Page 30

Homenaje a la directora y fundadora de Huellas de tinta

librí, que tenía incrustadas varias piedras preciosas. Reconoció al instante el estilo del trabajo–. Esto lo hizo mi mamá, ¿no? –murmuró, emocionada. –Así es –dijo Olaf, con una sonrisa de orgullo–. Lo hizo el día en que decidiste convertirte en perfumista. Y me pidió que lo guardara yo para no tentarse y entregártelo antes de que estuvieras lista. –No entiendo muy bien, pero supongo que ustedes saben por qué. Olaf le acarició la cabeza con ternura. –Este perfume es tu obra maestra. Y va a viajar con Annie al otro lado del Universo. Tu perfume va a atravesar el tiempo y el espacio. En ese momento, la pequeña Anastasia, que gateaba alrededor de las piernas de Coral y Olaf, se puso de pie por primera vez en su vida, aferrándose a los pantalones de ambos. Coral sintió el esfuerzo de los músculos pequeños, la tensión que olía a desafío y a alegría en su hija. Y pensó que seguramente, en su último instante, Annie sentiría lo mismo cuando pudiera, al fin, ponerse de pie y volar. El perfume estuvo listo a tiempo. Coral insistió en acompañar a su cliente para entregárselo a Annie en persona durante el festejo del cumpleaños de su hermana mayor. La mamá se encargó de perfumarla, luego de que todos admiraran el frasco y el colibrí. Annie sonreía, su piel emitía un leve resplandor nacarado y su sonrisa olía a paz. Partió esa misma noche, llevándose el olor de libros viejos y nuevos, del bosque del Último Reino, del mar, de sus hermanas, su papá y su mamá. Y también el ingrediente secreto, que Coral tuvo que agregar a último momento a pedido de su cliente. –No puedo dejar que se vaya sin el amor de todos sus amigos –le había explicado por teléfono. No fue fácil, pero logró obtener, tras muchos ensayos y tras leer infinidad de mensajes de todos los que amaban a Annie, tres gotas de un extracto ambarino que vibraba conteniendo dentro de sí la gratitud, la admiración y el cariño. No me pidan que lo describa, porque no huele a nada. Coral sabía que ese ingrediente se activaría recién cuando Annie recibiera la energía de todos lo que la saludarían y sonreirían, entre lágrimas, al recordarla. Todo eso se llevó puesto Annie en la piel. Y a su lado, el frasco de cristal violeta con el colibrí en la tapa. Por eso, cada vez que ella pasa al lado de alguno de sus familiares o amigos, saludándolos con la brisa de sus pasos ahora largos y confiados, todos sienten un perfume intenso y a la vez delicado, que se parece a ella. El joven que había encargado a Coral el trabajo, aquel amigo que Annie no reconoció en su última noche de vida, voló lejos, bajo su verdadera forma de dragón, con la satisfacción del deber cumplido.

Estrellas

Tiffany Calligaris

A

ntes que el sol se escondiera, una estrella visitaba a otra. Ambas habían adquirido la forma de niñas y jugaban en un jardín de rosas y columpios. - Laria ¿Has oído hablar de la nueva estrella? La niña sonrió y su expresión se volvió más imperiosa, como la de alguien que sabe sobre muchas cosas. - Por supuesto Lyra. Apenas ha estado un corto tiempo y todos saben sobre ella. - ¡Cuéntame!- pidió. Su rostro se volvió ansioso y sus ojos brillaron con curiosidad. - ¿Por dónde empezar?- se pregunto a si misma pensativa. Esto solo aumentó la curiosidad de Lyra y Laria lo sabía. Aguardo unos momentos con aire de suspenso y tras una mirada picara comenzó a hablar. - He oído que brillaba tanto en vida que Lucero temía el día que viniera al cielo. – dijo – Y estaba en lo cierto. Brilla con tanta intensidad que todos pensaran que ella es Lucero. - Ahora que lo dices, ayer creí haber visto dos Luceros. ¡Creí que los ojos me engañaban! – exclamó Lyra. La otra niña se balanceó en el columpio, su pelo volando libre tras ella. - Lo ves. Y no sólo eso. Se balanceo de nuevo mientras Lyra la miraba expectante. - La oí decir que las constelaciones están mal, que debemos cambiar la posición de la mitad de las estrellas y que nos espera mucho trabajo. - ¿Las constelaciones están mal?- preguntó Lyra horrorizada. - Eso dijo.- asintió Laria. Las dos niñas permanecieron pensativas, contemplando el resto de las estrellas a la distancia. - Suena como una estrella con actitud.- dijo Lyra. Sus ojos buscaban los cielos, ansiosa por conocerla. - Lucero dijo que es una líder, que cuando estaba allí abajo vivía aventuras con dragones y elfos. Con guerreros, héroes y piratas. - ¡Wow! El rostro de Lyra resplandeció impresionado. - ¿Los dragones en verdad existen? - Por supuesto.- respondió Laria como si fuera algo evidente. - ¡Quiero conocerla! Debe tener muchas historias que contar.- dijo Lyra.

Profile for Huellas de Tinta

Huellas de tinta diciembre 2013  

Un nuevo número muy especial de esta revista on-line de literatura juvenil.

Huellas de tinta diciembre 2013  

Un nuevo número muy especial de esta revista on-line de literatura juvenil.

Advertisement