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Lokarri akordioaren eta kontsultaren aldeko herritarren Sarearen aldizkaria Revista de la Red ciudadana por el acuerdo y la consulta Lokarri

Haritu 01 Octubre de 2006ko urria

Historias de una mesa Aitor Ortiz & Kepa Junkera Yoyes, 20 a単os Literaturak politikaz? Sahara despreciada

3 euros


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Sumario Aurkibidea

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Haritu 01 Editorial Tejer la paz Pies de fotos Udaroko polaroida- Postal de verano Al hilo Patas para una mesa coja Fabulando «Un ciprés con forma de paraguas cerrado», D.M. Indart En primera persona Jorge Urdánoz Orratza Literaturak politikaz berba? A dos bandas «Construcciones distintas», Aitor Ortiz & Kepa Junkera Opiniones Ainhoa Aznarez y Aintzane Ezenarro Crónica Yoyes, 20 años desde su asesinato Por el mundo Sahara, más de tres décadas de injusticia

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Zuzendaria: Daniel Martirena - Erredakzioa: Itziar Fernandez, María García, Álvaro González, Ana Elvira, Paul Ríos eta Michelle Tapia. Ale honetako kolaboratzaileak: Ainhoa Aznarez, Joxemiel Bidador, Aintzane Ezenarro eta Beatriz Olagüe. - Maketazio eta diseinua: Lokarriko diseinu taldea. Ilustrazioak: Srinavasa Ramanujan. - Azaleko argazkia: Srinavasa Ramanujan. Inprimategia: Antza (industrialdea 2. pab. - 20160 Lasarte) - Lege gordailua: SS-1142/06 - ISSN: 1134-8038 Para la edición de esta revista se utilizan papeles libre de cloro. Aldizkari hau moldatzeko klororik gabeko papera erabiltzen da.

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Editorial

Tejer la paz

4 Haritu

Celebramos con este ejemplar el primer número de la revista Haritu, que en euskera viene a significar algo así como tejer. Por eso lo de «tejer la paz» como socorrido título de esta editorial de estreno. En todo caso, dando una vuelta de tuerca más, o enredando un poco más la madeja, Haritu bien podría reflejar cierta idea de reciprocidad. Para ello, en primer lugar, deberíamos atender por un lado a la raiz de «hari» –hilo–, que en lengua vasca también tiene el significado de «a él, a ella». Porque, en segundo lugar, nos encontramos con el pronombre personal de «tú». De ahí lo de «tú a el, tú a ella», como miradas que se encuentran, como voces que se suman, como voluntades que se mezclan. De hecho, está claro que la paz es un telar que entre todos y todas habremos de ir confeccionando con el mayor de los mimos, aún cuando en alguna ocasión nos veamos obligados a destejer alguno de los nudos que malforman el tejido. Claro que habrá quien opine que tal afirmación teórica no deja de ser un deseo pueril, que apenas sirve para que las tejedoras –o tejedores– vayan hilando un jersey de punto arroz con cuello vuelto, aunque nada más lejos de la realidad. Así, si miramos hacia otros conflictos que en distintos lugares del mundo se han ido reconduciendo por la senda del diálogo y el entendimiento, no tardaremos en darnos cuenta de que esto sólo ha sido posible cuando las partes implicadas han colaborado las unas con las otras en favor del objetivo último de la paz, la normalización política y la reconciliación, compartiendo para ello no sólo ovillos de lana, sino también las agujas de tejer y los patrones de moda que más que menos han ido contentando los gustos de todos y todas. Para ello, insistimos en que la herramienta básica es la mesa de partidos. Hoy por hoy, éste ha de ser nuestro juego de agujas. Lo cierto es que al márgen de significados más o menos rocambolescos, después de 130 números de la revista Elkarri, hemos decidido adecuar las páginas de esta publicación a las nuevas necesidades que nos


Dinamizar la participación ciudadana

planteamos en la Red ciudadana a favor del acuerdo y la consulta Lokarri. No en vano, tal y como lo venimos repitiendo todo este último tiempo, nos encontramos ante un nuevo ciclo político en cuyo horizonte queremos que de una vez por todas se vislumbren la paz, el acuerdo, la consulta social y la reconciliación de la ciudadadanía vasca. En este sentido, y pese a que algunos acontecimientos de estos últimos días emborronan el paisaje, a nuestra sociedad no le queda otra alternativa que ponerse de acuerdo. Por lo menos, éste será uno de los empeños más importantes de Lokarri. Porque imaginamos que la paz de los vascos y de las vascas habrá de ir tejiéndose igual que un jersey de lana, muy poco a poco, empezando por la espalda, siguiendo por el pecho y las mangas, para terminar dando forma a lo que será la abertura para el cuello, cosiendo por último entre sí todas las piezas que conformarán el conjunto. Espalda. Pecho. Mangas. Cuello. Así es como llegamos a pensar en un pullover de punto a ochos que nos proteja del frío de los días de invierno, de cuando debamos enfrentarnos al dolor de las víctimas que, querámoslo o no, seguirán tiritando de frío. O bien concebimos un chaleco de nudo inglés que nos sirva de cobijo cuando se enreden los propósitos de unos y otros, tanta veces antagónicos, para que cada uno de nosotros pueda sacar su brazo por cualquiera de las mangas si bien el cuerpo de la prenda será uno y el mismo. El caso es que recuerdo la estampa invernal de las mujeres vascas tejiendo jerseys de lana de oveja latxa al calor del fuego bajo. Y es que las páginas de Haritu pretenden ser la lumbre que sirva de arrimo para todas las personas tejedoras que deseen hilar juntas el «tú a el, tú a ella», idea recíproca que ya ideara hace más de 13 años el escritor Bernardo Atxaga para poner nombre al movimiento social que en el pasado defendió desde la no violencia el diálogo y el acuerdo, Elkarri, y de cuyas brasas surgió con garra Lokarri.

Lokarri, Red ciudadana por el acuerdo y la consulta, ha expresado en anteriores ocasiones que uno de sus objetivos fundamentales es aportar, dinamizar y ofrecer un espacio de participación ciudadana directa en el proceso de paz ya que consideramos que una de las claves para avanzar en el proceso de paz es el fomento de la participación ciudadana que responda al deseo de la sociedad de participar en el proceso. Así, en el pasado Debate de Política General celebrado en el Parlamento Vasco, el Lehendakari Ibarretxe presentó una propuesta para la participación ciudadana en el proceso de paz. Así, es importante que las instituciones creen espacios de participación directa por lo que la propuesta presentada es un buen punto de partida. Ahora bien, esta propuesta, en su fase de definición, se enfrenta a dos retos fundamentales: primero, es necesario un esfuerzo por definir un proceso de participación plural e inclusivo, en el que tengan cabida todas las sensibilidades políticas y sociales presentes en nuestra sociedad, y ofrecer un amplio catálogo de posibilidades de participación que facilite la implicación del conjunto de la ciudadanía; y segundo, la apuesta por abrir el proceso a la participación ciudadana debe ser ambiciosa, por lo que debe contar con los suficientes recursos económicos, materiales y humanos que permitan llegar al máximo número de personas posible. Lokarri, en lo que a su actuación se refiere, continuará trabajando por ofrecer propuestas, aportaciones y cauces de participación ciudadana, porque la participación y la implicación social son las mejores garantías para hacer de este proceso un camino irreversible hacia el acuerdo, la consulta y la reconciliación.

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Pies de foto

Udaroko polaroida Postal de Verano 3/08/1997, Donostia

Ez zaiteztela oker, lasai askian aurtengoa izan zitekeelako erretratu honen printza udatiarra. Baina aspaldiko polaroida duzue. Orduztik, bederatzi urteren hileroko osto guztiak erori baitzizkio Maritxelik sukaldeko paretan iltzatuta duen Argiako egutegi-takoari. Bederatzi urte iragan dituelako urrutiko presondegietatik bere semearen herriratzea eskatuz urteroko erromesaldi honen lerroan, bainulariek itsas olatuetan jolas egin bitartean, bainulariek eguzkiaren muxuak muxuan garretan laztandu bitartean. Aspaldiko bidezko aldarrikapena gauzatuko zenekoa aurtengoan izan zitekeela zioten bake prozesuari kardiograma irakurtzen zuten zirujauek. Aldiz, Maritxelik etxeko egongelan duen kalendarioari orri berria ebaki dio, semeak herritik urrutiegiko ziegan prisioner jarraitzen duelako. Miguel Sarratea

Se me sigue agrietando el pecho cuando año a año su desfile me sorprende por encima del barandado. Vuelven a estar ahí, me digo, igual que el toldero. Desde agosto del 97, como es el caso. Padres. Madres. Hijos. Hijas. Novios. Novias. Amigos. Amigas. Exigen que sus presos se les sean devueltos a casa. Vivos. No sé si se refieren a que les sean entregados a las cárceles vascas, o si piden que se les sean devueltos libres. En el primero de los casos, están en pleno derecho para gritarlo dentro de nuestros oídos hasta ensordecernos. Es de ley. Para el segundo, está claro que no siempre es ley. Porque sé de otras romerías a cementerios de muertos asesinados por algunos de ellos. Aunque también sé de peregrinaciones a tumbas de hombres y de mujeres que de ellos también murieron, a veces asesinados, en el laberinto de esta locura. Si bien es cierto que este año no pensaba encontrármelos. El dichoso proceso. Pero volvieron a la mar, como el toldero. Ruth Soria

Aitor Alonso/Efe Fotografía 6 Haritu


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Al hilo

8 Haritu


Álvaro González Texto

Patas para una mesa

coja

La situación de impasse que vive actualmente el proceso en Euskadi comienza ya a generar una cierta inquietud en determinados sectores de la sociedad. Las exigencias previas que plantean algunos de los agentes implicados chocan entre sí y retrasan la puesta en marcha definitiva de un foro de diálogo multipartito que aborde la normalización política. Mientras tanto, el debate se va enredando en aspectos del conflicto como la kale borroka o la situación de los presos de ETA, acercándose peligrosamente a la estructura de un viejo guión que en el pasado ya llevó al fracaso a otras iniciativas similares y arruinó otras tantas esperanzas. Por lo que la mesa sigue coja. A excepción del PP y de UPN, todas las sensibilidades políticas que actualmente tienen representación en los parlamentos de Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca están de acuerdo en que es necesario sentarse en torno a una mesa para avanzar en lo que se ha dado en llamar la normalización política del País Vasco; es decir, en la búsqueda de un nuevo marco jurídico-político que ayude a poner fin al conflicto vasco satisfaciendo al mayor porcentaje posible de ciudadanos. El alto el fuego decretado por ETA el pasado mes de marzo dio la impresión de ser el último empujón que algunas formaciones necesitaban para apostar claramente por implicarse en una iniciativa de este tipo. Sin embargo, la ausencia de pasos de la que MLNV y Gobierno se acusan mutuamente mantiene congelada la constitución de la mesa de partidos. Se trata de un duelo de exigencias previas que se repelen, lo que está impidiendo sentar unos mínimos que sirvan para dar definitivamente carta de naturaleza al diálogo «discreto» que hoy en día existe entre la clase política vasca y hacerlo por fin público y oficial. Así, el reco-

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Al hilo

nocimiento de «el derecho de autodeterminación y la territorialidad» que exigen el MLNV y la mayoría del mundo abertzale tiene que buscar su encaje con el «respeto a la legalidad vigente y a las normas de juego» que exige el PSE. El cómo hacerlo –y cómo explicárselo a las respectivas militancias– es lo que hoy en día ocupa el primer plano de las prioridades de todos los partidos de cara a este recién estrenado curso político. Pero a pesar de la actualidad que ahora parece tener este planteamiento, la idea de crear un foro desde el que «hablar y llegar a acuerdos sobre el futuro de nuestro marco jurídico y de convivencia» –como hace poco definía el líder del PSE, Patxi López– es prácticamente consustancial al nacimiento del conflicto vasco. Los reyes castellanos, después de imponerse por las armas a los navarros, tuvieron que dialogar con las instituciones forales para alcanzar acuerdos que reconocieran las especificidades vascas; los liberales del siglo XIX terminaron fundiéndose con los carlistas en el Abrazo de Bergara para llegar a un acuerdo que reconociera el régimen foral y pusiera fin al conflicto armado; y durante el tiempo de la República, los sucesivos Ejecutivos españoles, tuvieron que dialogar constantemente sobre estas cuestiones con el Gobierno Vasco de José Antonio Agirre cuya autonomía le llevó incluso a acuñar moneda propia. Irrupción de ETA La dictadura franquista propició que el conflicto armado resurgiera con toda su fuerza, y el diálogo político comenzó a mezclarse con el que ahora se ha dado en llamar técnico; es decir, el que aborda a las cuestiones que deben conducir al fin de la actividad armada de ETA. Ya en aquella época, aquellos que gestionaron los estertores del franquismo trataron de poner en marcha unos primeros foros de diálogo, aunque circunscritos exclusivamente a ese debate técnico y dejando totalmente fuera al político. Sin embargo, esa situación cambió con la restauración del sistema democrático. Fue a comienzos de los 80 cuando el Gobierno liderado por el lehendakari Carlos Garaikoetxea se puso manos a la obra al entender que era preferible «arriesgarse y poder cometer errores, a quedarse con los brazos cruzados». Corría el año de 1983 y el PSOE acababa de llegar al poder, introduciendo un cierto espíritu de cambio en el palacio de La Moncloa. Ante esta situación, y sabedor de que el Ejecutivo español era más preso del coste electoral que podría sufrir si promovía un foro de este tipo y éste fracasaba, fue el Gobierno Vasco –entonces sustentado exclusivamente por el PNV de antes de la escisión- quien tomó la iniciativa. El planteamiento consistía en organizar un diálogo a tres bandas en primera instancia, para dar paso después, una vez sentadas las bases, a todo el arco político. Los tres interlocutores serían el PSOE, como partido en el Gobierno español, el PNV como líder del vasco, y HB como voz del MLNV. Respecto a los contenidos, la mesa se asentaba sobre cinco ejes: La negociación tenía que producirse en ausencia de violencia; debía par-

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1.Pacto de la Mesa de Ajuria Enea 2.Foro de Debate Nacional Eztabaidagunea 3.Mesa de Egino


Otras mesas, otros procesos

«A

veces, ella abre las cajas y las pone boca abajo sobre la mesa, para que las palabras se mezclen como quieran. Entonces, las palabras le cuentan lo que ocurre y le anuncian lo que ocurrirá». Este extracto del poema de Eduardo Galeano «Las palabras andantes» abría la declaración de Aguascalientes de Madrid, con la que el Ejército Zapatista trató hace unos años de instar a la constitución de un foro de diálogo similar al que ellos habían organizado en México para que se pusieran las bases desde las que construir la paz en Euskadi. Más allá de la poesía, la experiencia internacional ha dejado un sinfín de ejemplos en los que comprobar cómo el diálogo ha sido el único elemento válido para lograr poner fin a los conflictos mediante la consecución de acuerdos. Y es que en Euskadi, la creación de un foro de diálogo para avanzar en la normalización política del escenario vasco ha conocido varias épocas y se ha mirado en distintos espejos. Las diferentes iniciativas reflejan las variaciones políticas que han ido experimentando tanto las posiciones de los diferentes partidos como la propia sociedad. Pero también arrojan muchas enseñanzas, muchas coincidencias y un mismo y terrible final: el fracaso. Éstos son algunos de ellos: 1- Mesa por la paz (1983): El primer intento lo encabezó el lehendakari Carlos Garaikoetxea en la primera legislatura del Gobierno Vasco tras la restauración de la democracia. A diferencia de los que vendrían detrás, esta iniciativa no fructificó en un acuerdo, aunque estuvo muy cerca. Su planteamiento partía de una primera instancia en la que el diálogo fuera a tres bandas, entre PNV, PSOE y HB, para

dar entrada después al resto de partidos, y políticamente, abordaba todos los aspectos del conflicto; tanto los meramente políticos, como los armados. La cita en torno a la mesa llegó a tener fecha y hora, pero una cadena de atentados de ETA, y la consiguiente marcha atrás del PSOE, echaron al traste todo aquel primer y ambicioso esfuerzo. 2- Acuerdo para la normalización y pacificación de Euskadi (12 de enero de 1988): Bajo una terminología que aún hoy cuestionan algunos, el conocido como el Pacto o la Mesa de Ajuria Enea fue impulsada por el Gabinete del lehendakari Ardanza y su socio de gobierno, el PSE, pero recibió además el apoyo del resto de grupos de la Cámara, es decir: Euskadiko Ezkerra, EA, el CDS e incluso la predecesora del PP, Alianza Popular. Sólo quedó fuera de este acuerdo HB. El Plan Ardanza trató a comienzos de 1998 de revitalizar este acuerdo, planteando una «salida dialogada» al conflicto vasco. Sin embargo, fracasó tras toparse con el rechazo de PP y PSE, certificando al mismo tiempo la muerte del proyecto de Ajuria Enea. 3- Acuerdo de Lizarra-Garazi (12 de septiembre de 1998): El Foro de Irlanda comenzó su trabajo acto seguido y, mirándose en el espejo irlandés, propuso un pacto político para zanjar a la vez el conflicto político y el armado. Para ello, se basaba en analizar el proceso irlandés y su posible aplicación al conflicto vasco. Aquel planteamiento obtuvo el apoyo de 23 organizaciones políticas y sociales, entre ellas, todos los partidos vascos a excepción de UPN, CDN, PP y PSOE. Su firma propició una tre-

gua que duraría hasta noviembre de 1999, cuando tras la vuelta de ETA a las armas, el pacto quedó roto. 4- Intentos preparatorios de Egino y el Foro de Debate Nacional: La ruptura de los foros comunes de diálogo fomentó la división en bloques de la clase política, lo que se fue agravando hasta las elecciones de 2001. En ese escenario, dos propuestas intentaron acercar posturas para recuperar los cauces de comunicación. En mayo de 2004, el Foro de Debate Nacional planteó un programa desde el que avanzar en la «construcción nacional» en clave «soberanista y de clase». Su intención era culminar lo apuntado en el Pacto de Estella, pero su planteamiento, a pesar de abogar por el diálogo multipartito, dejó fuera a PNV, EB, PSE y PP, quedando muy limitado en su actuación. De forma paralela, Elkarri –dentro del marco de su III Conferencia de Paz y avalada por las 122.513 firmas que obtuvo– impulsó entre los meses de mayo de 2004 y 2005 la Mesa de Egino. En aquel foro, nueve políticos de diferentes sensibilidades (todas, salvo de la izquierda abertzale oficial) dialogaron fuera de la presión mediática, discretamente, y lograron consensuar tres propuestas que ofrecieron a las fuerzas políticas para abrir el camino a una mesa de partidos. Las conclusiones arrojaban un diagnóstico común sobre los acuerdos y disensos existentes, y apoyaba la necesidad de establecer un diálogo multipartito, para lo que además proponía unas bases que sirvieran de punto de partida y que podrían estar sirviendo en el trabajo de cocina que se está llevando a cabo en estos momentos.

