egingo zuen baina senarrak jaka beltza eta gorbata zeramatzan. Emazteak udako soineko arin eta loreduna. Maukarik gabekoa. «Sport casual, informal eta elegante aldi berean», pentsatu nuen, eta barreari eutsi behar. Hiru haur: bi neska eta mutiko txikia. «Opusekoak. Seguru». Bi kafesne eskatu zituzten, eta hiru txokolatezko irabiaki, haurrendako. «Ez al duzue komunera joateko gogorik?», gorbatadunak emazte eta seme-alabei, erdi-kantari. «Ez», bi neskak aho batez. Mutilak alde batera eta bestera astindu zuen burua. Jauzika ari zen, lauza beltzak ez zapaltzera jolasten. Lanpetuegi aitatxori jaramon handirik egiteko. «Zoazte komunera, bidaia luzea da-eta», esan zuen gizonak. Bere ahotsak ez zuen jada tonu alairik. Emazteak jakin-minez begiratu zion. Aitatxok begiak itxi zituen, eta eskua dardarka hasi zitzaion. Ezin sumatuzko dardara zen hasieran, baina berehala autoko giltzarekin marmolezko barra kolpatzen hasi zen etengabe. Txilin-hotsarekin ere haurrek

jostetan jarraitu zuten. Hirurak ari ziren orain baldosa beltzen artean saltoka. «Zoazte, bada, komunera!», orro egin zuen aitak. Jauzi egiteari utzi zioten haurrek. Mutikoak lauza beltz baten gainean zuen oina. Aitari begira zegoen, adi-adi. Emaztea ere begira zuen gizonak. Isiltasuna. Zerbitzari goapoak eztula egin zuen kafesneak eta irabiakiak barran jartzen zituen bitartean. «Tira, goazen komunera. Aitatxok arrazoi du», esan zuen amak. Haurrak hartu eta komuneko atearen gibelean galdu ziren laurak. Mutiko txikiaren intziriak entzun zitezkeen ni eserita nengoen tokitik. Gizona dardarka ari zen oraindik. Ilea bekokitik aldendu eta zerbitzariarengana abiatu zen, urduri. Kafesne katilua eskuan. Zerbitzariari zer edo zer xuxurlatu zion belarrira. Honek buruarekin baietz, eta koñak botila hartu zuen atzealdeko apalategitik. Zorrotada naroa bota zion gorbatadunaren kafesneari. Gizonak katilua hartu eta ahoratu egin zuen, baina ez zuen irensterik izan. Nire begiradak eten zion zurruta. Burua jaitsi nuen, koilaratxoari eraginez eta nire edalontzian gelditzen zen kafea irabiatuz. Berak buelta eman eta trago bakarrez edan zuen «carajilloa». Eztul egin zuen; bi, hiru, lau eta bost aldiz. Hasperen sakona ondoren, infernuko haizeek eztarria larrutzen ziotela nabaritzeko modukoa. Haurrak eta emaztea itzuli zirenerako, egunkaria irakurtzen ari zen gorbataduna. Irribarretsu zegoen. Emaztea ez. Emaztea serio demonio oraindik. Senarrak muin eman zion masailean, baina honek ez zuen zirkinik ere egin. «Bagoaz?», gizonak. Emakumeak baietz buruarekin. Hogei euroko billetea barraren gainean utzi zuen gorbatadunak. Jada ez zuen dardararik. Nire irudimena izanen zen, baina nik uste malko bat igartzen zela, emakumearen begi ertzean ñir-ñir. Haurrek irabiakiari zurrutada pare bat eman eta alde egin zuten. Hamabiak eta hogeita bost. Jakesekin ahaztua nengoen. Nire aldamenean zeuden lau katiluei so gelditu nintzen istant batez. Kafe-hondar epelak irabiatzeaz aspertuta nengoen. Beste aukera bat emango niola zin egin nion neure buruari. «Beste aukera bat? Zertarako?». Zerbitzari goapoari kontua eskatu nion.

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En primera persona

Brian Currin Miembro de la Iniciativa Internacional para la Promoción del Diálogo y la Paz en el País Vasco Su larga experiencia como mediador en conflictos comenzó en su Sudáfrica natal, donde fue una pieza fundamental para construir la paz y acabar con el apartheid. Después, otros países como Sri Lanka, Palestina y, sobre todo, Irlanda del Norte, han contado con su ayuda en la creación de espacios de diálogo. Ahora visita de nuevo el País Vasco; un lugar que conoce ya bien, entre cuyas bambalinas ha estado muy presente en los útimos tiempos y en el que aún trabaja para tratar de mantener abiertos los cauces de comunicación que se establecieron en torno al recientemente malogrado proceso de paz. Poco después de la victoria del PSOE en las elecciones, Brian Currin concede unos minutos a Haritu para compartir un profundo análisis de futuro lleno de claves para la esperanza. Haritu: ¿Qué le ha traído de nuevo al País Vasco? Brian Currin: he vuelto para participar en un seminario sobre la relación entre la normativa antiterrorista y los derechos humanos. Hasta el momento está resultando muy interesante compartir opiniones, información y puntos de vista sobre esta cuestión. En la aplicación de las diferentes legislaciones antiterroristas que se puedan crear es muy importante la labor de los tribunales y los jueces, cuya responsabilidad en esta cuestión es enorme. Y estoy pensando, por ejemplo, en los casos de torturas. Cuando se produce una denuncia de tortura o malos tratos, es de vital importancia que tribunales y jueces pongan toda su profesionalidad al servicio de la investigación del caso. Algunas denuncias puede que sólo respondan a una estrategia de los detenidos, como casi siempre se argumenta. Pero muchas otras, seguramente no. Y un

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Estado no se puede permitir proyectar esa duda. Debe hacer pública toda la información que tenga sobre cada caso concreto y dar la mayor sensación de transparencia posible utilizando procedimientos para evitar esta sospecha, como puede ser la instalación de cámaras en los interrogatorios que le han sido sugeridas por organismos internacionales como la ONU o Amnistía Internacional. Haritu: ¿Cuáles son las principales lecciones que ha extraído de su participación en procesos de paz en distintos lugares y distintos contextos políticos y sociales? Brian Currin: bueno, existen muchos factores que influyen en el desarrollo de un proceso de paz. Lo primero es el diálogo. Es imprescindible entablar un diálogo en el que estén presentes todas las partes implicadas en el conflicto y la mayor cantidad posible de agentes políticos y sociales. Después, exis-

ten muchos otros, como por ejemplo, el papel que pueden desempeñar los medios de comunicación, que pueden resultar importantísimos de cara a construir un ambiente social u otro más o menos favorable a entender y apoyar lo que pueda estar sucediendo, y aquí he podido comprobar que los medios quizá estén demasiado próximos a determinadas siglas y puede que por eso les puede costar más ser el apoyo activo que es necesario que sean. Pero lo que sí está más claro es que ninguno de estos conflictos se ha resuelto nunca a través de la vieja fórmula de la mera aplicación de la fuerza de la ley, sino a través de un diálogo sincero y profundo. Y en este sentido, es un problema que un proceso se convierta en una herramienta electoral, porque al final termina siendo víctima de la lucha partidaria. Haritu: ¿Hemos aprendido alguna de esas lecciones en el caso vasco?


Alvaro González Texto Karlos Corbella Fotos

«Los próximos cuatro años son una ventana de oportunidades para resolver el conflicto vasco» 19


En primera persona

Brian Currin: pues la verdad es que yo, sinceramente, creí que Zapatero había entendido muchas de ellas, pero ahora no lo sé. El gobierno socialista admitió el diálogo y yo creo que entiende que es necesario encontrar una solución. Pero tengo una preocupación a este respecto. Y es que es la clase judicial quien parece no haber entendido cómo se puede aplicar la ley en estos casos. La ley es algo muy interesante. Como abogado, soy un apasionado de ella. Y les sé decir que es tan compleja, que siempre puede ser aplicada de una forma u otra, y ahí es donde entran los fondos de los criterios de jueces y tribunales. Por ejemplo, se puede entender que la ley sirve sólo para encarcelar, y ahí tenemos el ejemplo de Arnaldo 20 Haritu

Otegi. Buscas motivos y metes en prisión a una persona que estaba teniendo una actitud muy positiva en todo el proceso, con lo que en mi opinión, cometes un grave error. Además, Otegi fue encarcelado justo una semana antes de que viajara a mi país, a Sudáfrica, y estoy orgulloso de poder decir que formaba parte de una delegación que iba a reunirse con el gobierno sudafricano para analizar de primera mano la estrategia de diálogo que éste usó a principios de los 90 y que estuvo basada en una estrategia aún más firme: la de la no violencia. Para mí, aquélla hubiera sido una reunión de una importancia vital, que no se produjo porque los jueces decidieron aplicar la ley de un modo en el que Otegi acabó en prisión.

