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Homenaje a la directora y fundadora de Huellas de tinta

Annie y el dragon Azul Leo Batic

E

l dragón esperó hasta que ella se despidiera de todos. Durante tres días recorrió las casas, los lugares que frecuentaba, los sitios a los que hacía tiempo, ya no podía ir. Le gustaba caminar con los pies descalzos. Escuchó conversaciones amorosas y lloró al sentir que las voces de sus amigos eran iguales a como las recordaba. Y las que no había escuchado nunca con sus oídos, descubrió que ya las había escuchado en sus sueños. Susurró para que no la lloraran, le dijo a sus hermanas cuánto agradecía que hubieran dejado un poco sus vidas para permitirle a ella vivir la suya. Saldó cuentas con sus padres, los amó y les pidió perdón si no había podido hacer todo lo que ellos querían. El dragón la encontró llorando en un rincón de una librería. —¿Y ahora? —suspiró—. ¿Cómo voy a leer ahora? ¿Cómo voy a pelearme con mis amigas? ¿Cómo voy a sacar la revista? ¿Cómo voy a…? La criatura de escamas azules puso un dedo en los labios de la joven y la invitó a subirse a su espalda. Volaron hacia un bosque en medio de la montaña, para que Annie pudiera sentir el esfuerzo en sus pies al subir por las rocas, siguiendo el curso de un arroyo. Arriba, el sol acariciaba el bosque, el curso de agua formaba un estanque y el viento cantaba una canción antigua. —Aquel árbol no llegó los cien años —dijo el dragón, señalando un tronco caído—. Los humanos ya no saben cómo escuchar el lamento de un árbol, pero sus hermanos lloraron por él. El dragón le pidió a Annie que se acerque, y susurrando para que aquellos gigantes leñosos no se ofendieran continuó: —La corteza es ahora el hábitat de los hongos y todos esos bichitos. Ahí duerme el zorro con su cría, ahí consiguió hacerse un nido una familia de ratones y en esa rama que todavía acaricia el cielo los pájaros encuentran refugio. Gracias a que este árbol se cayó ahora hay luz en esta zona del bosque y hay nuevo brotes de plantas, que serán buenas para animales y árboles. Ellos no lo saben, pero la muerte trajo mucha vida, incluso en ellos mismos, que ahora se empeñan por cuidarse unos a otros.

Annie acarició la corteza. —Tenía mucho por hacer. —Lo harán otros. O no lo harán. Ya no es tu problema. Cumpliste tu misión y eso es lo importante. Ahora podrás ver si tu trabajo dio frutos, si otros se nutren de tu existencia para hacer la de otros mejores. —No será lo mismo. —De eso se trata, Annie. Nadie hará lo que hiciste, ni de la forma, ni con las intenciones que te eran propias. Sería una tontería mantener las estructuras rígidas. Si no cambian, en unos meses terminarán obligando al que ocupe tu puesto a sentarse en una silla de ruedas y le taparán los oídos. Annie sonrió. Asintió. —Me hubiera gustado leer algunas historias más antes de irme. —Ahora vivirás en donde surgen todas las historias. Y el dragón subió a la muchacha sobre su lomo para llevarla a lo más alto del cielo, rompiendo nubes, hasta que llegaron a otro bosque, uno que terminaba con una casa de troncos, con un camino que llevaba a la playa. —¡Caballos! —dijo, señalando un grupo de potros que pastaban junto a la ladera. —Cuando quieras podrás elegir cuál montar, pero ahora vamos, nos están esperando en tu nueva casa. El dragón acompañó a la joven hasta la entrada. Cuando Annie abrió la puerta una multitud esperaba en el enorme salón. Un mago de ropas blancas acompañado por un elfo y un enano, un enorme personaje de barbas tupidas y abrigo junto a tres adolescentes con bufandas amarillas y rojas, una muchacha con una trenza larga con un arco a su espalda y su hermana menor a su lado, una dama con ojos de dragón, un grupo de jóvenes bien vestidos, de pieles pálidas y colmillos afilados. —¿Esto es el cielo? —El cielo debería ser lo que uno espera encontrar después de un largo viaje ¿no? Supongo que no te hubiera gustado que te pusieran una sotana, alitas y te dieran un arpa. Annie lanzó una carcajada. Hacía rato que no podía reírse sin impedimentos. Un hada la invitó a entrar y el dragón dio la vuelta. Cuando estaba a punto de remontar vuelo lo detuvo una pregunta.

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Huellas de tinta diciembre 2013  

Un nuevo número muy especial de esta revista on-line de literatura juvenil.

Huellas de tinta diciembre 2013  

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