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Al hilo

tir del reconocimiento de la legitimidad que las opciones independentistas debían tener en el juego democrático; debía servir para clarificar las cotas de autogobierno de Euskadi; plantearía también una fórmula para abordar la cuestión de Navarra, que debería ser siempre respaldada por los propios navarros; y tenía que plantear una salida a los activistas del MLNV y vías para facilitar la reinserción de sus presos. La iniciativa por la paz impulsada por el Gabinete Garaikoetxea recorrió tanto camino como para que, superados los contactos exploratorios, contara con la aquiescencia de todas las partes. De hecho, según fuentes conocedoras de aquél proceso, la mesa llegó a estar físicamente preparada –en un céntrico hotel de Gasteiz- para recibir a los tres partidos en una fecha y a una hora ya acordadas. Sin embargo, en marzo de aquel año, ETA cometió tres atentados que se cobraron la vida de media decena de personas, lo que llevó al PSOE a abandonar el proceso, haciendo así fracasar el proyecto. Hasta los tiempo de Ardanza Hubo que esperar dos legislaturas más hasta que en 1988, ya bajo la dirección del lehendakari José Antonio Ardanza, y con el apoyo del PSE (con Ramón Jáuregui como vicelehendakari) se firmara el Acuerdo para la normalización y pacificación de Euskadi, que pronto pasaría a conocerse como el Pacto de Ajuria Enea. En él, igual que sucede hoy en día, se trataba de desligar claramente la violencia de ETA de la consecución de acuerdos políticos que se tradujeran en mayores cotas de autogobierno. Así, el preámbulo del texto subrayaba que «cualquier referencia que en el acuerdo se haga a problemas políticos de Pueblo Vasco, al desarrollo estatutario o a las relaciones que la Comunidad Autónoma Vasca vaya a mantener con la Comunidad Foral de Navarra, no puede entenderse en ningún caso ni como justificación del terrorismo ni como condición, contrapartida o moneda de cambio para el cese de la violencia terrorista, que no tiene ningún tipo de justificación en esta sociedad». Más allá de la terminología –que demuestra que pacificación y normalización no son términos de nuevo cuño– aquel texto recogía otras cuestiones que también podrían encajar perfectamente en el debate actual, como son las relaciones de la Comunidad Autónoma Vasca con Navarra y la forma de dar cauce a la expresión de la voluntad de la sociedad. Respecto a la primera cuestión, el texto –refrendado por las firmas de los gobernantes PNV y PSE, pero también por el CDS, Euskadiko Ezkerra, EA, e incluso Alianza Popular– establecía que «habida cuenta de que la relación con el Territorio Foral de Navarra es una aspiración sentida por amplios sectores de la sociedad vasca, los partidos firmantes del presente acuerdo, de conformidad con lo dispuesto en el ordenamiento jurídico, propiciaremos, de acuerdo con las instituciones navarras, la intensificación de esa relación y la creación de instrumentos que respondan a nuestras afinidades e intereses comunes».

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Jaime Mayor Oreja, eurodiputado del PP «Puede ser democrático que el País Vasco llegue a ser independiente, pero se vulneraría el principio constitucional de la soberanía nacional. (...) La unidad es clave. Lo contrario es el reino de taifas» Josu Jon Imaz, presidente del PNV «La piedra angular de ese acuerdo debe basarse en el principio de no impedir, no imponer; No imponer un acuerdo que tenga menos apoyo que otros anteriores y no impedir que ese acuerdo tenga su traslado inmediato al marco político-jurídico, lo que evita el veto de las Cortes» Mikel Basabe, vicecoordinador de Aralar «Estamos transmitiendo a la sociedad que no somos capaces de sentarnos para ver si podemos llegar a un acuerdo. Por eso, hay que fijar una fecha límite para no eternizarse en cuestiones anteriores al diálogo» Patxi López, secretario general del PSE «No hay precio político por dejar de matar. Otra cosa es que se abra un escenario para que los partidos, con dos


Palabras al viento

principios –el rechazo a la violencia, como mecanismo para obtener objetivos políticos, y el respeto a las reglas del juego–, nos sentemos para ver si somos capaces de resolver nuestros problemas y busquemos con la política el objetivo de recuperar consensos» Begoña Errazti, presidenta de EA «Es llamativo que se quiera dilatar de forma interesada la normalización. Ésta traerá la pacificación total; no sólo el fin de ETA, sino una sociedad contenta en su encaje jurídico» Javier Madrazo, coordinador general de Ezker Batua «Ya se dan las condiciones para iniciar el diálogo. (...) El momento actual permite estar a las puertas de una segunda transición democrática que puede y debe corregir los déficits de la primera» Arnaldo Otegi, portavoz de Batasuna «El proceso está bloqueado. La puesta en marcha de una mesa de diálogo sin exclusiones es prioritaria. Si no hay mesa de resolución, sencillamente, no hay proceso»

Autodeterminación La cuestión de cómo llevar a cabo la expresión de la voluntad popular siempre ha sido más peliaguda en estos debates, como lo demuestra la ambigua terminología en la que los partidos firmantes se ampararon para poder llegar a acuerdos. Se asumían como límite los márgenes del ordenamiento jurídico político vigente, es decir, Constitución y Estatuto. Pero al tiempo se mencionaba que «el propio Estatuto refrendado, en su Disposición Adicional, hace reserva expresa de los derechos que –al pueblo vasco– hubieran podido corresponder en virtud de su historia y a cuya actualización, mediante la expresión de su voluntad en cada momento y de acuerdo con lo que establezca el ordenamiento jurídico, aquél no renuncia por la aceptación del actual régimen de autonomía». Roto el Pacto de Ajuria Enea, vendrían iniciativas como el Plan Ardanza, el Pacto de Estella o la Mesa de Egino que, con distintas metodologías, planteamientos e incluso fines, compartían un espíritu común: recuperar un foro de diálogo desde el que buscar soluciones conjuntas al problema vasco. Hoy en día la sociedad vasca atraviesa de nuevo por este viejo camino de esperanzas y expectativas. Para evitar caer en las mismas trampas del pasado, todos los agentes en liza repasan minuciosamente la historia, aunque sin perder de vista los problemas del presente ni los compromisos del futuro; el primero –vital a nivel interno para todos los partidos–, las elecciones municipales y forales de la próxima primavera. La trastienda política está en ebullición. Algunos incluso se aventuran a fijar fechas y plazos para el nacimiento formal de la Mesa de diálogo. Sin embargo, su anuncio se está viendo constantemente postergado para tratar de solucionar cuestiones como la legalización de Batasuna, la definición del ámbito de la Mesa (Euskal Herria, Navarra, la Comunidad Autónoma Vasca...), el reconocimiento del derecho de los vascos a decidir su futuro como premisa democrática de partida, o incluso la participación del PP. Y en esta situación de impasse, se reactiva la kale borroka como método de «presión» para acelerar el proceso (como pedía recientemente el Colectivo de Presos Políticos Vascos) y el sector de ETA liderado por Garikoitz Aspiazu, Txeroki, se enfrenta a la línea política de Josu Ternera y amenaza con dar un golpe de mano. Por su parte, el PSOE trata de colocar el diálogo que se entable en la Mesa dentro de los marcos de la Constitución y el Estatuto. EB y Aralar intentan agilizar los plazos creando una comisión preparatoria. Y el lehendakari Ibarretxe y su Gobierno tratan de impulsar el avance del proceso a través del Consejo Político e intentando implicar a la sociedad para que su empuje comprometa a todos los partidos en un esfuerzo común que blinde el diálogo. No es la primera vez que el conflicto político vasco emprende este viaje y los partidos tienen en el pasado el mejor ejemplo del destino al que no deben llegar. Ahora, el reto es afrontar la marcha, poner todas las cartas boca arriba, y demostrar que, llevando hasta el final los mecanismos y principios que sostienen al sistema democrático, es posible que hablando se entienda la gente. Y no hay tiempo que perder.

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Fabulando

Un ciprĂŠs con forma d

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de paraguas cerrado

L

os huesos de Juan Pedro fueron los primeros que en el pueblo llegaron a criar malvas dentro de un nicho de paredes de cemento y ladrillos alicatados a modo de puerta de un túnel sin salida de pocos metros cúbicos. Hasta entonces, todos los difuntos habían sido enterrados en las entrañas de la tierra siguiendo la vieja usanza de cavar a golpe de azada un hoyo como de un metro y medio de profundidad, uno de ancho y dos más de largo para luego depositar en el hueco que quedaba la caja de madera con la mortaja de turno que se ofrecía como regalo último para el siempre incompleto censo de los cuerpos desprovistos de alma; carne que tan sólo adelgazaba 21 gramos en neto pues éste es el peso del ánima según sentencian algunos saberes de la ciencia física. Ya que para cuando llegó el cadáver de Juan Pedro –de apenas 23 años– al camposanto de Sardón de los Novicios en Salamanca donde habitaban en torno a no más de quinientas personas, se puede decir que la especulación inmobiliaria también había llegado a la pequeña planicie del cementerio donde en uno de sus vértices se elevaba desde mucho tiempo atrás un ciprés con forma de paraguas cerrado. Por ello, las familias menos pudientes del municipio no tuvieron más remedio que asegurar el descanso de sus muertos en unas recién estrenadas colmenas para difuntos, estrategia ésta importada de las ciudades donde hacía mucho que la carestía en las tumbas había obligado a la construcción de estos pequeños zulos de pared, aún y cuando por aquel entonces se temía también entre los habitantes de Sardón que tales habitáculos de espera hasta el día en que se librara el juicio final no tra-

D. M. Indart Escritor

zaban el camino más recto en dirección al cerrojo cuyo paso abría o cerraba un tal San Pedro. De hecho, muchos sardonieses, incluso entre los lugareños más humildes, fueron reacios a tal parecer por lo que empeñaron todas las alhajas y unas cuantas cabezas de ganado a fin de poder hacerse con un trozo de suelo firme donde enterrar a sus difuntos y aguardar ahí el momento en que el trompeteo de los ángeles celestiales anunciara la buena nueva de la resurrección y una jovial algarabía sin ninguna fecha de caducidad. Cabe precisar a estas alturas que el muerto era, aunque sólo fuera por la fuerza de los hechos, huérfano de padre ya que mucho antes de que a su madre le desmigaran el hijo que llevaba calado en su vientre, su progenitor había huído camino del extranjero para nunca más saberse nada de él si bien en el pueblo se decía que vivía en alguna discreta ciudad de provincias del norte de Alemania. Allí, siempre a tenor de las malas lenguas de las personas que en Sardón de los Novicios no tenían nada mejor que hacer que dedicarse al viejo oficio de la alcahuetería, habría llegado a casarse con los años con una gordísima mozuela bávara, habiéndose convertido con el tiempo en padre de familia de por lo menos tres criaturas más, todo ello dejando en su Salamanca natal a una madre soltera desflorada no más de dos veces en un pajar de las afueras, al cuidado ella de un hijo de apariencia esquelética y casi bastardo. Sobre este último hecho, era el mismo Juan Pedro quien más nítida conciencia tenía. Así, cuando preguntó a su madre sobre la suerte de su padre, Micaela, que era como se llamaba la señora que le había parido entre aullidos propios de una loba salvaje y que aún recuerdan las matronas que le asistieron en su propia casa, respondió de modo tajante, abrupto y preciso esto de que «simplemente, tú no tienes padre ya que, sin llegar a verte nunca, el muy cobarde muerto de hambre se marchó muy lejos con el rabo entre las piernas, para cuidar de una lagarta y otra camada de lagartijas allá donde esté, y entre los cuales ni tú ni yo pintamos nada». «Que te quede claro. Sólo nos tenemos el uno al otro», añadió Micaela con una voz todavía sin anisar. Sería mucho más tarde cuando despertó en ella el gusto por la botella de anís El Mono, tal y como recordaremos más adelante.

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Fabulando

Sucede que aquéllos eran tiempos en los que estos muertos se enterraban en silencio, sin camarógrafos de televisión ni pésames oficiales de mucho lustre Porque ni Micaela ni Juan Pedro lo tuvieron fácil en la vida. Sin un padre en casa, Micaela llegó a trabajar de modista, costurera, alpargatera, conservera, quesera y pastora de una docena de cabras montesas con perilla. Mientras tanto, sin tierra propia que gobernar, sin apenas ninguna posesión al margen de una casa arrendada a uno de los pudientes linajes de la comarca, a Juan Pedro no le quedó más remedio que formar parte de la Guardia Civil una vez llegó a ser mayor de edad, decisión que agradó a su madre pues de este modo se aseguraban unas pesetas que siempre serían más que bienvenidas para el engorde de la economía doméstica. En este sentido, de igual modo a que lo hiciera Juan Pedro, cinco hijos más de otras tantas familias pobres de Sardón de los Novicios se alistaron a las filas del cuerpo. Se puede decir que entre los jóvenes de condición humilde del pueblo el alistamiento era una alternativa plausible, enfrentada siempre al destino migrante que mostraba la otra cara de la moneda. El caso es que, como eran demasiados para quedarse en la casa cuartel de Sardón, a los dos años Juan Pedro fue destinado al País Vasco, o lo que es lo mismo, a la tierra de bárbaros vascones que se habían liado a tiros para luchar por la independencia de su patria desde donde, lo dicho, el mozo fue devuelto a los robustos brazos de su madre como el más frío de todos los fiambres. Ahora bien, tal y como se ha apuntado unas líneas antes respecto a la voz con sabor a anís de Micaela, cuando su hijo marchó con los dieciocho recién cumplidos al Norte para servir a la patria como guardia civil recién licenciado, la mujer no encontró más refugio para su soledad que el alcohol dulzón que guardaba en el armario con mayor fondo de la recocina y que iba vaciando en calculados tragos, sirviéndose primero una copa por la mañana, otra al mediodía, una tercera para después de comer, perdiendo la cuenta del resto de pequeños sorbos que iba bebiendo hasta que ya borracha caía dormida en su cama de un colchón relleno con lana deshojada de oveja. Pero de allí, de Rentería, sólo cinco años más tarde, su hijo Juan Pedro volvió muerto a consecuencia de una ráfaga de balas que algún miembro de ETA le encostró en el pulmón izquierdo con precisa puntería cuando el salmantino vigilaba un control de carretera. Por eso, ya cadáver, regresó en un ataúd envuelto por una bandera española y un tricornio sin cabeza

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ninguna que cubrir dispuesto encima del mismo, con una medalla póstuma al honor pespunteado en su pecho de sábana, para terminar ocupando el primer nido de un cofre con doce huecos que recién se había construido en el cementerio, justo a la derecha del ciprés con forma de un guardasol sin abrir. Sucede que aquéllos eran tiempos en los que estos muertos se enterraban en silencio, sin camarógrafos de televisión ni pésames oficiales de mucho lustre, como entendiendo que era el precio que había de pagarse por el «todo por la patria», más todavía cuando mes a mes caían como diez personas en acto de servicio a consecuencia de certeros coches bomba que explotaban por doquier llevándose por delante padres de familia, novios de doncellas aún vírgenes, prometidos de jóvenes que ya no lo eran, o hijos de madres cansadas como es el caso. Eso sí, el día del entierro de Juan Pedro, todo el pueblo acudió en manada al camposanto para despedir a su joven asesinado y acompañar en el dolor más grande que puede sufrir una madre por la muerte de su vástago. Aquella tarde, sólo una nube se había atrevido a plantar cara a un sol de queso que asomaba su rostro de un solo ojo. A la cabeza de la comitiva de seis guardias civiles que llevaban a hombros el ataúd de su compañero, destacaba la silueta dubitativa de Micaela y su paso tambaleante sobre un camino que parecía estar asfaltado con trozos de cristal y pequeñas lenguas de chicle que atrapaban la suela de sus zapatos de muy poco tacón. Vestida de negro desde los pies a la cabeza, llorando sin descanso ni consuelo, que conste que a la mujer no le quedaba familia en el pueblo. De hecho, al poco de nacer su hijo, tuvo que enterrar primero a su padre y luego a su madre con lo que se completó el pedazo de suelo que les correspondía en el tablero de ajedrez que las cruces y los túmulos de tierra removida dibujaban en la superficie del cementerio. De ahí también lo del nicho obligado para el descanso eterno de Juan Pedro. Así que, ayudada en su caminar por dos vecinas que la rodeaban por la cintura, parecía que la mujer estaba más borracha que nunca. Y que lo estaba, porque bien se sabía en Sardón de los Novicios que cuando supo de la muerte de Juan Pedro, Micaela no pudo más que ahogar su pena encharcándose en las botellas de anís que guardaba en el armario más alto de la despensa mientras, claro está, se


Dicen, además, que susurró esto de que «me entierren también a mí con mi hijo, que en ese agujero también quepo yo al fondo de todo, pues desde hoy también estoy muerta» preguntaba que «por qué, por qué, por qué». Lo cual, lejos de mitigar su pena, acrecentó aún más la culebra que se le había anudado entre el corazón y el estómago hasta el punto, casi, de ahogarla en la locura. Es fácil imaginar que en Sardón todos compadecían la suerte de su vecina, de vida perra sin lugar a dudas, sobre todo cuando tuvo que despedirse de su hijo muerto, momentos antes de que el aguacil tapiara con ladrillos la boca del nicho. Así, siguiendo la ceremonia de la cual participó como una marioneta de hilos, Micaela besó el ataúd para luego romperse, descascarillarse y derrumbarse exhausta debajo mismo de la sombra que aquella tarde de fuego ofrecían generosas las ramas entrelazadas del ciprés centenario. Dicen, además, que susurró esto de que «me entierren también a mí con mi hijo, que en ese agujero también quepo yo al fondo de todo, pues desde hoy también estoy muerta». Pero transcurrieron cerca de veinte años antes de que Micaela falleciera pues, como es de suponer, los lugareños desoyeron sus deseos de muerte inducida. Así, sucedió un día en que alertados porque llevaba dos días sin aparecer por la tienda de ultramarinos de Sardón, una vecina encontró a Micaela en la cama como dormida plácidamente pero, por fin, muy muerta. Muerta de asco, pena, cansancio, soledad, locura, tristeza y rabia. Hasta ese día, ni un solo día faltó en su visita de todas las tardes al camposanto de Sardón. Como alma en pena, es cierto que muchas veces llegó ebria. No obstante, quede claro que no se sabe si su inconsciencia era consecuencia sólo del licor ingerido o si era, como es lógico también, por la deriva que en ella había impuesto la pérdida prematura de Juan Pedro. Lo más seguro es que fuera por una cosa y por la otra también. El caso es que unas veces llevaba en su mano un ramo con flores de menta. Otras veces decoraba la puerta del nicho con abanicos de girasoles. A veces, lo que llevaba eran magnolias y crisantemos. También llegó a cortar pequeñas ramas de cerezo y avellano que encontraba de camino al camposanto. O capullos de rosa que introducía en una botella vacía de El Mono que utilizaba como improvisado florero.