Por eso apelo a la responsabilidad de este colectivo, que debería entender el contexto del entorno y el momento en el que aplica las leyes. Y, como te decía antes, estoy constantemente decepcionado con el papel partidista que adoptan aquí los medios de comunicación. En cualquier caso, hay una lección principal que aún falta por aprender, y es que no se puede llegar a buen puerto si no existe la confianza entre las partes. ETA no se ha hecho un favor en absoluto al romper la tregua, porque en su día declaró un «alto el fuego permanente» y luego comenzó a discutir lo que en realidad significaba «permanente». Cuando los partidos negocian cómo poner fin a un conflicto político, deben poder confiar en lo que dicen todas las partes, y la con-


fianza solamente se gana demostrando a través de las propias acciones que cada uno es merecedor de esa confianza. Es por eso que ETA se ha hecho un flaco favor en este sentido, y su estrategia está ahora necesariamente en problemas. Haritu: y ahora, ¿cómo pueden los diferentes agentes recuperar la confianza perdida de cara al futuro? Brian Currin: antes que nada, todas las partes necesitan hacer una profunda reflexión sobre las demandas y las posiciones que mantuvieron durante la anterior negociación. Algunos, fueran quienes fueran, mantuvieron demandas inaceptables, y todos deben revisar sus posturas y hacerse a sí mismos duras preguntas. Y una vez realizada esta reflexión, otra cosa que me encantaría poder ver que ocurre en el escenario vasco es que el ala proindependentista, que ha expresado su voluntad de participar activamente en el proceso de resolución de este conflicto, pudiera hacerlo. Si está en prisión, se cercena el diálogo y la situación sólo puede ir a peor. Sobre todo, cuando muchos han sido encarcelados por delitos que no se deberían relacionar con la violencia, como pueden ser formar parte de una organización política, reunirse, hablar en su nombre… Además de eso, está el tema la situación de los presos. La política de dispersión crea una cantidad ingente de preocupación e inseguridad en muchos sectores de la comunidad vasca que van más allá de lo que ya de por sí son los amigos y familiares de la persona que es encarcelada y trasladada a cientos de kilómetros de su gente. Creo que el hecho de que el Gobierno de Madrid facilitara el fin de la política de dispersión tendría un enorme significado político. La aplicación extrema de la legislación de seguridad, o su abuso, debería ser sofocada por el gobierno. Y esto que digo de la dispersión lo pienso también sobre la tortura, como antes comentaba. Cada vez que un joven vasco nacionalista es dispersado o torturado, de facto estás facilitando que más gente se convierta en simpatizante de ETA. Es algo tan estúpido, además de tan inmoral… Poner cámaras en dependencias policiales y monitorizar de

cerca cada caso prestando una especial atención a cada denuncia que se presente, y no deslegitimarla de origen, son cosas que podrían hacer que el ambiente empezara a cambiar. Y es necesario que el ambiente cambie; que se creen las condiciones para que se vaya generando la confianza entre las partes que haga que el País Vasco se convierta en un mercado de ideas en el que todos puedan alzar la voz en igualdad de condiciones para que cada uno entienda perfectamente las motivaciones y aspiraciones de los demás. Muchos miembros de diferentes partidos tienen aspiraciones comunes, y quizá a través de ese debate abierto las encuentren y puedan debatir sobre ellas con tolerancia y construyendo puentes por los que transitar de cara al futuro de paz y convivencia sin sentimientos «antis» en suelo vasco. Haritu: ¿Siguen en pie alguno de esos puentes que se habían tendido antes del fin de la tregua? Brian Currin: sí. El grupo de expertos internacionales que es la Iniciativa Internacional para la Promoción del Diálogo y la Paz en el País Vasco fue creado precisamente para salvar estos canales de comunicación. Se ha llevado a cabo un muy buen trabajo entre los partidos y se puede decir que estos canales siguen abiertos. Haritu: ¿Y qué les transmiten? Brian Currin: el mensaje que más solíamos oír es el siguiente: «si el PSOE vuelve a ganar, habrá opciones de retomar esto». Desde que se produjeron las elecciones he vuelto a hablar con diferentes agentes y lo cierto es que creen que vuelven a haber oportunidades. Hay una cierta sensación de optimismo, pero cauto. Y cauto debe ser, porque está claro que hay razones para apreciar que no va a ser fácil retomar el diálogo en el punto en que se dejó. Haritu: ¿Qué espera de los próximos cuatro años? ¿Serán capaces las partes de volver a abordar la solución del conflicto vasco?

Brian Currin: estos próximos cuatro años son para mí como abrir una ventana de oportunidades para resolver finalmente el conflicto vasco. El gobierno debe escuchar las voces que le dicen que debe acometer la solución de este problema con mayor eficacia. El tiempo de la pasada legislatura ya es eso, pasado. Creo que va a ser muy difícil para el PSOE que se entienda que intente abordar esto de nuevo; sobre todo sabiendo que en muchos sectores de España te van a decir que ya te engañaron con la T-4 y demás. Pero espero de Zapatero que practique una estrategia diferente a la que adoptó durante estos últimos cuatro años; una estrategia con la que no quiero especular… pero que creo que será más eficaz. Sospecho que Madrid teme más entablar un debate racional y legítimo acerca de las aspiraciones vascas, una parte de las cuales están relacionadas con ETA: alto el fuego, presos, decomiso de armas… o sea, todo lo relacionado con la seguridad. Teme más en realidad lo que supone plantearse dar vía al derecho de decisión de los vascos y todos los cambios que eso supondría, quizá alguno de ellos incluso en la propia Constitución española. Y ese es el nudo del problema. Por eso, en mi opinión, la solución es abrir el debate. Madrid cree que si ese debate se hace en buena lid, puede plantarse ante la fragmentación de España, por lo que le es más fácil vérselas con ETA, aplicarle «todo el peso de la ley» y hacer ese discurso, porque lo que consigue de esa manera es desviar la atención del debate real. Pero ahí no está la solución a largo plazo, porque esa sólo tendrá una oportunidad cuando se ensanche el debate y una vez se eliminen esos miedos. Cuando se cierra el debate, se encarcela a quienes dialogan e incluso se impide que se consulte a la ciudadanía lo más mínimo, únicamente se cierran puertas y se estanca más el conflicto. Pero cuando el debate esté abierto de forma limpia y sin distorsiones de ninguna de las partes; cuando el debate se refleje en las páginas de los periódicos, en las manifestaciones sociales, en la creación de foros de discusión… el pueblo vasco estará en vías de lograr una paz profunda y duradera en todos los ámbitos, porque una sociedad democrática como es ésta habrá expresado de forma clara qué hay dentro de ella y podrá vivir reconciliada y en paz. 21


Hilvanando

Hari-muturrak...

Luto por Chivite

Acorralar a ANV

El pasado 31 de marzo se apagó la vida de Carlos Chivite. Llevaba un mes ingresado en el Hospital de Navarra tras sufrir un derrame cerebral durante la campaña electoral que le dejó ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos en estado muy grave, y en la mañana del último día de marzo, su cuerpo dijo finalmente basta. Con su muerte, el socialismo navarro pierde a su secretario general y se enfrenta a la necesidad de buscar quien continúe con su labor; algo que no será sencillo en un momento más que delicado a nivel interno que viene del competido proceso electoral que hace cuatro años llevó a Chivite a liderar el PSN imponiéndose por apenas un puñado de votos a Juan José Lizarbe, y que pasa también por todo lo que sucedió en torno a la frustrada creación de un gobierno plural con Nafarroa Bai tras las pasadas elecciones forales y que Chivite vivió en primera persona. Cabe destacar la elegancia con la que se han comportado las demás fuerzas del Parlamento navarro, especialmente UPN, que ofreció la abstención de uno de sus senadores hasta que el PSN encontrara un sustituto para Chivite en la Cámara alta. Por el momento, Elena Torres queda al frente del PSN hasta que el congreso que esta formación celebrará en junio designe al sucesor de su malogrado secretario general. Desde las páginas de Haritu queremos aprovechar esta ocasión para transmitir un fuerte abrazo a la familia socialista en este mes de marzo en el que ha sufrido la terrible pérdida de dos de sus miembros. «Hay un pasado que se fue para siempre, pero hay un futuro que todavía es nuestro y que está por construir» (F. William Robertson).

El asesinato de Isaías Carrasco el pasado 7 de marzo ha vuelto a abrir la carrera hacia la exclusión política de las siglas que hoy en día representan a la izquierda abertzale tradicional. En el Ayuntamiento de Arrasate, donde ETA acabó con la vida del citado ex concejal socialista, los grupos municipales rechazaron in extremis una moción de censura que buscaba desbancar a ANV del sillón consistorial para castigar a su alcaldesa por no condenar el atentado que causó la muerte de su ex compañero. En Álava, el juez Baltasar Garzón ha refrendado jurídicamente que las Juntas Generales cierren el grifo económico a los representantes de esta formación y ha dictado que no tienen derecho a cobrar por la labor que desempeñan como el resto de junteros. Y sobre el Parlamento Vasco planea la sombra de una orden de disolución del grupo de EHAK que podría acabar en una reedición de lo que ya sucedió cuando la judicatura trató de sacar de la Cámara vasca a Batasuna. Los representantes de este sector político han sido elegidos por miles de ciudadanos vascos democráticamente y pasando el feroz filtro de la Ley de Partidos, y sólo la valoración que deben hacer quienes les votaron sobre si la estrategia y las actitudes que siguen manteniendo sirven para construir un futuro de paz y convivencia normalizada debería poder decidir si valen para seguir representándoles o no. Las recetas basadas en la exclusión han demostrado que no son sólo ineficaces, sino también contraproducentes, y que la censura moral y política que puede compartir una mayoría no se debe convertir nunca en un castigo jurídico que profundice en la conculcación de unos derechos por querer proteger otros.

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...hilos sueltos

Abrir una ventana a la paz

Las cifras de la muerte en Irak

La exposición «Trazos y Puntadas para el Recuerdo. Una ventana de paz en Euskadi» visitó a finales de marzo el Palacio Euskalduna de la mano de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo. La presidenta de este colectivo, Pilar Manjón, habló una vez más del dolor de las víctimas y de la necesidad de que reciban el apoyo de la sociedad, y explicó que la muestra pretende que quienes la visiten desarrollen «un compromiso de solidaridad con las víctimas y un compromiso personal con la justicia y la no violencia». Manjón aseguró que la sociedad ha abrazado «con ternura y calor» a quienes sufrieron el 11M, y que quiso venir a Euskadi precisamente para «compartir ese abrazo» con la sociedad vasca y con sus víctimas. Por desgracia, ni siquiera un acto como éste quedó al margen de la lucha partidista y Manjón tuvo que salir al paso de unas acusaciones que insinuaban que la muestra escondía un apoyo implícito al lehendakari Ibarretxe. «No existe ninguna marca política. Ya han pasado las elecciones del 9-M y también están lejos las autonómicas», dijo. En la presentación de la muestra, el director de Derechos Humanos del Gobierno Vasco, Jon Landa, señaló que la generosidad de todas las víctimas es una herramienta «capaz de romper la espiral de la violencia». Pero lograr que una víctima se abra a la paz y sea generosa con quienes le han hecho tanto daño es algo tan socialmente necesario como humanamente difícil de conseguir, y queda mucho por hacer. Un buen comienzo podría ser desarmar la retórica política que aún hay quienes se empeñan en desplegar en torno a las víctimas del terrorismo, y centrarse en compartir su dolor, que es, o debería ser, el dolor de todos.

