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Quisiera saber cómo hilar una par de frases para integrarte a la historia que se relatará a continuación, pero se me hace un poco difícil, encontrar un par de frases congruentes que conecten con la realidad alterna, y quizá, la realidad de alguien en algún lugar remoto del hermoso Japón. La siguiente historia transcurre en un viejo café de Japón, ahí estaba él, como cada día desayunando, tratando de escribir un poco. La novela que tenía en sus manos no era nada especial, pero sus versos llenaban de alegría cada vez que ella sonreía, su hermosa figura, su tez blanquísima, su cara angelical, creo que la timidez de un escritor es más de lo que la gente puede pensar, siempre en su mundo de palabras y versos, intentando encajar sin analizar a cada persona y circunstancia de su alrededor. Ella trataba de evitar atenderlo, al menos eso pensaba él, sin saber que bajo esa dulce mirada apresurada, se escondía un triste necesidad de cariño, y una gran admiración por aquel que ha buscado la felicidad en el mundo moderno, ella evitaba mirar a aquel tipo, su atracción por su belleza era notoria a su parecer, pensaba que todo el mundo se reiría de ella si se acercaba con una tonta excusa, el miedo a no ser correspondida. Un día de verano la joven dejo ver el símbolo que terminó por cautivar al escritor, una simple flor de loto en su hombro derecho. La simple imagen de la vida misma en la naturaleza es algo digno de admirar. Las coincidencias del destino hiso que tuvieran su primer acercamiento, el efecto mariposa hiso su trabajo, y permitió que faltase su compañera de labores, y fue ella quien tuvo que atenderlo, él pidió lo mismo de todos los días y sus miradas se cruzaron, una hermosa chispa irradió desde sus auras, el palpitar se hiso más rápido, el corazón quería ser expulsado por sus bocas, las sonrisa nerviosa era notoria, y con timidez entrego su primer café. El decidió tomar la iniciativa, aunque de una manera cobarde, quiso entregarle el primer tomo de los cuantos que había escrito ya. Le escribió una dedicatoria en la parte trasera, y cuando le habló para pedir la cuenta le dijo: “Hola, te gusta leer”.- Ella solo asintió con la cabeza. -“Toma te regalo uno de mis libros, tal vez no sea de tu agrado, pero puede que te lleves una nueva experiencia al leer”.-Ella solo sonrió, “arigatou” solo respondió. Emocionada llego a su casa y guardó el libro, creo que ella se sentía llena de regocijo, más feliz que nunca, él por fin había hablado con ella y que mejor le otorgo uno de las cosas que él valora más en esta vida, sus escritos. En cambio él, aquel día tomó un camino distinto, no sé realmente porque se dirigió a ese lugar, no solía concurrirlo, pero ahí estaba en el tren con la mirada un tanto perdida, airosa de ganas de ser feliz con aquella ilusión marcada con el nombre de aquella mujer. Desconcertado quedé cuando se situó en el monte Fuji, bajo las flores de cerezo mirando con ilusión aquella sima tan alta y cercana a nuestro cielo. Él empezó a frecuentar menos aquel café y luego de cinco días, de aquel primer contacto se acercó sin tapujos a aquella mujer -Hola, que tal, me recuerdas. Dijo con una sonrisa temerosa.-Hola, sí. Dijo sonrojada.-Solo quería preguntar si leíste mi libro.- Su cara lleno de desconcierto. -Sí, me gustó mucho, quisiera saber dónde puedo encontrarte para comprar otro.- Aquella mentira, una pequeña mentira pudo cambiar su destino, si tan solo hubiese sido real, y hubiese mencionado que lo le gustaba leer, o al menos que no tenía tiempo para leer, sería