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En primera persona

Jorge Urdánoz especialista en filosofía política Este licenciado y doctorado en Filosofía viajó a New York este pasado 11 de septiembre, justo cinco años más tarde desde que el combustible de los aviones del terror pulverizara las torres gemelas con un par de miles de personas encerradas en sus oficinas de paredes hechas con pladur. Durante dos años, Jorge Urdánoz realizará una investigación posdoctoral en la Universidad de Columbia sobre representación política y sistemas electorales. «Un sueño», con lo que está encantado.

Haritu: rompamos el hielo. ¿Qué es la filosofía? Jorge Urdánoz: buff! Esa pregunta da para varias tesis. Yo diría, sintetizando, que filosofía es sinónimo de reflexión. En ese sentido, es enemiga de los estereotipos y los lugares comunes. Tal y como lo expresó Russell, el hombre que va por la vida sin filosofía se encuentra prisionero de los prejuicios más socorridos. Haritu: ¿y la filosofía política? Jorge Urdánoz: bueno, obviamente, es la reflexión sobre la política. Existe filosofía de la ciencia, de la moral, de la estética, de la lógica… de todo lo que hay, porque podemos reflexionar sobre todo lo que nos afecta. Pero, por razones obvias, ciertos ámbitos son más propensos a ser objeto de reflexión, es decir, de filosofía, y la política es sin duda uno de ellos. Haritu: ¿qué filosofía se esconde detrás de la práctica violenta? Jorge Urdánoz: la violencia, contra lo que dice el tópico, resulta fructífera, o más bien diría que puede resultarlo si no se tienen las ide-

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as claras y si no se le resiste con la cabeza fría. Pero claro, al mismo tiempo, uno de los principales objetivos de la violencia es enturbiar las ideas, confundirnos. El miedo es el arma de dominación más antigua, más que la mentira, que exige al menos una mínima obediencia a ciertos principios morales. Eso lo sabía muy bien Maquiavelo, cuyo Príncipe decía algo así como «mis súbditos pueden obedecerme bien porque me quieran o bien porque me teman. Sin duda, es preferible lo primero, pero es infinitamente más práctico, rápido y eficaz lo segundo». Todos los mecanismos constitucionales del Estado democrático están diseñados para evitar el abuso del poder, el manejo arbitrario del miedo por parte del Soberano. Y cuando el miedo y el terror lo maneja un grupo como ETA, que se autolegitima para asesinar a quien ella misma decide, desde policías hasta cocineros, pasando por periodistas y mujeres de concejales, entonces estamos ante el terror puro y duro. Todo el mundo está indefenso ante eso, desde los compañeros que abandonan el barco, como Yoyes, hasta los que «pasaban por ahí». No digamos quien se resiste conscientemente, como esos anónimos concejales del PP y del PSOE que día a día se

niegan a dejar de pensar y votar lo que sencillamente les viene en gana. Haritu: ¿cómo afecta la existencia de un conflicto violento a los modos de pensar político? Jorge Urdánoz: la violencia de ETA ha sido especialmente perniciosa de cara a las mentalidades, porque ETA heredó parte de la legitimidad del antifranquismo, lo cual ha resultado desastroso. Contemplada desde hoy, es lamentable la actitud de buena parte de la población durante los primeros años del sistema constitucional. Ese «algo habrá hecho» no es algo que se aplicara únicamente ante el cuerpo sin vida de cualquier asesinado por ETA, sino una mentalidad cuyos tentáculos se han extendido por todos los rincones de la vida publica, contaminándola. Pensemos en la recurrente pregunta sobre si existe o no «el conflicto», así, destacado entre comillas, cuya mera realidad justificaría de alguna manera las atrocidades. Pero es que conflictos hay por doquier. Podemos hablar de desigualdades sociales, de la subordinación de la mujer, de los derechos pisoteados de las minorías sexuales, de las minorías raciales… Imaginemos que todo


Daniel Martirena Texto Josu Santesteban Fotos

ÂŤLas consecuencias de la violencia en los modos de pensar son la radicalizaciĂłn de las ideas y la imposibilidad de entendimientoÂť

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complejos. Entiendo que cuando a Arzalluz se le acusa de aquello del árbol y las nueces y de que unos golpean y otros recogen los frutos, nadie está pensando en que Arzalluz y el nacionalismo lo hacen conscientemente, es decir, piensan fríamente esto de que «voy a dejar que ellos maten, lo condeno de cara a la galería y, de este modo, consigo más autonomía», o algo así. Todo es más complejo. El rechazo de la violencia por parte del PNV y aledaños es sincero, pero insuficiente. Se queda en un plano moral, no político. En consecuencia, no es responsable políticamente. Y a todo partido, máxime si está en el poder, se le ha de exigir responsabilidad. No puedes decir «condeno el asesinato, pero claro, es que como hay un conflicto…». Con semejante condena, no es de extrañar la permanencia de ETA. El PNV es un partido complejo, pero quizás lo más significativo que he oído yo al respecto sea un comentario de Arzalluz en el que decía que preferiría que sus hijos fueran de HB a que fueran del PP. Es palmario que antepone la condición de nacionalista, aunque sea violento, a la de demócrata y ciudadano, pero no abertzale. Haritu: sin embargo, desde el nacionalismo, algunas voces argumentan que la persistencia de ETA también les ha perjudicado a ellos al mezclar lo que podrían ser reivindicaciones nacionales legítimas y la injusticia de la violencia.

el mundo víctima de un conflicto resolviera mediante la violencia privada tal conflicto. Sería el caos. Así, lo que éste tiene de característico no es un origen histórico o una permanencia en el tiempo. No, lo que distingue al caso vasco es sencillamente que una minoría iluminada toma las armas y, una vez dado ese paso, todo el arsenal ideológico nacionalista legitima la violencia. Haritu: piensas entonces que el nacionalismo vasco democrático le ha hecho el juego a ETA. Jorge Urdánoz: vamos a ver, son procesos

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Jorge Urdánoz: ¡pero… pues claro! Al final, ETA ha conseguido destrozar la simpatía que el nacionalismo despertaba en un principio. Por lo menos en Navarra, donde el nacionalismo vasco no tiene nada que hacer en décadas, sobre todo gracias a ETA. En el País Vasco, al final, probablemente también era un lastre, pero los primeros años no, desde luego. Pero es que eso da igual, porque estamos con lo de siempre. No son cosas que estén en un mismo plano. Haritu: ¿a qué te refieres? Jorge Urdánoz: una cosa son derechos básicos que están por encima de cualquier discusión,

por encima de partidismos y de proyectos políticos. Son el derecho a la vida, a la libre expresión, a no tener miedo de opinar, etc. Y otra son los diferentes proyectos políticos de cada cual. Y, sencillamente, los primeros son infinitamente más importantes. Punto. Y que a unos los maten no es lo mismo que el que los otros pierdan o ganen votos. El mero hecho de responder a una cosa con otra ya es síntoma de desconocimiento de lo que son los valores democráticos básicos. Como cuando se presentan como derechos cosas que no son más que proyectos. Oye, no les llames derechos, llámale futuro, ilusiones, deseos, ideales por los que merece la pena luchar, lo que quieras, pero derechos son otra cosa. Se empieza mezclando eso y se acaba en un batiburrillo conceptual en el que todo cabe. Por eso estoy convencido de que la teoría, las ideas, son importantes. Sin unos valores bien justificados somos víctimas fáciles del ambiente, del rebaño, que decía Nietzsche. Y eso creo que ha pasado en Euskadi. Haritu: ¿y en un escenario de paz? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de una deseada paz para el País Vasco, Navarra y el Estado español? Jorge Urdánoz: no me gusta pensar en términos de territorios o entidades abstractas, sino en términos de individuos, de personas concretas de carne y hueso. La consecuencia más importante del cese de la violencia será que miles de ciudadanos vascos recuperarán la libertad y la seguridad y podrán, sencillamente, hacer su vida como les venga en gana. Hay una mitad de los vascos que no ha podido hablar libremente, expresarse libremente, llevar libremente la bandera que querían. Es esa mitad cuyos representantes llevan escolta, claro. La consecuencia primera del cese de la violencia será que todos esos vascos no nacionalistas serán ciudadanos de primera clase, como todo el mundo. Haritu: se nos ha advertido que será un proceso largo y complicado. Jorge Urdánoz: en la medida en que es muy


probable que el cese de la violencia venga acompañado de medidas penales, en cuanto que creo que lo importante son las personas y no las entidades metafísicas como Euskal Herria o España, también los presos, los exiliados y todos aquellos que les quieren verán que su vida, que en buena medida se ha convertido igualmente en un infierno sin salida, mejorará sustancialmente. Y, siempre que la excarcelación cumpla ciertas condiciones de cara a garantizar la dignidad de las víctimas, celebraré que para todos acabe el sufrimiento. De hecho, otra de las consecuencias de la violencia en los modos de pensar es la radicalización de las ideas y la imposibilidad de entendimiento. La violencia deshumaniza, el odio nos ciega para ver el sufrimiento del otro bando. Unos matan y los suyos dicen «ETA mátalos». Otros encarcelan, y muchos dicen «que se jodan sus familiares». Sin violencia, tenemos delante la inmensa tarea de la reconciliación. Hemos de vivir juntos, con nuestros proyectos y nuestros planteamientos. Ésa es una verdad indudable. El verdadero reto está ahí. Haritu: insistes en que lo realmente importante son las personas… Jorge Urdánoz: la configuración política, la verdad, debería ser lo de menos. Soy el primero que piensa que la Transición no fue tan ejemplar como nos venden. Considero que la Constitución española del 78, la verdad, necesita otro periodo constituyente, pero ahora sin ruido de sables, como hubo entones, ni de pistolas en el caso vasco, como sigue habiendo. Euskal Herria, la unidad de España y esas fantasmagorías metafísicas que tanto preocupan a la gente y que tanta sangre han exigido siempre… buff, ya habrá tiempo para eso una vez finalice todo esto. ¿Qué prisa hay? Haritu: ¿la defensa del diálogo puede llegar a ser una filosofía de vida? Si es así, ¿en qué consiste? Jorge Urdánoz: distinguiría aquí tres cosas, porque esto de «diálogo» es algo como así co-

mo «el bien» y claro, todos estamos de acuerdo. Pero pueden disfrazarse bajo tal palabra tres cosas diferentes. Primero, «deliberación». Deliberar consiste en una puesta en común de las opiniones para, mediante una argumentación razonada, descubrir o llegar a un acuerdo sobre qué es más verdadero o más justo. Durante este proceso es buena señal que uno cambie de opinión, ya que significa que es un actor racional y que es permeable a otras razones y motivos. También se puede confundir con «negociación». En este caso, cada actor mantiene unas preferencias que quiere que triunfen y utiliza para ello todos los recursos a su alcance, siempre que sean pacíficos. Aquí no se trata de buscar la verdad, lo racional o lo acertado. Se trata de que triunfe mi punto de vista. Los recursos disponibles son cosas como el número de votos, la capacidad persuasiva, una mejor información, etc. Haritu: y en tercer lugar, ¿con qué se confunde el diálogo? Jorge Urdánoz: con la «imposición» En este caso, se quiere imponer el propio punto de vista mediante el uso de cualquier medio: violencia, intimidación, asesinatos, etc. Por todo ello, sobre si el diálogo es una filosofía de vida o no, lo es, desde luego, si lo entendemos como una deliberación. Merece la pena luchar por algo así. Si el diálogo es negociación, bueno, desde luego no es poco, e históricamente ha costado mucha sangre y mucho esfuerzo llegar hasta ahí. Ahora bien, las imposiciones han de desterrarse, vengan de donde vengan. Y no pueden disfrazarse bajo la palabra «diálogo». Haritu: ¿y cuál de estas tres interpretaciones domina la clase política? Jorge Urdánoz: sin lugar a dudas, la filosofía de la negociación. Los partidos utilizan todos los recursos disponibles para alcanzar el poder. Con tal de que sean meramente legales, no les importa nada más. En el proceso, subordinan ideales democráticos y morales básicos, como la igualdad de voto, la coherencia con un pro-

grama, la fidelidad a las promesas, la obligación de no mentir, de no manipular y de no caer en la demagogia. Nos venden deliberación, que es la raíz moral de la democracia, pero practican la negociación. Haritu: ¿cómo se explica la distancia de la sociedad y más concretamente de la juventud para con la política? Jorge Urdánoz: con este material no es extraño que los partidos pierdan adeptos y que los jóvenes pasen olímpicamente de ellos. Además, no hay ideologías de recambio. Eso pasa en todo Occidente. Nadie tiene nada realmente apasionante que ofrecer, y, si te fijas, todos ofrecen hacer lo mismo que hace el otro, sólo que mejor. !Pero para eso están los técnicos, claro, no los políticos! La política se profesionaliza y se especializa hasta ser algo por completo inalcanzable para el ciudadano medio. Así, nos acaban vendiendo personalismos, idiotizando la cosa pública y cayendo en una anecdotización infantiloide de la política. En todo caso, es buena señal que a los jóvenes no les entusiasme. Me preocupo bastante más cuando les veo en uno u otro mitin con las banderitas de los partidos, meneándolas sólo cuando lo dice el asesor de imagen, como si les fuera la vida en ello. La democracia liberal es un avance histórico evidente, pero va siendo hora de darle un empujón al asunto. Haritu: ¿qué sucede con las ONGs? ¿Qué filosofía predomina en ellas? Jorge Urdánoz: siguen la estela de los movimientos emancipatorios. Por eso están llenas de gente con un ideal, que se mueve voluntariamente y en cuyo seno existe algo que ya apenas se da en los partidos, como son la pasión y el voluntarismo. Tal voluntarismo ha hecho posible que en los últimos siglos hayamos podido observar enormes y variadas luchas como la consecución del sufragio universal, la lucha por los derechos de la mujer, por los derechos de las minorías raciales y sexuales. Esas luchas han sido el núcleo central de la democracia.

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En primera persona

Haritu: hay quien opina que las ONGs desarrollan el trabajo sucio que deja de lado la labor política.

en escaños, sobre la famosa D’Hondt y otras similares. Es un trabajo científico, que intenta mejorar la configuración conceptual del tema.

Jorge Urdánoz: sí, claro. Lo que ocurre es que, hasta ahora, la política se ha concebido sólo como política nacional. Cualquier otra cosa era imposible. Y eso ha empezado a cambiar. La solidaridad es enemiga del nacionalismo, de la nacionalidad, por eso muchas ONGs se apellidan «sin fronteras». Apuesta por otorgar a todos los hombres los mismos derechos, con independencia de donde hayan nacido, es decir, con independencia de su nación, porque nación viene de nacer. Se ve muy bien con los inmigrantes, ya que el chip nacional clásico configura la cuestión en términos de ellos –los de fuera– y nosotros –los nacionales. Hasta ahora, la democracia sólo ha sido posible en el interior de cada país. Por eso, el reto es universalizarla. Pero no hay partidos cuya ideología fundacional esté diseñada para eso. Todas vienen del sigo XIX, de hecho. Y para esa tarea la solidaridad es fundamental, porque no entiende de diferencias nacionales. Todos somos seres humanos y las diferencias de nacimiento como el sexo, la raza, la condición física… o la nacionalidad no deberían influir en las condiciones vitales y en las posibilidades de desarrollar una vida digna. Y en esa tarea siempre ocurre igual. Primero hay una respuesta espontánea de asociaciones, de gentes que se lanzan a hacer algo. Es la fase «social» de la cuestión, de las ONGs. Luego es el tiempo de la fase «política», de crear categorías políticas, ideales e instrumentos para actuar globalmente… casi nada. Pero, probablemente lo veremos.

Haritu: teniendo en cuenta que en la próxima primavera se van a celebrar las elecciones municipales y forales, ¿cuál sería el sistema electoral más justo a la hora de repartir los escaños?

Haritu: en otro sentido de cosas, acabas de publicar «Fórmulas electorales y representación proporcional». ¿Cuál es la conclusión principal de este estudio? Jorge Urdánoz: es un estudio de las formulas matemáticas usadas para transformar los votos

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Jorge Urdánoz: en los municipios y en el sistema electoral de la Comunidad Foral de Navarra no tendría nada que decir. Se trata de sistemas muy proporcionales, con voto igual y en general sencillos y justos. Haritu: mientras tanto, el sistema de reparto de escaños al Parlamento Vasco adjudica a cada territorio histórico el mismo número de parlamentarios por lo que el voto de un alavés vale lo mismo que el voto de diez vizcaínos. ¿Es justo? Jorge Urdánoz: a mi juicio no lo es en absoluto. Atenta contra el principio de voto igual. En casos así, yo creo que es obligatorio abstenerse. Es lo que yo me veo obligado a hacer en las elecciones al Congreso español, en cuyo sistema ocurre lo mismo. Sólo he votado una vez, el 14M, para echar a un gobierno que me estaba mintiendo descaradamente, a mí y a toda la ciudadanía española y mundial, poniendo en peligro además nuestra seguridad, para ganar unas elecciones, y todo con 200 muertos sobre la mesa. Ahora bien, más allá de esa situación límite, considero que mi deber es no votar en un sistema tan falso e hipócrita que ni siquiera garantiza el voto igual. Haritu: ¿qué sucede? Jorge Urdánoz: todo responde a cuestiones de poder. Se trata de configurar un sistema a cambio de ciertos beneficios. Es inaudito y los ciudadanos no deberíamos tolerarlo. Existen maneras de armonizar la representación igual

de los ciudadanos, por un lado, y la de los territorios, por otro. La explicación de estas violaciones directas de principios básicos de la democracia es sencilla: los partidos vulneran derechos políticos elementales si eso les beneficia. Haritu: ¿hay alguna fórmula mágica para el reparto de escaños que mejor represente la voluntad de la ciudadanía? Jorge Urdánoz: hay un sistema electoral nuevo que se publicó en 2004 en la Revista de Estudios Políticos. El sistema se me ocurrió a mi, o sea que figúrate si me gusta. Es un sistema totalmente proporcional con dos novedades. En primer lugar, los votos en blanco reciben representación mediante escaños vacíos. Así, si un 10% de los ciudadanos votan blanco, en el Parlamento hay un 10% de escaños vacíos que, obviamente, se abstienen siempre. Esto lo llevan años pidiendo ciertos movimientos sociales minoritarios. En segundo lugar, todo el porcentaje de abstención se computa como votos a la lista que quede más votada. Si hay un 15% de abstención y el PSOE es el mas votado, un 15% de votos más para el PSOE. Al principio choca un poco, pero si se piensa bien todo son ventajas ya que es totalmente proporcional, se gana en gobernabilidad, se representa el descontento con los partidos, se potencia la participación, los partidos no tienen tendencia a escindirse, nadie sale perjudicado. En fin, que todo son ventajas. Claro que yo soy el inventor, y he de vender el producto… Haritu: viajas a New York. ¿Con qué motivo? Jorge Urdánoz: voy a estar dos años realizando una investigación posdoctoral en la Universidad de Columbia sobre el tema de mi tesis que versa sobre la representación política y los sistemas electorales. Un sueño. La verdad es que estoy encantado. Haritu: acaban de cumplirse cinco años des-


de la pesadilla del 11 de Septiembre. ¿Tienen estos atentados alguna consecuencia en el pensamiento filosófico? Jorge Urdánoz: en el filosófico es pronto para decirlo, pero en el político por descontado. Destacaría dos. Primero, el viejo debate de los peligros del poder excesivo. Los EE.UU. son un soberano mundial que no tiene nadie por encima que le controle y eso es peligrosísimo. Y tiene el mayor ejército en la historia de la humanidad. Su reacción al 11S fue desastrosa.