A finales de marzo, el Pentágono reconoció públicamente que el ejército estadounidense ya ha sufrido más de 4.000 bajas en Irak. Además, se enfrenta a 30.000 soldados que han regresado heridos, 100.000 que lo han hecho con problemas mentales y casi 5.000 «desertores». Hace ya cinco años que las tropas de la cada vez más exigua coalición ocupan el país y la guerra que un exultante George Bush se atrevió a dar por ganada se ha convertido en un avispero guerrillero que desgarra decenas de vidas cada día, tanto del ejército más poderoso del mundo, como de una población civil que ha cambiado una dictadura por otra. El aún presidente estadounidense aseguró, al conocer las cifras, que el sacrificio del conflicto en Irak «vale la pena» para lograr una «victoria estratégica sobre el terrorismo». A pesar de que se haya demostrado que Sadam Hussein no tenía vínculos con Al Qaeda. A pesar de que el país no tuviera armas de destrucción masiva. A pesar de que día tras día cuente con menos apoyos dentro y fuera de su país, y a pesar de que, día tras día y casi al margen de los medios de comunicación, se incremente el sufrimiento de un pueblo al que apenas quedan argumentos para la esperanza. Y es que la cifra exacta de civiles muertos en el conflicto iraquí no la puede dar nadie, porque su número aumenta tan rápido que escapa a la estadística. Iraq Body Count, quizá la fuente más fiable y que más se preocupa por dar valor a cada vida civil que se pierde entre las llamas de la primera guerra del siglo XXI, apunta a que son más de 90.000. Las cifras de la muerte en Irak abruman, sean más o menos mediáticas, y claman por que la comunidad internacional deje de mirarse al ombligo y de velar por sus intereses.

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Hemeroteka

Umorea Peridis El PaĂ­s, 8 de marzo

Ricardo El Mundo, 13 de marzo

Tasio Gara, 5 de marzo

IdĂ­goras y Pachi El Mundo, 8 de marzo

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Esandakoak «Lo que ha hecho Ibarretxe es poner sobre la mesa un plan político y lo que corresponde es discutirlo políticamente (…) y olvidarnos de los tribunales. En eso el señor Ibarretxe tiene razón y habrá que hablar, aunque sea para decirle que no».

Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior.

«Creo que es perfectamente posible buscar un acuerdo para que, de manera amable, convivamos Euskadi y España en el siglo XXI y eso es exactamente lo que he formalizado pública y privadamente al presidente Zapatero. Si la mano tendida se rechaza, la respuesta de la sociedad vasca será clave para desbloquear de una vez y para siempre el problema que llevamos a cuestas desde hace tanto y tanto tiempo».

Juan José Ibarretxe, lehendakari.

«Las bases [del proceso de paz] eran sólidas. Pero alguien decidió no seguirlas. Había un procedimiento válido, un método y unas bases. Y en un momento dado ETA decidió prescindir de ese método.(…) [Pero la experiencia del último proceso] un día producirá sus efectos».

Jesús Eguiguren, presidente del PSE.

«A mi padre lo han asesinado por defender la libertad, la democracia y las ideas socialistas, ha sido siempre un hombre valiente que ha dado la cara y los que lo han matado han sido unos cobardes».

Sandra Carrasco, hija del ex concejal del PSE Isaías Carrasco asesinado por ETA.

«Sólo un acuerdo político que devuelva e instale en Euskal Herria un marco democrático puede resolver este conflicto.(…) Batasuna impulsará y no cesará en la lucha por los derechos de este pueblo, ni en la búsqueda de una solución política y un gran acuerdo que resuelva de una vez por todas definitivamente el conflicto político y armado y todas sus consecuencias».

Batasuna, comunicado.

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A dos bandas

María Lizardi Texto C. C. Ogiza Fotografías

Descifrando isobaras del conflicto Urko Aristi & Ana Urrutia Están muy acostummbrados a moverse entre isobaras, nubes y soles. Son los conocidos rostros de ETB que nos ofrecen el pronóstico meteorológico. No obstante, Urko Aristi y Ana Urrutia reconocen que se les presenta más enrevesado descifrar el mapa isobárico del conflicto vasco, al perderse en las líneas de laberíntico e incomprensible plano trazado por la violencia. Acompañados por la persistente lluvia de los ultimos días del pasado marzo y aún bajo la tormentosa sombra de varios atentados, Haritu conversó con ellos.

Haritu: ¿Arreciará por fin el temporal? Urko Aristi: el tiempo siempre arrecia, otra cosa es cuándo. Ana Urrutia: vamos a tener una mejoría muy apreciable, pero cortita. Tras un breve descanso, volverán las precipitaciones. Urko Aristi: es lo que tiene la primavera, que tiene que haber de todo, como en la viña del Señor. Haritu: y el temporal político, tras las elecciones, ilegalización de candidaturas, los últimos atentados de ETA, detenciones... ¿Creéis que puede arreciar? Urko Aristi: ya nos gustaría. Eso, por supuesto. Siempre se dice que nunca llueve a gusto de todos, pero en este caso creo que to-

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dos estaríamos de acuerdo en que dejara de llover. El tema también está en que para lo que algunos es un simple txirimiri para otros es un tormentón. Ahí es donde todos nos tenemos que poner de acuerdo y decir: bueno, nos estamos mojando. ¿No queremos mojarnos? Pues, abramos el paraguas entre todos mientras no pare de llover. Pero lo que ocurre es que cada uno coge su paraguas y se tapa a sí mismo diciendo: me da igual que te mojes mientras yo no me moje. Así, siempre va a haber temporal, siempre se mojará alguno.

Ana Urrutia: haciendo también un símil del tiempo, yo diría que tenemos un temporal con borrascas, anticiclones... y creo que, nunca mejor dicho, esas borrascas y esos anticiclones, que son los políticos, están en la estratosfera y no en la realidad. Hay un problema, y es que los políticos de hoy en día no tienen los pies en la tierra. Yo echo en falta po-

líticos mucho más llanos, que sepan cuáles son los problemas cotidianos de la gente. Echo de menos una persona que sabe ponerse en tu lugar, que sabe lo que quieres. Llevamos muchos años de política con gente que está hablando en campaña y que no tiene ni idea de lo que queremos. Hay tanta distancia entre esos anticiclones y borrascas que vuelan con respecto a lo que es la tierra, que somos nosotros, que existe un grave problema de información, de todo. Creo que los políticos deberían bajar a tierra. Ahí radica muchas veces el problema de la falta de soluciones, no solamente en materia de terrorismo, sino en cualquier punto.

Haritu: uno de los ejes del debate político es la posible convocatoria de una consulta popular para que los ciudadanos puedan expresarse sobre su marco de convivencia. ¿Qué opinión os merece?


Ana Urrutia: no sé. Primero, ¿el pueblo está preparado para una consulta? Cuando alguien te pregunta algo, tienes que tener una buena base de información para responder. Si no, no sirve para nada. Creo que en la sociedad hay un grupo de personas que tiene muy claro lo que quiere. Por principios, por costumbres, por familia o formación, están muy bien preparados y tienen unas ideas que ellos defienden con unas bases de experiencia y de conocimiento. Pero es un grupo pequeño. Hay mucha gente que no sabe lo que quiere,

pero no lo sabe porque desconoce lo que va a pasar en caso de que elija una u otra opción. Se ve muy claramente aquí, en Euskadi. Yo lo vivo entre mi gente, mis amigos... Supón que digo: yo soy nacionalista y quiero la independencia. Vale. Pero si realmente lo analizo, me pregunto: quiero que Euskadi sea independiente, pero ¿sé cómo será mi país si pasa a ser independiente? No tengo ni idea. Nadie me ha explicado: vamos a luchar por la independencia porque vamos a tener esto, lo otro... Yo no lo sé. Conozco mi realidad, pero no la

que me ofrecen. Se habla del pasado, de lo que has hecho, de lo que no has hecho... Miremos al futuro, hacia delante. Ya está bien.

Urko Aristi: no nos lo sabemos montar muy bien. No nos lo sabemos vender. Parece que tenemos una ganga, pero hay una letra pequeña que leer. También creo que se trata de una cuestión de sentimientos. De todas formas, una consulta es una pregunta. Es como preguntar: ¿Qué tiempo quieres que haga? Uno te puede contestar que quiere que sol y, luego, puede que

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A dos bandas Ana Urrutia

«Esas borrascas y esos anticiclones, que son los políticos, están en la estratosfera y no en la realidad. Deberían bajar a la tierra»

no haga ese tiempo, pero lo que te están preguntando a tí es qué te gustaría que fuera. Creo que la diferencia es ésa.

Ana Urrutia: pero si te gusta eso es porque crees que en esa situación vas a ser más feliz. Todo el mundo busca la felicidad, un entorno tranquilo, seguridad en su vida... Nos preocupamos por tener un trabajo y poder dar de comer a nuestros hijos, darles una buena educación, una buena sanidad. Urko Aristi: es muy importante la pregunta que se formule. Si te preguntan: ¿Tú qué te sientes? Pues, en función de lo que te sientas, se actuará de una forma u otra. Es lógico que no todo el mundo vaya a sentir igual. Yo considero que la pregunta sí puede resultar necesaria en el sentido de conocer ese sentimiento, ese pulso de la gente. Para poder conocer

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el alcance de lo que vayas a hacer. Si voy a luchar por sacar este barco adelante y luego sólo quieren dos, son esfuerzos inútiles. Primero sepamos cuánta gente está a favor de que zarpe el barco. Igual resulta que estamos todos contentos de que se quede en el puerto. Por otro lado, yo soy navarro y veo que Navarra tiene una una situación muy diferente. El equilibrio de fuerzas de 50-50% que se dice que hay en la CAV en Navarra no es tal. Por eso mismo, el tema de la consulta en Navarra se mira desde la distancia. En Navarra es más difícil llegar a un punto en el que se pregunte. De todas formas, preguntar nunca es malo. Efectivamente, el valor de la respuesta será mayor cuanto más informados estemos.

