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Conviene sembrarlo con las primeras lluvias y regarlo abundantemente hasta que esté bien enraizado. Cuando el nuevo brote de bambú asoma en la tierra, ya trae todo su calibre. Nunca se engrosará más. Por esto, es fácil saber qué destino se dará a cada vara con bastante tiempo de anticipación, aunque aún tengan que pasar algunos años para que esté listo para su uso.

Récord mundial: más de un metro en un día En toda la Naturaleza, el bambú es la planta que más rápidamente crece. Un brote crece un prometido de entre 8-15 centímetros diarios en su ambiente natural. En cultivos experimentales y en condiciones óptimas puede crecer más de un metro en un día. Ninguna otra especie - aun otras hierbas - es capaz de batir ese récord. A esa velocidad, el brote alcanza su máxima altura en unos 3 meses como promedio. A partir de ese momento, el tallo comienza su prolongado proceso de maduración, que dura entre 3 y 6 años, dependiendo de las especies y del uso que se le quiera dar. Durante ese tiempo, el tallo - que inicialmente es relativamente blando - sufre una transformación en su estructura, que se conoce como lignificación: la hierba se transforma en leña, en madera.

Hay que cortarlo al ponerse el sol A los 6 años aproximadamente, el bambú alcanza su máxima dureza y es el momento de cosecharlo porque el bambú comienza entonces un rápido proceso de envejecimiento que podría afectar la buena salud del bambuzal y su misma existencia, al provocar su floración y en consecuencia su muerte. Una vez que ha arraigado, el bambú requiere en general de muy pocos cuidados. Pero en la cosecha es necesario prodigárselos en abundancia si se quieren obtener varas sanas y bien adecuadas a los distintos usos y si se pretende preservar la salud de todo el bosque de bambú. Debido al sistema de crecimiento del bambú, los tallos maduros y aptos para el corte se encuentran bambuzal adentro. Los corteros tienen que adentrarse entre los firmes y larguísimos troncos para realizar una cosecha selectiva, cortando solamente los troncos maduros. Un cortero con alguna experiencia reconoce fácilmente el tronco que ya está a punto por la cantidad, consistencia y forma de las hojas y ramas. Al contrario de lo que ocurre en los árboles - que se ramifican y tupen cuantos más años tienen - los bambúes se van quedando pelones con los años. Una mezcla de costumbres, superstición o misterio - que la ciencia no ha podido discutir por falta de elementos - aconseja que los bambúes que se van a utilizar en construcción y mobiliario se corten tres o cuatro días después de la luna llena. Recomienda también que se corten al final de la tarde, unas horas después de que el sol haya cruzado el cénit, cuando la savia ha comenzado su regreso a las raíces.

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El pequeño manual del bambú pdf  

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