Bombardeó un país e inició una guerra militar contra el terrorismo, un fenómeno que no puede combatirse así. Ha alimentado el fuego que debía apagar. En segundo lugar, ha puesto el debate del multiculturalismo en primera línea. Y estamos asistiendo a una demonización sin precedentes de lo árabe y de lo musulmán. Digan lo que digan, veamos lo que veamos en los mass media, por muchas que sean las anécdotas que refuercen nuestro estereotipo, hay una insoslayable verdad empírica que estaría bien que se supiera, y es ésta: todas las encuestas re-

alizadas en los países árabes y musulmanes, todas, indican que lo que los ciudadanos de tales países quieren en primer lugar y por encima de todo son derechos humanos y democracia. En todos los países. Lo de la incompatibilidad del Islam con la democracia es de una poca seriedad intelectual que asusta. Tan infantil y desinformado como estimar que Irán es «fundamentalista» pero Arabia Saudita es «aliado». No hay por donde agarrar semejante despropósito.

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Orratza

Literaturak

politikaz berba? Joxemiel Bidador Hitzak

Euskal letrek euskal gatazkaren zaborra zein neurritan iragazi duten jakiteko irrikaz, Joxemiel Bidador filologo, idazle eta ikerlariarengana jo dugu honakoan. Halatan, izerdiaren pare lepo atzean pegatuta daramagun liskarrari gure literaturak izkribatutako lerroen kontura hamaika galdera eta beste hainbeste kezka eta ardura helarazi dizkigu Bidadorrek Haritu aldizkariaren manatuaren itzulian igorritako idazki dotorean. Ondorengo hitzon haziak 2006ko Kalegats aldizkarian erein ziren estrainekoz. Ordukoan ÂŤPolitika euskal literaturan (XXI. mendea): hipotesi batetik abiatuzÂť atera nuen, puzker izan nahian, probokatzaile, baina erantzunik ez zen izan, geurean ere anitz eskatzea dena, tamalez eta ohikoan. Hortaz, eta puzkerrak inoiz baino ozenago puzker dirauelako, hipotesiak berean darrai tinko: euskal literaturan ez zaio behar bezala politikarenari heldu, beldurrak airean. Gauden garaian egonda, bestalde, itxaropenari leiho zabaldu zaion honetan (edo leihatil idatzi ote behar?), egoki lirudike idazleok ere bustitzen hasiko bagina, ez geure aukera agerian utziz, uste duguna baino ageriagokoa datekeena, ezpada aferari lotsagabeki oretuz eta maiseatuz, joan-etorri horietan argiak eta itzalak ikusaraziz, eztabaidarako argumentuak eskainiz, eta hasitako prozesuak atzera egin ez dezan euskarri izanez. Lehengoan Yoyes filma ikusi nuen pantaila ttipian, etxeko epelean babesturik. Oherakoan gazi-gozo mikatza ahoan, tristura moduko sentimendu batek garaiturik, hits, itun, akituta. Zenbaterainoko oinazea jasateko gai ote gara euskaldunok? Zenbaterainoko oinazea eragiteko gai ere ote gara euskaldunok? Eta noiz arte? Eta zeren truk? Ez al da nahikoa? Hala dirudi, hala erakutsi digute, hala uste nahi dugu, nahikoa dela alegia. Literaturzale naizen aldetik, filma jada zahar honek sortarazi dizkidan guztiak sortaraziko lizkidaketen liburuak nahi ditut, behar

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ditugu eta bidean dituzkegu. Hala balitz! Txomin Iturberen biografia, GALen inguruko ikerketa nobelatua, Angel Blancoren heriotzari buruzko antzezlana, I単aki de Juana Chaosen gutuneria, Hiperkorreko kronika lazgarria, Fernando Arburuaren otoitzak, Ernest Luchen oroitzapenak, aita-ama guztien lanturuak... Politika alor guzietan daukagu present, eta literaturan, nola ez, ere bai. Ezinezkoa da, ezinezkoa den bezalaxe, politika ez topatzea euskal literaturan, euskaraz idatziriko liburuetan, hots. Zenbaitetan modu zuzenean, besteetan ez aipatuaren ozenaz, eta gehienetan, zer gerta ere, zeharka(egi) edo. Hortaz, eta gaiaren zaila eta zabala ikusirik, neu ere zeharka abiatuko naiz sigi-saga aferarari zuzenean heldu gabe. Demagun, eta honakoa demostratu ezean gehiegixko haizatu gabe, demagun bada, hipotesi batetik abiatzen garela. Zein da hipotesi hura? Bada, euskal literaturan gutxi da politikaz espreski idatzitakoa. Utz dezagun alde batera presentzia eta ukitua, inplizitoki adosturikoa eta modu herabetiaz salaturikoa, literaturaz kanpoko idazlearen ideologia eta aukera partidista. Zeintzuk dira azken urteetan, XXI. mendean esaterako, zinez eta benetan politika gai nagusi izan duten euskal liburuak? Gutxisko, baldin eta zerbait bada. Baliteke euskal gatazka (gaizki, interesatuki edo objektiboki?) deituriko hura hala edo nola geure literaturan agertzea, baina euskal politi-

karen ezaugarriak islatzen dituzten lanak bakan gutxi batzuk baizik ez dira. Esate baterako, eta literatura nagusiki fikzioa dela kontuan harturik, zein eleberritan jasotzen da gure errealitate politikoa ikuspuntu espainarzale batetik? Ez dugu, gure Nafarroan UPN nagusi delarik, foru komunitatearen egoera ustel, eskubiko eta espainarzalearen lekuko den pertsonaia literariorik. Epaltza -eta ez zait atzentzen bere Ur uherrak borobila-, Alonso, Olasagarre eta enparauek muzin egin diote ha-

Demagun bada, hipotesi batetik abiatzen garela. Zein da hipotesi hura? Bada, euskal literaturan gutxi da politikaz espreski idatzitakoa. lako pertsonaien barne mundua biluzteari, edo biluzte saio hori ez da izan anartean, lan baten helburu nagusia? Euskal Idazleen Elkarteak karrikaratu zuen lehenbiziko Kalegats-ean 36ko gerrak euskal literaturan izan duen presentzia oratzen zen, eta ezin da ukatu honek politikarekin duen lotura, baina ez ote dabil erosoago egungo euskal idazlea lehenagoko kontuez idazten oraingoez baino? Horren inguruan kokaturiko pertsonaiak dotorezi apartaz aipatzen zizkigun Tabernak, eta gogoangarria izan zen, neurri batean, Andolin Eguzkitzaren Herioaren itzal-

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Orratza

peetan hura, baina noizko Galipientzo bezalako pertsonaia literariorik, edota Migel Sanz txikito irringarri bezalakorik, edota Palacios opuszale iluna, edota Barzina populista, edota Alli makiavelikoa...? Izan ere, ironiaren bidetik abiaturik Pennacen modura idatz zitekeen gurean, diktadoretxo hamaka dugun honetan. Hortxe izan genuen Harkaitz Cano sariztatua, Hitler-Chaplin bikotea txirikordatzen, edota Alberto Ladronen abenturetan espioi nafarra Alemania naziko estolderia arkeologiko-esoterikoan nabigatzen, baina inoiz ausartuko da inor gure

Noizko eleberri satiriko bat EAE-en poterea aspaldixkotik dutenek egiten dituzten azpijoko guztietan oinarriturik? Noizko abiadura handiko nobela politikoa? egungo politikero maltzurrak gaitzat hartuta Ramiro Pinillaren tankera edo hobe oraino, Gil Beraren Os quiero a todos zirikakatzaile horren modura idazten? Hasier Etxeberriak asmatu duen komisarioak ez digu egoera politikoaren berri pista gehiegirik ematen, ez eta ertzainen kezken berri ere. Euliak gora behera, AHTren proiektuaz poltsikoak lodituko dituzte EAJko politikoez baliatuz zeinek idatzi du gure literatura modernoan? Noizko eleberri satiriko bat EAE-en poterea aspaldixkotik dutenek egiten dituzten azpijoko guztietan oinarriturik? Noizko abiadura handiko nobela politikoa? Ez gara ausartuko? Politikaz mintzo naizela, onartu beharrean nago modu askotara uler daitekeela politika eta literaturaren arteko harremana, izan ere, politikaren erabilera literario bat baitago, eta modu berean, literaturaren erabilera politiko bat. Neure aburuz, lehenbizikoa interesgarriagoa da, puskaz. Ez ditut politiko literaturzaleak intereseko, ezpada politikan interesaturik dauden idazleak. Izan ere, politikaren erabilera modu aunitzetan egin baitaiteke, unean uneko helburuaren arabera. Euskal pilota filmaren antzeko lana beharko al genuke gure letreetan? Partidu

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asko joka litezke, eta jokatu behar dira frontoi ezberdinetan. Konfliktoarena maiseatuegia dukegu ausaz, baina soberako sakontasunez eta ikuspuntu guztietatik? ETA eta bere ingurua, baina bestelakoen inguruak ere badaude, biktimena esaterako. Ezker abertzalearen eta eskuineko abertzaleen ikuspegiaz gain hortxe ditugu Madrilgoen ikuspegia, boterean daudenena zein karrikako espainiar arruntena. Euskal Herria, bestalde, ez da EAE bakarrik, eta Nafarroa nahiz Iparraldeko egoera politikoak haien ezaugarri guztiekin hortxe ditugu izkiriagai. Eta Euskal Herriaz haratago, finean, guri dagokigun politika ere egiten zaigu, Europan edo Amerikan, zalantzarik gabe geure interesekoa dena. Bestalde, politikarekiko idazleak beharko lukeen jarrera, inplikazioa nahi bada, modu gutxitara gauzatu daiteke: edo agintzen duten eskutik joateko edo agintzen duten horiek berak salatzeko. Aurten berean Le Monde Diplomatique-n pentsalari eta intelektualen jarrera txepel berriaz ausnartu zen. Zerbait geroxeago G端nter Grassen afera etorri zitzaigun, eta horren karietara bertako idazle batek polemikaren alde ona azpimarratu zigun hezitzaile zezakeen puntutik. Duda izpirik gabe Gras-

Banagoke, neurri batean, horixe lukeela beharko gure bidea, hau da, injustizia guztien salaketa gordina, gaizki eginen azalerazle kolektiboa... sen lotsaizuna haizu da eta inork gutxik ez dio horregatik kargu hartuko, Wallesa susmagarri bat edo bere etxeko atean tolerantzia handiz esvastikak marrazten dizkionen besteren bat ez bada, baina askok eraman ezin izan dutena zera da: alemaniarren kontzientziaren ahotsa gauzatu izana bere golkopekoak horren berandu arte gordeaz. Banagoke, neurri batean, horixe lukeela beharko gure bidea, hau da, injustizia guztien salaketa gordina, gaizki eginen azalerazle kolektiboa, axolagabekeriaren aurkako txertoa beste ezein formula pertsonalen aurretik jarri. Nori


inporta zaio harako idazlea edo artista 80ko hamarkadan Jarrai erakundearen kidea izan zen ala ez, idazle edo artista bera hura egungo soraiokeria politikoa iratzartzeko gauza baldin bada? Etorriko dira soziologo

Itxaropena ez dezagun gal, prozesuak luze joko du eta. Eia literaturak eta idazleok bide horretatik behar bezala aurrera egiten laguntzen dugun eta antropologo jantziak orduko Jarrai hark antolamendu nazia zuela demostratzera, eta iritziak-iritzi, zeinen gutxik onartuko duen nerabezaroan gazteri abertzalean ibilia zela harriak jaurtikitzen barrikadaren alde batera. Liburuetan borrokalari diharduenari, kenduko al lioke zerbait gazte garaiko pekatua, berandu bada ere, inoiz onartzeak? Euskal literatura, bistan dauden arrazoiengatik, ondokoak baino mendrenagoa izanki, eta gurean fikziozko idazleak egungo intelligentsian pisu arinagoa dukeen neurrian, politikarekiko idazleak har dezakeen jarreraren kezka horrek ez luke funts handiegirik. Egia da geure euskal idazle askok, gehientsuenak ez esateagatik, jarrera publiko argi askoa dutela politikaren aurrean, kritikoa komunzki, haien mailari dagokiolarik politikoki zuzena. Baina ikusi beharko diren arrazoiengatik, jarrera hori ez da gero horren garbi ikusten haien lanetan. Zergatik ote? Euskal eleberriegilea benetan kezkatuago dago bestelako kontu estetiko eta edukiekin, politikarekin, modu zuzen eta aktiboan, baino? Horretan berezia al da euskal idazlea, edo inguruan daukan girotik segitzen du? Gure tabu literarioetako bat al dugu politikarena? Une ezin hobean geundeke honakoa garbitzeko, heldu den azaroan Iru単ean eginen dugun Galeuscaren gai nagusia tabu literarioa izanki. Bien bitartean, ordea, itxaropena ez dezagun gal, prozesuak luze joko du eta. Eia literaturak eta idazleok bide horretatik behar bezala aurrera egiten laguntzen dugun. Desioa beharra baita, inoiz baino gehiago.

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Hilvanando

Algunos hilos sueltos...

Puras será el candidato del PS Al final, se ha deshojado la margarita ya que la comisión de listas del PSOE ha decidido designar a Fernando Puras como candidato del PSN para encabezar la lista de los socialistas navarros al Parlamento en las elecciones forales de 2007. Puras es portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento foral y responsable de la secretaría de Política Institucional en la actual comisión ejecutiva del PSN. Es la persona por la que apostó la dirección de los socialistas navarros como «alternativa de consenso» ante los nombres de Vicente Ripa y María Jesús Aranda, Delegado del Gobierno y Defensora del Pueblo respectivamente, que eran los otros dos candidatos que sonaban con fuerza en las quinielas al respecto. En este sentido, Puras ha contado con el aval de pertenecer al equipo político de Chivite, actual Secretario General de los socialistas navarros, quien había advertido que la elección de Miranda o Ripa podía desencadenar una verdadera batalla política en Navarra. Además, Puras es un candidato bien visto igualmente por Ferraz. «Es el aspirante que generará menos discrepancias en el PSN», han afirmado desde el PSN. Sobre las posibles alianzas y pactos poselectorales, fuentes socialistas han insistido en que ante un escenario «con buenos resultados electorales para el PSN», no cabe descartar un acuerdo con Nafarroa Bai e Izquierda Unida. De hecho, Puras ya cuenta con su experiencia de gobierno de coalición de 1995, cuando PSN, CDN y EA formaron un Gabinete tripartito que contaba además con el apoyo parlamentario de IU. De hecho, tanto Chivite como Puras han afirmado que no tendrán complejo alguno en gobernar con NaBai. Fernando Puras ha manifestado que le gusta «esta tierra», «diversa y plural», lo que a su juicio constituye una «riqueza». Por ello, ha abogado por la cohesión social y por hacer esfuerzos por ese camino, para añadir que en Navarra «no sobra nadie».

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Arrancar la piel a tiras Este pasado 7 de septiembre de 2006 Ignacio Javier Bilbao Goikoetxea amenazó con «pegar siete tiros» y «arrancar la piel a tiras» al presidente del tribunal, Alfonso Guevara, que le juzgaba en la Audiencia Nacional por un incidente similar registrado hace más de tres años en presencia de Baltasar Garzón. Bilbao, que cumple una pena de 45 años de prisión por el asesinato del concejal socialista de Orio Juan Priede, lanzó duros insultos contra los dos jueces y declaró que continuará con la «lucha armada» hasta que «muera o me maten». Así, la Audiencia Nacional vivió uno de los momentos de mayor tensión de los últimos tiempos. A este respecto, es necesario manifestar que estas actitudes no pueden ser ni justificadas ni entendidas, que están fuera de lugar, que generan desazón y tristeza, hasta compasión hacia Bilbao, más aún cuando la mayoría de las voces coinciden en afirmar que nos encontramos en un tiempo de esperanza para la paz y la normalización de este país. Por eso, sólo cabe esperar que la actitud del encausado responda a una voluntad personal y que el colectivo de presos no comparta ni por asomo sus postulados a favor de la violencia.


...hari-muturrak

«La paz requiere de la participación de todos»

Kale erasoak han eta hemen

Andrea Bartoli, asesor del secretario general de la ONU Kofi Annan en materia de conflicto y genocidio y director del Centro de Resolución de Conflictos de la Universidad de Columbia de Nueva York, visitó recientemente Euskadi dentro de una delegación de expertos internacionales con experiencia en el ámbito de la resolución de conflictos y la defensa de los Derechos Humanos en diferentes partes del mundo como Irlanda o Suráfrica. A modo de conclusión y actuando como portavoz del grupo, Bartolí subrayó que «un proceso que se desarrolle exclusivamente entre el Gobierno y ETA será insuficiente para asentar definitivamente la paz en el País vasco». Así, Bartoli explicó que la paz y la violencia tienen desarrollos antagónicos, porque en este segundo caso la actuación de unos cuantos «afecta a muchos, pero la paz no es así, requiere de la participación de todos». Bartoli también valoró el Plan de Paz y de Convivencia elaborado por el Gobierno Vasco que, según él, se centra en la necesidad de la reconciliación en la sociedad vasca para asentar la paz, y dijo que «muchos van a aprender de ustedes». En este sentido, destacó el «énfasis» en la defensa de los derechos humanos y en la memoria de las víctimas, «que es muy importante», porque se ha colocado como punto fundamental, cuando en otros procesos se ha dejado para más adelante, ya que es «lo más difícil».