Ana Urrutia: la información es fundamental. Muchísimas personas no saben lo que supone una consulta. Urko, tú hablas de senti-

mientos, y es verdad, pero el día a día es fundamental, aparte de esos sentimientos o esa pasión que puedas tener, de lo que te dicta el corazón a veces para levantar el brazo y salir a la calle a protestar o luchar por algo.

Urko Aristi: pero el día a día te lo marca el sentimiento. Ana Urrutia: hay que ser más práctico (risas de los dos). Por eso decía que faltan políticos y políticas que se metan en la piel del ciudadano. Sobre todo políticas, porque yo soy muy defensora de que la mujer aporta un puntito más... Deben tener más en cuenta el tipo de vida que queremos y el porqué. ¿Por qué no queremos ser España? Saber por qué. Urko Aristi: me parece que hay ciertos sectores que han monopolizado ese debate. Pare-


Urko Aristi

«El problema es que cada uno coge el paraguas y se tapa a sí mismo diciendo: me da igual que te mojes mientras yo no. Abramos todos juntos el paraguas» ce que si defiendes una postura eres de los nuestros y, si no, enemigo.

no, que no estoy de acuerdo con lo que estás haciendo y sacas una consulta buscando ¿qué?

me la esperaba o qué. Creo que nos hemos enquistado tanto que estoy muy pesimista.

Ana Urrutia: ¡Si no hay términos medios! A mí en casa siempre me han enseñado a ser tolerante. Eso para empezar.

Haritu: tras las elecciones, se ha abierto un proceso de pactos y conversaciones. ¿Creéis que Zapatero estará dipuesto también a retomar conversaciones con ETA?

Urko Aristi: sí. Ese es el problema. Noto que la gente está preparada para lo peor y que se anestesia. Parece que ni siente ni padece.

Urko Aristi: a mí me molesta mucho que me pongan etiquetas. Que piense como tú no quiere decir que sea como tú. Me molesta mucho que tengamos que andar diciendo: yo soy vasco, pero de los buenos. No tengo por qué matizar que soy de los buenos. Se presupone que soy de los buenos. Ana Urrutia: ¿Y quiénes son los buenos? Urko Aristi: eso es. Que tengas que ir por ahí justificándote, diciendo: yo pienso como éste, pero cuidado, de una manera pacífica y tal. Esto de los peros, los matices... ¿por qué? Pues porque, efectivamente, se ha monopolizado el tema hasta el punto de decir: si eres favorable, ya eres de los nuestros y te incluimos en nuestras estadísticas. Tiene que ser o blanco o negro, pero no gris. No puedes decir que en esto puedo estar de acuerdo contigo pero en eso otro no. La consulta, en mi opinión, el peligro que tiene es ése. Claro, si la pregunta pide como respuesta un sí o un no... Ana Urrutia: es curioso que desde los partidos se hace una especie de alarde en torno a la consulta como algo tan fundamental, cuando realmente lo básico es tu criterio, y ya. Si tú haces buena política, tienes a gente detrás. Un partido debe conseguir votos. Si consigues votos es porque lo estás haciendo bien. No lo estás haciendo tan bien, estás bajando en votos y ¿te pones a hablar de la consulta? A ver, señores: la política se hace día a día. Parece que la consulta es un salvavidas. Si te dedicas a la política, nos estás gobernando, representando en Europa, en Madrid. Hazlo bien, porque si es así yo te voy a votar y voy contigo a todas partes. Pero resulta que

Ana Urrutia: mientras haya atentados, no. Urko Aristi: de todas formas, yo creo que no hay otra. Es la única manera. Se han probado otras vías, como la policial, y ya se han visto los resultados. Si se quiere salir del enquistamiento, todas las partes tienen que dar pasos. El problema es que siempre tendemos a las recriminaciones. Empezamos a pensar que esto ha fracasado porque el otro lado no ha dado pasos. No se hace autocrítica. El otro lado quizá no los habrá dado, pero eso no justifica que yo no los dé. Si uno no los da hasta que el otro tampoco lo haga, así nunca se va a arreglar. Tras el fracaso y las consecuencias que tiene en sí, hay que reflexionar. El último proceso tenía buena pinta. Yo... bueno, voy a empezar de nuevo con la cuestión de los sentimientos, pero yo lo vivía con ilusión y veía a la gente esperanzada. Tanto tiempo sin muertos, con cierta tranquilidad, que decíamos: parece que va bien. Claro, luego te dan el palo y la sensación de frustración se repite. Piensas: ¡Otra vez no! Estoy cansado. Y creo, además, que ése es un gran peligro. Noto que la gente está empezando a estar anestesiada, insensibilizándose hacia lo que ocurre. Ana Urrutia: yo tengo que reconocer que esta última ruptura de la tregua no la he vivido con tanto bajón. La vez anterior la viví peor, tuve un bajón impresionante. Era la primera vez que teníamos al alcance de la mano la prueba de que algo esperanzador empezaba a vislumbrarse. Y eso que estaba gobernando el Partido Popular. Es curioso, porque ahora estaba el Partido Socialista, pero la última ruptura no me sorprendió tanto. No sé si es que

Ana Urrutia: es verdad que tras la vuelta de ETA al tiro en la nuca no ha habido un rechazo tan brutal como podía esperarse. Parece que hemos retrocedido veinte años. Urko Aristi: además, esa desmovilización, esa desmotivación se ve en todos los bandos. No es sólo que gente de ciertos sectores empieza a no sentir ni padecer. Por otro lado, me parece es que está muy presente la idea de: sí, él está sufriendo, pero yo más. A él le han metido en la cárcel, pero a mi hijo... Hablo de el hecho de comparar sufrimientos. Deben reconocer que sufren ambos. Precisamente, el sufrimiento es lo que debería acercarnos. Eso es lo primero que hay que solucionar. Hay que entender el dolor del otro. Claro, hay situaciones que te pueden parecer más dolorosas. Que una persona defienda ciertas posturas y acciones a tí te puede parecer sangrante y decir: ¿cómo me voy a sentar en una mesa con éste? Pero bueno, lo que comentaba, que parece que estamos insensibilizándonos. Como con el temporal. ¿Qué vienen grandes precipitaciones? Bueno, pues nos aguantamos. Haritu: ¿Cómo habéis visto la actitud del PSOE ante el conflicto durante su mandato? Urko Aristi: el PSOE del principio y el del final no ha sido el mismo. Al comienzo se les veía muy enrollados, pero a medida que se acercaban las elecciones parecía que tenían que aparentar ser malos, y todo por interés, por conseguir votos. Durante un tiempo era más condescendiente, pero al final mostró otro perfil para lograr sus fines. No es más que una estrategia. No ha sido coherente. Si precisamente tu periodo de mandato se ha carac-

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A dos bandas Ana Urrutia

«El asesinato de Isaías Carrasco creo que ha sido un objetivo de impacto social para decir que ETA sigue aquí, luchando, y que son los de siempre» terizado por esto, manténlo. Eres tú quien tienen que vender que cree en eso.

Ana Urrutia: nos pasa a menudo en las Elecciones Generales que parece que se impulsa el voto por el miedo, el miedo a que gane el PP, pero lo del voto por el miedo yo no me lo creo mucho. Si lo analizas realmente, me reitero en la idea de que si tú estás con un partido al cien por cien y crees que te está representando bien, no hay voto por miedo, no hay una estrategia. Eres mucho más fiel en el sentido de que crees que ese partido te va a responder. Fíjate ahora cómo ha quedado el Congreso, quién está representando en Madrid. Es ridículo. Yo me veo ahora más indefensa en las políticas nacionales. Ahora mismo la lucha allí en Madrid va a ser mucho más complicada. Creo que es triste que, al final, gente nacionalista haya votado al PSOE. Par mí es un fracaso de los partidos nacionalistas. Yo no lo interpreto como el voto del miedo a que saliera el PP. Que en Bilbo haya ganado el PSOE para mí ha sido un golpazo. Haritu: ha habido una interpretación que dice que los votos del PSOE en Bizkaia han sido un abrazo a la familia de Isaías Carrasco... Urko Aristi: no creo que se trate de algo tan puntual. Hombre, sí que está el tema del voto al miedo, el voto útil. Luego, también está el tema del sistema electoral. Ahí hay tela. El hecho de por qué un voto vale tanto o por qué un partido teniendo cierto número de votos tiene tantos escaños. En el caso de Navarra, por una parte, no han estado representados todos los partidos porque no se les ha concedido esa opción, y a mí me alegra que se refleje la variedad. No hay que tener miedo a la diversidad. Quiero decir que el reflejo de lo que sale de las urnas debería corresponder a la realidad. Me preocupa que sea un espejismo. La representación que tenemos en el Parlamento generalmente no se corresponde con el voto

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real de la gente. Luego, además, durante los cuatro años de mandato va a ser ésa la disputa, la decir que: claro, vosotros estáis en el Congreso pero porque pasó aquello. Eso lo vimos claro con motivo del 11-M. Me da mucha pena que no sea el reflejo real. Creo que hay una distorsión, en parte por la Ley de Partidos y en parte por el sistema electoral. Que veas que hay un partido que pueda tener muchos más votos que otro y tenga, en cambio, menos parlamentarios por las circunscripciones, etc., me parece que no tiene sentido.

