Huellas de Tinta Febrero 2019

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SERIE

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rededor. Ambos personajes, tan diferentes en muchas cosas, logran entenderse y formar una amistad que, si bien raya lo romántico, no se vuelve el eje de la serie. Sin dudas, el mejor personaje que toda la serie es el de el mejor amigo de Otis, Eric (Ncuti Gatwa), abiertamente gay, que no tiene problema en ponerse un vestido y maquillarse si así lo quiere. A pesar de mostrarse confiado y positivo, Eric tiene sus propias vulnerabilidades y miedos, que aparecen cada vez que el matón del colegio se le acerca para molestarlo o cuando se encuentra solo, vestido con una pollera y peluca, frente a un grupo de hombres en un auto que comienzan a perseguirlo. Eric es el personaje más honesto de toda la serie, el más humano y el más querible, y nos encanta que su padre esté ahí para apoyarlo, a pesar de no com-

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prender al cien por cien por lo que está pasando su hijo. Otro personaje sumamente interesante es el del “malo” de la serie, el hijo del director Adam, quien tiene sus propios problemas (como un padre sumamente controlador y abusivo), que afecta sus relaciones amorosas, hasta el punto de que no sabe bien ni quién es él y qué quiere. No doy spoilers, pero es un personaje que nos da una sorpresa bien grande al final. Muchos creerán que esta serie se enfoca en el sexo, y sí, pero en el “buen sexo”, en el respeto por tu compañero, en la comunicación entre la pareja, en aceptar tu cuerpo como es, en poder decir “esto no lo sé” y no sentirte mal por ello. En un momento en que todo está sobre sexualizado, una serie como esta permite bajar las expectativas un poco y centrarse más en la realidad