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Este concepto ayuda a la comprensión floral de la planta y al desarrollo de investigaciones concretas que conduzcan a la semilla sexual, única forma para lograr la reproducción sexual que represente viabilidad genética, lo cual indudablemente contrasta con el comportamiento de la mayoría de las especies asiáticas o bambúes, cuya florescencia es gregaria, cíclica, y de abundante semilla, después de lo cual muere el rodal, puesto que, al florecer la totalidad de las plantas de la misma especie, mueren sus tallos aéreos y también los tallos modificados en rizomas. Pocas veces algunos rizomas se activan para reiniciar la regeneración natural de la especie, excepto en algunas especies de los géneros Phyllostachys y Arundinaria que, después de un florecimiento gregario, sólo mueren los culmos, pero no los rizomas. En la mayoría de las especies de bambúes asiáticos, una vez madura la semilla, cae al suelo y la que queda, después del proceso natural de consumo realizado por los animales depredadores de la región, se inicia el proceso de germinación y, por lo tanto, la regeneración del rodal, mientras los tallos en diferentes fases de desarrollo comienzan a secarse de arriba hacia abajo, produciéndose la muerte general un año después de haberse desprendido las semillas en su totalidad. Afortunadamente, esto no ocurre con nuestras especies americanas y muy especialmente con la Guadua angustifolia, la cual según lo afirma el Ing. Forestal Osear Pérez P. en su escrito "Reforestación con Guadua -Una posibilidad económica", al manifestar: "Se puede afirmar que la Guadua florece indistintamente todos los días. El problema estriba en que siendo una especie que la gente mira sólo cuando la va a cortar, nunca se percata de su floración. Posiblemente los extensos veranos y cambios fisiológicos tengan mucho que ver con la floración de la Guadua". "Es posible que dentro de un guadual, algunas de ellas cumplan su ciclo de vida y mueran, pero no se puede generalizar para la guadua y el bambú. A finales de 1976 y principios de 1977 un prolongado verano azotó a Colombia. La mayor parte de los guaduales florecieron y fructificaron. La floración fue gregaria y aunque se creó -principalmente en los departamentos de Caldas, Quindio, Risaralda y Valle (del Cauca)- cierto temor de que la especie iba a desaparecer; pero afortunadamente esto no ocurrió y los guaduales siguen creciendo y prosperando, sobre todo aquellos que se les han realizado programas de manejo. Por ejemplo, un guadual sembrado en 1974 por ingenieros forestales de la Corporación Regional de Quindio, estaba florecido en Julio de 1978 y no ha muerto todavía".

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El pequeño manual del bambú pdf  

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