Haritu: un ex édil sin escolta y trabajador de un peaje. ¿Habéis reflexionado sobre esa acción de ETA? Urko Aristi: la primera hipótesis puede ser la de que es lo más fácil. Cuando dicen que es porque ETA está más debilitada, me hace gracia. Justo cuando está más debilitada, mata. Mientras alguien mata, no es débil. No sé. Me da igual que sea fuerte o débil. La cuestión es que está asesinando. Por otro lado, me parece que estamos entrando en un terreno muy farragoso, el de hacer diferentes niveles entre las víctimas. ¿Por qué nos produce más empatía cuando ETA mata a un trabajador de un peaje y no a un guardia civil, por ejemplo? Es algo que, luego, en el fondo te hace sentir culpable, porque piensas que si hubiera sido un guardia civil no lo habrías sentido tanto, o no. No lo sé. ¿Si hubiera sido un político? Ya entramos a equiparar a las víctimas. Desde el punto de vista militar-estratégico puede que hubiera sido más fácil ir a por el ex concejal sin escolta, que sabes por dónde va. Pero yo no sé si el que ha disparado es consciente del significado de ese tiro, de que la empatía que produzca puede ser mucho mayor. Claro, no sé si será precisamente esto último lo que se ha querido conseguir. O sea, lo que se dice de: cuanto peor, mejor. En su día, cuando había miedo a que ganara Mayor Oreja, ETA hizo campaña para que así fuera con el fin de que

cuanto peor estuvieramos, mayor apoyo íbamos a tener. En este caso, sin embargo, parece hasta contraproducente, porque entre la gente que hasta ahora ha estado callada hay quienes ya han pronunciado que el camino de la violencia no tiene sentido alguno. El atentado de Calahorra en contra de la Guardia Civil quizá sí puede hacernos sospechar que haya habido quien ha visto que se han equivocado de cruce matando al trabajador de un peaje y la vez siguiente han optado por un cuartel. Pero, ¿quién tiene la autoridad moral de decir a éste sí y a éste no? En realidad, tampoco sé si dentro de ETA importa si es un trabajador. Nunca ha tenido sentido la lucha armada, pero hay momentos en los que se la ve más desorientada. Muchas veces piensas: ¿en manos de quién está ETA? ¿En manos de jóvenes de diecisiete-dieciocho años? Esa ba-


Urko Aristi

«La consulta puede resultar necesaria en el sentido de conocer el sentimiento, el pulso de la gente» meramente cultural. Que puedan creer que por eso ya estás colaborando con una banda armada me parece terrible.

Ana Urrutia: sí, es terrible, pero, sobre todo, porque creo que quienes somos nacionalistas y queremos la paz nos vemos en la necesidad de alzar más la voz para decir al mundo que ETA no nos representa. No pueden hablar en nuestro nombre, en el de Euskadi. Es curioso porque parece que cuando matan alguien el dolor les corresponde a los que no son nacionalistas, cuando realmente a nosotros nos da muchísima rabia, nos duele que haya gente que puede pensar que tú estás detrás de eso. Yo creo que nosotros queremos mucho más que el Partido Popular que esto acabe. Nos han vendido la moto de que son ellos los que luchan más. Urko Aristi: sí, pero creo que luego está nuestro trabajo de canalizar esa reacción. Ana Urrutia: es una tarea más difícil.

se ideológica que se le puede presuponer en su día ¿dónde ha quedado? No sé qué planteamiento tendrán, ni si lo tienen.

Ana Urrutia: hombre, ETA hará su reflexión interna, ¿no? Yo creo que, más que a quién se ha matado, es cómo se ha matado. Creo que ha sido más un objetivo de impacto social y un querer decir que ETA sigue aquí, luchando, y que son los de antes, como si nada hubiera cambiado. Parece que ése ha querido ser el mensaje. Que luego la realidad no sea así y que no cuenten con el apoyo que tenían antes, gracias a Dios, pueda ser. De todas formas, el resultado es que se ha vuelto atrás, al tiro en la nuca. ¿Que ellos saben que al mismo tiempo les puede provocar el rechazo de cierta gente de la izquierda abertzale? Socialmente, hemos hablado en los bares con

gente muy abertzale y es verdad que están en contra. No sé, ETA es un sinsentido.

Urko Aristi: se nos trata como si fuéramos una masa uniforme y no es así. Podemos coincidir en algunos temas, pero en otros divergemos. Eso termina manchándolo todo. Por ejemplo, se me ocurre el movimiento euskaltzale. Se puede ver salpicado porque dentro de ese movimiento haya quienes tienen unas ideas que algunos utilizan para manchar a todo el grupo. Somos cuatro euskaldunes trabajando para que nuestra lengua, nuestra cultura se mantengan vivas, y al final, terminamos pegándonos entre nosotros para marcar las diferencias. Se termina farragando todo y todos entramos en el mismo saco. Es eso que tanto le cuesta entender a Garzón, que haya gente dispuesta a dedicar su tiempo o dinero a algo

Urko Aristi: sí, pero hay que canalizarla positivamente, porque luego hay quien que, como se siente atacado hace como el perro, que cuando atacas empieza a ladrar y muerde al de al lado. Recuerdo a la viuda de Martín Ugalde en una entrevista. Era la dignidad personificada. Toda una señora. Me llegó hasta el fondo porque no habló desde el odio después de todo lo que le habían hecho a su esposo. Un hombre que, a los setenta años, tras toda una vida dedicada a la cultura fue encarcelado, le embargaron las cuentas, incluso murió y aún está bajo la sombra de la sospecha. Ella lo defendió por la labor cultural que había desempeñado sin cegarse en el odio hacia quienes le habían amargado la vida. Ya sé que habrá quien diga: pero, ¿qué debemos hacer? Cuando me peguen, ¿poner la otra mejilla? Es complicado y la capacidad de aguante de cada uno es diferente, pero tenemos que canalizarlo bien.

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A dos bandas

«Siempre me he arriesgado mucho buscando el bienestar mental» Gracias a su sonrisa amable, Ana Urrutia invita a disfrutar del espacio meteorológico, al mismo tiempo que ha sabido transmitir su entusiasmo por el surf en los programas que ha presentado sobre este deporte. Presentadora, deportista y también empresaria, además de madre de dos hijas. Ahí es nada. Haritu: te han definido como la sonrisa amable y atractiva del espacio meteorológico de ETB. ¿Cómo te sienta? Ana Urrutia: es un halago. ¿Qué te voy a decir? Sobre todo son inyecciones de pilas para seguir, porque tras ocho años presentando el tiempo, a veces te planteas: bueno, ¿Qué voy a hacer? ¿Me voy a jubilar con esto de las isobaras? ¿Voy a estar aquí con mis canitas y presentando el tiempo? Estos mensajes que te llegan a través de los medios de comunicación, que la gente te pare en la calle... son una especie de ventilación diaria para continuar trabajando y dando cada día mejor información, mejores pronósticos y hacer la vida de las personas más útil, porque yo creo que nuestra tarea es un periodismo de servicio, es una información útil. Haritu: ¿Te molesta que te encasillen como la chica del tiempo siendo tu trayectoria profesional más amplia?

gusta lo que hago. Creo que el tiempo es una información que te tiene que gustar mucho. Cuando no te motiva, no te gusta... me parece que lo reflejas. No lo vives y creo que eso se nota en las casas. Haritu: tu pasión por el surf tendrá relación con tu interés por el tiempo, ¿no? Ana Urrutia: sí. Yo creo que eso es una buena base, porque cuando vine aquí no había hecho nunca una predicción meteorológica, pero mi relación con el surf me hacía interesarme mucho por el tiempo. Ese gusto por las borrascas, por los cambios de viento... ya lo traía muy mamado de mis hermanos mayores. Somo seis hermanos, yo la pequeña, y seguía la trayectoria surfista de mis hermanos. Venía muy de la playa, de estar mirando mucho al cielo y a la mar. Y eso creo que se nota. En realidad, nunca pensé que iba a ser la mujer del tiempo, nunca me lo había planteado.

gramas. De todas maneras, a mí me gusta mucho lo que hago, me encanta, pero tampoco descarto hacer otro tipo de cosas. He hecho otros programillas, siempre sin dejar el tiempo. Yo soy una persona muy de impulsos y si llega un día en el que no me guste lo que estoy haciendo, creo que acudiré a mis jefes y pediré trabajo en otra cosa, y si no me lo dan, iré a tocar otras puertas. En eso siempre me he arriesgado mucho, buscando el bienestar mental, estar feliz todos los días. Haritu: también has experimentado sobre la tablas participando en unos monólogos que se celebraron en Bilbo.... Ana Urrutia: fue mi segunda experiencia haciendo un monólogo, porque ya había practicado con Idoia Garai y unos amigos de Getxo que están en la escuela de teatro. La verdad es que fue muy buena experiencia. Haritu: ¿no has querido seguir?

Haritu: ¿cómo empezaste? Ana Urrutia: bueno, es verdad que me gusta mucho salir a la calle y hacer reportajes, y es algo que echo en falta. Recientemente he hecho una pequeña colaboración para un programa de Euskal Telebista que se va a estrenar próximamente. Ha sido maravilloso poder salir a la playa, la naturaleza... A mí me gusta mucho el contacto con la naturaleza. Ha sido un placer. Cuando estás siempre en plató, te apetece salir un poco. De todas formas, me

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Ana Urrutia: hice un casting. Me avisó un amigo diciéndome que había unas pruebas, porque necesitaban a alguien urgentemente. Me dijo: Ana, te animo porque creo que puedes valer para esto de la televisión. El tiempo, quieras o no, también era una vía para empezar, para meterte en este mundillo. De hecho, hay gente que identifica el tiempo como un trampolín para hacer luego otro tipo de pro-

Ana Urrutia: lo que pasa es que no tienes tiempo para todo. Ten en cuenta: la familia; mi rato de surf que no me lo puede quitar nadie, porque necesito ese chute para luego estar a gusto, mi labor en el Club de Surf de Bakio, el trabajo, la empresa... Tengo una empresa pequeña junto a dos amigas porque el mundo de la tele me ha enseñado que un día estás aquí y, al siguiente, igual no. Mi experiencia en la tele está siendo muy positiva y,


de hecho, cada día aprendo cosas nuevas de los profesionales que me rodean. Procuro absorber de ellos todo lo que puedo. Pero con la experiencia de ver a mi gente de alrededor, he comprobado que la televisión es un mundo que cuando estás hay que exprimirlo como una esponja, siempre teniendo cuidado y sin quemar tu imagen, seleccionando. Yo, ahora, estoy en un momento bueno, pero con los pies en la tierra y sabiendo que la televisión es un día sí y otro no. ¿Que luego te van bien las cosas, estás a gusto, te dan los programas que te apetecen, sigues y estás años y años? Puede. Pero también está la posibilidad de que no sea así y tienes que asegurar tu vida de alguna manera. Haritu: ¿Cómo es el día a día de Ana Urrutia? Ana Urrutia: mi día a día es levantarme con el ruido de las olas, vivo practicamente encima del mar. Levantarme, dar de desayunar a las hijas, llevarlas a la ikastola y luego darme un baño. Cargar las pilas y al trabajo. Nosotros estamos casi todo el día delante del ordenador, viendo previsiones. Yo no soy nada sin los meteorólogos. No soy meteoróloga . Soy periodista, pero no experta. Aunque también es cierto que en los ocho años que llevo presentando el tiempo, he ido adquiriendo unos conocimientos. En ETB hay algo muy bonito, porque en otros medios de comunicación el meteorólogo es el mismo que anuncia el tiempo, pero en esta casa han optado por meteorólogos detrás y comunicadores en la pantalla. Puede ser que el meteorólogo sea un buen comunicador, pero como no ha ocurrido, la experiencia que hemos sacado es la de un equipo de trabajo muy compenetrado, con una complicidad muy importante, y eso es muy bonito a la hora de trabajar en grupo. Es una forma de trabajar muy productiva y enriquecedora. Todos aportamos algo. Yo vengo casi a diario de la playa, del agua, y también puedo aportar algo. Sabes si el agua ha enfriado o no... Luego, uno llega de Donostia, otro de Bakio, otro de Navarra... y te cuentan lo que han visto allí. Además, quizá si estuviera dando en tiempo en Andalucía me aburriría, pero aquí es una gozada porque es entretenido. Tenemos la montaña, la mar y muchos factores que hacen que el tiempo sea muy cambiante. Eso también es muy bonito.