Kale erasoak usu eman dira azken asteotan Iruñean, Markinan, Errenterian eta Bilbon. Iruñean, Onda Cero irrati kateak duen egoitzari eta Nafarroako Kutxaren kutxa bati molotov koktelak botata eraso zieten. Markinan, berriz, Bake Epaitegira bota zituzten molotov koktelak. Hainbat zabor edukiontziri su eman zieten Bilbon. Errenterian, auto bat erre zuten. Errenterian berriz, molotov koktel bat jaurtita auto bati su eman zioten. Azkenik, Bilboko Erribera kalean hainbat zabor edukiontzi gurutzatu eta su eman zieten. Zentzu honetan, Euskal Herrian «soberan, kale borroka, eta faltan, Batasunak indarkeria gaitzestea» dagoela iritzi zion atzo Espainiako Kongresuan PSOEko eledun Diego Lopez Garridok, erasoak gaitzestearekin batera. Halako erasoek ez dutela prozesua laguntzen, baizik guztiz kontrakoa, oztopatu egiten dutela esan zuen Lopez Garridok. Eta Espainiako Gobernua indarkeria amaitzeko «etengabe lanean» ari dela gaineratu zuen. Eusko Alkartasunak ere azken kale erasoak gaitzetsi zituen ohar baten bidez. Normalizazio politikoa lortzeko oztopo argitzat jo zituen EAk erasook, baita demokraziaren oinarrizko printzipioen aurkakotzat ere. Prozesuak aurrera egiteko ere ez dutela laguntzen iritzi zion EAk. PPren ustez, berriz, «jazarriak beharko luketenak harrotuta» dabiltzan seinale dira azken kale erasoak.

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A dos bandas

D. M. Indart Texto Josu Santesteban Fotos

Construcciones distintas Aitor Ortiz & Kepa Junkera La paz necesitará de nuevas ciudades construidas sobre pilares de cemento, hormigón y sentido común. Por eso, que los urbanistas empiecen desde ya a idear sus bocetos en base a calles y avenidas señalizadas con odas al respeto de la diferencia, cariño al dolor de las personas sufrientes y muchas luces de neón que lleven escritas palabras como «reconciliación», «nunca más», «memoria», «justicia» o «vida».

Porque la paz necesitará que inventemos otras estaciones para el encuentro de los vagones que hasta ahora han sido transportados por railes de trayecto distinto. Y es por esto mismo que conversamos esta vez con el músico Kepa Junkera y el fotógrafo Aitor Ortiz ya que ambos, bien sea desde el sonido, bien sea desde la imagen, se empeñan en la creación de otros mundos donde se mezclan lo nuevo y lo viejo, donde conjugan la tradición con los caminos sin transitar, para reivindicar el diálogo entre el pasado, el presente y el futuro.

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Haritu: ¿en qué cruce de caminos se encuentran Kepa Junkera y Aitor Ortiz? Kepa Junkera: puede que yo tenga más culpa que Aitor en este sentido. Hace mucho tiempo que seguía su trabajo fotográfico. Así, ayudado en mi música, siempre he pretendido acercarme a otro tipo de creadores. Fue de este modo como acudí a Aitor para proponerle su colaboración en el nuevo proyecto y que ilustrara el disco «Hiri» con sus fotografías, que significa ciudad en euskera. De hecho, a

raíz de las conversaciones que mantuvimos, he de decir que mi música tomó nuevos rumbos diferentes al sonido que había ideado para las maquetas que en un principio había compuesto. Gracias a las conversaciones mantenidas con Aitor he impregnado las canciones con mayor movimiento, con más urbanismo. Entre otras cosas, tuve claro que los músicos debían entrar y salir, a la par que otros se quedaban un tiempo más para salir más tarde. Haritu: ¿y cómo ha sido el diálogo entre dos


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A dos bandas Aitor Ortiz

«Todas las ciudades tienen sus iconos que las hacen diferentes pero, al mismo tiempo, tienen una cotidianidad común» creadores que toman como referencia inquietudes distintas? Kepa Junkera: Aitor es una persona muy organizada. Le gusta hacer bien las cosas. Tiene las cosas muy claras. Además, es una persona muy crítica con su trabajo. Al mismo tiempo, le gusta proponer cosas por lo que participa activamente. Todo ello facilita mucho el trabajo. Aitor Ortiz: ha sido muy interesante colaborar con Kepa. Sobre todo porque hemos tenido la posibilidad de trabajar paralelamente. No ha sido como otras veces en las que me han encargado fotografías sobre un trabajo prácticamente cerrado donde la propuesta estética que me encargaban ya estaba definida. Efectivamente, nuestro trabajo se ha basado en el diálogo, donde uno y otro nos hemos ido adaptando. Kepa Junkera: la música, y también la fotografía, idean nuevos espacios creativos. Por otro lado, cuando lo que se pretende es el trabajo en común de estas dos disciplinas, se genera un nuevo lenguaje. Lo más seguro, si Aitor hubiera tenido que trabajar para sí mismo, hubiera compuesto otras fotografías. Pero ha tenido que adaptarse a lo que yo quería. Y estoy muy contento con el resultado, con el equilibrio al que hemos llegado. Haritu: el concepto de «ciudad» es el eje de tu último disco. El paisaje urbano también es el objeto retratado en muchas de las fotografías de Aitor. ¿Pero qué es la ciudad? ¿Es un lugar de encuentro? ¿Es un ámbito donde el mestizaje es algo obligado? ¿Dónde queda lo propio? Aitor Ortiz: para cada una de las personas la ciudad significa algo concreto y puede que distinto. En el caso particular de Kepa y mío, entiendo que el concepto urbano al que hacemos referencia destaca, por un lado, la pertenencia a Bilbao y la identificación con ella y sus particularidades pero, por otro lado, después de

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haber conocido muchas otras ciudades, pone de manifiesto también lo que en todas ellas se repite. Hay ciertos factores de la ciudad que son comunes en unas y en otras.

nos atrae muy especialmente. Todas las ciudades tienen sus iconos que las hacen diferentes pero, al mismo tiempo, tienen una cotidianidad común.

Haritu: ¿cuáles?

Kepa Junkera: en mi caso particular, sé que la trikitixa es un instrumento muy ligado a la tradición rural del País Vasco, con un peso tradicional muy grande. Sin embargo, desde las entrañas de este instrumento, puedes conseguir una sonoridad urbana. No he nacido en ningún caserío. Soy de Rekalde, de Bilbao. Y reivindico para Rekalde su belleza, aún cuando siempre se ha destacado su fealdad. Así, recuerdo ahora cuando fuimos a los bajos de la autopista de Rekalde para disparar algunas fotos, bajos de carreteras que se enredan entre algunos bloques de edificios del barrio. Todos

Aitor Ortiz: quiero decir que los pueblos y las ciudades se desarrollan de modo muy diferente. De hecho, una persona puede sentirse como en casa viviendo en una ciudad extranjera porque hay muchos elementos semejantes en todas ellas respecto a los cuales puede llegar uno a identificarse. En los pueblos, en los ámbitos más pequeños, las particularidades tienen un peso mucho mayor. Además, dentro de una ciudad hay muchas ciudades y esto es lo que entiendo que tanto a Kepa como a mí


Kepa Junkera

«Seguramente, los puentes de Rekalde nunca serán motivo de una postal que anuncie Bilbao» mos por qué ocultarla, olvidarla, hacerla desaparecer. ¿Por qué no la reconvertimos? Así, sucede algo muy parecido con la trikitixa de Kepa. Si bien se trata de un instrumento tradicional, no se ha quedado encorsetado al ámbito de las romerías de pueblo. Lo ha sacado fuera, a otro contexto, destacando los elementos de la trikitixa que van más allá de las fiestas de Ibarrangelu. Kepa Junkera: seguramente, los puentes de Rekalde nunca serán motivo de una postal que anuncie Bilbao. Desde algunas salas de estar de las casas que quedaron como amuralladas por la autopista casi es posible darle la mano al conductor que conduce su coche por la autopista. Seguramente, se trata de una atrocidad urbanística en perjuicio de los vecinos, de los vecinos casi siempre más desfavorecidos. No obstante, querámoslo o no, estos puentes hoy también son nuestra piel. Haritu: sin embargo, poco tiene que ver el Bilbao actual y limpio con la ciudad del pasado, ennegrecida y sucia por la polución de factorías que hace mucho que cerraron sus puertas.

recordamos todavía la polémica que se generó con motivo de la autopista que serpenteaba entre las casas de este barrio. Sin embargo, esta autopista hoy conforma nuestra esencia. Para muchos es el símbolo del horror. Ahora bien, dándole una vuelta, también en ella se esconde la belleza. Aitor Ortiz: y es que al final éste es el tejido urbano que nos ha condicionado, por mucho que hoy la gente se avergüence de ello. Bilbao ha sido una ciudad dura, ante lo cual parece que ahora a los urbanistas les ha dado por ablandarla. Los puentes como los de Rekalde, los pabellones dentro de la ciudad… nos recuerdan lo que fuimos, son nuestro pasado de ciudad industrial y de crisis posterior. Pero ésta es nuestra singularidad y no tene-

Aitor Ortiz: me parece estupendo que limpien Bilbao. Lo que no me parece bien es que para ello terminen con su personalidad. Es mucho más difícil reconvertir una ciudad de una manera culta y justificada, dando otros usos a los edificios, que tirar y arramplar con todo. Los elementos arquitectónicos, también en Bilbao, tienen su historia, historia que muchas veces en nuestro caso desagrada a la gente. Por eso, aún y todo, me cuesta admitir que estos edificios sean borrados de nuestro paisaje, de nuestra ciudad, de nuestra vida. Kepa Junkera: sin embargo, es imposible oponerte a que las cosas cambien. Vuelvo de nuevo a Rekalde, donde las relaciones sociales también han cambiado, aunque puede que mucho menos que en la arteria que dibuja la ría bilbaína que ha sido el eje de la nueva ciudad. De hecho, en los barrios de las ciudades también se está perdiendo la relación entre los

vecinos que no hace mucho se conocían todos, que compraban en los comercios de la calle de al lado, donde la sensación de pertenecer a una gran familia era algo palpable. Y todo esto me da mucha pena. Aitor Ortiz: no me opongo a la regeneración. Se han regenerado los centros de las ciudades y ahora les toca el turno a los barrios de alrededor. No obstante, curiosamente, en los centros regenerados de muchas ciudades se da una especie de efecto de duty-free de los aeropuertos, que todos son idénticos. Me fastidia que la Gran Vía de Bilbao se parezca tanto a la calle principal de Munich. Paseas por ellas y en ambas ves las mismas tiendas, los mismos escaparates… Todo está absolutamente globalizado. Kepa Junkera: y es que me encantan las pequeñas tiendas de barrio, las ferreterías, las droguerías, los comercios de ultramarinos… donde venden de casi todo, donde las estanterías se han ido llenando año a año con productos respondiendo a una lógica que sólo el vendedor entiende. Por el contrario, nos encontramos con las baldas de los supermercados donde la lógica es hasta psicológica y cuyo único objetivo es dirigir el consumo para vender más. Supongo que es una pena. Pero, ¿qué vamos a hacer? Haritu: ¿cuál es la ciudad que más os ha sorprendido? Aitor Ortiz: me quedo con Ámsterdam. Me gusta mucho. Me agrada. Es una ciudad no tan fría como otras del centro de Europa. Es, además, una ciudad joven, con mucha mezcla también urbanística, con sus canales, tranvías y carriles bici. Todo se relaciona entre sí pero sin llegar nunca al caos. Kepa Junkera: me gustan también Lisboa y Oporto. O Nápoles. Pueden resultar a veces caóticas pero mantienen su cordura. En ciertos momentos resultan hasta sucias. Pero tienen algo especial, como una especie de fuerza

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A dos bandas Aitor Ortiz

«El mayor problema está en la gente que encuentra una respuesta para todo» sin maquillar. Me gustan así mismo las ciudades asomadas al Mediterráneo ya que en ellas se intuye toda la mezcla que ha venido desde el mar. Y luego está, se me ocurre, Hong Kong, que es una ciudad que te impacta de lleno. Haritu: ¿y cómo siente una persona su identidad propia y particular en ciudades de este pelaje? ¿Dónde queda la identidad vasca? Kepa Junkera: es inevitable sentirte muy pequeño y no te queda otra que relativizar tus sentimientos, tus puntos de vista. Por mucho que nos pueda parecer que Bilbao es el centro del mundo, te das cuenta que tan sólo es nuestro centro, donde más o menos unos y otros nos conocemos. Una vez que sales de Bilbao te das cuenta que ante ti se abren mil mundos distintos, mundos que a veces conoces, mundos que otras veces ni tan siquiera intuyes. Aitor Ortiz: y es que es mucho lo que no conocemos. Kepa Junkera: por lo que sólo te queda actuar con humildad y estar dispuesto a aprender. Sería extremadamente ridículo si pensara que todos en Manhattan conocen lo que hago. Aitor Ortiz: la distancia te enseña a calmar tus sentimientos. Todos nos podemos sentir como un capitán general de nuestro barrio. Pero, cuando te plantan en el centro de una ciudad lejana, te das cuenta de que tan sólo eres un ciudadano más, un auténtico desconocido. Así, lo mismo sucede con sentimientos de pertenencia a una cultura concreta ya que te encuentras en una dimensión distinta y donde te ves obligado a resituarte. Kepa Junkera: te percatas de la inmensidad del ser humano, de las posibilidades de las mezclas de las razas y de los colores, de todos los pequeños detalles que todavía tenemos por descubrir. Tener este punto de vista es necesario para cualquier persona, pero más si cabe si nos dedicamos a la creación.

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Haritu: ¿y os parece que los vascos nos miramos demasiado al ombligo, que creemos que allá donde vamos deberían saber quiénes somos y lo qué hacemos? Aitor Ortiz: pues sí. Considero que tenemos un cierto punto arrogante. Kepa Junkera: puede que así sea si hablamos desde una perspectiva general. Sin embargo, no creo que éste sea el caso particular de Aitor y mío. Considero que la cultura siempre ha de estar abierta a nuevos mundos. Aitor Ortiz: porque es necesario viajar. Kepa Junkera: aunque puedes viajar y no enterarte de nada. Aitor Ortiz: por supuesto. Del mismo modo que hay gente que tiene, sin necesidad de viajar, una actitud mucho más abierta e inquieta, que no deja de preguntarse cosas. El mayor problema está en la gente que encuentra una respuesta para todo. Y es que muchas veces para poder viajar te lo tienes que permitir económicamente, si bien no es como antes donde la posibilidad para hacerlo y sumergirte en otras culturas sólo le correspondía a una burguesía muy selecta. Por eso, hablo más de una actitud y no tanto de un viaje físico. Hay que viajar mentalmente. Hoy en día vivimos en la sociedad de la información para lo que es muy fácil obtenerla. Es más barato viajar en el ordenador que ir al cine a ver un topicazo de película americana. Las cosas han cambiado mucho. Haritu: ¿y cuál es el peso que tiene en vuestro trabajo creativo el paisaje visual y sonoro vasco? Kepa Junkera: necesariamente, mi arraigo con la música tradicional es muy fuerte aunque mi propósito por abrir nuevos caminos es muy consciente. Desde la trikitixa puedo recurrir a la txalaparta aunque la sonoridad a la que llego se aleja mucho de lo que estamos acostumbrados.

Aitor Ortiz: en mi caso, cuando trabajo con imágenes de ciudades, me resulta más fácil escapar de lo que se entiende por tradicional. Aunque considero que Kepa no intenta huir del arraigo que tiene la trikitixa. Tan sólo quiere reinventarla, sin pretender huir de ella. Kepa Junkera: tanto es así que algunos temas míos arrancan con la txalaparta y con el piano. De repente, aparecen unas cuerdas y un piano, y luego se van. Acometo nuevas armonías que pueden parecerse a la música clásica e incluso al jazz. Aitor Ortiz: por lo menos a mí me gusta cuando incluso llegas a prescindir de la trikitixa. Creo que le da madurez cuando, desde la ausencia, consigue compartir espacio con otros músicos, otros lenguajes. Kepa Junkera: sin embargo, al mismo tiempo, me he encontrado con otras personas que opinan justamente lo contrario, que no entienden por qué no toco durante toda la canción. Haritu: lo cierto es que, en Euskadi, la violencia –en todas las formas y con todas sus consecuencias– ha conformado la banda sonora de nuestras vidas. Del mismo modo, la violencia y sus consecuencias han impreso en nuestras retinas una y mil imágenes de dolor. Kepa Junkera: el problema violento de Euskadi no sólo me ha afectado como persona, también como músico. Y no sólo la violencia que hemos sufrido en este país. También me he visto afectado por otros conflictos, aunque puede que de otro modo más indirecto. Como consecuencia de la globalización, también hemos podido conocer otros muchos conflictos que suceden en el mundo. A veces, te puede el pesimismo ya que parece que gestionamos los problemas del mismo modo en el que lo hacían en la Edad Media. El otro día mismo vi en la televisión la película Hotel Rwanda que daba cuenta del genocidio que no hace muchos años se produjo en esa parte de África. Fue algo terrible. Incluso a sabiendas de que se


Kepa Junkera

«A veces, parece que gestionamos los problemas del mismo modo en el que lo hacían en la Edad Media» trataba de una película, me quedé horrorizado. Todas las personas somos iguales por lo que nunca deberíamos hacer a las otras personas lo que a nosotros no nos gustaría que nos hicieran. A partir de ahí, el reto es construir en lugar de destruir. Ahora bien, como músico, entiendo que lo yo puedo ofrecer es mi música, en cualquier parte del mundo, para cualquier persona que así lo quiera, independientemente de cuáles sean las ideas políticas de las personas. Así, que yo sepa, nunca he tenido ningún problema, por mucho que casi siempre me presenten como músico vasco. Aitor Ortiz: a lo bueno te acostumbras pronto. Así, los peores años del problema vasco me pillaron en una etapa de mi vida muy inconsciente. Ahora tengo 35 años. Por eso, durante los años más sangrientos yo andaba en otras cosas. Luego, además, no eres consciente de la situación hasta que sales de ella, hasta que ves las cosas desde otra perspectiva. Si te pasas toda la vida en esta habitación, esta habitación se convierte en tu mundo y, como tal, no te parece ni que es bueno ni que es malo. Es simplemente tu mundo. Hasta que lo comparas y te das cuenta de que las cosas no han de ser necesariamente así, de que la tensión que se vive en nuestra sociedad no es ninguna norma. Kepa Junkera: ahora tengo 41 años pero ya desde la escuela, desde la Escuela Nacional, se percibía que algo no iba bien en Euskadi. Sin saber el qué, pero sientes que algo que no funciona. Aitor Ortiz: pero no eres capaz de ver cuál es la magnitud del problema. Por lo menos, yo no he sido capaz hasta que ya con los años, comparando unas sociedades y otras, me he dado cuenta de que la tensión de la sociedad vasca es muchas veces innecesaria, creada a veces de modo muy artificial por la clase política. No creo que miento si digo que la gente en la calle no vive con esta tensión que a veces parece que lo impregna todo. Kepa Junkera: puede que esta tensión no sea tan palpable en ciudades como Bilbao. Sin

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A dos bandas Aitor Ortiz

«La sociedad vasca es una sociedad muy fragmentada y funciona como por ghettos políticos» embargo, cuando de más joven la trikitixa me llevó a conocer el ambiente más rural de Euskadi, allí percibí muy claramente el choque y la tensión entre esa Euskadi euskaldun y nacionalista acostumbrada a las romerías y otra Euskadi que se mueve en otras claves, muchas veces opuestas. Es más, estoy convencido de que dentro de Euskadi hay personas de uno u otro mundo que no se conocen entre sí. Y esto también es un problema a la hora de ir superando los capítulos de violencia que han salpicado nuestras vidas. Es más, ya vale de tópicos y barreras. En este sentido, tengo amigos que me preguntan sobre cómo me han recibido en un concierto en Cuenca, como si allí no pudieran entender mi música. Así, por mucho que la trikitixa y la txalaparta representen claramente la cultura vasca, también pueden tener una dimensión universal. En el caso de la fotografía, puede que esta expresión artística no esté tan marcada por una procedencia cultural. No creo que como fotógrafo tengas que justificar una cultura concreta. Haritu: ¿es así? Aitor Ortiz: no creo que sea tanto el lenguaje artístico que utilizas como tu lugar de nacimiento. Está claro que la trikitixa es un referente de la cultura vasca. Pero, en todo caso, esta relación la saca quien sabe del vínculo del instrumento con una tierra concreta ya que para alguien que desconoce el sonido del País Vasco y te escucha en Bulgaria, por ejemplo, no va identificar tal relación. Kepa Junkera: pero sucede que cuando toco en Bulgaria siempre me anuncian como músico vasco. De hecho, recuerdo ahora mi disco «K», que llegué incluso a darle la vuelta a la letra, porque quería que mi música fuera reconocida sólo como propia, ya que no sabían si encasillarme dentro de la música celta, de la world music, de la música vasca, de la música de acordeón… A veces, es necesario reivindicar la individualidad del autor, pues depende de cada uno de nosotros vincularse o desmarcarse de la impronta colectiva.