algo comprensible, pero tuvo que ocultar la realidad por miedo al qué dirán. -Bueno entonces si te gustó, ten otro tomo, gracias por leer.-Sonrió y se marchó. Creo que empezó a volverse una costumbre de visitar aquel lugar todos los días, queriendo saber que hay más allá, que está más arriba de nuestro cielo. Ella llegó a su casa y no desenvolvió el libro solo lo guardó y comenzó a imaginar cómo fue, en qué momento se enamoró de aquel desconocido, que era ese sentimiento de satisfacción que sentía con su olor, que sentía con su mirada. Él en cambio, comenzó a deprimirse, sus versos eran cada vez más tristes, como si algo en su interior ya no estuviera o hubiese muerto, pero seguía con esa sonrisa en la cara, pero que ahora se convertía en una sonrisa irónica y menos verás de lo que fue cuando empezó a amar. Durante 5 días visito el mismo monte, el mismo lugar, sentado en la piedra durante largas horas, quien sabe porque, pero solo hacía eso, y llegaba a su casa a escribir en soledad, en su cuarto lleno de notas libros y escritos, aquel olor a ginebra y tabaco era fuerte, como todo un bohemio viviendo su mundo en su pequeño escritorio. Volvió al café como si nada, ella se preguntaba a cada hora a cada instante el porqué de su ausencia, y ahí estaba, pero sentía cobardía de no poder acercarse y hablarle directo a la cara y decir que lo amaba con desdén y que su corazón palpitaba más fuerte cuando estaba su presencia, que su corazón llenaba de regocijo con tan solo su mirada. Fue todo normal hasta que él interpelo: -Hola, te han gustado mis libros.- Sonrió como si algo dentro se hubiese roto, como si nada más fuera a existir luego de eso . -Sí, me han encantado muchísimo, te felicito eres un gran escritor.- Dijo riendo y feliz por interactuar una vez con él. -Muchísimas gracias, no sabes cuánto valoro tus palabras.- En ese momento contuvo su lágrimas. -Quisiera tener otro libro de los tuyos, me parecen un buen pasatiempo.- Dijo mirándole a los ojos, pareció sincera. -Ten, es el último tomo, creo que me encantaría regalarte la primera copia.-Feliz y triste a la vez lo otorgó. -Gracias, eres una muy linda persona.- En ese momento el llamado de otro cliente interrumpió, aquel lindo instante. Ella volvió a su casa, llena de alegría, él fue durante 5 días seguidos a su ya amigable sitio en el monte. Hubo un tiempo sin ella ver al joven, y pensó que nunca más lo volvería a ver se sentía sola, quería tener a él a su lado, pero nunca fue capaz de hablar sobre su amor y lo que quería para su futuro, lo que realmente la hacía feliz. Él jamás volvió al café, pero que sentimiento más horrible y devastador. En un momento de soledad en su cuarto decidió abrir los libros de aquel hombre que sin conocer amó con locura. Solo de casualidad llegó a la última página, había unos escritos con pluma de color azul, que resaltaban desde cualquier punto de vista. “Hola, quisiera saber por qué me ignoras. Quisiera saber el porqué de tu hermoso tatuaje. Quisiera saber en qué consiste tu vida. Quisiera saber qué haces en tu día a día.


Quisiera saber si puedo invitarte un café, una copa, o simplemente una charla. Quisiera poder tener el coraje de mirarte a los ojos y decirte cuanto me gustas. Quisiera poder tener el valor para acercarme y decirte hola este soy yo. Quisiera algún día decirte que me encanta tu sonrisa, es la más hermosa que he visto. Bueno, tal vez no sientas lo mismo que yo, pero tu mirada no me engaña. Ahora que leas este libro sabré si es verdad, solo dame una señal.”

En ese momento el llanto desconsolado vino, y corrió a buscar los siguientes tomos, los abrió y si, en efecto, allí habían más escritos de los que la misma página, el mismo lápiz de color azul, no dudó a leer el segundo texto: “Oh, creo que nuestro amor no es correspondido, no me diste la señal que pedí, quisiera saber cómo le hago para olvidarte, todos los días me imagino un mundo mejor a tu lado, que pasará mañana, te querré como hoy, solo sé que en mi mente te haces más fuerte, que en mi corazón siempre vivirás, pero tu mirada insinúa que de verdad no te soy indiferente, pero debe ser la mente, siempre me traiciona. Una última cosa, he estado visitando un árbol a los pies del monte Fuji, es algo hermoso, creo que podría hacerlo todos los días, luego de abandonar el café estaré ahí hasta media noche. Si tan solo quisieras hablar, estaré en la entrada del jardín más radiante, donde las flores son más hermosas y está aquel árbol hermoso, a los pies una gran roca para mirar juntos las estrellas.”

Lloraba desconsolada, quería saber si de verdad él estaría, pero faltaba leer la última nota, se sentía estúpida por no notar lo cercano de su amor. “Creo que lo que siento por ti ha crecido, no duermo en las noches creyendo que estas a mi lado, creyendo que nuestro amor es correspondido. No sé porque no te pronuncias a mis palabras. creo que me ignores el mejor reflejo de que no sientes nada por mi, pero no desmallaré, seguiré día a día en aquel monte, pero lo siento se me hace difícil verte día a día y sentir que me ignoras. Quisiera que todo hubiese sido diferente, este es el último tomo de mis libros, espero lo hayas disfrutado, Junto con la perdida de tu amor, que nunca existió, perdí el amor y el cariño por esta vida de escritor.


Por último Te amo, y siempre estaré, estaré en la entrada del jardín más radiante, donde las flores son más hermosas”

Lloró, lloró y lloró, sola llena de dolor, fue lo último pensó, él siempre la amó como ella, y si fue correspondido, en ese momento miro el reloj y aún estaba a tiempo de llegar a aquel lugar. Tomó su abrigo, y marchó, corriendo entre llanto y esperanza, la incertidumbre de que decir, solo pensaba en abrazarlo, besarlo y bajo la noche jurar amor en aquel lugar. En cierto punto se sentía feliz, totalmente esperanzada Llego y ahí estaba él, contemplando las estrellas, con la tristeza en su mirada, sintió los pasos de alguien y volteo, su cara llena de alegría corrió a los brazos de aquella mujer, con lágrimas en las mejillas se besaron y juraron jamás separarse. FIN.



La historia que jamás existió, final feliz