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A dos bandas

«Ser un rostro conocido es algo que tienes que pagar, pero en este caso es un peaje gratificante» Pese a sus peculiares frases, salero y facilidad de palabra con las que se ha ganado el cariño de los telespectadores, Urko Aristi se define como alguien muy tímido al que los silencios le ponen tan nervioso que siente la imperiosa necesidad de hablar. Gran apasionado de su profesión, confiesa que muchas veces muestra síntomas del síndrome de Estocolmo del periodista.

Haritu: se te conoce como el hombre del tiempo de la ETB (Urko interrumpe)...

Haritu: ¿te paran en la calle para preguntarte por el tiempo?

Urko Aristi: el hombre no, el chico, porque la mujer siempre es chica y nosotros siempre somos hombres. En nuestro caso, además, el hombre es Andoni Aizpuru. Yo soy el chico porque aún estoy aprendiendo. Además, como dice mi abuelo, el que no va a la mili no se hace hombre, y como no he ido, pues eso: chico.

Urko Aristi: sí, y es un dilema, porque te encuentras en el ascensor con alguien, te pregunta por el tiempo y no sabes si lo ha hecho porque te ha reconocido. No sabes si le tienes que contestar en calidad de hombre del tiempo dándole las explicaciones oportunas. O al contrario, no tiene ni idea de quién eres y te lo ha preguntado sin más, por entablar conversación. Entonces, piensas: claro, si le doy la explicación voy a quedar como un pedante.

Haritu: ¿Te molesta que te encasillen como el chico del tiempo contando con una trayectoria profesional que abarca más facetas? Urko Aristi: molestarme no, porque gracias a ser el chico del tiempo he podido comprobar que mucha gente te tiene cariño, aprecio... y eso es muy bueno. Sí que es cierto que está el miedo del encasillamiento. Los presentadores del tiempo, para bien o para mal, somos rostros muy reconocibles, la gente sigue mucho el espacio del tiempo, y de alguna manera es algo que tienes que pagar. De todas formas, en este caso es un peaje gratificante. No me molesta y sé además que por mucho tiempo pasará eso. Aunque dejes de presentar la el tiempo, te ven como el del tiempo. Ha habido largos periodos que he estado ejerciendo de periodista sin dar la cara o en otros programas y, sin embargo, la gente me seguía reconociendo como el «del tiempo».

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Haritu: ¿Recibes quejas cuando no aciertáis el pronóstico? Urko Aristi: sí. Además, antes siempre se decía que el hombre del tiempo nunca acierta, pero ahora te reconocen que cada vez acertamos más, algo comprensible porque los medios y los avances tecnológicos han ayudado mucho. Ahora parece que no tenemos excusa para fallar. Pero la gente normalmente se te acerca con cariño. Recuerdo a una chica que me dijo que me seguía desde que empecé porque se acordaba que el primer día que me vio se echó a reir oyéndome decir: «Ya es primavera en el Corte Inglés». Se acordaba de la frase, y fue hace siete años. En mi caso, además, estoy orgulloso porque veo que la gente ha seguido un poco mi evolución. Cuando empecé con el tiempo, ape-

nas controlaba el tema, estaba nervioso, tenía que hacerlo en euskara y castellano... y la gente notaba que sufría. Hay gente que aún me lo dice: «mira que lo pasabas mal antes». Ahora, que creo que ha aprendido un poco más, también se nota. El otro día me decía un señor mayor: «me voy a poner celoso, porque mi mujer cada vez que sales me dice: ya está nuestro chico». Que te tomen como de casa también satisface. Haritu: gozas de una gran facilidad de palabra y salero... Urko Aristi: bueno, no sé. Se intenta. En cuanto al contenido, yo no puedo aportar mucho porque no soy el meteorólogo. Unicamente soy un mensajero que está transmitiendo lo que le cuenta el meteorólogo. Mi aportación puede ser en cuanto a la forma. Por otro lado, el tiempo muchas veces está sobrevalorado. Hay ocasiones en las que nos quejamos: ¡jo, mal tiempo!, y parece que se va a acabar el mundo. Mi objetivo es que, a pesar de que vaya a dar una mala noticia, también a la gente le quede esa sonrisa por la gracia que he soltado. Siempre intentando no sobrepasar ese límite de convertirte en un payaso. Pero sí conseguir que, al final, sea un espacio amable. Efectivamente, reconozco que se trata de una información que repercute a mucha gente, como por ejemplo, a los baserritarras o arrantzales en su trabajo. Si yo tuviera una sonrisa bo-


nita, como es el caso de Ana, la luciría, pero como no es así, la provoco a los demás. El otro día me decía un señor: «no sé si aciertas con el tiempo, pero yo ya me suelo echar unas risas contigo». Pues con eso, misión cumplida. Haritu: ¿esa facilidad de palabra y ese salero son algo natural o se aprenden? Urko Aristi: aunque parezca lo contrario, soy muy tímido. En las distancias cortas puedo llegar incluso a ser soso. Me cuesta hablar de mis cosas, soy muy retraído. Yo me vanaglorio entre mis amigos de ser un buen escuchador. Así, muchas veces me convierto en el muro de las lamentaciones. Es verdad que tengo facilidad de palabra, porque no callo ni debajo del agua, pero muchas veces es también porque el silencio me pone nervioso. Si veo que me voy quedando callado, me pongo nervioso y empiezo a hablar. Claro, luego en ocasiones me arrepiento de algunas cosas que he dicho. Haritu: ¿Qué te gustaría hacer que aún no hayas hecho como periodista? Urko Aristi: aún no he descartado la idea de presentar informativos, porque pienso que entonces parece que uno llega a ser un hombre serio. Ahora soy el chico del tiempo, el de los chistes... De aquí unos años, para finalizar la carrera sería el mejor broche. Una cosa que me gusta mucho es salir del plató y poder contar historias desde fuera. En estos momentos, con el programa «Bi errepidean» esa cuota la tengo cubierta. Ya sé que una vez a la semana voy a salir, conocer gente... Sobre todo, me gusta enseñar a toda esa gente que está tras el telón y que hace cosas impresionantes. Normalmente, los informativos nos dejan el sinsabor de lo mal que está el mundo. Así que me gusta enseñar todas esas ideas positivas que andan por ahí escondidas y contárselas a la gente. No sé si es una virtud o un defecto, pero muchas veces suelo tener el síndrome de Estocolmo con mucha gente a la que entrevisto. Vuelvo de todas las entrevistas diciendo: qué fichaje, me parece un tío excepcional... Consigo esa simpatía emocional. El otro día entrevisté a un chaval con síndrome de Down viendo cómo trabajaba. El buen rato que pasé con él y que, además, me paguen por ello, para mí es un chollo. Me gusta trabajar, hasta el punto de llegar a veces a ser un maniático del trabajo. Como disfruto, para mí no es sufrimiento. De pequeño era teleadicto, y sigo siéndolo. Le dedico demasiadas horas. Me gusta, el mundo de la tele me apasiona.

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Opinión

¿Por qué?

«Hay dolores que matan: pero los hay más crueles, los que nos dejan la vida sin permitirnos jamás gozar de ellas» Antonie L. Apollinarie Fée (1789-1874)

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¿Por qué esto? ¿Por qué a mí? ¿Por qué ahora?... Este tipo de preguntas surgen constantemente en un grupo de apoyo emocional. Las personas en situación de duelo buscan respuestas a algo que muchas veces no las tiene, necesitan encontrar un porqué y un para qué de tanto dolor. Cuando la vida nos obliga a afrontar la muerte de alguien a quien conocemos o amamos, a menudo no tenemos idea de qué decir o hacer, ni siquiera estamos seguros de lo que pensamos y sentimos. Necesitamos comprender el proceso de la muerte y esto en sí nos acarrea muchas dudas. Sabemos que la muerte es el final de la vida -para algunos el final de esta vida-, pero en la mayoría de las ocasiones sentimos que es algo muy injusto, que no debería haber sido así, o que no debería haber sido ahora. Nunca es el momento de perder a alguien, porque nunca estamos preparados para ello. Yo diría que este tipo de preguntas son los interrogantes que nos plantea la vida. Nadie sabe por qué, ni para qué. Nadie nos puede contestar a algo así, porque además, ninguna respuesta nos sería válida.