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Kepa Junkera

«Nos ha costado y nos cuesta ponernos en la piel de la otra persona» Aitor Ortiz: esto está bien. Escuchando la música de Kepa, viendo mis fotografías… muchas cosas se dan por hechas, ya que en ellas se percibe la singularidad de nuestras etapas personales, de nuestras raíces, de nuestras vivencias, de nuestras ciudades. El problema es que muchas veces se prima el de dónde eres frente al qué haces. Y esto no sólo se da en el ámbito artístico. Esta dinámica también domina las relaciones sociales del País Vasco donde parece necesario meternos a todos en compartimentos estanco según el pensamiento político. Sin embargo, nunca se es singular simplemente por el hecho de ser de aquí o de allí, de un compartimiento u otro. Quien piensa que es singular porque pertenece a una comunidad de propietarios es de una mente muy pequeña. La sociedad vasca es una sociedad muy fragmentada y funciona como por ghettos políticos. Es muy difícil acercarte a un entorno a otro sin previamente declararte parte de ese entorno. Pero imagino que también se puede ser imparcial. Imagino que se pueden interpretar las cosas desde caminos de en medio. Pero esto ha sido muy complicado durante muchos años. Y parece que seguirá siendo durante unos años más, aunque bien es cierto que la cuestión se ha calmado y sosegado mucho. Kepa Junkera: nos ha costado y nos cuesta ponernos en la piel de la otra persona. No hemos sabido acercarnos a la persona que no comparte nuestra postura. No hemos sido capaces de romper las barreras que nos mantenían incomunicados. Parece que ahora es el momento. Aitor Ortiz: debemos entender que las situaciones a veces son complejas. Sin embargo, siempre parece que has de estar en una orilla o en la otra. Pero no tiene por qué ser así. Haritu: ha sido Bernardo Atxaga quien ha manifestado que una vez convivamos en paz las personas vascas levitaremos como unos cinco centímetros por encima del suelo ya que nos podremos desprender de la mochila que durante todos estos años hemos llevado cargada con piedras en la espalda.

Kepa Junkera: personalmente, no me importará llevar una mochila cargada, si por lo menos ésta no está cargada de piedras de dolor y sufrimiento. Y es que espero cargarla de más música. En todo caso, tampoco me importa caminar a ras del suelo en el sentido de que no podemos prescindir del peso de la memoria, de todo lo acontecido durante estos últimos años. Si queremos conocer una paz duradera habremos de saber cómo incorporar a nuestras vidas todo el desencuentro del pasado, todo el dolor y sufrimiento de las personas que más directamente han padecido las consecuencias de la violencia. Por otro lado, no sé si la paz nos permitirá inspirarnos de otro modo, no sé si nos fluirán ideas nuevas. Sea como sea, será a todas luces hermoso conocer una sociedad reconciliada. Pero va a ser difícil llegar a esa levitación que anunció en su día Atxaga.

samente por esta experiencia tan dura que nos ha tocado vivir.

Aitor Ortiz: efectivamente, visto lo visto hasta ahora, va a costar bastante. No existen los conceptos del bien y del mal como ideas en torno a las cuales todas las personas nos podamos agrupar y nos podamos sentir identificadas. Todo es muy complejo. Hay muchos intereses en juego. Hay mucha gente que interviene. Y desgraciadamente, no todos compartimos el mismo concepto de paz. Además, es mucho más fácil hacer el mal que el bien. Pero esperemos que llegue pronto el día anunciado por Atxaga. Tiene que ser muy especial sentirse ingrávido.

Kepa Junkera: no obstante, es verdad que hay fotografías que dicen y cuentan mucho. Una fotografía puede generar muchas más sensaciones que todas las palabras de un libro.

Haritu: ¿cómo os imagináis ese tiempo? ¿Sobre qué pilares se levantarán esas nuevas ciudades? Kepa Junkera: espero que ese día nos reconozcamos con todas nuestras diferencias y que entendamos que la diversidad y la pluralidad son elementos que como sociedad nos enriquecen. No será fácil. Además, será el tiempo en el que tengamos que hincar el diente a otros problemas que hasta ahora han estado en un segundo plano. Por lo demás, espero que sea una sociedad solidaria y humilde, que aportemos esta solidaridad y humildad, preci-

Aitor Ortiz: me encantará ese tiempo en el que no dediquemos tanto tiempo a todo esto que estamos hablando ahora. Del mismo modo, espero que ese día las instituciones sean capaces de premiar a la gente y a la cultura vasca pero no a costa de aislar otras culturas. Ojalá ese día todos seamos más permeables, sin pensar que lo nuestro es lo mejor, prescindiendo y relegando otras culturas tanto de dentro mismo como de fuera. Haritu: por cierto, una imagen vale más que mil palabras… Aitor Ortiz: no, aunque depende de la imagen y depende de qué mil palabras.

Aitor Ortiz: pero una fotografía puede mentir más que mil palabras. Dependiendo de la intención, la fotografía puede engañar. La idea de la fotografía como documento de la verdad y la realidad es falso. La fotografía es un elemento subjetivo donde intervienen, por lo menos, un ojo y una interpretación particular. Haritu: ¿y es cierto que la música amansa las fieras? Kepa Junkera: considero que sí en cuanto que nos ayuda a comunicarnos entre nosotros. La música es otro lenguaje. De hecho, gracias a la música nos hemos comunicado entre nosotros personas sin decirnos ni hola. Aunque sin contarnos nada determinado, aunque sin decirnos nada concreto, las música nos ha ayudado a dialogar. Lo cual no es poco.

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A dos bandas

Junkera, sonido sin fronteras El compositor, productor y trikitilari Kepa Junkera (Bilbao, 1965), autodidacta, inquieto y valiente, se ha convertido en el músico más internacional de Euskadi. Y lo ha hecho con una música sin fronteras, orgullosamente vasca, asentada en el folk de su tierra, aunque abierta al aroma y los ritmos de la world music. Un primer disco compartido, «Kepa, Zabaleta eta Motriku» (1987), su participación habitual con Oskorri, así como sus primeros discos juveniles, abiertos al jazz en «Trikiu» (1990) y «Trikitixa Zoom» (1991), y al folk rock en «Kalejira Al-Buk» (1994), le curtieron y le convirtieron en un explorador rítmico. Este viaje, iniciado con los discos junto a John Krikpatrick y el italiano Riccardo Tessi, en «Trans Europe Diatonique» (1992), y con el portugués Julio Pereira en «Lau Eskutara» (1995), sigue recalando en múltiples puertos, como demuestra su participación en festivales folk y étnicos de los cinco continentes, así como su colaboración con artistas como María del Mar Bonet, Justin Vali, Hedningarna, La Bottine Souriante, Phil Cunningham, Liam O´Flynn, Béla Fleck, Voces Búlgaras, Caetano Veloso, Andreas Wollenwaider, Dulce Pontes y Pat Metheny. Su primera obra esencial, «Bilbao 00.00. h» (1998), inició su expansión comercial y artística. El virtuoso trikitilari del barrio de Rekalde se codeó con éxito con los ritmos de Quebec, el Mediterráneo, Canarias, Centroeuropa, Africa e Irlanda en un abrazo plurirítmico que tuvo continuidad en «Maren» (2001), disco con puerto de salida en Euskadi y Armenia, Bulgaria y Albania en el horizonte, y el más reciente «K» (2004), trabajo doble grabado en directo en el Teatro Arriaga y panorámica de sus casi dos décadas de trabajo que completa el trío de sus obras esenciales. Con «K», Kepa logró el Grammy Latino al Mejor Album Folk. Además, Junkera, cuya música es usada por la Compañía Nacional de Danza o para discos seleccionados por Pedro Almodóvar, ha grabado con el albokari Ibon Koteron «Leonen Orroak» (1996) y «Airea» (2004), y con su dúo de txalapartaris habituales, Oreka TX, el disco «Quercus Endorphina», en los que volcó su amor por la música tradicional vasca. Además, ofrece una labor docente en Musikene, el Centro Superior de Música del País Vasco; ha trabajado como productor; ha experimentado con la fusión de música clásica y triki; y publicó en 2004 «Athletic Bihotzez», disco populista y lleno de himnos forofos en el que profesa su amor por el club de fútbol de su ciudad. Su canción «Harrobiaz Harro» fue el Mejor Tema en Euskera en los Premios de la Música 2004. Su nuevo y último trabajo presentado hace muy pocas semanas se llama «Hiri», ciudad en euskera. Así, la triki de Junkera, el «fuelle del infierno» para algunos debido a su sonido telúrico y ancestral, sigue cogiendo aire y moviendo cuerpos y emociones. Su obra sigue siendo sólidamente euskaldun pero abierta al mundo, henchida de ritmos y aromas de múltiples culturas, definitivamente cosmopolita, porque la música de Kepa suena universal, aunque orgullosamente vasca.

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Ortiz, fotógrafo de formas El fotógrafo Aitor Ortiz nació en Bilbao en 1971 y si bien en un primer momento se dedicó a la imagen de video, muy pronto se reconoció en las posibilidades de la fotografía. De hecho, hoy en día es uno de los fotógrafos que mayor proyección internacional tiene ya que desde que comenzara a despuntar ha expuesto sus composiciones en galerías y museos de Bilbao, Vitoria-Gasteiz, Madrid, Palma de Mallorca, Zaragoza, Barcelona, Luxemburgo, Colonia, Munich o Miami donde ha conocido las alabanzas y el reconocimiento de un sector tan exigente como es el de la fotografía artística. Así mismo, cuenta en su currículo con un puñado de galardones donde se pueden destacar el Primer Premio del «II Concurso Internacional Ciudad de Oviedo» (1996), el Primer Premio de «Imagínate Euskadi de Fotografía» convocado por el Banco Central Hispano (1997), el Primer Premio del «Villa de Madrid de Fotografía» (1999), una Mención de Honor en el concurso de fotografía «Generación 2000» convocado por Caja Madrid (2000), el Gran Premio de Honor en la «Bienal de Arte de Alejandría», Egipto, (2001), así como el Primer Premio del concurso «ABC de Fotografía» en 2002. Además, quedó finalista en el reconocido concurso alemán «Europäischer Architkturfotografic». Anteriormente, fue reconocido como Fotógrafo Revelación en el Festival de Fotografía PhotoEspaña´00 de Madrid. En este sentido, son muchas las pinacotecas y galerías así como fondos de instituciones varias que cuentan con colecciones suyas. Es el caso del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), el Museo Guggenheim (Bilbao) y el Museo Artium (Vitoria-Gasteiz). De hecho, en referencia a la exposición «Muros de Luz» que Aitor Ortiz colgó recientemente en las dependencias de este último centro artístico, se dijo de sus fotografías que estaban dotadas de un «silencio casi místico, retrayendo ese difícil sortilegio entre el arte y lo sobrenatural que muy pocas creaciones del hombre logran». Esta colección trata de una serie realizada a partir de tomas en una cantera, que el artista modifica posteriormente para hacer que los cortes de la piedra actúen de muros y vanos construyendo una suerte de arquitecturas imaginadas. Las fotografías están realizadas con una asombrosa simplicidad de medios, describiendo las texturas rugosas y permitiendo muy parcamente escapar a la luz de la masa pétrea. En todas ellas, destacaron que Ortiz ha logrado un cuerpo de obra asombrosamente variado y a la vez compacto, por medio de imágenes realizadas con los recursos más básicos del fotógrafo: luces y sombras. De hecho, manifiestan sobre él que posee una técnica depurada y muy ajustada a su forma de ver a que trabaja con la austeridad y la sobriedad de la fotografía monocromática, llegando a afirmar que «el color no aporta nada a mi obra». Lo cierto es que su obra no necesita de valores cromáticos ya que sus superficies prístinas de grises, sobre el material reflectante en que las imprime (aluminio) hacen que el ojo se deslice en un bucle infinito sobre ellas. Y es que en sus imágenes Ortiz es el propio «constructor», el demiurgo que sitúa muros y vanos, columnas y vigas; no por prescripción de la función del edificio, sino por su capacidad para trastornar la percepción del espectador, que no debe ser capaz de situarse en ese espacio imposible. Tampoco en sus espacios arquitectónicos hay lugar para la Naturaleza, lo construido invade toda la emulsión fotográfica.

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Opinión

La paz en nuestras agendas Ainhoa Aznarez Concejala PSN-PSOE en el Ayuntamiento de Pamplona-Iruñea

«Nire maletatxoa hartu eta atea itxi dut itsasora bainoa. Nire ahotsa ixilarazi dute, baina balea da, ura zurrutaka botatzen du bizkarreko hoditik. Dena saldu dut, nuen guztia, eta zernahi den gerta, banoa ustekabearen aldera. Batela zain dago. Nora eramango nau?» Juankar López Mugartza El pasado 3 junio asistí al I Congreso de Poesía de Navarra y tuve la ocasión de leer el texto que inicia este artículo. Me pareció que recogía lo que en aquel momento percibía sobre la situación socio-política que estábamos viviendo. Sobre todo, después de hacer público el documento que tanto trabajo y esfuerzo nos había costado consensuar a las firmantes de Ahotsak Ésa es mi aportación al proceso de paz. Me lo debía y se lo debía, no sólo a la ciudadanía actual, sino a las futuras generaciones. Es una obligación de toda aquella persona que, defendiendo la paciencia política, sea valiente e intente dar pasos en firme para que el proceso de paz sea irreversible. La inmensa mayoría de la ciudadanía así lo demanda y no podemos perder, nuevamente, una oportunidad. Oportunidad que requiere de diálogo, consensos, confianza, flexibilidad, de la no imposición. En definitiva, de crear marcos y escenarios de confianza para avanzar hacia la tan esperada paz. A mí siempre me ha preocupado el inmovilismo, la falta de capacidad para dialogar sin complejos. Será que las mujeres practicamos una escucha activa y una empatía que al género masculino tanto le cuesta poner de manifiesto. Será que demandamos ser agentes activas para afianzar la paz. Será porque somos esas «Ahotsak» que anteponen su militancia a un partido o a otro y trabajan por una única ideología en común: la búsqueda de la paz. De todo ello tenemos muchos ejemplos. Por ejemplo, en Colombia la iniciativa de mujeres por la paz, además de convocar a miles de personas en distintas manifestaciones, ha elaborado una agenda de doce puntos a incluir en las negociaciones. Por otra parte, en Irlanda del Norte, mujeres activistas por la paz, tanto católicas como protestantes, formaron la Coalición de Irlanda del Norte y ganaron los votos suficientes para asegurarse un lugar en las negociaciones.

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No puedo dejar de citar a las Mujeres de Negro de Israel que llevan años poniéndose en cruces de carreteras, vestidas de negro, todos los viernes durante una hora, para protestar contra la continuidad de la ocupación de los territorios palestinos. Por ello y en lo que nos queda de legislatura, tendremos que seguir esforzándonos para que este proceso sea irreversible. Es prioritario. Pero como prioritarios son también otros temas municipales: Cubrir la demanda existente en la educación infantil, cubrir la demanda de la educación pública en euskera, apostar valientemente por un plan de vivienda en alquiler social para la juventud, garantizar los servicios públicos y no ceder a la política neoliberal que practican UPN-CDN ya que sólo consiguen precarizar los puestos de trabajo y hacer dejación de lo público. Esto significa que tendremos que superar miedos, odios y rencores ya que, todos ellos, se presentan como los grandes enemigos que, en ocasiones, nos impiden la visibilidad y nos adentran en el inmovilismo; en definitiva, nos atrapan. Así que, conseguir vencer ese miedo, liberarse de los amarres y salir a la superficie será el primer paso para la convivencia y la reconciliación. Algo que será imposible defender por aquellas personas que no entienden de la pluralidad de Nafarroa, que su verdad es la única y la absoluta y que son incapaces de tender puentes por lo que no podrán tener esa gratificante experiencia de haber resistido al revanchismo, al odio y al rencor. Me considero una persona optimista, alegre y jovial. Entiendo que la reconciliación va a ser un proceso largo, arduo, difícil pero, no por ello, imposible. Existe un sentimiento de dominio y de posesión del cual queremos escapar cuando sentimos que alguien nos quiere esclavizar y, sin embargo, no resistimos la tentación de dominar y someter a nuestro entorno más cercano. Ésa es y ha sido la realidad de la humanidad. Esa dicotomía y esa incoherencia que nos tienen tan atrapados/as, que requiere un acto de profunda reflexión y un gran esfuerzo de voluntad para poder salir de ella, nos tiene que ayudar para dar pasos y para afianzar lo que, ahora mismo y en todas las agendas políticas, tenemos que atender: el proceso de paz.


