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"Una mirada a las cruces" Me es preciso empezar mi comentario con una cita de Miguel Donoso Pareja: "Guayaquil es una ciudad sin memoria o, mejor dicho, con la memoria mutilada". Hay un hecho muy triste en la historia de nuestra ciudad: la masacre obrera del 15 de noviembre de 1922, unos la recuerdan, otros prefieren simplemente olvidar. Joaquín Gallegos Lara, quiso plasmar un testimonio del suceso, en su obra "Las cruces sobre el agua", jugando con la ficción, a través de sus personajes como Alfredo Baldeón. La historia trata de las vidas familiares, conflictos, peleas callejeras, juegos de la infancia, la lucha por subsistir en el mundo, etc. en una realidad dura. Alfredo crece en medio de todo esto, presencia la epidemia de la peste bubónica, el reclutamiento para la revuelta en Esmeraldas en protesta por el asesinato de Alfaro, tiene una búsqueda de identidad y finalmente, participa en la huelga de noviembre de 1922, para combatir el hambre y la miseria. El realismo social, le da la oportunidad al autor de dirigirse al lector en un lenguaje seco, crudo, nuevo, insolente, vulgar, a la vez literario, lleno de metáforas, acompañado de expresiones propias de la ciudad marginal y así, nos conduce al rechazo del maltrato de los trabajadores desde su punto de vista. Al final casi de la obra, aparece en escena, la masacre obrera, pero sin perder su esencia como novela. En fin, podría comentar más acerca de esta maravillosa obra que narra uno de los acontecimientos más importantes y dolorosos de Guayaquil; y me apoyo volviendo a citar a Miguel Donoso: "no importan tanto las cruces sobre el agua, sino como decía el cargador, que exista ese alguien que se acuerde". María José Cañizares 6º Quibio


Cañizares Una mirada a las cruces