Rakel Mateo Psicopedagoga especialista en proceso de duelo

A veces en los grupos de duelo reflexionamos sobre lo que sentiríamos si alguien nos respondiera a esto, si alguien nos contestara objetivamente el porqué de la muerte de nuestro ser querido, y muchas veces nos damos cuenta de que ninguna de las respuestas nos resultaría útil. Nos damos cuenta de que lo único que nos haría sentir mejor sería tener a nuestro ser querido cerca dándonos todas las respuestas, porque entonces no serían necesarias. Las primeras reacciones ante la muerte de un ser querido siempre son la negación y la rabia. Uno no entiende que esa realidad que está viviendo sea cierta. No entiende cómo la persona que más quería ha dejado de estar en esta vida. Uno no entiende, en definitiva, casi nada de lo que le está sucediendo. De ahí es de donde surge la necesidad de darnos respuesta a ese tipo de preguntas. La búsqueda de una respuesta al porqué de esa situación es, definitivamente, la búsqueda de la propia vida, la necesidad que tenemos casi todos los seres humanos de controlar todo lo que nos rodea. Sin embargo, la vida y la muerte son cuestiones demasiado complejas como para llegar a controlarlas.

En mi opinión, el duelo es una búsqueda, un intento de entender algo que en esta cultura nos cuesta mucho, y es que la muerte forma parte de la vida. No se trata de que las personas en duelo sobrevivamos a las pérdidas. Se trata de abrir nuestra consciencia y nuestro corazón a una nueva forma de vida. Se trata de darnos cuenta que, tras un periodo en el que nada tiene sentido, uno poco a poco va entendiendo las cosas de otra manera, e incluso me atrevería a decir que llega un momento en el que uno es capaz de darse a sí mismo las respuestas a esas preguntas. Cuando uno se da cuenta de todo esto, es cuando a mí me gusta hablar de vivir, y no de sobrevivir.

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CampaĂąa

Erronka berriak akordioaren eta kontsultaren alde Bi lehentasun ditu Lokarrik martxoaren 15ean bere II. Batzar Nagusian hitzartu zuenetik: akordioa lortu eta herri-kontsulta deitzea. Horretarako, kaabian da kanpaina berria ÂŤKontsultaren aldeko akordioaÂť lelopean. Zapaterori, Ibarretxeri eta hainbat politikariri zuzendutako milaka posta elektroniko lortzea da ekimen nagusia. Batzarra eta geroko ekitaldian Harold Good Ipar Irlandako apaiz metodistak hartu zuen parte Sarearen koordinatzaile nagusi Paul Riosi laguntzen. Irak armak uzteko prozesuan lekuko independiente jardun da Good eta herrialde horretako bake-prozesuari buruz aritu zen.

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Sortu zenetik bi urtera, II. Batzar Orokorra egin zuen Lokarrik iragan martxoaren 15ean Bilboko Euskalduna Jauregian eta kanpaina berri bat abian jarriko zuela iragarri zuen. Akordio bat lortu eta herri kontsulta bat deitzea dira kanpainaren lehentasun nagusiak. Batzarraz gainera, ekitaldi publiko bat egin zen Euskalduna jauregian, eta Lokarriko koordinatzaile nagusi Paul Riosek eta Harold Good Ipar Irlandako apaiz metodista hartu zuten parte bertan. IRAk armak uzteko prozesuan lekuko independiente jardun da Harold Good, Alec Reid-ekin batera, eta herrialde horretan garatutako bake prozesuari buruz aritu zen solasean bildutakoekin. Bestalde, Lokarriren foro eta laguntzaileek onartu egin zuten «Eztabaida dokumentua», zeinetan ekainera bitarteko Lan Plangintzaren jarduera-ildoak jasotzen diren. Festa giroak ere izan zuen tokirik Sarearen II. urtemugaren karira. Bazkari oparo batean

elkartu zen jendea eta, ondoren, musikaren eta blues-aren erritmopean aritu zen bat baino gehiago. Bi lehentasun nagusi «Parte hartu kontsultan» leloarekin Lokarrik egindako galdetegiari 2.285 lagunek erantzun diote, eta, ateratako ondorioen arabera, gehiengoa kontsultaren alde dago. «ETAren indarkeria» aktibo egon arren, kontsulta egin egin behar dela iruditzen zaie galdeketaren erantzuleei, eta ez dute uste herri galdeketak gizartea zatituko duenik. Alderantziz, kontsultak «bizikidetza hobe eta normalizatua» lortzen lagunduko lukeela iruditzen zaie. Ikerketaren arabera, alderdi eta instituzioek lortutako akordio bat onartzea nahi dute herritar gehienek, baina akordio hori egin ez arren ere kontsulta egitearen alde daude. Gainera, herri kontsulta egiteko debekua balego ere, egin egin behar dela defendatzen dute.

Ondorioei erreparatuta, akordio bat lortu eta herri kontsulta deitzea dira jada abian jarri den kanpaina berriaren lehentasunak. Herrikontsulta batean berretsia izango den akordio bat lortzea gatazkari konponbidea aurkitzeko aukerarik hoberena dela irizten baitio Sareak. Horregatik, akordio, adostasun eta ulermenerako ahalegin eraikitzaile bat nahi da: 1) Zapatero Presidentearen eta Ibarretxe Lehendakariaren artean, posible egin dezaten lehendabiziko akordio bat biek ordezkatzen dituzten erakundeetan, 2) alderdi politiko guztien artean, kontsulta batean berretsiko den normalizaziorako akordio bat ahalbidetzeko elkarrizketa prozesu bat abia dezaten eta 3) gizartearen baitan, elkarrizketa, akordio eta kontsulta prozesuan parte-har dezan, bere partaidetza eskainiz prozesu osoa garatu eta amaierara iristeko. Apirila eta ekaina bitartean gauzatuko da «Kontsultaren aldeko akordioa» kanpaina be-

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Harold Good apaiza ekitaldian Irlandako bake-prozesuari buruzko argibideak ematen.

rria eta ekimen nagusi bat hartuko du bere baitan «Jaso al duzu mezua?: nagusia akordio bat lortzea, kontsulta bat deitzea» lelopean. Rodriguez Zapaterori, Ibarretxeri eta hainbat politikariri zuzendutako milaka posta elektroniko lortu nahi ditu sare sozialak, honakoa eskatuz: alde batetik, euskal gizartearen bizikidetza hobetzeko akordio politiko bat lortuko duen elkarrizketa prozesu bat abian jartzeko ahaleginik handiena gauzatzea, eta beste batetik, herri kontsulta bat deitzea herritarrek beren nahia adierazteko aukera izan dezaten modu baketsuan eta demokratikoan. Mezu hauen bidez, hera berean, agindu bat helarazi nahi zaio ETAri: bazter dezala behin betiko biolentzia eta errespeta ditzala giza eskubideak bake prozesu berri bat zabaltzeko eta euskal herritarrek aukera eduki dezaten beren nahia

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modu askean adierazteko herri kontsulta baten bidez. Lokarriren web orrian (www.lokarri.org) gune bat dago, non azaldu egiten den zer pauso eman behar diren mezu elktronikoak bidaltzeko Zapatero, Ibarretxe, Sanz, alderdi politikoei eta ETAri. Posta elektronikoz 25.000 mila lagun baino gehiagori, Lokarriren partaidetzasareko kideei alegia, buletinak bidaltzea ere jasotzen du kanpainak, Sarearen web orrirako esteka eta ekimenaren gaineko power point bat barne. Kanpaina zabaltzeko beste bide bat posta arrunta da, herri-kontsultaren aldeko kapaina sinatu zutenei 20.000 liburuxka bidaltzeko. Lokarriren aldizkarian, hurrengo zenbakietan, arreta berezia egingo zaio kanpainari. Horretaz guztiaz gainera, hiru elkarretaratze aurreikusi dira hilabete honetarako. 12an Iru-

ñean, 19an Gasteizen eta apirilaren azken egunetako batean -data oraindik zehazteke dagoMadrilen. «Parte hartu kontsultan» Ekinean darrai Lokarrik iragan urtarrilean abiatu zuen «Parte-hartu konstsultan» kanpainarekin. Jada argitaraturik dago herri-kontsultari buruzko lehen argitalpena, «Komeni da herri-kontsulta egitea?» izenburupean. Hiru ekarpen dakarzkigu argitalpenak: batetik, «Hartu parte kontsultan» galdera-sortako ondorioak eta emaitzak; bestetik, gure egoera politikoa ongi ezagutzen duten bi adituren iritziak gai horri buruz, eta azkenik, gaiari buruzko Lokarriren ondorioak. Bigarren argitalpenak kontsulta-deialdiari buruzko legezkotasuna jorratuko du eta azke-


nekoan, hirugarrenean, kontsultaren balizko edukiak eta kudeaketa gaiak landuko dira. Aldizkari honetan bertan argitaratuko dira falta diren bi argitalpen horiek, eta erakunde nagusi, alderdi politiko, sindikatu eta mugimendu sozialei bidaliko zaie. Web orrian ere jarriko dira. Kanpaina beraren baitan, hitzaldi-egutegi bat zehaztuta dago. Besteak beste, aditu bat Quebeceko ereduaz solastea aurreikusi da, eta Europako Demokraziaren Institutuko kide bat ere gonbidaturik dago hitzaldia ematera. Ipar Irlandako eredua Paul Riosi laguntzen Harold Good Ipar Irlandako apaiz protestantea izan zen martxoaren 15eko ekitaldian. Herrialde horretan garatutako bake prozesuari buruz aritu zen Good bildutakoekin. Izan ere, azken urteetan adiskidetze lanetan aritu da Ipar Irlandan. IRAk armak uzteko prozesuan lekuko independiente jardun da, Alec Reid-ekin batera, eta, hain zuzen ere, Ipar Irlandan elkar ulertzearen eta bakearen alde egindako lanagatik, Rene Cassin saria eskuratu du aurten Goodek eta Reidek, Eusko Jaurlaritzako Justizia, Lan eta Gizarte Segurantza Sailak urtero banatzen duen saria. Euskal Herriari begira, bake-prozesuak aurrera egin dezan, Goodek beharrezkotzat jo zuen dauden aukera politiko guztiak identifikatu ahal izango diren esparru politiko bat jorratzea, Ipar Irlandan egin zen moduan, kontuan hartuta «edozein bake prozesutan beti hartu behar dela aintzat oztopoak izango direla», Espainiako Gobernua eta ETAren arteko elkarrizketa etenari erreferentzia eginez. Irlandako kasuan, IRAk su-etena iragar-tzea prozesu politikoari bultzada emateko «pauso erabakigarria» izan zela iritzi zion Goodek, eta ostean armak uzteko hartutako erabakiak prozesuari are eta gehiago lagundu ziola. Hori horrela, ETAk ere IRAk hartutako bideari jarraitu, eta armak utzi egin beharko lituzkeela azaldu zuen Goodek. Armak uztearen «balio sinbolikoa» azpimarratu zuen apaiz protestanteak: «Erakunde batek berriro armak hartzea erraza den arren, armak uzteak badu balio bat; erakundeak onartu egiten baitu ez dutela dagoeneko armak erabiltzeko beharrik». Bakea lortzeko, baina, jarduera armatua amaitzea ez ezik, bestelako elementu bat ere funtsekoa dela uste du Irlandako apaiz protestanteak: alde guztien arteko konfiantza berreskuratzea, hain justu ere. Izan ere, Euskal Herriko gatazka politikoari irtenbidea bilatzeko «metodoa» alde guztien arteko elkarrizketa da, haren esanetan. Haatik, azaldu duenez, Irlandan batzorde independente bat aukeratu zen prozesu hori bideratzeko, baita IRArekin hitz egiteko «formula bat» ere.