Aralar-Ezker Batua: sumar desde lo que nos une Aintzane Ezenarro Parlamentaria de Aralar en el Parlamento Vasco

Durante las últimas semanas han sido noticia –para algunos sorpresiva, para muchos ilusionante- las conversaciones que vienen manteniendo Aralar y Ezker Batua para analizar una posible coalición electoral para las próximas elecciones forales y locales en el ámbito de la CAV. La posibilidad de acudir de manera conjunta a las próximas elecciones viene precedida de una reflexión que compartimos ambas formaciones: que es necesario aunar esfuerzos de las formaciones de izquierdas, para incidir en un giro a la izquierda en las políticas cotidianas, que llevan demasiado tiempo siendo relegadas a un segundo plano. Por tanto este sería el objetivo de lo que todavía es sólo una hipótesis (si finalmente hubiera un acuerdo, en el caso de Aralar tendría que ser ratificado por la Asamblea de Hegoalde): no dispersar el voto de izquierda soberanista en las próximas elecciones forales y municipales, donde sobre todo están en juego cuestiones relacionadas con el modelo de sociedad que defendemos. Cuestiones sociales y económicas en las que en un grado importante coincidimos las dos formaciones. Se trata de sumar y en ningún caso de restar. Nadie pierde nada: ni Ezker Batua va a dejar de ser federalista, ni Aralar va a dejar de ser abertzale e independentista por aunar esfuerzos de forma puntual de cara a unas elecciones forales y municipales. Se trataría de un acuerdo entre diferentes que sería posible gracias a que compartimos dos principios básicos: - la apuesta por la política, no sólo por la exclusividad de las vías políticas, sino también por la política entendiendo ésta en toda su dimensión: hacer política significa, además de rechazar cualquier método que persiga hacer daño al adversario político, plantear alternativas reales y si es necesario, buscar acuerdos con otros para poder incidir desde la izquierda en las decisiones políticas que condicionan nuestra vida cotidiana. - Reconocimiento de Euskal Herria como nación y su derecho a decidir. Asumir con normalidad que este pueblo y esta sociedad serán en cada momento lo que ellos mismos decidan ser. Además de este objetivo de reforzar la izquierda soberanista y no dispersar el voto de los que podemos encontrarnos en ese espacio, esta co-

alición también podría ser el inicio de una reflexión más de fondo: la de cómo abordamos la reconstrucción de la izquierda soberanista en esta nueva página de nuestra historia. Una de las víctimas políticas de la pervivencia de la lucha armada, con su esquema vanguardista, ha sido precisamente la propia izquierda abertzale/soberanista. Reconstruir ese espacio, y reconstruirlo para que pueda ser una alternativa sólida, es una de las grandes asignaturas pendientes de las personas que nos sentimos de izquierdas y abertzales o soberanistas en este país. Desde la ejecutiva actual de Aralar pensamos que esa reconstrucción no puede ser una mera recomposición de lo que en su día fue EH. Además, a día de hoy está por ver si finalmente Batasuna y el MLNV en su conjunto apuestan definitivamente por las vías exclusivamente políticas. Los que queremos fortalecer y ensanchar la izquierda soberanista tenemos que apostar por la colaboración de las fuerzas que puedan estar en ese espacio político y que a su vez compartan los principios básicos arriba citados (exclusividad de vías políticas, derecho a decidir). Para ello, tenemos que superar esquemas estancos del pasado, primero abrir la mente y luego el juego de alianzas políticas, porque sólo desde una apuesta audaz seremos capaces de ofrecer a esta sociedad un referente fuerte y plural de izquierdas dentro del espacio soberanista, que a medio plazo plantee una alternativa de gobierno real a lo que representan hoy PNV y EA.

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Cr贸nica

Yoyes,


Michelle Tapia Texto Efe Fotos

a dos décadas

de su asesinato El pasado 10 de septiembre se cumplieron veinte años desde que Yoyes fuera asesinada delante de los ojos de su hijo. Las pintadas de «Yoyes chivata», «Yoyes traidora» y «Yoyes vas a pagar» que emborronaban algunas de las paredes del pueblo se cumplieron hasta sus más sangrientas consecuencias. Tres tiros a bocajarro terminaron con la vida de María Dolores González Katarain, más conocida como Yoyes, cuando se encontraba con su hijo Arkaitz callejeando en la feria de septiembre que desde la década de los 70 se celebra con gran éxito de público en su pueblo natal de Ordizia, en el corazón mismo del Goierri guipuzcoano. Si bien en un primer momento algunas voces sospecharon de la autoría de la extrema derecha, pronto se disiparon las dudas ya que a las pocas horas ETA reivindicó su sello a través de un comunicado en el que acusaba a Yoyes «de colaboración en los planes represivos del Estado opresor español y de traidora al proceso de liberación que el pueblo trabajador vasco lleva a cabo». Lo cierto es que, con su muerte, ETA dio una vuelta de tuerca más en su actividad armada pues, a todas luces, asesinando a Yoyes, la organización lanzaba un aviso para navegantes en cuanto que por aquel entonces se tejían los primeros hilos de la política de reinserción en base al abandono de la actividad armada.

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Crónica

La mayoría de los partidos políticos, a excepción de Herri Batasuna, interpretaron la muerte de Yoyes como un intento de frenar la reinserción que permitió la vuelta de más de 250 exiliados

Mujer y dirigente Yoyes tuvo un papel destacado en la dirección de ETA pues formó parte de su Comité Ejecutivo de la rama militar en 1978. Un año más tarde, fue detenida por la policía francesa y confinada en una prisión del departamento de los Alpes en Francia. A los dos años, ya se encontraba en México realizando estudios universitarios de donde en 1984 se movió a París una vez obtuvo el estatuto de refugiada política. Sin embargo, desde 1979, Yoyes no mantenía ninguna relación con ETA pues, tras el asesinato de Argala a manos de los GAL, Yoyes se sentía cansada y en profundo desacuerdo con la nueva línea más militarista y menos política que se impuso en la organización. En este sentido, dejó escrito que «no quiero actuar en apoyo de una lucha que ha degenerado en algo terrible, dictatorial y mítico, contrario a mis valores y sentimientos más profundos y constantes». Además, extendió este análisis al conjunto de la izquierda abertzale cuando a su regreso a Euskadi se preguntó por escrito «¿cómo voy a apoyar a Herri Batasuna convertida en un payaso a las órdenes de un militarismo de corte fascista?». Así, una vez terminada su participación en ETA, después de comenzar una nueva vida, trató de obtener el consentimiento de la organización para poder volver a Euskadi pero, a tenor de los hechos, es evidente que nunca tuvo una garantía absoluta de su seguridad. De hecho, por aquellos tiempos, ETA rechazaba la vía de la reinserción impulsada por Euskadiko Ezkerra y PNV. De hecho, para no protagonizar ninguna escisión, Yoyes terminó acogiéndose a la Ley de Amnistía de 1977 y, al no tener sumarios posteriores a esa fecha, y gracia a la ayuda de un amigo en el Ministerio de Economía, pudo volver su pueblo natal donde terminaría asesinada por sus antiguos compañeros de lucha. Su regreso a Ordizia se produjo en el más absoluto anonimato en 1985, cuando ya llevaba siete años alejada de ETA. Por voluntad

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propia, nunca hizo declaraciones de ningún tipo. No se sacó ni una sola foto de ella paseando por el pueblo. Su vuelta tampoco arrastró a más miembros de la organización. No obstante, las amenazas no se hicieron esperar y no tardaron en aparecer pintadas calificando a la antigua dirigente de «traidora» y «chivata». La comunidad de refugiados políticos también se expresó en un sentido parecido cuando expresó que «Yoyes había incurrido en una grave irresponsabilidad».

Una gran conmoción Aún por mucho que se pudiera escribir sin faltar a la verdad que el asesinato de Yoyes era la de una muerte anunciada, su muerte removió los cimientos del pueblo de Ordizia y, por expansión, de todo el conjunto de la sociedad vasca. El hecho de que en el pasado María Dolores González Katarain hubiera militado en ETA no hacía sino añadir mayor dramatismo, conmoción y desesperanza. De hecho, la mayoría de los partidos políticos, a excepción de Herri Batasuna, interpretaron la muerte de Yoyes como un intento de frenar la reinserción que permitió la vuelta de más de 250 exiliados, miembros en su mayoría de ETA político-militar, por miedo a que pasara lo mismo en las filas de ETA militar. Lo cierto es que, al día siguiente de los hechos, el pueblo de Ordizia y todo el conjunto del valle del Goierri respondió a una jornada de huelga general en protesta por el acto de barbarie que había sacudido la que se suponía una jornada festiva de cita anual como era la Feria Principal de Septiembre. Porque, con la distancia y perspectiva que permiten los veinte años que han transcurrido desde entonces, muchas son las voces que subrayan que el asesinato de Yoyes marcó un antes y un después en muchas conciencias vascas.


Kepa Korta Ex portavoz Comisión de Recuerdo a Yoyes y ex alcalde de Ordizia

«Con el asesinato de Yoyes, el mundo abertzale se dio cuenta de que se había creado un monstruo« Kepa Korta fue uno de los que en el pueblo de Ordizia necesitó dar un paso al frente y protestar ante los ojos de sus vecinos por la muerte de Yoyes. Aunque siempre había apostado por la no violencia, aquel día no pudo más y se echó a la calle, por mucho que aquellos no fueran tiempos fáciles. Haritu: ¿cómo te enteras de que han matado a Yoyes? Kepa Korta: Ordizia celebraba la feria extraordinaria. El ambiente festivo era formidable. Sin embargo, por la tarde, me fui a Bilbao a ver un espectáculo de ópera de donde volví como hacia las doce de la noche junto con otros cuatro amigos. Nada más llegábamos a Ordizia terminaba la cinta de música que nos acompañó durante el viaje y fue entonces cuando automáticamente saltó el informativo radiofónico de esa hora. Lo cierto es que presentíamos que algo había pasado porque todo Ordizia estaba como desierto. La apariencia del pueblo era fantasmagórica. Y fue muy impactante saber que habían asesinado a Yoyes. Haritu: ¿de qué forma se vio sacudida Ordizia? Kepa Korta: ante un hecho tan trágico, algunas personas del pueblo vimos claro que había que hacer algo más que la manifestación que se convocó para el día siguiente. No podíamos permanecer callados. En aquel contexto, consideramos que era necesario crear la Comisión de Homenaje a Yoyes donde nos reuni-

mos personas de diverso perfil político, si bien hace mucho que nos habíamos posicionado en contra de la violencia. Lo primero que hicimos fue elaborar un manifiesto de denuncia y solidaridad que más o menos venía a decir que el silencio es cómplice. Además, también organizamos un acto de homenaje. No se trataba de idealizar la figura de Yoyes. Más bien, perseguíamos que la personas del pueblo tuvieran la opción de expresar cuál era su opinión. Era, sobre todo, un canto a la no violencia y a la libertad personal.

Haritu: ¿no lo hacían? Kepa Korta: había un miedo social muy grande. Puede que no fuera tanto un miedo físico. Es cierto que algunas personas lo tenían pues directamente estaban amenazadas. No obstante, en general, lo que entonces había era un miedo social a declararte en contra de la violencia que respondía al papel que ETA pudo haber jugado en contra de la dictadura. En este sentido, creo que fue muy importante poner nombres y apellidos a aquel manifiesto que censuraba la violencia. Por supuesto que no éramos los primeros en exteriorizar este «no a la violencia» pero, con la muerte de Yoyes, pasamos a ser muchas más personas. En este sentido, cuando desde la comisión organizamos un festival de recuerdo, empezamos a buscar cantantes, bertsolaris, artistas… y, como es de imaginar, acudieron algunos y otros no lo hicieron. No se trata de recordar quiénes no acudieron pero sí quienes se sumaron a nosotros. Por ejemplo, a Imanol le costó no sólo la carrera. Amaia Zubiria y Txomin Artola también acudieron. Lo mismo que Xavier Euzkitze. Su apoyo público también fue muy importante. Haritu: ¿se debía haber hecho antes? Kepa Korta: sí. Por lo menos a mí, me duelen mucho las víctimas anteriores a Yoyes. Debemos reconocer que muchas víctimas vivieron su dolor en una soledad absoluta. Quiero

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Crónica

«Es mentira que el nacionalismo vasco no se ha movilizado en contra de ETA»

recordar a los guardia civiles que regresaron a sus pueblos de origen dentro de una caja de pino sin que casi nadie dijera nada. Así, desde una perspectiva actual, me parece muy importante situar el dolor de las víctimas en primer lugar. No sé si la gente tiene o no que pedir perdón. Creo que sí. En todo caso, aunque no lo hagan, un «lo siento» nunca puede estar de más. Todas las tragedias necesitan de un acercamiento a ellas. Haritu: nuestra historia de violencia tiene hitos que marcan un antes y un después. Éste puede ser el caso del asesinato de Miguel Ángel Blanco. También la muerte de Yoyes. ¿Es así? Kepa Korta: estoy de acuerdo. En el caso de Yoyes, el mundo abertzale se dió cuenta de que se había creado un monstruo. En aquellos primeros momentos, la gente de ETApm se sintió directamente afectada. También las mujeres se sintieron muy implicadas ante la muerte de Yoyes. No era la primera vez que se atentaba en contra de una persona que iba acompañada de su hijo pero no hay duda de que las mujeres vascas sintieron una empatía muy grande. Pero, lo que parece más importante, es que a raíz del atentado se crearon distintos movimientos sociales a favor de la paz y en contra de la violencia. También las concentraciones de repulsa a los atentados

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fueron poco a poco cada vez más numerosas. El asesinato de Yoyes fue un revulsivo, semejante en cierto modo al del atentado de Miguel Ángel Blanco. Haritu: ¿en qué modo? Kepa Korta: los tres días de cautiverio de Miguel Ángel Blanco fueron espantosos. Es cierto que hubo una gran movilización mediática pero lo cierto es que muchas personas nos volvimos a movilizar en contra de su asesinato. En este sentido, en la manifestación de Bilbao, me dio la sensación de que el mundo de la emigración se había movido. Es más. De hecho, considero que es a partir del asesinato de Miguel Ángel Blanco cuando el mundo de la emigración toma la calle pues siente su destino como algo muy propio. Así, a este respecto, es mentira que el nacionalismo vasco no se ha movilizado en contra de ETA. Lo habíamos hecho desde antes. En el caso particular de Ordizia, durante dos años seguidos, todos los lunes nos hemos venido concentrando entre doscientas y cuatrocientas personas. Ordizia tiene 9.500 habitantes. Muchas veces he comparado estas concentraciones con las Madres de la Plaza de Mayo de Argentina, si bien ellas eran víctimas directas, cuando en su caso viven en una ciudad de casi once millones de habitantes. Por tanto, en proporción, es injusto denunciar la falta de movilización de la so-

ciedad vasca. Más todavía cuando algunas veces se han reivindicado los derechos humanos de una persona que ideológicamente podía estar en el otro extremo. Más todavía cuando a nuestras concentraciones se les enfrentaban otras convocadas por la izquierda abertzale donde podíamos ver, puestos en el caso, a algunos familiares llegando en algunos momentos a insultar nuestro silencio. Haritu: ¿conocías personalmente a Yoyes? Kepa Korta: no la conocía personalmente. La única referencia que tenía de ella era de cuando con quince años coincidimos en una reunión para organizar una semana cultural. Ella se marchó del pueblo en el 73. Luego, más tarde, como otras muchas personas, descubrí textos y reflexiones suyas donde manifestaba, entre otras cosas, su distancia de ETA y la lucha armada. Haritu: algunas opiniones vertidas a raíz del vigésimo aniversario del asesinato de Yoyes han subrayado que las manifestaciones de Anoeta reflejan su sentir aunque, veinte años más tarde y con decenas de muertes que contabilizar en un censo a todas luces macabro. Kepa Korta: Yoyes hizo su reflexión allá por el 81 y otras personas lo han hecho más tarde.


Unos la hicimos antes y otros todavía no la han hecho. Y otras personas la hicieron mucho antes que todos nosotros. Por ello, nos tenemos que quedar con que hoy una inmensa mayoría está de acuerdo en que la violencia no es utilizable. Ya dijo Ghandi que «los medios son al fin como el árbol es a la semilla». En este sentido, respecto a la Declaración de Anoeta, me gustaría que estas reflexiones no sólo tuvieran una base táctica, una idea de «guerra perdida», ya que agradecería que tuvieran también una base ética y moral. Debemos ser sensibles con el dolor ajeno. Los valores son necesarios. Si una sociedad tiene que asegurar su convivencia, tiene la necesidad de contar con valores compartidos. Me parece

muy importante ser conscientes de que hay personas que piensan distinto a nosotros. El reto está en buscar un punto de encuentro con ellas que no implique la imposición de las ideas de nadie. Haritu: se trata de un ejercicio de reconocimiento a la pluralidad… Kepa Korta: lo cual no implica que debamos renunciar a nuestras ideas. Sólo implica una disposición de empatía. Por supuesto, todo será más difícil si los periódicos a diario nos recuerdan actos de kale borroka, si los presos siguen estando dispersados, si no reconocemos la memoria de lo que ha sido nuestro

pasado. Al año siguiente del atentado en contra de Yoyes fui elegido alcalde de Ordizia y ese mismo año mataron a un guardia civil. Al poco tiempo, tirotearon la casa cuartel del pueblo. Fueron años muy complicados y duros. Recuerdo también que hubo quien quiso poner el nombre de Yoyes a una plaza del pueblo. Al final, se optó por llamarla Plaza de Joxe Migel de Barandiaran aunque muchos en el pueblo la conocen como Plaza Yoyes. Supongo que fue acertado no denominarlo de este modo. Quiero decir con todo ello que a veces resulta muy duro recordar todo lo que ha sufrido este pueblo si bien, recordándolo, nos resulte más fácil surcar nuevos caminos distintos a los ya transcurridos.

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Análisis

Cayucos desesperados

Canarias, considerada en la Unión Europea como Región Ultraperiférica, es la frontera suroeste de la UE, a 1.500 kilómetros de las costas peninsulares y a 100 de las del Sahara. Islas atlánticas, geográficamente africanas, política y culturalmente europeas, con lazos estrechos con el continente americano debido a las oleadas migratorias de siglos anteriores, con una población de 2 millones de personas y una recepción anual de turistas en torno a los 12 millones, asentados sobre 7.447 kilómetros cuadrados, serían el quinto Estado más rico del continente negro, si fueran independientes.

