Huellas de Tinta - Febrero 2012

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Opinión

O

riginalmente en esta nota iba a explayarme más con lo que significa publicar, lo cual está estrechamente relacionado con lograrlo. Pero en vista de muchos comentarios que estoy leyendo últimamente en mi Facebook de muchísimas personas, decidí tomar otro rumbo en esta nota para que entiendan mejor cómo funcionan las cosas. Primero les aclaro que no soy una experta en el mundo editorial, pero investigué mucho antes de empezar a buscar editoriales para enviar mi manuscrito, y aprendí cosas que jamás se me hubieran cruzado por la cabeza. Bien, muchos dicen que acá en Argentina los escritores nacionales de literatura juvenil no tienen oportunidades y por ello tienen que enviar sus manuscritos a editoriales extranjeras. Hay algo de verdad en eso y una gran parte de mentira al mismo tiempo. Es cierto que a muchas editoriales les cuesta un poco adentrarse en el género juvenil por el simple hecho de que acá, si bien se lee mucho, no tiene tanto auge como otros (política, economía, autoayuda, etc.). Pero aún así es un género que tiene muchísimos adeptos, y en el país se va propagando rápidamente entre los lectores. Esto está haciendo que varias editoriales se inclinen por publicar libros de autores argentinos. Al mismo tiempo, es un error decir que antes no se publicaba nada de ellos. Haciendo una investigación ayer a la mañana, encontré 34 autores nacionales del género juvenil, que abarcaban desde la fantasía hasta lo histórico. Teniendo en cuenta que investigué

poco menos de media hora porque no tenía mucho tiempo, es una gran cantidad de autores. Algunos son más importantes que otros, pero

“A veces la idea de los escritores es muy buena, pero al no saber expresarla, o al no haberla corregido, se malinterpreta” están todos ahí. Son argentinos y publicaron en una editorial argentina, o por lo menos con sede en el país. ¿Vale decir que no se les da oportunidades a los escritores nacionales en este país sabiendo esto? Les voy a contar algo que quizás les sorprenda y, probablemente, les vaya a cambiar el punto de vista que tienen acerca de las editoriales nacionales. ¿Saben por qué llegan tantos libros estadounidenses juveniles? No es porque allí sea más fácil publicar. Se debe a que gracias al auge de “Crepúsculo”, las editoriales de allá creen haber encontrado la “fórmula mágica” para vender, y qué mejor público que el juvenil, aquel que, según ellos creen, compra cualquier basura. Por eso buscan autores que escriban precisamente más de lo mismo, y en muchos casos, si se fijan bien, a veces hasta son historias terriblemente copiadas unas a las otras, porque la fórmula, al fin y al cabo, siempre es la misma: chico conoce a chica, uno de los dos es un ser sobrenatural, se dan cuenta de que su amor es “prohibido” y ·”luchan” incondicionalmente para lograr


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