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Munduari so

El reino

de las nubes

El conflicto que Tíbet y China mantienen de forma latente desde hace más de siete siglos ha irrumpido en los medios de comunicación al calor de la antorcha que anuncia la próxima cita olímpica de Pekín; un conflicto de origen religioso que hunde sus raíces entre las de un pueblo que quiere regirse a sí mismo en paz y según los dictados de su fe.

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Zuriñe Hidalgo, periodista.

Tíbet es el reino del Everest; un lugar de inmensos páramos, majestuosas montañas y monjes envueltos en túnicas de color azafrán que protegen desde tiempos inmemoriales las esencias del budismo. Durante muchos siglos Tíbet mantuvo su independencia entre las nubes, encaramado 4.500 metros por encima del mar, a pesar del paso por sus tierras de grandes imperios conquistadores como el Mongol, que siempre respetaron su especial autonomía basada en la autoridad moral del Dalai Lama. Ya en el siglo XIII, China puso sus ojos en esta región y la sumió bajo su dominio aplastando la débil resistencia que opuso un pueblo que siempre estuvo más consagrado a la oración que a la lucha. Hoy en día, 700 años después de aquella primera invasión, la situación que vive este país sin Estado ha saltado a las páginas de los periódicos al calor de la llama olímpica que, en esta ocasión, quizá no vaya a ser la portadora de paz que históricamente fue, pero que sí podrá servir de megáfono para todos los pueblos que, como el tibetano, luchan por recuperar su voz desde las entrañas del Gran Dragón chino. Desde que Pekin y Shanghai fueran designadas como sedes de los próximos Juegos Olímpicos, el mundo parece haber reparado en la República Popular de China; un gigante económico habitado por más de 1.300 millones de habitantes que se ha desarrollado a espaldas del mundo occidental y que ahora emerge y se atreve a medirse con los Estados Unidos. En lo político, la actual China ha reinventado el comunismo para hacerlo suyo a partir de un interesante cocktail político basado en una curiosa lectura casi comunera de las viejas enseñanzas de Confucio. Pero, a nivel interno, las autoridades chinas conviven con varios frentes abiertos en sus más de 9,5 millones de kilómetros cuadrados (casi 20 veces la superficie del Estado español). Taiwan es uno de los más importantes, Hong Kong, otro. Pero el caso que nos ocupa es quizá el más desconocido de ellos: el de Tíbet. En China conviven un total de 56 etnias distintas. Tras la fundación de la República Popular en 1949, se adoptó una política oficial de reconocimiento de estas minorías culturales basada fundamentalmente en el criterio lingüístico y en el religioso, y algunas de estas minorías quedaron reconocidas políticamente como Regiones Autónomas dentro de la estructura del Estado. Así quedó configurado un complejo mapa social que va desde la población de creencias musulmanas y habla de raíz turca que habita en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, hasta quienes aún conservan el idioma y las creencias chamánicas mongoles en la Región Autónoma de Mongolia Interior. Y todo esto, pasando siempre por las nevadas cumbres de la Región Autónoma de Tíbet, en la que se habla la lengua tibetana, se profesa el budismo y cuya cultura

se extiende más allá de la actual región autónoma ocupando también la provincia de Qinghai y partes occidentales de las provincias de Sichuan y Yunnan. Historia de un desencuentro Tíbet nunca ha sido una nación belicosa. Desde que el budismo llegó a aquellas tierras de la mano de sus vecinos indios, sus habitantes lo han abrazado como ley de vida y se han entregado a la contemplación y al trabajo, no a la guerra. Pero, en la lógica de nuestros tiempos, todo pedazo de suelo debe tener un dueño, y a falta de un sable que protegiera la autonomía de Tíbet, muchos han sido quienes han querido tomarla, aunque es seguro que China es la que más empeño ha puesto en este afán. La relación entre estos dos pueblos es tan larga como tortuosa, ya que Tíbet nunca ha aceptado de buen grado el control de Pekín. Sin embargo, nunca ha podido desembarazarse de él, ya que siempre ha vivido la rebelión contra el invasor con el alma social dividida entre recurrir a las armas o mantener sus creencias no violentas como arma de paz. Incluso la figura del Dalai Lama ha sufrido este dilema en sus diferentes reencarnaciones, inclinándose unos por un camino y otros por otro. En los tiempos modernos, la resistencia contra el ejército chino, como tal, alcanzó sus mayores cotas entre 1950 y 1970, cuando el Dalai Lama apoyaba a los rebeldes desde su exilio en la India y la CIA les proporcionaba ayuda de todo tipo, ya que veía en esta situación una oportunidad de oro para poner una pica al otro lado del telón de acero en el marco de su cruzada global contra el comunismo. En las postrimerías de aquel periodo, la Gran Revolución Cultural Proletaria inspirada por Mao Zedong chocó con la profunda religiosidad de los tibetanos ocasionando un enfrentamiento que se saldó con un baño de sangre y con la desposesión de tierras a los lamas, la implantación de la educación secular y la destrucción de más de 6.000 monasterios budistas. Momento actual Desde entonces, el Dalai Lama y varios de sus seguidores ejercen el dictado moral que en realidad rige a los tibetanos desde su exilio en la India. Y ahí es donde se genera el choque con las autoridades de Pekín que ahora salta a las primeras páginas de los periódicos de todo el mundo. China lleva casi tres décadas pregonando que ha devuelto la libertad de culto a los tibetanos, y es cierto. Pero también lo es que lo ha hecho bajo una serie de condiciones muy fuertes que son las que han

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hecho que los monjes salgan a la calle a protestar, aprovechando el tirón mediático de los Juegos Olímpicos de este verano. El gobierno chino es, como todo buen régimen comunista, profundamente laico y autoritario. El Partido Comunista controla todas las estructuras del poder, hasta tal punto que el actual presidente del país, Hu Jintao, es también Jefe de Estado y líder del Ejército Popular de Liberación. Por eso, no puede aceptar que otra autoridad le haga sombra, y el Dalai Lama, se la hace. Así, cuando Pekín devolvió la libertad de culto a los tibetanos, la condicionó a que los lamas no cuestionen el derecho de China a gobernar a los tibetanos. Además, los retratos de Jintao han sustituído a los del Dalai Lama y presiden la mayoría de los templos de las grandes ciudades tibetanas, e incluso la Junta china aspira a tomar parte en la designación del próximo Pachen Lama (la segunda autoridad espiritual después del Dalai Lama) en una situación kafkiana que llevó a la Policía a encarcelar al designado por los lamas para ocupar este cargo -un niño de seis añosy a promover la figura de otro joven que vive protegido en Pekín. Ante esta situación de intromisión, un buen número de tibetanos se echó a las calles a principios del pasado mes de marzo para denunciar la situación que vive su pueblo ante la comunidad internacional, apoyados por los tibetanos en el exilio. China reprimió durísimamente las manifestaciones pacíficas enviando cerca de 10.000 efectivos militares a la zona y expulsando a todos los medios de comunicación para establecer un apagón informativo que evitara, en la medida de lo posible, que la imagen del país quedara dañada a escasos meses de una cita olímpica que está muy presente en la actualidad de este conflicto latente y olvidado durante siglos. Es muy difícil saber a ciencia exacta el número de tibetanos que han muerto durante la represión china de estas protestas, pero todo

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parece indicar que la cifra supera el centenar; una cantidad que toma un peso especial cuando se tiene en cuenta que las protestas estaban encabezadas por monjes a los que su fe les impide actuar de cualquier forma violenta. De hecho, el Dalai Lama ha pedido que cesen las protestas, llegando a amenazar con dimitir si siguen unos actos que, aunque posiblemente apoya en el fondo de su corazón, van en contra de sus creencias porque generan violencia. La llama olímpica ya ha echado a andar y el tiempo para que se acerque la cita que pondrá a Pekín y Shanghai en el mapa deportivo mundial se agota. Originalmente, cuando los griegos del siglo VII antes de Cristo comenzaron a celebrar las Olimpiadas, las entendían como un homenaje a sus dioses; un tiempo para el disfrute de los sentidos en el que se hacían competiciones deportivas pero también certámenes de poesía, recitales de canto... Por eso, cuando abrieron las puertas a otros pueblos, establecieron la Tregua Olímpica para hacer posible un ambiente de concordia en el que disfrutar del evento, y la antorcha era la encargada de transmitir aquel mensaje de paz. Ahora, la llama sagrada tendrá que atravesar suelo tibetano hasta llegar a Pekín. Por el momento, algunos países como Francia han llegado a plantearse boicotear los juegos en apoyo al Tíbet, mientras que otros, como Estados Unidos, han puesto el acento en pedir al goberno chino que dialogue con el Dalai Lama, algo que aún se antoja como un sueño en un contexto que supondría que las autoridades del régimen reconocieran a otra autoridad que les es ajena. Una vez más, el diálogo; una herramienta de entendimiento vieja como el mundo, que ahora tratará de abrirse camino a lomos del fuego olímpico por unas tierras que fueron conquistadas hace más de 700 años por la fuerza de las armas, pero que aún aspiran a vivir según sus propias reglas con la fuerza de la paz.



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