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Frente a una densidad media europea de 116 y española de 86, el archipiélago llega a los 257 habitantes por kilómetro cuadrado. África es un continente que está sufriendo graves crisis de forma permanente: hambrunas, ocasionadas por la sequía y desertización, o por la deficiente gestión de los recursos hídricos; los conflictos violentos, que ocasionan crisis repetidas y prolongadas, con miles de muertos y grandes desplazamientos de refugiados; la ausencia o insuficiencia de instituciones políticas, económicas o sociales, que impide una evolución hacia condiciones más favorables. África arrastra en la piel de su paisaje y en las entrañas de sus habitantes una secular supeditación a los intereses europeos. Francia, Bélgica, Holanda, Gran Bretaña, Italia, Alemania, Suecia, España... han ido esquilmando sus cuantiosas riquezas minerales, vegetales, animales e incluso humanas. Su conformación en los actuales estados, se corresponde con las arbitrarias decisiones de los mandatarios europeos durante el siglo XIX. Su descolonización tardía, y la forma en que fue hecha, ha traído consigo la continuidad de estrechas relaciones de dependencia con sus antiguas metrópolis, y la instalación de las multinacionales que todo lo esquilman y ha propiciado un caldo de cultivo para el asentamiento de la corrupción. África es un continente empobrecido y explotado en el que sus habitantes no son dueños de las riquezas naturales. Esa deplorable situación, unida a las graves y continuas crisis, trae consigo que los jóvenes de esta aldea global quieran emigrar hacia el norte rico, hacia el norte donde hay comida y condiciones dignas de vida. Vienen a intentar disfrutar de las migajas del banquete de la opulencia. El 50 % de la población es menor de 18 años. Y, en ese gesto desesperado de supervivencia, se juegan la vida en unas barquichuelas que han ido aumentando su tamaño, y por tanto su capacidad de transporte, pero no su seguridad, en la medida en que les han ido colocando impedimentos y la travesía cada vez es más larga. La pobreza los obliga a ser héroes anónimos y varios miles han perecido en el intento. Durante el año 2005 arribaron a las costas canarias unos 5.000, que ya superan los 25.000 en los primeros ocho meses y medio de 2006.


Manuel Marrero Morales Profesor y miembro del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Canarias

Cuando desde Canarias se pide ayuda al Estado o a la UE, lo que hacen es enviar más policías, algunos helicópteros o algún barco de la armada. Se proponen ponerle vallas al mar. No han superado el paradigma de la «Europa-Fortaleza inexpugnable», que marca por igual la política de conservadores y socialdemócratas y, además, hacen anuncios de «tolerancia cero y lucha sin cuartel contra la inmigración ilegal», obviando cualquier debate sobre las causas de los flujos migratorios y su incidencia en las sociedades. El problema de los flujos migratorios obligados, bien sean de carácter económico o por razones humanitarias o causas políticas, no es un asunto coyuntural sino estructural, y no valen ni las medidas policiales ni las tímidas legalizaciones, ni siquiera las devoluciones de los sin papeles a sus países de origen. Se está atendiendo a las consecuencias, pero no a las causas. Se está ofreciendo una infusión de menta-poleo para curar el sida o el cáncer. Estamos ante una gravísima situación de emergencia humanitaria. Y los países ricos tienen la obligación de atenderla. Penoso espectáculo preelectoral nos están ofreciendo en todo el Estado PP y PSOE, con el asunto del «efecto llamada» usado como arma arrojadiza y las múltiples e incapaces modificaciones legales para regularizar la situación de los sin papeles. El PP se ha tirado al monte y el PSOE no quiere diferenciarse en exceso y le sigue a la zaga. Nuestros políticos desconocen África y quieren ignorar los efectos perversos de la globalización que, por otro lado, con tanto ímpetu defienden. De los 36 países catalogados por la ONU como PMA (países menos adelantados), 29 se encuentran en África. La sociedad española, en general, desconoce África. Como ejemplo valga que en el currículum de la ESO sólo se menciona de pasada el Magreb en 3º y la descolonización en 4º. Y así, no se cuestiona el problema de los flujos migratorios sino desde un punto de vista, el nuestro, el de la sociedad del bienestar, el de la Europa fortaleza, el del que dice «lo que necesitamos» de esos emigrantes (mano de obra barata que ocupe los puestos más bajos de la oferta del mercado laboral, sin reconocer que la economía española en

la última década creció 3,2 puntos el PIB cada año, gracias a la inmigración, aumentando las cotizaciones a la Hacienda Pública, a la Seguridad Social y al propio Fondo de Inversiones). Sin embargo, lo que necesita el pasaje de los cayucos desesperados que arriban a Canarias, creciendo en número de forma exponencial, es unas condiciones de vida digna, que atienda a sus necesidades primarias: alimentación, salud, educación, incremento de esperanza de vida, trabajo... y eso lo podrían hacer en sus propios países generando bienestar y riqueza para los suyos si los países ricos del norte desembolsaran, por ejemplo, el 5% del gasto militar, unos 40.000 millones de dólares y, por otra parte, no continuara el saqueo despiadado sobre las materias primas de África. El Parlamento canario inició el curso político en septiembre con un presunto debate sobre la inmigración (la de los cayucos, por supuesto). Vergüenza ajena sentimos los que tuvimos ocasión de contemplarlo; pues dedicaron su tiempo, unos a jugar al victimismo, otros a arrojar balones fuera, algunos al autobombo, y, en general, se centraron en quién había solicitado y a qué emisora que dicho debate fuera televisado y a quién beneficiaba dicho asunto. No se aprobó siquiera una resolución, planteando exigencias y proponiendo soluciones ante el gobierno del Estado ni ante la Unión Europea, o adquiriendo compromisos como fuerzas políticas que gobiernan en las islas. Triste y penoso espectáculo. Y esto es lo que nos espera hasta mayo de 2007. Ante la incapacidad manifiesta de nuestros políticos, estamos en la obligación de continuar impulsando un movimiento ciudadano que demande soluciones urgentes para este asunto y, mientras tanto, debemos reclamar para los que arriban a nuestras costas un trato acorde con la dignidad a la que tiene derecho todo ser humano, el respeto del derecho de asilo y de la legislación nacional e internacional que los salvaguarda.

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Sahara, más de tres décadas de injusticia Cuando empecé a conocer el tema del Sahara, se llevaba hablando ya cinco años de establecer una fecha para la realización del referéndum y, con ello, las listas definitivas para el ejercicio de autodeterminación del pueblo saharaui. Os puedo contar que esto fue hace diez años y que hoy todavía estamos en la misma situación. Es decir, seguimos esperando.

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Beatriz Olagüe Asociación Navarra Amigos del Sahara anasnavarra@hotmail.com

1975 fue un año de muchos cambios, sobre todo para el pueblo saharaui. Hacía dos años que había aparecido un movimiento para la independencia del Sahara Occidental de España, el Frente Polisario, ante lo cual y presionado por la ONU, Franco prometió el referéndum, para este modo no dejar el Sahara Occidental en manos de Marruecos. El 16 de octubre de 1975, el Tribunal de la Haya emitió un dictamen por unanimidad en el que determinó que antes de la colonización española en 1884, el Sahara Occidental no era «Terra Nullius», sino que era un territorio habitado por poblaciones nómadas, pero dotadas de una estructura social y política organizada y dirigida bajo la autoridad de jefes que legítimamente les representaba. En este sentido, no encontró vínculos legales entre Marruecos, Mauritania y el Sahara Occidental por lo que nada podía afectar a la aplicación de la resolución 1514 de la ONU, relativa a la descolonización del Sahara Occidental y, en particular, al principio de autodeterminación a través de un referéndum libre y regular que expresara la voluntad del pueblo saharaui como única población autóctona del territorio. Sin embargo, ese mismo día, Marruecos invadió el Sahara Occidental con la «marcha verde». No sólo eso. El 31 de octubre comenzó la ocupación, una ocupación sangrienta por parte del ejército marroquí que obligó a huir a miles de saharauis y refugiarse en el desierto de Argelia. Otros se quedaron en su tierra y fueron sometidos por Marruecos.

Provincia española Cuando Franco estaba en las últimas, los políticos de turno decidieron desembarazarse de la situación creada en la 53 provincia española y firmaron los acuerdos tripartitos de Madrid, donde Marruecos y Mauritania se hacían con la «administración del territorio» compartida con España, sin ceder ésta la soberanía. Sin embargo, posteriormente, el Estado español abandonó unilateralmente sus responsabilidades en el Sahara Occidental, incumpliendo los compromisos adquiridos con el pueblo saharaui y con la comunidad internacional. Ahora bien, como este acuerdo no tenía legalidad internacional, la ONU declaró la nulidad de los mismos y solicitó que se repitiera el proceso de descolonización y se celebrara un referéndum libre. Mientras tanto, los saharauis defendieron como pudieron su territorio mientras Mauritania atacaba por el sur y Marruecos lo hacía por el norte. Así fue como el 27 de febrero de 1976 se proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (R.A.S.D.) en el exilio, un día después de la retirada oficial de España. Dos años más tarde, Mauritania firmó la paz con los saharauis y les devolvió lo que era suyo. En cuanto a Marruecos, siguió en guerra contra el pueblo saharaui hasta la firma del Plan de Paz en 1991. No obstante, en este mes de septiembre se han cumplido 15 años desde la firma de este Plan de Paz donde se recogió el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro en un referéndum de

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Autodeterminación, acuerdo que fue firmado por las partes de Marruecos y la R.A.S.D. y apoyado por la comunidad internacional.

El pueblo saharaui, más de 30 años de espera Por todo ello, ésta es la larga y tediosa espera que sufren alrededor de 200.000 personas que viven en los campamentos de refugiados, junto a no sé ni cuántos saharauis que habitan fuera de su tierra, además de todas las miles de personas saharauis que permanecen en los territorios ocupados por Marruecos. De hecho, el pueblo saharaui está dividido, pero no por las ideas de libertad, a favor del referéndum y en pro de la descolonización, puesto que estas reivindicaciones las tienen bastante claras, sino que están separados físicamente por circunstancias ajenas a ellos. Por ejemplo, existe un muro de 2.000 kilómetros de largo que divide el territorio del Sahara Occidental –que está ocupada por Marruecos quien se encargó levantar el muro y llenarlo de minas– y la parte más Oriental que está en poder del pueblo saharaui. Por otro lado, los campamentos de refugiados están situados en Ar-

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gelia, alrededor de una ciudad llamada Tindouf, en lo que es la «hamada» argelina o lo que es lo mismo, el lugar más inhóspito de todo el desierto. Está cerca de la frontera con el Sahara y es el lugar que Argelia tuvo a bien ceder a los que huían de la invasión de Marruecos. En los campamentos de refugiados sobreviven gracias a la ayuda humanitaria y ésta cada vez es más escasa. Por ejemplo, últimamente han reducido la ayuda en un 43%, todo ello gracias a las presiones de Marruecos y sus lobbys. Hay que tener en cuenta que justo este año ha habido unas graves inundaciones en la zona y se ha destruido el 50% de las infraestructuras. En cuanto a los saharauis que viven en su tierra, estos están bajo el yugo del Rey Mohamed IV de quien sufren represiones continuas, cárcel, torturas, desapariciones que están silenciadas por la comunidad internacional y los medio de comunicación que no se hacen eco de lo que allí ocurre. No se sabe muy bien por qué existe un bloqueo informativo tan grande. Sabemos que Marruecos y Mohamed IV son «hermanos» del Rey español y que Marruecos presiona con la pesca, la droga, la inmigra-


ción y el Sahara. Casi se me olvidaban las empresas y los negocios que gente influyente y algunos políticos tienen en Marruecos, porque todos ellos también le hacen la cama al pueblo saharaui. Así, cuando Marruecos organizó la marcha verde e invadió el Sahara Occidental, poco o nada se hizo al respecto. Ahora que aparecen libros sobre los sucesos del Sahara, no se entiende muy bien por qué se permitió abandonar a una población que eran hermanos nuestros y dejarlos a su suerte. Cierto es que cada uno cuenta una versión, pero todos coinciden en que todo estaba muy revuelto y que había miedo a perder poder y que no era el momento para meterse en una guerra con Marruecos. Durante muchos años hubo un silencio sepulcral con este tema, la sociedad española había vivido y conocido la marcha verde pero pocos saben qué pasó después. Existe bibliografía y documentales que recogen la huida del pueblo saharaui contado por las personas que lo sufrieron. Lo que pueden llegar a contar sobre lo vivido es escalofriante. Estas personas te lo cuentan con los ojos llenos de lágrimas y tú lo escuchas tapándote la boca para no gritar. Hay que tener en cuenta que los saharauis no tenían ejército puesto que a pesar de que dentro del ejército español había militares saharauis, el ejército español se fue y con ello los instrumentos para defenderse. El ejército marroquí, por su parte, sí que tenía soldados e instrumentos para la guerra. Pero, a pesar de las diferencias en cuanto a material bélico, Marruecos firmó el Plan de Paz junto con el representante legal del pueblo saharaui, el Frente Polisario en 1991, Plan de Paz de la ONU-OUA. Durante estos años que la población saharaui ha vivido en el exilio, ha creado una estructura organizativa muy importante. Los hombres

estaban en la guerra y fueron las mujeres quieres organizaron, mantuvieron y gestionaron los campamentos de refugiados. Actualmente, existe mayor número de hombres en los campamentos por lo que se ha repartido el peso en la sociedad saharaui, pero la mujer no ha abandonado la gestión de los campamentos, además de otras tareas. Así, existen cuatro campamentos de refugiados con los nombres de las principaM. Indart les ciudades del Sahara Occidental (su tierra): Aaiun,D. Smara, Auserd y Escritor Dahla. En ellas existen «infraestructuras» sanitarias y educativas para la población saharaui, si bien el equipamiento es muy básico y en muchos casos en los centros de atención no existen medicamentos. Ahora bien, los niños saharauis están escolarizados al cien por cien.

Represión marroquí En el territorio ocupado por Marruecos, la población saharaui que está viviendo en el Sahara Occidental bajo la ocupación marroquí sufre en sus propias carnes la violencia que ejercen la policía, el ejército y los propios colonos marroquíes. La MINURSO, que es la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental, no pone fin a las represiones, torturas, discriminaciones, acosos, persecuciones, juicios sumarísimos, maltratos y desapariciones que se ejercen delante de sus ojos, ya que ése por lo visto no es su objetivo. Pero ¿si es una misión de Naciones Unidas, no tendría que hacer o decir algo? Y el referéndum tampoco se hace. ¿Qué sucede entonces? Los sahararuis han comenzado la intifada saharaui en los territorios ocupados. Son concentraciones, manifestaciones pacíficas en distintas ciudades para demostrar que ellos siguen la lucha para conseguir su libertad. Es una lucha en su propia tierra, donde aquellos que levantan

Un pueblo hospitalario Los saharauis son muy hospitalarios. Cuando vas a sus haimas te invitan a tomar el té. Es una ceremonia en la que tomas tres tés: uno amargo como la vida, otro dulce como el amor y otro suave como la muerte. Durante la hora u hora y media que cuesta toda la ceremonia, se habla, se cuentan historias y proverbios saharauis. Por ejemplo, me acuerdo de un comentario que nos hizo un saharaui en su casa mientras tomábamos el té. Su relato versaba sobre lo que le había ocurrido al pueblo saharaui después de la marcha verde y la invasión marroquí. Decía que al pueblo saharaui se le había hecho un pozo y se le había metido dentro, se le había echado arena encima para que no viese la luz y daba las gracias a las ONGs por sacar arena de ese pozo y dejar que respirasen. Para decir la verdad, me hizo pensar mucho en lo que tuvieron que pasar y nadie se enteró, ya que actualmente están pasando muchas cosas en el Sahara ocupado y los medios de comunicación y la comunidad internacional no se hacen eco de nada.

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su bandera en lo alto de una casa son tirados al vacío por las GUS o fuerzas policiales marroquíes. Después, será llevado a alguna comisaría donde nadie podrá verle. Si sobrevive, irá a la cárcel. Si está muy grave, igual lo acercan al hospital, pero incomunicado. Y si se recupera del todo, le convocarán a un «juicio» donde ya está la condena firmada y en el que no se puede demostrar la inocencia del acto de levantar la bandera saharaui en su tierra y pedir la libertad. Lo grave es que para todo esto se cuenta con el silencio internacional. Como el silencio de Marruecos, desde hace muchos años, sobre los 500 desaparecidos saharauis, reconocidos por la Cruz Roja-Media Luna Roja. El pueblo saharaui es un pueblo que levanta simpatías. La población en general apoya la causa saharaui, pero no sé lo que ocurre a partir de ahí. A pesar de todas las resoluciones de la ONU que continúan proclamando la descolonización del Sahara Occidental y, en particular, el principio de autodeterminación a través de un referéndum libre y regular, a pesar del Plan de Paz firmado por las partes en 1991, a pesar de todo ello, nunca nadie ha sido capaz de concluirlo. Está claro que son los políticos los que tienen que ejecutarlo. Han tenido cientos de reuniones en todos los organismos, pero no pasa nada. Los saharauis siguen esperando. Pero, ¿hasta cuándo?, me pregunto. ¿Y si los saharauis vuelven a la guerra? ¿De quién será la culpa? ¿Los criminalizaremos? Seguro que sí. Pero, ¿para qué se hacen los Planes de Paz, las Hojas de Ruta? ¿Para romperlos, para no llevarlos a buen fin, para echarlos a la basura? La descolonización no se ha llevado a cabo. No se puede permitir que nadie no ponga en curso la resolución que materialice alguna de las infinitas resoluciones que han reconocido el derecho de autodeterminación de un pueblo ocupado. Las actuaciones políticas en los distintos Estados que competen a es-

te tema están incumpliendo con la legalidad internacional y los derechos humanos. Son capaces de dejar a un pueblo sin su tierra, de aceptar la opresión, de permitir el genocidio del pueblo saharaui. No les importa que las personas pierdan la vida en campos de refugiados a muchos kilómetros de distancia de su casa y hasta de sus familiares, padres o hermanos que no salieron del Sahara Occidental cuando sucedió la ocupación marroquí. No les importa que las familias estén separadas, la tierra dividida, sobreviviendo con ayuda humanitaria en los campamentos, luchando por la libertad de su pueblo, por la descolonización de su tierra siendo castigados por ello, sufriendo los calores de la hamada argelina, en los lugares donde españoles, marroquíes, franceses, estadounidenses y países occidentales en general les hemos condenado a sobrevivir durante más de 30 años. ¿Que más puedo contar de un pueblo que lleva luchando tantos años por sus derechos legítimos, reconocidos internacionalmente y, lo que es más importante, apoyado por la población en general? Los políticos de las administraciones locales, los que conocen el tema, apoyan la causa saharaui. También los políticos provinciales y de las Comunidades Autónomas. Todos firman resoluciones de apoyo al pueblo saharaui. Los políticos estatales, los que nos representan, lo apoyan individualmente o cuando no tienen mayoría. Por todo ello, el siguiente paso es hacerlo conjuntamente para poder, por fin, alcanzar un resultado satisfactorio para con esta causa. De hecho, si sólo firmamos manifiestos de apoyo que tan sólo se quedan en la rúbrica, estamos actuando como Marruecos, que firma pero no cumple.

Por todo ello, alzo mi voz y grito «Sahara libre. No a la ocupación marroquí del Sahara Occidental. Descolonización Ya».


HARITU 01  

HARITU O1, revista de Lokarri

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