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Diario de Mallorca



La Almudaina DOMINGO, 27 DE ENERO DE 2013

REFLEXIÓN SEMANAL

Algunos datos sobre el cerdo trotamundos  Cuarenta y dos millones de cerdos. Tocan a casi uno por habitante. Parecen muchos, ¿verdad? España es hoy el cuarto productor porcino mundial, solo por detrás de China, EEUU y Alemania. Ella sola concentra la casi tercera parte de la producción total de la Unión Europea. Quizás, solo quizás, uno de los pocos conceptos en el que nuestro país, ocupando posiciones delanteras en un ranking, no nos provoca sonrojo y vergüenza ajena. Los cerdos, agazapados en la intimidad de las explotaciones porcinas, pasan hoy desapercibidos por la mayor parte de la población de a pie residente en zonas urbanas. Pero ¿y su consumo? Cabe recordar que un cerdo necesita ingerir más alimentos y más rápido que la mayoría de humanos. Una gran parte, son sacrificados al llegar a un peso de entre 100 y 110 kilos, el cual adquieren en tan solo 5 meses. “De 0 a 100 en 5 meses” no sería un lema muy impactante para un anuncio de coches, pero sin duda lo es para los ritmos biológicos de una especie. Para una ganancia de peso tan asombrosa, un cerdo necesita ingerir, ya desde las pocas semanas de vida, cantidades de pienso igualmente asombrosas. Como nuestro país no produce tal cantidad de cereales, cada año deben entrar a través de nuestras aduanas miles de toneladas provenientes de EEUU, Argentina, Canadá, Ucrania o Australia. Llegan en grandes contenedores, en barcos que han cruzado mares y tormentas a costa de un bien finito y cada vez más escaso: el petróleo. El coste de este cereal y el de su transporte son los que luego determinarán en gran medida el coste medio del cerdo y, finalmente, el del chuletón que algunos tendrán enfrente hoy.

La chatarra es revisada antes de fundirse para detectar material radiactivo. UNESID  VIENE DE LA PÁGINA ANTERIOR

chatarra que el sector utiliza como materia prima. El restante  se utiliza en dos acerías LD que producen acero básicamente a partir de mineral de hierro utilizando un cierto porcentaje de chatarra como efecto refrigerante. La acería eléctrica utiliza como materia prima fundamentalmente y hasta un  chatarra férrica. La capacidad del horno eléctrico de arco puede ir de las pocas toneladas, en el caso de hornos de pequeños talleres de moldeado, hasta las  toneladas. “Lo habitual es una capacidad de entre  y  toneladas, con un tamaño de cuba de  a  metros”, explica Oliver. EL PROCESO Para garantizar la seguridad el proceso, la chatarra entra en la fábrica obligatoriamente a través de unos pórticos que llevan a cabo un control para la detección de posible material radiactivo que pudiera haberse mezclado con la chatarra durante su recolección. Además, se realizan inspecciones oculares y una separación física. La chatarra, almacenada en el parque de chatarra, se transporta hasta el horno en cestas que se abren por su parte inferior. Las cestas incluyen además los fundentes y agentes carbonosos. En el momento en que la chatarra de la primera cesta se ha cargado en el horno se inicia la fusión. Cuando se ha completado parte de la fusión, se libera espacio en el horno y se añade entonces una nueva cesta de chatarra. Según el tamaño del horno y la densidad de la chatarra, se carga una tercera e incluso una cuarta cesta. El proceso de fusión se completa con la oxidación de ciertas impurezas para eliminarlas ayudado por la inyección de oxígeno. El proceso implica la formación de una costra de óxidos que evita las pérdidas de energía y protege el acero líquido. Esta costra se retira posteriormente formando la denominada escoria que tiene distintas aplicaciones. Después de la fusión, el acero pasa a un segundo horno más pequeño en el cual se ajusta la composición de los múltiples aleantes que determinan cada tipo de acero. Posteriormente se solidifica el acero líquido en el proceso de colada. Se puede colar el acero sobre moldes con la forma de la pieza que se quiere fabricar, lo que se denomina acero moldeado, o bien sobre lingoteras para su transformación posterior por deformación en caliente (laminación, forja, etc). Y hay un tercer método de colada, el más moderno y que en España representa el  del total, deno-

El ciclo del metal no tiene fin. UNESID

SU EXPORTACIÓN

En España existen 21 acerías de horno eléctrico. UNESID

minado colada continua que consiste en colar el acero en un molde de fondo abierto cuya sección transversal tiene la forma que se desea obtener y del que se va extrayendo de modo continuo el acero solidificado en palanquillas, redondos, planchones… Finalmente, los semiproductos obtenidos a través de la colada se laminan en caliente haciendo pasar el material entre dos rodillos. Esta técnica de laminación permite obtener productos de sección constante (perfiles, barras, alambrón, etc.) y producto planos (chapas o bobinas). Hoy, dado que la colada continua es

el método más utilizado, gran parte del acero se lamina directamente a su forma final desde el producto colado en continuo. En los años  se empezó a utilizar un proceso compacto de colada y laminación en línea de las bobinas en caliente, muy empleado en las acerías eléctricas. Este proceso reduce los costes y el consumo energético y permite tanto una mayor productividad como una mayor flexibilidad de producción y adaptación al mercado. La primera acería que utilizó este eficiente sistema en Europa fue una acería española.

¿Somos los españoles, pese a nuestra afición secular al embutido, los chuletones o el jamón, capaces de ingerir tal cantidad de producto? Pese que algunos, el que escribe estas líneas inclusive, pongan mucho empeño en ello, la respuesta es no. Ni de largo. Actualmente más de un 40% de nuestra producción porcina se exporta. Y la proporción no deja de crecer año tras año, para gloria y alivio de nuestra balanza comercial. Y el cerdo, en sus distintas partes, se va del país de la misma forma que ha llegado en forma de cereal: a costa de los hidrocarburos en grandes contenedores o camiones refrigerados. ¿Nuestros mercados? La UE, Rusia, China, EEUU y América Latina. Y allí el ciclo del cerdo trotamundos, vuelve a empezar. Pocos sectores encontraremos que cumplan tan a rajatabla los principios de la globalización. Pero, pese a ser un negocio de probada rentabilidad, el precio del cerdo y de su carne solo refleja el coste económico de su elaboración y no su coste ecológico en forma de miles de hectáreas de cultivo, fertilizantes, pesticidas, hidrocarburos o limpieza y depuración de aguas. Probablemente, si el coste ecológico se imputara también en el precio de la carne de cerdo, ésta estaría hoy solo al alcance de los bolsillos más pudientes. Y quizás ni eso. Lluís Amengual

27 de enero b  
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